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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2013.



La maleta epistolar y otras cartas de verano

El pasado 19 de agosto, bajé con Daniel al pueblo de mi madre: Escanilla, a mirar unas botellas viejas que tenía mi primo Federico por la bodega. Daniel colecciona chapas de bebidas, pero también recoge cajas de botellas y botellas viejas… Cuando ya nos íbamos, quise enseñarle a Daniel dónde estaba la cuadra en la que tenían las vacas y criaban y engordaban terneros. Le pregunté a mi primo por un par de objetos que estaban amontonados junto con troncos de leña y me dijo que los había tirado allí porque pensaba quemarlos. Lo convencí para que no lo hiciera y, uno de ellos, una maleta de madera (con papeles dentro) nos la subimos a Labuerda, rescatándola de las futuras llamas. Un par de días después, ya en Labuerda, abrí la maleta y empecé a ver que, los papeles en cuestión, en muchos casos, eran cartas viejas, dobladas, plegadas, sacadas de los sobres; había también sobres, a los que les habían arrancado los sellos (seguro que con fines coleccionistas), papeles de seda en los que habían dibujado motivos que luego serían bordados (imagino), media docena de cuadernos escolares de los años 30, etc.

 Empecé a desdoblar cartas, a leer algunas de ellas y me di cuenta que allí estaba una buena parte de la correspondencia familiar de dos décadas, aproximadamente; las de los años veinte y treinta del siglo pasado. Mi madre está pasando buenos ratos, leyendo algunas de aquellas misivas y recordando a personas de su entorno familiar a las que conoció y a las que, gracias  a las cartas, recuerda con más precisión, porque las palabras también estimulan recuerdos escondidos (que ni sabía que tenía). De vez en cuando, sale algún hallazgo especialmente interesante y pasamos un rato riendo las ocurrencias de quien escribió aquello que, ochenta años después, mi madre casi recita de memoria (por ejemplo, unas coplas que escribió una tía suya, maestra, que trabajaba y vivía en Piñel de Abajo, provincia de Valladolid).

Y yo, que sigo escribiendo cartas manuscritas (además de e-mails, post en los blogs y entradas en la página de facebook) y que he defendido siempre el valor de las comunicaciones escritas, me siento enormemente feliz con este legado que ha caído en mis manos de pura casualidad, (por ir a ver cómo estaba la antigua cuadra donde mi tío y mi primo criaban terneros y vacas) y que se ha salvado de las llamas “in extremis”. Algunas de ellas son documentos muy interesantes para publicar en El Gurrión, debidamente contextualizados y salvaguardando nombres y algunos otros detalles. Me queda una faena por hacer y es restaurar la maleta para que acabe guardando, ordenadas y desplegadas, las cartas que encontré en sus tripas. Será una maleta más, de una larga lista que he ido utilizando y nombrando en charlas y artículos; esta será “La maleta epistolar”, como ya se anticipaba en el título.

Me repetiré, una vez más. Me gusta escribir cartas a mano, y en este intercambio personal, la única persona que me supera hasta el momento, es mi amigo nonagenario –Julián Olivera Martín-. Cuando comenzó nuestra relación epistolar, íbamos a la par, pero rápidamente se puso por delante y ahora mismo me lleva una ventaja de varias decenas de cartas. Él comprende mi situación y disculpa que no pueda contestarle a todo lo que me escribe y yo pongo de mi parte todo lo que puedo para enviarle una cartita cada tres o cuatro envíos suyos y darle noticias de mi vida. Este verano la cosa ha seguido la misma tónica, con ventaja para Julián…

 A principios de agosto, preparé un documento relacionado con un proyecto de trabajo para el próximo curso, impulsado desde la biblioteca escolar. Se trataba de unas reflexiones en torno a los “libros de agua”, de los que les hablé –sin concretar- a mis compañeras al finalizar el curso. Ahora les he enviado el documento por correo postal, junto con una cartita de acompañamiento. Quienes me han contestado –ninguno con carta a mano, je, je- celebran la llegada a su buzón de un sobre manuscrito con un contenido inesperado y agradecen el detalle, a pesar de que en este caso, había dentro una propuesta de “suaves deberes vacacionales”; en total, fueron ocho cartas las que envié aquel día.

