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ACTUACIÓN EN MEQUINENZA

Estas madres cuentacuentos del colegio empiezan a tener ya prestigio y empiezan a salirles actuaciones por la comarca. Lo cierto es que hacen un trabajo admirable. Yo no me canso de decírselo. Dedican un montón de horas de su tiempo personal a la lectura, la selección y la preparación de los cuentos que luego interpretarán ante los alumnos y alumnas, niños y niñas del colegio. Se preocupan de buscar nuevas técnicas narrativas, por lo que tienen ya un repertorio de largo recorrido y encima, en mi opinión, se lo pasan muy bien (que es lo mejor que te puede pasar en estos casos, que hagas algo y que además, disfrutes con ello).

Total, que hoy, 3 de mayo, las habían invitado en el Colegio Público María Quintana de Mequinenza para que, en dos sesiones de tarde, les contasen unos cuentos a los chicos y chicas mequinenzanos y, de paso, me habían enredado a mí para que bajara también y me ocupara de los mayores. Mari Carmen Díaz, Fina Escandil, Rosa Godia, Nati Ibarz y Rosa López, acompañadas por un servidor, hemos bajado a las dos y media de la tarde hasta esa localidad para trabajar intensamente las dos horas de la tarde. Según me han dicho, los chicos y chicas han quedado encantado con la actuación (lógico, por otra parte, dada ya la experiencia y el buen hacer de esas cinco mujeres).

Mi caso ha sido diferente. He estado, de tres a cuatro, con los 23 chicos y chicas de 5º de Primaria y de cuatro a cinco, con los de sexto. Llevaba una maleta nueva, comprada para estos eventos, llena de libros... He leído y he realizado propuestas de escritura que hemos llevado a la práctica. He utilizado el humor como vehículo de enganche con un grupo de chicos y chicas que eran desconocidos para mí, pero que se han portado magníficamente: escuchando las lecturas y participando de las propuestas de escritura.

En la maleta llevaba un ejemplar del libro de Dahl: “Cuentos en verso para niños perversos”. He leído un cuento en cada clase, siendo acogido con muestras evidentes de hilaridad y divertimento; a los de 5º les he leído también el libro titulado Frederick, de Leo Lionni y a los de sexto, además de un texto del “Hasta (casi) cien bichos” de Nesquens, unas adivinanzas del libro “Juego de niños” y la historia completa de “La isla” de Armin Greder (lo han elegido los chicos, de entre los cuatro libros que les he propuesto), que no es precisamente un libro amable. Con los de 5º hemos escrito, por parejas, las tablas de multiplicar, con divertidas rimas (cuatro por una es cuatro y yo he perdido un zapato; cuatro por dos son ocho, comí madalena y bizcocho...)  y luego hemos construido un poema colectivo, utilizando todos los nombres de los chicos y chicas de clase y jugando con el título de “Palabras de Caramelo”, libro de Gonzalo Moure: “Palabras de color azul, para mi amigo Raúl; palabras verde esmeralda, para Iván y para Sandra...” Con los de sexto, la primera propuesta ha sido hacer un texto colectivo, hablando de su colegio y escribiendo, preferentemente, parejas nombre/adjetivo calificativo, utilizando como modelo una columna de J.J. Millás que escribió en El Pais hace un tiempo: Colegio bonito. Maestros divertidos. Niños diversos. Persianas rotas. Alumnos obedientes... No ha resultado fácil, pero lo han ido haciendo. La segunda propuesta era un desafío alfabético, que no hemos podido acabar (pero que ya lo terminarán con su tutora), relacionado con las brujas; una actividad de imaginación, donde debían escribir frases rimadas siguiendo el orden alfabético... Todo con excesiva rapidez, debido al inevitable corsé del tiempo. Al final, hasta he firmado autógrafos y nos hemos hecho algunas fotos. Lo dicho, comportamiento exquisito de los chavales y una nueva y emotiva experiencia. A las cinco, con un dulce recuerdo y un bonito marcapáginas metálico, nos hemos vuelto a Fraga, satisfecho y satisfechas de haber conquistado amablemente a los escolares de la Villa de Mequinenza.

