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PARA LA LECTORA Y EL LECTOR, UN POQUITO DE HUMOR...

Con ese titular, hemos montado una exposición de viñetas humorísticas, publicadas en los periódicos diarios, que tienen al libro, la lectura y las bibliotecas, como punto de mira y de reflexión. La exposición la hemos montado desde el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil del CEIP Miguel Servet de Fraga.

 

De entre todas las que teníamos recogidas, hemos hecho una selección de 31, atendiendo a criterios de comprensión, claridad de los dibujos, variedad de dibujantes… Sabemos que no están pensadas para niñas y niños en edad escolar, pero si la exposición se visita con un mediador (maestro o maestra) que va orientando y explicando, se pueden entender muchas más cosas que en una visita por libre. 

 

Gente como El Perich, Ferreres, Chumy Chumez, Armengol, Caloi, Pablo, Máximo, Romeu, El Roto, Forges, Cano, Goñi, Krahn… escribieron breves textos y dibujaron con una mirada sugerente, con un punto de acidez, de crítica mordaz... Bueno, pues entre todos los nombrados, hemos seleccionado esas 31 que nos hacen sonreír pero que también nos hacen pensar y reflexionar.

 

Una vista cenital de la Feria del Libro nos presenta los estands vacíos de los libros y un stand abarrotado de gente con el rótulo de “Bocadillos” (dibujo aparecido en la revista El Jueves, en el 93). No hace falta ningún texto explicativo y los chavales lo entienden perfectamente.  En una viñeta de El Perich, un personaje lee en el periódico esta noticia: “Un reciente estudio indica que dos de cada tres europeos lee libros…” y contesta otro: “El tercero debe ser español…”

 

Una pareja, frente a frente. Él con un libro abierto en las manos y ella sentada en el sofá le dice: “Yo, un día ojeé un libro, pero lo dejé porque ya lo había visto por televisión, aunque la viñeta de Chumi es del 92, aún sigue pasando lo mismo con frecuencia… Forges dibuja muy frecuentemente en sus viñetas a personas leyendo libros o periódicos… Se presentan en el salón de su casa un niño y una niña. Sus padres están leyendo y los niños les gritan: “Hemos tirado la tele y el ordenador al patio: esto es una revolución… Exigimos que nos contéis cuentos… Y cosas. Eso”. Y ya que estamos en un otoño frío, no viene mal leer, de nuevo a Forges: una pareja camina por la ciudad y dice ella: “Es curioso que la gente se vacune contra la gripe y no contra la jilipollez que es mucho más grave”. “Y existiendo una vacuna tan simple: el libro”, añade él. “Pues nada, ni por esas”, remata ella.

 

Máximo nos interroga enigmáticamente, en ocasiones. Dibuja un libro e imprime en su portada el siguiente anuncio: “Cómo leer un libro”; en otra viñeta, de parecida ilustración, la pregunta que hace y nos hace es: “Leer, ¿para qué?” Son dos ejemplos de viñetas que permiten una reflexión y aventurar algunas hipótesis, algunas respuestas. En la visita podemos inducir a ello a chicos y chicas.

 

Dice El Roto, en febrero del 2001: “¡Pues Aznar leerá muchos libros, pero los debe cagar enteros!”, a la vista del efecto que producen en su comportamiento… Un paciente forgiano acude a la consulta del médico. Tras el oportuno examen, le dice el doctor: “Ese bloqueo que nota es porque necesita activar sus neuronas: durante tres meses se me va a leer un libro a la semana”, y contesta el paciente: “¿Grageas o inyectable?”; imaginamos al médico tirado por el suelo de la impresión producida por la respuesta.

En otro momento, un padre se encara con su hijo y su hija, que están sentados en un sofá leyendo un libro cada uno y que abren unos ojos como platos al escuchar de su progenitor lo siguiente: “Parece mentira… Se os deja ½ hora solos y apagáis la tele y el ordenador y os ponéis a leer… ¿Y queréis que confiemos en vosotros?” (Forges, 15-mayo de 2001).

En otra viñeta, Máximo decide desemparejar los verbos de los sustantivos con los que se les había relacionado tradicionalmente y escribe (o dibuja): “Plantar un hijo. Escribir un árbol. Tener un libro”.

 

La TV aparece en algunas viñetas. En una de ellas, se ve a un empleado de la compañía en la puerta de entrada. Hay un rótulo encima de su cabeza donde puede leerse: “Casting TV” y el “empleado” en cuestión se dirige a un grupo de personas que están esperando, en estos términos: “Buenos días a todos: para evitar esperas innecesarias, los que sepan leer y escribir pueden irse. Chas gracias”. De nuevo El Roto pone el dedo en la llaga al dibujar a un circunspecto personaje con un libro abierto sobre una mesa, mientras anuncia una noticia aparentemente intranquilizadora, pero que es real hace tiempo: “Hemos privatizado los diccionarios. Así que a partir de ahora, las palabras significarán lo que decidan sus dueños. En 2002 era perfectamente posible que hasta la literatura infantil tradicional pudiera sufrir algunas alteraciones como la que plantea Forges: un niño está en la cama y su padre, con un libro abierto lee lo siguiente: “…Entonces Blancanieves cerró la mina, despidió a los enanitos y vendió el bosque a una inmobiliaria para adosados”.

 

En las ferias del libro caben todo tipo de personajes. Éste que nos ocupa, anda por allí con su hijo, y en un momento le grita: “Junior: como no dejes de incordiar con el dichoso globo, te compro un libro… Y de cuentos”, añade el bárbaro.

 

Hemos elaborado una especie de guía didáctica muy sencilla para que la visita se haga con algo más de aprovechamiento: una para el segundo ciclo y otra, algo más amplia, para el tercer ciclo de Primaria. Para los más pequeños bastará que sean acompañados y que se fijen en algunos detalles o busquen algunas imágenes concretas... Se proponen miradas detenidas, interrogantes creativos, respuestas imaginarias a algunas de las preguntas planteadas y poder echar unas risas leyendo, comentando, coloreando, dibujando…

 

La biblioteca escolar acoge estas muestras de ingenio e invita a su lectura e interpretación y, por otra parte, genera, con material propio, un punto de interés para el centro (y para más gente, porque ya nos la están pidiendo de otros lugares).

 

Curioso tiempos en los que los cuentacuentos se ven obligados a denunciar por intrusismo a muchos gobernantes”, dice uno de los personajes de Forges. “Lo más desconcertante de los que queman librerías es que sepan leer los rótulos”, reflexiona un hombre maduro mirando las llamas que salen del interior de una librería, en una viñeta dibujada por Andrés Rábago, El Roto. Dos personajes caminan juntos y dice uno de ellos: “Cabe la posibilidad de que alguien aproveche este puente para leer…” “Tienes más moral que un estudiante de humanidades”, le contesta el compañero. Y el desaparecido y añorado Perich, le hace decir a su personaje favorito: “No seamos cenizos diciendo que 4 de cada 10 españoles no lee… ¡Digamos que 6 de cada 10 españoles lee! ¡Aún somos más los que leemos que los que no leen!”…

 

Si lees esto y estás cerca, vente a verla y si estás lejos, pídenosla para que te pongamos en la lista y te la podamos hacer llegar. Puedes exponerla en tu biblioteca escolar o en tu biblioteca pública o en algún rincón de la Casa de Cultura de tu ciudad.

