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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2015.



La naturaleza nos manda avisos serios cada poco tiempo...

Un volcán entra en erupción y colapsa las comunicaciones aéreas o sepulta una amplia zona geográfica con cenizas, arruinando cosechas y, en ocasiones, sepultando alguna localidad entera y a algunos de sus habitantes. Un huracán o un tornado levantan tejados, arrasan viviendas y se cobran algunas vidas... Un terremoto acaba con la existencia de miles de personas y con el futuro de otras tantas, destruyendo edificios, poblados enteros, vías de comunicación y hasta paisajes... Un tsunami barre los terrenos próximos a la costa o pasa por encima de islas enteras y provoca la muerte de miles o de decenas de miles de personas. Una lluvia torrencial e inesperada provoca inundaciones, con pérdida  de vidas humanas y de bienes materiales, desprendimientos de laderas de montañas y rotura de vías de comunicación. Un incendio (vamos a suponer, no provocado) destruye en pocas horas montes enteros, tendidos eléctricos, casas y deja un paisaje desolador que tardará decenas de años en lograr una mínima recuperación... Y seguiríamos nombrando otros fenómenos naturales como los rayos, el pedrisco, la nieve, el mar embravecido con olas gigantescas, un vendaval de viento... Todos ellos, con alto poder destructivo, castigando con frecuencia instalaciones, cosechas; inutilizando vías de comunicación y poniendo en serios aprietos la vida humana... Y todo lo anterior, este tipo denominado “humano”, descendiente directo de un primate, lo sabe desde hace mucho tiempo. Vivimos en un planeta maravilloso; ¡el mejor planeta posible!

Deberíamos compartir el espacio y los recursos disponibles con el resto de los seres humanos que pueblan o habitan este globo terráqueo que flota o gravita en la inmensidad del universo. Pero, en lugar de canalizar toda la inteligencia, la voluntad y la energía de que disponemos, en buscar y construir sociedades respetuosas, cooperadoras, igualitarias... se ha pasado miles de años codiciando lo que no tiene, comerciando con lo que tiene, poniendo vallas y muros para evitar encuentros y mezclas, provocando sangrientos encontronazos y desarrollando una tecnología perversa para acabar con la vida de sus semejantes: las armas... Desde el palo prehistórico a los drones bombarderos; desde el hacha de sílex al fusil ametrallador; desde el frío cuchillo a las minas antipersonales; desde la horca hasta el caza bombardero... Instrumentos y estrategias para segar vidas o para arruinarlas para siempre.

La naturaleza quiere decirnos, en realidad, que no es necesario que le ayudemos a aniquilar vidas humanas, ni a derribar edificios, ni a destruir ciudades o carreteras, fábricas, almacenes, aeropuertos... Que de eso ya se encarga ella, de vez en cuando, con total y probada eficacia (aunque  hay que decir que también la tiene tomada con los más pobres, pues a estos es a quienes se les cae la casa en un terremoto, se la derrumba un huracán, la arrastra una inundación o la hace desaparecer un txunami, por citar algunos ejemplos). Asistimos consternados a matanzas inexplicables, motivadas por una crueldad sin límites; las más de las veces, orientadas por intransigentes religiones que creen que su dios es más poderoso que el de los vecinos y no encuentran mejor manera de honrarlo que cortando cabezas, derramando sangre, exterminando personas... Las religiones, que se supone que encauzan la espiritualidad de las personas y les ofrecen un más allá para vivir en el más aquí de manera más trascendente, siembran también –en muchas ocasiones- entre sus adeptos, un odio irracional hacia otros grupos que practican otros ritos y organizan persecuciones, matanzas y todas las agresiones que se puedan imaginar en estas situaciones... Las guerras de religión han sido inspiradoras de algunas de las peores tragedias de la historia. Hoy día, recibimos con un impacto considerable, noticias provenientes de distintas partes del mundo en las que, en nombre de dioses crueles, los seres inhumanos, asesinan, decapitan, violan, destruyen vidas y haciendas; sitúan ese infierno temido aquí en la tierra...

Los volcanes, terremotos, huracanes, txunamis, vendavales, tornados, incendios, lluvias torrenciales, rayos... están suficientemente presentes entre nosotros, tienes suficiente fuerza y, en la mayor parte de los casos, un alto poder destructivo, -totalmente imparable-. No hace falta que colaboremos un minuto más en esa acción destructiva. Esos fenómenos naturales, causantes de catástrofes tremendas cuando despliegan su potencial energético, casi ilimitado, si pudieran hablar, expresarían su sorpresa por haber encontrado en  muchos primates, supuestamente evolucionados, colaboradores destructivos con una alegría inusitada y, seguro que acabarían pidiendo perdón por manifestar, intermitentemente, su fuerza, sin poderlo evitar y causando tanto dolor...

