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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.

ABIZANDA Y LOS TITIRITEROS DE BINÉFAR

 

Ayer estuvimos en Abizanda. Este pintoresco pueblo es el portal de la comarca de Sobrarbe, cuando se sube desde Barbastro en dirección al túnel de Bielsa. Abizanda sufrió un despoblamiento y abandono importantes hasta quedar muy malherido y practicamente despoblado. Cierto es que algunos de sus antiguos habitantes se fueron a vivir a Barbastro donde reorganizaron su vida. Esa circunstancia, de proximidad entre ambos núcleos, ha posibilitado que no hayan abandonado definitivamente el cultivo de campos, cepas, almendreras y oliveras, por lo que, en los alrededores del pueblo, podemos contemplar un paisaje humanizado de calidad.

A ello se ha unido un proceso de restauración, reconstrucción y asentamiento de algunos enclaves culturales (impensables,.probablemente, hace un tiempo, pero con atractivo suficiente para dinamizar el pueblo, al menos en algunas épocas del año). El proceso de rehabilitación de pavimento y edificaciones continúa y hoy, Abizanda, es un núcleo de población de muy recomendable visita. También lo es porque su enclave permite contemplar panorámicas del Pirineo central absolutamente espectaculares; es un mirador natural realmente atractivo.

El impresionante torreón medieval une a su majestuosa presencia varios espacios interiores que, cada verano, albergan algunas propuestas artísticas del programa comarcal RENOVARTE; la torre y la iglesia también se han restaurado, ofreciendo un conjunto muy atractivo. Se puede visitar, en la antigua abadía, el Museo de Creencias y Religiosidad Popular del Pirineo Central; existe un Centro de Documentación del Valle del Aure y Sobrarbe que poco a poco va aumentando sus fondos documentales interfronterizos y, por si esto fuera poco, desde el pasado año cuenta con LA CASA DE LOS TÍTERES.

 

Ayer, estuvimos en Abizanda para ver una actuación de Los Titiriteros de Binéfar; entre otras razones, porque nos gustan mucho, trabajan fantásticamente y además son amigos desde hace tiempo. Ayer asistimos a la representación de la Fábula de la Raposa, en la primera sesión de la tarde y con el aforo prácticamente completo. El teatro es realmente precioso: paredes de piedra, madera noble en el techo, cómodas butacas, sonido excelente y una puesta en escena llena de profesionalidad, ternura, guiños a la naturaleza, a la tradición. Dicen, al comienzo, Paco y Pilar que su abuelo les contaba un cuento de una raboseta y que se lo pedían cada día y que él no dejaba de contarlo. En mi niñez, hubo un cuento que mi abuela nos contaba también muchas y muchas noches; era de una rabosa que bajaba a una viña a comerse unas uvas en noche de tormenta. Como solamente las veía cuando se producía un relámpago, decía la rabosa, mirando al oscuro cielo nocturno: “Relampandingo, relampandango, fe como febas”... Me acordé ayer de este cuento que tanto nos hacía reír, cuando veía a la rabosa en el escenario bebiendo en la fuente, con la gallina en la boca, jugando con la rata, tratando de sortear las trampas que le ponían para cazarla y, en fin, viendo la familia completa: raboso, rabosa y raboseta... Cuando Paco se caracterizaba de abuelo me recordaba a tantos que he conocido en mi pueblo, en los gestos, en la forma de hablar, en las expresiones más naturales, en su filosofía (“una cuerda pue servir pa mucho; ahora no guardáis cosa...”).

  Tras la representación, Paco y Pilar esperan al público en la salida: un espacio colgado sobre el precipicio y desde el que se ofrece una vista del horizonte pirenaico increíble, y les enseñan a niños y niñas la raboseta protanista para que la toquen y para que vean cómo se mueve...

Luego Paco y Pilar nos enseñaron las dos casas; vimos la exposición de títeres que tienen montada y que es realmente deliciosa y nos hablaron de sus proyectos futuros y de la satisfacción que sienten cuando se notan alentados por personas mayores del pueblo que les agradecen que por las calles de Abizanda vuelvan a correr niños y niñas, sientan sus voces y sus lloros, gracias sobre todo a la instalación de esta Casa Pirenaica de los Títeres y el Teatro Popular.

