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123 gurriones y un puñado de indignaciones

Este mayo reivindicativo que, a algunos, nos llena de esperanza, ha parido un nuevo gurrión que ya deben tener en sus manos las personas que abonan la cuota anual de suscripción, o les llegará en breve. Cuarenta y cuatro páginas componen este ejemplar, cuyo número corresponde al formado por las tres primeras cifras significativas, ordenadas de menor a mayor: 1 2 3 = ¡123!

Hablaba de este mayo reivindicativo, de esa explosión social que quiere llamar la atención de quienes gobiernan o de quienes pretenden gobernar. Una explosión social protagonizada por miles de jóvenes y no tan jóvenes que han tomado las plazas de las ciudades y van recogiendo y articulando algunas necesidades, algunas exigencias, algunas medidas que podrían modificar sustancialmente el futuro, en caso de que puedan salir adelante.

 Recientemente, hemos vivido unas elecciones que han puesto sobre la mesa algunos asuntos deplorables: la inclusión en las listas electorales de personas imputadas por diferentes asuntos de corrupción, en varios partidos, sin que estos den muestras de limpiar dichas listas de sospechosos y corruptos, enerva al más pintado, a la vez que muestra cuál es la intención ejemplificadora y regeneradora de los políticos: ninguna. Y este país lo que necesita es precisamente un profundo ejercicio de regeneración, que quienes participan activamente en la vida pública sean ejemplos de honestidad, de vergüenza y de trabajo y no tengamos que soportar actitudes y personajes delincuentes que aprovechan su estancia en las esferas del poder para enriquecerse de manera escandalosa o colocar a su extensa familia en puestos con poco trabajo y menos responsabilidad, pero con buen sueldo. No es de recibo que quienes optan a un puesto de trabajo deban sufrir entrevistas (a veces humillantes), dudosos “castings”, oposiciones feroces y los políticos puedan nombrar a un montón de personas “de su confianza” aunque sean claramente ineptos, pero muy ávidos para tetar de la “vaca estado” o de la “ternera autonomía”. Los partidos políticos se han convertido en agencias de colocación a dedo y eso, en un país con las dificultades económicas, laborales y personales que padece la gente es un agravio que indigna, que nos indigna.

 No sabemos cómo acabará todo este movimiento, pero sabemos que el poder establecido, el sistema, los mercaderes no se lo van a poner, no nos lo van a poner fácil. Ojalá se articule alguna alternativa y se siga trabajando para definirla en condiciones y pode hacer frente a lo que tenemos y no nos gusta. Algunos desalojos de plazas, usando la violencia indiscriminada por parte de las fuerzas del ¿orden o del desorden? producen vergüenza y aumentan la indignación y escuchar las palabras de los responsables, hablando de acción mesurada y razonable nos hacen pensar en el escaso juicio y el bajo componente moral de algunos “irresponsables” políticos. Ante una manera pacífica de ocupar los espacios públicos, un comportamiento respetuoso y responsable y una ausencia de provocaciones, la violencia institucional es un acto fascista intolerable. Sabemos que las utopías están para eso, para avanzar y parafraseando a Labordeta, es posible que “habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra con mucha más igualdad…”, aunque no será fácil viendo ya lo que hemos visto desde hace tantos años…

Volviendo a la revista, para mí que soy el afortunado receptor de las colaboraciones desinteresadas de quienes quieren echar una mano para dar vida a cada “gurrión”, es un placer recibirlas y saber que un amplio número de personas se esfuerzan cada trimestre por aportar su grano de arena para que este pequeño milagro sea posible. Es posible que me repita, pero no me importa. Hacer una revista trimestral es cualquier cosa menos fácil. El tiempo pasa muy deprisa y casi no se puede saborear el último número publicado porque ya hay que estar organizando el siguiente. El tiempo necesario para escribir, contestar, recibir, leer y corregir, ilustrar, montar, recoger, distribuir… es importante y aunque algunas de esas funciones se realizan con placer, otras cuestan esfuerzo y uno debe compaginarlo con el trabajo cotidiano que es, ya de por sí, suficientemente complicado como sabe cualquiera que trabaje.

 Como la mejor manera de agradecer estas colaboraciones es nombrar a las personas que las han hecho posible, ahí van sus nombres y sus aportaciones. En este número, el 123, vas a encontrar las recomendaciones lectoras de Rosa Pardina; las noticias del Ayuntamiento de Emilio Lanau; los textos frescos y sorprendentes de Luis Buisán; el resumen de un viaje extraordinario por las tierras australes de Francia: archipiélagos de Krozet y Kerguelen e isla de Ámsterdam, a bordo del Marion Dufresne, realizado y contado por Anny Anselin y Luc Vanhercke; el paseo de Victoria trigo por Pineta y Añisclo; el periplo de los Ballabriga o Vallabriga, de la mano de Jesús Cardiel; los rincones de Asín de Broto, dibujados y contados por Paco Sierra; algunas viejas publicaciones de Sobrarbe, reseñadas por quien esto escribe; las próximas caminatas del CAS, contadas por José Mari Lafuerza; un texto indignado de Carmen I. García; el descubrimiento de un espacio geográfico y cultural especial: Sobrepuerto, por Pablo Founaud; la belleza del trepador azul, escrita y fotografiada por Javier Milla; las noticias de amigos y suscriptores; unas reflexiones sobre el teatro y unas consideraciones sobre el azar de Julián Olivera; las ocurrencias involuntarias de Jaime del Olmo; el poema de Jessica Arias; las reflexiones sobre el coleccionismo; un viaje a la aldea ya deshabitada de Muro de Bellos, contado por Joaquín castillo; el dibujo de la iglesia y esconjuradera de San Vicente de Labuerda realizado por Jesús Castiella o el de Ramón Bosch sobre la ermita de San Miguel; los juegos de navaja explicados por José Luis Ara… Y los correos electrónicos recibidos, la Galería de Lectoras y Lectores…Todo junto, formando una propuesta lectora que esperamos sea de vuestro agrado. Un número de la revista que puedes leer en Internet: http://www.elgurrion.com, lugar donde también puedes consultar los índices de todas las revistas (gracias al trabajo realizado por Anny Anselin y por Luc Vanhercke; un trabajo que nos tiene maravillados, por el esfuerzo y la dimensión). Y ya para terminar, os dejo con la presentación del citado número, que abunda un poco en el tema desarrollado en la primera parte de este texto.

  Presentación: Cuando salga publicado este número de la revista…

 Cuando salga publicado este número de la revista, ya llevará bastantes días de vigencia el movimiento popular de protesta ciudadana, conocido como 15-M y “Democracia real, ya”. Movimiento que ha sorprendido y descolocado a políticos de cualquier bando, a sesudos contertulios que todo lo saben, a periodistas bien informados y al público en general. Era razonable que explotase esa caldera formada por el paro rampante, la falta de salidas profesionales, los problemas de la vivienda, la ausencia de un futuro halagüeño para quienes han dedicado un montón de años de su vida al estudio y la preparación científica y profesional… Asistir con curiosidad, agrado y esperanza a las manifestaciones de protesta y revolución en distintos países del norte de África y de Asia, (y quede claro que no son escenarios comparables) debería de habernos preparado para aceptar que aquí también podría ocurrir algo que pusiese encima de la mesa una situación delicada para unos y, poco menos que insostenible para otros; que aquí también son necesarios cambios de verdad; que sobra palabrería y se necesitan soluciones nuevas para tiempos nuevos.

 Cuando salga publicado este número de la revista es muy probable que la indignación haya crecido. Llevamos años escuchando calamidades, insultos, despropósitos, descalificaciones continuas; llevamos años soportando largas listas de cargos públicos acusados de corrupción que torean a la justicia con chulería, dilatando o evitando su entrada en prisión. Personajes que no muestran ningún signo de regeneración moral; ellos que deberían ser los principales ejemplos y los impulsores de la misma. Llevamos años amenazados por unos tipos que –por lo visto- nunca conoceremos: los criminales mercados y los oscuros poderes financieros, que seguro que deben tener rostro y apellidos y padre y madre…, porque son ellos los que nos hacen la vida imposible (o eso nos explican) desde hace tiempo; llevamos años salvando bancos que luego nos hunden a nosotros cobrándonos hasta el saludo y anulando los intereses que deberían pagarnos por dejarles el dinero (tan amables, por cierto, hace poco tiempo), mientras los ciudadanos y ciudadanas se sienten golpeados y hundidos por una cadena de recortes que unos aplican y otros celebran en la sombra…

 Ojalá, cuando salga publicado este número de la revista, después de la celebración de una nueva contienda electoral, no se hable de que todos los partidos (como siempre) ganaron las elecciones, sino que, por primera vez, las ganaron los ciudadanos, porque los políticos decidieron de una vez por todas ponerse a trabajar para solucionar sus (los de los ciudadanos, se entiende) problemas… Claro que, eso sería creer en “Utopilandia”, y teniendo lo que tenemos sabemos que será difícil.

 De todos modos, cuando salga publicado este número de la revista, quizá estemos en condiciones de sentir que esta primavera ha sido diferente, porque, después de mucho tiempo, es posible que se alumbre algún camino nuevo, se abra una rendija en este muro financiero y mercantil que deshumaniza, que esclaviza, que desespera a tantas personas… Y empiecen a barajarse otras opciones diferentes de organización política, económica y social en las que el centro lo ocupen siempre las personas. Esta indignación ciudadana no es una explosión repentina, es el final de un largo camino de amargura y desesperanza, ante la visión nada edificante de este país.

