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¿QUÉ NÚMERO ESTÁ MÁS PRESENTE EN MI VIDA?

Las matemáticas en la escuela parecen con frecuencia asuntos alejados de la vida y conviene de vez en cuando, realizar alguna reflexión que nos ayude a situarlas en su debido lugar y a darnos cuenta de que están muy próximas a nosotros. En realidad, los números nos rodean continuamente.

La fecha de nacimiento de cada cual, el número de letras que tienen nuestro nombre y apellidos, algunas fechas importantes en nuestra vida, el curso en el que estamos, el número de personas que viven en casa, el número de nuestra vivienda, las fechas de nacimiento de padres y hermanos… Y todo ello, con la posibilidad de sumar, restar, multiplicar, dividir, encontrar múltiplos y divisores… La idea era trabajar más con datos objetivos que con datos subjetivos para justificar el hallazgo y éstos son algunos resultados:

 

-         Después de hacer algunas operaciones y mucho pensar, he descubierto que el número que está más presente en mi vida es el 5. Mi nombre tiene 5 letras (Ainoa); mi primer apellido, también tiene 5 letras (Rivas); el nombre de mi padre tiene 5 letras (Nacho) y el de mi hermano también (Aitor). De aquí a 5 meses, mi hermano cumplirá 5 años. El nombre de mi abuela también tiene 5 letras (Marta). Fraga y Cinca (mi ciudad y el río que pasa por ella) también tiene 5 letras. Tengo 5 primos hermanos; vivo en la calle San Martín, número 5. Nací en viernes (día número 5 de la semana); hice la comunión el 21 de mayo (mes 5) de 2005. En clase tengo el número 25 y voy a la escuela 5 días a la semana. Actualmente peso 45 kg y mido 150 centímetros. Además, mi color favorito es el verde (que tiene 5 letras) y mi número favorito es el siete (que también tiene 5 letras)”.

 

-         Mi fecha de nacimiento es el 4 – 8 – 1997: 4 es divisor de 8; y la suma de las cifras del año es 26 y la suma de estas dos, es 8. Comulgué en 2006 y la suma de las cifras también da 8. Mi padre nació el 19 – 8 – 1961 (con el día, 9 menos 1, da 8 y la suma de las cifras del año es 17 y la suma de éstas da 8). Mi primer apellido (Escándil) tiene 8 letras y uno de mis abuelos se llama Santiago (que tiene 8 letras). Los primeros apellidos de dos de mis amigas: Barrafón y Cruellas, también tienen 8 letras y mi grupo favorito de música es “Camp Rock” también con 8 letras. Como todos sabemos, en nuestra vida tenemos un número que coincide muchas veces, como habéis podido comprobar. El mío es el 8 y os he explicado una docena de ejemplos de coincidencia…Seguramente habrá más en las que no he pensado”. (Marina)

 

-         Yo creo que el número que está más presente en mi vida es el 5. Mi nombre tiene 5 letras (Judit); nací en mayo (mes número 5 del año). Vivo en el número 10 de mi calle y 10 es múltiplo de 5. Mi cumpleaños es el día 19 (1+9 = 10, múltiplo de 5) y en mi casa vivimos 5 personas. Mi padre nació en enero (que tiene 5 letras). Mi hermano Jesús y mi hermana Nuria tiene nombres de 5 letras. Mi postre favorito es la tarta (que tiene 5 letras), gasto un 35 de zapatos; me gusta el melón, que tiene 5 letras y me gusta mucho el mes de junio, que tiene 5 letras y además hay vacaciones”. (Judit Ainoza)

 

-         Érase una vez una niña llamada Alba Buisán Navas. Vivía en Fraga, en una casa cerca del ayuntamiento de esa misma localidad. Un día su maestro –Mariano- les animó en clase a hacer un breve texto sobre el número que estuviera más presente en su vida. Primero había que pensar y calcular y luego escribir el texto. Alba pensó que su número era el 7 porque: nació en julio (mes número 7 del año) de 1997, a las 7 de la tarde y pesó 3 kilos 700 gramos. Su padre se llama Antonio (nombre de 7 letras). En 2007, sus padres celebraron  los 25 años (2+5 = 7) de casados y ese año cambió de tutor (uno que se llama Mariano, nombre de 7 letras)…”

 

-         Me llamo Isabel Barrafón y uno de los números que más aparecen en mi vida es el 2. Por ejemplo en varias fechas de nacimiento: nací el día 28 del 2 de 1997. Mi madre nació un 28 de marzo y mi padre un 21 de mayo. En casa somos 2 hermanos. Tengo 2 tíos y 2 tías y cuatro primos (4 es múltiplo de 2). Mi primo Raúl nació el 2 de marzo. Hay 2 personas en mi familia que se llaman Isabel. Por último, 26 es la suma de las cifras del año de mi nacimiento (1997) y si a 26, le sumamos 2, da 28, el día de mi nacimiento”.

 

-         Yo creo, por mis cálculos, que el número que está más presente en mi vida es el 6, porque: mi nombre Ainoa tiene 6 letras y mi segundo apellido (Montull) también tiene 6 letras. Nací en 1997 (y sumando sus cifras da 26). Nací en día 15 (la suma de las cifras, da 6). Nací en marzo, el mes número 3 del calendario (y 3 es divisor de 6). MI hermano tiene actualmente 6 años. Los nombres de mi padre (Héctor), de mi prima (Andrea), de mi abuela (Marisa) y de mi abuelo (Andrés) tienen cada uno 6 letras; mi abuela Marísa nació en junio (el 6º mes del año) y mi abuelo nació en 1936… Por todo lo anterior, creo que el número 6 está muy cerca de mí”. (Ainoha Jodar)

 

-         José Ramón asegura que su número es el 3 porque nació un 3 de marzo, porque en casa son 3 hermanos y porque le gusta la luz (ya que si no existiera no veríamos ) que tiene 3 letras…

 

-         Julen  apuesta por el 5 (el número de las letras de su nombre) y porque a sus 5 años fueron sus primeras vacaciones importantes; su madre es la menor de 5 hermanos y se enteró en el 5º mes de embarazo que esperaba un niño. Sus padres se casaron en día 5 a las 5 de la tarde… Y añade, “a los 5 años acabó una etapa muy buena para mí”.

 

-         Yanina tiene un nombre con 6 letras y su segundo (Pamela) también tiene 6. Dice que su día favorito es el sábado (el 6º día de la semana), su animal favorito es el conejo (que tiene 6 letras y su abuela Ángela también tiene 6 letras… “En definitiva –asegura-, mi número es el 6”.

 

-         Violeta tiene 11 años. Tiene 1 hermano y una prima que tienen 1 año cada uno. La primera vez que fue a las ferias de Fraga fue el 12-10-2007…

 

-         Javier nació en 1997. Cada año se va de campamentos en julio (el mes 7 del año). Dice (y esto hay que creérselo o ir a comprobarlo, claro) que los 7 días de la semana riega las 7 macetas que tiene en su ventana y las 7 de la barandilla de su calle. El invierno que tenía 7 años se puso unos esquís por primera vez y se cayó 7 veces. El día de la semana que más le gusta es el día número 7, o sea, el domingo y en el monte tiene 7 animales: dos perros y cinco gatos…

 

-         “Mi número es el 2”, dice Pablo: En Velilla vivía en el número 2 de su calle. Pesó 2, 200 al nacer. Su hermano Moisés nació un día 11 y su hermano Nicolás en noviembre (el mes 11). En los dos casos, 1+1 da 2.

