Blogia

gurrion

RELACIONES DE VERANO

 

Las vacaciones empiezan realmente cuando puedes trasladarte a un lugar diferente de aquel en el que trabajas día a día; sólo así se produce esa desconexión deseada: “que nada ni nadie te recuerde la faena”, sería el lema.

 Es posible que quien viva en una gran ciudad no tenga necesidad de ello (aunque nadie que pueda se ahorra marcharse unos días a un nuevo destino, no necesariamente caribeño, claro) porque la distancia y el paisaje urbano pueden aislarlo perfectamente de su centro de trabajo habitual. En cambio, quienes trabajamos en pueblos grandes o ciudades pequeñas, sí sentimos esa presión de seguir viendo lo conocido y, por tanto, todo nos recuerda a un día laboral normal. Es en esos casos cuando se impone la necesidad de huir hacia un lugar que proponga otros pensamientos, otras actividades y cuya contemplación no te recuerde lo que ya haces cada día, sino que te invite a hacer cada día algo nuevo y diferente. (Por cierto, hablando de lugares a donde ir, no estaría mal un destino como las islas Seychelles… Me acabo de enterar que la televisión local de ese paraíso cierra todas las tardes una hora la emisión para que la gente pueda cenar en familia). Aquí también podrían hacerlo, combinándolo con miles de maletas familiares para fomentar la lectura… (Y al rato en el siguiente documental, sobre el tabaco en Cuba, acabo de ver la figura del lector. Un hombre, con voz envolvente, lee en voz alta por megafonía el periódico o una obra literaria a las personas que trabajan fabricando puros de manera manual). ¡Dos iniciativas que me han gustado! 

El verano nos ofrece tiempo para que podamos fomentar las relaciones personales por distintos medios: epistolares, electrónicos, físicos, sólidos, líquidos y gaseosos… y en ello estamos. Una de las cosas que nos gusta cuando estamos por Labuerda es recibir la visita de las amigas y los amigos que vienen de propio o que andan de paso por este territorio semimítico de Sobrarbe. En pocos días han estado por aquí, Sabrina C. con Eloy, Trini L. con Joaquín, Mª José B. con Marcos y Ana P., Eva R., Eva G., Geles D, y Pilar C. Todas ellas, compañeras de trabajo o de aventuras bibliotecarias de Mercè y mías (y digo compañeras y no “vecinas de trabajo”, porque tuvimos una buena relación y seguimos manteniendo la admiración, el respeto y la complicidad como bases fundamentales para continuar estos encuentros esporádicos pero emotivos y muy agradables). Algunas de ellas han aprobado este años las oposiciones y bien que nos hemos alegrado; otras no han tenido tanta suerte, a pesar de que desempeñan su trabajo con dedicación y solvencia suficientes, para no tener que pasar por ese tipo de pruebas.  

Hay otras relaciones que se establecen y se materializan con palabras escritas en el universo virtual. Éstas vienen por dos cauces: la participación en el blog y los correos electrónicos. En el blog escribe frecuentemente Fina (madre y cuentacuentos) y esporádicamente Nati (otra madre cuentacuentos) y también algunos chicos (exalumnos, ya) como Elena, Santi o Kamile (que tiene mérito porque va escribiendo desde su tierra natal, desde Lituania, donde está pasando parte de las vacaciones). O José Luis C., un maestro joven, inteligente, con una sólida formación humanista y de conciencia social o Rosa S., maestra asturiana que cuando habla no polemiza, “poemiza”, porque tiene la rima debajo de la lengua y así le salen ya las frases rimadas...

Los correos electrónicos tienen otras misiones… En algunos casos, las comunicaciones tienen que ver con encargos de artículos para revistas (y ahí está una lista de amigas y amigos con quienes estamos preparando un número especial de la Revista de Literatura, dedicado a “Lectura y biblioteca”: José Luis P., Rosa S., Leticia S., Rosa P., Félix B., Mercè Ll., Mercè A., Sebastián G., Antonio T., Mª Carmen C., Chus J.), acompañados de saludos veraniegos y recuerdos cariñosos o por otras razones igual de importantes y también variopintas. Con Víctor J. hablamos del Museo Pedagógico de Aragón y de algunos de los proyectos que verán la luz en el futuro; con Alfredo L. de bibliotecas escolares, del futuro y de la vida; con Sylvia P., desde Uruguay, de literatura infantil y de familias sensibilizadas para apoyar la lectura; con Natalia B. (que ahora anda por Buenos Aires), asuntos relacionados con el valor pedagógico de la prensa y de estrategias para utilizarla en clase y en familia; con  Antonio G. Teijeiro de nuestro encuentro en Cuenca y de su viaje a Medellín con lecturas y poesía; con Luz D. de asuntos nicaragüenses; con Loles G. del curso de la UIMP sobre bibliotecas escolares; con Pablo B. y Antonio V. sobre libros y con algunas de las personas que colaboran en la realización de la revista trimestral EL GURRION y que aún no habían mandado sus colaboraciones, de ese número 108 que tendrá que estar en las manos de lectoras y lectoras en la primera quincena de agosto... 

