Blogia

gurrion

LATIDOS VERANIEGOS (II): “Pulsiones culturales sacadas de la prensa diaria”

Recojo, de la prensa diaria, cuatro referencias que tiene que ver con la lectura, con la escuela, con las bibliotecas y la cultura, con la poesía y con la luna… El azar, una vez más, teje los hilos para establecer relaciones entre unas noticias y otras; o entre diversos temas que constituyen preocupaciones personales. A mí, por otra parte, me divierte este juego de interrelacionar noticias que se producen en geografías diferentes y en distintas fechas.  

 

1.- “Letra grande para engancharse al libro” (La Vanguardia, 19 de julio de 2009).  Información de Laura Díaz-Roig. Afirma el artículo que “el 5% de los españoles que no leen es debido a dificultades físicas”. “La tipografía convencional, en ocasiones demasiado pequeña, dificulta el acceso a la lectura a las personas mayores y a aquellos con problemas de visión”. Con la intención de remediar ese problema detectado, “la colección Lectura Plus, promovida por la Obra Social de La Caixa, el Grupo Planeta y Grup 62 está pensada para satisfacer la demanda de todos aquellos que tiene dificultades para leer libros con estilo y tipografía convencional”. Continúa el artículo ofreciendo información curiosa: “La idea de editar con letra grande nació en 1964, gracias al empeño de Agatha Christie para que sus viejas amigas pudieran seguir leyendo sus libros”. De momento, Edicions 62 será la encargada de los libros en catalán y Grupo Planeta de las ediciones en castellano; ambas se editarán en una tipografía de texto 17 e interlineado de 19 puntos. El precio de cada libro no será superior a los 15 euros. Lo cierto es que a medida que nos vamos haciendo mayores, muchas personas sufrimos una ligera pérdida de visión que constituye un pequeño inconveniente para la lectura de libros, de la prensa diaria… Probablemente esta iniciativa anime a los desanimados e incluso, como afirma Juan José Millás, gracias a esta tipografía más grande no sólo se pretende llegar a “las personas que leían pero ahora ya no pueden”, sino también a los mayores que no han sido lectores.

 

2.- La siguiente referencia tiene a la escuela como protagonista. La rescato porque habla de una escuela nicaragüense y su lamentable estado actual y uno recuerda el hermanamiento del colegio con otro centro escolar de ese país y le duele especialmente leer estas informaciones.

 “Daniel Ortega, el comandante de las dos caras” (El País, 19 de julio de 2009), es un reportaje de una página y media, escrito por el enviado especial Pablo Ordaz, subtitulado, “Recorrido por Managua en el 30º aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista”. El artículo comienza con una referencia directa a la escuela en Nicaragua; una referencia conmovedora que quiero compartir:

“Mayline Quant está sentada peligrosamente sobre un banco que alguna vez fue banco y que tiene las cuatro patas torcidas. La historia de esta escuela estatal, elegida al azar, situada en un barrio obrero de Managua, la puede contar Mayline Quant, pero también la puede contar el banco. La escuela fue inaugurada hace 40 años por el dictador Anastasio Somoza y fue cambiando de nombre en función de los sucesivos avatares políticos, pero a ningún gobierno se le ocurrió nunca pintar las paredes ni enderezar las patas del banco. Dos años después de que el comandante Daniel Ortega recobrase la presidencia de Nicaragua, esta escuela sigue sin tener, por ejemplo, luz eléctrica.

Mayline Quant es profesora desde hace 32 años y, desde hace diez, es también la subdirectora de la escuela pública Rigoberto López Pérez. Habla bien del comandante Ortega. Dice que nada más llegar, lo primero que hizo fue subir el sueldo de los profesores y preocuparse por la situación de los alumnos, pero, a renglón seguido, sus palabras se van volviendo más sombrías. Habla de que los niños siguen viniendo descalzos y desnutridos, de que no hay libros, de que cada vez son más las niñas que a los 13 ó 14 años tienen que abandonar la escuela por imposición de sus padres o porque se quedan embarazadas. <Si se espera un ratito>, dice la subdirectora, <podrá ver usted mismo a madres de 20 años viniendo a recoger a sus hijos de ocho. Son niños criando a otros niños. Y, claro, no saben, no pueden saber. Madres que tienen cinco hijos de cinco padres distintos. Cinco padres que se desentendieron y que convierten a las madres en el único sostén familiar. Y los niños, claro, se crían en la calle y frente al televisor. Esos son sus verdaderos padres, la madre calle y el padre televisor. Y no se crea que le estoy exagerando. Lo que le estoy contando no es ninguna anécdota. Quédese y véalo usted mismo>.

- Pero Usted decía que había mejorado…

- Claro. Cuando el dictador Somoza inauguró esta escuela sólo era para los hijos de sus oficiales. Para la élite. Ahora hay aquí 2.800 alumnos. Estos críos tienen una esperanza que antes no tenían”.

 

3.- Sin salir del continente americano, nos desplazamos algo más al sur y llegamos a Colombia. La siguiente referencia viene titulada “Libros contra las armas” (El País, 21 de julio de 2009) y lleva un largo antetítulo: “La comuna Santo Domingo es una de las más pobres de la ciudad colombiana de Medellín, en la que el 80% de la población vive en el umbral de la pobreza. El gobierno local dedica el 40% a la educación y alimentación de los niños”. La información la firma Aurora Intxausti.

 

“Su mirada me impactó desde el primer segundo. Los ojos almendrados y negro azabache de un niño que desde hace diez años vive en la comuna de Santo Domingo de Medellín (Colombia) me mostraron un barrio diferente, un lugar en el que después de decenas de muertos por el narcotráfico hoy no sólo es posible caminar por sus calles, sino incluso acercarse como turista y divisar una panorámica espectacular.

Una luz intensa atraviesa los espacios abiertos de la biblioteca España hasta chocar directamente con la mesa en la que se encontraba sentado el pequeño. ¿Qué buscas? “El año en el que el hombre llegó a la Luna”. Su búsqueda se centraba en las portadas del periódico El tiempo. ¿No sería más rápido en Internet? “Me gusta el papel. ¿De dónde es usted?” Me preguntó mientras me escuchaba hablar. Cogí una bola del mundo que estaba sobre una de las estanterías y le señalé el lugar en el que vivo, España. Sus ojos se abrieron aún más si cabe. “Eso está lejísimos” Todos los días el pequeño acude a la biblioteca a jugar con los libros, a descubrir cosas diferentes y hacer los deberes. ¿Está lejos tu escuela? “Ahora no, con el metrocable estoy en tres minutos. Hasta que nos lo pusieron tenía que levantarme a las cinco de la mañana, coger la bicicleta y realizar un recorrido de hora y media para poder llegar a clase a las siete de la mañana. Cuando llegaba estaba agotado. Lo malo no era llegar sino volver”. El 40% del presupuesto municipal de Medellín se dedica a la educación y el objetivo del gobierno del alcalde Alonso Salazar es tratar de romper el ciclo de la pobreza a través de la cultura”.

 

El artículo continúa aportando testimonios del cambio experimentado por esta ciudad, conocida hace años en el mundo por su extrema violencia y reconocida hoy como un ejemplo de que se pueden invertir algunas tendencias destructivas y convertir en lugares habitables, geografías marcadas por la pobreza, la desesperanza y la violencia.

 

4.- Y para finalizar, uno (de unir) la noticia anterior (especialmente la actividad de búsqueda informativa del niño protagonista) con esta columna  de opinión de Quim Monzó, que titula “No es una vaca cualquiera: me da leche merengada” (La Vanguardia, 23 de julio de 2009) y en la que ofrece unas pinceladas de ese humor tan necesario para digerir la realidad:

 

“El cuadragésimo aniversario de la llegada del hombre a la Luna lleva días brindándonos espléndidas noticias colaterales. Una de ellas es la de que, de aquí a dos años y pico, en el 2011, enviarán a nuestro satélite un ejemplar de un libro de Miguel Hernández.

Que se sepa, el índice de lectura en la Luna es incluso inferior al de la Tierra. Entonces, ¿por qué enviarán un libro de Hernández? Pues porque lleva por título Perito en lunas. Se trata del primer libro que Hernández publicó, y según la agencia Efe, será el primer poemario que llegará ahí arriba. (…)

El encargo de llevar a la Luna un ejemplar de Perito en lunas es de la Fundación Miguel Hernández. En la nota de la agencia Efe los de la fundación explican que Hernández se consideraba un <experto en lunas>, incluso <lunicultor>, y que <para él, la luna simbolizaba la vocación poética así como también representaba la fecundidad y la exaltación de la vida>. Conceptos todos ellos tan evanescentes que, por el mismo precio, en la misma cápsula podrían llevar también los libros con alusiones lunares de Wilkie Collins, Isabel Allende, Antonio Muñoz Molina o Zoé Valdés. Y, ahora que hablan tanto de viajar a Marte de aquí a unos años, ya pueden ir preparando ejemplares de los libros <marcianos> de Bradbury, Oliver Sacks y Asimov, ¿Qué se puede esperar de un mundo en el que, cuando por radio entrevistan a alguien para hablar de los problemas del sector lácteo, indefectiblemente ponen <La vaca lechera> como fondo musical?”.

…………………………………………..

P.D. Después de dos meses de vacaciones, los equipos de fútbol vuelven a la actualidad para hacer la Pretemporada (un mes más de adecuación de la nueva plantilla, nuevos fichajes, bajas… y de preparación especial para cumplir con las expectativas y las exigencias del calendario deportivo que se avecina). En las escuelas, las maestras y maestros, tras dos meses se vacaciones también, realizaremos una “pretemporada” de cinco días lectivos a primeros de septiembre para disputar partidos diarios con la plantilla que el azar puso en nuestras manos… Con esa preparación tan exigua, resulta complicado ganar la Liga, jugar la Champions y clasificarse para la UEFA.

 

 

CRÓNICA DE DOS ZAMBULLIDAS EN LA NATURALEZA

Hace un tiempo, se popularizó un slogan cardiosaludable que venía a decir que “quien mueve las piernas, mueve el corazón“. Yo creo, además, que quien mueve las piernas, puede también estimular los sentidos y, probablemente, los sentimientos. Sobre todo, si transforma un rutinario paseo, en una excursión. Una excursión que se desarrolle por bosques, por caminos poco transitados; que bordee cursos de ríos, que permita contemplar variedades de flores, plantas, arbustos y árboles; que nos llene de sol y de brisa fresca; que posibilite caminar en soledad, en silencio o con una conversación pausada… Hoy hablaré de dos recorridos circulares (aquellos que nacen en un punto para regresar de nuevo a él).