 Y lo que sí está claro es que, cuando salga publicado este número de la revista, quedaremos citados para el mes de agosto. Será entonces cuando regresemos con otro “gurrión”, con otro vuelo. Esperamos que sea para celebrar un tiempo nuevo, presidido por la regeneración moral, la dignidad, el respeto y la honestidad de las personas y de la vida. Salud y buena lectura.

A VUELTAS CON LOS RECUERDOS

Preservar la memoria, envasar los recuerdos o “enlibrarlos”… Preocupaciones que han existido siempre, porque de todos es sabido que, cuando una persona muere, todo lo que ha pensado, vivido y aprendido desaparece con ella y, en muchas ocasiones, se pierde un libro humano gordo y rico en vivencias.

Hablamos hace unos días, en clase, de retomar la fórmula de Joe Brainard y su “I remember” para que chicos y chicas hicieran un pequeño ejercicio retrospectivo (para ellos, como son unos críos, la cosa no resulta difícil) y en esas estábamos cuando nos enteramos de –posiblemente, entre otras muchas- un par de iniciativas que tenían que ver con la memoria, con el recuerdo y con el Alzehimer, la cruel enfermedad que los destruye sin piedad, vaciando sin compasión la cavidad cerebral de quienes se ven afectados por esa dolencia.

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Por cierto, hemos leído que:

 .. Se va a crear un Banco de recuerdos contra el Alzheimer (http://www.bancoderecuerdos.es/). Una iniciativa promovida por la Fundación Reina Doña Sofía para concienciar, a través de una campaña en la que participan los principales grupos de comunicación del país y rostros conocidos del mundo de la música y el deporte, sobre la enfermedad del Alzheimer. La campaña se encuadra dentro de las iniciativas puestas en marcha con motivo del Año Internacional para la Investigación en Alzheimer y Enfermedades Neurodegenerativas: Alzheimer Internacional 2011.

.. Y también que “Cuatro jóvenes de Turín (Italia) han puesto en marcha el "Banco de la Memoria", un proyecto que pretende recopilar en la web las historias y recuerdos de los ancianos. Su objetivo es salvar el patrimonio de sabiduría, experiencia y conocimiento acumulado durante toda una vida y ponerlo a disposición del que los quiera escuchar.

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Por nuestra parte, hemos escrito, una lista colectiva de 100 recuerdos, o “meacuerdos”, que puedes leer  a continuación y que han sido escritos por Jorge, Xavi, Camila, Doan, Inés, Eva, Giunay, Lili, Ahmed, Alba, Ester, Biser, Cristian, Hugo, Lucía y Víctor:

 

“Me acuerdo que en carnavales siempre estaba llorando. Me acuerdo que en verano me pasaba el día en un columpio que tenía. Me acuerdo que cuando me hice el Messenger, no me acordé durante un tiempo de la contraseña. Me acuerdo de cuando mi hermano me escondió la bicicleta y luego no la encontró. Me acuerdo de cuando llevaba dos coletas. Me acuerdo de todas las veces que me he cambiado de casa. Me acuerdo que en 2010 fui de campamentos y conocí a mucha gente. Me acuerdo del verano de 2006: me hice unas trenzas y las llevé todo el verano. Me acuerdo de cuando se escaparon los cerdos de la granja. Me acuerdo de cuando dormía y se me subió un ratón a la nariz. Me acuerdo cuando vino mi abuela a España por primera vez. Me acuerdo del verano pasado en Salou. Me acuerdo cuando bailamos la canción Mediterráneo para fin de curso. Me acuerdo de lo que hice ayer, pero no de lo que haré mañana. Me acuerdo de cuando mi hermana me presentó a su novio. Me acuerdo de cuando reñíamos con las amigas. Me acuerdo, cuando nació mi hermana Fátima, que me quedé dos semanas en casa, sin ir al colegio. Me acuerdo que en Infantil vinieron los padres a explicarnos sus profesiones. Me acuerdo que iba en autobús a la guardería. Me acuerdo de todos los trabajos que he tenido que hacer en el colegio”.

 “Me acuerdo cuando hacíamos bodas en el arenero. Me acuerdo que estábamos bailando sevillanas, se rayó la canción y parecía un rap. Me acuerdo que cuando fui a Segovia vi ardillas en un parque. Me acuerdo de comer cuerdas. Me acuerdo de mi primer día en la escuela. Me acuerdo de mi primer PowerPoint. Me acuerdo del primer “chiste” de Mariano. Me acuerdo que rompí un cuadro con el balón. Me acuerdo que cuando mi hermana nació llevaba un vestido blanco con flores. Me acuerdo que de pequeña me comía los ajos crudos de mi abuela. Me acuerdo de las amigas de mi abuela, que siempre me saludan. Me acuerdo de todos los profesores y profesoras que me han ayudado. Me acuerdo de cuando mi padre me contaba cuentos para ir a dormir. Me acuerdo cuando marqué un gol, que era el primero de mi vida, aunque perdí tres a uno”.

 “Me acuerdo de cuando mi padre vino a la clase de P.4 a explicar su oficio y se pegaba martillazos en el pie, con las botas de protección. Me acuerdo de cuando hice la comunión con mi mano rota y en mi nueva casa. Me acuerdo de cuando mi tía se casó con mi super tío. Me acuerdo de cuando me sacaron las ruedas traseras de la bicicleta. Me acuerdo cuando me perdí dos veces en la playa. Me acuerdo que antes me gustaban las lentejas. Me acuerdo que lloré el primer día de cole. Me acuerdo que antes creía en los reyes magos. Me acuerdo que una vez comí barro. Me acuerdo que en Colombia tenía un amigo y jugaba con él. Me acuerdo que mi madre me leía cuentos para dormir. Me acuerdo cuando mi abuelo se compró un caballo. Me acuerdo cuando se murió el caballo de mi tío. Me acuerdo que hicimos un trabajo sobre árboles. Me acuerdo cuando hicimos un trabajo sobre poetas. Me acuerdo cuando mi hermana aprendió a andar, pero se caía todo el rato como una borracha o como un payaso. Me acuerdo que mi abuelo me compró una bicicleta”.

 “Me acuerdo de cuando vine a España. Me acuerdo cuando me compraron una mochila. Me acuerdo cuando me gustaba el Mallorca. Me acuerdo cuando me pasé al Real Madrid. Me acuerdo de cuando marqué mi primer gol. Me acuerdo que tenía una pelota del Barcelona. Me acuerdo que tenía un ordenador blanco. Me acuerdo que tenía un libro de cocodrilos. Me acuerdo que tenía una chaqueta de Brasil. Me acuerdo que, cuando tenía tres años, me quemé en la pierna gateando. Me acuerdo que, de pequeña, siempre se me perdían todos los pendientes que me regalaban. Me acuerdo que, cuando tenía tres años, me llevé el móvil de mi madre al colegio. Me acuerdo que me gustaba mucho dibujar y en los dibujos, pintar y ponerles muchos colores. Me acuerdo cuando estaba sola en el patio y mis amigas venían a estar conmigo porque era nueva. Me acuerdo que mi hermana y yo nos vestíamos de modelos y nos hacíamos muchas fotos maquilladas”.

 “Me acuerdo de cuando llegué al Miguel Servet en el año 2004. Me acuerdo de cuando me tragué un dado del parchís y luego lo cagué. Me acuerdo que tenía un coche de juguete y me tiré por las escaleras. Me acuerdo cuando mi padre me aguantaba encima del perro, como si fuera un caballo. Me acuerdo cuando un día comí ancas de rana en el “chino” de Fraga. Me acuerdo de mi primer viaje en barco; paseamos por el río Ebro y vi muchos peces. Me acuerdo de que a los dos años me operaron de peritonitis. Me acuerdo que un día, andando en una subida, me encontré cien euros. Me acuerdo que siempre, cuando me siento mal, la familia me apoya. Me acuerdo de la cara que puso mi madre cuando se murió mi abuela. Me acuerdo de que cuando era pequeño, comía papel higiénico. Me acuerdo de mis sentimientos cuando veo llorar a alguien. Me acuerdo de cuando hubo un terremoto en Haití. Me acuerdo de cuando mi tía y su familia volvieron a Guatemala. Me acuerdo del gato de una amiga que se llamaba Goma de Borrar. Me acuerdo de cuando aprendí a patinar. Me acuerdo de cuando, de pequeña, me sentaba en un cajón de la cocina”.

 “Me acuerdo de cuando mi hermana me cogía en brazos. Me acuerdo de haber ido a un balneario y pasármelo bien con todas las actividades. Me acuerdo de la primera noche que dormí fuera de casa. Me acuerdo que murió un vecino mío. Me acuerdo cuando fui al Gamper a ver al Barça. Me acuerdo que no me gustaba salir a la calle. Me acuerdo de cuando vinimos a España. Me acuerdo cuando me mordió un perro. Me acuerdo que tenía un bici grande. Me acuerdo que me gustaba disfrazarme con mis amigas. Me acuerdo cuando me caí, me rompí el labio y me pusieron cuatro puntos. Me acuerdo de las rosquillas tan buenas que hacía mi abuela. Me acuerdo de que cada mañana veía los Lunnis. Me acuerdo de algunas poesías. Me acuerdo cuando jugaba en el Fraga a fútbol siete y mi equipo perdió los cuatro partidos; todos se pusieron a llorar menos yo porque no me importaba perder o ganar. Me acuerdo de cuando me apunté y de cuando me desapunté a catalán. Me acuerdo de cuando estuve con los jugadores del Real Madrid. Me acuerdo de una vez que me sacaron de voluntaria en una actuación. Me acuerdo cuando mi tío me dio un huevo de oca para enseñar en el colegio. Me acuerdo de cuando acabé este texto y puse FIN”.