 

-         Imane apuesta por el 5 (justo el número de letras de su nombre). Su color favorito es el verde (5 letras) y su segundo apellido Amiri tiene 5 letras. Sus padres tienen 40 años (40 es múltiplo de 5). Su padre nació un 20 del mes 10 (ambas cantidades múltiplos de 5). Su madre se llama Nadia (5 letras) y su padre Karim (5 letras). “Ah, sí –añade- y no me voy a olvidar de contaros que cuando tenía 5 años murió mi abuela materna y en la familia de mi padre se casó su hermano. Mariano, a ver qué te parece mi historia…”

 

-         Óscar Ricart dice que su apellido tiene 6 letras y la provincia donde vive también y que está en 6º. Su número favorito es el 6 ...

 

-         Jessica Abellán dice que tanto su nombre como su apellido tienen 7 letras y que comulgó en domingo (el 7º día de la semana); calza un 37 y cuando tenía 7 años viajó a Benidorm.

 

-         Felipe tiene 11 años (1+1 = 2) y vive en la casa número 23. Como nació en 1996, la suma de esas cifras es 26… Bueno, por muy poco, pero parece que su número es el 2.

 

-         “Mi nombre tiene 5 letras (Óscar) y mi hermana nació el 5 del 10 (éste, múltiplo de 5). Mi padre nació en 1950. Nací un viernes (5º día de la semana). En clase tengo el número 5; mis padres llevan más de 25 años de casados y el número de mi tablet-pc es el 35…”

 

Bueno, lector, lectora, estás invitado o invitada a buscar aquel o aquellos números que te van rondando a lo largo de la vida. Es un buen ejercicio para ir rememorando fechas y acontecimientos y, además, como se acerca el tiempo glorioso de la lotería, a lo mejor decides comprar un décimo cuya terminación coincida con ese número secreto que te persigue y acabas de pagar la hipoteca o cambiar de coche o comprarte un montón de libros al día siguiente del sorteo…

 

P.D.: El presidente saliente de los EE.UU. “amenaza” en su despedida con escribir un libro y contar algunos avatares de su estancia en la Casa Blanca. Mira si no podía grabar un vídeo o un DVD y contarlo igualmente. Pues no, aquel hombre que sostenía un libro abierto al revés (demostrando nula pericia en el manejo de un objeto que no necesita libro de instrucciones) ahora, para desprestigio de la clase escritora, se dispone a escribir un libro. ¡Qué valor tendrán los que lo compren!

 

TURISMO RURAL

Empiezo a escribir este texto, hoy sábado 8 de noviembre, veremos cuándo lo acabo. Como decía, hoy hemos enfilado, pronto por la mañana, hacia la Conca de Tremp. Ahora la comarca se llama Pallars Jussà, pero Mercè asegura que toda la vida se llamó la Conca de Tremp. Yo le digo lo de siempre, que las palabras ya hace tiempo que fueron secuestradas…

 

Quienes podemos disponer de libre acceso a las casas familiares, aquellas que apuntalaron o consolidaron nuestros padres y que, posteriormente hemos vuelto a arreglar y acondicionar al uso de los tiempos, creo que somos muy afortunados. Cuando nos alojamos en ellas, los fines de semana o los periodos de vacaciones, sentimos algunas fuerzas especiales, algunas energías que nos envuelven y que nos hacen la estancia más plena, más feliz probablemente. Hay una conexión casi automática con otro tiempo, se reavivan caras y momentos, recreos escolares, gambadas por los campos y viñas; otra época, en definitiva, coloreada por la inconsciente tonalidad de la infancia.

 

Hemos parado en el Pont de Montañana a tomar un buen almuerzo y a comprar pan, pues vamos a Figols de Tremp y allí no hay ni panadería ni tienda, ni bar, ni restaurante (aunque sí hay algo de turismo rural); casi no hay gente, pero hay silencio y un espacio abierto (coloreado de otoño, para gozo y disfrute de la vista y de otras sensibilidades). Paramos a unos cuatro kilómetros antes de llegar para mirar un trocito de bosque en el que hace unos años encontramos setas. Nada más introducirnos en la zona arbolada, nos encontramos con un vecino de Figols, muy conocido nuestro, que nos muestra lo que ha cogido: varios ejemplares de “fredolic”, negrilla, en castellano y Tricholoma terreum, como nombre científico… No conocíamos esa variedad (de hecho sólo buscamos robellones), pero en poco rato, cogemos un par de docenas de ejemplares que nos parecen suficientes para continuar viaje.

 

Nada más llegar a la casa, hemos encendido el hogar con leña vieja que el padre de Mercè cortó y almacenó hace muchos años: básicamente trozos de “olivera” y cepas que arrancó en su día. La leña, después de tanto tiempo, está muy seca y arde con fuerza y rapidez, llenando el espacio anexo de calor y compañía (el fuego hace compañía, ¿no lo sabías?)

 

Hace un día bastante bueno para el tiempo que estamos, aunque lejanas nubes difuminan el horizonte por el este. No obstante, como hay nieve en los altos pirenaicos, el día es bastante fresco y, a ratos, corre un vientecillo que baja considerablemente la temperatura de las orejas (ayer me corté el pelo y noto más ese frescor). El calorcillo del hogar invita a sentarse a su vera y no salir al exterior, pero no sólo hemos venido a hacer fuego… Fuera hay un espectáculo que no nos podemos perder: arces, almeces, robles, chopos, granados, higueras, membrilleros, perales, almendros… se han vestido de fiesta y lucen sus otoñales “modelos-fuego” iluminando los paisajes que vemos desde las ventanas o desde la terraza. Buscaremos un momento para fotografiarlos y conservar ese fulgor para cuando “vengan tiempos peores”: más frío, más invierno, árboles deshojados…

Una vez establecidos y habiendo puesto la casa en marcha, preparamos la comida; comemos pronto para aprovechar la tarde, (¡las breves tardes de noviembre!). Antes de las tres, salimos medianamente pertrechados al encuentro de las “almendreras”, con algo de retraso, es cierto, pues otros años para estas fechas ya teníamos la faena hecha. Tendimos mantas, vareamos y fuimos recogiendo el fruto.

A las cinco y cuarto de la tarde, el viento soplaba a baja temperatura y nos refugiamos ya en casa. Con el fuego reactivado, comenzó la tarea de “escoscar” lo que habíamos recogido: separar las hojas, quitar las cáscaras, separar las almendras agujereadas y sin “lulo”. A la faena de “escoscar” (término aragonés, usado en mi pueblo), en Figols le llamaban “escarfollar” (es verdad que el término no lo recoge el “Pompeu Fabra, Diccionari General de la Llengua Catalana” y que en Barcelona dudo que nadie sepa el significado de la palabra, más allá de aventurar connotaciones eróticas, pero yo me creo a Mercè, claro y no dudo que la faena que hacemos, como la hacemos en Cataluña, será “escarfollar”).

 

Sentados frente a frente, en la mesa de la cocina, cerca del fogaril encendido, comienza la tarea. La radio musical nos acompaña mientras, absortos en la faena, vamos hundiendo la uña del pulgar en cada almendra para arrancarle su cáscara. Al vaciar los cubos sobre la mesa, vamos descubriendo parte de la fauna asociada a los almendros: arañas pequeñitas, de diversas coloraciones y de ágiles movimientos, tijeretas (el popular “cortapichas” cuyo nombre tanto nos intrigó en nuestra infancia), mariquitas de diversos tamaños (es curiosa la capacidad que tiene para darse la vuelta: las colocas boca arriba y rápidamente, abren sus alas, se impulsan y se dan la vuelta, colocándose sobre sus patas), un pequeño saltamontes, un pequeño escarabajo, gusanos pequeños y otros insectos de formas que no reconocemos. Nos reímos viendo y tratando de identificar toda esa fauna que circula por la mesa sobre la que trabajamos, que caen al suelo o se echan a volar… ¡Toda una lección de etología! Una de las piezas que no suele faltar ningún año, cuando se cogen las almendras, es la almendra siamesa: dos almendras unidas lateralmente formando un solo ejemplar doble. La guardamos por si trae buena suerte. Y hablando de almendras, recuerdo, ahora, una “contraseña poética” que aprendimos de Miguel Hernández:

 

“Yo quisiera, quisiera / yo quisiera ser campo,

la cabeza de almendra, / los cabellos de esparto”.

