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ABCDARIOS DE VERSOS

Hacía tiempo que no abordaba este tema en mi blog. Cierto que esa afición mía a trabajar con el orden alfabético, la he cultivado sobre todo al margen de esta herramienta, pero también aquí he dado cuenta de algunos resultados. Está claro que uno necesita encontrar una razón, un estímulo para proponerse hacer algo y al no tener este año la presión diaria de estar con los chicos y no tener que preparar nada en concreto “para mañana”, la mente está en otros lugares u ocupada en otros asuntos…

De todos modos, andaba hoy dándole vueltas a la figura de Miguel Hernández, aprovechando la circunstancia de que este año se cumple el centenario de su nacimiento; y quería diseñar un trabajo que pudiera aprovechar el próximo curso en el aula y en el que hubiera una parte de actividad que se desarrollara necesariamente con medios informáticos: selección de páginas de interés en la Red que nos hablen de su vida y de sus poemas, pero también del tiempo histórico que le tocó vivir, personas que influyeron en su vida…

He empezado por localizar las palabras clave que respondiesen a esas preocupaciones mías… y luego, leyendo sus poemas, he notado una vez más, la fuerza (casi telúrica, en algunos casos) de sus versos y he pensado en el ABCdario que sigue, en el que ofrezco una selección aleatoria de sus versos (de las muchas que podría hacer, que podrías hacer si te animaras a seleccionar tu propio “ABCdario de versos” y hacerle un particular homenaje a Miguel Hernández…); versos sacados de poemas de distintos libros de su autoría: “Cancionero y romancero de ausencias”, “Viento del pueblo”, “El hombre acecha”… Ahí van:

 

Andaluces de Jaén, aceituneros altivos…

Beso soy, sombra con sombra. Beso, dolor con dolor…

Carne de yugo ha nacido, más humillado que bello, con el cuello perseguido…

Dale al aspa molino hasta nevar el trigo…

En cuclillas ordeño una cabrita y un sueño…

Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma…

Gozar y no morirse de contento…

He poblado tu vientre de amor y sementera…

Ibas a ser la flor de las esposas, y a pasos de relámpago…

Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares…

La cebolla es escarcha cerrada y pobre…

Menos tu vientre todo es confuso, menos tu vientre todo es futuro…

No salieron jamás del vergel del abrazo…

niÑos iguales que agujeros resecos, hacen vibrar un calor de ira pura…

Oigo un latido de cartas navegando hacia su centro…

Pintada no vacía: pintada está mi casa…

¿Quién salvará a este chiquillo menor que un grano de avena?...

Rodea mi garganta tu agonía como un hierro de horca…

Si me muero, que me muera con la cabeza bien alta…

Todo está lleno de ti y todo de mí está lleno: llenas están las ciudades…

Un carnívoro cuchillo de ala dulce y homicida…

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran…

eXasperado llego hasta la cumbre de tu pecho de isla…

Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas…

Zarza es tu mano si la tiento, zarza…

 

 

¿Y para qué puede servir un ABCDario como éste? Pues para leerlo, rememorar algunos poemas (si alguna vez hemos leído a Miguel) o tararear lo que recordamos de las grabaciones de Joan Manuel Serrat…Y sentir la fuerza que se intuye en los versos. O quizás para sumergirnos en uno de sus libros, buscar uno cualquiera de los versos aquí seleccionados y leer el poema completo (por primera vez o releerlo una vez más…). Si estamos metidos en asuntos escolares o bibliotecarios, además de lo anterior, podemos proponer escribir a partir de algunos versos especialmente sugerentes. Debo decir que he pasado un buen rato, entretenido, en silencio, leyendo, buscando, disfrutando de la fuerza de las palabras que entrelazó Miguel, cuya vida quedó segada a los 31 años: una edad impropia para morir y menos enfermo en una cárcel, para vergüenza de quienes lo propiciaron y permitieron.

 

Y para poder mirar y sentir de otra manera, buscando un pequeño y nuevo reto, he pensado en su amigo Rafael Alberti, compañero de generación, además y longevo representante de la misma: la inimitable Generación del 27. El reto nuevo, como decía, ha consistido en elegir un nuevo ABCdario de uno de sus libros, su primer libro: “Marinero en tierra”, por el que recibió el Premio Nacional de Literatura en 1925… Y ver que la lectura de estos versos elegidos deja un regusto diferente del que nos ha dejado la voz de Miguel… Ésta, la de Rafael, es una voz esencialmente de añoranza marinera, pero un punto festiva:

 

¡Ay niña, no te las manche la tinta del calamar!...

Branquias quisiera tener, porque me quiero casar…

Colgadura, no muralla, pone a tu calle la mar…

Del barco que yo tuviera serías la costurera…

El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar!...

Fuera de la mar, me perdí en la tierra…

Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra…

Ha nevado en la luna, Rosa-Fría. Los abetos patinan por el yelo…

Infancia mía en el jardín: las cochinillas de humedad…

¡Jee, compañero, jee, jee! ¡Un toro azul por el agua!...

Leñador, no tales el pino, que un hogar hay dormido en su copa…

Madre, vísteme a la usanza de las tierras marineras…

Nadie sabe geografía mejor que la hermana mía…

Ojos tristes, por la banda de babor… ¿A dónde irán?...

Pirata de mar y cielo, si no fui ya, lo seré…

¡Qué altos los balcones de mi casa! Pero no se ve el mar…

Retorcedme sobre el mar, al sol, como si mi cuerpo fuera el jirón de una vela…

Si yo nací campesino, si yo nací marinero…

¡Tan bien como yo estaría en una huerta del mar…!

Un silencio escarchado te rodea, destejido en la luz de sus fanales…

Verde, lenta, la tortuga. ¡Ya se comió el perejil, la hojita de la lechuga!...

Yo te hablaba con banderas, hija de la panadera…

Zarparé, al alba, del Puerto, hacia Palos de Moguer…

 

Y como no hay dos sin tres, he añadido la voz de Federico García Lorca, compañero de los anteriores; el más universal de los poetas de aquella generación, a pesar de que su vida también quedó truncada violentamente al inicio de la Guerra Civil: Fue asesinado por los fascistas y hace poco fue noticia periodística el intento fallido de localizar su tumba. Al igual que con Alberti, he optado por centrarme en un solo libro: Romancero gitano y extraer de los poemas que contiene el libro, esta retahíla de versos por orden alfabético que, leídos, nos dejan un regusto de profunda sensualidad …

 

Antonio Torres Heredia, hijo y nieto de Camborios…

Brisas de caña mojada y rumor de viejas voces…

Cuando las estrellas clavan rejones al agua gris…

De acero, si puede ser, con las sábanas de Holanda…

Ella se quitó el vestido. Yo, el cinturón con revólver…

Fue la noche de Santiago y casi por compromiso…

Guardia civil caminera lo llevó codo con codo…

Huye, luna, luna, luna, que ya siento sus caballos…

Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan…

La luna vino a la fragua con su polisón de nardos…

Me porté como quien soy, como un gitano legítimo…

Niños de cara imposible en la orilla se desnudan…

niÑa, deja que levante tu vestido para verte…

Otros de rubor cansados encendieron un candil…

Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos…

Quebraron opacas lunas en los oscuros salones...

Rumores de tibia aurora pámpanos y peces cambian…

Su luna de pergamino Preciosa tocando viene…

Tres golpes de sangre tuvo y se murió de perfil…

Un cielo de mulos blancos cierra sus ojos de azogue…

Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas…

Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela,…

Zapatos color corinto, medallones de marfil...

 

Tres poetas, tres nombres que no necesitan apellido: Miguel, Rafael y Federico. Tres voces diferentes que con este sencillo ejercicio de seleccionar versos y luego leerlos, nos dejan un tono diferente, nos proponen reflexiones distintas, nos dibujan universos que poco tienen que ver y que son el reflejo de unas circunstancias de vida bien diferentes, aunque compartieran –mientras pudieron- un mismo tiempo histórico. Para terminar este mes de enero, frío mes invernal, me ha parecido interesante regalaros estos juegos poéticos a los que seguro que les sacáis partido. Y sino, “abrigaros con la buena poesía” y veréis que el invierno se torna más amable, más cálido y acogedor.

VIEJOS PAPELES (VII)

Las faenas que uno empieza debe terminarlas con dignidad. Lo aprendí de pequeño y procuro aplicármelo. Dejé este trabajo de prospección y buceo en asuntos pasados a punto de finalización y hoy lo retomo para rematarlo. Fueron dos años, dos cursos escolares con el mismo grupo de alumnado: 5º y 6º de EGB (1982-83 y 1983-84).

 Eran tiempos netamente diferentes. Como no había ni “carrera docente”, ni aluvión de proyectos, ni grupos de trabajo incentivados, ni necesidad imperiosa de puntos para oposiciones y puestos de trabajo… nos lanzábamos a la aventura a pecho descubierto. Individualmente o en pequeños grupo, cuando alguien sugería una línea de trabajo que gustaba, nos volcábamos para desarrollarla sin esperar absolutamente nada a cambio. Ese perfil del trabajo, basado en la innovación y la ilusión desmedida, hoy no está de moda y sólo algunos veteranos conservamos ese espíritu vocacional de un trabajo que se ha complicado notablemente; en ocasiones por una atomización irracional de responsabilidades y faenas que, es posible, nos conduzca  o nos está conduciendo ya, a algún punto no deseado (dicho así para no ser apocalíptico).

 

Bueno, voy a lo que iba… Tengo en mis manos el número 6 de LA FIGA. Revista fechada en junio de 1984 y con un dibujo de una fragatina en la portada: un dibujo claro y bonito de Antonia P. La “Presentación y Despedida de la revista” incluye un breve texto de ánimos vacacionales y luego están las firmas de todos y todas: 35 personas; una clase con mucho calor humano, ja, ja.

