Blogia

gurrion

ME ACUERDO - I REMEMBER

En 1970, Joe Brainard (EE.UU.) escribió un curioso libro, titulado “I remember” que causó sensación, porque constaba de más de mil evocaciones, recuerdos, escritos con frases breves. Todas empezaban con las palabras “Me acuerdo”. Algunos de sus colegas, al ver el éxito del libro se lamentaban, diciendo: “¿Por qué no se nos habrá ocurrido a nosotros una idea tan elemental?”

 

En 1978, en Francia, Georges Perec (hijo de una familia obrera de judíos polacos) escribió otro libro, parecido, titulado “Je me souviens”, con gran éxito  y recogiendo 480 anotaciones breves.

 

También en España ha habido imitadores: Elías Moro y Daniel Casado, escribieron en 1999 el libro titulado, como los anteriores, “Me acuerdo”. Una fórmula sencilla de activar los recuerdos y construir una obra que, a su vez, sirve de activador mental para lectoras y lectores, al compartir algunos o muchos de los “meacuerdos” de los autores.

 

UN “LIBRO LIBRE” en la clase.

 

Yo mismo podría hacer una larga lista de “meacuerdos” que contendría, entre otros, éstos: “Me acuerdo de las tajadas de pan con vino y azúcar de la merienda. Me acuerdo de que mi padre me compró la primera cartilla para aprender a leer en la tienda de mi pueblo. Me acuerdo de la estufa de leña y de los vasos de leche en polvo. Me acuerdo del médico Don Paco que cosió la brecha de mi frente con cuatro puntos a lo vivo. Me acuerdo de cómo nos remojábamos en el barranco. Me acuerdo del día que España le ganó la Eurocopa a Rusia con un gol imposible de Marcelino…”

 

“ME ACUERDO…” Así comienza cada uno de los recuerdos de esta colección que presentamos. Ha sido un ejercicio de escritura fugaz. El desafío era bucear en el pozo personal de la memoria y extraer cuatro o cinco recuerdos escolares. Con todos aquellos que estuviesen bien escritos, confeccionaríamos un “libro libre” colectivo, como “recuerdo”. Esto es, precisamente, lo que tienes a continuación.

(Seguidamente y, tras hacer las copias del librito, leerlo y valorarlo, nos hemos propuesto que cada cual estire esa lista de una manera notable. De tal modo que los textos resultantes formarán una especie de cuaderno de recuerdos que abarcarán toda la vida escolar y extraescolar de un grupo de niñas y niños que el próximo curso, estarán ya en el instituto. Dejarán así, por escrito, algunas pinceladas de su periplo escolar.

 

…………………………………………………………..

 

“Me acuerdo que, cuando iba a cuarto, la mitad de la pizarra era cuadriculada. Me acuerdo que, cuando era pequeña, mi hermana me leía cuentos en la biblioteca escolar. Me acuerdo cuando vine con cuatro años a este colegio y todos los niños me ayudaban. Me acuerdo que, cuando era muy pequeño lloraba cada mañana. Me acuerdo que cuando vine al colegio Miguel Servet, no sabía jugar al fútbol. Me acuerdo que en sexto hicimos una excursión a Huesca; nos lo pasamos muy bien y fue gratis.

 

Me acuerdo que en tercero nos dijeron que nos mezclarían y todos teníamos ganas de ver con quién nos iba a tocar. Me acuerdo, en sexto, cuando la sustituta Teresa se fue y lloramos todas mucho. Me acuerdo que cuando mi madre me dejaba en el colegio, me ponía a llorar. Me acuerdo cuando en primero la señorita Cristina nos tocaba la guitarra. Me acuerdo que Pilar nos contaba cuentos con unos calcetines muy bien decorados.

 

Me acuerdo que en 5º y en 6º a Mariano nunca le gustaron las tizas de colores. Me acuerdo que en 2º un chico me puso la “trabeta”, me caí, me rompí la nariz y me tuvieron que operar. Me acuerdo que en 1º de primaria íbamos de excursión por el puente; yo iba hablando con un amigo, no vi una farola y me la “comí”.

 

Me acuerdo que una vez salí con Natalia. Me acuerdo que cuando iba a parvulitos, me comía los lápices y las gomas. Me acuerdo cuando yo iba a cuarto y se fue mi mejor amigo a Sariñena. Me acuerdo que, a principio de curso, fui bibliotecaria: una experiencia que recordaré siempre. Me acuerdo cuando fuimos al Delta del Ebro y nos subimos a una lancha. Me acuerdo cuando en quinto empezamos la poesía con Mariano.

 

Me acuerdo que a los cuatro años me pillé el dedo con la puerta. Me acuerdo que cuando fuimos a visitar a los bomberos, casi me caí del camión. Me acuerdo de los libros que leí con Mariano. Me acuerdo cuando repetí curso. Me acuerdo que en p-3, cuando empecé el colegio, me enfadé porque mis amigas iban a la otra clase y a los de mi clase no los conocía. Me acuerdo cuando jugábamos en tercero al pilla-pilla, chicos contra chicas. ¡Era divertido!

 

Me acuerdo que cuando iba a parvulitos hicimos un teatro.  Me acuerdo cuando Balcázar llegó a este colegio. Me acuerdo cuando en quinto de primaria conocí a Mariano. Me acuerdo que cuando teníamos cinco años, todas las niñas íbamos detrás de los niños.

 

Me acuerdo que, cuando iba a infantil, me comía los juguetes. Me acuerdo cuando vino Yanina Pamela, mi amiga. Me acuerdo que, de todos los chicos de mi clase, fui el único que no había tenido novia. Me acuerdo que en una excursión a Vallcalent nos nevó. ¡Qué contentos estábamos todos!

 

Me acuerdo de cuando llegué a este colegio. Me acuerdo de cuando aprendí español. Me acuerdo que tengo que devolver un libro de la biblioteca. Me acuerdo que en tercero no quería aprenderme las tablas.

 

Me acuerdo que en infantil falté días a clase porque se me salió el codo de sitio. Me acuerdo cuando iba mi hermana mayor al colegio. Me acuerdo que cuando aprendí a leer, todas las noches quería leer.

 

Me acuerdo que en la excursión al Delta del Ebro nos tocó en la habitación de ocho personas y tenía baño. Me acuerdo cuando el primer día de colegio llorábamos todos. Me acuerdo cuando Elena, en cuarto, se puso a llorar por un vídeo y un álbum que le regalamos. Me acuerdo que en segundo se fue una de las que eran mis mejores amigas; se llamaba Irene y nos escribíamos cartas desde el colegio.

 

Me acuerdo que cuando íbamos a cuarto, leímos el libro: “Días de clase”. Me acuerdo que cuando nos fuimos de excursión (no sé en qué curso) nos atacó un oso. Me acuerdo cuando Ansumana decía que le habían dicho que si se comía las tizas blancas de volvería blanco y se las comía. Me acuerdo cuando conocimos a “nuestra nueva tutora con barba, Mariano”. Me acuerdo que cuando venía José María era el mejor haciendo bromas. Me acuerdo que mi madre, todas las noches desde infantil, me leía un cuento. Me acuerdo cuando en sexto vino Teresa, porque habían operado a Mariano y tenía que venir una sustituta...

 

  

115 VUELOS

Aunque, a juzgar por el título, pudiera parecerlo, no voy a hablar ni de aviones ni de naves espaciales ni de nada relacionado con la aeronáutica.

Quien se ha dado ya 115 vuelos es EL GURRIÓN, la revista de Labuerda. Desde noviembre de 1980 hasta este mes de mayo de 2009, son casi 29 años realizando un vuelo trimestral y aterrizando suavemente en distintos aeropuertos: las manos abiertas de cada suscriptor, de cada suscriptora, de cada lector, de cada lectora. El “aparato” en cuestión, como viene siendo habitual, sale con 48 “plazas”, todas completas. Y de ellas vamos a hablar.

 

La presentación del número 115 se titula de “pálpitos primaverales”, que es lo que uno suele tener en estas fechas del mes de mayo. Este mes de naturaleza fogosa y exuberante es uno de los elegidos a lo largo del año para un vuelo de esta revista; los otros –como bien saben quienes están suscritos- son febrero, agosto y noviembre.

La sección “Paseos por el Sobrarbe” que conduce Mª Victoria Trigo desde el número 34 (febrero de 1989) cuenta en esta ocasión la ascensión a Peña Canciás, un farallón de roca impresionante que se asoma al río Ara a la altura de Fiscal. En la sección humorística “Tras el muro” hemos querido realizar un pequeño homenaje a Andrés Rábago, “El Roto”, un pensador y humorista genial. Sus viñetas diarias en la prensa son un mazazo matinal contra las mentes adormiladas: “Una alternativa a la crisis de la construcción sería el inicio de las obras de demolición” (28-7-08) o “Cuando ya has llegado arriba, lo único que queda es bajar” (19-1-09)… Para ello hemos seleccionado doce frases suyas y hemos compuesto un diálogo entre los personajes que se asoman por encima del muro de esta veterana sección. Luis Buisán, otro de nuestros incombustibles colaboradores, escribe dos artículos, uno dedicado a los árboles cuya “admiración y respeto hacia ellos empezó a partir de los siete u ocho años…”, según nos cuenta y otro titulado “Ni tierras ni dinero”, donde recuerda las penurias de la economía rural de subsistencia, pero también el desarrollo feliz de la vida en aquel tiempo. Contrapone esos recuerdos a la actual situación de desprecio hacia ese término que es el que sigue dándonos de comer y cuya desaparición ha saturado las ciudades…Ramón Azón, colaborador intermitente, también aporta dos trabajos de distinta índole: un “Vocabulario histórico” en el que a los datos históricos, sacados de algunas viejas enciclopedias, sobre Labuerda y San Vicente, une la explicación de algunas palabras que aparecen frecuentemente en algunos textos antiguos: corregimiento, arcedianato, cartulario… El otro artículo versa sobre un pequeño acueducto (de un solo ojo) construido de manera humilde para salvar el desnivel de un pequeño barranco en una aldea de Sobrarbe.

