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JUEGO DE NIÑOS Y ADIVINANZAS

A mediados de 1992 dejó de emitirse un programa televisivo que, durante cinco años, se mantuvo en antena con  notable éxito entre el público infantil y que  también era seguido por muchas personas adultas. Un programa protagonizado fundamentalmente por niños y niñas que mostraban su espontaneidad hablando de los más diversos temas y tratando de definir inteligentemente los más variados términos o palabras. Dos años después de haber desaparecido de la pantalla, se publicó un libro con el título “Juego de niños y de gallifantes, en Ediciones Temas de Hoy de Madrid, en el que se recogía una pequeña parte de lo que dio de sí aquel programa. En la primera parte se recogen comentarios y diálogos mantenidos por niños y niñas sobre los más diversos temas La segunda parte del libro recoge 450 adivinanzas, algunas llenas de metáforas hermosísimas o de sorprendentes greguerías (sin saberlo quien las proponía, claro). Definen actor con estas tres pistas: “Le gustan mucho los papeles. Le pagan por besar. Mentiroso con arte”. Se refieren así a un bombero: “Extraterrestre del barrio. Nos saca las castañas del fuego. Los hombres de la lluvia artificial” y dicen que una biblioteca es una “Habitación con cien mil memorias. Como la cabeza de mi abuelo. Una colección de voces de papel”. Un tratado de creatividad y de fina inteligencia del que podemos sacar mucho partido, en la escuela y en casa.
  Esta semana estuvimos trabajando o disfrutando (según cómo se mire) con ese libro rescatado (seguramente hoy día debe ser inencontrable, salvo en alguna feria del libro de ocasión o algo por el estilo) del tiempo, superviviente de la vorágine de publicaciones que hoy atiborran quioscos y librerías. Yo iba leyendo y los chicos y chicas iban adivinando; en algunos casos con sorprendente facilidad. Nos fijamos también en las estrategias para generar nuevas adivinanzas e hicimos algunas pruebas y, aunque con más entrenamiento saldrían mejor,. aquí están esta docena de resultados:
 
 
1.-
Vuela mucho.
Va mucho de picoteo.
Le gustan las flores.
 
2.-
Amigo de las sábanas.
Personaje fantástico.
Se mueve sin tener piernas.
 
3.-
Prefiere salir de noche.
Suele rodearse de estrellas.
A veces está iluminada.
 
4.-
Se saca de una piedra.
Es blanca como la nieve.
Se puede escribir con ella.
 
5.-
Muchos Mickys en las cloacas.
Dos significados, por lo menos.
Tiene pelos en el bigote.
 
6.-
Es un animal herbívoro.
Le gusta mucho la lana
En verano te la regala.
 
7.-
Parece una persona.
No tiene cabeza  ni brazos.
Te lo encuentras al entrar en casa.
 
8.-
Un árbol en el agua.
Marchitado.
Lleno de colores.
 
9.-
Tiene nombre de mujer.
Es bonita y hermosa.
Es la reina del jardín.
 
10.-
La fuente de la vida.
Es la nada.
La cosa más buena del mundo.
 
11.-
Tiene dos agujeros.
Los hacían de barro.
La guardan fresca y clara.
 
12.-
Es grande, grande.
Don Quijote lo recorrió muchas veces.
Comemos de sus cosechas.
 
NOTA FINAL: Las soluciones a estas adivinanzas están escondidas en uno de los comentarios al texto publicado el 3 de marzo de 2006 en el texto titulado CONTRASEÑA LITERARIA INVENTADA.

