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MI MALETA VIAJERA

De un tiempo a esta parte, cuando salgo de viaje para encontrarme con un grupo de maestras y maestros, a los que se supone debo animar (a leer, a escribir, a dinamizar la biblioteca escolar…) voy acompañado de una maleta de madera, rígida,  de un suave tono amarillo, en la que hay dibujados cuatro “Transatlantic” y tiene escrita una leyenda que dice: “Grand Star Line” (repetida también cuatro veces). Tiene un asa de color marrón, de plástico duro (el único error de construcción quizá de la maleta, pues debería ser metálica) y tres cerraduras. Es ligera de peso, pero desde que me la compré, hará ya unos tres años, siempre está llena y su peso no es ninguna tontería, sobre todo si la distancia que debo recorrer con ella colgada de una mano es considerable. De momento ha viajado en coche, taxi, autobús y tren… Me resisto a llevarla en el avión y no ha habido oportunidad de subirla a un barco.

 

Dentro de la maleta llevo muestras de todo lo que quiero hablar y mostrar a mi auditorio: cuadernillos para escribir o completar: de noticias, valoraciones personales, fichas biográficas, fichas de muestras naturales, brevísimas reseñas de libros leídos,…; ejemplares de libritos que he realizado en mi clase, que hemos realizado con las compañeras de nivel, que ha realizado Mercè en la suya o con su compañera (algunos de ellos, fruto del estiramiento de actividades impulsadas desde la biblioteca escolar, otros como proyectos de trabajo para fomentar la escritura); libritos de tamaño cuartilla grapados por el lomo, libritos desplegables y plegables que pasan del DINA-3 a la octavilla; libritos apaisados, libritos en acordeón, libritos de pliegue vertical… Uno dedicado a Alberti, otro a la luna, a las brujas y sus conjuros, a los dragones, a Ana Pelegrín, a las golondrinas, a los cuentos cortos de cerdos, a las abuelas y los abuelos, a la paz, a los ABCdarios, a los poemas vegetales, a los monosílabos, a la geografía de Aragón, a los nombres de cada uno, a los animales de carga y tiro, a lo que cada cual quiere ser en la vida, al embarazo y primer año de nuestras vidas, a los juegos y trabajos de nuestros abuelos y abuelas…

 

Llevo también la colección completa de marcapáginas elaborados en el colegio y un puñado más que he ido haciendo por mi cuenta: con una frase reflexiva de Matilda o un abcdario de insultos del libro de Konrad; con hojas otoñales de distintos árboles y propuestas para escribir y buscar información, con columnas de prensa, con juegos creativos resueltos, con rompecabezas de fotos de líquenes… Llevo un pasaporte para “Un libro, un viaje”, una entrada de cine para “El cine y los libros”, pegatina y tazo de la biblioteca escolar… Llevo tres álbumes de cromos que marcan una evolución: el primero sobre las brujas, con formato cuartilla y doce espacios para otras tantas ilustraciones; tanto el álbum como los “cromos” están hechos en el colegio. El segundo se refería al mar: “Un océano de palabras en un mar de libros”: el álbum está hecho en la imprenta. Las palabras están ordenadas alfabéticamente y cada una aparece en un fragmento de un libro. El cromo es en blanco y negro. El tercero se titula “Vivir, sentir, convivir”. Son treinta ilustraciones sacadas de libros, en color, para ilustrar unos fragmentos sacados de esos libros infantiles…

 

Llevo ocho publicaciones que se repartieron en su día a todas las familias del colegio. Las cuatro primeras se refieren a la recopilación de folklore oral, se propusieron desde la biblioteca y desde allí se confeccionaron y repartieron: Una bolita de algodón, El patio de mi casa, De ayer a hoy y Así nos lo han contado… Las otras cuatro, se hicieron desde el tercer ciclo. Son actividades de búsqueda documental y están relacionadas con el eje de trabajo del colegio: “S de Servet”, “N de Nicaragua”, “A de agua y Aragón” y “C de convivencia”…

 

Llevo varios ejemplares del boletín Bibliotelandia que, desde 1989 ha editado ya 59 números y que guarda memoria de lo que hemos ido haciendo… Llevo algunos cuadernos sacados de la maleta familiar, en el que madres o padres escriben sus apreciaciones, sus sugerencias sobre el uso que han hecho y el contenido de la misma. Llevo algún dossier de prensa, recogiendo artículos que hablan de libros, lecturas y bibliotecas y que durante años fui depositando cada poco tiempo en el expositor de la sala del profesorado. Llevo algún dossier de viñetas de prensa, en las que se da un repaso especial ala actualidad, como un ejemplo de un material barato que podemos confeccionar y acercar a las familias….

 

Llevo algunas bases de trabajo que permitieron a los chicos recortar, decorar y montar dragones o vestir de manera original un dibujo de niño o niña… Llevo un par de libritos impresos que regalamos al finalizar alguna de las actividades propuestas; por ejemplo, el de leyendas del mundo ilustrado por madres y criaturas o el que se titula “Los libros no se comen, pero alimentan” que recoge un resumen de lo que se hizo en el colegio… llevo los seis cuadernillos que confeccioné en los años 2000 y 2001 para el Gobierno de Aragón y que intentaban ser materiales útiles para el fomento de la lectura. Llevo un ejemplar de “Con H de humor”, en el que tengo varios recursos de lectura y escritura. También encuentran acomodo dentro de esta particular maleta viajera los ABCdarios de pequeño tamaña: el “de los efectos fantásticos que puede producir la biblioteca escolar”; el “de lo que debería ofrecernos un buen libro”;  el de “una escuela por orden alfabético” y el que contiene la “carta a maestras y maestros que empiezan”…

Llevo algunos “libritos” confeccionados con las “conversaciones escritas” que hemos mantenido con algún autor del que hemos leído un libro: le hemos mandado nuestra opinión y nuestras preguntas y él nos ha contestado una por una. También fotocopias de artículos que deseo repartir entre los asistentes o cuadernos de escritura para hacer in situ…

 

Llevo también algunos CDs con materiales para proyectar y un pen-drive con lo mismo. Mi amiga Ana G. de Jaén “se apiadó” de mí el año pasado y cuando vio lo que trajinaba, se ofreció a escanear libritos y cuadernillos y convertir cada uno en un archivo pdf, con la finalidad de no tener que acarrear con la maleta. Hizo un gran trabajo y me hizo un buen regalo, pero me siento más seguro con la maleta a cuestas, aunque algún rato maldigo de ella porque he puesto más cosas de las que necesitaba y su peso llega a incomodarme.

 

Este curso ha ido conmigo a todos los sitios en los que he estado. Sin ir más lejos, ha compartido conmigo la última gira andaluza: Huelva, Sevilla, Alcalá de Guadaira y Córdoba. Cada día, he ido sacando, más o menos ordenadamente, su contenido para mostrarlo y pasarlo a las manos de los asistentes y cada día he recogido todo con apresuramiento y sin ningún orden. Esa circunstancia ha supuesto que, también cada día, al regreso al hotel, debía dedicar un buen rato a reordenar los materiales para el día siguiente. En todos los sitios, la maleta es mirada con curiosidad y cuando de su panza empiezan a salir “criaturas”, la curiosidad da paso a la sorpresa.

 

“Mi maleta viajera” está siempre dispuesta; descansa aquí a mi lado y guarda en su interior una muestra nutrida y nutritiva de trabajos individuales y colectivos: palabras envasadas, versos sorprendentes, ilustraciones llenas de naturalidad, algunos ejercicios de la imaginación y otros productos derivados de la fantasía… Mi maleta viajera está siempre a lo que le mande. Que hay que salir zumbando, pues me acompaña; que ahora toca descansar, pues no dice nada y espera su momento.