 

El fogaril sigue quemando la vieja leña almacenada desde hace años y los restos de las obras últimas, realizadas para reacondicionar la casa: maderos del tejado, tablas, viejas puertas, etc. El calor que nos envuelve, junto al cansancio acumulado, nos van sumiendo en un sopor progresivo que nos hace finalizar la jornada para recuperar energías.

 

Estas faenas que nos entroncan con la tierra, aquella que cultivaron generaciones anteriores, tienen un gran componente simbólico y es necesario saber “leerlas”. Sirven también para recordar a nuestros padres (al de Mercè y al mío, los dos ya fallecidos) que tanta vida consumieron en el esfuerzo diario de acariciar la tierra y hundir en ella las semillas de las que brotarían las anuales cosechas. La tierra sigue siendo el gran elemento fértil del que procede nuestra alimentación; aunque se hayan inventado muchas cosas, en el origen de cada alimento envasado que compramos en las tiendas, hay un producto vegetal que inicia la cadena… La tierra nos recuerda, como ya he insinuado, nuestros orígenes y está bien no perder de vista ese componente básico original para no correr el riesgo de elevarnos demasiado aprovechando determinadas coyunturas…  El sábado pasado, sin ir más lejos, estábamos en Madrid, en un hotel del Paseo de la Castellana; ocupamos parte de la mañana y de la tarde en visitar el Museo del Prado y, tras un rato de descanso, nos acercamos al teatro Alcázar a ver la obra: “Un dios salvaje”. Fue una jornada completa y muy agradable, pero también la de hoy lo ha sido, en este rincón maravilloso de la Conca de Tremp, donde el tiempo transcurre mucho más lentamente y uno tiene la sensación de que ha estado más tiempo viviendo del que el reloj marca. Este “turismo rural”, con actividades como coger setas, buscar fósiles, fotografiar los árboles y plantas, escuchar los sonidos y observar a los animales, coger almendras o nueces o membrillos y dar buena cuenta de algunas delicias gastronómicas (para atender de buena manera al espíritu y al cuerpo), es muy recomendable…

 

Por tanto, moraleja:

“No olviden nunca leer  la tierra y el paisaje;

en esas lecturas, siempre hallarán lo importante”.

 

LIBROS Y BIBLIOTECAS ESCOLARES EN ALBACETE Y LA GLORIA (Colombia)

He vuelto de Albacete. El pasado 31 de octubre, en el CEP de la capital castellano-manchega se celebraba la “II Jornada Provincial de Bibliotecas Escolares”, con el objetivo de “intercambiar experiencias y propuestas para dinamizar y organizar la Biblioteca Escolar”.

 

Ese día, viernes por la mañana, presenté dos ponencias en el encuentro, al que asistieron responsables de bibliotecas escolares de la provincia. En la primera, entre las 9´30 y las 11´30 de la mañana intenté centrarme en la trayectoria de trabajo llevado a cabo en la biblioteca escolar de mi colegio, desde 1988 hasta la actualidad: 20 años ya de acción modesta, imperfecta pero ininterrumpida, lo que probablemente le dé un valor añadido. Para completar, un rápido vistazo a mi blog (http://gurrion.blogia.com) para mostrar algunas de sus potencialidades, relacionadas con la lectura, la reflexión, la escritura y la comunicación…

 

Tras el descanso, en la segunda ponencia, me dediqué a presentar materiales realizados que tuviesen que ver con las cuatro tareas fundamentales que yo creo deben abordarse desde la biblioteca de un centro escolar: el fomento de la lectura, el apoyo y animación a la escritura, la práctica de la educación documental y la dinamización cultural del centro y del entorno escolar

 

Esto que es muy fácil decirlo, no resulta nada fácil llevarlo a la práctica: cuadernillos de trabajo diseñados para realizar determinadas actividades con continuidad en el tiempo; libritos de diversas formas y tamaños realizados a partir de las respuestas a una pregunta o tras recoger datos de fuentes orales o como resultado de diversas técnicas de composición poética o de escritura creativa; repertorios alfabéticos para practicar el uso de diversas fuentes documentales; materiales de acompañamiento en algunas actividades organizadas desde la B.E.; boletines informativos; materiales-recuerdo que estimulen la relación afectiva entre usuarios y biblioteca; artículos-resumen para contar e intercambiar experiencias; guías de lectura; … Todo lo señalado y algunos otros documentos fueron pasando de mano en mano y de ojo en ojo, y si fuera posible,  de corazón a corazón, para estimular en los presentes el ánimo que es necesario para variar nuestras prácticas pedagógicas y descubrir nuevos territorios imaginativos, nuevas maneras de abordar algunos temas, nuevos caminos por los que transitar de una manera más sugerente e innovadora…

 

Cuatro horas de trabajo intenso y de “sudar la camiseta”, para mostrar un amplio repertorio de actividades, de materiales y de realizaciones prácticas en torno a los libros, a la lectura, a las fuentes documentales, a la biblioteca escolar, etc. Hubo debate e intercambio de opiniones sobre algunos aspectos y hubo, como casi siempre, menos tiempo del necesario, quedando muchas cosas por decir. Por mi parte, agradecimiento por la numerosa asistencia y por el respeto mostrado, a todas las personas que estuvieron y a Silvio y Manuel, como responsables de haberme llevado hasta una ciudad desconocida para mí.

 

Por la tarde había otras personas intervinientes en la jornada que hablaban de organizar la B.E. y de Planes de Lectura. Supongo que les iría bien y que esas reflexiones deberían ayudar a lograr una mayor implantación de las bibliotecas escolares en los centros escolares de la provincia de Albacete.

 

No obstante, no sé si estas sesiones sirven para convencer a algunos indecisos, para animar definitivamente a algunas personas titubeantes ante la posibilidad de variar algo su práctica pedagógica o si, realmente, tienen pocos o nulos efectos. Uno quiere pensar que habrá alguien escuchando que se sentirá reconocido o que vislumbrará una posibilidad en la que no había pensado, en un asunto del que ya hace tiempo se escribió y se dijo casi todo. Creo que hay que hablar menos, dejar de sermonear y ponerse a trabajar con dedicación y constancia, con compromiso  y naturalidad…

 

Pues resulta que en La Gloria (un pueblecito colombiano, del norte del país) vive un maestro de Primaria (¡un colega, vaya!) que se llama Luis Soriano. Desde hace ya unos años, Luis carga cada fin de semana a sus dos burros con libros y recorre pueblos y aldeas prestándolos o leyendo en voz alta a grupos de personas (sobre todo, niñas y niños). Su iniciativa lleva el nada sugerente nombre de “Biblioburro”.

 

Dice Luis que comenzó con 70 libros, pero que ahora trajina ya  con cerca de 5.000. Esta pequeña institución fue creada por el maestro Soriano porque estaba convencido (y aún lo está) de que “poner libros al alcance de la gente que no los tiene podría mejorar esta pobre región, y tal vez incluso, Colombia”.

