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ABRIL DE LIBROS (y II)

 En esta segunda parte del mismo tema, traigo las respuestas del alumnado de sexto a la pregunta que ya les hice a los de quinto: “¿Qué es para ti un libro?”. Leyéndolas todas, uno podría pensar que está ante un colectivo de personas amantes de los libros y de la lectura… Yo, en cambio, les lancé una nueva pregunta: “¿Por qué estos chicos y chicas que tan bien hablan de los libros, leen menos de lo que podríamos suponer al leer sus manifestaciones?” He ahí un nuevo enigma planteado. Resultó enriquecedor el debate generado, tras la lectura individual de este documento, la elección personal de las cuatro o cinco opiniones por estar mejor fundamentadas o ser más sugerentes y la explicación de las razones de esa elección. Con este trabajo y ese debate celebramos el Día Internacional del Libro Infantil 2009.

 

.. “Para mí un libro es un objeto que a medida que lo lees, te vas encariñando más con él. Puedes ponerte en el lugar del personaje que más te guste y querer parecerte a él. Cuando acabas de leer el libro, echas de menos a los personajes y aventuras, pero lo apuntas en el Diario de Lectura para que lo puedas mirar cuando te apetezca y recordar el buen rato que pasaste leyéndolo”. (Anabel A.)

 

.. “Un libro es una cosa bien porque todos lo podemos leer. A mí me gustan los libros de historia, de animales, de poesías y de fútbol. Los libros los pueden leer todos los abuelos y abuelas, las niñas y los niños y todos los señores y señoras”. (Sepdalin S.)

 

.. “Es una cosa que te enseña a hacer menos faltas de ortografía y a leer mejor. Puede que te dé miedo, que sea realista…” (Benjamín R.)

 

.. “Para mí un libro es una cosa llena de sentimientos: amor, tristeza, fantasía, misterio, comedia… A mí me encantan los libros, por eso leo mucho”. (Emilia S.)

 

.. “Un libro para mí es un mundo de fantasía. Los libros se pueden llevar a todos los sitios. Hay veces que, como te gusta tanto, te pones a buscar información del escritor o del ilustrador”. (Marc S.)

 

.. “Es la forma de comunicarme con la fantasía. También un buen amigo con quien compartir historias, reír, llorar… Un libro, para mí, es como el mejor amigo”. (Inés E.)

 

.. “Un libro para mí es un mundo de fantasía, misterio e intriga. Cada vez que lees un libro, la cabeza se llena de sabiduría”. (Darío G.)

 

.. “Un libro es un mundo de diversión; a veces, de tristeza, miedo, etc. Puedes descubrir cosas nuevas o diferentes y hay veces que hasta lo que lees crees que te pasa a ti”. (Andrea M.)

 

.. “Un libro es una nueva aventura con la que puedes soñar. Cuando me acabo de leer un libro no dudo en comprarme otro y sumergirme en otra aventura”. (Amanda G.)

 

.. “Para mí es una cosa llena de aventuras y además nos enseña mucho: a leer mejor, a escribir mejor y también, cuando estamos aburridos, podemos coger un libro y leerlo y así no nos aburrimos”. (Iván V.)

 

.. “Para mí un libro es una reflexión. Aprendes algo de la vida y de los antepasados”. (Enrique D.)

 

.. “Un libro es un mundo de palabras hermosas, fantásticas y muchas más. Antes, cada día, leía por la noche cuentos muy bonitos y que todos los libros tienen algo que demostrar, algo que enseñar. Es algo que tenemos que aprovechar”. (Joan C.)

 

.. “Para mí un libro es una sensación fantástica; unas veces divertida y otras fascinante. Además, es una forma bonita de entretenerse sin ver la televisión o jugar al ordenador. A mí los libros que más me gustan son los de poesía”. (Aitor C.)

 

.. “Son unas páginas en las que se narra una historia. La historia puede ser de fantasía, de verdad, de humor. Los libros me parece que son cosas buenas y te ayudan a aprender; también te lo pasas bien con algunos libros…” (Carmina C.)

 

.. “Para mí un libro es un conjunto de hojas, llenas de palabras, que se pueden leer. Los libros te ayudan a entrar en un mundo de fantasía e imaginación. A mí un libro me ayuda a pasar el rato imaginando cosas mitológicas o a veces reales”. (Julen M.)

 

.. “Un libro para mí es que te enseña cosas que las personas pasadas han hecho y algo con que aprender a leer. Aunque yo no leo mucho, los libros son bonitos. Mi abuela me decía que tenía que leer para aprender. Cuando Mariano lee en voz alta me gusta porque me siento cómodo y nosotros los alumnos escuchamos”. (José Ramón)

 

.. “Para mí un libro es libertad, pero al mismo tiempo tranquilidad y relajación. Puedes relajarte en una mañana de verano y que se pasen las horas, así, sin pensar. Yo no soy de esos que leen todos los días, pero me gusta leer. Los libros también sirven para conocer cosas que no sabes, aprender palabras nuevas, conocer un nuevo mundo, saber cosas sobre autores… En definitiva, es el verbo SABER”. (Marc S.)

 

.. “Para mí un libro es un montón de folios grapados que te cuentan una historia. También es un diccionario de palabras desconocidas. El poder conocer un autor nuevo, el poder saber historias nuevas, el poder aprender a leer… y te saca del aburrimiento”. (Isabel B.)

 

.. “Para mí un libro es un viaje a un sitio nuevo. En los libros puede pasar de todo: que un personaje muera y resucite, que lluevan pasteles… Leer un libro es sumergirse en lo que cuenta el autor y en la forma de contarlo. Cuando por las noches empiezo a leer, por mucho sueño que tenga no paro, sigo leyendo, hasta acabar agotada. Lo que más me gusta de leer un libro es que crees que el libro termina de una forma y, muchas veces, el libro te sorprende con otro final”. (Marina E.)

 

.. “Un libro para mí es una herramienta que utilizo mucho y que está repleta de cultura y aprendizaje. Visito a menudo la biblioteca escolar, aunque también voy a la municipal. En casa también tengo muchos libros: de poesía, diccionarios, enciclopedias, infantiles, juveniles… Los libros se han de tratar bien porque a mí tampoco me gustaría que me trataran mal. Yo creo que las bibliotecas son lugares repletos de libros y de inteligencia”. (Alba B.)

 

.. “Para mí el libro es un material con el que podemos aprender cosas que no se aprenden ni en escuelas, institutos o universidades. En un libro también podemos observar los sentimientos de otras personas. Hay libros de muchos tipos, pero lo que tiene de bueno los libros es que, cojas el que cojas, leas el que leas, siempre vas a aprender cosas nuevas, para aumentar nuestra inteligencia y alimentar nuestro cerebro”. (Ainoa J.)

 

.. “Para mí un libro es un baúl en el que se guardan muchos misterios y muchos secretos. También es una puerta a la imaginación”. (Óscar R.)

 

.. “Una historia feliz o triste. Del libro se pueden aprender muchas cosas. En un libro se pueden encontrar las cosas que te gustan. Cuando te aburres, puedes leer un libro y si te ha gustado se lo puedes contar a tus padres o amigos”. (Violeta N.)

 

.. “Para mí un libro es un lugar de fantasía, en el que no sabes que va a ocurrir hasta que no lo abres. Y cuando lo empiezas a leer, lo ves todo de otra manera. Es como si estuvieses en otro mundo. Es como si tú fueses el protagonista del libro, desde que lo empiezas hasta que se acaba”. (Pablo C.)

 

.. “Para mí, un libro es como poder viajar a distintos países y, a veces, en el tiempo. A mí me gustan los libros basados en hechos reales, de fantasía e incluso las enciclopedias, aunque sólo me guste ojearlas. Yo creo que son mejores los libros largos porque te explican mejor de qué trata la historia y cabe más información. Me parece que a mi hermano, cuando sea mayor, también le gustará leer tanto como a mí, porque cuando por las noches le leo un cuento, él intenta leer la primera línea”. (Ainoa R.)

 

.. “Es un objeto que, cuando lo lees, te sumerges en sus aventuras, en sus ilustraciones y en sus historias. También sirve para alimentar el cerebro con palabras desconocidas o incluso con historias que tú nunca te podrías imaginar que existen, porque son de otra cultura”. (Yanina M.)