 Como ya he dicho antes, practico varias modalidades de comunicación escrita (con otras no me siento cómodo). De modo que, cuando Nati me escribe un e-mail desde Fraga o SilviaLuz, hace lo propio con un comentario en un blog, desde la Patagonia argentina, suelo responderles “con la misma moneda”: e-mail o comentario al comentario. Es lo que ocurre también en territorio facebook. Si coloco una foto con un texto o un álbum de fotos y alguien lo comenta, procuro decir algo sobre el comentario o escribir una respuesta general o mandar, en algunos casos, un mensaje personal. Quiero decir con esto, que no le hago ascos a la comunicación electrónica; no tendría ningún sentido adoptar una actitud de confrontación o de ignorancia de estos medios tecnológicos que nos han cambiado la vida. Entre e-mails y mensajes internos o comentarios a los textos de facebook, uno da y recibe pulsiones de variado signo, con un punto de humor y evidentes “granos” de afectividad; se trata, en general, de una comunicación más rápida, breve y numerosa.

 Pero una carta es una carta. Estoy hablando de un trozo de papel o de cartón, una hoja reutilizada o una tarjeta en la que, de puño y letra, escribimos lo que pensamos de aquella persona que hemos colocado en el centro de nuestra mente y con la que nos disponemos a hablar de una manera especial. Hacemos bailar las palabras para elegir aquellas que mejor expresarán lo que queremos decir. Una carta manuscrita es más propensa a la pausa, nos sugiere dilatarnos algo más en el tiempo necesario para escribirla y, además, lleva impregnado el aroma personal de quien la escribe. Si al despedirnos queremos enviar un abrazo a nuestro/a corresponsal, lo que enviaremos será un ABRAZO; frecuentemente, cuando escribimos un e-mail y nos despedimos así, lo que enviamos o recibimos es un “abarzo”, que no es lo mismo, je, je. ¡Cuántas veces, cuando escribimos con el ordenador, cambiamos sin querer el orden de las letras y se forman palabras graciosas, inesperadas, imposibles que provocan la sonrisa!

 Habitualmente, cuando envío la revista El Gurrión a las amistades suelo colocar en el interior de la publicación, unas líneas de saludo a quien va dirigida. No son, por extensión, una carta propiamente dicha, pero quieren saludar y recordar al destinatario y sé que algunos las agradecen. En este último envío (de mediados de agosto) no incluí la citada nota, pero a cambio, dentro de la revista coloqué una nueva publicación de 42 páginas: “Cuadernos de Macoca – 1”, con textos y comentarios extraídos del blog “gurrion.blogia.com” y que forman parte de la publicación digital: “Diario de un maestro”. Por vía electrónica, preferentemente a través de facebook, pero también por e-mail, algunos amigos y amigas me han enviado el recibí de ambas cosas y algunas buenas y animosas palabras. Antonio G. Teijeiro, amigo maestro y poeta gallego, hizo un amplio comentario en su blog sobre el número 132 de El Gurrión. Le escribí una carta para agradecerle el amplio tratamiento y las generosas palabras que nos dedica (a El Gurrión y a mí, je, je). Mi amiga Mamen me sorprende, de vez en cuando, con una de esas cartas que se leen con placer y desprenden un aroma singular. Ante la recepción de una carta así, una vez leída y releída, suelo contestarla pocos minutos después de recibirla, tal es la emoción que me embarga. Le escribo a Joaquina Dorado, legendaria luchadora antifranquista, en momentos en los que su salud (a sus 95 años) está un poco deteriorada…

 Necesito algo más que una maleta para guardar todas las cartas que he recibido (las guardo todas). No sé, imagino que mis hijos o los nietos, si llegan, dudarán sobre qué hacer con este patrimonio afectivo que a ellos no les dirá nada o les dirá poco, pero a mí me cuesta tirar una carta al papel reciclado. Tendré que dejarles instrucciones claras para exculparlos de cualquier decisión que tomen, je,je. Guardo cientos de cartas. Tienen letras diferentes, cuentan historias distintas, son de procedencia muy variada y en cada una de ellas hay un trocito de la persona que la escribió.

