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INTERCAMBIO DE PALABRAS

Ha comenzado un nuevo periodo estival con fuerza. Estos primeros días de julio estamos padeciendo unas temperaturas que nos llevan  a recordar sin querer los fríos días de invierno… Más que nada para tratar de compensar y sentir algo de fresco ahí, precisamente, en el pensamiento, porque, por lo demás, tal ejercicio intelectual no resulta de mucho alivio.

Durante el pasado mes de junio, he aprovechado un año más para mandar casi un centenar de sobres con materiales de regalo a las amistades. Y en el interior de muchos de ellos, una nota de saludo y recuerdo o una cartita para poner palabras al reencuentro. Sé, porque así me lo dicen algunos y algunas de las amigos y amigas receptores de estos sobres, que su llegada les produce una pequeña alegría porque lo que normalmente reciben son precisamente “recibos”, de la compañía eléctrica, de la telefónica y de los bancos. Y todos sabemos cómo son de frías estas comunicaciones: aquí las palabras sobran y se imponen los números.

 Debo decir una vez más, que soy firme defensor de la correspondencia y el intercambio. Practico la primera con profusión y utilizo para ello, indistintamente, las vías tradicionales o las electrónicas. Entre unas y otras, uno va tejiendo una red de afectos. Esas comunicaciones actúan como un complemento vitamínico; te dan un plus de energía, protegen y mejoran la autoestima, pueden desatascar un “cruce de caminos” o señalar claramente una dirección; ofrecer una solución fácil a un pequeño problema; reconfortarnos un poco; alegrarnos casi siempre… Las palabras amables y cariñosas son buenas compañeras para todas las personas y a cualquiera le gusta recibirlas.

Como decía, en esos sobres que he ido enviando a las amistades este pasado junio había un gurrión, un Bibliotelandia, un ABCdario y un desplegable… Materiales todos, derivados de “mis otras actividades” y que a mí me gusta divulgar y poner algunos ejemplares en manos de las amistades como vengo diciendo. Como consecuencia de esos envíos, un porcentaje determinado de sus receptores, da noticia y agradecimiento del envío. Y hoy quiero agradecerles esas palabras y, por eso, las recupero para componer este primer post vacacional. De paso, voy entrenándome, después de este año especial que he vivido, a componer textos colectivos, con la suma de las aportaciones de otras personas:

.. “Cuando recibo tu sobre me siento como niño con el regalo de Reyes.
Muchísima gracias... me encanta.
” Así se expresa mi amiga Agustina, desde Madrid.

 .. Mamen, desde Zaragoza, dice en una parte de su correo: “Hola Mariano. Gracias por enviarme el Bibliotelandia 62, el ABCdario de título largo, ja,ja y los dos “Y tú ¿cómo pintas?” El próximo septiembre quiero meterme más con el tema de la Biblioteca escolar, los padres… y todo nos vendrá bien. Gracias”.

 .. Blanca, desde Euskadi: “Querido Mariano: ayer llegaron tus regalos envueltos de ternura para el alma. Te agradezco mucho todo, especialmente tu carta. En cuanto al abecedario, estupendo. En mi cole ha causado sensación. Incluso me preguntan si pueden comprar una tirada para labor de tutoría”…

 .. Pepe, desde Zaragoza: “Hola, Marianico: ¿Qué tal este  final de curso? Espero que sigas a tope con la vitalidad y el buen humor, que te caracterizan. Quería saludarte y darte las gracias por el envío que me hiciste. Te lo agradezco, pues me ayudan mucho las cosas que vas haciendo”…

 .. Pili, desde Mequinenza, me escribe en estos términos: “Hola, Mariano: gracias por tu último envío. ¡Cuántas cosas quedan reflejadas en Bibliotelandia! Realmente, hasta que no lo ves por escrito no abarcas la magnitud del trabajo hecho. Se lo  enseñé a las mamás y quedaron contentas y con ganas de continuar nuestro ir y venir con vosotros. A ver qué se nos ocurre para el próximo curso. También muy interesante el ABECEDARIO del sentido común. Deberían traerlo los niños bajo el brazo nada más nacer, seguro que en las escuelas lo notaríamos…”

.. Desde Salamanca, Tita inicia su carta así: “Querido Mariano: mil gracias por el envío de los materiales, como siempre estupendos y actuales. Siempre es un placer leerte…”

 .. Pedro, desde Huesca, me recuerda que, en ocasiones hasta mando las cosas por duplicado: “Mariano, he recibido todos tus regalos. Y en medio de la que está cayendo, es un soplo de brisa marina (como se me intuyen las vacaciones). Espero que estéis bien, ya dispuestos a vuestra emigración estival. Y como estamos en época de recortes, no me envíes más gurriones, que me llegan ya como suscriptor (uno más de los afortunados)”

 .. Mª Carmen, desde Lleida: “Hola, cómo va? Recibí ayer tu sobre y quería darte las gracias antes de que se me olvide. Tiene muy buena pinta ese nuevo abecedario que has editado: aguarda junto a las revistas para ser leído a partir del miércoles. El martes tengo un examen de Estadística -sí, tal como lo oyes, una de letras puras metida en semejante berenjenal! pero es que se trata de una asignatura troncal, mira tú!”

 .. José Luis, desde un lugar escondido de la Ribagorza: “Hola Mariano. Muy chuli lo que me has pasado: Bibliotelandia, ¿y tú cómo pintas?, ABCdario para ayudar, aunque me insultes como "webero" :-). Mil gracias. Da gusto en estos tiempos tan digitales encontrar papel y tinta para respirarlo y olerlo con los ojos. Un abrazo”.

 .. La exagerada de Ángeles, desde Teruel: “Si recibir la revista "El Gurrión" y la revista "Bibliotelandia" ya es de por sí un lujo, si encima lleva tu saludo de puño y letra con un buen deseo... ya es para morirse!!! Gracias Mariano, esto me sirve de "nutriente" del verbo NUTRIR, de tu abecedario de la pedagogía del sentido común”.

.. Desde Zaragoza, Puri que no sabía que había colaborado en el último Bibliotelandia, je, je.: “Buenas tardes Mariano! Muchas gracias por la revista, la recibimos el martes en el cole y nos hizo mucha ilusión tanto a Monse como a mí ver a nuestros chicos en la misma. De haberlo sabido habríamos escrito algo un poco mejor.  Como ahora nos pilla un poco tarde, hemos pensado en enviarte un ejemplar de nuestra revista del cole, que recoge un poco de todo lo que hacemos a lo largo del año…”

 .. Desde Antequera, Charo da señales de vida de esta manera: “Hola Mariano, Si lees este correo será que te ha llegado, que no has  cambiado de cuenta. Me llegó el sobre con tus recuerdos y las  revistas, gracias. Deseo que estés muy bien, y que las cosas vayan con su ritmo, el natural, el bueno.
Me sigue alegrando mucho ver un sobre que apenas cabe en mi buzón,  porque en ese momento me llega aire fresco, es el efecto que me  produce, no sé... será porque viene del norte…”

.. José Luis, desde cualquier parte de Aragón: “Hola, Mariano: Te escribo para darte las gracias por el paquete que me enviaste hace unas semanas. Ahora que tenemos por delante las vacaciones aprovecharé para leer muchos libros y trabajos que tengo apilados en la enorme montaña de las cosas pendientes. También aprovecho para felicitarte por tu Cadiera de Macoca. Me parece un preciosidad de página donde aparece un trabajo y una labor propia de gigantes…”

 .. Mariant, desde Pamplona, con ese toque suyo, tan personal, ja, ja, me manda mensaje al facebook: “Hoola mariano, guaaapo. Te escribo desde este cacharro, y no me lees. ¿Lo haré mal? Qué majo, me has mandado el Gurrión. ¿Qué tal estás? Yo, agotada. Necesito vacaciones Mariano. Que me hace muchísima ilusión recibir tu cartica, a mano como toda la vida”.

 .. Eva, desde algún punto inconcreto entre L´Aínsa y Barbastro, también al facebook: “Hola Mariano: Muchas gracias!! El abecedario me ha gustado mucho, muy buena elección de palabras. La revista me encanta mirarla, leerla y ver las fotos que traen muchos recuerdos...y juntar arte y libros es una combinación preciosa. Cada vez os superáis!!!”

 .. Ana Jesús, desde la mineral, vegetal y –espero que soleada- Asturias, me manda este mensaje al facebook: “.Hola Mariano. Hoy he recibido un sobre con unos cuantos regalitos tuyos. ¡Como siempre tan generoso! Muchas gracias. El abecedario me ha encantado; bueno también los libritos claro ¿Qué tal este fin de curso para ti especial? Yo estoy deseando acabar y que salga el sol! Un gran abrazo”.

 .. Susana, desde un pueblecito de la Hoya de Huesca, me deja escrito en la “red social” nombrada: “Espero que hayas escuchado el mensaje que te dejé esta semana en el contestador del teléfono de tu casa de Labuerda. Te iba a escribir, pero hemos tenido el ordenador a reparar unos días. Me quedé perpleja, con tu último envío, por la agradable sorpresa. ¡Qué buenos momentos me proporcionas!”

 .. Edurne, sorprendida, desde Pamplona: “Hola Mariano: He visitado tu blog, página web y demás. Me quedo anonadada. O tu día tiene 48 horas o el mío 12, pero algo raro tiene que haber... ¿Cómo es posible que te dé tanto tiempo para escribir, leer, comentar libros...? Lo digo sinceramente, no es adular ni nada por el estilo…”

 Algunas veces, soy yo quien recibo sobres sorprendentes o comunicaciones inesperadas, como el conjunto de materiales que suele enviarme cada mes de mayo, mi amiga Sacra, desde Extremadura, como resultado de su admirable trabajo con el alumnado de infantil de su centro: libros libres, revistas, cuentos y otras sorpresas. Sería ocioso decir que Sacra es una de las que también recibe mis sobres con regularidad desde hace muchos años. Y es probable que, por fin, mañana la conozca en carne mortal.