 

Y aquí finaliza esta actividad que nos ha permitido reflexionar un poco y “hacer memoria”, aunque sea del corto espacio vivido hasta la fecha. Ahora disponemos de un material de lectura y reflexión, que podemos utilizar (y que utilizaremos) con diferentes fines: comentario y debate serio o juego humorístico…, ya veremos. En todo caso, tenemos material sensible y lo vamos a aprovechar.

ASÍ SOY YO… o cómo me veo en el “espejo”

 Actividad de escritura reflexiva mirando hacia uno mismo. “Efecto espejo”, podríamos decir. Hay mucha naturalidad, grandes verdades y sentido del humor  en estas declaraciones que podemos leer a continuación:

 .. Tengo 11 años. Desde muy pequeña me ha gustado dibujar y pintar. Soy una chica simpática a la que le gusta estar siempre alegre y feliz. Mis asignaturas favoritas son las matemáticas y la plástica.

En mi tiempo libre me gusta ver la televisión, ir a comprar, estar con mi familia y amigos, dibujar, pintar, leer, hacer manualidades y hacer sudokus. Me considero una chica inteligente, pero no tanto. A mi familia le gusta mucho cómo escribo y cómo dibujo.

De mayor me gustaría ser jefa de una tienda de ropa, pero como sé que no voy a poder serlo me gustaría ser fotógrafa. Me gusta mucho inventarme cuentos e historias. Cuando me leen un libro, me gusta meterme en el papel de los personajes y así vivir los sentimientos que creo que sienten; además, me gusta ponerme en su pellejo.

Yo pienso que una persona es más feliz cuando da lo que le gustaría que le diesen. A mí me gusta hacer cosas con mis propias manos y darlas.

Hay una cosa que me cuesta hacer y es expresarme, pero lo intento. Hay quien piensa que me río mucho y que debería controlarme, hasta mi propia madre lo piensa. Al principio no le daba tanta importancia, porque pensaba que no era para tanto, pero con el tiempo me he dado cuenta de que sí que lo tiene y por eso ahora intento controlarme. Yo, al igual que todas las personas, tengo cosas buenas y malas, ya que no somos perfectos. Está bien que intentemos dar lo mejor de nosotros; por eso yo lo intento (Soy Alba C.)

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 .. Yo soy bromista, divertido; a veces inteligente y a veces no. Cuando algo va mal, intento alegrar el ambiente (sólo a veces). Soy responsable. Si no entiendo algo, me quedo pensando un rato en eso. Confío en los demás. En el cole, solo en algunas clases hago bromas y en otras no. Pienso en los demás, no solo en mí mismo. Sé compartir. Soy sincero. Eso sí, cuando no entiendo algo, digo lo que dices tú: - “mamá, ayúdame que no lo entiendo”, y ella viene y me lo explica todo, como una buena madre.

Soy trabajador en algunas cosas, claro; en otras, no tanto. A veces, se me ocurren frases muy bonitas. Si he de contar con mis padres en algo, cuento con ellos. También digo cosas que no tienen mucho sentido, pero yo me troncho, ¡hasta me río de mí mismo! (Jorge es el nombre que eligió mi hermano para mí. Bueno, el dijo la “J” y mis padres pensaron en “Jorge”, la persona que soy ahora…)

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 .. Soy una chica un poco alta de estatura. De piel morena, ojos marrones muy oscuros y pelo negro.

Me gusta salir y divertirme con la gente a la que conozco. A veces, si salgo, hago nuevas amistades. Soy un poco complicada a la hora de elegir las cosas. No me gusta, cuando voy con mis amigas, seguir a una porque se cree la más guay. Me gusta ir a lo mío, sin que nadie me diga nada.

Reconozco que cuando alguien me hace algo, me quedo con rabia, aunque hayamos hecho las paces. Si alguien dice algo de mí, me gusta que me lo digan a la cara, porque cuando pienso algo de alguien o tengo curiosidad por saber algo, se lo pregunto, porque no me gusta quedarme con la duda. A la hora de dejarle algo a alguien, se lo dejo porque no hay que ser agarrada ni egoísta; y como dicen mis padres: “hoy por ti y mañana por mi”. (Soy Camila Q.)

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 .. Tengo 11 años, aunque cumpliré 12 en el mes de septiembre. Soy de las pequeñas de 1999, pero no la que más…

Mi pelo es castaño y un poco ondulado. Tengo los ojos marrones como el pelo. No soy ni alta ni baja; estoy por el medio. Alguna gente me dice: “¡Pues qué alta que estás!” Y yo pienso: “pues si vierais a unas amigas mías…” Pero no me importa porque las bajas tienen ventajas: siempre te ponen delante. Tengo una hermana mayor que tiene cinco años más que yo; tiene 16 y este año cumplirá los 17, en mayo…

Y para cambiar de tema, voy a seguir hablando de mí. Me gusta patinar; sobre todo, hacer piruetas y bajar cuestas; aunque haciendo una pirueta, llamada “el ángel”, me tuvieron que coser un punto, pero me da igual. Lo sigo haciendo porque me gusta mucho.

También me gusta hacer gimnasia rítmica, aunque no soy muy flexible. El día 14 de mayo tengo que ir a Ballobar a hacer una exhibición y aún no nos sale muy bien. Soy un poco “enfadosa”; sobre todo cuando me hace rabiar mi padre. Me dicen que no sé aguantar las bromas. También soy trabajadora y me gusta llevar bien hechas las cosas; aunque a veces soy muy vaga y me lo dejo todo para el último momento… (Soy Inés P.)

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 .. Soy peculiar, al igual que todas las personas; ni los gemelos son del todo iguales… A veces, puedo ser tímido; me gusta divertirme y las películas de humor y de acción; los programas de pruebas y de preguntas, ¡ah!, y los de cachondeo; también algún documental. Me gusta reírme con los chistes graciosos.

Tengo el pelo castaño. No soy muy alto, que digamos. Tengo los ojos de color marrón; tengo los pies pequeños e iguales que los de mi madre.

Me gusta jugar al fútbol y practicar muchos deportes. También me gusta ver los deportes, no solo jugarlos.

Tengo una manía: cuando tengo el pelo largo siempre tengo que hacer cosas raras con él. No tengo mucha memoria y me gusta mucho jugar a la consola. No leo muy a menudo y me gusta en las vacaciones irme por ahí con mis amigos. Me gusta ir a las piscinas y nadar.

La lasaña me chifla, junto con los macarrones. Me gusta picar entre horas y dormir también… (Soy Víctor M.)

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 .. Mido un metro y cincuenta y siete centímetros y peso 49 kilogramos. Tengo el pelo castaño. Los ojos los tengo verdes y marrones: es que a mí, en el agua o depende de dónde me encuentre, los ojos me cambian de color. Tengo las piernas alargadas y los pies muy grandes; mi número de pie es el 41-42. Soy moreno y siempre llevo un reloj, menos cuando lo pierdo.

Me encanta el fútbol; juego de lateral. A veces, me gusta hacer reír a la gente. Cuando lo consigo, intento no perjudicar a los demás. Me siento alegre y siempre miro el lado positivo de las cosas. También me gusta compartir las cosas con los demás.

Tengo muchas ideas y sé divertirme solo. Soy una persona solitaria que cuando le pasa algo malo lo afronta y da la cara, aunque me lleve el castigo de mi vida. No soy mentiroso. Tengo un defecto muy grande y es que soy muy sensible. No me gusta ver cómo la gente lo pasa mal. Soy muy creativo y me esfuerzo en que las cosas que hago, me salgan bien. Esta es mi vida y estoy orgulloso de lo que tengo. No me hace falta la ayuda de los demás para tener ideas y ser creativo. Y con esto me despido, con la mejor vida que se puede tener… (Soy Hugo L.)

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 La gente que me conoce, sabe cosas buenas y malas de mí. Por ejemplo: secretos, a qué temo, cómo soy o qué carácter tengo.

Una de las cosas que más me gustan es ver la televisión, jugar con mis amigos y mis amigas, el fútbol, reírme y comer. Aunque esté muy flaca, a mí me gusta.

Cuando mi madre estaba embarazada de mí, intentaron que naciera en Lérida, pero yo, al final, acabé naciendo en el hospital Miguel Servet de Zaragoza, que se llama como mi escuela.

Intento ser buena persona, caer bien a la gente, ser buena estudiante y tener amigos y amigas que me sepan cuidar y sacarme una sonrisa cuando estoy triste.

A veces soy muy pesada, pero es porque me lo paso muy bien. A veces, me pongo nerviosa, pero mis amigas y amigos me saben calmar.

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 Soy buen estudiante – Hablo mucho – Me encanta jugar al fútbol y al tenis – Mis colores preferidos son el rojo y el azul – la comida que más me gusta es el bocadillo –Me gusta jugar al ordenador – Me gusta montar en bicicleta – Me porto un poco mal – Soy muy inquieto y travieso – Me gusta estar con mis amigos – Me encanta el deporte – Me gusta coleccionar cosas – Soy un poco inmaduro – Me gusta dormir mucho – Me gusta ver la televisión – Tengo un problema en la vista – La comida que menos me gusta son los champiñones – La estación que más me gusta es el verano – A veces, soy un poco pesado – Sé bastantes cosas de ordenador… (Soy Cristian)

DIARIO DE LA NATURALEZA (II)

Como ya quedó anunciado en el post anterior, había continuación. Aquí está la segunda parte, con las colaboraciones de las niñas y los niños de clase que no aparecieron en la primera entrega. Seguimos una línea similar de publicación. En algunos casos, son dos textos o uno y un poemita… de cada uno. En todo caso, la idea es reflejar un panorama, lo más amplio posible, de los temas y las estrategias de escritura que han utilizado los chicos y chicas de clase para resolver el desafío de escribir un diario de vacaciones, relacionando todas sus colaboraciones (de manera directa o indirecta) con la naturaleza.

