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LAS PEQUEÑAS COSAS…

 

He tomado algo de distancia temporal para hablar de algunas cosillas de este tiempo vacacional recién pasado. Para hablar, de lo cotidiano, de las relaciones con la geografía en la que vives temporalmente o con las personas que comparten ese espacio vital…

 

Estuvimos unos días en Barcelona y, aunque el tiempo no fue nada bueno, pudimos callejear un rato por el barrio. Pudimos caminar desde el mercat de Sant Antoni (ahora está cerrado porque lo quieren reformar y se ha habilitado una nueva zona permanente para los puestos del mercado y los “encantes” que vendían en el exterior) hasta más allá de las Ramblas. Recorrimos algunas calles del barrio del Rabal: una zona curiosa, en la que se han construido plazas y calles nuevas o un Museo potente como es el MACBA (Museu d´Art Contemporani de Barcelona) que ha canalizado la instalación en sus alrededores de negocios  más o menos  alternativos y que han ayudado a regenerar un espacio bastante degradado. Caminar por esas callejas puede resultar algo inquietante a ciertas horas de la noche, pero durante el día, el paseo se torna, generalmente, pacífico y pintoresco. De vez en cuando, alguna pintada te hace pensar y sonreír: “¿Es ilegal el ave que migra?”, ha escrito con letra descuidada una mano anónima o te invita a detenerte, leer con calma y reflexionar si quieres. El texto está escrito en una oquedad de la pared y ocupa un espacio, al menos de dos metros de largo por otros dos de alto. Dice lo siguiente, con una letra clara y cuidada para que todo el mundo pueda leerlo: “MANERAS DE MATAR. Hay muchas maneras de matar: pueden clavarte un cuchillo en el vientre, quitarte el pan, no curarte una enfermedad, meterte en una mala vivienda, torturarte hasta la muerte por medio del trabajo, llevarte a la guerra, etc. Sólo pocas de esas cosas están prohibidas en nuestra ciudad”.  Esa zona barcelonesa está cerca de nuestra vivienda y la recorremos con frecuencia, cada vez que viajamos a la ciudad. Los domingos por la mañana hemos estado muchas veces en la zona del mercado cambiando cromos de nuestros hijos o mirando libros a precios bajos y otros materiales que uno encuentra entre el maremagnum de puestos, mesas, cajas y gentes, que acuden hasta allí a practicar sus aficiones favoritas: pasear, mirar, ojear, comprar o vender…

 

Cuando llegamos a Labuerda, el tiempo no era mejor. Podíamos vislumbrar, recordando otras navidades, que podíamos pasarlas sin casi ver el sol y, al final, han resultado así. Se cumplieron los peores pronósticos. No fueron días demasiado fríos, pero la lluvia cayó sin cesar y las nubes cubrieron el cielo casi todos los días… En estos casos, lo mejor es quedarse en casa, hacer fuego para estar bien calientes, conversar y leer la prensa o algún libro. También es buen momento para remover algunas cajas o alguna zona de los armarios que hace tiempo no hemos tocado; reordenar los libros o las colecciones… Un par de paseos nos permitió el tiempo y los aprovechamos para recorrer la orilla derecha del Cinca: un día en dirección sur y otro en dirección norte. Acompañando al río en dirección sur, caminamos por la escollera y disfrutamos viendo un caudal generoso, ocupando casi todo el cauce y bien crecido. Había nevado copiosamente en cotas superiores a los mil metros y había llovido posteriormente, por encima de esa altitud en días posteriores provocando un deshielo rápido de parte de la nieve recién caída… El color del agua del Cinca era el color primaveral del deshielo, como primaveral era la fuerza impetuosa de la crecida. Aproveché para hacer unas cuantas fotos, antes de que el nivel alcanzado descendiera, como recuerdo.

 

Una tarde bajaron desde Puyarruego Anny y Luc, dos amigos belgas que vienen colaborando desde hace un tiempo en El Gurrión. Anny estaba interesada en conseguir todos los números posibles de la revista y yo me había comprometido a buscar números atrasados en cajas y bolsas. De vez en cuando, aparece una persona que se interesa por tener el máximo número de revistas posibles y esa valoración especial del trabajo realizado que tal deseo expresa, a mí me conmueve y procuro satisfacerlo. Fue una tarde muy agradable, charlando de muchas cosas, desde el viaje que deben hacer cruzando toda Francia para llegar a este lado de los Pirineos, hasta la comparación de cómo se articula la enseñanza de los idiomas en Bélgia y en España, pasando por la pasión de Luc por los molinos. Hablando de molinos, nos acercamos a las inmediaciones de los restos de los de Labuerda: el molino harinero, inaccesible hoy por las zarzas y matojos crecidos en el camino que lleva hasta la casi invisible puerta (molino de cereales que también era central eléctrica de la que se suministraba el pueblo) y el “Torno” o molino de las olivas, hoy convertido en preciosa casa, donde viven los amigos Vicente e Isabel que, ¡qué fatalidad!, no estaban esos días en Labuerda. Luc pudo fotografíar algunas piedras del exterior, panorámicas generales y yo me comprometí a buscar unas fotos en blanco y negro del interior, hechas muchos años antes de la reforma, escanearlas y enviárselas a su domicilio. Regresamos de nuevo a casa (tras habernos mojado porque estuvo lloviznando todo el rato y no llevábamos paraguas) y aún seguimos hablando de molinos y gurriones un buen rato.

 

Pury Estalayo, desde Madrid, me había enviado varios ejemplares de la revista semestral “ECOS” (subtitulada “Arte y Cultura para la Infancia”), que recibí estos días en Labuerda. Concretamente el número 11, correspondiente a diciembre de 2009. A finales del pasado septiembre, Pury me invitó a escribir un artículo que titulamos “El arte y las bibliotecas escolares”. Ocupa cuatro páginas de la revista y está ilustrado con fotos en color que yo le envié. Me puse muy contento al recibir esos ejemplares y ver cómo había quedado mi colaboración. Curiosamente, hay otro artículo de cuatro páginas que habla de la colección de “libros deplegables” de María José y Álvaro, dos palentinos con los que me pondré en comunicación para ver si los traemos a la sección “Y tú… ¿qué coleccionas?” de nuestro “gurrión”. Fue un estupendo regalo navideño.

 

El segunda paseo por la orilla del Cinca fue en dirección norte. A esa parte del término de Labuerda se le conoce con el nombre de “La Ribera”. Hoy día es una partida muy menguada, debido a los lengüetazos que el río le fue dando con el paso de los años. Cada gran riada, se comía un trozo de huerta, sustituyendo la tierra cultivable por un desolador amontonamiento de cantos rodados de granito, de variados tamaños… Para los pequeños agricultores de Labuerda, cada vez que ocurría esto, era un golpe más a sus pequeñas economías, a sus aspiraciones de supervivencia. Curiosamente, donde en otro tiempo hubo tierra cultivable y cultivada, hoy crece un bosque mixto, en el que abundan los pinos y distintas especies de “sálix”, junto a especies poco habituales en nuestro término: hayas y arces, por ejemplo. El agua arrastra semillas y en las crecidas y decrecidas del río se van quedando en tierra firme y algunas acaban germinando… También es un territorio en el que sobreviven algunas “casetas” de monte, con tejado a dos aguas (de losa o de teja, indistintamente); frecuentemente con dos pisos: en la planta baja se almacenaba hierba recogida en el huerto anexo o herramientas o se colocaba la caballería par descansar y darle de comer… Y en el piso superior podía haber incluso un conejar (en algunos casos aún quedan los “cados” en las esquinas del recinto interior). Restos de otro tiempo y, en definitiva, de un patrimonio etnográfico que se va destruyendo por el paso inexorable del tiempo. El nivel de las aguas del Cinca había descendido sensiblemente desde el anterior paseo y también se habían tornado más azules de color. El puerto nevado y la Peña también con nieve y ambos monumentos pétreos, semicubiertos por la niebla, nos regalaban preciosas imágenes, como también los reflejos en muchos grandes charcos del camino… Esos charcos “a los que te asomas”, y cuando el cielo se refleja en ellos, parecen de una insondable profundidad. ¡Cuántas veces, lo pequeño y cercano te deja maravillado! Volvimos del paseo con un notable botín de fotografías del agua del río, de las casetas, de las montañas y de los reflejos en los charcos: ese efecto-espejo que algunos días es especialmente evocador.

 

Estuve unas horas en Boltaña, en la asamblea anual del CES. El esforzado Centro de Estudios de Sobrarbe que tanto cuesta mantener activo, con la buena voluntad de unas cuantas personas. En Sobrarbe, por las propias condiciones geográficas, nada es sencillo y, al igual que en otros sitios, si hablamos de temas culturales, más complicado todavía. Antes de subir de vacaciones, dejé en la imprenta terminado el número 12 de la revista TRESEROLS (una de las publicaciones periódicas del CES) y fue grato poder recogerla en Boltaña, adonde había llegado un par de días antes de la reunión.

 

El día 3 de enero la cita estaba en Plan, donde se presentaban los actos que se van a desarrollar a lo largo de 2010 para conmemorar el 25 aniversario de la primera caravana de mujeres. Acompañé a mi amigo Enrique Campo (Presidente de la Comarca de Sobrarbe) para visitar a otro amigo de siempre, el actual alcalde de Plan e “instigador” de la primera y las siguientes caravanas, José Mº Fantova. Delante de la oficina de turimos de Plan nos concentramos a escuchar los breves discursos de estos y otros políticos mientras nevaba copiosamente, poniendo una nota climatológica de autenticidad, ¿acaso es raro que nieve en Plan o en el valle de Chistau un 3 de enero? El homenaje a los primeros organizadores y un muy generoso vino español continuaron a cubierto y por la tarde se celebró una mesa redonda. Sólo es necesario escribir en el google “caravana de mujeres de Plan” y disponerse a leer crónicas periodísticas que vienen desde el día 4 de enero de 1985…

 

Leí “Las golondrinas de Kabul”, un libro que habla del fanatismo talibán, de la exclusión de las mujeres afganas y que deja poco espacio para la esperanza. También leí “Contra el viento”, de Ángeles Caso; aquí las protagonistas son mujeres de Cabo Verde que también tienen que superar obstáculos como montañas para poder vivir con dignidad, en contra de la dureza de la vida en su país… Más información de ambos libros en http://nosotrasleemos.bitacoras.com. Tras lecturas de este tipo, siempre me acuerdo de los apóstoles vacuos que, cuando hablan de los niños y la lectura, dicen que “ésta es divertida”... ¡Qué tontería! Algunos libros pueden serlo, pero nada de generalizaciones simples.

