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ÚLTIMO DÍA DE CLASE DE 2005

Ayer, 23 de diciembre de 2005, en sesión de mañana, acudimos a clase por última vez en este 2005. Personalmente no entiendo qué objetivo o qué exigencia de calendario movió a los responsables educativos a declarar lectiva esa mañana. Hace tiempo que no entiendo casi nada de lo que hacen.
  Recibí a los chicos en la puerta para escuchar de cada uno de ellos la contraseña poética del día:

“Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales”.
(Antonio Machado)

La mayoría, como viene ocurriendo todos los días, la sabía de memoria, pero hubo alguno que tuvo que sacar los apuntes y repasarla en el pasillo… Dos minutos después ya la recordaba.
Copié rápidamente en la pizarra la siguiente:

“Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta”.

Terminamos el año con Antonio Machado y lo empezaremos con el mismo poeta.
A continuación llegó el turno de la noticia. Las niñas que esta semana se han encargado de mirar las portadas de los periódicos digitales eligieron la relacionada con los 17 millones de desplazamientos previstos para estas fiestas. La noticia nos dio pie para hacer una rápida ronda y ver quienes iban a pasar algunos de estos días fuera de Fraga.
Seguidamente, nos ocupamos, me ocupé de la lectura en voz alta. Elegí para esa mañana una despedida multilingüe. Hace pocos días, Sara, una amiga de Madrid me mandó un ejemplar del libro “Trovalenguas. Eletrobak. Troballengües. Trobalinguas”, editado por los Amigos del Libro Infantil y Juvenil. Contiene poemas de Miquel Desclot, Antonio García Teijeiro, Juan Kruz Igerabide y Ana Mª Romero Yebra. Se han seleccionado cinco poemas de cada autor y se publican en las cuatro principales lenguas peninsulares todos ellos. De tal manera que leí “Choiva no río” de Teijeiro, titulado también: “lluvia en el río”, “Euria ibaian” o “Pluja en el riu” y luego algunos más. Les resulta impresionante escuchar el euskera sin entender ni una palabra…
Posteriormente organizamos la “Ronda de lecturas” para las vacaciones. Se pusieron de acuerdo para ir pasándose el libro, por proximidad de vivienda.
Luego bajamos a la biblioteca, ¡por fin! (aún no está del todo restaurada). Les presenté una amplia relación de libros, de prosa y de poesía, que podían llevarse para estar vacaciones; atendí sus preguntas y cada cual seleccionó uno o dos títulos para llevar; apuntamos los nombres y nos conjuramos para cumplir con esos buenos propósitos. Nos emplazamos para el día 9 de enero; ese día repartiremos los Diarios de Lectura y escribiremos brevemente sobre cada libro leído. Ya veremos a quien le acompaña la voluntad hasta esas frías fechas del próximo mes de enero.
  Nos tomamos unos refrescos y unas galletas y nos deseamos un buen final de año y un 2006 amable y saludable.
Y para terminar este texto, recuerdo que hace unos días escribimos unas rimas colectivas, hablando de pájaros, que quiero dejar en esta página, como último ejercicio rimado de este moribundo 2005:

En casa tengo un jilguero
que lleva zapatos de cuero.
Ahí veo una golondrina
vestida como mi prima.
Ayer vi volar a un canario
que se dio contra el armario.
Mira qué bonito gorrión
picoteando el jamón.
Enrique tiene un periquito
que ayer se rompió medio pico.
Y con estas aves ejemplares
llegamos a las navidades.

 

UNA SEMANA DE COMIENZOS

Durante la semana del 12 al 16 de diciembre hemos puesto en funcionamiento en clase, tres pequeñas iniciativas (tres microproyectos), que quería comentar:

 

1.- EL CUADERNO DE NOTICIAS. Se trata de una herramienta personal donde vamos recogiendo resúmenes diarios de la noticia comentada. Una pareja de niños y niñas acude al aula unos minutos antes de comenzar la clase por la mañana, encienden el ordenador y consultan un par de portadas de ediciones digitales de periódicos diarios. Seleccionan una noticia y la leen para enterarse de qué va. Una vez estamos todos en el aula, comentan la noticia elegida y se abre un pequeño debate o turno de aportaciones. Cuando se agota el asunto, copian un breve resumen de la misma dictado por el maestro. El Cuaderno de noticias es un archivo escrito de todo lo que vamos comentando cuando nos asomamos al mundo cada mañana por la ventana de internet.