 Hugo Labrador, escribe un texto titulado “En la huerta”: “Tengo un vecino, llamado Luis. Es un hombre mayor que tiene una huerta y cada domingo por la mañana intento poder ayudarle en el tema de sembrar o plantar semillas, verduras… El domingo pasado no pude ir, pero el anterior me acuerdo que vino su nieto. Tenía, por lo menos, dos años más que yo; como trece años, debía de tener. Les ayudé a plantar cebollas y me gustó tanto que, al día siguiente, le ayudé a plantar de nuevo y me dijo que lo hacía tan bien que me regaló una gorda del año anterior para que la guisara mi madre”.

 Y en su poemita dedicado a la Tierra, dice Hugo: “La gente / la ignora demasiado. / Sólo se entretienen / con lo que han comprado…” Igual tiene razón…

 Ester Baules nos transmite estos10 deseos para cuidar el planeta:

 .. Reemplazar al menos dos bombillas normales por las de bajo consumo.

.. Que reciclar sea obligatorio.

.. Beber agua del grifo.

.. Mantener las ruedas del coche a una presión adecuada.

.. Usar la bicicleta como medio de transporte diario.

.. Comprar cosas usadas, especialmente productos electrónicos.

.. No dejarnos los grifos abiertos innecesariamente.

.. No utilizar el lavavajillas y fregar a mano.

.. Durante el día, tener las luces apagadas.

.. Mantener bien cuidados los jardines, parques, etc.

 La misma autora, copia una reflexión bajo el titular “España entra en déficit ecológico”, noticia aparecida en El País (18.4.2011)

España ya ha gastado en estos meses del año, lo que es capaz de generar en un año. Es importante que haya equilibrio entre la superficie que se necesita para producir los recursos consumidos y, a su vez, la superficie que el país es capaz de regenerar. Si un país necesita más espacio del que es capaz de regenerar, está en déficit ecológico”.

 Alba Calderón nos cuenta: “Ayer, mi prima Jessica se quedó a dormir en mi casa. Por la tarde, me ayudó a terminar el juguete.

Más tarde, yo le ayudé a terminar un trabajo de animales, en el cual utilizamos un libro donde se explican cosas sobre muchos tipos de animales y además hay muchas imágenes. Como esas imágenes no se podían recortar, tuvimos que calcarlas; otras, en cambio, las imprimimos.

Al final, nos quedó muy chulo, tanto a mí como a mi prima. Así que hemos vuelto a quedar para hacer otro trabajo por nuestra cuenta, sin que nadie nos lo diga”.

 Alba completa una de las páginas con un anuncio encontrado en una edición digital de prensa, titulado “Naturaleza a tus pies”. Podemos ver cómo la naturaleza puede ser una buena coartada para justificar algunas tendencias de la moda…:

Naturaleza, relajación y comodidad son las características de la nueva colección Midori de Onitsuka Tiger, para esta primavera-verano. Una colección unisex inspirada en los entornos naturales japoneses y que refleja en sus materiales, colores y texturas la calma estival… Los colores representan los árboles, la tierra, las hojas y el cielo japonés en verano”.

 Lucía Martín escribe, entre otras cosas, este texto: “Hoy, 22 de abril, me he despertado a las 11 de la mañana, llovía a cántaros (mucho). Hay mucha niebla que viene hacia mi casa. La niebla parece un pedo que se han pegado las montañas y viene hacia nosotros. Me recuerda al invierno. Cuando me despertaba no se veía ni el campanario. Hoy es un día para estar en casa tranquila, leyendo, aprovechando el tiempo para hacer deberes, para jugar…

Creo que el dicho: “En abril, aguas mil”, tendría que llamarse “En Semana Santa no hay quien salga de casa”. Buena modificación del viejo refrán, sin duda…

 Lucía también escribe unos versos muy certeros y claros: “La tierra, la tierra / es donde vivimos. / A la tierra, a la tierra, / la destruimos. /

Somos humanos / un poco marranos / fumando y en coche / contaminamos. /

Podríamos ahorrar, / ir a pie o en bicicleta / y así poder cuidar / a nuestro planeta Tierra. /

Es bonito el paisaje / porque hay naturaleza, / animales y plantas / pero poca limpieza. /

Es el único planeta, / en el que hay vida / pero gracias a nosotros / explotará algún día”.

 Cristian Ayala describe brevemente un paseo en familia a la orilla del río Cinca: “Mi padre, mi madre y yo quisimos ir a pasear a la orilla del río Cinca; lugar al que nunca habíamos ido. Cuando llegamos, había muchos pájaros cantando y vi una mariposa blanca que volaba alrededor mío. Vi muchos mosquitos y algunos de ellos nos picaron. También vimos una familia de patos que flotaba en el agua. El agua que corría por el río hacía un ruido de paz y tranquilidad”.

 Y el mismo Cristian nos habla de “La huerta de Jordi”: “Fuimos a la huerta de nuestro amigo Jordi. Estaba un poco ocupado porque estaba plantando lechuga, coliflor, tomates y brócoli. También nos enseñó unos árboles de melocotón, manzana y pera. Cuando terminamos, Jordi nos dio verdura por haberle ayudado”.

 Camila Quiñones nos regala este poema en prosa, dedicado a la Tierra: “La Tierra es de color azul, / casi todo es mar. / En cada trozo de tierra / viven personas. / Todos unidos / tenemos que cuidar el planeta. / Poco a poco se va destruyendo / sin que nosotros nos enteremos. / Cada día nos preguntamos: / ¿por qué la Tierra es redonda / y de color azul? / Nadie sabe la respuesta / y nos quedamos con la duda. / Queremos olvidar esa pregunta / pero es imposible / porque siempre nos la haremos”.

 Xavier Esteve dice que estuvo “Pensando en la lluvia”: “Algunos de estos primeros días de vacaciones estaba pensando que llovería y no podría salir de casa a divertirme y salir con los amigos, porque yo veía que el cielo estaba oscuro y muy nublado, para poder salir; pero, al final, vi que no llovía.

A mí la lluvia no me gusta porque si no, te tienes que aburrir en casa y a mí no me gusta quedarme tanto rato encerrado.

Al final, el viernes y el sábado, llovió. Esto no me lo esperaba y lo pasé muy mal esos días, pero al menos jugamos al monopoly toda la familia y nos lo pasamos muy bien”.

 Y termina con una estrofilla: “La lluvia cae sobre el suelo gris / en las ciudades y en los campos. / Sale el sol y el arco iris, / y de tanto llover ya estamos hartos”. Bueno, Xavier, tienes que mirar la parte positiva de la lluvia: nos ha dejado una hermosísima primavera.

 Biser R. Radoslavov ha decidido dedicar su “diario” a la poesía y ha utilizado Internet como fuente de “inspiración”, anotando poemas de Bartolomé Leonardo de Argensola; de Francisco de Medrano o de Juan Ramón Jiménez. De éste último, es el que sigue: “Tristeza dulce del campo. / La tarde viene cayendo. / De las praderas segadas / llega un suave olor a heno. /

Los pinares se han dormido. / Sobre la colina, el cielo / es tiernamente violeta. / Canta un ruiseñor despierto. /

Vengo detrás de una copla / que había por el sendero, / copla de llanto aromada / con el color de este tiempo: / copla que iba llorando / no sé qué cariño muerto, / de otras tardes de septiembre / que olieron también a heno”.

 Por mi parte, poniendo el punto final a todo esto, contar que estas vacaciones estuve en el Museo de Juegos Tradicionales de Campo (Huesca). Un sitio donde la naturaleza está presente de una manera especial: muchos de los juegos y juguetes populares de hombres, de mujeres o de niños y niñas (que es lo que contiene ese museo) tienen a los vegetales como materia prima; bien sea la madera de los troncos de algunos árboles (transformada en bolos y billas, por ejemplo) u otros materiales como: mimbres, cañas, frutos secos, semillas, etc.; al margen, por supuesto, de otros elementos lúdicos: metálicos, de cartón o papel, óseos, etc. Un sitio donde descubrir cosas sorprendentes y reencontrarse con la infancia.

 Para terminar este post, decir que en el “Cuaderno de valoraciones personales” cada cual ha escrito unas líneas reflexivas valorando su trabajo: grado de dificultad, satisfacción personal, ayudas recibidas, utilidad de las orientaciones dadas, relación trabajo-tiempo… Siempre que hacemos una actividad que sale un poco de lo habitual, reflejamos la valoración de la misma en ese cuaderno personal que recibe cada alumno y cada alumna al comenzar el curso. Es una manera de autoevaluarse, de practicar la autocrítica (o al menos, un intento de hacerlo).