 

Y así, con éstas y otras cosas, va transcurriendo la vida, animada en estas fechas pasadas por esas felicitaciones que llegaron a través del correo electrónico o del facebook y también de la carta manuscrita.  Éstas son más apreciadas. Por eso recuerdo ahora a Lidia Ollero, Laura Andreu, Antonio G. Teijeiro, Rosa Serdio, Blanca Sanz, Manolo Callizo, Ángela y Placi, Luis Mejuto, José Manuel Bescós… que escribieron unas líneas de puño y letra y dejaron impregnadas las postales con una pequeña parte de su esencia. A ellos y a otros, les “pagué con la misma moneda” y escribí unas líneas pensando en sus personas, mirándoles a los ojos y deseándoles un año estupendo.

HORIZONTES PARA UN NUEVO AÑO

Ya sabemos cuánto de tópica y utópica es esa costumbre de participar a los demás con buenos deseos cuando se acerca un nuevo fin de año. Normalmente los deseos van por un lado y la tozuda realidad sigue su camino. No obstante, como desear es gratis, seguimos haciéndolo, aunque sí es verdad que nos hemos encasillado en fórmulas que de tanto repetirlas nos suenan un poco vacías… Lo de “felices pascuas” y lo de “próspero año nuevo” tienen ya tintes un poco rancios, de modo que lo que tenemos que hacer es renovar nuestra particular lista de deseos, ampliarla y pormenorizarla convenientemente. De esa manera, es posible que contribuyamos a exorcizar los malos augurios y pongamos un poco de nuestra fuerza en el camino de las conquistas deseadas.

Personalmente es lo que he tratado de hacer con la relación que viene a continuación. No es mi objetivo dar ideas a nadie; más bien, ver si aumentando la lista y haciéndola más concreta hay algo que se haya cumplido cuando este nuevo año esté ya agonizando dentro de 365 días. Dicho todo lo cual, paso a pormenorizar los 100 deseos que le pido al 2010:

 

Que sea un año muy saludable. Que todos y todas podamos celebrar un nuevo cumpleaños. Que tengamos para comer y para vivir. Que las cabras sigan tirando al monte. Que los cabrones sufran fuertes y diarios dolores de estómago. Que cada mañana podamos ponernos en pie. Que podamos seguir saliendo a la calle con la cabeza bien alta. Que no olvidemos cultivar la amistad. Que vuelva la gente a escribir cartas. Que aumenten los puestos de trabajo. Que muchos “parados” empiecen a “caminar”. Que encontremos de una vez el camino de la remontada económica. Que en la vida política española desaparezca la crispación y se instale el respeto.

 

Que los “dioses particulares” dejen de inspirar tantas guerras. Que las ayudas a los bancos pasen directamente a los ciudadanos. Que los investigadores y científicos sean más conocidos. Que los “famosillos televisivos” se diluyan en el olvido. Que la televisión programe menos basura y más cordura. Que la justicia gane en velocidad y sentido común. Que los deportistas tramposos sean desenmascarados. Que haya más controles antidoping. Que en el Vaticano y en otras curias particulares caigan tremendos chaparrones de respeto, compromiso y sentido común. Que los curas y los obispos hablen sólo de lo que saben y, sobre todo, que nos dejen en paz. Que en los anuncios de coches y colonias dejen de salir adornos femeninos.

 

Que el amor sea patrimonio de la humanidad. Que España gane el mundial de fútbol de una vez. Que disminuya el número de exámenes y aumente el deseo de aprender. Que la lectura sea tan habitual que no haya que animarla. Que se sigan haciendo canciones hermosas. Que se continúen haciendo películas sorprendentes. Que se escriban libros emocionantes. Que no haya que hablar más de las bibliotecas escolares porque ya funcionan en todos los colegios. Que nadie se funcionarice. Que todos los días encontremos motivos para ir a desempeñar nuestro trabajo con ganas e intensidad. Que no nos falte ni el pan ni la sal. Que los que gritan hablando por los móviles se queden roncos. Que la educación y la cultura pasen a un primer plano de las preocupaciones generales. Que practiquemos más conductas saludables.

Que ayudemos a la naturaleza a recuperar su esplendor. Que disfrutemos del sonido y la fuerza de los ríos. Que sepamos escuchar el silencio del bosque. Que la intolerancia quede neutralizada por la inteligencia. Que a los tiranos les caigan el pelo y los dientes. Que a los maltratadores les den continuos ataques de arrepentimiento y respeto. Que siga saliendo el sol cada mañana y nos despida la luna por la noche. Que los potenciales asesinos se suiciden previamente. Que los terroristas se aterroricen y desistan. Que los ríos sigan llevando agua. Que nieve mucho en invierno y llueva mucho en primavera y otoño. Que haga calor en verano y que haga frío en invierno. Que vuelvan las golondrinas, los aviones y los vencejos. Que, poco a poco, los coches se vayan electrificando para que “se les bajen los humos”.

 

Que esté muy bien visto contemplar un atardecer, leer poesía, pasear sin rumbo y llevar un libro en las manos. Que los periódicos sigan saliendo a la calle cada día. Que todos los pueblos celebren su fiesta mayor y todas las fiestas pequeñas. Que todos los que roban dinero público estén obligados a devolverlo. Que sea más justa la justicia. Que los sinvergüenzas no salgan en los medios de comunicación. Que se cuenten también las buenas noticias en radio, prensa y televisión. Que los acosadores morales se pongan rojos de vergüenza cada vez que se acerquen a su víctima hasta llegar a reparar su impresentable actitud. Que en las competiciones deportivas gane el que lo haga mejor y sin trampas. Que podamos vivir con alegría varios “alcorconazos”.

 

Que los cafres del fin de semana estén de baja permanente. Que los conductores suicidas se conviertan en peatones asustados. Que se fomenten los viajes y los intercambios para superar la intolerancia. Que las escuelas tengan vacaciones. Que madres y padres sigan dejándose aconsejar por maestras y maestros. Que los centros de enseñanza sean focos de cultura y lugares respetados. Que las lenguas sirvan para entendernos. Que pierdan importancia los libros de texto. Que se premie el trabajo bien hecho. Que vivir con dignidad sea objetivo importante para todos. Que la sociedad sea más permeable. Que la tolerancia venza a la intolerancia. Que estrechar una mano signifique ensanchar la esperanza. Que las bajas laborales sean justas y estén justificadas. Que se destierre definitivamente “la cultura del ladrillo”. Que los pueblos y las ciudades vayan creciendo de modo razonable.

 

Que las olas del mar golpeen menos hormigón. Que no se desequen las zonas húmedas. Que mejore el nivel de vida de los desfavorecidos. Que disminuya o desaparezca la rapiña de los recursos naturales. Que los nuevos líderes mundiales sean referentes morales. Que nadie muera de hambre o de frío. Que no haya más expolios de vidas ni de recursos. Que los indígenas de todo el mundo recuperen su tierra y puedan vivir en ella sin sobresaltos. Que los preservativos preserven del sida y de la superpoblación. Que los laboratorios prefieran ganar menos dinero a costa de que sus productos se universalicen. Que los “piscinazos” en el área sean claramente castigados. Que la hipocresía se manifieste en los hipócritas con granos gordos en la nariz. Que salgan de la lista roja varias especies, animales y vegetales, en peligro de extinción.

 

Que aumente el número de escuelas en el mundo para que todos los niños y niñas puedan aprender a leer y a escribir. Que los derechos fundamentales vayan conquistando geografías. Que nadie se inmole buscando el paraíso, que el paraíso está aquí. Que aumenten las acciones de conservación de los mares. Que no se construyan más muros. Que seamos solidarios con los inmigrantes. Que sigamos viendo el arco iris después de llover. Que las manos den consuelo, calor y afecto. Que todos vivamos con fuerza y honor…

 

Y aquí me detengo para tomar aliento. Ahora invito, a quienes lean estas líneas (doy por hecho, con no poca presunción por mi parte, que habrá alguien que perderá algunos minutos de su tiempo en leer este divertimento), a ampliar la lista de horizontes a alcanzar o hacia los que caminar en este nuevo año. En ocasiones, puede ir bien tener anotados algunos objetivos para no olvidarse de ellos y caminar con decisión hacia la consecución de los mismos. Me daré con un canto en los dientes, si en el 10% de lo anotado se visualiza claramente una mejora. Con esa esperanza voy a despedir este año, deseándoles que no les falten horizontes hacia los que mirar y con los que soñar sin reservas. Desde Labuerda, un saludo afectuoso a quienes entráis, de vez en cuando, en estas páginas.    

VIEJOS PAPELES (VI)

Antes de que finalice el año, quería yo dar un paso más en el asunto de reseñar esta serie de revistas escolares que publicamos en el curso escolar 83-84 con el nombre de LA FIGA. Supuso realmente una pequeña, pero muy interesante, (y, desde luego, costosa) aventura editorial. Editamos seis números y hoy quiero dedicar mi atención al número 5 cargadito de páginas (28, nada menos, en formato folio) y, por tanto, de noticias, textos, poemas, ilustraciones, refranes, etc. Materiales todos que nos refrescan la memoria y que nos permiten reconstruir lo que hicimos hace 25 años… De no haberlo escrito, casi todo estaría ya enterrado en el baúl negro del olvido. Por tanto, pedagógicamente, escribir viene a significar “luchar contra el olvido” y dar una segunda oportunidad o muchas más de que las cosas que se hicieron puedan recordarse de manera más exacta.

 

Este número 5 se publicó en abril de 1984: portada en cartulina azul con cinco grandes círculos que nos recuerdan temas de su contenido: primavera, vacaciones, semana santa y 23 de abril; además de la identificación de la revista.

Hay una página entera dedicada a los trabalenguas inventados: “Un tratante de tractores trató de tratar con tres tractoristas tratantes sobre trece tractores bien tratados…” (Julio). “Una teja muy teja dijo a un tejo muy tejo: ¡Hola, don Tejo! Y éste contestó: ¡Hola, doña Teja!, y los dos se fueron tejando por el tejado” (Santi). “Un yugoslavo yugoslavito se rompió un dedito. ¿Cómo le arreglarán el dedito al pobre yugoslavo yugoslavito? (Óscar)…

Según nuestras mediciones y nuestros cálculos, durante el mes de marzo de 1984 la temperatura media total (considerando las máximas y las mínimas) fue de 9´5 ºC.