Marcelino Torrente es retratado por Carmen I. Carcía, como “el último sastre del Valle de Broto”, un oficio ya perdido por esas tierras. Marcelino es un hombre que atesora vivencias curiosas e interesantes y Carmen las cuenta y nos las regala con generosidad. Pedro Ayuso trabaja en el Museo de Huesca y ya nos habló en otro número de los pozos de nieve en Sobrarbe. Es también un consumado andarín y esta vez nos ofrece un recorrido circular por el entorno de San Juan de Plan.

Por su parte, Antonio Chéliz nos acerca unas pinceladas de la personalidad de José Luis Anzorandía, que falleció hace poco tiempo, atropellado, en la carretera. Se había pasado los últimos años caminando por los inexistentes arcenes de las carreteras de Sobrarbe y al final, acabó su vida en uno de ellos. José Luis fue jefe de la central eléctrica de Lafortunada durante muchos años. Nuestro veterano suscriptor Saturnino Puértolas, nos hace una crónica en aragonés de la última “Esquillada” realizada en Bestué el pasado 17 de enero. La Asociación Empresarial y Turística de Sobrarbe nos envía con frecuencia notas de prensa de sus actividades: una sobre una feria de oportunidades del comercio local, otra sobre la fundación de un centro de formación y una tercera, reivindicativa, pidiendo mejoras en las carreteras de la comarca. Miguel Ángel García es quien nos remite esas informaciones.

Anny Anselin y Luc Vanhercke escriben un amplísimo y detallado reportaje sobre su viaje a la Antártida; un trabajo precioso, ilustrado con fotografías que –aunque en blanco y negro- nos producen admiración ante la belleza brutal de la naturaleza. Un artículo-reportaje que nos hace salir de la comarca y nos permite ensanchar los horizontes. Gonzalo del Campo, utiliza la ironía, el humor y la rima para componer dos romances dedicados; el uno para satirizar la ocurrencia de un prócer zaragozano de cambiar el nombre de una calle y dedicársela a un conocido “monseñor” y, en el otro, sacar punta también al apoyo sobrarbés al conocido proyecto de Gran Scala. José Luis Ara  es otro de los habituales conduciendo una sección sobre “Juegos tradicionales aragoneses”; en esta ocasión nos habla del juego del aro, aquel instrumento que empujábamos con un alambre llamado “guiador”, haciéndolo circular y saltar por calles empedradas, subiendo y bajando “pedriños” y haciendo otras maravillas de equilibrio. Ramón Bosch nos acerca dos dibujos de la comarca: un cuidado tejado de un exconjuradero y el cuidadoso amontonamiento de leña de encina de una carbonera (todo ello en el Biello Sobrarbe). Javier Milla debuta en este “vuelo” y lo hace con dos preciosas fotografías de gorriones morunos y un texto simpático y ocurrente. A partir de ahora se encargará de la sección trimestral: “El fotógrafo y los pajaricos”.

Irene Abad es quien nos va desvelando, número a número, “La vida de las mujeres en Sobrarbe”; en esta ocasión se centra en la familia Sierco de Aínsa, la que regentaba y regenta los Almacenes Sierco. Tres generaciones de una misma familia adaptando el negocio a los tiempos (y desde aquí, el recuerdo a Luis Sierco, que falleció hace unos meses, víctima de una dura enfermedad y con quien tuvimos mucha relación los de Labuerda). José Manuel Abad nos acerca algunas noticias relacionadas con la Asociación Cultural “Vecinos y amigos de Banastón”, mientras Rosa Pardina da vida a su habitual sección de Libros comentados, con dos nuevos títulos: “La soledad de los números primos” de Paolo Giordano y “El frío modifica la trayectoria de los peces”, de Pierre Szalowski. Emilio Lanau escribe “Desde el Ayuntamiento”, dando cuenta de las últimas novedades municipales, como hace habitualmente. La “Galería de lectoras y lectores” nos trae imágenes de personas que se han fotografiado “leyendo El Gurrión” en Vietnam, Alemania, Francia y Uruguay (sin contar la foto de Anny y Luc en la Antártica); una sección realmente curiosa con lista de espera para publicar imágenes. Por mi parte, he reseñado el libro que conmemora “Cien años de El Ribagorzano”, el periódico de vida intermitente, órgano de la Liga Ribagorzana. Me he ocupado de la sección “Y tú…, ¿qué coleccionas?”, relatando la función pedagógica de presentar y potenciar el coleccionismo en la escuela y, para terminar, he escrito el texto de la contraportada, el correspondiente a la sección “Rincones con magia”, dedicado esta vez alos bosques de Sobrarbe. Por el camino, los poemitas de Luis Romay y de Marisa Pallaruelo, las mazadas de José Boyra, la crónica del último Espiello, las curiosidades con gorriones, las noticias de amigos y suscriptores, los actos de La Bolsa de Bielsa…

 

El Gurrión número 115 aterrizará mañana o pasado mañana o el lunes próximo en las manos de aquellas personas que lo esperan con contenida emoción. Ojalá no defraude sus expectativas y resulte una tarea placentera y emotiva su lectura. Ya está disponible en la Red: http://www.elgurrion.com para quien desee leerlo íntegramente sin moverse de su casa. Hoy quería nombrar a quienes colaboran para hacerlo posible, sin cobrar nada a cambio. Hasta el próximo vuelo, o como dice la canción: “Volando, volando, a Labuerda voy con El Gurrión…”

 

 

P.D.- (Abriendo un nuevo paréntesis, como en post anteriores, anoche el Barça volvió a dar otra lección magistral de cómo debe jugarse al fútbol. Le ganó la final al todopoderoso Manchester United y lo hizo de manera clara y contundente. Liberado hace años de cualquier fanatismo furbolístico, disfruto del buen fútbol y debo reconocer que el Barça de este año ha dado auténticos recitales. Hace tiempo que no veía partidos con el interés que miro cuando juega este Barcelona de Guardiola que mima la pelota y se divierte y, encima atesora otros valores, como potenciar la cantera. El tema de la cantera de un club es algo misterioso, porque hasta en regional preferente o en tercera división, los iluminados directivos salen de compra, en lugar de aprovechar al máximo a los jugadores jóvenes que se han formado en las categorías inferiores o en las escuela de fútbol que esos mismos clubs patrocinan. Es uno de esos asuntos inexplicables. Anoche, como titulares de la final, siete jugadores criados en casa, ¡extraordinario! Felicidades a todos los aficionados y aficionadas del Barça y a todos los que nos gusta ver buen fútbol y buenos futbolistas.)

PRIMAVERA Y ACTUALIDAD

 

Es posible, como indica el calendario, que la primavera empiece el 21 de marzo (sea o no sea, ya entonces, “primavera en el corte inglés”), pero lo que parece evidente cada año, es que la primavera alcanza su plenitud mediado el mes de mayo. Es entonces cuando la naturaleza llega a ser casi abrumadora. Han reventado todas las “yemas” y, tanto las hierbas y plantas, como los arbustos, como los árboles están en pleno apogeo: brotaron las flores, renacieron las hojas, creció la hierba en el suelo y se acabaron las transparencias invernales; esas que permiten ver lo que era invisible cuando los árboles estaban cubiertos de hojas: la montaña que hay detrás; la “caseta” de campo, casi tapada; varios nidos de distintas aves en ramas altas, la lejana línea del horizonte, etc.

 

La primavera de mayo es mucha primavera. Este pasado fin de semana lo pudimos comprobar en Sobrarbe. Cierto que esta comarca es un privilegio natural, aunque esté mal que yo lo diga, pero uno se introduce en ella con asombro (incluso sin salir de la carretera); con asombro ante el colorido espectacular de la masa vegetal; ante las tonalidades marinas de sus masas de agua (el pantano de Mediano estaba lleno hasta arriba y, en esas circunstancias, es un espectáculo grandioso); ante la tupidez de los setos naturales que separan unos campos de otros o de sus bosques; ante la turbidez del agua de sus río (especialmente el Ara y el Cinca, en la parte media de la comarca, arrastrando los “mayencos”, las aguas del deshielo). El Cinca, el gran río de Sobrarbe, bajaba majestuoso, de lado a lado, llenando el cauce milenario y ronroneando sin cesar una canción interminable. Sus aguas, rápidas y abundantes, con el característico color del deshielo se estaban preparando para acoger un nuevo descenso de “nabatas” el próximo domingo. Ya sabéis, las “nabatas”, esas balsas hechas con maderos atados con “ligazas” (verdugos retorcidos, cortados también en las orillas del río, de algunas especies de sálix), conducidas por valerosos “nabateros” que, arriesgando su vida, descendían los ríos pirenaicos hasta las tierras bajas, donde vendían la madera a serrerías o particulares. Muchos ríos pirenaicos, varios ríos de otras zonas peninsulares y otros ríos de distintos países del mundo fueron cabalgados por estas balsas provisionales, aprovechando la fuerza del agua como medio de transporte. Un ejemplo extraordinario de la capacidad de adaptación del ser humano al medio en todas las épocas; un ejemplo de cómo se desarrollaron parecidos sistemas de aprovechamiento y transporte, a pesar de las distancias que impedían el “espionaje industrial”.

 

Me gusta ver al Cinca con ese color del deshielo; como también me gusta ver documentales de montañas y ríos de otras partes del mundo, vienen a mi memoria imágenes de ríos de Noruega (nacidos directamente de los glaciares), de los Alpes, de los Andes o del Himalaya. Cuando comienzan los deshielos, el color de las aguas es el mismo en todas partes.

