30 de enero: Día escolar de la no violencia y de la paz
(Algunos documentos para comentar en el aula, a propósito de esta celebración)
1.- Muy ilustrativa la lectura de este cuento del escritor ruso, Leon Tolstoi, titulado: LA RIBERA DEL OKA
(En Rusia, hay un río Oka que es afluente del Volga. Tiene un curso de 1495 km, en los cuales atraviesa las óblasts rusas de Oryol, Tula, Kaluga, Moscú, Riazán, Vladimir y Nizhny Nóvgorod, nace en Alexandrovka desembocando en la ciudad de Nizhny Nóvgorod.
En España hay dos ríos con esa denominación: El río Oka, también suele aparecer escrito como Oca, es un río de la vertiente cantábrica de la península Ibérica que discurre por tierras de Vizcaya en el País Vasco (España). Corre en dirección sur norte desembocando en el estuario del Urdaibai. Tiene una longitud de 17 km. Otro río Oca recorre la provincia de Burgos y desemboca en el Ebro.)
………………………………………………………………….....
En la ribera del Oka vivían felices numerosos campesinos; la tierra no era fértil pero, labrada con constancia, producía lo necesario para vivir con holgura y aún daba para guardar algo de reserva.
Iván, uno de los labradores, estuvo una vez en la feria de Tula y compró una hermosísima pareja de perros sabuesos para que cuidaran su casa. Los animalitos al poco tiempo se hicieron conocidos por todos los campos de la vega del Oka por sus continuas correrías, en las que ocasionaban destrozos en los sembrados; las ovejas y los terneros no solían quedar bien parados.
Nicolai, vecino de Iván, en la primera feria de Tula compró otra pareja de perros para que defendieran su casa, sus campos y sus tierras.
Pero, al tiempo que cada campesino –para estar mejor defendido- aumentaba el número de perros, éstos se hacían más exigentes. Ya no se contentaban con los huesos y demás sobras de la casa, sino que había que reservarles los mejores trozos de las matanzas y hubo que construirles recintos cubiertos y dedicar más tiempo a su cuidado.
Al principio, los nuevos guardianes riñeron con los antiguos, pero pronto se hicieron amigos y los cuatro hicieron juntos las correrías.
Los otros vecinos, cuando vieron aumentar el peligro, se hicieron también con sabuesos, y así, al cabo de pocos Años, cada labrador era dueño de una jauría de 10 ó 15 perros. Apenas oscurecía, al más leve ruido, los sabuesos corrían furiosos y armaban tal escándalo que parecía que un ejército de bandidos fuera a asaltar la casa. Los amos, asustados, cerraban bien sus puertas y decían:
- ¡Dios mío! ¿Qué sería de nosotros sin estos valientes sabuesos que abnegadamente defienden nuestras casas?
Entretanto, la miseria se había asentado en la aldea; los niños, cubiertos de harapos, palidecían de frío y de hambre, y los hombres, por más que trabajaban de la mañana a la noche, no conseguían arrancar del suelo el sustento necesario para su familia. Un día, se quejaban de su suerte delante del hombre más viejo y sabio del lugar, y como culpaban de ella al cielo, el anciano les dijo:
- La culpa la tenéis vosotros; os lamentáis de que en vuestra casa falta el pan para vuestros hijos, que languidecen delgados y descoloridos, y veo que todos mantenéis docenas de perros gordos y lustrosos.
- Son los defensores de nuestros hogares- exclamaron los labradores.
- ¿Los defensores? ¿De quién os defienden?
- Señor, si no fuera por ellos, los perros extraños acabarían con nuestros ganados y hasta con nosotros mismos.
- ¡Ciegos, ciegos! –contestó el anciano- ¿No comprendéis que los perros os defienden a cada uno de vosotros de los perros de los demás, y que si nadie tuviera perros no necesitaríais defensores que se comen todo el pan que debiera alimentar a vuestros hijos? Suprimid los sabuesos, y la paz y la abundancia volverán a vuestros hogares.
Y siguiendo el consejo del anciano, se deshicieron de sus defensores y un Año más tarde sus graneros y despensas no bastaban para contener las provisiones, y en el rostro de sus hijos sonreía la salud y la prosperidad.
……………………………………………………………
2.- Leo en El País del 25 de enero: “Vuelta a clase en Gaza entre los escombros. 200.000 escolares reanudan el curso tras la ofensiva israelí”.
La crónica, firmada por Juan Miguel Muños, dice: “Comenzaron a verse mochilas en las espaldas de los niños de Gaza. Volvieron ayer a las escuelas unos 200.000, aunque otros tantos tardarán algún tiempo en pisar sus aulas porque los colegios de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (UNRWA) abrirán sus puertas en los próximos días. Ahora siguen atestados de personas que tuvieron que abandonar sus casas para comprobar a su regreso que de ellas sólo quedan un montón de escombros. Buena parte de los estudiantes no escuchará a sus profesores en las escuelas a las que siempre acudieron. Las bombas israelíes las han aplastado. Literalmente.
En uno de los centros de Beit Lahia, decenas de alumnos podrían entrar en las aulas por los boquetes abiertos por la artillería israelí.Es un alivio también para los adultos. Jalil, padre de cuatro hijos, asegura: “Es casi insoportable estar todo el día con ellos metidos en casa. Es para volverse locos. Los niños necesitan correr, jugar e ir a clase”… No aprenderán mucho los próximos días porque el Ministerio de Educación ha recomendado a los profesores que presten ayuda psicológica a unos menores que padecen un trauma descomunal. Han aprendido demasiado para su edad en 23 días de guerra…”
3.- Un par de poemas para terminar
Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron a por mí,
no quedaba nadie para protestar.
(Martin Niemöller,
aunque se le atribuye a Bertolt Brecha)
…………..
"Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito
llenas de llanto las mejillas.
¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas!
¡Paz hasta el fin del infinito!
No otra palabra, no otro acento
ni otro temblor entre las manos.
¡Paz solamente! ¡Paz, hermano!
Amor y paz como sustento."
Rafael Alberti
Que no vuelva a haber otra guerra,
pero si la hubiera,
¡que todos los soldados
se declaren en huelga!
Gloria Fuertes