Los juegos con la rima, dieron algunos refranes o frases como éstos: “La primavera llegó a y a mí me acatarró”. “Un año, un siglo, una era… y siempre, la primavera”. “Un árbol, una flor… Una primavera de amor”. Cantando viene la PRIMA; llorando se va de tu VERA”. “En marzo llega la primavera y hasta junio, ésta, se queda”…

 

El capítulo de “Noticias de la clase” se abre con la correspondencia y se reseña que desde el número anterior se ha recibido información de la embajada de Bulgaria (que entonces era un país lejano y desconocido). No podíamos imaginar, en aquel lejano 1984 (por otra parte, título de una novela muy celebrada, escrita por George Orwell) que, 25 años después, muchas personas de ese país vendrían a vivir y a trabajar a Fraga y sus hijos e hijas asistirían en número considerable a nuestra escuela. También dejamos constancia de la llegada de dos revistas o periódicos escolares de Torrente de Cinca y de Pont de Montañana, con quienes hacíamos intercambio.

 

Durante aquel segundo trimestre “estuvimos haciendo trabajos con cartón, marquetería, motores… Había que hacer algo que tuviese movimiento. Todavía no lo hemos terminado pero por la clase pueden verse: muñecos articulados, coches, una noria, aviones, robots…” “Estamos haciendo la colección de cromos de Willy Fog y ya casi la tenemos terminada. Nos faltan los números 21, 49, 53, 62 y 91, así que si alguien tiene alguno de esos, que se ponga en contacto con nosotros”. “Desde hace ya varios días, hemos ido trayendo a clase libros viejos y otros materiales que se emplearon hace años en la escuela. Una vez hecha la ficha de cada libro u objeto, los hemos ordenado y hecho una pequeña exposición”. “Esta última semana del trimestre van subiendo al colegio nuestras madres y padres para ser informados de nuestro trabajo y rendimiento por parte de Mariano”…

La página 6 de ese número, hoy también resulta sorprendente, puesto que está compuesta por un diálogo en francés, entre François Miterrand y Philippe González (Presidentes entonces de Francia y de España), ilustrado. Una página preciosa compuesta por Julio (Jules, claro). La página resulta sorprendente porque hace ya muchos años que se desterró el francés de nuestra escuela.

 

A continuación, se ofrecen veinte páginas especiales. Como el número de la revista salía en el mes de abril, dedicamos buena parte del mismo al Día del Libro, de modo que todos los niños y niñas de la clase escribieron un texto literario o un poema para participar en él. Hago un repaso por algunas colaboraciones.

Amaya escribe “El futuro en sueños”: “…Una vez que llegó se instaló allí construyendo una casa de cristal. Pasaron los años y el astronauta seguía viviendo en al luna. En la Tierra se le daba por desaparecido. Durante los años que había permanecido en la Luna, el astronauta había hecho exploraciones e investigaciones en ella…”. Gloria escribe “La rosa, el musgo y la niña”: “Había una vez una niña que imaginaba que hablaba con una flor. Su madre la llamó para almorzar y mientras almorzaba, le contaba a su madre aquel sueño. Su madre le respondió que cómo era posible que soñara tales barbaridades…” Teresa y su “Cuento fantástico”: “… Cuando pasaron esos años, yo ya iba a sexto B y las actividades ya eran más difíciles… Así que un sábado estaba yo sola en casa y estaba fregando los platos y por la tele apareció una mujer que dijo: - Teresa, ya sé que tienes problemas y te vengo a ayudar, por eso te concedo siete deseos…”

Rafa titula su aportación con un onomatopéyico: “¡…UUUUUUUUUUUhhhh! Y dice “Cuando estoy en la cama pienso, a veces, que si saco algún pie por debajo de la manta, vendrá algún monstruo a mordérmelo o comérselo…” Evelyn prefirió escribir un poema que comienza así: “Lluvia cristalina / que mojas los extensos campos, / que das de beber a las flores / y que alegras a los agricultores /…”

“En casi todos mis sueños yo soy el protagonista. Siempre soñamos lo que no somos, lo que no podemos hacer…” Así comienza su texto “Sueños”, Santi y éste es el poema sentido y siempre actual de Esther: “Canta un pájaro. / ¿Será un gorrión o un ruiseñor? / ¿Dónde estará?, ¿en un árbol?, / ¿en el río bebiendo? / El apreciado pajarillo no aparece. / Si no fuera por la avecilla / no sé qué haríamos. / Él nos da ánimos y alegría / con su trino. / Pero la industria avanza… / Hasta que sólo quede uno / con una mascarilla de oxígeno / en una sombría jaula”. Loli también confecciona un poemita, más festivo que el anterior, con el título de “Mi amiga y yo”: “Tengo una amiga / que se llama Maribel / y tiene once años / como mi prima Esther…” Y termina con esta estrofa: “Vamos al colegio / Miguel Servet / porque stá muy cerca / y se pasa muy bien”.

 

Julio hace gala de su sentido del humor y de su atención a la actualidad con esta larga poesía que narra los problemas fronterizos entre España y Francia. Empieza así: “Los franceses y españoles / siempre están destrozando camiones, / y después dicen los ministros / que cada uno tiene sus razones. / Pasan sigilosamente / la frontera / y después van / por la carretera/…” Continúa con un “El otro día nos llevamos un chasco / por el ametrallamiento / de un pesquero vasco…” Y termina con un juicio severo: “Toda la culpa la tienen los franceses / los de los camiones / y los que se meten / con nuestras embarcaciones”. Con un título muy expresivo despacha su colaboración Miguel Ángel: “Aventuras que no hay quien se las crea”. Para muestra un botón: “De allí volamos a Bombay y menuda sorpresa cuando nos encontramos a Gandhi leyendo un libro en una cantina. A Eusebio (el mono que acompaña al protagonista multimillonario) le dio mucha alegría porque hacía tiempo que no lo leía. Lo entrevistamos, nos tomamos una naranjada y de regalo nos dio las gafas, ya que le caímos muy bien. Nosotros le regalamos un sombrero para que no tuviera frío en su gran calva…”

 

Antonia dice, en lo que titula “Adivinanza difícil”: Mi padre nos cuenta a menudo historias que sabe y que nos gustan mucho. Era una reina que estaba soltera y quería casarse. Para ello se comprometió a que todo el quisiera podía hacerle una pregunta; en el momento en que no supiera contestar se casaría con el que había hecho la pregunta. Pasaban los días y muchos hombres le iban preguntando cosas bien difíciles, pero la reina tenía contestación para todo tipo de preguntas, consultando libros, pensando, etc.

Un día apareció por allí un albañil que le recitó lo siguiente para que se lo explicase:

 

“Rosa, ¡qué triste fuiste! / Al primer paso que diste / tropezaste con la muerte. /Si te corto es cosa triste / y dejarte con la vida / es dejarte con la muerte”.

 

La reina empezó a pensar y no hallaba solución. Tampoco en los libros encontró la respuesta. Como tenía gran curiosidad, le pidió al albañil que le explicara el significado y esto fue lo que le contó: “Un día encontré una vieja calavera cubierta de tierra. Encima había nacido una rosa. Entonces pensé, si la corto es cosa triste, porque le quito la vida y si la dejo con vida, como se halla encima de una calavera, la dejo con la muerte”.

Lo que no sabemos es si la reina se casó con el albañil después de comprobar su ingenio”.

 

“La vieja fuente” es el poema escrito por Amaya: “La fuente, / la vieja fuente del pueblo / ha visto risas y tristezas, / mozas con cántaros, / mozos a la espera. / ¡Cuántos sueños…! / ¡Cuántos amores…! / ¡Cuántas quimeras…! / Todas las conoce, / la vieja y sabia / fuente de piedra”. Toni, escribe unos versos dedicados a la amistad o al amor, describiendo un proceso totalmente natural como se puede leer… “Junto a un árbol / estaba yo, / en las orillas del río / viendo correr las cristalinas aguas. / Por la cabeza me pasaba una idea, / y pensaba en ella / aquel día de verano. / De repente, ella apreció por allí / y yo sin saber qué hacer. / Se me pusieron los carrillos rojos / igual que a ella / y los dos nos quedamos / sin saber qué decir. / Al cabo de un rato / nos pusimos ya de acuerdo los dos / y con una fuerte sonrisa / ya éramos nuevos amigos”. Un relato de “Ecología-ficción” es el compuesto por Alberto: “… Un día al amanecer se vio que toda la gente corría mucho pues decían que habían invadido la tierra. Todo el mundo abandonó la ciudad, todas las calles estaban desoladas. De pronto, una nave bajó del cielo, los dos árboles observaban… Minutos más tarde aparecieron unos seres y en un abrir y cerrar de ojos…”

 

No es posible seguir por la extensión que está tomando este texto, pero debo decir que he pasado un buen rato releyendo estos escritos que compusimos con gran esfuerzo, para darles forma de revista escolar, hace un cuarto de siglo. Quedan aquí esbozados unos cuantos para significar, como decía al principio, la importancia de realizar este tipo de trabajos con los chicos. Hoy todo puede resultar más rápido y más cómodo, por la utilización de webs, blogs y demás instrumentos electrónicos, pero en el pasado, componer una revista o una monografía requería una buena inversión de tiempo. Precisamente con el paso del tiempo, todo aquello adquiere más valor. De todos modos, realizar este tipo de trabajos en el aula, requiere concebir la escuela y el trabajo a desarrollar en ella de una manera especial; sin esa concepción, la aparente facilidad de los nuevos medios no servirá de nada. Buen año 2010.

CASABLANCA

Casablanca es una película estadounidense de 1942, dirigida por Michael Curtiz. Protagonizada, entre otros, por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en los papeles principales. Narra una historia romántica durante la Segunda Guerra Mundial, en la ciudad marroquí de Casablanca, bajo el control del gobierno de Vichy… La película se rodó completamente en estudios y no en la ciudad marroquí, como podría parecer… Pero no voy a hablar de la citada película, a pesar de que el título pudiera darlo a entender. Simplemente me ha parecido sugerente alimentar ese equívoco, para empezar.

Objetivo: Instituto Cervantes de Casablanca. Invitación a dar una charla-conferencia con el título: “Cómo hacer al niño lector”, en la biblioteca de dicho centro.