DIARIO DE LA NATURALEZA (I)

“Hay un libro abierto siempre para todos los ojos: la naturaleza”

 Hoy por la mañana, a la vuelta de las vacaciones, los chicos y chicas del aula me han entregado su “Diario de la naturaleza”. Les sugerí que estos días de vacaciones de semana santa, ocuparan algunos ratos en completar un “cuadernillo” formado por tres folios doblados por su mitad (en total, doce páginas con la portada y la contraportada, de tamaño cuartilla), que habría de llamarse “Diario de la naturaleza”, aunque no hacía falta que escribieran todos los días. Además, ya de entrada, les mostré tres ejemplares de otros tantos “diarios de…” que yo había hecho en años anteriores, para animarles con mi ejemplo. Les sugerí también que rotularan algunos títulos, que ilustraran algunos textos y que completaran ese documento en blanco que les entregaba. Les di todas esas indicaciones por escrito y añadí algunas ideas sobre lo que podrían hacer:

 .- Descripción de algunas observaciones realizadas tras un paseo ciudadano: jardín, parque, árboles…

.- Descripción de algún paseo por la orilla del Cinca.

.- Descripción de algunas faenas o trabajos realizados en la huerta, por parte de alguien de tu familia, con tu ayuda…

.- Resumen de alguna salida familiar a algún enclave natural.

.- Resumen de algún documental sobre naturaleza visto en televisión.

.- Resumen de alguna noticia de prensa o de revista que hable de algo relacionado con la naturaleza (puedes hacerlo de algún diario digital, a través de Internet)

.- Poema escrito por ti sobre algo relacionado con la Tierra.

.- Decálogo de deseos para cuidar el planeta…

.- Ficha descriptiva de algún animal o de alguna especie vegetal (árbol, arbusto, hierba…)

Recogido el “Diario”, como decía al principio, quiero ejemplificar los resultados con la selección de un texto por alumno y alumna, para calibrar la originalidad, la variedad de temas y la creatividad mostrada.

 .. Tomamos, para empezar, la presentación que hace Víctor Morreres:

 “En este pequeño documento encontrarás poesías, comentarios de documentales y explicaciones de algunas cosas que he hecho, lo que he visto y tiene que ver con la naturaleza, en esta semana de vacaciones. Espero que os guste y que hayáis pasado unos felices días de semana santa”. Y, un breve poemita, que nos ofrece un punto de vista diferente, je, je: “¡Oh, la naturaleza / con su belleza / y su luminosidad / que hace amistad! / (…) Y, aunque la naturaleza / sea bella, / hay gente que la caza / y la mete en una paella”.

 .. Jorge Buenacasa ha escrito varios textos relacionados con su estancia playera:

 Estoy cerca de Alicante. Hoy nos hemos ido al paseo marítimo de la playa. Me he llevado la pelota, porque mi padre me dijo que hoy jugaríamos al balón y lo hemos hecho.

Pero en la playa, yo me he caído como unas cinco veces, de cansancio y de risa. Cuando hemos salido, he sacado unos cinco kilos de arena… Y hasta me he tenido que sacar los calcetines. De tantas caídas, después de un rato, he notado arena en las partes nobles. Cuando hemos llegado a casa, nos hemos “triscao” un buen plato de lentejas y chicha”.

 .. Inés Peralta ha construido el siguiente acróstico, con la palabra NATURALEZA:

Nosotros todos tenemos que:

Amar a los árboles.

Tener respeto con los animales.

Unirnos para cuidar los ríos.

Reciclar para no contaminar.

Ayudar a que los bosques existan.

Limpiar nuestro alrededor.

Ensuciar lo menos posible.

caZar sólo lo necesario (…)

Así tendremos paisajes bonitos.

 

Y ha escrito el siguiente poemita: “Los árboles / lloran, cuando ven / a los fríos hombres / que quieren hacer mal. / Tú y yo, hemos de conseguir / que estas cosas / no pasen más”.

 .. Eva Izquierdo se ha dado una vuelta por el parque de la Pinada de Fraga y esto es lo que nos cuenta:

 El lunes por la tarde fuimos a la Pinada. Vimos bastantes tipos de árboles: grandes, pequeños, altos, bajos, con el tronco liso o arrugado… de muchísimas maneras. Lo que más me llamó la atención es que había oliveras. Pensé: cuando dan olivas, ¿quién las recoge?, ¿el Ayuntamiento?; ¿se las queda la gente que quiere pero con permiso?; ¿se las quedan los cuidadores de la Pinada? o ¿los que las plantaron…?

En fin, esta tarde pasada me he divertido viendo diferentes cosas, pasándomelo bien y echándonos unas risas con las compañeras. Algún que otro día de fiesta o fin de semana me gustaría volver y poder enterarme de algo más; acabar de ver lo que no he podido ver hoy…”

 .. Miguel Ratia se acercó al río: “Estuvimos dando un paseo por las orillas del Cinca, viendo las piraguas y los árboles. El rato que estuvimos mirando el río, vimos dos clases de peces diferentes: carpas, siluro. Eso me hizo recordar que el verano pasado, yo quería pescar una carpa, pero no pude; solamente pesqué cuatro alburnos y dos Black-Blash, peso ¡eso sí!, cuando estuve allí, me lo pasé muy, muy bien”. Y en otra página inventa: “Un árbol centenario, / una flor singular / un fruto exquisito / dulce sin igual…”

 .. Lili Pudziuvelyte nos cuenta una excusión familiar: “El sábado 23, como era el cumpleaños de mi padre, fuimos por la tarde con la bicicleta y pasamos por un bosque. Había muchos árboles, los miramos, cogimos hojas, los tocamos… Más tarde, fuimos a comernos los bocadillos debajo de un árbol raro; era un poco bajito y las hojas eran muy largas y raras. El árbol parecía que en vez de hojas tenía como unos hilos. Además de eso, fuimos a la orilla del río Cinca y mi hermano casi se cayó dentro, je, je. Después de un rato, como a las seis y media de la tarde, nos fuimos a casa y le contamos a mi madre lo que pasó y le enseñamos las fotos que nos hicimos. A mí me costó volver a casa, porque teníamos que subir una pequeña montaña y me tuve que desmontar y llevar la bicicleta con las manos”.

       .. “Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos”.

      .. “Mil máquinas nunca harán una flor”.

      .. “Lo que no es contrario a la naturaleza es bello”.

(Frases copiadas por Eva Izquierdo)

 .. Yo mismo, también quiero contribuir a este espontáneo inventario de sucesos vacacionales relacionados con la naturaleza, contando un pequeño descubrimiento. El texto lo voy a titular: “Murphy siempre presente”.

Bueno, a decir verdad, me intriga mucho el comportamiento del Azar, también llamado casualidad. El caso es que tengo ya unas cuantas anécdotas relacionadas con todo ello. Principalmente con las salidas al medio o breves paseos en los que “decido”, sin ninguna razón aparente (y sabiendo lo que me ha pasado otras veces) salir sin la máquina fotográfica… Lo último es del pasado domingo, día 24 de abril. Estábamos en Labuerda y salimos, por la tarde, aprovechando una tregua de un día lluvioso, a dar una vuelta por la escollera y margen derecha del río Cinca. Caminábamos charlando apaciblemente, mirando el río, las montañas y el precioso verdor que se había instalado en los campos, montes y setos naturales que podíamos contemplar. Al cabo de un rato, a nuestra derecha, divisamos una pequeña charca, de escorrentía, con abundantes aneas y otras plantas acuáticas. Allí descubrimos a una hembra de ánade real (o azulón), seguida por ocho patitos recién nacidos que nadaban plácidamente a tres metros de nosotros. Era la primera vez que comprobábamos que en Labuerda nidificaban estas aves y la primera vez que el Azar nos regalaba una imagen idílica de patos. Pudimos contemplar las evoluciones y las precauciones de la madre, al advertir nuestra presencia, durante un buen rato. Justo, hasta que decidió salir del agua por la orilla opuesta, seguida de los ocho patitos, en perfecta fila india… ¡Y yo sin cámara de fotos, maldiciendo a Murphy …, aunque la culpa fue mía, claro!”

 .. Ahmed Gaddour escribe el día 21 de abril este texto, titulado “Pinos en Fraga” en el que explica brevemente un “juego con la naturaleza” y cómo el juego termina bruscamente: “El sábado, mi hermano y yo estábamos muy aburridos y fuimos  a dar una vuelta por la Pinada. Allí estaban los amigos jugando a una guerra con las piñas y también estaba Adil, mi primo. Mi hermano y yo también jugamos con ellos y era muy divertido hasta que Ramón le dio con una piña en la cabeza a Salleras. Ahí terminó el juego”.

(Continuará…)

CIUDAD SORPRENDENTE, CIUDAD EDUCADORA

Dos días en Barcelona dan para mucho; sobre todo si se está de vacaciones y con todo el tiempo para poder “ir a ver”. Ahí van cuatro propuestas, de las múltiples posibles, en dos días de este mes de abril.

 1. Lo primero, un paseíto por un espacio que, después de un inicio de obras relativamente rápido, sufrió una larga paralización y, hace poco culminó en un centro comercial y de ocio bastante interesante. Me refiero a la antigua Plaza de Toros de Las Arenas (construida en el año 1900, de estilo neomudéjar). En el exterior, se ha conservado la misma estructura (elevada, eso sí, por medio de ingeniosos  e imagino que costosos medios, para salvaguardar su supuesto valor arquitectónico) y en el interior, un hall enormemente alto y amplio hacia el que abren todas las alturas en las que se ubican los espacios comerciales y museísticos o cinematográficos... El antiguo ruedo o coso taurino es una especie de plaza circular, desde la que se puede acceder a tramos de escaleras que te van subiendo, piso a piso a zonas de tiendas, cines, museo del rock, etc. Y en la parte inferior del viejo ruedo, encontramos el inicio de una larga escalera que te lleva directamente hasta la azotea de la plaza. Puedes caminar a lo largo del anillo completo y tener unas vistas de la ciudad realmente magníficas, puesto que desde ese punto dispones de 360 grados de panorámicas.