 

1.- Hay un recorrido circular que empieza en Labuerda y, pasando por San Vicente, te lleva de nuevo a Labuerda. Es una incursión directa en el monte, a través de una pista forestal. Un camino con zonas soleadas y zonas sombrías, jalonado por muestras interesantes de los árboles habituales de esta zona de Sobrarbe: pinos, enebros, sabinas, encinas y robles, sobre todo. Comenzamos la caminata a una hora temprana para eliminar el factor más desagradable que no es otro que el calor excesivo del mes de julio.

La primera parte del recorrido (la pista que nace en la carretera, muy cerca del pueblo, y asciende hasta el término de la Plana) es una suave subida que te coloca directamente en un sorprendente bosquete de robles jóvenes “pintados”. Los troncos de estos “caixigos” están cubiertos por grandes “manchas” de líquenes blanquecinos que les proporcionan una imagen curiosa (hace ya un tiempo, escribí en El Gurrión un breve artículo sobre ello, comparándolos con los trabajos de pintura que hacía el artista vasco Agustín Ibárrola en los troncos de algunos árboles en un paraje de Euskadi que, en más de una ocasión, habían recibido la visita de un comando anónimo de vándalos con el único objeto de destruir el perfil artístico que Agustín les había querido dar). Seguimos ascendiendo hasta la divisoria de aguas del monte Solano, lugar de extracción de piedras para la construcción y lugar interesante para coger robellones en otoño. Aquí termina la subida más fuerte. En la parte final de la ladera, podemos observar muestras satisfactorias de la limpieza del monte: tarea que se ha llevado a cabo estos último años y que presenta un bosque transitable y plagado de árboles de porte erecto y derecho, con el suelo limpio.

Luego, la pista circula en el mismo sentido longitudinal de la estructura del monte y va salvando un suave desnivel que se torna en bajada hasta encontrarse con la pista general que se toma, también en la carretera, pero a medio camino entre Labuerda y L´Aínsa. En esa bifurcación (y como hemos bajado) hay que volver a subir y nos esperan dos fuertes repechos que nos dejan casi sin aliento. Acabamos de pasar por una zona de bosque tupido, con ejemplares de viejas encinas (“carrascas”) medio escondidas entre la espesa vegetación. Una vez salvado ese fuerte desnivel, llaneamos hasta una cruz de término (una columna de base cuadrada de dos metros de altura, coronada con una cruz de hierro artísticamente decorada, de las que aún es posible hallar algunos ejemplares en los límites de los términos municipales de nuestra comarca). Nuestro objetivo es llegar  a la ermita de San Miguel, donde pensamos almorzar.

Desde donde nos hallamos, sólo nos separa una suave bajada. Después de hora y media, con las paradas y los descansos, nos aposentamos delante de la puerta de la ermita y sacamos de la mochila el salchichón, el pan y el queso, para reponer parte de las energías consumidas. La ermita tiene una fecha inscrita en el dintel de una ventana frontal que nos habla de 1779 (¡210 años nos contemplan!). La mañana es muy agradable y tenemos el objetivo cumplido en un 75%, casi. Descansamos y con tranquilidad reanudamos el camino. La siguiente parada breve la hacemos debajo de la iglesia románica de San Vicente, pues nos encontramos con otra pareja de Labuerda que va a hacer el mismo recorrido, pero en sentido contrario y cambiamos impresiones. Yo me acerco un momento hasta las inmediaciones de la iglesia para seguir haciendo fotos (como llevo haciendo toda la mañana).

La bajada desde San Vicente la hacemos por la carretera y, una vez más se pone de manifiesto que es “peor” bajar que subir. Yo, al menos, noto dolores y rozaduras en los pies y algo de dolor en las rodillas, debido al efecto de frenado continuo al que nos obliga la diferencia de altitud y el caminar por asfalto. Ya en casa, valoramos la excursión con nota alta; lástima que Daniel se ha tenido que dar la vuelta, al poco de empezar, por problemas en un talón. Otro día será...

 

 

2.- Hay otro recorrido circular que empieza y termina en San Nicolás de Bujaruelo, pasando por el Valle de Otal. En Bujaruelo hemos estado muchas veces y solemos hacer un recorrido llano y corto, subiendo por la margen derecha del Ara y, tras cruzarlo por un puente sin barandilla, bajar por la margen izquierda hasta el puente medieval.  Es un territorio que nos carga de energía, que diluye algunas de nuestras preocupaciones y elimina la acumulación de estrés, regalo de la vida moderna. En esta ocasión, nuestro objetivo era más ambicioso e íbamos tres viajeros: Mercè, Daniel y un servidor.

 

Salimos bien pertrechados de Labuerda a las siete de la mañana y, tras una hora cumplida de viaje en coche, llegamos a San Nicolás de Bujaruelo. Sin más dilación, nos pusimos las botas (literalmente), cogimos las mochilas y comenzamos a caminar. Tomamos la pista que sube por la orilla derecha del río Ara, siempre espectacular por estos parajes verdes, jalonado por bosquecillos de bojes y praderillas llenas de flores. Llaneamos sin problemas hasta la fuente que encontramos en el lado izquierdo del camino. Allí llenamos las cantimploras y empezamos la subida hacia el collado de Otal. Nos desplazamos por la pista que serpentea y asciende y, en algún momento, tomamos algunos caminillos, levemente sugeridos, que nos ahorraban metros recorridos, pagando un peaje en esfuerzo y sudor. En la montaña, nada es gratis, salvo el aire que respiras y las vistas que tienes delante. Ya desde el mismo momento de comenzar el ascenso, nos sorprendieron los hermosos ejemplares de lirio de montaña, en su momento álgido de floración, que íbamos encontrando a nuestro paso (una vez en el Valle serían praderas llenas de lirios, tiñendo con ese color liláceo algunas suaves laderas).

 

Cuando, tras un mediano esfuerzo, coronamos el collado, la vista que teníamos delante nuestro era un auténtico regalo para los sentidos. Estábamos ante un valle de origen claramente glaciar, totalmente tapizado de hierba, salpicada de multitud de flores de variados colores y recorrido por un generoso riachuelo que formaba, en algún tramo, sugerentes meandros.

 

Y así, con esa impresión espectacular y favorable, nos introdujimos en el corazón del valle de Otal. Todavía no habían llegado las vacas de montaña(que aquí deben sentirse unas privilegiadas), pero, en seguida nos dimos de bruces con las primeras marmotas. Descubrimos, tanto al ir como al volver, numerosos ejemplares (alguna, incluso, se dejó fotografiar repetidas veces, a cinco metros de distancia); una pareja correteaba por una placa de nieve helada, sobre la que se recortaban sus figuras en movimiento, mientras eran observadas por nosotros con ayuda de los prismáticos. Descubrimos múltiples madrigueras al lado mismo del camino y las vimos moverse por entre la hierba o asomar furtivas por encima de alguna roca.

 

Seguimos avanzando y aproximándonos a un refugio de sólida construcción, utilizado por senderistas y montañeros, pero también por ganaderos que cuentan con una instalación aneja para poder cerrar y contar el ganado e incluso atenderlo cuando tiene problemas de salud. Más adelante, divisábamos una ruidosa cascada, así que hacia allí nos dirigimos y bajo una acacia (la única accesible) nos acomodamos para almorzar con fundamento. Y a fe que lo hicimos porque el esfuerzo había sido considerable y hacía ya varias horas que no habíamos ingerido nada sólido. Almorzamos como señores, a la sombra, a la orilla del río, escuchando su ruidoso ronroneo continuo y contemplando un cielo de nubes cambiantes que escondían el sol intermitentemente y que tan buen decorado resultaron ofrecer a nuestras fotografías; especialmente, las panorámicas, porque, eso sí, al finalizar el recorrido el marcador de la máquina de fotos indicaba que habíamos hecho la nada despreciable cifra de 210 instantáneas. Daniel recordaba haber pasado por estos parajes en cuarto de la ESO, con sus compañeros y compañeras de instituto; además de actividades de rappel, escalada, etc. hicieron también una larga caminata. La misma que hemos hecho hoy, pero estirada hasta el collado de Ordiso.

 

Regresamos con excelentes sensaciones, relajados, habiéndonos encontrado solamente con media docena de personas y disfrutando de nuevo del camino de vuelta que nos ofrecía una panorámica nueva del valle; volvíamos en dirección contraria, había más nubes, el sol tenía más dificultades para alumbrar y los colores que proyectaban los “abrizones” florecidos de un intenso color amarillo, los tonos verdes y marrones de los bosquecillos de ambas laderas del valle (en cotas altas) y el verde de la hierba del suelo mezclado con las tonalidades que ofrecían margaritas, lirios, rosales silvestres, orégano, líquenes... componían un marco natural espectacular. El Valle de Otal es realmente un rincón hermosísimo de este Pirineo de Sobrarbe, un auténtico “rincón con magia”.

 

Abandonamos el valle y continuamos el descenso hacia Bujaruelo. De bajada, utilizamos más los caminos que acortaban la distancia, con respecto a los tramos más largos y sinuosos de la pista; eran más visibles y menos costosos de andar que de subida, aunque rodillas y tobillos acabasen resintiéndose. Cinco horas empleamos en el recorrido circular descrito; nada más llegar a nuestro destino, nos acercamos a las orillas del Ara, debajo del precioso puente medieval de Bujaruelo y colocamos los pies en el agua (que bien merecido se lo tenían), aunque estaba fría de verdad y había que sacarlos y meterlos alternativamente. Tras tomarnos ese refrescante respiro, nos subimos al coche y terminamos comiendo en el camping de Fenés; lugar en el que hemos comido ya muchas veces y que sigue cumpliendo siempre nuestras expectativas: recinto agradable, tranquilo y con comida casera.

 

Y de este modo quedan contadas estas dos excursiones por distintos rincones de Sobrarbe; excursiones que suelen dejar siempre un estupendo sabor de boca, que ayudan a mantener al cuerpo en forma y que hemos hecho en estos primeros días de julio.

 

VOLVER A CUENCA CON MI MALETA VIAJERA

El pasado 7 de julio, en lugar de estar en Pamplona honrando con mi presencia al conocido San Fermín, estuve en Cuenca honrando a la biblioteca escolar, que no es lo mismo, pero no está nada mal, sobre teniendo en cuenta que ya es tiempo de vacaciones y las bibliotecas escolares, en su mayoría, deben estar cerradas a cal y canto. 