A lo largo de esta segunda temporada veraniega en Abizanda, Los Titiriteros ofrecen una programación densa de funciones. Comenzaron el 22 de julio y hasta el 2 de septiembre tienen actuaciones todos los días, salvo dos días de agosto; muchos de esos días realizan dos funciones y además de sus actuaciones previstas con montajes como: “Dragoncio”, “¡No nos moverán!”, “La Fábula de la raposa” y “Cómicos de la lengua”, actuarán otros grupos amigos llegados desde otros puntos de la geografía peninsular.

No creo que haya ninguna duda, Sobrarbe como comarca y Abizanda en particular se han encontrado con un punto de atracción y un elemento dinamizador de la vida cotidiana (inteligente, pacífico, respetuso con el medio, sensibilizador de buenas prácticas, rehabilitador...) gracias al trabajo, al dinamismo, a la intuición y a la forma de ser de Paco y Pilar, dos Titiriteros de Binéfar que han puesto un huevo en Abizanda y en Sobrarbe. Les deseamos lo mejor y lo mejor es ir a verlos, de vez en cuando.

06/08/2006 10:46 gurrion #. sin tema Hay 13 comentarios.

GURRION: Una palabra para proteger

 Hace unos años, la gente del Rolde de Estudios Aragoneses tuvo una idea original. Propuso amadrinar o apadrinar palabras en aragonés. Para ello era necesario rellenar y firmar un “Compromiso” que decía:  

“mediante este documento apadrino o amadrino la palabra aragonesa que me sea asignada comprometiéndome a protegerla usándola cuantas veces pueda y transmitiéndola a las generaciones venideras como parte integrante del patrimonio cultural aragonés”. 

Al cabo de un tiempo, los organizadores mandaban un certificado nominal de ama/apadrinamiento, en el que se especificaba la palabra que te habían asignado. Posteriormente, y una vez finalizada la campaña, se editó un libro titulado: “Toma la voz y la palabra/Prene a boz y a parola”, que es un pequeño diccionario donde aparecen todas las palabras aragonesas con su significado en castellano y el nombre de la persona que va a custodiar cada una de ellas. A mí me asignaron la palabra “GURRIÓN” y aquí sigo usándola y promocionándola hasta donde puedo; por un lado con el mantenimiento de la revista trimestral y, por otro con la constitución de este blog que, por eso, lleva ese nombre.

Estos días de agosto estoy distribuyendo precisamente el número 104 de EL GURRION. El ejemplar ha salido con 44 páginas, más de treinta fotografías, actuales y de archivo y casi treinta colaboradores y colaboradoras. Dentro de unos días, si no estás suscrito a la edición en papel, podrás leerlo en internet, en la siguiente dirección: http://www.elgurrion.com

 

Para que te hagas idea de algunos contenidos, te diré que hay un paseo por el “Tozal del mallo y los pasillos aéreos de Ordesa”, que firma Mª Victoria Trigo; un interesante trabajo sobre “La leyenda de San Killián, patrón de los bibliófilos” de José A. de Juan; dos colaboraciones de Luis Buisán: “Vacaciones y fotografías” y “Mujeres legendarias”; la salida de fin de curso que realizamos los de 5º del Miguel Servet de Fraga a Sobrarbe; algo sobre nuestro antepasados contado por Mª José Fuster y titulado de manera muy gráfica así: “Juan de Lascorz de Olsón, el hijo que no se fiaba ni de su padre”; “El episodio de la Bolsa de Bielsa en primera persona”, sacado de la prensa y contado por Mamen Pardina; Tres páginas literarias de Vicky, Gonzalo y Joaquín; unas coplas populares de Lorenzo Cebollero; la celebración de la fiesta de Santa Waldesca de Pablo Urós; la repercusión de la estancia del Osasuna y el Real Zaragoza en Boltaña; las noticias comarcales más relevantes; la entrevista con la coleccionista de azucarillos: Ana Campo: cosas de la Asociación Cocullón y del Ayuntamiento de Labuerda, contadas por Emilio Lanau; la entrevista de Irene Abad con Águeda Mata Torres que continuará en el próximo número; los correos electrónicos recibidos; los juegos aragoneses de la mano de José Luis Ara y algunos de mis artículos: “Recuerdos de instituto”, en los que hablo de Ánchel Conte (profesor inolvidable) y de “El partido más largo del mundo” (se suspendió por la nieve y lleva aplazado casi cuarenta años), “Calores de verano” donde hablo de algunos de los desastres ecológicos y humanitarios que hemos vivido este verano a través de las pantallas y los medios y algo, la primera parte sobre una curiosa Cofradía de San Vicente de Labuerda…