Especialmente bonita es la vista de la Plaza de España, de la calle a la que dan los pabellones de la Feria de Barcelona y la subida hasta Montjuitch… La verdad es que nos impresionó la transformación de una Plaza de toros en moderno centro comercial y de ocio, pero también los detalles espectaculares que uno va descubriendo a medida que va “inspeccionando” sus entrañas. Y no hace falta comprar absolutamente nada –si no quieres- para sentir la grandiosidad interior y la exterior desde la terraza mencionada.

 2. De esa curiosa combinación, de arriesgada arquitectura y extrema modernidad, puedes pasar –y pasamos- a la Barcelona que no parece una ciudad grande, sino una más pequeña, familiar y recóndita… ¡Cambio de tercio! (utilizando un símil taurino). Paseo por el Barrio Gótico, la Plaza del Pi y más tarde el Borne; calles estrechas; arquitectura tradicional; grandes y vetustas portaladas con ostentosos llamadores (“trucadors”); tiendas pequeñas y curiosas; pequeñas y abundantes galerías de arte; bares y restaurantes de nuevo cuño anunciando platos o tapas de esa cocina vanguardista de presencia y escasa de cantidad; zonas peatonales donde caminar con pausa, mientras se mira y se charla; frecuentes locales en reconstrucción o remodelación; catedral en obras; espectáculos callejeros; interior sorprendente de la iglesia de Santa Mª del Mar (protagonista del libro “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones), como nos recuerda Mercè una vez dentro, mientras observamos la enorme altura de las columnas que van directamente hasta el inicio de los arcos, la luz que ilumina el interior, dejando zonas en penumbra y el comportamiento de la gente que entra y sale del templo y que, como nosotros, toma un rato asiento para descansar del paseo, mientras suena un órgano en los aledaños del altar mayor.

Las sensaciones que uno experimenta, sumergido en ese paisaje, nada tiene que ver con las que se le despiertan cuando camina por las Ramblas, se sienta y observa la “fauna y la flora” que atraviesa la Plaza de Cataluña; asciende por el Paseo de Gracia; baja hasta la zona del Puerto, recorre plazas y calles de la antigua Villa Olímpica, etc, etc. Aquellas callejas tienen el sabor, todavía, de un pueblo viejo, con casas de piedra, algunos escudos en las fachadas, pocos o ningún coche, niveles increíbles de silencio… lejos, muy lejos del esplendor, de la luminosidad y de las muchedumbres de las nuevas avenidas, de las plazas diáfanas y grandes, jalonadas de edificios altos, acristalados, imponentes en su modernidad.

 3. Al día siguiente acudimos con Daniel al Caixa Forum; un recinto grandioso y nuevo, ubicado en la Avenida Marqués de Comillas, en una antigua fábrica textil, edificio modernista diseñado por el arquitecto Joseph Puig i Cadafalch, a principios del siglo XX. Del amplio menú que se nos ofrece, elegimos en primer lugar la exposición titulada “TEOTIHUACAN. Ciudad de los dioses”. La ciudad de Teotihuacan está situada a unos 45 kilómetros de Ciudad de México y es una de las maravillas arquitectónicas del mundo. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en 1987. Sus principales monumentos –la pirámide del Sol y la pirámide de la Luna, unidas por la calzada de los Muertos, el palacio del Jaguar de Xalla o el templo de Quetzalcóalt- son referentes de la cultura universal. No están mal estos datos para empezar o para abrir boca, ¿verdad?

 Durante casi ochocientos años, Teotihuacan fue el centro cultural, político y religioso de una potente civilización; la mayor ciudad construida en el continente americano en época prehispánica, que alcanzó su apogeo entre los siglos II y VII d.C. Teotihuacan significa en la lengua náhualt “el lugar de los dioses o el lugar donde se hacen dioses”.

 A través de unos 400 objetos, la exposición trata de arrojar luz sobre algunos interrogantes aún no resueltos: ¿Cómo era la vida en Teotihuacan?, ¿cómo eran los hombres y mujeres que lo habitaban?, ¿cómo se organizaba su sociedad?, ¿cuáles eran sus creencias?, ¿cuáles fueron las causas de su declive?... Y lo hace a través de un recorrido estructurado en seis ámbitos para tratar temas como: la arquitectura y el urbanismo; la política, la guerra y la economía; las creencias y rituales; la vida en los palacios  y en las calles de la ciudad. Hay también referencias a las relacionales que sus moradores establecieron con las culturas de su entorno. Hay explicaciones precisas en algunos casos y en otros es posible que falte alguna aclaración sobre el objeto expuesto (aunque también es posible que se desconozca su origen o finalidad, en ocasiones).

 En nuestra visita, podemos contemplar utensilios de cocina, finas joyas elaboradas con piedras preciosas, trabajos en madera, cerámica, hueso, piedra y conchas marinas; esculturas y pinturas murales… Vemos ollas antropomorfas, vasos silbadores, vasos trípodes, braseros con tapas extraordinariamente trabajadas; figurillas sedentes o de pie policromadas con tocados y adornos vistosos… en muchos casos con representaciones del pájaro quetzal o del mítico jaguar; máscaras antropomorfas con tocados; pendientes y orejeras realizados en piedra verde; cuchillos y navajillas de obsidiana; representaciones de distintos dioses: Huehuetéotl (dios del fuego), dios de la muerte, Tláloc (dios de la lluvia y la fertilidad), Quetzalcóatl (dios creador y civilizado. Dios de la sabiduría), Chalchiuhtlicue (diosa de ríos y mares);  esculturas diversas en alabastro, mármol, roca volcánica, andesita, piedra, basalto, arenisca; fragmentos de elaboradas pinturas murales policromadas… Muchas obras, en definitiva, con un grado depurado de construcción que hablan de una civilización refinada y estructurada,; una civilización que, como ya hemos sugerido, dejó un montón de incógnitas, tanto con sus inicios y espectacular florecimiento posterior, como con su súbita desaparición. Al salir, nos acercamos a la tienda de la entidad y nos hacemos con un catálogo de la exposición (23,5 X 31 cm) y 265 páginas. Hemos pasado más de una hora recorriendo pacientemente las salas y los materiales expuestos y hemos salido satisfechos.

 4. Y sin solución de continuidad, viajamos del pasado al presente, de la arqueología a la realidad… De una civilización que desapareció misteriosamente hacia el año 650 d.C. a un país, también de América Central, que estuvo a punto de desaparecer por efecto de un tremendo terremoto, el día 12 de enero de 2010, en tan solo 34 segundos que fue lo que duró aquel fatídico seísmo: HAITÍ. Otra de las salas del Caixa Forum acoge una exposición de fotografías de Emilio Morenatti y Marta Ramoneda, con el título: “Haití, 34 segundos después

 La admiración y sorpresa agradables, ante las refinadas muestras de la cultura teotihuacana, dan paso de golpe a una mirada sorprendida y a un corazón encogido, mientras contemplamos imágenes que no habíamos visto todavía. Algunas dan fe, de forma directa y tremenda, del nivel de destrucción de algunas zonas del país centroamericano; otras muestran claros ejemplos de la pobreza extrema en la que han quedado sumidos muchos haitianos; las hay que arrancan una leve sonrisa en quien las mira (generalmente protagonizadas por niñas y niños que siguen con sus juegos, como si no pasara nada: jugando al fútbol en campos imposibles o construyendo fugaces pompas de jabón); otras muestran un mar de plásticos: campamentos de acogida de larguísima provisionalidad… El audiovisual que podemos ver abunda en ejemplos, cuasi heroicos, de gentes que a pesar de la enorme precariedad, encuentran razones y fuerzas para seguir luchando por la vida –la propia y la de otras personas de su entorno-. Los fotógrafos experimentados tienen esa rara habilidad, la de ofrecernos imágenes nuevas, a pesar de haber visto muchas sobre el tema; imágenes que suelen dejarnos, en ocasiones como ésta, conmocionados por una tragedia de una magnitud difícil de cuantificar desde nuestras confortables casas. Aportan miradas nuevas que trasladan al público para lograr, precisamente, sorpresa y emoción en quienes las miramos. Imágenes que invitan a la reflexión y que nos plantean muchos interrogantes sobre nuestra vida y la de los demás; sobre el mundo y sus desigualdades; sobre la confortabilidad de occidente y la miseria de tantas otras geografías…

 La ciudad, esa creación humana tan imperfecta, pero tan necesaria, suele ofrecernos múltiples posibilidades para descubrir y aprender cosas nuevas cada vez que la visitamos; siempre es un territorio abierto a la sorpresa y a la educación, como en estos casos aquí relatados, vividos en Barcelona. Que tengan unas buenas vacaciones de primavera.

 

TRANSFUSIONES

La palabra transfusión solemos relacionarla con la donación sanguínea que hacen algunas personas, de manera altruista y solidaria, para poder paliar el estado físico en el que se encuentran otras personas con la salud quebrantada por una enfermedad, una operación o cualquier otra contingencia hospitalaria. Quien recibe esa transfusión, en muchísimas ocasiones, salva la vida o mejora paulatinamente su estado de salud y recupera con el tiempo el vigor y la energía.

Originariamente, según afirman los expertos ”los romanos usaban ese término (o similar) para referirse a cualquier trasvase, trasiego o transfusión, pero no de sangre, pues ni conocían ese concepto ni esa práctica”.

Más de uno estará ya mosca leyendo este comienzo y pensado hacia dónde quiero llevar al lector o la lectora.