 

Estuve en Cuenca hace dos años, por estas fechas (menos o más). Ya escribí algo de ello en este blog. Viajé con Mercè y bajábamos del norte (de la UIMP de Santander y de conocer un par de días Vitoria). Coincidimos con Juan Mata y Andrea, con Antonio G. Teijerio y Susi, con Carmen Utanda y Ángel Luis (me he enterado que falleció hace un par de meses y lo recuerdo con agudo sentido del humor y muy agradable conversación). Los ocho cenamos juntos una noche y estiramos alegremente la sobremesa al darnos cuenta de la coincidencia en muchas percepciones del devenir cotidiano. Fue lo que podríamos llamar una noche memorable. Pedro Cerrillo fue quien me llamó para asistir como ponente a un curso y quien me ha llamado para hacer algo parecido en esta ocasión.

 

Viajé el pasado lunes -día 6- por la tarde: en AVE desde Lleida hasta Madrid y de allí a la ciudad castellano-manchega, en un autobús directo. En definitiva, mucho mejor de lo que pensaba. Tanto el tren como el autobús fueron (en el viaje de ida) extremadamente puntuales. Me alojé en un hotel de la parte nueva de la ciudad muy confortablemente. Desde la estación de autobuses, ocho minutos andando hasta la puerta del hotel, cargado con “mi maleta viajera”, la que llevo a casi todos los eventos y la que contiene (siempre creciendo) muestras palpables de lo que vamos y voy haciendo; materializaciones prácticas de lo que cuento.

 

El día 7 por la mañana viene a buscarme a las nueve César Sánchez (joven profesor universitario) al que ya conocí en el viaje anterior y que me acerca al lugar de trabajo: la Facultad de Educación y Humanidades. Allí es donde me encuentro con Cristina Cañamares y Pedro Cerrillo, profesores de esa facultad e involucrados en la organización y desarrollo de este curso, titulado: “Curso de Experto en Promoción y Animación lectoras”, organizado conjuntamente por FETE-UGT y el CEPLI (Centro de Estudios y Promoción de la Lectura y la Literatura Infantil) Universidad de Castilla-La Mancha. Pedro es codirector del curso y Cristina y César secretarios del mismo. Los tres dan también alguna ponencia en el desarrollo del evento.

 

Comenzamos a las nueve y media, según el horario previsto. La sesión se alarga hasta las dos, con un descanso de veinte minutos para tomar un café. En ese tiempo, explico la trayectoria de la biblioteca escolar, ayudado de una presentación “powerpointiana” y muestro un amplio repertorio de materiales que son quienes mejor hablar por mí. Es más fácil entender la forma y la finalidad de un álbum de cromos si se puede ver, abrir y tocar; se entiende más rápidamente cómo se gesta un librito de abecedarios si lo tienes delante y ves los temas que puedes trabajar y los resultados que ofrecen los chavales; resulta más clarificador a la hora de explicar la participación de las familias mostrar elementos derivados de ello o fotografías que la certifiquen… Y todo lo anterior trufado de comentarios y explicaciones, sin ahorrar lo desagradable, las dificultades con las que nos encontramos en los centros a la hora de sacar adelante las propuestas bibliotecarias por diversas razones: desde la cerrazón de quienes se limitan a lo mínimo y nunca modificarán ni un ápice “su metodología”, a la incapacidad directiva (por no hablar de mala fe, entorpecimiento y otras secuelas) de apoyarlas decididamente… La biblioteca escolar debe luchar frecuentemente contra la invisibilidad a la que quieren condenarla los mediocres: un esfuerzo añadido, que debemos hacer quienes estamos empeñados en empujarla, al que ya de por sí se requiere, muy importante, para esa noble tarea de ponerla en funcionamiento y dinamizarla de manera constante.

 

La participación efectiva de las personas presentes fue muy elevada y el diálogo, el contraste de pareceres, la explicación de otros puntos de vista fueron frecuentes, enriqueciendo evidentemente las aportaciones del ponente que recibió (que recibí) un cariñoso y largo aplauso final, certificando de algún modo que las aportaciones matinales habían sido significativas y habían conmovido, abierto caminos o sugerido nuevas ideas. Personalmente terminé cansado, pero encantado con esa sesión y agradecí a los presentes su disposición y su atención (y nos hicimos un par de fotos de recuerdo, todos juntos y juntas). Les regalé el díptico en color “Para escribir un cuento hace falta algo de tiempo…” y me ofrecí –como hago casi siempre- a tomar muy en consideración la petición de envío de algunos de los materiales que les enseñé, si me los pedían por correo electrónico, una vez hubiesen reposado todo lo que íbamos a meter en su cabeza a lo largo de la semana. Salí de la Facultad más cargado de lo que entré, pues Pedro y César me regalaron una generosa muestra de las publicaciones del CEPLI (más información en www.uclm.es/cepli), metidas en una carpeta y una maletita con el logo de 10 años de CEPLI. Dentro, como digo, una muestra de lo fructíferos que han sido estos años para este centro que ha dado a luz numerosas y muy interesantes publicaciones relacionadas con la Literatura Infantil.

 

Luego, la comida a orillas de un lánguido Júcar, con César, Pedro, Elvira y Mariale, degustando algunos platos manchegos o conquenses (morteruelo, ajo arriero, revuelto de morcilla…), nos devolvió la energía y nos sumió en una animada conversación. Al terminar, preferí que me acercaran al hotel para descansar un rato por la tarde. Tras ese leve descanso tomé el autobús urbano número 1 para subir al casco antiguo de la ciudad y me desmonté en la Plaza Mayor, frente a la catedral.

 

Dos años atrás, hospedados muy cerca de allí (en el hotel Leonor de Aquitania), recorrimos bien esas callejas y admiramos una muestra amplia y variada de elementos arquitectónicos singulares: portaladas, de piedra, escudos nobiliarios, rejas de forja, herrajes sorprendentes, puertas grandes de madera vieja, grandes picaportes, balcones, galerías, fachadas de colores, casa altas y estrechas, pasadizos… Bueno, pues me di una vuelta, armado de la cámara de fotos, por esos sitios y volví a tomar medio centenar de instantáneas de algunos de esos elementos que he comentado. La Cuenca vieja estaba silenciosa y solitaria y disfruté con ese paseo por rincones que ya conocía, pero que pude contemplar en soledad y en silencio. Finalicé el “tour” sentándome en un velador de uno de los bares de la Plaza Mayor, mientras contemplaba a la gente, soportaba el ruido intermitente de los coches y anotaba en mi libreta algunas reflexiones.

 

Cenamos en “mi” hotel y con esa finalidad nos juntamos allí un grupo variopinto. Fernando, Emilio, Sandra, Elvira, Cristina, Pedro, Amando, Ernesto y un servidor, en animada charla y con apetito comedido. Tras la cena, propuse hacernos unas fotos para inmortalizar estos momentos y ya fuimos abandonando el comedor y saliendo a la calle. Despedida de quienes tenían que marchar a dormir, por razones evidentemente personales, y paseíto hasta encontrar un bar donde tomar una copa del resto. El resto éramos cuatro: Fernando Alonso, Emilio Urberuaga, Sandra Sánchez y Mariano: un escritor, un ilustrador, una bibliotecaria y un maestro; ¡jodo qué tropa!, que decía Romanones. Nos aposentamos en la terraza exterior del café Don Julián y allí iniciamos un rato de charla informal y divertida que nos condujo del pasado al presente y viceversa y con la que disfrutamos de lo lindo (“Lindo” es precisamente el apellido de una tal Elvira y Urberuaga el artista que materializó a su inmortal Manolito Gafotas, de todos conocido). Fernando (“El hombrecito vestido de gris”, “El faro del viento”, “A bordo de la gaviota”, “El hombrecillo de papel”,  “Sopaboba”…) nos contó aventuras increíbles de su paso por televisión durante muchos años y Emilio estuvo toda la noche sugiriéndole que las escribiera para añadir a su abundante bibliografía un libro de perfil diferente... Fue un placer compartir mesa y tragos con dos tipos como ellos, llenos de experiencias y jovialidad, que han llegado muy alto en la Literatura Infantil y en la ilustración y que están alejados de cualquier divismo. Estábamos tan bien que, cuando nos dimos cuenta, nos habían dejado solos en la plaza y habían cerrado el bar, así que ya sin prisas seguimos a lo nuestro y cuando nos apeteció regresamos de nuevo al hotel, caminando pausadamente mientras éramos observados por una hermosa y radiante luna llena.

(Puedo certificar que a las 7 de la mañana del día siguiente habían recogido ya la mesa y las sillas porque pasé yo por delante, camino de la estación de autobuses, para iniciar el viaje de regreso).

 

Las sensaciones, tras este viaje, son excelentes. Poder ofrecer la experiencia personal a un grupo de personas interesadas en oírla, respetuosas con la narración y participativas; sentirte excelentemente tratado por quienes te han llamado y te han acogido; reencontrarme (con Bea, por ejemplo) o conocer a gente muy valiosa que resulta entrañable y con la que puedes hablar como si nos conociéramos de toda la vida… Y poder dar unos paseos por el casco histórico de una ciudad que tiene rincones inolvidables y parajes urbanos literalmente “colgados” en los abismos… Todo junto, como la primera vez, ha sido un lujo y no tengo más que palabras de agradecimiento para quienes me han invitado a participar en este evento veraniego.

Como ya disfruté de San Fermín en el 75, no me ha importado nada perdérmelo un año más, esa es la verdad y cambiarlo por una jornada bibliotecaria en la ciudad de Cuenca.

VIEJOS PAPELES (III)

Me temo que esta serie se va a alargar de manera considerable. Llevo muchos años trabajando y guardando materiales y, por tanto, tengo muchos, muchos “viejos papeles”. Con esta entrada quería dar por terminada la revisión de las tres primeras revistas escolares que impulsé en solitario. No fue ésta mi primera experiencia en lo que podríamos denominar “prensa escolar”, porque en la década de los setenta ya participé activamente en el periódico que hacíamos en el colegio público “Jacint Verdaguer” de Canovelles (Barcelona), junto con otros compañeros y compañeras (y del que también hablaré un día). Pero sí fue en el curso 82-83 cuando vi que escribir y dar vida a un periódico escolar trimestral era una actividad de indudable interés y que la iba a impulsar en mi aula para que la participación del alumnado fuera mayor. Desde entonces, de una manera u otra, nunca he abandonado esa práctica.