El viaje, una aventura en solitario hacia un país desconocido, con una cultura diferente y también con una organización de la vida distinta a lo que uno está acostumbrado. Los viajes en avión, con la RAM (que, en contra de lo que pudiera parecer, no es una marca de leche, sino la compañía aérea Royal Air Maroc). Tras la llegada al aeropuerto de la ciudad, paso los controles de pasaportes y busco al taxista que debe llevar una hoja de papel con mi nombre, pero al que no encuentro, en medio de una muchedumbre de gente que espera la salida de los pasajeros. Deambulo por entre los que esperan hasta que encuentro a un hombre alto y moreno con la hoja en la que está escrito mi nombre a la altura del muslo (y no levantada como estaban otras). Salimos de la sala y otra muchedumbre mayor se aglomera, formando dos extensas filas de personas, en la salida a la calle (son familiares de los peregrinos que están regresando de La Meca, me entero). Subimos a un viejo mercedes de gran tamaño y enfilamos la carretera y ¿autopista?, que desembocará en la ciudad. Las imágenes que voy viendo me hacen sonreír, en algunos casos y preocuparme en otros: rebaños de ovejas pastan en las cunetas de la citada autopista, pudiendo entrar en ella en cualquier momento… La entrada a la ciudad se ralentiza por el tráfico intenso y bastante caótico… Después de una hora llegamos al hotel…Y así será el regreso.

Javier C. también ha llegado desde Valencia para dar una conferencia sobre el músico  Ruperto Chapí. Nos presentamos y decidimos formar una “sociedad limitada” mientras dure la estancia. Él ha llegado por la mañana y ha encontrado un “italiano” para comer que está muy bien. Cenamos el primer día y comemos el segundo en el mismo restaurante. Damos un largo paseo que nos lleva hasta “La Grande Mosquée Hassan II” (La Gran Mezquita Hassan II), construida al lado del mar. Las aguas violentas del Océano Atlántico golpean los muros de la misma. Impresiona el monumento, con capacidad para 25.000 personas y la tercera más grande del islam. Su minarete tiene una altura de 200 metros y el recinto es tremendamente grande y maravilloso en los detalles: filigranas, arcos, columnas, azulejos y mosaicos… Todo es esplendoroso, una demostración tremenda de poder y de obra bien hecha… Contrasta que nada más bajar del nivel de la plaza, a un supuesto paseo marítimo, éste se halle sin asfaltar, con charcos y basura. La línea que separa la pobreza de la opulencia, como en tantos otros sitios es extremadamente delgada y poco racional.

Por otro lado, llaman la atención: terrazas llenas de antenas parabólicas; muchos mercedes viejos utilizados como taxis; los “petit taxi” más populares, son la mayoría de la marca peugeot, modelo 205, de color rojo; talleres mecánicos y de chapistería muy frecuentes; tráfico intenso y un punto caótico; peligrosos pasos cebra; convivencia de gentes de muy distinto nivel económico (al menos, en apariencia); los boulevares o calles importante contrastan enormemente con las estrechas calles que unen unos con otros; mucha gente por la calle; ningún problema; gente mostrándose con mucha amabilidad; el francés se escucha constantemente, (lo mismo que el árabe, claro); hay que pagar en dirham (DH), no aceptan euros. Y me enteré de lo que gasta un móvil...

En el Instituto Cervantes, me reciben Lucía, Laura y Rosa (la directora) y la charla transcurre de manera muy agradable, con mucho interés y muchas preguntas en francés (necesito traducción en algún caso) o en castellano, de modo que alargamos media hora más, pero no da tiempo a repasar todo lo escrito y preparado… Al poco de finalizar, comienza la otra en un salón de actos, sobre Chapí, alternando las palabras de Javier, con la actuación de un trío lírico, formado por María, Abel y Pablo. Una delicia escucharlos a los cuatro. Al finalizar, la cena, las risas, las anécdotas y el “after” posterior en una casa próxima… No desvelo más secretos de esta aventura marroquí. Este post lo termino con la inclusión de una parte de la introducción y otra del colofón de la conferencia que escribí:

A modo de introducción:

 “A los padres y a las madres, a las maestras y los maestros y a los representantes de otros grupos sociales relacionados con la infancia, nos gustaría que los niños y las niñas se hicieran lectores y lectoras sin ningún esfuerzo ni dedicación especial y con mucho contento; tal como, la mayoría de ellos y ellas, se hacen amantes de las golosinas, del chocolate en tableta, de los juegos callejeros, de los dibujos animados, incluso del desorden en su habitación… sin mediar recomendación alguna y sin dedicar un “día” al año a recordar la actividad… Pero sabemos que nuestro íntimo deseo está muy lejos de la realidad. Por eso, lamento decir, ya desde el comienzo, que este esperanzador título no tiene un final muy feliz.

 

La lectura, como el amor, no puede imponerse. Sobre por qué leemos o cómo nos enamoramos no sé si se ha escrito mucho, pero se sabe poco… Sobre ambas cuestiones tenemos poco control. Desconocemos qué se activa en nuestro interior pero un día nos enamoramos irremediablemente y desconocemos qué tecla y qué o quién la debe tocar para que nos hagamos lectores de por vida.

 

No es necesario gastar mucha saliva o dedicar mucho tiempo a predicar las virtudes de esta práctica. Los adultos, si estamos íntimamente comprometidos con la causa, debemos ejercer de modelos lectores, leerles en voz alta, sugerirles libros, ofrecerles espacios y tiempos para comentarlos… comportarnos con naturalidad ante un fenómeno, la adquisición de hábitos lectores, que nunca fue ni será multitudinario. Y no perder de vista la educación de la sensibilidad, habituándoles, desde pequeños, a otras lecturas, que no requieren libros, pero que preparan para la curiosidad, el respeto y la interpretación: “Leer una amplia sonrisa, leer una mirada, leer las arrugas de las manos, leer una caricia, leer un abrazo, leer una puesta de sol o la acogedora sombra de un árbol, leer el canto de los pájaros, leer una noche estrellada, leer la fuerza del río, leer la rebeldía, leer la alfombra amarillenta del otoño, leer un trabajo solidario, leer los sueños nocturnos, leer la salida del sol, leer la brisa fresca de la mañana, leer un apretón de manos, leer el fruto del árbol, leer la fertilidad de la hojarasca, leer la esperanza de la lluvia, leer la suavidad de una caricia, leer unas manos que han trabajado …” 

 

A propósito de todo ello, como feliz coincidencia, encontré no hace mucho una cita del escritor recientemente fallecido, Francisco Ayala que me gustaría compartir, porque enlaza perfectamente con lo anterior:

 - “Nunca sentí yo esa contraposición de lo vital y lo libresco que parecen encontrar otros. Una lectura ha sido en todo instante para mi experiencia, de calidad análoga a la de un paseo por el campo, la visita de un museo, el viaje a la ciudad desconocida, una comida en compañía o en soledad, quizá alguna enfermedad y su consiguiente convalecencia, un concierto, una conversación amistosa… cosas todas que pueden ser tan memorables o tan triviales como la lectura de tal o cual libro…”

 

(…) (un paréntesis de 19 folios...)

 

 

Y ya, como colofón…

 

Soy hijo de agricultores y quiero terminar tocando con los pies en la tierra. Aprendí de mis padres muchas cosas que no quisieron conscientemente enseñarme. No estuvieron repitiendo todo el día: deberías aprender esto o lo otro, fíjate aquí o allá… Acompañé, desde niño, algunos de sus trabajos, viendo lo que hacían y colaborando en algunas faenas, sintiendo el frío o el viento en el rostro y en las manos, el calor en todo el cuerpo; soportando el cansancio de una larga caminata hasta el monte; comprendí el significado del esfuerzo y del sudor, compartí las ilusiones de la siembra o de la plantación y la alegría o la decepción de las cosechas; supe que las cosas había que hacerlas siempre bien, porque ya había factores o personas que se ocupaban de enredarlas… A pesar del cuidado y el esmero, de la dedicación y del compromiso con la tierra; a pesar de enterrar las mejores semillas en una tierra acariciada y bien abonada, algunos años, la cosecha era desoladora, mientras que otros años, con el mismo tratamiento, invitaba a la fiesta y a la alegría. Pero nunca hubo un desmayo; cada nuevo año agrícola se trabajaba con el mismo interés, con igual ímpetu, con parecida esperanza de obtener, al final, la recompensa justa de una buena cosecha. Esa fue una buena lección que no he olvidado: el tesón, la constancia, el esfuerzo necesario…

 

No nos queda otra con el tema de la lectura. Sabemos ya que no es bueno obsesionarse; que hay que predicar menos y dar más ejemplo; que no hay que contraponer el ejercicio de la lectura con el cultivo de otras aficiones; que no es una actividad siempre divertida; que desde que los niños y las niñas son pequeños debemos estimular su práctica; que debemos regalarles lecturas en voz alta en casa y en la escuela; que debemos atender a las nuevas tecnologías y al futuro, que el libro puede ser un alargamiento de nuestra mano que lo deposita amablemente en otra mano; que es mejor tomar el asunto con naturalidad… Sabemos que podemos hacer algunas cosas que nadie juzgaría como contraproducentes, pero también sabemos –como el agricultor- que antes de recoger la cosecha puede cruzarse un elemento desestabilizador que la arruine y haya que volver a empezar. Nuestro papel como mediadores: padres, madres, maestros y maestras, bibliotecarios y bibliotecarias y demás personas en contacto con la población infantil es importante, pero no debemos nunca perder de vista que, al final, la decisión de engrosar la nómina de personas lectoras o no, está exclusivamente en manos de cada niño, de cada niña, de cada adolescente, de cada persona. Y que así será, nos traiga el futuro lo que nos traiga.”

 

LA HOJARASCA OTOÑAL

 Bajo los árboles caducifolios se congregan, cada otoño, todas las hojas que nacieron la pasada primavera. Es un rito de inmolación colectiva de la parte más frágil y cambiante de esos esbeltos seres vivos que causan admiración y nos proporcionan tantos beneficios. Las raíces, el tronco y las ramas van creciendo, en un caso ganando profundidad y en otros, grosor y altura casi ininterrumpidamente, contribuyendo a que el árbol tenga un porte más esbelto y distinguido… Las hojas, en cambio, son apéndices de vida efímera. Ponen una nota de color, visten al árbol en primavera y trabajan denodadamente para fabricar alimento y oxigenar el ambiente, sin saber que su existencia quedará reducida a seis o siete meses, después de los cuales, los designios de la naturaleza y la ley de la gravedad, las irá depositando –tras una lluvia vegetal avivada por el viento y por el tiempo- bajo el esqueleto transparente del árbol o el arbusto en el que nacieron y crecieron.

