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EL GURRION DE FEBRERO

Ya ha salido el número 102 de la revista trimestral EL GURRION. Yo creo que es un milagro (laico, por supuesto) que cada tres meses (desde hace ya más de 25 años) un nuevo número aterrice en las manos abiertas de lectoras y lectores, de suscriptoras y suscriptores.

Este fin de semana he hecho, con mi hija Ana, un rápido viaje hasta Labuerda para dejar listo el envío de los ejemplares que el servicio de correos llevará a diferentes puntos de la geografía peninsular y al extranjero. Estoy satisfecho de este número 102, que sale con 48 páginas, más una reproducción fotográfica ampliada como regalo para quienes pagan la suscripción anual. La foto es una panorámica de Labuerda, probablemente de la primera o segunda década del siglo XX (todavía no se había construido la Casa-Escuela). En realidad, originalmente, es una postal que realizó, según se escribe en ella, un fotógrafo de Boltaña: "M. Arribas".

Por lo que respecta a la revista, Mª Victoria Trigo escribe sobrer Ordesa; Jesús Cardiel, sobre la Botica de Castejón de Sobrarbe en el siglo XVIII; José Manuel Abad, sobre Recuerdos de infancia; Mª José Fuster (desde Bruselas), sobre Pedro Falceto Solans, uno de nuestros antepasados; Pedro Ayuso, sobre la ruta "Labuerda-San Vicente-L´Aínsa"; Gonzalo del Campo expresa sus reflexiones literarias en cuatro textos que titula: "Tardes de año nuevo"; José Antonio de Juan nos enseña su colección de libros antiguos de la mano de Pilar Buil; José Luis Tordesillas recupera el significado de las felicitaciones navideñas y Pepe López Sierra nos regala una emocionada felicitación; Irene Abad nos ilustra sobre las mujeres de Sobrarbe que sufrieron la represión del franquismo; José Luis Ara, sobre las carreras pedestres; Ramón Azón publica la segunda parte del artículo sobre plantas medicinales; Luis Buisán nos cuenta la historia de una guitarra, desarrolla un artículo que titula "Casualidad y coincidencias" y escribe algunas coplas/jotas con letras alternativas a las tradicionales; Joaquín Pérez trae noticias de las hogueras de San Antón en Escanilla; Emilio Lanau nos acerca un noticiario relacionado con el Ayuntamiento de Labuerda y luego se habla de El Gurrión en Salas Altas, de la Gala de los Altoaragoneses del año 2005, de la celebración de la fiesta de San Sebastián en Labuerda, de las Noticias de amigos y suscriptores, de la galería de lectoras y lectores... Bueno, creo que el menú es surtido y sabroso, apunta directamente a la inteligencia y al corazón y está esperando vuestra sensibilidad y vuestro compromiso con la lectura.

EL GURRION es algo más que una revista. Yo creo que es ya un sentimiento que implica cierto compromiso con lo alternativo; es una aventura colectiva y es una gozada poder reunir a tantos amigos y amigas bajo el tenue manto de las letras. El próximo número saldrá en mayo, cuando los campos se vistan de colores y el corazón de esperanza. Allí nos veremos.

UNA SEMANA QUE YA ES HISTORIA

1.- Comenzamos la semana, del 13 al 17 de febrero, recibiendo un correo electrónico de Álex Cabrera, un alumno de la clase que no había venido a la escuela en toda la semana anterior, por problemas de salud. Nos escribía desde el “aula hospitalaria”, a la que acudía a trabajar cuando las pruebas y otras historias médicas le dejaban tiempo para ello. Lo leímos en voz alta en clase y nos dio alegría recibirlo. Fue un detalle muy emotivo. Lo tenemos guardado en el tablón de anuncios como un gesto significativo. Álex tampoco ha podido venir en toda esta semana, pero esperamos que sí lo haga la próxima. Por cierto, Maika Arévalo, otra alumna de clase tampoco ha venido esta semana última, aquejada de algunas dolencias. También esperamos que se incorpore el lunes próximo. 