CITA LITERARIA: UN GRITO DE DENUNCIA CONTRA LA BARBARIE

La lectura nos permite tomar palabras prestadas para descubrir el mundo, para denunciar lo injusto, para declarar nuestro amor... Algunos libros son como ventanas; permiten asomarnos a otros tiempos o a otras realidades o al interior de otras personas. He leído estos días “ESCRIBIR ES VIVIR” de José Luis Sampedro; es un libro en el que el autor parece que te habla y te invita a reflexionar con él. A veces, en los libros, uno encuentra párrafos o capítulos que le llegan especialmente, que los hace suyos... Son citas literarias que me gusta coleccionar, escribir en mi cuadernito, como dice Sampedro. Esta vez, quiero compartirla con los lectores de este blog, así que os invito a leerla:
 

 “El caso es que la guerra, afortunadamente, terminó y a mí me alcanzó en Huete, en la provincia de Cuenca. En el mes y medio que estuve en Huete casi escribí una novela. Me había pasado toda la guerra pensando, dando vueltas a las cosas. Mi libretita y mi diccionario de bolsillo hicieron la guerra conmigo. Fiel a mi costumbre de pasar páginas de diccionarios y enciclopedias, metí en mi macuto un pequeño Sopena y en los ratos libres o de espera iba pasando páginas y anotando aquellas palabras que por algo iban llamando mi atención. Lógicamente, también tomaba notas de la cantidad de impresiones que recibe uno en esas circunstancias. Una de las impresiones fuertes que recogió mi libretita fue la de la escuela de un pueblecito catalán. Avanzando por la provincia de Lérida, llegamos a una aldea cuya escuela había sido alcanzada por un proyectil. ¡Hay que ver lo que puede hacer un proyectil en una escuelita! Naturalmente, destrozarla, pero me refiero al contenido: los dibujos de los niños, los cuadernos escolares abiertos por las páginas de caligrafía, los ejercicios... todo tirado, esparcido por el suelo y parcialmente tapado por escombros formaban un cuadro sobrecogedor, un grito de denuncia contra la barbarie. Pero cuando ya me eché a llorar fue cuando en medio de aquel caos descubrí los restos de la biblioteca escolar. La biblioteca de esa escuelita, de un pueblín de nada había atesorado traducciones al catalán de la mejor literatura universal, como novelas de Jean Cocteau y Arthur Schnitzler publicadas en Ediciones Proa o traducciones del griego de Carles Riba, por citarles sólo unos ejemplos. Al contemplarla reducida a escombros, no supe qué me emocionaba más: si el trabajo y vocación de esos maestros rurales que, sin duda, debieron ser muy cultos y devotos para crear en aquel pueblo una biblioteca como aquélla, o la conciencia premonitoria del destrozo cultural al que ya estábamos sucumbiendo y que seguiría implacable incluso mucho después de la contienda”. (Páginas 105 y 105)

CONTRASEÑA LITERARIA INVENTADA

Mantenemos desde mediados de diciembre la práctica de aprendernos una contraseña diariamente: unos versos, una estrofa, el comienzo de un libro... Conocemos, desde entonces, una larga lista de escritores y escritoras y aprendemos, aunque sólo sea momentáneamente, palabras y versos.

Ayer, Álex propuso que cada cual inventara su propia contraseña para hoy por la mañana. A mí me pareció bien la idea, pero puse una condición, que en la misma debían aparecer dos palabras: lengua y Rumanía. La verdad es que fueron las dos primeras palabras que vinieron a mi mente; podrían haber sido otras; serán otras, sin duda, en las próximas ocasiones. Bueno, a lo que íbamos. Quería escribir a continuación, algunas de las contraseñas inventadas que hoy iban recitando los chicos y chicas de clase:

-         Estuve en Rumanía y la lengua que hablan, para mí es desconocida. (Andrea)

-         En clase de lengua, Mariano nos dijo que en Rumanía no hay teléfono fijo. (Kamile)

-         Hoy en clase de lengua hemos dicho trabalenguas y una niña de Rumanía ha estado muy divertida. (Tiffany)

-         Cuando estuve en Rumanía comí turrón y sandía y al día siguiente, en clase de lengua, se me cayó un diente. (Yaiza)

-         En Rumanía comería lengua todo el día. (Noelia)

-         En Rumanía hay una clase de lengua que no es la mía. (Jesús)

-         La asignatura de lengua en el país de Rumanía, le es muy difícil de aprender a mi tía. (Santiago)

-         Hoy a clase de lengua ha venido una chica nueva, que es de Rumanía y se llama Roberta. (Roberta)

-         En Rumanía tengo una tía que me enseña su lengua de forma tranquila. (Iván)