 

.. “A mí no me gusta mucho leer, pero sí me gusta que Mariano nos lea libros. Un libro es algo muy importante para mi vida, porque hay un montonazo de libros que me han hecho llenar de gozo, de alegría…” (Felipe D.)

 

 

 

ABRIL DE LIBROS (I)

El 2 de abril se conmemora el Día Internacional del Libro Infantil, coincidiendo con la el día que nació el escritor danés Hans Christian Andersen y el día 23 de abril, el Día Mundial del Libro, coincidiendo con el fallecimiento del escritor español Miguel de Cervantes. Abril es, por derecho propio, el mes de los libros.

Podríamos encontrar muchas definiciones de ese objeto universal tan extendido, hechas por eminentes y famosos escritores o por personas de muy variada condición que han querido explicar qué ha significado la lectura de uno o varios libros en su vida… En cambio, en este texto, quiero dar voz a los chicos que comparten conmigo una hora semanal de biblioteca y a quienes les he preguntado precisamente eso: “¿Qué es para ti un libro?” Este es el catálogo incompleto de definiciones, realizadas por niñas y niños de quinto de primaria:

 

.. “Para mí un libro es un objeto muy útil porque si te sientes triste, enfadada… lees y te calmas poco a poco. Sirve para saber cosas que pasan en otros países, pero de forma resumida, para saber poesía…” (Lidia A.)

 

.. “Para mí es una cosa muy especial, muy bonita. Con un libro aprendes cosas nuevas, palabras que no sabes. Yo cuando leo un libro me centro mucho en lo que dice la lectura”. (María S.)

 

.. “Es una cosa muy bonita. A mí me gustan todo tipo de libros: grandes, pequeños, de hadas, de ogros… Con los libros puedes aprender muchas cosas. Para mí leer es una cosa muy bella. La biblioteca es un sitio donde puedes ir a leer con tranquilidad. Cuando leo siento alegría o tristeza o paso un buen rato, unas veces divertido y otras emocionante”. (Ana M.)

 

.. “Para mí leer un libro es casi la única manera que puedo estar tranquila, cuando puedo disfrutar de algo que me gusta y pasármelo bien conmigo misma”. (Andrea C.)

 

.. “Para mí un libro es la vida. Si no hay libro, no hay escuela. Para mí el libro es un regalo especial y maravilloso. El libro siempre tiene un niño o una niña en compañía. ¡Abre el libro y corre a leer y a aprender!” (Youssef N.)

 

.. “Leer un libro es una aventura emocional que vivo, porque es una ilusión: algunos tristes, algunos de alegría…” (Raúl L.)

 

.. “Un libro es un texto que te explica algo y aprendes. Para leer un libro necesitas saber leer y los libros que no tienen dibujos, saber imaginártelos. Para leer has de estar concentrado y saber lo que estás leyendo”. (Bet C.)

 

.. “Para mí un libro es como una película, que es de tristeza, de alegría, de acción, etc. “ (Javi S.)

 

.. “Para mí un libro es una historia maravillosa, triste o alegre. Me gusta leerlos y me intriga qué pasará al final. Te imaginas estar dentro del libro. Te hace aprender cosas de la vida”. (Óscar M.)

 

.. “Para mí es una puerta a un mundo de aventuras, romances y de cosas muy tristes. Cada noche, antes de dormir, siempre leo mi libro preferido. Yo no uso los libros para otra cosa que no sea relajarme con su lectura”. (Alejandro C.)

 

.. “Para mí un libro sirve para hablarnos de la naturaleza y de cosas que pasan en la vida. Los tiempos tranquilos los puedes pasar leyendo un libro de cuentos o de poemas”. (Sidi S.)

 

.. “Para mí un libro es un mundo de imaginación, color y dibujos. Cuando yo leo un libro es como si yo fuera la protagonista. Cada libro tiene su gracia; algunos son tristes, otros alegres, de amor…” (Ariadna Ch.)

 

.. “Yo leo cuando soy triste y leo libros tristes y cuando soy feliz leo libros de imaginación, de atracción. Para mí una biblioteca es una cosa muy buena para los niños, pero no me gusta oír que hay niños que no tienen libros y no leen. Escuchar un cuento me gusta mucho y cuando lo lee Mariano me gusta más y más”. (Erkyan A.)

 

.. “Un libro para mí es como una historia real, porque está todo tan bien explicado y los dibujos parecen reales porque los ilustradores dibujan muy bien”. (Isaac P.)

 

.. “Un libro es para mí como un mundo de fantasía, miedo, tristeza, alegría. Cada vez que leo un libro me meto dentro de cada párrafo. Me gusta leer los libros cuando me voy a dormir, porque aún sueño con lo que he leído”. (Antonia F.)

 

.. “Para mí un libro es como otro planeta donde puedes vivir muchas y diferentes aventuras. Puedes meterte en ese personaje y sentirlo como si lo vivieras. Abres un libro, abres la alegría, la emoción, la tristeza. Para mí un libro es vida, imaginación…” (Ingrid A.)

 

.. “Un libro es un sueño, una flor imaginaria. Un libro se ha de disfrutar mucho. A mí un libro me gusta leerlo antes de irme a dormir y me gusta leerlo en voz alta”. (Laia C.)

 

.. “La biblioteca está llena de libros para que los niños los leamos. Yo cuando leo me imagino que estoy viviendo las aventuras del libro”. (Eduardo H.)

 

.. “Para mí un libro son unas historias que son fantasías. A mí me gustan los libros de personas que se pierden en una isla, que están en medio del mar lleno de tiburones o de otros animales…” (Aroa M.)

 

.. “Me gusta que mi madre o mi padre me lean libros y además hay que leerlos para saber más cosas que no sabemos y también poemas”. (Aarón P.)

 

.. “Un libro para mí es como una fuente de imaginación. Me gusta leerlo antes de ir a dormir y que mi madre me lea alguno en el día. Me encanta leer los de aventuras, miedo… Yo ahora me estoy leyendo uno de aventuras, acción, miedo, riesgo…” (Dani B.)

 

.. “A mí los libros me parecen una cosa muy importante, ya que gracias a ellos sabemos hacer todo y también sirven para estudiar y para leer”. (Alejandro D.)

 

.. “Para mí un libro es vida, porque me hace aprender a leer, no como la televisión. Los libros te acercan a una vida mejor y felicito también a Andersen”. (Ansu S.)

 

.. “Para mí un libro es una cosa muy buena. Cuando leo un libro aprendo palabras bonitas y el libro es más mejor que la tele. Hay muchas personas que no piensan así, piensan que la tele es mejor que el libro. Leer libro es más mejor que otras cosas.” (Sibel S.)

 

.. “Un libro a mí me parece una puerta hacia otros mundos: castillos, desiertos, ríos… Puedes aprender muchas cosas con ellos. Yo, con un libro que leo, cuando lo cierro, tengo ganas de volverlo a abrir”. (Andrea S.)

 

.. “Un libro está lleno de fantasía. A mí me gustan los de acción y aventura. Los libros están en bibliotecas, tiendas o librerías.” (Carles E.)

 

.. “Es una fantasía que te engancha cuando lees unas cuantas páginas. Puede ser divertido, romántico, de terror. Me gusta mucho también que me lo lean en voz alta. El libro que me han leído de Andersen, titulado el valiente soldadito de plomo me ha gustado mucho”. (Marc T.)

 

.. “Un libro es un conjunto de hojas que abren la imaginación de algunas personas. Con los libros puedes aprender a escribir mejor y otras cosas. A mí me gusta leer en voz baja y en cualquier sitio en el que haya paz y tranquilidad para poder concentrarme”. (Carmen M.)

 

Y tú, amable lector, desconocida lectora, si quieres añadir algo más, ya sabes que cuentas con el beneplácito de este administrador, para aprovechar a tu gusto la función de “comentarios” que este blog pone a tu disposición.

UNA TRIPLE "P": PRENSA, POWERPOINT Y POESÍA

1.- Hace unos días hablaba de la prensa en este blog y dejaba abierta la posibilidad de volver al tema con frecuencia. Todas las mañanas miramos alguna o algunas páginas digitales de diarios, seleccionamos una noticia y alimentamos con un resumen de la misma nuestro “Cuaderno de noticias”. Todos los días, encontramos excusas y materiales para leer y comentar, para mirar (a veces son fotografías expresivas, gráficos diversos, infografías sorprendentes…)  las páginas del periódico: páginas virtuales o páginas de papel.

