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INTERCAMBIOS ESCOLARES


Practicamos las relaciones de intercambio con otros centros escolares, desde hace años. En unos casos son relaciones esporádicas, de intercambio de materiales, de publicaciones, etc. y en otros, de manera más regular, escribiéndonos cartas manuscritas o correos electrónicos. Este curso, concretamente, mantenemos correspondencia escolar con los chicos y chicas de 5º de Primaria de Torres de Segre (Lleida) y con su tutor Sebastián Gertrúdix. Cada niño y cada niña tiene asignado un corresponsal. Nos escribimos cartas y nos hacemos regalitos, en forma de dibujos y manualidades, fundamentalmente. Es probable que antes de terminar el curso, y debido a la pequeña distancia que separa nuestras localidades, podamos pasar un día juntos, bien en Fraga, bien en Torres, para que chicos y chicas se conozcan. Si, por alguna razón, no pudiéramos o no nos viniera bien hacer esa jornada de encuentro este curso, la pospondríamos para el que viene, sin más problema.

Tenemos amigos y amigas en Asturias, en el Colegio Público Virgilio Nieto de San Esteban de Pravia. Allí trabaja Leticia Secall, una maestra especial (y no es una rima fácil) que nos prestó tres hermosos libros colectivos , realizados con el alumnado de su centro, después de la lectura de otros libros de Gonzalo Moure y de Ricardo Gómez. Yo se los he enseñado a los alumnos y alumnas de mi clase y, como el primero que vimos, fue el de “Palabras de caramelo”, preparé unas rimas con los nombres de los niños y niñas del colegio asturiano. Posteriormente, los niños y niñas de la clase fueron ilustrando cada ejemplar y tras la plastificación conveniente, les enviamos 15 marcapáginas con mucho color y mucha emoción. Éstas eran las rimas:

Palabras de CARAMELO, para un DIEGO y otro DIEGO.
Palabras de REGALIZ, para SINDI y NOEMÍ.
Palabras de AGUA, para MARTA y para ALBA.
Palabras de SEDA, para DULCI y para SHEILA.
Palabras de CAFÉ, para ÁLEX y JOSUÉ.
Palabras de CIELO AZUL, para CLAUDIA y para SAÚL.
Palabras de TESTIMONIO, para AITOR y JUAN ANTONIO.
Y unas palabras AMIGAS, mando yo para LETICIA.

Una vez que recibieron nuestro regalo en San Esteban de Pravia, Leticia y sus chicos se pusieron a la faena y nos hicieron llegar otras rimas similares, con nuestros nombres, en un montaje fotográfico muy expresivo, en el que los niños y niñas asturianos y la maestra estaban fotografiados individualmente, pronunciando de dos en dos cada una de las rimas que siguen:


Palabras de PERLA, para ANDREA y para NOELIA.
Palabras de PLATA, para TIFFANY y para MAIKA.
Palabras con MELENA, para GUILLEM y para ELENA.
Palabras de PICA-PICA, para SERGIO y para ROBERTICA.
Palabras de BRISA, para ÁLEX y para SILVIA.
Palabras DE PAN, para YAIZA y para IVÁN.
Palabras de MAGO, para KAMILE, PAULA y SANTIAGO.
Palabras de LUZ, para YOUNES y para JESÚS.
Palabras de TAL Y CUAL, para GIANLUCA y para PASCUAL.
Palabras de MANO EN MANO, parea nuestro amigo MARIANO

Unos días más tarde, con los mismos textos, nos enviaron unas pulseras individuales y ahora estamos un poco pensativos, porque tendremos que corresponder a este segundo regalo... A ver qué se nos ocurre.

También leímos hace unos días unas cartas escritas por niñas y niños del Colegio Doris María Morales Tijerino de Managua (Nicaragua); centro escolar con el que nuestro colegio mantiene desde hace un tiempo, relaciones de hermanamiento. Esas cartas las trajo una maestra de nuestro colegio que estuvo el curso pasado en ese país. Una vez leídas y comentadas, les hemos escrito nosotros y nosotras y les hemos hecho unos dibujos. Les enviamos también los libritos que hemos inventado este curso: el de los nombres y el que dedicamos a las abuelas y los abuelos; y también les mandamos algunas fotos de la clase, recortes de prensa que hablan del colegio, los comentarios que realizó la prensa al librito “N de Nicaragua”, publicado el pasado curso...
Estas relaciones permiten conocer a otros niños y niñas, que viven y estudian en otros lugares, y resulta una actividad emocionante por las sorpresas que nos depara.