 Este mes de agosto he recibido otro grupo de cartas que me han hecho mucha ilusión; son de niños y niñas de doce años que fueron alumnos míos los dos cursos pasados. Marc, que fue el primero, escribe una carta con un  dominio del idioma impropio de su edad: “…A veces, uno, con tanto tiempo libre no sabe qué hacer y se busca cualquier entretenimiento. Algunas tardes voy a casa de mi abuela a hacerle compañía un rato… Hablando sobre temas escolares, ¿qué te han parecido estos dos últimos años? Yo, personalmente, me llevo un buen recuerdo de ese tiempo. Nunca habíamos escrito sobre nosotros, nuestros pensamientos, poemas… Yo, entre otros, creo que jamás nos habíamos sentido tan integrados en el tema de la biblioteca y la lectura…” En segundo lugar llegó la carta de Yolanda, con un comienzo muy prometedor: “Te escribo para agradecerte la bonita foto que me enviaste hace unas semanas, felicitarte por tu pasado cumpleaños, mantener una correspondencia contigo y contarte qué he estado haciendo este verano, cómo me he sentido, en qué he pensado…” Yolanda me cuenta todos los libros que ha leído y su preocupación ante el reto de empezar en septiembre la secundaria y me desea un buen próximo curso “en caso de que no te jubiles”. La carta de Gerard llegó con un regalo añadido. Había estado, con sus padres, un rato el día de la “Ronda de la bandeja” en Labuerda y me mandaba cuatro fotos que nos hicieron mientras cantaban en casa y escuchábamos las jotas alusivas. Me pregunta por mi viaje a Dinamarca; me informa que quedó clasificado en quinto lugar en el Campeonato de España de billar, celebrado en Murcia y dice: “Después del mes de julio tan intenso, este mes de agosto me lo estoy tomando con calma: duermo más, no entreno tanto y leo libros”. El mismo día llegó la carta de Mónica: “Te escribo esta carta para que sepas que me acuerdo de ti y para contarte algunas cosas del veranito…” Y a ello se aplica, con todo lujo de detalles: “Este mes de agosto, los miércoles, vamos a comer y a cenar al monte. Allí pasamos el día. El resto de mañanas nos ponemos con los vecinos a vender cosas que hacemos. Yo vendo anillos. La venta no va nada mal. He ganado 37 euros en total…” y, casi al final, Mónica escribe: “Darte las gracias por todos los buenos momentos que hemos pasado, tanto yo como mis compañeros, junto a ti; es un honor para mí…” Paula fue la siguiente en escribir y su carta no empezaba demasiado bien: “Para mí este verano ha sido uno de los peores, porque las amigas casi no nos juntamos y yo a la piscina de Fraga casi no voy…” Luego, eleva ya el tono optimista al referirse a su viaje a Andorra y manifestar claramente que lo pasó muy bien haciendo la ruta del hierro (“… era una ruta que mientras caminabas encontrabas esculturas de hierro a los lados del camino”) y visitando el museo de miniaturas. Finalmente, manifiesta muy claramente sus sentimientos hacia el futuro inmediato: “Tengo muchas ganas de comenzar el instituto, y hacer ciencias naturales en inglés y matemáticas en catalán”, cosas del trilingüismo… Y Rocío, con una letra sensiblemente mejorada, me escribe una amplia y jugosa carta: “Sé que te escribo un poco tarde, pero es que…, no sé, esperaba un poco para contarte un par de cosas más”, je, je, me río de la naturalidad. Y continúa: “Quería empezar hablándote del libro que me empecé a leer la semana pasada. Se titula <Un capitán de quince años>, y es…, de un escritor muy peculiar que digamos que escribía sobre cosas que iban a suceder y al final sucedían de verdad, pero unos cien años más tarde. Supongo que ya sabrás de quién te estoy hablando…” Rocío es mundial, realmente.