 Bueno, pues ese es, grosso modo, el contenido de este número 104. Yo, por mi parte, ya llevo unos días preparando el número 105, porque eso es lo que tiene haber asumido voluntariamente la función de impulsar trimestralmente una revista cultural, que no puedes dormirte en los laureles; que mientras las lectoras y lectores tienen en sus manos el último número aparecido, tú ya estás pensado en el siguiente para que  llegue a tiempo. Y ya de paso, si tienes algo que contarnos, estás invitada o invitado a escribir y a participar en la revista El Gurrión. Cuantos más seamos, más la podremos conservar y defender: la revista y la palabra que la nombra.
11/08/2006 17:47 gurrion #. sin tema Hay 8 comentarios.


CORRESPONDENCIA ESCOLAR VERANIEGA

 

Una de las “faenas” que les sugerí a mis alumnos y alumnas para este verano era la de escribirme una carta, contándome algo de lo que habían hecho hasta ese momento. La sugerencia no era casual ni tampoco estrambótica. En el pasado, la escritura de cartas manuscritas era una práctica comúnmente utilizada para que las personas nos pusiéramos en comunicación y nos contáramos parte de la vida. De un tiempo a esta parte, es cierto que la correspondencia ha disminuido al generalizarse otros sistemas de comunicación, más rápidos, aunque, en mi opinión, más fugaces e inmateriales y, por tanto, algo incompletos. No es lo mismo  recibir un SMS o un correo electrónico, que una carta en un sobre, con tu dirección manuscrita y un sello encima de la misma. No es lo mismo tener un archivo de correos electrónicos en el ordenador, que una caja de cartón con las cartas y las postales de las amigas y los amigos, de los padres, de la hermana o del hermano que mandó la postal del último viaje... Soy un firme defensor de la carta manuscrita (y eso que escribo y recibo también cientos de correos electrónicos al cabo del año) y escribo muchas cartas a las amistades, a la vez que les envío algunas de las publicaciones que coordino. También desde hace años, estimulo la correspondencia escolar entre mis alumnos. Lo de este verano, vendría a ser, pues eso, correspondencia escolar, entre el alumno o la alumna y su maestro-tutor.