 

Y, a propósito de aguas de nieve, de deshielos y montañas, esta semana (y, por tanto, también en primavera) la alpinista vasca Edurne Pasaban ha coronado su duodécimo ochomil. Ya sabéis, entre las cordilleras del Himalaya y el Karakorum (en Nepal, China y Pakistán, fundamentalmente) hay catorce picos que superan los ocho mil metros; son los catorce ochomiles que cualquier alpinista de nivel aspira a coronar en su vida. En estos momentos, hay varios montañeros (creo, de memoria, que superan la docena, no muchos más) que ya han logrado ascenderlos todos; algunos incluso llevan ya más de veinte ochomiles, porque ya han repetido en varios de ellos (es el caso del alpinista Juanito Oyarzábal). Edurne las ha pasado muy duras en esta última ascensión (más incluso en el descenso, curiosamente) y llegó al primer campamento agotada y exhausta. Ya sólo le faltan dos, para ser la primera mujer que completa esa gesta en la que, por otra parte, ha puesto varias veces su vida en peligro. Aprovechando esta entrada montañera, voy a escribir aquí el nombre de estas catorce montañas míticas, de nombres sonoros, por orden de mayor a menor altitud: Everest (8.848 m) – K-2 (8.611 m) – Kangchenjunga (8.586 m) – Lhotse (8.516 m) – Makalu (8.463 m) – Cho Oyu (8.201 m) – Dhaulagiri (8.167 m) – Manaslu (8.156 m) – Nanga Parbat (8.125 m) – Annapurna (8.091 m) – Gasherbrum I (8.068 m) – Broad Peak (8.047 m) – Gasherbrum II (8.035 m) y Shisha Pangma (8.027 m). Edurne ha ascendido esta semana al Kangchenjunga (el tercero de mayor altitud) y le falta ascender el Annapurna y el más “bajito” de todos: el Shisha Pangma.

 

Decía más arriba que la primavera es una época de evidente reforestación natural, sobre todo si las lluvias de abril y mayo son generosas. En ocasiones, no obstante, algunos árboles también pierden hojas en esta época. Por ejemplo este año, del gran árbol de la poesía se ha desprendido irremediablemente una hoja uruguaya, con el fallecimiento de Mario Benedetti.

 

Mario Benedetti fue un escritor grande, de variados registros; leído y admirado: “es el escritor leído por el ama de casa y por su doméstica, por el empresario y el obrero”, dice Cristina Peri Rossi (escritora uruguaya). “Cuando me entierren, por favor, no se olviden del bolígrafo”, pidió en algún momento.

Sabemos que sus libros estarán entre nosotros y en ellos sus palabras; sus palabras certeras que nos convocan: “Mi táctica es quedarme en tu recuerdo / no sé cómo / ni sé con qué pretexto / pero quedarme en vos”.

 

El periódico PÚBLICO ofrece un curioso cuadro titulado “Relaciones literarias de un autor eterno” (19 de mayo de 2009). Como si de un árbol genealógico se tratara, define estos parentescos de Mario respecto de autores anteriores, contemporáneos y posteriores:

 

Abuelos: César Vallejo y Bertolt Brecht

Padres: Pablo Neruda, Ernest Heminway y William Faulkner.

Hermanos: José Hierro, Ángel González, Jaime Sabines, Jaime Gil de Biedma y José Emilio Pacheco.

Hijos: Joan Manuel Serrat, Luis García Montero, Gioconda Belli y Benjamín Prado.

Nietos: Ismael Serrano y Marwan

 

Daniel Viglietti fue uno de sus grandes amigos y quien puso música a muchos de sus poemas. Suyas son estas palabras: “A mí, a pesar de la profunda tristeza por la que todos pasamos este día, me gustaría recordarlo defendiendo la alegría, la lealtad, la esperanza… como él siempre lo planteó y no sólo en su obra, sino también en su actitud”.

 

Y el último recuerdo, es de su compatriota Eduardo Galeano:

¿qué será de Montevideo, mutilada de él?

¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?”

 

Animaros a leer los versos intemporales de Mario Benedetti; un poeta que ya nunca recibirá el Premio Cervantes. Alguien debió avisar…

 

También en este mes de mayo, las madres que en mi colegio regalan a todo el alumnado un kit de palabras significativas cuando cuentan libros, han realizado, en este caso, un recital poético en la biblioteca escolar. Han incorporado el canto a capella, las canciones con guitarra, los efectos mágicos de algunas técnicas de expresión plástica, la recitación clásica y las imágenes proyectadas en un ejercicio natural y responsable de continua superación. ¡Qué lujo, disponer de un grupo de personas con este espíritu de compromiso! Paralelamente, los miembros del Seminario de Biblioteca Y Literatura Infantil habíamos ido preparando dos materiales de acompañamiento al trabajo que las aulas habían hecho en torno a la poesía: un póster para el alumnado de infantil y primero de Primaria, con nueve cromos para colorear y pegar: “Pedacitos de poesía para cada día” y un  “álbum de cromos  y antología poética” con 24 cromos, también para colorear y pegar, después de haber leído cada poema, para el resto de chicos y chicas. Estos materiales poéticos se han repartido a todo el alumnado del centro y llegarán también a muchos amigos y amigas del resto del país, fruto de esa labor de divulgación e intercambio que cada año, con cada actividad, vamos realizando.

 

Siguiendo con esta primavera preñada de noticias, fruto también de esa actividad poética, son dos “libros libres”, realizados en tercero y en sexto de Primaria. El primero se titula “Nuestras poesías”. Tiene tantas páginas como niños y niñas hay en las dos clases, ya que cada página está dedicada a uno de ellos. Su coordinadora –Mercè- trabajó con los chicos algunos pretextos para crear poemas y ahí está el resultado, ilustrado también por sus autores. El segundo se titula “Siguiendo la estela…” Sólo le falta ser ilustrado y hacer las copias, pero la parte literaria ya está terminada. La propuesta es que algunos poetas y algunas de sus poesías nos sirvieran de modelo de creación, de modo que hemos partido de una estrofa y hemos escrito otras, a imagen y semejanza (más o menos); nos hemos limitado a seguir la estela que nos marcan los “maestros”. Algo de eso ya expliqué en una entrada anterior de este blog.

 

Y ya para terminar, recordar aquí dos “primaveras” especiales: la Primavera de Praga: (en checo: Pražské jaro; en eslovaco: Pražská jar): un periodo de liberalización política en Checoslovaquia que duró desde el 5 de enero hasta el 20 de agosto de 1968, fecha en la que el país fue invadido por el ejército de la URSS y sus aliados del Pacto de Varsovia.

Y la primavera, de las primaveras, más conocida como mayo francés o Mayo del 68. Todo se inició con una serie de huelgas estudiantiles en numerosas universidades de institutos de París, seguidas de feroces enfrentamientos con la policía y secundadas posteriormente por millones de trabajadores. Las protestas llegaron a tal punto que el presidente De Gaulle tuvo que disolver la Asamblea Nacional y convocar elecciones parlamentarias anticipadas el 23 de junio de 1968.

 

Bueno, hemos empezado en Sobrarbe y hemos terminado en París, pasando por el Himalaya, Uruguay, Fraga y Praga. Y es que los viajes son así, uno sabe qué día los inicia pero nunca sabe qué visitará ni cuando volverá.

 

UNA RED... DE AFECTOS

Los barcos pesqueros lanzan, arrastran y recogen las redes para pescar; hay redes para cazar aves y anillarlas (también las deben utilizar algunos con otros fines menos ecológicos); hay quien sube a la red con frecuencia, volea y gana el punto; los hay que chutan o cabecean con clase hasta el fondo de la red marcando goles antológicos o que valen títulos importantes; hay trapecistas que trabajan con red y quienes nunca la utilizaron; hay ordenadores conectados en red y bibliotecas en red; hay redes mafiosas, de prostitución infantil y adulta, de narcotráfico, de venta de armas, de tráfico de esclavos…; está la Red de redes; hay redecillas para el pelo y una red de tuberías o red de alcantarillado en el subsuelo; hay personas que dicen tener una amplia red de contactos; hay quien cae en las redes de una secta; en algunas ciudades hay una red de túneles por donde circula el metro y una amplia red de transporte público de superficie; una red de acequias hace posible regar campos y huertas y una red de gaseoductos o de oleoductos reparte fuentes energéticas por doquier; hay una amplia red eléctrica que nos alumbra… Y aún podría nombrar más significados o perfiles significativos de la palabra red, tan polisémica ella.... De todos modos, creo que también podemos tejer una red de afectos que nos alimente, y de eso quería hablar hoy.

 

Creo que es ahí donde las personas podemos encontrar una fuente alimenticia determinante para fortalecer nuestro interior y, en muchas ocasiones, sobreponernos  a la modorra y a la mediocridad que, frecuentemente, nos rodea.

 

No sólo no he perdido mi afición a escribir cartas, sino que la sigo practicando con mucha frecuencia; eso y el envío de algunas de las cosas que hago o en las que participo a personas amigas o conocidas, a las que sé que les gustará recibir: una revista, un material para trabajar el alumnado, un marcapáginas, un librito… Esa afición me lleva a relacionarme con un amplio número de personas de las que, con frecuencia, obtengo reconocimiento y agradecimiento por esos detalles; es una relación simbiótica en la que las dos partes nos sentimos beneficiados por ese mutuo intercambio. Bueno, pues yo creo que esto que estoy describiendo es lo más parecido a una “Red de afectos”, nacida de la naturalidad y que podemos cultivar para mantenerla y aún aumentarla.

Ahora que estoy más en casa, por obligados motivos de salud, voy a aprovechar para ejemplificar esto que estoy diciendo con algunas muestras recibidas en estas dos o tres últimas semanas:

 

Edi S., desde Gran Canaria me escribe para decirme que “Tuve el gusto de conocerte en un curso en Cuenca hace dos años sobre lectura y mediadores. Te escribo ahora porque en el Centro del Profesorado donde trabajo, tenemos suscripción a las revistas "Mi biblioteca" y "Educación y biblioteca". En esta última vi tu artículo sobre "los libros no se comen, pero alimentan" y he decidido hacer la maleta para que los centros se la lleven en préstamo.