 

P.D.: Hace dos años pusimos en marcha la exposición Animalectores (ver en este blog, el texto publicado el 13 de noviembre de 2006). Ha viajado por varias bibliotecas escolares y públicas, de nuestra provincia y de fuera de nuestra comunidad. Esta tarde (29 de octubre de 2008) la he visto montada en la Biblioteca Infantil Gianni Rodari de Fraga y os aseguro que me ha dado mucho gusto ver las ilustraciones y algunos de los los libros de los que fueron sacadas. Cuando pasen unos días, seguirá circulando por el resto de las bibliotecas de Fraga y nos sentiremos contentos de haber alumbrado una original idea de ¿animación lectora?

COMPETENCIAS BÁSICAS

He asistido, como ponente, a dos sesiones de formación sobre “Competencias básicas a través de las bibliotecas escolares y del fomento de la lectura y de la escritura”: el día 15 de octubre en Huesca y hoy, día 22 del mismo mes, en Monzón.

 

En ambas sesiones, con la asistencia de un elevado número de personas: maestras y maestros y profesorado de Secundaria que, en tiempo lectivo, han acudido a escuchar reflexiones y propuestas desde la práctica cotidiana de trabajo en la escuela y en el instituto. En ambas sesiones hemos estado presentes Toni Martínez y yo mismo: él hablando principalmente para el profesorado de Secundaria, pues trabaja en el instituto y servidor para el de Primaria, que para eso trabajo en la escuela.

 

Creo que, en resumen, hemos llevado a los salones de actos, donde se han desarrollado ambas sesiones un significativo volumen de propuestas de trabajo con la finalidad de que cada cual encuentre ánimos para introducir alguna variante metodológica en su actividad que le permita transitar caminos nuevos o reafirmarse en aquellos que ya transita, sabiendo que hay otras personas que están en esa línea de pensamiento y de trabajo.

 

Toni es un profesor de verbo fácil, que tiene ya una importante experiencia detrás y que muestra un sentido del humor con el que adereza convenientemente sus exposiciones. No lo había escuchado nunca, pero ha sido muy agradable hacerlo; como agradable fue conocernos e intercambiar opiniones y poner en común ideas (que han resultado coincidentes) sobre muchos aspectos relacionados con este mundillo tan difuso, tan escurridizo (aunque pudiera parecer lo contrario) y donde tanta gente hace leña, como es el mundo de la animación y fomento de la lectura y la escritura.

 

Personalmente siento cierto cansancio cuando salgo por ahí a contar algo que ya vengo haciendo desde hace tantos años y, a veces, percibo que va a servir de poco, si el personal no va definiendo y perfilando su propio proyecto pedagógico de una vez, para saber qué quiere hacer con el tiempo escolar y el alumnado que tiene a su lado. La biblioteca escolar no es la panacea, no resuelve ningún problema sólo con citarla o ponerla en funcionamiento, pero es un equipamiento que abre infinitas posibilidades… Éstas hay que descubrirlas y para ello hay que ponerse a trabajar y ser constante, hacerlo con convicción y tratar de generar una red natural de contactos, de apoyos e intercambios, de la que tomaremos ideas y a la que trasladaremos también nuestras aportaciones.

 

Este nuevo lenguaje, uno más, que se está instalando ahora en las aulas de las escuelas e institutos, no debe hacernos perder el norte. Estamos como al principio: una maestra o un maestro frente o al lado de un grupo de niñas y niños… De nuestra relación e interacción dependerá que vivan una experiencia vital memorable y que acaben con el depósito lleno de un poso fértil que, posiblemente acabe fermentando y dando frutos inesperados.

 

Leamos cada día en voz alta, llevemos libros al aula con naturalidad, sin imposturas, sin sermones; leamos noticias del periódico (en papel o en versión digital), comentemos la actualidad, invitemos a reflexionar y a escribir, establezcamos relaciones epistolares con otros colegas de otros centros, editemos modestas publicaciones, intercambiemos, cooperemos a la hora de calcular e investigar, diversifiquemos nuestras miradas, acudamos a la biblioteca escolar con frecuencia y a la Infantil y a la Pública, visitemos exposiciones interesantes… Seguro que detrás de todas esas acciones están las claves de las “nuevas competencias”. Yo, por si acaso, te invito a leer y a reflexionar sobre un ABCdario de acciones que podemos estimular, potenciar y acentuar  en nuestro alumnado,  desde los libros, las fuentes documentales, la biblioteca escolar… Si quieres, puedes añadir o quitar (seguro que faltan algunos verbos y es posible que sobren otros) para redondear esta sencilla propuesta alfabética que, si te parece, puedes tener en cuenta:

 

Abrir, ampliar, argumentar…

 

“Bibliotequear”, bucear, buscar…

 

Compartir, comunicar, cooperar…

 

Debatir, dialogar, documentar...

 

Elaborar, escribir, escuchar…

 

Fomentar, formular, fructificar…

 

Generar, germinar, guardar…

 

Hablar, historiar, hurgar…

 

Imaginar, intercambiar, investigar…

 

Jugar, juzgar…

 

Leer, localizar, lograr…

 

Manifestar, manipular, mirar…

 

Narrar, negociar, novelar…

 

Obrar, observar, organizarse…

 

Pensar, potenciar, preguntar, profundizar…

 

Querer

 

Razonar, redactar, reflexionar, resumir…

 

Sensibilizar, sentir, sintetizar…

 

Tantear, transmitir, tratar…

 

Ubicar, unificar, universalizar…

 

Valorar, ver, vivenciar…

 

eXaminar, eXperimentar, eXponer…

 

aYudar

 

Zambullir, zarpar…

 

Para terminar, agradecer la asistencia de tantas maestras y maestros y  el interés que han manifestado ante las ideas y los materiales mostrados. Agradecer, especialmente, a Enrique S. y a Nadia A., el que me hayan invitado a presentar ante tantos colegas, algunas fórmulas de trabajo un poco diferentes de la práctica habitual y/o tradicional. La voz de las maestras y maestros debe seguir presente en estos foros para poner en valor el trabajo y las aportaciones desde la práctica cotidiana, desde la escuela. Y una gozada reencontrarme con amigas y compañeras de trabajo en el aula o en la biblioteca escolar o en otros foros de intercambio: Mª José B., Ana A., Mª Paz B., Lucía, Raquel, Cristina B., Tere U., Pilar M…

 

EL NOGAL DE LA ERA

Cuando yo era pequeño en cada era de Labuerda había un nogal, o dos. En torno a la era se levantaban los pajares e incluso las cuadras, en ocasiones. En la era se trillaba, pero también se esparcía la hierba para acabarse de secar, se almacenaba estiércol temporalmente, se descargaban maderos u otros materiales de construcción cuando había que hacer algún arreglo, era un lugar de paso para las dependencias anexas a la casa… Y siempre, presidiendo y en silencio, el nogal o los nogales que, además de dar nueces, daban y dan una amplia y fresca sombra, donde refugiarse del calor del verano en los descansos de las faenas agrícolas. La madera de nogal era y es una madera buscada y apreciada para fabricar muebles que tienen una textura y una coloración especial; no en vano, hay una tonalidad que es el color nogal…

 

En la era de mi casa había dos nogales: uno crecía impetuoso y tenía una copa inmensa, pero murió con rapidez cuando hubo que cortarle una vena bastante gruesa para ensanchar el “cubierto” próximo, y de eso ya hace más de treinta años. El otro, con mucha menor presencia entonces por estar plantado en un suelo con tierra menos favorable, sigue todavía vivo y cada año da su cosecha de nueces.