Vivimos en un mundo donde abundan las manifestaciones duales: + y -; yin y yan; blanco y negro; bueno y malo; arriba y abajo; benefactor y cruel...; con las escalas de grises correspondientes. Y a esos batallones de seres salvajes, que desprecian la vida de los demás, capaces de las más horrendas crueldades, enrolados en ejércitos o milicias varias, se oponen otros batallones de personas respetuosas con la vida, que ayudan a que esta sea más agradable, centrando sus esfuerzos especialmente en las personas o grupos más desfavorecidos... Personas agrupadas en distintas organizaciones humanitarias que hacen de la cooperación, de la ayuda y de la protección de los semejantes más débiles o más indefensos, su razón de ser y se vuelcan en mejorar sus condiciones de vida...

Las fuerzas naturales se seguirán manifestando de vez en cuando, mostrando un poder destructivo y regenerador, extraordinarios. A los llamados seres humanos, nos correspondería estudiarlas y protegernos de ellas y abandonar progresivamente esa bárbara colaboración desinteresada en completar episodios de destrucción de la vida, de las ciudades, de los pueblos, de campos y cosechas, derivada del uso de armamento sofisticado, de un exacerbado deseo de poder, de dinero, de riquezas en general, sin la menor empatía con los semejantes.

No quería terminar esta reflexión, sin ofrecer un pequeño documento que me dejó muy impresionado cuando lo vi por primera vez. Es el abrazo de un chimpancé con su cuidadora-salvadora, un minuto antes de ser liberado. En ocasiones, los animales nos dan profundas lecciones humanas. Deberíamos aprender de ellos mucho más...

Esta chimpancé fue rescatada en el Congo por el Instituto Jane Goodall en muy malas condiciones, huérfana después de que unos cazadores furtivos mataran a su madre...” Clicando en el enlace, podrás ver este vídeo:

http://www.huffingtonpost.es/2013/12/14/abrazo-chimpance_n_4445245.html

Y algunos enlaces con catástrofes naturales y otras, innecesarias y artificiales:

.. Terremoto de Nepal

.. http://elpais.com/tag/terremoto_nepal_2015/a/

..http://internacional.elpais.com/internacional/2015/04/23/actualidad/1429743995_

487214.html

.. Txunami en Japón: https://www.youtube.com/watch?v=qvzS2iBxG4U

.. Imágenes de tornados

.. Bombardeos en Gaza

.. http://elpais.com/tag/incendios_forestales_provocados/a/

.. Matanzas de hutus y tutsis en Ruanda

.. http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Srebrenica

.. http://www.20minutos.es/noticia/1780642/0/vaticano/wikileaks/matanzas-pinochet/

.. http://www.genocidioarmenio.org/preguntas-frecuentes/

.. http://www.enlacejudio.com/2014/11/13/20-fotos-cambiaran-poco-la-perspectiva-sobre-el-holocausto/

20/05/2015 13:10 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

139 "gurriones"

Hace dos semanas que El Gurrión 139 anda revoloteando entre las manos de quienes son suscriptores o compradores del mismo y de algunos amigos y amigas. Mayo es un mes especial porque a lo largo del mismo, cada año, nace un “gurrión”. Este texto lo celebra con tres tipos de documentos. En primer lugar, con el artículo que escribí y fue publicado en el Diario del Altoaragón el pasado día 24 (famoso también por celebrarse elecciones municipales y autonómicas); en segundo lugar, reproduciendo dos o tres correos electrónicos de quienes lo han recibido y, por último, con la reproducción de la presentación de este ejemplar. Ahí vamos...

 LA REVISTA EL GURRION DE LABUERDA PUBLICA SU NÚMERO 139

Cada 365 días cumplo un año y cuatro “gurriones”

Será por eso que, aun habiendo empezado a coordinar “gurriones” mucha más tarde del año de mi nacimiento (como es razonable), estos “pájaros de papel” me llevan una considerable ventaja.

Y, como estamos en mayo, “he cumplido un nuevo gurrión”; nada menos que el 139. Desde noviembre de 1980, cada tres meses ponemos un huevo y nace un “gurrión”. Y nos hemos acostumbrado a que eso ocurra, cada año, en febrero, mayo, agosto y noviembre. Es muy posible que a las personas que colaboran habitualmente en la revista, e incluso a quienes están suscritas a la misma, les ocurra lo mismo, pero eso deberán decirlo ellas, si quieren y tienen ocasión.