Leo la portada de un nuevo ejemplar de “La actualidad de 5º B” y veo enseguida que se trata del número 3 y que está fechado en junio de 1983. Han pasado, por tanto, 26 años, ¡casi nada!

 

Hago un inciso y me pregunto, ¿qué cosas pasaban en ese lejano año de 1983? Pues, por ejemplo:

 

“En el hospital de Bellvitge de Barcelona se realizó el primer trasplante de hígado del país. Irán llevó a cabo una gran ofensiva contra Iraq, en una guerra con medio millón de muertos. Se lanzó al mercado el primer CD. Ronald Reagan, Presidente de los EE.UU., llamó a la URSS “imperio del mal”. El Papa Juan Pablo II retiró la condena del Vaticano a Galileo Galilei. Margaret Thacher ganó por amplia mayoría las elecciones británicas. El huracán Alicia devastó las costas de Texas. Cazas soviéticos derribaron por error a un avión comercial surcoreano y murieron sus 269 ocupantes. Se fundó, en ese año, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Raúl Alfonsín fue nombrado primer presidente de Argentina, tras siete años de dictadura militar…”

 

Un periódico escolar suele contener pequeñas crónicas de actividades, salidas, visitas que se hicieron en su momento; poemas y textos escritos para la ocasión o reciclados para la revista de lo que se hacía habitualmente en clase; ejemplos de pequeñas investigaciones que se planteaban desde el aula; dibujos, noticias, pasatiempos… Visto con el filtro del paso del tiempo, es un documento singular con el que estimular el recuerdo (de quienes participamos directamente en su confección) y también un documento con el que poder retomar algunas ideas que aún tienen vigencia; además de darnos una pista de en qué estábamos trabajando “en aquellos tiempos” o qué cosas ocurrían…

 

Leyendo este ejemplar… (¿Cuántos quedarán localizados? ¿Quiénes los habrán guardado todavía?) me encuentro con un poema, realizado por Julio B. y que se refiere a los enfrentamientos frecuentes, en la frontera franco-española, de agricultores franceses con camiones españoles que llevaban frutas y verduras. Lo reproduzco entero porque es claro y contundente. Se titula “Los franceses”:

 

“Se merecen los franceses / tirarles a la cabeza / el Aneto y Monte Perdido / en una sola pieza. / Nos tiran los camiones / y también las manzanas / y de ir de viaje a Francia / nos quitan las ganas. / Todo esto hacen / a los camioneros que allí van, / pero “donde las dan las toman”, / como dice el refrán. / Estamos desmoralizados, / todo nos lo tiran por la carretera / y a mí me parece que se la buscan / y que quieren guerra. / Su gobierno no hace nada / ni nos quieren dar la razón, / pero si seguimos así, / pasaremos a la acción. / Pero somos buenos / y vamos a esperar, / aunque si no se arregla / una paliza les vamos a dar”.

 

En una página con textos y poemas, hay uno escrito por Óscar que se titula “Bromeando” y que dice así: “Ayer fui a jugar al golf en el campo de golf de “Las Acacias” de Fraga y me fui a bañar al mar Negro de Miralsot. Allí cacé un cangrejo y un pez espada. Luego fui de escalada a la Punta de la Concepción, me rompí un dedo y todavía lo busco. Al ir de pesca al río pesqué un atún y un conejo y fui de caza, cacé un rinoceronte y un león casi me caza a mí. Fui al aeropuerto y cogí mi avión particular y en el autocar del Barcelona se fue a estrellar. El partido pude ver y todavía me están curando en la clínica de Belver”. Mezclando lugares geográficos de Fraga y alrededores, con otros más alejados, Óscar escribe este texto de disparates (imagino que ese sería el objetivo del desafío).

 

Dedicamos dos páginas a una actividad que titulamos “VIAJANDO POR ESPAÑA…” y que consistía en hacer un repaso de las provincias de cada Comunidad Autónoma, usando la rima y el sentido del humor, en un viaje imaginario. Miguel Ángel se refiere a Castilla y León y escribe: “Empiezo por Soria. / Allí estuve en la gloria / ya que tenía guapas muchachas / y riquísimas gachas. / Fui a estudiar a Segovia / y me pusieron un cero en historia. / Luego fui a Zamora / y pregunté la hora. / No me contestaron / y un tortazo me pegaron. / Fui a León y tuve compasión / de una muchacha / llamada Asunción…”

 

Loli, en cambio se pasea por otra zona geográfica y lo cuenta así: “Fui a Castellón Y y me atropelló un camión. / Luego fui a Valencia / y me dieron gotas de esencia. / Al llegar a Alicante / me encontré con mi amante. / Por último me fui a Murcia / muy atenta, / para ver un coche / que estaba en venta”.

 

La crónica de las visitas a empresas de Fraga nos recuerda que el día 20 de abril de 1983 visitamos la empresa Fabersánitas, fabricante de jeringuillas (hoy día, transformada en la multinacional Becton Dickinson): “A las tres de la tarde fuimos a la escuela y de allí a Fabersánitas. Todo el camino transcurrió por la huerta de Fraga. Cuando llegamos a la fábrica nos dieron unas bolsas de plástico para los zapatos con el fin de que los gérmenes no entrasen en la fábrica. Una vez dentro, vimos la sala de Administración, la sala de los motores que hacen mover todas las máquinas; luego la sala de las máquinas inyectoras y desde allí la sala limpia (…) Al final nos dieron unas bebidas y nos volvimos a casa”.

 

El día 10 de mayo, en cambio, la salida fue para visitar el matadero y la granja de “Codornices del Cinca”. Antonio M. describe el proceso en la cadena del matadero: “Primero se cuelgan las codornices de las patas en unos hierros; luego se les hace un corte y se deja que se desangren. Sigue la cadena y pasan por un recipiente con agua muy caliente donde se escaldan; el proceso siguiente es el pelado que se hace con unos rodillos que tienen como unos dedos de goma. Seguidamente les sacan las vísceras con un tubo de vacío y luego les cortan las patas. Por último caen en unas bandejas y viene ya el proceso de embalado. Vimos tres cámaras frigoríficas: una a 0ºC para venderlas frescas; otra a -30ºC donde las colocan durante cuatro horas para congelarlas; la tercera está a -25ºC y es la de conservación de las congeladas. En salir de allí, visitamos una granja de codornices…”

 

Alberto O. escribe un texto, en una página titulada “Sí a la paz, no a la guerra”, expresando este deseo: “Yo creo que las armas, al contrario de ahora tendrían que disparar alegría y felicidad. Yo cogería todas las armas del mundo, las más grandes, y las cargaría de juguetes y provisiones. Con todo eso iría a los países con problemas de hambre, educación, etc. y las dispararía allí Para conseguir la paz en el mundo cada individuo, desde el gobernante hasta el niño, han de aportar su granito de arena”. Julio, Ana Belén y Óscar plantean otras propuestas muy ingeniosas para lograr lo que expresa el título de la página.

 

En la página siguiente, es Braulio quien hace un resumen de una salida para conocer “nuestro pasado histórico”. Fue el 21 de junio. “Salimos de la discoteca Florida a las 7´30 de la mañana, las dos clases de quinto, andando por la carretera de Zaidín, que se encontraba en obras y llevando un bocadillo y bebida para el almuerzo… Hasta llegar a Villa Fortunatus recorrimos cinco kilómetros, aproximadamente. Cuando llegamos, Roberto fue a preguntarle al amo que si podíamos pasar; nos dejó pasar y nos enseñó los mosáicos de diferentes diseños, capiteles, columnas, etc. (…) Al cabo de una hora y media, más o menos, fuimos a visitar las ruinas iberas del Pilaret de Santa Quiteria. Para llegar allí tuvimos que subir una pequeña cuesta. Encontramos algunos trozos de cerámica y piedras que habían sido utilizadas. Observamos también la vegetación de la zona y capturamos algunos insectos con botes con acetato… Algunos se comieron allí otro bocadillo y después de un poco más de una hora empezamos el regreso. A eso de la una llegábamos otra vez a Fraga”. Ahora ni se nos ocurriría semejante cosa: caminar cinco kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, por una carretera en obras, con sesenta críos y crías de 10 y 11 años…

 

Otra de las páginas recoge 28 refranes o frases hechas (en castellano o en catalán), recogidos en conversaciones familiares, con protagonistas animales: “Es mes furo que la rabosa”, “Le dieron gato por liebre”, “Fa com l´avestruç, amaga lo cap devall de l´ala”, “gato con guantes no caza ratones”, etc.

 

Una página entera se dedica a dibujos de la cadena de funcionamiento del matadero de codornices o de aspectos vistos en Fabersánitas; otra página recoge detalles de la salida a Villa Fortunatus y el Pilaret; una tercera página, en color, ofrece resultados de imprimir distintas formas artísticas usando témperas y cartón ondulado; una cuarta página muestra las gráficas de las temperaturas máximas y mínimas del mes de mayo. Una quinta página ofrece algunos pasatiempos: sopa de letras, crucigrama, adivinanzas y un juego de adivinar siglas y en las dos últimas se narra, por un lado, la salida al Pirineo aragonés (comarca de Sobrarbe, valle del Ara), realizada el día 1 de junio de todo el Ciclo Medio (3º, 4º y 5º de EGB) y “Algunas noticias del tercer trimestre”: “En Sicilia, el volcán Etna entró en erupción arrasando algunas casas”. “Le han dado un Óscar a la película española “Volver a empezar”. “En el Congreso de los Diputados se debatió la despenalización del aborto”. “Margaret Thacher siguen en el poder al ganar las elecciones del Reino Unido”. “Se celebró en Alemania el festival de Eurovisión”. “El PSOE gana las elecciones municipales en Fraga y las autonómicas en Aragón”. Un avión Harrier de Gran Bretaña aterriza forzosamente en un carguero español porque se le había terminado el combustible”… Cerramos así un nuevo capítulo de esta larga historia, destinada a rescatar algunos documentos impresos que estimulan los recuerdos y conservan la memoria de algunos hechos escolares transcurridos hace mucho tiempo. Seguiremos informando…

 

 

 

LATIDOS VERANIEGOS (I): “Entre el recuerdo y el olvido”

 “Los vencejos dibujan trayectorias que no dejan huella alrededor de la torre y con su vuelo ágil e incansable rompen la quietud del tiempo, adueñándose de todos los equilibrios posibles. Se nos muestran inaccesibles y esquivos, pero rápidos y poderosos en su dominio del aire. Viven del aire y en el aire y nunca “tocan con los pies en el suelo”.