Y, para terminar, y hablando de sorpresas, le escribí a María (maestra y escritora de la provincia de Huelva) por un artículo que había publicado ella en la revista “Padres y Maestros” y para hacerle una precisión y me contestó con una extensa carta (esta vez fui yo el sorprendido) que empieza así:

“¡Hola, Mariano! En primer lugar decirte que es todo un honor para mí recibir un correo tuyo. Te sigo desde hace mucho tiempo y soy una admiradora tuya. Te nombro en todas las exposiciones y cursos que doy para maestros, y como no me sabía cómo ponerme en contacto contigo, no había podido pedirte permiso para decirte que difundo esa "carta" tuya dirigida a los maestros y maestras en la que vas haciendo un recorrido por el abecedario con consejos y recomendaciones en nuestra función de promotores de la lectura. Eres un ejemplo para mí, así que MUCHAS GRACIAS POR TU CORREO…”

 No sé bien si era esto lo que quería escribir, porque uno nunca sabe qué efecto produce el resultado final de esta acumulación de aportaciones diferentes, pero sí tenía la intención de reunir estas buenas palabras y agradecérselas a quienes las escribieron, a la vez que les deseo un feliz verano, con mucho descanso, relajación, lectura y escritura… si les apetece, claro.

EL CONDADO DE CERRO ALTO

Acabo de recibir un cuento medieval, escrito por Agapito Gómez Tellerías. Es el regalo de este amigo que sabe escribir con ponderación todo lo que, según dice, ocurrió. No obstante, aclara, cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia. A mí me ha ido de perillas, porque me tocaba escribir un nuevo texto estos días y no tenía las ideas muy claras, de modo que con esta colaboración doy por cerrado el mes de junio. Va muy bien esto de abrir el blog e invitar a escribir a los amigos. Buenas vacaciones para todos los que tengáis la posibilidad de vivirlas.

 “Había una vez un condado, de nombre Cerro Alto, en el lejano país de Letrilandia que sufrió una fuerte conmoción. Varios de los notables del mismo decidieron cambiar de aires y pidieron asilo en otro territorio que prometía nuevas y mejores prebendas.

 Huérfano como iba a quedar el condado de autoridad, el caballero protagonista decidió que había llegado su momento y tras pactar su subida al trono con otro caballero aspirante, presentó su candidatura para dirigir Cerro Alto. Se rodeó, para empezar, de dos doncellas de reconocida solvencia, capacidad de trabajo y autoridad moral. Juntos hicieron llegar sus pretensiones y planes a las instancias reales y éstas las aceptaron; de modo que los componentes del triunvirato fueron elevados a la categoría de dirigentes del condado. El caballero pasó a ser Corregidor(1) y las doncellas a ocuparse de la administración y el buen gobierno. En el condado comenzó una nueva vida.

 Los villanos y villanas se alinearon con los nuevos gobernantes con diferentes grados de compromiso. Algunos pusieron sin reservas, al servicio del triunvirato y de la nueva empresa, su caballo y sus pertrechos personales, mientras otros y otras, mantenían una prudente y expectante distancia a la espera de ver cómo evolucionaba la nueva era. Por último, un pequeño grupo, otrora acompañantes fieles en justas y banquetes, tomaba distancias incomprensibles y no podía disimular sus iracundos recelos.

 Durante más de tres años, el Condado recibió un profundo lavado de cara. Se aprobaron nuevas normas, reglamentos internos y externos, se instauraron celebraciones que mejoraron las relaciones con la villanía y, poco a poco, fueron desapareciendo los recelos y frenos a participar en asuntos de gobierno y a sentir como suyos los avances colectivos. Cada día salía y se escondía el sol en sus dominios, sin que hubiera sobresaltos. En las asambleas mensuales se escuchaban varias voces y eso ayudaba a crear un clima de confianza y participación: se renovaban las armaduras, se repartía el mobiliario de las estancias, se estimulaba la participación de una manera desconocida hasta entonces y la villanía sentía que era tenida en cuenta y que podía trabajar en la dirección que marcaba el triunvirato. Incluso, para que se cumpliera un viejo dicho del condado, que decía: “Quien labra bien, siembra adecuadamente y cultiva con esmero, recogerá cosecha con gracia y salero”, se iniciaba a las mesnadas más menudas en la participación y la representación; de modo que a medida que fueran creciendo incorporasen esos valores a sus nuevas vidas.

 El corregidor vivía bastante plácidamente, hasta que fue observando que una de las doncellas empezó a gozar de mayor reconocimiento (sobre todo, por lo de la autoridad moral, que se tiene o no se tiene) y de amplia confianza dentro y fuera del condado. Su proceder eficiente y su talante personal la hicieron merecedora de la confianza de los súbditos que recurrían a ella para contarle sus cuitas y exponerle sus problemas.

Debido a esa situación, el corregidor se consumía con frecuentes ataques de celos, hasta que su comportamiento empezó a preocupar por taciturno, solitario y amargado, haciendo la vida imposible, tanto a una doncella como a la otra y despreocupándose del gobierno del condado (un poco más, porque a él, más que el trabajo le gustaba la representación).

 Los enviados reales detectaron ese bajón y comprobaron que se había llegado al final del cuatrienio pactado raspando las coordenadas medievales. A pesar de ello y, desde luego sin merecerlo, renovaron su confianza en el corregidor quien se vio beneficiado de esa decisión a pesar de su cobarde actitud. El corregidor cambió entonces a las doncellas por dos lugartenientes, que se prestaron muy amablemente a sustituir a quienes habían aportado a la gobernabilidad del condado, sensatez, trabajo y participación. Los elegidos fueron una hembra y un varón. Para ese cambio, ya no hizo falta ni planes, ni proyectos, al corregidor le bastaba con rodearse de dos personas obedientes que no le iban a  hacer sombra

 Con rapidez se dieron cuenta los súbditos que las cosas iban a dar un giro considerable. Pero, como suele ocurrir en todos los condados, hubo algunos villanos y algunas villanas que celebraron la defenestración de las dos doncellas y la llegada de los nuevos lugartenientes. En las reuniones de gobierno, a partir de ese hecho, dejó de haber voces diferentes. Ya sólo iba a escucharse la voz engolada del corregidor, rodeado de dos títeres que le iban a reír las gracias. El corregidor que ya se creía conde, se autonombró “condísimo” y ya sólo se escuchó su voz hablando de todas sus hazañas: que si había celebrado justas y encuentros con otros notables como él; que si había estado reunido con representantes de territorios superiores para adecuar algunas normas a las leyes generales del reino; que si había sido llamado por otro conde superior a la capital del reino para hablar de esto y de aquello… Los súbditos asistían a las asambleas perplejos, porque nunca se hablaba de la vida cotidiana, de lo que afectaba a cada uno y a cada una, en el desempeño de los arduos trabajos necesarios para mantener en pie aquel viejo condado que, claramente, comenzaba a desmoronarse; tareas cada vez más complicadas en la educación de las jóvenes mesnadas.

 Era bien visible una tiranización gradual del corregidor-conde; de modo que comenzó a rodearse de secuaces que le daban apoyo, a cambio de algunas prebendas. Ya no importaba el condado, ni la mayoría de los súbditos, sus problemas, sus anhelos… Donde dije, digo y digo Diego; ahora lo importante era la manipulación de la información para conseguir soterradamente lo que el corregidor-conde y sus secuaces anhelaban: ejercer el poco poder y repartirse algunos pírricos beneficios.

 La vida en Cerro Alto se estancó y se fueron ralentizando, desmontando o perdiendo efectividad algunas medidas y actuaciones que habían dado prestigio y esplendor en otro tiempo a aquel viejo condado. Los más ancianos decían y repetían con frecuencia: “jamás los tontos aportaron soluciones, si acaso, problemas a montones” y comenzó un distanciamiento de las personas que no se dejaban doblegar por la voluntad del tiranuelo. Hubo un grupo reducido que se refugió en un ala del castillo y se hizo fuerte porque contaba con crédito y autoridad moral entre un grupo amplio de villanas y villanos. La fama de su valiosa experiencia, su buen hacer y sus cualidades habían llegado a otros condados próximos y alejados de Cerro Alto y gozaban de predicamento y reconocimiento… Situación que los mantenía a salvo de las ocurrencias del –ya en ese tiempo- tirano conde.

 El miedo se instaló en las asambleas y algunos súbditos contaban por corredores y descampados  que no se atrevían a levantar la voz y a criticar al conde porque tenían miedo de las represalias. Todos y todas habían visto y escuchado, con sus propios ojos y con sus propios oídos, algunas respuestas airadas a algunos súbditos que reclamaban atención para poder realizar mejor sus funciones en el condado. Y muchos habitantes del mismo se habían percatado hacía tiempo de las influencias negativas que ejercían un par de chamanes de la tribu que realizaban ensalmos y cataplasmas, servían como oráculos y conseguían enfrentar a la villanía…

 Ante el progresivo abandono que ésta iba haciendo del conde, éste, descaradamente, se iba uniendo, contra natura, con todo aquel que le prestase apoyo para poder disfrazar su poder autoritario y déspota (en claro aumento) en un supuesto gobierno participativo: ocultaba información, la tergiversaba, se hacía el tonto para no hacerse responsable, se le veía cuchicheando con sus afines por corredores y almenas y había criado una profunda ojeriza hacia quienes no secundaban ciegamente sus ocurrencias y podían discutirle algo que nunca tuvo: la autoridad moral.

 La noche se cernía sobre el otrora floreciente condado y una niebla se había instalado en el territorio, impidiendo la visión de sus confines. Los años pasaban y las telarañas y el polvo cubrían algunos principios fundacionales. Como pasa en estos casos, los villanos y villanas con más años habían cavado trincheras defensivas y efectivas para estar a salvo de las iras del conde que, como un loco peligroso, daba bandazos, hablaba solo y pasaba más tiempo fuera del condado que dentro (al menos con la cabeza).

