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DIARIO DE LA NATURALEZA (II)

Como ya quedó anunciado en el post anterior, había continuación. Aquí está la segunda parte, con las colaboraciones de las niñas y los niños de clase que no aparecieron en la primera entrega. Seguimos una línea similar de publicación. En algunos casos, son dos textos o uno y un poemita… de cada uno. En todo caso, la idea es reflejar un panorama, lo más amplio posible, de los temas y las estrategias de escritura que han utilizado los chicos y chicas de clase para resolver el desafío de escribir un diario de vacaciones, relacionando todas sus colaboraciones (de manera directa o indirecta) con la naturaleza.

 Hugo Labrador, escribe un texto titulado “En la huerta”: “Tengo un vecino, llamado Luis. Es un hombre mayor que tiene una huerta y cada domingo por la mañana intento poder ayudarle en el tema de sembrar o plantar semillas, verduras… El domingo pasado no pude ir, pero el anterior me acuerdo que vino su nieto. Tenía, por lo menos, dos años más que yo; como trece años, debía de tener. Les ayudé a plantar cebollas y me gustó tanto que, al día siguiente, le ayudé a plantar de nuevo y me dijo que lo hacía tan bien que me regaló una gorda del año anterior para que la guisara mi madre”.

 Y en su poemita dedicado a la Tierra, dice Hugo: “La gente / la ignora demasiado. / Sólo se entretienen / con lo que han comprado…” Igual tiene razón…

 Ester Baules nos transmite estos10 deseos para cuidar el planeta:

 .. Reemplazar al menos dos bombillas normales por las de bajo consumo.

.. Que reciclar sea obligatorio.

.. Beber agua del grifo.

.. Mantener las ruedas del coche a una presión adecuada.

.. Usar la bicicleta como medio de transporte diario.

.. Comprar cosas usadas, especialmente productos electrónicos.

.. No dejarnos los grifos abiertos innecesariamente.

.. No utilizar el lavavajillas y fregar a mano.

.. Durante el día, tener las luces apagadas.

.. Mantener bien cuidados los jardines, parques, etc.

 La misma autora, copia una reflexión bajo el titular “España entra en déficit ecológico”, noticia aparecida en El País (18.4.2011)

“España ya ha gastado en estos meses del año, lo que es capaz de generar en un año. Es importante que haya equilibrio entre la superficie que se necesita para producir los recursos consumidos y, a su vez, la superficie que el país es capaz de regenerar. Si un país necesita más espacio del que es capaz de regenerar, está en déficit ecológico”.

 Alba Calderón nos cuenta: “Ayer, mi prima Jessica se quedó a dormir en mi casa. Por la tarde, me ayudó a terminar el juguete.

Más tarde, yo le ayudé a terminar un trabajo de animales, en el cual utilizamos un libro donde se explican cosas sobre muchos tipos de animales y además hay muchas imágenes. Como esas imágenes no se podían recortar, tuvimos que calcarlas; otras, en cambio, las imprimimos.

Al final, nos quedó muy chulo, tanto a mí como a mi prima. Así que hemos vuelto a quedar para hacer otro trabajo por nuestra cuenta, sin que nadie nos lo diga”.

 Alba completa una de las páginas con un anuncio encontrado en una edición digital de prensa, titulado “Naturaleza a tus pies”. Podemos ver cómo la naturaleza puede ser una buena coartada para justificar algunas tendencias de la moda…:

“Naturaleza, relajación y comodidad son las características de la nueva colección Midori de Onitsuka Tiger, para esta primavera-verano. Una colección unisex inspirada en los entornos naturales japoneses y que refleja en sus materiales, colores y texturas la calma estival… Los colores representan los árboles, la tierra, las hojas y el cielo japonés en verano”.

 Lucía Martín escribe, entre otras cosas, este texto: “Hoy, 22 de abril, me he despertado a las 11 de la mañana, llovía a cántaros (mucho). Hay mucha niebla que viene hacia mi casa. La niebla parece un pedo que se han pegado las montañas y viene hacia nosotros. Me recuerda al invierno. Cuando me despertaba no se veía ni el campanario. Hoy es un día para estar en casa tranquila, leyendo, aprovechando el tiempo para hacer deberes, para jugar…

Creo que el dicho: “En abril, aguas mil”, tendría que llamarse “En Semana Santa no hay quien salga de casa”. Buena modificación del viejo refrán, sin duda…

 Lucía también escribe unos versos muy certeros y claros: “La tierra, la tierra / es donde vivimos. / A la tierra, a la tierra, / la destruimos. /

Somos humanos / un poco marranos / fumando y en coche / contaminamos. /

Podríamos ahorrar, / ir a pie o en bicicleta / y así poder cuidar / a nuestro planeta Tierra. /

Es bonito el paisaje / porque hay naturaleza, / animales y plantas / pero poca limpieza. /

Es el único planeta, / en el que hay vida / pero gracias a nosotros / explotará algún día”.

 Cristian Ayala describe brevemente un paseo en familia a la orilla del río Cinca: “Mi padre, mi madre y yo quisimos ir a pasear a la orilla del río Cinca; lugar al que nunca habíamos ido. Cuando llegamos, había muchos pájaros cantando y vi una mariposa blanca que volaba alrededor mío. Vi muchos mosquitos y algunos de ellos nos picaron. También vimos una familia de patos que flotaba en el agua. El agua que corría por el río hacía un ruido de paz y tranquilidad”.

 Y el mismo Cristian nos habla de “La huerta de Jordi”: “Fuimos a la huerta de nuestro amigo Jordi. Estaba un poco ocupado porque estaba plantando lechuga, coliflor, tomates y brócoli. También nos enseñó unos árboles de melocotón, manzana y pera. Cuando terminamos, Jordi nos dio verdura por haberle ayudado”.

 Camila Quiñones nos regala este poema en prosa, dedicado a la Tierra: “La Tierra es de color azul, / casi todo es mar. / En cada trozo de tierra / viven personas. / Todos unidos / tenemos que cuidar el planeta. / Poco a poco se va destruyendo / sin que nosotros nos enteremos. / Cada día nos preguntamos: / ¿por qué la Tierra es redonda / y de color azul? / Nadie sabe la respuesta / y nos quedamos con la duda. / Queremos olvidar esa pregunta / pero es imposible / porque siempre nos la haremos”.

 Xavier Esteve dice que estuvo “Pensando en la lluvia”: “Algunos de estos primeros días de vacaciones estaba pensando que llovería y no podría salir de casa a divertirme y salir con los amigos, porque yo veía que el cielo estaba oscuro y muy nublado, para poder salir; pero, al final, vi que no llovía.

A mí la lluvia no me gusta porque si no, te tienes que aburrir en casa y a mí no me gusta quedarme tanto rato encerrado.

Al final, el viernes y el sábado, llovió. Esto no me lo esperaba y lo pasé muy mal esos días, pero al menos jugamos al monopoly toda la familia y nos lo pasamos muy bien”.

 Y termina con una estrofilla: “La lluvia cae sobre el suelo gris / en las ciudades y en los campos. / Sale el sol y el arco iris, / y de tanto llover ya estamos hartos”. Bueno, Xavier, tienes que mirar la parte positiva de la lluvia: nos ha dejado una hermosísima primavera.

 Biser R. Radoslavov ha decidido dedicar su “diario” a la poesía y ha utilizado Internet como fuente de “inspiración”, anotando poemas de Bartolomé Leonardo de Argensola; de Francisco de Medrano o de Juan Ramón Jiménez. De éste último, es el que sigue: “Tristeza dulce del campo. / La tarde viene cayendo. / De las praderas segadas / llega un suave olor a heno. /

Los pinares se han dormido. / Sobre la colina, el cielo / es tiernamente violeta. / Canta un ruiseñor despierto. /

Vengo detrás de una copla / que había por el sendero, / copla de llanto aromada / con el color de este tiempo: / copla que iba llorando / no sé qué cariño muerto, / de otras tardes de septiembre / que olieron también a heno”.

 Por mi parte, poniendo el punto final a todo esto, contar que estas vacaciones estuve en el Museo de Juegos Tradicionales de Campo (Huesca). Un sitio donde la naturaleza está presente de una manera especial: muchos de los juegos y juguetes populares de hombres, de mujeres o de niños y niñas (que es lo que contiene ese museo) tienen a los vegetales como materia prima; bien sea la madera de los troncos de algunos árboles (transformada en bolos y billas, por ejemplo) u otros materiales como: mimbres, cañas, frutos secos, semillas, etc.; al margen, por supuesto, de otros elementos lúdicos: metálicos, de cartón o papel, óseos, etc. Un sitio donde descubrir cosas sorprendentes y reencontrarse con la infancia.

 Para terminar este post, decir que en el “Cuaderno de valoraciones personales” cada cual ha escrito unas líneas reflexivas valorando su trabajo: grado de dificultad, satisfacción personal, ayudas recibidas, utilidad de las orientaciones dadas, relación trabajo-tiempo… Siempre que hacemos una actividad que sale un poco de lo habitual, reflejamos la valoración de la misma en ese cuaderno personal que recibe cada alumno y cada alumna al comenzar el curso. Es una manera de autoevaluarse, de practicar la autocrítica (o al menos, un intento de hacerlo).

DIARIO DE LA NATURALEZA (I)

“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”

 Hoy por la mañana, a la vuelta de las vacaciones, los chicos y chicas del aula me han entregado su “Diario de la naturaleza”. Les sugerí que estos días de vacaciones de semana santa, ocuparan algunos ratos en completar un “cuadernillo” formado por tres folios doblados por su mitad (en total, doce páginas con la portada y la contraportada, de tamaño cuartilla), que habría de llamarse “Diario de la naturaleza”, aunque no hacía falta que escribieran todos los días. Además, ya de entrada, les mostré tres ejemplares de otros tantos “diarios de…” que yo había hecho en años anteriores, para animarles con mi ejemplo. Les sugerí también que rotularan algunos títulos, que ilustraran algunos textos y que completaran ese documento en blanco que les entregaba. Les di todas esas indicaciones por escrito y añadí algunas ideas sobre lo que podrían hacer:

 .- Descripción de algunas observaciones realizadas tras un paseo ciudadano: jardín, parque, árboles…

.- Descripción de algún paseo por la orilla del Cinca.