 

1.- Pasear por el monte, en estos días primeros de diciembre, con una benigna temperatura y con un sol espléndido es, realmente, un ejercicio gozoso. Me gustan especialmente los bosquecillos de robles (el entrañable “caixigo”, en lengua aragonesa), limpios de otros arbustos que conforman un suelo totalmente alfombrado con las hojas caídas: hojas lobuladas, en algunos casos con tintes amarillentos o ya obscurecidas por el incipiente proceso de descomposición. Hay toda un fauna invisible e inaudible que vive en los suelos montesinos, que se refugia debajo de esa capa protectora de hojas y que contribuye, junto con la humedad, a la descomposición gradual de estos restos vegetales que acabarán incorporados al humus del suelo y servirán de alimento, a su vez, a los mismos árboles o arbustos en los que nacieron y se desarrollaron: una aportación extraordinariamente fraternal, pues las hijas alimentan en parte a sus padres, si se me permite este símil.

 

Recorriendo estos días decembrinos, de anochecer temprano, los campos y los montes, uno va poniéndose en contacto con hojarascas diferentes. Cada árbol produce la suya. Por un lado, en los huertos y campos puedes ver la del almendro, la del manzano, peral o melocotonero; incluso la del avellano; también la del nogal o la de la morera… Cerca del río, los chopos ya hace días que soltaron las últimas hojas amarillas y algunas jóvenes hayas, crecidas en latitudes inhabitúales, debido al transporte fluvial de los hayucos, también han desprendido sus coloridas hojas, con tonalidades anaranjadas… En el monte, el roble es el rey de la hojarasca, pero también el rosal silvestre quedó desnudo y lo mismo le pasó al serbal y a los jóvenes arces… Y debajo de las perennes encinas hay una ligera alfombra de las hojas que se van renovando imperceptiblemente; lo mismo que ocurre con las sabinas, los enebros y los pinos… Y en ese humus fértil, cubierto ahora de hojas, está saliendo una cosecha espectacular de setas, en un tiempo poco habitual, pues a estas alturas del año, lo propio es que algunas heladas nocturnas hubieran acelerado todo el proceso descrito y los hongos se hubieran quedado sin pretexto para asomar sus vistosos sombreros que causan tanta admiración y tanto deseo.

Hemos disfrutado recorriendo el monte, armados de cesta y navaja (y, en mi caso, de máquina de fotos), porque hacía muchos años que no se producía una cosecha de robellones tan espectacular (incluidos tamaño, apariencia y sana constitución), así que además de comerlos acompañando variados guisos, es necesario poner algunos en conserva para reencontrarnos con ese sabor a monte con el discurrir del tiempo. Las fotos, por su parte, podrán convertirse en uno o varios bonitos álbumes en ese territorio universal y compartido que ha definido el sorprendente facebook.

 

2.- Otra tipo de hojarasca la forman las hojas de los periódicos que al ser de publicación diaria se acumulan de manera casi imperceptible pero constante. Estas hojas caducan cada día, por lo que hablando de prensa o de hojas de periódicos, estamos en un otoño permanente. Es cierto que se trata de una hojarasca especial porque, aunque haya pasado el tiempo, si revisamos ejemplares antiguos es fácil que encontremos un artículo, una fotografía, una viñeta, un titular que nos llama la atención y que, con el paso del tiempo, ya no recordamos si leímos en su día, pero que ahora tenemos una nueva oportunidad de recortar o de leer.

 

 

2A.- Aprovechando esta circunstancia, quería comentar un par de noticias, de las que he tenido noticia estos días de diciembre, extraídas o rescatadas de esa gran “hojarasca periodística”, aunque en este caso de reciente publicación. Por un lado, una que hace referencia a Víctor Jara, el cantautor chileno que nos dejó hermosas canciones y que pagó con su vida su compromiso inequívoco con la libertad y la justicia. Víctor fue asesinado en 1973 por los sicarios del inefable dictador chileno Pinochet (y con el consentimiento de éste), en las salas lúgubres del Estadio Nacional de Santiago de Chile. La casualidad de que un admirador suyo reconociera su cadáver acribillado y torturado, hizo posible que su viuda Joan Turner pudiera inhumarlo, de manera casi clandestina y en la más absoluta soledad, el 18 de septiembre de 1973, siete días después del golpe.

 

El pasado 4 de junio, la detención de uno de sus posibles asesinos obligó a  exhumar sus restos y proceder a la realización de una nueva autopsia de la que se ha derivado un informe brutal que no quiero pormenorizar, pero que se resume en 44 heridas de entrada y 32 de salida; heridas de bala, se entiende, que acribillaron su cuerpo de manera salvaje. El pasado 5 de diciembre  se celebró el entierro multitudinario de los restos (36 años después de aquel entierro clandestino). Esta vez, su viuda y sus dos hijas estuvieron acompañadas por miles de chilenos que no olvidan el dolor y la rabia, la brutal represión de una dictadura salvaje y consentida (como tantas otras) por las grandes potencias del mundo que, como en otras ocasiones, miraron hacia otro lado. Gervasio Sánchez habla de ello en su serie “Los desastres de la guerra” que publica en el Heraldo de Aragón y aporta un emotivo testimonio: “Durante la dictadura militar algunos autores populares cantaban sus canciones más emblemáticas en los autobuses de línea de Santiago. El silencio siempre era estremecedor y puedo asegurar que nunca escuché quejarse a un solo pasajero en mis múltiples viajes a Chile desde noviembre de 1986. En su tumba siempre se renovaban las flores colocadas por manos anónimas”.

 

Cuando escribo esto, no dejan de acudir a mi mente algunos de sus versos: “Te recuerdo, Amanda, / la calle mojada /corriendo a la fábrica / donde trabajaba Manuel. / La sonrisa ancha, / la lluvia en el pelo, / no importaba nada / ibas a encontrarte con él, / con él, con él…” Y suenan como un presentimiento macabro aquellos otros de su canción “Preguntas por Puerto Montt”, que dicen: “Murió sin saber por qué / le acribillaron el pecho / luchando por el derecho / de un suelo donde vivir.” “¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!”, dice en su canción “Estadio Chile”, pocos días antes de su muerte. ¡La muerte!..., que se había llevado ya a Salvador Allende y que, en pocos días visitaría también a Pablo Neruda… ¡La muerte! que dejó un país con cicatrices imposibles de cerrar en mucho tiempo.

 

He recortado esa hoja de periódico (rescatada de la “hojarasca periodística”) y, cuidadosamente doblada, la he depositado dentro del libro “Víctor Jara” escrito por Galvarino Plaza en 1976 y publicado por Ediciones Júcar en Madrid, que compré en Barcelona el 28 de enero de 1978.

 

2B.- La otra noticia se refiere al fallecimiento de Jordi Solé Tura, el pasado 4 de diciembre, enfermo desde hacía ya unos años de alzheimer. Nacido en 1930 en Mollet del Vallés (Barcelona), hijo de una familia de panaderos fue un hombre clave en el proceso de transición política española y uno de los siete padres de la Constitución. Activo militante comunista desde el PSUC (Partido Socialista Unificado de Catalunya), dirigió Radio España Independiente, fundó la formación Bandera Roja y conoció el rigor de las cárceles franquistas. Fue diputado en varias legislaturas y, bajo el Gobierno de Felipe González, fue Ministro de Cultura.

 

Siempre me pareció una persona de verbo inteligente y respetuoso y un hombre de honesta trayectoria política. Leí, en El País, los artículos que escribieron sus compañeros de aventura constitucional: Miquel Roca, Gregorio Peces-Barca y Miguel Herrero y, aunque ya se sabe que cuando uno se muere aumenta de valor para quienes lo recuerdan, no eran palabras desmesuradas ni alabanzas gratuitas.

 

Lo recuerdo especialmente en este post porque, el día 16 de agosto de 1991 compartió unas horas con la gente de Labuerda y de la comarca de Sobrarbe, con motivo de la inauguración de la emisora de Radio Sobrarbe. Hay pues, además, una razón de proximidad, estimulada en mi caso por la contemplación del álbum de fotos que guardo desde aquel día. Resulta que por aquellas fechas –era ya Ministro de Cultura- estaba pasando unas jornadas de descanso en el Parador Nacional de Pineta y los socialistas de la comarca lo invitaron a la citada inauguración, de modo que a media mañana se presentó en Labuerda, donde fue recibido por distintas autoridades y público en general. En la Casa-Escuela, en el segundo piso, se celebraron los parlamentos, el corte de la cinta y las entrevistas en la emisora comarcal. Posteriormente, fue acompañado hasta el primer piso (donde hoy se sitúa la Biblioteca Municipal) para visitar una exposición que habíamos montado, titulada “La escuela del ayer”, recreando un aula de los años sesenta. Le expliqué al Ministro lo que allí había y le invité a sentarse en uno de los pupitres y a escribir en el cuaderno de visitas, con la plumilla y la tinta de tintero de plomo. Puso interés en revisar cuadernos de distintos alumnos y alumnas, álbumes de labores, libros viejos, enciclopedias, estampas religiosas y algunos materiales escolares antiguos: medidas de capacidad, esfera del mundo, mapas murales, etc. Un buen puñado de fotos recogen algunos de esos momentos y ahora que leo los escritos que le recuerdan en vida y lo azarosa que le resultó en los últimos tiempos, privado de su memoria y de la posibilidad de reconocer a los suyos, también recuerdo su visita a Sobrarbe y a Labuerda y le veo en las fotos, con 18 años menos y pienso, una vez más, en lo rápido que pasa el tiempo.

 

Por cierto, la hojarasca, cuando alfombra los suelos de los montes, de los campos, de los huertos… esconde debajo formas de vida, rugosidades del terreno, frutos caídos…que pugnan por hacerse visibles de alguna manera. El tiempo también actúa como la hojarasca y sume en el olvido fragmentos de la vida personal, acontecimientos significativos, personas relevantes… Y luego, buceando en él (me refiero al "tiempo-hojarasca"), es posible que encontremos la forma de revivir aquellas sensaciones, de volver a recordar a personas que fueron importantes, de recuperar vivencias que parecían olvidadas… Porque de la hojarasca que siempre creímos unida a la muerte, en muchas ocasiones, surge la vida. Que tengan un buen mes de diciembre.

 

 

VIEJOS PAPELES (V)

 

Acompaña la tarde… Cuando comienzo este texto, está lloviendo de manera suave y pausada y yo creo que la lluvia y la nostalgia casan muy bien; como el pan con chocolate, el huevo frito y el chorizo o el hogar encendido y la lectura de un libro… Creo que es el momento adecuado para retomar la serie de  VIEJOS PAPELES y abordar el capítulo cinco de la misma.

 

Hace ya unos días, me había quedado hablando del periódico escolar LA FIGA (números 1 y 2). Hoy tengo delante de mí el número 3, que igual que el 4, tienen tamaño cuartilla. Corresponde a los meses de enero/febrero de 1984 y comienza con un curioso diagrama de barras con los datos de la presión atmosférica correspondientes al mes de diciembre de 1983, tomados en el exterior de la ventana de la clase. Tomábamos datos con termómetros y barómetros con el fin de manejar mediciones reales a la hora de calcular medias o de construir gráficas.