Las tres páginas siguientes están dedicadas al “huerto escolar”. El relato inicial es un texto de Julio L. que comienza asÍ: “Un día, Mariano el maestro, nos comentó la posibilidad de tener un trozo de tierra para trabajar un pequeño huerto. Pasaron algunos días y poco antes de Semana Santa, el Ayuntamiento nos dio el permiso para utilizar un trozo de tierra que había comprado a su anterior propietario…” En realidad el trozo de tierra estaba cerca del colegio, pero fuera del patio. Con el paso de los años conseguí que se destinara una zona del patio a huerto escolar y allí trabajamos con modestia y con ayuda de algunos padres que venían a labrarlo y de algunos compañer@s que echaban una mano, pero ya en este blog se recoge también la “unidecisión”, pedagógicamente insostenible, de acabar con él para convertirlo en un “parque temático de columpios” (una metamorfosis muy medioambiental y muy pedagógica, sin duda). Bueno, pasamos de tema.

 

Una página del periódico está destinada a comentar una actividad que hacíamos en la que trabajábamos poemas de autores conocidos. Dividíamos un folio en cuatro partes. En una copiaban el poema, en otra lo comentaban; en un tercer cuadro lo dibujaban y en el cuarto escribían unos rasgos biográficos del autor. Íbamos guardando las hojas y al final de curso, preparábamos una portada bonita y grapábamos todas las hojas de modo que cada cual disponía de un libro personal de poesía y de poetas, realizado por él mismo. Una actividad que aún es posible realizar, 25 años después, sin duda. Total que la página citada está compuesta por los textos valorativos de la actividad: cuatro textos firmados pro Amaya, Alberto, Julio y Óscar: Dice Óscar, entre otras cosas: “La poesía no me gusta mucho. Cuesta algo de entender. Sé que es bonita pero no la sé apreciar. Hacerlas ya me gusta más, porque me entretengo…” Alberto comenta: “Lo primero que hago para componer una poesía es hacerme un borrador. Luego ordeno y corrijo los versos hasta que suenan bien…”, Amaya dice que “… hay poesías que reflejan costumbres y cosas de otras época o de otros países; en realidad, la poesía abarca todos los temas imaginables” y Julio puntualiza: “… En la poesía uno expresa su opinión ante algo, por lo que la libertad de expresión es en este caso muy importante”.  Y ya que hablamos de poemas, este es el que escribió Dolores M.: “La vida es muy bella; / para unos corta / y para otros eterna. / En ella jugamos. / En ella aprendemos. / En ella brincamos… / No hay cosa más alegre que el vivir. / No hay cosa más triste que el morir. / En fin… / ¡Qué se le va a hacer, / si la vida es así”. Y Antonia P. nos trae unos versos divertidos, tomados del recuerdo oral familiar: “Una noche de verano llovía. / En las corrientes de un río seco / tres pájaros muertos revoloteaban. / Arranqué a correr en cueros, / con las manos metidas en los bolsillos. / Llegué a mi casa, cerré la luz / y apagué la puerta. / Me quité la ropa / la acosté en la cama / y yo me colgué de la percha”. Unos versos para arrancar una sonrisa y también para servir de base para posibles actividades de reescritura, tomándolos como punto de arranque.

 

La siguiente página se titula: “Refranes. Sabiduría popular”: una colección de 30 refranes “primaverales”, en castellano o en catalán, aportados por el alumnado: “En mars, tal com me trobo me´n vaig”. “Marzo pardo, señal de buen año”. “Cuan lo mars marseja, lo abril cantaleja”. “Para marzo quemó la vieja el sayo”. “Abril y mayo, llaves de todo el año”. “Mayo hortelano, mucha paja y poco grano”. “Pel juny, la falç al puny”…

 

En la sección “Noticias de la clase” encontramos algunas curiosidades. Ahora los son más debido al paso del tiempo y porque al leerlas uno evoca otros momentos emocionantes de una escuela más sorprendente y participativa:

.. “El Muy Ilustre Ayuntamiento nos ha enviado tres libros de lectura por participar en el concurso de slóganes para una campaña de limpieza que pretenden realizar”. Éstos son algunos de los que mandamos: “La papelera es un banco, ¡abre tu cuenta corriente” (Alberto) o “¿Quieres limpieza?, pues ¡empieza, empieza!” (Toni)…

.. “En clase hemos construido terrarios en los que hemos colocado diferentes animalillos. Cada grupo, en un doble folio, tenemos que hacer un trabajo de observación. Tenemos salamanquesa, mosca, saltamontes, lagartija…”

.. “Dos representantes de clase, elegidos por votación, fueron a visitar al Ministro de Educación y Ciencia al Centro de Recursos de Ballobar el pasado 25 de mayo (1984). Cuando llegó el ministro, se reunió con los maestros del centro y seguidamente atendió a los representantes que habían acudido. Los de nuestra clase le entregaron una carta de los niños de 3º y le preguntaron por el colegio nuevo, a lo que él les contestó que seguramente en el año 1986 ya estaría hecho. Por la tarde, los dos representantes contaron en la clase su aventura”.

.. “Ya son dos las veces que nos han hecho daño en el huerto. La primera nos arrancaron todas las plantas y en la segunda han pisado y destrozado tres matas de lechuga y ha arrancado dos matas de maíz. Todo lo demás se ha salvado del ataque”.

.. “Hemos recibido del hogar del jubilado tres libros por nuestra participación en un pequeño concurso con un mural con textos y dibujos”.

 .. “Tenemos cuatro vidrieras pequeñas pegadas en los critales de las ventanas; las hemos hecho imitando las de las catedrales góticas, con cartulina negra y papeles de colores transparentes”.

 

Libros antiguos” es el título de la siguiente página, en la que se relata la actividad de traer a clase libros y materiales escolares de la escuela que vivieron los padres o los abuelos de chicos y chicas. De cada objeto aportado se rellenaba una ficha identificativa con el año de edición o de uso, quién lo utilizó, precio, propietario… Después de un tiempo, hicimos una puesta en común sobre todo lo expuesto y ahí se recogieron también algunas de las conclusiones o de las aportaciones. El libro más antiguo era una “geometría” de 1.904. La ilustraciones estaban dibujadas en blanco y negro. Algunos libros estaban escritos para niñas y otros para niños y había varios con letra manuscrita… ¡Sorprendentes cuestiones para estos escolares de finales del siglo XX!

 

Tres páginas están dedicadas a narrar las peripecias de una “Salida a la ermita de San salvador”: “El día 29 de mayo salimos a las nueve de la mañana en un autocar. Desde Fraga cogimos la carretera de Torrente y, al cabo de unos cuatro kilómetros nos introdujimos por un camino sin asfaltar… Desde lo alto observamos el valle del río. Como el Cinca en esta zona se encuentra en su parte baja, observamos los meandros y también un trozo del río Segre…” Salidas para tomar conciencia del medio geográfico, paisajístico, histórico en el que vivimos, realizadas con mas entusiasmo que precauciones (aunque siempre se han tomado las razonables, claro) con el fin de observar y estudiar las cosas “in situ” y, olvidarnos de vez en cuando de los tediosos libros de texto. Una salida que nos permitía hacer algunas observaciones sobre flora y fauna, sobre la acción del hombre y sobre la geología (abundantes fragmentos de sílex, yeso y roca caliza). El relato termina así: “Estando en lo alto, pasaron tres aviones a toda velocidad y uno de ellos pudimos observarlo bien porque pasó cerca”. ¡Qué más se puede pedir!

 

Y siguiendo con las salidas, las tres páginas siguientes cuentan el viaje de fin de curso a Barcelona, realizado el día 13 de junio: “49 chicos y chicas y dos maestros acompañantes”. La visita se centró en el Parque Zoológico (en aquellos años, pocos, muy pocos lo habían visitado). Se cuenta cuánto llamaron la atención la actuación de la orca Ulises y la visión de Copito de Nieve (seguramente las dos “estrellas” que ha tenido el zoo de Barcelona a lo largo de su historia). También se visitó el castillo de Montjuich y el Pueblo Español y por último, nos acercamos al aeropuerto para ver cómo despegaban y aterrizaban los aviones (otra novedad para casi todos).

 

La penúltima página recoge una selección de “Noticias” aportadas, leídas y comentadas en clase: “El Presidente de la DGA, Santiago Marraco ha visitado Fraga para hablar del bilingüismo; ha visitado también  a la familia Arellano, los ceramistas” (12.1.84). “Saha Saha, la madre de Chu Lin, el oso panda que nació en Madrid, murió ayer de una gastritis. A la osa muerta la van a disecar” (19.10.83). “En la discoteca de Madrid, Alcalá-20, se ha producido un incendio con 81 muertos, la mayoría asfixiados por el humo” (17.12.83). “En la fábrica de camisas se han producido problemas laborales ya que se ha hecho un plan para ir reduciendo la plantilla. Esto afectará a muchas mujeres” (24.4.84) … La última página (la página 20) está dedicada al cómic, como siempre. El personaje protagonista, Rigo, se va de vacaciones y uno puede ir leyendo sus peripecias: “cantando bajo la lluvia, se encuentra con una rubia” o “¡Qué espeluznante, visita a un elefante!”…

 

Seguiré desvelando materiales de otro tiempo, pero aquí finaliza esta serie titulada “Viejos papeles”. Aunque revisaré otras publicaciones, buscaremos una nueva titulación de los post para no hacer la serie demasiado larga. No sé cuantos de los alumnos y alumnas que tuve esos dos años guardan todavía algunos de los ejemplares de estos trabajos. Hasta es posible que hayan desaparecido todos los ejemplares y sólo queden los míos. He pasado unos buenos ratos leyendo y recordando y viendo que muchas de las actividades que hacía 25 años atrás, hoy todavía podrían ser muy novedosas…

 

 

LAS PEQUEÑAS Y SORPRENDENTES COSAS DEL DÍA A DÍA…

Una de las cosas más sorprendentes de la vida es lo que nos depara la vida misma por sorpresa. ¡Jo, diréis, qué listo, afirmar que lo sorprendente es la sorpresa…! Quiero decir que, además de lo que uno tiene más o menos planificado, la vida se mueve alrededor y te convoca, te sorprende, te reclama, te ofrece, te lleva y te trae, te orienta y te desorienta, te junta o te separa…

 