Mi pregunta es si podrías mandarme otra relación de libros (yo sé que hay bastantes) sobre algún tema que hayan trabajado y que les haya gustado a los alumnos. Gracias de antemano”. Le mandé a Edi lo que me pedía y, además, un sobre con algunas fotocopias de artículos recientes sobre asuntos de la biblioteca escolar y un par de ejemplares de Bibliotelandia.

 

Germán, por su parte, utiliza el correo postal y dice: “No creo que te acuerdes de mí, estuvimos charlando en las Jornadas sobre Bibliotecas Escolares que se celebraron en Albacete en el primer trimestre del curso. Te escribo para mandarte nuestro primer título de . Cuando algo me gusta, intento ponerlo en práctica, así que lo propuse al Claustro y éste es el resultado. Espero que te guste. Si alguna vez vuelves por estas tierras manchegas, recuerda que en este colegio tienes tu casa”.  El “libro” se titula “Yo reciclo, tú reciclas, mi colegio recicla” y contiene decálogos, reproducción de texto-documento, ilustraciones originales, acrósticos, coplillas, trabajos a partir de poemas y poetas… Un ejemplo excelente de lo que se puede hacer con imaginación y ganas y, para mí, la satisfacción de haber aportado una idea materializable y que alguien ha aprovechado.

 

Antonio J. me manda un correo electrónico para decirme lo siguiente: “Soy el pesao de Teruel otra vez. En mi pueblo dicen siempre que hay que preguntarle al que sabe, y en este caso el primero que me ha venido a la cabeza eres tú. Me han dicho si podía conseguir una bibliografía o algunos títulos para tercer ciclo de primaria y he pensado que a lo mejor me podías ayudar. Ya me dirás si me puedes enviar alguna referencia para poder comprar. En fin, muchas gracias de antemano y a acabar bien el curso. Un saludo de un torrijano a uno de Labuerda”. Con Antonio nos conocimos en Calamocha, en un curso sobre Bibliotecas Escolares (¡qué raro!) y nos reencontramos de vez en cuando; la última en Siétamo, a donde acudí a dar una charla hace un par de meses en compañía de Nati I.

 

Por correo postal recibo una publicación hermosa y significativa. Víctor J. me manda la publicación número 9 del Museo Pedagógico de Aragón, titulada “La fiesta del árbol”. Fue escrita por el maestro de Bielsa: Leonardo Escalona Montaner, en el año 1933. Es una reproducción facsímil del documento original y va acompañado de un estudio biográfico del citado maestro, realizado por Raúl U. El diseño de la publicación me gusta mucho y ha sido un regalo muy apreciado, así se lo hago saber a los dos artistas: Víctor y Raúl.

 

Mª Jesús R., escondida tras las siglas “ecas”, me escribe: “¿Cómo estás? Seguro que cada día algo mejor y recuperando fuerzas. Muchas gracias por el envío de los materiales de la biblioteca; son trabajos geniales, me han encantado. Por cierto, ¿qué has hecho con los alumnos y las alumnas sobre Ana Pelegrín? Me había olvidado por completo… El dia del homenaje, Felicidad Orquín, en la presentación, mencionó tu trabajo. ¿Está en la red? Cuídate. Un abrazo y ánimo; mucha filosofía y energía para una recuperación completa”. Por correo postal, le mando a la amiga Chusa lo que hicimos en el primer trimestre de este curso con mis chicos, una vez conocimos el fallecimiento de Ana Pelegrín: un “libro libre” en su recuerdo, una recopilación de folklore infantil materializada en la publicación “Cinco lobitos… tiene el recuerdo” y un texto amplio que publiqué en este blog. Yo tampoco sabía nada de lo que se dijo en ese acto de homenaje en Madrid (organizado por la Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil) en el que estuvo mi amiga.

 

No podía olvidarme de la gente que muestra, en cualquier circunstancia, un fino sentido del humor, como Ernesto V., que me manda un correo con este mensaje: Egregio don Mariano: Hace unos días me han confirmado que Usted ha sido intervenido satisfactoriamente. Me llena de orgullo y satisfacción tan grata noticia, que seguirá redundando en la insuperable calidad educativa de la que los pequeños fragatinos gozan.  Esperando un pronta y feliz recuperación, reciba un abrazo flojo -que seguro que no está para más-“. Evidentemente, mi respuestas, a vuelta de correo, debía tener un tono similar: “¡Qué redacción!, ¡qué majestuoso uso de las expresiones refinadas!, ¡eres un artista de la palabra! Pues sí, aquí estamos recuperando el tono, después de la extracción -por el procedimiento de tres "ujeros en a tripa"- de la "versícula" (para unos) o de la "basílica" (para otros) biliar (para todos).

Estos últimos días me noto que recupero con mayor rapidez, pero aún estoy, como dices, para un abrazo flojo. Agradezco su atención, D. Ernesto, y sepa usted que sus palabras me han insuflado una cantidad de ánimo difícil de medir por el Sistema Métrico Decimal, pero evidente si tomamos como referencia el Sistema Interno Emocional. Un abrazo, flojo, pero vete preparando.”

 

Marisol P. acusa recibo del envío que le he hecho a su colegio en Barbastro de una colección de imágenes correspondiente a la exposición ANIMALECTORES (ilustraciones sacadas de los libros infantiles donde se ven animales leyendo) para que la expongan allí. Dice que  a pesar de las dificultades que ofrece esta recta de final de curso: semana cultural, viajes, evaluaciones, etc. aprovecharán todo lo que puedan ese recurso en su biblioteca escolar, para terminar “te mando un ejemplar del periódico de nuestro cole, en el que te hemos dedicado la portada. Gracias por todo; para nosotros eres una referencia”. Ni que decir que me quedé sorprendido del regalo, del ejemplar nº 2 de “Los reporteros del Altoaragón”.

 

Desde Cantabria, Mª Ángeles y Pablo me dicen: “En estas fechas especiales en torno al libro, siempre nos acordamos de ti, pues aunque nos cueste “mensajear” te tenemos como referencia gracias al “alimento” que nos vas enviando. Nosotros este año hemos participado en una actividad organizada por la Consejería de Educación en la Feria del Libro y, entre lecturas y enigmas, hemos ganado un premio, que esperamos sirva para animar a nuestros pequeños lectores. Deseamos que sigáis llenos de energía e ideas que transmitir. Un abrazo.” Buenas vibraciones producen estas noticias de los amigos lejanos geográficamente, pero que nos mantenemos a corta distancia debido a estas comunicaciones periódicas y cariñosas.

 

Anny y Luc, dos amigos belgas, entusiastas colaboradores de la revista El Gurrión, me hacen un extraordinario e inesperado regalo para que mejore con rapidez: “desde Puyarruego, donde pasamos una semana, te enviamos un poco de nieve fresca, mucho sol, el nogal de la era en flor y el canto del ruiseñor”. Todo ello escrito en el reverso de una postal apaisada del cañón de Añisclo.

 

Alba y Ainoha, dos alumnas de mi clase recordada, me escriben una cartita y me mandan unas postales de regalo. Me hablan de Teresa, la profesora que han nombrado para sustituirme y de la celebración del 23 de abril. Terminan con un poemita dedicado: “Alba y Ainoha te queremos animar / para que tu sonrisa vuelva a brillar / y nosotras la podamos disfrutar / y volverte a ver trabajar”. Muy apreciada también esta espontánea muestra de afecto que requirió dos respuestas escritas: una para Alba y otra para Ainoha, con algunos marcapáginas de regalo.

 

Mariano B. me manda un entrañable mail: “Me enteré hace unos días por M. M. que estabas un poco pocho físicamente. Te llamaré en un par de días para oír tu voz y revivir experiencias buenas y no tan lejanas. Aunque soy muchísssimo más vago que tú para esto de escribir, te agradezco mucho tus envíos de materiales, siempre tan creativos, de tu biblioteca y tus chicos y chicas. Por lo menos hasta que te jubiles sigue dándole a la tecla y marcando camino: siempre habrá alguien al que se le caigan las legañas pedagógicas…

No me des de baja como suscriptor del "Gurrión..." Ya sé que tengo que renovar. Esta semana espero hacerlo. Lo dicho, ánimo y a por ellos, sean quienes sean (microbios, virus o bichos con dos patas y poca cabeza)”.

 

Y yo le contesto con rapidez (porque, como ya reconoce en su carta, soy mucho menos vago que él para escribir: “… Es muy difícil despegar las telarañas pedagógicas que llevan algunas y algunos. No sé si existe un gremio con tanta inseguridad y con tan poca autoestima. Me sorprende lo poco contentos, lo poco orgullosos que se sienten muchos y muchas con su trabajo, hasta el punto de no querer hablar de él o no querer mostrarlo. Parece poco razonable, cuando cualquier artesano de la agricultura, del bosque, de la ganadería, de la alimentación… no tiene ningún problema en hacer "jornada de puertas abiertas" para mostrar el dominio de su oficio. (…)

 Te seguiré mandando  (y así me quito yo peso de encima) una muestra de lo que vamos y voy haciendo por las aulas, cómo no. Esa producción de materiales nuevos siempre fue estímulo para buscar alternativas a lo tradicional. A mí me sigue motivando tener siempre esa posibilidad. Y de la revista "El Gurrión", pagues o no, no te pienso borrar, tranquilo… 

Bueno, como siempre ha sido un placer esta charla electrónica. A mí me va esto de escribir; es la manera más eficaz de extender una red de afectos que sólo puede traer buenas cosas…”

 

En Internet voy encontrando con frecuencia referencias inesperadas. En este caso, llega de Brasil,  a cargo de la profesora Carolina Valéria L. que da clase de “Espanhol”. Con la indicación de “Especial para a Página 3 Pedagogía & Comunicaçao” propone una actividad “para practicar vocabulario de adjetivos”. Tras explicar los ocho puntos en los que ha estructurado la “estrategia”, ofrece una “adaptación” y para ello copia textualmente el texto que escribí el 23 de febrero de 2005 en este blog, con el título de “Nombres y adjetivos”, señalando la fuente correctamente.