 

2.- CONTRASEÑA POÉTICA. Esta semana hemos empezado a jugar con la poesía y con los poetas de otra manera no experimentada hasta la fecha. Escribo en la pizarra, en un momento del día, un par de versos, firmados por su autor. Las niñas y los niños de la clase los copian en su cuaderno de lenguaje y deben memorizarlos. Al día siguiente por la mañana, me pongo en la puerta y voy escuchando la contraseña memorizada. Quien no se la sabe, debe permanecer en el pasillo revisando su cuaderno de lenguaje, hasta que la aprenda (en realidad todos se la saben cada día). Dicen que les ha resultado divertido y todos y todas se afanan en copiarla y en aprenderla. Versos de Neruda, de Machado, de Miguel Hernández, de Gloria Fuertes, de Lorca, de Alberti, de Juan Ramón Jiménez… Una greguería de Ramón Gómez de la Serna… ¡Hay tanto donde elegir! Esta semana hemos empezado con versos del poema “Libro de las preguntas” de Neruda:

 

“¿Las lágrimas que no se lloran
esperan en pequeños lagos?”, fue la primera

 

Y seguimos con…

 

- “¿Cómo saben las estaciones
que deben cambiar de camisa?”

 

- “¿Qué distancia en metros redondos
hay entre el sol y Las naranjas?”

 

La semana próxima nos espera Machado:

 

- “Dijo el caracol:
Esto sí que es prisa, voy como una exhalación” (…)

 

3.- RONDA DE LECTURAS. Juego, para esta actividad, con una caja-libro, reutilizando la que regalaba alguna editorial con motivo de alguna conmemoración interna. Dentro coloco un libro de lectura que pueda leerse sin dificultad en un rato por la tarde, en casa; un texto breve –escrito por mí- relacionado con el libro y animando a leerlo y un cuadernillo pequeño para que, una vez finalizada la lectura, se pueda escribir alguna sensación personal, algún apunte inteligente relacionado con el libro que acabamos de terminar.
  Una vez está todo dentro, cierro la “caja-sorpresa” y la coloco en una bolsa. Cada día se la lleva a su casa una niña o un niño de la clase de manera voluntaria. Cuando ha dado la vuelta completa, cuando se ha terminado la “ronda” y la mayoría de la clase o toda ella ha leído el libro, estamos en condiciones de realizar una puesta en común sobre la lectura; una especie de forum sobre el libro… Este año hemos empezado con dos libritos que editamos desde el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil del colegio Miguel Servet de Fraga hace algunos años: UNA BOLITA DE ALGODÓN y EL PATIO DE MI CASA. Recogen elementos de folklore oral que estos niños y niñas de 5º no habían leído porque datan de cuando ellos aún no venían al cole. La cosa surgió así porque cayó en mis manos un libro de Carmen Bravo Villasante y les leí algunas retahílas, formulillas, canciones, trabalenguas, etc. A la vez que vaya “rondando” la experiencia iremos escribiendo, esta vez, “formulillas para elegir” y las traeremos a clase para jugarlas y conservarlas.

 

  Y así, con estas iniciativas, voy tratando de sorprender y encandilar a los chicos y chicas para convertir  el aula en un espacio afable, creativo, lector y poético… Otra cosa es que logremos algunos avances…

TRES ASUNTOS QUE QUERÍA COMENTAR

Hoy quiero referirme brevemente a tres cuestiones o pequeños acontecimientos que quiero ver reflejados en este blog, aunque se produjeron hace ya unas fechas.