 1. El caso es que, hace unos días, recibí un envío de pequeños libros que publica una entidad hospitalaria navarra, a través de una exalumna que trabaja allí. Cuando quité el envoltorio externo del paquete, apareció una caja con una leyenda impresa que me llamó la atención “Transfusión set”. El librito, varias veces repetido para poderlo regalar a las personas del Grupo de lectura “Nosotrasleemos” u otras, era una breve narración escrita por José María Merino, titulada “La batalla de todos los días”. Al margen de su calidad literaria o de la posible función propagandística para la entidad que lo edita, me quedé con el rótulo de la caja. Me pareció sintómatica esa casualidad de encontrarme con una caja que anunciaba transfusión y contenía libros…

 ¿Acaso la lectura de un libro no es un ejemplo claro y potente de transfusión o trasvase cultural? Es cierto que para que las transfusiones sanguíneas tuvieran éxito y fueran eficaces, hubo que descubrir algunos componentes de la sangre que, en un principio, las malograban, léase factor Rh; e, imagino, otras muchas peculiaridades descubiertas en los últimos tiempos que las han hecho más seguras si cabe… También, para que la transfusión lectora o el trasvase lector (si me permiten esta comparación) tenga efectos beneficiosos, es necesario seleccionar las lecturas y ofrecer o elegir libros de calidad que disparen nuestras emociones, que apunten a la inteligencia o que nos permitan ensanchar los horizontes de la imaginación.

 En este apartado debo incluir el trabajo relacionado con los Repertorios Alfabéticos Documentales (RAD) que estamos llevando a cabo en el aula. Nuestro particular “Arbolcedario” (en feliz denominación de una amiga) es un intento de conocer algunas especies arbóreas con algo más de profundidad. Para responder a ese desafío, hemos manejado libros de la biblioteca escolar, una singular “Hojiteca” de fabricación casera y diversas consultas en Internet. Todo ello para crear un ABCdario de árboles, con información plasmada en cartones que nos permitirán hacer uno o dos voluminosos libros y en los que cada chico y chica del aula se ha ocupado de dos de ellos (hemos seguido la propuesta que podemos encontrar en La Cadiera de Macoca, justo en esta dirección: http://macoca.org/b-de-bosque, en el apartado titulado “B de bosque”. La presentación oral de los trabajos al resto de la clase y la lectura, aunque no sea exhaustiva de cada cartón informativo suponen, nuevamente, un intento de trasvase o transfusión documental que debe incorporar algunos conocimientos nuevos o al menos ese es el deseo del impulsor de la actividad.

 2. Hace un par de semanas, tuve la oportunidad de acudir a Mequinenza, población de la provincia de Zaragoza, pero muy próxima y unida a Fraga (sin excluir una vieja y evidente rivalidad, como generalmente ocurre con los pueblos vecinos), para visitar dos de los tres espacios museísticos que han inaugurado a comienzos de este año de 2011. Visitamos el museo de la minería, para lo que las autoridades de ese pueblo han promovido la realización de una mina artificial que puede recorrerse con ayuda de un guía y donde se explica buena parte de la tradición minera de los mequinenzanos, pegados durante décadas a la explotación y comercialización del lignito, que era arrancado de las vetas internas de la tierra y trasvasado mediante barcazas “llauds”, a través del Ebro, hasta estaciones de venta a lo largo de ese recorrido fluvial. Jesús Moncada, lo contó de manera magistral en su célebre novela “Camí de sirga”. Ese trasvase mineral dio vida y pujanza a esta población, anegada luego por un pantano y revitalizada ahora con este espacio que explica parte de su historia geológica y económica y que supone una suerte de transfusión informativa hacia quienes nos acercamos con curiosidad a conocer su pasado minero.

No es menos didáctico su museo de prehistoria, en el que han sabido adecuar un espacio para reconstruir algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes hallados en su término municipal; yacimientos que sería costoso proteger y mostrar al visitante y que, con esta instalación y las explicaciones pertinentes, dan una idea de la riqueza y de la singularidad arqueológica de que disponen. Enterramientos, construcciones, objetos de vida cotidiana, pinturas rupestres… e incluso un enorme mural alegórico que nos muestra escenas de la vida en diferentes épocas, así como los animales que pudieron vivir en ese tiempo… Un loable esfuerzo para contribuir a la transfusión o trasvase cultural, de nuevo, entre la historia y quienes se acercan, nos acercamos, a conocerla un poco mejor o a descubrirla por primera vez.

3. Este pasado fin de semana, hemos optado con Mercè por la transfusión natural. Hemos querido empaparnos, una vez más, de las sensaciones que uno tiene, vive o incorpora cuando se acerca a la comarca de Sobrarbe y recorre algunas de sus sendas interiores. En Labuerda, el paseo por las orillas del Cinca, tantas veces repetido, aporta siempre nuevos sonidos, nuevas imágenes y despierta nuevos sentimientos. Vimos, en el viaje de ida, los altísimos niveles de agua en los pantanos de El Grado y de Mediano. Ambos embalses se hallaban al máximo de su capacidad y no es de extrañar que deban abrir compuertas y desaguar algo de lo que embalsan, si el deshielo sigue a esta velocidad, acelerado sin duda estos últimos días por las altas temperaturas registradas.

El agua del Cinca bajaba algo “fosca”, debido a ese fenómeno natural de cada primavera, el deshielo, llamado por allí “mayenco”, que se ha adelantado algo con respecto a otros años. Es de esperar que las temperaturas desciendan, se estabilicen en otro nivel y se frene ese proceso de conversión de nieve y hielo en agua; algo que debería iniciarse más adelante para que las reservas duren mucho más tiempo.

 4. Y si esa proximidad al Cinca trasvasa hacia el interior, sosiego, silencio, fuerza, vida… la subida a los 1.400 metros de altitud de Tella nos acerca al mundo mágico, duro, poderoso y sorprendente de las montañas. Ya he hablado de Tella en otras ocasiones y en otros sitios, pero es que uno no termina nunca de descubrir la grandiosidad de su enclave y de digerir todos los componentes que asoman en su pequeña o gran historia. ¡Digo yo que una aldea como Tella, con ermitas, dolmen, brujas y espantabrujas, geografía inexpugnable, osos cavernarios, gigantes, cuevas y fuentes…, con tantos mitos, no se encuentra en cualquier sitio!

 La ascensión es potente, incluso con coche: las curvas y subida de Cortalaviña es de puerto de primera; luego, dejamos a la izquierda los caseríos de Arinzué y Lamiana y se produce la llegada a la explanada del dolmen. Estuvimos buen rato, solos, haciendo fotografías y contemplando el panorama que vieron, con toda probabilidad, los primeros seres humanos que deambularon por estos solitarios parajes, hace algunos miles de años; seres que construyeron ese monumento funerario, convertido ahora en monumento turístico. Seres que debieron vivir el rigor extremo de los inviernos y que nos regalaron, junto con el tiempo y el azar, este testimonio pétreo de su presencia.

Cuando yo era pequeño, y nevaba mucho más que ahora, veíamos desde Labuerda, con frecuencia, cómo la nieve llegaba por debajo de la línea de casas que constituyen la única calle del pueblo. ¿Cuántos inviernos y cuántos días cada invierno debieron quedarse aislados los aguerridos habitantes de Tella? Y seguro que no les irían a la zaga los habitantes de los otros caseríos o aldeas que hemos nombrado y otros también próximos, como Revilla, Escuaín, Miraval…

 Realizamos una vez más, el recorrido de las ermitas: Santos Juan y Pablo; Fajanillas y Virgen de la Peña. Construidas con materiales sencillos, pero llenas de equilibrio y belleza. La primera, del siglo XI, con cripta anterior, ejemplo de equilibrio y belleza, a pesar de su evidente sencillez y su reducido tamaño, escondida bajo el Puntón de las brujas. La segunda, del siglo XII, ya con torre campanario, en un enclave más altivo y visible desde más distancia y desde distintos puntos. Y la tercera, en lo más alto, del siglo XVI, con interesantes detalles arquitectónico también… Y para terminar el recorrido, la iglesia parroquial… ¿Qué sentido tiene que en una aldea como Tella se hallen a poca distancia estos cuatro templos religiosos? Siendo un lugar de economía muy limitada y pobre, ¿cómo explicar ese dispendio?... Si alguien sabe responder, ahí queda la invitación para hacerlo…

 Sólo una condenada neblina en el horizonte nos impidió disfrutar de un espectáculo aún más grandioso: peñas y abismos; cortados a pico; árboles creciendo en paredes verticales; barranqueras profundas y agrestes, aterrazamientos que nos hablan de la dureza extrema del pasado para sobrevivir y de la imposibilidad de hacerlo en el presente… Casas estrechas, pegadas a la montaña, trepando por ella, sujetándose unas con otras, con diminutas ventanas para evitar la pérdida de calor interior y evitar la entrada del de fuera… Y la gente, los turistas, sorprendidos ante tanta belleza natural y arquitectónica; ésta, con tan pocos medios, con tanta naturalidad, sin explicaciones para algunas cosas… Tella bien merece una y cien visitas, porque cada época del año nos ofrece una fisonomía diferente, siempre sorprendente y atractiva. Y, además, y esto podrían corroborarlo más de cuatro visitantes, subir a Tella es como recibir una transfusión energética, después de la prehistórica, la mitológica, la paisajística, la ecológica… y si no te lo crees, acércate una tarde o una mañana, camina y escucha y luego me lo cuentas.