2.- El martes por la mañana, recibimos, repartimos y leímos las cartas que nos enviaron nuestros corresponsales de Torres de Segre. Tenemos unos amigos en ese pueblo de la provincia de Lérida, con quienes nos estamos escribiendo. Han tardado bastante en contestarnos, pero ya lo han hecho y ahora nos toca a nosotros hacerlo. Ellos nos escriben en catalán y nosotros lo hacemos en castellano y, además de las cartas, nos mandamos regalitos. Utilizaremos también el correo electrónico para comunicarnos. Les hemos enviado un ejemplar de nuestro libro de los abuelos y abuelas.

3.- También esta semana, una de las niñas de clase: Elena Escandil, me trajo un regalo muy entrañable de su hermana Andrea. Andrea fue alumna mía hace ya unos años. Es una adolescente inteligente que, ya cuando estaba conmigo, escribía muy bien y mostraba tener mucha imaginación. Andrea me regalaba una poesía escrita por ella, con una dedicatoria muy hermosa para un maestro: “Para que te acuerdes de cuando me enseñaste a hacer poesía” y añadía “Dedicado a Macoca”, refiriéndose al seudónimo en el que me escondo con frecuencia. El poema dice así:

En el lago vi brillar sus ojos,

la niebla me cegó

y en ese momento

mi corazón de él se enamoró.

Le pregunté su nombre,

él no contestó;

me miré en el lago

y su rostro desapareció.

Vi brillar la luna,

vi amanecer el sol,

todo había sido un sueño

y producto de mi imaginación.

Una ola se estrelló en la costa,

la marea subió;

cantando despacio

una sirena se asomó.

Me quedé con su sonrisa,

y esa forma de mirar,

el cielo fue oscureciendo

y la luna se iluminó en el mar.

 Andrea Escandil

Gracias, Andrea, por regalarme este puñado de palabras.

 

De libros y otro secuestros

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Tomo prestadas las palabras de mi amigo Herminio Lafoz, recuperadas de su blog, para sumarse a esa denuncia. No es necesario añadir nada a lo que dice Herminio; sólo darlo a conocer e invitar a leerlo: 

 "A veces pienso que nos concibieron en una biblioteca, entre los rincones mullidos de los libros de misterio. Hemos pasado por este valle de lágrimas unas cuantas generaciones de gentes que estamos locos por los libros. No hemos hecho otra cosa que robar y comprar libros en nuestra adolescencia, consultar libros y comprar libros en nuestra juventud y leer, devorar, incluso escribir, y comprar, libros en nuestra madurez. Qué duda cabe ahora de que amamos los libros. Ellos nos han acompañado en nuestros momentos más angustiosos y en los felices; los hemos regalado y nos los han regalado; han venido a nosotros con amor y con necesidad. Hemos aprendido en libros, hemos odiado en libros y hemos enseñado desde, por y con los libros. No hay clase que imparta ahora en la que no hable de uno o dos libros. Por provocar. Hemos ligado con libros. Estamos anotados (nuestro nacimiento, nuestra boda y estará nuestro fallecimiento) en libros. Mañana presentaré tres libros. Nos quejamos de que los jóvenes no lean libros. Pero, a menudo, con nuestra ansiedad porque lean, les obligamos y pierden las ganas de abrir los libros. Nos obsesiona el libro y no encontramos el camino para animar a la lectura de libros.

