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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.

HA NEVADO EN LOS ALMENDROS

Ayer viajamos hasta Figols de Tremp (prepirineo leridano). Hacía un día indefinible: a ratos nublado, a ratos rayos de sol pugnando por abrirse paso; a ratos, ráfagas de viento nada caliente; a ratos, calma cálida... Todo bien empleado para disfrutar de las islas blancas y perfumadas de los almendros.

 La semana pasada estuve en Asturias y regresé con el mar en mi retina. Era inevitable. Para un “chico” del interior que sueña con el mar, que siempre soñó con el mar, poder contemplar algunas playas del Cantábrico siempre resulta impresionante y además es una visión inhabitual. Ayer me sobrepuse a aquella impresión con otra nueva, esta vez de color blanco: ¡había nevado en los almendros!

  Mirases donde mirases, la Conca de Tremp ofrecía una hermosa estampa, un puzzle de naturaleza revivida, en la que convivían sembrados, verdeando con pujanza, con alineaciones de almendros blancos, tupidos, “nevados”; o grupos de éstos rodeados en la lejanía por setos naturales o pequeños bosquetes de encinas, robles arces... o antorchas blancas y aisladas allí donde sólo se alzaba un viejo almendro, de tronco oscuro y retorcido, pero ahora esplendoroso y enhiesto, enarbolando sus canas. A falta de nieve en las montañas, en esta anticipada primavera que no descarta ramalazos tardíos del invierno, las flores blancas del almendro han puesto una nota de esperanza en el paisaje. Si hay flores es posible que haya frutos. De momento, esas flores han generado este texto y dos docenas de fotos para trabajar en el aula. Y en el interior quedan las bellas sensaciones que ayer nacieron tras la contemplación de ese espectáculo natural.

  Y para terminar, quiero copiar un fragmento del blog “A Nosa Biblioteca”, que me parece muy hermoso y que también habla de árboles: En su último libro, Las pequeñas memorias, José Saramago recuerda a su abuelo materno, Jerónimo. Cuando este pastor analfabeto tuvo el presentimiento de que iba a morir, fue «de árbol en árbol de su huerto, abrazando los troncos, despidiéndose de ellos, de las sombras amigas, de los frutos que no volvería a comer». Por eso, dice el Nobel portugués, «si has tenido un abuelo así has de agradecérselo a la vida». No hace mucho, estuvo en Puerto Rico apoyando una manifestación contra la tala ilegal de árboles en un parque natural. El lema Todos somos el abuelo de Saramago surtió efecto y, por ahora, el parque sigue intacto. A finales del año pasado, Greenpeace se puso en contacto con él. Tras el encuentro, adoptó un compromiso: sus próximos libros, empezando por Las intermitencias de la muerte, así como las futuras reediciones de su obra en cualquier país, se imprimirían en papel amigo de los bosques. Este distintivo garantiza que no proviene del saqueo de un bosque primario (no alterado por la actividad industrial del hombre) ni ha originado contaminación durante su producción.

Según Greenpeace, cada dos segundos desaparece una extensión de bosque primario del tamaño de un campo de fútbol. «Me gustaría que este proyecto fuera como una bola de nieve», explica el escritor. Destino (Grupo Planeta), Areté y Montena (Random House Mondadori) ya están colaborando. Álvaro Pombo, Espido Freire o Javier Reverte también respaldan la idea. Greenpeace asegura que, hasta ahora, los libros editados en papel reciclado han logrado un ahorro de 1.900 árboles, superficie equivalente a más de cuatro estadios de fútbol.

Y una P.D: Llegados a este punto, es recomendable leer o releer una pequeña obrita del autor Jean Giono, titulada "El hombre que plantaba árboles". Si no dispones de ella, si no la tienes a mano, puedes leerla en esta dirección de Internet: http://www.pinetum.org/GionoES.htm


 

04/03/2007 16:19 gurrion #. sin tema Hay 19 comentarios.

EL PANTANO DE MEDIANO

 Es indudable que los pantanos han acercado el mar a los Pirineos. La nieve blanca de los picos se funde en azul y discurre por torrenteras y ríos hasta el primer pantano que, como si se tratara de una trampa, la atrapa y la retiene.