 Entonces, una fuerza extraña vino a salvar a las gentes de Cerro Alto. Las autoridades reales habían determinado hacía unos años que los corregidores debían cesar en sus funciones al llegar a una edad determinada y el corregidor-conde del que estamos hablando ya la había cumplido. De modo que se pregonó por todo el condado que el corregidor abandonaba el cargo y pasaba a la reserva, y él mismo anunció que haría todo lo posible para que sus lugartenientes se retirasen con él (porque así se lo habían pedido) y no fueran nombrados por los representantes del Rey para el siguiente triunvirato. Más, como había hecho otras veces, no tuvo ningún problema en romper su palabra y apuntarse a lo contrario, a pedir con todas sus fuerzas que sus lugartenientes siguiesen en el poder para garantizar la continuidad de sus intrigas o para evitar que otros recién llegados mirasen la gestión del corregidor con ojos algo más críticos y pudiesen alterar, con sus descubrimientos, lo que él siempre creyó que hizo: una gran obra… Con su marcha terminó en el condado la Edad Media y empezó un tiempo nuevo. Muchos villanos y villanas esperan que sea un tiempo mejor.

Hay quienes dicen que, de vez en cuando, ven al ex corregidor andar por caminos y veredas, con las manos atrás, menos pelo y pensativo, con aquella cara de amargado que tantas veces mostró en el condado. Lugar en el que, por cierto, no ha vuelto a pronunciarse su nombre, señal evidente de que ha dejado una profunda huella… Y colorín, colorado, aquí termina la historia negra, de aquel condado”.

……………………………….

(1) Un Corregidor era un funcionario real, instituido en Castilla por Enrique III en torno a 1393, cuya misión era representar a la Corona.  Desaparecieron en 1833.

JABULANI Y VUVUZELA

Es muy probable que, este Campeonato del Mundo de Sudáfrica, sea recordado por estas dos palabras de nuevo cuño. Jabulani suena a nombre de ministro iraní, pero si se pronuncia  junto a Vuvuzela, da la sensación de que nos referimos a una pareja de cómicos, a dos personajes de animación infantil o a los protagonistas de una de esas historias de amor imposible. Seguramente acabarán siendo eso: dos protagonistas inseparables del Campeonato Mundial de Sudárica 2010, aunque es posible que el amor no acabe de florecer entre ambos. “Jabulani” es el nombre del polémico “balón de playa” (al decir de algunos) con el que se juega este campeonato y “Vuvuzela” es esa trompeta que no cesa de sonar en los estadios y que recuerda a un enorme moscardón; aunque, en realidad, sea la mosca cojonera más molesta que se ha inventado nunca.

 Desde 1930, cada cuatro años, el Campeonato del Mundo de Fútbol, genera múltiples expectativas y dispara la curiosidad por ver el comportamiento de algunos combinados nacionales, el emerger de nuevas figuras o la consagración de jugadores que, con una trayectoria notable o sobresaliente en sus clubes de origen, esperan a este evento para realizar actuaciones memorables. Aprovechando que se está celebrando la decimonovena repetición de este mundial acontecimiento, quería dedicarme a hacer un pequeño recorrido por todos los campeonatos mundiales de los que he sido testigo y de los que guardo algún recuerdo en mi memoria. Como se verá, unos dejaron mayor huella que otros y hay un progresivo adelgazamiento de recuerdos, ¿por qué será?

 El primero del que tengo recuerdos directos y que vi en televisión fue el de 1966, celebrado en Inglaterra. Lo que sé de los anteriores es por haberlo leído en diferentes documentos. Aquel año, las gaseosas La Casera editaron un álbum con 240 cromos, de las 16 selecciones que llegaron a la fase final (15 cromos por país). Guardo todavía el álbum completo y recuerdo que recitaba los nombres de todos los seleccionados, país por país, y por el orden en el que los tenía pegados en el álbum. También ese año, los chicles Bazooka enviaban los retratos de 41 jugadores españoles más el seleccionador, de seis en seis, a cambio de mandarles 10 historietas de las que salían en cada chicle y un sello de 1 peseta para la respuesta. Guardo todos esos retratos junto con la tarjeta de socio  del “Club Bazooka Joe”, número 2987 y otras cartas y regalos. En el primer envío, recibías los retratos de Neme, Suárez, Amancio, Olivella, José María e Iríbar, ¿los recuerdan?

 Bueno, pues en 1966, me acuerdo de ver los partidos (algunos) televisados en el bar de casa Carrera de Labuerda. Me acuerdo que España perdió con Argentina y Alemania en la fase previa. Me acuerdo que sólo ganamos el partido contra Suiza, con un gol de Sanchís que deshacía un empate a uno. Me acuerdo que Corea del Norte le ganó a Italia y que le ganaba 3 a 0 a Portugal, aunque acabó perdiendo. Me acuerdo de Eusebio, la estrella portuguesa, una gacela, capaz de marca 4 goles seguidos a Corea del Norte. Me acuerdo de algunos errores arbitrales en las semifinales entre Portugal e Inglaterra que facilitaron a ésta llegar a la final. Me acuerdo que la señal de televisión iba y venía y nos perdimos algunos goles importantes. Me acuerdo del gol fantasma de Inglaterra, en la prórroga de la final. Me acuerdo que Inglaterra fue campeona del mundo y que en esa selección jugaba, con las medias bajadas, un “carnicero” de apellido Stiles, aunque también lo hacían B. Moore y B. Charlton.

 En 1970, el mundial se fue a México. Yo estudiaba bachillerato en Huesca y allí me pilló el comienzo. Me acuerdo que los partidos se retransmitían a horas intempestivas. Me acuerdo que una noche bajamos a ver un partido a la sala de televisión del internado, sigilosamente, para que no se enteraran los curas. Me acuerdo que nos pillaron. Me acuerdo de una semifinal, Alemania contra Italia. Me acuerdo que empató Alemania, por medio de Schnellinger en el último minuto. Me acuerdo que la prórroga fue apoteósica. Me acuerdo que se marcaron cinco goles en ese tiempo añadido. Me acuerdo que la ganó Italia por 4 a 3. Me acuerdo que ya destacó un futbolista alemán, de apellido Beckenbauer. Me acuerdo que no vi la final. Me acuerdo que estaba en Labuerda de vacaciones. Me acuerdo que esa tarde- noche, llegábamos de bailar de la “explanada” cuando Brasíl le metía el cuarto a Italia. Me acuerdo que todo fueron elogios para los brasileños. Me acuerdo que en aquel equipo jugaban Pelé, Tostao, Gerson, Carlos Alberto, Jairzinho…

 En 1974, el mundial se jugó en Alemania. Me acuerdo de Holanda. Me acuerdo que maravilló su fútbol y sus futbolistas. Me acuerdo que se enfrentaban la RDA y la RFA. Me acuerdo que ganó la primera. Me acuerdo que el favorito era Holanda. Me acuerdo que Alemania ganó el mundial. Me acuerdo que consideramos a Holanda como vencedor moral de aquel mundial. Aún hoy día se recuerda a Holanda como la selección que hizo el mejor fútbol con ventajas. Me acuerdo que a aquel equipo se le recuerda como “la naranja mecánica”. Me acuerdo de Polonia, que hizo un gran torneo. Me acuerdo de Cruiff, de Muller y de que España no estuvo presente porque un gol de Katalinski nos dejó sin esa posibilidad en la clasificación con Yugoslavia.

 En 1978, el mundial volvió a América y se jugó en Argentina. Me acuerdo que Argentina había sufrido un asalto a las instituciones y los milicos habías instaurado una dictadura militar. Me acuerdo que Kubala era el seleccionador español. Me acuerdo que nuestro verdugo fue Austria. Me acuerdo del pobre Cardeñosa. Me acuerdo de los seis goles que Argentina le metió a Perú. Me acuerdo que para pasar debía meter esos goles. Me acuerdo de Kempes. Me acuerdo de la fatalidad de Holanda, jugando una segunda final consecutiva contra el país anfitrión. Me acuerdo que la final se ganó en la prórroga. Me acuerdo que el campo estaba todo cubierto de papelitos blancos. Me acuerdo que el campeón fue Argentina. Me acuerdo que aquello generó más de una duda.

 En 1982, el mundial llegó a España. Me acuerdo de Naranjito. Me acuerdo de la patética primera fase de nuestra selección. Me acuerdo que la pasamos con ayudas arbitrales. Me acuerdo que en la segunda fase: liguilla entre tres, empatamos con Inglaterra y perdimos con Alemania. Me acuerdo que Alemania y Austria jugaron vergonzosamente a empatar para eliminar a Argelia. Me acuerdo que Italia no ganó ninguno de los tres partidos de la primera fase. Me acuerdo, en cambio, que ganó los de la segunda (nada menos que a Brasil y a Argentina). Me acuerdo que Brasil llegaba con un equipazo. Me acuerdo que algunos partidos los íbamos a ver al camping de Boltaña. Me acuerdo de Sócrates, Eder, Falcao, Zico... Me acuerdo que Francia hizo un gran campeonato: Tigana, Platini, Giresse, Rochetau... Me acuerdo que perdió la semifinal con Alemania incomprensiblemente. Me acuerdo que Italia se plantó en la final. Me acuerdo que Italia fue campeona del mundo. Me acuerdo de la alegría de Sandro Pertini, presidente de Italia, en el palco del Bernabeu. Me acuerdo que completé un cuaderno con resultados, estadísticas, curiosidades… que todavía conservo.

 En 1986, el mundial vuelve a México. Me acuerdo del gol legal de Michel contra Brasil que nunca subió al marcador. Me acuerdo de la paliza a Dinamarca, con cuatro goles de Butragueño. Me acuerdo de la triste eliminación a manos de Bélgica en los penaltis. Me acuerdo de la trayectoria de Maradona. Me acuerdo de los dos goles que les metió a los ingleses. Me acuerdo del invento de la ola en los estadios; aún dura. Me acuerdo de la final Argentina con Alemania. Me acuerdo que Francia volvió a quedarse sin jugar la final, teniendo un gran equipo. Me acuerdo que ganó Argentina y que Diego fue dios. Me acuerdo que Lineker, seguramente por aquel entonces, hizo una sorprendente y curiosa definición del fútbol: “es un juego de once contra once, que inventaron los ingleses y en el siempre gana Alemania”.