1.- Durante los días 19 y 20 de noviembre celebramos en Labuerda las Jornadas internas de Aula Libre. Normalmente las venimos celebrando en los meses de septiembre o de octubre, pero este año nos encontramos con el otoño avanzado en la comarca de Sobrarbe. Aprovechamos esa reunión de fin de semana para pasar revista a lo que ha sido el año anterior y para planificar el siguiente. En esta ocasión, hicimos una valoración de las celebraciones del 30 aniversario del MRP y constatamos que, entre los actos de Zaragoza del pasado mayo y los de Huesca del mes de octubre, participamos un amplio número de personas en la organización y desarrollo de las mismas; agradecimos el reconocimiento institucional recibido (sin precedentes) y el tratamiento que de los actos hizo la prensa. Hablamos de la LOE y del futuro de nuestras publicaciones y se presentaron algunos materiales de trabajo. El resto del tiempo lo empleamos en comer a dos carrillos, pasear por el monte y por el pueblo y charlar sin parar.

2.- Los días 24, 25 y 26 de noviembre los pasé en Madrid, asistiendo al XI Simposio de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez sobre lectura y clásicos. Estuve alojado en el Hotel de las Letras. La noche de mi llegada (el día 23) cuando terminé de cenar pude acercarme hasta una mesa próxima a saludar brevemente a mi admirada Rosa Montero. Le recordé mis comunicaciones escritas con ella (hace ya un tiempo) y confesó recordarlas. El Simposio se articula como una reunión cerrada de “expertos” en un tema que asisten a unas charlas y que debaten posteriormente distintos puntos de vista. Bueno, en ese régimen estuvimos dos días y medio. Impartió la conferencia inaugural, el catedrático Francisco Jarauta (hermano de mi compañero de curso y habitación en el internado, Fernando Jarauta de Piedratajada, quien estudió medicina y murió fatalmente a los 38 años de edad). Todo eso me contó Francisco mientras subíamos desde la Casa de América al hotel Suecia a comer. Francisco dio una conferencia de mucho interés; también fue muy interesante lo que contó después, en el coloquio. Apostó por potenciar la escritura como medio de aproximación a la lectura; algo con lo que estoy totalmente de acuerdo; también sugirió que nos centráramos en la realización de microutopías y en ello estamos desde hace mucho tiempo. Además de las charlas, los debates, las conversaciones en los cafés y las que tuvimos mientras comíamos o cenábamos, pude acercarme hasta la Biblioteca Nacional para ver la exposición Biblioteca en guerra: un recordatorio de cómo se organizó esa institución durante la Guerra Civil, cuando fue bombardeada con bombas incendiarias. La exposición me impresionó. Me acompañó un rato una señora mayor que recordaba algunas imágenes, pues fue testigo del bombardeo cuando era niña. Creo que Blanca Calvo y Ramón Salaberría han hecho, como comisarios de la exposición, un trabajo de mucho interés; un trabajo necesario que nunca hubiera visto la luz con ministros del “pp”, claro. Regresé de Madrid satisfecho de haber participado en esas reuniones, de haber conocido a algunas personas y de haber saludado y compartido con algunos amigos y amigas.

3.- Durante los días 3, 4 y 5 de diciembre se ha celebrado en Monzón la IX Feria del Libro Aragonés. Allí estuvimos, de nuevo, con un stand mixto “EL GURRION – AULA LIBRE”. El día 3 íbamos a reunirnos ni se sabe cuántos para comer y comentar algunos flecos de las jornadas de Labuerda. Al final, diferentes situaciones personales o de salud impusieron su fuerza y solamente nos reunimos cinco: Sebastián, Miguel, Geles, Fernando y un servidor. El día 3 por la tarde se celebró la inauguración oficial, con la presencia del Presidente de Aragón. El día 5, lunes, se ocupó de abrir y atender el puesto, el compañero Sebastián; el resto teníamos clase y estábamos cada cual en nuestra escuela. Por la tarde Sebastián y Miguel presentaron el número 100 de El Gurrion y el libro Aulas Libres. Ese fue el horario que nos asignó la organización para las presentaciones. A lo largo de los tres días se atendió a muchas personas que hojearon las publicaciones y preguntaron sobre nuestras actividades; también a muchos amigos y amigas que cada año acuden a saludarnos. El coste personal es importante y ahora mismo no sé qué haremos el año próximo pero empieza a ser una característica de nuestra singularidad como grupo, acudir a la Feria del Libro de Monzón y colaborar de verdad en un acto que promociona el libro y la lectura.