Álex fue el primero en romper el fuego. En su carta me contaba el reencuentro con Lupe (se fue a mitad de curso a otra población) y las aventuras con una cabaña que se habían construido al lado de su huerta. Me mandaba unas fotos en las piscinas y otra que nos hizo su madre el último día de curso (¡qué bonito día aquél...!). Sergio utilizó papel cuadriculado y las líneas le salieron bien rectas. Dice que está pasando el verano en el monte, que algunos días se va al mercado con su padre, que hace mucho calor y que se va a ir a un campamento a Pobleta de Bellveí (curiosamente yo también estuve haciendo un campamento en ese lugar cuando estudiaba magisterio). Me manda un foto detrás de unos gigantescos girasoles. Yaiza se acuerda de mi cumpleaños y me felicita con efecto retroactivo, porque ya ha pasado la fecha. Dice que se lo está pasando muy bien y me desea lo mismo; me pide que le conteste y sueña con ir a casa de su tía a Andalucía. Jesús ha puesto mucho cuidado para que la letra sea legible y se lo agradezco. Me cuenta qué tipo de trabajo veraniego realiza, que está leyendo otra vez el libro Ojo de Nube, que va a las piscinas y que se le ha ocurrido una contraseña, pero que me la dirá en septiembre. La carta de Elena es un festival de color y, además, dice que este verano está disfrutando al máximo. Me cuenta dónde llega en cada uno de los trabajos que sugerimos para hacer. Ya ha terminado el ABCdario de palabras bonitas y asegura tener ganas de volver al colegio porque ya no se acuerda de algunas cosas... ¡Será posible...! Guillem empieza con un escueto informe meteorológico, para pasar a contarme cómo le van los trabajos: el ABCdario, la lectura... Asegura haber trabajado algún rato limpiando el seto del jardín de su casa y me habla de su tía Carmen, que ha venido de Guinea a pasar unos días de vacaciones con su familia. Silvia dice que ha ido varios días a la playa y que uno de ellos, le picó una medusa; dice que está leyendo con ganas y desea que esté pasando yo un buen  verano y unas buenas vacaciones. Paula me cuenta su nuevo horario de trabajo: repaso, inglés, mecanografía y colonias; dice que por Fraga hace mucho calor y se despide -deseándome que me vaya bien el verano- hasta septiembre. De Kamile ya sabía muchas cosas porque ha escrito frecuentemente en el blog (lo hizo desde Londres, en lo que fue el bautizo internacional de ese cuaderno de bitácora). Ha sido la más viajera, por eso me habla de su viaje a Lituania y de la diarrea de la perrita Berta. Sobre sus viajes dice: “Cuando tienes ocasión hay que aprovecharla y digo yo que nunca está de más tomarse un tiempo libre”. Totalmente de acuerdo. Tiffany dice que este verano está disfrutando muchísimo, que ya va por la letra “Q”, en el ABCdario y que está leyendo “El pequeño Virgil” y me aconseja disfrutar del verano porque dice que en septiembre ya tendré bastantes disgustos... me hace gracia leer su carta, mientras miro su fotografía, que ha incluido en ella, con esa cara de pícara enmarcada en dos largas coletas. Noelia dice que ha estado de vacaciones en Tenerife y que todo aquello le ha gustado mucho, que es muy bonito. Que está pasando un buen verano y me desea lo mismo: que me lo pase bien –dice- en estas vacaciones. Iván me cuenta que los fines de semana se va a pescar con un amigo y que un día vieron un pez grande que se aproximaba porque el viento lo iba empujando; también cuenta que estuvo viendo motocros y dibuja un “pedazo” de moto. Y se despide con un “nos vemos en el colegio”. Andrea dice que lo más interesante del verano le ha pasado estos últimos días, con su viaje a Galicia; allí se casó su prima Beti y fue con su abuela a la playa de Samil y desea que yo me lo esté pasando igual de bien que ella o más. Santi me cuenta sus aventuras en el campamento de Senet, incluida una terrorífica tormenta nocturna con relámpagos y truenos; dice que estuvo con su madre en una tienda de productos africanos y que está haciendo un curso de mecanografía. Se despide con tres versos, que dicen así: Reír, llenar de voces la colina, / mientras el sol rodando tras la sombra/ su disco ardiente sobre el mar inclina. ...

Yo recibo, leo y contesto todas las cartas con rapidez. En todos los casos, el día que las he recibido, las he contestado y al día siguiente han salido de la oficina de correos en dirección a Fraga. Cuando alguien escribe una carta es natural que espere respuesta. Cuanto menos se demore ésta, mejor. Y todavía espero carta de unos pocos rezagados, antes de que acabe este mes de agosto.

17/08/2006 11:48 gurrion #. sin tema Hay 8 comentarios.

LAS RONDAS Y EL COPLERO

Mi pueblo, Labuerda, celebra sus fiestas patronales para San Roque, el 16 de agosto, aunque la conveniencia de “pillar” un fin de semana para hacer más caja, motiva que la Comisión de jóvenes que las organiza, las mueva en el calendario cada año, pero siempre en torno a ese día.