 En 1990 se juega en Italia. Me acuerdo que España perdió con Yugoslavia en octavos de final. Me acuerdo que Argentina se enfrentó con Brasil. Me acuerdo que a Maradona se le leían en los labios gruesos insultos contra la afición italiana que silbaba el himno de su país. Me acuerdo que la final la ganó Alemania de penalti. Me acuerdo que Alemania jugaba su tercera final consecutiva. Me acuerdo que aquí sí fue verdad lo de que “a la tercera será la vencida”.

 En 1994, el mundial cambió de continente de nuevo y se jugó en los EE.UU. Me acuerdo de las cosas de Clemente. Me acuerdo de la nariz rota y sangrante de Luis Enrique. Me acuerdo del fallo de Salinas ante Italia. Me acuerdo del acierto in extremis de Baggio para eliminarnos en cuartos de final. Me acuerdo de la fea nariz del maldito Tassotti. Me acuerdo que, de fútbol, nada de nada. Me acuerdo que, cuando vi la final, quise sugerir que no le entregaran la copa a nadie porque ninguno merecía ganarla. Me acuerdo que no recuerdo a ningún futbolista de interés. Me acuerdo que no tengo ningún recuerdo futbolístico interesante de ese mundial.

 En 1998, el campeonato lo teníamos cerca, pues se celebró en Francia. Me acuerdo del fallo de Zubizarreta. Me acuerdo de la impotencia ante Paraguay. Me acuerdo de la inútil goleada a Bulgaria. Me acuerdo que estaba harto de Clemente. Me acuerdo de la final entre Francia y Brasil. Me acuerdo que me alegré que ganara Francia. Me acuerdo de Zidane y Dessailly. Me acuerdo del triunfo de la Francia intercultural o multiétnica.

 En 2002, el Campeonato Mundial de Fútbol llega por vez primera al continente asiático, con una sede compartida: Corea y Japón. Me acuerdo de la excelente primera fase de España. Me acuerdo de las mancha de sudor en la camisa de Camacho. Me acuerdo del sufrimiento en octavos para ganar a Irlanda por penaltis. Me acuerdo del robo descarado del árbitro egipcio Gandhour. Me acuerdo de la derrota inmerecida ante Corea, en los penaltis. Me acuerdo que Brasilganó la final a Alemania.

 En 2006 vuelve el mundial a Europa y se instala en Alemania. Me acuerdo que España dominó la primera fase. Me acuerdo que en octavos nos cruzamos con Francia. Me acuerdo que nos eliminaron los franceses. Me acuerdo que nuestros vecinos llegaron a la final.  Me acuerdo que Zidane hizo un gran campeonato. Me acuerdo que Italia ganó la final por penaltis. Me acuerdo que Zidane le dio un cabezazo inexplicable a Materazzi.

 Se observa fácilmente cómo, a medida que nos acercamos al presente, los recuerdos adelgazan de manera evidente. Ahí lo dejo, pero es cierto que los últimos campeonatos, a mí particularmente, casi no me han dejado recuerdos de interés. Y, me temo que, como no mejore el nivel futbolístico que hasta ahora hemos podido ver en este mundial sudafricano, sólo recordaremos de él, el grito estridente de las Vuvuzelas y los vuelos “extraños” de los “Jabulanis”. De todos modos, vamos a confiar en que algunos “bajitos”,como Agüero, Messi, Iniesta o Xavi, entre otros, hagan oídos sordos a las citadas “vuvuzelas”, domen convenientemente a los citados “jabulanis” y nos regalen algo memorable que pase a engrosar nuestra particular lista de recuerdos inolvidables de los mundiales de fútbol.

LAS CARTAS DE JULIÁN

Julián Olivera es un hombre singular. El pasado 28 de mayo cumplió 87 años y es un consumado escritor de cartas. No abandona ese medio de comunicación tan personal y hermoso que permite dejar una parte de uno mismo impresa en un papel; impregnándolo a su vez de múltiples huellas invisibles: la mirada constante, el aliento necesario, el pensamiento concentrado en la persona a la que se escribe, el suave tacto de la mano yendo y viniendo mientras se dibujan las palabras que brotan del corazón o del pensamiento…

 Escribir cartas, con lápiz, con pluma, con bolígrafo es un ritual cálido que sigue sirviendo para acortar la distancia física entre dos personas (en ocasiones, separados por miles de kilómetros). Con las cartas cultivamos la amistad, avivamos el amor, podemos dar ánimos a quien los necesita, consolar de una pérdida, ofrecer esperanza en situaciones difíciles, dar noticias desconocidas o poner ante el otro o la otra nuestras reflexiones sobre la vida, sobre el momento que estamos viviendo… Ya sé que hoy día todo eso también podemos hacerlo a través del móvil, del e-mail, de una red social tipo facebook o comentando en un blog… Pero no me negarán que la carta tiene un plus especial. En ocasiones escribimos un e-mail y lo enviamos, a la vez, a veinte personas. Una carta manuscrita suele ser única y va dirigida a una persona. Quien la escribe lo hace pensando solamente en ella y si quien escribe decide, a continuación escribir otra a otro amigo, amiga, etc. casi seguro que será bien distinta, aunque coincida el encabezamiento o la despedida o alguna de las cosas que cuenta…

 Julián Olivera es un hombre sorprendente. En poco tiempo he recibido media docena de cartas suyas. La primera está fechada el 25 de febrero de este año. La recibí con retraso porque no me la envió directamente, sino que utilizó la intermediación de un conocido común. Julián y yo no nos conocíamos o si, como él asegura, sí habíamos sido presentados, debió ser hace mucho tiempo o sin tiempo para intercambiar unas palabras, fuera del protocolario saludo de cortesía. En esa carta, que Julián aprovecha para presentarse y definir un territorio en el que pueda haber coincidencias, me ofrece un texto para publicarlo en El Gurrión. El texto tiene una extensión de siete folios completos y lo primero que debo hacer es teclearlos… Se trata de una “calcetinada” realizada en 1993 desde la boca del túnel de Bielsa hasta Puerto Biello (el portillo por donde franquearon la frontera los republicanos españoles y la población civil encerrada en La Bolsa de Bielsa), con sus amigos José Luis y Constante –ya fallecidos-. Julián me da amplios poderes para cortar fragmentos del texto si lo creo conveniente. Yo le tomo la palabra y suprimo todo aquello que puede ser prescindible a la hora de contar lo que quiere contar, para darle una extensión razonable en la revista. En el recién aparecido número 119 de El Gurrión (páginas 42, 43 y 44) se publica su primera colaboración. Y espero que su salud se mantenga a buen nivel durante años para poder contar con su pluma literaria y su experiencia vital: clarividente y rica.

 Julián Olivera es un hombre polifacético. Debo decir que recibir un sobre suya es siempre una fiesta porque es una caja de sorpresas. Contiene uno o varios textos manuscritos, con una letra clara y personal; textos –las cartas propiamente dichas- que hablan de múltiples asuntos con evidente criterio, relacionados ahora ya con lo que yo le he contado en la anterior. Seguidamente aparecen las sorpresas; por ejemplo, un par de folios escritos a máquina glosando la figura de Paco Rabal, fallecido en 2001 y con quien Julián se había intercambiado algunas cartas.  Da gusto leer las respuestas de Paco a Julián, llenas de sensibilidad y cariño y trasluciendo un alma sencilla, un hombre trabajador y honesto que seguía con los pies en el suelo, a pesar de su fama cinematográfica, sus premios y sus reconocimientos. En el mismo sobre, ¡otra sorpresa!, un texto de una página centrado en Albert Camus. Julián confiesa haber leído toda su obra y ser un incondicional del nobel argelino. Como Julián es un hombre que admira a los maestros republicanos, en ese folio copia un fragmento de la carta que le escribe a Albert Camus su maestro Louis Germain, el 30 de abril de 1959 y que tiene un comienzo potente y definitivo: “Quiero decirte cuánto me hacen sufrir, como maestro laico que soy, los proyectos amenazadores que se urden contra nuestra escuela…” ¡Qué bonito sería que documentos como éste, fueran repartidos a principio de curso entre los maestros y maestras de este país para su lectura y posterior comentario! ¡Cuántos proyectos amenazadores contra la escuela se siguen urdiendo desde hace años, amigo Louis…! Julián completa la página con comentarios de la obra de Camus: “un faro brillante del siglo XX”, tal como él lo define.

 Julián Olivera es un hombre amante de la lectura y de la escritura. Julián toma notas y escribe resúmenes de libros o noticias de actualidad, copia fragmentos de las lecturas que realiza… “Soy autodidacta; mi Universidad fue la obra de Ortega, que empecé a leer a los 16 años, cuando en la sórdida posguerra trabajaba como botones en una empresa. Me suscribí a “Revista de Occidente” cuando inició su segunda época, hace medio siglo (la primera fue breve 1923-1936). Mi biblioteca, con los números de la revista, que son un libro mensual, se compone de unos 2.300 libros: filosofía, historia, ensayos, narrativa… Se me olvidó algo esencial: poesía. Mi poeta sagrado es Antonio Machado”. No le he pedido permiso a Julián para reproducir lo que me escribía al final de una hoja en la que había copiado dos fragmentos de artículos: uno de Juan Malpartida sobre la Generación del 27 y Dámaso Alonso y el otro firmado por Benjamín Prado, titulado “Cien años de Alberti”, pero me siento autorizado a publicarlo, por la intensa relación que hemos establecido y lo hago con el máximo respeto y la más profunda admiración. Aún hay otro documento, de una página, titulado la impunidad del franquismo, copiado a máquina como los otros, en el que se habla del incomprensible y vergonzoso caso Garzón y al que añade, de forma manuscrita una cita, de la que no recuerda la autoría, y que dice: “Las dictaduras largas corrompen y degradan moralmente a una buena parte de la ciudadanía. Vivir bajo el miedo y la mentira encanallan  a mucha gente”.