 

CLASE DE CIENCIAS NATURALES


Estos días pasados he estado en Fígols de Tremp, un pueblecito pequeño de la comarca leridana del Pallars Jusa (del que ya he hablado alguna otra vez en este blog). Un pueblo que me permite un contacto directo y completo con la naturaleza. En estas circunstancias, ocurre lo mismo cuando estoy unos días por Labuerda, salgo a pasear, a caminar todos los días y miro al suelo, a los árboles, a las plantas… con ojos especiales. Reconozco que es una deformación personal y profesional a la vez: busco siempre de qué manera puedo aprovechar aquello que veo o que encuentro, en el aula de clase. Es la servidumbre que pago por mi condición de maestro de escuela: fijar imágenes o recoger muestras que pueden ser objeto de explicación y de estudio con los chicos en el aula.
La naturaleza es muy generosa si ponemos atención y si sabemos leer todas las pistas que pone delante de nosotros. Hoy 30 de abril, por la tarde, en poco más de una hora he visto y recogido todo lo que sigue: unas agallas de roble, todavía colgando del árbol; las agallas, perfectamente esféricas son moldeadas por este noble árbol de manera muy especial (en nuestra infancia fueron las primeras canicas, incluso antes de saber que se llamaban canicas o pitos). En las ramas reverdecidas del albaricoquero he podido coger varias gotas grandes de resina, señal de que el árbol pasó bastante sed la pasada campaña; está solidificada y podríamos imaginar cómo en el pasado remoto quedaron algunos insectos atrapados en ella y como se transformó en ámbar (resina fósil muy codiciada como piedra ornamental y relativamente abundante en países como Alemania y el litoral del Báltico, Kaliningrado; también en Birmania…) Bajo uno de los almendros de la finca próxima encuentro varias almendras agujereadas de la campaña pasada, agujereadas por un ratón de campo que dio buena cuenta del fruto interior; recojo dos tipos de conchas de caracol, a las que la intemperie ha difuminado sus colores vivos y ha dejado con un tono blanquecino por el tiempo transcurrido desde que murió el gasterópodo del interior. Observo, fotografío y recojo muestras de diversas especies de líquenes que han crecido al amparo de la corteza del viejo olivo o al intermitente calor de las piedras de la pared semiderruida. Los líquenes son fiables indicadores de calidad medioambiental y por estos parajes la contaminación se deja sentir menos que por otros medios. En esta zona hay abundantes fósiles y encuentro turritelas, erizos, bivalvos, además de piedras nummulíticas y diversas pistas fósiles. Con la càmara de fotos puedo captar imágenes de tres nidos que se hacen visibles todavía porque las hojas primaverales de abril todavía no componen en tupido follaje, como el que tendrán estos mismos árboles en el mes de julio o agosto… Encuentro también un montoncito de excrementos esféricos de pequeño tamaño que denuncian el paso de algún conejo o alguna liebre. Y por si la naturaleza me había dado pocas pistas, encuentro una bala de fusil que lleva impresa la fecha de 1937, cerca del pistón y que trae recuerdos amargos de un sangriento conflicto, justo cuando se cumple el 70 aniversario del golpe de estado que acabó con la IIª República Española. Y quedan en reserva observaciones relacionadas con la floración de muchas especies silvestres (colores y olores); texturas de las cortezas de distintos árboles; etc.
Esta selección que he realizado constituye un cúmulo suficiente de materiales para que mañana por la mañana podamos dedicar la primera hora de clase a la extinta asignatura de las Ciencias Naturales (nombre que ha desaparecido del listado de asignaturas, integrándose y despersonalizándose en la Enseñanza Primaria, en un área más general llamada Conocimiento del Medio (o Desconocimiento del Medio, como les digo, bromeando a mis alumnos, pues si lo conociéramos no haría falta estudiarlo, probablemente). Hablaremos de estos hallazgos: los veremos, los tocaremos, los dibujaremos y “estiraremos” la información de cada muestra para aumentar el aprovechamiento, para comprender que las personas podemos aprender nuevas cosas cada día de manera insospechada, por caminos inimaginados, con materiales aparentemente intrascendentes… porque para aprender es necesario, sobre todo, tener curiosidad y ganas de hacerlo, pero también generar una motivación especial que invite a ello y acudir a las distintas fuentes informativas con cierto criterio y con destrezas adquiridas.