Como las imágenes de nevadas siguen siendo frecuentes en los informativos y hasta en la prensa, vuelven a mi retina y a mis oídos las imágenes y las palabras de Lorenzo Ortas, montañero aragonés que estuvo dando una charla en Labuerda el pasado 3 de enero. Lorenzo participó en diversas expediciones al Himalaya y las imágenes proyectadas mostraban glaciares y campos de nieve de espectaculares grosores. No llegó a la cima, pero estuvo en la cordada aragonesa que sí la hizo en 1991 en el Everest y tampoco pudo llegar a lo alto del K-2 (“la montaña asesina”, como se le denomina o “La montaña sin retorno”, título del libro que cuenta esa peripecia dramática), cuando otro grupo de alpinistas amigos si llegaron pagando con su vida (1995). Una vida sembrada de logros colectivos, de aventuras en grupo, de amistades fraguadas en las dificultades y de dolorosas ausencias. ¿Qué te atrae, qué os atrae de la montaña para arriesgar la vida en cada ascensión?: “La posibilidad que tienes de que tus sueños se hagan realidad, se cumplan”, contestó Lorenzo. Siempre que veo un documental, escucho una conferencia, leo una crónica de alpinismo, contengo la respiración y me quedo asombrado ante tanto esfuerzo, tantas penalidades, tanto riesgo…

 

Una de las faenas que me encarga mi amiga Marta (revista “Educación y Biblioteca”) es la lectura y reseña de libros que le envían a la redacción. Suele dejar a mi albedrío cuándo leerlo y cuándo escribir la reseña; luego ella lo publica en el número que está preparando cuando se la mando o en el siguiente. La verdad es que no deja de ser un trabajo que hay que realizar, pero esa circunstancia también me obliga a echar un vistazo, leer u hojear algunas publicaciones que, de otro modo, no conocería y por las que muy probablemente no me interesaría. Estas fechas pasadas, me ocupé del libro “Guía para bibliotecas escolares”, un volumen de cerca de 400 páginas, en el que colaboran 15 personas aportando, cada cual, una ponencia de un curso-máster sobre el tema. El libro está editado por “A Universidade da Coruña” y, como pasa ya hace tiempo con el tema de las bibliotecas escolares, gran parte de los contenidos del libro ya están escritos y publicados en otras obras de referencia.

 

Y como hablaba de sorpresas, hace pocos días, recibí un libro procedente del Ministerio de Educación de la República de Chile que llegaba por recadero desde el aeropuerto de Sevilla (¿?). El libro lleva por título “Leamos juntos. Orientaciones para fomentar la lectura en familia” (ISBN: 978-956-292-254-8) y lo más sorprendente, fue encontrar en el interior un texto firmado por mí, sin que nadie antes me hubiese invitado a hacerlo o comunicado que iba a ponerlo. Se trata de un texto que escribí en 2004 por encargo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y que titulé “Escuela y familia. Miradas confluyentes” y que se convirtió en un díptico de la colección “Punto de lectura”. Fue una sorpresa agradable porque, a diferencia de otros casos lamentables, en éste se reconoce y explicita la paternidad del documento y se identifica su procedencia; de modo que me hizo ilusión verme ahí, aunque como la felicidad nunca es completa, al final del libro, cuando habla de los autores, encontré una errata “imperdonable”, ya que hablan de mí como nacido en Fraga y, aunque ya llevo muchos años viviendo aquí, por nada del mundo voy a renunciar a mi condición de “gurrión”, nacido en Labuerda, je, je.

 

La siguiente sorpresa también tiene que ver con los libros. Resulta que la Clínica Universidad de Navarra ha abierto una pequeña línea de publicaciones que “pretende ser un homenaje, a través de sus historias,  a las personas que sufren la enfermedad y que, paradójicamente, sacan gracias a ella lo mejor de sí mismas”. Al ritmo de un librito al año, va publicando, de la mano de prestigiosos escritores esas historias. Esta semana recibí varios ejemplares del número 3 de la colección: “Noticias de la nieve”, de Gustavo Martín Garzo. Los números anteriores fueron escritos por Soledad Puértolas y Juan Manuel de Prada. Amaya Z. es una ex alumna que ahora trabaja en el Departamento de Comunicación de la citada entidad y la que se ocupa de enviarme ejemplares para que los regale a los componentes del Grupo de Lectura del cole.

 

Y también fue una sorpresa muy agradable recibir un sobre con ejemplares del número 51 de “Biblioteca”. Se trata de una preciosa “revista-guía de libros” en color, que edita la Biblioteca Torrente Ballester de Salamanca. Una de sus bibliotecarias y amiga, Isabel S. me había invitado a escribir un texto para la sección “Palabras, libros y lecturas” sobre mi relación con todo ello. Le mandé un escrito titulado “De la carencia de libros a las bibliotecas…” y lo encuentro publicado en las páginas 2 y 3 de la citada revista, con foto y apuntes biográficos del autor y cuatro portadas de otros tantos libros del mismo. Me llevé un alegrón el día que recibí el sobre y le agradecí a Isabel la invitación y el cuidado.

Junto a ese sobre con ejemplares de “Biblioteca” había otra sorpresa en el buzón: otro sobre que venía directamente del Museo Pedagógico de Aragón: un sobre acolchado que guardaba un ejemplar facsímil del libro titulado “Las mujeres de mañana”, escrito por Doña Casilda Manzana de Quintillá (maestra de la Escuela Nacional de niñas de Tolva – Huesca) y publicado en 1927. Víctor Juan, el Director de dicho museo, está construyendo un fondo de publicaciones de interés, rescatando algunas obras que se publicaron en el pasado y que pueden ser muestra evidente de personalidades avanzadas, de maestras y maestros que veían más allá de los tiempos en los que vivían y que dejaron huellas que conviene refrescar. Ésta es la publicación número 16 del Museo Pedagógico de Aragón. Un apunte más, Doña Casilda murió a los 66 años, en 1954, año en el que yo nací…

 

Este sábado pasado finalizaba el tiempo de exposición de la colección de “viñetas humorísticas sobre el libro y la lectura” que presté a la Biblioteca Pública de Fraga para su exhibición en una de sus salas. La exposición ya estuvo en marcha el pasado curso en el colegio, siendo visitada por distintas clases y un resumen de lo que dio de si y de sus contenidos está publicado en el número 59 del boletín Bibliotelandia (enero de 2009). Esta vez, contra todo pronóstico, los medios de comunicación se hicieron eco de la misma varios días, culminando todo en un reportaje que se publicó en la página 11 del Heraldo de Huesca del día 9 de enero, con el título de “Humor encerrado en bocadillos”. Ahora ese medio centenar de viñetas ampliadas y plastificadas (que son una selección de la colección que guardo) viajarán hasta Zaragoza, al Centro del Profesorado y Recursos Juan de Lanuza para que una de las asesoras: Marina M. la vaya pasando por los distintos colegios que estén interesados en trabajarla. Y lo hará conjuntamente con otras láminas que forman otra exposición que llamamos “Animalectores” (una colección de ilustraciones, sacadas de los libros de LIJ, en las que aparecen animales leyendo) y que ya lleva tiempo itinerando por colegio y bibliotecas… Son pequeñas iniciativas a las que se les puede sacar un rendimiento pedagógico interesante, que cuestan poco dinero y que nos gusta compartir.

 

Esta semana, bajamos al colegio de Mequinenza. Estuve dos sesiones con un grupo de maestras y maestros, a finales del primer trimestre y quedaba una sesión pendiente para el día 12 de enero. Nos pusimos de acuerdo con Pili N. para que dicha sesión fuera mixta y en ella participáramos profesorado y madres. La idea era que las animosas madres que en Mequinenza quieren acercarse a colaborar con la biblioteca escolar escucharan el relato de lo que hacen algunas de las que colaboran en la de nuestro colegio y que lo contaran ellas mismas. Como estas cosas son poco habituales, que un grupo de maestras y maestros se junte con madres de dos colegios para intentar sembrar algo nuevo, pues la reunión fue un éxito. Las tertulianas fragatinas explicaron, mostraron los materiales que diseñan y contaron cuentos. Para mí, personalmente, esta posibilidad de que algunas madres vayan participando en actos de formación como éste me parece un gran avance que, como siempre, nada tiene que ver con las redes oficiales; sino que transcurre a través de las redes afectivas y de sentido común que vamos tendiendo quienes estamos en el tajo y conocemos de qué va el asunto…

 

Ayer tarde volvimos a juntarnos un grupo pequeño de irreductibles lectoras en la biblioteca escolar del colegio, para mantener la reunión mensual del Grupo de Lectura NOSOTRASLEEMOS. Era la primera reunión de 2010 y, como siempre, recorrimos un amplio abanico de temas y dimos cuenta de las últimas lecturas que han quedado reflejadas en el “acta” publicada ya en el blog http://nosotrasleemos.bitacoras.com. Os invitamos a entrar en él y a que podáis, si queréis, escribir vuestras sugerencias de lecturas, recomendar libros, escribir resúmenes…

 

Para terminar, dejar constancia de que las sorpresas desagradables también forman parte de la vida y que estos días, la consternación y el estupor tiene un nombre: HAITÍ. Es difícil hacerse una idea del desastre tan tremendo, pero viendo los ojos, la expresión de algunos rostros filmados o retratados, uno siente una mezcla de indignación, hundimiento, dolor… ante un capítulo más del interminable libro de las catástrofes que la humanidad va escribiendo. Es cierto que es impredecible un terremoto, pero es una vergüenza el mantenimiento de los niveles de pobreza que conducen a que los efectos de la devastación se multipliquen de forma escandalosa. No nos olvidemos de aportar alguna generosa ayuda económica para colaborar con quienes están allí enfrentándose al desastre.

