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TRABAJOS DE OTOÑO, FLORES DE PRIMAVERA

Hay cierta similitud entre la siembra y la escritura, la floración y la edición. De mi infancia y mi juventud recuerdo el trajín de algunas temporadas de otoño, preparando la tierra y enterrando las semillas. Faenas ésas, que hacía mi padre, y en las que yo ayudaba con distintos niveles de entusiasmo (algunos días, muy poco, porque lo que me apetecía era echar un partidillo de fútbol con los amigos, claro). Si no se malograban las labores agrícolas realizadas y acompañaban las lluvias, al despuntar la primavera del año siguiente, los campos verdeaban intensamente, ofreciendo una imagen muy esperanzadora que satisfacía al esforzado labrador y que premiaba su tesón y su trabajo, aunque aún faltaran algunos sobresaltos hasta poder recoger la cosecha…

 

Con la escritura, en estos días, he tenido la misma o parecida sensación. Me explicaré. En distintas fechas del primer trimestre de este curso escolar, recibí varias propuestas e invitaciones a escribir algunos textos que más adelante formarían parte de publicaciones de autoría colectiva. Uno se afana en hacerlo lo mejor que sabe o, en tratar de ofrecer algo diferente de lo escrito hasta la fecha, para contribuir a que aquella publicación futura tenga un contenido sorprendente y llame la atención a sus potenciales lectores. Y, ahora, recién estrenada la primavera, estoy disfrutando de algunos alumbramientos que quedaron “embrionados” hace unos meses.

 

Marta Martínez, directora de la revista Educación y Biblioteca (revista bimestral que se edita en Madrid) me invita con frecuencia a realizar la reseña de alguno de los libros que llegan hasta la redacción de la misma. Siempre le digo que sí porque es una manera de autoexigirme disciplina en la lectura de un documento que no tenía pensado leer y de escribir de una manera determinada. Suelen ser, en la mayoría de las ocasiones, libros de autoría colectiva y por tanto, libros que requieren reseñas amplias para poder hablar mínimamente de todas las aportaciones. En el último número de la revista, el 175, correspondiente a los meses de enero-febrero participo con una de esas contribuciones: una reseña sobre el libro “Guía para bibliotecas escolares”, editado por la Universidad de A Coruña (páginas 30-33). Así termina mi reseña:

Resulta complicado reseñar un libro de estas características y mucho más hacer una lectura crítica para verterla en las páginas de una revista que debe administrarlas con mesura. Por tanto, dejo aquí esta especie de radiografía de contenidos para que si alguien está interesado, a la vista de las temáticas desarrolladas, pueda consultarlo de vez en cuando. Este volumen de 376 páginas, publicado por “a Universidade da Coruña”, creo que es una obra completa e interesante, aunque es de justicia reconocer que muchos de sus contenidos podemos encontrarlos en otros documentos ya publicados y que estas obras podrían perfectamente “habitar” uno de esos mundos virtuales de los que el mismo libro habla, como obra de consulta.”

Para el próximo número de la revista, el 176, que saldrá a finales de abril, ya le mandé la reseña de otro libro colectivo, el que recoge las ponencias, talleres, conferencias, etc. de las XVII Jornadas de Bibliotecas Infantiles, Juveniles y Escolares que organiza la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Salamanca: más “floraciones primaverales”, por tanto, aunque en este caso la siembra se realizara (como el cereal de ciclo corto) a mediados de febrero.

 

José Luis Polanco, también en ese tiempo otoñal, nos invitó a escribir una aportación para la revista PEONZA. Ahora, a mediados de marzo hemos recibido el número 91 de la revista, con el título genérico de “Mundo rural y universo urbano”. Su sugerencia era que nos ocupáramos de leer y reseñar dos libros de LIJ, en el que los protagonistas fueran niños y niñas; en un caso, niños de pueblo y en otro, de ciudad. Compartí con mucho gusto el encargo con Mercè, de modo que tras una introducción general, ella leería “Manolito Gafotas” y haría la reseña de ese libro y yo iba a leer “La guerra de los botones”, haciendo luego la reseña correspondiente. Intentamos ponernos de acuerdo en unos cuantos puntos de desarrollo común para que resultase más didáctica la realización de las reseñas y la lectura de las mismas. Y ésta es la introducción del artículo, que lleva por título: “Niños de pueblo y  niños de ciudad”:

 

La literatura y el cine parecen las artes más apropiadas para testimoniar o recrear la vida de una época determina. Escritores y cineastas suelen ofrecernos retratos bastante precisos de épocas pasadas que, de ese modo, podemos conocer con más detalle o bien dibujan perfectamente los rasgos característicos de las sociedades en las que les tocó vivir. También se ocupan de prospectar el futuro. En realidad, la Literatura y el Cine son las dos grandes “máquinas del tiempo”, a través de las que podemos viajar hacia el pasado, recrear el presente y mirar hacia el futuro.

 

 La sociedad rural y la sociedad urbana coexisten desde hace siglos, pero parece evidente que en la misma proporción que disminuye la influencia de la primera, crece la preponderancia de la segunda. Es más, hoy día, el progreso y el triunfo se miden por la insultante presencia de la segunda respecto de la primera. De hecho, suele considerarse que un país es avanzado y moderno si la mayor parte de su población vive en ciudades y trabaja en el sector servicios; mientras que si trabaja en el sector primario y vive en zonas rurales, se considera que el país en cuestión está en vías de desarrollo…

¿Y la infancia? ¿Es lo mismo vivirla en una ciudad que en un pueblo? ¿Son los niños de los pueblos muy distintos a los de las ciudades?

 

 Centrándonos en la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), podríamos preguntarnos si sería posible encontrar obras que reflejen esa evolución o esos cambios, y si podríamos rastrear, merced a algunos libros, las diferencias entre lo rural y lo urbano y, especialmente, entre los niños y niñas nacidos y crecidos en un pueblo y los que viven su infancia en una ciudad. A modo de aproximación, hemos elegido dos libros, publicados en distintos países y en distintas épocas. Ochenta años separan las vivencias contadas; uno en la Francia de las vísperas de la Primera Guerra Mundial y el otro en un barrio de Madrid, en la última década del siglo XX.

 

Los longevernos y los velranos, protagonistas de “La guerra de los botones” y los chicos de Carabanchel Alto, protagonistas de “Manolito Gafotas”, tienen algunos parecidos y algunas diferencias, como no podía ser de otra manera. Son diferentes las condiciones que dibujan uno y otro entorno (lo que permite un tipo de actividades naturales, propias de la infancia, u otras) y el tiempo en el que se sitúan las historias. Por el contrario, la vitalidad y la despreocupación de la que hacen gala; el uso de un lenguaje límite en muchas ocasiones; la agresividad física y verbal; el uso de motes para llamarse entre ellos; el poco aprecio por la escuela; el equilibrio entre obediencia debida y la desobediencia practicada al padre y a la madre…son características que definen a todos ellos, rurales o urbanos, aunque podríamos matizarlas. Quizás, hoy día, la TV, los juegos electrónicos, Internet, etc. están limando las diferencias y globalizando los comportamientos, los juegos, el lenguaje, los gustos, los mitos y los héroes y heroínas…dando como resultado unos niveles preocupantes de uniformidad…”

 

Enrique Satué, Director del CPR de Huesca, me invitó, junto con otras personas, a escribir una colaboración para un libro que iba a llamarse “La voz de la experiencia”. En él íbamos a participar, maestros y maestras que íbamos a ofrecer unas charlas, testimonios o ponencias en un curso de igual nombre que se ofrecía a las maestras y maestros que habían aprobado las oposiciones el pasado año. El curso se desarrolló a lo largo del primer trimestre y el libro ha visto la luz, con el comienzo de la primavera. Cada una de las 15 personas que fuimos invitadas a escribir respondimos a cuatro puntos: “Algo sobre mí”; “Carta para noveles”; “Uno de mis fuertes” y “A modo de deberes”. Sin duda, un esquema muy sugerente que, por lo que he visto hasta donde he leído, puede ser una buena fuente de sugerencias y de sostenimiento del ánimo para quienes empiezan, porque hay una gran variedad de testimonios personas, una larga lista de sugerencias, una aportación concreta y explicada del aspecto que cada cual ha ido relatando y algunos consejos que pueden orientar a quienes comienzan esta andadura. Coincido en el libro, como ya he dicho, con otras catorce personas, pero me hace especial ilusión encontrarme en él con Miguel Calvo y con Alfredo Larraz, por las coincidencias que hemos ido teniendo desde hace muchos años. El libro, además del título que ya he nombrado tiene un subtítulo expresivo: “Sentimiento y ciencia para el profesorado novel” (ISBN: 978-84-8127-219-2).

 

La presentación del mismo tuvo lugar el pasado 26 de marzo: Día de la Educación Aragonesa, en un acto celebrado en la sede de la Diputación Provincial de Huesca. El acto estuvo presentado por Enrique Satué y presidido por la Consejera Mariví Broto, con asistencia de un centenar largo de personas. A lo largo del mismo también se presentó y proyectó un DVD de 62 minutos de duración, sobre “el Plan 67”. Una tarde del pasado otoño, Enrique y Ramón, urdidores del plan, bajaron a Fraga y estuvieron filmando en mi casa materiales, recuerdos, opiniones, documentos… relacionados con mi época de estudiante de magisterio, con la época social que vivíamos, con mis primeros destinos,… Nunca supe qué iban a hacer con aquel material, en qué convertirían aquellas aportaciones y con quienes las cotejarían... Lo descubrí el pasado viernes, cuando contemplaba atónito el documental. Compartiendo “cartel”, con Elena Ruiz (maestra y amiga) y Gloria Medrano (profesora de psicología de entonces), con aportaciones musicales y documentos audiovisuales de aquellos años, fuimos desglosando recuerdos de una época importante para nosotros porque fue cuando nos formamos e iniciamos nuestro recorrido profesional… : http://vimeo.com/10390383

Una jornada llena de sorpresas, de encuentros y reencuentros, de saludos y felicitaciones, de agradecimientos… que finalizó con una cena, mucha conversación y algunas canciones (que es como terminaban todas las cenas de mis tiempos de estudiante). Por el momento, la última “flor primaveral”, unos minutos después de iniciar las vacaciones de semana santa.

Ayer tarde, sentados con Mercè, a las orillas del Cinca, ya en Labuerda, saboreábamos esa jornada del viernes, mientras la música de fondo la ponía un río esplendorosamente primaveral que, con las últimas lluvias y las últimas nieves augura una hermosa primavera de mayencos, un deshielo que ayudará a fertilizar las tierras bajas.