 

Ahora mismo, está velando armas, descansando de un largo viaje y, precisamente, eso es lo que voy a hacer yo, llegados a este punto, irme a descansar porque ya les he contado aquello que quería contar… Aunque me faltaría añadir una cosa más. A veces, la maleta guarda también hojas y libretillas con mis desvaríos. Éste es reciente:

 

El día 20 de febrero, cuando regresaba desde Madrid, cogí la prensa que ofrecían en el AVE. En el ejemplar de La Vanguardia, encontré que aparecían los nombres de todos los santos del día y me puse a hacer rimas:

 

.. Santa Jacinta, ¡joder qué pinta!

.. San Tiranión, ¡toma un bombón!

.. San Nemesio; este nombre no tiene precio.

.. San Eleuterio, ¡acláranos el misterio!

.. San Nilo, vete por donde has venido.

.. San Peleo, como no tengo libros, no leo.

.. Santa Amada, sé buena y súbete la falda.

.. San Sadot, ¿es nombre de señora o de señor?

.. San León: santo con melena y depredador.

.. San Zenobio, haz un milagro y encuéntrame novio.

 

 

 

LA PRENSA EN LA VIDA Y EN EL AULA (I)

Desde que comencé a trabajar en la escuela, consideré que la prensa era un auxiliar de trabajo, una herramienta pedagógica da indudable valor. Mantengo esa idea y, siendo consecuente con ella, sigo utilizándola habitualmente en el aula. La cartelera de la clase está siempre llena de recortes, de artículos, de viñetas, de páginas enteras sacadas de los diarios para que los chicos las vean y las lean (al menos los titulares) y también, siempre, para que yo pueda hacer un comentario en voz alta del contenido de cada documento que cuelgo (luego quienes quieren, lo descuelgan para ojearlo o leerlo o llevárselo a casa para hacerlo con más calma).

 

Los periódicos no se escriben para niñas, para niños, pero son los mejores soportes para ir fijando la actualidad y traerla a la clase. Siempre me ha obsesionado la idea y la circunstancia de que la escuela viva de espaldas a lo que pasa. Con frecuencia ocurre así. En la prensa podemos encontrar documentos gráficos, de información, de opinión, de contraste que deben ayudarnos a saber interpretar otros lenguajes y a actualizar algunos conocimientos enciclopédicos… La prensa, en cuanto material escrito, nos propone también una lectura y una reflexión sosegada que facilita, como digo, su uso como herramienta pedagógica.

 

Cuando era pequeño, década de los sesenta, bajaba desde Labuerda (mi pueblo natal) hasta Escanilla (el pueblo de nacimiento de mi madre) con frecuencia. Mis tíos Rosario y Federico estaban suscritos al Heraldo de Aragón y su llegada, a través del correo, era siempre esperada y disputada: titulares de noticias generales, titulares de noticias deportivas, fotografías… Lo leíamos antes de comer, después de la comida, por la noche; pasaba de mano en mano… ¡Y eso que en aquellos tiempos, llegaba con un día de retraso! Me gustaba bucear en la montaña de periódicos atrasados guardados en la falsa. Eran tiempos en los que los bocadillos se envolvían con papel de periódico; también se envolvían con lo mismo los zapatos, el calzado, cuando se salía de viaje; después de fregar los suelos (en algunos casos, suelos de losas de piedra oscura) se colocaban hojas de periódico abiertas para poder pasar antes de que se secaran; con hojas de periódico se encendía el fuego cada mañana y, en ocasiones, se envolvían los desperdicios del pollo recién muerto y trinchado o los despojos del conejo que se iba a cocinar, antes de tirarlos al corral. ¡Muchos usos tenían los diarios, una vez leídos!

 

Decía antes que me gustaba remover el montón de periódicos atrasados, ir pasando páginas y recortar aquello que me llamaba la atención. Hoy conservo esa afición. Almaceno en casa los periódicos que vamos comprando y cuando el montón ya es grande, empiezo por el final, por los más viejos y recorto titulares con humor, mapas regionales, columnas de contraportada, viñetas humorísticas, hojas completas que hacen referencia a asuntos literarios, científicos, de naturaleza y medio ambiente…; en unos casos, irán a alguna carpeta o dossier temáticos o a los cuadernos grandes donde pego noticia no muy largas, columnas o a las cajas donde guardo fotografías o viñetas; otros, directamente a la cartera para llevar a clase; alguna noticia se convertirá en documento de trabajo del que haré copias para todos los niños y niñas del aula… A medida que paso hojas, encuentro informaciones que no vi el día que compré ese periódico y quedo sorprendido (por lo que dicen y por no haberlas leído en su día) o releo algunas que me llamaron la atención y me gustaron… Decido qué recorto y qué guardo, aún a sabiendas de que, pasado un tiempo, es posible que no encuentre la razón que me asistió en el momento de recortarlas y guardarlas… Rara vez encuentro el valor necesario para coger un montón de periódicos viejos y tirarlos al contenedor del papel sin revisarlos todos o en buena parte… Y no sólo me ha pasado eso con los que compramos diariamente Mercè o yo. Cuando vivía mi suegro, compraba la Vanguardia y las iba guardando hasta que íbamos un fin de semana a Barcelona y yo encontraba un par de horas para hacer una somera revisión, de la que siempre extraía materiales interesantes que recortaba y guardaba. Lo mismo hacía con el Heraldo de Aragón al que estaban suscritos mis padres en Labuerda. Ocupaba, cada vez que subía por allí, un buen rato en revisar algunos “heraldos” y obtener materiales de interés para mis dossieres o para el aula. Ni que decir tiene que cuando hago esas revisiones, no repaso el periódico entero, sino que miro directamente aquellas páginas en las que es más probable que pueda encontrar algo que me apetezca guardar. Es la ventaja de ser un documento organizado en secciones fijas que se localizan siempre en las mismas páginas.

 

La lista de materiales que nos pone en bandeja un periódico en la escuela es larga: dibujos, fotografías, infografías, cuadros estadísticos, mapas, titulares, cuadros informativos, anuncios, páginas completas de publicidad, columnas de opinión, viñetas humorísticas, noticias de temas muy variados, páginas especiales conmemorativas, suplementos… Durante este curso, tenemos en clase cuatro montones acumulativos con esos suplementos especiales: el “pequeño país” de los domingos; el suplemento “El viajero” y otros dedicados a espacios naturales o comunidades autónomas, suplemento mensual sobre salud o sobre naturaleza…; el Heraldo escolar semanal y el suplemento de los lunes del Heraldo, dedicado a asuntos de naturaleza ("Frontera azul"), espacios geográficos de interés, especies de flora y fauna... Los chicos saben que pueden coger uno o dos cada día y llevárselos a casa en la carpeta de ir y venir para leerlos o darlos a leer a la familia. Algunos no se los llevarán en todo el curso, pero otros lo hacen con regularidad.

 

Este curso escolar, por no irnos más atrás, hemos organizado dos pequeñas exposiciones con materiales obtenidos en los periódicos. La primera, de la que ya hablé en este blog, tenía que ver con las viñetas humorísticas que se referían a los libros y la lectura. Elaboramos unos sencillos documentos para acompañar a los chicos a visitarla y resultó interesante ver como sí entendían muchas cosas que en un principio parecían difíciles. La exposición proponía una mirada especial sobre unos materiales especiales que invitaban a reflexionar. La segunda es otra exposición de páginas del Heraldo de Aragón que recogí el pasado verano. Cada página ofrece información sobre uno de los países que estuvo presente en la Expo del agua de Zaragoza. La estamos visitando con los chicos del tercer ciclo y con ayuda de un documento que les invita a fijarse en algunas cosas y a recoger algunos datos concretos que luego nos permiten leer y comentar. Es una manera de enfrentarlos a otros soportes informativos y a tratar de desentrañar su significado, además de aprender a leerlos.