LAS PEQUEÑAS COSAS…

 

He tomado algo de distancia temporal para hablar de algunas cosillas de este tiempo vacacional recién pasado. Para hablar, de lo cotidiano, de las relaciones con la geografía en la que vives temporalmente o con las personas que comparten ese espacio vital…

 

Estuvimos unos días en Barcelona y, aunque el tiempo no fue nada bueno, pudimos callejear un rato por el barrio. Pudimos caminar desde el mercat de Sant Antoni (ahora está cerrado porque lo quieren reformar y se ha habilitado una nueva zona permanente para los puestos del mercado y los “encantes” que vendían en el exterior) hasta más allá de las Ramblas. Recorrimos algunas calles del barrio del Rabal: una zona curiosa, en la que se han construido plazas y calles nuevas o un Museo potente como es el MACBA (Museu d´Art Contemporani de Barcelona) que ha canalizado la instalación en sus alrededores de negocios  más o menos  alternativos y que han ayudado a regenerar un espacio bastante degradado. Caminar por esas callejas puede resultar algo inquietante a ciertas horas de la noche, pero durante el día, el paseo se torna, generalmente, pacífico y pintoresco. De vez en cuando, alguna pintada te hace pensar y sonreír: “¿Es ilegal el ave que migra?”, ha escrito con letra descuidada una mano anónima o te invita a detenerte, leer con calma y reflexionar si quieres. El texto está escrito en una oquedad de la pared y ocupa un espacio, al menos de dos metros de largo por otros dos de alto. Dice lo siguiente, con una letra clara y cuidada para que todo el mundo pueda leerlo: “MANERAS DE MATAR. Hay muchas maneras de matar: pueden clavarte un cuchillo en el vientre, quitarte el pan, no curarte una enfermedad, meterte en una mala vivienda, torturarte hasta la muerte por medio del trabajo, llevarte a la guerra, etc. Sólo pocas de esas cosas están prohibidas en nuestra ciudad”.  Esa zona barcelonesa está cerca de nuestra vivienda y la recorremos con frecuencia, cada vez que viajamos a la ciudad. Los domingos por la mañana hemos estado muchas veces en la zona del mercado cambiando cromos de nuestros hijos o mirando libros a precios bajos y otros materiales que uno encuentra entre el maremagnum de puestos, mesas, cajas y gentes, que acuden hasta allí a practicar sus aficiones favoritas: pasear, mirar, ojear, comprar o vender…

 

Cuando llegamos a Labuerda, el tiempo no era mejor. Podíamos vislumbrar, recordando otras navidades, que podíamos pasarlas sin casi ver el sol y, al final, han resultado así. Se cumplieron los peores pronósticos. No fueron días demasiado fríos, pero la lluvia cayó sin cesar y las nubes cubrieron el cielo casi todos los días… En estos casos, lo mejor es quedarse en casa, hacer fuego para estar bien calientes, conversar y leer la prensa o algún libro. También es buen momento para remover algunas cajas o alguna zona de los armarios que hace tiempo no hemos tocado; reordenar los libros o las colecciones… Un par de paseos nos permitió el tiempo y los aprovechamos para recorrer la orilla derecha del Cinca: un día en dirección sur y otro en dirección norte. Acompañando al río en dirección sur, caminamos por la escollera y disfrutamos viendo un caudal generoso, ocupando casi todo el cauce y bien crecido. Había nevado copiosamente en cotas superiores a los mil metros y había llovido posteriormente, por encima de esa altitud en días posteriores provocando un deshielo rápido de parte de la nieve recién caída… El color del agua del Cinca era el color primaveral del deshielo, como primaveral era la fuerza impetuosa de la crecida. Aproveché para hacer unas cuantas fotos, antes de que el nivel alcanzado descendiera, como recuerdo.

 

Una tarde bajaron desde Puyarruego Anny y Luc, dos amigos belgas que vienen colaborando desde hace un tiempo en El Gurrión. Anny estaba interesada en conseguir todos los números posibles de la revista y yo me había comprometido a buscar números atrasados en cajas y bolsas. De vez en cuando, aparece una persona que se interesa por tener el máximo número de revistas posibles y esa valoración especial del trabajo realizado que tal deseo expresa, a mí me conmueve y procuro satisfacerlo. Fue una tarde muy agradable, charlando de muchas cosas, desde el viaje que deben hacer cruzando toda Francia para llegar a este lado de los Pirineos, hasta la comparación de cómo se articula la enseñanza de los idiomas en Bélgia y en España, pasando por la pasión de Luc por los molinos. Hablando de molinos, nos acercamos a las inmediaciones de los restos de los de Labuerda: el molino harinero, inaccesible hoy por las zarzas y matojos crecidos en el camino que lleva hasta la casi invisible puerta (molino de cereales que también era central eléctrica de la que se suministraba el pueblo) y el “Torno” o molino de las olivas, hoy convertido en preciosa casa, donde viven los amigos Vicente e Isabel que, ¡qué fatalidad!, no estaban esos días en Labuerda. Luc pudo fotografíar algunas piedras del exterior, panorámicas generales y yo me comprometí a buscar unas fotos en blanco y negro del interior, hechas muchos años antes de la reforma, escanearlas y enviárselas a su domicilio. Regresamos de nuevo a casa (tras habernos mojado porque estuvo lloviznando todo el rato y no llevábamos paraguas) y aún seguimos hablando de molinos y gurriones un buen rato.

 

Pury Estalayo, desde Madrid, me había enviado varios ejemplares de la revista semestral “ECOS” (subtitulada “Arte y Cultura para la Infancia”), que recibí estos días en Labuerda. Concretamente el número 11, correspondiente a diciembre de 2009. A finales del pasado septiembre, Pury me invitó a escribir un artículo que titulamos “El arte y las bibliotecas escolares”. Ocupa cuatro páginas de la revista y está ilustrado con fotos en color que yo le envié. Me puse muy contento al recibir esos ejemplares y ver cómo había quedado mi colaboración. Curiosamente, hay otro artículo de cuatro páginas que habla de la colección de “libros deplegables” de María José y Álvaro, dos palentinos con los que me pondré en comunicación para ver si los traemos a la sección “Y tú… ¿qué coleccionas?” de nuestro “gurrión”. Fue un estupendo regalo navideño.

 

El segunda paseo por la orilla del Cinca fue en dirección norte. A esa parte del término de Labuerda se le conoce con el nombre de “La Ribera”. Hoy día es una partida muy menguada, debido a los lengüetazos que el río le fue dando con el paso de los años. Cada gran riada, se comía un trozo de huerta, sustituyendo la tierra cultivable por un desolador amontonamiento de cantos rodados de granito, de variados tamaños… Para los pequeños agricultores de Labuerda, cada vez que ocurría esto, era un golpe más a sus pequeñas economías, a sus aspiraciones de supervivencia. Curiosamente, donde en otro tiempo hubo tierra cultivable y cultivada, hoy crece un bosque mixto, en el que abundan los pinos y distintas especies de “sálix”, junto a especies poco habituales en nuestro término: hayas y arces, por ejemplo. El agua arrastra semillas y en las crecidas y decrecidas del río se van quedando en tierra firme y algunas acaban germinando… También es un territorio en el que sobreviven algunas “casetas” de monte, con tejado a dos aguas (de losa o de teja, indistintamente); frecuentemente con dos pisos: en la planta baja se almacenaba hierba recogida en el huerto anexo o herramientas o se colocaba la caballería par descansar y darle de comer… Y en el piso superior podía haber incluso un conejar (en algunos casos aún quedan los “cados” en las esquinas del recinto interior). Restos de otro tiempo y, en definitiva, de un patrimonio etnográfico que se va destruyendo por el paso inexorable del tiempo. El nivel de las aguas del Cinca había descendido sensiblemente desde el anterior paseo y también se habían tornado más azules de color. El puerto nevado y la Peña también con nieve y ambos monumentos pétreos, semicubiertos por la niebla, nos regalaban preciosas imágenes, como también los reflejos en muchos grandes charcos del camino… Esos charcos “a los que te asomas”, y cuando el cielo se refleja en ellos, parecen de una insondable profundidad. ¡Cuántas veces, lo pequeño y cercano te deja maravillado! Volvimos del paseo con un notable botín de fotografías del agua del río, de las casetas, de las montañas y de los reflejos en los charcos: ese efecto-espejo que algunos días es especialmente evocador.

 

Estuve unas horas en Boltaña, en la asamblea anual del CES. El esforzado Centro de Estudios de Sobrarbe que tanto cuesta mantener activo, con la buena voluntad de unas cuantas personas. En Sobrarbe, por las propias condiciones geográficas, nada es sencillo y, al igual que en otros sitios, si hablamos de temas culturales, más complicado todavía. Antes de subir de vacaciones, dejé en la imprenta terminado el número 12 de la revista TRESEROLS (una de las publicaciones periódicas del CES) y fue grato poder recogerla en Boltaña, adonde había llegado un par de días antes de la reunión.

 

El día 3 de enero la cita estaba en Plan, donde se presentaban los actos que se van a desarrollar a lo largo de 2010 para conmemorar el 25 aniversario de la primera caravana de mujeres. Acompañé a mi amigo Enrique Campo (Presidente de la Comarca de Sobrarbe) para visitar a otro amigo de siempre, el actual alcalde de Plan e “instigador” de la primera y las siguientes caravanas, José Mº Fantova. Delante de la oficina de turimos de Plan nos concentramos a escuchar los breves discursos de estos y otros políticos mientras nevaba copiosamente, poniendo una nota climatológica de autenticidad, ¿acaso es raro que nieve en Plan o en el valle de Chistau un 3 de enero? El homenaje a los primeros organizadores y un muy generoso vino español continuaron a cubierto y por la tarde se celebró una mesa redonda. Sólo es necesario escribir en el google “caravana de mujeres de Plan” y disponerse a leer crónicas periodísticas que vienen desde el día 4 de enero de 1985…

 

Leí “Las golondrinas de Kabul”, un libro que habla del fanatismo talibán, de la exclusión de las mujeres afganas y que deja poco espacio para la esperanza. También leí “Contra el viento”, de Ángeles Caso; aquí las protagonistas son mujeres de Cabo Verde que también tienen que superar obstáculos como montañas para poder vivir con dignidad, en contra de la dureza de la vida en su país… Más información de ambos libros en http://nosotrasleemos.bitacoras.com. Tras lecturas de este tipo, siempre me acuerdo de los apóstoles vacuos que, cuando hablan de los niños y la lectura, dicen que “ésta es divertida”... ¡Qué tontería! Algunos libros pueden serlo, pero nada de generalizaciones simples.

 

Y así, con éstas y otras cosas, va transcurriendo la vida, animada en estas fechas pasadas por esas felicitaciones que llegaron a través del correo electrónico o del facebook y también de la carta manuscrita.  Éstas son más apreciadas. Por eso recuerdo ahora a Lidia Ollero, Laura Andreu, Antonio G. Teijeiro, Rosa Serdio, Blanca Sanz, Manolo Callizo, Ángela y Placi, Luis Mejuto, José Manuel Bescós… que escribieron unas líneas de puño y letra y dejaron impregnadas las postales con una pequeña parte de su esencia. A ellos y a otros, les “pagué con la misma moneda” y escribí unas líneas pensando en sus personas, mirándoles a los ojos y deseándoles un año estupendo.