 Las seis cartas mencionadas han sido auténticos regalos. Las he recibido con sorpresa y algunos pasajes me han emocionado. Todas las contesté el mismo día que las recibí e incluí en el sobre, además de mi larga carta manuscrita de respuesta, un puzzle de cinco marcapáginas sobre una foto vieja de Labuerda y el tríptico de coleccionismo. Creo que lo guardarán todo como un bonito recuerdo y sé que cuando vieron en el buzón un sobre con su nombre, se emocionaron un poco. Otro día hablaré de las comunicaciones “feisbuseras”, para recuperarlas y echarnos unas risas. Por hoy, ya tengo/tenéis bastante.

01/09/2013 09:06 gurrion #. sin tema Hay 4 comentarios.

Anotaciones feisbuseras septembrinas

 Antes de acabar el mes, extraigo los textos y reflexiones que he publicado a lo largo de septiembre en mi muro y los agrupo aquí para que se puedan leer todos seguidos, puesto que están ordenados cronológicamente. Sin más presentaciones, te invito a que les eches un vistazo.

 * Mañana a las 9, la cita es aquí. Buen curso para todos y todas. Mi amigo Pepe insistió a finales del pasado que éste sería nuestro año prejubilar... No sé, no sé... (1.9.2013) Foto de la fachada del Edificio A del Colegio Público Miguel Servet)

 * Hay que estar todos unidos para conseguir los juegos…” ¡Pero, bueno!, ¿estamos locos o qué? Estos mierdasecas se creen que somos tontos, ¿no?...

Y eso nos lo dicen algunos de los políticos que nos están jodiendo vivos desde hace dos años, los que nunca nos han consultado para hacer lo que hacen y si hemos protestado nos han dado de hostias con su ejército callejero… Esos políticos que nos bajan el sueldo, favorecen los despidos de los trabajadores; recortan en sanidad, en educación y en servicios sociales; los que quieren rebajar y precarizar las pensiones. Esos políticos que su único mérito es el servilismo y la obediencia a sus jefes, que no pasan ningún control de calidad en ningún momento y que se lavan las manos en cuanto les roza un asunto turbio (provocado, generalmente, por su incapacidad, tantas veces manifiesta, o por ese deseo vergonzoso y lascivo de amasar dinero ajeno; esos políticos que está imputados y siguen cobrando de las instituciones del estado porque nadie tiene vergüenza suficiente para ponerlos de patitas en la calle… Esa pandilla de cabrones son los que ante el dilema olímpico solicitaban unidad y, además, querían que estuviéramos todos ilusionados y contentos con que Madrid fuera capital olímpica. Pues a mí me importa un pimiento el asunto y, además, prefiero lo que ha pasado. Porque, después de la enumeración que he hecho de despropósitos (y no he nombrado la corrupción y la gestión irresponsable de la crisis) nada más hubiera faltado que hubieran elegido Madrid para tener que escuchar que esa elección les legitimaba, que se habían hecho las cosas bien y que, por ejemplo, esa lerda de alcaldesa, tenía alguna neurona activa… He escuchado en televisión como ponían a caldo a los miembros del COI, menos borrachos, de todo. Digo yo que, antes de la votación, ya debían pensar lo mismo del centenar de miembros (incluidos los tres representantes españoles)… ¿Y el pastón que ya se ha invertido en esta jodida y reiterada candidatura, después de oír continuamente que no hay dinero para nada? ¿Y el pedazo de delegación que ha volado y se ha alojado en Buenos Aires? ¿No hubiera sido igual que hubieran ido algunos menos? Sobre todo sabiendo que algunos deportistas para competir tienen que pagarse de su bolsillo parte del alojamiento y el desplazamiento… Yo siento vergüenza ante estas cosas y esta noche voy a dormir bien tranquilo… Y a ver si algunos de los que han ido para allá vuelven y se van a su casita, porque son unos y unas inútiles, y se dedican a ordeñar culebras, ¡tontolabas! ¡Hala, que paséis un buen domingo! (7.9.2013) Sin foto