 Confiesa Julián que “me gusta mucho mecanografiar textos para tenerlos cerca y enviar a los amigos”; por eso me manda, en el mismo sobre un documento de cinco páginas, con el título de “La recuperación de la memoria histórica”, en el que recoge fragmentos de textos de Edward Malefakis, Antonio Elorza, Pedro Taracena, José Manuel Caballero Bonald, Ángel S. Harguindey, Benjamín Prado, Julio Fernández García, Luis F. Moreno, Vicente Cacho, Juan José Longarela, Leonardo Sciascia, Adolfo Sánchez Vázquez, Julio Moreno y el propio Julián Olivera.. Textos que hablan del tiempo esperanzador de la República y también del terrible atraso que supuso cercenar aquel camino emprendido y sumergirnos en un tiempo oscuro de dictadura; de las consecuencias de la Guerra Civil… o que rescatan la figura de algunos personajes importantes en el mundo cultural del siglo XX: Machado, Miguel de Unamuno, Julio Caro Baroja, Otilia López, los maestros republicanos… Y todavía acompaña todo ese material con fotocopias manuscritas por el maestro Manuel Gimeno y otras de su hija, Ana María Gimeno, de las que hablaremos, tal vez, en otra ocasión.

Hasta aquí el contenido, así, por encima de una de las cartas o de los sobres de Julián. Podría haber elegido otro para describir su contenido, pero ya con uno, el lector se hará idea de lo que digo.

 Julián Olivera es un hombre agradecido y generoso. Esta semana he vuelto a recibir uno de esos sobres voluminosos que me manda mi amigo. Julián ha recibido ya el ejemplar del número 119 de El Gurrión, donde se publica el artículo al que me he referido anteriormente, con el título de “Puerto Biello y la Forqueta: unas rocas con memoria”. Una de las cartas de este último sobre comienza así: “¡Aquí están ya esas rocas con memoria! No sólo me gusta cómo ha quedado el texto, me encanta y he de agradecerte tu valiosa colaboración; has convertido lo que era un relato “entre amigos” en un artículo… Muchas gracias por tu labor, realizada con la palabra que empleas tú en las amables líneas de presentación… con pericia” (…) Sus dos cartas son de las que se leen más de una vez, porque todo lo que dice es importante y porque destilan inteligencia y sentimiento a raudales.

 Julián, con generosidad, me hace partícipe de sus aficiones y me envía copias de cartas intercambiadas con personajes importantes de la vida cultural española: una de las que le envió Fernando Vela, fechada en octubre de 1955 (me hace gracia la fecha porque yo tenía entonces poco más de un año de edad). Fernando Vela fue cofundador de la Revista de Occidente; otra del 66 firmada por Vicente Aleixandre (con posterioridad, Premio Nobel de Literatura), desde la calle Verlintonia de Madrid y una tercera firmada por José Ortega Spottorno (hijo de Ortega y Gasset), de 1999, a la que Julián ha añadido el siguiente texto: “Desde mi adolescencia, he sentido afición por la filosofía, mejor sería decir por la lectura de libros con pensamientos sobre esa extraña aventura que llamamos vida humana. La guerra civil de 1936 cortó bruscamente mis estudios de bachillerato y me quedé en el segundo curso. La durísima posguerra y la humilde condición social de mi familia, hacían muy difícil el acceso a la Universidad. Mi Universidad vino a ser la lectura de la obra de José Ortega y Gasset. Como todo autodidacta, he sido un lector voraz. Que el hijo, José Ortega Spottorno, del pensador español más importante del siglo XX diga que soy “un fiel discípulo de su padre” es para mí el más alto de los premios. Con mi modesto bagaje cultural, nunca pude soñar una distinción tan extraordinaria”.

A mí ya no me queda nada por añadir. Para mí es un regalo impagable esta relación epistolar que estoy manteniendo con Julián y lamento, como él mismo me dice en una de sus cartas, que no nos hayamos conocido antes. Siempre he sentido debilidad por las personas inteligentes, de palabra luminosa, de trayectoria ejemplar, de sentimientos nobles, que te introducen en caminos nuevos, que provocan reacciones en tus facultades interiores para ejercitar el pensamiento, aumentar la curiosidad y el deseo de aprender cosas nuevas y, ahora, inesperadamente, como fruto del azar (que tantas veces organiza magistralmente las cosas) y de la revista El Gurrión, se ha cruzado en mi camino, Julián Olivera. ¡Bienvenido a mi geografía personal! ¡Ya tenía ganas de ser correspondido en asuntos epistolares, pero no pensaba que encontraría a alguien capaz de superar mi afición!!; je, je, ¡lo celebro!

 

 

EL PASO DEL TIEMPO Y 62 BIBLIOTELANDIAS

 Comienza la segunda semana de junio y uno contempla el horizonte del tiempo con inquietud. En pocos días, habrá terminado un nuevo curso escolar y todo lo que para mí ha tenido de especial, pasará a formar parte del incierto territorio del recuerdo. A principios de septiembre de 2009 veía ante mí un tiempo largo para trabajar de otro modo, en otras cosas; dedicar tiempo a cuestiones para las que no tienes minutos habitualmente… Bueno, pues todo eso está a punto de acabarse y he seguido sin tener minutos para algunas cosas, aunque como es evidente he podido hacer otras muchas (principalmente las que reflejé en el proyecto de trabajo que debí presentar y que aprobó la Consejería). No es fácil gestionar el tiempo y siempre nos deja, el paso del mismo, con esa sensación de velocidad excesiva, de nuestra incapacidad para poder detenerlo si quiera un instante…

 

Quiero hablar un rato del número 62 de Bibliotelandia que hoy dejaré en la imprenta para convertirlo en boletín impreso y poder repartirlo y regalarlo a las familias del colegio y a las amistades interesadas en estos avatares. Como todas las publicaciones periódicas, la aparición de un nuevo número es un indicador del paso del tiempo. En unos días, como digo estará impreso y colgado (en formato pdf) en alguna página web: la del colegio y la de “macoca”… y entonces, además, podrá ser leído en formato digital. Personalmente creo que se trata de una publicación bastante singular, es posible que ya lo haya dicho otras veces, porque son muy pocas las publicaciones que se hacen, exclusivamente, desde una biblioteca escolar. Eso, por un lado ya es un valor, y por otro, por sus contenidos, ya que trata, con mejor o peor fortuna, de recoger todo lo que genera la biblioteca o lo que ocurre en ella a lo largo del curso. De tal manera que, la lectura de la colección de boletines, viene a contar “la historia de una ilusión”, pues así podríamos denominar a esta aventura que sobrepasa los 22 años.

 

Debo decir también que suelo entretener parte de mi tiempo (de vez en cuando) en releer las publicaciones que impulsé en otro tiempo. Me gusta encontrarme, ya que estamos hablando de Bibliotelandia, con números viejos y echarles un vistazo a los textos y a las noticias. Se trata de un viaje curioso. En un “plis plas” te plantas en 1992 y lees que Dereck Walcott fue galardonado con el Nobel de Literatura o que se celebraba el centenario del nacimiento del poeta César Vallejo… Te colocas en 1993 y lees en el número 18 que “la biblioteca escolar ha recibido una docena de cuentos infantiles enviados por “El Caserío”; cuentos ilustrados por Violeta Denou, la inventora de Teo” y con el número 19 (abril del 93) recuerdas la aparición de cuatro maletas bien decoradas que circularon por la clases del colegio, llenas de libros bonitos para dar a conocer parte de nuestro fondo documental… De un salto, te sitúas en junio del 94 y tu mirada se detiene en las páginas de un ejemplar especial, el número 25, lleno de “Ánimos lectores” que nos enviaron cuarenta personas del deporte, de la política, del espectáculo, de la literatura, con sus fotos dedicadas… O aterrizas en el número 34, de junio del 97 y lees la reseña de “Una bolita de algodón”, el primero de cuatro libritos publicados en el colegio, recogiendo muestras de tradición oral o un pequeño artículo que sintetiza la actividad titulada “El cine y los libros”. Con el número 35 rememoramos una generosa donación de libros que nos hicieron las editoriales De la Torre y Círculo de Lectores o la inauguración de “una biblioteca sin libros” en la Universidad de León (noticia que merecería pasar a la antología del disparate). El número 36 fue un número especial (24 páginas), nacido como consecuencia del cambio de ubicación de la biblioteca, tras diez años de funcionamiento. Un número en el que los alumnos y alumnas sueñan con una biblioteca nueva: “que tuviera el suelo suave como una alfombra”, “con música suavecita y luces de colores”, “que sea más grande y tenga ventanas también más grandes para que entre la luz del sol y no haya que encenderla”, “con sillas y mesas de colores”, “que esté adornada con cosas hechas por nosotros”, “que tenga muchos libros bonitos y que la gente vaya siempre”, “con un apartado de libros para los pequeños y otro para los mayores y que la abran por las tardes”… En el número 39 (marzo de 1999) se nos recuerda la publicación del segundo libro sobre folklore oral, “El patio de mi casa” o la circulación por las aulas de una maleta llena de libros que fomentan la cooperación y la solidaridad; el regalo de una docena de novelas para dultos, publicadas por el Heraldo de Aragón o las opiniones del grupo de chicos y chicas que habías hecho de bibliotecarios: “Para mí ser bibliotecaria era una ilusión. Me divierte atender a los demás y ordenar los libros…”, dice Goretti y Alba recuerda: “Para ser bibliotecaria debes esmerarte mucho en tu trabajo. Personalmente lo que más me ha gustado ha sido ayudar a leer a los pequeños…”

Y así podríamos estar mucho rato leyendo (y en mi caso, recordando) pequeñas notas, apuntes, noticias, reflexiones, reseñas que nos permiten realizar un pequeño viaje en el tiempo y son testigos de lo que hicimos colectivamente. Escribir siempre fue una manera de preservar parte de la vida del olvido y hasta estas modestas publicaciones cumplen esa finalidad, ese propósito.