BIBLIOTECAS ESCOLARES DE AHORA

1.- Hace unos días, recibimos un documento que estábamos esperando hace un tiempo. A comienzos del curso pasado: noviembre de 2008, llegaron al colegio dos personas de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Salamanca para realizar algunas observaciones sobre el funcionamiento cotidiano de la biblioteca escolar. Previamente se nos había comunicado la intención de realizar un estudio, a nivel nacional, sobre bibliotecas escolares. Para ello se habían seleccionado cuatro centros de Primaria y otros cuatro de secundaria; centros que habían recibido algún premio en las últimas convocatorias del Ministerio de Educación, concretamente en las de 2006 y 2007, identificadas como Concurso nacional de buenas prácticas para la dinamización e innovación de las bibliotecas de los centros escolares. A esos ocho centros iniciales, se añadieron al final dos más: uno de primaria y otro de secundaria. Voy a nombrarlos a todos:

CEIP Cossetània (Vilanova i la Geltrú – Barcelona) – CEIP José Mª de Calatrava (Mérida – Badajoz) – CEIP Miguel Servet (Fraga – Huesca) – CEIP Virgilio Nieto (San Esteban de Pravia – Asturias) y CEIP Jaume I (Barcelona ). IES Bajo Cinca (Fraga – Huesca) – IES nº 5 (Avilés – Asturias) – IES Marqués de Suances (Ferrol – A Coruña) – IES Pedro Jiménez Montoya (Baza – Granada) y el IES Juan de Herrera (San Lorenzo del Escorial – Madrid ).

 

El trabajo de campo lo realizó, con visitas por parejas, el Equipo de la FGSR y la dirección del proyecto corrió a cargo de cinco personas de currículo relevante en estos temas. En nuestro caso, tuvimos la oportunidad de cambiar impresiones, ideas y afectos con Tita y Rebeca, la pareja de investigadoras que acudieron a nuestro centro en dos momentos distintos de ese primer trimestre.

 

El documento que resume este proyecto de investigación tiene formato apaisado y lleva por título: Bibliotecas escolares “entre comillas” y como subtítulo: “Estudio de casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros educativos”.

 

Copio unas ideas de la Introducción: “El trabajo que se presenta en las páginas que siguen expone los testimonios de los responsables de la biblioteca, de los directivos, de los docentes y de los estudiantes procedentes de diez centros que han destacado por su trayectoria en el desarrollo de la biblioteca escolar. Su voz, la literalidad de sus palabras, es lo que da sentido al trabajo, y de ahí el título de la obra y la constante referencia a sus declaraciones (convenientemente entrecomilladas)… Este no es un libro sobre el debería ser de la biblioteca escolar, ni un manual para desarrollarla… Pretende ser un reflejo en primera persona del deseo de cambio y de la búsqueda, desde dentro, de prácticas adecuadas a cada situación…

 

El grueso del libro lo ocupan 15 apartados, organizados bajo el título general de LO PECULIAR ES IMPORTANTE. Creo que es una acertada apuesta anticlonación; es cierto que las bibliotecas comparten una base común en cuanto a la organización, las funciones, los objetivos…, pero deben tener personalidad propia y esta manera de mostrar las observaciones realizadas en el estudio, me/nos parece muy acertada porque pone en valor, lo singular, lo característico de cada centro; reflejo muchas veces de su adecuación a un entorno específico, con características propias. Los títulos de esos quince apartados son: Integración de la biblioteca en el proyecto de centro. Planificación y evaluación. Difusión y marketing. Apoyo del equipo directivo. Liderazgo y profesionalización del bibliotecario. Habilitación del espacio. Biblioteca como espacio docente. Formación de usuarios. Formación del profesorado. Fomento de la lectura. Servicios al profesorado. Implicación de los profesores. Participación de los alumnos. Implicación de las familias. Colaboración con la biblioteca pública.

 

Cada uno de ellos se desarrolla en varias páginas: en la primera, se explica un poco el título. En la segunda, en todos los casos, se ofrecen tres columnas de análisis, relacionadas con esa peculiaridad y encabezadas por los siguientes conceptos: Factores favorecedores – Barreras – Repercusiones (interesantes reflexiones, en todo caso). A continuación, tomando algunas declaraciones u opiniones textuales de algunas de las personas entrevistadas se ejemplifica la peculiaridad y se ofrecen rasgos percibidos que la precisa. Se termina con la sección “Buenas prácticas”, en la que se ofrece uno o varios testimonios más minuciosos que hacen referencia a ese aspecto peculiar previamente definido. Este sería el esquema de esos 15 apartados que son el meollo de la investigación (de la página 21 a la 131). Como en otros casos, es más fácil de entender el trabajo con el libro delante que explicado de este modo, pero quien esté interesado en echarle un vistazo o consultarlo con detenimiento, puede solicitarlo a la citada Fundación o pedir en su biblioteca pública de referencia que se hagan con un ejemplar.

El trabajo es una coedición de la Secretaría General Técnica del Ministerio de Educación y de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y tiene el siguiente ISBN: 978-84-89384-79-8

 

Ojalá la difusión del trabajo sea la que debe ser y su lectura y consulta ofrezca  algunas posibilidades, ideas y ánimos a quienes andan en similares faenas. Quienes participamos en esa investigación (en ningún caso se nombra a nadie, aunque las ejemplificaciones son reconocibles para quienes trabajan / trabajamos alguno de los aspectos nombrados) nos sentimos reconocidos y honrados, aún sabiendo que hay otros muchos sitios donde mirar, porque también se están haciendo la cosas con sentido común y una gran dosis de entusiasmo.

 

2.- Y, al hilo de todo ello, voy a permitirme un ejercicio de memoria y recuerdo. Tomo prestada la idea de texto que desarrolla Joe Brainard en su libro “I remember”, del que en anteriores post de este blog ya he hablado por utilizar su idea para que los chicos escribiesen con distintos fines, y voy a remontarme al inicio de la década de los ochenta para contar, con esos recuerdos puntuales, la evolución de los tiempos de “prebiblioteca”. Ésta sería la relación particular de “meacuerdos”:

 

Me acuerdo de cuando los libros antiguos se apoyaban aburridos en baldas metálicas en un cuarto lleno de sillas y mesas viejas, cubiertos de polvo. Me acuerdo de que no había ningún horizonte posible para iniciar la constitución de una biblioteca. Me acuerdo de formar con ladrillos y tablas (pintado todo de blanco) el soporte más primitivo posible con el que iniciar un rincón de biblioteca de aula. Me acuerdo de escribir a embajadas extranjeras en España, a revistas de naturaleza y de viajes, a editoriales, a entidades bancarias, etc. para pedir materiales: libros, folletos, revistas con los que ir llenando los espacios que habían creado las tablas y los ladrillos (nada que ver con la burbuja inmobiliaria). Me acuerdo de realizar christmas navideños con la técnica de la gelatina y comprar, con los dineros de su venta, algunos libros para el aula. Me acuerdo de pedir una cantidad de dinero a cada chico de clase para comprar tantos libros como alumnos, todos diferentes, y de “contrastada calidad”, con los que enriquecer el rincón de lectura del aula. Me acuerdo de sugerir hacer un fichero de opiniones, tras la lectura de los libros, y así poder descartar para otros años aquellos que no gustaban. Me acuerdo de hacer un documento de análisis de los libros que los chicos iban leyendo, atendiendo a sus resúmenes y sus opiniones. Me acuerdo de las lecturas en voz alta que hacíamos en clase. Me acuerdo de los carnets de lector-a que hacíamos cada curso escolar para anotar los libros que leíamos de la biblioteca de aula. Me acuerdo que participábamos con resúmenes y opiniones en el boletín periódico de la Biblioteca pública. Me acuerdo que hablábamos de todo ello en la distintas revistas de aula que fuimos publicando: “La actualidad de 5º B”, “La Figa”, “Lo Pardal”. Me acuerdo que escribimos algunas cartas a algunos autores y recibimos contestación. Me acuerdo que llegó al colegio, enviado por el MEC un lote con 600 libros de lectura e informativos. Me acuerdo que, como seguía sin haber espacio para colocarlos, ofrecí mi clase para poder tenerlos, registrarlos y prestarlos a las aulas. Me acuerdo que compramos una estantería metálica y realizaba préstamos en bloque al profesorado que quería utilizarlos. Me acuerdo que se iniciaron obras en el colegio y se construyó un nuevo edificio. Me acuerdo que, cuando las obras terminaron, había un espacio que podía servir para nuestros propósitos de crear la biblioteca escolar. Me acuerdo que, efectivamente, aquel espacio parece que estaba destinado a biblioteca. Me acuerdo que no teníamos ni estanterías ni mesas ni sillas. Me acuerdo que el ayuntamiento consintió en prestarnos las estanterías de la vieja biblioteca municipal y que se instalaron en esa sala del nuevo edificio del colegio. Me acuerdo que hablamos con el bibliotecario municipal para ver cómo organizábamos los fondos. Me acuerdo que utilizamos gomets de colores y algunos signos para diferenciar los libros de Preescolar, Ciclo Inicial, Ciclo Medio y Ciclo Superior (que así se denominaban en la década de los ochenta), tanto los libros de lectura recreativa como los de información. Me acuerdo que nos quedábamos algunas tardes con chicos y chicas mayores para ir registrando, haciendo la ficha de autor y la de título y poder alimentar dos ficheros. Me acuerdo que no sabíamos dónde nos conduciría aquello. Me acuerdo que buscábamos información sobre esfuerzos similares en otros lugares geográficos.Me acuerdo que casi nadie hablaba de biblioteca escolar. Me acuerdo que ni había subvenciones, ni horas libres, ni daban puntos, ni nada que asegurase que el esfuerzo y las ilusiones terminasen bien. Me acuerdo que hacíamos actas de las reuniones y tomábamos nota de los planes y de los acuerdos. Me acuerdo que el 14 de marzo de 1988 se abrió por primera vez a la consulta y al préstamo. Me acuerdo que, quienes estábamos ilusionados y animados con aquella posibilidad, empezamos a funcionar como Seminario de Biblioteca, de adscripción voluntaria. Me acuerdo que ya han pasado 22 años desde entonces; ya han pasado muchos años y muchas cosas…, pero eso ya lo recordaremos otro día…”

 

P.D. Después del número doble 246-247, del que ya hablé en un post anterior, por haberlo coordinado. La Revista de Literatura de Primeras Noticias ha publicado ya el número 248: un especial dedicado, precisamente, a las “Bibliotecas escolares”, coordinado por Begoña García y en el que participan, entre otras personas, algunas conocidas (por mí) como Guillermo Castán, Gloria Durban, Inmaculada Vellosillo y Luis Miguel Cencerrado… Nuevas reflexiones sobre un tema que avanza despacio, pero que no pare.