 

Este fin de semana de octubre, con las fiestas del Pilar de por medio, hemos estado pasando unos días en Labuerda y una tarde estuvimos con Mercè debajo del nogal de la era recogiendo las nueces que había dejado caer. En este tiempo de inicio del otoño, los nogales van soltando nueces… Si estás debajo, con una frecuencia que no responde a ningún parámetro matemático, oyes la caída de una nueva nuez sobre la hojarasca otoñal que ya cubre el suelo.

 

Sin poderlo evitar, me acordé de mi padre. Él decía que no había árbol más generoso que el  nogal porque sin ningún cuidado y de manera imperceptible, va creciendo y va dando su cosecha de nueces, a cambio de nada. Cuando yo era pequeño, las nueces (como las almendras, las judías blancas, etc.) se vendían casi en su totalidad para obtener algunas pesetas con las que hacer frente a algunos gastos familiares: comprar zapatos a los hijos o una anorak o hacerse un traje… Coger las nueces solía ser una faena reservada para el fin de semana, así podíamos ayudar los hijos (porque no “teníamos escuela”). Mi padre vareaba el árbol con cuidado y pericia para no dañarlo y nosotros, agachados o de rodillas por el suelo de la era, íbamos recogiendo los frutos y depositándolos en una canasta; a veces, nos hacía gracia recibir, de vez en cuando, un golpe de nuez en las costillas o en la cabeza, nuez impulsada por el golpe recibido en la rama del nogal con la vara de mi padre. Recuerdo también, al hilo de esta tarde de octubre de 2008 (y así se lo explico a Mercè) que, cuando “escoscábamos” las nueces en la cocina de la casa, por la noche al calor del fuego encendido, guardábamos unas pocas, las más pequeñas y redonditas, para un menester especial. Éstas se colocaban en el “trujar” donde se pisaban las uvas y se realizaba la fermentación del mosto. Los días anteriores a comenzar la vendimia, se lavaba y se preparaba el trujar. En la parte delantera del mismo, en el interior, había un orificio por donde saldría el vino para ser trasladado a las cubas correspondientes. Ese agujero se tapaba con sebo macerado y con las nueces que habíamos guardado. Después del proceso de fermentación, las nueces, empujadas desde el exterior con la “punchadera” retiraban también el sebo y dejaban el paso franco al vino que manaba con fuerza hacia la canal que lo conducía a la cuba. Todos los años, mientras tuvimos abundantes uvas para usar el trujar (cuando la cosecha disminuyó las pisábamos en una “pisadera” de madera) retirábamos una docena de nueces pequeñas y redondas que había que colocar con pericia en el fondo del trujar (lagar, en castellano), como ya he explicado.

 

Mi padre, hace unos años, empezó a sembrar nueces en macetas pequeñas o directamente en la huerta. Posteriormente, cuando los plantones tenían ya una altura determinada, los trasplantaba o los regalaba a personas que querían plantar un nogal en su jardín, delante de su casa, en uno de sus huertos. Es significativo que Luis, el empleado del ayuntamiento que se ocupó de acondicionar y cerrar el nicho en el que fue enterrado mi padre, no aceptara ningún pago por sus servicios; solamente, un plantón de nogal, de los que sembró mi padre, para trasplantarlo cerca de su casa, como recuerdo del fallecido.

 

Hemos aprovechado también estos días festivos para viajar y pasear por el Valle de Escuaín y por el de Bujaruelo. En el primero, pasamos unas horas por la tarde, “disfrazados de gnomos” por entre pinos, abetos y hayas de porte extraordinario y superando los desniveles de las laderas que hay debajo de Castillo Mayor. Cogimos las primeras setas de la temporada, pocas; para servir una “tapa” generosa, en todo caso, pero de calidad. Esta vez no llegamos hasta el caserío de Escuaín. Al regreso, pudimos ver desde Puértolas el majestuoso valle del Cinca, la Peña coronada por un penacho espectacular de nubes que se elevaban hasta lo más alto y los bosques salpicados con manchas de colores que se abrían ante nuestra vista… En el segundo, en Bujaruelo, el otoño ya ha dejado su sello espectacular. Allí, el sentimiento es de plenitud, de sentirte un privilegiado al poder contemplar ese cuadro que ningún pintor será capaz de pintar; cuadro que la naturaleza va perfilando sin cesar a lo largo de todo el año y que ofrece composiciones y tonalidades distintas: bojes, rosales silvestres, acebos, tejos, abetos, hayas, pinos, arces, serbales, fresnos… se exponen a nuestra vista cautivándonos con un colorido maravilloso. No sabíamos dónde mirar ni qué rincón fotografiar. Seguro que dentro de diez días habrá todavía más contraste, pero pudimos apreciar el esplendor del otoño en toda su dimensión.

 

Y como unas hojas llevan a otras, hablaré también de las hojas de los libros… Empecé hablando de nogales y de mi padre y terminaré hablando de lectura y de mi madre. Está en Sarvisé, pasando una temporada con una de sus hijas. Allí hay muchos nogales y algunos con hojas muy amarillas, de una belleza y luminosidad extraordinarias. Mis padres, desde hace muchos años, leían el periódico (que recibían por suscripción) cada día. Mi madre, a sus 88 años ha empezado (y ha descubierto) la lectura de libros… Empezó con El niño con el pijama de rayas y cada pocos días empieza y se termina uno nuevo. Los últimos, obras de Lorenzo Mediano, José Mª Satué y ayer mismo, mientras nosotros dos estábamos paseando por Bujaruelo, comenzó “Pirineos, tristes montes” de mi amigo Severino Pallaruelo. Menos faena, menos preocupaciones, más tiempo y buena vista (lee sin gafas, cosa que yo no puedo hacer) la han empujado a la lectura. También porque dice que tiene la cabeza ocupada y así se evade momentáneamente de los pensamientos que la entristecen, desde que falta mi padre. Yo, que llevo media vida animando a leer, me siento muy contento con esta tardía afición de mi madre. Lectura que le consuela y le ayuda a vivir la ausencia de su compañero con menos dramatismo, mientras va pasando el necesario tiempo de duelo.

 

UN "libro libre" SOBRE ANA PELEGRÍN

Conocimos a Ana Pelegrín porque utilizamos los libros de poemas que ella había seleccionado para aprendernos muchas “contraseñas poéticas” durante el pasado curso.  Ahora la conocemos algo más porque hemos buscado información sobre su vida, sus aficiones y su trabajo y hemos visto que era una persona muy conocida.