 

A lo largo del curso, en la cartelera de clase y también en la de la biblioteca escolar; voy colgando noticias relacionadas con avances científicos; con descubrimientos y viajes al espacio; con noticias relacionadas con la concesión de premios literarios; con centenarios de personajes históricos o personas que realizaron contribuciones relevantes a la humanidad; noticias actuales sobre la salud ecológica del planeta; noticias curiosas que nos hacen reír; viñetas humorísticas que nos hacen pensar… Algunas de ellas, como también he insinuado anteriormente, se convierten en fichas de lectura, reflexión, comentario y trabajo… En otros casos, algunos elementos de la prensa nos sirven para trabajar la creatividad o hacerlo con sentido del humor, pues desarrollamos algunas estrategias que propician ambas cosas: cuando inventamos noticias nuevas con fragmentos de titulares o cuando desarrollamos posteriormente alguna de ellas; cuando buscamos rimas con los titulares de las noticias o completamos un abecedario fijándonos en la inicial de cada una de ellas; cuando recortamos nombres de países del mundo, los situamos en un mapa, localizamos la capital… Tengo preparado un cuaderno para trabajar sistemáticamente la prensa en el aula: analizando una portada, inventando otra, localizando las secciones, coloreando unas viñetas que resumen los pasos en la confección de un periódico… Cada día, antes de comenzar la clase, dos niñas o dos niños encienden el ordenador y seleccionan una noticia que luego comentamos en voz alta. Posteriormente, copian al dictado un resumen breve de la misma en el “Cuaderno de noticias” que nació y existe para ese fin.

Como ven, el tema es inacabable y esto debía ser un aperitivo, así que prometo volver a hablar del asunto más adelante.

LA ESCRITURA Y LA MEMORIA

Soy de los que cree que poner por escrito lo que vamos haciendo, que reflexionar y escribir, que dejar constancia escrita de las sensaciones y vivencias es una manera de contribuir a dar forma a un corpus amplio y universal, probablemente muy significativo de lo que somos, de lo que hemos hecho, de lo que han generado nuestras interrelaciones con otras personas, etc.

Como maestro entiendo que es conveniente, con frecuencia, que el alumnado escriba con una finalidad determinada, que sepa el niño y la niña cuál es el objetivo de ese texto libre o sugerido, de esa reflexión, de esa composición imaginativa… si acabará siendo una carta para intercambio escolar o un “libro libre” de textos y poemas o un pregón para leer en algún acto o un regalo para un familiar o  una reflexión para publicar en el blog… es evidente que lo que se escribe permanece y puede ser enviado y publicado y leído con el paso del tiempo.

A medida que crecemos, en ocasiones, vamos descubriendo lagunas en el recuerdo porque nos faltan materiales que puedan estimularlo y refrescarlo con más precisión. Una fotografía puede hacer ese papel de activadora de la memoria y de propiciar una “lectura” compartida de la misma con todos los que aparecen en ella. Los textos, crónicas, reflexiones, poemas, cartas, etc. que vamos escribiendo apuntan igualmente, y con más precisión, en esa dirección.

Como lo veo así y así lo pienso, he buscado siempre la manera más eficaz de ponerlo en práctica. Para conseguirlo, estimulo todo lo que puedo la edición de revistas y boletines; la confección de libros de distintos tamaños, formatos y contenidos; la correspondencia e intercambio escolar; la creación y mantenimiento de este blog; el trabajo escolar con cuadernillos personales: que fijen noticias, reflexiones y valoraciones, trabajos de investigación, viajes y visitas… Todo tiene la misma finalidad: que cada cual guarde esos materiales que podrán ser, con el paso del tiempo, elementos autobiográficos de interés y también es una manera de poner en valor una parte de nuestro trabajo.

 

 

Cuando escribo estas líneas, el número 59 del boletín BIBLIOTELANDIA está ya dispuesto en la imprenta. La colección de esos boletines guarda con precisión una buena parte de la historia de nuestra biblioteca escolar. En sus páginas se pueden leer los principales acontecimientos, los relatos de la mayor parte de las actividades impulsadas, algunas fotografías, comentarios, reseñas de libros, opiniones, noticias culturales… Y todo eso, con el paso del tiempo, adquirirá mucho más valor porque cualquier persona podrá, hojeando esos documentos, acercarse a un equipamiento pedagógico significativo e innovador, a un esfuerzo colectivo que ya lleva 21 años vivo y podrá conocerlo, valorarlo y tomar nota de lo que allí se cuenta, para repetirlo o para evitarlo…

En este número de Bibliotelandia, por ejemplo, algunos chicos y chicas que han ejercido de cuidadores de la biblioteca en el primer trimestre del curso 2008-2009, escriben unas líneas sobre su experiencia. Creo que son opiniones que merecen nuestra atención… Estarán “doblemente” escritas: impresas y reales en el boletín de la biblioteca y en formato virtual en este blog y podrán ser leídas por muchas personas.

 

.. La experiencia de ser bibliotecaria, me ha parecido muy interesante, por 4 razones: La primera, es que me he podido sumergir durante unos meses, explorando  todos los materiales que hay dentro, que por cierto, ¡Hay unos cuantos! La segunda, es que mientras ordenaba la biblioteca, iba mirando los libros, y me sorprendía, porque algunos los habíamos comentado en clase, pero no sabia que estaban... La tercera, es que muchos días consultaba revistas que había allí, periódicos... La cuarta, es que también tenía la posibilidad de hacer algún trabajo, conectarme a Internet...

Este periodo de tiempo se me ha pasado volando. La función de un bibliotecario, es atender a la gente que viene, ordenar y limpiar la biblioteca. Desde que estoy de bibliotecaria leo mucho más, ya que yo voy viendo las novedades  del expositor, libros en la estantería... Me gusta mucho que la gente visite a la señora biblioteca, y que la gente se lleve libros a casa. (Alba Buisán)

 

.. Me ha gustado mucho la experiencia de ser bibliotecaria. Yo hago de bibliotecaria todos los lunes. Hay días que hay algún problema y lo que hacemos es avisar a nuestro tutor Mariano. Atender a la gente, ordenar las estanterías no es un trabajo muy duro, es muy sencillo. A veces niños o niñas se pasaban del plazo en que tenían que devolver los libros y los avisábamos para que los devolvieran. Me gustaría seguir siendo bibliotecaria durante todo el curso pero no puede ser.  Ha sido interesante ser bibliotecaria. Estar una hora a la semana no es nada, se puede pasar en la biblioteca  perfectamente, se pasa volando. Todos estos días en la biblioteca me han servido además para poder ver libros que nunca había visto. Mientras ordenaba, veía libros que me llamaban la atención,  los cogía y los ojeaba. Bueno ha sido una muy buena experiencia. (Marina Escandil)

 

.. Me ha parecido muy interesante ser bibliotecaria porque de esta manera he podido estar más rato en la biblioteca del Miguel Servet.  Me gustó mucho lo que teníamos que hacer; por ejemplo: ordenar toda la biblioteca, mantener la biblioteca en silencio, poner todas las tarjetas de los libros que se cogía la gente en su curso, si alguien tenía un libro hace mucho tiempo darle las tarjetas a Mariano, dejar a la gente ponerse al ordenador si tiene que hacer algo del colegio… Lo que me sorprendió fue algunas reglas que teníamos, por ejemplo: si venía alguna profesora, darle nosotros y nosotras las fichas que estaban en una carpeta.  Me ha gustado mucho ser bibliotecaria tanto tiempo. (Judit Ainoza)

 

.. Nunca había llegado a imaginar que pudiera llegar a ser bibliotecaria. Para mí ha sido una experiencia  muy bonita y os voy a explicar por qué. Pues veréis, a mí no me gustaba nada leer y desde que soy bibliotecaria no sé que me ha pasado que siempre tengo ganas de leerme un libro. Hemos tenido días buenos y días  malos, los malos ya los he olvidado solo me voy a quedar con los buenos momentos. He visto a mucha gente leer, disfrutar de su lectura, en los ordenadores buscando información, en los blogs poniendo comentarios…

Ser bibliotecaria ha sido fenomenal y creo que todos los que lo hemos sido somos más responsables. Todos los que hemos sido bibliotecarios hemos aprovechado una oportunidad maravillosa  y no me arrepiento de haberlo  hecho. (Ainoha Jodar)

 

.. A mí hacer de bibliotecario me gusta, aunque alguna vez no me acuerde de que tengo que ir a la biblioteca a ordenar libros, apuntar libros que se cogen y se devuelven, apuntar para buscar información en Internet, que son algunas de las faenas que hacemos en la biblioteca.