Como decía, en estos días de mayo, un nuevo “gurrión” ha abandonado la incubadora y ha salido volando en múltiples direcciones para posarse en los buzones-nido de quienes lo estaban esperando. Para poderle “dar vida”, nos hemos juntado una treintena de personas, realizando aportes diferentes: unas han desempolvado recuerdos de distintas etapas de su vida, más o menos personales; otros, han comentado libros leídos y recomendado su lectura; hay quien investiga sobre fuentes salutíferas y quien lo hace sobre molinos harineros... Tenemos colaboradoras que van, paso a paso, reconstruyendo su infancia, a golpe de palabras y quien denuncia de manera velada o de forma contundente algunas actuaciones políticas poco claras... Las tradiciones recuperadas tienen espacio para ser contadas con todo lujo de detalles y también hay un rincón dedicado a los romances reivindicativos, a los poemas en aragonés y a los dibujos minuciosos que nos explican nuestra geografía y nuestra historia... Como cualquier revista que se precie, El Gurrión tiene también su apartado de noticias, aunque sin excesiva preocupación por la candente actualidad, puesto que su periodicidad trimestral sugiere otro tratamiento de algunas de ellas. Tenemos un apartado dedicado a pajaricos y otro, veterano ya, dedicado al coleccionismo. El Gurrión sigue estando muy en contacto con la naturaleza y, en este caso, se reflexiona sobre la primavera y la reproducción o se recuerdan las cacerías de osos del siglo XIX; del mismo modo, miramos la luna y las estrellas; descubrimos algunos mitos que están entre nosotros y hacemos un viaje en el tiempo hasta el año 1320 para saber qué pasó con los judíos de Monclús. Hay un pequeño rincón de mazadas y una biografía incompleta de nuestra suscriptora más veterana. Un colaborador ha establecido un vínculo sorprendente entre Mediano y México y publicamos cuatro nuevas imágenes de amigos y amigas retratados en diferentes lugares del mundo con la revista en sus manos.

En las 48 páginas de este número caben un montón de historias contadas por personas diferentes que viven en entornos bien distintos. Todas ellas, suman su imaginación, su deseo de saber y de contar y sus ganas de escribir para dar forma a una revista y alargar el vuelo de este “Gurrión” que, trimestre a trimestre, lleva un mensaje de vida a quien lo recibe. Nuestro deseo es que encuentre al final de su viaje un lecho acogedor: unas manos cálidas, unos ojos ávidos y la sensibilidad adecuada para apreciar el trabajo de quienes seguimos empeñados en hacerlo posible. Si te apetece conocer algo más de esta aventura, en la página web http://www.elgurrion.com puedes leer íntegramente, todos los números desde el 100 (inclusive) hasta este 139 que estará también disponible un par de semanas después de su distribución.

 

TRES CORREOS ELECTRÓNICOS DE QUIENES LO HAN RECIBIDO

.. Querido Mariano: ¿Qué tal va todo por aquellas buenas tierras?  Te mando estas líneas para agradecerte tus "Gurriones", ahora que acabo de recibir el último (nº 139). Es un gusto encontrarlo en el correo, recordándonos buenas historias e informando de interesantes proyectos, siempre con el pico cargado de noticias.  Es un gusto saber de vosotros y tener un trocico de Huesca por tierras navarras. Un fuerte abrazo. Vivi (Villar Arellano – Pamplona, 26 de mayo)

.. Muchas gracias Mariano por permitir que este "pájaro "se pose sobre el alfeizar de la ventana de la Biblioteca Municipal de Chinchilla. Nos acercas una vez más a tu valle aragonés y a las costumbres de otras vidas ya pasadas, que algunos todavía recuerdan... Nos ha encantado leer la biografía incompleta de Joaquina, dale un beso muy grande desde este lugar de la Mancha. El romance del concejal resulta muy divertido y, felizmente se ha comprobado que no somos tan tontos ni tontas como bien dices en la presentación. Un abrazo muy fuerte amigo y gracias. (Luz del Olmo. Chinchilla-Albacete, 26 de mayo).

 .. Hola Mariano, Ha sido un placer  recibir la revista nº 139 que mantiene el nivel de la publicación a máximo nivel. En este número, uno de los artículos que más me ha impactado ha sido el escrito por Jesús Cardiel sobre Los judíos de Monclús. Me siento muy identificado con la historia, porque parte de los antepasados son de esa zona y sobre todo porque clarifica la oscura historia de los hechos. (...) Un cordial saludo. Eugenio López (Barcelona, 28 de mayo)

 PRESENTACIÓN

Todos tontos, todas tontas...