.- Descripción de algunas faenas o trabajos realizados en la huerta, por parte de alguien de tu familia, con tu ayuda…

.- Resumen de alguna salida familiar a algún enclave natural.

.- Resumen de algún documental sobre naturaleza visto en televisión.

.- Resumen de alguna noticia de prensa o de revista que hable de algo relacionado con la naturaleza (puedes hacerlo de algún diario digital, a través de Internet)

.- Poema escrito por ti sobre algo relacionado con la Tierra.

.- Decálogo de deseos para cuidar el planeta…

.- Ficha descriptiva de algún animal o de alguna especie vegetal (árbol, arbusto, hierba…)

Recogido el “Diario”, como decía al principio, quiero ejemplificar los resultados con la selección de un texto por alumno y alumna, para calibrar la originalidad, la variedad de temas y la creatividad mostrada.

 .. Tomamos, para empezar, la presentación que hace Víctor Morreres:

 “En este pequeño documento encontrarás poesías, comentarios de documentales y explicaciones de algunas cosas que he hecho, lo que he visto y tiene que ver con la naturaleza, en esta semana de vacaciones. Espero que os guste y que hayáis pasado unos felices días de semana santa”. Y, un breve poemita, que nos ofrece un punto de vista diferente, je, je: “¡Oh, la naturaleza / con su belleza / y su luminosidad / que hace amistad! / (…) Y, aunque la naturaleza / sea bella, / hay gente que la caza / y la mete en una paella”.

 .. Jorge Buenacasa ha escrito varios textos relacionados con su estancia playera:

 “Estoy cerca de Alicante. Hoy nos hemos ido al paseo marítimo de la playa. Me he llevado la pelota, porque mi padre me dijo que hoy jugaríamos al balón y lo hemos hecho.

Pero en la playa, yo me he caído como unas cinco veces, de cansancio y de risa. Cuando hemos salido, he sacado unos cinco kilos de arena… Y hasta me he tenido que sacar los calcetines. De tantas caídas, después de un rato, he notado arena en las partes nobles. Cuando hemos llegado a casa, nos hemos “triscao” un buen plato de lentejas y chicha”.

 .. Inés Peralta ha construido el siguiente acróstico, con la palabra NATURALEZA:

Nosotros todos tenemos que:

Amar a los árboles.

Tener respeto con los animales.

Unirnos para cuidar los ríos.

Reciclar para no contaminar.

Ayudar a que los bosques existan.

Limpiar nuestro alrededor.

Ensuciar lo menos posible.

caZar sólo lo necesario (…)

Así tendremos paisajes bonitos.

 

Y ha escrito el siguiente poemita: “Los árboles / lloran, cuando ven / a los fríos hombres / que quieren hacer mal. / Tú y yo, hemos de conseguir / que estas cosas / no pasen más”.

 .. Eva Izquierdo se ha dado una vuelta por el parque de la Pinada de Fraga y esto es lo que nos cuenta:

 “El lunes por la tarde fuimos a la Pinada. Vimos bastantes tipos de árboles: grandes, pequeños, altos, bajos, con el tronco liso o arrugado… de muchísimas maneras. Lo que más me llamó la atención es que había oliveras. Pensé: cuando dan olivas, ¿quién las recoge?, ¿el Ayuntamiento?; ¿se las queda la gente que quiere pero con permiso?; ¿se las quedan los cuidadores de la Pinada? o ¿los que las plantaron…?

En fin, esta tarde pasada me he divertido viendo diferentes cosas, pasándomelo bien y echándonos unas risas con las compañeras. Algún que otro día de fiesta o fin de semana me gustaría volver y poder enterarme de algo más; acabar de ver lo que no he podido ver hoy…”

 .. Miguel Ratia se acercó al río: “Estuvimos dando un paseo por las orillas del Cinca, viendo las piraguas y los árboles. El rato que estuvimos mirando el río, vimos dos clases de peces diferentes: carpas, siluro. Eso me hizo recordar que el verano pasado, yo quería pescar una carpa, pero no pude; solamente pesqué cuatro alburnos y dos Black-Blash, peso ¡eso sí!, cuando estuve allí, me lo pasé muy, muy bien”. Y en otra página inventa: “Un árbol centenario, / una flor singular / un fruto exquisito / dulce sin igual…”

 .. Lili Pudziuvelyte nos cuenta una excusión familiar: “El sábado 23, como era el cumpleaños de mi padre, fuimos por la tarde con la bicicleta y pasamos por un bosque. Había muchos árboles, los miramos, cogimos hojas, los tocamos… Más tarde, fuimos a comernos los bocadillos debajo de un árbol raro; era un poco bajito y las hojas eran muy largas y raras. El árbol parecía que en vez de hojas tenía como unos hilos. Además de eso, fuimos a la orilla del río Cinca y mi hermano casi se cayó dentro, je, je. Después de un rato, como a las seis y media de la tarde, nos fuimos a casa y le contamos a mi madre lo que pasó y le enseñamos las fotos que nos hicimos. A mí me costó volver a casa, porque teníamos que subir una pequeña montaña y me tuve que desmontar y llevar la bicicleta con las manos”.

       .. “Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos”.

      .. “Mil máquinas nunca harán una flor”.

      .. “Lo que no es contrario a la naturaleza es bello”.

(Frases copiadas por Eva Izquierdo)

 .. Yo mismo, también quiero contribuir a este espontáneo inventario de sucesos vacacionales relacionados con la naturaleza, contando un pequeño descubrimiento. El texto lo voy a titular: “Murphy siempre presente”.

“Bueno, a decir verdad, me intriga mucho el comportamiento del Azar, también llamado casualidad. El caso es que tengo ya unas cuantas anécdotas relacionadas con todo ello. Principalmente con las salidas al medio o breves paseos en los que “decido”, sin ninguna razón aparente (y sabiendo lo que me ha pasado otras veces) salir sin la máquina fotográfica… Lo último es del pasado domingo, día 24 de abril. Estábamos en Labuerda y salimos, por la tarde, aprovechando una tregua de un día lluvioso, a dar una vuelta por la escollera y margen derecha del río Cinca. Caminábamos charlando apaciblemente, mirando el río, las montañas y el precioso verdor que se había instalado en los campos, montes y setos naturales que podíamos contemplar. Al cabo de un rato, a nuestra derecha, divisamos una pequeña charca, de escorrentía, con abundantes aneas y otras plantas acuáticas. Allí descubrimos a una hembra de ánade real (o azulón), seguida por ocho patitos recién nacidos que nadaban plácidamente a tres metros de nosotros. Era la primera vez que comprobábamos que en Labuerda nidificaban estas aves y la primera vez que el Azar nos regalaba una imagen idílica de patos. Pudimos contemplar las evoluciones y las precauciones de la madre, al advertir nuestra presencia, durante un buen rato. Justo, hasta que decidió salir del agua por la orilla opuesta, seguida de los ocho patitos, en perfecta fila india… ¡Y yo sin cámara de fotos, maldiciendo a Murphy …, aunque la culpa fue mía, claro!”

 .. Ahmed Gaddour escribe el día 21 de abril este texto, titulado “Pinos en Fraga” en el que explica brevemente un “juego con la naturaleza” y cómo el juego termina bruscamente: “El sábado, mi hermano y yo estábamos muy aburridos y fuimos  a dar una vuelta por la Pinada. Allí estaban los amigos jugando a una guerra con las piñas y también estaba Adil, mi primo. Mi hermano y yo también jugamos con ellos y era muy divertido hasta que Ramón le dio con una piña en la cabeza a Salleras. Ahí terminó el juego”.

(Continuará…)

CIUDAD SORPRENDENTE, CIUDAD EDUCADORA

Dos días en Barcelona dan para mucho; sobre todo si se está de vacaciones y con todo el tiempo para poder “ir a ver”. Ahí van cuatro propuestas, de las múltiples posibles, en dos días de este mes de abril.

 1. Lo primero, un paseíto por un espacio que, después de un inicio de obras relativamente rápido, sufrió una larga paralización y, hace poco culminó en un centro comercial y de ocio bastante interesante. Me refiero a la antigua Plaza de Toros de Las Arenas (construida en el año 1900, de estilo neomudéjar). En el exterior, se ha conservado la misma estructura (elevada, eso sí, por medio de ingeniosos  e imagino que costosos medios, para salvaguardar su supuesto valor arquitectónico) y en el interior, un hall enormemente alto y amplio hacia el que abren todas las alturas en las que se ubican los espacios comerciales y museísticos o cinematográficos... El antiguo ruedo o coso taurino es una especie de plaza circular, desde la que se puede acceder a tramos de escaleras que te van subiendo, piso a piso a zonas de tiendas, cines, museo del rock, etc. Y en la parte inferior del viejo ruedo, encontramos el inicio de una larga escalera que te lleva directamente hasta la azotea de la plaza. Puedes caminar a lo largo del anillo completo y tener unas vistas de la ciudad realmente magníficas, puesto que desde ese punto dispones de 360 grados de panorámicas.

Especialmente bonita es la vista de la Plaza de España, de la calle a la que dan los pabellones de la Feria de Barcelona y la subida hasta Montjuitch… La verdad es que nos impresionó la transformación de una Plaza de toros en moderno centro comercial y de ocio, pero también los detalles espectaculares que uno va descubriendo a medida que va “inspeccionando” sus entrañas. Y no hace falta comprar absolutamente nada –si no quieres- para sentir la grandiosidad interior y la exterior desde la terraza mencionada.