EL AGUA Y LOS RÍOS (I)

 Aquí sentado, en la mesa en la que escribo, estoy pensando que esta mañana habrán bajado por el río Cinca las NABATAS: rudimentarias almadías construidas con maderos atados con fibras vegetales, conducidas por valerosos NABATEROS. El viaje se habrá iniciado en Laspuña y habrá concluido, tras pasar por Escalona y Labuerda, en la cola del pantano de Mediano, en L´Aínsa. La Asociación de Nabateros de Sobrarbe recrea desde hace años esa práctica antigua de transporte de madera que ocupaba a algunas personas de la citada comarca, cuando las comunicaciones se soñaban porque las que había, sobre todo, incomunicaban más que otra cosa. Seguro que varios miles de personas se habrán acercado hasta algún punto del recorrido para presenciar en vivo una modalidad de trabajo que, como todo el mundo sabe, no fue exclusiva de nuestra comarca: hubo almadieros navarros y “raiers” catalanes que desemboscaron la madera de los montes de la zona pirenaica, por sus ríos. Y hubo “nabateros” y “nabatas” en Finlandia, en Suecia, en Suiza, en Canadá, en Australia…, por poner sólo unos ejemplos. Los ríos fueron las primeras autopistas por las que circularon los seres humanos a lo largo de la historia.Y, hablando de ríos, leo hoy en el periódico un reportaje a tres páginas titulado “La mayor obra del mundo. El lamento de las Tres Gargantas”. El subtítulo también es explícito: “La gigantesca presa china obliga a buscar un nuevo alojamiento a más de un millón de personas”. Dice el periódico que la Presa de las Tres Gargantas es la obra civil más grande de la historia reciente. La pared que sirve de presa tiene una longitud de2.309 metros y una altura de más de 180 metros. El río Yangtsé es quien alberga esta construcción que define un embalse de 600 kilómetros de largo (desde la presa hasta la cola del embalse). Pensemos que el realojamiento de personas es también elevado: más de un millón de personas o casi dos millones, según las fuentes (es como si nos tuvieran que llevar a otro lugar a todos los habitantes de Aragón). Más de un millar de sitios arqueológicos quedarán sepultados también, cuando el nivel de las aguas suba definitivamente: sólo unos pocos han sido trasladados a lugares seguros (hace años, otra presa en Egipto, la de Abu-Simbel, movilizó esfuerzos internacionales para salvar algunos templos de aquella civilización). La noticia está en la prensa y no quiero dar más datos, innecesario por otra parte para entender las dimensiones de la obra y para imaginar también que detrás del “interés común” y del “progreso” y de la “modernidad” y del “tren del futuro” y de otros argumentos que, seguro también habrán utilizado las autoridades chinas, está la tragedia personal de cientos de miles de seres humanos que han sido arrancados de sus tierras y llevados a otros lugares desconocidos, arrasando con cultura, tradiciones, recuerdos, proyectos de futuro… (¿cómo cuantifican eso las autoridades?). Los ríos que fueron hermosas arterias de agua que comunicaban las montañas con el llano, que daban vida a las orillas y de cuyas aguas nos hemos servido, siguen siendo maltratados en aras de un desarrollo que, en ocasiones, se confunde con un enorme beneficio para unos pocos. Aquí durante los años de la dictadura, el “interés general” fue, en realidad, el “interés del general” y unos cuantos amigos y en China, qué les voy a contar. Cuando pienso en lo que hicieron en Mequinenza, en Mediano o en Jánovas (por poner unos poquitos ejemplos), ¿por qué voy a suponer que en China van a tener más conocimiento y van a tratar mejor a la naturaleza y a las personas?Esta semana que empieza mañana, viajaremos con el alumnado de 5º –si todo va bien- al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Veremos, a lo largo del viaje, varios tramos del río Cinca; luego el río Ara y el Arazas: muchas zonas de ríos vírgenes que da gusto verlos. Toquemos madera para ningún político ni personajillo iluminado proponga en el futuro obras que impidan disfrutar de esos regalos de la naturaleza. Ya hablaremos del viaje… 