Pero hay a quien le gusta quemar los libros. Y otros los secuestran. Una vez nacidos, los guardan en cajas en oscuros subterráneos. No es que sean celosos y los guarden para leerlos ellos, no; es que quieren que nos los lean otros. Así ocurre en ocasiones con las administraciones de todo pelo y pelaje. No aman los libros. Sólo les sirven de excusa para hablar de ellas. Cuando quieren salir en los periódicos, pagan jornadas de estudios, que generan libros, pero luego los guardan. Es como si las jornadas, las aportaciones de los que allí han dejado su trabajo, sus opiniones, no sirviesen para nada. Es como si nos secuestraran a nosotros. Estas tenemos, en estas estamos. Así me lo dice Victorjuan, en un comentario a mi blog de ayer. Hay que denunciarlo. Y yo lo hago desde este rincón con  las palabras que mejor sé".

HOY NOS HEMOS DESPEDIDO DE NUESTRA COMPAÑERA LUPE


Hace unos días, Lupe, una niña de la clase (de origen mexicano) nos dijo que se marchaba con su familia a vivir a otra localidad. Lupe (5º A) y su hermano Raúl (4º A) llegaron a Fraga a comienzos del pasado curso y ahora vuelven al lugar del que vinieron, Pineda de Mar en la provincia de Barcelona. Hoy, Lupe ha repartido unos regalitos a sus compañeras y compañeros; le hemos dado también unas fotos ampliadas de toda la clase para que tenga un recuerdo y le hemos escrito algunas cosas bonitas para que no se olvide de este grupo de amigas y amigos. Le dedicamos este texto del blog para que pueda leerlo cuando le apetezca desde donde se encuentre y para que la marcha le resulte más llevadera.

- Has sido muy buena amiga. Espero que te vaya bien por Pineda. No quiero que me olvides. Lo que más me ha gustado de ti es que siempre en el recreo querías estar conmigo. (Roberta)


- Lupe, me ha gustado conocerte. Eras muy buena porque me dejabas escribir las contraseñas. Que tengas un buen viaje. (Younes)


- Lupe, pásatelo bien en Pineda. No te olvides de nosotros; puedes visitar el blog de Mariano cuando tú quieras y escribir en él para comunicarnos. Eres muy divertida y me lo he pasado bien jugando contigo en los patios. (Iván)


- Te encontraré a faltar mucho. Sobre todo tus masajes que, gracias a ti, he aprendido a hacer. Espero que me recuerdes mucho y que vuelvas pronto. (Guillem)


- Aunque te vayas, yo siempre te tendré en mis recuerdos. Te digo que me gustan mucho tus dedos, aunque tú digas que no te gustan. Espero que te vaya muy bien por Pineda. Un besazo muy grande. (Silvia)


- No quiero que te vayas porque tengo mucha amistad contigo. Nunca me olvidaré de tus ojos color marrón y de cuando jugábamos las dos. Deseo que vuelvas a Fraga. (Maika)


- Quiero que sepas que estos dos años me lo he pasado muy bien contigo. Yo siempre te llevaré en mi corazón para no olvidarme de ti, como la mejor amiga que has sido. Mi deseo es que te vuelva a ver. Lupe, me gusta mucho tu piel, me gustan mucho tus ojos, pero me gustabas más con el pelo largo. (Yaiza)


- Has sido muy buena amiga para mí. Espero que estés muy bien en Pineda y que tengas tantas amigas como en Fraga. Te prometo que cuando vengas a Fraga en verano te iré a ver. Gracias por habernos regalado un lápiz y una nota de despedida. Un fuerte abrazo. (Elena)


- Me ha gustado mucho que hayas estado en nuestra clase. Yo ya te he conocido bastante y me has caído muy bien. Me gusta tu físico. Como antes tenías el pelo muy largo y te lo has cortado, ahora te queda mejor. Creo que nos veremos en verano; hasta entonces, te echaré de menos. Siento que te vayas. (Kamile)


- Lupe, me ha gustado mucho en ti el corte de pelo y ojalá que no te fueras. Me gustó mucho también el teatro que hicimos en la biblioteca. Dale muchos recuerdos a Raúl. (Pascual)