Aunque a veces no tengo muchas ganas de hacer de bibliotecario la mayoría de veces lo hago con mucho gusto. Hay veces que entra en la biblioteca niños problemáticos y nosotros los bibliotecarios tenemos que poner orden.

También a veces se encuentran libros dañados y tenemos que llevárselos a Mariano, nuestro profesor, para que los guarde y después repararlos. Éste, entre comillas, trabajo voluntario sirve para que la biblioteca sea un lugar agradable de estudio y lectura, por eso nos presentamos para bibliotecarios. A mí este trabajo me ha gustado realizarlo. (Julen Martínez)

 

.. A mí me gusta mucho ser bibliotecaria, sobre todo porque eres la responsable, la que manda… Ser bibliotecaria es bueno para los que no leen porque cuando estás anotando algún libro prestado, te fijas en el título y algunos te llaman la atención y te apetece leerlos. Pasa lo mismo con los libros de las estanterías; cuando estás ordenando, miras los libros y algunos te llaman mucho la atención. El trabajo consiste en anotar cuánta gente entra en la biblioteca, apuntar los libros que se lleva la gente y recoger los que devuelven, anotar a las personas que quieren hacer un trabajo utilizando los ordenadores, ordenar los libros en las estanterías… (Isabel Barrafón)

 

.. Todos estos meses que hemos sido bibliotecarios nos han servido para leer más, para conocer libros de la biblioteca que no conocíamos, para aprender más…

La biblioteca de nuestro colegio está dotada de muchos libros: unos infantiles, otros para adultos; unos nos harán reír, otros que nos harán llorar… pero en definitiva todos nos aportarán algo. Un ejemplo es que si leemos más al escribir no tendremos tantas faltas de ortografía porque ya las habremos visto y nos acordaremos.

Ya sé que les hemos de dejar sitio a la otra clase de sexto, pero no me quiero ir. (Marc Sarrau)

 

.. Me gusta mucho ser bibliotecaria. Como nuestra función es atender a la gente que viene a la biblioteca, y ordenar libros, conocemos a gente, y miramos libros sobre diferentes temas. A mí siempre me ha gustado leer, pero ahora que soy bibliotecaria, me acerco más a los libros. Y antes solo me gustaban los libros de literatura, y ahora, también me gusta ojear las enciclopedias, los diccionarios, los libros de ciencias naturales, de historia, etc. Lo que más me gusta de la biblioteca, es leer, y ver como los niños se sienten a gusto leyendo o buscando información. Lo que menos me gusta, es que la gente grite, corra o coma dentro de la biblioteca. (Ainoa Rivas)

 

30 de enero: Día escolar de la no violencia y de la paz

(Algunos documentos para comentar en el aula, a propósito de esta celebración)

1.- Muy ilustrativa la lectura de este cuento del escritor ruso, Leon Tolstoi, titulado: LA RIBERA DEL OKA

(En Rusia, hay un río Oka que es afluente del Volga. Tiene un curso de 1495 km, en los cuales atraviesa las óblasts rusas de Oryol, Tula, Kaluga, Moscú, Riazán, Vladimir y Nizhny Nóvgorod, nace en Alexandrovka desembocando en la ciudad de Nizhny Nóvgorod.

En España hay dos ríos con esa denominación: El río Oka, también suele aparecer escrito como Oca, es un río de la vertiente cantábrica de la península Ibérica que discurre por tierras de Vizcaya en el País Vasco (España). Corre en dirección sur norte desembocando en el estuario del Urdaibai. Tiene una longitud de 17 km. Otro río Oca recorre la provincia de Burgos y desemboca en el Ebro.)

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En la ribera del Oka vivían felices numerosos campesinos; la tierra no era fértil pero, labrada con constancia, producía lo necesario para vivir con holgura y aún daba para guardar algo de reserva.

   Iván, uno de los labradores, estuvo una vez en la feria de Tula y compró una hermosísima pareja de perros sabuesos para que cuidaran su casa. Los animalitos al poco tiempo se hicieron conocidos por todos los campos de la vega del Oka por sus continuas correrías, en las que ocasionaban destrozos en los sembrados; las ovejas y los terneros no solían quedar bien parados.

   Nicolai, vecino de Iván, en la primera feria de Tula compró otra pareja de perros para que defendieran su casa, sus campos y sus tierras.

   Pero, al tiempo que cada campesino –para estar mejor defendido- aumentaba el número de perros, éstos se hacían más exigentes. Ya no se contentaban con los huesos y demás sobras de la casa, sino que había que reservarles los mejores trozos de las matanzas y hubo que construirles recintos cubiertos y dedicar más tiempo a su cuidado.

   Al principio, los nuevos guardianes riñeron con los antiguos, pero pronto se hicieron amigos y los cuatro hicieron juntos las correrías.

   Los otros vecinos, cuando vieron aumentar el peligro, se hicieron también con sabuesos, y así, al cabo de pocos Años, cada labrador era dueño de una jauría de 10 ó 15 perros. Apenas oscurecía, al más leve ruido, los sabuesos corrían furiosos y armaban tal escándalo que parecía que un ejército de bandidos fuera a asaltar la casa. Los amos, asustados, cerraban bien sus puertas y decían:

   - ¡Dios mío! ¿Qué sería de nosotros sin estos valientes sabuesos que abnegadamente defienden nuestras casas?

   Entretanto, la miseria se había asentado en la aldea; los niños, cubiertos de harapos, palidecían de frío y de hambre, y los hombres, por más que trabajaban de la mañana a la noche, no conseguían arrancar del suelo el sustento necesario para su familia. Un día, se quejaban de su suerte delante del hombre más viejo y sabio del lugar, y como culpaban de ella al cielo, el anciano les dijo:

-         La culpa la tenéis vosotros; os lamentáis de que en vuestra casa falta el pan para vuestros hijos, que languidecen delgados y descoloridos, y veo que todos mantenéis docenas de perros gordos y lustrosos.

-         Son los defensores de nuestros hogares- exclamaron los labradores.

-         ¿Los defensores? ¿De quién os defienden?

-         Señor, si no fuera por ellos, los perros extraños acabarían con nuestros ganados y hasta con nosotros mismos.

-         ¡Ciegos, ciegos! –contestó el anciano- ¿No comprendéis que los perros os defienden a cada uno de vosotros de los perros de los demás, y que si nadie tuviera perros no necesitaríais defensores que se comen todo el pan que debiera alimentar a vuestros hijos? Suprimid los sabuesos, y la paz y la abundancia volverán a vuestros hogares.

   Y siguiendo el consejo del anciano, se deshicieron de sus defensores y un Año más tarde sus graneros y despensas no bastaban para contener las provisiones, y en el rostro de sus hijos sonreía la salud y la prosperidad.

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2.- Leo en El País del 25 de enero: “Vuelta a clase en Gaza entre los escombros. 200.000 escolares reanudan el curso tras la ofensiva israelí”.

La crónica, firmada por Juan Miguel Muños, dice: “Comenzaron a verse mochilas en las espaldas de los niños de Gaza. Volvieron ayer a las escuelas unos 200.000, aunque otros tantos tardarán algún tiempo en pisar sus aulas porque los colegios de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) abrirán sus puertas en los próximos días. Ahora siguen atestados de personas que tuvieron que abandonar sus casas para comprobar a su regreso que de ellas sólo quedan un montón de escombros. Buena parte de los estudiantes no escuchará a sus profesores en las escuelas a las que siempre acudieron. Las bombas israelíes las han aplastado. Literalmente.