-         Me gustaría a Rumanía viajar, si puedo en autocar. La lengua me he mordido con los dientes y un colmillo. (Álex)

-         Siempre que hago lengua, viajo a Rumanía, donde me enamoré de una amiga. (Maika)

-         Una de Rumanía, en la clase de lengua, me tiene mucha manía. (Younes)

-         Cuando estuve en Rumanía, con Bartolo y con su prima, me di cuenta que el rumano era lengua que podía aprender Mariano. (Mariano)

-         Iba un pigmeo a clase, con mucho cachondeo y tanto corría que llegó a Rumanía y se sorprendió de lo mucho que llovía. (Gianluca)

Bueno, así nos divertimos un rato algunos días... Veréis, quienes leáis esto que unas rimas son más afortunadas que otras; en unas habrán recibido ayuda en casa y otras las hemos retocado un pelín para que sonaran algo mejor, pero ahí están para contemplarlas con todas las imperfecciones de que somos capaces, pero también con todas la capacidad de hacer algo nuevo y de aportar un toque personal a algunas propuestas.

Por cierto, la contraseña para el lunes, día 6 de marzo (en atención a los cinco niños y niñas que han estado en la semana de la nieve) es de Antonio Machado y dice así:

 Poned atención: un corazón solitario no es un corazón”.

 

ANTEQUERA: Segundas partes sí que fueron buenas...


He regresado de Antequera, ciudad de la provincia de Málaga, llena de encantos paisajísticos, arquitectónicos, gastronómicos, históricos… El deslumbrante Torcal o los dólmenes del Romeral, Viera y Menga dejan al visitante realmente impresionado; por un lado de lo que es capaz de hacer la naturaleza y por otro, de lo que hicieron, hace tres o cuatro mil años, los seres que poblaban esas tierras. Antequera atesora palacios nobles, iglesias diversas, calles y casas cuidadas, encaladas, enrejadas… Y además de lo dicho, citaremos en el capítulo gastronómico, el aceite, el mollete, el bienmesabe (¡vaya nombre más curioso!) para no alargarnos.
A pesar de lo dicho, mis viajes no tenían, en principio, connotaciones turísticas. Tanto hace dos años (en febrero de 2004), como éste 2006, iba a trabajar con las maestras y los maestros que asistieron y han querido asistir a las sesiones de trabajo convocadas. Hace un par de años, el motivo fundamental era la biblioteca escolar y el fomento de la lectura; este año, el curso convocado se titulaba: “Materiales, estrategias y recursos alternativos en educación primaria e infantil”. En mi caso, les hablé y les mostré materiales y estrategias alternativas al libro del texto. Esta vez han sido dos tardes consecutivas (23 y 24 de febrero), a razón de tres horas cada tarde, hablando, mirando y poniendo en práctica algunas de las estrategias explicadas, para calibrar el grado de dificultad o de satisfacción.
  Mª Carmen Cano, maestra de primaria en Archidona hasta este año y ahora en el CEP de Antequera ha gestionado mi viaje y ha insistido para que acudiera hasta ese rincón hermoso de la provincia de Málaga; hace dos años fue Charo Atroche, quien se ocupó de ese menester. Con las dos me unen ya lazos imborrables de cariñosa amistad y si en 2004 volví encantado, esta vez ha ocurrido otro tanto de lo mismo.
Recibí suficientes muestras de admiración y agradecimiento de las personas asistentes y felicitaciones explícitas por las ideas y los materiales aportados. Uno percibe, sin grandes dificultades, si el personal asistente se encuentra cómodo escuchando y si conecta con lo que se cuenta, para abundar en el discurso o variar los contenidos y la metodología buscando que quienes han hecho un esfuerzo por asistir (el día 24 era viernes y comenzaba en Málaga la Semana Blanca) tengan una buena sensación. La mayor parte de las personas asistentes eran mujeres, maestras, a quienes animé, sobre todo, a escribir lo que hacen y a guardar copia de lo que promueven en el aula, en el centro, para poderlo enseñar; en definitiva a vivir con orgullo una profesión, un oficio que es tan poco reconocido socialmente como necesario. Y entre las personas asistentes, el segundo día estaba Almudena López Cano, una niña de primaria que ya estuvo hace dos años y a quien le regalé un libro de poesía, que me ha escrito y enviado poemas y que me regaló un cuento que le premiaron el pasado año, titulado “Hasta donde llegan mis recuerdos”. Almudena estuvo encantada, acompañando a su madre Ana María (maestra también) y yo también encantado de contar con su curiosa e inteligente presencia.
A lo largo de las dos tardes, mostré cuadernillos de trabajo, libros libres de variados temas y diversos formatos escritos de manera colectiva: libros pensados e impulsados, no sólo por mí, sino también por Mercè Lloret, Mercè Arbonés, Mª José Baila, Ana Arasanz, Sabrina Castillo, Irene Caballero… compañeras de trabajo y de aventuras pedagógicas, en algunos casos. Les llevé materiales diversos: marcapáginas plastificados con propuestas de trabajo, juegos de rimas, trivial, dossier diversos… Sugerencias, en definitiva, para hacer excursiones que nos alejen del corsé del libro de texto, de vez en cuando, y nos permitan ser más creativos, tanto a los maestros y maestras que optamos por esta metodología, como a los niños y niñas que comparten con nosotros ese tiempo y esa aventura escolar. Una de las cosas que mostré, fue precisamente este blog. Leímos y vimos las posibilidades que tiene esta herramienta electrónica de cara a la lectura, la reflexión, la invención y la escritura y me comprometí a escribir este texto y publicarlo en la herramienta para que quienes (de entre los asistentes) quieran, puedan entrar, leer y comentar lo que pasó esas dos tardes en Antequera y lo que yo he contado.