- Deseo que seas feliz en tu colegio nuevo y que tengas muchos amigos y amigas. En este año y medio hemos pasado momentos buenos y momentos malos, pero te echaré de menos. Espero que algún día nos vengas a ver. Cuando te conocí me pareciste un poco extraña, pero con el tiempo me caíste muy bien. (Tiffany)

- Lupe, te vamos a echar todos de menos. Me ha gustado mucho lo que me has regalado. Muchos recuerdos de mi parte. (Inés)

- Este año y medio que has estado con nosotros me ha gustado mucho y espero que vuelvas pronto. (Noelia)


- Lupe, nunca olvidaré esos buenos momentos cuando éramos amigas, pero tampoco algunos malos momentos. Pero lo que importa es que lo hayas pasado bien este año y medio. No te olvides de escribir, así todos te recordaremos. Deseo que tengas muchos amigos nuevos, que en el colegio te vaya bien y que sigas siendo tú, Lupe. (Andrea)


- Me ha gustado ser tu amigo. Entre los dos nos hemos reído y jugado. Sé que, a lo mejor nos volveremos a ver. No sé si lo deseas tú, pero yo sí.
Tú eres como una rosa clara y resplandeciente.
Tos ojos son como dos estrellas brillando como el sol.
Tu pelo es suave como la piel de un bebé
. (Santiago)

- Me ha gustado mucho conocerte y, aunque nos hemos enfadado algunas veces, me ha gustado ser tu amigo. Quiero que te lo pases muy bien por Pineda y que seas muy feliz. (Jesús)


- Me ha gustado mucho estar contigo todos los días de colegio. Me gustaría que no te fueras a Pineda, que te quedaras aquí en Fraga y en este colegio. (Sergio)


- Tú has sido muy amiga mía y me da pena que tengas que marcharte. Que sepas que yo me he sentido muy bien contigo y cuando me he enfadado con alguien, tú me has apoyado. Yo no quiero que te marches, pero si tiene que ser así, pues vale. Sólo que sepas que yo he estado muy bien a tu lado y que espero que para el verano vuelvas por aquí unos días. Que tengas mucha salud y que te cuides. Muchos besos y adiós, guapa. (Paula)

UNAS PALABRAS PARA LOS ABUELOS Y PARA LAS ABUELAS

En 2005 se celebraba el “año de la física” y  se ha homenajeado a Albert Einstein, un auténtico genio de la ciencia. Einstein, además de un científico extraordinario fue también un abuelo que jugaba con sus nietos. Leímos lo que recordaba su nieta Evelyn Einstein de su abuelo y propusimos escribir lo que “habitaba” en nosotros y nosotras de nuestros abuelos y abuelas: algún recuerdo emocionado, algunos ratos compartidos, una caricia, una historia contada y escuchada… Con todo lo que hemos escrito, hemos hecho un libro colectivo: “Querida abuela, querido abuelo”  que hemos editado con los testimonios de todos los niños y niñas de 5º de Primaria,  que es un homenaje a todos ellos; un reconocimiento a toda su vida, a la experiencia acumulada y a su recuerdo. A continuación, publicamos una selección de fragmentos:


 
- Conocí a mi abuela por teléfono. Me dijo que tenía muchas ganas de conocerme y desde ese momento empecé a imaginarme cómo sería. Se me olvidaba deciros que yo estaba en México y ella en España. Me la imaginé bajita, gordita y con gafas. Cuando la conocí era como me la había imaginado. Tiene una cara redondita y unos mofletes muy blanditos. Lo que no pude imaginar fue la dulzura de sus besos y el amor de sus abrazos...
Lupe Pascual


-  Un día que me fui a Marruecos fui a ver a mi abuela. A mi abuela le ayudaba; me mandaba a  buscar agua al pozo. Tengo muchas fotos con mi abuela. Cuando me fui de Marruecos tenía ganas de llorar... 
Younes Aoulad