 * Rafa Nadal, después de rechazar el avión oficial para transportarlo desde Nueva York a España, “porque el país no está para esos dispendios”, gana su Grand Slam número 13. Dos lecciones en 24 horas: la primera de ética y vergüenza y la segunda de esfuerzo y calidad... Un auténtico fuera de serie. Que vayan aprendiendo toda la cuadrilla de mamones políticos que se desplazaron a Buenos Aires a hacer el ridículo... (10.9.2013) (Con foto de Rafa Nadal, de tenista)

 * Necesitamos renovar las emociones. Un homenaje actual para todos los “Juan sin Tierra” y un recuerdo especial para Víctor y su trágica muerte, por pronunciar las palabras necesarias. Contra todos los “pinochos” y sus herederos, ¡mal nacidos! (11.9.2013) (Con un enlace con la versión de Juan sin Tierra, hecha por Ska-P)

 * Esta mañana, he recogido en la librería el tomo XIII de la colección completa de la revista El Gurrión. Me he entretenido en sumar las páginas: 3940, más las 52 páginas del número 132 que ya no ha entrado en ese tomo, hacen un total, prácticamente de 4.000 páginas. Todas juntas, todas indizadas en la web de la revista para poder encontrar cualquier artículo, cualquier autor o autora. En ese granero-salón del que os hablé recientemente, paso algunos ratos pasando páginas a algún tomo y recordando pequeños acontecimientos o releyendo artículos que me resultan mucho más interesantes con el paso del tiempo... “El que guarda siempre tiene...” Y el que escribe ayuda a luchar contra el olvido. Buena tarde-noche de sábado. (14.9.2013) (En la foto, la colección completa y encuadernada de “gurriones”, en el estante que están colocados en Fraga).

 

 * Mañana lunes, 16 de septiembre, prácticamente todos los que estáis en esta fotografía (menos quienes éramos vuestros tutores del pasado curso, je, je) iréis al instituto y comenzaréis vuestro estudios de Educación Secundaria. Hacedlo con convicción y ganas. Es una nueva etapa en vuestras vidas que requiere concentración y trabajo. Espero y deseo que nadie se pierda por el camino. Suerte y buena actitud. Un abrazo. (15.9.2013) (La foto la tomamos en el Parque de Huesca, en el monumento a Ramón Acín, en mayo de este año).

 * El Gurrión número 60. Agosto de 1995. Dedico cuatro páginas de dicho número a José Antonio Labordeta que actúa en Labuerda el día 19; es su quinta actuación en nuestro pueblo, veinte años justo después de la primera (19.08.1975). Una de esas páginas la dedico a colocar títulos de sus canciones en forma de estrofas de cuatro versos con rima. Utilizo solamente los títulos que se adecuan a esa premisa (en total, combino cuarenta títulos de otras tantas canciones). Aquel juego aparentemente inútil me sirve ahora, 18 años después, para recordarlo, justo cuando se cumplen tres años de su muerte, y lo hago también con una foto que le hice el día 5 de junio de 2009, cenando en Morillo de Tou:

 A veces me pregunto. / Qué queda de ti. / Serenamente hablando: / Una tarde sin fin.

...

Canta, compañero, canta.
Hay que levantar.
Porque avanzamos juntos.
Tú y yo y los demás.