En este “Libro libre” hemos reunido informaciones que nos acercan a ella, además de algunas composiciones que hemos hecho de “nuestra cosecha”. Lo leeremos y lo guardaremos como recuerdo de una persona que trabajó mucho por la poesía y por la tradición oral.

 

 Ana Pelegrín había nacido en San Salvador de Jujuy (Argentina), en 1938. El 11 de septiembre de 2008 falleció en Madrid, ciudad donde residía desde 1968. Obtuvo la Licenciatura en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). En España, se doctoró en Literatura Española por la Universidad Complutense de Madrid, con su tesis "Juegos y poesía popular en la literatura infantil y juvenil (1750-1987)".

Fue directora, hasta el año 2004, del Seminario Permanente de Expresión y Creatividad en el INEF-Universidad Politécnica de Madrid, donde ejerció como profesora titular de Expresión Corporal.

Dictó innumerables cursos y seminarios en diversas universidades de España e Hispanoamérica sobre literatura de tradición oral, juegos tradicionales y literatura infantil y juvenil del siglo XX.

Incansable defensora de la escuela pública, junto con otros colegas, fundó en 1976 el Movimiento de Renovación Pedagógica Acción Educativa.

 

La Tradición oral. Ana Pelegrín realizó un gran trabajo de recopilación de todo lo relacionado con los juegos infantiles: canciones, nanas,  retahílas, formulillas para elegir, burlas, invocaciones, corros, etc. Ana pensaba que había que fijar y preservar la memoria, en éste y en otros temas relacionados con la tradición oral.

En nuestro colegio, desde la biblioteca escolar, promovimos la recuperación de todo ello. Fruto de aquel trabajo fueron cuatro publicaciones que se editaron y repartieron en su día entre todas las familias del centro (y pueden consultarse hoy en la biblioteca escolar): “Una bolita de algodón” (1997); “El patio de mi casa” (1999); “De ayer a hoy” (2001) y “Así nos lo han contado” (2002). En total, más de 150 páginas, llenas de sorprendentes aportaciones, extraídas de la memoria de abuelas y abuelos, de padres y madres, que ya no se perderán, porque quedaron recogidas y escritas.

 

BIBLIOGRAFÍA. A lo largo de su vida, Ana escribió muchas obras, colaboró con otras personas en varios libros, realizó varias antologías poéticas, escribió en muchas revistas diversos artículos… En Internet es posible encontrar hoy día amplias referencias de su obra. Estos son los títulos de algunos de los libros que escribió, en los que participó o que les dio forma:

 

“Cada cual atienda su juego”; “Libro de Estampas y almanaque del niño”; “Repertorio de antiguos juegos infantiles”; “La aventura de oír”; “La flor de la maravilla: juegos, romances, retahílas”; “Deditos y cosquillitas”; “Misino Gatino”; “Raíz de Amor”; “Poesía española para niños”; “Letras para armar poemas”; “Poesía española para jóvenes”; “Huerto del limonar”…

 

 

Coplillas dedicadas a Ana

 

 Ana iba de pueblo en pueblo

recogiendo canciones y

preguntando a las abuelas

y a los abuelos.

(Alba)

 

Ana Pelegrín escribía

lo que en España conseguía,

y le parecía adecuado

recogerlo y guardarlo.

(Ainoa R.)

 

Ana,

yo no te conocí,

pero Mariano sí

y nos habla maravillas de ti.

(Ainoa J.)

 

Ana, Ana, Ana,

no te conocimos

pero Mariano nos contó

que los dos erais amigos.

(Marina)

 

Ana Pelegrín

estaba en su jardín

oliendo flores

de mil colores.

Una mariposa pasó

y en su hombro se posó.

(Judit)

 

 

(Aprovechando el título de uno de sus libros)

 

Cada cual atienda su juego…

El guapo con la guapa,

la fea con el feo.

Cada cual atienda su juego…

El sastre con la sastra,

Carmela con Mateo.

Cada cual atienda su juego…

Tú con la primera,

yo con el primero.

Cada cual atienda su juego…

Vosotros en noviembre

nosotros en enero.

Cada cual atienda su juego…

En las plazas y los parques

o en los patios de recreo.

Cada cual atienda su juego…

Ana con Pelegrín

y Coronas con Cabrero.

(Macoca)

 

Reescritura de retahílas tradicionales

 

A la una, mi mula.

A las dos, me entra la tos.

A las tres, muevo los pies.

A las cuatro, paseo a mi gato.

A las cinco, doy un suspiro.

A las seis, me caigo del revés.

A las siete, toco el clarinete.

A las ocho, preparo el bizcocho.

A las nueve, nadie se mueve.

A las diez, contaré hasta cien.

(Judit e Isabel)

 

******

A la una, mi mula.

A las dos, miro el reloj.

A las tres, montamos en el tren.

A las cuatro, me levanto.

A las cinco, pego un brinco.

A las seis, viene Mª Isabel.

A las siete, sale la luna creciente.

A las ocho, me como un bizcocho.

A las nueve, salto de repente.

A las diez, empiezo otra vez.

(Samara y Óscar B.)

 

******

A la una, mi mula.

A las dos, el mago de Oz.

A las tres, reciclamos papel.

A las cuatro, me voy al teatro teatro.

A las cinco, canto y brinco.

A las seis, no me pinchéis.

A las siete, me dan un billete.

A las ocho, juego con Pinocho.

A las nueve, jugamos con la nieve.

A las diez, nos lavamos los pies.

(Imane y Gyuzel)

 

 

LECTURA EN VOZ ALTA: "EL LIBRO DE GUILLERMO"

Durante una semana (un ratito cada día) leí a mis chicos de sexto “El libro de Guillermo” de Carlo Frabetti. Me interesó la relación entre su libro y el personaje literario creado por la escritora inglesa Richmal Crompton, en 1924 y también la sugerencia de que cada cual vaya tejiendo una red de libros y de lecturas (como hace el personaje de Frabetti) que le irán desvelando la magnitud del tesoro que se halla oculto en los libros y en la práctica más habitual para conocer su contenido: la lectura…

 

La lectura fue seguida con interés y acordamos que, al final de la misma, expresaríamos por escrito nuestras opiniones sobre el libro y le haríamos llegar a Carlo unas cuantas preguntas sobre la historia que habíamos escuchado.