- Me acuerdo que, cuando era pequeña, mi abuela y mi abuelo me sentaban en las rodillas y me contaban historias de su infancia.
También recuerdo que mi abuela me hacía ayudarla en la cocina y me hacía apagar las cerillas. Un día mi abuela me contó que cuando ella era pequeña había muchas guerras, que no tenía tantos juguetes y que la tele se veía en blanco y negro...
Elena Escandil

- Yo vivo en una casa que tiene dos pisos: arriba vivo yo con mi familia y abajo viven mis abuelos paternos. Hace cuatro años se murió mi abuelo Matías y ahora sólo me queda mi abuela María.
Algunas veces comemos todos juntos: mis tíos, mis primos y todos nosotros. Cuando mi madre no está, yo me quedo con mi abuela María...
Jesús Ainoza

 
- Yo conocí a mi abuelo a los seis años. Nos contaba cosas de cuando estuvo en la mili. Me enseñó los tractores que había en el garaje y me dejó montar en un tractor. Dábamos de comer a la tortuga que estaba en nuestro jardín y podábamos los árboles con la ayuda de mi padre. Mi abuelo se llamaba Joaquín...                                                                                                                                                  Iván Iván Remón
 
- Me acuerdo de mi abuelo al que le ayudaba a hacer la faena y por las noches me leía un cuento o nos paseábamos. Con mi abuela le ayudaba a hacer la faena de casa, de compras, me llevaba a las ferietas.
Pascual Doya
  
- Mi abuela y yo compartimos mucho las cosas. Ella me quiere mucho a mí y a mi hermano Salvador. Siempre me lee cuentos,  por ejemplo “Ricitos de oro”, que me gusta mucho a mí y a mi hermano. Un día me contó que yo era muy buenecita y comía mucho, cuando era pequeña...
Maika Arévalo
  
- Margarita es el nombre de mi abuela. Es una mujer delgada, bonita pero muy  fuerte. Tiene el pelo blanco; los ojos son de color marrón; la cara la tiene de color rojo (colorada) y tiene también mucha salud...
Roberta Bianca Mihalut
 
- Ahora, como mis abuelos viven en el Reino Unido y yo en España, no nos vemos en mucho tiempo. Y cuando fui a Londres el pasado 21 de septiembre, se alegraron mucho de verme. Mis abuelos me quieren mucho y yo a ellos también...
Kamile Valenciaute

- Mi abuela se llama María y ahora ya no vive conmigo. Yo recuerdo que por las noches, cuando era más pequeño, siempre me contaba un cuento. También, a veces, historias de terror o fantasía. Pero siempre me decía que durmiese con los angelitos y eso me gustaba mucho...
Santiago Velandia
 
 - Mis dos abuelos maternos se llaman Antonio y Pilar. Desde que nací, a mi abuelo lo llaman Toño y a mi abuela Pilar. Nunca les llamo yayos ya que ellos no quieren que les llame así, porque los hago parecer más viejos...
Paula Serveto
  
- No pude conocer a ninguno de mis abuelos, pero sí a mis dos abuelas. La “yaya” de Escanilla (el pueblo de nacimiento de mi madre) se llamaba Rosario y la de Labuerda, la que vivía en casa con mis padres y mis hermanos, se llamaba Petra. Ya hace años que murieron las dos, pero las recuerdo con frecuencia (dicen que las personas seguimos vivas, aunque hayamos muerto, mientras haya quien nos recuerde de vez en cuando y hable de nosotros)...
Mariano Coronas Cabrero
  
- Mis abuelos por parte de mi padre, se llaman Antonio y Andresa. Mi abuela Andresa murió hace unos años y lo que recuerdo de ella es que siempre me compraba cosas y siempre me hacía enfadar un poco. Mi abuelo Antonio me cuidaba cuando era pequeña porque mis padres iban a trabajar; jugábamos mucho en mi cuarto y en el garaje...
Noelia Ibarz
 