 

 

 

BIBLIOTEQUEANDO POR ALMERÍA

De nuevo en danza por tierras andaluzas. Esta vez, en una provincia en la que todavía no había estado, llevado por estos asuntos de la lectura y las bibliotecas (para simplificar): Almería. El pasado 10 de marzo utilicé una vez más esa secuencia viajera que repito frecuentemente: taxi-tren-taxi-avión-taxi-hotel… hasta llegar al lugar de destino. Por la tarde, debía dar una charla o conferencia (esta palabra siempre la percibo grande y ampulosa) en la Biblioteca Villaespesa:

Los orígenes de la Biblioteca Pública Provincial - Biblioteca Pública del Estado "Francisco Villaespesa" se remontan a 1845, cuando, con 500 volúmenes, se creó la Biblioteca del Instituto Provincial de 2ª Enseñanza de Almería. La Biblioteca Villaespesa ha venido desempeñando un importante papel en la educación y ocio de los almerienses, habiéndose celebrado en 1997 el cincuentenario de su fundación.

Había sido invitado por las personas del CEP de Almería que prefirieron ese espacio para el desarrollo del acto: Carmen Cañabate, Ana Gregorio y María José Irigaray. Le pusimos el título de “Leer, escribir, investigar. Repertorios alfabéticos”. Tras la presentación que hizo Carmen, leí algunas páginas que había escrito resaltando la singularidad de las miradas que proponen los distintos libros que pueden caer en nuestras manos, a través de su lectura… Y cómo, a través de dicha lectura, debemos afinar nuestra capacidad de atención y descubrimiento para que, tal vez algunos de ellos, nos sirvan de modelos de escritura en otro momento. Quise también dejar claro el papel de las bibliotecas escolares, su enorme potencial -si son equipamientos como deben ser-, acordes al tiempo que vivimos. Por todo ello, una de las primeras referencias fue ya “en orden alfabético”:

“… Cuando nos introducimos en esa instalación, a través de la lectura, tenemos muchísimas posibilidades de cambiar de personalidad y sentirnos, cada uno: Artista – Bucanera – Conspirador – Detective – Exploradora – Fugitivo – Guardiana – Héroe – Ídolo – Jinete – Labriego – Maestra – Navegante – Oráculo – Pastora – Quimera – Rapsoda – Sabio – Tabernera – Ufólogo – Vendedor – Zíngaro Y es que en la biblioteca escolar puedes probarte un amplio muestrario de trajes a tu medida y compartir vivencias con personajes extraños, y en principio desconocidos, que se dedican a las profesiones más raras y más emocionantes…”

Quería sugerir el trabajo con repertorios alfabéticos; tanto el de creación libre y sorprendente, como el que nos permite realizar pequeños trabajos de investigación manejando la información que en la biblioteca se guarda o se ofrece en variados soportes. Llevé muestras variadas de ABCdarios recogidos en distintos medios: muchos en periódicos. Es posible escribir la crónica-resumen de un acontecimiento deportivo o de otra índole, seleccionando algunas palabras por orden alfabético o hablar de un personaje de actualidad o de una parte del mundo haciendo una selección de términos relacionados, que puedan ordenarse alfabéticamente; o escribir un poema iniciando cada verso con una palabra que siga un orden alfabético e incluso utilizar el alfabeto para realizar un anuncio impreso… Tengo ya unos cuántos ejemplos de todo ello que certifican esa querencia y esa posibilidad… Allí presenté una muestra fotográfica de los mismos para animar al personal, antes de explicar y mostrar los que yo he venido haciendo o impulsando desde hace tiempo. Algunas entradas anteriores de este blog, contienen ejemplos de lo que digo y también los mostré y expliqué su génesis y desarrollo. Algunas personas se quedaron muy impresionadas con la utilización y la construcción de los ABCdarios mostrados y descubrieron un campo o un camino inexplorado por el que les apetecía transitar. Algunos los mostré en formato marcapáginas, como el extraído del libro “Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas” en el que aparece un listado de insultos ordenados alfabéticamente o los juegos de “verbo-nombre-adjetivo” sobre lo que son capaces de hacer las brujas, realizados con chicos y chicas de sexto: “Acosan Animales Acuáticos … Fabrican Fabadas Fáciles … Muerden Manzanas Moradas … Roban Radios Ruidosas …Visitan Volcanes Vacíos…” En otros casos, fueron páginas del blog donde plasmé listados alfabéticos para que trabajaran los chicos o ya publicados en formato cuadernillo… Bueno, tampoco es el momento de relacionarlos todos, sólo quería comentar el hecho. Al final, algunas preguntas, algunas direcciones, algunas peticiones y el gusto de conocer y conocernos con Mariángeles Gonzálvez quien me escribió hace ya unos meses contándome un innovador proyecto de librería, en el que anda enfrascada. Este viaje, no previsto entonces, ha posibilitado que nos conociéramos y pudiéramos hablar un rato.

Y, ahora, una pequeña reflexión sobre el coleccionismo de lo “inútil”, de lo que no tiene valor económico, pero que, en ocasiones, puede proponernos nuevas miradas. El pasado curso ya fuimos testigos de iniciativas parecidas en algunos sobres de azúcar, cuando los coleccionamos en clase e hicimos una pequeña exposición. Desayunaba en el hotel y observé que los sobres de los azucarillos tenían frases curiosas:

“¡Esto del medio ambiente! ¿Será porque ya destruimos la mitad?” – “El mundo no está en peligro por las malas personas, sino por aquellas que permiten la maldad” (Albert Einstein) – “Hay dos formas de vivir tu vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro” (Albert Einstein) – “No sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas” (Albert Einstein) – “Cuando el último árbol sea cortado, el último río contaminado y el último animal aniquilado, nos daremos cuenta que el dinero no se come” (Sabiduría Indoamericana) – “No hay nadie tan rico que no necesite una sonrisa ni tan pobre que no la pueda dar” – “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí, lo hice y lo aprendí (Confucio)”…

 

Y seguro que había más, pero yo me quedé con estas lecturas y estos ejemplares. A veces, es suficiente un trocito de papel para ofrecer un breve pensamiento, una reflexión que puede hacernos meditar e incluso que nos alegra o nos incomoda. De todos modos, está bien empezar la jornada laboral con estas breves lecturas matinales.

El día 11 de marzo (aniversario del 11-M) nos trasladamos hasta El Ejido, advirtiendo desde la carretera lo que ya había visto el día anterior, cuando el avión se acercaba a tomar tierra: un mar de plásticos que albergan invernaderos para cultivar muchas de las frutas y verduras que comemos en invierno en otras partes de la península. Se celebraban las III Jornadas Provinciales de Lectura y Bibliotecas, en el Gran Hotel Victoria de El Ejido. Alicia Navarro fue quien me invitó a participar en las mismas. Me había encargado la conferencia matinal y un taller vespertino. La organización había previsto cuatro talleres simultáneos que había que repetir dos veces. Titulamos el taller: "Leemos y escribimos para que lean y escriban".

El título de la conferencia era: “Lectura, escritura y autoedición desde la Biblioteca Escolar”. Tras la generosa presentación que hizo Ana Gregorio, comencé abriendo este blog y leyendo un breve texto acumulativo y colectivo realizado cinco años atrás, con motivo del primer aniversario del 11-M. Me pareció significativo empezar leyendo un texto del alumnado, escrito cinco años atrás, que hacía referencia a unos hechos luctuosos que tuvieron lugar hace seis años y, además, aprovechar la circunstancia que estuviera escrito en este blog, una de las herramientas que iba a mostrar para hablar de lectura y escritura en la escuela: http://gurrion.blogia.com/2005/031101-11-de-marzo.php Me ocupé posteriormente de presentar el trabajo realizado en nuestra biblioteca escolar a lo largo de los 22 años que cumplió ayer (se abrió a la consulta y el préstamo el día 14 de marzo de 1988), explicando un PowerPoint que resume esa trayectoria modesta pero imparable y mostrando algunos de los materiales singulares que hemos ido produciendo en ese tiempo, conectando de esta manera los conceptos de lectura, escritura y autoedición. Desde la Biblioteca escolar podemos implementar acciones tendentes a leer y escribir y elaborar documentos escritos, con formato de pequeños libros libres. Nos convertimos entonces en modestos editores de obras que sólo existen porque nuestro trabajo y nuestros desvelos han sido encaminados en esa dirección creativa y en esa línea de dejar memoria escrita de lo que vamos haciendo…

Después de una copiosa comida colectiva, en la que nos afanamos con devoción, todas las personas participantes en las jornadas, comenzaron los talleres de la tarde (de una hora y media de duración, cada uno). Los inicié leyendo algunos titulares de noticias encontradas aquella mañana y el día anterior en periódicos serios de Almería. Empezamos con cierto humor y explicando la posibilidad de aprovechar lo que iba a leer para hacer un texto nuevo distinto del desarrollo de la noticia, partiendo de un titular verdadero, pero algo sorprendente. ¡Veamos! Periódico IDEAL (10.3.10): “La alcaldesa de Gérgal vota a favor de urbanizar sus terrenos”. “El senador homófobo de EEUU reconoce que es gay”. “Carla Bruni recibió al presidente ruso sin sostén”. “La cigüeña pasa de María Carey”… ¿No me diréis que aquí no hay tema literario? Y mirando el DIARIO DE ALMERÍA de aquel día (11.3.10): “El Misterio de Coronación preside en Exfiliana la presentación de un disco”. “PSOE y PP se llaman nazis y dictadores en la Diputación de Cádiz”. “Detienen a dos gemelos, expertos en artes marciales, con 2.200 kilos de hachís”. “El 20% de los nuevos medicamentos lanzados en 2009 eran huérfanos”… El sentido del humor era el denominador común del “Cuaderno de escritura” que había preparado para poder ir escribiendo de vez en cuando y para mostrar a los asistentes cómo podemos buscar y encontrar pretextos para la escritura que salgan del abanico clásico de las redacciones escolares. Hacíamos breves paradas para escribir o para explicar algunas de las actividades propuestas y, entonces, iba mostrando los materiales que llevé en mi viaje: libros libres desplegables o no, álbumes de fotos, libritos de recopilación folklórica o de repertorios alfabéticos… Y también lo que podemos hacer a través de las nuevas tecnologías: blog, powerpoint, libros electrónicos… Agradecimiento a las personas que acudieron a los actos matinales y a los vespertinos; a las palabras cálidas y cariñosas con las que valoraron el trabajo y a la atención y al respeto mostrado en todo momento.