 

Una de las noticias, recogida, colgada en la cartelera y levemente comentada, ha girado en torno al tema de los huertos urbanos. En el primer caso, en la ciudad de Londres, con este titular: “Huertos victorianos para sortear la crisis” y con este subtítulo: “Más de 100.000 británicos están en la lista de espera para alquilar por un euro semanal pequeñas parcelas donde cultivar frutas y verduras” (periódico La Vanguardia del 2 de marzo de 2009). Realmente sorprendente… Primero nuestra inexplicable civilización “acaba” con la agricultura generalizada, luego nos damos cuenta que casi nada de lo que se fabrica es comestible y que si tuviéramos un huerto podríamos comer productos más naturales… En el segundo, con la iniciativa de los Obama de transformar parte del jardín trasero de la Casa Blanca en un huerto ecológico, en el que cultivar los vegetales que más les gusta comer: rúcula, espinacas, brécol, cebollas, zanahorias, etc., ayudados en las primeras labores por un grupo de unos veinte niños y niñas de quinto curso de un colegio cercano.

 

Hace unos días, recuperé un texto de Luis García Montero sobre Machado y la noticia del homenaje que algunos españoles dedicaron espontáneamente al poeta en el cementerio de Collioure (Francia). Como estamos con el tema de la poesía y en la maleta circulante correspondiente no faltan los libros de Machado, fue una manera de relacionar nuestra maleta y los poemas de Don Antonio con la actualidad…

 

Ayer repartí a los chicos una fotocopia de una página del suplemento mensual del periódico El País “Tierra”, dedicado al medio ambiente. La página hacía referencia a la celebración del Día Mundial del Agua, con un título emparentado, pero modificado, con los refranes tradicionales: “Agua que es de beber, no la dejes correr”, en una clara invitación al ahorro y al buen uso. Aparecían en ella diversos datos, en porcentajes o en números absolutos, sobre la utilización del agua dulce en las distintas actividades humanas; sobre los distintos niveles de consumo diario por países; sobre la población afectada por una carencia grave de agua, etc. Diferentes modelos de diagramas con los que ofrecer la información (ahora que estábamos estudiando nociones suaves de estadística)… Son sólo unos ejemplos de la cantidad de material que podemos obtener en el periódico

 

 

2.- Desde hace ya un tiempo, vamos leyendo en la prensa que se celebran diferentes actos conmemorando el nacimiento de Darwin (1809). Por ese motivo, les planteo a los chicos la realización de un PowerPoint, tal como se explica a continuación:

 

Relación alfabética de términos relacionados con la vida de Charles Darwin

 

Se celebra en 2009 el bicentenario del nacimiento de Charles Darwin. Sin duda, una de las personas que cambiaron con sus estudios y teorías la concepción del mundo. Es justo que nos fijemos en su persona, en sus viajes, en sus observaciones e investigaciones y sepamos algo de lo que su esfuerzo, curiosidad e inteligencia nos dejaron como legado universal. A continuación tenemos veinte palabras, ordenadas alfabéticamente, relacionadas de algún modo con su persona y su vida y sobre ellas vamos a trabajar.

 

.. Alfred Russell Wallace

.. Beagle

.. Cambridge

.. Darwin

.. Emma

.. Fitzroy, Robert

.. Geología

.. Historia natural

.. Islas Galápagos

.. Kent, condado de

.. Museo de Historia Natural de Londres

.. Natural, Selección

.. Origen de las especies, El

.. Pinzones

.. Royal Society

.. Shrewsbury

.. Teoría de la Evolución

.. Universidad de Edimburgo

.. Westminster, Abadía de

.. Zoología


 PROPUESTA DE TRABAJO:

 

a.. Generar un documento electrónico, en formato PowerPoint, con información e ilustraciones, sobre el anterior listado alfabético.

b.. Utilizamos fuentes obtenidas en Internet. Las informaciones escritas deberemos leerlas y tratarlas convenientemente, antes de seleccionar y escribir el texto que debe acompañar a cada diapositiva.

c.. Estamos hablando de Charles Darwin, de modo que las informaciones buscadas para cada palabra, para cada término, deben luego redactarse sabiendo que nos referimos a él. 

 

El siguiente trabajo –ya iniciado- será en torno a la poesía y los poetas, de los que hablábamos en el post anterior. Los chicos disponen de aquella relación alfabética para construir una nueva presentación en PowerPoint. Hemos definido que cada diapositiva tenga tres zonas de atención: el nombre del escritor-poeta, junto con los datos de lugar y fecha de nacimiento y fallecimiento (si es el caso); un poema del que sea autor y la fotografía o dibujo del mismo… Una propuesta sencilla que harán, seguramente, con velocidad y sugerentes efectos especiales (que, aunque alumnos, en eso son auténticos maestros).

 

 

3.- Por último, algunas ideas para crear poemas: Todo esto es el embrión (¡uy si nos lee la santa madre inglesa!) para crear un nuevo libro libre colectivo.

 

3.1.- Tomamos un poema de Antonio García Teijeiro y leemos los cuatro primeros versos:

 

Se esconde la luna

detrás de las casas.

¡Qué casas tan grises!

¡Qué luna tan blanca!

 

Y a continuación, intentamos construir algunas estrofas nuevas. Yo les doy los dos primeros versos y ellos y ellas completan los otros dos, con la condición de que el segundo verso suyo rime con el segundo que yo les he escrito:

 

 

Se acuesta la luna / detrás de las nubes. / …………………. / ……………………….

 

Se asoma la luna / por el horizonte. / ……………………….. / ………………………

 

Se ríe la luna / en la oscuridad. / ……………………….. / …………………………..

 

Y así sucesivamente, para  al final, invitar a cada uno a que escriba el “cierre del poema”: una estrofa nueva sin pauta alguna.

 

3. 2.-  Ahora tomamos un poema de Pedro Villar:

 

Los versos son golondrinas

del bosque de las palabras.

Los poemas son el viento

donde se mecen sus alas.

 

Como en el caso anterior, deben rimar su segundo verso, con el segundo verso que yo les he escrito:

 

Los versos son mariposas / que revolotean al viento. / ………………….. / ………………

 

Los versos son unas manos / que acarician nuestra piel. / ……………… / ………………..

 

Y así sucesivamente…

MALETAS DE POESÍA Y DE POETAS

Desde hace tres semanas, circulan por el colegio tres maletas llenas de poesía y de poetas, tal como anuncia el título. Es el comienzo de la actividad impulsada por la biblioteca escolar para este segundo y tercer trimestre del curso escolar 2008-2009. Cada una de estas “maletas circulantes” guarda en su interior algo más de treinta libros de diversos autores y autoras. Pretendemos que sean vehículo de acercamiento, en este caso, de los libros de la sección de poesía de la biblioteca escolar a las aulas y, por tanto, a las niñas y a los niños.

 

Además de libros, también llevan algunos CDs con poemas musicados para que chicos y chicas escuchen y disfruten de la poesía cantada y puedan cantar, si así se presenta la ocasión, con Ana Belén, con Joan Manuel Serrat, con Paco Ibáñez, con Rosa León, con Amancio Prada… Sin olvidar que hay páginas Web en las que podemos escuchar a las autoras y autores recitar sus propios poemas...

 

Pretendemos que las maestras y maestros, mientras la maleta está en su clase, lean en voz alta poemas a chicos y chicas, que les hablen de los poetas, de las geografías físicas o históricas en las que crecieron… Pretendemos que el alumnado tome libros de las maletas y disponga de tiempo para leerlos a su antojo… Pretendemos que chicos y chicas lean en voz alta, a los demás compañeros y compañeras, algunos de los poemas que más les hayan gustado. Invitamos a que memoricen algunos poemas y los reciten; invitamos a que practiquen el ejercicio diario de las “contraseñas poéticas”; a que sean capaces de manejar diversas estrategias de creación poética y puedan elaborar y publicar “libros libres colectivos”, junto con sus maestras o maestros…

 

Las “madres ilustradoras” de la biblioteca escolar han hecho un trabajo potente para redondear el asunto. Han elaborado 17 posters de cartón, simulando pergaminos, con un poema o un fragmento de un poema de otros tantos autores y autoras diferentes, que están expuestos en nuestras vitrinas acristaladas (que tanto juego nos dan y que tantas sorpresas ofrecen a lo largo de cada curso).