 2. De esa curiosa combinación, de arriesgada arquitectura y extrema modernidad, puedes pasar –y pasamos- a la Barcelona que no parece una ciudad grande, sino una más pequeña, familiar y recóndita… ¡Cambio de tercio! (utilizando un símil taurino). Paseo por el Barrio Gótico, la Plaza del Pi y más tarde el Borne; calles estrechas; arquitectura tradicional; grandes y vetustas portaladas con ostentosos llamadores (“trucadors”); tiendas pequeñas y curiosas; pequeñas y abundantes galerías de arte; bares y restaurantes de nuevo cuño anunciando platos o tapas de esa cocina vanguardista de presencia y escasa de cantidad; zonas peatonales donde caminar con pausa, mientras se mira y se charla; frecuentes locales en reconstrucción o remodelación; catedral en obras; espectáculos callejeros; interior sorprendente de la iglesia de Santa Mª del Mar (protagonista del libro “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones), como nos recuerda Mercè una vez dentro, mientras observamos la enorme altura de las columnas que van directamente hasta el inicio de los arcos, la luz que ilumina el interior, dejando zonas en penumbra y el comportamiento de la gente que entra y sale del templo y que, como nosotros, toma un rato asiento para descansar del paseo, mientras suena un órgano en los aledaños del altar mayor.

Las sensaciones que uno experimenta, sumergido en ese paisaje, nada tiene que ver con las que se le despiertan cuando camina por las Ramblas, se sienta y observa la “fauna y la flora” que atraviesa la Plaza de Cataluña; asciende por el Paseo de Gracia; baja hasta la zona del Puerto, recorre plazas y calles de la antigua Villa Olímpica, etc, etc. Aquellas callejas tienen el sabor, todavía, de un pueblo viejo, con casas de piedra, algunos escudos en las fachadas, pocos o ningún coche, niveles increíbles de silencio… lejos, muy lejos del esplendor, de la luminosidad y de las muchedumbres de las nuevas avenidas, de las plazas diáfanas y grandes, jalonadas de edificios altos, acristalados, imponentes en su modernidad.

 3. Al día siguiente acudimos con Daniel al Caixa Forum; un recinto grandioso y nuevo, ubicado en la Avenida Marqués de Comillas, en una antigua fábrica textil, edificio modernista diseñado por el arquitecto Joseph Puig i Cadafalch, a principios del siglo XX. Del amplio menú que se nos ofrece, elegimos en primer lugar la exposición titulada “TEOTIHUACAN. Ciudad de los dioses”. La ciudad de Teotihuacan está situada a unos 45 kilómetros de Ciudad de México y es una de las maravillas arquitectónicas del mundo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en 1987. Sus principales monumentos –la pirámide del Sol y la pirámide de la Luna, unidas por la calzada de los Muertos, el palacio del Jaguar de Xalla o el templo de Quetzalcóalt- son referentes de la cultura universal. No están mal estos datos para empezar o para abrir boca, ¿verdad?

 Durante casi ochocientos años, Teotihuacan fue el centro cultural, político y religioso de una potente civilización; la mayor ciudad construida en el continente americano en época prehispánica, que alcanzó su apogeo entre los siglos II y VII d.C. Teotihuacan significa en la lengua náhualt “el lugar de los dioses o el lugar donde se hacen dioses”.

 A través de unos 400 objetos, la exposición trata de arrojar luz sobre algunos interrogantes aún no resueltos: ¿Cómo era la vida en Teotihuacan?, ¿cómo eran los hombres y mujeres que lo habitaban?, ¿cómo se organizaba su sociedad?, ¿cuáles eran sus creencias?, ¿cuáles fueron las causas de su declive?... Y lo hace a través de un recorrido estructurado en seis ámbitos para tratar temas como: la arquitectura y el urbanismo; la política, la guerra y la economía; las creencias y rituales; la vida en los palacios  y en las calles de la ciudad. Hay también referencias a las relacionales que sus moradores establecieron con las culturas de su entorno. Hay explicaciones precisas en algunos casos y en otros es posible que falte alguna aclaración sobre el objeto expuesto (aunque también es posible que se desconozca su origen o finalidad, en ocasiones).

 En nuestra visita, podemos contemplar utensilios de cocina, finas joyas elaboradas con piedras preciosas, trabajos en madera, cerámica, hueso, piedra y conchas marinas; esculturas y pinturas murales… Vemos ollas antropomorfas, vasos silbadores, vasos trípodes, braseros con tapas extraordinariamente trabajadas; figurillas sedentes o de pie policromadas con tocados y adornos vistosos… en muchos casos con representaciones del pájaro quetzal o del mítico jaguar; máscaras antropomorfas con tocados; pendientes y orejeras realizados en piedra verde; cuchillos y navajillas de obsidiana; representaciones de distintos dioses: Huehuetéotl (dios del fuego), dios de la muerte, Tláloc (dios de la lluvia y la fertilidad), Quetzalcóatl (dios creador y civilizado. Dios de la sabiduría), Chalchiuhtlicue (diosa de ríos y mares);  esculturas diversas en alabastro, mármol, roca volcánica, andesita, piedra, basalto, arenisca; fragmentos de elaboradas pinturas murales policromadas… Muchas obras, en definitiva, con un grado depurado de construcción que hablan de una civilización refinada y estructurada,; una civilización que, como ya hemos sugerido, dejó un montón de incógnitas, tanto con sus inicios y espectacular florecimiento posterior, como con su súbita desaparición. Al salir, nos acercamos a la tienda de la entidad y nos hacemos con un catálogo de la exposición (23,5 X 31 cm) y 265 páginas. Hemos pasado más de una hora recorriendo pacientemente las salas y los materiales expuestos y hemos salido satisfechos.

 4. Y sin solución de continuidad, viajamos del pasado al presente, de la arqueología a la realidad… De una civilización que desapareció misteriosamente hacia el año 650 d.C. a un país, también de América Central, que estuvo a punto de desaparecer por efecto de un tremendo terremoto, el día 12 de enero de 2010, en tan solo 34 segundos que fue lo que duró aquel fatídico seísmo: HAITÍ. Otra de las salas del Caixa Forum acoge una exposición de fotografías de Emilio Morenatti y Marta Ramoneda, con el título: “Haití, 34 segundos después”

 La admiración y sorpresa agradables, ante las refinadas muestras de la cultura teotihuacana, dan paso de golpe a una mirada sorprendida y a un corazón encogido, mientras contemplamos imágenes que no habíamos visto todavía. Algunas dan fe, de forma directa y tremenda, del nivel de destrucción de algunas zonas del país centroamericano; otras muestran claros ejemplos de la pobreza extrema en la que han quedado sumidos muchos haitianos; las hay que arrancan una leve sonrisa en quien las mira (generalmente protagonizadas por niñas y niños que siguen con sus juegos, como si no pasara nada: jugando al fútbol en campos imposibles o construyendo fugaces pompas de jabón); otras muestran un mar de plásticos: campamentos de acogida de larguísima provisionalidad… El audiovisual que podemos ver abunda en ejemplos, cuasi heroicos, de gentes que a pesar de la enorme precariedad, encuentran razones y fuerzas para seguir luchando por la vida –la propia y la de otras personas de su entorno-. Los fotógrafos experimentados tienen esa rara habilidad, la de ofrecernos imágenes nuevas, a pesar de haber visto muchas sobre el tema; imágenes que suelen dejarnos, en ocasiones como ésta, conmocionados por una tragedia de una magnitud difícil de cuantificar desde nuestras confortables casas. Aportan miradas nuevas que trasladan al público para lograr, precisamente, sorpresa y emoción en quienes las miramos. Imágenes que invitan a la reflexión y que nos plantean muchos interrogantes sobre nuestra vida y la de los demás; sobre el mundo y sus desigualdades; sobre la confortabilidad de occidente y la miseria de tantas otras geografías…

 La ciudad, esa creación humana tan imperfecta, pero tan necesaria, suele ofrecernos múltiples posibilidades para descubrir y aprender cosas nuevas cada vez que la visitamos; siempre es un territorio abierto a la sorpresa y a la educación, como en estos casos aquí relatados, vividos en Barcelona. Que tengan unas buenas vacaciones de primavera.

 

TRANSFUSIONES

La palabra transfusión solemos relacionarla con la donación sanguínea que hacen algunas personas, de manera altruista y solidaria, para poder paliar el estado físico en el que se encuentran otras personas con la salud quebrantada por una enfermedad, una operación o cualquier otra contingencia hospitalaria. Quien recibe esa transfusión, en muchísimas ocasiones, salva la vida o mejora paulatinamente su estado de salud y recupera con el tiempo el vigor y la energía.

Originariamente, según afirman los expertos ”los romanos usaban ese término (o similar) para referirse a cualquier trasvase, trasiego o transfusión, pero no de sangre, pues ni conocían ese concepto ni esa práctica”.

Más de uno estará ya mosca leyendo este comienzo y pensado hacia dónde quiero llevar al lector o la lectora.

 1. El caso es que, hace unos días, recibí un envío de pequeños libros que publica una entidad hospitalaria navarra, a través de una exalumna que trabaja allí. Cuando quité el envoltorio externo del paquete, apareció una caja con una leyenda impresa que me llamó la atención “Transfusión set”. El librito, varias veces repetido para poderlo regalar a las personas del Grupo de lectura “Nosotrasleemos” u otras, era una breve narración escrita por José María Merino, titulada “La batalla de todos los días”. Al margen de su calidad literaria o de la posible función propagandística para la entidad que lo edita, me quedé con el rótulo de la caja. Me pareció sintómatica esa casualidad de encontrarme con una caja que anunciaba transfusión y contenía libros…

 ¿Acaso la lectura de un libro no es un ejemplo claro y potente de transfusión o trasvase cultural? Es cierto que para que las transfusiones sanguíneas tuvieran éxito y fueran eficaces, hubo que descubrir algunos componentes de la sangre que, en un principio, las malograban, léase factor Rh; e, imagino, otras muchas peculiaridades descubiertas en los últimos tiempos que las han hecho más seguras si cabe… También, para que la transfusión lectora o el trasvase lector (si me permiten esta comparación) tenga efectos beneficiosos, es necesario seleccionar las lecturas y ofrecer o elegir libros de calidad que disparen nuestras emociones, que apunten a la inteligencia o que nos permitan ensanchar los horizontes de la imaginación.