LA LUNA TIENE UN SECRETO

 (Este texto resume, de manera apresurada, las actuaciones llevadas a cabo, desde la biblioteca escolar, con el tema de la luna como excusa)

 A pesar de que en 1969 dos astronautas pisaron su superficie, a bordo del Apolo XI, la luna ha fascinado y sigue fascinando desde siempre al género humano: pintores, músicos, poetas, agricultores, enamorados, astrónomos, científicos en general… la han mirado y estudiado; le han cantado y le han escrito poemas; han observado sus fases para realizar diversas actividades… (No en vano hay quien “quisiera ser tan alta como la luna”; hay quien frecuentemente “está en la luna de Valencia”; hay quien nació y vive en “Luna” –provincia de Zaragoza-; hay quien, por pedir, “pide la luna”; se sabe, porque así se canta, que “hubo un toro enamorado de la luna” y que “cuando salga la luna, cuando salga voy a verte, no te quiero ver a oscuras, ni sin luz para quererte”…) Por tanto, algún secreto tendrá esa fascinación que produce cada noche cando la vemos colgada en el cielo, redonda como un queso e iluminada como un extraño sol nocturno… Desconocemos si, a estas alturas, los niños y niñas de nuestro colegio han descifrado ya ese viejo secreto que rodea a la luna... Desde la Biblioteca Escolar hemos puesto todos los medios a nuestro alcance para lograrlo. Durante los meses de marzo y abril se mantuvo una exposición en la citada instalación con más de sesenta libros relacionados con la luna. Los niños y niñas de todas las clases pudieron leerlos y mirarlos cada vez que acudían con su tutora a la biblioteca, en la hora semanal que tiene asignada cada clase. Escucharon, leídas en voz alta, algunas poesías que formaban parte del librito que confeccionamos desde el Seminario de BLI y entregamos a todas las clases (y que se titulaba, precisamente “La luna tiene un secreto…”); palabras de Antonio Machado, de Mª Elena Walsh, de Rafael Alberti, de Federico García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Antonio Gómez Yebra, Mª Cristina Ramos…  Y, por fin, se pusieron manos a la obra llevando a la práctica algunas propuestas de trabajo plástico y literario. Los peques de Ed. Infantil recortaban y decoraban lunas que luego se pegaban a un palito y acababan en maceteros colocados en diferentes ventanas del colegio formando un paisaje primaveral de lunas renacidas. Las niñas y niños del Primer Ciclo decoraban una luna en cuarto menguante y escribían un poema o alguna frase significativa; trabajos que ocupan tres expositores acristalados y que se ofrecen a las miradas admiradas de quienes se acercan hasta la planta baja del edificio A del colegio. Y el resto hasta sexto se ocuparon de decorar hojas de colores de tamaño grande para formar libros colectivos por clases; libros encuadernados que se han colocado en la biblioteca para poder leerlos y mirarlos. Libros con diversas propuestas creativas: títulos, poemas, cuentos, acrósticos, frases con iniciales únicas, caligramas, etc.   Hemos contado con la generosa aportación de dos grupos de madres; unas que trabajaron durante un tiempo para poder ornamentar convenientemente la biblioteca, con paisajes lunares, paisajes y siluetas de animales nocturnos y otros detalles que iban en consonancia con el tema que estábamos trabajando y un segundo grupo se ocupó de preparar la escenificación de algunos cuentos. Partiendo de libros de la exposición nombrada, dibujaron las escenas de los cuentos en grandes cartones o construyeron un teatrillo para una escenificación colectiva. Todos esos preparativos culminaron en la última semana del mes de abril, con la asistencia de todo el alumnado del centro  a las sesiones de cuentacuentos, tras la que era obsequiados con un marcapáginas en color que contenía una guía de lectura de quince libros que incluían en su título la palabra “luna”. Contaron cuentos como: “¿Quién ilumina la noche?”, “Comenoches”,  “El tesoro de la luna”, “La hija del sol y de la luna”, “¿A qué sabe la luna?”... Durante el mes de mayo, los ecos de estas actuaciones de fomento de la lectura y de dinamización cultural del colegio, continuarán activos con las exposiciones de los trabajos antes comentados. Y al finalizar lo anterior, confiamos en que no se haya desvelado del todo el secreto que envuelve a la luna; bastará con que nos hayamos aproximado un poco a las razones de esa fascinación y que la mantengamos viva cada noche, cuando la miramos desde nuestra ventana, desde una plaza o desde un descampado, siempre con los ojos de la imaginación y del ensueño. 