Soriano nunca ha salido de su país, pero sigue dedicándose a traer a su gente retazos del mundo exterior. Su proyecto ha sido elogiado por expertos en alfabetización del país y es el tema de un nuevo documental de un director colombiano. Dice el cronista de la noticia (Simón Romero) que el poblado de La Gloria está todavía más alejado del mundo que Aracataca, pueblo éste que inspiró Cien años de soledad a Gabriel García Márquez.

 

Viendo el poder transformador que la lectura tenía sobre sus alumnos, nacidos en una época de conflicto aún mayor que cuando él era pequeño, el maestro Luis Soriano, de 36 años, puso en marcha esta iniciativa que “empezó como una necesidad, después se transformó en obligación y luego en costumbre. Ahora es una institución”, añade.

 

El pequeño artículo que recoge esta iniciativa se publicó el jueves 30 de octubre de 2008 en el suplemento (de doce páginas) que encarta El País ese día de la semana y que responde al nombre de “The New York Times” porque se nutre de una selección pequeña de lo publicado durante la semana anterior en ese diario estadounidense. Yo lo leí por la tarde del viernes 31 en el tren que me llevaba a Madrid y después de la mañana de trabajo en el CEP de Albacete. Me quedé impresionado por la magnitud del esfuerzo y del compromiso, de una sola persona y en un país y una zona geográfica delicada, donde la guerrilla, los paramilitares y el ejército mantienen un pulso tremendo que tiene atemorizada a la población civil. La actividad que Luis impulsa no es sólo emotiva y necesaria, es también arriesgada y comprometida. Él ha fundado una pequeña biblioteca ambulante (y a falta del “bibliobús”, utiliza el “biblioburro”)… Quienes conocemos algo del empeño revitalizador de las Misiones Pedagógicas, que se crearon en este país nuestro en tiempos de la república, para hacer llegar algunas expresiones culturales a los  más recónditos lugares de la geografía española, incluyendo una pequeña biblioteca, podemos calibrar la magnitud del trabajo voluntario de Luis Soriano.

 

Hace pocas fechas, en una entrevista que le hacían al escritor y profesor francés, Daniel Pennac, autor del libro: “Mal de escuela”, decía: “Vivimos en una sociedad escindida entre el deseo y la necesidad. Los profesores se dirigen a las necesidades –leer, escribir, razonar-, y el resto de la sociedad se contenta con satisfacer sus deseos superficiales: la ropa, el móvil, el ordenador”.

En otro momento de la entrevista, el profesor Pennac decía: “Basta un solo profesor para salvarnos”, queriendo sugerir la necesidad que tiene la sociedad de cuidar a sus maestros y maestras porque son las personas que educan en buena parte a la sociedad del futuro.

 

Es posible que Luis Soriano, con esa iniciativa y con su ejemplo de compromiso solidario, “salve” a algunos y algunas de una vida de sometimiento,  o les conjure algunos miedos; también es posible que su trabajo se interrumpa bruscamente por quienes pueden entenderlo como peligroso para sus intereses… ¡Hay varias posibilidades! Entre otras, estas iniciativas que surgen de la voluntad, del convencimiento, de la necesidad de entender que para arreglar algo que no funciona hay que poner manos a la obra y no dilatar infinitamente la puesta en marcha de las soluciones o de las acciones que pueden paliar significativamente los daños y los efectos.

 

PARA LA LECTORA Y EL LECTOR, UN POQUITO DE HUMOR...

Con ese titular, hemos montado una exposición de viñetas humorísticas, publicadas en los periódicos diarios, que tienen al libro, la lectura y las bibliotecas, como punto de mira y de reflexión. La exposición la hemos montado desde el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil del CEIP Miguel Servet de Fraga.

 

De entre todas las que teníamos recogidas, hemos hecho una selección de 31, atendiendo a criterios de comprensión, claridad de los dibujos, variedad de dibujantes… Sabemos que no están pensadas para niñas y niños en edad escolar, pero si la exposición se visita con un mediador (maestro o maestra) que va orientando y explicando, se pueden entender muchas más cosas que en una visita por libre. 

 

Gente como El Perich, Ferreres, Chumy Chumez, Armengol, Caloi, Pablo, Máximo, Romeu, El Roto, Forges, Cano, Goñi, Krahn… escribieron breves textos y dibujaron con una mirada sugerente, con un punto de acidez, de crítica mordaz... Bueno, pues entre todos los nombrados, hemos seleccionado esas 31 que nos hacen sonreír pero que también nos hacen pensar y reflexionar.

 

Una vista cenital de la Feria del Libro nos presenta los estands vacíos de los libros y un stand abarrotado de gente con el rótulo de “Bocadillos” (dibujo aparecido en la revista El Jueves, en el 93). No hace falta ningún texto explicativo y los chavales lo entienden perfectamente.  En una viñeta de El Perich, un personaje lee en el periódico esta noticia: “Un reciente estudio indica que dos de cada tres europeos lee libros…” y contesta otro: “El tercero debe ser español…”

 

Una pareja, frente a frente. Él con un libro abierto en las manos y ella sentada en el sofá le dice: “Yo, un día ojeé un libro, pero lo dejé porque ya lo había visto por televisión, aunque la viñeta de Chumi es del 92, aún sigue pasando lo mismo con frecuencia… Forges dibuja muy frecuentemente en sus viñetas a personas leyendo libros o periódicos… Se presentan en el salón de su casa un niño y una niña. Sus padres están leyendo y los niños les gritan: “Hemos tirado la tele y el ordenador al patio: esto es una revolución… Exigimos que nos contéis cuentos… Y cosas. Eso”. Y ya que estamos en un otoño frío, no viene mal leer, de nuevo a Forges: una pareja camina por la ciudad y dice ella: “Es curioso que la gente se vacune contra la gripe y no contra la jilipollez que es mucho más grave”. “Y existiendo una vacuna tan simple: el libro”, añade él. “Pues nada, ni por esas”, remata ella.

 

Máximo nos interroga enigmáticamente, en ocasiones. Dibuja un libro e imprime en su portada el siguiente anuncio: “Cómo leer un libro”; en otra viñeta, de parecida ilustración, la pregunta que hace y nos hace es: “Leer, ¿para qué?” Son dos ejemplos de viñetas que permiten una reflexión y aventurar algunas hipótesis, algunas respuestas. En la visita podemos inducir a ello a chicos y chicas.

 

Dice El Roto, en febrero del 2001: “¡Pues Aznar leerá muchos libros, pero los debe cagar enteros!”, a la vista del efecto que producen en su comportamiento… Un paciente forgiano acude a la consulta del médico. Tras el oportuno examen, le dice el doctor: “Ese bloqueo que nota es porque necesita activar sus neuronas: durante tres meses se me va a leer un libro a la semana”, y contesta el paciente: “¿Grageas o inyectable?”; imaginamos al médico tirado por el suelo de la impresión producida por la respuesta.

En otro momento, un padre se encara con su hijo y su hija, que están sentados en un sofá leyendo un libro cada uno y que abren unos ojos como platos al escuchar de su progenitor lo siguiente: “Parece mentira… Se os deja ½ hora solos y apagáis la tele y el ordenador y os ponéis a leer… ¿Y queréis que confiemos en vosotros?” (Forges, 15-mayo de 2001).

En otra viñeta, Máximo decide desemparejar los verbos de los sustantivos con los que se les había relacionado tradicionalmente y escribe (o dibuja): “Plantar un hijo. Escribir un árbol. Tener un libro”.