Para terminar, debo agradecer las atenciones y el interés mostrado, así como el esfuerzo realizado por todas las personas asistentes, especialmente al grupo de maestras del colegio San Sebastián de Archidona que hace ya dos años se tomaron la experiencia de “La maleta familiar” como “un asunto personal”, la pusieron en funcionamiento con gran entusiasmo y la difunden allí donde van y pueden.

Termino -contradiciendo la sabiduría popular- diciendo que en esta ocasión “segundas partes también fueron buenas”; lo que ya no sé es si se cumplirá otro proverbio que dice que “no hay dos sin tres”. Cualquier excusa será válida y buena para regresar a esa tierra malacitana: a la Antikaria pre-romana, hoy transmutada en una floreciente Antequera.

A PROPÓSITO DEL AGUA

 

Andábamos estos días a vueltas con el disfraz de carnaval y nos fijamos en el agua y en el tratamiento que el habla popular, la sabiduría tradicional, ha dado al líquido elemento. Cada niño, cada niña de la clase lleva en la parte delantera de la bolsa de basura del disfraz una gota de agua con un breve texto en el interior: refrán o frase hecha. Pasamos un buen rato leyéndolas y explicándolas todas. Ésta es la lista: 

-         No nos damos cuenta del valor del agua hasta que se seca el pozo.

-         No insultes a un cocodrilo mientras tus pies están en el agua.

-         La vida es como el agua en una piragua: va de un lado a otro.

-         Agua corriente, no mata a la gente.

-         Agua que no has de beber, déjala correr.

-         En abril, aguas mil.

-         Las aguas de abril caben en un candil.

-         Agua de mayo, pan para todo el año.

-         Agua de San Juan, quita vino y no da pan.

-         Agua del cielo, no quita riego.

-         Agua fría y pan caliente, mata a la gente.

-         Agua pasada no mueve molino.

-         Cuando el río suena, agua lleva.

-         Nadie debe decir, de este agua no beberé.

-         Ahogarse en un vaso de agua.

-         Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

-         Está más claro que el agua.

-         Estar con el agua al cuello.

-         Hacerse la boca agua.

-         Son como dos gotas de agua.

-         Bajar las aguas revueltas.

Aquí queda esta colección, que podemos ir ampliando a medida que encontremos o escuchemos nuevas aportaciones.