ACTUACIÓN EN MEQUINENZA

Estas madres cuentacuentos del colegio empiezan a tener ya prestigio y empiezan a salirles actuaciones por la comarca. Lo cierto es que hacen un trabajo admirable. Yo no me canso de decírselo. Dedican un montón de horas de su tiempo personal a la lectura, la selección y la preparación de los cuentos que luego interpretarán ante los alumnos y alumnas, niños y niñas del colegio. Se preocupan de buscar nuevas técnicas narrativas, por lo que tienen ya un repertorio de largo recorrido y encima, en mi opinión, se lo pasan muy bien (que es lo mejor que te puede pasar en estos casos, que hagas algo y que además, disfrutes con ello).

Total, que hoy, 3 de mayo, las habían invitado en el Colegio Público María Quintana de Mequinenza para que, en dos sesiones de tarde, les contasen unos cuentos a los chicos y chicas mequinenzanos y, de paso, me habían enredado a mí para que bajara también y me ocupara de los mayores. Mari Carmen Díaz, Fina Escandil, Rosa Godia, Nati Ibarz y Rosa López, acompañadas por un servidor, hemos bajado a las dos y media de la tarde hasta esa localidad para trabajar intensamente las dos horas de la tarde. Según me han dicho, los chicos y chicas han quedado encantado con la actuación (lógico, por otra parte, dada ya la experiencia y el buen hacer de esas cinco mujeres).

Mi caso ha sido diferente. He estado, de tres a cuatro, con los 23 chicos y chicas de 5º de Primaria y de cuatro a cinco, con los de sexto. Llevaba una maleta nueva, comprada para estos eventos, llena de libros... He leído y he realizado propuestas de escritura que hemos llevado a la práctica. He utilizado el humor como vehículo de enganche con un grupo de chicos y chicas que eran desconocidos para mí, pero que se han portado magníficamente: escuchando las lecturas y participando de las propuestas de escritura.

En la maleta llevaba un ejemplar del libro de Dahl: “Cuentos en verso para niños perversos”. He leído un cuento en cada clase, siendo acogido con muestras evidentes de hilaridad y divertimento; a los de 5º les he leído también el libro titulado Frederick, de Leo Lionni y a los de sexto, además de un texto del “Hasta (casi) cien bichos” de Nesquens, unas adivinanzas del libro “Juego de niños” y la historia completa de “La isla” de Armin Greder (lo han elegido los chicos, de entre los cuatro libros que les he propuesto), que no es precisamente un libro amable. Con los de 5º hemos escrito, por parejas, las tablas de multiplicar, con divertidas rimas (cuatro por una es cuatro y yo he perdido un zapato; cuatro por dos son ocho, comí madalena y bizcocho...)  y luego hemos construido un poema colectivo, utilizando todos los nombres de los chicos y chicas de clase y jugando con el título de “Palabras de Caramelo”, libro de Gonzalo Moure: “Palabras de color azul, para mi amigo Raúl; palabras verde esmeralda, para Iván y para Sandra...” Con los de sexto, la primera propuesta ha sido hacer un texto colectivo, hablando de su colegio y escribiendo, preferentemente, parejas nombre/adjetivo calificativo, utilizando como modelo una columna de J.J. Millás que escribió en El Pais hace un tiempo: Colegio bonito. Maestros divertidos. Niños diversos. Persianas rotas. Alumnos obedientes... No ha resultado fácil, pero lo han ido haciendo. La segunda propuesta era un desafío alfabético, que no hemos podido acabar (pero que ya lo terminarán con su tutora), relacionado con las brujas; una actividad de imaginación, donde debían escribir frases rimadas siguiendo el orden alfabético... Todo con excesiva rapidez, debido al inevitable corsé del tiempo. Al final, hasta he firmado autógrafos y nos hemos hecho algunas fotos. Lo dicho, comportamiento exquisito de los chavales y una nueva y emotiva experiencia. A las cinco, con un dulce recuerdo y un bonito marcapáginas metálico, nos hemos vuelto a Fraga, satisfecho y satisfechas de haber conquistado amablemente a los escolares de la Villa de Mequinenza.