Poco a poco le vamos tomando el pulso a la actividad que, a medida que pase el tiempo, se irá completando con otras acciones. Pero eso habrá que contarlo en otra ocasión, más adelante, cuando mayo se haya extendido sobre el hemisferio norte y tengamos una primavera consolidada.

 

El catálogo de autores es amplio: Alberti, Rafael; Altolaguirre, Manuel y Aleixandre, Vicente – Bécquer, Gustavo Adolfo y Benedetti, Mario – Cernuda, Luis; Celaya, Gabriel y Castro, Rosalía de – Darío, Ruben y Diego, Gerardo – Espronceda, José – Fuertes, Gloria y Felipe, León – García Lorca, Federico; Guillén, Nicolás y Guillén, Jorge – Hernández, Miguel y Hierro, Pepe – Ibarbourou, Juana de – Jiménez, Juan Ramón – Kruz Igerabide, Juan – Lope de Vega -  Machado, Antonio; Méndez, Concha y Mistral, Gabriela – Neruda, Pablo – Otero, Blas de – Paz, Octavio y Prados, Emilio – Quevedo, Francisco de - Rubio, Antonio; Reviejo, Carlos y Ramos Guzmán, María Cristina – Salinas, Pedro y Storni, Alfonsina –Torices, José González y Teijeiro, Antonio García - Uribe, Mª de la Luz – Vallejo, César y Villafañe, Javier – Walsh, María Elena – Xirinacs, Olga –GoYtisolo, José Agustín y Yebra, Ana María Romero – Zorrilla, José y Ángel GonzaleZ…  Y otros y otras que no se nombran, pero que también se leen.

 

Confiamos en que algunos de los poemas escondidos en los libros sean fértiles fórmulas creativas, una vez leídos en voz alta y descubierto su potencial. Por ejemplo, tomamos prestados cuatro versos de Alberti:

 

¡Qué blanca lleva la falda / la niña que se va al mar!

¡Ay niña, no te la manche / la tinta del calamar!

 

Y ampliamos el poema:

 

¡Qué verde lleva la falda / la niña que se va al mar!

Cuidado con ensuciarla / es la falda de mudar…

 

Dice Mª Elena Walsh:

 

Había una vez una vaca / en la Quebrada de Humauaca.

Como era muy vieja, muy vieja, / estaba sorda de una oreja.

 

Y nosotros añadimos:

 

Había una vez un caballo / muy listo, ¡superdotado!

Cada tarde salía a pastar / recitando las tablas de multiplicar…

 

Es ésta una propuesta que este curso hago frecuentemente en la columna quincenal del Heraldo Escolar: fijarnos en un libro de poemas, leerlo y compartirlo y recrear algunos de ellos para convertirnos en circunstanciales escritores de retahílas rimadas, de modestos poemillas… Esta semana se publicó el artículo que dejo a continuación:

……………………………………….

 

VERSOS CON ALAS

 

No podía encontrar un título mejor que el que me presta mi amigo Antonio García Teijeiro, maestro y poeta gallego. Pertenece a uno de sus libros que comienza con esta frase tan hermosa: “Un pájaro en un poema permite que los versos tengan alas”. Yo creo, además y con su permiso, que los versos tienen alas porque vuelan del papel a la mente o al corazón del lector, de la lectora y porque un verso nos lleva a otro y un poema a otro poema y porque los poemas pueden ser cantados y entonces vuelan de la boca del cantor al oído de quien escucha y ayudan a moldear su sensibilidad…

 

Antonio ha escrito muchos versos, muchos poemas, muchos libros; todos muy celebrados por sus pequeños lectores, con quienes conecta perfectamente. En éste, los pájaros y las palabras se entremezclan en una relación fresca, natural, de agradable sonoridad, llena de ternura y con un fino sentido del humor. ¡Veamos! Termina uno de sus poemas con esta estrofa: “Yo tengo un deseo / guardado en el alma. / Yo quiero ser ave. / Yo quiero ser garza”. Y ésta es la estrofa final de otro: “Deambula un petirrojo / por un parque de algodón / con su pecho anaranjado / y sus ojos de bribón”. En otro poema, el autor describe los anhelos y deseos de algunas aves: “¿Qué quiere la alondra? / Bailar en la sombra. / ¿Y la lavandera? / Andar por la acera. / ¿Y el pato almizclero? / Llegar a febrero./ Oye, ¿y la corneja? / No ser nunca vieja…”

 

Una propuesta ésta muy nutritiva porque podemos alargarla, respondiendo a nuevas preguntas y aventurando respuestas rimadas: “¿Qué quiere la gallina? / Peinar sus plumas con gomina. / ¿Qué quiere el pavo real? / Acabar vivo la navidad. ¿Y qué quieren el pato y la oca? Que prohíban el foie-gras en toda Europa…” Los versos de los poetas deben ser generadores de nuevos versos…

……………………………………………………..

 

El próximo día 21 de marzo se celebrará el Día Internacional de la Poesía y a nosotros ya no nos pillará la efeméride en fuera de juego porque todos los días del curso nos tomamos un pequeña ración matinal de versos que nos mantiene frescos y ágiles y despierta nuestra sensibilidad.

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P.D.: Un 14 de marzo de 1988 se abrió por primera vez la Biblioteca Escolar del CEIP Miguel Servet de Fraga. Se cumplen 21 años de dicho acontecimiento.

PINCELADAS FOTOGRÁFICAS

Me gusta la fotografía. Y mucho, la fotografía antigua; la que retrató un tiempo ya pasado que hoy permite ser parcialmente reconstruido contemplando esas viejas imágenes.

 

Recogí, hace ya muchos años, fotografías en algunas casas de mi pueblo: Labuerda. Las llevé a ampliar y colaboré activamente en el montaje de varias exposiciones. Fue un trabajo a medias porque faltó más tiempo o más gente para hacer una labor de investigación que llevase a identificar a todas las personas que aparecían en las fotos, lugares, años, etc. Con frecuencia, lo que hacemos de manera voluntariosa queda incompleto por la magnitud de la tarea… Aún ahora, cuando alguien me hace llegar alguna fotografía en blanco y negro, referida a mi pueblo o a la comarca  de Sobrarbe… la guardo emocionado: se trata de un instante irrepetible, único. Guardar aquella foto es disponer de una valiosa información, de un testimonio original y preciso.

 

Disfruto mucho viendo las fotos que realizaron algunos fotógrafos, etnógrafos y pirineístas… a principios del siglo XX, en los pueblos de la comarca de Sobrarbe: Lucien Briet, Julio Soler, Jean Bepmale, Ramón Violant i Simorra, Ricardo Compairé, … Su contemplación permite rehacer la vida cotidiana de un tiempo determinado y “su lectura” nos ofrece algunas claves curiosas o significativas. En Huesca, la fototeca de la Diputación Provincial constituye un archivo ingente de imágenes extremadamente valiosas. Se han publicado muchos libros reproduciendo parte de sus fondos, en una labor divulgadora y cultural que merece ser elogiada.

 

En un tiempo en el que escaseaban las cámaras de fotos, en manos sólo de profesionales o de autodidactas con nivel, las personas se retrataban muy pocas veces a lo largo de su vida; por eso aquellas viejas fotos tienen mucho valor y solían tener calidad por lo que he dicho, porque las hacían profesionales del asunto. Es evidente que la fotografía, hoy día, tiene otra valoración y que hay una casi saturación de imágenes. Es probable que el refrán que dice: “una imagen vale más que mil palabras” sea cierto en muchos casos, pero no es menos cierto que para explicar una palabra, en ocasiones, necesitaríamos cientos de imágenes.