23 DE ABRIL: DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

 
Celebraré gustosamente la supresión de esta fecha (si es que llega a producirse semejante circunstancia), pues será el indicador perfecto de que ya no es necesario cantar y glosar las ventajas de leer, porque son muchísimas las personas que lo hacen habitualmente. Mientras llega ese anhelado día, ahí van una selección de textos que hablan de “libros, lecturas y otras aventuras” (tal como se titula la contraportada de Bibliotelandia).
  El primer texto es un fragmento de una columna que Juan José Millás publicó el 26 de junio del 98 en el diario El Pais, con el título de “Altos hornos”:
 
“El libro es uno de los objetos más raros inventados por el hombre, ya que no reproduce ninguna parte de su anatomía. Las grúas, los automóviles, los cajeros automáticos, las licuadoras, los armarios, están hechos a imagen y semejanza nuestra o de una parte de nosotros. Pero el libro parece un artefacto traído de otro mundo...
Sin embargo, es un generador de realidad que funciona las 24 horas al día siete días a la semana, como los altos hornos. En este mismo instante hay miles, quizás millones de personas, leyendo un libro, del que copiarán un comportamiento sentimental, una receta de cocina, una idea política, un mueble para el cuarto de estar, un método para superar la timidez o una expresión de lástima para acudir al tanatorio. A diferencia de las grandes industrias, sin embargo, puede actuar indistintamente en la habitación de un hotel o en la sala de una biblioteca pública; en un vagón de metro o entre las sábanas de una cama sin hacer...”
 
El segundo texto es un poema de José Antonio Labordeta, publicado en su libro Diario de náufrago:
 
UN LIBRO / Guarda las más bellas notas / del sublime concierto de la vida./ Lo abres, / lo cierras/ y toda la plenitud / de un hombre solitario/ te acompaña /bajo los árboles dorados/ del otoño.
 
El tercero es mi grano de arena: un poemilla publicado en un marcapáginas que elaboró y distribuyó el Departamento de Educación y Cultura del G. de A. hace unos años:
 
HOLA, ME LLAMO LIBRO/ Tengo parientes que viven/ en un bosque muy lejano./Aunque no te lo parezca /soy la extensión de un gran árbol./Fui madera y soy papel/ y me abro entre tus manos, /y te cuento mil historias/ de lugares legendarios. /Ríos de letras se juntan/ en cada página en blanco/ y me convierto en objeto /hablador y solidario./ Si tú me lees, podrás/ comprobar lo imaginado, /imaginar lo invisible/ y ver lo más alejado; / disfrutar con lo que cuento/ y aprender con lo contado./ ¡Hola, me llamo libro/ y quiero vivir en tus manos!”.
 
Dice Alberto Manguel en “Elogio de la lectura” (El Pais – Babelia, 22 de abril de 2006):
“Para un lector, todo libro es un museo del universo y, a veces, el universo mismo. Los lectores habitamos El Cairo de Naguib Mahfouz, las islas de Conrad, el Madrid de Galdós, pero también la luna de Wells y de Verne, los universos soñados por Lovecraft y Ursula K. Le Guin, el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Hay un cuento (ya no sé quién lo escribió) en el que un hombre leyendo las aventuras de otro que se pierde en el desierto muere de hambre y de sed en su cama, rodeado de comida y de bebida. De forma algo más moderada, todo lector conoce el placer de habitar el mundo  creado por otros, de ser su explorador y su cartógrafo”.
Y se pregunta, Manguel, en otro momento del artículo: “Al fin y al cabo ¿qué son las bibliotecas sino archivos de nuestros gustos, museos de nuestros caprichos, catálogos de nuestros placeres?
 
Lo mejor, de cualquier manera, es que te pille el Día del Libro con uno de ellos entre las manos y leyendo.