 

Ahora quiero dejaros con la presentación de este número 62 que, como he comentado, hoy entrará en la imprenta. Será el texto de portada; un texto optimista, pero real, porque en este curso que termina, han pasado todas las cosas a las que se hace referencia. En ese sentido, podríamos decir que ha sido un curso capicúa. El pasado mes de septiembre estuve en Burgos participando en las Terceras Jornadas Provinciales de Bibliotecas Escolares y Lectura y la ponencia que me encargaron para cerrarlas la titulé: “La Biblioteca escolar. Fuente incesante de buenas noticias”. En este enlace la puedes leer completa: http://lecturaburgos.files.wordpress.com/2009/09/ponencia-mariano.pdf

 

 Curiosamente, la portada del número 62 de Bibliotelandia (en vísperas de la finalización del curso) y la última realización de la biblioteca en el mismo, lleva por título: “La Biblioteca Escolar. Una fuente inagotable de buenas noticias”. Es un repaso por todo lo bueno que ha deparado ese equipamiento cultural y emocional a lo largo de este curso. Quizás, para mí, al estar fuera del día a día de su funcionamiento, pero siendo testigo de casi todo, los acontecimientos los he vivido con una percepción especial. Sea lo que fuere, el caso es que estas cosas es necesario publicitarlas para que, por una vez, sean noticia las buenas noticias… Y este es un caso evidente.

 

La Biblioteca Escolar. Una fuente inagotable de buenas noticias

 

Puede sorprender un titular tan optimista, pero si nos atenemos a la relación de pequeños acontecimientos que pueden ocurrir, darse o vivirse en la biblioteca escolar, es posible que percibamos en su justa medida el significado del título.

Nuestra biblioteca cumple años sin interrupción y gozando de buena salud (en marzo, 22); se nutre de documentos nuevos cada curso escolar; renueva los canales de participación y colaboración de alumnado, profesorado y familias; es lugar de encuentro de los miembros de la comunidad escolar; divulga sus realizaciones en los medios de comunicación escritos y digitales a su alcance; es objeto de observación externa y de estudio de su trayectoria; recibe visitas de diversas personas que sienten curiosidad por conocer sus pasos, sus proyectos, sus actuaciones; realiza constantes intercambios de materiales con diversos colectivos, personas, centros de enseñanza; contesta frecuentes comunicaciones de personas que se interesan por el desarrollo de algunas actividades; presta materiales para exposiciones itinerantes a otros centros; acoge las ideas y el trabajo de un grupo de madres que la ornamentan y le cambian la faz con nuevas propuestas; recibe a todo el alumnado del centro para escuchar las palabras regaladas que les ofrecen el grupo de madres “cuentalibros” o “cuentacuentos”; participa en jornadas, encuentros, cursos… a través de algunas personas que explican las claves para mantener sus propuestas, sus efectos y sus afectos a lo largo del tiempo, colaborando en sesiones de formación del profesorado; anima a grupos de madres de otros centros a acercarse a sus respectivas bibliotecas escolares y colaborar en su funcionamiento… Todo lo anterior, así, someramente expuesto, debe ser motivo de alegría y de expresión del legítimo orgullo por mantener un bien cultural, público y colectivo, tan reconocido, al servicio de la lectura, del estudio, de la realización de pequeñas investigaciones, del encuentro y del intercambio en nuestro colegio. Y dicho lo dicho, ¿tú qué crees?, ¿es o no es una fuente de buenas noticias nuestra biblioteca escolar?

 

Saludos lectores y bibliotecarios para todos y todas, desde este rincón virtual que se renueva con esfuerzo cada poco tiempo.

¡VAYA SEMANITA PARA TERMINAR MAYO!

 Me faltaba un texto para cumplir esa media autoimpuesta de publicar uno por semana y, hoy domingo, día 30, me ha parecido adecuado reflexionar sobre la semana que termina. Estoy en Figols de Tremp y son las siete de la mañana. Es de día claro, con el sol luciendo ya sus galas matinales. Le he hecho unas fotos cuando despuntaba por el este (semitapado por algunas nubes) hace unos 15 minutos, mientras un reactor cruzaba en diagonal mi trozo visible de cielo, dejando una doble estela de humo; un camino de jalones paralelos que se han ido difuminando, a medida que el avión avanzaba imparable (imagino que hacia algún aeropuerto europeo libre de cenizas volcánicas, je, je).

 

Bueno, como he anunciado, vamos con la semana. Ya aviso desde el principio que casi todo lo que voy a contar tiene que ver con la parte bonita de la vida, con hacer cosas sorprendentes o emotivas; con vivencias amables, con intercambios, con sorpresas. ¡Se acabó el suspense inicial, pero sigue leyendo o no te vas a enterar de nada, amigo, amiga! Algunos libros y algunas películas comienzan mostrando el desenlace y eso no les quita ni un ápice de interés.

 

1.- El martes, a las tres, acompañé a las madres cuentalibros de mi colegio hasta Mequinenza. Sólo pudieron bajar tres de ellas, cargadas con los bártulos propios de un grupito de titiriteras. Hicieron dos sesiones: una para el alumnado de Infantil y Primer Ciclo y otra para los de Segundo y Tercer Ciclo. Allí nos esperaba Pili Navarro (maestra entusiasta y responsable de la biblioteca escolar del CEIP María Quintana), con quien tenemos ya una consolidada relación de intercambio. Estaban también el grupo de madres mequinenzanas que ella ha conseguido atraer o enredar en labores de colaboración con la biblioteca escolar, que ya han debutado con éxito este curso y que buscan energía y ánimos para mantener o aumentar en el futuro esa participación. Mi papel esa tarde se reducía a acompañar, presentar brevemente al grupo, hacer fotos y practicar las relaciones públicas… Un papel descansado, sin duda. Nati, Mari Carmen y Rosabel contaron sus cuentos individuales: Vermeer, Botero, Viladrich fueron algunos de los pintores “contados” y unieron sus fuerzas para contar uno colectivo: “Las Meninas” de Velázquez (una auténtica preciosidad). Luego, con los mayores, repitieron alguno e incorporaron otros (como “La última cena” de Da Vinci, con permiso de Fina que esta vez no pudo acompañarnos y que fue quien lo contó en el colegio). Estamos hablando de contar libros relacionados con cuadros y pintura… tarea nada fácil, en la que las madres tuvieron que escribir hasta el guión, inventárselo para poder salir bienparadas de este nuevo reto. Todo transcurrió felizmente y fueron obsequiadas con dulces y con un ejemplar del libro de Miguel Fernández Pacheco: “Siete historias para la infanta Margarita” (un libro ambientado en la corte del rey Felipe IV, en los momentos en que el pintor Diego Velázquez se encuentra retratando a la infanta Margarita rodeada de guardadamas, meninas y bufones, en lo que luego sería el cuadro universalmente conocido de “Las Meninas”). Cada año, para estas fechas, hacemos este viaje a Mequinenza y tenemos este encuentro, fugaz pero emotivo, con la población escolar del lugar, el profesorado y, este año, con algunas madres que seguro van a seguir la senda de la colaboración bibliotecaria. Ver texto y fotos en http://www.madrescuentacuentos.com

 

Ya son más de las siete y media, cuando empiezo este segundo párrafo. Escribir cuesta, ya lo habrás experimentado, y el reloj no deja de marcar el paso del tiempo…

 

Nada más llegar a Fraga esa tarde, me acompañó Daniel a recoger el número 119 de El Gurrión en la imprenta: 48 páginas con nuevas propuestas de lectura. La semana que viene estará ya en las manos de todos los suscriptores y podrá leerse también en la página web (http://www.elgurrion.com). Pude embolsarlo, por fin el jueves por la tarde y dejarlo en manos de un recadero el viernes a las ocho de la mañana para agilizar su distribución. Fue en ese momento, justamente, cuando dejé de pensar en el número 119 y sentí una profunda liberación; la misma que me embarga cada vez que coloco un número en el canal de distribución para que lo hagan llegar a quienes lo están esperando. Ahora ya estoy contemplando plazos, mirando hacia agosto y pensando en el número 120; es inevitable. Vamos camino de cumplir 30 años “gurrionados” (con la salida del 121, en el mes de noviembre) y esto siempre es así. Sale un número y uno ya se pone a pensar en el siguiente y así sucesivamente…  

 

2.- El miércoles, día 26, subí con Mercè al cole por la tarde. Aproveché para hacer algunas fotos y para tomar algunas notas bibliográficas. Estoy preparando un Repertorio Alfabético Documental sobre el bosque y necesitaba consultar bibliografía. Las madres cuentalibros andaban por allí preparando el cuento que tendrían que contar dos días más tarde en el Palacio Montcada. La semana pasada había recibido una llamada de Madrid (del Ministerio) en la que me preguntaban si el grupo de madres podrían participar en el acto de entrega de los Premios Nacionales de Bibliotecas Escolares que se iba a celebrar en Fraga el día 28 de este mes de mayo. Les trasladé la invitación y no dudaron en aceptarla… Esa tarde estaban “reparando” los elementos del cuento y adiestrando a Carla, una nueva y valiosa incorporación del grupo, máxime esta vez en la que, por distintos motivos, no podían estar ni Fina ni Rosi.

 

Y esa tarde, además, el Grupo de Lectura Nosotrasleemos teníamos la reunión mensual y ya no me moví de la biblioteca hasta las siete y media. En la reunión, la última de este curso, hicimos mucha “lectura de la imagen”, con las fotos que trajeron Marina y Mercé B.: una sirvieron para adentrarnos artísticamente en la afición a la lectura y las otras para hacer un recorrido por el siglo XX (pues se trataba de un álbum familiar, de cuatro o cinco generaciones).

 

3.- El jueves comenzó el día con alegría: Ana –mi hija- cumplía años y eso siempre debe celebrarse. Además tenía en mi poder, después de mes y medio, el número de ISBN para una publicación que dejé en la imprenta hace todo ese tiempo y que no habíamos podido retomar por culpa de ese trámite. El ISBN es un número de registro internacional que llevan todos los libros. Lo solicité a Madrid, a la Agencia del ISBN y, como tardaban algo más de lo que recordaba yo en otro tiempo, me dijeron que si mandaba los papeles por recadero y volvía a los dos días  a buscarlos, otra vez por recadero, los tendría rellenados y autorizados, pero que por correo tardarían un mes y medio. No sé qué relación puede haber entre tanta velocidad, por un lado, y tanto retraso, por otro. Pero el caso es que he tenido que esperar todo ese tiempo. Bueno, pelillos a la mar, por fin podré dejar ya listo para imprimir un nuevo “ABCdario”, del que ya tendréis noticia.