 

Bueno, por hoy ya vale (y dejo otros muchos ejemplos más personales, guardados en la recámara); querían ser solamente unos ejemplos que mostrasen los distintos ángulos desde los que amigos y amigas “bombardean pacíficamente” el afecto. La respuesta en dirección contraria tiene también las mismas intenciones: proporcionar a quien te ha escrito una satisfacción, porque cuando alguien te escribe o cuando escribes  a alguien, piensas en él o en ella y conviertes a esa persona en alguien muy significativo. A mí, desde hace ya tiempo, ésta es realmente la red que me interesa provocar e implementar, pues es la que más beneficios emocionales nos reporta, así que seguiré, seguiremos conservándola y ampliándola sin descanso.

 

 

 

 

 

VIEJOS PAPELES (II)

El 20 de febrero de 2007 escribí en este blog un post que se titulaba: “Viejos papeles (I). El primer periódico de clase”. Dejé abierto el titular a nuevas aportaciones, por eso retomo hoy la cuestión de las revistas escolares buceando en mis archivos y vuelvo a dejarlo abierto para referirme a dicho tema más adelante. Porque, "Quien guarda y archiva siempre tendrá argumentos para producir saliva"... ¡Jope, me acabo de inventar hasta un aforismo!

 

En este caso, vuelvo al tema porque desde el CPR de Huesca se ha organizado una Jornada, el próximo 16 de mayo, dedicada  a las revistas, periódicos y blogs escolares que se van haciendo en distintos centros de la provincia. Me parece una iniciativa muy interesante porque pondrá en valor un esfuerzo individual o colectivo digno de tenerse en cuenta. Yo no voy a estar en ella, pero es un tema que me interesó desde siempre. Es el tema, en realidad de la autoedición. La escuela no debe ser un consumidor pasivo de información y materiales escritos, debe potenciar el convertirse en productora de mensajes, de investigaciones, de textos, de poemas, de noticias…La escuela, debe ser agente activo en poder mostrar esa producción única y singular en distintos formatos: revistas, periódicos, blogs, pequeños libritos, libros plegables, periódicos murales, etc., convirtiéndose en una pequeña editorial que va fijando por escrito parte de la historia que van escribiendo juntos profesorado y alumnado y otros agentes de la comunidad escolar.

Estamos hablando de un esfuerzo notable para quienes deben planificar y sacar adelante este tipo de publicaciones, pero no debemos olvidar que sólo lo que está escrito permanece y resulta muy sugerente, tomar en las manos una publicación periódica de hace 30 años, por ejemplo, y leer algunas aportaciones que, con el transcurso del tiempo, nos resultan sorprendentes.

 

Voy a ocuparme hoy del número 2 del periódico escolar “La actualidad de 5º B”, aparecido, según leemos en la portada en marzo de 1983. Son 13 páginas, impresas a multicopista (y curiosamente con un muy buen estado de conservación después de 26 años), más una realizada usando la técnica de impresión de la cuerda (se hace un dibujo, se pega una cuerda encima de las líneas del mismo, se pinta con témperas de colores y se van colocando hojas blancas encima de la cuerda pintada para que quede impreso el dibujo en dicha hoja).

 

Nos encontramos en principio, y tras el breve saludo, con una recopilación de refranes relacionados, fundamentalmente con la fiesta de San Antón de enero; refranes, unos en castellano y otros en catalán: “Para San Antonio, un matrimonio”. Pa Sant Antoni, un pas de demoni”. “Para San Antón, la nieve en un rincón”. “Para San Antón, gallinita pon”. “Ahír San Antón, avui San Sebastiá i demá San Fabián”…

 

La sección “Mirando al cielo” informa de que “Todos los días de la semana, menos los festivos, miramos las temperaturas máximas y mínimas en el termómetro; la presión atmosférica en el barómetro y junto con otras observaciones (nieblas, viento, nubes, etc.) lo vamos anotando día a día en una hoja de registro…” Como consecuencia de esa observación, la revista ofrece un cuadro con los datos medios de todos los meses anteriores de ese curso. Por ejemplo, según nuestras anotaciones, éstas son las medias de las mínimas y máximas de octubre (11´6º C y 25´6º C), noviembre (9´5 y 14´3) y diciembre (6´4 y 12´3) de 1982 y enero (- 0´3 y 7´6) y febrero (2 y 10´9) de 1983. Debajo se añaden, en cada mes algunos datos que redondean la información: noviembre de 1982: “Muchos días el cielo aparecía cubierto de nubes, casi no hizo viento. Pocas nieblas. Pocas lluvias, pero muy fuertes en algunas zonas del valle del Cinca”. Enero de 1983: “Casi todos los días de este mes, estuvo presente la niebla sobre todo hasta el mediodía. Las temperaturas fueron muy bajas, el termómetro bajó de los cero grados. No llovió e hizo poco viento”…

 

En la página siguiente aparece un amplio texto titulado “Carnaval en el colegio” (seguro que es el texto más antiguo, hablando de esa fiesta escolar en nuestro colegio, entre otras cosas, porque nunca antes se había celebrado.) La letra, inconfundible, es de un alumno especial: Julio B. que dice, entre otras cosas: “El pasado 10 de febrero en Miguel Servet se hizo un pequeño carnaval. Los niños que participaron en este pequeño carnaval fueron los de 5º A, disfrazados de cristianos, los de 5º B disfrazados de moros, los de 4º A disfrazados de la edad media, los de 4º B disfrazados de romanos y los de 3º de indios y pistoleros; también algunos niños de párvulos estaban disfrazados… Salimos al patio a las cuatro, jugamos y dimos –con el cabezudo que habíamos hecho- dos o tres vueltas por el patio de recreo. Después de estar un rato quemamos el cabezudo. También estaban los niños de 6º B y de 7º. Muchos de estos niños se reían al vernos y decían que estábamos muy feos y nos molestaban…”  Estas revistas escolares se convierten en valiosos documentos que reflejan, con el paso del tiempo, buena parte de las pequeñas historias de los centros y dan fe de cómo y cuándo ocurrieron algunas cosas…

 

“Un diccionario especial” recoge 25 palabras inventadas o con significados nuevos. Un ejercicio sencillo, tratando de trabajar con algo de ingenio: “Carmelo” = Caramelo con agua del Carmen. “Carraspera” = Pera de Alcarrás. “Maroma” = Así llaman al mar en Roma. “Perro” = Silueta peluda. “Radiador” = Radio que da calor…

 

Óscar escribe un poemita dedicado a la rosa: “La rosa es roja, / roja la de mi jardín / que por quererla tanto / le voy a comprar un balancín. / Es tan pequeña / como el hijo de la señora cigüeña / y siempre que la miro / me dan ganas de dar un suspiro”. Santi M., en cambio, dedica sus versos al río: “¡Oh río, qué triste estás! / Cuando vas a desembocar / te despides de las huertas y el secano / porque tu destino es el mar. / Bajas bravo / pero terminas cansado. / Allá en los altos montes / eres claro como el cristal / pero al terminar eres como el carbón / o ceniza del fuego abrasante. / El progreso y las centrales son tu muerte / pero bajes sucio o cristalino / siempre irás a parar al mar”.

 

En la sección “Las noticias del trimestre”, podemos leer: “Esta noche se ha quemado el corral del Sr. Fumat, que se encontraba situado en la subida al colegio” (18-1-83). “80 ballenas se encontraron cerca de una playa de Australia y fueron ayudadas por la gente a salvar su vida”. (20-1-83). “En Italia mueren 10 personas en un telesilla” (14-2-83). “Se celebra el 44 aniversario de la muerte de Antonio Machado” (22-2-83). “En el País Vasco un grupo grande de manifestantes gritaban ayer: ¡Viva ETA!” (16-3-83). “Los empleados de RENFE terminan la huelga. La habían hecho en protesta por la cantidad de papeles, colillas, etc. que los viajeros tiran por el suelo de los vagones” (22-3-83)…

 

De la página de textos, me llama la atención el que firma Julio B.: “En el año 1960 se formó una cuadrilla de amigos denominada “Cuadrilla del Rififí”. Eran 12 amigos, todos ellos muy divertidos y siempre de broma. Una de sus aventuras más destacadas fue una noche a la salida de una verbena, cuando les prestaron un ataúd y uno de los doce componentes de la Cuadrilla del Rififí se puso dentro. Los demás llevaban el ataúd e iban llorando y armando jaleo por las calles hasta que los vio el sereno; entonces empezaron a correr y se salvaron por los pelos”.

 

Algunas de las pequeñas investigaciones que nos proponíamos realizar o que realizábamos encontraban acomodo en las páginas de nuestra revista. Una revista escolar cumple esa importante función de servir de memoria escrita de algunas actuaciones escolares. En este número que estoy comentando hay una página dedicada a remedios caseros: Para el dolor de tripa y el estreñimiento se aconseja lo siguiente: “Preparar en un bote lo siguiente: cerezas guindas, anís, granos de café, nuez moscada, un clavel rojo, yerbaluisa, una ramita de canela, confites de anís “matafaluga” y azúcar. En lugar de las cerezas también puede ponerse una nuez verde que ha de cogerse el día de San Juan por la mañana, a ser posible, antes de salir el sol. Todo lo anterior se pone en un bote y se deja en un sitio que le dé el sol y la luna durante nueve días, al cabo de los cuales ya se puede tomar”.

En cambio, para el dolor de garganta o para las anginas, se recomendaba: “colocar ceniza en un trapo y envolverlo. Untar el cuello con aceite de linaza y aplicar el paño con las cenizas” o bien “hacer en la muñeca contraria al lado donde tienes el dolor, con aceite de candil”…

 

Roberto nos cuenta la fiesta de San Antón: “Antes cada familia hacía una hoguera para que San Antón protegiera a sus animales. Dentro de la hoguera cocían longanizas y cenaban allí. Ahora las hogueras las hacen engrudos. Si te has apuntado antes en la Peña Fragatita te traen longanizas para asar. La gente esa noche cena alrededor de la hoguera y se lo pasa muy bien”.