Y, cuando finalizó la jornada, algo cansado, mis hadas madrinas me devolvieron a la capital, Almería, y me depositaron en la puerta del hotel. Mucho agradecimiento hacia Carmen, Ana y Mª José por el acogimiento y la compañía, ¡lástima que sufriéramos el síndrome del futbolista!: no pudimos ver la ciudad con detenimiento, ya que la agenda estaba completa. ¡Otra vez será! Y ya al día siguiente, viaje de vuelta. Lluvia fina en la ciudad, antes de partir… Por eso, aproveché el santoral de la edición de La Vanguardia del día anterior (11.3.10) para, una vez acomodado en el avión de la compañía “Andalus”, escribir y recitar “por lo bajini” una letanía de rimas, solicitando a los santos del día anterior que frenen o moderen el asunto de la lluvia en Andalucía:

Santa Rosina, que si sigue la lluvia, sea muy fina”. “San Benito, ¡qué cierren el grifo un poquito!” “¡San Talo, que esto de que llueva tanto, da mucho palo!” “San Fermín, que ya se ha desbordado el Guadalquivir…!” “¡San Eulogio, que cada vez que piso la calle, me mojo!” “¡San Eutimio, llévate las nubes al quinto pino!” “¡Santa Áurea, coño, que deje de llover aquí y lo haga en Logroño!” “San Heraclio, si acaso, muy de tarde en tarde, o sea, un rato!” y “Glorioso San Ramiro, que llueva en Haití, pero bocadillos!”.

No sé si ese repaso al santoral del día ha hecho efecto en la climatología, pero estaba lleno de buenas intenciones. Vuelvo con un excelente sabor de boca y con las pilas recargadas.

 

¡SEÑORAS Y SEÑORES!: ¡LA POESÍA!

A veces, te ofrecen encargos gozosos. Ya me pasó hace un par de años, cuando coordiné el número 229 de la Revista de Literatura de Primeras Noticias (ISSN: 1695-8365). El monográfico de entonces estuvo dedicado a “Lectura y Biblioteca” y conté con la colaboración de 11 mujeres y hombres, amigas y amigos que nos encontramos en un territorio común, dibujado colectivamente. Fue muy estimulante y ahí quedó un documento que trataba de reflexionar sobre la lectura y las bibliotecas escolares y establecer puentes, ofrecer un amplio abanico de posibilidades de trabajo en esa dirección; propuestas reales, experimentadas, para llamar la atención sobre la necesidad de implementar la constitución o fundación de esos establecimientos en todos los centros de enseñanza y fomentar la lectura con distintos perfiles y variados objetivos. Escribí, sobre todo ello, un post resumen que puedes consultar en la siguiente dirección: http://gurrion.blogia.com/2007/122001-lectura-y-biblioteca.php

 

Bueno, pues hace pocas fechas, con algo más de retraso del previsto, ha aparecido un número 246-247 de la mencionada revista. En principio, iba a ser un monográfico dedicado a la “Poesía”, pero ha acabado siendo un monográfico doble, esas cosas raras que tienes los editores, dedicado a Poe y a la Poesía, sin que ambas cosas tengan nada que ver (salvo compartir las tres primeras letras “POE”). De nuevo, hemos dibujado un territorio común donde nos hemos encontrado las siguientes nueve personas, desarrollando esos titulares que veis a continuación:

 

  • Invitación a la poesía por Sylvia Puentes de Oyenard (Uruguay). (Nos habla la autora, de la poesía, como una experiencia emocional que empieza en la infancia y que, por diversas razones, pierde vigencia con el paso del tiempo. Convoca en su texto a distintas voces que iluminan su discurso).
  • La poesía en el aula de Educación Infantil por Sacra Rodríguez Suárez (Extremadura). (A través de una serie de propuestas, metodológica, recursos y actividades, se describe la manera de trabajar y llevar la poesía a clase en los tres niveles del ciclo de Educación Infantil. La autora ofrece múltiples ideas con ese propósito).
  • Un regalo en papel de colores y susurros. Poesía para dar y regalar por Mª Rosa Serdio (Asturias). (Para la autora, la poesía es un “regalo”,  también juego musical y como tal la vivió y la vive. A través del artículo acudimos a un colegio asturiano y compartimos versos y sueños con una maestra-poeta).
  • La poesía ha de vivir dentro del aula por Antonio García Teijeiro (Galicia). (El autor aboga porque la poesía esté presente en el aula de manera natural y ofrece algunas posibilidades e ideas para lograr ese hecho. Por último, ofrece también algunos testimonios de su experiencia personal y algunas reflexiones para lograr los propósitos que se intuyen en el enunciado).
  • Maletas de poesía y de poetas. Actividad desde la Biblioteca Escolar por Mariano Coronas Cabrero (Aragón). (El autor describe una actividad realizada en el CEIP Miguel Servet de Fraga, impulsada desde la Biblioteca Escolar. Tomando los libros de poesía como materiales generadores de lectura, escritura y otras acciones, todo el centro escolar se ve envuelto en esta actividad de dinamización cultural en la que participan directamente el alumnado, el profesorado y un nutrido grupo de madres).
  • Palabras en el aire por Andrea Villarrubia (Andalucía). (Estas líneas escritas por Andrea, profesora de Secundaria y decidida militante a favor de la poesía, sugieren perfectamente de qué trata este artículo: “Creo que el mismo placer que yo encuentro en unos versos deslumbrantes y emocionantes pueden sentirlo mis alumnos. Y esa creencia me sigue empujando a leerles poemas y a conversar sobre ellos”).
  • Verso a verso. Programa de lecturas poéticas para el alumnado de Secundaria por Evaristo Romaguera Escuder (País Valenciano). (El programa Verso a Verso forma parte del Plan de Lectura del Colegio Helios (L’Eliana, Valencia), está preparado por el Seminario del Plan de Lectura y Biblioteca y pretende fomentar las lecturas poéticas en todos los cursos de Educación Secundaria del centro. Un buen ejemplo de cómo trabajar la poesía en Secundaria).
  • Anotaciones sobre poesía y educación por Juan Mata Anaya (Andalucía). (Dice el autor que “la poesía es el territorio de las emociones” y que “el aprecio de la poesía afecta sobre todo a la voluntad y a la conciencia” y dice muchas más cosas en esta colaboración analítica y emocionada).
  • Edición y difusión de la poesía infantil y juvenil en España por Pedro Villar (País Valenciano). (La poesía está herida, se levanta de los versos de los poetas, sufre la indiferencia y la incomprensión hace equilibrios en editoriales y librerías,  pasea esperanzada en las bibliotecas,  en los colegios,  en los institutos y en la mirada de los lectores sensibles y curiosos).

Como veis, he añadido el pequeño resumen que figura, en la revista,  a continuación de cada título de la colaboración y, de ese modo, se puede intuir con algo más de precisión de qué trata cada una de las aportaciones. Personalmente, me he sentido muy contento de poder contar con todos ellos; amigas y amigos que han ofrecido una visión complementaria y dado suficientes pistas y muestras de cómo acercar a niños y adolescentes a la poesía.

Al coordinador de cada número le cabe el honor y la “obligación” de escribir un texto de presentación de la revista y con la reproducción íntegra del mismo, voy a terminar este primer post del mes de marzo:

 

 

¡SEÑORAS Y SEÑORES!: ¡LA POESÍA!

 

Empezó siendo recitada o cantada, pasó a los libros y encuentra perfecto acomodo en webs, blogs, presentaciones en powerpoint, CDs, DVDs… Da muestras de gran plasticidad y atraviesa la criba del tiempo para llegar hasta nuestros días en perfecto estado. Conquista espacios nuevos para que los potenciales lectores puedan ver estimulada o satisfecha su curiosidad desde diferentes frentes; desde distintos ángulos sensoriales. La poesía sigue vigente y, aunque sea patrimonio de una minoría, resultan irrenunciables sus aportes: la expresión de los sentimientos más personales e íntimos, el perfil de denuncia social, la prestidigitación verbal de que hacen gala sus autores, la épica, el verso y la rima, el reflejo que provoca el autor o la autora en el lector o en la lectora, la fascinación, la musicalidad…

 

Esta revista está dedicada monográficamente a la poesía. No es la primera vez que eso ocurre ni, probablemente, será la última. Creemos que la poesía sigue siendo una de las mejores maneras de expresar la sensibilidad, las emociones y que, además, puede tener un amplio potencial pedagógico. Las personas que participan en esta publicación dedican parte de sus esfuerzos educativos a buscar caminos que conduzcan a los niños y niñas, a los adolescentes y jóvenes, a descubrir y estimar esta forma de expresión, esta rama de la literatura. Son ellos quienes, con sus palabras, nos acercan el concepto y nos desvelan las posibilidades que ofrece:

 

 

Afirma Sacra Rodríguez que la poesía podríamos decir que es palabras, belleza, sentimientos, sensibilidad, ritmo, emoción, magia, musicalidad, rima, encantamiento, juego, sonido, imágenes, evocación, plasticidad, imaginación …” Pedro Villar, por su parte, opina que La poesía está herida, se levanta de los versos de los poetas, sufre la indiferencia y la incomprensión,  hace equilibrios en editoriales y librerías,  pasea esperanzada en las bibliotecas,  en los colegios,  en los institutos y en la mirada de los lectores sensibles y curiosos”.

Juan Mata nos recuerda que el amor por la poesía surge, sobre todo, a través del oído. “Aprender a leer poesía requiere un largo y previo periodo de escucha porque la poesía fue desde el principio un arte oral”. Para Sylvia Puentes, “La poesía para niños es un juguete sonoro y colorido que nace del pequeño universo que rodea al infante y se vuelve danza, vuelo, flor.

Antonio García Teijeiro se muestra contundente cuando afirma que Quien siente en su interior la punzada del verso, no se va a desprender jamás de su cicatriz”. De ahí lo importante que es contagiar a los pequeños el poder de la palabra poética. Si le preguntamos a Rosa Serdio por la poesía, entre otras cosas, nos dice “para mí la poesía es un don, un regalo rítmico, sobre todo a edades tempranas, en ese instante dorado de la infancia donde todo se graba con huella imperecedera”.