Cuentos de vacas, ballenas y "vacallenas"

Las obras en el tejado de uno de los edificios del colegio nos han privado, a lo largo del primer trimestre, de poder usar las instalaciones y los fondos de la Biblioteca Escolar. A pesar de ello, el profesorado del Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil y las madres comprometidas con la animación a la lectura, el cuentacuentos y la ornamentación hemos seguido trabajando para paliar un poco esa interrupción forzada de un servicio que cumplirá el próximo mes de marzo 18 años. Queríamos mantener encendida la llama luminosa de la lectura y de la cultura, dos de las muchas posibilidades que una biblioteca pone siempre a nuestro alcance.

  Durante los meses de octubre y noviembre nos hemos venido reuniendo y trabajando en el Palacio Montcada, en la Biblioteca Pública. Agradecemos a Ana, su bibliotecaria, la disposición mostrada para facilitarnos las instalaciones. Allí se leyeron y seleccionaron los cuentos y los poemas que había que contar o recitar (entre Rosa, Nati, Mª Carmen, Fina y Rosi) y allí se decidió qué tipo de trabajo iban a hacer las madres “ornamentadoras” (en esta ocasión, Mª Carmen, Rosabel, Presen, Erica y Maribel): un original móvil con figuras de vacas y ballenas para cada clase de infantil. Porque habíamos decidido que fueran las vacas y las ballenas los animales sobre los que debía girar esta vez nuestra actividad. No olvidemos que uno de los estómagos de la vaca se llama “libro” y una ballena con la boca abierta, y tras la cortina inmensa de sus “barbas”, puede almacenar una biblioteca completa.

Los dos últimos días de noviembre y los dos primeros de diciembre, el grupo de cuentacuentos se fue desplazando de clase en clase (escenario y decorados móviles) y en dos sesiones cada tarde, contó cuentos y recitó poemas a todo el alumnado del colegio: “Garbancito”, “Moncho y la mancha”, “El canto de las ballenas”, “La vaca Nicolasa”, “Okino y las ballenas”, “La vaca y la mosca”... fueron los cuentos contados, leídos, interpretados o teatralizados a los que se añadieron las recitaciones de “la vaca estudiosa” de Mª Elena Walsh; “Cómo se dibuja una ballena” de Gloria Fuertes o la popular “La vaca lechera”. Todos los niños y niñas del colegio recibieron un marcapáginas especialmente diseñado para la ocasión, recordatorio de los cuentos escuchados. Es un lujo poder contar con un grupo de madres que dediquen parte de su tiempo a crear ilustraciones, ornamentar la biblioteca, seleccionar textos y contar cuentos a todos los niños y niñas del colegio. Cada curso escolar se atreven con nuevos retos y quienes más lo agradecen son los chicos y chicas del colegio que reciben el preciado regalo de las palabras gratuitas; aquellas que no piden nada a cambio, sólo un poco de silencio, algo de atención y una mirada cómplice.

  A pesar de lo comentado al principio, estas actuaciones han servido para celebrar, un poco tardíamente y de una manera distinta el Día de la Biblioteca; instalación que esperamos recuperar plenamente con la llegada del año nuevo.