En uno de los centros de Beit Lahia, decenas de alumnos podrían entrar en las aulas por los boquetes abiertos por la artillería israelí.Es un alivio también para los adultos. Jalil, padre de cuatro hijos, asegura: “Es casi insoportable estar todo el día con ellos metidos en casa. Es para volverse locos. Los niños necesitan correr, jugar e ir a clase”… No aprenderán mucho los próximos días porque el Ministerio de Educación ha recomendado a los profesores que presten ayuda psicológica a unos menores que padecen un trauma descomunal. Han aprendido demasiado para su edad en 23 días de guerra…”

 

3.- Un par de poemas para terminar

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron a por mí,
no quedaba nadie para protestar
.

(Martin Niemöller,
aunque se le atribuye a Bertolt Brecha)

…………..

 

"Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito
llenas de llanto las mejillas.
¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas!
¡Paz hasta el fin del infinito!
No otra palabra, no otro acento
ni otro temblor entre las manos.
¡Paz solamente! ¡Paz, hermano!
Amor y paz como sustento."

 

Rafael Alberti

Que no vuelva a haber otra guerra,

pero si la hubiera,

¡que todos los soldados

se declaren en huelga!

 

Gloria Fuertes

 

 

EL DESEO DE APRENDER

Ahí está posiblemente el secreto de todo el tinglado escolar. ¿Quién pierde y quién conserva el deseo de aprender, con  el paso del tiempo y por qué ocurre eso? Y también, desentrañando y poniendo orden en otros interrogantes, claro: ¿Qué personas, qué tipo de organización, qué relaciones, qué infraestructura, qué metodología, qué programas, qué objetivos se manejan, qué contenidos se sacralizan, qué evaluación se impone, qué materiales se usan…?

 

Hay historias cotidianas, mínimas (pero muy ejemplarizantes), de la gente corriente que pueden darnos alguna pista y que no debemos despreciar. Por eso, en esta ocasión tomo prestadas las palabras que Rosa Montero convirtió en hermosa y testimonial columna periodística en El País, el pasado 13 de enero del corriente. El texto se titula “GUERRERA” y dice asÍ:

 

 

“Sucedió hace un par de meses, en la mañana de un mustio y helador día de otoño. A una hora temprana y todavía oscura, Pilar, profesora en un instituto del barrio de Guinardó, en Barcelona, llegó a su trabajo e intentó entrar con su coche al aparcamiento del centro. Delante de la puerta corredera había una anciana. "¿Trabaja usted aquí?", preguntó la mujer. La profesora contestó que sí, y entonces la señora aguardó a que aparcara. Luego se acercó a Pilar y le dijo tímidamente lo que estaba buscando: "He venido a la escuela porque me gustaría aprender a escribir". Llevaba desde las ocho de la mañana pegada a la puerta a la espera de poder hablar con alguien.

La mujer tiene 82 años, se llama Mari y reside en un hogar tutelado para ancianos. Ahora Pilar va a su casa cuando puede y le da clases. A ella y a otras dos amigas de su edad que se han sumado. No sé nada de la vida de Mari, pero me imagino que no ha debido de ser nada fácil. Ninguna vida lo es, pero si llegas a los 82 años sin saber escribir, y probablemente leyendo fatal, entonces es que has sido especialmente pobre, especialmente marginada y desposeída, porque el primer derecho y la primera riqueza es la cultura. En el mundo hay 770 millones de analfabetos, que es cerca del 9% de la población, y el 64% de ellos son mujeres. Y en esta España tan supuestamente rica y ultramoderna tenemos 850.000 iletrados (un 2,3%), y la desproporción entre sexos es aquí todavía un poco mayor. Lo que quiere decir que por cada hombre hay dos mujeres y pico. Una de ellas, la muy guerrera Mari, que en el invierno de su vida decidió lanzarse a la calle una mañana oscura en busca de una escuela en donde la enseñaran. Cuántas veces habrá soñado con poder aprender. Y cuánta fuerza y cuánta inteligencia hay que tener para perseguir ese sueño hasta cumplirlo.”

 

Leímos en clase esta columna: individualmente y en silencio, primero y luego en voz alta. Comentamos, explicamos y cada cual escribió una reflexión al lado de la columna periodística que tenía fotocopiada encima de su pupitre. En este caso, la sugerencia y el ánimo para escribir vino de la lectura de una pequeña columna del periódico. Su contenido nos permitió reflexionar individualmente y colectivamente desde un nuevo punto de vista y estos son algunos fragmentos de esas reflexiones:

 

.. “Cuando he leído este artículo me ha parecido que Mari tenía unas enormes ganas de aprender a leer y escribir.

Al mismo tiempo, me he acordado que mi abuelo Salvador no fue a la escuela, ya que desde muy pequeño tuvo que ir a trabajar en el campo. Cuando se casó con mi abuela, vio que la lectura y la escritura eran muy importantes, así que mi abuela le enseñó a leer y escribir. En cuanto supo leer, se sacó el carnet de conducir. Muchas veces nos dice que ahora que tenemos la oportunidad de ir a la escuela, que la aprovechemos para tener más cultura”. (Alba)

 

.. “Mari, a sus años, me parece muy valiente… Y, por cierto, mi bisabuela hace dos años no sabía casi nada, pero ahora sabe casi más que yo. No ser analfabeta es muy importante para ella. Muchas veces que voy a verla, leemos un cuento, escribimos una canción o lo que nos pasa por la cabeza. Yo creo que es un esfuerzo muy grande por su parte y por la de la familia. Esta lectura me ha dicho que aproveche el tiempo que cuando sea mayor ya no podré recuperarlo. En estos momentos me va a cambiar la vida como persona y como estudiante…” (Pablo)

 

.. “Yo creo que esta señora debe tener un poco de rabia dentro y eso es lo que le ha dado las fuerzas y la valentía para ir a la escuela a la espera de algún profesor que le enseñe. A mí eso me ha parecido memorable por su parte. Las ganas de aprender le han servido para encontrar a alguien que le enseñe. Ha sido un texto bonito de leer”. (Julen)

 

.. “Me ha conmovido la historia de Mari y saber que como ella, muchas otras personas tienen deseos de aprender. Su actitud es muy valiente, porque es bueno que una persona que no pudo estudiar lo haga cuando puede. Es muy importante tener ilusión por algo bueno”. (Marc)

 

.. “Esta anciana tiene muchos deseos de aprender y le habría encantado poder ir a la escuela, en cambio hay niños que no sienten nada por aprender a leer, a escribir y a saber mucho más. No todos los niños pueden ir al colegio. Somos muy afortunados de vivir donde vivimos y poder ir a la escuela. Creo que Mari ha hecho muy bien en salir a la calle  en busca de alguien que le ayude…” (Marina)

 

.. “Yo daría muchas gracias a Pilar por hacer lo que ha hecho: dar clase a Mari y a dos amigas. Seguro que ese sueño que ya ha cumplido Mari llevaría muchos años intentando hacerlo realidad. Con 82 años ha sido muy inteligente y valiente. Yo no conozco a nadie de mi familia que no sepa leer…” (Jéssica)

 

.. “Esta señora, de pequeña, yo creo que no pudo ir a la escuela porque tenía poquísimo dinero para comer. Yo creo que ha sido muy valiente, fuerte y con muchas ganas por poder saber leer y escribir.