La poesía no se escribe para ser diseccionada o inspeccionada como si fuese un objeto en un laboratorio. Creo que la poesía es el género literario que mejor da expresión a las emociones”, escribe, desde su larga experiencia Andrea Villarrubia y Evaristo Romaguera, impulsor de recitales poéticos en su instituto, dice que “en cada recital, la biblioteca se llenó de palabras y silencios. Se oyeron baladas de otoño,  voces para el invierno, palabras de amor y  melodías de primavera”.

 

Por lo demás y, como coordinador accidental de todas estas personas, estas amigas y estos amigos, sólo me queda expresar el deseo de que los afortunados y afortunadas que se hagan con un ejemplar de esta revista, la lean con serenidad y curiosidad. De ese modo, es posible que descubran algunos secretos que hacen de la poesía un arte especial: el de mezclar las palabras más hermosas con los sentimientos más hondos para generar algo nuevo: el poema, como máxima expresión del vivir, del sentir, del percibir y del padecer del ser humano. Y de paso, podrán conocer algunos caminos, fácilmente transitables, para las niñas y niños de Infantil y Primaria y también para los adolescentes que cursan la Enseñanza Secundaria; caminos que Sacra, Pedro, Rosa, Sylvia, Antonio, Mariano, Juan, Andrea y Evaristo desbrozan con emoción, deslindan con pericia y en los que actúan como guías experimentados para acompañar, sugerir y sorprender.

 

POR TIERRAS DE JAÉN

Hay viajes que incorporan, sorprendentemente, un perfil circular; de modo que lo que quedó iniciado hace mucho tiempo se retoma y uno puede tener la sensación de que no ha pasado el tiempo al encontrarse cara a cara con algunas personas con las que coincidió en el pasado. Podríamos llamar a ese fenómeno “cerrar círculos” o completar itinerarios, que quedaron abiertos y difuminados hace muchos años y que, pasado el tiempo en grande o en pequeña cantidad, se presenta ante nosotros la posibilidad de retomarlos, rememorarlos y cerrarlos momentáneamente o realizar nuevas aperturas que se completarán en el futuro…¡Qué intriga!, ¿no?

 

Viajamos con Mercè al sur, con una reiterada información meteorológica desfavorable que nos tenía algo preocupados. Es posible que por esas tierras de Andalucía no hayan padecido una temporada de lluvias tan amplia e intensa como la que les ha azotado este otoño-invierno. Una vez finalizado el viaje, ya de vuelta en casa siguen las noticias de inundaciones sorprendentemente grandes e inesperadas, que causan enormes pérdidas y un tremendo dolor. No se han cebado en producir víctimas mortales, pero la pérdida de la casa y los enseres que uno ha ido construyendo y acumulando como parte de su propia historia debe producir un dolor hondo y desconsolado que te deja muy mermado de ánimo y energía…

 

El itinerario de salida siempre es movido: taxi hasta Lleida, tren hasta Barcelona, avión hasta Granada y taxi desde ésta ciudad, que no vimos, hasta Jaén… Ana Gómez puso todo el empeño para que fuéramos por esas tierras. Ya estuve hace un par de años y recibí un trato de alta consideración, de franca amistad, por tanto no hizo falta insistir mucho para convencerme. La ventaja y la novedad en este caso es que iba a viajar en compañía, cuestión siempre preferible, cuando las circunstancias lo permiten, claro.

El día 18 de este mes realizamos el viaje comentado y Ana nos vino a buscar al hotel para acercarnos al CEP de Jaén, que se halla ubicado en lo alto de la ciudad, muy cerca de un extenso castillo (castillo de Santa Catalina), devenido en Parador Nacional, desde el que se aprecia una vista magnífica de la ciudad. Pudimos comprobarlo horas más tarde, finalizada la sesión, cuando realizamos un curioso recorrido nocturno para poder apreciar una muy atractiva vista nocturna de la ciudad, en la que destacaban las dos “catedrales” de la misma  (si se me permite la broma): el edificio de El Corte Inglés y la Catedral de verdad, que es sorprendentemente grande, monumental, una pieza única del Renacimiento andaluz, construida entre los siglos XV y XVIII y en cuya construcción participó el arquitecto Andrés de Vandelvira.

 

Nada más entrar en el CEP tuvimos un encuentro inesperado, de los nombrados al principio. Una de las personas asistentes  a la Jornada era Paco Fuentes, maestro jienense, con quien compartimos los dos primeros cursos de nuestra andadura pedagógica en Canovelles (Barcelona), en la segunda mitad de la década de los setenta. Fue un encuentro inesperado que nos llenó de alegría porque tuvimos una estrecha relación, tanto personal como profesional. Y quedó para un próximo viaje (nuestro hacia Jaén o suyo hacia Huesca) poder estar más tiempo juntos (también con su compañera Gabri que ese día no estaba presente). A la vez saludamos también a Raúl Vacas (con quien vamos coincidiendo este curso en diversos sitios: Burgos, Mérida y ahora Jaén) y con quien tenemos ya una relación abierta y distendida, aderezada con componentes humorísticos de ida y vuelta y cultivada con el intercambio de cartas y materiales… Raúl está encantado con la publicación reciente de su libro “Esto y ESO” y sus amigas y amigos muy encantados también de verlo tan contento.

 

Comimos con todos los participantes a las “III Jornadas Provinciales para Coordinadores/as del Plan de Lectura y Bibliotecas Escolares” y conversamos también con Gloria Durban y con Ana, nuestra anfitriona, y nos echamos unas risas hasta la hora de comenzar la sesión de trabajo. A partir de las cuatro y media, Raúl con el profesorado de Secundaria y yo mismo con el de Primaria, tratamos de mostrar algunas posibles líneas de trabajo y algunos planteamientos animosos para que el personal encuentre caminos nuevos, creativos, más o menos sorprendentes a la hora de trabajar en el aula o desde la biblioteca escolar; ofrecer, en definitiva algunos recursos para potenciar el necesario proyecto personal que cada maestro, cada maestra debe ir definiendo a lo largo de su vida, como corresponde a cualquier persona que vaya perfilando y dominando su oficio.

Todo transcurrió sin problemas, funcionaron perfectamente las nuevas y las viejas tecnologías y las apersonas asistentes se mostraron receptivas, respetuosas e interesadas en lo que se les mostró, lo cual siempre deja un buen sabor de boca entre quienes “ponen” y entre quienes “sacan”…

 

Por la noche, paraguas en mano, iniciamos un recorrido por las calles de la capital, tendente a tomar unas tapitas para cenar; todo eso tras saludar a Jose, el compañero de Ana Gómez; un ejemplo de amabilidad y hospitalidad, quien ya me había acompañado en mi anterior viaje. Al poco de empezar el itinerario nocturno, una nueva sorpresa: conocer a Javier Milla, colaborador desde hace unos pocos números de la revista El Gurrión con una sección denominada “El fotógrafo y los pajaricos”. Javier, al margen de su actividad profesional, siente una atracción tremenda por el mundo de las aves y es capaz de recorrer varios cientos de kilómetros o cruzarse el país para poder fotografiar una especie, un “pajarico que aún no tiene”. Podríamos decir que es un coleccionista de fotos de aves. Sus fotos son realmente maravillosas. Estaba predestinado que en una ciudad –Jaén- donde hay una taberna desde 1888, llamada “EL GORRION”, un día, encontraríamos un fotógrafo que “trabajaría” para la revista “EL GURRIÓN” de Labuerda.

 

El día 19 amaneció como amanece en muchos puntos de Andalucía, últimamente, lloviendo. Aún así, nos desplazamos Ana, Jose, Raúl, Mercè y un servidor a Baeza y Úbeda, ciudades Patrimonio de la Humanidad desde 2003. Paseamos por sus calles, vacías de gente, con el paraguas abierto y los abrigos apretados porque no sólo llovía, también hacía un frío que pelaba. Interrumpimos nuestros paseos para echarnos al cuerpo bebida y comida caliente y contrarrestar el frío exterior en varias ocasiones. Las dos ciudades tienen mucho que ver y que disfrutar. Estando por allí era ésta una visita obligada. Además, en Baeza pudimos visitar el aula donde trabajó Don Antonio Machado, a quien profeso un amor poético viejo y consistente. Me acordé de la estancia en Baeza de hace un par de años y de la foto que nos hicimos con Antonio G. Teijeiro, flanqueando la imagen, el busto del poeta. Además de los edificios no puede irse uno de Baeza sin probar los “virolos”: “un poema comestible de hojaldre y viento” que lleva el nombre del mote de la familia que los fabrica.

 

Acompañamos a Raúl hasta Linares a coger el tren de regreso a su añorada y salmantina Rodasviejas y allí se produjo un nuevo reencuentro. En 1976, en el cuartel de Barbastro, coincidí haciendo la mili con José Faya, un maestro de Jaén. Desde la finalización del servicio militar no habíamos vuelto a vernos y ahora, las circunstancias han hecho posible retomar la conversación que dejamos aparcada hace 34 años. Allí, en Linares, frente a la estación de tren, recordamos brevemente algunos pasajes de aquella aventura que truncaba durante más de un año nuestro deseo de trabajar y nos sumía en “el tiempo de la inutilidad”, rodeados de unos mandos maleducados y gritones (la mayoría) que decían y nos hacían hacer cosas sin sentido… José es ahora director de un instituto y los dos nos vimos con la misma estatura, pero con muchas más arrugas, je, je.

 

Por la noche, tras pasar por la capital para recoger algunas cosas, estábamos ya en la casa de campo de Ana y Jose, en compañía también de dos “pequeñajas”, muy agudas, simpáticas revoltosas, que nos enseñaban palabras en inglés y que querían que les dijéramos palabras y frases en catalán (Y que traducían con sorprendente facilidad): Luna y Celia…Y de dos perritos, juguetes de las niñas, que aunque viven y se refugian en otra casa, cuando llega Luna y sus papás, acuden a ésta “ipso facto”. Al día siguiente salió el sol y aprovechamos el regalo para recorrer el monte. Estábamos frente a Martos (caserío blanco y muy atractivo en la distancia, al pie de una peña grande), aunque separados por varios kilómetros, en una casa rodeada de olivares colonizando las suaves y sucesivas colinas, en las que también quedaban restos de la vegetación original: coscojas, robles, encinas y otros arbustos. Un lugar precioso, en el que se apreciaban las manchas blancas de pequeños cortijos aislados donde, generalmente personas mayores, siguen trabajando esforzadamente para cultivar el olivo… El paseo nos regaló sensaciones y paisajes maravillosos: estar solos en el monte, rodeados de pequeñas colinas y vaguadas, todas cubiertas de olivos que, en filas interminables ascendían y descendían por ellas;  No escuchar ni un ruido estridente, sólo la cadencia de nuestras voces, acompañando el paseo o los breves descansos, más para mirar detenidamente que para descansar, porque los desniveles no eran fuertes; saludar a algunas de las personas que habitan los cortijos aledaños, personas que han vivido allí toda la vida y que nos hicieron sonreír con su visión de la vida, con su característico acento y que nos sorprendieron en algún caso con insólitas aficiones. Por la tarde llegó Javier de nuevo, el hombre de los “pajaricos”; venía de la Sierra de Cazorla de fotografiarlos. Nos mostró sus capturas fotográficas (www.javiermilla.es) y nos dejó boquiabiertos, una vez más. También llegaron los padres de Celia y me enteré que su padre –Jorge- ha trabajado e investigado en torno a los pozos de nieve en algunas zonas de Andalucía. Le regalé un “gurrión” y le hablé de que también en Huesca se han investigado y quedamos en ponernos en contacto y en intercambiar documentos. ¡De sorpresa en sorpresa, vaya! Fue un día intenso y muy agradable, haciendo fuego, paseando, comiendo, charlando y haciendo fotografías al entorno, aprovechando el sol inesperado que iluminó el paisaje y nuestra estancia.