LA LECTURA EMOCIONADA

  1.- A veces, suceden cosas que convierten algunos momentos escolares en memorables. Ayer comencé a leerles a los chicos y chicas de la clase –en voz alta, claro- el libro de Gonzalo Moure  “Palabras de Caramelo”. Es la historia de un niño saharaui (Kori), sordomudo que se encariña de una cría de camello, a la que llamará Caramelo. Kori interpreta lo que dicen las personas observando el movimiento de los labios y lo mismo hace con Caramelo; las “palabras de Caramelo” serán precisamente las que cree leer en los labios del pequeño rumiante, cada vez que se acerca a acompañarlo a los corrales que hay a las afueras del poblado de jaimas en el que viven. Kori aprenderá a escribir, ayudado por su maestra y acabará siendo un poeta reconocido en su pueblo. Por el camino vivirá dramáticamente el necesario sacrificio de Caramelo, pues el pueblo saharaui necesita comer y un camello es un camello, claro. También por el camino, Gonzalo Moure va desgranando datos y detalles de las condiciones duras de vida en las que está sumido este pueblo, expulsado de su tierra y refugiado en territorio argelino.
  Hoy he terminado la lectura del libro. El silencio en la clase, hasta el final, se podía cortar. La historia les ha interesado de verdad, les ha conmovido. Nada más terminar la lectura, una niña se ha puesto a llorar desconsoladamente, hipando con fuerza. En principio me he quedado preocupado hasta que ella me ha explicado que lloraba “porque sentía mucha tristeza por lo que acababa de escuchar”. Luego ha habido otros niños y niñas que han comentado haber soltado alguna lágrima o haberse tapado para evitar que otros las descubrieran resbalando por su cara… Creo que cuando ocurren cosas así es cuando uno siente que ha asistido a algo conmovedor e importante. Cuando la lectura de un libro, de un poema consigue removernos las entrañas, nos hace reflexionar, nos interroga, nos provoca una risa abierta y distendida o una tristeza infinita… es cuando la lectura es una actividad significativa y algo revolucionaria. Noelia ha llorado, pero Lupe ha comentado: “Yo no he llorado por fuera, pero me ha dolido por dentro”, añadiendo un “Gracias, Mariano, por leernos libros”.
Gracias a que Mariano nos lo ha leído muy bien, estos últimos capítulos me han producido tristeza en mi interior, aunque al final también he sentido algo de alegría, al ver cómo Kori se recupera de su tristeza por perder a su amigo. Este libro es el mejor que le leído en mi vida y nunca había tenido unos sentimientos como éstos”, dice Guillem.
  Es un libro precioso, aunque la historia sea triste. Es una historia que me entra en el corazón y me deja sin palabras. Doy gracias porque esta historia haya llegado a mis oídos”, escribe Santi.

"Creo que este libro lo cogeré para leérmelo bastantes veces porque me ha llegado al corazón de verdad. Me ha gustado muchísimo", confiesa Maika.

  Por escuchar o leer palabras como las anteriores (y las que siguen) es por lo que merece la pena ser maestra o maestro.

2.- Mercé también practica con sus chavales el rito frecuente de la lectura en voz alta. La maestra coge un libro entre sus manos y lee un cuento tratando de atrapar la atención de los oyentes. Al final de la lectura (y al margen de comentarios espontáneos, de preguntas, etc.) un niño o una niña se encarga de escribir (más bien, dibujar) una reflexión en forma de frase que complete el inicio siguiente:

Cuando me leen en voz alta…

 A mí me tranquiliza”
“A mí me relaja”
“A mí me alegra”
“A mí me entretiene”
“A mí me ayuda a imaginar”
“A mí me da nuevas ideas”
“Yo descubro sentimientos”
“Yo entro en un mundo de fantasía”
“A mí me ayuda a trabajar”
“A mí me hace pensar”

"A mí me hace soñar"

"A mí me encanta"

"Yo escucho atentamente"

"A mí me inspira".

¿Son suficientes motivos para favorecer esa práctica o es necesario alargar la lista de sugerencias? Las paredes de la clase de Mercè recogen, de manera vistosa y alegre (por las letras y los colores) esa lista de poderosas razones que niños y niñas de nueve años encuentran para afinar el oído y la sensibilidad, escuchando leer a su maestra.

EL GURRION EN SALAS ALTAS

Ayer por la tarde estuve en Salas Altas, en la comarca del Somontano. Decir Somontano es decir vino. Mucho antes de este boom vitivinícola con esa denominación de origen, en cada casa de Salas Altas y de Salas Bajas y de otras localidades próximas, se cultivaba la viña y se elaboraban vinos apreciados.