Mi abuela no sabe leer, pero escribir sí, porque su madre (mi bisabuela) le aprendió a escribir. Mi abuelo, cuando yo tenía tres años, me enseñaba a escribir: s, b, ñ, n, l, a… y poco a poco fui aprendiendo”. (Felipe)

 

.. “A mí me ha gustado mucho este texto porque te das cuenta de lo importante que es saber leer o saber escribir. Yo no me imagino la vida sin saber leer porque es como nos lo ha dicho nuestro profesor, si tú vas por la carretera y ves un cartel, pero no sabes lo que pone, es como si estuvieses perdida. Yo creo que haber leído este texto es muy bueno para nosotros, porque ver como una persona mayor tiene tantas ganas de aprender, nos hace recapacitar para pensar que tenemos que aprovechar ahora que podemos estudiar y no cuando seamos viejo…” (Isabel)

 

.. “Me ha parecido asombroso que una mujer con 82 años tenga esos deseos de saber escribir, saber leer, etc. Yo creo que esta persona ha tenido que ser muy valiente, porque a su edad la mayoría sólo quieren descansar y Mari tiene esos grandes deseos de aprender…” (Ainoha)

 

.. “Bueno, a mí me ha parecido muy bien lo que ha hecho la señorita Pilar, que daba clases a las ancianas para que aprendan. A mí me ha parecido bien que Mari, que tienen 82 años, aún quiera aprender a leer y escribir.

Me ha parecido muy bien que hayamos leído esta noticia. Me he puesto triste por lo que ha pasado a Mari, pero contenta porque haya aprendido a leer y escribir”. (Gyuzel)

 

.. “Mi madre no sabe leer y mi padre no sabe leer, pero mi tío sí. Cuando traigo los exámenes se los doy a mi tío y él se los enseña a mi familia. Yo leo a mis padres las cartas y si no se las lee mi tío. Mi madre estuvo en el colegio dos años y mi padre ni ha llegado a los cinco años. Mis padres me cuentan sus historias. Mari ha sido una persona valiente y así tendrían que ser todas las personas…” (Siu)

 

.. “Lo que hizo Mari es tener mucha valentía y muchas ganas de aprender… No todas las personas tienen la oportunidad de aprender cosas en la escuela. Todo el mundo tendría que tener el derecho a poder aprender cosas nuevas todos los días y como dice Pilar la primera riqueza es la cultura”. (Yanina)

 

Bueno, una columna periodística en este caso nos ha ayudado a conocer la sorprendente fuerza que guardan algunas personas y a reflexionar sobre algo con lo que no contábamos. Así es la vida y como decía le refrán: “Donde menos te lo esperas, salta la liebre”.

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P.D. Faltan cinco minutos para que termine el día 20 de enero (fiesta de San Sebastián en mi pueblo). Hoy ha terminado la desgraciada era Bush y ha comenzado la era Obama. Ojalá el mundo mejore con su liderazgo.

FRÍO Y SOLEDAD

Ayer cerramos la puerta de la casa de Labuerda y regresamos al lugar de trabajo con el que teníamos hoy una cita ineludible. Hacía un frío de mil demonios, el coche estaba rebozado de escarcha y el ambiente gélido se apoderaba de uno a poco que permaneciese en la calle, inactivo.

 

Tuve un sentimiento de tristeza al girar la llave y sacarla de la puerta, al darme la vuelta y montar en el coche y durante un rato, iniciado ya el regreso, pensé en ello sin poderlo evitar: apagada la calefacción, bajadas las persianas y cerrados los postigos, el interior quedaba a oscuras y, poco a poco, recuperando la temperatura ambiente; es decir, poco más de cero grados centígrados.

 

A veces, cuando estoy sentado en mi silla y mesa de trabajo e, intermitentemente, miro hacia los muebles, hacia las paredes de la sala de trabajo, hacia los estantes de los libros, tengo la sensación de que los objetos cobran vida, de que la mirada de las personas que aparecen en las fotografías se torna más dulce, de que en los libros de los armarios y de las estanterías  palpitan las historias y pugnan los personajes por salir de su sueño profundo y se ofrecen para ser leídos y por tanto, resucitados… El calor de los radiadores, la luz de las bombillas o la que llega directamente del exterior por el balcón o las ventanas, la música que desafía con melodías y palabras al silencio y mi presencia crean esa sensación de que se anima lo inanimado; calor, luz, palabras y compañía parecen buenos ingredientes para vivir.

 

Me gusta pensar en ello, en que todo lo que me rodea, todo lo que guardo a mi alrededor en el “salón-estudio” donde me encuentro agradece mi presencia; a fin de cuentas, está allí porque yo lo compré como un recuerdo o lo rescaté de un abandono definitivo en el bosque o en un barranco; lo adquirí en una tienda de viejo o lo fotografié expresamente antes de que fuera destruido o poco después de haberlo descubierto; está allí porque es un libro leído y sus personajes ya tuvieron una oportunidad de vivir o porque sus formas caprichosas –caso de los fósiles- cautivaron mi atención durante unas cuantas excursiones; está allí acompañado, sin saberlo, por la persona que me lo regaló o como señal inequívoca de un viaje realizado; está allí como pieza de una colección más amplia o como testigo directo de un reconocimiento recibido; está allí porque fijaba un momento fugaz o porque es un eslabón que me une con otro tiempo… Para todos esos objetos he buscado un espacio agradable que, a su vez, haga agradable mi estancia en su compañía. Todo junto conforma una geografía de tamaño razonable que enmarca, de alguna manera, lo que uno es y lo que va haciendo.

 

Igual ocurre con el resto de la casa: todo se silencia, se detiene: nadie abrirá por un tiempo el cajón de los cubiertos; ninguna silla será separada de la mesa para que alguien descanse sobre ella; no se encenderá el fuego del hogar; los grifos permanecerán cerrados; la nevera no verá encenderse la luz interior y el hule de la mesa añorará las caricias diarias de la bayeta; las pinzas de la ropa seguirán todas juntas en el recipiente de mimbre blanco…

 

Por eso, en invierno, cuando se cierran las ventanas, se apaga la luz y también la calefacción, todo el interior de la casa se sumerge en la oscuridad, en el frío y la soledad y tengo la sensación de que esos objetos de mi entorno de trabajo, de lectura, de reflexión…, entran en una situación desfavorable; siento que sienten el frío y que se entristecen con la obligada soledad y que les gustaría sentirse iluminados más de vez en cuando. Desde la distancia, evoco esa situación y, como decía, hay en mí un asomo de tristeza.

 

No sólo las bajas temperaturas son responsables del frío, también la soledad obligada y el silencio que se deriva deben producir esa sensación. Lo experimento en Labuerda desde hace muchos años. En mi pueblo, hay calles que en los meses invernales están permanentemente desiertas, que no es posible entablar una conversación con nadie, simplemente porque todas las casas que las jalonan están cerradas. Me cuesta poco recordar la vida treinta años atrás y poner cara a las personas que vivían en cada casa: en ésta, un matrimonio de avanzada edad; en la siguiente seis personas: la abuela, los padres y tres hijos que acabaron emigrando a la ciudad; en la otra los padres con un hijo; en otra un matrimonio hoy fallecido… y así sucesivamente. Hoy, recorro las puertas con la mirada y levanto un acta desoladora: ésta sólo se abre para las fiestas; ésta otra un mes en verano; la siguiente lleva ya diez años cerrada; en esta otra, sólo algún fin de semana y unos días en verano… Recorrer algunos rincones de Labuerda en invierno es duplicar la sensación de frío: el atmosférico, lógico y razonable por la estación en la que estamos y otro tanto como consecuencia de la soledad y el espeso silencio que allí se respira.

 

A más de cien kilómetros de distancia de esos parajes de infancia, de esos lugares donde uno empezó a curtir la piel, a descubrir algunos significados de la vida, donde fraguó las primeras amistades y despertó a los primeros amores; a más de cien kilómetros de esa geografía amarilla, construida a base de recuerdos, pero actualizada con cada visita, con cada estancia vacacional, evoco estas sensaciones de silencio, frío y soledad.