 

A media mañana, Mercè me llama diciendo que le acaban de avisar que el viernes, los organizadores de la entrega del Premio de BB.EE., quieren llevar a visitar la biblioteca del colegio a parte de los premiados (por lo menos los de Primaria)… Se reúne esa misma mañana con la gente del Seminario de BLI para darles noticia y comienzan a preparar algo. Por la tarde, subo con ella de nuevo al colegio y con otras personas Yolanda, Marian, Carmen, Julio, Oliva… vamos dejando todo listo para la mañana siguiente. Hemos decidido entregarles una carpeta por colegio con diversos materiales para que tengan un mejor conocimiento de nuestra trayectoria y se deja preparado el equipo informático para poder pasar un powerpoint con el que dar algunas explicaciones, al día siguiente. Cuando bajamos del colegio, con todas las fotocopias hechas y los desplegables de “y tú, ¿cómo pintas?”, compramos 18 carpetas y, ya en casa, las montamos con los materiales preparados para entregar el viernes. En las páginas de “Escolar” del Diario del Altoaragón de ese día se publica un artículo-resumen de la actividad en torno a los libros y la pintura que se ha desarrollado este curso: http://www.diariodelaltoaragon.es/SuplementosNoticiasDetalle.aspx?Sup=4&Id=632179

 También se recoge la misma información en el blog “fragadigital”. Se trata de un texto escrito por Mercè Lloret, explicando todo el trabajo generado, con algunas fotografías: http://blogdejosediaz-baixcinca.blogspot.com/2010/05/biblioteca-escolar-miguel-servet.html

 

 

4.- El viernes por la mañana, vuelvo a subir al colegio (llevo tres días seguidos que ya no sé si estoy o no de Licencia, je, je). Mercé se ha comido los nervios y parece tranquila. Yo lo estoy más, porque acudo, simplemente, como fotógrafo de la agencia “F” (de Fraga, claro). Por fin llegan los invitados, bien pasadas las 10 horas y 20 minutos de la mañana (estaba anunciada su llegada a las diez). Casi cuarenta personas (más de las que se esperaban) se acomodan en el espacio liberado de la biblioteca escolar. Mercé se ocupa de ellos y les cuenta algunas peculiaridades de la trayectoria y del funcionamiento de nuestra biblioteca escolar; les muestra y explica diversos materiales: unos elaborados por el alumnado, otros diseñados por el profesorado; unos elaborados como consecuencia directa de las sugerencias de la biblioteca, otros realizados por algunos maestros y maestras en sus aulas como consecuencia de su propia iniciativa. El tono es coloquial y distendido; estamos entre colegas premiados. Todos hemos visto premiada nuestra trayectoria y eso produce satisfacción generalizada. Reciben con agrado la carpeta y salimos en procesión camino del Palacio Montcada. Allí se producen encuentros, saludos, conversaciones con gente conocida y, cuando llega la Secretaria de Estado, Eva Almunia, junto con la Consejera Mariví Broto, comienza el acto. Los chicos del instituto Bajo Cinca (ex alumnos de nuestro colegio) reparten poesías; las autoridades reparten diplomas; luego se reparten discursos y por fin, las madres del Grupo de cuentacuentos o cuentalibros del CEIP Miguel Servet, cuentan “A qué sabe la luna”. Tienen el honor de cerrar el acto con su intervención que, como siempre, gusta al personal. En el acto se presenta fugazmente (a cargo de un brillante Antonio Basanta) el libro “Bibliotecas escolares ”: una investigación, de la que ya hablé en otro post anterior y en la que participamos dos centros de Fraga: el IES Bajo Cinca y el CEIP Miguel Server: http://gurrion.blogia.com/2010/032201-bibliotecas-escolares-de-ahora.php

 Luego ascendemos al primer piso a degustar un sabroso vino español, a conversar animadamente con algunos premiados (un abrazo cariñoso y de ánimo para Ana Nebreda, que no pudo acudir a recoger el premio concedido por motivos de salud) y a poner punto final a un acto que causó sorpresa, pero que tuvo un desarrollo correcto y sin duda fue un regalo para la ciudad.

 

Ahora mismo, son ya las ocho y media de la mañana de este domingo 30 de mayo. No luce el sol con esplendidez, puesto que algunas rayas nubosas lo van tapando intermitentemente, pero el día, aquí en Figols es especial: estamos alejados de carreteras, sólo se escuchan los pájaros (abundantes en esta primavera que ha hecho germinar hasta las piedras). En el garaje que tenemos, abierto, sin puerta, hemos descubierto un nido de lavanderas (ayer cuando llegamos salieron tres crías ya gorditas volando con alguna dificultad y sus progenitores andaban por la tarde acarreando alimento). Haremos fuego a media mañana para tener brasa con la que cocinar y me sentaré en la “cadiera”, vieja cadiera sin respaldo en la que anteriormente se sentaron otras personas que aquí vivieron… Las cadieras y el fogaril siempre fueron elementos de convocatoria generacional y ahí seguimos alimentando estos fuegos del sentimiento, de la tradición y de la vida. Salud para todos y todas. 

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P.D.: Por cierto, este es el artículo número 333, publicado en este blog, desde septiembre de 2004. Nada, una curiosidad anunciada a principios de mes....

 

LO QUE EMPIEZA EN EL CORAZÓN O LA CABEZA Y TERMINA EN LA PUNTA DE LOS DEDOS...

 

La verdad es que no sé si el título es afortunado (desde luego va en contra de la opinión de algunos de que sea breve), pero me explicaré. No tiene nada que ver con enfermedad alguna, salvo que escribir y contar lo que uno vive, siente y percibe pueda considerarse enfermedad, generalmente incurable. Uno percibe, siente y vive y quiere transmitirlo y esa es la justificación de todo lo que escribo, así de sencillo y, por supuesto, nada transcendente.

 

1.- Estoy disfrutando tremendamente, sentado a diario en “La cadiera de Macoca” (http://macoca.org), mientras voy colocando en sus insondables tripas artículos, documentos, fotografías y otros materiales que voy extrayendo de cajas, disquetes, álbumes, boletines y revistas… De vez en cuando, recuerdo un episodio escolar que me parece curioso (del que no acierto a saber en qué año ocurrió o tuvo lugar) y que me cuesta encontrarlo. Lo leo, lo miro y calibro si de allí podrá salir un artículo para colocar en esa “cadiera”, tanto tiempo anhelada.

 

También vienen a mi mente otros acontecimientos, directamente relacionados con el corazón (no te pienses que voy a ir por lo de la “prensa del corazón” o el “mundo rosa de la tele”, je, je). Me refiero a lo significativo, a lo emotivo y emocionante (si es que son diferentes), a aquello que nos deja huella imperecedera y que se sumerge en el depósito de lo aparentemente “no recordado”, pero que emerge de nuevo en el momento más inesperado y nos permite una nueva lectura, una revisión de aquella vivencia que sólo pasó a un segundo plano, pero que sigue siendo significativa.

 

Trato, por tanto, de ir llenando los cajones de la “alacena” que hay frente a mi “cadiera”, con todo aquello que fue pensado y realizado y que puede ser revisado y aprovechado de nuevo. Es por eso que, entre otras cosas, voy añadiendo cajones nuevos, cuando descubro que determinadas experiencias, actividades o propuestas estarían mejor agrupadas de otra manera. Aún así, las hay que podrían estar en dos o tres “cajones” a la vez y no descarto irlas moviendo de sitio, para marear amablemente a los curiosos y curiosas que acepten mi invitación y me acompañen en la “cadiera”, al calor de un fogaril de ideas, conversación y futuro.

 

Debo decir también, pensando en voz alta, que mantener un blog (o dos), una página de facebook y una web (más otros extras que no comento) cuesta esfuerzo, pero intentaré seguir con todo ello, a pesar de que vendrán tiempos en que el gran problema puede ser, precisamente, el tiempo.

 

2.- Estos días de finales de mayo he dejado liquidado un nuevo ejemplar de la revista El Gurrión, el número 119. La próxima semana, estará impreso y podré enviarlo a las personas que están suscritas y a una larga lista de amigos y amigas que, en general, suelen recibirlo con sorpresa e interés. Comprobar que en cada número de la revista hay una nómina de unas treinta personas que, de un modo u otro, colaboran en hacerlo posible, me llena de satisfacción. Seguro que podría hacerse mejor y tener un perfil diferente, pero creo que es una revista digna que cumple unas determinadas expectativas y lo hace con la máxima fidelidad y puntualidad. Creo que en estos tiempos, con una crisis de compromiso, con gente aferrada al beneficio económico exclusivamente, con un concepto mercenario de las prestaciones, mantener este tipo de iniciativas: aunando esfuerzos, sin cobrar nada  a cambio y con un compromiso serio que se renueva número a número; es decir, trimestre a trimestre, tiene algo de mérito.

Bueno, pues tras estas pequeñas reflexiones, os dejo con la presentación de este próximo número de El Gurrión, el 119, que en pocos días, unos podrán tener en sus manos (si son suscriptores o suscriptoras del mismo) y otros y otras podrán leer a través de Internet, en la web correspondiente.

 

PRESENTACIÓN- Nº 119

 

BUIDOS, BUITRES, BUICUATRO…

 

Hubo un “buitre” famoso en la década de los ochenta que se paseaba cada domingo por el área del equipo contrario y picoteaba las redes con insistencia. No tenía gran envergadura, la “piel” algo moteada, con pecas y el “plumaje” de la cabeza tirando a rubio. Los más allegados lo llamaban Emilio y su apelativo dio nombre a toda una generación: “La Quinta del Buitre”.