 

CLASE DE CIENCIAS NATURALES


Estos días pasados he estado en Fígols de Tremp, un pueblecito pequeño de la comarca leridana del Pallars Jusa (del que ya he hablado alguna otra vez en este blog). Un pueblo que me permite un contacto directo y completo con la naturaleza. En estas circunstancias, ocurre lo mismo cuando estoy unos días por Labuerda, salgo a pasear, a caminar todos los días y miro al suelo, a los árboles, a las plantas… con ojos especiales. Reconozco que es una deformación personal y profesional a la vez: busco siempre de qué manera puedo aprovechar aquello que veo o que encuentro, en el aula de clase. Es la servidumbre que pago por mi condición de maestro de escuela: fijar imágenes o recoger muestras que pueden ser objeto de explicación y de estudio con los chicos en el aula.
La naturaleza es muy generosa si ponemos atención y si sabemos leer todas las pistas que pone delante de nosotros. Hoy 30 de abril, por la tarde, en poco más de una hora he visto y recogido todo lo que sigue: unas agallas de roble, todavía colgando del árbol; las agallas, perfectamente esféricas son moldeadas por este noble árbol de manera muy especial (en nuestra infancia fueron las primeras canicas, incluso antes de saber que se llamaban canicas o pitos). En las ramas reverdecidas del albaricoquero he podido coger varias gotas grandes de resina, señal de que el árbol pasó bastante sed la pasada campaña; está solidificada y podríamos imaginar cómo en el pasado remoto quedaron algunos insectos atrapados en ella y como se transformó en ámbar (resina fósil muy codiciada como piedra ornamental y relativamente abundante en países como Alemania y el litoral del Báltico, Kaliningrado; también en Birmania…) Bajo uno de los almendros de la finca próxima encuentro varias almendras agujereadas de la campaña pasada, agujereadas por un ratón de campo que dio buena cuenta del fruto interior; recojo dos tipos de conchas de caracol, a las que la intemperie ha difuminado sus colores vivos y ha dejado con un tono blanquecino por el tiempo transcurrido desde que murió el gasterópodo del interior. Observo, fotografío y recojo muestras de diversas especies de líquenes que han crecido al amparo de la corteza del viejo olivo o al intermitente calor de las piedras de la pared semiderruida. Los líquenes son fiables indicadores de calidad medioambiental y por estos parajes la contaminación se deja sentir menos que por otros medios. En esta zona hay abundantes fósiles y encuentro turritelas, erizos, bivalvos, además de piedras nummulíticas y diversas pistas fósiles. Con la càmara de fotos puedo captar imágenes de tres nidos que se hacen visibles todavía porque las hojas primaverales de abril todavía no componen en tupido follaje, como el que tendrán estos mismos árboles en el mes de julio o agosto… Encuentro también un montoncito de excrementos esféricos de pequeño tamaño que denuncian el paso de algún conejo o alguna liebre. Y por si la naturaleza me había dado pocas pistas, encuentro una bala de fusil que lleva impresa la fecha de 1937, cerca del pistón y que trae recuerdos amargos de un sangriento conflicto, justo cuando se cumple el 70 aniversario del golpe de estado que acabó con la IIª República Española. Y quedan en reserva observaciones relacionadas con la floración de muchas especies silvestres (colores y olores); texturas de las cortezas de distintos árboles; etc.
Esta selección que he realizado constituye un cúmulo suficiente de materiales para que mañana por la mañana podamos dedicar la primera hora de clase a la extinta asignatura de las Ciencias Naturales (nombre que ha desaparecido del listado de asignaturas, integrándose y despersonalizándose en la Enseñanza Primaria, en un área más general llamada Conocimiento del Medio (o Desconocimiento del Medio, como les digo, bromeando a mis alumnos, pues si lo conociéramos no haría falta estudiarlo, probablemente). Hablaremos de estos hallazgos: los veremos, los tocaremos, los dibujaremos y “estiraremos” la información de cada muestra para aumentar el aprovechamiento, para comprender que las personas podemos aprender nuevas cosas cada día de manera insospechada, por caminos inimaginados, con materiales aparentemente intrascendentes… porque para aprender es necesario, sobre todo, tener curiosidad y ganas de hacerlo, pero también generar una motivación especial que invite a ello y acudir a las distintas fuentes informativas con cierto criterio y con destrezas adquiridas.