 

Al día siguiente, domingo, amaneció lloviendo. Partimos a buena hora hacia Granada, parando a almorzar en Alcalá la Real, para iniciar el viaje de regreso: primero, avión hasta Barcelona. Allí aún pudimos comer con nuestra hija Ana y su abuela Leonor, y luego tren hasta Lleida y el taxi que nos dejó en Fraga pasadas las seis de la tarde...

 

Ana y Jose fueron unos anfitriones extraordinarios a quienes profesamos ya eterno agradecimiento y a quienes pensamos agasajar como se merecen cuando decidan explorar los rincones de Sobrarbe. Con ellos quedó abierto un nuevo itinerario, sembrado ya de sólidas sensaciones, de momentos inolvidables… A veces la vida es maravillosa porque te da la oportunidad de estar al lado de la gente que merece la pena; encuentros que organiza el azar y en los que descubres un montón de felices coincidencias… Por tierras de Jaén hemos realizado un hermoso viaje y vivido sensaciones “jondas”.

 

 

CINCO TESTIMONIOS Y OPINIONES

He recogido en pocos días algunas citas que me han llamado la atención. Algunas son cortas y otras algo más largas; están sacadas de distintos periódicos y libros, se refieren a distintas personas y abordan temáticas también diferentes. En general, son textos breves que darían en el aula (sobre todo en las de Secundaria, pero también en el Tercer Ciclo de Primaria) para pequeños debates o, por lo menos, para realizar alguna ronda de opiniones que motivara la reflexión y la expresión oral. Si cumpliéramos ese propósito con algunas de estas citas, ya podríamos estar satisfechos. Ahí tenemos, pues, estas cinco propuestas de debate y consideración.

 

 

1.. David Handelman – 48 años (guionista de “El ala oeste de la Casablanca”)

(La Vanguardia, 20 de enero de 2010)

 

-         ¿Veía usted la tele siendo niño?

-         Me encantaba. ¡La tele me enseñó a leer!

-         ¿En serio?

-         Mi madre me dejaba viendo unos dibujos animados, y después venía un curso de inglés para extranjeros… Yo tenía tres añitos y, viéndolo, aprendí a leer. ¿Quién decía que la tele no es instructiva?

-         ¿Cuál era su programa favorito?

-         Casi todas las demás cosas, casi lo que sé de la vida… ¡lo aprendí de Bugss Bunny! Ópera, ciudades, sentido de la vida, humor…

 

2.. Mario Vargas Llosa. La amistad y los libros. El País, 7 de febrero de 2010, en la sección “La cuarta página

 “Me ocurre muy rara vez sentir esa urgencia por conocer personalmente a los autores de los libros que me conmueven o maravillan. Me he llevado ya algunas tremendas decepciones al respecto y, de manera general, pienso que es preferible quedarse con la imagen ideal que uno se hace de los escritores que admira, antes que arriesgarse a cotejarla con la real. Salvo que uno tenga la aplastante sospecha de que vale la pena intentarlo.”

 

3.. Orhan Pamuk (Premio Nobel de Literatura 2006). Sobre la lectura de novelas – en “La maleta de mi padre” – Ed. Mondadori, Barcelona, 2007

 

La realidad se desvela gracias a la imaginación del novelista y se convierte en un segundo mundo al que tenemos que enfrentarnos. (...)

Leyendo novelas es como sentimos que también el mundo en que vivimos, al igual que los cuentos, no es sino la ficción de alguien, así como la manera en que salen a la luz las palabras escondidas y veladas por familias, escuelas y comunidades; y, lo más importante, las novelas nos posibilitan reflexionar sobre ese mundo. (...)

Sabemos que lo que estamos leyendo es producto de la imaginación del autor, pero también que está hecho con materiales del mundo en que vivimos. Las novelas no son del todo fantasía ni del todo realidad. Leer novelas significa enfrentarnos a la imaginación del autor y a una realidad a la que pertenecemos y en la que hurgamos con curiosidad.

Mientras leemos una novela sentados en un rincón o tumbados en la cama o en un sofá, nuestra imaginación trabaja constantemente yendo y viniendo entre el mundo novelesco y el nuestro. (...) En ocasiones trato de traer ante mi mirada, uno por uno y en la geografía correspondiente, a los lectores que están leyendo una novela, retirados en un rincón, sentados en una butaca. Entonces cobran vida miles, decenas de miles de lectores dispersos por ciudades de los cuatro puntos cardinales que al leer un libro imaginan los sueños, los personajes y el universo del autor. Ahora esos lectores, como el mismo autor, están usando su imaginación, están intentando ponerse en el lugar de otro. Esos son los momentos en que se agitan en nuestros corazones la tolerancia, la modestia, la ternura, la compasión y el amor: la buena literatura no apela a nuestro poder de juzgar sino a nuestra capacidad de ponernos en el lugar de otros.”

 

4.. Antonio Muñoz Molina en “Puro misterio, en el número 951 de Babelia, 13 de febrero de 2010)

“… La poesía es un estado de máxima intensidad expresiva que muchas veces está ausente de los libros de versos y sin embargo puede saltar como un chispazo en medio de una novela, o en una música, o en las imágenes de una película. La poesía es aquello que sólo puede percibirse con una forma peculiar de atención, algo que está materialmente en el sonido de las palabras pero también en el silencio y el espacio en blanco que hay detrás de ellas y en la resonancia que provocan. La poesía es un primer impacto que ha de ser continuado por una larga revelación, por la conciencia de un significado que es a la vez más claro y más misterioso en cada lectura y nunca se repite idéntico. La poesía es para ser leída en silencio unas veces y otras veces en voz alta, y su lectura no se acaba nunca, ni siquiera cuando nos sabemos los versos de memoria. La poesía nos devuelve a un mundo anterior a la escritura en el que las palabras tenían una exclusiva presencia física en el sonido de la voz y en el recuerdo que las preservaba…”

 

 

5.. Pilar Salvo (Zaragoza, 1891-1936). Cómo se funda una biblioteca infantil. Pilar fue maestra comprometida e innovadora en Zaragoza, Directora de las Escuelas Jimeno Rodrigo del Barrio de las Delicias. Una de las cosas que hizo a lo largo de su vida fue la apertura de una biblioteca escolar para niñas en su colegio; biblioteca que pudo abrirse en abril de 1936 y no en 1932 como ella había pensado.

 

“El maestro debe tomar una parte activa en la magna obra del resurgir de España, secundando y ayudando al Estado en la acción social que la escuela debe realizar si en verdad deseamos que sea una Institución eficaz y viva.

La Escuela, tal como la concibe y la exige nuestro tiempo, no puede sentirse completa si a la suma de sus conocimientos primarios no sabe imprimírsele una ampliación y prolongación de sus prácticas tradicionales: leer, escribir y contar. Por eso hoy, al celebrar la Semana del Libro en la Escuela a mi cargo, he de exponer un proyecto de Biblioteca Infantil que hace tiempo concebí.

Como para la formación de dicha Biblioteca Infantil, la Escuela carece de recursos propios, habrá de recurrirse para la adquisición de libros y mobiliario a los donativos voluntarios que quieran hacer los amigos de la Escuela y favorecedores de esta obra post-escolar, cuyos donativos en metálico no podrán exceder de cinco céntimos anuales por donante, únicamente, y como donativos de mayor cuantía que la expresada se admitirán libros, siempre que la junta que para regir la Biblioteca ha de nombrarse, entienda que dichos libros son propios para el objeto y naturaleza de esta Biblioteca. Esta labor ha de ser encomendada principalmente a la maestra y a los padres de las alumnas, que siempre y con gran entusiasmo la secundan en todo cuanto pueda redundar en beneficio y engrandecimiento de la Escuela.

Para dar principio de vida a esta Biblioteca, previa autorización de la autoridad que compete, y aprobado su reglamente, se mandarán pliegos de papel a cuántos centros colectivos nos quieran favorecer con su ayuda dependiendo el éxito de la intensificación y acierto de esta labor. En dichos pliegos, el donante estampará su firma y su óbolo, cinco céntimos, irá a engrosar el capital con que principalmente ha de formarse esta biblioteca.

Los pliegos de firmas de los donantes se archivarán con todo esmero; ellos serán testigos de la historia de la Biblioteca.

La biblioteca se inaugurará el día 12 de octubre de 1932, en recuerdo a que ese día concebí la idea de crearla, concepción que fue debida a que por la Prensa me informé de que en dicho día 12 del próximo pasado, con motivo de mi fiesta onomástica, quisieron obsequiarme las madres de mis alumnas, a título de homenaje, con un álbum de firmas. No lo consentí por estimarlo inmerecido y no admitir el dispendio que para ellas suponía, pero impuse a cada firmante la obligación de entregar cinco céntimos para destinarlos a la adquisición de un libro, primer volumen que figurará en la Biblioteca de la Escuela.

Cuajó la idea y se redactó el reglamento, fue aprobado en el Gobierno Civil y lo publicamos para ejemplo y modelo de los demás maestros”.

 

(Texto extraído del catálogo de la exposición “Biblioteca en guerra”, celebrada en la Biblioteca Nacional de Madrid entre el 15 de noviembre de 2005 y el 19 de febrero de 2006 y de cuya edición son responsables Blanca Calvo y Ramón Salaverría, que fueron también comisarios de la citada exposición).