14 DE ABRIL

Este año, en esa fecha, se conmemora el 75 aniversario de la Proclamación de la IIª República Española. Me gustaría dejar constancia de ello en este blog de mis amores. Para ello copiaré dos fragmentos del Manifiesto: “Memoria del futuro” que se publicó el día 2 de abril en el diario El Pais y que pudimos firmar a través de internet y hablaré brevemente de un libro que cuenta, en clave de ficción, algunas de las consecuencias que trajo esa interrupción traumática de la vía republicana. Es mi particular celebración de esa fecha histórica.

El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad, y los españoles la aprovecharon. Pese a la brevedad de su vida, la II República desarrolló en múltiples campos de la vida pública una labor ingente, que asombró al mundo y situó a nuestro país en la vanguardia social y cultural. Entre sus logros, bastaría citar la reforma agraria, el sufragio femenino, los avances en materia legislativa de toda índole, la separación efectiva de poderes, las constantes y modernísimas iniciativas destinadas a difundir la cultura hasta en las comarcas más remotas, el decidido impulso a la investigación científica o el florecimiento ejemplar no sólo de la educación, sino también e la asistencia sanitaria pública, para demostrar que aquel bello propósito generó bellísimas realidades, que habrían sido capaces de cambiar la vida de un pueblo condenado a la pobreza, la sumisión y la ignorancia por los mismos poderes –los grandes propietarios, la facción más reaccionaria del Ejército y la jerarquía de la Iglesia Católica- que se apresuraron a mutilarlo de toda esperanza. (…)
Hoy, setenta y cinco años después, los firmantes de este manifiesto no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron, y agradecer la ambición, el coraje, el talento y la entrega de una generación de españoles que creyó en nosotros al creer en el futuro de su país. Reivindicar su memoria es creer en nuestro propio futuro, que será proporcionalmente mejor, más libre, más justo, más feliz en la medida en que seamos capaces de estar a la altura de la tradición republicana que hemos heredado. Por una España verdaderamente moderna, laica, culta, igualitaria, por su definitiva normalización democrática, y por el progreso armónico del bienestar de todos sus ciudadanos, hoy setenta y cinco años después, queremos celebrar el 14 de abril de 1931, y proponer que esta fecha se celebre en lo sucesivo como un reconocimiento oficial a todos los ciudadanos españoles que lucharon activamente por la libertad, la justicia y la igualdad, valores comunes que tienen que seguir orientando la construcción democrática de la sociedad española”.

Hace unos días, leí con cierto desasosiego “Los girasoles ciegos” de Alberto Méndez, un libro que me dejó tocado. Son cuatro relatos con nexos comunes que hacen que sientas un dolor profundo al ver lo que pasó y lo que nos podríamos haber ahorrado. Pensar en la España republicana, en quienes interrumpieron su marcha con un golpe de estado y en la tragedia posterior… Pensar que este país podría haberse ahorrado tanto derramamiento de sangre, tanta barbarie, si aquel espíritu republicano no se hubiera truncado por los miserables intereses del trío de costumbre: terratenientes, Ejército e Iglesia… Pensar que las líneas básicas de mejora y progreso en todos los órdenes definidos en la época de la República, como recoge el manifiesto, hubieran desembocado en un momento actual con un país más avanzado en todos los órdenes…
Volviendo al libro: la actitud del capitán Carlos Alegría que se pasa al bando perdedor el día que va a terminar la guerra, renunciando a ganarla; un joven poeta que huye al monte con su joven novia embarazada, que la ve morir en el parto y que ve cómo va muriendo su hijo recién nacido y él mismo abandonados en la braña asturleonesa (“¡he visto muchos muertos, pero no he aprendido cómo se muere uno!”); el preso Juan Senra que decide, a pesar de que ello le acarreará la condena a muerte, dejar claro que los verdugos fueron eso, miserables verdugos y que no tienen derecho a ninguna redención y la actitud rastrera e indecente de un diácono para satisfacer su lascivia, aún a costa del derramamiento de sangre… Estas son las cuatro historias que conforman este libro que te remueve las entrañas y que si no has leído aún, deberías hacerlo. Yo sigo copiando citas y releyendo algunos párrafos, da mucho que pensar.