Una página está dedicada a “Las cuentas de la clase”, con un movimiento de caja (en el que se anotan como cantidades totales) 19.081 pesetas de ingresos y 18.040 pesetas de gastos. La partida más grande en uno y otro apartado correspondía a la compra de libros de lectura para la biblioteca de aula. Me resultaba más cómodo acudir a la librería y comprar tantos libros (todos diferentes y de diferentes precios) como niños o niñas hubiera en clase, dividir el total por el número de chavales y que todos pagaran lo mismo. Al final de curso, tras sorteo, cada cual se llevaba un libro a su casa. Dentro del capítulo de ingresos, anotamos una cantidad de 1.695 pesetas que correspondía a la venta de postales. Con ese dinero comprábamos también libros para la clase. Elegíamos tres o cuatro modelos de postales diseñadas por los chicos y hacíamos copias en cartulina blanca, utilizando la “gelatina” como técnica de impresión. Luego, poníamos cada una en un sobre amarillo y las vendían en casa o por la calle en vísperas de Navidad, puesto que podían utilizarse para felicitar a la familia o a los amigos en esas fechas.

 

La revista narra la celebración a mediados de enero de la fiesta de San Antón, con bendición de los animales y encendido de hogueras (unas sesenta, se aporta en la noticia). Se dice que la Peña Fragatita entregaba la noche de las hogueras, cinco kilos de longaniza en cada una de las que se habían encendido y en la ilustración del texto, se recuerda al “saltador de hogueras” que suele aparecer cuando ya las llamas han decaído y que suele contagiar su ejercicio a algunos presentes que se animan también a atravesar de un salto las pequeñas llamas o la extensión de brasas… En otra página se recogen algunos aspectos de la tradición, como que se adornaba a los animales, que ese día no se les sacaba al campo a trabajar y que, en ocasiones, se les daba un trozo de pan bendecido previamente, entre otras cosas.

 

Antonia ilustra un poema suyo, con un dibujo silueteado en sombra. El poema se titula “bonitos recuerdos” y dice así: “Qué bonito es / lo que estoy recordando: / cuando tú me mirabas / y el sol nos enviaba un rayo. / Cuando estábamos juntos / el cielo nos alumbraba / y cuando nos separábamos / éste se apagaba”.

Hay más poemas en este ejemplar de veinte páginas. Veamos qué dice Amaya sobre LA NOCHE: “Silenciosa, con paso callado / llega la noche / cuajada de estrellas / apagando sonidos / del diario trajinar. / Desde mi ventana, / también yo en silencio, / presencio esa llegada / que en mi alma infunde / ideas y anhelos / de amor y de paz”.

Alberto, por su parte, nos habla de “El Parque”: “Niebla. Soledad. / Bancos vacíos. / Y junto a todo eso, / la tristeza./ Tristeza del anciano / porque los niños no están. / ¿Qué ha pasado? / La época invernal / ha hecho que los niños… / no corran por allí, / no griten por allí. / Los niños han marchado, / como los pájaros / a lugares cálidos”.

Curioso, cuando menos, que los nombres de los tres poetas comiencen por la letra “A”.

 

Hay una página llena de eslóganes que hablan de la guerra y de la paz. El 30 de enero es el Día Escolar de la No Violencia y de la Paz y, seguramente, estuvimos reflexionando sobre ello y decidimos escribir algo: “Las personas que viven la guerra se desesperan, mientras que las que viven en paz, contentas están”. “Vida a la paz y muerte a la guerra; ese es el principio de una nueva era”. “La guerra ha llegado y yo me he marchado”. “La paz es bonita y ojalá sea infinita”. “Cuando te vi con la bomba, pensé que llevabas una zambomba”. “Palomita de la paz, tienes que trinar y con la rama en el pico no lo conseguirás”…

 

Tres páginas ocupa un precioso dibujo y unos textos sobre la visita al taller de cerámica Arellano de Fraga. La visita la realizamos el día 13 de enero, entre las cuatro y las cinco de la tarde: “… El Señor Arellano nos hizo demostraciones con un torno eléctrico de cómo se manejaba el barro. Nos hizo tres figuras: una vasija, un cenicero y una especie de jarrón; también nos demostró la diferencia entre las figuras hechas a mano y las que se hacen con moldes (…)  Hablando con él anotamos las siguientes cosas: La tradición alfarera en la familia viene de muchísimos años, por lo menos cuatro generaciones. Para que puedan cocerse las figuras, la temperatura del horno tiene que llegar a unos mil grados. Para hacer el modelo de “la fragatina” (la escultura de bronce que hay en el centro de la Plaza de España de Fraga) estuvieron trabajando durante dos meses. Venden piezas en países europeos y en EE.UU. La decoración de las piezas se hace con barnices y esmaltes especiales. (…) En una de las paredes del taller hay un cuadro de cerámica con una poesía que dice: “Oficio noble y bizarro, /entre todos el primero. / Porque en el trajín del barro / Dios fue el primer alfarero / y el hombre el primer cacharro”.

 

Ha dejado de llover, pero la bruma asoma por el horizonte. El cielo sigue nublado, las últimas hojas otoñales se han desprendido en silencio y yacen mojadas alfombrando el suelo. La noche abre su enorme boca para tragar con rapidez los últimos minutos de luz que le quedan a este domingo que casi pone fin al mes de noviembre…

 

Tomo en mis manos el número 4 de LA FIGA, dedicado, casi monográficamente, a la fiesta de carnaval. El ejemplar tiene fecha de marzo de 1984. Leo una especie de editorial que escribí para iniciar el número: “… A lo largo de la historia, el carnaval ha sido una fiesta extraordinariamente controvertida y ha gozado intermitentemente de ardientes defensores y frecuentes prohibiciones (¡cuántas palabras largas, ¿no?!). A pesar de todo, ha sido y es una fiesta que se ha conservado en casi todas las culturas del planeta, prueba de ello son las múltiples manifestaciones que podemos contemplar de la misma…”

En ocasiones, me hace gracia releer lo que escribí hace tantos años y calibrar si hoy escribiría lo mismo o lo rompería directamente…

 

Esta es la crónica que cuenta cómo se desarrolló la segunda celebración del carnaval en el colegio: “Un día se propuso celebrar el carnaval como lo habíamos hecho el año anterior. Días más tarde hicimos una asamblea para ver de qué nos disfrazábamos. Al final, y tras varias propuestas, hicimos una votación, decidiendo disfrazarnos de personajes de terror o de trogloditas. Llegó el día y algunos vinieron de casa disfrazados. Cuando ya estábamos todos listos, salimos al patio y fuimos viendo cómo desfilaban los demás cursos que también iban disfrazados: unos de abuelos, otros de cocineros, de indios, de payasos, de brujas, de robots, de cartas de baraja… Cuando terminó el desfile quemamos un muñeco que habíamos hecho en nuestra clase y los cuatro cabezudos que también habíamos hecho, participaron en el desfile. Al final hubo una gran chocolatada que fue preparada por las madres”.

 

Una página recoge un bonito dibujo del patio con el “rei carnestoltes” ardiendo, los cabezudos y algunas personas disfrazadas y otra página reproduce la letra de una canción que “se cantaba o recitaba durante el carnaval por las calles, antes de la pasada Guerra Civil” y que finaliza con una enigmática estrofa: “¡Adiós, Pepe, que me voy!, / tengo otro que me espera, / si quieres saber quién soy, / soy tu amante verdadera”.

 

Se recogen anotaciones del ayer y del hoy del carnaval en Fraga, así como una lista de refranes y dichos de la fiesta y también se dedica un pequeño informe a ”La rifa del tocino”, costumbre veterana en la que se sortea uno o dos cerdos entre los poseedores de un boleto que han comprado con anterioridad. La rifa se suele hacer en la Plaza se San Pedro de Fraga, momentos antes de comenzar la fiesta de Carnaval…. Otra página ofrece detalles de cómo construimos cuatro cabezudos en clase; un trabajo realizado en grupos y que dio resultados muy vistosos. Pone el punto y final al tema central, Esther con esta poesía: “Fraga es hermosa en carnaval, / pues nada en un mar de alegría. / Los fragatinos se transforman en personajes imaginarios. /Todo son burlas de los humanos serios. / Nadie piensa en la avaricia. / Todos corren y saltan, / van a quemar a carnestoltes / y, junto a él, las tristezas. / Pasados esos días, todo es serio, / y se sumergen en un mundo de monotonía”.

 

Otra página describe nuestro trabajo realizando mosaicos de verdad, con las teselas en que, el padre de un niño de la clase (albañil), convirtió unas cuantas baldosas de colores. Buscamos información sobre los mosaicos romanos de la cercana Villa Fortunatus y realizamos ese trabajo plástico aprovechando que en la asignatura de Sociales estudiábamos el Imperio Romano.

 

Amaya vuelve a escribir un poema titulado “La ciudad”: “La ciudad es agobiante, / llena de coches, / de humo / y de edificios / hasta las nubes. / De noche / es un espectáculo / digno de ver. / Todas las calles / están iluminadas / por grandes farolas. / Bancos, tiendas, / fábricas y parques / se quedan vacíos. / La ciudad / está en silencio / hasta que despierte/ del profundo sueño.”

Una página de pasatiempos; otra que nos recuerda el tiempo del mes de febrero de aquel año, otra que guarda un poema y una ilustración de Óscar, el cómic de la última: “Rigo celebra el carnaval” y la de las noticias de clase:

..“Hemos enviado varias cartas a distintas embajadas de países extranjeros en España. De momento hemos recibido contestación de Estados Unidos, Checoslovaquia, República Democrática Alemana, Austria, República Federal Alemana y la URSS” (evidentemente, eran otros tiempos).

.. “Estamos barnizando los cabezudos para que no se les pegue el polvo de la clase. Ahora quedan mejor y ya estamos terminando los mosaicos”.

.. “El pasado día 15, jueves, tres alumnos de la clase, elegidos por votación, se trasladaron al pueblo de Alcolea de Cinca para participar en una mesa redonda en la que se habló de la escuela: trabajo, deberes, exámenes, notas, experiencia escolar… fueron algunos temas. Antes se habían debatido en la clase, en asambleas”. Curioso que en 1984 hasta los chavales pudiesen hablar y cuestionar NOTAS, EXÁMENES, DEBERES… Hoy día ni los maestros y maestras (salvo una pequeña minoría) se atreverían con ello. Yo hace tiempo que digo que AVANZAMOS HACIA ATRÁS; curiosa forma de avanzar, sin duda…

 

La noche ya es cerrada y todo lo anterior, el trabajo de esta tarde de domingo. Trabajo que me gustaría ofrecer a los posibles lectores y lectoras de este blog, como un testimonio de algunos fragmentos de vida escolar de hace más de 25 años. Una mirada al pasado suele informarnos de dónde venimos y centrar las coordenadas de por dónde andamos, no lo olvides. Buena semana.