 

A.- OPINIONES de quienes escucharon y comentaron la lectura:

 

.. A mí, cuando era más pequeño no me gustaba leer. Mi tiempo lo ocupaba en otras cosas, que yo veía más divertidas. Poco a poco, y de vez en cuando, ojeaba algún libro. Entonces descubrí que algunos me llamaban la atención y, en cambio, otros pasaban de interesarme. Éstos nunca los acababa por eso descubrí que a la hora de coger un libro  debía tener más claro que lo quería leer. Por eso me ha llamado la atención la historia de Guillermo, que ha descubierto de una manera especial la afición a la lectura, porque siempre hay cosas interesantes que leer…” (Julen)

 

.. “Este libro me ha gustado mucho, ya que el mensaje que trasmite es: La lectura es importante. Es un buen libro para leerlo en voz alta. A mí los libros me gustan mucho, empiezo y no puedo parar de leer. Siempre recordaré la frase del pasado curso de nuestra biblioteca escolar: ” (Alba)

 

.. “Este libro, sinceramente, es un poquito raro porque lo que le va pasando a Guillermo iba apareciendo en el libro… Te liabas un poco, pero fue muy bonito y el hombre del chándal verde tenía razón: los libros son un tesoro muy valioso”. (Yanina)

 

.. “Me ha gustado el libro y me gustaría volver a leerlo en casa o en la biblioteca o en mi habitación y hacerle preguntas al autor”. (Samir)

 

.. “Tengo que decirte que tu libro me ha parecido muy bonito, aunque algunas cosas no las he entendido”. (Pablo)

 

.. “Este libro nos explica para qué sirven los libros: transforma a un niño revoltoso en una persona amable y lista…” (Javier)

 

.. “El libro me ha parecido muy completo. Tenía intriga, risa, amor y sorpresa. Intriga por lo del libro que avanzaba. Risa por el globo-pito. Amor por la librera. Sorpresa por el enano y muchas cosas más. Era real todo lo que pasaba, como que su hermana no le dejaba el ordenador (eso también me pasa a mí). Por eso me gusta. La intriga nos hace terminar el libro antes, porque si hay intriga cada vez queremos leer más y más. Eso es lo que me pasaba a mí; quería que nos leyeras cada día más. Me ha encantado El libro de Guillermo”. (Marc)

 

.. “A mí este libro me ha gustado mucho y creo que a la mayoría de la clase también. A mí este libro me ha hecho reflexionar. Yo sé que leer no es malo; al contrario, es muy bueno leer. Yo no sé porque leo tan poco… A mí me gustaría ser como Guillermo, ser malo, no; ser como era al final”. (Jessica)

 

.. “El libro lo he encontrado interesante y es increíble como la lectura transforma a Guillermo. Me han entrado ganas de leer”. (Isabel)

 

.. “Lo que me sorprendió al principio fue que en un libro saliera lo mismo que le pasaba al protagonista, a Guillermo. Me gustó que, al final, a Guillermo le gustaba leer…” (Judit)

 

.. “Me ha parecido un libro muy bonito en el que se muestra lo importante que es la lectura, tanto para los niños como para los mayores”. (Ainoha J.)

 

.. “Este libro se merece un premio. A mí me ha gustado mucho”. Marina)

 

.. “Al principio no me gustaba mucho, pero cuando empezó a leer más libros me empezó a gustar más”. (Gyuzel)

 

.. “Me parece que Carlo ha escrito un buen libro que aconsejo leer. Supongo que todos sus libros serán fantásticos y aconsejable leerlos. Me gustan los personajes de la historia y me ha impresionado e interesado lo de la red de libros. En el libro te da la posibilidad de iniciarla: empezar por , seguir por alguno de los libros de Guillermo Brown, libros del mismo autor, de personajes parecidos, etc. Además este libro también te enseña un poco de cultura; antes no sabía que existía el parque de El Retiro o la Cuesta de Moyano… Este libro me lo han leído en voz alta y aún así en mi mente veía las imágenes como si fuera una película. Me alegro de que Mariano nos lo haya leído”. (Ainoa R.)

 

.. “A mí me parece que el autor se explica muy bien, dice cosas muy importantes. Yo creo que Carlo Frabetti es un tío muy listo y creo que se merece un premio y yo, como niño de sexto A creo que Carlo es un buen escritor para niños y jóvenes”. (Felipe)

 

.. “El libro de Guillermo me ha gustado mucho, aunque creo que me ha gustado más al principio que al final, supongo que porque al principio era más real”. (Óscar B.)

 

.. “El libro que nos ha leído Mariano me ha gustado porque Guillermo casi hace lo mismo que yo: poner todo debajo de la cama. Yo también, como Guillermo, hago que los libros son cabañas”. (José Ramón).

 

.. “Me ha gustado porque este libro nos ha acercado más a otros libros”. (Siu)

 

.. “En mi opinión, Guillermo ha seguido un camino de lecturas y, al final, ha fabricado su propia red de libros. Lo que ha encontrado en los libros es porque hay todavía misterios por resolver. Yo estoy leyendo ahora un libro en el que el protagonista también es un niño: Lázaro de Tormes…” (Imane)

 

 

B.- Antes de las preguntas, un pequeño ejercicio de imaginación, aprovechando una insinuación del libro:

 “¿Qué otra se puede hacer con los libros además de leerlos?”, pregunta la madre de Guillermo ante un comentario de la hermana del chico. Nos hemos alejado de las respuestas formales y aventuramos de manera colectiva algunas respuestas humorísticas: como tienda de campaña para los muñecos; los de tapa dura podemos usarlos como mesa para dibujar; para ponerlos debajo del culo y parecer más altos; algunas páginas podrían servir para hacer aviones y enviar mensajes; para hacer bonito en las estanterías; usarlos como escalera para llegar hasta el estante más alto donde están las galletas; para cubrirnos la cabeza y no mojarnos en días de lluvia; para hacer pesas; para abanicarse; con dos torres de libros puedes hacer una portería para jugar al fútbol; de banqueta para sentarte encima; para secar hojas de árboles o pétalos de flores; para dibujar con un fondo lleno de letras; para llevar bulto en la mochila…

 

 

C.- Y ahora unas PREGUNTAS que intentaremos trasladar al autor:

 

-         ¿Tú tienes la casa llena de libros como el hombre del chándal verde?

-         ¿A qué edad recuerdas que te aficionaras a la lectura?

-         ¿Has recibido muchos mail o cartas de otras niñas y niños que hayan leído tus libros?

-         ¿Has leído todos los libros que nombras en El libro de Guillermo?

-         ¿De dónde te vino la idea de que el libro creciera?

-         ¿Por qué has escrito un libro como la vida misma?

-         ¿Has conocido algún niño o alguna niña que fuera como Guillermo?

-         ¿Hubo alguna persona en tu infancia o en tu juventud que te animara a leer?

-         ¿Descubriste al leer que lo que querías era escribir?

-         ¿A qué edad escribiste el primer libro?

-         ¿Por qué dejaste de ser profesor de matemáticas para hacerte escritor?

-         De todos los libros que has escrito, ¿cuál es el que más te gusta?

-         Conoces a alguien que haya cambiado al leer tu libro?

-         De pequeño, ¿te parecías a Guillermo?

-         ¿A cuántos idiomas se han traducido tus libros?

-         ¿Por qué te interesaste por la literatura infantil y juvenil?

-         ¿Te gusta Guillermo Brown?

-         ¿Sigues siendo matemático?

-         ¿Tú también crees que los libros son un tesoro?

-         ¿Eres coleccionista de algo?

LAS GOLONDRINAS REGRESARON A ÁFRICA... NOSOTRAS Y NOSOTROS VOLVIMOS AL COLEGIO...