 

EL GURRION DE FEBRERO

Ya ha salido el número 102 de la revista trimestral EL GURRION. Yo creo que es un milagro (laico, por supuesto) que cada tres meses (desde hace ya más de 25 años) un nuevo número aterrice en las manos abiertas de lectoras y lectores, de suscriptoras y suscriptores.

Este fin de semana he hecho, con mi hija Ana, un rápido viaje hasta Labuerda para dejar listo el envío de los ejemplares que el servicio de correos llevará a diferentes puntos de la geografía peninsular y al extranjero. Estoy satisfecho de este número 102, que sale con 48 páginas, más una reproducción fotográfica ampliada como regalo para quienes pagan la suscripción anual. La foto es una panorámica de Labuerda, probablemente de la primera o segunda década del siglo XX (todavía no se había construido la Casa-Escuela). En realidad, originalmente, es una postal que realizó, según se escribe en ella, un fotógrafo de Boltaña: "M. Arribas".

Por lo que respecta a la revista, Mª Victoria Trigo escribe sobrer Ordesa; Jesús Cardiel, sobre la Botica de Castejón de Sobrarbe en el siglo XVIII; José Manuel Abad, sobre Recuerdos de infancia; Mª José Fuster (desde Bruselas), sobre Pedro Falceto Solans, uno de nuestros antepasados; Pedro Ayuso, sobre la ruta "Labuerda-San Vicente-L´Aínsa"; Gonzalo del Campo expresa sus reflexiones literarias en cuatro textos que titula: "Tardes de año nuevo"; José Antonio de Juan nos enseña su colección de libros antiguos de la mano de Pilar Buil; José Luis Tordesillas recupera el significado de las felicitaciones navideñas y Pepe López Sierra nos regala una emocionada felicitación; Irene Abad nos ilustra sobre las mujeres de Sobrarbe que sufrieron la represión del franquismo; José Luis Ara, sobre las carreras pedestres; Ramón Azón publica la segunda parte del artículo sobre plantas medicinales; Luis Buisán nos cuenta la historia de una guitarra, desarrolla un artículo que titula "Casualidad y coincidencias" y escribe algunas coplas/jotas con letras alternativas a las tradicionales; Joaquín Pérez trae noticias de las hogueras de San Antón en Escanilla; Emilio Lanau nos acerca un noticiario relacionado con el Ayuntamiento de Labuerda y luego se habla de El Gurrión en Salas Altas, de la Gala de los Altoaragoneses del año 2005, de la celebración de la fiesta de San Sebastián en Labuerda, de las Noticias de amigos y suscriptores, de la galería de lectoras y lectores... Bueno, creo que el menú es surtido y sabroso, apunta directamente a la inteligencia y al corazón y está esperando vuestra sensibilidad y vuestro compromiso con la lectura.

EL GURRION es algo más que una revista. Yo creo que es ya un sentimiento que implica cierto compromiso con lo alternativo; es una aventura colectiva y es una gozada poder reunir a tantos amigos y amigas bajo el tenue manto de las letras. El próximo número saldrá en mayo, cuando los campos se vistan de colores y el corazón de esperanza. Allí nos veremos.

UNA SEMANA QUE YA ES HISTORIA

1.- Comenzamos la semana, del 13 al 17 de febrero, recibiendo un correo electrónico de Álex Cabrera, un alumno de la clase que no había venido a la escuela en toda la semana anterior, por problemas de salud. Nos escribía desde el “aula hospitalaria”, a la que acudía a trabajar cuando las pruebas y otras historias médicas le dejaban tiempo para ello. Lo leímos en voz alta en clase y nos dio alegría recibirlo. Fue un detalle muy emotivo. Lo tenemos guardado en el tablón de anuncios como un gesto significativo. Álex tampoco ha podido venir en toda esta semana, pero esperamos que sí lo haga la próxima. Por cierto, Maika Arévalo, otra alumna de clase tampoco ha venido esta semana última, aquejada de algunas dolencias. También esperamos que se incorpore el lunes próximo. 