 En este apartado debo incluir el trabajo relacionado con los Repertorios Alfabéticos Documentales (RAD) que estamos llevando a cabo en el aula. Nuestro particular “Arbolcedario” (en feliz denominación de una amiga) es un intento de conocer algunas especies arbóreas con algo más de profundidad. Para responder a ese desafío, hemos manejado libros de la biblioteca escolar, una singular “Hojiteca” de fabricación casera y diversas consultas en Internet. Todo ello para crear un ABCdario de árboles, con información plasmada en cartones que nos permitirán hacer uno o dos voluminosos libros y en los que cada chico y chica del aula se ha ocupado de dos de ellos (hemos seguido la propuesta que podemos encontrar en La Cadiera de Macoca, justo en esta dirección: http://macoca.org/b-de-bosque, en el apartado titulado “B de bosque”. La presentación oral de los trabajos al resto de la clase y la lectura, aunque no sea exhaustiva de cada cartón informativo suponen, nuevamente, un intento de trasvase o transfusión documental que debe incorporar algunos conocimientos nuevos o al menos ese es el deseo del impulsor de la actividad.

 2. Hace un par de semanas, tuve la oportunidad de acudir a Mequinenza, población de la provincia de Zaragoza, pero muy próxima y unida a Fraga (sin excluir una vieja y evidente rivalidad, como generalmente ocurre con los pueblos vecinos), para visitar dos de los tres espacios museísticos que han inaugurado a comienzos de este año de 2011. Visitamos el museo de la minería, para lo que las autoridades de ese pueblo han promovido la realización de una mina artificial que puede recorrerse con ayuda de un guía y donde se explica buena parte de la tradición minera de los mequinenzanos, pegados durante décadas a la explotación y comercialización del lignito, que era arrancado de las vetas internas de la tierra y trasvasado mediante barcazas “llauds”, a través del Ebro, hasta estaciones de venta a lo largo de ese recorrido fluvial. Jesús Moncada, lo contó de manera magistral en su célebre novela “Camí de sirga”. Ese trasvase mineral dio vida y pujanza a esta población, anegada luego por un pantano y revitalizada ahora con este espacio que explica parte de su historia geológica y económica y que supone una suerte de transfusión informativa hacia quienes nos acercamos con curiosidad a conocer su pasado minero.

No es menos didáctico su museo de prehistoria, en el que han sabido adecuar un espacio para reconstruir algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes hallados en su término municipal; yacimientos que sería costoso proteger y mostrar al visitante y que, con esta instalación y las explicaciones pertinentes, dan una idea de la riqueza y de la singularidad arqueológica de que disponen. Enterramientos, construcciones, objetos de vida cotidiana, pinturas rupestres… e incluso un enorme mural alegórico que nos muestra escenas de la vida en diferentes épocas, así como los animales que pudieron vivir en ese tiempo… Un loable esfuerzo para contribuir a la transfusión o trasvase cultural, de nuevo, entre la historia y quienes se acercan, nos acercamos, a conocerla un poco mejor o a descubrirla por primera vez.

3. Este pasado fin de semana, hemos optado con Mercè por la transfusión natural. Hemos querido empaparnos, una vez más, de las sensaciones que uno tiene, vive o incorpora cuando se acerca a la comarca de Sobrarbe y recorre algunas de sus sendas interiores. En Labuerda, el paseo por las orillas del Cinca, tantas veces repetido, aporta siempre nuevos sonidos, nuevas imágenes y despierta nuevos sentimientos. Vimos, en el viaje de ida, los altísimos niveles de agua en los pantanos de El Grado y de Mediano. Ambos embalses se hallaban al máximo de su capacidad y no es de extrañar que deban abrir compuertas y desaguar algo de lo que embalsan, si el deshielo sigue a esta velocidad, acelerado sin duda estos últimos días por las altas temperaturas registradas.

El agua del Cinca bajaba algo “fosca”, debido a ese fenómeno natural de cada primavera, el deshielo, llamado por allí “mayenco”, que se ha adelantado algo con respecto a otros años. Es de esperar que las temperaturas desciendan, se estabilicen en otro nivel y se frene ese proceso de conversión de nieve y hielo en agua; algo que debería iniciarse más adelante para que las reservas duren mucho más tiempo.

 4. Y si esa proximidad al Cinca trasvasa hacia el interior, sosiego, silencio, fuerza, vida… la subida a los 1.400 metros de altitud de Tella nos acerca al mundo mágico, duro, poderoso y sorprendente de las montañas. Ya he hablado de Tella en otras ocasiones y en otros sitios, pero es que uno no termina nunca de descubrir la grandiosidad de su enclave y de digerir todos los componentes que asoman en su pequeña o gran historia. ¡Digo yo que una aldea como Tella, con ermitas, dolmen, brujas y espantabrujas, geografía inexpugnable, osos cavernarios, gigantes, cuevas y fuentes…, con tantos mitos, no se encuentra en cualquier sitio!

 La ascensión es potente, incluso con coche: las curvas y subida de Cortalaviña es de puerto de primera; luego, dejamos a la izquierda los caseríos de Arinzué y Lamiana y se produce la llegada a la explanada del dolmen. Estuvimos buen rato, solos, haciendo fotografías y contemplando el panorama que vieron, con toda probabilidad, los primeros seres humanos que deambularon por estos solitarios parajes, hace algunos miles de años; seres que construyeron ese monumento funerario, convertido ahora en monumento turístico. Seres que debieron vivir el rigor extremo de los inviernos y que nos regalaron, junto con el tiempo y el azar, este testimonio pétreo de su presencia.

Cuando yo era pequeño, y nevaba mucho más que ahora, veíamos desde Labuerda, con frecuencia, cómo la nieve llegaba por debajo de la línea de casas que constituyen la única calle del pueblo. ¿Cuántos inviernos y cuántos días cada invierno debieron quedarse aislados los aguerridos habitantes de Tella? Y seguro que no les irían a la zaga los habitantes de los otros caseríos o aldeas que hemos nombrado y otros también próximos, como Revilla, Escuaín, Miraval…

 Realizamos una vez más, el recorrido de las ermitas: Santos Juan y Pablo; Fajanillas y Virgen de la Peña. Construidas con materiales sencillos, pero llenas de equilibrio y belleza. La primera, del siglo XI, con cripta anterior, ejemplo de equilibrio y belleza, a pesar de su evidente sencillez y su reducido tamaño, escondida bajo el Puntón de las brujas. La segunda, del siglo XII, ya con torre campanario, en un enclave más altivo y visible desde más distancia y desde distintos puntos. Y la tercera, en lo más alto, del siglo XVI, con interesantes detalles arquitectónico también… Y para terminar el recorrido, la iglesia parroquial… ¿Qué sentido tiene que en una aldea como Tella se hallen a poca distancia estos cuatro templos religiosos? Siendo un lugar de economía muy limitada y pobre, ¿cómo explicar ese dispendio?... Si alguien sabe responder, ahí queda la invitación para hacerlo…

 Sólo una condenada neblina en el horizonte nos impidió disfrutar de un espectáculo aún más grandioso: peñas y abismos; cortados a pico; árboles creciendo en paredes verticales; barranqueras profundas y agrestes, aterrazamientos que nos hablan de la dureza extrema del pasado para sobrevivir y de la imposibilidad de hacerlo en el presente… Casas estrechas, pegadas a la montaña, trepando por ella, sujetándose unas con otras, con diminutas ventanas para evitar la pérdida de calor interior y evitar la entrada del de fuera… Y la gente, los turistas, sorprendidos ante tanta belleza natural y arquitectónica; ésta, con tan pocos medios, con tanta naturalidad, sin explicaciones para algunas cosas… Tella bien merece una y cien visitas, porque cada época del año nos ofrece una fisonomía diferente, siempre sorprendente y atractiva. Y, además, y esto podrían corroborarlo más de cuatro visitantes, subir a Tella es como recibir una transfusión energética, después de la prehistórica, la mitológica, la paisajística, la ecológica… y si no te lo crees, acércate una tarde o una mañana, camina y escucha y luego me lo cuentas.

IDA Y VUELTA A ORIHUELA

He regresado de Orihuela (“su pueblo y el mío”). Me invitaron Mari Carmen y Paqui, desde el CEFIRE de la ciudad, a participar en las X Jornadas de Animación a la Lectura, dentro del IV Salón del Libro Infantil Ciudad de Orihuela. Era la tercera vez que viajaba a esa ciudad del interior de la provincia de Alicante, a realizar una pequeña intervención dentro de alguna actividad de fomento de la lectura, biblioteca escolar, etc. De modo que viajaba a territorio conocido y sabía que me iba a encontrar con gente también conocida y muy apreciada: Félix, Vicenta, Francisco… Un viaje mucho más plácido porque no lo hice solo, me acompañó Mercè y en su compañía quedó muy aminorado el cansancio que produce viajar nueve horas y media para llegar al destino y otras tantas para regresar al punto de partida.

 Cuando me pidieron un título para la conferencia, me encontré –como siempre me pasa- con algunas dudas. Al final, opté por una especie de solución lúdica y  “rodariana”; me explico. Gianni Rodari escribió tres finales para cada uno de los cuentos de su libro “Cuentos para jugar”. Imitando su proceder, yo iba a proponer tres principios (tres títulos) para mi intervención y que fueran las organizadoras quienes los eligieran: “El discreto encanto de la lectura”; “El desánimo de animar a leer” y “Conjuguemos el verbo leer”…

 El primero hacía referencia a la soledad, el recogimiento y la concentración del acto personal de la lectura y también, en los casos de práctica emocionada y frecuente, al posible placer experimentado por sus practicantes; ¡lo que sería ideal, vaya! El segundo título se refería a asuntos más mundanos, a la cruda realidad en la que vivimos, al esfuerzo y convicción necesarios para fomentar una práctica que tiene bastantes inercias en contra; al cúmulo de dificultades que encontramos para inocular el virus de la curiosidad, de la lectura y de la búsqueda de conocimientos nuevos entre los chicos y chicas que pueblan las aulas. La parte contratante (parafraseando a los hermanos Marx) eligió el tercer título y por eso empecé conjugando el presente de indicativo del verbo leer:

 “Yo leo libros, periódicos, revistas en papel y en formato digital.