 

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(Abro paréntesis). Las imágenes que llegan de Gaza y los testimonios extraoficiales que leemos en Internet producen cortantes escalofríos. Lo siento, no logro entender nada, como decía al final del post anterior. La única salida es el diálogo y las potencias mundiales y los líderes responsables de las mismas, deberían obligar a las partes a sentarse a negociar: ni un muerto más, ni una ocupación de tierras que alargue el conflicto, no más muros, no más lanzamientos de proyectiles… No se puede permitir que en el siglo XXI se produzcan matanzas de esta índole como si no pasara nada, en ninguna parte del mundo. No hemos aprendido nada de tanta barbarie como nos ha legado la historia. Resulta vergonzosa la doble moral permanente para juzgar determinadas actuaciones y resulta vergonzoso el comercio de armas, un negocio para algunos y la sentencia de muerte para otros.

ALGUNAS REFLEXIONES AL CAMBIAR DE AÑO

Hemos visto acabar un año y comenzar otro. En realidad, nada nuevo para quienes acumulamos ya más de medio centenar de ellos. El último mes, de éste que se va, ha sido un mes frío de verdad. Aquí en Labuerda, hemos pasado una semana durilla. Primero fue la nieve…, que tanta alegría produce como silencio deja. Ver nevar, desde el interior de la casa caliente, es un espectáculo bonito. Lo malo son las consecuencias que se derivan y en las que uno no piensa en primera instancia: las calles se vuelven intransitables, si se hiela todavía son más intransitables, el frío se apodera del ambiente, la humedad se generaliza… Si no es necesario salir a trabajar, no hay problema, te quedas en casa haciendo fuego, comiendo y bebiendo y ¡ya puede venir invierno nevado! Pero para quien debe desplazarse pronto por la mañana a otra localidad, a su lugar de trabajo, temiendo alguna placa de hielo o quien debe atender a su ganadería o quien vive del turismo rural y espera que los posibles clientes no se vean desanimados por las informaciones meteorológicas de las televisiones, etc. la cosa se torna algo menos amable e idílica. No obstante, como el espectáculo del paisaje nevado es algo grandioso y especial, uno no puede evitar salir de casa, armado de paraguas y cámara fotográfica (y bien arropado) para disparar fotografías a buen ritmo. Me gusta fijarme en las ramas de los árboles, inclinadas bajo el peso de la nieve que sutilmente se ha ido depositando sobre cada rama, sobre cada hoja; me gusta fotografiar las pisadas que quedan detrás de uno, cuando ha hollado un espacio virgen totalmente blanco… Me gusta, cuando ya ha dejado de nevar y el sol alumbra el mundo, hacer fotografías de paisajes despejados y, a la vez, tomar instantáneas de detalles pequeños que voy descubriendo, a medida que me desplazo por la orilla del río o del barranco, por las huertas, etc.

 

Y después de la nieve vino la lluvia. El cielo se mantuvo cubierto y aunque la lluvia no era intensa, era claramente disuasoria para objetivos de paseo, caminata y exploración de los alrededores. Vuelta por tanto a lo dicho para la nieve: quietos en casa y leña al hogar (y gasoil en la caldera, claro). Como alternativa a la cutre y destructiva programación televisiva, la lectura es entonces el mejor medio (o uno de los mejores) de pasar el tiempo. Localizas un libro interesante y te instalas en el rincón adecuado de la casa para pasar allí unas horas sumergido en las páginas del libro que sostienes en las manos. ¡Por fin, después de que la velocidad del tiempo durante el curso escolar, te deje pocos huecos para acometer un libro con continuidad, el tiempo atmosférico exterior, frío y desapacible, se torna aliado de los afanes lectores y proporciona la coartada perfecta para practicar la lectura con placidez y horas por delante. En mi caso “Esperando el cierzo” de mi antiguo profesor Angel Conte quien te lleva a hacer una incursión en el Aragón del siglo XVI y las tremendas vicisitudes personales que debe vivir Marién de Alcolea, en medio de una desatada guerra religiosa, donde la Inquisición celebra festivamente los aberrentes, crueles y salvajes autos de fe; “El escarabajo de oro y otros cuentos” de Edgar Allan Poe; el duro recuerdo de algo que vivimos en la distancia, como fue el cerco de Sarajevo, de la mano de Steven Galloway en “El violonchelista de Sarajevo”, en el que nos descubre la tragedia de la vida cotidiana en una ciudad abandonada de todos y asediada por un ejército renegado que pretende destruirla; “Otros colores” del nobel turco Orhan Pamuk, con reflexiones más amables sobre literatura, sobre oriente y occidente, sobre recuerdos de infancia y juventud… Un libro de fragmentos que se lee con placer porque está escrito por un autor que domina el oficio, que muestra un notable sentido del humor y que procede de una región sugerente de la geografía y de la geopolítica mundiales.

 

Todo eso alternado con la lectura de la prensa diaria, de suplementos guardados para mejor ocasión y de lecturas sueltas, ojeando un nuevo libro que han enviado para la biblioteca de Labuerda y que debo registrar o de aquellos que fueron comprados recientemente o se recibieron regalados y para los que no había habido tiempo aún de abrirlos y echarles un vistazo… En mi refugio, paso muchas horas revolviendo papeles, reordenando, leyendo y releyendo cosas breves, escuchando mis músicas preferidas de fondo. Aquí en el salón-estudio de la casa de Labuerda, lo que en otro tiempo fue un granero que guardaba la cosecha anual de cereales (pero en el que también se colgaban, de las puntas clavadas en los maderos del techo, una selección de uvas negras y blancas o buena parte del mondongo de cada año), ahora también tiene una finalidad parecida, aunque lo que guarda actualmente no es alimento para el cuerpo. Los armarios, vitrinas, estanterías… ofrecen objetos que reconstruyen algunas actividades y momentos del pasado, fotografías que son jirones biográficos de la familia, libros, revistas… de todo tipo que aguardan a ser abiertos y desvelar su sorprendente contenido… Libros que he leído y otros que, probablemente, no lea nunca, pero que ojeo de cuando en vez para alimentar la posibilidad de hacerlo…

 

 

(Abro un paréntesis). En ese ambiente, estoy pasando estos días que despiden un año y dan paso al siguiente… Días necesarios para descansar del duro trimestre escolar. Por cierto, cada año resultan más largos los trimestres y cada vez entiendo menos ese afán de las autoridades educativas de recortar los periodos de vacaciones al máximo… Este año, sin ir más lejos, trabajamos hasta un martes al mediodía (23 de diciembre) y regresaremos un jueves (8 de enero). Hace unos años, hubieran sido impensables tales apreturas y, o las hubiéramos empezado antes o las hubiéramos acabado más tarde… Y todo por la maldita conciliación (de la que podríamos hablar algún día para ver quién la promueve y a quién beneficia). Nada raro, por otra parte, cuando ya hace tiempo que se instauró un sistema de discusión y participación en el que quienes estamos todo el día con los chavales somos los que menos contamos a la hora de tomar decisiones de ese tipo. Desde hace tiempo, y no creo que para bien, los maestros que trabajamos directamente con los chicos y chicas (cuando yo me hice maestro, pensábamos que esa era la función principal, y prácticamente única, de esa profesión), somos quienes menos peso tenemos en las decisiones administrativas que nos atañen, se nos ningunea con asombrosa facilidad (ya desde los equipos directivos de los centros, cuando probado está que los colegios pueden funcionar perfectamente sin equipos directivos, pero no sin maestros y maestras) y no se nos tiene la consideración adecuada que nuestro trabajo merece…

 

(Abro un segundo paréntesis). No logro entender los niveles de crueldad de Israel. Desde luego no estoy con quienes mantienen la tesis de que Israel actúa en defensa propia, como si la existencia del muro infame, de los controles diarios en algunos pasos fronterizos y los caprichosos cierres de los mismos no son una agresión diaria hacia los palestinos… Como si la espectacular fuerza militar de la que hacen gala, con el patrocinio evidente de los EE.UU. no fuera un elemento amenazante permanente. ¡Dejémonos ya de majaderías! Resultado final, durante esta semana de bombardeos: por cada israelí muerto, 100 palestinos… Hamás será una organización terrorista, pero el ejército y el gobierno israelí no sé de dónde sacan la legitimidad moral para actuar de una manera tan bárbara y tan impune… Algún día habrá que revisar algunos conceptos y enfrentar cara a cara a quienes secuestran el significado de las palabras. Viendo las imágenes y leyendo las noticias sobre los acontecimientos en la franja o ratonera de Gaza siento una desazón profunda. No puedo entender tanta barbarie. Sé que en Israel hay colectivos que desprecian esas formas de actuar de su gobierno, pero también sabemos que la mayoría está por darles duro a los palestinos y que así no se va a solucionar el problema.