(19.9.2013)

 * Con el fin de semana por delante, tendréis más tiempo para leer. Estaba navegando por las tripas de La Cadiera de Macoca y me he reencontrado con este artículo sobre José Antonio Labordeta que escribí y publiqué pocos días después de su muerte; os dejo el enlace por si queréis leerlo. Buen fin de semana. (21.9.2013) (Con una foto, tomada en Morillo de Tou, por Ramón Azón. Labordeta está leyendo la autorización oficial para su primer recital en Labuerda, en el número 60 de El Gurrión.

 * Noticias insólitas, a medio camino entre la risa y la desolación. Son titulares copiados textualmente del Heraldo de Aragón del pasado viernes (20.9.2013). Mañana empieza otra semana. ¡Ánimo!:


.. “El Ayuntamiento de Huesca gasta 30.000 euros para comprar 50 árboles de gran porte en Italia”
.. “No soy violento”, dijo el asesino de Tatiana a la Policía tras matar a su mujer”.
.. “Hallados en Caspe 300 kg de pescado podrido”.
.. “Cita previa para visitar el manto de la Virgen”
.. “La DGA calcula que unos 4000 peces murieron por el vaciado del embalse de Escarra”

 (22.9.2013) (Sin ilustración, ni falta que hace...)

 * Hoy hace cuarenta años que falleció Pablo Neruda; el poeta de las caracolas y de los mascarones de proa. Yo creo que septiembre es un mes “chileno”; triste mes, sin duda, puesto que en el septiembre de 1973 se fueron Allende, Víctor Jara, Pablo y miles de chilenos más... Cada año, en estas fechas que comienza el otoño, recordamos a ese país y a quienes se llevó la barbarie golpista. Escribió tanto Neruda que es fácil recordarle, simplemente leyendo. 

PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos 
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

 

(23.9.2013) (Con una foto de Pablo Neruda y Salvador Allende, tomada de Internet)

  * Hoy es la Mercè, la fiesta mayor de Barcelona. Por eso, a mi Mercè (que es catalana y vivió muchos años en Barcelona) le “regalo” todo este rosal danés, color “carmín encendido”. 

Y es que Mercè es un compendio maravilloso de sentido común, visión de futuro, afectividad equilibrada, efectividad probada, serena belleza, optimismo contagioso, mente analítica...; una auténtica crack. (24.9.2013) (Con una foto tomada en Roskilde, en medio de una calle y al lado de un rosal)

 * Safari sensorial por un territorio alucinante. Con Manel, Alicia, María, Valentín y Mercè. Después de un día durillo, hemos visto una veintena de ciervos; hemos cenado a la luz de una creciente oscuridad; hemos visto todo el cielo lleno de estrellas y surcado por las luces intermitentes de algunos aviones y hemos escuchado algunas notas graves de la berrea. Todo genial; lástima que algunas fotos no están a la altura... Buenas noches (25.9.2013) (Acompañando un álbum de 15 fotos)

 * Tardes de verano-otoño de 2013: la sauna escolar aragonesa

Pues nada, que no sabía qué contaros y como llevamos toda la semana sudando como cabrones, pues quería felicitar a los chicos y chicas de la consejería del ramo que decidieron que, desde el 23 de septiembre, hubiera ya jornada de mañana y tarde. ¡Qué gran idea! Mientras en la mayoría del país hace años que viven todo el curso con la jornada única, aquí ya no se contempla ni en septiembre. Realmente somos un territorio ejemplar, que conserva las costumbres ancestrales de nuestros antepasados. Algún día veremos recompensada esta injustificada cerrilidad. De momento, seguiremos disfrutando de nuestra sauna escolar aragonesa, que nos sale muy barata y nos ayuda a mantener la línea (no sé si también la cordura) al eliminar de manera natural el exceso de fluidos inútiles.

¡Mecagüenlaputadeorosytóloquesemenea! (26.9.2013) (Sin ilustración, no hacía falta)

27/09/2013 22:39 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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