23 DE ABRIL: DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

 
Celebraré gustosamente la supresión de esta fecha (si es que llega a producirse semejante circunstancia), pues será el indicador perfecto de que ya no es necesario cantar y glosar las ventajas de leer, porque son muchísimas las personas que lo hacen habitualmente. Mientras llega ese anhelado día, ahí van una selección de textos que hablan de “libros, lecturas y otras aventuras” (tal como se titula la contraportada de Bibliotelandia).
  El primer texto es un fragmento de una columna que Juan José Millás publicó el 26 de junio del 98 en el diario El Pais, con el título de “Altos hornos”:
 
“El libro es uno de los objetos más raros inventados por el hombre, ya que no reproduce ninguna parte de su anatomía. Las grúas, los automóviles, los cajeros automáticos, las licuadoras, los armarios, están hechos a imagen y semejanza nuestra o de una parte de nosotros. Pero el libro parece un artefacto traído de otro mundo...
Sin embargo, es un generador de realidad que funciona las 24 horas al día siete días a la semana, como los altos hornos. En este mismo instante hay miles, quizás millones de personas, leyendo un libro, del que copiarán un comportamiento sentimental, una receta de cocina, una idea política, un mueble para el cuarto de estar, un método para superar la timidez o una expresión de lástima para acudir al tanatorio. A diferencia de las grandes industrias, sin embargo, puede actuar indistintamente en la habitación de un hotel o en la sala de una biblioteca pública; en un vagón de metro o entre las sábanas de una cama sin hacer...”
 
El segundo texto es un poema de José Antonio Labordeta, publicado en su libro Diario de náufrago:
 
UN LIBRO / Guarda las más bellas notas / del sublime concierto de la vida./ Lo abres, / lo cierras/ y toda la plenitud / de un hombre solitario/ te acompaña /bajo los árboles dorados/ del otoño.
 
El tercero es mi grano de arena: un poemilla publicado en un marcapáginas que elaboró y distribuyó el Departamento de Educación y Cultura del G. de A. hace unos años:
 
HOLA, ME LLAMO LIBRO/ Tengo parientes que viven/ en un bosque muy lejano./Aunque no te lo parezca /soy la extensión de un gran árbol./Fui madera y soy papel/ y me abro entre tus manos, /y te cuento mil historias/ de lugares legendarios. /Ríos de letras se juntan/ en cada página en blanco/ y me convierto en objeto /hablador y solidario./ Si tú me lees, podrás/ comprobar lo imaginado, /imaginar lo invisible/ y ver lo más alejado; / disfrutar con lo que cuento/ y aprender con lo contado./ ¡Hola, me llamo libro/ y quiero vivir en tus manos!”.
 
Dice Alberto Manguel en “Elogio de la lectura” (El Pais – Babelia, 22 de abril de 2006):
“Para un lector, todo libro es un museo del universo y, a veces, el universo mismo. Los lectores habitamos El Cairo de Naguib Mahfouz, las islas de Conrad, el Madrid de Galdós, pero también la luna de Wells y de Verne, los universos soñados por Lovecraft y Ursula K. Le Guin, el País de las Maravillas de Lewis Carroll. Hay un cuento (ya no sé quién lo escribió) en el que un hombre leyendo las aventuras de otro que se pierde en el desierto muere de hambre y de sed en su cama, rodeado de comida y de bebida. De forma algo más moderada, todo lector conoce el placer de habitar el mundo  creado por otros, de ser su explorador y su cartógrafo”.
Y se pregunta, Manguel, en otro momento del artículo: “Al fin y al cabo ¿qué son las bibliotecas sino archivos de nuestros gustos, museos de nuestros caprichos, catálogos de nuestros placeres?
 
Lo mejor, de cualquier manera, es que te pille el Día del Libro con uno de ellos entre las manos y leyendo.

14 DE ABRIL

Este año, en esa fecha, se conmemora el 75 aniversario de la Proclamación de la IIª República Española. Me gustaría dejar constancia de ello en este blog de mis amores. Para ello copiaré dos fragmentos del Manifiesto: “Memoria del futuro” que se publicó el día 2 de abril en el diario El Pais y que pudimos firmar a través de internet y hablaré brevemente de un libro que cuenta, en clave de ficción, algunas de las consecuencias que trajo esa interrupción traumática de la vía republicana. Es mi particular celebración de esa fecha histórica.