 

Tengo delante de mí, cuando escribo este texto el libro “Las fuentes de la memoria II. Fotografía y sociedad en España, 1900-1939”, de Publio López Mondéjar. Es un libro de 29 cm X 26 cm y de 256 páginas. Es el catálogo de la exposición del mismo nombre que pude ver en el Paseo de Gracia de Barcelona en enero de 1994, organizada por el Ministerio de Cultura y la Fundación La Caixa. En realidad era la segunda parte de un ambicioso proyecto que pretendía mostrar por primera vez una historia de la fotografía española desde la invención del daguerrotipo hasta nuestros días… Mirando ahora dicho catálogo, recuerdo algunas imágenes que me impactaron o me hicieron gracia ya entonces: “Velatorio en un pueblo de Pontevedra” (hacia 1905); “Mujeres de los mineros detenidos tras la sublevación de Asturias” (1934); “Día de fiesta en el orfanato de San José de Calasanz, en Lorca” (hacia 1915); “Agrupación socialista de Villagordo del Júcar” (1920); “Tropas republicanas huyendo hacia Francia” (marzo de 1939); “Despedida de las milicias antifascistas” (28 de julio de 1936)… Los fotógrafos: Alfonso Sánchez, Martín-Echagüe, Robert Capa, Luis Escobar, Goicoechea, Gombáu, Agustín Centelles, Joaquín Pintos, etc., etc.

 

Otra de las obras publicadas recientemente fue la colección en veinte tomos titulada “La mirada del tiempo” que editó el diario El País en 2006. Subtitulada “Memoria gráfica de la historia y la sociedad españolas del siglo XX”. Cada tomo abordaba temáticamente un asunto: la guerra civil, el deporte, las fiestas populares y los toros, la España democrática, la transición, la cultura y el ocio, la inmigración interior… Instantáneas todas que retratan un siglo de nuestra historia y que son documentos irreemplazables para conocer y explicarnos muchos sucesos, muchas cosas…

 

Cuando contemplo las fotografías contenidas en el libro que habla de “La Bolsa de Bielsa”, aquella salida dramática de los combatientes republicanos y la gente civil de Sobrarbe hacia Francia, en pleno invierno y con los puertos llenos de nieve, se me hace un nudo en la garganta. O cuando el libro en cuestión está ilustrado con fotografías captadas en los distintos campos de concentración y centros de tortura que en el mundo han sido, uno se siente sobrecogido. Ahí estaba el fotógrafo para retratar las consecuencias brutales del lado más oscuro del género humano: ese que le lleva a despreciar la vida de los demás o a regodearse con su sufrimiento y tortura. Aquí la fotografía es un testimonio de denuncia de la brutalidad, de la perversión más fría y calculada; documentos en definitiva que nos llenan de vergüenza, que nos hacen percibir algo del horror que vivieron algunos congéneres y que nos mueven a la compasión… Imágenes que no deberíamos olvidar y que deberían servirnos de pedagogía contra la barbarie, contra el desprecio a la vida de los otros y  contra tantos iluminados que se han convertido en genocidas.

 

Ayer estuve visitando, en la sala del Caixa Forum de LLeida una exposición de 133 fotografías de Henri Cartier-Breson. Fotografiar era para él: “Poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira”. Las imágenes expuestas, todas en blanco y negro, recorren los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo XX. Es un viaje por una parte de sus viajes, un recorrido por su particular manera de mirar. Cartier-Breson fundó, junto con Robert Capa y otros fotógrafos la famosa agencia Mágnum para la que fueron trabajando algunos de los fotógrafos más prestigiosos del pasado siglo. Estuve casi tres cuartos de hora recorriendo la exposición y en todo ese tiempo, solamente hubo un pequeño rato en el que coincidí con otra persona. Pude fijarme con detenimiento en las fotos que más me llamaron la atención: la de una mujer que reconoce a la informadora de la GESTAPO que la había denunciado (1945); la del muro de Berlín, tomada en 1963; la de la parte trasera de la estación de Saint-Lazare de París (1932); la serie sobre los últimos días del Guomindang, en China (de 1949)… Decía Cartier-Breson: “Para mí, la cámara es un cuaderno de esbozos, el instrumento de la intuición y de la espontaneidad, la maestra del instante que, en términos visuales, interroga y decide a la vez…”

 

Ayer, precisamente, recibí una caja de mi amigo José Luis Mur (de Labuerda aunque residente en Madrid, donde tiene, además de una colección impresionante de máquinas de fotos antiguas, miles de fotografías compradas en distintos archivos particulares y otras tantas realizadas por él) con dos anuarios de la sociedad FONAMAD (Fotógrafos de Naturaleza de Madrid) y algunas revistas de fotografía. Los anuarios, con fotografías actuales y en color, realizadas por los socios de la citada Asociación, son una auténtica preciosidad y no me canso de mirar algunas de esas imágenes que retratan animales, plantas, parajes, agua, cielo acercándonos a la belleza y a la atracción poderosa que emana de algunos elementos de la naturaleza que aún nos queda.

Y también estos días, mi amiga Anita de Jaén me está mandando por correo electrónico fotos de pájaros que hace un amigo suyo, llamado Javier y que me van dejando con la boca abierta; algunas, casi seguro, conseguidas después de muchas horas de hide, esperando el momento propicio.

 

Tantas casualidades, me han llevado a escribir un texto dedicado a la fotografía que ni pretende ni agota nada. Desde la aparición de las cámaras digitales, la explosión fotográfica ha sido espectacular. No tengo suficientes conocimientos par evaluar lo que ha supuesto todo ese cambio, pero estimo que, sobre todo, una demanda extraordinaria de todo lo relacionado con ella y, por tanto, un negocio de muchos ceros; también, claro, la posibilidad de disponer de la imagen al instante y de poderla enviar electrónicamente a cualquier sitio y a toda velocidad.

 

Como decía al principio, me gusta la fotografía y me gusta dejar constancia fotográfica de los pequeños acontecimientos laborales y personales: fotos de trabajos manuales, de excursiones y salidas, de fiestas populares, del huerto y el museo escolar, de alumnos y alumnas, de las múltiples actividades de la biblioteca, de la clase y sus visitantes; cientos y cientos de fotos, que constituyen un archivo con el que puedo rememorar y reconstruir parte de mi vida laboral atado a la tiza y al aula. En el plano personal y familiar, idem de idem: muchos álbumes, muchos archivos, a través de los que poder contar una parte de la vida: la mía, la de mi familia y la de mis amigas y amigos.

MI MALETA VIAJERA

De un tiempo a esta parte, cuando salgo de viaje para encontrarme con un grupo de maestras y maestros, a los que se supone debo animar (a leer, a escribir, a dinamizar la biblioteca escolar…) voy acompañado de una maleta de madera, rígida,  de un suave tono amarillo, en la que hay dibujados cuatro “Transatlantic” y tiene escrita una leyenda que dice: “Grand Star Line” (repetida también cuatro veces). Tiene un asa de color marrón, de plástico duro (el único error de construcción quizá de la maleta, pues debería ser metálica) y tres cerraduras. Es ligera de peso, pero desde que me la compré, hará ya unos tres años, siempre está llena y su peso no es ninguna tontería, sobre todo si la distancia que debo recorrer con ella colgada de una mano es considerable. De momento ha viajado en coche, taxi, autobús y tren… Me resisto a llevarla en el avión y no ha habido oportunidad de subirla a un barco.