Jornadas sobre Lectura y Escritura de Zaragoza

  Se han celebrado a primeros de este mes de abril (días 5, 6 y 7), con un amplio programa de talleres, divulgación de experiencias y algunas conferencias y mesas redondas. El número de personas asistentes ha sido notable y eso que, como eran en tiempo lectivo, algunos maestros y maestras se han turnado en sus centros de trabajo para no dejar desatendido al alumnado. Brevemente diré que acudí para exponer mi propuesta de taller: “Escribimos libros libres”. Elegí para ello una docena de libros escritos en clase; libros colectivos en los que suelen participar todos los alumnos y alumnas y el profesorado dinamizador. Por espacio de dos horas traté de animar a las personas presentes en el aula a empezar o a continuar con ese tipo de actividad, presentando diversas propuestas de escritura, distintos formatos y una conexión necesaria con la lectura: “El mar de Rafael”, “D de dragón”, “Para estar en la luna”, “Así empezó todo”, “El libro de los nombres”, “¿Qué quieres ser de mayor?”, “Te recuerdo abuela, te recuerdo abuelo”, “Una mirada a la infancia”... son los títulos de algunos de los libros presentados. Creo necesario que estas breves, sencillas, sugerentes y, en ocasiones, muy emotivas publicaciones tengan su espacio y sean reconocidas como fruto de la imaginación y creatividad de un colectivo de personas: maestras o maestros con niñas y niños en edad escolar. Creo que las personas asistentes terminaron contentas con lo que escucharon, lo que vieron y lo que hicieron (probar un par de propuestas de escritura, pues el tiempo siempre es demasiado ajustado y no dio para más). Para mí fue especialmente grato ver caras conocidas que aguantaron pacientemente lo que quise transmitir: Carlos, Pili, Leticia, Elena, Puerto...

En aulas contiguas, Pepe López y Miguel Calvo, amigos personales y compañeros de Aula Libre desde el inicio de la década de los ochenta, desarrollaban también su propuesta de talleres. Otra muy feliz coincidencia que tres personas del citado M.R.P. fuéramos invitadas a participar en ese encuentro de manera activa.

El segundo día asistí a la presentación de una experiencia emotiva y singular, con un título muy hermoso, inspirado en un bolero muy conocido: “Si tú me dices lee, lo leo todo”. Leticia Secall es maestra y trabaja en un colegio con poco alumnos y alumnas. Todos ellos son de etnia gitana. El colegio se llama “Virgilio Nieto” y está en San Esteban de Pravia. Leticia vive y trabaja en Asturias. Su trabajo y el de sus compañeras maestras es bastante singular. Explicó distintas estrategias bibliotecarias, afectivas y culturales, para llenar de significado el tiempo escolar en el que esos niños y niñas, en su compañía, en la pequeña escuela y en la biblioteca de la misma, viven un paréntesis...; un paréntesis en su dura existencia familiar cotidiana. Leticia contó que cuentan con la ayuda de algunas amigas y amigos (maestras, escritores, libreros...): una Rosa, otra Rosa, Gonzalo, Ricardo..., entre otros. La sala más grande del espacio educativo donde se celebraban las Jornadas se llenó para escucharla. Para ella que debutaba en estas lides de hacer de “ponente” fue una sorpresa. Estuvo bien la broma inicial de que quizás la gente, al saber que era más bien delgada, asturiana y llamarse Leticia, podrían pensar... El caso es que su intervención fue despedida con sonoros aplausos y claras muestras de admiración. Leticia trajo también tres libros grandes, realizados con sus chicos a partir de la lectura de otros tantos libros de Gonzalo Moure y de Ricardo Gómez. Esos libros los tengo yo en préstamo porque quiero, cuando volvamos de las vacaciones de Semana Santa, enseñárselos a mis compañeras del Seminario de Biblioteca y LI y a mis alumnos y alumnas y a quien quiera verlos en el cole, claro.