HORIZONTES PARA UN NUEVO AÑO

Ya sabemos cuánto de tópica y utópica es esa costumbre de participar a los demás con buenos deseos cuando se acerca un nuevo fin de año. Normalmente los deseos van por un lado y la tozuda realidad sigue su camino. No obstante, como desear es gratis, seguimos haciéndolo, aunque sí es verdad que nos hemos encasillado en fórmulas que de tanto repetirlas nos suenan un poco vacías… Lo de “felices pascuas” y lo de “próspero año nuevo” tienen ya tintes un poco rancios, de modo que lo que tenemos que hacer es renovar nuestra particular lista de deseos, ampliarla y pormenorizarla convenientemente. De esa manera, es posible que contribuyamos a exorcizar los malos augurios y pongamos un poco de nuestra fuerza en el camino de las conquistas deseadas.

Personalmente es lo que he tratado de hacer con la relación que viene a continuación. No es mi objetivo dar ideas a nadie; más bien, ver si aumentando la lista y haciéndola más concreta hay algo que se haya cumplido cuando este nuevo año esté ya agonizando dentro de 365 días. Dicho todo lo cual, paso a pormenorizar los 100 deseos que le pido al 2010:

 

Que sea un año muy saludable. Que todos y todas podamos celebrar un nuevo cumpleaños. Que tengamos para comer y para vivir. Que las cabras sigan tirando al monte. Que los cabrones sufran fuertes y diarios dolores de estómago. Que cada mañana podamos ponernos en pie. Que podamos seguir saliendo a la calle con la cabeza bien alta. Que no olvidemos cultivar la amistad. Que vuelva la gente a escribir cartas. Que aumenten los puestos de trabajo. Que muchos “parados” empiecen a “caminar”. Que encontremos de una vez el camino de la remontada económica. Que en la vida política española desaparezca la crispación y se instale el respeto.

 

Que los “dioses particulares” dejen de inspirar tantas guerras. Que las ayudas a los bancos pasen directamente a los ciudadanos. Que los investigadores y científicos sean más conocidos. Que los “famosillos televisivos” se diluyan en el olvido. Que la televisión programe menos basura y más cordura. Que la justicia gane en velocidad y sentido común. Que los deportistas tramposos sean desenmascarados. Que haya más controles antidoping. Que en el Vaticano y en otras curias particulares caigan tremendos chaparrones de respeto, compromiso y sentido común. Que los curas y los obispos hablen sólo de lo que saben y, sobre todo, que nos dejen en paz. Que en los anuncios de coches y colonias dejen de salir adornos femeninos.

 

Que el amor sea patrimonio de la humanidad. Que España gane el mundial de fútbol de una vez. Que disminuya el número de exámenes y aumente el deseo de aprender. Que la lectura sea tan habitual que no haya que animarla. Que se sigan haciendo canciones hermosas. Que se continúen haciendo películas sorprendentes. Que se escriban libros emocionantes. Que no haya que hablar más de las bibliotecas escolares porque ya funcionan en todos los colegios. Que nadie se funcionarice. Que todos los días encontremos motivos para ir a desempeñar nuestro trabajo con ganas e intensidad. Que no nos falte ni el pan ni la sal. Que los que gritan hablando por los móviles se queden roncos. Que la educación y la cultura pasen a un primer plano de las preocupaciones generales. Que practiquemos más conductas saludables.

Que ayudemos a la naturaleza a recuperar su esplendor. Que disfrutemos del sonido y la fuerza de los ríos. Que sepamos escuchar el silencio del bosque. Que la intolerancia quede neutralizada por la inteligencia. Que a los tiranos les caigan el pelo y los dientes. Que a los maltratadores les den continuos ataques de arrepentimiento y respeto. Que siga saliendo el sol cada mañana y nos despida la luna por la noche. Que los potenciales asesinos se suiciden previamente. Que los terroristas se aterroricen y desistan. Que los ríos sigan llevando agua. Que nieve mucho en invierno y llueva mucho en primavera y otoño. Que haga calor en verano y que haga frío en invierno. Que vuelvan las golondrinas, los aviones y los vencejos. Que, poco a poco, los coches se vayan electrificando para que “se les bajen los humos”.

 

Que esté muy bien visto contemplar un atardecer, leer poesía, pasear sin rumbo y llevar un libro en las manos. Que los periódicos sigan saliendo a la calle cada día. Que todos los pueblos celebren su fiesta mayor y todas las fiestas pequeñas. Que todos los que roban dinero público estén obligados a devolverlo. Que sea más justa la justicia. Que los sinvergüenzas no salgan en los medios de comunicación. Que se cuenten también las buenas noticias en radio, prensa y televisión. Que los acosadores morales se pongan rojos de vergüenza cada vez que se acerquen a su víctima hasta llegar a reparar su impresentable actitud. Que en las competiciones deportivas gane el que lo haga mejor y sin trampas. Que podamos vivir con alegría varios “alcorconazos”.

 

Que los cafres del fin de semana estén de baja permanente. Que los conductores suicidas se conviertan en peatones asustados. Que se fomenten los viajes y los intercambios para superar la intolerancia. Que las escuelas tengan vacaciones. Que madres y padres sigan dejándose aconsejar por maestras y maestros. Que los centros de enseñanza sean focos de cultura y lugares respetados. Que las lenguas sirvan para entendernos. Que pierdan importancia los libros de texto. Que se premie el trabajo bien hecho. Que vivir con dignidad sea objetivo importante para todos. Que la sociedad sea más permeable. Que la tolerancia venza a la intolerancia. Que estrechar una mano signifique ensanchar la esperanza. Que las bajas laborales sean justas y estén justificadas. Que se destierre definitivamente “la cultura del ladrillo”. Que los pueblos y las ciudades vayan creciendo de modo razonable.

 

Que las olas del mar golpeen menos hormigón. Que no se desequen las zonas húmedas. Que mejore el nivel de vida de los desfavorecidos. Que disminuya o desaparezca la rapiña de los recursos naturales. Que los nuevos líderes mundiales sean referentes morales. Que nadie muera de hambre o de frío. Que no haya más expolios de vidas ni de recursos. Que los indígenas de todo el mundo recuperen su tierra y puedan vivir en ella sin sobresaltos. Que los preservativos preserven del sida y de la superpoblación. Que los laboratorios prefieran ganar menos dinero a costa de que sus productos se universalicen. Que los “piscinazos” en el área sean claramente castigados. Que la hipocresía se manifieste en los hipócritas con granos gordos en la nariz. Que salgan de la lista roja varias especies, animales y vegetales, en peligro de extinción.

 

Que aumente el número de escuelas en el mundo para que todos los niños y niñas puedan aprender a leer y a escribir. Que los derechos fundamentales vayan conquistando geografías. Que nadie se inmole buscando el paraíso, que el paraíso está aquí. Que aumenten las acciones de conservación de los mares. Que no se construyan más muros. Que seamos solidarios con los inmigrantes. Que sigamos viendo el arco iris después de llover. Que las manos den consuelo, calor y afecto. Que todos vivamos con fuerza y honor…

 

Y aquí me detengo para tomar aliento. Ahora invito, a quienes lean estas líneas (doy por hecho, con no poca presunción por mi parte, que habrá alguien que perderá algunos minutos de su tiempo en leer este divertimento), a ampliar la lista de horizontes a alcanzar o hacia los que caminar en este nuevo año. En ocasiones, puede ir bien tener anotados algunos objetivos para no olvidarse de ellos y caminar con decisión hacia la consecución de los mismos. Me daré con un canto en los dientes, si en el 10% de lo anotado se visualiza claramente una mejora. Con esa esperanza voy a despedir este año, deseándoles que no les falten horizontes hacia los que mirar y con los que soñar sin reservas. Desde Labuerda, un saludo afectuoso a quienes entráis, de vez en cuando, en estas páginas.    

VIEJOS PAPELES (VI)

Antes de que finalice el año, quería yo dar un paso más en el asunto de reseñar esta serie de revistas escolares que publicamos en el curso escolar 83-84 con el nombre de LA FIGA. Supuso realmente una pequeña, pero muy interesante, (y, desde luego, costosa) aventura editorial. Editamos seis números y hoy quiero dedicar mi atención al número 5 cargadito de páginas (28, nada menos, en formato folio) y, por tanto, de noticias, textos, poemas, ilustraciones, refranes, etc. Materiales todos que nos refrescan la memoria y que nos permiten reconstruir lo que hicimos hace 25 años… De no haberlo escrito, casi todo estaría ya enterrado en el baúl negro del olvido. Por tanto, pedagógicamente, escribir viene a significar “luchar contra el olvido” y dar una segunda oportunidad o muchas más de que las cosas que se hicieron puedan recordarse de manera más exacta.

 

Este número 5 se publicó en abril de 1984: portada en cartulina azul con cinco grandes círculos que nos recuerdan temas de su contenido: primavera, vacaciones, semana santa y 23 de abril; además de la identificación de la revista.

Hay una página entera dedicada a los trabalenguas inventados: “Un tratante de tractores trató de tratar con tres tractoristas tratantes sobre trece tractores bien tratados…” (Julio). “Una teja muy teja dijo a un tejo muy tejo: ¡Hola, don Tejo! Y éste contestó: ¡Hola, doña Teja!, y los dos se fueron tejando por el tejado” (Santi). “Un yugoslavo yugoslavito se rompió un dedito. ¿Cómo le arreglarán el dedito al pobre yugoslavo yugoslavito? (Óscar)…

Según nuestras mediciones y nuestros cálculos, durante el mes de marzo de 1984 la temperatura media total (considerando las máximas y las mínimas) fue de 9´5 ºC.