IDA Y VUELTA A ORIHUELA

He regresado de Orihuela (“su pueblo y el mío”). Me invitaron Mari Carmen y Paqui, desde el CEFIRE de la ciudad, a participar en las X Jornadas de Animación a la Lectura, dentro del IV Salón del Libro Infantil Ciudad de Orihuela. Era la tercera vez que viajaba a esa ciudad del interior de la provincia de Alicante, a realizar una pequeña intervención dentro de alguna actividad de fomento de la lectura, biblioteca escolar, etc. De modo que viajaba a territorio conocido y sabía que me iba a encontrar con gente también conocida y muy apreciada: Félix, Vicenta, Francisco… Un viaje mucho más plácido porque no lo hice solo, me acompañó Mercè y en su compañía quedó muy aminorado el cansancio que produce viajar nueve horas y media para llegar al destino y otras tantas para regresar al punto de partida.

 Cuando me pidieron un título para la conferencia, me encontré –como siempre me pasa- con algunas dudas. Al final, opté por una especie de solución lúdica y  “rodariana”; me explico. Gianni Rodari escribió tres finales para cada uno de los cuentos de su libro “Cuentos para jugar”. Imitando su proceder, yo iba a proponer tres principios (tres títulos) para mi intervención y que fueran las organizadoras quienes los eligieran: “El discreto encanto de la lectura”; “El desánimo de animar a leer” y “Conjuguemos el verbo leer”…

 El primero hacía referencia a la soledad, el recogimiento y la concentración del acto personal de la lectura y también, en los casos de práctica emocionada y frecuente, al posible placer experimentado por sus practicantes; ¡lo que sería ideal, vaya! El segundo título se refería a asuntos más mundanos, a la cruda realidad en la que vivimos, al esfuerzo y convicción necesarios para fomentar una práctica que tiene bastantes inercias en contra; al cúmulo de dificultades que encontramos para inocular el virus de la curiosidad, de la lectura y de la búsqueda de conocimientos nuevos entre los chicos y chicas que pueblan las aulas. La parte contratante (parafraseando a los hermanos Marx) eligió el tercer título y por eso empecé conjugando el presente de indicativo del verbo leer:

 “Yo leo libros, periódicos, revistas en papel y en formato digital.

Tú lees libros y otros materiales en clase y en la biblioteca escolar.

El o ella ¿leen alguna vez en casa?

Nosotras y nosotros leemos y escuchamos textos leídos en voz alta.

Vosotros y vosotras leéis textos en los blogs y noticias en ediciones de prensa digital.

Ellos y ellas leen y escriben mensajes con palabras imposibles en las redes sociales internáuticas”.

 Después de esa broma inicial (nada graciosa, por otra parte) que dibujaba un pequeño “croquis lector”, leí tres documentos. En primer lugar (y aprovechando que estábamos en Orihuela), un pequeño homenaje a mi admirado Miguel Hernández, leyendo un ABCdario de sus versos, que puedes ver en este enlace de este mismo blog:

http://gurrion.blogia.com/2010/012901-abcdarios-de-versos.php

 En segundo lugar expuse algunas opiniones de niños y niñas de mi clase sobre su compromiso con la lectura. En estas sesiones formativas no siempre está presente la voz de los chicos y siempre que puedo la rescato y la pongo sobre la mesa para no perder de vista dónde estamos. En tercer lugar, leí un documento escrito por mí y que ya publiqué en su día y se puede consultar en el siguiente enlace de “La cadiera de Macoca”: http://macoca.org/leer-con-las-manos-en-la-masa. El texto se titula “Leer con las manos en la masa” y tiene un subtítulo que dice: “El libro y el pan, con la mano se dan”.

 Recompuesto, tras saber que no era posible la conexión a Internet en el amplio, nuevo y aparentemente bien dotado salón de actos donde se celebraban las conferencias, fui contando a las personas asistentes la andadura de algunos años trabajando en el fomento de la lectura, de la escritura, de la autoedición, del trabajo con la información obtenida de distintas fuentes, etc. Como siempre (y esta vez, diría que fue mi salvación) llevé una muestra o colección de materiales elaborados desde el aula o desde la biblioteca escolar: álbumes de cromos, póster, ABCdarios publicados en imprenta, boletines de la biblioteca escolar, libritos desplegables, libros libres de distintos formatos y variados contenidos, libritos de recopilación de folklore oral, guías de lectura o de la biblioteca escolar, poemas ilustrados… ¡No falla!, mostrar todo ese caudal de trabajo y explicarlo con algo de detalle lleva tiempo (un tiempo del que no se suele disponer en este tipo de encuentros), pero suele ser siempre un tiempo bien acogido por quienes participan en estos foros, ya que ven ideas plasmadas, realizaciones concretas, finalizaciones naturales realizadas por unos chicos y unas chicas que son, más o menos, como los que ellos tiene en sus respectivos centros.

 Finalmente, la sesión se desarrolló sin más incidencias. Aún pudimos ver algunas presentaciones, con la colaboración de Lucía y las personas asistentes aún pudieron, mientras se iba acondicionando el escenario para el acto siguiente, remover, mirar, tomar notas o fotografiar los materiales de la exposición que había preparado en el suelo del escenario. Siempre me hace gracia ese afán y esa curiosidad que muestran algunas y algunos de los presentes por fotografiar ideas que descubren en las páginas de los libritos, utilizando para ello la cámara digital o el teléfono móvil. Me recuerdan –salvando las evidentes distancias- algunas imágenes de películas de los tiempos de la “guerra fría”, cuando espías soviéticos u occidentales fotografiaban o microfilmaban legajos, planos y documentos secretamente, con la única diferencia que aquí lo hacen a plena luz y con total consentimiento.

 Tuvimos tiempo, con Mercè, de visitar la casa natal de Miguel Hernández y sentir de nuevo esa pequeña emoción de pisar suelo “sagrado”, al menos simbólicamente. Me acordé de mi amigo Julián Olivera, lector de la poesía de Miguel y devoto admirador –como yo- de su legado poético y humano. Paseando por el interior de la casa, recorriendo las humildes estancias, acudían a la cabeza los versos y las canciones de Serrat… Para algunas generaciones de este país, la poesía de Miguel y las canciones de Joan Manuel estarán siempre unidas; de modo, que uno no recita los poemas del poeta, los tararea con las melodías que inventó el cantautor:

 “Eres la noche, esposa: la noche en el instante

mayor de su potencia lunar y femenina.

Eres la medianoche: la sombra culminante

Donde culmina el sueño, donde el amor culmina. (…)”

“Tus cartas son un vino

que me trastorna y son

el único alimento

para mi corazón. (…)”

“El mundo es como aparece

ante mis cinco sentidos,

y ante los tuyos que son

las orillas de los míos. (…)”

 Santi, trabajadora del Ayuntamiento (coorganizador del Salón y las Jornadas), me regaló una bolsa de libros que me hicieron feliz: los ejemplares de los tres poemarios a los que se les ha concedido el Premio de Poesía para niños Ciudad de Orihuela: “El secreto del oso hormiguero”, “Ciudad laberinto” y “Los versos del libro tonto”; también una preciosa edición de “Miguel Hernández. 25 poemas ilustrados”: Leo: “Aquí estoy para vivir / mientras el alma me suene, / y aquí estoy para morir, / cuando la hora me llegue…” o “.El palomar de las cartas / abre su imposible vuelo / desde las trémulas mesas / donde se apoya el recuerdo, / la gravedad de la ausencia, / el corazón, el silencio…” y otras publicaciones igualen te interesantes.

Con Félix y Vicenta disfrutamos de su generosa hospitalidad, recorrimos la ciudad y recibimos todas las explicaciones posibles; anduvimos el perímetro del precioso colegio público que lleva el nombre del poeta y que alberga en su interior un bonito huerto escolar: “Volverás a mi huerto y a mi higuera”, decía Miguel en su Elegía, después de comenzar diciendo aquello de “Yo quiero ser llorando el hortelano…” Francisco, otro maestro entusiasta que siempre acude a estas citas, también vino a saludarme con su esposa y a charlar un rato… Son gozosos estos encuentros y merecedores de viajes tan exigentes…

 Y en la cena del primer día y en la comida del segundo compartimos mantel y conversación con algunas maestras comprometidas con eso tan difuso que se engloba bajo la denominación de actividades de animación a la lectura; con Antonio R. Almodóvar, con Julián Montesinos, Antonio Rubio, Lucía, Santi, Paqui, Mari Carmen… Y en la mañana del domingo, saludos con Dolors Insa y con Juan José Lage que también participaban en las jornadas. Momentos para la conversación seria y también para la risa franca y reparadora.

 Ya en Fraga, tras un par de días de recomposición y ordenación de lo cotidiano, cuando ya la noche me deja un par de horas para la reflexión y la escritura, trato de anotar algunas vivencias convertidas ya en recuerdos, para que el olvido no se lo lleve todo…

Y aún releo lo que escribí hace casi seis años, cuando realicé mi primer viaje por esas tierras, en un post que puede leerse en el siguiente enlace de mi blog. Un blog que tenía entonces algo más de un año de vida y que camina hacia el séptimo. Con ese enlace termino, cuando a marzo le queda un suspiro y dicen que ya ha llegado la primavera (aunque por aquí no acabemos de verla ni disfrutarla):

http://gurrion.blogia.com/2005/110601-la-casa-de-miguel-hernandez-el-poeta.php#comentarios

 Mientras, “¿Quién encierra una sonrisa?

¿Quién amuralla una voz?”, sigue preguntando Miguel.

P.D.: Y mi amigo Félix me regaló un ejemplar de una publicación especial: el "Cuaderno de Miguel Hernández"; una suerte de edición facsímil del cuaderno rayado original en el que escribió sus poemas a aprincipios de los años 30.