Tú lees libros y otros materiales en clase y en la biblioteca escolar.

El o ella ¿leen alguna vez en casa?

Nosotras y nosotros leemos y escuchamos textos leídos en voz alta.

Vosotros y vosotras leéis textos en los blogs y noticias en ediciones de prensa digital.

Ellos y ellas leen y escriben mensajes con palabras imposibles en las redes sociales internáuticas”.

 Después de esa broma inicial (nada graciosa, por otra parte) que dibujaba un pequeño “croquis lector”, leí tres documentos. En primer lugar (y aprovechando que estábamos en Orihuela), un pequeño homenaje a mi admirado Miguel Hernández, leyendo un ABCdario de sus versos, que puedes ver en este enlace de este mismo blog:

http://gurrion.blogia.com/2010/012901-abcdarios-de-versos.php

 En segundo lugar expuse algunas opiniones de niños y niñas de mi clase sobre su compromiso con la lectura. En estas sesiones formativas no siempre está presente la voz de los chicos y siempre que puedo la rescato y la pongo sobre la mesa para no perder de vista dónde estamos. En tercer lugar, leí un documento escrito por mí y que ya publiqué en su día y se puede consultar en el siguiente enlace de “La cadiera de Macoca”: http://macoca.org/leer-con-las-manos-en-la-masa. El texto se titula “Leer con las manos en la masa” y tiene un subtítulo que dice: “El libro y el pan, con la mano se dan”.

 Recompuesto, tras saber que no era posible la conexión a Internet en el amplio, nuevo y aparentemente bien dotado salón de actos donde se celebraban las conferencias, fui contando a las personas asistentes la andadura de algunos años trabajando en el fomento de la lectura, de la escritura, de la autoedición, del trabajo con la información obtenida de distintas fuentes, etc. Como siempre (y esta vez, diría que fue mi salvación) llevé una muestra o colección de materiales elaborados desde el aula o desde la biblioteca escolar: álbumes de cromos, póster, ABCdarios publicados en imprenta, boletines de la biblioteca escolar, libritos desplegables, libros libres de distintos formatos y variados contenidos, libritos de recopilación de folklore oral, guías de lectura o de la biblioteca escolar, poemas ilustrados… ¡No falla!, mostrar todo ese caudal de trabajo y explicarlo con algo de detalle lleva tiempo (un tiempo del que no se suele disponer en este tipo de encuentros), pero suele ser siempre un tiempo bien acogido por quienes participan en estos foros, ya que ven ideas plasmadas, realizaciones concretas, finalizaciones naturales realizadas por unos chicos y unas chicas que son, más o menos, como los que ellos tiene en sus respectivos centros.

 Finalmente, la sesión se desarrolló sin más incidencias. Aún pudimos ver algunas presentaciones, con la colaboración de Lucía y las personas asistentes aún pudieron, mientras se iba acondicionando el escenario para el acto siguiente, remover, mirar, tomar notas o fotografiar los materiales de la exposición que había preparado en el suelo del escenario. Siempre me hace gracia ese afán y esa curiosidad que muestran algunas y algunos de los presentes por fotografiar ideas que descubren en las páginas de los libritos, utilizando para ello la cámara digital o el teléfono móvil. Me recuerdan –salvando las evidentes distancias- algunas imágenes de películas de los tiempos de la “guerra fría”, cuando espías soviéticos u occidentales fotografiaban o microfilmaban legajos, planos y documentos secretamente, con la única diferencia que aquí lo hacen a plena luz y con total consentimiento.

 Tuvimos tiempo, con Mercè, de visitar la casa natal de Miguel Hernández y sentir de nuevo esa pequeña emoción de pisar suelo “sagrado”, al menos simbólicamente. Me acordé de mi amigo Julián Olivera, lector de la poesía de Miguel y devoto admirador –como yo- de su legado poético y humano. Paseando por el interior de la casa, recorriendo las humildes estancias, acudían a la cabeza los versos y las canciones de Serrat… Para algunas generaciones de este país, la poesía de Miguel y las canciones de Joan Manuel estarán siempre unidas; de modo, que uno no recita los poemas del poeta, los tararea con las melodías que inventó el cantautor:

 “Eres la noche, esposa: la noche en el instante

mayor de su potencia lunar y femenina.

Eres la medianoche: la sombra culminante

Donde culmina el sueño, donde el amor culmina. (…)”

…

“Tus cartas son un vino

que me trastorna y son

el único alimento

para mi corazón. (…)”

…

“El mundo es como aparece

ante mis cinco sentidos,

y ante los tuyos que son

las orillas de los míos. (…)”

 Santi, trabajadora del Ayuntamiento (coorganizador del Salón y las Jornadas), me regaló una bolsa de libros que me hicieron feliz: los ejemplares de los tres poemarios a los que se les ha concedido el Premio de Poesía para niños Ciudad de Orihuela: “El secreto del oso hormiguero”, “Ciudad laberinto” y “Los versos del libro tonto”; también una preciosa edición de “Miguel Hernández. 25 poemas ilustrados”: Leo: “Aquí estoy para vivir / mientras el alma me suene, / y aquí estoy para morir, / cuando la hora me llegue…” o “.El palomar de las cartas / abre su imposible vuelo / desde las trémulas mesas / donde se apoya el recuerdo, / la gravedad de la ausencia, / el corazón, el silencio…” y otras publicaciones igualen te interesantes.

Con Félix y Vicenta disfrutamos de su generosa hospitalidad, recorrimos la ciudad y recibimos todas las explicaciones posibles; anduvimos el perímetro del precioso colegio público que lleva el nombre del poeta y que alberga en su interior un bonito huerto escolar: “Volverás a mi huerto y a mi higuera”, decía Miguel en su Elegía, después de comenzar diciendo aquello de “Yo quiero ser llorando el hortelano…” Francisco, otro maestro entusiasta que siempre acude a estas citas, también vino a saludarme con su esposa y a charlar un rato… Son gozosos estos encuentros y merecedores de viajes tan exigentes…

 Y en la cena del primer día y en la comida del segundo compartimos mantel y conversación con algunas maestras comprometidas con eso tan difuso que se engloba bajo la denominación de actividades de animación a la lectura; con Antonio R. Almodóvar, con Julián Montesinos, Antonio Rubio, Lucía, Santi, Paqui, Mari Carmen… Y en la mañana del domingo, saludos con Dolors Insa y con Juan José Lage que también participaban en las jornadas. Momentos para la conversación seria y también para la risa franca y reparadora.

 Ya en Fraga, tras un par de días de recomposición y ordenación de lo cotidiano, cuando ya la noche me deja un par de horas para la reflexión y la escritura, trato de anotar algunas vivencias convertidas ya en recuerdos, para que el olvido no se lo lleve todo…

Y aún releo lo que escribí hace casi seis años, cuando realicé mi primer viaje por esas tierras, en un post que puede leerse en el siguiente enlace de mi blog. Un blog que tenía entonces algo más de un año de vida y que camina hacia el séptimo. Con ese enlace termino, cuando a marzo le queda un suspiro y dicen que ya ha llegado la primavera (aunque por aquí no acabemos de verla ni disfrutarla):

http://gurrion.blogia.com/2005/110601-la-casa-de-miguel-hernandez-el-poeta.php#comentarios

 Mientras, “¿Quién encierra una sonrisa?

¿Quién amuralla una voz?”, sigue preguntando Miguel.

P.D.: Y mi amigo Félix me regaló un ejemplar de una publicación especial: el "Cuaderno de Miguel Hernández"; una suerte de edición facsímil del cuaderno rayado original en el que escribió sus poemas a aprincipios de los años 30.

AQUÍ JAPÓN

1. Ver las imágenes que proyectan las televisiones o las fotografías que publican los periódicos sobre las consecuencias del terremoto de Japón y el posterior tsunami, me producen como a la inmensa mayoría de la gente impotencia, tristeza y horror. El mismo que experimentamos hace algo más de un año cuando vimos lo ocurrido en Haití o hace algunos años más (2004) en los países del Índico: Sumatra, Indonesia, Malasia, etc. o el producido en la ciudad iraní de Bam (2003) y tantos otros. El mismo horror, en realidad que se repite con frecuencia cada vez que una catástrofe natural llega por sorpresa a un enclave geográfico y arrasa viviendas, construcciones de todo tipo, vías de comunicación, instalaciones industriales o energéticas y cientos o miles de vidas humanas que ven cercenada bruscamente su existencia por efecto de ese fenómeno natural convertido en azote mortal.

 Es cierto que hay otras catástrofes más silenciosas o más lentas que padecen millones de personas de manera casi permanente: guerras, hambre, enfermedades, esclavitudes diversas, expulsión de sus países… Es cierto que vivimos en un mundo lleno de injusticias, en el que una minoría disfrutamos de unas condiciones de vida envidiables y que una mayoría deben vivir conviviendo con estrecheces de todo tipo y, en muchos casos, con carencias graves o totales de lo fundamental… Pero también es cierto que ver en directo la destrucción, la fuerza del mar desatado, el efecto brutal de que la Tierra se mueva y todos los efectos derivados de esos devastadores golpes nos dejan sobrecogidos y sin saber qué hacer, qué decir, cómo levantarnos al día siguiente…

 Japón siempre ha sido visto desde este lado como un país curioso: gente educada, silenciosa, amables y risueños, tranquilos y pacientes…Un país cuidado y equilibrado entre la presencia y el respeto de lo tradicional y estar, por otro lado, en la vanguardia de la tecnología más puntera. Ese equilibrio podríamos verlo simbolizado en la silueta perfecta del monte Fuji…  Aunque quizás la percepción que teníamos de sus gentes era otra cuando éramos jóvenes y leíamos con fruición los tebeos de Hazañas Bélicas, en los que los soldados japoneses salían siempre malparados porque se suponía que eran el enemigo (al menos para quien componía aquellos fancines que tanto nos gustaban). Recuerdo, como único ejemplo, el titulado “Desembarco en Okinawa” (no acierto a entender por qué se me ha quedado ese único título en la memoria), con aquella estética bélica y aquel perfil heroico y glorioso de los protagonistas de cada historieta.

