ACTUACIÓN EN MEQUINENZA
Estas madres cuentacuentos del colegio empiezan a tener ya prestigio y empiezan a salirles actuaciones por la comarca. Lo cierto es que hacen un trabajo admirable. Yo no me canso de decírselo. Dedican un montón de horas de su tiempo personal a la lectura, la selección y la preparación de los cuentos que luego interpretarán ante los alumnos y alumnas, niños y niñas del colegio. Se preocupan de buscar nuevas técnicas narrativas, por lo que tienen ya un repertorio de largo recorrido y encima, en mi opinión, se lo pasan muy bien (que es lo mejor que te puede pasar en estos casos, que hagas algo y que además, disfrutes con ello). Total, que hoy, 3 de mayo, las habían invitado en el Colegio Público María Quintana de Mequinenza para que, en dos sesiones de tarde, les contasen unos cuentos a los chicos y chicas mequinenzanos y, de paso, me habían enredado a mí para que bajara también y me ocupara de los mayores. Mari Carmen Díaz, Fina Escandil, Rosa Godia, Nati Ibarz y Rosa López, acompañadas por un servidor, hemos bajado a las dos y media de la tarde hasta esa localidad para trabajar intensamente las dos horas de la tarde. Según me han dicho, los chicos y chicas han quedado encantado con la actuación (lógico, por otra parte, dada ya la experiencia y el buen hacer de esas cinco mujeres). En la maleta llevaba un ejemplar del libro de Dahl: “Cuentos en verso para niños perversos”. He leído un cuento en cada clase, siendo acogido con muestras evidentes de hilaridad y divertimento; a los de 5º les he leído también el libro titulado Frederick, de Leo Lionni y a los de sexto, además de un texto del “Hasta (casi) cien bichos” de Nesquens, unas adivinanzas del libro “Juego de niños” y la historia completa de “La isla” de Armin Greder (lo han elegido los chicos, de entre los cuatro libros que les he propuesto), que no es precisamente un libro amable. Con los de 5º hemos escrito, por parejas, las tablas de multiplicar, con divertidas rimas (cuatro por una es cuatro y yo he perdido un zapato; cuatro por dos son ocho, comí madalena y bizcocho...) y luego hemos construido un poema colectivo, utilizando todos los nombres de los chicos y chicas de clase y jugando con el título de “Palabras de Caramelo”, libro de Gonzalo Moure: “Palabras de color azul, para mi amigo Raúl; palabras verde esmeralda, para Iván y para Sandra...” Con los de sexto, la primera propuesta ha sido hacer un texto colectivo, hablando de su colegio y escribiendo, preferentemente, parejas nombre/adjetivo calificativo, utilizando como modelo una columna de J.J. Millás que escribió en El Pais hace un tiempo: Colegio bonito. Maestros divertidos. Niños diversos. Persianas rotas. Alumnos obedientes... No ha resultado fácil, pero lo han ido haciendo. La segunda propuesta era un desafío alfabético, que no hemos podido acabar (pero que ya lo terminarán con su tutora), relacionado con las brujas; una actividad de imaginación, donde debían escribir frases rimadas siguiendo el orden alfabético... Todo con excesiva rapidez, debido al inevitable corsé del tiempo. Al final, hasta he firmado autógrafos y nos hemos hecho algunas fotos. Lo dicho, comportamiento exquisito de los chavales y una nueva y emotiva experiencia. A las cinco, con un dulce recuerdo y un bonito marcapáginas metálico, nos hemos vuelto a Fraga, satisfecho y satisfechas de haber conquistado amablemente a los escolares de la Villa de Mequinenza.