Los juegos con la rima, dieron algunos refranes o frases como éstos: “La primavera llegó a y a mí me acatarró”. “Un año, un siglo, una era… y siempre, la primavera”. “Un árbol, una flor… Una primavera de amor”. Cantando viene la PRIMA; llorando se va de tu VERA”. “En marzo llega la primavera y hasta junio, ésta, se queda”…

 

El capítulo de “Noticias de la clase” se abre con la correspondencia y se reseña que desde el número anterior se ha recibido información de la embajada de Bulgaria (que entonces era un país lejano y desconocido). No podíamos imaginar, en aquel lejano 1984 (por otra parte, título de una novela muy celebrada, escrita por George Orwell) que, 25 años después, muchas personas de ese país vendrían a vivir y a trabajar a Fraga y sus hijos e hijas asistirían en número considerable a nuestra escuela. También dejamos constancia de la llegada de dos revistas o periódicos escolares de Torrente de Cinca y de Pont de Montañana, con quienes hacíamos intercambio.

 

Durante aquel segundo trimestre “estuvimos haciendo trabajos con cartón, marquetería, motores… Había que hacer algo que tuviese movimiento. Todavía no lo hemos terminado pero por la clase pueden verse: muñecos articulados, coches, una noria, aviones, robots…” “Estamos haciendo la colección de cromos de Willy Fog y ya casi la tenemos terminada. Nos faltan los números 21, 49, 53, 62 y 91, así que si alguien tiene alguno de esos, que se ponga en contacto con nosotros”. “Desde hace ya varios días, hemos ido trayendo a clase libros viejos y otros materiales que se emplearon hace años en la escuela. Una vez hecha la ficha de cada libro u objeto, los hemos ordenado y hecho una pequeña exposición”. “Esta última semana del trimestre van subiendo al colegio nuestras madres y padres para ser informados de nuestro trabajo y rendimiento por parte de Mariano”

La página 6 de ese número, hoy también resulta sorprendente, puesto que está compuesta por un diálogo en francés, entre François Miterrand y Philippe González (Presidentes entonces de Francia y de España), ilustrado. Una página preciosa compuesta por Julio (Jules, claro). La página resulta sorprendente porque hace ya muchos años que se desterró el francés de nuestra escuela.

 

A continuación, se ofrecen veinte páginas especiales. Como el número de la revista salía en el mes de abril, dedicamos buena parte del mismo al Día del Libro, de modo que todos los niños y niñas de la clase escribieron un texto literario o un poema para participar en él. Hago un repaso por algunas colaboraciones.

Amaya escribe “El futuro en sueños”: “…Una vez que llegó se instaló allí construyendo una casa de cristal. Pasaron los años y el astronauta seguía viviendo en al luna. En la Tierra se le daba por desaparecido. Durante los años que había permanecido en la Luna, el astronauta había hecho exploraciones e investigaciones en ella…”. Gloria escribe “La rosa, el musgo y la niña”: “Había una vez una niña que imaginaba que hablaba con una flor. Su madre la llamó para almorzar y mientras almorzaba, le contaba a su madre aquel sueño. Su madre le respondió que cómo era posible que soñara tales barbaridades…” Teresa y su “Cuento fantástico”: “… Cuando pasaron esos años, yo ya iba a sexto B y las actividades ya eran más difíciles… Así que un sábado estaba yo sola en casa y estaba fregando los platos y por la tele apareció una mujer que dijo: - Teresa, ya sé que tienes problemas y te vengo a ayudar, por eso te concedo siete deseos…

Rafa titula su aportación con un onomatopéyico: “¡…UUUUUUUUUUUhhhh! Y dice “Cuando estoy en la cama pienso, a veces, que si saco algún pie por debajo de la manta, vendrá algún monstruo a mordérmelo o comérselo…” Evelyn prefirió escribir un poema que comienza así: “Lluvia cristalina / que mojas los extensos campos, / que das de beber a las flores / y que alegras a los agricultores /…”

En casi todos mis sueños yo soy el protagonista. Siempre soñamos lo que no somos, lo que no podemos hacer…” Así comienza su texto “Sueños”, Santi y éste es el poema sentido y siempre actual de Esther: “Canta un pájaro. / ¿Será un gorrión o un ruiseñor? / ¿Dónde estará?, ¿en un árbol?, / ¿en el río bebiendo? / El apreciado pajarillo no aparece. / Si no fuera por la avecilla / no sé qué haríamos. / Él nos da ánimos y alegría / con su trino. / Pero la industria avanza… / Hasta que sólo quede uno / con una mascarilla de oxígeno / en una sombría jaula”. Loli también confecciona un poemita, más festivo que el anterior, con el título de “Mi amiga y yo”: “Tengo una amiga / que se llama Maribel / y tiene once años / como mi prima Esther…” Y termina con esta estrofa: “Vamos al colegio / Miguel Servet / porque stá muy cerca / y se pasa muy bien”.

 

Julio hace gala de su sentido del humor y de su atención a la actualidad con esta larga poesía que narra los problemas fronterizos entre España y Francia. Empieza así: “Los franceses y españoles / siempre están destrozando camiones, / y después dicen los ministros / que cada uno tiene sus razones. / Pasan sigilosamente / la frontera / y después van / por la carretera/…” Continúa con un “El otro día nos llevamos un chasco / por el ametrallamiento / de un pesquero vasco…” Y termina con un juicio severo: “Toda la culpa la tienen los franceses / los de los camiones / y los que se meten / con nuestras embarcaciones”. Con un título muy expresivo despacha su colaboración Miguel Ángel: “Aventuras que no hay quien se las crea”. Para muestra un botón: “De allí volamos a Bombay y menuda sorpresa cuando nos encontramos a Gandhi leyendo un libro en una cantina. A Eusebio (el mono que acompaña al protagonista multimillonario) le dio mucha alegría porque hacía tiempo que no lo leía. Lo entrevistamos, nos tomamos una naranjada y de regalo nos dio las gafas, ya que le caímos muy bien. Nosotros le regalamos un sombrero para que no tuviera frío en su gran calva…”

 

Antonia dice, en lo que titula “Adivinanza difícil”: Mi padre nos cuenta a menudo historias que sabe y que nos gustan mucho. Era una reina que estaba soltera y quería casarse. Para ello se comprometió a que todo el quisiera podía hacerle una pregunta; en el momento en que no supiera contestar se casaría con el que había hecho la pregunta. Pasaban los días y muchos hombres le iban preguntando cosas bien difíciles, pero la reina tenía contestación para todo tipo de preguntas, consultando libros, pensando, etc.

Un día apareció por allí un albañil que le recitó lo siguiente para que se lo explicase:

 

“Rosa, ¡qué triste fuiste! / Al primer paso que diste / tropezaste con la muerte. /Si te corto es cosa triste / y dejarte con la vida / es dejarte con la muerte”.

 

La reina empezó a pensar y no hallaba solución. Tampoco en los libros encontró la respuesta. Como tenía gran curiosidad, le pidió al albañil que le explicara el significado y esto fue lo que le contó: “Un día encontré una vieja calavera cubierta de tierra. Encima había nacido una rosa. Entonces pensé, si la corto es cosa triste, porque le quito la vida y si la dejo con vida, como se halla encima de una calavera, la dejo con la muerte”.

Lo que no sabemos es si la reina se casó con el albañil después de comprobar su ingenio”.

 

La vieja fuente” es el poema escrito por Amaya: “La fuente, / la vieja fuente del pueblo / ha visto risas y tristezas, / mozas con cántaros, / mozos a la espera. / ¡Cuántos sueños…! / ¡Cuántos amores…! / ¡Cuántas quimeras…! / Todas las conoce, / la vieja y sabia / fuente de piedra”. Toni, escribe unos versos dedicados a la amistad o al amor, describiendo un proceso totalmente natural como se puede leer… “Junto a un árbol / estaba yo, / en las orillas del río / viendo correr las cristalinas aguas. / Por la cabeza me pasaba una idea, / y pensaba en ella / aquel día de verano. / De repente, ella apreció por allí / y yo sin saber qué hacer. / Se me pusieron los carrillos rojos / igual que a ella / y los dos nos quedamos / sin saber qué decir. / Al cabo de un rato / nos pusimos ya de acuerdo los dos / y con una fuerte sonrisa / ya éramos nuevos amigos”. Un relato de “Ecología-ficción” es el compuesto por Alberto: “… Un día al amanecer se vio que toda la gente corría mucho pues decían que habían invadido la tierra. Todo el mundo abandonó la ciudad, todas las calles estaban desoladas. De pronto, una nave bajó del cielo, los dos árboles observaban… Minutos más tarde aparecieron unos seres y en un abrir y cerrar de ojos…

 

No es posible seguir por la extensión que está tomando este texto, pero debo decir que he pasado un buen rato releyendo estos escritos que compusimos con gran esfuerzo, para darles forma de revista escolar, hace un cuarto de siglo. Quedan aquí esbozados unos cuantos para significar, como decía al principio, la importancia de realizar este tipo de trabajos con los chicos. Hoy todo puede resultar más rápido y más cómodo, por la utilización de webs, blogs y demás instrumentos electrónicos, pero en el pasado, componer una revista o una monografía requería una buena inversión de tiempo. Precisamente con el paso del tiempo, todo aquello adquiere más valor. De todos modos, realizar este tipo de trabajos en el aula, requiere concebir la escuela y el trabajo a desarrollar en ella de una manera especial; sin esa concepción, la aparente facilidad de los nuevos medios no servirá de nada. Buen año 2010.

CASABLANCA

Casablanca es una película estadounidense de 1942, dirigida por Michael Curtiz. Protagonizada, entre otros, por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en los papeles principales. Narra una historia romántica durante la Segunda Guerra Mundial, en la ciudad marroquí de Casablanca, bajo el control del gobierno de Vichy… La película se rodó completamente en estudios y no en la ciudad marroquí, como podría parecer… Pero no voy a hablar de la citada película, a pesar de que el título pudiera darlo a entender. Simplemente me ha parecido sugerente alimentar ese equívoco, para empezar.

Objetivo: Instituto Cervantes de Casablanca. Invitación a dar una charla-conferencia con el título: “Cómo hacer al niño lector”, en la biblioteca de dicho centro.