 2. Leo en el cuaderno de noticias que vamos escribiendo en el aula, que hace pocas fechas nos hicimos eco de dos de ellas, relacionadas con el país del Sol Naciente. El día 15 de febrero, en El País se publicaba un pequeño artículo que hablaba del compromiso del primer ministro japonés de encontrar y desenterrar los restos de más de doce mil soldados japoneses: casi la mitad de los que murieron en una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial, la librada con los estadounidenses en la isla de Iwo Jima (aquella en la que el fotógrafo Joe Rosenthal hizo la mítica foto, en la que un grupo de marines izaban la bandera en el monte Suribachi). Iwo Jima, una isla cementerio en la Guerra del Pacífico; una batalla que dejó 21.600 soldados japoneses muertos por 6.800 estadounidenses, entre febrero y marzo de 1945. Pensar ahora en ello, tras la tragedia de la semana pasada, produce cierto desánimo y una sensación de acumulación de sucesos luctuosos que la historia y el azar se han encargado de unir de una manera dramática.

 Dos días después, el 17 de febrero, la noticia tenía que ver con la suspensión de la caza de ballenas en la Antártica, por parte de Japón. Un asunto largamente controvertido por las excusas y las dudosas justificaciones que se han puesto para su caza: “por motivos científicos” (¡vaya manera más curiosa de llamar ahora a cazar ballenas para comercializarlas!). Parece que las presiones ecologistas por un lado y, sobre todo, la poca rentabilidad de la flota ballenera, podrían explicar esta suspensión. Suspensión que ha sido muy bien recibida por quienes llevan años luchando por la protección de estos cetáceos gigantes.

 3. Tras este paréntesis de noticias previas a la gran tragedia, es obligado recordar que Japón acumula ya las dos experiencias más extremas y brutales relacionadas con la energía nuclear. No debemos olvidar que es el único país del mundo que soportó la explosión de dos bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki (http://gurrion.blogia.com/2005/080901-nagasaki.php); explosiones que causaron una enorme devastación y miles de víctimas. Allí se puso en práctica, a prueba o en funcionamiento la cara oscura de uno más de los descubrimientos humanos que, como casi todos, tienen una cara amable y otra perversa. La energía nuclear que parecía un filón energético sin fondo, se usaba con fines bélicos, altamente destructivos, con consecuencias que nadie podía prever con exactitud y que se prolongaron en el tiempo de manera altamente dramática… ¡Quién le iba a decir a este país, tan sensibilizado con todo ello que, 66 años más tarde, iba a sufrir en sus carnes, los efectos de la supuesta cara amable de la energía nuclear que, cuando se desborda resulta imparable, impredecible y casi incontrolable… Ahí está Fukushima (como antes fue Chernóbil) para recordarnos que algunas fuerzas nos superan y pueden autodestruirnos y que el uso, en este caso, de la energía nuclear con fines pacíficos esconde un elevado riesgo que se torna desesperante, desolador, doloroso y hasta mortal para quienes se ven obligados a vivir episodios  de exposición a las invisibles radiaciones. Es necesario aprender algo de estas sorprendentes e indeseadas lecciones…

 4. Hoy, 17 de marzo, he comenzado a leer en clase, en voz alta, el libro de Samuel Alonso, El grito de la grulla. Me ha parecido que podía ser un aceptable gesto de reconocimiento y reflexión ante el dolor generalizado del pueblo japonés y que entre hoy y mañana, que es cuando pienso terminar la lectura de las 88 páginas del libro, tendremos tiempo de hablar y aprender algo más sobre la geografía del dolor y sobre las claves de la esperanza. No sé, pero en todo caso, la atención que ha mostrado el alumnado ante la lectura de hoy ha sido realmente especial… Paralelamente a este comienzo, hemos estado leyendo un texto de invitación a “doblar grullas” de papel, símbolo de  buena suerte en Japón:

“Makiko, una joven japonesa residente en Madrid, ha recuperado la leyenda de las mil grullas de papel para pedir a los internautas que se unan a esta iniciativa de abrazo y ánimo a Japón que simboliza la paz.

A través de una página web llamada ’Las 1.000 grullas’, Makiko pide ayuda para completar las mil grullas de papel de las que habla la leyenda. Quien las complete, recibirá un deseo. Y ése, ahora mismo, no es otro que el fin de la amenaza de catástrofe nuclear y la mejor de las suertes para todos los damnificados. Las grullas de origami (papiroflexia) se hicieron famosas a nivel mundial con la historia de la niña Sadako Sasaki, víctima de la bomba atómica de Hiroshima durante la II Guerra Mundial. Superviviente de la explosión, a los nueve años cayó enferma de leucemia. Una amiga le recordó la tradición de los origamis y se propuso completar las mil para pedir como deseo la curación de los afectados y la paz. Pero Sadako no lo consiguió y falleció. Sin embargo, había nacido un símbolo para todos. Sus compañeros de clase completaron las figuras de papel que faltaban y años después Hiroshima levantó un monumento en su recuerdo en el Parque de la Paz, epicentro de la explosión y donde aún un edificio en ruinas recuerda aquella tragedia” (fragmento escrito por Álvaro Carvajal).

 

5. Cuando tenía 11 ó 12 años y estudiaba en el Instituto de L´Aínsa, escribí a varias embajadas de países extranjeros en España, solicitando que me enviasen folletos, libros, mapas, etc… La primera que me contestó fue la Japón, enviándome un librito apaisado que se titulaba “Aquí Japón”, con ilustraciones en blanco y negro y algunas en color. Muchos años después, ya desde el colegio donde trabajo, escribimos de nuevo a muchas embajadas y volvieron a mandarnos otro libro-folleto titulado “Aquí Japón”, con imágenes en color y algo más grueso que el primero… Estos días me he acordado de esa curiosidad. Cuando tenía 11 ó 12 años seguía teniendo en mi casa muy pocos libros, por lo que esos envíos recibidos de algunas embajadas (cuando tenían formato libro) los guardaba como si lo fueran y todavía los conservo. Conservo algún lejano recuerdo de que la lectura de algunos párrafos de aquel documento me impresionaron; fundamentalmente por tener en mis manos una fuente informativa (interesada, claro, pues era de una embajada) que me desvelaba secretos de un país que, a aquellas edades y en aquellos tiempos, uno no alcanzaba a calibrar realmente a la distancia que se encontraba, pero que intuía especial y diferente…

 6. No puedo quitarme de la cabeza el gesto desolador de algunos ancianos y ancianas que vivieron los episodios nucleares de 1945 y que ahora están obligados a abandonar su tierra por un nuevo episodio nuclear; tampoco las lagrimas desesperadas de las personas que visitan las improvisadas morgues en busca de sus familiares desaparecidos; tampoco la mirada serena de algunos niños y niñas delante del aparato que les mide la magnitud de las posibles radiaciones que hayan podido quedar adheridas a su cuerpo… No puedo quitarme de la cabeza las imágenes del mar entrando en las ciudades, ocupando sus calles, derribando sus casas, arrastrando sus coches, como si fueran corchos flotando en un riachuelo… No puedo quitarme de la cabeza el fuego en la central, las humaredas, las explosiones, los derrumbes… No puedo quitarme de la cabeza la paradoja de que Japón sea un archipiélago "flotando", precisamente, en el Océano Pacífico...

En el país de la tecnología digital, todo ha quedado filmado. El fantasma de las imágenes nos perseguirá siempre.

POR LOS INTRINCADOS CAMINOS DE LA LECTURA

1. “Aún leo”, me dijo hace unos días una exalumna que ya hace cuatro años que abandonó mi jurisdicción escolar. “Y cuando nombran a algunos poetas en la clase, me acuerdo de ti”, añadió generosa. Engordé momentáneamente unos gramos… ¿Será verdad, por lo tanto, que en algunos chicos y chicas dejamos alguna impronta, una pequeña muesca? ¡Hacía tanto tiempo que no nos veíamos!, que ese encuentro casual, seguido de una breve conversación me arregló la tarde. No en vano, fue la protagonista de uno de los post que más veces he leído en algunos foros, como ejemplo de que la lectura puede producir, en ocasiones, efectos no previstos. Es posible que todo comenzara con el suceso que conté hace ya unos años en mi blog y que podéis leer en el siguiente enlace:

 http://gurrion.blogia.com/2005/111601-la-lectura-emocionada.php .

No es frecuente percibir grandes avances en este tema. No es fácil  modificar sensibilidades o contrarrestar insensibilidades hacia los libros y la lectura (hoy hacia otros soportes también, que requieren de la lectura para ser interpretados); por eso, ese encuentro y esa espontánea confesión me llenaron de ánimo.

 

2. Antes de finalizar febrero, salió a la luz el número 63 de Bibliotelandia: el boletín periódico que editamos desde la biblioteca escolar del colegio. Se repartió entre todas las familias y ya ha llegado a casi un centenar de amigos y amigas con quienes estamos en RED (en realidad, quiero decir que estamos “enREDados” en una malla natural y no subvencionada de contactos, de intercambios y afectos que nos ayuda a crecer en ganas y en experiencia). Uno de los destinatarios de nuestros envíos es la Fundación Germán Sánchez Ruipérez con quien tenemos, como ya he dicho muchas veces, viejos, frecuentes y enriquecedores contactos. Marta García tuvo la idea de enviar a todos los contactos de la Fundación, una nota recomendando su lectura, en estos términos:

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Desde noviembre de 1989, el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil del C.E.I.P. Miguel Servet de Fraga (Huesca), edita el boletín Bibliotelandia, publicación coordinada por Mariano Coronas Cabrero, maestro, bibliotecario y responsable de dicho seminario desde su creación en 1988.