 

La TV aparece en algunas viñetas. En una de ellas, se ve a un empleado de la compañía en la puerta de entrada. Hay un rótulo encima de su cabeza donde puede leerse: “Casting TV” y el “empleado” en cuestión se dirige a un grupo de personas que están esperando, en estos términos: “Buenos días a todos: para evitar esperas innecesarias, los que sepan leer y escribir pueden irse. Chas gracias”. De nuevo El Roto pone el dedo en la llaga al dibujar a un circunspecto personaje con un libro abierto sobre una mesa, mientras anuncia una noticia aparentemente intranquilizadora, pero que es real hace tiempo: “Hemos privatizado los diccionarios. Así que a partir de ahora, las palabras significarán lo que decidan sus dueños. En 2002 era perfectamente posible que hasta la literatura infantil tradicional pudiera sufrir algunas alteraciones como la que plantea Forges: un niño está en la cama y su padre, con un libro abierto lee lo siguiente: “…Entonces Blancanieves cerró la mina, despidió a los enanitos y vendió el bosque a una inmobiliaria para adosados”.

 

En las ferias del libro caben todo tipo de personajes. Éste que nos ocupa, anda por allí con su hijo, y en un momento le grita: “Junior: como no dejes de incordiar con el dichoso globo, te compro un libro… Y de cuentos”, añade el bárbaro.

 

Hemos elaborado una especie de guía didáctica muy sencilla para que la visita se haga con algo más de aprovechamiento: una para el segundo ciclo y otra, algo más amplia, para el tercer ciclo de Primaria. Para los más pequeños bastará que sean acompañados y que se fijen en algunos detalles o busquen algunas imágenes concretas... Se proponen miradas detenidas, interrogantes creativos, respuestas imaginarias a algunas de las preguntas planteadas y poder echar unas risas leyendo, comentando, coloreando, dibujando…

 

La biblioteca escolar acoge estas muestras de ingenio e invita a su lectura e interpretación y, por otra parte, genera, con material propio, un punto de interés para el centro (y para más gente, porque ya nos la están pidiendo de otros lugares).

 

Curioso tiempos en los que los cuentacuentos se ven obligados a denunciar por intrusismo a muchos gobernantes”, dice uno de los personajes de Forges. “Lo más desconcertante de los que queman librerías es que sepan leer los rótulos”, reflexiona un hombre maduro mirando las llamas que salen del interior de una librería, en una viñeta dibujada por Andrés Rábago, El Roto. Dos personajes caminan juntos y dice uno de ellos: “Cabe la posibilidad de que alguien aproveche este puente para leer…” “Tienes más moral que un estudiante de humanidades”, le contesta el compañero. Y el desaparecido y añorado Perich, le hace decir a su personaje favorito: “No seamos cenizos diciendo que 4 de cada 10 españoles no lee… ¡Digamos que 6 de cada 10 españoles lee! ¡Aún somos más los que leemos que los que no leen!”…

 

Si lees esto y estás cerca, vente a verla y si estás lejos, pídenosla para que te pongamos en la lista y te la podamos hacer llegar. Puedes exponerla en tu biblioteca escolar o en tu biblioteca pública o en algún rincón de la Casa de Cultura de tu ciudad.

 

P.D.: Hace dos años pusimos en marcha la exposición Animalectores (ver en este blog, el texto publicado el 13 de noviembre de 2006). Ha viajado por varias bibliotecas escolares y públicas, de nuestra provincia y de fuera de nuestra comunidad. Esta tarde (29 de octubre de 2008) la he visto montada en la Biblioteca Infantil Gianni Rodari de Fraga y os aseguro que me ha dado mucho gusto ver las ilustraciones y algunos de los los libros de los que fueron sacadas. Cuando pasen unos días, seguirá circulando por el resto de las bibliotecas de Fraga y nos sentiremos contentos de haber alumbrado una original idea de ¿animación lectora?

COMPETENCIAS BÁSICAS

He asistido, como ponente, a dos sesiones de formación sobre “Competencias básicas a través de las bibliotecas escolares y del fomento de la lectura y de la escritura”: el día 15 de octubre en Huesca y hoy, día 22 del mismo mes, en Monzón.

 

En ambas sesiones, con la asistencia de un elevado número de personas: maestras y maestros y profesorado de Secundaria que, en tiempo lectivo, han acudido a escuchar reflexiones y propuestas desde la práctica cotidiana de trabajo en la escuela y en el instituto. En ambas sesiones hemos estado presentes Toni Martínez y yo mismo: él hablando principalmente para el profesorado de Secundaria, pues trabaja en el instituto y servidor para el de Primaria, que para eso trabajo en la escuela.

 

Creo que, en resumen, hemos llevado a los salones de actos, donde se han desarrollado ambas sesiones un significativo volumen de propuestas de trabajo con la finalidad de que cada cual encuentre ánimos para introducir alguna variante metodológica en su actividad que le permita transitar caminos nuevos o reafirmarse en aquellos que ya transita, sabiendo que hay otras personas que están en esa línea de pensamiento y de trabajo.

 

Toni es un profesor de verbo fácil, que tiene ya una importante experiencia detrás y que muestra un sentido del humor con el que adereza convenientemente sus exposiciones. No lo había escuchado nunca, pero ha sido muy agradable hacerlo; como agradable fue conocernos e intercambiar opiniones y poner en común ideas (que han resultado coincidentes) sobre muchos aspectos relacionados con este mundillo tan difuso, tan escurridizo (aunque pudiera parecer lo contrario) y donde tanta gente hace leña, como es el mundo de la animación y fomento de la lectura y la escritura.

 

Personalmente siento cierto cansancio cuando salgo por ahí a contar algo que ya vengo haciendo desde hace tantos años y, a veces, percibo que va a servir de poco, si el personal no va definiendo y perfilando su propio proyecto pedagógico de una vez, para saber qué quiere hacer con el tiempo escolar y el alumnado que tiene a su lado. La biblioteca escolar no es la panacea, no resuelve ningún problema sólo con citarla o ponerla en funcionamiento, pero es un equipamiento que abre infinitas posibilidades… Éstas hay que descubrirlas y para ello hay que ponerse a trabajar y ser constante, hacerlo con convicción y tratar de generar una red natural de contactos, de apoyos e intercambios, de la que tomaremos ideas y a la que trasladaremos también nuestras aportaciones.

 

Este nuevo lenguaje, uno más, que se está instalando ahora en las aulas de las escuelas e institutos, no debe hacernos perder el norte. Estamos como al principio: una maestra o un maestro frente o al lado de un grupo de niñas y niños… De nuestra relación e interacción dependerá que vivan una experiencia vital memorable y que acaben con el depósito lleno de un poso fértil que, posiblemente acabe fermentando y dando frutos inesperados.

 

Leamos cada día en voz alta, llevemos libros al aula con naturalidad, sin imposturas, sin sermones; leamos noticias del periódico (en papel o en versión digital), comentemos la actualidad, invitemos a reflexionar y a escribir, establezcamos relaciones epistolares con otros colegas de otros centros, editemos modestas publicaciones, intercambiemos, cooperemos a la hora de calcular e investigar, diversifiquemos nuestras miradas, acudamos a la biblioteca escolar con frecuencia y a la Infantil y a la Pública, visitemos exposiciones interesantes… Seguro que detrás de todas esas acciones están las claves de las “nuevas competencias”. Yo, por si acaso, te invito a leer y a reflexionar sobre un ABCdario de acciones que podemos estimular, potenciar y acentuar  en nuestro alumnado,  desde los libros, las fuentes documentales, la biblioteca escolar… Si quieres, puedes añadir o quitar (seguro que faltan algunos verbos y es posible que sobren otros) para redondear esta sencilla propuesta alfabética que, si te parece, puedes tener en cuenta:

 

Abrir, ampliar, argumentar…

 

“Bibliotequear”, bucear, buscar…

 

Compartir, comunicar, cooperar…

 

Debatir, dialogar, documentar...