Leímos un texto aparecido en el “Pequeño País” del 7 de septiembre de 2008. Se titulaba “El regreso de las golondrinas”. Estaba escrito por Carolina Pinedo e ilustrado por Carmen G. Iglesias. Comentamos que, al mismo tiempo que las golondrinas regresaban a tierras africanas, nosotras y nosotros regresábamos al colegio… ¡Qué cosas! Leímos la noticia y nos pusimos a buscar refranes, poemas y a escribir rimas, acrósticos, etc. Es costumbre española hablar de las golondrinas en primavera y fue precisamente por eso, porque no estábamos en primavera, por lo que consideramos interesante hablar de las golondrinas… Con una parte de esos materiales nombrados hicimos este primer “libro libre” del curso (en papel plegable y desplegable), conteniendo tres tipos de documentos: una muestra de fragmentos de poemas en los que aparece la palabras golondrina; una retahíla rimada, de situaciones y palabras, con la palabras golondrina y una relación de refranes referidos a nuestra viajera alada. Hicimos copias para todos los niños y niñas de la clase y para regalar a las amistades, lo leímos en clase y cada cual lo tiene ya guardado en la caja de los objetos significativos (esperemos que así sea…)

 

A.- Fragmentos de poemas (nosotros les llamamos “contraseñas poéticas”) con la palabra golondrina:

 

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Golondrina amiga mía,

en tu pico de cristal

a una niña que yo amo

un suspiro has de llevar”.

(Antonio G. Teijeiro)

 

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“Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán”.

(Gustavo A. Bécquer)

 

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¿No sabéis, golondrinas errantes,

no sabéis,
que tengo el alma enferma

porque no puedo irme

volando yo también?

¡Golondrinas, llegaos!

¡Golondrinas, venid!
¡Venid primaverales!

¡Con las alas de luto
llegaos hasta mí!

(Alfonsina Storni)

 

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Es invierno y hace frío.
Ya se van las golondrinas
a volar por otras tierras
donde hay sol en las esquinas.

Viajan muchas golondrinas
azuladas o con rayas.
Sonia va junto con ellas
a buscar cálidas playas.

(Carla Dulfano)

B.- RETAHÍLA RIMADA.

 

La palabra GOLONDRINA rima con muchas otras palabras. Entre todas y todos, fuimos haciendo esta retahíla rimada, como un juego interminable de relación de unas palabras con otras: enredando unas con otras con las piruetas de un vuelo zigzagueante que esa “flecha negra con plumas”, cada primavera y cada verano, dibuja en los cielos de nuestro pueblos y ciudades:

 

El nido de la golondrina

está dentro de mi cocina.

Las alas de la golondrina

brillan como las escamas de la sardina.

El vuelo de la golondrina

no necesita ni gasoil ni gasolina.

Una desfallecida golondrina

se ha encontrado una campesina.

Los ojos de la golondrina

son negros como los de Marina.

En primavera, las golondrinas

son mis ruidosas vecinas.

En las alas de la golondrina

parece que haya brillantina.

El pico de la golondrina

nunca probó la sardina.

El canto de la golondrina

alegra la cara de Yanina.

No hay ninguna golondrina

que se llame Isabel o Carmina.

Una o dos golondrinas

entraron en mi cocina.

El color de la golondrina

es como el pelo de Sabrina.

A todas las golondrinas

les gusta beber en las piscinas.

Los excrementos de la golondrina

ensucian el garaje de mi prima.

Los ojos de la golondrina

son de textura cristalina.

La cola de la golondrina

es del color del pelo de mi prima.

 

 

C.- REFRANES CON LA PALABRA GOLONDRINA

 

.. “Una golondrina no hace verano”.

.. “Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado”.

.. “Cuando viene la golondrina, el verano está encima”.

.. “De marzo a la mitad, la golondrina viene y el tordo se va”.

.. “Golondrina en bajo vuelo, anuncia lluvia en el suelo”.

.. “Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela”.

.. “Por San Raimundo viene la golondrina del otro mundo”.

.. “San Raimundo trae la golondrina del otro mundo”.

.. “Si alta la golondrina vuela, temperatura buena; pero si roza el suelo, aguacero”.

.. “Golondrinas altas, buen tiempo anuncian. Si vuelan bajas, próxima está la lluvia”.

.. “Más caga un buey que cien golondrinas”.

.. “A quince de marzo, da el sol en la umbría y canta la golondrina”.

.. “Golondrina anticipada, primavera muy templada”.

.. “Si quieres saber cuándo es abril, la golondrina te lo vendrá a decir”.

.. “Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina”.

.. “Si del quince al vente de marzu non llega la golondrina, vas ver el campu blancu comu si fuera fariña” (en bable – Asturias).

.. “Cuando la Virgen llega, la golondrina se va”.

 

Algunos de los materiales de arriba, los hemos seguido utilizando; unos como contraseñas poéticas, otros como elementos para la lectura, la explicación, la reflexión, la escritura…

LA FLOR DE LA MARAVILLA TODAVÍA BRILLA… EN RECUERDO DE ANA PELEGRÍN

Se ha muerto Ana Pelegrín cuando amanecía el día 11 de septiembre. Me lo ha comunicado Sara M. con un escueto mail. “La Flor de la maravilla” (y no sólo porque ya casi estamos en otoño) ha quedado momentáneamente marchita por la tristeza y las “Letras para armar poemas” se han desordenado sorprendidas y afectadas por la noticia, pero rápidamente se han reordenado, emocionadas, para recordarla:

  (P de poesía, E de expresión corporal, L de libro, E de escritora, G de gran corazón, R de recopiladora de folklore, I de investigadora, N de  niña grande ).

 Conocí a Ana a través de sus libros y me acerqué a ella por algunas preocupaciones o aficiones comunes. Se ocupó con esmero y dedicación de recopilar actividades lúdicas y folklóricas de la infancia (y varios de sus libros hablan de ello), ofreciéndonos un rico legado cultural que, sin su intervención habría quedado, muy probablemente, mutilado. Me puse en contacto con ella, cuando yo hice la recopilación de juegos y actividades lúdicas de mi infancia (“Así nos divertíamos, así jugábamos…”) y me pidió que le enviara el libro y me felicitó por el trabajo. Personalmente me sirvieron de gran estímulo sus palabras. Unos cuantos años después, desde la biblioteca escolar, impulsamos en el colegio, la recogida de materiales de tradición oral y publicamos cuatro libritos: “Una bolita de algodón”, “El patio de mi casa”, “De ayer a hoy”, “Así nos lo han contado”. Le envié estos libritos a Ana, en parte como reconocimiento al estímulo permanente que suponía su trabajo e investigación para los demás y también porque sabía que le haría ilusión tener en sus manos un sencillo trabajo de investigación de la tradición oral, hecho en la escuela.