El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad, y los españoles la aprovecharon. Pese a la brevedad de su vida, la II República desarrolló en múltiples campos de la vida pública una labor ingente, que asombró al mundo y situó a nuestro país en la vanguardia social y cultural. Entre sus logros, bastaría citar la reforma agraria, el sufragio femenino, los avances en materia legislativa de toda índole, la separación efectiva de poderes, las constantes y modernísimas iniciativas destinadas a difundir la cultura hasta en las comarcas más remotas, el decidido impulso a la investigación científica o el florecimiento ejemplar no sólo de la educación, sino también e la asistencia sanitaria pública, para demostrar que aquel bello propósito generó bellísimas realidades, que habrían sido capaces de cambiar la vida de un pueblo condenado a la pobreza, la sumisión y la ignorancia por los mismos poderes –los grandes propietarios, la facción más reaccionaria del Ejército y la jerarquía de la Iglesia Católica- que se apresuraron a mutilarlo de toda esperanza. (…)
Hoy, setenta y cinco años después, los firmantes de este manifiesto no queremos seguir lamentando la triste brutalidad de aquel retroceso, sino celebrar la emocionante calidad de los logros que le precedieron, y agradecer la ambición, el coraje, el talento y la entrega de una generación de españoles que creyó en nosotros al creer en el futuro de su país. Reivindicar su memoria es creer en nuestro propio futuro, que será proporcionalmente mejor, más libre, más justo, más feliz en la medida en que seamos capaces de estar a la altura de la tradición republicana que hemos heredado. Por una España verdaderamente moderna, laica, culta, igualitaria, por su definitiva normalización democrática, y por el progreso armónico del bienestar de todos sus ciudadanos, hoy setenta y cinco años después, queremos celebrar el 14 de abril de 1931, y proponer que esta fecha se celebre en lo sucesivo como un reconocimiento oficial a todos los ciudadanos españoles que lucharon activamente por la libertad, la justicia y la igualdad, valores comunes que tienen que seguir orientando la construcción democrática de la sociedad española”.

Hace unos días, leí con cierto desasosiego “Los girasoles ciegos” de Alberto Méndez, un libro que me dejó tocado. Son cuatro relatos con nexos comunes que hacen que sientas un dolor profundo al ver lo que pasó y lo que nos podríamos haber ahorrado. Pensar en la España republicana, en quienes interrumpieron su marcha con un golpe de estado y en la tragedia posterior… Pensar que este país podría haberse ahorrado tanto derramamiento de sangre, tanta barbarie, si aquel espíritu republicano no se hubiera truncado por los miserables intereses del trío de costumbre: terratenientes, Ejército e Iglesia… Pensar que las líneas básicas de mejora y progreso en todos los órdenes definidos en la época de la República, como recoge el manifiesto, hubieran desembocado en un momento actual con un país más avanzado en todos los órdenes…
Volviendo al libro: la actitud del capitán Carlos Alegría que se pasa al bando perdedor el día que va a terminar la guerra, renunciando a ganarla; un joven poeta que huye al monte con su joven novia embarazada, que la ve morir en el parto y que ve cómo va muriendo su hijo recién nacido y él mismo abandonados en la braña asturleonesa (“¡he visto muchos muertos, pero no he aprendido cómo se muere uno!”); el preso Juan Senra que decide, a pesar de que ello le acarreará la condena a muerte, dejar claro que los verdugos fueron eso, miserables verdugos y que no tienen derecho a ninguna redención y la actitud rastrera e indecente de un diácono para satisfacer su lascivia, aún a costa del derramamiento de sangre… Estas son las cuatro historias que conforman este libro que te remueve las entrañas y que si no has leído aún, deberías hacerlo. Yo sigo copiando citas y releyendo algunos párrafos, da mucho que pensar.