 Con el paso del tiempo y, cuando la preocupación por el volumen de las reservas de agua se convierte en noticia de prensa, de radio o de informativo de televisión, se va olvidando el dolor de quienes tuvieron que irse a otro lugar porque las aguas regeneradoras del secano fueron aguas-sepultura de sus tierras y hasta de su pueblo en la montaña.

 Con el paso del tiempo, a medida que ese dolor está más diluido, uno llega a apreciar la belleza de esa masa de agua rizada por el viento, coloreada de verde o de azul intenso; transformada en gigantesco espejo donde se miran las montañas, se inclinan algunos árboles que sobreviven en sus orillas; es territorio amable para diferentes especies de aves que nadan, escrutan, pescan directamente y se ha convertido en espacio “natural” que congrega a un indeterminado número de turistas y curiosos que, armados de inofensivas cámaras fotográficas, descubren reflejos, sombras, panorámicas realmente atractivas…

 Ayer, 10 de marzo, subíamos a Labuerda desde Fraga y el pantano de Mediano se hallaba casi en plenitud, casi lleno. El agua presentaba una coloración verde y su superficie era azotada por un fuerte vendaval que asolaba toda la comarca de Sobrarbe por igual. La superficie del agua estaba rizada, por un violento oleaje y el blanco de la espuma contrastaba con el verde de fondo de una manera sorprendente y atractiva. Detuvimos el coche y bajé a realizar algunas fotos.

 

Hoy, 11 de marzo, hemos realizado el viaje de regreso. No hacía nada de viento y el día era claro y soleado, así que hemos decidido aparcar el coche y acercarnos hasta las orillas del pantano de Mediano caminando. Resulta difícil describir algunas sensaciones cuando se está en contacto con algo cautivador, hermoso e inesperado. Tanto a Mercè como a mí, nos ha ocurrido eso esta tarde. Hemos hecho un importante número de fotografías y ya en casa, descargadas en el ordenador, hemos revivido, viéndolas: el paseo por la orilla del pantano; la potencia visual de la masa de agua (hoy de una tonalidad azul turquesa y azul, azul); el contraste entre el verdor de los campos sembrados en sus orillas, el agua y las nieves de la Peña Montañesa o de Treserols; los materiales depositados por las crecidas y el oleaje del pantano en sus orillas, como aportación caótica y curiosa; el sol radiante resaltando los colores y aumentando la nitidez de los mismos…Y delante de nosotros, la imagen de la punta de la torre, como único vestigio visible de la existencia en otro tiempo de un pueblo habitado. Y ahí está la parte dolorosa de esta historia. Para que algunas personas sobrevivan en la “Tierra baja”, con medios de vida propios y rentables, hubo que pagar en la montaña un duro precio; en muchas ocasiones, la destrucción de uno o varios pueblos, la anegación de tierras, casas, calles, cementerio, recuerdos, algunos sueños y otras cosas intangibles que perecieron con la vitola del dudoso “interés común” pegada a las lágrimas y el desaliento.

Puede ser cierto que el progreso se cobra un precio alto en muchas ocasiones, pero también es cierto que la cuerda siempre se rompe por el punto más delgado y las comunidades rurales cedieron a la fuerza para que estas ingentes balsas de agua fuesen fuentes de energía, motor de desarrollo agrícola y alimento de depósitos ciudadanos… Personalmente, cada vez que paso por Mediano (esté lleno o vacío el pantano) no olvido nunca que en el fondo del mismo, duerme un pueblo que fue desalojado a la fuerza y destruido para siempre y me invade un sentimiento de intranquilidad.

 

P.D.: Hoy, precisamente, se cumplen tres años de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Hay un recuerdo y un respeto profundos hacia las víctimas de aquel terrible atentado que causó tanto dolor.

 Paralelamente, siento una enorme vergüenza al escuchar lo que dicen los miembros de toda esa pandilla que anda atizando el fuego del enfrentamiento y persisten en las mentiras que ellos generaron, que reniegan de los nacionalismos y ellos proclaman el suyo como el auténtico y han encontrado en la calle (que nunca pisaron en los tiempos duros, que denostaron y descalificaron a quienes se manifestaban una y otra vez) su lugar preferido para pasar parte de los fines de semana. ¡Incalificable!
12/03/2007 00:29 gurrion #. sin tema Hay 4 comentarios.