El viaje, una aventura en solitario hacia un país desconocido, con una cultura diferente y también con una organización de la vida distinta a lo que uno está acostumbrado. Los viajes en avión, con la RAM (que, en contra de lo que pudiera parecer, no es una marca de leche, sino la compañía aérea Royal Air Maroc). Tras la llegada al aeropuerto de la ciudad, paso los controles de pasaportes y busco al taxista que debe llevar una hoja de papel con mi nombre, pero al que no encuentro, en medio de una muchedumbre de gente que espera la salida de los pasajeros. Deambulo por entre los que esperan hasta que encuentro a un hombre alto y moreno con la hoja en la que está escrito mi nombre a la altura del muslo (y no levantada como estaban otras). Salimos de la sala y otra muchedumbre mayor se aglomera, formando dos extensas filas de personas, en la salida a la calle (son familiares de los peregrinos que están regresando de La Meca, me entero). Subimos a un viejo mercedes de gran tamaño y enfilamos la carretera y ¿autopista?, que desembocará en la ciudad. Las imágenes que voy viendo me hacen sonreír, en algunos casos y preocuparme en otros: rebaños de ovejas pastan en las cunetas de la citada autopista, pudiendo entrar en ella en cualquier momento… La entrada a la ciudad se ralentiza por el tráfico intenso y bastante caótico… Después de una hora llegamos al hotel…Y así será el regreso.

Javier C. también ha llegado desde Valencia para dar una conferencia sobre el músico  Ruperto Chapí. Nos presentamos y decidimos formar una “sociedad limitada” mientras dure la estancia. Él ha llegado por la mañana y ha encontrado un “italiano” para comer que está muy bien. Cenamos el primer día y comemos el segundo en el mismo restaurante. Damos un largo paseo que nos lleva hasta “La Grande Mosquée Hassan II” (La Gran Mezquita Hassan II), construida al lado del mar. Las aguas violentas del Océano Atlántico golpean los muros de la misma. Impresiona el monumento, con capacidad para 25.000 personas y la tercera más grande del islam. Su minarete tiene una altura de 200 metros y el recinto es tremendamente grande y maravilloso en los detalles: filigranas, arcos, columnas, azulejos y mosaicos… Todo es esplendoroso, una demostración tremenda de poder y de obra bien hecha… Contrasta que nada más bajar del nivel de la plaza, a un supuesto paseo marítimo, éste se halle sin asfaltar, con charcos y basura. La línea que separa la pobreza de la opulencia, como en tantos otros sitios es extremadamente delgada y poco racional.

Por otro lado, llaman la atención: terrazas llenas de antenas parabólicas; muchos mercedes viejos utilizados como taxis; los “petit taxi” más populares, son la mayoría de la marca peugeot, modelo 205, de color rojo; talleres mecánicos y de chapistería muy frecuentes; tráfico intenso y un punto caótico; peligrosos pasos cebra; convivencia de gentes de muy distinto nivel económico (al menos, en apariencia); los boulevares o calles importante contrastan enormemente con las estrechas calles que unen unos con otros; mucha gente por la calle; ningún problema; gente mostrándose con mucha amabilidad; el francés se escucha constantemente, (lo mismo que el árabe, claro); hay que pagar en dirham (DH), no aceptan euros. Y me enteré de lo que gasta un móvil...

En el Instituto Cervantes, me reciben Lucía, Laura y Rosa (la directora) y la charla transcurre de manera muy agradable, con mucho interés y muchas preguntas en francés (necesito traducción en algún caso) o en castellano, de modo que alargamos media hora más, pero no da tiempo a repasar todo lo escrito y preparado… Al poco de finalizar, comienza la otra en un salón de actos, sobre Chapí, alternando las palabras de Javier, con la actuación de un trío lírico, formado por María, Abel y Pablo. Una delicia escucharlos a los cuatro. Al finalizar, la cena, las risas, las anécdotas y el “after” posterior en una casa próxima… No desvelo más secretos de esta aventura marroquí. Este post lo termino con la inclusión de una parte de la introducción y otra del colofón de la conferencia que escribí:

A modo de introducción:

 “A los padres y a las madres, a las maestras y los maestros y a los representantes de otros grupos sociales relacionados con la infancia, nos gustaría que los niños y las niñas se hicieran lectores y lectoras sin ningún esfuerzo ni dedicación especial y con mucho contento; tal como, la mayoría de ellos y ellas, se hacen amantes de las golosinas, del chocolate en tableta, de los juegos callejeros, de los dibujos animados, incluso del desorden en su habitación… sin mediar recomendación alguna y sin dedicar un “día” al año a recordar la actividad… Pero sabemos que nuestro íntimo deseo está muy lejos de la realidad. Por eso, lamento decir, ya desde el comienzo, que este esperanzador título no tiene un final muy feliz.

 

La lectura, como el amor, no puede imponerse. Sobre por qué leemos o cómo nos enamoramos no sé si se ha escrito mucho, pero se sabe poco… Sobre ambas cuestiones tenemos poco control. Desconocemos qué se activa en nuestro interior pero un día nos enamoramos irremediablemente y desconocemos qué tecla y qué o quién la debe tocar para que nos hagamos lectores de por vida.

 

No es necesario gastar mucha saliva o dedicar mucho tiempo a predicar las virtudes de esta práctica. Los adultos, si estamos íntimamente comprometidos con la causa, debemos ejercer de modelos lectores, leerles en voz alta, sugerirles libros, ofrecerles espacios y tiempos para comentarlos… comportarnos con naturalidad ante un fenómeno, la adquisición de hábitos lectores, que nunca fue ni será multitudinario. Y no perder de vista la educación de la sensibilidad, habituándoles, desde pequeños, a otras lecturas, que no requieren libros, pero que preparan para la curiosidad, el respeto y la interpretación: “Leer una amplia sonrisa, leer una mirada, leer las arrugas de las manos, leer una caricia, leer un abrazo, leer una puesta de sol o la acogedora sombra de un árbol, leer el canto de los pájaros, leer una noche estrellada, leer la fuerza del río, leer la rebeldía, leer la alfombra amarillenta del otoño, leer un trabajo solidario, leer los sueños nocturnos, leer la salida del sol, leer la brisa fresca de la mañana, leer un apretón de manos, leer el fruto del árbol, leer la fertilidad de la hojarasca, leer la esperanza de la lluvia, leer la suavidad de una caricia, leer unas manos que han trabajado … 

 

A propósito de todo ello, como feliz coincidencia, encontré no hace mucho una cita del escritor recientemente fallecido, Francisco Ayala que me gustaría compartir, porque enlaza perfectamente con lo anterior:

 - “Nunca sentí yo esa contraposición de lo vital y lo libresco que parecen encontrar otros. Una lectura ha sido en todo instante para mi experiencia, de calidad análoga a la de un paseo por el campo, la visita de un museo, el viaje a la ciudad desconocida, una comida en compañía o en soledad, quizá alguna enfermedad y su consiguiente convalecencia, un concierto, una conversación amistosa… cosas todas que pueden ser tan memorables o tan triviales como la lectura de tal o cual libro…”

 

(…) (un paréntesis de 19 folios...)

 

 

Y ya, como colofón

 

Soy hijo de agricultores y quiero terminar tocando con los pies en la tierra. Aprendí de mis padres muchas cosas que no quisieron conscientemente enseñarme. No estuvieron repitiendo todo el día: deberías aprender esto o lo otro, fíjate aquí o allá… Acompañé, desde niño, algunos de sus trabajos, viendo lo que hacían y colaborando en algunas faenas, sintiendo el frío o el viento en el rostro y en las manos, el calor en todo el cuerpo; soportando el cansancio de una larga caminata hasta el monte; comprendí el significado del esfuerzo y del sudor, compartí las ilusiones de la siembra o de la plantación y la alegría o la decepción de las cosechas; supe que las cosas había que hacerlas siempre bien, porque ya había factores o personas que se ocupaban de enredarlas… A pesar del cuidado y el esmero, de la dedicación y del compromiso con la tierra; a pesar de enterrar las mejores semillas en una tierra acariciada y bien abonada, algunos años, la cosecha era desoladora, mientras que otros años, con el mismo tratamiento, invitaba a la fiesta y a la alegría. Pero nunca hubo un desmayo; cada nuevo año agrícola se trabajaba con el mismo interés, con igual ímpetu, con parecida esperanza de obtener, al final, la recompensa justa de una buena cosecha. Esa fue una buena lección que no he olvidado: el tesón, la constancia, el esfuerzo necesario…

 

No nos queda otra con el tema de la lectura. Sabemos ya que no es bueno obsesionarse; que hay que predicar menos y dar más ejemplo; que no hay que contraponer el ejercicio de la lectura con el cultivo de otras aficiones; que no es una actividad siempre divertida; que desde que los niños y las niñas son pequeños debemos estimular su práctica; que debemos regalarles lecturas en voz alta en casa y en la escuela; que debemos atender a las nuevas tecnologías y al futuro, que el libro puede ser un alargamiento de nuestra mano que lo deposita amablemente en otra mano; que es mejor tomar el asunto con naturalidad… Sabemos que podemos hacer algunas cosas que nadie juzgaría como contraproducentes, pero también sabemos –como el agricultor- que antes de recoger la cosecha puede cruzarse un elemento desestabilizador que la arruine y haya que volver a empezar. Nuestro papel como mediadores: padres, madres, maestros y maestras, bibliotecarios y bibliotecarias y demás personas en contacto con la población infantil es importante, pero no debemos nunca perder de vista que, al final, la decisión de engrosar la nómina de personas lectoras o no, está exclusivamente en manos de cada niño, de cada niña, de cada adolescente, de cada persona. Y que así será, nos traiga el futuro lo que nos traiga.”

 

LA HOJARASCA OTOÑAL

 Bajo los árboles caducifolios se congregan, cada otoño, todas las hojas que nacieron la pasada primavera. Es un rito de inmolación colectiva de la parte más frágil y cambiante de esos esbeltos seres vivos que causan admiración y nos proporcionan tantos beneficios. Las raíces, el tronco y las ramas van creciendo, en un caso ganando profundidad y en otros, grosor y altura casi ininterrumpidamente, contribuyendo a que el árbol tenga un porte más esbelto y distinguido… Las hojas, en cambio, son apéndices de vida efímera. Ponen una nota de color, visten al árbol en primavera y trabajan denodadamente para fabricar alimento y oxigenar el ambiente, sin saber que su existencia quedará reducida a seis o siete meses, después de los cuales, los designios de la naturaleza y la ley de la gravedad, las irá depositando –tras una lluvia vegetal avivada por el viento y por el tiempo- bajo el esqueleto transparente del árbol o el arbusto en el que nacieron y crecieron.