A estas alturas, hartos ya de escuchar la conjugación incesante del verbo “despojar”, lo raro es que quede algo... Pasamos, en un tiempo record, de manejar dineros a mansalva para acometer las más peregrinas obras arquitectónicas, a declarar desde todas las instituciones oficiales que no había nada, ni un euro, ni para palillos de dientes... Desde aquellos aciagos días que anunciaban desastres sociales (que han ido llegando puntualmente, uno detrás de otro: recortes educativos y sanitarios, desahucios de la propia vivienda,  aumento del paro, aumento de impuestos para las manifestaciones culturales, inversión cero en bibliotecas, mínimas ayudas a la dependencia... y mordazas para la libertad de expresión y la legítima protesta...) no hemos ganado para sustos. Delante de nuestros ojos y de nuestros oídos han desfilado una legión de sinvergüenzas, de ladrones que han robado a manos llenas del erario público. Y no contentos con ello, hemos tenido que aguantar declaraciones de esos mismos indecentes, en el sentido de que era necesario no despilfarrar, pagar a hacienda, vivir con más realismo y otras lindezas parecidas (justo lo que ellos y ellas no hacían). Estos tipos se han creído que somos tontos, ¿no?, que no sabemos distinguir entre una buena persona: decente, cabal y con fundamentos éticos; de un sinvergüenza, de un trepa, de un inútil...

Es muy probable que, tras las elecciones de este mes de mayo, aquellos partidos que han albergado en su seno a toda una legión de chorizos irredentos, vuelvan a obtener unos resultados inmerecidamente potables, e incluso buenos... Si es así, quienes manejamos los hilos de nuestras vidas con unos parámetros en los que tienen cabida la dignidad, la honradez, el trabajo, la solidaridad, etc. porque son las piezas fundamentales de nuestro existir, compartiremos un duro sentimiento de desolación. Se habrán acabado los argumentos racionales con los que oponerse al latrocinio continuado, al robo sistemático, a la corrupción generalizada... Si esas formas de actuar, son “premiadas” en las urnas, recordaremos aquel dicho que sonaba así: “apaga María y vámonos”, porque aquí ya no queda mucho por hacer.

No sabemos si se ha hecho ya el inventario de las tropelías, de los desmanes, de los asaltos, de los delitos contra lo público, cometidos en este desgraciado país, en los últimos tiempos. Pero habría que hacerlo. Se han alcanzado tales cotas de desvergüenza que, muy probablemente, nadie las hubiera podido imaginar. Ahora mismo, para escribir guiones de películas que tengan como tema central la corrupción y el saqueo (algunos dirigentes ya utilizan la expresión en actos públicos, incluso) no es necesario ponerse a fabular; basta con contar una de las múltiples historias truculentas que escuchamos a diario, adornándola con algunos de los ingredientes habituales: algo de sexo, algo de violencia y algo de mafias...

Para terminar esta breve reflexión, dejamos la mención a esa legión de tontos y tontas “que no sabían nada”, pero que han ocupado cargos desde hace tiempo: alcaldes y alcaldesas, ministros y ministras, consejeros y consejeras... ¡Todos tontos; todas tontas! Nunca antes coincidieron en esos puestos políticos tantos inútiles, que no se enteraron de nada de lo que pasaba (Por cierto, siempre pasaban cosas que les beneficiaban a ellos y a ellas, de manera escandalosa... ¡Qué casualidad!)

Lo que han hecho esta cuadrilla de golfos (junto con sus voceros y quienes los defienden) con su delictivo proceder, es dejar a la ética, la razón, la vergüenza y el respeto, en “esqueleto”, deshuesados. La ciudadanía, tardaremos largo tiempo en realimentarlos convenientemente para que recobren su estado natural: seres robustos sobre los que poder construir una sociedad democrática de verdad, solidaria, justa, compasiva, cooperadora, donde los ciudadanos que van creciendo vean un futuro despejado, un futuro que invite a caminar con algunas garantías.

Por lo demás, aquí estamos de nuevo, colocándote un “gurrión” al alcance de tus ojos. Esperamos que disfrutes con su lectura y que haya merecido la pena esperar su llegada. Te invitamos, como siempre, a que nos hagas llegar noticias, fotos o que te decidas a participar en algunas de las secciones abiertas. Nos despedimos ya, deseándote salud y buena lectura.

29/05/2015 05:37 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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