 

Quiero aclarar que la quinta cita es un texto algo diferente del resto y que fue publicado por primera vez en el número 21 de la revista Vida Nueva. Quizá encontremos en el texto algunas expresiones que nos llamen la atención y también un fuerte contenido ideológico… ¡Estamos en 1932!, no lo olvidemos. La he colocado en esta selección porque la autora “funda” una pequeña biblioteca en un tiempo imposible y yo, a quienes hacen esto les tengo una alta consideración. Por cierto, recomiendo encarecidamente hojear, leer y consultar el libro-catálogo de la exposición “Biblioteca en guerra” (492 páginas) del que son coordinadores, como ya he dicho, Blanca Calvo y Ramón Salaverría. Creo que es un documento extraordinario. Y, ya de paso, procurad echar un vistazo al número 175 de la revista Educación y Biblioteca (no hay edición digital), recién salido, con un dossier dedicado a la bibliotecaria aragonesa María Moliner y su trabajo como “organizadora de las bibliotecas de Misiones Pedagógicas en Valencia”; un dossier que han organizado y coordinado, los nombrados: Blanca y Ramón y que recoge los informes que María Moliner escribía tras las visitas a los pueblos donde el Patronato de Misiones Pedagógicas había ya dejado algunas bibliotecas de cien volúmenes y que ofrecen y nos dan una visión curiosa, triste, esperanzadora… María Moliner tenía 35 años y cuatro hijos de dos a ocho años en ese tiempo…Una auténtica pionera en esto de las bibliotecas, además de redactar el extraordinario Diccionario de uso del español, empezado en 1950 y tan reeditado y citado desde hace tiempo y conocido popularmente como “el María Moliner”.

 

EL GURRIÓN 118

Esta semana he dejado en la “incubadora” un nuevo “gurrión”. Y hoy quiero hablar de ello, antes incluso de que salga de máquinas y pueda desplegar sus alas en las manos de cualquier suscriptor o suscriptora, de cualquier lector o lectora.

 

Anuncio que el “pajarico” viene crecido y que tiene 52 páginas, repletas de textos y fotografías de las más de treinta personas que han participado en su confección. Probablemente ése sea una de sus valores más sólidos: que es una obra claramente colectiva en la que muchas personas aúnan su creatividad y su esfuerzo para cooperar en la realización de una “obra”. Cada número de “El Gurrión” es un ejemplo claro de lo que era trabajar “a vecinal”; eso sí, con un enfoque un poco diferente, puesto que los “vecinales” se realizaban obligatoriamente, porque eran contribuciones de trabajo que todos los vecinos del pueblo debían realizar para sacar adelante una obra o una faena de índole municipal y aquí las aportaciones son voluntarias.

 

También resulta curioso el hecho de que la revista sea un territorio de encuentro, de personas bien distintas, que mandan sus breves o extensas colaboraciones desde distintos puntos geográficos, con la particularidad –en un buen número de casos- de no conocerse entre ellas, de no conocernos entre nosotros. Un territorio de encuentro, pero también una posibilidad real y trimestral de poner en las manos de una comunidad de lectoras y lectores, unas reflexiones, unas historias que esas personas quieren contar, quieren divulgar. Por tanto, “El Gurrión” es claramente una tribuna o un altavoz desde el que quienes escribimos en él, damos a conocer nuestro trabajo. Como, además, la revista puede leerse en Internet, la comunidad de lectores y lectoras ha aumentado considerablemente.

 

Como director-coordinador-animador o lo que sea, de este vehículo de comunicación alternativo, siento especial respeto y admiración por las personas que, sin haber nacido en Labuerda ni en Sobrarbe, se han enamorado de este territorio y, una manera de mostrar su amor a esta tierra es escribiendo sobre ella y para ella, de manera regular e incansable, sin ninguna retribución económica ni esperanza de que la haya en el futuro… Esas aportaciones, no tienen precio y son realmente dignas del mayor de los elogios.

 

Y hoy quería aprovechar esta circunstancia para nombrar a algunas de esas personas colaboradoras y comprometidas con la causa; aquellas que todavía están activas, porque hubo otras que nos dejaron para siempre, aportando un buen número de colaboraciones valiosas y otro número importante que estuvieron un tiempo comprometidas con la revista, pero que, por propia iniciativa, dejaron de escribir cuando lo consideraron oportuno. Victoria Trigo sería ahora mismo quien ostenta el record de constancia, pues sus textos han aparecido en todos los números de la revista, desde el número 34 (febrero de 1989). Su contribución ha puesto en valor muchísimos rincones de la comarca e invitado indirectamente a lectoras y lectores a seguir su camino; al margen de otras colaboraciones relacionadas con su militancia en defensa de la naturaleza o de sus viajes por otros puntos del país. Carmen I. García comenzó en el número 65 (noviembre de 1996) y, aunque con intermitencias debido a esos episodios vitales que tanto nos comprometen, sigue presente entre la nómina de fieles colaboradoras. En el número 71 (mayo de 1998) comenzó Irene Abad sus aportaciones y sus trabajos de investigación y sus entrevistas siempre han encontrado acomodo en estas páginas, hablando de arqueología u homenajeando a las mujeres de Sobrarbe. Luis Buisán es también un ferviente colaborador y un extraordinario divulgador de vivencias  personales y colectivas en el entorno rural de La Solana, conde nació y transcurrió parte de su vida; así mismo, con frecuencia nos ofrece sus mesuradas opiniones y observaciones, las de un hombre excelente conocedor de su tierra. He encontrado su primera aparición en el número 76 (agosto de 1999), coincidiendo con la de Emilio Lanau quien, desde entonces, se ha convertido en el cronista detallado de la acción municipal de gobierno y, durante un tiempo, de la vida de la Asociación Cultural Cocullón que, de esa manera, ve recogidos por escrito sus proyectos y sus logros. Luis Romay escribe sonetos desde el número 85 (noviembre de 2001) y José Luis Ara viene ocupándose de los juegos tradicionales aragoneses desde el número 90 (febrero de 2003)…

 

Bueno, pues, cuando tengas oportunidad de hojear el número 118 de EL GURRIÓN te encontrarás con las nuevas aportaciones de casi todos los nombrados: Victoria nos lleva “De Bielsa a Tella por el Portiello” y nos cuenta su recorrido de “Más de mil kilómetros a golpe de mochila” por la Vía de la Plata. Carmen, trae noticias de “Los Torren de Labuerda y Guaso”; Luis B. homenajea a los “Antepasados presentes”, nos regala un catálogo de citas personales y recuerda a un personaje popular: Miguel Capalbo de Ginuábel. Emilio aportará la crónica municipal del ayuntamiento, Luis R. el soneto de cada trimestre y José Luis nos describirá el “lanzamiento de albarca”, en el apartado de juegos tradicionales aragoneses… Pero hay más, mucho más, porque dos colaboradores de reciente y contundente irrupción en la revista, fieles y con artículos de gran calado, como son Anny Anselin y Luc Vanhercke, nos ilustran con generosidad sobre las aves: “Contamos pájaros porque los pájaros cuentan”; Miguel Ángel Buil escribe unas líneas recordando al fallecido Miguel Cortés; Rosa Pardina, que ya se ha convertido en colaboradora habitual desde hace unos cuantos números, recomienda los dos libros de cada “gurrión” y nos desgrana sus “Lecturas de invierno”; Gorka Bilbao nos explica cómo se fraguó su colección de esquelas y Blanca Sanz nos manda un relato relacionado con gorriones, basado en un hecho real; Esteban Trigo nos hace reír con sus “Travesuras de antaño” y Jesús Castiella inicia una serie de colaboraciones dibujadas que se titularán “Viajando por la provincia”. Ramón Bosch, por su parte, dibuja una “barana” de San Vicente de Labuerda; Javier Milla, en su serie “El fotógrafo y los pajaricos” nos habla de la lavandera blanca y de la cascadeña y Eleuterio Pueyo nos trae noticias de la reunión folklórica anual que se produce en Tella, al lado del dolmen. Antonio Pla desvela algunos “¿Porqués? por el Valle de La Fueva y también hay correos electrónicos recibidos y ocho personas que completan una doble -esta vez-  Galería de lectoras y lectores (Alicia y Manel, Mercè y Mariano, SilviaLuz, Luc, Mercedes, Marisa y José María), mostrando la revista en lugares tan alejados como Vietnam, Londres, la Patagonia, Ushuaia, Montevideo, Cartagena de Indias y más próximos como Sádaba, en la provincia de Zaragoza...  En mi caso me ocupo de algunas crónicas de acontecimientos sociales como la presentación en Plan de los actos relacionados con el 25 aniversario de la caravana, las fiestas de San Sebastián y Santa Águeda de Labuerda o de escribir un recuerdo sobre la visita que hizo Jordi Solé a Labuerda; de igual manera, el relato de las "Noticias de amigos y suscriptores" o la de los "Latidos comarcales", la reseña de dos libros relacionados con la comarca y ofrecer unas pinceladas de humor en la recuperada sección “Tras el muro”, entre otras cosas…

 

Y ya para terminar este post os copio debajo la presentación de este número, que es un recordatorio del papel importante que juegan las fiestas de invierno como lugares de encuentro y cohesión social en los pueblos de Sobrarbe y hasta de lucha contra el frío que nos “acotola” estos días. Veamos:

 

“Las fiestas de invierno hacen de esta estación un tiempo más llevadero. Es posible que la climatología no esté siendo excesivamente virulenta por nuestro territorio, en cuanto a bajas temperaturas, nevadas y otras demostraciones de potencia de la naturaleza, pero, no cabe duda que, las fiestas que se organizan en los pueblos de Sobrarbe por estas fechas, la dulcifican. San Antón, San Sebastián, San Pablo, Santa Águeda, la Ferieta, Carnaval… vienen con hogueras y parrillas, con reuniones y bailes, con personas que viajan y se desplazan para compartir una comida, una cena, un reencuentro, varias conversaciones… Ante el acoso de la noche temprana y de la “bruxina” que “corta el hipo y la mayonesa”, las gentes de ésta y otras comarcas “inventaron la fiesta” que pone plazos amables a la vida: cuando se termina una, ya se piensa en la organización y desarrollo de la siguiente y así sucesivamente… hasta que la primavera ofrezca horizontes más amables y cálidos de tiempo y otras alternativas en las que ocuparse (preparando los huertos, comenzando las tareas de siembra y plantación, invitando al paseo y la excursión…)

 

No hay más que echar un vistazo estos días  a la prensa provincial o regional y ver la cantidad de pueblos que ofrecen su cara más festiva: reuniones, hogueras, bailes, expresiones risueñas, “carrillos rusientes”… Es la mejor alternativa a lo feo que nos rodea, a esa retahíla diaria de noticias que nos hablan de desastres, de asaltos a la inteligencia, de corrupciones varias, de desmembramiento de los pilares éticos de la sociedad, de comportamientos incívicos, de guerras y violencia, de abusos y acosos miserables… Que la fiesta sea noticia, es una buena noticia, y desde El Gurrión, lo celebramos con mucho entusiasmo…”

 

Espero, de verdad, que si tienes la oportunidad de tomar esta revista en tus manos, puedas mostrar un rostro de satisfacción tras haberla leído, por haberte adentrado en un territorio curioso y sorprendente que es lo que pretende ser cada trimestre el nuevo número de El Gurrión. Justo en ese momento en el que acabes tu lectura, una buena parte de las personas nombradas con anterioridad estarán ya pensado, tomando notas o escribiendo las colaboraciones del número 119 que saldrá, si nadie lo remedia, el próximo mes de mayo. http://www.elgurrion.com

 

 

P.D. Esta noche habrá fiesta de carnaval en mucho sitios y también en otros se celebrará la fiesta la semana próxima o más adelante. Que lo pases bien si participas en algún sarao carnavalero. Y no olvides que mañana es San Valentín, por si tienes alguna cuenta pendiente...