  Unos amigos de allí, me llamaron para participar en sus Jornadas Culturales. Querían empezarlas presentando el número 6 de su revista ESTRAMOCHE (un vocablo aragonés, propio de la zona, que viene a significar algo que alguien ha dicho y que parece poco creíble, exagerado... Aunque, muy frecuentemente, no es fácil definir con precisión en castellano algunas de estas palabras). Para amenizar la función pensaron en mí, para que les hablara un poco de la revista EL GURRION y de paso, de lo que puede aportar una publicación periódica en el mundo rural. La reunión fue en la biblioteca del pueblo y resultó, al menos para mí, un encuentro relajado y agradable, en el que pudimos hacer un repaso rápido por aquellos aspectos de hacen posible la fundación y consolidación de una revista local o comarcal: colaboradores, financiación, temáticas a desarrollar, intercambios, difusión cultural, universalidad, constancia y dedicación... llevamos (me acompañaba Mercè) ejemplares para regalar a todos los presentes  y los asistentes (que llenaron el improvisado, muy acogedor y cálido recinto de la biblioteca) intervinieron en varias ocasiones para formular preguntas o para reafirmar lo que el relator estaba contando.
 José Mª Salas, amigo desde los tiempos en los que estudiábamos magisterio, fue quien me llamó para que acudiera a Salas a participar en este acto organizado, como el resto de las actividades de sus Jornadas Culturales por el Grupo de Estudios de Salas Altas: media docena de entrañables y lúcidos chalados encabezados por Miguel Ángel y seguidos de Ana, Nuria, Juan Carlos, Pascual (que me regaló una boina con el propósito de que me comprometa a promocionar su uso), Inma, Pili, Rosa, Leonardo... que se encargan de dinamizar culturalmente la localidad y aportar ese marco de reflexión (las Jornadas) o de recopilación, investigación y expresión (las publicaciones escritas o las filmaciones en vídeo) que deberían existir en todos los pueblos. Además de un buen número de personas de diversas edades que asistieron con mucho respeto y atención a la charla, fue muy significativa la presencia de un grupo de Huesca, encabezado por un infiltrado de Salas Bajas (que dicho sea de paso no tuvo ningún problema para entrar y salir del pueblo, a pesar de la rivalidad tradicional): Fernando Sarrato, su mujer Carmen y sus hijas Ana y María y un trío originario de Banastón (Irene, la madre, igual se enfada, pero ya hace tiempo que es un poco “escodalobos” también, José Manuel e Irene –hija- colaboradora firme y fija desde hace varios años), pero afincados en Huesca, que tienen algo más que una ligera conexión con El Gurrion, son, en realidad parte indivisible de la revista y de buena parte de su historia, porque en eso nos convertimos a veces: en los motores, en los animadores de una ilusión, de un pequeño sueño que cuando se hace realidad, nos emociona.
Probablemente sea por estas cosas por las que valga la pena seguir animando una revista local o comarcal, por tener la oportunidad de compartir la experiencia con un grupo de amigos y por extender esa tupida red invisible de confraternización entre quienes hemos elegido la vía pacífica de la dinamización cultural como una manera de estar en el mundo y de servir un poco a nuestras comunidades de referencia. (No quería ponerme trascendente).

ARDE PARÍS


 

  Hace unos pocos años, Ana Belén cantaba con éxito una canción que llevaba este título y que decía, entre otras cosas: "Hoy he visto arder París sobre el fuego de tu espalda"; frase que podríamos cambiar por: "hoy he visto arder París, justo encima del asfalto". También decía: "Detrás de ese incendio dicen se ahogan los principios de la guerra; detrás de ese incendio dicen, muere el bien y el mal". La popular canción sonaba en la TV cuando los ciclistas españoles daban la vuelta de honor por los Campos Eliseos de París cada vez que Miguel Indurain ganaba una nueva edición de “le Tour de France”.