 

1.- Estoy empezando a disfrutar de este tiempo vacacional. Recuerdo ahora un viejo dicho, protagonizado por un ciudadano que decía que le gustaría tener el sueldo de un militar, el trabajo de un cura y las vacaciones de un maestro. Probablemente, tal como se han puesto las cosas, una de las mejores cosas de nuestro trabajo sean las vacaciones (los chicos hace años que aseguran que lo mejor de la escuela son los recreos). De vez en cuando uno rememora otro dicho, también añejo, que viene a decir que, a juicio de algunos progenitores, cuando el niño o la niña lleva una escolaridad buena o brillante es porque la criatura es muy inteligente; en cambio, si el niño o la niña presenta problemas y no consigue sobreponerse a las exigencias escolares, es por culpa del maestro o de la maestra.

Con el tiempo, uno anda curado de espantos y asumiendo estos mitos canallas que buscan menospreciar el trabajo de maestras y maestros, por parte de progenitores que nunca cumplieron con los deberes que esa condición conlleva y que van sufriendo repentinos ataques de responsabilidad. Cuando cesan los ataques, regresa el olvido y la despreocupación; cuando vuelve el ataque hay que buscar culpables y siguiendo la tradición, éstos siempre se buscan fuera de uno, en el entorno en todo caso y el que más números tiene –si la criatura está en edad escolar- es el maestro o la maestra de turno. Esto no lo explican en la Facultad, pero se aprende ya el primer año de trabajo. No sé por qué me ha venido esto a la cabeza, pero ahí queda. Serán cosas del recuerdo…

 

 

2.- Leo la prensa y me asombra el juego de similitudes y parecidos que uno va encontrando (y no para bien, precisamente). Sami Naïr es profesor de Universidad y escribe frecuentemente en los periódicos. El pasado sábado (27 de junio) escribía sobre un tipo llamado Silvio que gobierna en Italia. A la hora de describirlo, se refería a él con expresiones como éstas: megalómano, vulgar, despiadado con sus adversarios, retorcido e hipócrita con sus aliados, manipulador y amoral. Y entonces, recordé…: ¡Qué casualidad que mi amigo A. G. Tellerías, la última vez que nos vimos, me contó una truculenta y detallada historia de su “jefa”! Perfectamente se le podrían aplicar todos esos adjetivos y añadir algunos más que él mismo me ofreció ese día: celosa, desmemoriada, acosadora y mediocre. Y todo lo anterior, practicado sibilinamente, por detrás, con sutileza para evitar los testigos porque si los hay, entonces el comportamiento es precisamente el contrario… Es curioso que algunos “Jefes” y algunos “jefecillos” estén cortados por patrones similares; es curioso y triste que el ejercicio del poder (a la escala que sea) dé, en algunos casos, estos productos tan defectuosos del género humano; subproductos, en definitiva, que necesitan una corte de ovejas para sentirse importantes. Es curioso tanto parecido entre Berlusco, el sultán italiano, y otros administradores de algunos diminutos reinos de taifás, con nombres tan familiares como Luisusca, Pedrusco, Pilarusca, Juanusco, Abelusco, Mariusca…

 

 

3.- Hace unos días, dos amigas me regalaron “VERSOS Y ORTIGAS” de Julio Llamazares. El libro se subtitula: (Poesía 1973-2008). Fue un regalo muy acertado. Primero por el autor, al que profeso admiración y considero un buen referente personal y luego por ser un libro sobre la poesía de Julio (poca producción, pero interesante, original…) En realidad, Llamazares publicó dos libros de poesía solamente y dejó de escribir hace muchos años. Él mismo, en el prólogo, explica que “El misterio de la poesía es igual de inexplicable cuando surge como cuando desaparece”.

 

Los versos que construye Llamazares no están sujetos a ninguna medida ni a rima alguna. En ocasiones son cortos párrafos de dos líneas y media o de una y media o de tres, que constituyen pensamientos completos y que también pueden leerse independientes del resto.

 

Me han gustado especialmente los poemas sin título que conforman el libro “La lentitud de los bueyes”; 20 poemas en total, escritos en 1979. De todos ellos, quiero reproducir el número 6, con unas reflexiones sobre la soledad, el recuerdo y el olvido…

 

Como los fresnos precisan del sol para darnos su música, así la soledad necesita el olvido.

 

Soledad sin olvido es agua muerta. O quizá menos: leña seca destinada a arder en fuegos sin costumbre.

 

Porque la soledad no alimentada con olvido es el terreno donde crecen los abrojos del recuerdo.

 

Y en el recuerdo está el origen de la autodestrucción.

 

Nadie ignora que el olvido es vino amargo, y que, bebido en soledad, mayor aún es su acidez.

 

Pero tampoco ignora nadie la mansedumbre que sustenta.

 

En cambio, los recuerdos, espejismos del miedo, son dulces a la lengua, pero roen el corazón como alimañas.

 

Y, puesto que el olvido supone trascendencia, sembremos su semilla en los lejanos terrenos amarillos de nuestra soledad.

 

Tras la amargura inicial, brotará como un trigal la mansedumbre.

 

Es cierto que, en ocasiones, los recuerdos son como fantasmas que se pasean por la mente con total impunidad y también lo es que no siempre estamos hablando de recuerdos agradables, que pueden confortar a nuestro espíritu. Los recuerdos traumáticos o desagradables nos desasosiegan e intranquilizan y sería más inteligente sumirlos en el olvido para que no interaccionaran con nosotros negativamente. Es posible que Llamazares tenga razón (a mí me gusta ese poema), pero a uno también lo construyen sus recuerdos y es posible y necesario convivir en paz con ellos. Uno vive para todo; no se admiten fracturas ni lagunas en la percepción. Creo que recordar ayuda también a ubicarse en el presente, y aún en el futuro, y también a interpretar con más exactitud algunas proximidades o algunos alejamientos.

En todo caso, los versos de Julio son una voz poderosa que nos interroga o que nos invita a pensar.

 

Por último, hay quien practica sistemáticamente el “olvido”: el olvido de los nombres, de las personas, de los hechos, de los méritos laborales, de la paternidad o maternidad de las ideas, de las ayudas aportadas… Hay quien, deliberadamente, practica ese tipo de conducta con la finalidad de herir y menospreciar. Yo lo he vivido y es duro. El problema es que a lo largo de la vida uno se ve obligado a compartir espacios y, a veces, hasta proyectos, con gente de toda ralea y a sufrir algunas inconveniencias, pero siempre hay que pensar que vendrán tiempos mejores y que este tipo de gente se pudrirán, precisamente, en el olvido.

 

4.- Y volviendo al comienzo, el día 1 de julio por la tarde se abre ante mí un horizonte libre de ataduras profesionales; quedan algunos flecos comprometidos hace un tiempo, pero en todo caso, relajados y estimulantes. Un tiempo que voy a dedicar a la lectura, a la conversación, al pensamiento individual o compartido, a la observación de lo pequeño y de lo cotidiano (tus ojos, por ejemplo), al paseo, a la excursión, a la escritura, a la comunicación con los amigos y las amigas, a leer el periódico diario, a visitar los blogs de las amistades, a revisar las colecciones y los álbumes de fotos, a reordenar los libros (y de paso, tocarlos y olerlos), a comer algunos manjares (y algunos helados), a charlar con la compañera y los hijos, a la contemplación y la meditación natural, a dejar pasar el tiempo y comprobar que va mucho más despacio cuando no tienes que llegar a una hora determinada a ningún sitio, a tomar nota de lo que dio de sí este curso ya enterrado y dejar lista la particular memoria que cada año voy haciendo y a practicar con mucho entusiasmo las relaciones extraescolares… Seguiré escribiendo en este blog, desde el que os deseo un buen verano.

 

SESENTA BIBLIOTELANDIAS

Han pasado unos días desde que recogimos en la imprenta el número 60 de este boletín bibliotecario. Seguro que no es el único en su género (estamos hablando de un boletín o revista que se publica desde una biblioteca escolar), pero debe haber pocos que hayan llegado hasta el número 60 y que vayan a cumplir 20 años de existencia. Como los vinos, estas cosas mejoran con la edad y se valoran más cuando pasa el tiempo. Y es que nada hay como la constancia; da unos frutos muy sugerentes porque abre y alarga las perspectivas y ayuda a construir lo nuevo sobre lo que ya se ha hecho, aumentando su solidez y la profundidad de los argumentos.

 

A pesar de todo (y ese “todo” es mucho y será explicado en su momento) creo firmemente que una biblioteca escolar es una fuente continua de buenas noticias. Yo así lo he vivido frecuentemente y por eso me permito escribirlo. Una de ellas es la aparición periódica de un “pregonero” que trae noticias, se hace eco, recuerda, informa de lo que en ella se cuece. Y eso que no solemos ser del todo exhaustivos en la narración o el relato, pero cada Bibliotelandia es un certificado evidente de que nuestra biblioteca escolar está absolutamente viva (¿acaso eso no es una buenísima noticia?)

 

Bueno, pues a mediados de este mes de junio que agoniza irremediablemente (y felizmente para quienes esperamos que llegue el uno de julio y podamos coger las reparadoras vacaciones) publicábamos un nuevo número de nuestro boletín. Seguidamente, reproduciré algunas de las noticias que guardan sus páginas, empezando por el acróstico de su portada:

 

Boletín periódico de nuestra biblioteca escolar.

Intenta ser la memoria escrita de la vida de la biblioteca.

Bombea noticias y curiosidades a la comunidad escolar.

Late a ritmo bibliotecario y se alimenta de palabras.

Invita a ser acariciado con la mirada y degustado con la sensibilidad.

Otea el horizonte de las novedades y las experiencias con libros y lecturas.

Tiene un corazón literario.

Es un territorio de encuentro.

Lanza sugerencias de cuidado y afecto hacia los libros y la lectura.

Anima a leer, a escribir y a recordar.

Narra lo que va ocurriendo en el interior de la biblioteca.

Da, a cambio de tu cálida mirada, buenas noticias.

Insiste en que usemos y cuidemos nuestra biblioteca escolar.

Aporta informaciones y noticias culturales.