 

Elaborar, escribir, escuchar…

 

Fomentar, formular, fructificar…

 

Generar, germinar, guardar…

 

Hablar, historiar, hurgar…

 

Imaginar, intercambiar, investigar…

 

Jugar, juzgar…

 

Leer, localizar, lograr…

 

Manifestar, manipular, mirar…

 

Narrar, negociar, novelar…

 

Obrar, observar, organizarse…

 

Pensar, potenciar, preguntar, profundizar…

 

Querer

 

Razonar, redactar, reflexionar, resumir…

 

Sensibilizar, sentir, sintetizar…

 

Tantear, transmitir, tratar…

 

Ubicar, unificar, universalizar…

 

Valorar, ver, vivenciar…

 

eXaminar, eXperimentar, eXponer…

 

aYudar

 

Zambullir, zarpar…

 

Para terminar, agradecer la asistencia de tantas maestras y maestros y  el interés que han manifestado ante las ideas y los materiales mostrados. Agradecer, especialmente, a Enrique S. y a Nadia A., el que me hayan invitado a presentar ante tantos colegas, algunas fórmulas de trabajo un poco diferentes de la práctica habitual y/o tradicional. La voz de las maestras y maestros debe seguir presente en estos foros para poner en valor el trabajo y las aportaciones desde la práctica cotidiana, desde la escuela. Y una gozada reencontrarme con amigas y compañeras de trabajo en el aula o en la biblioteca escolar o en otros foros de intercambio: Mª José B., Ana A., Mª Paz B., Lucía, Raquel, Cristina B., Tere U., Pilar M…

 

EL NOGAL DE LA ERA

Cuando yo era pequeño en cada era de Labuerda había un nogal, o dos. En torno a la era se levantaban los pajares e incluso las cuadras, en ocasiones. En la era se trillaba, pero también se esparcía la hierba para acabarse de secar, se almacenaba estiércol temporalmente, se descargaban maderos u otros materiales de construcción cuando había que hacer algún arreglo, era un lugar de paso para las dependencias anexas a la casa… Y siempre, presidiendo y en silencio, el nogal o los nogales que, además de dar nueces, daban y dan una amplia y fresca sombra, donde refugiarse del calor del verano en los descansos de las faenas agrícolas. La madera de nogal era y es una madera buscada y apreciada para fabricar muebles que tienen una textura y una coloración especial; no en vano, hay una tonalidad que es el color nogal…

 

En la era de mi casa había dos nogales: uno crecía impetuoso y tenía una copa inmensa, pero murió con rapidez cuando hubo que cortarle una vena bastante gruesa para ensanchar el “cubierto” próximo, y de eso ya hace más de treinta años. El otro, con mucha menor presencia entonces por estar plantado en un suelo con tierra menos favorable, sigue todavía vivo y cada año da su cosecha de nueces.

 

Este fin de semana de octubre, con las fiestas del Pilar de por medio, hemos estado pasando unos días en Labuerda y una tarde estuvimos con Mercè debajo del nogal de la era recogiendo las nueces que había dejado caer. En este tiempo de inicio del otoño, los nogales van soltando nueces… Si estás debajo, con una frecuencia que no responde a ningún parámetro matemático, oyes la caída de una nueva nuez sobre la hojarasca otoñal que ya cubre el suelo.

 

Sin poderlo evitar, me acordé de mi padre. Él decía que no había árbol más generoso que el  nogal porque sin ningún cuidado y de manera imperceptible, va creciendo y va dando su cosecha de nueces, a cambio de nada. Cuando yo era pequeño, las nueces (como las almendras, las judías blancas, etc.) se vendían casi en su totalidad para obtener algunas pesetas con las que hacer frente a algunos gastos familiares: comprar zapatos a los hijos o una anorak o hacerse un traje… Coger las nueces solía ser una faena reservada para el fin de semana, así podíamos ayudar los hijos (porque no “teníamos escuela”). Mi padre vareaba el árbol con cuidado y pericia para no dañarlo y nosotros, agachados o de rodillas por el suelo de la era, íbamos recogiendo los frutos y depositándolos en una canasta; a veces, nos hacía gracia recibir, de vez en cuando, un golpe de nuez en las costillas o en la cabeza, nuez impulsada por el golpe recibido en la rama del nogal con la vara de mi padre. Recuerdo también, al hilo de esta tarde de octubre de 2008 (y así se lo explico a Mercè) que, cuando “escoscábamos” las nueces en la cocina de la casa, por la noche al calor del fuego encendido, guardábamos unas pocas, las más pequeñas y redonditas, para un menester especial. Éstas se colocaban en el “trujar” donde se pisaban las uvas y se realizaba la fermentación del mosto. Los días anteriores a comenzar la vendimia, se lavaba y se preparaba el trujar. En la parte delantera del mismo, en el interior, había un orificio por donde saldría el vino para ser trasladado a las cubas correspondientes. Ese agujero se tapaba con sebo macerado y con las nueces que habíamos guardado. Después del proceso de fermentación, las nueces, empujadas desde el exterior con la “punchadera” retiraban también el sebo y dejaban el paso franco al vino que manaba con fuerza hacia la canal que lo conducía a la cuba. Todos los años, mientras tuvimos abundantes uvas para usar el trujar (cuando la cosecha disminuyó las pisábamos en una “pisadera” de madera) retirábamos una docena de nueces pequeñas y redondas que había que colocar con pericia en el fondo del trujar (lagar, en castellano), como ya he explicado.

 

Mi padre, hace unos años, empezó a sembrar nueces en macetas pequeñas o directamente en la huerta. Posteriormente, cuando los plantones tenían ya una altura determinada, los trasplantaba o los regalaba a personas que querían plantar un nogal en su jardín, delante de su casa, en uno de sus huertos. Es significativo que Luis, el empleado del ayuntamiento que se ocupó de acondicionar y cerrar el nicho en el que fue enterrado mi padre, no aceptara ningún pago por sus servicios; solamente, un plantón de nogal, de los que sembró mi padre, para trasplantarlo cerca de su casa, como recuerdo del fallecido.

 

Hemos aprovechado también estos días festivos para viajar y pasear por el Valle de Escuaín y por el de Bujaruelo. En el primero, pasamos unas horas por la tarde, “disfrazados de gnomos” por entre pinos, abetos y hayas de porte extraordinario y superando los desniveles de las laderas que hay debajo de Castillo Mayor. Cogimos las primeras setas de la temporada, pocas; para servir una “tapa” generosa, en todo caso, pero de calidad. Esta vez no llegamos hasta el caserío de Escuaín. Al regreso, pudimos ver desde Puértolas el majestuoso valle del Cinca, la Peña coronada por un penacho espectacular de nubes que se elevaban hasta lo más alto y los bosques salpicados con manchas de colores que se abrían ante nuestra vista… En el segundo, en Bujaruelo, el otoño ya ha dejado su sello espectacular. Allí, el sentimiento es de plenitud, de sentirte un privilegiado al poder contemplar ese cuadro que ningún pintor será capaz de pintar; cuadro que la naturaleza va perfilando sin cesar a lo largo de todo el año y que ofrece composiciones y tonalidades distintas: bojes, rosales silvestres, acebos, tejos, abetos, hayas, pinos, arces, serbales, fresnos… se exponen a nuestra vista cautivándonos con un colorido maravilloso. No sabíamos dónde mirar ni qué rincón fotografiar. Seguro que dentro de diez días habrá todavía más contraste, pero pudimos apreciar el esplendor del otoño en toda su dimensión.