VIAJE A TIERRA ASTURIANA

Hemos vuelto de Oviedo, capital del Principado de Asturias, después de vivir una experiencia singular. El jueves pasado tras una secuencia de viaje que podríamos resumir así: casa-taxi-tren-taxi-avión-taxi-hotel, llegamos a la hora de comer, a la ciudad de Oviedo, muy nombrada y celebrada hace pocas fechas en los medios de comunicación, con motivo de la entrega de los premios Príncipe de Asturias.

 

A lo largo de los días 19, 20 y 21 de noviembre se celebraban las VII Jornadas de Animación a la Lectura, con el tema de “Bibliotecas escolares. Recursos y materiales”. A pesar de que el título de las jornadas contenía esa rima espontánea, no era la poesía el tema central de las mismas, aunque también estuvo presente.

Para mí, decía, ha sido una nueva experiencia porque he viajado acompañado de dos mujeres que son madres de niños o niñas del colegio y que colaboran en el funcionamiento de la biblioteca escolar. El hecho de poder desplazarnos fuera de la comunidad autónoma y participar en una actividad de formación del profesorado siempre es un acto de reconocimiento de un trabajo realizado a lo largo del tiempo. En este caso, no estamos hablando de un experimento o de una experiencia (¡estamos incomprensiblemente rodeados de supuestas experiencias que, como han funcionado tan bien y así se suelen contar…, ya no se repiten!), sino del desarrollo constante de un equipamiento que quiere mejorar las condiciones de enseñanza-aprendizaje del alumnado del centro y el centro mismo.

 

Habíamos sido invitados a dar un taller y, en este caso, los “talleristas” éramos tres personas: dos madres (que aún podrían ser maestras, si retomaran los estudios) y un maestro (que nunca podrá ser madre). Titulamos el taller: “Biblioteca escolar. Un puente entre la palabra y la mente” y allí nos presentamos con una maletita de materiales escritos e ilustrados y dos grandes cajas, enviadas previamente por recadero, con otros materiales de mucho interés.

 

Debíamos realizar tres veces el taller: viernes por la mañana, viernes por la tarde y sábado por la mañana; tres horas seguidas para cada uno de ellos. En contra de lo que podría parecer, un tiempo escaso que suele dar para presentar muchas cosas, pero no poder profundizar más que en unas pocas.

El taller lo iniciaba con una presentación (de la que utilizaba unas pocas diapositivas) para centrar el tiempo del que venimos y la situación en la que nos encontramos; algunos documentos electrónicos que mostraban posibilidades de escribir partiendo de fotografías o hacer pequeños trabajos de investigación; alguna referencia a este blog que es ya un cuaderno de vida, un orificio por donde mirar y comunicarnos (de boca a oreja) y una permanente invitación a la lectura, la reflexión y la escritura… Continuaba con la descripción del protocolo que seguimos para realizar dos actividades de dinamización cultural del colegio al año, partiendo de la biblioteca escolar, e iba mostrando materiales impresos o electrónicos que confirmaran y certificaran lo que estaba diciendo.

Mostrar, explicar y colocar en las manos de las personas asistentes, para promover el contagio (esperemos que no el de la jodía gripe alfabética): libros libres: plegables y desplegables, de tamaño cuartilla, de tamaña folio y estrechos, de tamaño folio sin doblar; álbumes de cromos o pósteres para completar en el desarrollo de algunas actividades; libros con los que habíamos finalizado algunas de las actuaciones y que llegaban a todas las familias como recordatorio, resumen y con expresa invitación a ser leídos; publicaciones monográficas que recopilaban folklore oral infantil; repertorios alfabéticos para trabajar la búsqueda documental; varios ejemplares del boletín Bibliotelandia que recoge la memoria de todo lo que se gesta en la B.E. o se genera a partir de la misma; libritos construidos a partir de la lectura de un libro y el intercambio de opiniones con el autor o autora del mismo con quien nos habíamos puesto en contacto a través del correo electrónico o del blog… Todo ello, aderezado con las palabras que deben ser el hilo conductor de todo lo que se muestra, se explica y se justifica. En cada taller propuse una pequeña actividad de escritura para mostrar qué poco cuesta producir “libros libres colectivos”, cuya lectura posterior, por habernos aportado datos de interés, puede darnos pie a establecer sorprendentes debates. Una lista de “meacuerdos”, una interesante “cabreoterapia” o un texto resumen de un tiempo pasado, usando solamente parejas de palabras “nombre-adjetivo calificativo” fueron las estrategias empleadas, junto con la invitación a los presentes a afinar el sentido de búsqueda en las lecturas de libros, de poemas, de periódicos y encontrar algunas “fórmulas” que podemos desarrollar en el aula.

 

Tras ocuparme, por espacio de dos horas de todo lo anterior. Fina E. y Nati I. (las dos madres) contaban a los presentes cómo y desde cuándo colaboraban activamente con la biblioteca escolar; qué pasó por su cabeza cuando dieron ese paso; qué razones consideran aún válidas para hacer ese esfuerzo; cómo ha sido la trayectoria de este grupo, después de siete años de funcionamiento; la importancia de que uno o varios maestros y maestras apoyen decididamente su trabajo para contrarrestar los efectos de quienes pueden no ver con buenos ojos su presencia en el colegio; El gran valor que tiene el hecho de que los miércoles de tres a cinco de la tarde tengan reservada la biblioteca para uso exclusivo de las madres; hablaron también del trabajo que hacen las madres que ornamentan la biblioteca y mostraron la página web nueva  http://www.madrescuentacuentos.com/ en la que van colocando los diferentes capítulos de su ya importante trayectoria. Mostraron algunos materiales que habían traído, que ellas mismas dibujan, pintan, visten, etc., como soportes necesarios para contar los libros, siempre dentro de la biblioteca, y contaron cuentos al profesorado asistente. Contestaron todas las dudas que el profesorado planteaba y ya en la fase final del taller, mostrábamos unas fotografías que hice el pasado miércoles en la biblioteca, en la que diez madres estuvieron trabajando para dejarla casi lista, con el tema de “animales salvajes”; unas fotos que mostraban un lugar de encuentro y de trabajo, en el que nadie posaba, simplemente era sorprendida haciendo una tarea: una arrodillada en el suelo pintada, otra también sentada en el suelo recortando una silueta; dos o tres colgando una enorme serpiente enroscada en una cuerda; otras colocando animales de peluche en los huecos de las ventanas… Al final, recogíamos los aplausos que nos dedicaron siempre y nos íbamos de la sala algo cansados, pero muy contentos. En todas las sesiones hubo quien se quedó un rato la final para tomar una dirección, dedicarnos unas amables palabras, reconocer las muchas ideas nuevas con las que se iban a casa, felicitarnos, ofrecernos su dirección de contacto, etc.

 

Elvira N. fue quien nos llamó para participar en ese evento y quien nos atendió en todo momento. Con Emilio U., ilustrador de primer orden, charlamos mucho (recordábamos nuestro encuentro en Cuenca, el pasado mes de julio), escuchamos su charla sobre ilustración y asistimos al nacimientos de “nuevos manolitos” en cada libro que nos firmó. Maryta B., venida de Argentina, contó cuentos tras el acto inaugural y ofreció también tres talleres con el título de  “La palabra, base de la animación a la lectura”; Mar M. y César M. se ocuparon del tercer bloque de talleres, centrados en la creatividad y la expresión, como posibles caminos hacia la literatura. Ramón L. habló de la LIJ en la RED; Juan José L., con Paco A. y Elvira N., en una mesa “rectangular”, comentaron aspectos de la LIJ en la actualidad y Dolors I. se ocupó de blogs y de Webs que invitan a leer y escribir.

 

Las comidas y cenas, en compañía de esas y otras personas fueron momentos memorables. Conversaciones, sentido del humor, comentarios sobre el trabajo que habíamos venido a desarrollar o el que hacemos habitualmente,  descubrimientos sorprendentes… Osvaldo B., argentino, con una dialéctica brillante, con sentido del humor, ojos de pillastre, expresión de felicidad y una buena mano para improvisar caricaturas y textos breves acompañándolas, amenizó esas reuniones gastronómicas, en las que participó con tanta fruición que nos animaba a todos. No me olvido de Daniel, de su cadenciosa "habla argentina", que se ocupó de los asuntos administrativos y de intendencia con mucha eficacia. Probamos “tablones” con embutidos y quesos, “buey a trocitos”, pixín, chipirones encebollados, cecinas… regados con sidra escanciada con todo el arte imaginable en la zona de la Gascona, pisando los suelos húmedos de sidrerías como “El Pigüeña” o “Tierra Astur”… Poco turismo pudimos hacer porque los horarios eran apretados y no había tiempos muertos para poder salir a caminar…

 

Tiempo también para el reencuentro personal con amigas asturianas con las que ya hace años tenemos relación y hemos tejido una consistente red de afectos e intercambios: Rosa P., Leticia S., Rosa S. Ana Jesús F. Cuando viajas o regresas a una tierra y puedes hilar una conversación sosegada con personas con las que te unen algunos lazos afectivos es un regalo añadido e impagable y con todas ellas, maestras con definido criterio, larga experiencia bibliotecaria, itinerario pedagógico significativo, sentido común, dilatada experiencia y mucho trabajo a sus espaldas, la conversación no es banal, sino un peldaño más de aprendizaje, salpicada de risas y de guiños afectivos.

 

El sábado, 21 de noviembre, hicimos la secuencia de viaje inversa: hotel-taxi-avión-taxi-tren-taxi-casa y pusimos fin a una aventura bibliotecaria de tres días en tierras astures. Fuimos con la idea de aportar una visión constructiva y razonable de cómo puede actuarse desde una biblioteca escolar para favorecer algunas prácticas o algunas modificaciones metodológica (si hay voluntad de hacerlo) y cómo crear canales de participación para las familias. Ojalá lo hayamos conseguido, al menos en parte, porque, en definitiva, hemos tratado de ofrecer algunas estrategias, mostrar algunos materiales, definir algunos itinerarios para que el personal se ponga a trabajar ya, porque nunca es bueno esperar tiempos mejores, ya que corremos el gravísimo riesgo de que no lleguen. Creo que Nati y Fina podrían contar las mismas u otras impresiones y espero que lo hagan en los comentarios, pero me parece que han vivido una experiencia muy especial; también lo ha sido para mí, compartir el tiempo de trabajo con ellas (sobre todo porque es una situación inhabitual, esa de juntarse un maestro y dos madres e ir a un lugar a “dar clase”) y por eso me alegro mucho de haber contribuido a que haya sido posible este viaje y esta pequeña aventura. Regresamos con un buen recuerdo de Asturias.