 

La última página es la de los pasatiempos, con una sopa de letras, dos chistes (+ uno gráfico) y cuatro adivinanzas:

“Periquito y su padres estaban mirando cómo cargaban un camión varios obreros. Periquito le pregunta a su padre:

-          ¿Qué llevan esas cajas? Y el padre le contesta:

-          Si te aplicaras más en la lectura, comprenderías rápidamente que están llenas de “frágil”.

 Lo que viene a demostrar que los problemas de lectura tienen su origen en el principio de los tiempos…

Bueno, y hasta aquí hemos llegado. Con sus imperfecciones y su sencillez y con la escasez de medios que teníamos a principios de la década de los ochenta, resulta muy gratificante hojear estas revistas que siempre nos deparan sorpresas y, a quienes participamos de manera directa y decisiva en la génesis y desarrollo de la idea, nos traen recuerdos de la ilusión colectiva y del trabajo que suponía su confección. Son también elementos que completan la propia biografía, ya que estiran el perfil de maestro que además, impulsó siempre la autoedición en la escuela.

LA BIBLIOTECA PERSONAL (I)

 Ayer terminó el mes de abril; mes librero y republicano y he pensado en construir hoy un texto relacionado con el crecimiento de la biblioteca personal; un repaso por los últimos libros u otros soportes incorporados a la misma.

 

Empezaré nombrando el Cuaderno de Literatura Infantil Colombiana número 1 que me mandan desde la Biblioteca Nacional de Colombia, dedicado al creador Ivar Da Coll, autor del texto y de las imágenes de muchos libros destinados a los chicos, publicados en las principales editoriales colombianas y también en España: “El niño que no sabía escribir” y “Pies para la princesa”, por ejemplo, están publicados en Anaya.

 

Desde Asturias, traídos en mano, me llegan libros a pares. Regalos de las amigas. La portadora de los mismos es Rosa P. que deposita en mis manos, cuando nos encontramos en Sevilla, un ejemplar de “El lector” de Bernhard Schlink (que ya leí en su día, pero en ejemplar prestado) y un texto, titulado “Binoca”, escrito en  “gallego-asturiano”: “Binoca é un neno qu´encontra nun libro veyo a un personaxe máxico…” ¡Qué cosas tiene Rosa P.! ¡Pues, anda que Rosa S.! Por ese correo personalizado me hace llegar otros dos libros de su especialidad: la poesía. Uno, precioso de formato e ilustraciones, titulado “El mundo al revés”, de Monika Beisner y editado por Lumen. El otro, se titula “Barcos en la lluvia”; es de Mª Cristina Ramos, está editado por el Fondo de Cultura Económica y, dice, entre otras cosas: “Llueve sobre los campos, / en las ciudades llueve; / la montaña no deja / de pensar en la nieve”. Los cuatro libros tienen además un valor añadido, el de sus dedicatorias; pero eso me lo guardo para mí.

 

Desde Editorial Graó, me envían “a petición del autor”, el libro titulado “10 ideas clave. Animación a la lectura. Hacer de la lectura una práctica feliz, trascendente y deseable”, de Juan Mata. Juan, además de un amigo, es profesor en la Universidad de Granada y una persona con una capacidad extraordinaria de articular un discurso siempre interesante. Es analítico y mesurado, observador e investigador profundo y un gran lector. Es un libro muy bien estructurado, muy didáctico. Las diez ideas básicas que su autor expone y explica se complementan con diversas reflexiones, con referencias a autores y obras, a libros, a entidades o grupos y ofrece pistas reales de quienes están trabajando en la línea que desarrolla cada idea. Juan, además, en varias ocasiones menciona nuestro trabajo en la biblioteca del colegio, tanto con los niños y niñas, como con las familias. Un libro que deberían leer ya los alumnos y alumnas que cursan magisterio, antes de abandonar la facultad, para adquirir algunas nociones y saber de qué se habla cuando se habla de “animación a la lectura”.

 

Constanza Mekis me manda un paquete, desde el Ministerio de Educación de Chile, como respuesta a otro que le había enviado yo, con materiales relacionados con la biblioteca escolar, elaborados en nuestro colegio en los últimos años y algunas otras cosas. Coincidimos como ponentes el pasado mes de mayo de 2008 en Córdoba, pero no pudimos hablar casi nada porque ella se iba a otro lugar poco después de que empezará yo mi conferencia. Una de las publicaciones que me manda se titula “Ver para leer. Acercándonos al libro álbum”. Un libro muy visual, precioso, en el que se analizan un buen número de libros-álbumes: algunos muy significativos: “La composición”, “El último refugio”, “La isla”, “El túnel”, “Rosa Blanca”… También se sugieren algunas actividades para el aula. Es un libro publicado por la Unidad de Currículum y Evaluación / Centro de Recursos para el Aprendizaje del Ministerio de Educación de Chile.

 

Desde Salamanca, de la FGSR, y más concretamente desde el Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil, me mandan la Guía “Leer sin saber leer”, dedicada  a ofrecer recursos diversos sobre el juego poético, sobre contar cuentos, sobre el uso de las canciones infantiles… partiendo de algunos libros y sugiriendo otros títulos que estarían en la misma onda. Nada menos que cien páginas de “guía de recursos para trabajar la lectura en las primeras edades”, junto con una pequeña “Selección de lecturas para compartir con niños de 0-3 años”.

 

El libro “Salud y didáctica de la mirada” es el séptimo volumen que edita el Gobierno de Aragón, relacionado con el Programa Cine y Salud. “A lo largo de sus doscientas páginas, se reflexiona sobre nuestra actitud y pedagogía en el mirar, una inquietud que desde la perspectiva de la educación para la salud queremos hacer cotidiana, tanto en el profesorado como en el alumnado: una mirada crítica y libre, como la neurona y la cometa a los que se asemeja el logotipo de Cine y Salud”, se lee en la carta de presentación de este volumen. Una muestra de diversas experiencias, partiendo de películas que se ven y se analizan.

 

Compré, hace unos días el libro de poesía “Alfonsina Storni” de la colección de poesía de El País. Caí en sus redes poéticas, teñidas de fatalismo y tristeza, pero en las que late un ser decidido y valiente, a pesar de los desgarros que le guarda y le “regala” la vida. Escucho, mientras leo y releo, varias versiones de la canción “Alfonsina y el mar” que le dedicaron dos autores argentinos, tras su muerte: “Te vas Alfonsina  con tu soledad. / ¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar? / Una voz antigua de viento y de sal / te requiebra el alma y la está llevando. / Y te vas hacia allá como en sueños / dormida, Alfonsina vestida de mar”.

Una poesía rimada donde afronta la posibilidad temprana de su muerte, en la que canta a la Tierra, en la que no se queja de su destino, a pesar de lo que le toca vivir porque aquí estamos y hemos de apechugar con lo que nos toca; una poesía que mira al mar, justo donde fue a acabar su vida: “Mar, yo soñaba ser como tú eres, / allá en las tardes que la vida mía / bajo las horas cálidas se abría… / Ah, yo soñaba ser como tú eres”.

Alfonsina Storni, todo un descubrimiento.

 

Recibo por correo un librito titulado “Los libros, las bibliotecas y yo”, en el que 16 personas hemos escrito sobre ese enunciado. Todas las colaboraciones forman una pequeña publicación de 26 páginas que ha editado el IES Bajo Cinca de Fraga, conmemorando el décimo aniversario de su biblioteca. Me emociona compartir páginas con dos ex alumnos del colegio que están cursando 2º de ESO. Con José M. F. que cierra el librito con un texto muy natural y simpático y, sobre todo, con Santi V. de quien fui tutor dos años (5º y 6º de Primaria) y con el que tengo una vinculación especial. Sólo por coincidir con él en el mismo tomito, ha merecido la pena participar en este pequeño proyecto.

 

Philippe Claudel escribió hace un par de años (o lo publicó entonces, vaya) “El informe de Brodeck”, un libro que me regaló Alba la semana pasada y que he leído con mucho gusto. Brodeck llega a un lugar indeterminado que se intuye en el centro de Europa; un pueblo pequeño perdido y aislado en un valle montañoso; un lugar de una dureza climática y orográfica extrema. Años más tarde, llega también a ese apartado lugar un personaje que despierta curiosidad, sorpresa y precaución; desde un principio pasa a ser denominado como “De Anderer” (“el Otro”) y buen parte del relato se teje en torno al destino de este hombre que, ya desde la primera página se intuye que ha sido asesinado y que la autoría ha sido colectiva, como si de un “Fuenteovejuna” se tratara.

 

En el fondo, la guerra y la estancia del narrador –Brodeck- en un campo de concentración, donde vivió todos los horrores y asistió a la degradación de cuerpos y mentes… Una guerra que también causó, en ese pueblo sin nombre, estragos y heridas que nunca cicatrizaron… De modo que vamos conociendo, del pasado al presente, los episodios clave en la vida de Brodeck, una especie de informe personal, a la vez que trata de realizar el que le han encargado los hombres del pueblo: representantes de una sociedad donde sólo los hombres contaban y el alcohol llenaba soledades, reponía energías y tornaba valientes a los más cobardes. En medio de todo ese ambiente estaba Brodeck, con terribles vivencias personales que trataba de olvidar, para construir desde el olvido y el perdón, una vida nueva para su pequeña familia…

 

Desde la revista Educación y Biblioteca me hacen llegar con otros propósitos, La familia y uno más: la lectura en casa”. VV.AA. de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y “La lectura en España. Informe 2008”, coordinado por José Antonio Millán y editado por la Federación de Gremios de Editores de España y otros. El objetivo es que los lea y mande una reseña para publicar en la revista. He cumplido con el primero y me queda el segundo. Por cierto, recibí hace poco el número 170 de la citada revista, en la que se publica un artículo-memoria emocional y descriptivo que escribí sobre todo el trabajo del pasado curso titulado “Los libros no se comen, pero alimentan”, desarrollado en nuestra biblioteca escolar.