2.- El martes por la mañana, recibimos, repartimos y leímos las cartas que nos enviaron nuestros corresponsales de Torres de Segre. Tenemos unos amigos en ese pueblo de la provincia de Lérida, con quienes nos estamos escribiendo. Han tardado bastante en contestarnos, pero ya lo han hecho y ahora nos toca a nosotros hacerlo. Ellos nos escriben en catalán y nosotros lo hacemos en castellano y, además de las cartas, nos mandamos regalitos. Utilizaremos también el correo electrónico para comunicarnos. Les hemos enviado un ejemplar de nuestro libro de los abuelos y abuelas.

3.- También esta semana, una de las niñas de clase: Elena Escandil, me trajo un regalo muy entrañable de su hermana Andrea. Andrea fue alumna mía hace ya unos años. Es una adolescente inteligente que, ya cuando estaba conmigo, escribía muy bien y mostraba tener mucha imaginación. Andrea me regalaba una poesía escrita por ella, con una dedicatoria muy hermosa para un maestro: “Para que te acuerdes de cuando me enseñaste a hacer poesía” y añadía “Dedicado a Macoca”, refiriéndose al seudónimo en el que me escondo con frecuencia. El poema dice así:

En el lago vi brillar sus ojos,

la niebla me cegó

y en ese momento

mi corazón de él se enamoró.

Le pregunté su nombre,

él no contestó;

me miré en el lago

y su rostro desapareció.

Vi brillar la luna,

vi amanecer el sol,

todo había sido un sueño

y producto de mi imaginación.

Una ola se estrelló en la costa,

la marea subió;

cantando despacio

una sirena se asomó.

Me quedé con su sonrisa,

y esa forma de mirar,

el cielo fue oscureciendo

y la luna se iluminó en el mar.

 Andrea Escandil

Gracias, Andrea, por regalarme este puñado de palabras.

 

De libros y otro secuestros

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Tomo prestadas las palabras de mi amigo Herminio Lafoz, recuperadas de su blog, para sumarse a esa denuncia. No es necesario añadir nada a lo que dice Herminio; sólo darlo a conocer e invitar a leerlo: 

 "A veces pienso que nos concibieron en una biblioteca, entre los rincones mullidos de los libros de misterio. Hemos pasado por este valle de lágrimas unas cuantas generaciones de gentes que estamos locos por los libros. No hemos hecho otra cosa que robar y comprar libros en nuestra adolescencia, consultar libros y comprar libros en nuestra juventud y leer, devorar, incluso escribir, y comprar, libros en nuestra madurez. Qué duda cabe ahora de que amamos los libros. Ellos nos han acompañado en nuestros momentos más angustiosos y en los felices; los hemos regalado y nos los han regalado; han venido a nosotros con amor y con necesidad. Hemos aprendido en libros, hemos odiado en libros y hemos enseñado desde, por y con los libros. No hay clase que imparta ahora en la que no hable de uno o dos libros. Por provocar. Hemos ligado con libros. Estamos anotados (nuestro nacimiento, nuestra boda y estará nuestro fallecimiento) en libros. Mañana presentaré tres libros. Nos quejamos de que los jóvenes no lean libros. Pero, a menudo, con nuestra ansiedad porque lean, les obligamos y pierden las ganas de abrir los libros. Nos obsesiona el libro y no encontramos el camino para animar a la lectura de libros.

Pero hay a quien le gusta quemar los libros. Y otros los secuestran. Una vez nacidos, los guardan en cajas en oscuros subterráneos. No es que sean celosos y los guarden para leerlos ellos, no; es que quieren que nos los lean otros. Así ocurre en ocasiones con las administraciones de todo pelo y pelaje. No aman los libros. Sólo les sirven de excusa para hablar de ellas. Cuando quieren salir en los periódicos, pagan jornadas de estudios, que generan libros, pero luego los guardan. Es como si las jornadas, las aportaciones de los que allí han dejado su trabajo, sus opiniones, no sirviesen para nada. Es como si nos secuestraran a nosotros. Estas tenemos, en estas estamos. Así me lo dice Victorjuan, en un comentario a mi blog de ayer. Hay que denunciarlo. Y yo lo hago desde este rincón con  las palabras que mejor sé".