 

A pesar de todo esto, aprovechando este post del primer día del año 2009, quiero desear a todos y todas que seamos mejores personas en este nuevo año y que no nos falta la suerte ni la salud, que se sigan publicando buenos libros y que encontremos, sin excusas, tiempo para leer.

CINCO LOBITOS... TIENE EL RECUERDO

Acabamos de dar forma final, imprimir y repartir un nuevo “libro libre”. Se titula “Cinco lobitos… tiene el recuerdo” y se subtitula “Recopilación de algunos materiales de tradición oral que nos han contado nuestros padres y abuelos, relacionados con la infancia y las palabras”. En ese extenso subtítulo, queda ya explicado de qué va esta nueva publicación, de formato DINA-4 apaisado, de doce páginas, con rimas y cancioncillas, preferentemente, convenientemente ilustrada e impresa en papel reciclado.

 

Casi a mediados del pasado mes de septiembre, fallecía Ana Pelegrín: una mujer que recopiló e investigó, durante buena parte de su vida, el folklore oral infantil. Nos referimos a las palabras que acarician, a los juegos rimados, a las formulillas para elegir compañeros de juego, a las cancioncillas de comba, a los corros y nanas, a las rimas recitadas para hacernos reír, para hacernos comer, para enseñarnos a contar… En definitiva, a esa mezcla de voces y gestos con la que los padres comunican a sus hijos e hijas sus afectos y con la que empezamos a relacionarnos con nuestro semejantes compartiendo los juegos infantiles…

 

Ya en esas fechas de septiembre, hablamos de Ana y escribimos un “libro libre” colectivo, titulado: “En recuerdo de Ana Pelegrín”, (una parte del mismo se publicó en este blog). También entonces acordamos preguntar en casa a nuestros padres y abuelos por todo ese material de tradición oral, tan sugerente. Unos cuantos niños y niñas de la clase pusieron mucho empeño en la cuestión y aportaron interesantes muestras; otros percibieron ciertas dificultades, debido a la situación personal en la que se hallan que les impide entrevistarse con sus abuelos porque están en otro país. Intentamos, no obstante, que la lengua no fuera un obstáculo y que cada cual trajera ejemplos en su idioma materno. Por eso, en ese trabajo podemos encontrar ejemplos en castellano, catalán, árabe, búlgaro y gambiano (con algunas licencias, porque ha primado, por encima de la corrección ortográfica, el deseo de intercalar manifestaciones culturales, bien separadas geográficamente en origen).

 

Luego las cosas vienen como vienen, las urgencias cotidianas devoran la mayor parte del tiempo y la finalización de todo lo anterior va quedando para cuando haya un rato o para cuando haya un hueco. Ya lo hemos encontrado (el hueco) y aquí está un modesto nuevo “libro libre”. Se titula “CINCO LOBITOS… TIENE EL RECUERDO” y está escrito e ilustrado por buena parte de los niños y niñas de la clase de sexto A del CEIP Miguel Servet de Fraga. Con él damos por finalizado el primer trimestre del curso y nos felicitamos el nuevo año, esperando que nos traiga horizontes luminosos y amables que nos permitan mirar al futuro con ilusión y esperanza.

 

Y, a continuación, una selección de los contenidos de nuestra publicación:

 

 

Yo soy la viudita del conde Laurel / que quiero casarme y no encuentro con quién.

Si quieres casarte y no encuentras con quién / elige a tu gusto que aquí tienes quien.

Elijo a … por ser la más bella / la blanca azucena que adorna el jardín.

Aquí me arrodillo a los pies de mi amante / diciendo, diciendo feliz y constante:

Por darme una mano y darme la otra / y darte un besito y ponerte monja.

 

.. Rey, rey, rey cuántos años viviré, soy pequeña y no lo sé 1, 2, 3, 4,5…

(Canción de comba)

 

.. Papá, mamá, ¿con cuántos años me voy a casar?, con 1, 2, 3,4…

(Canción de comba)

 

.. Don Melitón tenía 3 gatos que los hacía bailar en un plato y por las noches les daba turrón. ¡Qué vivan los gatos de don Melitón!

(Canción de comba)

 

.. En la calle 24, una vieja mató un gato con la punta de un zapato. Pobre vieja, pobre gato, pobre punta del zapato

(Canción de manos)

 

.. El que a buen árbol se arrima, / buena sombra le cobija.

El que a buen árbol se arrima, / buen perro va y se le orina.

 

.. Si en febrero, febrea / y en marzo, marcea, / en abril cantalea.

 

.. La ventana de mi novia / está adornada con flores,

pero ella es la más bella, / que es la flor de mis amores.

 

.. Si quieres que yo te quiera / ha de ser con condición:

que lo tuyo ha de ser mío /  y lo mío tuyo no.

 

.. No hay sábado sin sol / ni doncella sin amor,

ni morena que no se case / ni moda que no se pase.

 

.. Al que madruga, / Dios le ayuda…

Uno que madrugó / una peseta se encontró,

pero más madrugó / el que la perdió.

 

.. Una i dos                                 

Sopa d´arròs                          

cullera i cullerot.

 

Se vénen al estanc

puros, a ral

per això li diuen

Estanco Nacional.

 

.. El cocherito leré, / me dijo anoche leré,

que si queria leré, / montar en cohe leré,

y yo le dije leré, / no quiero coche leré,

que me mareo leré.

 

.. La lejía del conejo / es la mejor lejía.

Se venden por todas partes / y en la cooperativa.

 

.. Cel rogenc, plutja o vent.

 

.. Jo sé una cançó, / de fil i cotó,

me menjo una figa / i tiro el peçó.

 

.. Fraga, ya no es Fraga, que Fraga es una ciudad, que han sacado los faroles y han puesto electricidad.

 

.. En Fraga ya no se habla ni de trenes ni pantanos, en Fraga solo se habla que vayan los higos caros.

 

.. Mucho quiero a San Ramón  / porque es santo sin corona,

pero más te quiero a ti / porque te llamas Ramona.

 

.. Quisiera ser tan alta como la luna , como la luna,

para ver los soldados de Cataluña. ¡Ay ay! de Cataluña, de Cataluña.

De Cataluña vengo de servir al rey, de servir al rey, de servir al rey,

con la licencia pagada de mi coronel, ¡ay ay! de mi coronel, de mi coronel.

 

.. Estava assentadeta al meu jardinet

i va vindre el meu novio i em va donar un beset.

dolent més que dolent, que te dirà la gent,

que diguin lo que vulguin, que jo ja estic content.

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P.D.: Hoy, al menos antiguamente, empezaba el invierno. El problema es que llevamos ya más de un mes pasando frío (incluso en casa, viendo cada tarde las nevadas caídas en otras partes del país, a través de la TV) y estamos ya muy cargaditos de invierno. Las que sí van a empezar esta próxima semana son las vacaciones navideñas. Y eso sí que es una buena noticia y una necesidad porque estamos todos muy cargaditos de tensión y con el depósito de energía bajo mínimos. Buen final de año y buen 2009, para quienes "gurrioneeis" por estas páginas.