El último número de este boletín, el 63, corresponde al número de Febrero de 2011 y contiene información sobre la actividad desarrollada en la biblioteca escolar Animales de andar por casa, noticias varias sobre la biblioteca, una muestra de marcapáginas realizados por alumnos del centro, un espacio de recuerdo a José Saramago, José Antonio Labordeta y María Elena Walsh, recomendaciones del grupo de lectura y otros apuntes culturales.

Podéis consultar algunos de los últimos números editados, en formato pdf, en la siguiente dirección:

http://macoca.org/bibliotelandia

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Como consecuencia de ello, se dispararon las visitas a “La Cadiera de Macoca” y otras webs y blogs difundieron también la nota. A todos les agradecemos esa ayuda para que podamos llegar a más personas.

 

3. Invité a los chicos y chicas de mi clase a reflexionar sobre su relación o su compromiso con la lectura y estos son algunos textos que merecen la pena ser tenidos en cuenta:

.. “Yo y la lectura no nos vemos muy a menudo, pero cuando leo algún libro, me engancho. Eso sí, el libro tiene que ser interesante. En cuanto a preferencias, me gustan los libros de ciento y pico páginas de aventuras, misterio, acción, humor… Esos son los que más me gustan. Yo no leo todos los días. El año pasado estaba apuntado a un grupo de lectura en la biblioteca pública y cada semana nos hacían leer un libro diferente; no pudimos leer todos los libros que tenía la profesora para que leyéramos…” (Víctor M.)

.. “Para mí, la lectura, es lo que dice  Mariano. Que te lo imaginas todo y se desarrolla tu imaginación. Pero yo tengo un problema, que me lo imagino y todo se me queda en la mente… Luego, me pierdo y ya no sé por dónde voy… A mi madre también le gusta leer mucho, pero es que yo no estoy tan acostumbrado a leer como mi madre. A veces, cuando está en el sofá leyendo, pasa de página y al momento, pasa una nueva página y le digo: “mamá, tú si que leer rápido, ¿no?” y me dice: “es que yo ya tengo mucha práctica”, y se ríe un poco, pero yo me quedo flipando de su manera tan rápida de leer. También la lectura me lleva a lugares que ni me podrí imaginar. Por ejemplo, estoy leyendo un libro de la Segunda Guerra Mundial y me imagino a algún general diciendo: “¡Venga, los francotiradores a sus puestos!, ¡venga, venga, venga!” Bueno, yo es que la lectura no la sabría explicar, porque la lectura es de todo: interesante, de aventuras, de terror, de guerras, de cosas que ni nos podríamos imaginar, como cosas mitológicas…” (Jorge B.)

.. “Para mí, creo, la lectura es algo importante porque nos aporta conocimiento y nos enseña cada día cosas nuevas, como historias, noticias y cuentos. Mi compromiso con la lectura es leer más libros. Porque antes no leía nada, ya que no me interesaba, pero he descubierto que hay historias muy buenas y que merecen ser leídas”. (Cristian A.)

.. “Creo que la lectura te puede llevar a muchos sitios, en según qué cosas. A mí no me gusta leer, pero siempre se tiene que leer. En algún momento determinado debe estar la lectura como referencia. Cuando empiezo a leer ya no paro hasta que me termino el libro o hasta que llego a un capítulo determinado que cuando vuelva a leer me pueda acordar de qué iba en lo que me quedé…” (Eva I.)

.. “Yo pienso que la lectura es muy importante, pues sirve para enseñarte, para darnos experiencias, para hacerte pensar, para aprender, para agilizar la mente, para expresarte… Leer sirve para muchas cosas, pero sin embargo la razón que más me gusta es que con la lectura siempre aprendemos algo nuevo y siempre sentimos sentimientos relacionados con lo que estamos leyendo; algunas veces, te hace reír, otras alegrarte, otras incluso te hacen llorar… Yo no suelo leer mucho, pero cuando empiezo a leer un libro siempre procuro terminarlo. Cuando lo termino de leer, siempre se me queda en la mente lo que más me ha gustado del libro…” (Alba C.)

.. “A mí no me gusta mucho la lectura, pero cuando me aburro, a veces me pongo a leer y si me gusta el libro, me dan ganas de seguir leyendo. Si no me gusta, dejo el libro abandonado en la estantería y hasta otro día que me aburro y no tengo nada que hacer, que me pongo a leer, pero otro libro diferente al anterior que había empezado… Cuando era más pequeña, me encantaba leer. Cuando tenía un libro, lo disfrutaba mucho y me lo leía muchísimas veces. Todos los libros que tengo de cuando era más pequeña, me los sé de memoria y de los de ahora, de la mayoría no me acuerdo de qué iban, sólo del título de algunos… la verdad es que si han sacado un libro y la película y quiero saber de qué va, prefiero ir a ver la película, porque cuesta menos tiempo y no te cansas tanto…” (Ester B.)

.. “Yo la verdad es que no suelo leer mucho. Hay veces que leo en mi rato libre y hay veces que en vacaciones. Hay libros que me gustan mucho y entonces se me hace imposible dejar de leer, pero otras vceces, si un libro no me gusta, no me centro en al lectura y ese libro se me hace eterno. A mí me gusta leer libros de misterio, de risa y de adivinanzas. No me gustan los libros de fantasía porque llega un momento que ya no sé por dónde voy ni qué cuenta. Para reyes me trajeron un libro de jeroglíficos y salían momias y cómo las enterraban… esa noche tuve pesadillas y me levanté con un dolor de cabeza terrible…” (Lucía M.)

.. “Suelo leer de noche, antes de irme a dormir. Me acomodo en la cama, cojo un libro y lo voy leyendo hasta que me entra el sueño. Me pongo una lucecita para ver mejor. Me gustan los libros de risa, aventuras, ciencia-ficción… Un autor que me gusta mucho es Roald Dahl porque tiene mucha imaginación… En los libros, primero doy una ojeada y después me lo leo si veo que me gusta. Y miro qué tal están hechos los dibujos y el formato. Voy a un grupo de lectura y cada mes nos dan un libro para leer y luego nos reunimos, lo comentamos y la profesora nos hace preguntas. Es divertido porque voy con niños de todos los colegios y nos lo pasamos muy bien y los libros son muy buenos. Y cada vez leo más”. (Inés P.)

.. “Para mí la lectura es un conjunto de sensaciones. Yo leo porque quiero saber las cosas que le están pasando al protagonista; ya sea el protagonista un perro, un gato o un ser humano. Leyendo, depende de qué trate lo que lees, te profundiza una sensación u otra: si estás leyendo un libro de aventuras, lo más probable es que te dé una sensación de curiosidad o de miedo a que al protagonista le pueda pasar algo en el siguiente capítulo. Por otra parte, si lo que estás leyendo –que puede ser cualquier cosa- es de amor o de muerte, te puede dar una sensación de pena, tristeza…; incluso te puedes poner a llorar como mi madre con la telenovela. A mí me gusta mucho leer. Me gusta más leer en voz baja que en voz alta, pero eso a mí no me importa mucho… En fin, que me ha gustado y me gusta leer y hasta otra vez”. (Hugo L.)

.. “Para mí la lectura es importante porque ayuda a tener mucha imaginación. Yo practico la lectura los días de fiesta y algunos más. Cada fin de semana me leo un cuarto o más de un libro, aunque depende de lo largo que sea el libro…” (Xavier E.)

Yo creo que todo lo anterior constituye una declaración de principios que deben ser tenidos en cuenta. No son precisamente una loa a la lectura (ni falta que hace) y sí unas reflexiones salidas de dentro que nos permiten debatir y opinar sobre los razonamientos utilizados para estar a favor de la lectura o un tanto distraídos hacia esa actividad. Aprovecharemos que podemos leerlos todos a la vez para incidir en lo anterior: en la opinión personal y en el debate colectivo.

SEMANA BLANCA. Una crónica festiva y natural

Termina el mes de febrero y disfrutamos de una inusual “semana blanca”. Inusual porque no es una semana y porque es inusualmente larga este año. No sé quién acuñó el término, pero ya hace años que la tal semana quedó reducida a dos días lectivos más el “finde”. Este año, en Fraga, al coincidir una de las fiestas locales de los días del Pilar con que ya era fiesta autonómica, pedimos recuperar esa fecha y se colocó en esta “semana blanca” para alargarla un poco y así pasó de tener dos días a tener tres días lectivos de fiesta. Una ganancia festiva que, a estas alturas de trimestre (y con lo que queda todavía este año), se agradece; en realidad, se ha agradecido, porque cuando escribo esto, el “festivo acueducto” está ya casi finiquitado.

Subimos el miércoles por la tarde a Figols de Tremp, esa isla rural que nos acerca a la tierra y nos aleja de cualquier veleidad. En el portamaletas del coche, al margen de ropas y comida, tres cajas con la producción completa de “gurriones”. Ese mismo día, antes de comer, habíamos pasado por la imprenta a recoger la edición completa del número 122 (http://macoca.org/IMG/pdf/El_Gurrion-122.pdf) y cargábamos con ella en un viaje que debía desembocar en Sobrarbe.