Jornadas sobre Lectura y Escritura de Zaragoza

  Se han celebrado a primeros de este mes de abril (días 5, 6 y 7), con un amplio programa de talleres, divulgación de experiencias y algunas conferencias y mesas redondas. El número de personas asistentes ha sido notable y eso que, como eran en tiempo lectivo, algunos maestros y maestras se han turnado en sus centros de trabajo para no dejar desatendido al alumnado. Brevemente diré que acudí para exponer mi propuesta de taller: “Escribimos libros libres”. Elegí para ello una docena de libros escritos en clase; libros colectivos en los que suelen participar todos los alumnos y alumnas y el profesorado dinamizador. Por espacio de dos horas traté de animar a las personas presentes en el aula a empezar o a continuar con ese tipo de actividad, presentando diversas propuestas de escritura, distintos formatos y una conexión necesaria con la lectura: “El mar de Rafael”, “D de dragón”, “Para estar en la luna”, “Así empezó todo”, “El libro de los nombres”, “¿Qué quieres ser de mayor?”, “Te recuerdo abuela, te recuerdo abuelo”, “Una mirada a la infancia”... son los títulos de algunos de los libros presentados. Creo necesario que estas breves, sencillas, sugerentes y, en ocasiones, muy emotivas publicaciones tengan su espacio y sean reconocidas como fruto de la imaginación y creatividad de un colectivo de personas: maestras o maestros con niñas y niños en edad escolar. Creo que las personas asistentes terminaron contentas con lo que escucharon, lo que vieron y lo que hicieron (probar un par de propuestas de escritura, pues el tiempo siempre es demasiado ajustado y no dio para más). Para mí fue especialmente grato ver caras conocidas que aguantaron pacientemente lo que quise transmitir: Carlos, Pili, Leticia, Elena, Puerto...

En aulas contiguas, Pepe López y Miguel Calvo, amigos personales y compañeros de Aula Libre desde el inicio de la década de los ochenta, desarrollaban también su propuesta de talleres. Otra muy feliz coincidencia que tres personas del citado M.R.P. fuéramos invitadas a participar en ese encuentro de manera activa.

El segundo día asistí a la presentación de una experiencia emotiva y singular, con un título muy hermoso, inspirado en un bolero muy conocido: “Si tú me dices lee, lo leo todo”. Leticia Secall es maestra y trabaja en un colegio con poco alumnos y alumnas. Todos ellos son de etnia gitana. El colegio se llama “Virgilio Nieto” y está en San Esteban de Pravia. Leticia vive y trabaja en Asturias. Su trabajo y el de sus compañeras maestras es bastante singular. Explicó distintas estrategias bibliotecarias, afectivas y culturales, para llenar de significado el tiempo escolar en el que esos niños y niñas, en su compañía, en la pequeña escuela y en la biblioteca de la misma, viven un paréntesis...; un paréntesis en su dura existencia familiar cotidiana. Leticia contó que cuentan con la ayuda de algunas amigas y amigos (maestras, escritores, libreros...): una Rosa, otra Rosa, Gonzalo, Ricardo..., entre otros. La sala más grande del espacio educativo donde se celebraban las Jornadas se llenó para escucharla. Para ella que debutaba en estas lides de hacer de “ponente” fue una sorpresa. Estuvo bien la broma inicial de que quizás la gente, al saber que era más bien delgada, asturiana y llamarse Leticia, podrían pensar... El caso es que su intervención fue despedida con sonoros aplausos y claras muestras de admiración. Leticia trajo también tres libros grandes, realizados con sus chicos a partir de la lectura de otros tantos libros de Gonzalo Moure y de Ricardo Gómez. Esos libros los tengo yo en préstamo porque quiero, cuando volvamos de las vacaciones de Semana Santa, enseñárselos a mis compañeras del Seminario de Biblioteca y LI y a mis alumnos y alumnas y a quien quiera verlos en el cole, claro.

Luego, tendría que añadir una larga lista de personas con las que me encontré o me reencontré, con las que conversé muy animadamente, en los entreactos, en las comidas, en el bar o a la hora de cenar; conversaciones que suelen convertir siempre estos encuentros en inolvidables pues multiplican y fortalecen las relaciones, algo que los seres humanos necesitamos con la misma intensidad que el comer, el dormir y el respirar, por poner algunos ejemplos.

Y aquí dejo esta breve crónica; esta crónica parcial de estas Jornadas zaragozanas, celebradas los mismos días que el I Congreso Nacional de la Lectura celebrado en Cáceres (Extremadura). ¡Unos días tanto, y otros tan poco...!

P.D.: Mientras esperaba la llegada del tren en la estación de Delicias, en Zaragoza, hice una fotografía general de la misma, seducido por su grandiosidad y fui conminado "ipso facto" a no hacer ninguna otra "porque estaba prohibido", según se me informó. ¡Como si estuviéramos en tiempos de la guerra fría, vaya! Me parece intolerable.