 - Con mi bisabuelo Manuel me llevaba muy bien porque me contaba muchas poesías y muchos refranes. Como yo sólo tenía seis años, me cogía en su falda y me contaba muchas cosas. Me acuerdo de dos de sus refranes: “Año de nieves, año de bienes” y “No por mucho madrugar, amanece más temprano”...
Yaiza González
  
- Mi abuelo tiene 63 años. Cuando nací, mi abuelo se puso muy contento y decía que yo era muy guapa. Mi abuelo siempre me contaba cuentos y me hacía muchos mimos. Siempre me cuidaba, me llevaba de paseo, etc. porque mis padres trabajaban...
Tiffany Cañas
 
- El padre de mi madre se llama Joaquín. Es delgado, lleva gafas y tiene 72 años. La madre de mi madre se llama Quima, es delgada, lleva gafas y tiene 60 años. El padre de mi padre se llama Salvador; tiene la tripa gorda y 73 años. La madre de mi padre se llama Ofelia; está recia, lleva gafas y tiene 70 años...                                                                                                                                                  Sergio Baúles
 
 - Mi abuela se llama Antonia. Tiene 76 años y es viuda. Ella y yo somos muy amigas, aparte de ser familia. Me enseña a comportarme bien y a depender de mí misma. También me enseñó a hacer tortillas y salchichas de frankfourt...                                                                                                                                                    Silvia Plaza
 
- Mi abuela Asunción siempre tenía preparada una caja de galletas y cuando íbamos a Lleida me la daba.
Mi abuelo Pepe me ponía caramelos dentro de una gallina de mimbre que tenía en el comedor. Cuando llegaba a su casa, lo primero que hacía yo era mirar la gallina...
Guillem A. Sanmartín
 
- Recuerdo que cuando me iba a dormir, mi abuela me leía un cuento y me daba esos abrazos tan fuertes de cariño.
Recuerdo cuando dábamos largos paseos por la playa de Samil, comiendo helado, mientras veíamos los puestos de ropa que había...
Andrea Sayar
  
- Mi abuelo Miguel es muy bueno; siempre me da caramelos. Casi nunca se enfada conmigo, aunque me porte mal con él, pero siempre le pido perdón.Desde que yo era pequeño, siempre ha jugado conmigo. Nos hizo columpios en su garaje: una rueda, un balancín, un patinete… y hasta un andador para ponerme dentro cuando no sabía andar.
 Álex Cabrera
 
 
 
 
 

FORMULILLAS PARA ELEGIR

Esta vez el texto es también algo especial. Es una propuesta de recoger folklore oral intercultural. Hemos empezado con las "formulillas para elegir", tal como se explica a continuación:

  Dentro de los elementos de tradición oral del folclore infantil, llaman la atención las “formulillas para elegir”: esa especie de retahílas (en ocasiones casi exclusivamente onomatopéyicas) que se utilizan para saber quién hará de “madre” en un juego o a quien le va a tocar “pagarla” en primer lugar o que se utilizan para formar equipos, entre otras finalidades. Leímos un día algunas de las recogidas en un libro de Carmen Bravo Villasante y pensamos en recoger algunas en nuestras casas. Como somos una clase multilingüe y plurinacional, abrimos un poco el abanico y recogimos  “formulillas” en castellano, catalán, gallego, lituano, rumano... Bueno, ahí va una selección de las mismas, a la vez que pedimos disculpas por algunas posibles irregularidades ortográficas:
 
En castellano:
-         En la huerta de Andrés, sólo cuentan hasta tres.
-         En el arca de Noé, caben todos, caben todos. En el arca de Noé, caben todos menos usted.
-         Una señora gorda se fue a bañar, se quitó la ropa, ¿dónde fue a parar?
-         Pito, pito, gorgorito, saca la mano de veinticinco. ¿En qué lugar?, en Portugal; ¿en qué calleja?, la moraleja. Esconde la mano que viene la vieja.
-         Ene, dele, tele, cetele, quene quenete, estebe le reine en se sellete, vene Gel, epegue el cendel. Cendel, cendelén, cuente les veente que les veente sen.
-         En la casa de Pinocho todos cuentan hasta ocho: pin 1, pin 2, pin 3, pin 4, pin 5, pin 6, pin 7, pin 8, pinochito serás tú para siempre.
-         De Tin marin donpingue, cucara maca, que yo no fui, fue Tete pegale, pegale, que menito fue.
 