 Viajar entre semana por las carreteras de montaña suele ser bastante tranquilo porque no hay demasiado tráfico y así transcurrió el recorrido hasta nuestra primera parada. Nos detuvimos en Pont de Montañana a comprar algunos dulces de panadería y afrontamos desde allí el tramo más duro del viaje: los 17 kilómetros de curvas hasta llegar a Figols. Menos mal que arreglaron hace poco el firme de la carretera y, al menos, por ese lado la cosa está aceptable, pero las curvas… Me cuenta Mercè que cuando ella era pequeña, todos los lunes había mercado en Tremp y que el “coche de línea” bajaba desde Arén hasta Tremp, cargado de personas, con cestas y fardos, que iban a vender y a comprar… Calculábamos cuánto tiempo debía de emplear el autobús en el viaje, pensando en cómo estaría la carretera en aquellos tiempos y la velocidad a la que podría ir uno de aquellos viejos “coches de línea”… Comentábamos también cómo vivirían aquellos viajeros y viajeras la experiencia semanal de salir de sus pequeños pueblos y llegar al más gran de la comarca a reencontrarse con conocidos, comprar lo necesario, comer con lo traído en la cesta o la alforja; con suerte hacerlo en casa de algún conocido o familiar y regresar en el día… Va bien rememorar esas vivencias y evocar épocas pasadas, así uno se siente afortunado y las curvas parecen menos curvas y la distancia se hace más corta y la vida, desde luego –al menos por estos pagos- resulta muchísimo menos esclava y más confortable. 

 Aunque el tiempo era agradable, lo más urgente, nada más llegar a Figols y entrar en casa, era encender el fuego. Tarea que resultó muy fácil porque disponíamos de leña a mano y además leña muy seca. Recuerdo algunas imágenes de películas en las que llegan los protagonistas a una casa solitaria en el monte y encienden el fuego al instante (se lo encuentran todo misteriosamente preparado); bueno, pues con buena leña hasta se hace creíble esa imagen de efectividad y rapidez en el encendido del “fogaril”. Abrimos los porticotes, miramos en las cuatro direcciones a las que está orientada la casa y vimos que en las montañas del norte había bastante nieve y un asomo de ventisca.

El atardecer salpicaba de nubes el cielo y pude hacer algunas fotografías aceptables, jugando con las formas y los colores de las nubes y con la iluminación –extraña luz, mezclada con neblina- que se vislumbraba en el horizonte norte. La noche acudió temprana y dejó la casa en la más completa oscuridad. Si durante el día, el silencio sólo lo rompen los cantos de los pájaros y algún lejano ruido de motor, por la noche, aquél se hace impenetrable; sólo algunas ráfagas intermitentes de viento se dejan oír, como fantasmas que abrazasen la casa y cuidasen de ella hasta la llegada de la luz del alba.

 El jueves dedicamos la mañana a podar las parras, limpiar la era de brotes de arbustos que nadie plantó, pero que cada año crecen con fuerza (de ahí lo de “mala hierba nunca muere”, que luego también se aplica a algunos seres humanos, aunque en el caso de éstos casi siempre se conoce a los responsables, je, je) y reparar un poco los vallados, asegurando estacas o atando de nuevo la tela metálica… Los almendros, por su parte, están viviendo una situación difícil. Debido a problemas de tiempo, no pudimos recoger todas las almendras en su momento y ahora se encuentran en un conflicto bipolar: por un lado, la bonanza de tiempo de este mes de febrero los ha hecho florecer y, por otro, aún conservan almendras del año anterior… Es decir que en varios árboles, coinciden a la vez las flores que anuncian futuros frutos y los frutos procedentes de antiguas flores… ¡Si los árboles hablaran, preguntarían si no tienen motivos para quejarse de esta especie de esquizofrenia vegetal, por no recoger el fruto a tiempo! Pasamos la tarde, expuestos a un sol delicioso, recogiendo almendras que siguen teniendo muy buena pinta y que, cascándolas, salen muy sanas y buenas.

La bandada de palomas que tiene el tejado de nuestra casa como campo de aterrizaje o como atalaya de observación y lanzamiento, no han parado de ir y venir a lo largo del día; los cuervos solitarios o en pareja nos sobrevuelan con frecuencia dejando oír sus sonoros graznidos; los buitres, silenciosos, vuelan en círculo sobre el pueblo, en el que también resultan familiares los vuelos de los milanos, muy cercanos al basurero comarcal… Jilgueros, carboneros, pinzones, mirlos, gorriones, lavanderas… van y vienen, se posan aquí y allí cantan de nuevo y empiezan a emparejarse. Especialmente llamativas son las cabriolas y picados de una pareja de lavanderas comunes (“engañapastores”, en mi pueblo) que, suponemos andarán en celo.

 Y una noche más desciende sobre Figols. El fuego encendido llena la cocina-comedor de un ambiente acogedor, en el que apetece leer, charlar pausadamente, mirar cómo crepitan las llamas… es momento también para preparar el envío de los “gurriones”. Hoy toca preparar los sobres con los cuños correspondientes y las direcciones. En medio centenar de sobres hay que colocar también ejemplares del número 63 de Bibliotelandia (http://macoca.org/IMG/pdf/BIBLIOTELANDIA_63.pdf), pues sus receptores o receptoras son amigos y amigas que recibirán ese boletín con ilusión; personas que también están dedicadas a labores escolares, bibliotecarias o literarias. Además, me gusta escribir una breve nota para acompañar esas publicaciones y saludar a las amistades y eso requiere tiempo. Entre los dos, un rato antes de cenar, dejamos preparados más de trescientos sobres que llenaremos mañana de revistas… ¡Tiempo de “gurriones”, en voz baja!

 El viernes bajamos a Tremp a desayunar y a hacer unas compras. Nos damos un paseo por el centro del pueblo-ciudad, con muy poca gente debido seguramente a lo temprano de la hora y a que estamos en febrero. Aprovecho para hacer alguna foto curiosa: hay rótulos en algunas tiendas que son muy atractivos, que ya tienen años y conservan un diseño que el neón y la modernidad se llevó por delante: “Casa Roure”, “Confecció i moda Llobet”, “L´Estrella”… Fotografío una pancarta que proclama con claridad: “¿Autopista eléctrica?, no”, manifestando claramente la oposición a la conexión eléctrica resucitada que uniría España y Francia para intercambios eléctricos…O un anuncio relacionado con “L´hora del conte”, previsto en la Biblioteca Pública María Barbal de la ciudad, en la que se contarán “Contes del bosc”; una iniciativa interesante en el Año Internacional de los Bosques. Encuentro también recios “trucadors” en puertas también recias y viejas y contemplamos, como contrapunto, los edificios públicos nuevos con los que se ha  dotado la ciudad que son varios, llamativos, nobles y ampulosos.

 Cuando llegamos a Figols, el día se ha asentado con una calma ambiental y un sol que invitan a permanecer en el exterior de la casa; de modo, que armados de sendos cubos, nos acercamos a ordeñar “almendreras”hasta la hora de comer. Por la tarde, penúltimo acto relacionado con los “gurriones”. Los embolsamos y los dejamos colocados de nuevo en las cajas en los que han subido. Luego damos un largo paseo pisando fósiles y disparando fotos, por los alrededores de la casa. Verdean los sembrados, hay agua en los torrentes, vuelan aves de distintas especies en todas direcciones, abundantes bellotas alfombran todavía algunos bosquetes de encinas, algunas oliveras, muertas hace tiempo, desprovistas de su piel, se mantienen erguidas como queriendo conservar una suerte de dignidad vegetal, ofreciéndose a la vista como mudas, originales, atractivas y sorprendentes esculturas y algunos troncos del mismo árbol se hallan perforados con el percutir increíble de algún pájaro carpintero que tal vez, en algún momento construyó en ellos su morada… Los paseos por la naturaleza original están siempre llenos de sorpresas y más llenos de preguntas que de respuestas…

 El sábado nos levantamos, recogemos, cerramos la casa y seguimos viaje hasta Labuerda. Nos sorprende que en el trayecto desde Figols hasta Pont de Montañana no nos cruzamos ni nos adelanta ningún coche; no recordamos que tal cosa nos hubiera pasado nunca. No paramos hasta L´Aínsa, directos a descargar en correos. Por fin, los “gurriones” llegan a su destino: la oficina de correos desde la que partirán a cada uno de los domicilios consignados en los respectivos sobres. Y, una vez más, El Gurrión verá la luz en el mes que le corresponde; en este caso, el mes de febrero. Yo creo que entre el día 28, lunes, y el día 1 de marzo, martes, la revista estará en las manos del 80% de suscriptores y suscriptoras. Como responsable voluntario de la publicación de la revista, cumplir ese reto también me satisface.

En Correos, me encuentro con Antonio O. (trabajador de la oficina y antiguo alumno de mi primer año de maestro, en la escuela de Boltaña) y me recuerda algo que me hace mucha gracia, pero que hacía decenas de años que no me había pasado por la cabeza. Dice: “¿Aún juegas a fútbol con los alumnos?” Yo le contesto que ni en broma, que ya no tengo edad y, añade, “aún me acuerdo cuando venías a Boltaña y hacíamos partidos; tú jugabas con unas botas chirucas y siempre ganaban los que iban contigo…” Nos echamos unas risas y compruebo el efecto que tiene que alguien recuerde algo que compartió contigo, pero que tú tenías totalmente olvidado. Desde esa conversación con Antonio, no he dejado de darle vueltas a ese puntual recuerdo y me veo –ahora sí- compartiendo esos partidillos con chavales de 11 años, yo que andaba con veinte tacos encima. Sus palabras activaron alguna zona oscura de mi memoria.

En Labuerda hemos terminado de pasar este bonito puente; a orillas del Cinca contemplando y pisando la irregular alfombra de cantos rodados multicolores que jalonan las orillas, viendo deslizarse el agua (azul intenso) y escuchando el ronroneo producido por ese discurrir ininterrumpido. Hoy, domingo, también hace sol, aunque el viento que sopla del puerto es bastante frío; no en vano, en lo alto de las montañas se asoma una intensa ventisca que seguro traerá más frío todavía, como anuncian estas “mujeres del tiempo” que pueblan ahora todos los telediarios. Al final, es posible que en más de un sitio, la “semana blanca” acabe blanca de verdad. No estaría mal que cayera más nieve; eso aseguraría una mejor primavera.