AULA DE CRISTAL

Pues eso, AULA DE CRISTAL: Viaje en autocar. Viernes fenomenal. Recinto ferial. Comida artificial. Trabajo natural. Sorpresa matinal. Ruido infernal. Diversión total... 

El pasado viernes viajamos toda la clase a Zaragoza: 20 niñas y niños, junto con Ana Pueyo y yo como maestros acompañantes. Estábamos invitados a visitar la Feria de AragónEduca 2007 y a dar clase en el AULA DE CRISTAL: un recinto transparente, dentro del recinto de la feria. De 11 a 12 teníamos el aula a nuestra disposición para hacer actividades de Biblioteca Escolar, según se leía en el programa.

 A tal efecto, había solicitado a Damián Bea (el “invitador”) poder disponer de algunos materiales: cinco pc-tablets; una docena de libros de poesía de diversos autores; media docena de atlas del mundo con índice toponímico y unos cuantos periódicos de distinta cabecera, editados ese día. 

Mi intención era desarrollar cuatro talleres (aunque no pudiéramos terminar la faena, porque presumía que estar en una feria iba a ser más un inconveniente que una ventaja para un trabajo concentrado). En los cuatro prescindíamos de libros de texto y desarrollábamos actividades que bien podríamos hacer en una biblioteca escolar, según este esquema:

  

-         Búsqueda informativa. Repertorio de búsqueda de informaciones variadas (expresada en una ficha con doce preguntas) usando los tablets y conectados a Internet.

 

-         La actualidad y la prensa. Lectura de una noticia relacionada con la introducción en diferentes lugares de España de especies animales y vegetales que han alterado gravemente algunos ecosistemas y trabajo de interpretación de la misma (El Pais, 11 de marzo de 2007).

 

-         Lectura de un clásico. Había seleccionado el primer capítulo de “Veinte mil leguas de viaje submarino” de Julio Verne, para usar los atlas y colocar en un mapamundi mudo los lugares geográficos nombrados y algunos puntos con coordenadas que se citan en el capítulo.

 -                Poesía. Disponíamos de una ficha de trabajo para que cada cual la completase una  vez que hubiese seleccionado un libro y un poema, de la muestra que teníamos a nuestra exposición...

 

Como suele ocurrir, una cosa es lo que uno planifica y otra lo que puede hacer. Al llegar al recinto y ver el aula, cambiamos de planes y en vez de poner en funcionamiento los cuatro talleres, hicimos dos grupos de diez personas, para empezar. Uno de ellos trabajaba con los tablets (dos niños por cada aparato) y el otro trabajaba con las poesías. Transcurrida algo más de media hora, los que trabajaban con tablets se pusieron a leer y desarrollar las actividades de la noticia y los que habían estado metidos entre poemas, buscaron información con los tablets. Nos acompañaron (a Ana y a mí), Eva Ríos (maestra en Grisén y compañera nuestra en años anteriores) y Pepe López (maestro en Zaragoza, amigo desde hace años y compañero de Aula Libre).

 

Los chavales trabajaron hasta las doce y veinte pasadas, con concentración y ganas, indiferentes a la gente que continuamente deambulaba por la feria y por encima del ruido espectacular que debimos soportar, pues alguien decidió que ese aula de trabajo debía colocarse lo más cerca posible de un espacio entoldado con música a todo volumen que no cesó en toda la mañana ni un segundo (yo me acordaba de las fiestas de los pueblos, de la parada que hacían los músicos entre pieza y pieza, a veces a fumarse un cigarrillo y allí, en la famosa aula de cristal, –esa parada- la soñaba y la echaba en falta).  Finalizada la actividad comimos en el recinto y luego dimos a los chicos tiempo libre para que pudieran recorrer los pabellones y los stands y pudiesen llegar a sus casas llenos de bolsas con lápices, bolígrafos, calendarios, marcapáginas, libretitas y otros productos de propaganda que tanto abundan en todas las ferias, sea cual sea la temática.