En lituano:
-         Eniki beniki sykala sa. Eniki beniki ba.
-         Adas badas,sypso, vypso, kunkul, munkul, bukst
-         Eni, beni, diki, daki, urbi, smurbi, smiki, smaki, aus, baus, bus, medaus, stora boba, kiaule pjaus.
 
En catalán:
-         Uni, doli, teli, catoli, quili, quiló, compta-les bé, que les dotze són.
-         Un, dos, tres i quatre, después de segar ve el batre.
-         Ametlleta, torradeta, cosco de nou, vint –i-nou, trenta.
-         Una agüella, saguella, maguilla, llanuda, llanada del cap y cornada. Tenie un corderet saguet, maguet, llanut, llanat del cap y cornat. Si no fos la aguella, saguella, maguella, llanuda, llanada del cap y cordada no serie el corderet saguet, maguet, llanut, llanat, del cap y cordat.
 
En gallego:
-         Pa bis, pa bos. A filla do rey casada con bos. Bosta pa bos, escollec en bos.
 
En rumano:
-         Tarzan se baten jungla, cu tigri si cu lei, sa o apere pe cita si pe copii ei cita, cita, zapacita sa jucat cu dinamita dinamita a luat foc iesi a fara tu din joc.
-         Un, doi, trei, fuga dupa ei. Un, doi, trei, patru, am plecat cu cautatu cine un e gata il iau cu lopata.
-         An tan, diri, dam; Mos cracium es Sandocan. Si canta la pian, bam, bam, bu iesi a fara tu.

PODEMOS LEER

No es la primera vez que juego, con los chicos y chicas de la clase, partiendo de este comienzo sugerente. Hoy lo hemos hecho con los de quinto (que empiezan a cogerle ya el gustillo al humor, a la poesía, al blog... Hemos estado pensado en el ABCDario y en continuar el inicio de frase del principio, teniendo en cuanta dos cuestiones: - ¿Dónde leemos? - ¿Qué leemos? Las respuestas son para todos los gustos, pero esto es lo que dicen los de quinto A; niños y niña de diez años de corta edad. En total, veintisiete propuestas para los perezosos, para los que nunca encuentran momento o no saben qué leer... Todo, con sentido del humor, como debe ser. PODEMOS LEER... bajo la copa de un Árbol – un libro sobre los prismáticos de Bush – yendo en tren a Córdoba – Debajo de tu balcón – Estudiando en el colegio – Fregando platos – en un campo de Girasoles – comiendo un Helado – Inventando cuentos – tumbados en el Jardín – pelando un Kiwi – un Libro de terciopelo – con Mamá – observando la Naturaleza – delante de un Ñu – en casa de Óscar – comiendo Pasas – mordiendo el bocata de Queso – jugando con Raquel – Sentadas en una silla – Tarareando una canción – comiendo las Uvas – Veraneando en Honolulu – en el avión hacia Washington – para olvidarme de mi eX – con mi compañera Yaiza – viajando en autocar a Zamora.

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 P. D.- Copio, seguidamente, las últimas contraseñas poéticas aprendidas. Las dos primeras son de un poeta aragonés llamado Ildefonso Manuel Gil:

- “¡Ay que suplicio de sed, tener el agua tan cerca y no poderla beber!”