Luego, tendría que añadir una larga lista de personas con las que me encontré o me reencontré, con las que conversé muy animadamente, en los entreactos, en las comidas, en el bar o a la hora de cenar; conversaciones que suelen convertir siempre estos encuentros en inolvidables pues multiplican y fortalecen las relaciones, algo que los seres humanos necesitamos con la misma intensidad que el comer, el dormir y el respirar, por poner algunos ejemplos.

Y aquí dejo esta breve crónica; esta crónica parcial de estas Jornadas zaragozanas, celebradas los mismos días que el I Congreso Nacional de la Lectura celebrado en Cáceres (Extremadura). ¡Unos días tanto, y otros tan poco...!

P.D.: Mientras esperaba la llegada del tren en la estación de Delicias, en Zaragoza, hice una fotografía general de la misma, seducido por su grandiosidad y fui conminado "ipso facto" a no hacer ninguna otra "porque estaba prohibido", según se me informó. ¡Como si estuviéramos en tiempos de la guerra fría, vaya! Me parece intolerable.

LA PRENSA EN EL AULA


  Es evidente que los periódicos no están escritos para los escolares, pero su uso en las aulas es muy recomendable. Con frecuencia, encontramos en ellos noticias o reportajes que hacen referencia a la ciencia, a nuevos descubrimientos, a lugares remotos, a espacios geográficos y naturales de mucho interés... (y a otras muchas cosas que hoy no vienen a cuento). La lectura de esos textos, más la visión e interpretación de las infografías, mapas, fotografías, etc. que los acompañan son elementos que ayudan al maestro o la maestra a presentar determinados temas y a facilitar su comprensión. De la edición impresa del periódico El Pais, comento estas cuatro noticias:
 
Sin ir más lejos, el pasado 16 de marzo, un titular decía: “Hallado un fósil de dinosaurio de hace 151 millones de años”; era una noticia breve, con fotografía del fósil y que nos sugería que los conocimientos y las explicaciones que los científicos tienen o dan sobre determinados tiempos geológicos están siempre a merced de nuevos descubrimientos que las certifiquen o las modifiquen; una idea que, creo, es importante no perder de vista. Nos permitió, además, hacer un listado del vocabulario temático que contenía el pequeño artículo.
 
  El día 27 de marzo, el periódico nos llevaba hasta el Ártico, con un titular explícito que decía: “Canadá comienza la caza de 335.000 focas en el Ártico para vender la piel”. Un mapa nos situaba cerca de la Tierra de Baffin, Groenlandia y la Península de Labrador. El artículo planteaba las posiciones encontradas entre el Gobierno canadiense y los grupos ecologistas opositores. La fotografía que ilustraba un artículo de más de ¾ de página era muy elocuente. El contenido de la noticia nos permitió charlar sobre posición geográfica, argumentos a favor y en contra de autorizar estas cazas, países receptores de las pieles, métodos de caza, negocio, superpoblación...
 
El mismo día, en otra página, nos sorprendía otra noticia que decía: “Una escuela en el fin del mundo. Siete escolares de 6 a 14 años estudian en un colegio en la Antártida, rodeado de hielos”. Titular muy atractivo para los chicos. Además, habíamos visto una pequeña exposición en el pasillo contiguo al aula de clase de fotografías de diversas escuelas del mundo, que nos dejó pensativos y nadie imaginó que en la Antártida (en realidad en la isla Rey Jorge) pudiese haber escuela también (ni allí te libras de ella, pensarán algunos). Son chicos y chicas nacidos en diferentes lugares de Chile que se trasladan allí con sus familias (normalmente, miembros de las fuerzas aéreas chilenas de la base militar cercana). Nicolás, uno de los alumnos dice: “Visitamos glaciares, pingüineras, y caminamos mucho. A veces vamos en avioneta a visitar otras bases como la rusa o la china. O nos movemos en vehículos adaptados para la nieve”. Viven en un lugar sin contaminación y donde el hombre no ha actuado todavía; ¡un privilegio!, realmente. Internet es la herramienta educativa más utilizada en aquel lugar y en aquellas condiciones.
 