 

Dentro de la maleta llevo muestras de todo lo que quiero hablar y mostrar a mi auditorio: cuadernillos para escribir o completar: de noticias, valoraciones personales, fichas biográficas, fichas de muestras naturales, brevísimas reseñas de libros leídos,…; ejemplares de libritos que he realizado en mi clase, que hemos realizado con las compañeras de nivel, que ha realizado Mercè en la suya o con su compañera (algunos de ellos, fruto del estiramiento de actividades impulsadas desde la biblioteca escolar, otros como proyectos de trabajo para fomentar la escritura); libritos de tamaño cuartilla grapados por el lomo, libritos desplegables y plegables que pasan del DINA-3 a la octavilla; libritos apaisados, libritos en acordeón, libritos de pliegue vertical… Uno dedicado a Alberti, otro a la luna, a las brujas y sus conjuros, a los dragones, a Ana Pelegrín, a las golondrinas, a los cuentos cortos de cerdos, a las abuelas y los abuelos, a la paz, a los ABCdarios, a los poemas vegetales, a los monosílabos, a la geografía de Aragón, a los nombres de cada uno, a los animales de carga y tiro, a lo que cada cual quiere ser en la vida, al embarazo y primer año de nuestras vidas, a los juegos y trabajos de nuestros abuelos y abuelas…

 

Llevo también la colección completa de marcapáginas elaborados en el colegio y un puñado más que he ido haciendo por mi cuenta: con una frase reflexiva de Matilda o un abcdario de insultos del libro de Konrad; con hojas otoñales de distintos árboles y propuestas para escribir y buscar información, con columnas de prensa, con juegos creativos resueltos, con rompecabezas de fotos de líquenes… Llevo un pasaporte para “Un libro, un viaje”, una entrada de cine para “El cine y los libros”, pegatina y tazo de la biblioteca escolar… Llevo tres álbumes de cromos que marcan una evolución: el primero sobre las brujas, con formato cuartilla y doce espacios para otras tantas ilustraciones; tanto el álbum como los “cromos” están hechos en el colegio. El segundo se refería al mar: “Un océano de palabras en un mar de libros”: el álbum está hecho en la imprenta. Las palabras están ordenadas alfabéticamente y cada una aparece en un fragmento de un libro. El cromo es en blanco y negro. El tercero se titula “Vivir, sentir, convivir”. Son treinta ilustraciones sacadas de libros, en color, para ilustrar unos fragmentos sacados de esos libros infantiles…

 

Llevo ocho publicaciones que se repartieron en su día a todas las familias del colegio. Las cuatro primeras se refieren a la recopilación de folklore oral, se propusieron desde la biblioteca y desde allí se confeccionaron y repartieron: Una bolita de algodón, El patio de mi casa, De ayer a hoy y Así nos lo han contado… Las otras cuatro, se hicieron desde el tercer ciclo. Son actividades de búsqueda documental y están relacionadas con el eje de trabajo del colegio: “S de Servet”, “N de Nicaragua”, “A de agua y Aragón” y “C de convivencia”…

 

Llevo varios ejemplares del boletín Bibliotelandia que, desde 1989 ha editado ya 59 números y que guarda memoria de lo que hemos ido haciendo… Llevo algunos cuadernos sacados de la maleta familiar, en el que madres o padres escriben sus apreciaciones, sus sugerencias sobre el uso que han hecho y el contenido de la misma. Llevo algún dossier de prensa, recogiendo artículos que hablan de libros, lecturas y bibliotecas y que durante años fui depositando cada poco tiempo en el expositor de la sala del profesorado. Llevo algún dossier de viñetas de prensa, en las que se da un repaso especial ala actualidad, como un ejemplo de un material barato que podemos confeccionar y acercar a las familias….

 

Llevo algunas bases de trabajo que permitieron a los chicos recortar, decorar y montar dragones o vestir de manera original un dibujo de niño o niña… Llevo un par de libritos impresos que regalamos al finalizar alguna de las actividades propuestas; por ejemplo, el de leyendas del mundo ilustrado por madres y criaturas o el que se titula “Los libros no se comen, pero alimentan” que recoge un resumen de lo que se hizo en el colegio… llevo los seis cuadernillos que confeccioné en los años 2000 y 2001 para el Gobierno de Aragón y que intentaban ser materiales útiles para el fomento de la lectura. Llevo un ejemplar de “Con H de humor”, en el que tengo varios recursos de lectura y escritura. También encuentran acomodo dentro de esta particular maleta viajera los ABCdarios de pequeño tamaña: el “de los efectos fantásticos que puede producir la biblioteca escolar”; el “de lo que debería ofrecernos un buen libro”;  el de “una escuela por orden alfabético” y el que contiene la “carta a maestras y maestros que empiezan”…

Llevo algunos “libritos” confeccionados con las “conversaciones escritas” que hemos mantenido con algún autor del que hemos leído un libro: le hemos mandado nuestra opinión y nuestras preguntas y él nos ha contestado una por una. También fotocopias de artículos que deseo repartir entre los asistentes o cuadernos de escritura para hacer in situ…

 

Llevo también algunos CDs con materiales para proyectar y un pen-drive con lo mismo. Mi amiga Ana G. de Jaén “se apiadó” de mí el año pasado y cuando vio lo que trajinaba, se ofreció a escanear libritos y cuadernillos y convertir cada uno en un archivo pdf, con la finalidad de no tener que acarrear con la maleta. Hizo un gran trabajo y me hizo un buen regalo, pero me siento más seguro con la maleta a cuestas, aunque algún rato maldigo de ella porque he puesto más cosas de las que necesitaba y su peso llega a incomodarme.

 

Este curso ha ido conmigo a todos los sitios en los que he estado. Sin ir más lejos, ha compartido conmigo la última gira andaluza: Huelva, Sevilla, Alcalá de Guadaira y Córdoba. Cada día, he ido sacando, más o menos ordenadamente, su contenido para mostrarlo y pasarlo a las manos de los asistentes y cada día he recogido todo con apresuramiento y sin ningún orden. Esa circunstancia ha supuesto que, también cada día, al regreso al hotel, debía dedicar un buen rato a reordenar los materiales para el día siguiente. En todos los sitios, la maleta es mirada con curiosidad y cuando de su panza empiezan a salir “criaturas”, la curiosidad da paso a la sorpresa.

 

“Mi maleta viajera” está siempre dispuesta; descansa aquí a mi lado y guarda en su interior una muestra nutrida y nutritiva de trabajos individuales y colectivos: palabras envasadas, versos sorprendentes, ilustraciones llenas de naturalidad, algunos ejercicios de la imaginación y otros productos derivados de la fantasía… Mi maleta viajera está siempre a lo que le mande. Que hay que salir zumbando, pues me acompaña; que ahora toca descansar, pues no dice nada y espera su momento.

 

Ahora mismo, está velando armas, descansando de un largo viaje y, precisamente, eso es lo que voy a hacer yo, llegados a este punto, irme a descansar porque ya les he contado aquello que quería contar… Aunque me faltaría añadir una cosa más. A veces, la maleta guarda también hojas y libretillas con mis desvaríos. Éste es reciente:

 

El día 20 de febrero, cuando regresaba desde Madrid, cogí la prensa que ofrecían en el AVE. En el ejemplar de La Vanguardia, encontré que aparecían los nombres de todos los santos del día y me puse a hacer rimas:

 

.. Santa Jacinta, ¡joder qué pinta!

.. San Tiranión, ¡toma un bombón!

.. San Nemesio; este nombre no tiene precio.

.. San Eleuterio, ¡acláranos el misterio!

.. San Nilo, vete por donde has venido.

.. San Peleo, como no tengo libros, no leo.

.. Santa Amada, sé buena y súbete la falda.

.. San Sadot, ¿es nombre de señora o de señor?

.. San León: santo con melena y depredador.

.. San Zenobio, haz un milagro y encuéntrame novio.

 

 

 

LA PRENSA EN LA VIDA Y EN EL AULA (I)

Desde que comencé a trabajar en la escuela, consideré que la prensa era un auxiliar de trabajo, una herramienta pedagógica da indudable valor. Mantengo esa idea y, siendo consecuente con ella, sigo utilizándola habitualmente en el aula. La cartelera de la clase está siempre llena de recortes, de artículos, de viñetas, de páginas enteras sacadas de los diarios para que los chicos las vean y las lean (al menos los titulares) y también, siempre, para que yo pueda hacer un comentario en voz alta del contenido de cada documento que cuelgo (luego quienes quieren, lo descuelgan para ojearlo o leerlo o llevárselo a casa para hacerlo con más calma).

 

Los periódicos no se escriben para niñas, para niños, pero son los mejores soportes para ir fijando la actualidad y traerla a la clase. Siempre me ha obsesionado la idea y la circunstancia de que la escuela viva de espaldas a lo que pasa. Con frecuencia ocurre así. En la prensa podemos encontrar documentos gráficos, de información, de opinión, de contraste que deben ayudarnos a saber interpretar otros lenguajes y a actualizar algunos conocimientos enciclopédicos… La prensa, en cuanto material escrito, nos propone también una lectura y una reflexión sosegada que facilita, como digo, su uso como herramienta pedagógica.