 

Y para terminar recibo de la Editorial Océano, cinco libros de su colección “Ágora”, de la que dicen “Busca abrir un espacio público para que se ventilen asuntos relacionados con la formación de lectores y escritores de manera que niños, jóvenes y adultos puedan no sólo leer y escribir, sino comprender y discernir información, imaginar mundos posibles… Se trata pues de una propuesta por la palabra como una forma de creación, recreación, comunicación, comprensión y convivencia”. Son estos títulos: “Los libros, eso es bueno para los bebés” de Marie Bonnafé; “…Pero no es imposible. Bitácora de la transformación de una biblioteca escolar y su entorno”, de Claudia G. Nájera Trujillo;  “El arte de la lectura en tiempo de crisis”, de Michèle Petit; “Bibliotecas y escuelas. Retos y posibilidades en la sociedad del conocimiento”, de Elisa Bonilla, Daniel Goldin y Ramón Salaberría y  “Una infancia en el país de los libros” de Michèle Petit. Sólo me ha dado tiempo a leer este último, donde Michèle nos ofrece una detallada autobiografía de su relación con los libros, desde sus primeros recuerdos hasta que ya está en la universidad. Y no sólo eso, también habla de sus relaciones con cada entorno que le fue tocando vivir, con sus padres, con los lugares a los que la llevaban. Leer este libro de 121 páginas es una manera de mirar en la vida de otra persona, de curiosear sin ser visto. Dice, para terminar: “Toda mi vida leí por curiosidad insaciable, para leerme a mí misma, para poner palabras sobre mis deseos, heridas o miedos; para transfigurar mis penas, construir un poco de sentido, salvar el pellejo. Para tomar noticias del mundo”. El libro “Bibliotecas y escuela…”, solamente ojeado, se construye con las aportaciones de varios autores y autoras. Una de esas aportaciones es de M. Petit, también y es una versión reducida de la Conferencia de Apertura de la VII Jornada Nacional de Bibliotecas Escolares, organizada en 2006 en Buenos Aires, por el Ministerio del ramo. Me emocionó que Michèle comenzara su conferencia leyendo buena parte de uno de los textos de mi blog: “Vivir sin biblioteca escolar” – 20-10-2005), que he vuelto a encontrar impreso en este libro.

Y así, libro a libro, documento a documento, se va construyendo una biblioteca personal que tiene dificultades de expansión y a la que empieza a faltarle geografía. Si alguien es capaz de llegar leyendo hasta el final de este post habrá tenido valor. He celebrado el 1 de mayo trabajando, como debe ser…

……………………………………………………………………………

P.D.- Abril es un mes que en nuestra casa tiene especial significado: el día 14 es el cumpleaños de la madre de Mercè y un 16 de abril falleció su padre. Abril era también el mes del cumpleaños de mi padre… Siempre presentes en el recuerdo.

LOS PARÉNTESIS Y EL "PEQUEÑO PAÍS"

{(Vuelvo después de un paréntesis. He buscado en Internet información sobre dicha palabra pero sólo he encontrado la relacionada con su uso en lenguaje, en expresiones matemáticas… Yo quería hablar de otro tipo de paréntesis. He pasado una semana en el hospital, aquejado de un problema que se ha resuelto, con cirugía laparoscópica, extirpando la vesícula biliar. Esa inmovilidad física y esa geografía reducida y repetida, a la que te obliga la habitación de un centro hospitalario, te colocan en una situación especial que en nada se parece al ritmo de relación, trabajo, entretenimiento, creación, etc. en la que uno vive cuando está bien de salud y realizando aquellas actividades laborales o de ocio que tiene que hacer o que le gustan. En ese sentido quería utilizar yo el término paréntesis… Una hospitalización abre o constituye un paréntesis en tu vida. Te has ido del contexto cotidiano en el que sueles vivir inmerso y regresas de nuevo a él tras un tiempo determinado… No sin olvidar que, dependiendo de la gravedad del asunto, el listado de prioridades en tu vida ha sufrido notables cambios: algunas cosas que parecían muy importantes han descendido en el ranking y otras que tenías menos en cuenta, ocupan los primeros lugares…) Por otra parte, el hecho de estar de baja laboral un tiempo, privado de la asistencia diaria al puesto de trabajo, porque la recuperación total requiere de otros ritmos, más pausa, cuidados y alimentación especiales, etc. abre un nuevo paréntesis, una vez que has cerrado el “paréntesis hospitalario”. Por eso he comenzado este texto abriendo un corchete que ahora mismo cierro para seguir con otra cuestión}.

 

Estando precisamente en la clínica me entero que el suplemento dominical del diario El País, conocido como “PEQUEÑO PAÍS” abre también un paréntesis y deja de publicarse porque la crisis económica se lleva por delante hasta lo más impensable… Concretamente en la edición del día 19 de abril de 2009, en la página 33, sección “opinión”, Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector, aborda esta cuestión y se hace eco de las protestas y lamentos que muchos lectores y lectoras le han hecho llegar durante la última semana por esa decisión de la Dirección del  periódico. No me enteré de esa circunstancia el domingo 5 de abril que fue el primero que ya no encartó el suplemento y por eso no escribí mi particular nota de protesta o de lamento; tampoco lo eché a faltar el día 12. (La razón es evidente y la pongo entre paréntesis: ninguno de esos dos domingos adquirí el diario, por coincidir con el comienzo y el final de las vacaciones escolares de semana santa y por cambio de rutinas y de lugar de residencia).

 

Particularmente lamento esa desaparición porque he utilizado mucho y desde un principio ese suplemento en mis clases. En tiempos en los que no había precisamente muchos materiales de prensa para escolares, “Pequeño País” era una manera de acercarles al periódico, aprovechando de paso el potencial que aquel suplemento en color ofrecía para leer cómics o pequeños relatos, para resolver pasatiempos curiosos,  pequeñas noticias relacionadas con los más variados temas… La publicación fue cambiando a lo largo del tiempo de formato, de tamaño, de contenidos… Mientras trato de escribir algo sobre el “Pequeño País” tengo al lado de mi teclado cinco pequeños tomos con los 300 primeros números encuadernados (aunque me faltan algunos). En la portada del número 1, con fondo azul,  nos encontramos con Astérix en plena carrera y el título de “LA ODISEA DE ASTÉRIX”, al que sigue este texto:

“Este domingo festejamos un doble estreno: el de este suplemento pequeño y el de las aventuras de Astérix, el galo invencible, cuyo último libro publicaremos íntegro a partir de hoy, en estas páginas de PEQUEÑO PAIS, que también son para mayores”. Ese número 1 se publicó el día 6 de diciembre de 1981, formato revista (21,5 X 28 cm). En la página 8 y última del suplemento se reseñan dos libros infantiles: “El gnomóvil” de Upton Sinclair y “Yo también”, con textos de Lolo Rico, Lola Salvador y Juan Tebar. En la portada del número 2 aparece una propuesta de recortar prendas y vestir a un personaje. En el número 3, además de las páginas que reproducen  el libro de Astérix, se publica un cuento a dos páginas escrito por Lolo Rico y Gerardo R. Amechazurra y ya la página 8 se dedica enteramente a la publicidad (en este caso de juguetes Lego).

 

En el número 15 (publicado el 14 de marzo de 1982) comienza la publicación de una serie que escribe y dibuja Romeu a lo largo de cuatro páginas. Se titula “Historia de los mundiales de fútbol” y cada domingo se dedica a repasar la historia de un campeonato por orden cronológico. Este primer capítulo está dedicado a Uruguay, 1930.

 

En el número 25 (publicado el 23 de mayo de 1982), una sección que se hizo legendaria y que se titulaba “Los cuentos de la abuelita”, con viñetas con bocadillos y pareados para guiar la historia nos recuerda que estamos ya cerca del Campeonato Mundial de Fútbol que se celebró en España en 1982 (¿alguien se acuerda de la mascota “naranjito” y del decepcionante papel de nuestra selección?):

 

“Ya se acercan los mundiales y habrá fútbol a raudales. / La abuelita se prepara dispuesta a dar la cara. / Durante horas se entrena, olvidándose la cena. / La pelota está cansada de que la den de patadas./ Y la pelota rebota, y salta y cae en la sopa. / Y más sola que la una solo cena una aceituna”. En este número finaliza la serie de Historias de los campeonatos de fútbol con el de Argentina 1978.

 

Tengo especialmente marcado el número 68 (20 de marzo de 1983) porque la portada y casi toda la página 6 están dedicadas al huerto escolar que venían experimentando en el colegio nacional Meseta de Orcasitas, provincia de Madrid. Yo en aquellos tiempos ya andaba metido en esas faenas y que apareciese en ese suplemento una pequeña información sobre el tema me reafirmaba y legitimaba ante los detractores de todo lo nuevo (que los había y muchos en mi entorno laboral).

 

Otra de “Los cuentos de la abuelita”: “La abuelita al mediodía, / hizo una poesía…/ Habla en ella de animales /acuáticos y terrenales. / Por ejemplo un elefante / que nunca bebe bastante. / O el conejo estudioso / que lee cuentos famosos. / La sardina congelada / ha salido descarada. / Al cerdo la inspiración / se le ha ido… al Japón!! / Las noticias a este oso / han dejado temeroso. / Y al pobre Manolín / le dan de comer serrín… / Moraleja: ante el próximo poema / ¡tápate las orejas!”. (aparecido en la portada del número 19).

 

Bueno, mi intención no era  hacer un vaciado de la publicación (por otra parte, muy interesante para algunos temas) sino dejar constancia, al hilo de la noticia de mi relación con ese suplemento dominical. En los primeros años ochenta, cuando la denominada “biblioteca de aula” concitaba todas mis ilusiones de que el alumnado tuviese cerca una referencia documental y de lectura, allí estaban, entre libros, publicaciones de embajadas, materiales de prensa, folletos turísticos, etc. los dominicales y coloridos suplementos de El País. Nunca faltó, en los últimos años, en “La maleta familiar”, cada vez que esa estrategia (nacida, como he dicho algunas veces, de un error de lectura) viajaba semanalmente a un domicilio diferente de un niño o una niña.