El día 29 de marzo, haciendo bueno lo que imaginó Julio Verne en “El viaje al centro de la Tierra”, leemos este titular: “Viaje al corazón del volcán. Islandia perfora hasta los 5000 metros un volcán activo para usar la energía del magma”. Nos enteramos de que la UNESCO, en colaboración con diez países desarrolla en Islandia un proyecto pionero de obtención de energía limpia. El objetivo es alcanzar los 5.000 metros de profundidad y aprovechar el enorme calor que desprende el magma terrestre. El agua a esa profundidad alcanza una temperatura de 500 grados centígrados. Como la presión es muy alta, el agua se mantiene en un estado entre líquido y gaseoso, conocido como supercrítico. Una cuidada infografía nos ilustra sobre el proyecto y sobre el proceso desarrollado hasta ahora.
 

Es evidente que conviene acercarse a la prensa para no perder de vista que el mundo cambia y que es necesario hablar de lo que va pasando y trabajar con contextos actuales. Yo lo hago con frecuencia y los chicos lo agradecen porque trabajan con otros materiales.

21 y 22 de marzo:Día Mundial de la Poesía; Día Forestal Mundial y Día Internacional del Agua

  A veces se acumulan las celebraciones de manera cruel, se amontonan las reflexiones de manera que resulta difícil atender a esas celebraciones de manera sosegada. La poesía, por cierto, requiere cierto sosiego, pero los problemas con los bosques y con el agua lo que crean es un profundo desasosiego, viendo cómo se gestionan.  Hoy les decía a los chicos, hablando del agua, que preguntasen en sus casas: a los padres y, sobre todo a los abuelos sobre el agua. Que se enterasen, de primera mano, que hubo un tiempo en el que las fuentes manaban, los ríos eran lugares de abastecimiento directo de agua (para beber y cocinar) o lugares de uso instantáneo de la misma (lavar, bañarse, beber...), los barrancos, lugares de juego y descubrimiento (observábamos la magia de los zapateros que caminaban por encima del agua sin hundirse, o mareábamos a los renacuajos que colonizaban las pequeñas balsas) y en casa no se habían instalado ni grifos ni cuartos de aseo, ni duchas, ni nada por el estilo. Hoy sigue habiendo millones de personas con accesos dificultosos al agua diaria, que beben agua que en nuestro paraísos occidental nunca consumiríamos (salvo que llegáramos a situaciones límite). “Poca gente se lava las manos. La ropa, cada tres meses, como mucho”. Lo anterior es un titular sacado del reportaje: EL MILAGRO DEL AGUA, aparecido en el número 1.538 de El Pais Semanal (19-3-06). El comienzo del reportaje es estremecedor: “En Etiopía, bañada por el Nilo, el 62% de la población no tiene acceso al agua. Millones de mujeres emplean cinco horas al día en ir a por ella, aunque sea insalubre y peligrosa”. (...)

De los bosques podríamos decir otro tanto. La deforestación salvaje, ilegal, en muchas ocasiones, abastece un mercado también ilegal de maderas exóticas. El primer mundo pide y pide más materias primas y, el llamado tercer mundo, agota esos recursos en un esfuerzo vano por salvarse. Se tala o se quema la selva con fines agrícolas, a pesar de que ese suelo se sabe que no es fértil y que la poca tierra que lo forma desaparecerá dejando paso al desierto; se expulsa a colectivos humanos indígenas de su suelo para aprovechar los recursos forestales o para explotar los recursos mineros... Tanto en la gestión del agua como en la del bosque se ven múltiples actuaciones totalmente negativas, que van en contra de la sostenibilidad, de que en este planeta tengan futuro quienes todavía no han nacido.

El Día Mundial de la Poesía parece que tiene una cara más amable; tomamos un libro de poesía y leemos:

Esto dice D. Antonio Machado, relacionado con el agua, precisamente:

En Garciez hay más sed que agua; en Jimena, más agua que sed.

...

 

Buena es el agua y la sed;

buena es la sombra y el sol;

la miel de flor de romero,

la miel de campo sin flor.

...

A la vera del camino

hay una fuente de piedra,

y un cantarillo de barro

-glu, glu- que nadie se lleva.

...