 

Cuando era pequeño, década de los sesenta, bajaba desde Labuerda (mi pueblo natal) hasta Escanilla (el pueblo de nacimiento de mi madre) con frecuencia. Mis tíos Rosario y Federico estaban suscritos al Heraldo de Aragón y su llegada, a través del correo, era siempre esperada y disputada: titulares de noticias generales, titulares de noticias deportivas, fotografías… Lo leíamos antes de comer, después de la comida, por la noche; pasaba de mano en mano… ¡Y eso que en aquellos tiempos, llegaba con un día de retraso! Me gustaba bucear en la montaña de periódicos atrasados guardados en la falsa. Eran tiempos en los que los bocadillos se envolvían con papel de periódico; también se envolvían con lo mismo los zapatos, el calzado, cuando se salía de viaje; después de fregar los suelos (en algunos casos, suelos de losas de piedra oscura) se colocaban hojas de periódico abiertas para poder pasar antes de que se secaran; con hojas de periódico se encendía el fuego cada mañana y, en ocasiones, se envolvían los desperdicios del pollo recién muerto y trinchado o los despojos del conejo que se iba a cocinar, antes de tirarlos al corral. ¡Muchos usos tenían los diarios, una vez leídos!

 

Decía antes que me gustaba remover el montón de periódicos atrasados, ir pasando páginas y recortar aquello que me llamaba la atención. Hoy conservo esa afición. Almaceno en casa los periódicos que vamos comprando y cuando el montón ya es grande, empiezo por el final, por los más viejos y recorto titulares con humor, mapas regionales, columnas de contraportada, viñetas humorísticas, hojas completas que hacen referencia a asuntos literarios, científicos, de naturaleza y medio ambiente…; en unos casos, irán a alguna carpeta o dossier temáticos o a los cuadernos grandes donde pego noticia no muy largas, columnas o a las cajas donde guardo fotografías o viñetas; otros, directamente a la cartera para llevar a clase; alguna noticia se convertirá en documento de trabajo del que haré copias para todos los niños y niñas del aula… A medida que paso hojas, encuentro informaciones que no vi el día que compré ese periódico y quedo sorprendido (por lo que dicen y por no haberlas leído en su día) o releo algunas que me llamaron la atención y me gustaron… Decido qué recorto y qué guardo, aún a sabiendas de que, pasado un tiempo, es posible que no encuentre la razón que me asistió en el momento de recortarlas y guardarlas… Rara vez encuentro el valor necesario para coger un montón de periódicos viejos y tirarlos al contenedor del papel sin revisarlos todos o en buena parte… Y no sólo me ha pasado eso con los que compramos diariamente Mercè o yo. Cuando vivía mi suegro, compraba la Vanguardia y las iba guardando hasta que íbamos un fin de semana a Barcelona y yo encontraba un par de horas para hacer una somera revisión, de la que siempre extraía materiales interesantes que recortaba y guardaba. Lo mismo hacía con el Heraldo de Aragón al que estaban suscritos mis padres en Labuerda. Ocupaba, cada vez que subía por allí, un buen rato en revisar algunos “heraldos” y obtener materiales de interés para mis dossieres o para el aula. Ni que decir tiene que cuando hago esas revisiones, no repaso el periódico entero, sino que miro directamente aquellas páginas en las que es más probable que pueda encontrar algo que me apetezca guardar. Es la ventaja de ser un documento organizado en secciones fijas que se localizan siempre en las mismas páginas.

 

La lista de materiales que nos pone en bandeja un periódico en la escuela es larga: dibujos, fotografías, infografías, cuadros estadísticos, mapas, titulares, cuadros informativos, anuncios, páginas completas de publicidad, columnas de opinión, viñetas humorísticas, noticias de temas muy variados, páginas especiales conmemorativas, suplementos… Durante este curso, tenemos en clase cuatro montones acumulativos con esos suplementos especiales: el “pequeño país” de los domingos; el suplemento “El viajero” y otros dedicados a espacios naturales o comunidades autónomas, suplemento mensual sobre salud o sobre naturaleza…; el Heraldo escolar semanal y el suplemento de los lunes del Heraldo, dedicado a asuntos de naturaleza ("Frontera azul"), espacios geográficos de interés, especies de flora y fauna... Los chicos saben que pueden coger uno o dos cada día y llevárselos a casa en la carpeta de ir y venir para leerlos o darlos a leer a la familia. Algunos no se los llevarán en todo el curso, pero otros lo hacen con regularidad.

 

Este curso escolar, por no irnos más atrás, hemos organizado dos pequeñas exposiciones con materiales obtenidos en los periódicos. La primera, de la que ya hablé en este blog, tenía que ver con las viñetas humorísticas que se referían a los libros y la lectura. Elaboramos unos sencillos documentos para acompañar a los chicos a visitarla y resultó interesante ver como sí entendían muchas cosas que en un principio parecían difíciles. La exposición proponía una mirada especial sobre unos materiales especiales que invitaban a reflexionar. La segunda es otra exposición de páginas del Heraldo de Aragón que recogí el pasado verano. Cada página ofrece información sobre uno de los países que estuvo presente en la Expo del agua de Zaragoza. La estamos visitando con los chicos del tercer ciclo y con ayuda de un documento que les invita a fijarse en algunas cosas y a recoger algunos datos concretos que luego nos permiten leer y comentar. Es una manera de enfrentarlos a otros soportes informativos y a tratar de desentrañar su significado, además de aprender a leerlos.

 

A lo largo del curso, en la cartelera de clase y también en la de la biblioteca escolar; voy colgando noticias relacionadas con avances científicos; con descubrimientos y viajes al espacio; con noticias relacionadas con la concesión de premios literarios; con centenarios de personajes históricos o personas que realizaron contribuciones relevantes a la humanidad; noticias actuales sobre la salud ecológica del planeta; noticias curiosas que nos hacen reír; viñetas humorísticas que nos hacen pensar… Algunas de ellas, como también he insinuado anteriormente, se convierten en fichas de lectura, reflexión, comentario y trabajo… En otros casos, algunos elementos de la prensa nos sirven para trabajar la creatividad o hacerlo con sentido del humor, pues desarrollamos algunas estrategias que propician ambas cosas: cuando inventamos noticias nuevas con fragmentos de titulares o cuando desarrollamos posteriormente alguna de ellas; cuando buscamos rimas con los titulares de las noticias o completamos un abecedario fijándonos en la inicial de cada una de ellas; cuando recortamos nombres de países del mundo, los situamos en un mapa, localizamos la capital… Tengo preparado un cuaderno para trabajar sistemáticamente la prensa en el aula: analizando una portada, inventando otra, localizando las secciones, coloreando unas viñetas que resumen los pasos en la confección de un periódico… Cada día, antes de comenzar la clase, dos niñas o dos niños encienden el ordenador y seleccionan una noticia que luego comentamos en voz alta. Posteriormente, copian al dictado un resumen breve de la misma en el “Cuaderno de noticias” que nació y existe para ese fin.

Como ven, el tema es inacabable y esto debía ser un aperitivo, así que prometo volver a hablar del asunto más adelante.

LA ESCRITURA Y LA MEMORIA

Soy de los que cree que poner por escrito lo que vamos haciendo, que reflexionar y escribir, que dejar constancia escrita de las sensaciones y vivencias es una manera de contribuir a dar forma a un corpus amplio y universal, probablemente muy significativo de lo que somos, de lo que hemos hecho, de lo que han generado nuestras interrelaciones con otras personas, etc.

Como maestro entiendo que es conveniente, con frecuencia, que el alumnado escriba con una finalidad determinada, que sepa el niño y la niña cuál es el objetivo de ese texto libre o sugerido, de esa reflexión, de esa composición imaginativa… si acabará siendo una carta para intercambio escolar o un “libro libre” de textos y poemas o un pregón para leer en algún acto o un regalo para un familiar o  una reflexión para publicar en el blog… es evidente que lo que se escribe permanece y puede ser enviado y publicado y leído con el paso del tiempo.

A medida que crecemos, en ocasiones, vamos descubriendo lagunas en el recuerdo porque nos faltan materiales que puedan estimularlo y refrescarlo con más precisión. Una fotografía puede hacer ese papel de activadora de la memoria y de propiciar una “lectura” compartida de la misma con todos los que aparecen en ella. Los textos, crónicas, reflexiones, poemas, cartas, etc. que vamos escribiendo apuntan igualmente, y con más precisión, en esa dirección.