 El día transcurrió sin más problemas y con una nueva experiencia acumulada. Como era viernes, aún no hemos podido hablar de la misma, pero ya este texto-resumen nos dará pie a la lectura, a la reflexión, a la rememoración y a la escritura de nuestras vivencias y opiniones y esta próxima semana deberemos terminar en clase lo que no pudimos acabar en el AULA DE CRISTAL: Regreso triunfal. Punto y final.
18/03/2007 12:42 gurrion #. sin tema Hay 14 comentarios.

CON EL BLOG A TERUEL Y OTROS VIAJES

 

Viernes, 23 de marzo por la tarde. Salimos de Fraga con Mercè en dirección a Teruel capital. El viento sopla de costado con muchísima fuerza por la autopista que nos lleva a Zaragoza. Cuando estamos a 14 kilómetros de la capital aragonesa nos detenemos en caravana, debido a un accidente producido en la salida de la autopista hacia Huesca. Nuestro gozo en un pozo. Tardamos una hora larga en hacer un recorrido de cinco minutos, por lo que ya sabemos (con el tiempo que hemos perdido) que buena parte del viaje que nos queda lo haremos con noche cerrada. Antes de llegar a Cariñena, se interrumpe bruscamente la Autovía Mudéjar (la esperanza turolense de mejorar definitivamente las comunicaciones con la capital de Aragón). Nos detenemos en Daroca a estirar las piernas y tomar un café y seguimos viaje esperando llegar pronto a Calamocha (ya en la provincia de Teruel) para dejar definitivamente la carretera de dos direcciones y retomar la autovía. Los últimos 66 kilómetros del viaje discurren de nuevo por la Autovía Mudéjar y aparcamos delante del hotel cuando son ya las nueve de la noche, tras un recorrido de 306 kilómetros.

 En el comedor del hotel Isabel de Segura engullimos una cena reparadora y empezamos a digerir el cansancio. Asistimos a la entrada de unas cuarenta mujeres que deben tener una “cena de empresa” o algo parecido y que van acompañadas  de dos hombres con cara circunspecta (imaginamos que por la enorme desigualdad de número) y a continuación, por otra puerta entran una docena de mozos jóvenes y bien parecidos que rondan los dos metros de estatura y que provocan murmullos y comentarios entre el nutrido grupo de “comensalas” antes citado. Luego nos enteramos que son jugadores de voleibol procedentes de Gran Canaria. La noche es fría, se desaconseja el paseo nocturno y acudimos pronto a la habitación del hotel a realizar los pertinentes estiramientos de espalda.

 

 Sábado, 24 de marzo por la mañana. Tras levantarnos y desayunar, la cita, a las diez de la mañana es en el Centro del Profesorado y Recursos de Teruel. Participo en un curso en el que debo trabajar durante tres horas desarrollando el tema del fomento de la escritura en la escuela. Hablo de la “fabricación” de “libros libres”; del interés que tiene ir publicando periódicamente pequeños libritos que recojan algunas de las realizaciones del aula, tanto en prosa como en verso. Voy mostrando y explicando: “El libro de los nombres”, “Qué quieres ser de mayor”, “Y yo, ¿por qué me llamo así?”, “El sexto de caballería”, “El mar de Rafael”, “Cuentos Cortos de Cerdos”, “D de dragón”… En algunos de ellos se ofrecen unos cuantos pretextos para escribir, unas cuantas ideas de trabajo con las palabras para generar rimas, textos informativos o imaginativos; a veces, teñidos cuidadosamente con el sentido del humor.Tras una pausa para tomar un café, me dedico a hablar y a mostrar el blog (éste en el que lees este texto). Últimamente hay un mayor interés, por parte del profesorado, en conocer las posibilidades pedagógicas de esta herramienta. En el aula donde estamos, tenemos ordenador, cañón de vídeo y conexión a Internet, así que voy enseñándoles algunos textos y algunos comentarios del blog para que vayan viendo que es un sitio de lectura, de escritura, de correspondencia, de comunicación con autores y autoras de libros, de publicación de documentos de trabajo, de creatividad, de sorpresas… Y, sobre todo, un espacio electrónico que pueden utilizar los niños y las niñas de nuestros colegios para leer, reflexionar y escribir. Leo algunos textos, especialmente emotivos e intento también mostrar la variedad de contenidos que alberga. El profesorado asistente, tras tres horas y media de charla y exposición, se muestra satisfecho de lo visto y escuchado; así lo hacen saber con el aplauso final de despedida y las palabras agradecidas que pronuncian. Personalmente, me voy contento del trato recibido y de la atención y el interés prestados por el profesorado.