Dos de los actos con solera son las dos rondas. La “Ronda de la Bandeja” tiene como objetivo saludar a todas las familias del pueblo, con jotas dedicadas por el cantador, invitándolas a ser generosas con sus donativos para sufragar una parte de las fiestas. Ya he escrito sobre ello en otros momentos y en otros lugares y creo que es un acto interesante porque se abren los patios y la rondalla y el cantador cantan a la casa y, de alguna manera, a todas las generaciones que allí han habitado. La otra ronda (suele hacerse la víspera de la fiesta, por la noche) la llamamos “Ronda de la víspera” o “Ronda de las mozas” porque la rondalla y el cantador se detienen en las puertas donde hay chicas solteras (mozas) y las coplas se dedican a ellas. Tanto en la Ronda de la Bandeja como en ésta “de las mozas”, músicos y acompañantes son obsequiados con bandejas de pastas, postres o tacos de queso, jamón, tortilla, banderillas, y todo aquello que cada familia quiere ofrecer, regado con porrones de vino, cerveza, cava, orujo... No es raro, pues, que el acompañamiento de las rondas sea normalmente numeroso.  

El caso es que este año no vino a la Ronda de las mozas el habitual cantador y ese papel decidió asumirlo uno de los componentes de la rondalla, el amigo Santiago Giral. Cuando me enteré de esa circunstancis, a través de mi hija, que ejerce de mayordoma de las fiestas, ofrecí mi ayuda a Santiago y le preparé “una ronda completa” para que él pudiera aprovechar algunas de las coplas que yo le escribí o le orientaran para construir otras por su cuenta. El caso es que, por lo visto, él puso la voz y yo buena parte de la letra. ¡Vaya, que me convertí en “coplero circunstancial” de la Ronda de las mozas. Por cierto, ahora recuerdo que había algún abuelo en mi pueblo que cuando quería defecar de palabra, casi siempre decía: “Me cagüen el coplero”; enigmático juramento sin duda... (Siempre he pensado que habría que hacer una recopilación de juramentos, porque los hay realmente originales). Bueno, el caso es que, para que lectoras y lectores se hagan idea, y calibren el grado de dificultad o la mezcla de elementos diversos, quiero copiar a continuación algunas de esas coplas que escribí hace pocos días y que anoche cantó Santiago: 

Para empezar bien la ronda / y ser del todo legales,

lo mejor es comenzar / por la casa del alcalde. 

Me han dicho que en esta casa / cante jotas a tres chicas:

una se llama Noelia / las otras, Eli y Marina. 

En la puerta de Falceto / la parada es muy potente,

porque no hay una ni dos / cuatro mozas hay presentes. 

Emocionados y alegres / os damos la despedida:

adiós a Sonia y a Sara;/ adiós a Ana y Patricia. 

Si gustarán estas jotas / eso yo aún no lo sé,

por si acaso en casa Castro / le canto a Sandra Sesé. 

Aprovechando que es fiesta / hemos venido a rondar,

y a cantarle nuestra a jota / a Joana Coscollar.

Arancha escúchanos bien, / que ésta es la última ronda;

pues en el mes de septiembre / dejarás ya de ser moza. 

En el Barrio de San Juan / la rondalla alegre suena;

para cantarle una jota / a nuestra querida Eva. 

Hoy les queremos cantar / a Begoña y a Tamara,

a Ángela, Sandra y María, / a Yoli y también a Sara. 

Y cuando pase otro año / volveremos otra vez,

para cantarles de nuevo / a Ana, Adriana y Raquel. 

El cantador avezado (un auténtico repentista) confecciona la copla sobre la marcha, nada más conocer el nombre de la chica, de la casa o de algún acontecimiento relacionado con ella. En mi caso, fue un ejercicio más sosegado, realizado aquí en mi lugar de trabajo, inspirado por la privilegiada visión de la Peña Montañesa que vislumbro con claridad desde la silla en la que estoy sentado. Fue un entretenimiento y un entrenamiento porque ya hace años que escribo coplillas con muy distintos fines, aunque ahora llevaba un tiempo inactivo como coplero. 

18/08/2006 11:16 gurrion #. sin tema Hay 11 comentarios.