 

P.D.:

1.- El Gurrión 117 ya está en mis manos y espero que esta semana lo esté en las de suscriptoras y suscriptores.

2.- Fuerza para mi amigo Kepa O,, que hoy pasaba por el quirófano; por tanto: “¡San Perico de los Palotes, que se cure bien y pueda pegar botes!”

 

 

TRES EN UNO: CURSO, CARTAS, HUMOR...

 

1.- Esta semana que se cierra hoy, participé en el curso que deben hacer las maestras y maestros que aprobaron el pasado año las oposiciones. Son gente de variada edad, de composición intergeneracional, me parece a mí, puesto que algunos y algunas da la sensación de que no hace mucho que terminaron los estudios y han trabajado muy poco en la escuela, mientras que otros y otras ya llevaban un buen puñado de años en el tajo, por tanto ya saben de qué va el asunto.

 

El curso tiene un título sugerente “La voz de la experiencia”. Sugerente porque da la sensación de que quienes lo han pensado han apostado decididamente porque transmitir la experiencia personal puede resultar beneficioso para quien escucha. Cierto que la experiencia suele estar bastante denostada en nuestra sociedad occidental (a veces, utilizada como sinónimo de viejo o anticuado) y que suele servir de bien poco, porque cuanta más experiencia tienes, menos oportunidades te quedan de beneficiarte de ella. De todos modos, no es lo mismo tener experiencia (que puede ser sinónimo simplemente de tener muchos años), que tener experiencia significativa, que es la que acumula alguien que dedicó su vida a un trabajo activo y estuvo siempre en la pomada de la innovación, del aprendizaje, del intercambio (sea el campo que sea).

 

Mi misión era la de ofrecer a las personas asistentes unos datos personales y de vida y luego incidir en el tema de las bibliotecas escolares. Aproveché, de paso, para darles algunos consejos, relacionados con la profesión: que guarden muestras de lo que hacen, que lean y escriban, que intercambien materiales, que divulguen su trabajo, que no se funcionaricen, que sean innovadores, que no se rindan fácilmente, que no sean invisibles, que se sientan orgullosos del oficio elegido, que vayan conformando un itinerario pedagógico personal…

 

Sobre Bibliotecas Escolares poner de manifiesto, una vez más, las carencias formativas en origen (primer problema) que impiden, ya de entrada, que las personas que terminan la carrera lo hagan con un conocimiento y una práctica del equipamiento que ¿van a encontrar en el centro? ¡Segundo problema! Es muy probable que dicha instalación no se halle en la mejor situación, que nadie quiera saber nada o que no haya habido un trabajo constante con suficientes referencias y ejemplificaciones que sirvan de punto de mira o de banco de experiencias desde donde “reiniciar”… El trabajo voluntarioso que se nos exige para ocuparnos de dignificar la biblioteca escolar requiere una buena dosis de militancia, de convencimiento ético… Pero luego, mostré una amplia gama de trabajos y actividades que podemos hacer a partir de las potencialidades documentales de la Biblioteca Escolar. Por enumerados ya en anteriores ocasiones, no lo hago esta vez; sólo señalar el interés de muchos asistentes por tener en las manos “libros libres”, álbumes de cromos”, recopilaciones de folklore oral, pósteres, boletines informativos, cuadernillos de trabajo, repertorios alfabéticos, recortables… documentos que nacieron de trabajos íntimamente relacionados con la biblioteca escolar: centro de dinamización cultural del colegio, lugar donde se anima a escribir, se fomenta la lectura y se practica la educación documental… Si se quiere, claro.

 

2.- Llegaron, una vez más, esta semana las cartas de Nicaragua. Me encargo de mantener activo el intercambio epistolar con el colegio Doris María Morales Tijerino de Managua, por propia iniciativa; colegio con el que hay un hermanamiento establecido. Cada cierto tiempo, un par de veces al año normalmente, sale un paquete hacia Managua conteniendo material sensible para el profesorado y los chicos del citado colegio y llega otro de vuelta, con cartas nicaragüenses. La asimetría de los cursos, nos perjudica un poco. Por ejemplo, allí tiene las vacaciones de verano para estas fechas; eso significa que hasta primeros de febrero del próximo año no volverán al colegio. Por el contrario, cuando llega junio somos nosotros quienes nos vamos de vacaciones y ellos siguen el curso con normalidad. Como todas las cosas requieren tiempo, entre que se envía el paquete, llega, leen las cartas los chicos y chicas, elaboran otras de respuesta, esperamos un poco más para tener más materiales para enviar, etc. pues eso, que el tiempo pasa rápido y gracias que podemos mantener esos dos envíos anuales para refrescar esa relación epistolar y transoceánica.

 

 Envié el último sobre a finales del mes de junio pasado. Contenía cartas escritas por el alumnado de sexto y una selección de materiales realizados en el colegio desde el anterior envío: ejemplares de la revista escolar “Mírame”, kit completo de los materiales elaborados en la biblioteca para desarrollar el trabajo sobre “maletas de poesía y de poetas”: el póster para los pequeños y el álbum de cromos y antología poética para el resto; los dos “Bibliotelandias” del curso; los “libros libres” realizados: “Meacuerdos”, “Todos nosotros”, “Siguiendo la estela”, “Cinco lobitos tiene el recuerdo”, “Nuestras poesías”… Y una amplia muestra del glorioso final de temporada del Barça. Fui recogiendo las páginas de los periódicos generales: El País, La Vanguardia, Público… que reflejaban las victorias en la Copa, Liga y Liga de Campeones, porque en las cartas que habíamos recibido con antelación, muchos niños y niñas se declaraban seguidores del Barça… En definitiva, todo aquello que uno piensa, puede resultar curioso y motivador para unos chicos y un profesorado que vive en otro lugar y padece, en general, algunas carencias materiales.

 

Esta semana, como digo, ha llegado una nueva remesa de cartas y también algunas sorpresas. Una de las más agradables ha sido una pequeña muestra de fotos en la que se ven chicos y chicas del “Doris” leyendo las revistas o los “libros libres” o las páginas de los periódicos que he nombrado. Emma y Karen son las dos personas adultas que se encargan de recibir y de enviar. Emma trabaja de administrativa y su entusiasmo lo muestra en las comunicaciones que nos intercambiamos y en lo cuidado que llega todo y Karen es la profesora que debe convencer a los chavales para que escriban las cartas-respuesta a las que han recibido de España. Emma nos ha enviado un tríptico del Centro Educativo Doris María Morales Tijerino, encabezado por un lema que dice: “Por una educación plena e integral” y un triángulo jalonado por tres palabras (tantas como lados) que son: “Patriotismo, Estudio, Disciplina”. En la contraportada del tríptico aparecen tres fotografías en color, entre las que está la de nuestra clase del pasado año, que certifican los intercambios culturales que mantienen con Noruega y con España.

 

Esas cartas “subirán” el lunes al colegio para que alguna compañera posibilite que las lean los chicos y chicas de quinto o de sexto y poder empezar ya a escribir otras que serán enviadas a finales de trimestre para que cuando nuestros amigos empiecen el nuevo curso las tengan ya sobre la mesa y comience la relación con un grupo nuevo. Palabras que van y vienen sobrevolando el océano; palabras y dibujos; curiosidad y esperanza.

 

3.- “Con sentido del humor” es el título de una sección quincenal que mantengo y alimento en el Escolar del Heraldo de Aragón. Este es el sexto año consecutivo que escribo intentando proponer actividades de lectura y de escritura que tengan, como denominador común, el humor.

 

Creo que no había escrito sobre este tema en el blog y el hecho de que lo haga hoy tiene una raíz futbolística. Ayer por la noche, tuvo lugar un partido internacional de fútbol entre las selecciones de España y Argentina. El portero español, Iker Casillas, jugó el partido número 100 como internacional y ya por la mañana, cuando fui al quisco a comprar el periódico, lo vi en la portada de un diario deportivo ataviado con una indumentaria de mediados del pasado siglo, al estilo de Ricardo Zamora, el primer gran portero de la historia de nuestra selección… Total que ese ambiente y esa efeméride personal del amigo Casillas, me llevó casi inconscientemente a sumar los artículos que he escrito “con sentido del humor,” en estos cinco años y algo más, que llevo con ello y el resultado es que este miércoles pasado se publicó el número 91 y, por tanto –si todo va bien- a lo largo de este curso cumpliré yo también los cien artículos (cifra a la que, por cierto, ya ha llegado mi amigo Pepe López escribiendo la sección “P&R”, con preguntas y respuestas relacionadas con los padres y los niños y que se alterna con la mía del humor en el mismo espacio del periódico).

No voy a contar mucho más, porque quedo citado con ustedes para cuando se cumpla ese artículo número cien que, más o menos coincidirá con la llegada de la próxima primavera.

 

En todo caso, una reflexión final podría tener que ver con las dificultades progresivas que uno va teniendo para encontrar argumentos, filones por explorar, después de tanto tiempo. Al principio de la aventura, tienes tanto donde elegir que te muestras excesivamente generoso, ofreciendo tres estrategias en cada artículo (y eso que son necesariamente cortos). El segundo año, reduces las propuestas  a dos por artículo, por si no llegas al final del curso con material suficiente y el tercer año, explicas una y la vas alargando para que pueda hacerse sosegadamente y quede bien explicada… El sexto año estás todo el día con una libretita en el bolsillo trasero del pantalón, para anotar cualquier idea que surja al mirar un escaparate, al leer un libro, la prensa o una revista, al ver la televisión, al mantener una conversación con un amigo o con una amiga, en el momento de las comidas con la familia, …

 

Y ya con esto, lo dejo por hoy. Espero que les haya gustado esta fórmula del “tres en uno” y que les resulte un post de lectura agradable y distendida.

 

P.D.: El número 117 de EL GURRIÓN se está cociendo en la imprenta. Con esa revista, por cierto, tuve la ocasión de disfrutar de la llegada al número 100. De hecho, como no tengo ninguna esperanza de cumplir cien años, me conformaré con haber convertido en centenarias algunas ideas o algunos esfuerzos individuales y colectivos.