Desde hace más de dos semanas, y por motivos bien distintos, ha venido a la mente de muchas personas el título de esa canción. En ese tiempo, cada noche, ha ardido literalmente París, concretamente las poblaciones que rodean el extrarradio de la ciudad. Parece ser que el detonante fue la muerte de dos jóvenes que se refugiaron en un transformador y murieron electrocutados. En realidad el caldo de cultivo no es de ayer ni de hoy; se ha ido gestando poco a poco. El caldo de cultivo es la pobreza, la exclusión, la insostenible separación de las condiciones adecuadas de vida que sufren millones de personas en el mundo y miles o cientos de miles en los países desarrollados. Hace mucho tiempo que se denuncia que la política de guetos no es ni de largo la más adecuada para la integración de las personas en los países a los que llegan buscando trabajo, seguridad y una vida mínimamente digna. Los cinturones de las grandes ciudades de casi todo el mundo suelen nutrirse de esas personas, con un punto de desesperación en su vida; personas que con ese éxodo desde las zonas rurales o desde otros países tratan de mejorarla. Si a esa corriente, imparable desde hace unos años, se une el hecho de que en algunos países, como es el caso de Francia, hace mucho más tiempo que llegaron personas desde las colonias y su integración no ha sido suficientemente bien orientada, el problema se agudiza y basta cualquier excusa para que estalle, salpicando aquí y allá. Muchas de las personas que estos días han convertido las noches parisinas del extrarradio en macabras barbacoas son franceses, deberían ser franceses, pero se les denomina en los medios “inmigrantes de 2ª o de 3ª generación”. Ese es un lenguaje claramente racista. No creo que las palabras del ministro Sarkozy (al que también le recuerdan sus orígenes inmigrantes, por cierto) beligerantes contra quienes soportan unas condiciones de vida miserables y un horizonte de esperanza totalmente tapado por la niebla hayan ayudado a calmar los ánimos y a reconducir la situación. La actitud de las bandas que actúan por las noches, quemando los coches de muchas personas de sus barrios (y por tanto, personas que están en sus mismas condiciones) no merece tampoco ninguna consideración, salvo la de que deben acabar con esa ola trágica de destrucción. Y todo ello debe llevar a reflexionar sobre los modelos de integración que Europa ha acuñado en los últimos años y que ahora devienen en bombas de efectos retardados pero letales. Probablemente, desde el famoso mayo del 68, la capital de Francia no haya vivido tantas jornadas violentas consecutivas. Probablemente esta revuelta (que se ha extendido también a otras ciudades de Francia y a algunas de otros países) sea un nuevo toque de atención que obligue a reconducir determinadas prácticas.
  En nuestro caso, hemos vivido esa situación con una preocupación añadida, pues nuestra hija, que está estudiando en la “Université de Cergy-Pontoise”, a 25 km. de París ha sufrido en su residencia la quema de coches, el intento de incendiarla, el desalojo y la reubicación temporal en otra. Ante esa situación, casi, casi de preguerra se ha venido unos días por la “pacífica España” para rebajar la tensión y ver a la familia. No obstante, se vuelve de nuevo a tierras francesas a terminar su Erasmus y a aprovechar la experiencia impagable de estudiar en otro país, con todo lo que eso lleva de conocimiento, intercambio y relación con otras personas y con otras culturas.
Nosotros esperamos que en París, en Lille, en Marsella, en Toulouse y en el resto de las ciudades se acaben las hogueras y se tomen medidas para que las personas excluidas dejen de estarlo; medidas efectivas y reales, no palabras engañosas, palabras vacías de significado. Alguien dijo hace un tiempo que “Siempre nos quedará París”, pero no será así si lo queman... La canción, mucho más amable que las imágenes que estamos viendo, decía: "Arde París, arde París y en tu piel se quema el tiempo; arde París, arde París... conmigo dentro". ¡Que se apaguen los fuegos y que suenen las palabras que traigan los compromisos y el entendimiento!


LA CASA DE MIGUEL HERNÁNDEZ, EL POETA

 