EL RÍO ARA EN BUJARUELO

Uno de los regalos más hermosos que nos ofrece a diario la naturaleza es el de los ríos limpios, de agua fresca y transparente que nos invitan a mirar, a sentarnos en la orilla, a escuchar el eterno ronroneo de sus aguas salvando minúsculos desniveles o sorprendentes cascadas. El río Ara, importante afluente del Cinca, es el mejor ejemplo de ello, en el valle de Bujaruelo. El Ara es un río sin presas, sin domesticar. Durante muchos años pendió sobre él la espada de Damocles del pantano de Jánovas (descartado al fin, tras una trágica expropiación, precedida y seguida de muchos atropellos, y una lucha ciudadana en contra del mismo). Hoy día, el río Ara es un río del Pirineo aragonés, de la comarca de Sobrarbe que fluye sin interrupción desde su nacimiento hasta su desembocadura.  Uno de los tramos más hermosos del río Ara lo constituyen los algo más de siete kilómetros de recorrido por el valle de Bujaruelo.

Hoy hemos pasado el día por esos territorios. Hemos caminado por ambas orillas y hemos hecho muchas fotografías del agua, de las montañas circundantes, de la vegetación exuberante y diversa, de las piedras graníticas “con nervios”, de los líquenes de las piedras, de los árboles y arbustos con frutos (ya casi otoñales): serbales, rosales silvestres, tejos, espino albar, enebros, pudios, pinos, abetos, …  Bujaruelo es posible que venga de boj (buxo, en aragonés, buxaruelo) porque es un arbusto muy crecido y extraordinariamente abundante en todo el valle. No sabíamos donde mirar pues las propuestas cromáticas se nos amontonaban; la luz del sol también acompañaba, filtrado por nubes intermitentes confería al paisaje tonalidades muy atractivas. Mercè no se cansaba de repetir que en estos parajes siente algo especial, que “cuando tengo que pensar en un paisaje relajante, agradable, especialmente hermoso, siempre pienso en Bujaruelo”. Yo también siento un aprecio especial por este valle y Ana y Daniel, con quien hemos paseado por estos lugares desde que eran pequeños han disfrutado igualmente.  

 Hoy, a pesar de estar a finales de agosto, había bastante gente paseando, sentada a orillas del río y, por supuesto, en la zona del mesón y el puente medieval; incluso podían verse gentes con estética-rambo: traje mimetizado, pañuelo en la cabeza, tatuajes; también gente con chancletas… Es urgente un centro de orientación para asesorar al personal sobre cómo acudir a la montaña sin hacer el gilipuertas…¡Qué se le va a hacer! No puede ser todo perfecto.  Hemos bajado a comer al restaurante del camping de Fenés; un lugar muy recomendable para reponer fuerzas en un ambiente agradable y en un recinto acogedor: comida casera, servicio familiar y precio razonable.

Tras la comida hemos caminado un par de kilómetros, río abajo, por la orilla izquierda del Ara, por un camino sombrío, jalonado por ejemplares de abetos de impresionante envergadura y de una vegetación espesa y abundante; a nuestra derecha, siempre el fluir ruidoso y rápido del Ara, rompiéndose en espumas blancas al chocar con cada piedra, con cada roca gigantesca que encuentra en el cauce.

 Disfrutando de este entorno privilegiado, me he acordado de la tragedia gallega con los incendios forestales. Hay que ser un descerebrado, un canalla y una bestia inmunda (con perdón de todos los animales a quienes llamamos bestias) para darle fuego al monte, para propiciar que ejemplares de árboles con decenas de años o más que centenarios se consuman en unos minutos. Una de las imágenes que, personalmente, Más me hieren en verano son aquellas que muestran montes ardiendo. No lo puedo remediar; siento una rabia infinita y un desprecio total hacia quienes han podido encender deliberadamente el monte. Nunca he visto una escultura tan perfecta como un gran árbol y en un bosque nunca hay dos esculturas iguales. Los montes, los bosques deberían ser patrimonio de la Humanidad. Los árboles son uno de los legados más hermosos que podemos ofrecer a nuestros descendientes, a las generaciones futuras, que tienen todo el derecho a saborear sus frutos y a refugiarse en su sombra.
26/08/2006 23:10 gurrion #. sin tema Hay 6 comentarios.