 Tras la comida y un rato necesario de descanso, iniciamos el viaje de vuelta. El día es soleado y ventoso, a la vez y la temperatura es baja. El viento, además, produce una sensación térmica un tanto desagradable. Nos resulta mucho más cómodo y menos incierto el viaje de vuelta, sin la amenaza de la noche. Esta vez, la parada la hacemos en Cariñena (aprovechando para comprar algunas botellas de vino) y en tres horas y media estamos de nuevo en Fraga, dispuestos a descansar de este apresurado viaje; especialmente Mercè que se ha metido, entre pecho y espalda, la bonita cifra de 612 kilómetros en 24 horas.Teruel es evidente que existe, pero sigue lejos de cualquier sitio. Si les terminan la autovía mencionada, se aproximarán significativamente al resto de Aragón y la ciudad y sus moradores saldrán muy beneficiados.

 P.D. Domingo, 25 de marzo por la tarde. Viajamos con Mercè hasta el pueblo de Alcampell. Habíamos pasado por dicho pueblo alguna vez, de viaje hacia otros lugares, pero nunca nos habíamos detenido. Esta tarde lo hemos hecho para ver jugar al Alcampell con la U.D. Fraga. Se enfrentaban los dos equipos que militan en la Preferente. Nuestro hijo Daniel había sido convocado por el entrenador del Fraga y podía debutar (siendo juvenil) con el primer equipo de la ciudad. Ha jugado los últimos seis minutos y hemos estado allí “su mamá y su papá” para alegrarnos con él y para celebrarlo. El Fraga ha ganado 2 a 4 y tiene más posibilidades de jugar el próximo año en Tercera División.

25/03/2007 23:04 gurrion #. sin tema Hay 5 comentarios.

EL LIBRO DE LOS ESCOLARES DE PLASENCIA DEL MONTE

Día 27 de marzo. Con motivo de la Semana de la Comunidad Educativa, se proyecta en el Palacio Montcada de Fraga el documental sobre MISIONES PEDAGÓGICAS, emitido hace unas fechas en La 2 de TVE. El advenimiento de la Segunda República, en 1931 pone en marcha este proyecto imaginado por Manuel Bartolomé Cossío, de llevar las inquietudes culturales y los derechos ciudadanos hasta las últimas aldeas de la geografía española. ¿Qué hubiera pasado en este país si aquella oportunidad no se hubiera malogrado con la sangrienta guerra civil y su posterior represión y retroceso? Es un documento-testimonio que conmueve.

Con posterioridad a la proyección (a la que asistimos muy pocas personas, lamentablemente), toma la palabra Víctor J. Borroy (profesor de la Escuela de Magisterio y Director del Museo Pedagógico de Aragón. Víctor es un hombre de verbo fácil y emotivo que conoce muy bien la historia de la educación aragonesa. Me regala un ejemplar de El Libro de los Escolares de Plasencia del Monte, editado por el citado Museo, con la colaboración del Ayuntamiento de Huesca y del Gobierno de Aragón. Es una edición facsímil del original, completado con las palabras introductorias de la Consejera Eva Almunia, del Director del Museo, Víctor Juan, de quien ha proporcionado el original, Elena Ruiz y del prologuista Fernando Jiménez.

 

  Día 28 de marzo. A las siete de la tarde, en la sede del Museo Pedagógico, en Huesca, se presenta la edición facsímil del libro citado. No puedo ir a Huesca a dicha presentación. No obstante, como yo ya lo tengo en mis manos, llego a clase por la mañana y dedico la primera hora a hablar del libro y a leer a los chicos y chicas algunos textos del mismo. Les explico quién fue el maestro (Simeón Omella) y la importancia del libro que tengo en las manos, escrito, impreso y encuadernado hace 71 años, nada menos. Un maestro capaz de escribir e imprimir en la propia escuela un libro de esas características (con ilustraciones en color) no podía ser un tipo normal; seguro que era un maestro excepcional, con un compromiso hacia su profesión totalmente especial y con una capacidad de trabajo poco común.