DOS ASUNTOS BIBLIOTECARIOS

Este primer post del mes de febrero quería que hiciese referencia a la biblioteca escolar, contando dos historias diferentes. Por un lado, la asistencia a una nueva actividad de formación, a la que acudimos en pareja (Nati, la madre y Mariano, el maestro) y, por otro, la aparición de un nuevo número de Bibliotelandia, el boletín de la biblioteca escolar del CEIP Miguel Servet de Fraga.

La actividad de formación era doble: una sesión en Biescas, que debía versar sobre asuntos de lectura, escritura y trabajo alternativo en el aula y de la que debía ocuparse el maestro y una segunda en Sabiñánigo, media hora más tarde. En ésta participamos los dos (la madre y el maestro) aportando esa visión complementaria que pueden ofrecer dos personas con responsabilidades y ópticas diferentes, sobre algunos aspectos del trabajo desde la biblioteca escolar y la colaboración para mantenerla viva.

 

1.- Viaje a Biescas y Sabiñánigo

 

Ir de Fraga a Sabiñánigo supone recorrer la provincia de Huesca de sur a norte, casi en su totalidad. No en vano, Biescas se halla a unos 28 kilómetros de la frontera francesa. Habíamos adquirido un compromiso de acudir a estos dos lugares, en el mismo viaje, el pasado curso pero, por distintas razones, no pudo materializarse aquel compromiso. Este año hemos podido realizarlo (día 3 de febrero de 2010) y trabajar en dos sesiones con el profesorado de Biescas, por un lado y con los asistentes a las Tertulias bibliotecarias en el CEIP Puente Sardas (maestros y maestras, profesorado venido de distintos centros de la comarca) de Sabiñánigo, por otro.

 

En Biescas, el encuentro duró algo más de hora y media; tiempo para abrir la maleta de materiales y sacar de su interior muestras evidentes de cuadernillos de trabajo, libros libres, álbumes de cromos, libritos realizados desde la biblioteca escolar, trabajo con repertorios alfabéticos… Ofrecer algunas ideas, en definitiva, para iniciar algunos trabajos alternativos a la práctica tradicional en el aula. Es ingenuo pensar que con ese tiempo disponible y con la cantidad de materiales aportados nadie vaya a cambiar de la noche a la mañana, pero es bueno escuchar otras voces y ver personas que han ido definiendo algunas líneas alternativas de trabajo… Luego, el reposo de la información recibida y el tiempo puede que animen a algunos a variar algo su metodología y a otros a mantenerse en un proceder similar al expuesto, en el que ya estaban asentados.

 

Finalizada la sesión, rápidos al coche para viajar a Sabiñánigo. La sesión en el CEIP Puente Sardas duró algo más de dos horas. En la puerta del colegio estaba anunciada la actividad titulada: “Familias y biblioteca escolar”. Tal como hicimos en Huesca, hace unos días, o en Monzón, el pasado curso, tratamos de ajustarnos al máximo al título de la actividad, mostrando aquellas estrategias o materiales que incidían en esa relación que anunciaba el cartel de la puerta. El encuentro resultó “itinerante e interactivo”: lo iniciamos en la biblioteca (luminosa y bonita) para proceder a los saludos y al refrigerio reparador que tomamos todas las personas que íbamos a participar y lo continuamos en el aula de idiomas para proyectar algunas diapositivas de un PowerPoint y asomarnos a la web del cuentacuentos. Seguidamente, regresamos a la biblioteca para proceder al desarrollo del resto de la ponencia: la explicación más concreta, con más detalle de lo que hemos hecho y hacemos y la muestra de los materiales elaborados a lo largo de los años… Mostramos igualmente algunos materiales y estrategias utilizadas para contar los cuentos y describimos el proceso de participación y la implicación de las madres en ese punto. Destacamos también la importancia de las madres que colaboran en la ornamentación que consiguen cambiar, cada cierto tiempo, la faz de la biblioteca.

Frecuentes fueron las preguntas e intervenciones de los asistentes, interesados en clarificar algunas explicaciones, en conocer con más detalles cómo se habían generado algunos de los materiales mostrados o de qué modo se usaban otros y en saber algo más de algunos procesos, hasta enriquecer de verdad la sesión. Dejamos algunos materiales de regalo y nos bajamos también algunas reflexiones y algunas ideas “robadas” a compañeros y compañeras de fatigas…

 

Y mucha gratitud, por nuestra parte, por el trato, la asistencia y la actitud. Aunque el viaje fue largo, mereció mucho la pena y pudimos cumplir con aquel compromiso que empezó en el otoño de 2008 y que no hemos podido materializar hasta el invierno de 2010. A veces, las cosas son increíblemente largas, pero cuando acaban bien, resultan enormemente agradables.

(Probando cosas nuevas, ya veremos...)

http://www.slide.com/mscd?bnc=bnc&pxcid=-pbrYcV7RUg9h74iL9eckDz088IZRxdWFxSpFkFMwVXzeCiuIGH3aO0rYhKipcxZ&nc=1

 

2.- BIBLIOTELANDIA NÚMERO 61

 

 Hoy viernes, hemos recogido en la imprenta un nuevo número de este veterano boletín de biblioteca. Está mal que yo lo diga, pero creo que además de “veterano boletín”, podríamos definirlo como “rareza bibliotecaria”, a juzgar por la reducida cantidad de bibliotecas escolares que editan boletines como estrategia de conexión entre la instalación escolar y las familias del alumnado que las frecuenta. Como es probable que dentro de poco tiempo podamos consultarlo a través de Internet, en formato pdf, no voy a extenderme mucho. De todo su contenido, sólo quería ofrecer el texto-ABCdario de la portada y la referencia al hermanamiento con un colegio de Managua.

 

ANIMALES QUE DA GUSTO LEERLOS

 

Cualquier actividad que organizamos desde la Biblioteca Escolar pretende siempre acercar los libros al alumnado o el alumnado a los libros, para propiciar encuentros memorables. El trimestre pasado, la exposición de libros ofrecía títulos relacionados con los animales salvajes y la Biblioteca los acogía y mostraba para invitar a su lectura. Ahí va este ABCdario relacionando nombres de animales que protagonizaban esos libros y de niñas o niños que acudieron a mirarlos y leerlos. Es un conjuro para que esos encuentros, de los que hemos hablado, se produzcan con más intensidad.

 

Avestruz para Luis y Mari Cruz.

Ballena para Ernesto y Elena.

Canguro para Enrique y Arturo.

Delfín para Nerea y Fermín.

Estornino para Macius y Saturnino.

Faisán para Ricardo y Elián.

Gato para Lupe y para Paco.

Hiena para Chus y Malena.

Iguana para Antonio y Osama.

Jabalí para Iván y Noemí.

Koala para Francisco y Nayara.

León para Nati y José Ramón.

Morsa para Mercè y para Borja.

Narval para Melchor y Gaspar.

Ñandú para Sulamita y Abdú.

Oso polar para María y Pilar.

Pecari para Lourdes y José Mari.

Quebrantahuesos para Luis y Consuelo.

Ratón para Encarna y  Asunción.

Serpiente para Jesús y Vicente.

Tejón para Ana y Ascensión.

Urogallo para Daniel y Pelayo.

Varano para Víctor y Mariano.

Wallaby para Arantxa y para Mari

Yak para Santi e Isaac

Zarigüeya para Guillermo y Manuela.

 

 

Bueno, ahí queda un nuevo ABCdario, relacionado en este caso, con la actividad puesta en marcha en la biblioteca escolar en el primer trimestre: en torno a los “animales salvajes”. Lo que sigue es una de las noticias que recoge este número 61 del boletín:

 

Por otra parte, mantenemos viva la comunicación con el profesorado y el alumnado del colegio Doris María Morales Tijerino de Managua, haciendo intercambio de cartas todos los años. En el envío que hicimos a finales del pasado curso, además de las cartas escritas por el alumnado de sexto, les hicimos llegar las últimas publicaciones del colegio: Bibliotelandia y Mírame y varios libritos libres hechos en algunas clases, así como varias páginas de los periódicos con textos y fotografías de las victorias del Barça (puesto que eran muchos los que se confesaban seguidores de este equipo, en la anterior comunicación). En diciembre, cuando llegó la remesa de Nicaragua nos enviaron, junto con las cartas, varias fotografías en las que se ven chicos y chicas hojeando y leyendo todos esos materiales”. Digamos que nuestra intención era ofrecer soportes de lectura originales: todas las publicaciones del colegio lo eran y las páginas sueltas de El País, Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, La Vanguardia y Público que ofrecían información deportiva también resultaban soportes originales de lectura en Managua, claro.

 

Bibliotelandia nació en noviembre de 1989 y ya ha cumplido veinte años. A lo largo de sus páginas (y más en los últimos años, que suele encartar doce páginas por número) podemos ir rastreando buena parte de la historia de la biblioteca, que es como decir una parte de la historia del colegio. Todo lo que fijamos por escrito para preservarlo del olvido, en los colegios, es razonable y tiene sentido. Que pasen unos buenos carnavales y que febrero nos saque, un año más, de lo más profundo del invierno.

P.D. Hoy es Santa Águeda, así que felicidades a quienes celebren esta fiesta.