Como lo veo así y así lo pienso, he buscado siempre la manera más eficaz de ponerlo en práctica. Para conseguirlo, estimulo todo lo que puedo la edición de revistas y boletines; la confección de libros de distintos tamaños, formatos y contenidos; la correspondencia e intercambio escolar; la creación y mantenimiento de este blog; el trabajo escolar con cuadernillos personales: que fijen noticias, reflexiones y valoraciones, trabajos de investigación, viajes y visitas… Todo tiene la misma finalidad: que cada cual guarde esos materiales que podrán ser, con el paso del tiempo, elementos autobiográficos de interés y también es una manera de poner en valor una parte de nuestro trabajo.

 

 

Cuando escribo estas líneas, el número 59 del boletín BIBLIOTELANDIA está ya dispuesto en la imprenta. La colección de esos boletines guarda con precisión una buena parte de la historia de nuestra biblioteca escolar. En sus páginas se pueden leer los principales acontecimientos, los relatos de la mayor parte de las actividades impulsadas, algunas fotografías, comentarios, reseñas de libros, opiniones, noticias culturales… Y todo eso, con el paso del tiempo, adquirirá mucho más valor porque cualquier persona podrá, hojeando esos documentos, acercarse a un equipamiento pedagógico significativo e innovador, a un esfuerzo colectivo que ya lleva 21 años vivo y podrá conocerlo, valorarlo y tomar nota de lo que allí se cuenta, para repetirlo o para evitarlo…

En este número de Bibliotelandia, por ejemplo, algunos chicos y chicas que han ejercido de cuidadores de la biblioteca en el primer trimestre del curso 2008-2009, escriben unas líneas sobre su experiencia. Creo que son opiniones que merecen nuestra atención… Estarán “doblemente” escritas: impresas y reales en el boletín de la biblioteca y en formato virtual en este blog y podrán ser leídas por muchas personas.

 

.. La experiencia de ser bibliotecaria, me ha parecido muy interesante, por 4 razones: La primera, es que me he podido sumergir durante unos meses, explorando  todos los materiales que hay dentro, que por cierto, ¡Hay unos cuantos! La segunda, es que mientras ordenaba la biblioteca, iba mirando los libros, y me sorprendía, porque algunos los habíamos comentado en clase, pero no sabia que estaban... La tercera, es que muchos días consultaba revistas que había allí, periódicos... La cuarta, es que también tenía la posibilidad de hacer algún trabajo, conectarme a Internet...

Este periodo de tiempo se me ha pasado volando. La función de un bibliotecario, es atender a la gente que viene, ordenar y limpiar la biblioteca. Desde que estoy de bibliotecaria leo mucho más, ya que yo voy viendo las novedades  del expositor, libros en la estantería... Me gusta mucho que la gente visite a la señora biblioteca, y que la gente se lleve libros a casa. (Alba Buisán)

 

.. Me ha gustado mucho la experiencia de ser bibliotecaria. Yo hago de bibliotecaria todos los lunes. Hay días que hay algún problema y lo que hacemos es avisar a nuestro tutor Mariano. Atender a la gente, ordenar las estanterías no es un trabajo muy duro, es muy sencillo. A veces niños o niñas se pasaban del plazo en que tenían que devolver los libros y los avisábamos para que los devolvieran. Me gustaría seguir siendo bibliotecaria durante todo el curso pero no puede ser.  Ha sido interesante ser bibliotecaria. Estar una hora a la semana no es nada, se puede pasar en la biblioteca  perfectamente, se pasa volando. Todos estos días en la biblioteca me han servido además para poder ver libros que nunca había visto. Mientras ordenaba, veía libros que me llamaban la atención,  los cogía y los ojeaba. Bueno ha sido una muy buena experiencia. (Marina Escandil)

 

.. Me ha parecido muy interesante ser bibliotecaria porque de esta manera he podido estar más rato en la biblioteca del Miguel Servet.  Me gustó mucho lo que teníamos que hacer; por ejemplo: ordenar toda la biblioteca, mantener la biblioteca en silencio, poner todas las tarjetas de los libros que se cogía la gente en su curso, si alguien tenía un libro hace mucho tiempo darle las tarjetas a Mariano, dejar a la gente ponerse al ordenador si tiene que hacer algo del colegio… Lo que me sorprendió fue algunas reglas que teníamos, por ejemplo: si venía alguna profesora, darle nosotros y nosotras las fichas que estaban en una carpeta.  Me ha gustado mucho ser bibliotecaria tanto tiempo. (Judit Ainoza)

 

.. Nunca había llegado a imaginar que pudiera llegar a ser bibliotecaria. Para mí ha sido una experiencia  muy bonita y os voy a explicar por qué. Pues veréis, a mí no me gustaba nada leer y desde que soy bibliotecaria no sé que me ha pasado que siempre tengo ganas de leerme un libro. Hemos tenido días buenos y días  malos, los malos ya los he olvidado solo me voy a quedar con los buenos momentos. He visto a mucha gente leer, disfrutar de su lectura, en los ordenadores buscando información, en los blogs poniendo comentarios…

Ser bibliotecaria ha sido fenomenal y creo que todos los que lo hemos sido somos más responsables. Todos los que hemos sido bibliotecarios hemos aprovechado una oportunidad maravillosa  y no me arrepiento de haberlo  hecho. (Ainoha Jodar)

 

.. A mí hacer de bibliotecario me gusta, aunque alguna vez no me acuerde de que tengo que ir a la biblioteca a ordenar libros, apuntar libros que se cogen y se devuelven, apuntar para buscar información en Internet, que son algunas de las faenas que hacemos en la biblioteca.

Aunque a veces no tengo muchas ganas de hacer de bibliotecario la mayoría de veces lo hago con mucho gusto. Hay veces que entra en la biblioteca niños problemáticos y nosotros los bibliotecarios tenemos que poner orden.

También a veces se encuentran libros dañados y tenemos que llevárselos a Mariano, nuestro profesor, para que los guarde y después repararlos. Éste, entre comillas, trabajo voluntario sirve para que la biblioteca sea un lugar agradable de estudio y lectura, por eso nos presentamos para bibliotecarios. A mí este trabajo me ha gustado realizarlo. (Julen Martínez)

 

.. A mí me gusta mucho ser bibliotecaria, sobre todo porque eres la responsable, la que manda… Ser bibliotecaria es bueno para los que no leen porque cuando estás anotando algún libro prestado, te fijas en el título y algunos te llaman la atención y te apetece leerlos. Pasa lo mismo con los libros de las estanterías; cuando estás ordenando, miras los libros y algunos te llaman mucho la atención. El trabajo consiste en anotar cuánta gente entra en la biblioteca, apuntar los libros que se lleva la gente y recoger los que devuelven, anotar a las personas que quieren hacer un trabajo utilizando los ordenadores, ordenar los libros en las estanterías… (Isabel Barrafón)

 

.. Todos estos meses que hemos sido bibliotecarios nos han servido para leer más, para conocer libros de la biblioteca que no conocíamos, para aprender más…

La biblioteca de nuestro colegio está dotada de muchos libros: unos infantiles, otros para adultos; unos nos harán reír, otros que nos harán llorar… pero en definitiva todos nos aportarán algo. Un ejemplo es que si leemos más al escribir no tendremos tantas faltas de ortografía porque ya las habremos visto y nos acordaremos.

Ya sé que les hemos de dejar sitio a la otra clase de sexto, pero no me quiero ir. (Marc Sarrau)

 

.. Me gusta mucho ser bibliotecaria. Como nuestra función es atender a la gente que viene a la biblioteca, y ordenar libros, conocemos a gente, y miramos libros sobre diferentes temas. A mí siempre me ha gustado leer, pero ahora que soy bibliotecaria, me acerco más a los libros. Y antes solo me gustaban los libros de literatura, y ahora, también me gusta ojear las enciclopedias, los diccionarios, los libros de ciencias naturales, de historia, etc. Lo que más me gusta de la biblioteca, es leer, y ver como los niños se sienten a gusto leyendo o buscando información. Lo que menos me gusta, es que la gente grite, corra o coma dentro de la biblioteca. (Ainoa Rivas)