TIEMPO DE MERMELADAS

 

(Un preámbulo: Antes de hablar de lo que quiero escribir, me gustaría copiar la frase que le he oído hoy en televisión a una señora cubana que estaba barriendo la calle donde vive, en La Habana. Le preguntaban sobre la inminente llegada de uno de los huracanes que visitan cada año las costas cubanas y sobre el por qué limpiaba. Sólo se nos ha permitido escuchar una parte de su respuesta; los “cortes” en la tele son realmente cortes; esto ha contestado: “Debemos tener las calles limpias para toda contingencia ciclónica…” Me he quedado totalmente sorprendido y maravillado de la naturalidad de su expresión y del vocabulario utilizado… En realidad, lo ha dicho con la misma dulzura de la mermelada.)

  Compartimos con Mercè la afición y el gusto por hacer mermeladas. Nuestros hijos comparten, sobre todo, el gusto por comérselas. Estos últimos días de agosto solemos aprovechar para hacer acopio de frutos y realizar esa dulce transformación. Primero fueron los higos verdes. Ana bajó de San Vicente, donde trabaja, una hermosa bandeja, regalo de la familia Antón, que tanto la cuidan y unos cuantos más que cogió ella en la higuera de la pared de la iglesia. Una vez realizada la cocción, en el caso de los higos, es conveniente triturar la pasta final, antes de meterla en botes y hervirla al baño María. El resultado es una mermelada de bonito color y de textura espesa muy agradable para los desayunos y las meriendas. 

Hace un par de días, me levanté temprano y me fui a coger moras. Había localizado una zona de zarzales en la que había materia prima de buena calidad: moras gordas y bastante maduras. Al cabo de un rato había cogido dos kilos y llevaba conmigo, incrustadas en manos y brazos, decenas de espinas que me habían hecho otras tantas heridas. ¡Vaya faena, el tema de coger moras! Unas pocas para ir picando en el paseo vespertino, no es problema, pero cuando quieres coger cantidad y tienes que meterte en medio de los zarzales, la cosa se pone curiosa. Total, que llegué a casa con el dulce botín, pero con heridas de combatiente. Tras una noche, puestas a macerar con azúcar, las hemos cocido y puesto en botes. La mermelada de moras tiene un olor muy agradable y un sabor también exquisito y el color negro de la misma contrasta en la estantería con las otras mermeladas. Este año, al menos por Labuerda, las zarzas han sido generosas y hay una buena cosecha. Cuando éramos pequeños, íbamos por los caminos, cogíamos moras y las ensartábamos en una hierba larga llamada “lastón” y luego nos las comíamos. 

Hoy le ha tocado el turno al tomate. En casa la mermelada más apreciada es la de tomate. Mi padre cultiva una materia prima de primera calidad; hace pocos días cogimos un tomate que pesó un kilo y 350 gramos; tomates grandes, de un rojo intenso, afrutados, que huelen y saben a gloria. Todos los amigos y amigas que pasan por casa y tiene la oportunidad de probarlos coinciden en no haber comido nunca tomates como los del abuelo Mariano. De tomates tan afamados no puede salir mermelada mala. Esta mañana hemos hecho con Daniel una buena recolección y por la tarde, Mercè ha preparado unos cuantos: pelados, cortados y azucarados hasta mañana, para ser cocidos y envasados… Cuando estudiaba interno en Huesca (hace muchos años), cada vez que mi madre me mandaba la ropa lavada, en la caja adicional, siempre había un botecito de mermelada. No se me olvidará jamás. Yo creo que las madres saben a mermelada… Luego, con el curso escolar en marcha, poco después de levantarte por las mañanas, cortas unas rebanadas de pan, pones unas cucharadas de mermelada encima, y así se endulzan los neblinosos días del otoño o los más fríos del invierno y le das una alegría al aparato digestivo. 

(P.D. He tenido que hacer un alto en el texto; tanto hablar de mermeladas, no he podido resistir la tentación de acercarme a la nevera, coger un botecito que nos dio mi madre hace unos días, de manzanas del campo de casa y hundir cuatro veces la cucharilla en su interior. ¡Deliciosa!)     

28/08/2006 20:27 gurrion #. sin tema Hay 7 comentarios.


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