En el capítulo de noticias breves, reseñamos los nombres de las niñas y niños de sexto que han hecho las funciones de cuidadores de la biblioteca en horario extraescolar durante la segunda parte del curso, y además…

 

.. Se ha publicado el 5º libro de la RED de Selección de Libros Infantiles y Juveniles, en la que participa nuestro Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil. Recoge más de un centenar de reseñas de libros seleccionados de entre los publicados en 2008. Como tantas otras cosas, al amparo de la “crisis” que estamos viviendo, a partir de ahora, dejará de publicarse este libro anual, aunque se mantendrá el resto del trabajo. Las nuevas reseñas se publicarán en Internet y podrán consultarse “on line”.

 

.. “Los libros no se comen, pero alimentan” fue el título de una de las actuaciones promovidas desde nuestra biblioteca escolar durante el pasado curso (ver el número 58 de Bibliotelandia). Un artículo de cinco páginas con ilustraciones en color, recoge ampliamente el desarrollo de la actividad. Se ha publicado en el número 170 de la revista “Educación y Biblioteca”, que se edita en Madrid, correspondiente a los meses de marzo-abril de 2009. Ya en la portada de la revista, se anuncia el citado artículo.

 

.. La exposición “ANIMALECTORES” sigue su rotación. Desde el número anterior ha estado en la biblioteca de Litera, en la Biblioteca central de Fraga (Palacio Montcada) y en el colegio Altoaragón de Barbastro. Además, desde Alpicat (Lleida), nuestra amiga Mari Carmen Carrera nos manda algunas fotos y un ejemplar de la revista “El Nou Pinetell” (número 33, de abril de 2009), donde podemos leer lo siguiente:

 

“Durant el mesos d´abril i maig la biblioteca us ofereix una exposició titulada ANIMALECTORS, on podeu gaudir d´il·lustracions extretes d´àlbums infantils amb el denominador comú d´animals llegint. Anem prenent exemple! La idea original d´aquesta exposició prové del Seminari de Biblioteca y Literatura Infantil del CEIP Miguel Servet de Fraga, cedida molt cordialment”.

 

 

.. Exposición oral en el Colegio Rural Agrupado de Siétamo y en el Centro de Profesores y Recursos de Monzón. Estaban interesados, en ambos lugares, en conocer de primera mano el funcionamiento de nuestra biblioteca y el trabajo desarrollado por las madres o la participación e implicación de las familias. De qué modo, se puede contactar con ellas, qué tipo de actividades podemos diseñar para que en parte de las mismas colaboren directamente o se hagan en casa; qué protocolos de actuación resultan más rentables para asegurar una participación constante y duradera… Llevamos una maleta llena de materiales y algunas imágenes en PowerPoint para mostrar de manera evidente algunas de las cosas explicadas.

 

.. Coincidiendo con las 17ª Jornadas de Bibliotecas Infantiles, Juveniles y Escolares, celebradas en Salamanca los días 28, 29 y 30 de mayo del corriente y organizadas por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, fuimos invitados a que una persona del Seminario de BLI acudiera a una reunión que se celebró el día 28 por la mañana  para hablar del estudio que realizó esa institución sobre 10 bibliotecas escolares en el primer trimestre del curso (del que ya dimos cuenta en el anterior boletín). Al final, diversas circunstancias, hicieron imposible que pudiéramos acudir a ella. Hemos recibido comunicación, tras las jornadas, y se nos anuncia que las conclusiones del estudio se harán públicas y se editará un libro con ellas, que recibiremos oportunamente.

 

.. El pasado 28 de mayo, el grupo de madres “cuentalibros” bajó por cuarto año consecutivo a Mequinenza y allí, en el colegio, realizó dos funciones de su recital poético para todos los niños y niñas del CEIP María Quintana. Los chicos y chicas y el profesorado quedaron encantados con la actuación y Pili N, la maestra coordinadora, nos remitía un mail en el que, entre otras cosas, decía: “… Este año la apuesta no era nada fácil, pero os diré que se han oído voces de <¡me han gustado más que nunca!>

Supongo que los alumnos y las alumnas de vuestro cole serán conscientes de la suerte que tienen al contar con estas artistas de la palabra y que las valorarán como se merecen. Tienen y tenéis mucho mérito”.

También actuaron en la Biblioteca Municipal de Albalate de Cinca, el pasado 11 de junio.

 

Y, por último, este artículo sobre los “e-book” o libros electrónicos que “amenazan” el futuro con su pronta aparición generalizada. El texto que escribí, se completaba con dos opiniones de dos de los más importantes escritores del momento:

 

El e-book o libro electrónico

 

Las bibliotecas guardan cientos, miles, cientos de miles o millones de volúmenes, en los que se acumula todo el conocimiento universal; buena parte de lo que el pensamiento y la imaginación humana han sido capaces de crear, a lo largo del tiempo. Desde el principio, cuando los seres humanos sintieron la necesidad de escribir, los soportes fueron cambiando: arcilla, papiros, pergaminos… hasta que apareció el libro, tal como hoy lo conocemos; un invento realmente extraordinario porque hasta hoy no ha podido ser sustituido todavía. El libro, objeto liviano, sin ninguna complicación para ser usado y que permite, además, ser guardado y tomado de nuevo y leído y releído cuantas veces uno quiera hacerlo.

 

Ya hace algunos años que leemos mucho, casi sin darnos cuenta, en la pantalla del ordenador: millones de documentos se almacenan en esa Red de redes inmensa e inabarcable que es Internet; el uso del correo electrónico, los chats, los blogs, las páginas webs… nos obligan a leer en pantalla, a pesar de la incomodidad que ello supone. En ocasiones, si los textos son amplios, solemos sacar una copia del documento por la impresora para leerlo con más tranquilidad y con menos esfuerzo, pero es evidente que usamos cada día más ese soporte de información y lectura.

 

Y es ahora, en este comienzo del siglo XXI, cuando aparentemente se cierne sobre el libro una auténtica amenaza. Se trata del e-book o libro electrónico. Ya empiezan a llegar nombres nuevos para un producto nuevo: “eReader” de Sony, el “Kindle” y el “Kindle2”de Amazon… Se nos dice que con una potencialidad enorme. Un artilugio de esos puede pesar unos 260 gramos (menos que cualquier libro en papel de 300 o más páginas) y podemos almacenar (sin que se modifique ni el tamaño ni el peso) cerca de 200 libros en su interior. Son aparatos que necesitan un foco externo de luz y están dotados de tinta electrónica que no parpadea. Dicen los entendidos que se parecen más a un libro de papel que a la pantalla del ordenador.

 

Con frecuencia aparecen en los medios de comunicación comentarios, opiniones, debates sobre este asunto; sobre todo porque se abren unas amplias perspectivas de negocio hasta que todos y todas tengamos nuestro ejemplar de libro electrónico; una realidad que algunos cifran a muy largo plazo, pero que otros calculan que está ya cerca: a 10 ó 15 años vista. Desde luego no pensamos que los libros electrónicos terminen con los de papel (a pesar de ser también más respetuosos con el medio ambiente); pensamos que podrán convivir ambos soportes y que quienes hemos conocido el libro tradicional no lo abandonaremos, aunque seamos capaces de leer también en e-book, pero las nuevas generaciones, acostumbradas a las pantallas desde su nacimiento, no tendrán tantos miramientos. ¿Solucionarán estos soportes el tradicional colapso de las bibliotecas? ¿El libro electrónico es realmente la sentencia de muerte para el de papel? ¿Deberán las bibliotecas redefinir sus funciones con la llegada de un nuevo y poderoso ingenio electrónico?… Se abre un futuro interesante y de incertidumbre que apunta directamente al futuro.

 

1.- En contra:

.. El escritor peruano Mario Vargas Llosa apuesta por la supervivencia del libro frente al Internet y advierte que “si la literatura se hace sólo para las pantallas, se empobrecerá”. En una entrevista publicada en “El Tiempo de Colombia”, el escritor declaró que “estas máquinas podrían incluso acabar con el libro”. (Público, 2 – 5 – 09)

 

2.- A favor:

.. El escritor italiano Humberto Eco afirmó en una entrevista en el diario “La Stampa” que el principal enemigo de los libros no es Internet, sino el hombre que los censura. “Internet enseña a los jóvenes a leer. Si el e-book resulta legible y se puede hojear fácilmente, se podrá hablar de una alternativa”, comentó Eco. (Público, 14 de mayo de 2009)

……………………………………………………………………….

 

Pues, ese puzzle anterior, junto con algunos ingredientes más, forman este documento de doce páginas: “poesía en los pasillos”, un recuerdo del fallecido Benedetti, noticias del Grupo de lectura NOSOTRASLEEMOS, trabajos de niñas y niños en torno a la poesía, reseñas de dos “libros libres”, narración de actividad titulada “Una maleta de poesía y de poetas”, algunas actividades con riesgo y dos breves textos relacionados con la sección de contraportada: “Libros, lecturas y otras aventuras”.

El próximo curso es posible, pero solo posible, que BIBLIOTELANDIA vuelva a germinar y que su contenido pueda ser una buenísima noticia para la biblioteca escolar y, por tanto, para el colegio. Claro que para poder vivirlo así, algunos deberían elevar geográficamente el punto “S” de la sensibilidad en su mapa corporal. Buen verano y buenas lecturas.

ÚLTIMOS COLETAZOS

Hoy he podido encuadernar las hojas que han decorado y escrito los chicos y chicas de la clase, utilizando la fórmula de los “meacuerdos” del último “libro libre”. Allí hicimos un “ejercicio de escritura fugaz”, pero aquí cada cual se ha explayado como ha querido. Algunos han superado el centenar de “meacuerdos”, con mucho detalle. El documento es único y colectivo, con una foto ampliada de toda la clase y las palabras que quedarán escritas para siempre sobre un pequeño ejercicio de memoria relacionado con el paso del tiempo, con los recuerdos de las vivencias escolares, fundamentalmente.