 

 Nos conocimos “en carne mortal” en Madrid. Felicidad Orquín (buena amiga suya) me invitó a presentar una ponencia en el IX Simposio de la FGSR (“Leer en casa. Espacio privado. Espacios públicos”, llevaba por título el evento, en el otoño de 2003). Allí, en uno de los salones de la Casa de América, pudimos darnos un gran abrazo y charlar un rato. No he olvidado la viveza de sus ojos y la cadencia de su voz… El segundo día, me trajo un regalo, un ejemplar de un libro editado por el Instituto Nacional de Educación Física, titulado “Museo del INEF de Madrid” con preciosas fotografías de una colección de aparatos de Educación Física del siglo XIX; de una colección de juegos tradicionales españoles y de una colección de libros antiguos (reproduciendo láminas sobre diversos juegos). El libro tiene una dedicatoria larga y pensada, que me gusta mucho.

Coincidimos en algunos otros eventos de parecida índole y en uno de ellos (de nuevo un Simposio en la Casa de América) nos hicimos algunas fotos con Juan Mata, Luismi Cencerrado, Mª Ángeles Fernández, Ana y un servidor; la que disparaba la cámara era Mª Jesús Rodríguez que también estaba en la distendida y amable tertulia. Aquel día bromeaba con la actitud de exhibición del cuerpo que mostraban algunos jóvenes estudiantes de INEF… y que ella ya tenía una edad, nos decía…

Otra de las “coincidencias”, también muy agradable, fue la que nos reunió en la portada del número nº 160 de la revista Educación y Biblioteca. De los tres temas que se anuncian en dicha portada, el segundo se refiere a: “Bibliotecas escolares. Desde la biblioteca escolar: vivir, sentir, convivir” (un artículo de tres páginas que escribí hace poco más de un año y que relataba una de las actuaciones en nuestra biblioteca escolar). El siguiente tema era: “Dossier: Los repertorios de Ana Pelegrín”, un conjunto de páginas dedicadas a glosar su trabajo y escritas por personas que la conocieron bien o que trabajaron con ella. Una coincidencia, muy agradable, como decía, y una manera de quedar unidos para siempre en las páginas de esa apreciada revista.

Conocía su labor en “Acción Educativa”, un Movimiento de Renovación Pedagógica con el que manteníamos (desde “Aula Libre”, otro MRP de Aragón) un intercambio regular de publicaciones. También allí dejó su impronta de persona creativa, original, inteligente y trabajadora.

Desde hace ya unos cuantos años, he presentado regularmente al alumnado de mi clase una pequeña parte del trabajo de Ana. Los chicos y chicas, de quienes soy tutor, conocen los libros de Ana Pelegrín, porque me ven frecuentemente con ellos en las manos y han escuchado muchas lecturas de los poemas que guardan. En varias ocasiones, le enviamos a ella materiales escritos y dibujados, opiniones, agradecimientos, etc. y nos contestó muy amablemente agradeciendo los envíos. Muchas de las “contraseñas poéticas” que manejamos estos últimos cursos están sacadas de los libros prologados y seleccionados por Ana Pelegrín.

 

Hoy por la mañana (12 de septiembre) hemos dedicado la clase de lengua a recordarla y a leer algunos poemas y algunas palabras dedicadas por diversas personas en ese número ya nombrado de Educación y Biblioteca; hemos dibujado y decorado su nombre y hemos compuesto algunas coplitas en su memoria:

 Adiós Ana / Ana Pelegrín / no te olvidaremos / aunque haya llegado tu fin”. “Ana escritora / Ana poeta / Ana viajera / Ana maestra”.

 

Para terminar, reproduzco un articulito publicado el pasado curso en el Heraldo Escolar. Corresponde a la serie de textos que escribo quincenalmente “Con sentido del humor” y está dedicado a Ana; es un reconocimiento de admiración a su trabajo. Desde luego, en aquel momento no pasó por mi cabeza que tres meses y medio después volvería a escribir sobre ella lamentando su desaparición. Se publicó el día 31 de mayo:

 

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ANA PELEGRÍN

 

Quiero dedicar esta columnita quincenal a Ana Pelegrín por su extraordinaria contribución a la recuperación del folklore oral y por ocuparse, con dedicación, imaginación y esmero a divulgar la poesía. Algunos de los libros que ha ido publicando a lo largo del tiempo y aquellos otros (antologías poéticas) que ha prologado y para los que ha seleccionado materiales, son fuentes inagotables de lectura, inspiración y posibilidades de recreación.

La recopilación folclórica y el trabajo investigador y analítico que ha ido haciendo Ana a lo largo de su vida se ha traducido en la publicación de diversos libros: Cada cual atienda su juego; Repertorio de antiguos juegos infantiles; La flor de la maravilla: juegos, romances, retahílas… que contienen singulares y hermosas muestras de la riqueza y variedad de nuestro folclore oral, donde no faltan ejemplos evidentes del humor popular, el más genuino, el más auténtico posiblemente.

Leer los libros de esta española de origen argentino, de verbo pausado, musical e inteligente también puede servir a nuestros propósitos de tomar contacto con el sentido del humor e implementarlo. Lo mismo que los libros antológicos de poesía española para niños o para jóvenes, donde nos ofrece muestras para la lectura, la recitación o la recreación: “Cuando se murió el canario, / puse en la jaula un limón: / ¡Soy un caso extraordinario / de imaginación!”. “El día que yo nací / dijo una verdad mi abuela: / esta niña ha de vivir, / hasta el día que se muera”. “Tengo que pasar el río / a caballo en un mosquito, / y que me digan tus padres / ¡qué caballo tan bonito!”. ”Mira usted con la gracia / que mira un tuerto, / con un ojo cerrado / y el otro abierto”.

 

Y encontramos muestras de poetas conocidos y de otros que no habíamos oído nombrar; su lectura, en algunos casos, puede que nos haga sonreír, pero seguro que afina algo nuestra sensibilidad, porque, como dice Lorca: “Detrás de los cristales / turbios, todos los niños / ven convertirse en pájaros / un árbol amarillo”.

 

 

P.D. “La flor de la maravilla” y “Letras para armar poemas” son dos títulos de libros escritos por Ana Pelegrín. El primero lo publicó la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, dentro de la colección “El árbol de la memoria” y se subtitula “juegos, recreos, retahílas”; el segundo está publicado por Alfaguara y al igual que en “Poesía española para niños” o “Poesía española para jóvenes”, Ana escribe el prólogo y hace la selección de poemas, de juegos rimados que contienen esos libros.