 Dice Jesús Sarasa (10 años): “Mi padre de mozo ha sido pastor en Bolea. Los amos comían pan blanco pero para los criados y pastores amasaban pan de cebada y de centeno. Se le llamaba pan moreno. Y para que no comieran tanto, les ponían los panes a secar al sol (...)”.

Dice José Mª Alagón (con 12 años): “Mi padre ha servido muchos años en casa de Borderías, al igual que mi abuelo. Antes iba la carne muy barata pero los jornales muy bajos. Mi padre de mozo mayor cobraba setenta céntimos diarios y un obrero de azada, lo mismo.Los pobres aun eran más pobres que ahora, pues si te quieres comer un pollo te lo comes, pero antes alguna sardina. Sólo comían bien los días de las votaciones.Ocho días antes de las votaciones, los ricos pagaban café, copa y puro todas las noches. (...)”.

En el libro encontramos textos libres imaginativos, pero también testimonios de cómo se vivían en el medio rural en la década de los treinta, noticias de las actividades desarrolladas en la escuela, investigaciones, noticias del mundo, corresponsales con quienes intercambian información, sucesos... O una nota, firmada por “El Maestro”: “Hay algunas madres que por ignorancia oponen resistencia a los baños de sol y agua, no enviando a los niños a la escuela las tardes que se practican. De cada 100 niños, 95 llevan el bacilo de la tisis y los quye crecen delgados y enfermizos, cuando son mayores, adquieren esta terrible enfermedad.Los baños de sol y agua, curan a los niños enfermos y hacen fuertes y robustos a los demás. Enviadlos con poca ropa, los días de baño de sol, martes y sábados”.

Podemos leer también un texto-noticia, titulado: “Donativo del Dr. Laguna”, que dice así: “Nos comunica D. Demetrio Laguna que ha enviado 450 pesetas por conducto de D. Jesús Salinero para que las entregue a nuestro maestro para fines educativos. Don Demetrio era un médico muy amigo de los niños. Cuantas excursiones realizamos siempre nos acompañaba y nos compraba dulces y postres. En Plasencia todos los vecinos lo recuerdan con gratitud. Le damos las gracias por haberse acordado de esta pobre escuela. Los escolares”.

El libro es una joya y un ejemplo claro del trabajo que realizaron algunos maestros para cambiar la escuela y para redimir de la miseria a las niñas y niños de una época; trabajo, compromiso y dedicación por el que fueron perseguidos, algunos asesinados y otros condenados al exilio.

 

 

Conocí El Libro de los Escolares de Plasencia del Monte a finales de la década de los setenta. Fue Elena Ruiz (maestra y amiga) quien me lo enseñó y me lo prestó en Canovelles (Barcelona), donde trabajábamos los dos. Lo cogí en mis manos, lo abrí, lo miré, lo leí y me quedé impresionado del contenido de los textos, de las ilustraciones, de la impresión, de la encuadernación... Fotocopié muchas páginas del mismo y las guardé como un tesoro. Años más tarde fui a trabajar a Fraga y conocí a Sebastián Gertrúdix; nos hicimos amigos y le enseñé las fotocopias y se quedó traspuesto (él que andaba detrás de la pedagogía Freinet, de repente tenía en sus manos una evidencia de lo que otro maestro había logrado, a través de aquella pedagogía, cuarenta años atrás). Sebastián siguió el rastro de Simeón y logró publicar un libro necesario que recupera la memoria y la dignidad para un Maestro: “Simeón Omella: el Maestro de Plasencia del Monte”.

 Les digo a mis alumnos que estoy muy feliz de poder tener en las manos ese libro y felicito y agradezco a Víctor Juan su empeño y sensibilidad para que las palabras de los niños de Plasencia del Monte, que habitaron el pueblo en los años treinta del pasado siglo, se recuperen y con ellas, el trabajo lleno de entrega y dignidad de su maestro. 
29/03/2007 00:49 gurrion #. sin tema Hay 20 comentarios.


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