 

 1.- Y hablando de “meacuerdos”, sugerimos la posibilidad de preguntar a las abuelas y los abuelos (quienes los tuvieran cerca, claro), para hacer una pequeña lista de “sus meacuerdos”. Julen, Marc, Alba, Judit, Marina, Ainoa R. y Ainoha J. han traído su documento y ésta es una breve selección de los recuerdos recogidos entre personas que van de los 65 a los casi 90 años y que dibujan un tiempo sensiblemente diferente. Estos son algunos de los "meacuerdos" que les han referido a sus nietas y nietos: Marieta, Mª Jesús, Dora, Eugenio, Andrés, Mª Pilar, Rafaela, María, Salvador y Marta:

 

 “Me acuerdo de cuando tenía mucha hambre al pasar la guerra. Me acuerdo de cuando mis hijos nacieron en casa. Me acuerdo cuando me preparaban para merendar pan con aceite y azúcar. Me acuerdo cuando me hacía mis propios juguetes. Me acuerdo de cuando cuidaba a mis hermanos porque mi madre trabajaba. Me acuerdo que me regalaron los reyes magos un muñeco relleno de serrín dos años seguidos. Me acuerdo cuando fregaba en una casa y hacía lo que me mandaban. Me acuerdo cuando me regalaron el primer reloj. Me acuerdo cuando celebrábamos algo e íbamos al baile. Me acuerdo cuando para almorzar comíamos media sardina. Me acuerdo cuando mi hermana me llevaba a cavar remolacha. Me acuerdo cuando iba a lavar al lavadero de rodillas. Me acuerdo que en el Segoñé hacían una carrera de motos; un motorista se cayó, me dio en la pierna y me la rompió. Me acuerdo cuando se murió mi hermano mayor; tenía ocho años y murió de pulmonía. Me acuerdo que cuando estudiaba bachiller nos íbamos a examinar a Lérida y hacíamos los diez exámenes en un día. Me acuerdo de cuando iba de casa en casa limpiando cristales, haciendo la cama, fregando el suelo, etc. Me acuerdo que jugábamos a las tabas. Me acuerdo que de pequeña me gustaba mucho leer. Me acuerdo cuando "esbrinábamos" azafrán y lo tostábamos para conservarlo. Me acuerdo que a mi pueblo venían los militares de Teruel y mi padre les encendió una hoguera. Me acuerdo que tenía que trabajar mucho para mantener a mis cinco hijos. Me acuerdo que un día estábamos en el monte y vino un vecino y dijo que había estallado la guerra. Me acuerdo cuando fui por primera vez en tren a Cartagena. Me acuerdo cuando mi padre me dio la primera torta. Me acuerdo que para mi comunión llevé un vestido que lo habían llevado tres hermanas antes. Me acuerdo que cuando tenía 9 años iba a "pasturar" a las ovejas y nevaba. Me "acuerdo" que cuando nací yo se murió mi madre junto con mi hermana gemela. Me acuerdo que iba al campo con mi padre y mientras él labraba, yo hacía la comida. Me acuerdo de la primera vez que me hizo daño la bebida. Me acuerdo cuando en el monte me vinieron los maquis y me quitaron la ropa y el primer reloj. Me acuerdo cuando mi padre me llevó en un burro al colegio y como estaba cerrado, me dijo que daba igual ir al colegio, así que no fui. Me acuerdo cuando jugábamos en la calle con cosas hechas a mano.  Me acuerdo cuando íbamos a pedir cromos por las tiendas. Me acuerdo que cuando comulgué, íbamos por las casas y nos daban dinero. Me acuerdo que para merendar me hacía bocadillos de pimientos asados. Me acuerdo que iba descalzo a labrar porque éramos ocho hermanos. Me acuerdo de dormir "al raso". Me acuerdo cuando dormía sobre un saco de paja. Me acuerdo de cuando mi hijo se fue a la mili. Me acuerdo que cuando aprendí a ir en bicicleta, en la primera curva me caí. Me acuerdo cuando vi por primera vez Sarriá, el campo del Español. Me acuerdo cuando jugábamos al corro de la patata y a las cartas con los cromos. Me acuerdo que, cuando vine a Fraga, vine desde Alcaine en un carro y tenía 7 años. Me acuerdo de cuando iba a guardar cerdos. Me acuerdo de que íbamos con el SEAT seiscientos a hacer exposiciones de pintura por los pueblos. Me acuerdo de que daba clases de dibujo y no cobraba. Me acuerdo cuando iba a trabajar con siete años con mi madre. Me acuerdo de muchas cosas más, pero para eso necesito mucho más tiempo…”

 

 2.- Aprovechando la circunstancia de haber trabajado la poesía durante el segundo y tercer trimestre en el colegio, comenté a los chicos la conveniencia de echar un vistazo al “callejero” de Fraga para constatar que ninguna calle, avenida o plaza estaba dedicada, llevaba el nombre de un poeta y de paso ver a quiénes están dedicadas las calles actualmente. Entonces escribimos una carta al alcalde de la ciudad sugiriéndole tal cuestión para el futuro, carta que firmamos toda la clase. Ayer, una comisión de tres niñas y niños se acercaron a las oficinas del Ayuntamiento para entregarla y que se la hicieran llegar a la autoridad local. Hoy por la mañana, los miembros de la improvisada comisión nos han contado que no fue posible entregarla porque, por lo visto, debíamos seguir un extraño protocolo: les abrieron el sobre, sacaron la carta, la fotocopiaron, rompieron el sobre con el sello, les dieron otro en blanco, junto con un documento que debía rellenar yo y firmarlo… Hoy han vuelto de nuevo con los papeles en regla (espero), pero cuando escribo estas líneas no sé si les habrán admitido o no la carta y la “instancia general” debidamente rellenada. Yo me he quedado “a bolos”, como suele decirse (y los chicos más; uno de ellos les comentó algo así como “oye que no es una carta bomba…”). Pensaba yo que les felicitarían por esa familiaridad respetuosa con la primera autoridad local y les animarían a canalizar de ese modo pacífico sus iniciativas ciudadanas… ¡Pero si se descuidan los detienen y tengo que ofrecerme como rehén! Confieso que he quedado totalmente decepcionado. Es una práctica que vengo impulsando desde que trabajo en este oficio: incentivar la escritura de cartas, no sólo las que podríamos englobar en la llamada correspondencia escolar, sino también aquellas otras destinadas  a autoridades diversas, a organismos diferentes pidiendo materiales o información para algunos de nuestros trabajos. Unos nos contestaron y otros no, pero siempre lo hicieron con mucha cordialidad y que en la ciudad donde trabajas y vives, en lugar de facilidades, te pongan trabas, me ha dejado “flipando” como dicen ahora. Bueno, en todo caso, aquí queda el suceso y la carta en cuestión. La carta está hecha con fragmentos de las que escribieron ocho chicos y chicas que se ofrecieron voluntariamente para hacer un boceto de la misma:

 Hola, Señor Alcalde de Fraga:

 Con todo el respeto que podamos darle los niños y niñas de sexto del CEIP Miguel Servet, le escribimos esta carta.

Durante este curso, en nuestro colegio, hemos trabajado (entre otras cosas) la poesía, con varias actividades que se fueron proponiendo desde la biblioteca escolar y que fuimos haciendo todos los niños y niñas de todas las clases del centro.

Una vez terminadas esas actividades, pensamos en clase que en Fraga no había ninguna calle con nombre de poeta así que, para asegurarnos, miramos y ojeamos un mapa callejero que se repartió hace unos meses por los buzones de las casas. Vimos que había  calles con nombres de músicos, de pintores, de pueblos, de ríos, de caminos, de médicos, de santos y santas, etc., pero que no había ni una sola dedicada a los poetas.

Creemos que para que tuvieran mayor reconocimiento, deberíamos dedicar algunas de las calles nuevas que se están haciendo para ampliar Fraga, a algún poeta. Creemos que también se merecen tener algunas calles a su nombre, ya que han sido personas de honor y prestigio.

Además, como hay mucha gente a la que le gusta la poesía, le haría (creemos) mucha ilusión pasear, dentro de unos años, por la calle Federico García Lorca o por la Avenida Rafael Alberti o por la plaza Antonio Machado…

Esperamos que le haya gustado la idea y que, en el futuro, una calle o más, tengan el nombre de algún poeta.

Nos despedimos con un cordial saludo y deseándole que pase un buen verano.

 

En Fraga, a 16 de junio de 2009

…………………………………………………………………………………………….

 

 3.- Ya en casa, recibo la publicación número 10 realizada por El Museo Pedagógico de Aragón, titulada (y con lo que he contado antes, viene que ni al pelo): “Transformar el mundo desde la escuela con palabras” y subtitulada “Los cuadernos freinetianos de Barbastro durante la II República”.

 No puedo dejar de reproducir las palabras que me escribió el director del museo y alma de sus publicaciones, el amigo Víctor Juan, contestando a un mail mío en el que le felicitaba por la hermosa publicación que me acababa de enviar, hace ya unas cuantas fechas:

“Ahora mismo le he dado el ok a un libro que te va a volver loco, un libro en el que recuperamos tres revistas freinetianas -Chicos, Caricia y Helios- que los niños de la escuela número 1 de Barbastro hicieron con su maestro José Bonet Sarasa desde junio de 1933 hasta julio de 1936. Es un libro maravilloso, ya verás. Será mi regalo de fin de curso”.

 

 Realmente tenía razón Víctor. No voy a hacer aquí una valoración del libro porque lo acabo de recibir y todavía no lo he leído, pero tiene un gran valor el poner en manos de investigadores y curiosos este documento de 269 páginas que recupera muestras y ejemplos precisos y preciosos de la autoedición escolar. De una actividad que algunos maestros y maestras realizaron hace más de setenta años y a la que deberíamos mirar más de una vez para encontrar –con los medios tecnológicos sin parangón de que disponemos- fuerza y motivos que nos condujesen por caminos parecidos.

Después de una entrada sobre “Libros libres” (la anterior escrita en este blog), me parece muy propio escribir esta reseña de un libro que llevaré mañana a clase, aunque sea para cerrar el curso con él en la mano, leyendo alguna de las páginas reproducidas de los “Cuadernos de trabajos vividos por los niños”, titulados CHICOS, CARICIA o HELIOS. No podía encontrar una mejor despedida en un año, además, en el que visitamos el Museo Pedagógico de Aragón, el pasado mes de marzo.