- “Afirmación de vida: quizás lo que se calle vale tanto como lo que se diga”

La que les he propuesto para el lunes día 16 es una especie de alineación de poetas, un equipo de once virtuosos y virtuosas de la palabra y del verso:

Pablo NERUDA

Antonio MACHADO – Rafael ALBERTI – Federico G. LORCA

Gloria FUERTES – Vicente ALEIXANDRE – Mª Elena WALLS – Juan Ramón JIMÉNEZ

Miguel HERNÁNDEZ – Rosalía DE CASTRO – Gustavo Adolfo BÉCQUER

A ver si vamos aprendiendo nombres de poetas, como se aprenden con facilidad, nombres de deportistas o de cantantes...

Harold Bloom, la lectura y la poesía

Leyendo el libro “Cómo leer y por qué” del profesor e humanidades estadounidense Harold Bloom, recojo algunas de sus opiniones sobre la lectura y sobre la poesía. Estos son algunos apuntes sobre sus ideas.

 

“Importa, para que los individuos tengan la capacidad de juzgar y opinar por sí mismos, que lean por su cuenta”.
“Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo: no es posible encender la vela que ilumine a nadie más”.

 

“Una de las mejores formas de leer poesía es hacerlo en voz alta. Es preciso leer toda gran poesía en voz alta, sea a solas o en compañía. Con frecuencia la poesía intenta domesticar al lector para llevarlo a un mundo donde todo lo que mira tiene un aura trascendental. Siempre que sea posible hay que aprenderse los poemas de memoria. Antaño recurso central de la buena enseñanza, con el tiempo la memorización degeneró en repetición de loro y por eso, erróneamente, fue abandonada. A sucesivas lecturas lo más atentas posible de un poema breve que realmente nos ha encontrado debería seguir el recitado en voz baja; entonces habremos hecho nuestro el poema. (Hace años, cuando era un profesor más joven y bastante más paciente que ahora, persuadí a mi clase de poesía victoriana de Yale para que memorizáramos juntos el soberbio monólogo dramático de Tennyson titulado “Ulises”, un poema que se brinda a ser memorizado y a las iluminaciones críticas que la posesión por la memoria puede suscitar).
Hago de nuevo hincapié en los goces de la memorización, inmensa ayuda para la lectura de la poesía. Confiado al recuerdo, el poema nos posee y así podemos leerlo con más atención, que es lo que exige la gran poesía para dar sus recompensas. Conozco a muchas personas que andan por la vida recitándose poemas con la convicción de que poseer un poema y ser poseías por él las ayuda a vivir.

 

Sólo en muy contadas ocasiones –momentos raros como el del enamoramiento- la poesía nos ayuda a alcanzar la comunión con los demás; pensar lo contrario es bello idealismo. La marca más frecuente de nuestra condición es la soledad. ¿Cómo poblaremos esa soledad, entonces? La poesía puede ayudarnos a hablar más plena y claramente con nosotros mismos y a oír, como de pasada, esa conversación. Leemos para encontrarnos, y en ese proceso a veces descubrimos que somos más profundos y más extraños de lo que creíamos.

 

La mejor poesía ejerce sobre nosotros una especie de violencia que la prosa de ficción rara vez intenta conseguir o consigue. Para los románticos, la tarea propia de la poesía estribaba en esto: despertarnos del sueño de muerte con un sobresalto para impulsarnos a un sentido más abundante de la vida. No hay motivo mejor para leer y releer los mejores poemas.

 

Bloom nombra a sus poetas preferidos: A.E. Housman, William Blake, Walter Savage Landor, Alfred Lord Tennyson, Robert Browning, Walt Whitman, Emily Dickinson, Emily Brontë, William Shakespeare, John Milton, William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge,  John Yeats, Shelley… (“Cómo leer y por qué” – Harold Bloom. Barcelona: Anagrama, 2002).

 

Me ha parecido que podía estar bien hablar de poesía en el primer texto del año. Esta vez lo hago con palabras prestadas.