 

1.- Pasear por el monte, en estos días primeros de diciembre, con una benigna temperatura y con un sol espléndido es, realmente, un ejercicio gozoso. Me gustan especialmente los bosquecillos de robles (el entrañable “caixigo”, en lengua aragonesa), limpios de otros arbustos que conforman un suelo totalmente alfombrado con las hojas caídas: hojas lobuladas, en algunos casos con tintes amarillentos o ya obscurecidas por el incipiente proceso de descomposición. Hay toda un fauna invisible e inaudible que vive en los suelos montesinos, que se refugia debajo de esa capa protectora de hojas y que contribuye, junto con la humedad, a la descomposición gradual de estos restos vegetales que acabarán incorporados al humus del suelo y servirán de alimento, a su vez, a los mismos árboles o arbustos en los que nacieron y se desarrollaron: una aportación extraordinariamente fraternal, pues las hijas alimentan en parte a sus padres, si se me permite este símil.

 

Recorriendo estos días decembrinos, de anochecer temprano, los campos y los montes, uno va poniéndose en contacto con hojarascas diferentes. Cada árbol produce la suya. Por un lado, en los huertos y campos puedes ver la del almendro, la del manzano, peral o melocotonero; incluso la del avellano; también la del nogal o la de la morera… Cerca del río, los chopos ya hace días que soltaron las últimas hojas amarillas y algunas jóvenes hayas, crecidas en latitudes inhabitúales, debido al transporte fluvial de los hayucos, también han desprendido sus coloridas hojas, con tonalidades anaranjadas… En el monte, el roble es el rey de la hojarasca, pero también el rosal silvestre quedó desnudo y lo mismo le pasó al serbal y a los jóvenes arces… Y debajo de las perennes encinas hay una ligera alfombra de las hojas que se van renovando imperceptiblemente; lo mismo que ocurre con las sabinas, los enebros y los pinos… Y en ese humus fértil, cubierto ahora de hojas, está saliendo una cosecha espectacular de setas, en un tiempo poco habitual, pues a estas alturas del año, lo propio es que algunas heladas nocturnas hubieran acelerado todo el proceso descrito y los hongos se hubieran quedado sin pretexto para asomar sus vistosos sombreros que causan tanta admiración y tanto deseo.

Hemos disfrutado recorriendo el monte, armados de cesta y navaja (y, en mi caso, de máquina de fotos), porque hacía muchos años que no se producía una cosecha de robellones tan espectacular (incluidos tamaño, apariencia y sana constitución), así que además de comerlos acompañando variados guisos, es necesario poner algunos en conserva para reencontrarnos con ese sabor a monte con el discurrir del tiempo. Las fotos, por su parte, podrán convertirse en uno o varios bonitos álbumes en ese territorio universal y compartido que ha definido el sorprendente facebook.

 

2.- Otra tipo de hojarasca la forman las hojas de los periódicos que al ser de publicación diaria se acumulan de manera casi imperceptible pero constante. Estas hojas caducan cada día, por lo que hablando de prensa o de hojas de periódicos, estamos en un otoño permanente. Es cierto que se trata de una hojarasca especial porque, aunque haya pasado el tiempo, si revisamos ejemplares antiguos es fácil que encontremos un artículo, una fotografía, una viñeta, un titular que nos llama la atención y que, con el paso del tiempo, ya no recordamos si leímos en su día, pero que ahora tenemos una nueva oportunidad de recortar o de leer.

 

 

2A.- Aprovechando esta circunstancia, quería comentar un par de noticias, de las que he tenido noticia estos días de diciembre, extraídas o rescatadas de esa gran “hojarasca periodística”, aunque en este caso de reciente publicación. Por un lado, una que hace referencia a Víctor Jara, el cantautor chileno que nos dejó hermosas canciones y que pagó con su vida su compromiso inequívoco con la libertad y la justicia. Víctor fue asesinado en 1973 por los sicarios del inefable dictador chileno Pinochet (y con el consentimiento de éste), en las salas lúgubres del Estadio Nacional de Santiago de Chile. La casualidad de que un admirador suyo reconociera su cadáver acribillado y torturado, hizo posible que su viuda Joan Turner pudiera inhumarlo, de manera casi clandestina y en la más absoluta soledad, el 18 de septiembre de 1973, siete días después del golpe.

 

El pasado 4 de junio, la detención de uno de sus posibles asesinos obligó a  exhumar sus restos y proceder a la realización de una nueva autopsia de la que se ha derivado un informe brutal que no quiero pormenorizar, pero que se resume en 44 heridas de entrada y 32 de salida; heridas de bala, se entiende, que acribillaron su cuerpo de manera salvaje. El pasado 5 de diciembre  se celebró el entierro multitudinario de los restos (36 años después de aquel entierro clandestino). Esta vez, su viuda y sus dos hijas estuvieron acompañadas por miles de chilenos que no olvidan el dolor y la rabia, la brutal represión de una dictadura salvaje y consentida (como tantas otras) por las grandes potencias del mundo que, como en otras ocasiones, miraron hacia otro lado. Gervasio Sánchez habla de ello en su serie “Los desastres de la guerra” que publica en el Heraldo de Aragón y aporta un emotivo testimonio: “Durante la dictadura militar algunos autores populares cantaban sus canciones más emblemáticas en los autobuses de línea de Santiago. El silencio siempre era estremecedor y puedo asegurar que nunca escuché quejarse a un solo pasajero en mis múltiples viajes a Chile desde noviembre de 1986. En su tumba siempre se renovaban las flores colocadas por manos anónimas”.

 

Cuando escribo esto, no dejan de acudir a mi mente algunos de sus versos: “Te recuerdo, Amanda, / la calle mojada /corriendo a la fábrica / donde trabajaba Manuel. / La sonrisa ancha, / la lluvia en el pelo, / no importaba nada / ibas a encontrarte con él, / con él, con él…” Y suenan como un presentimiento macabro aquellos otros de su canción “Preguntas por Puerto Montt”, que dicen: “Murió sin saber por qué / le acribillaron el pecho / luchando por el derecho / de un suelo donde vivir.“¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!”, dice en su canción “Estadio Chile”, pocos días antes de su muerte. ¡La muerte!..., que se había llevado ya a Salvador Allende y que, en pocos días visitaría también a Pablo Neruda… ¡La muerte! que dejó un país con cicatrices imposibles de cerrar en mucho tiempo.

 

He recortado esa hoja de periódico (rescatada de la “hojarasca periodística”) y, cuidadosamente doblada, la he depositado dentro del libro “Víctor Jara” escrito por Galvarino Plaza en 1976 y publicado por Ediciones Júcar en Madrid, que compré en Barcelona el 28 de enero de 1978.

 

2B.- La otra noticia se refiere al fallecimiento de Jordi Solé Tura, el pasado 4 de diciembre, enfermo desde hacía ya unos años de alzheimer. Nacido en 1930 en Mollet del Vallés (Barcelona), hijo de una familia de panaderos fue un hombre clave en el proceso de transición política española y uno de los siete padres de la Constitución. Activo militante comunista desde el PSUC (Partido Socialista Unificado de Catalunya), dirigió Radio España Independiente, fundó la formación Bandera Roja y conoció el rigor de las cárceles franquistas. Fue diputado en varias legislaturas y, bajo el Gobierno de Felipe González, fue Ministro de Cultura.

 

Siempre me pareció una persona de verbo inteligente y respetuoso y un hombre de honesta trayectoria política. Leí, en El País, los artículos que escribieron sus compañeros de aventura constitucional: Miquel Roca, Gregorio Peces-Barca y Miguel Herrero y, aunque ya se sabe que cuando uno se muere aumenta de valor para quienes lo recuerdan, no eran palabras desmesuradas ni alabanzas gratuitas.

 

Lo recuerdo especialmente en este post porque, el día 16 de agosto de 1991 compartió unas horas con la gente de Labuerda y de la comarca de Sobrarbe, con motivo de la inauguración de la emisora de Radio Sobrarbe. Hay pues, además, una razón de proximidad, estimulada en mi caso por la contemplación del álbum de fotos que guardo desde aquel día. Resulta que por aquellas fechas –era ya Ministro de Cultura- estaba pasando unas jornadas de descanso en el Parador Nacional de Pineta y los socialistas de la comarca lo invitaron a la citada inauguración, de modo que a media mañana se presentó en Labuerda, donde fue recibido por distintas autoridades y público en general. En la Casa-Escuela, en el segundo piso, se celebraron los parlamentos, el corte de la cinta y las entrevistas en la emisora comarcal. Posteriormente, fue acompañado hasta el primer piso (donde hoy se sitúa la Biblioteca Municipal) para visitar una exposición que habíamos montado, titulada “La escuela del ayer”, recreando un aula de los años sesenta. Le expliqué al Ministro lo que allí había y le invité a sentarse en uno de los pupitres y a escribir en el cuaderno de visitas, con la plumilla y la tinta de tintero de plomo. Puso interés en revisar cuadernos de distintos alumnos y alumnas, álbumes de labores, libros viejos, enciclopedias, estampas religiosas y algunos materiales escolares antiguos: medidas de capacidad, esfera del mundo, mapas murales, etc. Un buen puñado de fotos recogen algunos de esos momentos y ahora que leo los escritos que le recuerdan en vida y lo azarosa que le resultó en los últimos tiempos, privado de su memoria y de la posibilidad de reconocer a los suyos, también recuerdo su visita a Sobrarbe y a Labuerda y le veo en las fotos, con 18 años menos y pienso, una vez más, en lo rápido que pasa el tiempo.

 

Por cierto, la hojarasca, cuando alfombra los suelos de los montes, de los campos, de los huertos… esconde debajo formas de vida, rugosidades del terreno, frutos caídos…que pugnan por hacerse visibles de alguna manera. El tiempo también actúa como la hojarasca y sume en el olvido fragmentos de la vida personal, acontecimientos significativos, personas relevantes… Y luego, buceando en él (me refiero al "tiempo-hojarasca"), es posible que encontremos la forma de revivir aquellas sensaciones, de volver a recordar a personas que fueron importantes, de recuperar vivencias que parecían olvidadas… Porque de la hojarasca que siempre creímos unida a la muerte, en muchas ocasiones, surge la vida. Que tengan un buen mes de diciembre.