  Hoy he regresado de Orihuela, ciudad de la provincia de Alicante, conocida por ser el lugar de nacimiento del poeta Miguel Hernández Gilabert (el 30 de octubre de 1910). Tanto el viaje de ida como el de vuelta han sido largos, a pesar de que he viajado en trenes cómodos y relativamente rápidos. Me llevaron hasta allí para hablar de cómo animar a leer, cómo trabajar en la biblioteca escolar y cómo ser un maestro creativo en el trabajo cotidiano… Lo cierto es que no tengo respuesta para ninguna de las tres cuestiones, aunque sí puedo ofrecer mi experiencia, algunas ideas y muchos materiales (suelo guardarlo todo desde hace muchos, muchos años y eso suelen agradecerlo mucho los maestros y las maestras que acuden a estos eventos). Desde el CEFIRE de Orihuela me convenció su directora Mª Carmen para acudir al encuentro y una vez allí me reencontré con Félix Benito Morales y José Antonio Gómez (viejos conocidos en publicaciones y encuentros relacionados con las bibliotecas escolares y la educación documental), quienes junto con su esposas me acompañaron en la comida del día de mi llegada.
  Félix y Vicenta (su mujer) se ocuparon de hacerme la estancia más agradable y me acompañaron el sábado por la mañana a visitar diferentes lugares de Orihuela. Estoy muy agradecido a los dos por esa impagable compañía en una tierra en la que no había estado nunca y en una ciudad en la que quería visitar, sobre todo, la casa de Miguel Hernández. Se conserva, no su casa natal, sino aquella a la que se trasladó a vivir su familia cuando él tenía unos cuatro años. Cuando descubrí la poesía de Miguel (hace muchos años) creí haber llegado a un manantial capaz de alimentar emociones intensas, y así ha ocurrido cada vez que he tomado uno de sus libros en mis manos y he leído alguno de sus poemas. Hace más de diecinueve años, cuando falleció José Mª Pardina, un amigo que debería seguir vivo, leí muchas veces la “Elegía” que le dedicó Miguel a su amigo Ramón Sijé. No encontré mejores palabras para mi consuelo o para evocar su recuerdo:

 

Yo quiero ser llorando el hortelano
De la tierra que ocupas y estercolas,
Compañero del alma, tan temprano…

 

Y que termina con estos cuatro versos:

 

“A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero”.

 

  La casa de Miguel Hernández es una casa sencilla, con su huerto y con su higuera, adornadas las pobres estancias con fotografías del poeta: en su niñez, en sus viajes, en el frente de guerra leyendo o recitando sus poemas, como hombre comprometido socialmente que fue… Un hombre al que los sublevados y a la postre triunfadores de la guerra civil deben contabilizar entre las bajas del enemigo, porque permitieron que Miguel enfermase y fuera pudriéndose por distintas cárceles (Palencia, Yeserías, Ocaña, el reformatorio de Adultos de Alicante) hasta morir, enfermo de tuberculosis el 28 de marzo de 1942.
  Pienso en Miguel que, de vivir aún, hubiera cumplido el pasado lunes los 95 años y en la tragedia de un hombre sensible, con una asombrosa capacidad de creación poética, muerto con apenas 32 años. Un hombre que escribe y reivindica sus humildes orígenes…

 

Vientos del pueblo me llevan,
Vientos del pueblo me arrastran,
Me esparcen el corazón
Y me aventan la garganta. (…)

 

Un hombre que en 1935 participó en las Misiones Pedagógicas, lo que le permitió viajar por muchos pueblos divulgando la cultura.

 

Si la elegía a Ramón Sijé resultó una composición profunda y emocionada, la “Canción del esposo soldado” también nos toca bien adentro:

 

“He poblado tu vientre de amor y sementera,
he prolongado el eco de sangre a que respondo
y espero sobre el surco como el arado espera:
he llegado hasta el fondo. (…)

 

“Escríbeme a la lucha, siénteme en la trinchera:
aquí con el fusil tu nombre evoco y fijo,
y defiendo tu vientre de pobre que me espera,
y defiendo tu hijo”…

 

  Todos estos versos, y algunos más, los leí en el viaje de ida y los volví a leer en el de vuelta. Sentí la necesidad de hacerlo, de acercarme a la tierra de Miguel evocando su figura, reconociendo su valor literario y humano y lamentando (como cuando estuve en la Huerta de San Vicente visitando la casa de Lorca) que la irracionalidad de una gente y de un tiempo privaran a nuestro país de dos personas con tanta sensibilidad y tanta inteligencia. Miguel, a pesar de una formación religiosa en la infancia (en Orihuela hay más de treinta iglesias, mucho más ostentosa que la casa de Miguel desde luego y más colegios religiosos entonces y ahora concertados que públicos), fue un republicano activo y militante que no renunció a serlo ni cuando sus verdugos le imponían esa condición para eludir la cárcel.