 

Durante este curso, “Pequeño País” ha estado siempre en mi clase, junto con otros suplementos del mismo periódico o de otros diarios, dispuesto a ser tomado en préstamo y llevado a casa para ser leído con tranquilidad por los niños y niñas de sexto… Además, con frecuencia, era un material de lectura para momentos tras la finalización de alguna actividad o en días que se proponía lectura libre de cualesquiera  documentos que guardamos en el aula.

 

No me extiendo más, pero sí quiero terminar diciendo que espero que esta ausencia sea también un paréntesis y que, cuando toda esta situación económica se reasiente y retorne la cordura, la dirección del periódico se acuerde de ese compromiso que adquirió con sus lectores, en la nota que anunciaba su suspensión: decían que tenían la voluntad de reanudar su publicación “cuando mejore la situación económica y el mercado publicitario”. Yo estoy muy contento de esa manía mía de “guardarlo todo” y de poder ojear con tranquilidad ejemplares del “Pequeño País” viendo cómo han ido cambiando los contenidos, la estética, el formato, las colaboraciones… a lo largo de estos (casi) 28 años de existencia, los mismos que llevo yo trabajando en el CEIP Miguel Servet de Fraga. ¡Casualidades de la vida; casi a la vez también, los dos nos hemos tomado un paréntesis en nuestras vidas...!

 

CARTAS QUE VIENEN Y VAN

A veces las palabras cruzan los mares y los océanos y nos abrazan. Cada vez que recibimos o que enviamos un sobre de cartas a chicos y chicas del Colegio Doris María Morales Tijerino de Managua (Nicaragua) ocurre algo parecido. Nuestras realidades geográficas, históricas, culturales, económicas y sociales son diferentes, pero compartimos algunas pulsiones básicas que nos permiten disfrutar de la vida: la posibilidad de encontrarnos con unos ojos que nos miran, la creciente curiosidad ante lo nuevo, la sonrisa amable que se dibuja en nuestros rostros cuando leemos unas líneas escritas por un amigo, el deseo de conocer lo que ignoramos, la seguridad de que habrá un mañana luminoso, la emoción de sabernos nombrados y recordados por otros y otras…

 

Hace unos días, recibimos un nuevo sobre repleto de cartitas nicaragüenses. Yo recibí dos; una de la profesora “coordinadora” de esta actividad de la que soy (como en tantas otras cosas a lo largo de mi vida) “coordinador voluntario” sin nombramiento expreso y sin reconocimiento ninguno (en realidad esos son los “cargos” que a mí me gustan). Bueno, que me voy del asunto. Karen Alvarado es quien adjunta una carta personal, escrita a mano, con una clara caligrafía y empieza diciendo: “Recibí el paquete que enviaron en diciembre. Las cartas y dibujos están muy lindos y muy agradables. Me alegra que estén bien y que podamos mantener esta comunicación importante de intercambio cultural…” Y añade más adelante: “Este año, como propósito, voy a hacer todo lo posible para enviarles algo más que cartas y dibujos; tal vez algo como fotografías, trabajos que elaboremos en la clase, fotos de todos los eventos culturales que hagamos en el año…” Es agradable sentirse acariciado por la palabra “lindo”, que tan poco utilizamos por estos pagos y también lo es que ella considere “importante” este intercambio epistolar.

 

En nuestro caso, cada paquete lleva las cartas de los chicos de quinto y sexto ( o sólo de uno de los niveles, depende), junto a dibujos, todo lo bien trabajados que cada cual considera y, además, unos cuantos materiales editados: revistas del colegio, todo lo que vamos haciendo cada curso en la biblioteca: libritos, boletines, álbumes, marcapáginas…; referencias de prensa; libritos realizados en clase o en algunas otras clases; un CD con imágenes diversas de las actividades del centro, etc. La finalidad no es otra que llenar de sentido una relación que, sin ese contacto “pedagógico y afectivo”, a mi modo de ver, carecería de interés o al menos se vería disminuido considerablemente

 

Igual que me escribe Karen, lo hace también Emma (con quien intercambiamos frecuentemente correos electrónicos). “…También te envío algunos dibujos que niños y niñas de la Comunidad Hermanos Martínez realizaron después de haber leído un cuento de los libros que se compraron gracias a vuestro apoyo y gestión. Ellos los han llamado minibiblioteca, aunque les hemos indicado que se le llame “Rincón de lectura”…” Se refiere Emma al conjunto de libros que compraron con el donativo de 1.000 euros que hizo el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil cuando recibimos el Primer Premio Nacional de Buenas Prácticas. “Te envío también una Memoria Escolar de 2008 donde podréis conocer al personal docente, administrativo y de apoyo del “Doris”… Quiero expresarte también que este año vamos a dedicar más horas a la lectura y también que se implementó la hora del cuenta cuentos…” Emma siempre se muestra muy cariñosa y amable, tanto en sus escritos en papel como en los mail que recibimos y muestra su natural alegría cada vez que recibe una comunicación.

 

Esas dos cartas venían acompañadas, esta vez, de otras cuarenta escritas por chicos y chicas, cuyos nombres –para empezar- suelen ser siempre motivo de curiosidad y sorpresa. Mirando las firmas encontramos a Erick, Douglas, Joys, Alaska, Fernanda María, Wellington, Ana Gabriela, Shaunny, Danna Luna, Winston Ernesto, Frank Anthony, Dulce Celeste, Darwin José, Lenin, María Alejandra… Y también algunos más familiares por estas tierras: Ricardo, José, María José, Tatiana, Karla… Nos hizo gracia, en el año del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin (del que estamos haciendo un ABCdario biográfico) que uno de los chicos nicaragüenses se llamase “Darwin”, de nombre, no de apellido como el científico inglés.

 

Las diferencias entre los tiempos escolares de Nicaragua y España nos crean algunos problemas para esta comunicación, pues los periodos laborales y vacacionales no son coincidentes, pero ya hace años que la mantenemos; siempre la encontramos llena de sentido y aportadora de informaciones desconocidas y de mucho afecto.

 

Otra cosa llamativa de las cartas de los chicos suelen ser esos gustos globalizados que nos muestran en el deporte (se manifiestan seguidores del Barça, del Manchester, del Real Madrid…), en las series de dibujos animados (confiesan su pasión por los Simpsons) y en los grupos musicales favoritos; o en el interés en ofrecer e intercambiar su dirección de msn o su número de “celular”, palabra que les hace gracia porque aquí no solemos utilizarla para referirnos al móvil. Igualmente se refieren a la celebración de una fiesta muy popular que denominan “Kerméss”… Confiesan con frecuencia que les gustaría mucho viajar a España y conocer a sus eventuales corresponsales.

 

Por ejemplo, Ana Gabriela nos cuenta, entre otras cosas, que sus deportes favoritos son la natación, el baloncesto, el voley, correr; que es muy alegre; que le gusta ir al colegio y dibujar y asistir a clases de pintura, que ha ganado muchísimas medallas y premios con sus dibujos. Uno de los dibujos que hizo el año pasado estaba en las postales de correos de Nicaragua… Shaunny confiesa que es mitad española y mitad nicaragüense, que tiene las dos nacionalidades porque su padre es gallego, que conoce Ourense, Pontevedra y Vigo y que le gusta ver la TV, jugar en el ordenador y dibujar. Precisamente es Daniela quien afirma que “tenemos una niña española, se llama Shaunny y nos habla maravillas de España”, añade: “me siento feliz de enviar esta carta”. José Antonio hace una breve y positiva descripción de sí mismo: “Tengo 12 años, mi mejor juego es el béisbol, el tenis y la natación. Soy bueno, Soy amistoso. Soy un buen amigo. Soy estudiante. Soy responsable. Soy honesto y bueno”. LLamil Sotelo escribe una poesía: “Quererte como te quiero. / Amarte cada vez más. / Serte fiel hasta la muerte / y no olvidarte jamás”, y añade: “Sé que no te conozco, pero sé que algún día te conoceré”.

 

En muchas cartas, en esta ocasión, refieren un acontecimiento doloroso, ocurrido en la capital de Nicaragua el pasado 31 de julio: “se quemó el mercado más grande de Centroamérica, El Mercado Oriental y eso dejó a muchas personas sin trabajo”, se lamentan chicos y chicas en sus cartas, mostrándose muy afectados, como una muestra evidente del nacimiento de una cierta conciencia social. Wellington, en su carta, dice textualmente: “quiero que el niño que reciba esta carta sea un niño de 14 años para tener algo personal de que hablar y quiero que sea del Real Madrid”. Bueno, como la primera premisa ya no se puede cumplir, tampoco fue necesario cumplir la segunda… Danna Luna dice de su país: “Nicaragua es muy lindo. Hay muchos volcanes y hay también tiburones de agua dulce. Aquí es un clima tropical y hay islas. Me gustaría que vinieran…” Camila es muy expresiva: “Estoy en quinto grado y me encanta la clase. Siempre me gusta agarrar buenas notas. A mí me encanta España. Es como tocar un aroma muy romántico. España es mi segundo país preferido. Yo quisiera ir, pero no puedo porque estoy en Nicaragua…”

 

Y podríamos continuar recogiendo frases, expresiones, testimonios… que convierten la correspondencia escolar en una actividad con pleno sentido, que toca los afectos y estimula la curiosidad (sobre todo cuando se establece entre personas de lugares claramente diferentes). Antes de finalizar el curso, mandaremos una nueva remesa de cartas y materiales para mantener vivo este canal de ida y vuelta por el que circulan muchas cosas intangibles pero importantes que apuntan a los sentimientos y que hacen de pequeño puente para comunicar dos orillas oceánicas.