 

Hay otro “buitre” que ha estado al borde de la extinción, pero que con enormes cuidados y protección absoluta va, nunca mejor dicho, remontando el vuelo. Se trata del quebrantahuesos, “quebranta”, para los incondicionales; un ave espectacular que pone colorido a los cielos pirenaicos, mientras planea prospectando el terreno. Se alimenta del tuétano de los huesos y de los huesos mismos y junto con otros buitres (más abundantes y no tan bellos, como el leonado o el negro) se ocupa de la limpieza del monte, de hacer desaparecer los cadáveres. No es un enterrador, pero participa de las labores que invisibilizan la muerte.

 

Luego, en este repaso por la fauna, hay unos tipos bien arreglados, con vestimenta y plumaje cuidado y de marca, que inspiran respeto en muchas personas, precisamente porque visten y calzan de marca y la ingenuidad lleva a pensar que alguien así no puede hacerte daño. Los podemos encontrar en distintos estamentos productivos (aunque tal vez sea mejor decir, improductivos) del entramado social. Su deporte favorito es el alpinismo, en su versión de “escalada en solitario”, aunque también practican el “euring” (deporte de riesgo que consiste en amasar millones de ellos sirviéndose de las artimañas que hagan falta). De jóvenes fueron operados de escrúpulos y, por tanto carecen de ellos. Como resultado de esta sutil arquitectura personal, nos encontramos a traficantes de influencias, de contratos, de concesiones, de eventos, de facturas falsas, de exportaciones e importaciones, de maderas preciosas, de recursos energéticos, de favores políticos, de mujeres engañadas, de trabajadores indefensos, de inmigrantes, de construcciones ilegales, de alianzas perversas, de complots destructivos, de burbujas inmobiliarias, de acciones bancarias, de intereses y dividendos, de valores de bolsa, de fiestas de lujo, de “ya te lo dije”, de “yo no sabía”, de ”quién podía imaginarse esto”… ¿Les suena, no? Pues eso, unos detestables buitres que carroñean con todo lo habido y por haber; gentuza que vive de la sangre de los demás, que no muestran signos de tener conciencia, que multiplican su patrimonio por diez en dos o tres años y que “creen” que creamos que eso le pasa a cualquier trabajador… Indecentes que nos hacen más difícil la vida, pero que acabarán pudriéndose entre el desprecio y el olvido. En realidad, estas referencias no tienen como objeto recordarlos, sino mantenernos alerta y estar prevenidos cuando nos sobrevuelen, porque estamos en la “era de los buitres”, un tiempo peligroso, sin duda.

 

Y como la primera referencia era futbolística y se situaba en Madrid, pongamos el punto final, para equilibrar, situándonos en Barcelona y felicitando a su equipo de fútbol por haber ganado la Liga con tantos puntos. Por lo demás, salud y buena lectura. Nos vemos en agosto.

 

Y nada más, por hoy, ya terminó la Liga, esta noche se juega la final de la de Campeones y ya tenemos lista de seleccionados para ir al mundial de Sudáfrica. A mí, personalmente, me parece la mejor lista posible. Confío en la serenidad y buen juicio del seleccionador Vicente; ojalá tenga premio y regrese con la copa.

 

A quienes nos gusta escribir, todo lo que empieza por el corazón o la cabeza, sale por la punta de los dedos… Unas veces, a través del lápiz o del bolígrafo y otras, con pequeños golpes en las teclas del ordenador. El caso es que, de una u otra manera, acaba convertido en textos o poemas, en pequeñas crónicas del transcurso de la vida que ofrecemos a quienes quieran leer y confrontar sus propias experiencias. Salud.

SIN VERBOS NI OTROS ADITAMENTOS

Como la crisis va para largo y estamos en tiempo de rebajas… Por rebajar, anuncian que van a rebajar hasta los sueldos (como si los de los muchas trabajadoras y trabajadores hubiesen estado alguna vez muy altos, ¡no te jode! ¡Como si alguna vez cuando las cosas iban bien – o eso decían- repercutió esa bonanza en aumentos de sueldo significativos!, ¡no te jode! ¡Cómo si alguna vez alguien consiguió rebajar las rentas de los que más tienen en beneficio de los que menos poseen!, ¡no te jode! ¡Aquí siempre pagan los mismos, ¡no te jode!...)

 

Como decía, con el objeto de ponerme en sintonía con esa nueva tendencia económica de reducir los sueldos funcionariales, voy a hacer un repaso a media docena de sucesos de actualidad (de carácter general) prescindiendo de muchas de las palabras que utilizamos en la construcción habitual de frases y usando, casi exclusivamente, parejas nombre-adjetivo calificativo y viceversa. No voy a titular los “textos”, para ver si el lector o la lectora son/sois capaces de descubrir de qué se trata, je, je.

 

I

 

Escenario político – Economía española - Presupuestos generales - Recorte presupuestario – Política económica – Rebaja salarial – Ajuste económico - Funcionarios cabreados – Protesta sindical - Diálogo social – Esfuerzo nacional – Pensionistas decepcionados – Pensiones congeladas – Nueva rectificación – Elecciones anticipadas – Recorte social – Panorama desolador – Gobierno triste - Oposición satisfecha – Ejemplaridad pública – Incertidumbre económica - Rectificación deseable – Economía precaria – Ajuste duro – Recortes temporales – Protestas inminentes – Soledad presidencial – Reducción drástica – Medidas progresivas – Escaños socialistas – Escaños populares – Populares populistas – Déficit comunitario – Autonomías dependientes – Asombrados mileuristas – Banqueros satisfechos – Patronal exultante – Sacrificios estériles – Poder adquisitivo – Tablas salariales - Actividad económica – Titubeante repunte – Gobierno español – Inversión productiva - Directrices comunitarias – Gasto público – Gastos sociales - Ataques financieros – Calvario griego – Conflicto social – Acuerdos firmados - Protección social – Tijeretazo económico – Medidas impopulares - Emergencia nacional – Mayoría simple – Horizonte problemático – Mensaje político – Derechos sociales - Malas noticias.

 

II

 

Cenizas volcánicas – Aeropuertos colapsados –– Inseguridad aérea – Pérdidas millonarias – Retrasos indefinidos – Vuelos cancelados – Humareda impenetrable – Glaciar fundido – Efecto mariposa – Lluvia negra – Catástrofe natural – Fuego eterno – Potencia inusitada – Temperatura alta – Lava magmática – Tregua contaminante – Afectación atmosférica - Julio Verne - Realidad ficticia - Ficción real - Volcán islandés.

 

 

III

 

Plataforma petrolífera – Golfo mexicano – Rotura letal – Crudo derramado – Negligencia negada – trabajadores desaparecidos – Daño ecológico – Mancha negra – Fauna amenazada – Flora amenazada – Costa amenazada – Pesca amenazada – Futuro imperfecto – Estados costeros – Misisipi amenazado – Pozo averiado – Fuga petrolífera – Sellado fracasado – Derrame incesante – Errores técnicos – Fluido denso – Pozo auxiliar -  Catástrofe ecológica – Oro negro – Daños colaterales - Mar abierto - Soluciones técnicas - Avidez energética - Seguridad relativa - Contaminación galopante.

 

IV

 

Juicio oral – Supuesta prevaricación – Poder judicial - Crímenes franquistas – Memoria histórica – Sector conservador – Minoría progresista - Pleno extraordinario – Funciones suspendidas – Resolución judicial – Mano oculta – Maniobra dilatoria – Enemistad manifiesta – Larga inhabilitación -  ¿Manos limpias? – Corte Penal Internacional – Escuchas telefónicas – Trama Gürtel – Servicios especiales – Maquinaria procesal – Tribunal Supremo – Sala Penal – Audiencia Nacional – Acción popular – Hechos imputados – Pleno urgente – Guerra Civil – Fosas abiertas – Fosas cerradas – Clase política – Resonancia internacional – Justicia española.

 

V

 

Final continental – Viaje incierto - Goleador uruguayo – Pasador argentino – Portero español – Deuda histórica – Noche rojiblanca – Defensa rival – Partido complicado – Partido desafinado – Hinchada ruidosa – Cantera atlética – Equipo inglés - Afición atlética – Entrenador salvador – Príncipe Felipe – Aficionados colchoneros – Autoestima elevada – Rival desconocido – Conjunto español – Máxima velocidad – Maravilloso gol – Alegría incontenible – Muchedumbre desbordada –– Logro histórico – Maravillosa espuela – Prórroga incierta – Final apoteósico – Plaza Neptuno - Fiesta popular - Título conquistado – Regreso feliz.

 

VI

 

Trajes regalados – Altos cargos – Comunidad valenciana – Tribunal Supremo – Trama Gürtel – Dádiva admitida – Televisión valenciana – Vida pública – Fortaleza política – Enorme deterioro – Situación incomprensible – Dudosa honradez – Código Penal – Contratos recibidos – Regalos valiosos – Empresa corrupta – Cohecho impropio – Corrupción sospechosa – Álvaro Bigotes – Trama corrupta – Investigación abierta – Juicio oral – Directiva Regional – Partido Popular – Contratos adjudicados – Estado anímico – Disolución inmediata – Administraciones públicas - Presidente valenciano.

 

 Y una tira de regalo... VII

Votos incumplidos – Curas pederastas – Abusos sexuales – Sexo mandamiento – Oscuros curas – Indefensión infantil – Vergüenza social – Injustificables actos – Voluntad forzada – Silencios cómplices – Ocultación Interesada – Tolerancia inadmisible -  Internados terribles – Internos violados – Presuntos culpables – Iglesia cómplice -  Agresores indecentes – Víctimas maltratadas – Corporativismo protector – Prisión preventiva .

Y llegando al final de lo dicho y comprometido: media docena de noticias de actualidad con este formato especial y, siendo consciente de que este texto ha salido algo más corto que los que suelo escribir desde hace tiempo, es hora de ponerle el punto final. No sin antes hacer la invitación expresa a quienes puedan leer este post, a que en sus comentarios elijan una de las noticias aquí referidas y añadan aquellas parejas de palabras que crean que faltan o aquellas otras que podrían aportar a la noticia un perfil diferente. Os animo a hacerlo.