 

Y como unas hojas llevan a otras, hablaré también de las hojas de los libros… Empecé hablando de nogales y de mi padre y terminaré hablando de lectura y de mi madre. Está en Sarvisé, pasando una temporada con una de sus hijas. Allí hay muchos nogales y algunos con hojas muy amarillas, de una belleza y luminosidad extraordinarias. Mis padres, desde hace muchos años, leían el periódico (que recibían por suscripción) cada día. Mi madre, a sus 88 años ha empezado (y ha descubierto) la lectura de libros… Empezó con El niño con el pijama de rayas y cada pocos días empieza y se termina uno nuevo. Los últimos, obras de Lorenzo Mediano, José Mª Satué y ayer mismo, mientras nosotros dos estábamos paseando por Bujaruelo, comenzó “Pirineos, tristes montes” de mi amigo Severino Pallaruelo. Menos faena, menos preocupaciones, más tiempo y buena vista (lee sin gafas, cosa que yo no puedo hacer) la han empujado a la lectura. También porque dice que tiene la cabeza ocupada y así se evade momentáneamente de los pensamientos que la entristecen, desde que falta mi padre. Yo, que llevo media vida animando a leer, me siento muy contento con esta tardía afición de mi madre. Lectura que le consuela y le ayuda a vivir la ausencia de su compañero con menos dramatismo, mientras va pasando el necesario tiempo de duelo.

 

UN "libro libre" SOBRE ANA PELEGRÍN

Conocimos a Ana Pelegrín porque utilizamos los libros de poemas que ella había seleccionado para aprendernos muchas “contraseñas poéticas” durante el pasado curso.  Ahora la conocemos algo más porque hemos buscado información sobre su vida, sus aficiones y su trabajo y hemos visto que era una persona muy conocida.

En este “Libro libre” hemos reunido informaciones que nos acercan a ella, además de algunas composiciones que hemos hecho de “nuestra cosecha”. Lo leeremos y lo guardaremos como recuerdo de una persona que trabajó mucho por la poesía y por la tradición oral.

 

 Ana Pelegrín había nacido en San Salvador de Jujuy (Argentina), en 1938. El 11 de septiembre de 2008 falleció en Madrid, ciudad donde residía desde 1968. Obtuvo la Licenciatura en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). En España, se doctoró en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, con su tesis "Juegos y poesía popular en la literatura infantil y juvenil (1750-1987)".

Fue directora, hasta el año 2004, del Seminario Permanente de Expresión y Creatividad en el INEF-Universidad Politécnica de Madrid, donde ejerció como profesora titular de Expresión Corporal.

Dictó innumerables cursos y seminarios en diversas universidades de España e Hispanoamérica sobre literatura de tradición oral, juegos tradicionales y literatura infantil y juvenil del siglo XX.

Incansable defensora de la escuela pública, junto con otros colegas, fundó en 1976 el Movimiento de Renovación Pedagógica Acción Educativa.

 

La Tradición oral. Ana Pelegrín realizó un gran trabajo de recopilación de todo lo relacionado con los juegos infantiles: canciones, nanas,  retahílas, formulillas para elegir, burlas, invocaciones, corros, etc. Ana pensaba que había que fijar y preservar la memoria, en éste y en otros temas relacionados con la tradición oral.

En nuestro colegio, desde la biblioteca escolar, promovimos la recuperación de todo ello. Fruto de aquel trabajo fueron cuatro publicaciones que se editaron y repartieron en su día entre todas las familias del centro (y pueden consultarse hoy en la biblioteca escolar): “Una bolita de algodón” (1997); “El patio de mi casa” (1999); “De ayer a hoy” (2001) y “Así nos lo han contado” (2002). En total, más de 150 páginas, llenas de sorprendentes aportaciones, extraídas de la memoria de abuelas y abuelos, de padres y madres, que ya no se perderán, porque quedaron recogidas y escritas.

 

BIBLIOGRAFÍA. A lo largo de su vida, Ana escribió muchas obras, colaboró con otras personas en varios libros, realizó varias antologías poéticas, escribió en muchas revistas diversos artículos… En Internet es posible encontrar hoy día amplias referencias de su obra. Estos son los títulos de algunos de los libros que escribió, en los que participó o que les dio forma:

 

“Cada cual atienda su juego”; “Libro de Estampas y almanaque del niño”; “Repertorio de antiguos juegos infantiles”; “La aventura de oír”; “La flor de la maravilla: juegos, romances, retahílas”; “Deditos y cosquillitas”; “Misino Gatino”; “Raíz de Amor”; “Poesía española para niños”; “Letras para armar poemas”; “Poesía española para jóvenes”; “Huerto del limonar”…

 

 

Coplillas dedicadas a Ana

 

 Ana iba de pueblo en pueblo

recogiendo canciones y

preguntando a las abuelas

y a los abuelos.

(Alba)

 

Ana Pelegrín escribía

lo que en España conseguía,

y le parecía adecuado

recogerlo y guardarlo.

(Ainoa R.)

 

Ana,

yo no te conocí,

pero Mariano sí

y nos habla maravillas de ti.

(Ainoa J.)

 

Ana, Ana, Ana,

no te conocimos

pero Mariano nos contó

que los dos erais amigos.

(Marina)

 

Ana Pelegrín

estaba en su jardín

oliendo flores

de mil colores.

Una mariposa pasó

y en su hombro se posó.

(Judit)

 

 

(Aprovechando el título de uno de sus libros)

 

Cada cual atienda su juego…

El guapo con la guapa,

la fea con el feo.

Cada cual atienda su juego…

El sastre con la sastra,

Carmela con Mateo.

Cada cual atienda su juego…

Tú con la primera,

yo con el primero.

Cada cual atienda su juego…

Vosotros en noviembre

nosotros en enero.

Cada cual atienda su juego…

En las plazas y los parques

o en los patios de recreo.

Cada cual atienda su juego…

Ana con Pelegrín

y Coronas con Cabrero.

(Macoca)

 

Reescritura de retahílas tradicionales

 

A la una, mi mula.

A las dos, me entra la tos.

A las tres, muevo los pies.

A las cuatro, paseo a mi gato.

A las cinco, doy un suspiro.

A las seis, me caigo del revés.

A las siete, toco el clarinete.

A las ocho, preparo el bizcocho.

A las nueve, nadie se mueve.

A las diez, contaré hasta cien.

(Judit e Isabel)

 

******

A la una, mi mula.

A las dos, miro el reloj.

A las tres, montamos en el tren.

A las cuatro, me levanto.

A las cinco, pego un brinco.

A las seis, viene Mª Isabel.

A las siete, sale la luna creciente.

A las ocho, me como un bizcocho.

A las nueve, salto de repente.

A las diez, empiezo otra vez.

(Samara y Óscar B.)

 

******

A la una, mi mula.

A las dos, el mago de Oz.

A las tres, reciclamos papel.

A las cuatro, me voy al teatro teatro.

A las cinco, canto y brinco.

A las seis, no me pinchéis.

A las siete, me dan un billete.

A las ocho, juego con Pinocho.

A las nueve, jugamos con la nieve.

A las diez, nos lavamos los pies.

(Imane y Gyuzel)

 

 

LECTURA EN VOZ ALTA: "EL LIBRO DE GUILLERMO"

Durante una semana (un ratito cada día) leí a mis chicos de sexto “El libro de Guillermo” de Carlo Frabetti. Me interesó la relación entre su libro y el personaje literario creado por la escritora inglesa Richmal Crompton, en 1924 y también la sugerencia de que cada cual vaya tejiendo una red de libros y de lecturas (como hace el personaje de Frabetti) que le irán desvelando la magnitud del tesoro que se halla oculto en los libros y en la práctica más habitual para conocer su contenido: la lectura…

 

La lectura fue seguida con interés y acordamos que, al final de la misma, expresaríamos por escrito nuestras opiniones sobre el libro y le haríamos llegar a Carlo unas cuantas preguntas sobre la historia que habíamos escuchado.