Adivina adivinanza,

qué quieren decir la fuente,

el cantarillo y el agua.

Desde la Biblioteca escolar del colegio llevamos un tiempo que estamos en la luna, por eso, recordamos con Lorca:

 

  La luna vino a la fragua

con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la está mirando.

En el aire conmovido

mueve la luna sus brazos

y enseña, lúbrica y pura,

sus senos de duro estaño. (...)

Y finalizo esta breve excursión, prisionero de la poesía, con ésta de Alberti:

  Carcelera, toma la llave,

que salga el preso a la calle.

que vean sus ojos los campos

y, tras los campos, los mares,

el sol, la luna y el aire.

Que vea a su dulce a miga,

delgada y descolorida,

sin voz, de tanto llamarle.

Que salga el preso a la calle.

  No lo olvides: Cada día, una ración de poesía 

P.D.: El comunicado hecho público hoy por ETA habla de un alto el fuego. Hay un anhelo de solución tan deseado, que estas palabras, aún viniendo de los terroristas, tienen el sabor de la esperanza.

 

RIMAS Y POEMAS

Esta es una muestra de algunas de las poesías que han escrito niños y niñas de 5º A del CEIP Miguel Servet de Fraga, de manera espontánea. Hay quien ha elegido la rima más sonora; otros utilizan otra un poco más forzada y hay quien se lo guisa sin necesidad de la misma. En algunas composiciones hay un toque humorístico que se agradece, pero también tenemos ejemplos de poemas sentidos, de palabras dichas con melancolía; de palabras amorosas hacia las personas queridas... La poesía puede hacernos reír, puede hacernos llorar, puede hacernos pensar, puede hacernos hablar... La poesía es bonita leída en voz alta o recitada; la poesía es bonito aprenderla de memoria. En nuestra clase empezamos el día recitando una contraseña poética o literaria: unos versos de un poeta, que sirven para franquear la puerta del aula y para estimular la sensibilidad...


 

Había una vez un cocodrilo

que vivía en el río Nilo.
Jugaba con los peces
y le encantaban las nueces.
Se llamaba José
y el Heraldo le gustaba leer.
Vivía del cuento
y observaba los barcos desde el puerto.
Esta es la historia de un cocodrilo,
que vivía en el río Nilo.

Elena

Marujito

era mi pajarito.
Era tan bonito,
que tocaba el pito.
Trajo la pata rota mi canario
y lo llevé al veterinario.
Como no podía jugar
le enseñé el abcedario
Y a los cinco días
buscaba palabras en el diccionario.
Un día ya no cantó
y al día siguiente se murió.

Silvia

 
 
Mis noches se las dedico a él.
Es mi único pensamiento.
Su mirada brillante,
sus cabellos sedosos,
sus manos suaves.
Nunca lo olvidaré
porque sé que,
cuando suene el viento,
susurrará su nombre.

Andrea

   
El mar, ¡qué bonito es el mar!
Con sus olas va cantando
una canción singular.
 
El mar, ¡qué bonito es el mar!
Con sus olas va bajando
y en la costa rompen a llorar.
 
El mar, ¡qué bonito es el mar!
A mí me gusta mucho
y en verano me voy a nadar.

Tiffany

  

Rolo el ratón

come  queso rocafort.
Su amiga la hormiga,
trabaja en Velilla.
Su amiga tigresa
de Francia es marquesa.
Su amiga avestruz
compite en Asiut.
Y el oso hormiguero
es cantante rapero.
Y toda esta banda
Se van con un oso panda.

Santiago

  
Amapola, amapola
¿por qué no te quedas?
Amapola, amapola,
¿por qué te vas?
Si ya llega la primavera,
¿no estás bien donde estás?
Por favor, no te vayas,
sin ti no soy nada.
¡Ay, amapola, amapola!,
sin ti no soy nada.

Yaiza

  

Mi abuela

no es cualquiera.
Me cuenta cuentos
y leyendas.
Sabe razonar
y me enseñó a dibujar.
La beso con el alma
y cuando lo necesito, me calma.
La quiero
y me quiere.
Nos amamos
como duendes.

Kamile