 

 

LOS "LIBROS LIBRES"

Tienen formatos diferentes, contenidos muy variados; suelen estar impresos en blanco y negro y las ilustraciones no tienen color o están coloreadas a mano. La tirada no suele llegar a los cien ejemplares y no se venden en ninguna librería de viejo, ni en las librerías “de nuevo” ni en ninguna gran superficie comercial. Podrían encontrarse ejemplares en algunas bibliotecas escolares y en alguna biblioteca pública (pero siempre por haber sido donados por sus autores y autoras). Son realmente únicos. Son hijos de la poco reconocida “autoedición escolar” que hace posible que un maestro o maestra o un grupito de ellos, con inquietudes, sea capaz de coordinar la producción de unas páginas con cierta unidad para formar un “libro libre”. Son también hijos de un concepto real y concreto de la innovación educativa, que busca aumentar la participación del alumnado y caminar por senderos que produzcan sucesos memorables (que se guarden en la memoria). Son excelentes vehículos de divulgación e intercambio; fomentan por tanto ese concepto tan manido y tan poco desarrollado que es el intercambio de experiencias. Poniendo en las manos de un colega un “libro libre”, sobran las palabras: pasando sus hojas, desdoblándolo, leyendo su contenido… se ven claramente las intenciones, el proceso y la realización final.  Acompañan, como regalos valiosos, a las cartas de la correspondencia escolar entre clases de colegios diferentes y son siempre una sorpresa muya agradable pues suelen aparecer en el buzón, en un sobre en el que alguien ha escrito con letras cuidadosas tu nombre.

 

Ahora que ya el curso está por finalizar, quiero hacer un repaso a los “libros libres” que he impulsado en clase y a los que he recibido de personas que siguen esta práctica; libros libres que nos intercambiamos con gran regocijo y que multiplican nuestras fuerzas y nuestras ideas sabiendo que no estamos solos y que una idea lanzada al aire, siempre encuentra una mente fértil donde anidar y brotar de nuevo.

 

Empiezo con los míos: “Las golondrinas regresaron a África… Nosotras y nosotros volvimos al colegio…” (¡de título breve, vaya!), partiendo de una breve noticia de prensa y en torno a estas aves que cada septiembre se despiden de nuestros cielos: contenía fragmentos de poemas con la palabra golondrina, refranes, una larga retahíla rimada hecha por los chicos de clase y algunos acrósticos. El siguiente se titulaba “En recuerdo de Ana Pelegrín” y ya su título anticipa la temática. El fallecimiento de esta admirada mujer, nos movió a conocer algo más su obra y su vida. El libro libre dedicado contenía rasgos biográficos, relación bibliográfica de sus obras, poemitas dedicados, una lista de palíndromos, en honor a su palindromático nombre: ANA; recreación de algunas formulillas recogidas por ella, fragmentos de su pensamiento sacado de allguna entrevista, un breve comentario sobre la tradición oral. Estos dos libros pertenecen a la categoría de lo que llamo “desplegables”, realizados con una hoja DINA-3, convenientemente plegada, en la que, en contra de lo que podría parecer, cabe una gran cantidad de información. Más adelante, realizamos una “recopilación de algunos materiales de tradición oral que nos han contado nuestros padres y abuelos, relacionados con la infancia y las palabras”; subtítulo del que llamamos “Cinco lobitos… tiene el recuerdo”. Había texto en castellano, catalán, árabe, búlgaro y gambiano. El librito tenía formato DINA-4 apaisado y estaba impreso en papel reciclado.

“Siguiendo la estela…” es el resultado de un juego de estiramiento de algunas estrofas poéticas de autores como: Rafael Alberti, Mª Elena Walsh, Antonio García Teijeiro, Pedro Villar, Roald Dahl y Gloria Fuertes. Fijándonos en las estructuras poéticas definidas por ellos, hemos creado nuevas estrofas con mayor o menor fortuna, pero en todos los casos, “siguiendo su estela…” esta vez hemos optado por un formato estrecho y alargado pues hemos plegado el folio vertical, de derecha a izquierda (10´5 cm. X 30 cm). “Meacuerdos” es un listado colectivo de recuerdos que los chicos han plasmado en un papel en un momento determinado. Es un intento de escritura fugaz: tres o cuatro recuerdos que son capaces de escribir en un papel en un momento concreto. Está basado en la idea de Joe Brainard y de Georges Perec, como se explica –de nuevo-, en el desplegable. A estas cinco realizaciones en papel, habría que añadir dos más realizadas individualmente de manera electrónica, confeccionando un PowePoint: Un “ABCdario de poetas” en el que en cada página, aparece un poeta con las fechas de nacimiento y fallecimiento (si es el caso), junto con un poema y una foto o diubujo del mismo y un “ABCdario sobre Charles Darwin”, donde los chicos han buscado información e ilustraciones a veinte términos relacionados con la vida de Darwin y ordenados alfabéticamente.

 

Revisando los regalos e intercambios recibidos a lo largo del curso, tengo a mi lado dos “libros libres” realizados por Mercè Lloret con el alumnado de tercero de Primaria. “Todos nosotros” es un trabajo de presentación de los chicos y chicas de ese nivel. Cada cual se presenta diciendo cómo se llama, cómo es y qué le gusta, haciendo una rima con los dos últimos versos. A la derecha de ese poemita de cinco versos, cada cual se dibuja. Es un librito manuscrito, apaisado y con un formato de 10cm x 22cm. El segundo lleva por título “Nuestras poesías”. Tiene formato cuartilla. Cada página la ha confeccionado un niño o una niña de tercero y tiene tres poemitas (construidos con diferentes técnicas de composición poética que Mercè les ha enseñado a sus alumnos) y algunas ilustraciones. Es un libro de 44 páginas, grapado por el lomo y bien consistente.

 

Charo Casasola, desde Mairena del Aljarafe (Sevilla), me manda el número 0 de “Snorkel” subtitulada Revista del disparate. De algún modo actúa como un libro libre, pues este número se nutre sobre todo del desarrollo de una idea: con fragmentos de diferentes noticias de prensa, los chicos son invitados a crear nuevas noticias sorprendentes y a desarrollarlas como si fueran periodistas avezados: “El hijo de la pantera Rosa cumple hoy un año”, “Las tribus urbanas harán la guerra en los centros escolares”… También me envía un ejemplar de “Cómics fabulosos”, realizado por el alumnado de sexto de primaria, poniendo texto  e ilustraciones a títulos como  “La hormiga vanidosa”, “El cerdo y la araña”, etc.

 

Desde el CEIP Gloria Fuertes de Albacete, uno de sus maestros – Germán- me manda “Yo reciclo. Tú reciclas. Mi colegio recicla”. Me explica Germán que propuso al claustro la realización de este “Libro libre desplegable” que, en realidad es el primer título de una colección llamada “El bosque crece”. Hay participaciones de todas las clases, con poemas, ilustraciones muy originales consejos medioambientales, acrósticos, decálogos, juegos y documentos históricos como las palabras hermosas del Jefe Indio Noah Sealth (Seattle) .

 

Laura Castiella ha trabajado este curso en la localidad de Ayerbe (Huesca) y con ella y con su clase hemos mantenido intercambio de correspondencia y de “libros libres”. Laura estuvo el pasado curso en mi colegio y “algo se le contagió” de sus horas de apoyo en mi clase. Al margen de la revista de clase que ha ido haciendo, con el título de “La voz de 5º”, con sus alumnos de 5º de Primaria nos ha mandado “Poetas y poetisas que nos dan los buenos días”; un desplegable con la foto, unos datos biográficos y un poema de catorce autores: Octavio Paz,  Antonio Machado, Luis Cernuda, Mario Benedetti… El siguiente desplegable lleva por título “Ramón Gómez de la Serna”. En su interior, una selección de greguerías y las ilustraciones que de cada una de ellas ha hecho un niño o una niña de la clase. “Brebajes poéticos” es un conjunto de rimas o de retahílas rimadas inspiradas en los libros de Roald Dahl; realmente divertido y con el que los chicos se lo habrán pasado en grande. “Aragoneses ilustres” es una joyita (un desplegable con un DINA-4), realizado con motivo de las jornadas aragonesas celebradas en el colegio. Efigie y datos biográficos de 14 ilustres aragoneses: Joaquín Costa, Fernando Lázaro Carreter, Baltasar Gracián, Luis Buñuel, Ricardo Compairé…) Un día, Laura propuso a los chicos que fotografiaran aquellas elementos que encontrasen por el pueblo de Ayerbe y que tuviesen que ver con las matemáticas. Cada chico y cada chica seleccionaba una foto y explicaba su relación con la signatura: El resultado: “Ayerbe matemático”, sorprendente y de mucho interés. Una actividad basada en los microrrelatos invita a escribir y el alumnado de 5º confecciona un libro, titulado “Cuentos”, ilustrado por los mismos autores. Por último, “Recuerdos de la luna”, de formato apaisado en DINA-4,  es una recopilación de folklore oral infantil con canciones de corro, refranes y dichos, canciones de cuna, formulillas para elegir, canciones de comba y goma…

 

En el CEIP Juan XXIII de Zafra (Badajoz) trabaja otra compañera, habitual hacedora de “libros libres”. Se trata de Mª Sacra Rodríguez, con quien ya hace muchos años que mantengo un intercambio de correspondencia y de materiales. Ella trabaja en Infantil y, cada mes de mayo voy recibiendo su asombrosa “producción editorial”, con los más pequeños. Los más recientes: “Cocina de cuentos” (Nº 5 de su particular “Colección Libros Libres”). Es una preciosa carpeta de cartulina plateada, cerrada con una cuerda brillante y que contiene títulos como “El lobo de tres brazos”, “El fantasma que aprendió a nadar”, “La princesa que no tenía corona” y “El ratón listo”. Los cuatro son “cuentos colectivos de aula, elaborados en los fogones creativos de la imaginación, durante las estaciones de invierno y primavera”. El número 6 de la colección, lleva por título: “Conociendo a nuestros poetas y su poesía. Miguel Hernández: El pastor poeta”. Los pequeños de cinco años han dibujado algunas secuencias de la vida de Miguel y algunos de sus poemas.

Además de estas joyas infantiles, dedicadas y coloreadas, me envía también “Escritos de Josefa Escobar Díaz”: cuentos y poesías de una “encantadora abuela” que llegó a la clase de Sacra y leyó, recitó y contó sus composiciones a los niños y a las niñas de infantil.

 

Tenía ganas de escribir esta entrada, como reconocimiento a unas cuantas maestras y maestros que transitan caminos nuevos y aportan imaginación y ganas en el trabajo diario y, además, son claros exponentes de que predican con el ejemplo, ofreciendo a los chicos nuevas posibilidades y nuevos soportes para fijar sus trabajos y divulgarlos convenientemente. Aunque hoy día hay también una importante producción electrónica, estos “libros libres” abiertos o desplegados en las manos o encima de una mesa nos traen noticias de que la imaginación sigue viva y de que hay personas con ganas de seguir trabajando por una escuela siempre viva y en renovación. Felicidades y ánimo a todas ellas y a todos ellos.