HE VUELTO DEL SUR (y II)

Como el título de la entrada anterior del blog anunciaba al menos una segunda parte, aquí estamos de nuevo. En el anterior texto narrando mi viaje a Sevilla ya dejé claros rastros, indicios o testimonios de cómo fue la cosa. Por tanto no me repetiré. Hablo, por ejemplo, de lo que contaba Luis de sus tiempos de niño pequeño: cazaban con cepos en el Parque de María Luisa de Sevilla todos los mirlos que podían y luego se los comían en casa. Era un ejercicio de aportación de proteínas a la dieta familiar. Me hizo gracia ese testimonio porque yo también tengo esos recuerdos de mi infancia: cazar pájaros diversos utilizando cepos o “losetas”, en los campos y viñas, en los bosquecillos cercanos al pueblo. Y luego, cuando en el reposte o en la nevera había diez o doce, los desplumábamos y se guisaban con cebolla (“pajaricos con cebolla” era el nombre de un plato corriente para una o dos cenas semanales). Evidentemente, hoy seríamos perseguidos por estas prácticas antiecológicas… Juan me regaló un ejemplar del periódico quincenal “Diagonal”, subtitulado “periódico quincenal de actualidad crítica” (www.diagonalperiodico.net). Había oído hablar de él con motivo de su lanzamiento, pero no había tenido oportunidad de tener un ejemplar en mis manos. Los reportajes, las crónicas y noticias buscan ese lado oscuro que los otros medios más generales no ofrecen y pone en evidencia algunos comportamientos, algunos acuerdos, algunas poses… Domi (quien me explicó un viejo procedimiento para mantener a raya a las palomas, cuando quieren apropiarse de tu terraza y con la que coincidimos en acordarnos de la familia de quien tuvo la osadía de elegir a semejante bicho como símbolo de la paz, ahora que dan tanta guerra…), antes de marchar, me acercó un ejemplar de PAPAFRITA, una revista joven que se publica en el colegio… Conocí gente comprometida e intuí que había un acuerdo general para avanzar en una dirección, aunque luego haya quien vaya más deprisa, quien camine más despacio y quien tire en otras direcciones, claro…

 

Escribimos en un papelito cuatro o cinco situaciones que cabrean al personal y, tras la selección, éstos han sido los 70 motivos publicados en este blog, en esta particular serie de “cabreoterapias” que he ido publicando; en este caso, una CABREOTERAPIA SEVILLANA. Ahí va, pues, una lista de motivos por los que el personal de este colegio, asistente a dos jornadas de formación, se cabrea con más ímpetu:

 

  1. Cuando no me he enterado de un chiste y los demás se desternillan de risa. 2. La repetición estereotipada de las noticias en los telediarios, sobre todo “las malas”, que suelen ser la mayoría. 3. El cinismo de los que disimulan sus intereses y los disfrazan de buenas intenciones para conseguir lo que quieren. 4. Los chulos que pitan o insultan conduciendo porque se creen “mu” listos ellos o llevan más prisa que los demás. 5. La gente que enciende la televisión a todas horas y no se le ocurre vivir sin ella. 6. La gente que presume de que le sale todo bien, bien, bien: los hijos, los viajes, la comida… 7. Los que mienten y matan y se quedan impunes ante la mirada de todo el mundo. 8. Tener que madrugar. 9. Las dobles caras que muestran muchas personas. 10. Los niños caprichosos y mal educados, jugando alrededor tuya. 11. El ruido de los vecinos por la noche. 12. La idiotez. 13. La prepotencia. 14. El poder en manos de ineptos. 15. Que me duela el cuello cada vez que hablo del colegio. 16. Los exámenes, las reuniones inútiles y malformadoras y ser secretario del claustro. 17. La comunidad de propietarios donde vivo porque son unos imbéciles y no saben cuidar su casa. 18. Los hipócritas monjiles, con buenas palabras, que van jodiendo a todo el mundo. 19. Los sindicalistas oportunistas que olvidaron sus raíces. 20. Las capillas en las facultades y los crucifijos en las aulas. 21. Que el ordenador se cuelgue antes de haber guardado un documento después de horas de trabajo. 22. La burocracia y el tiempo que nos hace perder. 23. La gente que no se cabrea. 24. No cabrearme más, viendo el panorama. 25. El agua mineral. 26. Los chorizos que nos suben la gasolina hasta cuando baja el petróleo. 27. Cuando veo una peli y me forran de anuncios. 28. Los tíos o tías que se pegan a medio metro del coche para asustarme. 29. Cuando el perro se mea en las columnas del porche. 30. Cuando alguien se cree que hace las cosas mejor que nadie. 31. Los que creen que saben mucho de todo. 32. Los que deciden más de lo que pueden poner en práctica. 33. La gente machacona y sin sentido del humor. 34. Lo que olvido (cada vez con más rapidez). 35. Cuando no hago algo que me hubiera gustado hacer. 36. Que me controlen; me transmite desconfianza. 37. No poder pedir una excedencia de algunos meses. ¡La necesito! 38. Que no valoren lo que hago. 39. Que mi deseo de hacer algo con alguien no sea recíproco. 40. Que me cojan objetos personales sin pedírmelos. 41. Las normas inflexibles que impiden el trabajo creativo. 42. La gente que no participa en los proyectos educativos y “pa” remate es destructiva. 43. Que en la hora de la siesta me llamen por teléfono números privados con publicidad. 44. Que esté enjabonada y, en invierno, salga agua fría por la ducha. 45. Tener lleno el carro de la compra y comprobar que la cartera la dejé en casa. 46. Que el fontanero me diga que viene y no se presenta en todo el día. 47. Cuando prestas un libro y ya no vuelves a verlo en la vida. 48. Que miren mientras trabajo. 49. No ser capaz de entender mi nómina. 50. Que me despierten con brusquedad. 51. Que me interrumpan cuando hablo (si es repetidas veces). Mi ritmo es lento y las pausas no se tienen que rellenar todo el rato. 52. Las personas que ejercen de papás del resto. 53. Los que no tienen nada que decir y se empeñan en ser oídos. 54. Los que les exigen a los demás lo que no son capaces de exigirse a sí mismos. 55. Que no me dejen dormir cuando tengo sueño. 56. Que los conductores sean tan intolerantes. 57.  La falsedad. 58. Hablar con un ordenador cuando llamas a “atención al cliente”. 59. Que me impongan cosas y no me den opción a elegir.60. El talento desperdiciado. 61. Los repartos de los gastos presupuestarios en el 99% de los casos. 62. Los burócratas que se creen que son el ombligo de su entorno. 63. Los políticos corruptos. 64. Que estemos cerca de algo tan maravilloso y que ni lo veamos. 65. La ambición y la avaricia. 66. Los padres que son agobiantes con sus hijos. 67. Hacer las cosas con prisa cuando tengo sueño. 68. Los perfectos y las perfectas. 69. La perra Betti que me chupa la mano cuando como. 70.- Cuando duermo la siesta y los demás ponen la tele  fuerte o hablan fuerte;¡uf, uf!  

 

P.D.: 1. El pasado sábado nos encontrábamos en Figols de Tremp y pudimos ver pasar la caravana de la Vuelta a España, en la etapa que empezó en Barbastro y terminó en Andorra. Tuvimos un mirador privilegiado y, aunque hacía un frío intenso e inesperado y llovía, fue realmente espectacular ver pasar la serpiente multicolor por delante de nuestras narices en el descenso del puerto de Montllobá.  

 

2. Ese mismo día por la tarde estuvimos en Monzón, en la feria REPLEGA que, un año más, convocó a mucha gente amante del coleccionismo. Yo pude cambiar y charlar con los asiduos de los marcapáginas y Daniel se trajo una buena cosecha de chapas, gracias a los cambios con otros coleccionistas.

 

3. El lunes (ayer, para que nos entendamos), comenzó un nuevo curso escolar con los chicos y chicas. Es mi curso número 35. Empiezo a estar mayor…