 

A.- OPINIONES de quienes escucharon y comentaron la lectura:

 

.. A mí, cuando era más pequeño no me gustaba leer. Mi tiempo lo ocupaba en otras cosas, que yo veía más divertidas. Poco a poco, y de vez en cuando, ojeaba algún libro. Entonces descubrí que algunos me llamaban la atención y, en cambio, otros pasaban de interesarme. Éstos nunca los acababa por eso descubrí que a la hora de coger un libro  debía tener más claro que lo quería leer. Por eso me ha llamado la atención la historia de Guillermo, que ha descubierto de una manera especial la afición a la lectura, porque siempre hay cosas interesantes que leer…” (Julen)

 

.. “Este libro me ha gustado mucho, ya que el mensaje que trasmite es: La lectura es importante. Es un buen libro para leerlo en voz alta. A mí los libros me gustan mucho, empiezo y no puedo parar de leer. Siempre recordaré la frase del pasado curso de nuestra biblioteca escolar: ” (Alba)

 

.. “Este libro, sinceramente, es un poquito raro porque lo que le va pasando a Guillermo iba apareciendo en el libro… Te liabas un poco, pero fue muy bonito y el hombre del chándal verde tenía razón: los libros son un tesoro muy valioso”. (Yanina)

 

.. “Me ha gustado el libro y me gustaría volver a leerlo en casa o en la biblioteca o en mi habitación y hacerle preguntas al autor”. (Samir)

 

.. “Tengo que decirte que tu libro me ha parecido muy bonito, aunque algunas cosas no las he entendido”. (Pablo)

 

.. “Este libro nos explica para qué sirven los libros: transforma a un niño revoltoso en una persona amable y lista…” (Javier)

 

.. “El libro me ha parecido muy completo. Tenía intriga, risa, amor y sorpresa. Intriga por lo del libro que avanzaba. Risa por el globo-pito. Amor por la librera. Sorpresa por el enano y muchas cosas más. Era real todo lo que pasaba, como que su hermana no le dejaba el ordenador (eso también me pasa a mí). Por eso me gusta. La intriga nos hace terminar el libro antes, porque si hay intriga cada vez queremos leer más y más. Eso es lo que me pasaba a mí; quería que nos leyeras cada día más. Me ha encantado El libro de Guillermo”. (Marc)

 

.. “A mí este libro me ha gustado mucho y creo que a la mayoría de la clase también. A mí este libro me ha hecho reflexionar. Yo sé que leer no es malo; al contrario, es muy bueno leer. Yo no sé porque leo tan poco… A mí me gustaría ser como Guillermo, ser malo, no; ser como era al final”. (Jessica)

 

.. “El libro lo he encontrado interesante y es increíble como la lectura transforma a Guillermo. Me han entrado ganas de leer”. (Isabel)

 

.. “Lo que me sorprendió al principio fue que en un libro saliera lo mismo que le pasaba al protagonista, a Guillermo. Me gustó que, al final, a Guillermo le gustaba leer…” (Judit)

 

.. “Me ha parecido un libro muy bonito en el que se muestra lo importante que es la lectura, tanto para los niños como para los mayores”. (Ainoha J.)

 

.. “Este libro se merece un premio. A mí me ha gustado mucho”. Marina)

 

.. “Al principio no me gustaba mucho, pero cuando empezó a leer más libros me empezó a gustar más”. (Gyuzel)

 

.. “Me parece que Carlo ha escrito un buen libro que aconsejo leer. Supongo que todos sus libros serán fantásticos y aconsejable leerlos. Me gustan los personajes de la historia y me ha impresionado e interesado lo de la red de libros. En el libro te da la posibilidad de iniciarla: empezar por , seguir por alguno de los libros de Guillermo Brown, libros del mismo autor, de personajes parecidos, etc. Además este libro también te enseña un poco de cultura; antes no sabía que existía el parque de El Retiro o la Cuesta de Moyano… Este libro me lo han leído en voz alta y aún así en mi mente veía las imágenes como si fuera una película. Me alegro de que Mariano nos lo haya leído”. (Ainoa R.)

 

.. “A mí me parece que el autor se explica muy bien, dice cosas muy importantes. Yo creo que Carlo Frabetti es un tío muy listo y creo que se merece un premio y yo, como niño de sexto A creo que Carlo es un buen escritor para niños y jóvenes”. (Felipe)

 

.. “El libro de Guillermo me ha gustado mucho, aunque creo que me ha gustado más al principio que al final, supongo que porque al principio era más real”. (Óscar B.)

 

.. “El libro que nos ha leído Mariano me ha gustado porque Guillermo casi hace lo mismo que yo: poner todo debajo de la cama. Yo también, como Guillermo, hago que los libros son cabañas”. (José Ramón).

 

.. “Me ha gustado porque este libro nos ha acercado más a otros libros”. (Siu)

 

.. “En mi opinión, Guillermo ha seguido un camino de lecturas y, al final, ha fabricado su propia red de libros. Lo que ha encontrado en los libros es porque hay todavía misterios por resolver. Yo estoy leyendo ahora un libro en el que el protagonista también es un niño: Lázaro de Tormes…” (Imane)

 

 

B.- Antes de las preguntas, un pequeño ejercicio de imaginación, aprovechando una insinuación del libro:

 “¿Qué otra se puede hacer con los libros además de leerlos?”, pregunta la madre de Guillermo ante un comentario de la hermana del chico. Nos hemos alejado de las respuestas formales y aventuramos de manera colectiva algunas respuestas humorísticas: como tienda de campaña para los muñecos; los de tapa dura podemos usarlos como mesa para dibujar; para ponerlos debajo del culo y parecer más altos; algunas páginas podrían servir para hacer aviones y enviar mensajes; para hacer bonito en las estanterías; usarlos como escalera para llegar hasta el estante más alto donde están las galletas; para cubrirnos la cabeza y no mojarnos en días de lluvia; para hacer pesas; para abanicarse; con dos torres de libros puedes hacer una portería para jugar al fútbol; de banqueta para sentarte encima; para secar hojas de árboles o pétalos de flores; para dibujar con un fondo lleno de letras; para llevar bulto en la mochila…

 

 

C.- Y ahora unas PREGUNTAS que intentaremos trasladar al autor:

 

-         ¿Tú tienes la casa llena de libros como el hombre del chándal verde?

-         ¿A qué edad recuerdas que te aficionaras a la lectura?

-         ¿Has recibido muchos mail o cartas de otras niñas y niños que hayan leído tus libros?

-         ¿Has leído todos los libros que nombras en El libro de Guillermo?

-         ¿De dónde te vino la idea de que el libro creciera?

-         ¿Por qué has escrito un libro como la vida misma?

-         ¿Has conocido algún niño o alguna niña que fuera como Guillermo?

-         ¿Hubo alguna persona en tu infancia o en tu juventud que te animara a leer?

-         ¿Descubriste al leer que lo que querías era escribir?

-         ¿A qué edad escribiste el primer libro?

-         ¿Por qué dejaste de ser profesor de matemáticas para hacerte escritor?

-         De todos los libros que has escrito, ¿cuál es el que más te gusta?

-         Conoces a alguien que haya cambiado al leer tu libro?

-         De pequeño, ¿te parecías a Guillermo?

-         ¿A cuántos idiomas se han traducido tus libros?

-         ¿Por qué te interesaste por la literatura infantil y juvenil?

-         ¿Te gusta Guillermo Brown?

-         ¿Sigues siendo matemático?

-         ¿Tú también crees que los libros son un tesoro?

-         ¿Eres coleccionista de algo?