Bueno, aquí dejo esta lista incompleta de amigas y amigos que con sus comunicaciones intermitentes le dan al verano un perfil humano y cariñoso, hacen olvidar la crónica negra que cada día salpica los medios de comunicación y, muy frecuentemente, me regalan algunas sorpresas.

P.D. Se ve que la "Justicia" no coge vacaciones... El juez Ferrín va haciendo de las suyas y, por otra parte, a estas alturas, secuestrar la revista EL JUEVES... Nada mejor para que un libro, una película, una página web, una canción, etc. disparen la curiosidad y las ventas que un obispo o un juez se empeñen en prohibirlas... ¡Ya somos mayorcitos...! Es mucho más escandaloso lo que han robado muchos cargos públicos relacionados con el indecente negocio inmobiliario y ahí estamos,en la pomada. Mueren 45 personas en un accidente de metro en Valencia y no dimite ni dios y así "sucesoriamente".

BARRANCOS, FILOSOFÍA Y ABCDARIO

 

Decía hoy Mercè que el barranco por el que transitábamos era como una metáfora de la vida: “Hoy hemos elegido el barranco más grande, el más ancho; podríamos pensar que el más cómodo para caminar y resulta que, hasta ahora, es el que nos está resultando más complicado de todos los que recorremos: hay desmontes, un suelo tremendamente irregular, mayor exposición al sol,  muchas piedras y acumulaciones de  gravas…En la vida, en ocasiones, tomamos las decisiones, aparentemente más fáciles y luego descubrimos con desasosiego que aparecen dificultades y problemas en número muy elevado. Por el contrario, circular por los barrancos estrechos nos ha deparado frecuentemente sorpresas agradables, ensanchamientos inesperados, suelo limpio, ninguna dificultad para caminar, más frescura… Elegir lo difícil, lo alternativo, lo que no parece aconsejable, ofrece un margen de sorpresa que en muchas ocasiones nos resulta atractivo, sorprendentemente amable e interesante. En realidad, en la vida como en los barrancos, casi nada es lo que parece…” Y además dice Mercè que “estos paseos matinales por estos espacios me dan serenidad, me centran para el resto de la jornada…

 

¡Vaya, que no esta nada mal, para comenzar el día, esta lección de filosofía!

 

El caso es que, con todo lo anterior, me he animado y les voy a dedicar el siguiente ABCdario a los barrancos amigos, a esos espacios naturales que nos permiten hollar su suelo con nuestras pisadas y que nos animan cada mañana a levantarnos pronto para recorrerlos, aprovechando ese fresco tan agradable que se irá borrando a  medida que avance el día.

 

Agua: escasa si hace días que no ha llovido y, en muchos tramos, filtrada y desaparecida de la superficie. Protagonista de hermosos reflejos allí donde se embalsa, aunque sea en pequeña cantidad.

 

Barro: el que encontramos intermitentemente y donde quedan marcadas las huellas de algunos animales que merodearon por allí la noche anterior.

 

Cabañetas: piñas de pino, en castellano, que se amontonan en algunas curvas del cauce, arrastradas tras la última tormenta.

 

Dudas: las que se despejan tras cada recodo del camino, tras cada curva del cauce que hace invisible el tramo siguiente, en nuestro afán por remontar estos cortes naturales de las laderas.

 

Excrementos: frecuentes a lo largo del camino, de aves y de mamíferos, principalmente; su lectura permite conocer quién habita esos parajes.

 

Fósiles: especialmente pistas fósiles impregnadas en las rocas depositadas en el fondo de los mismos; fáciles de fotografiar.

 

Gay: arrendajo, ave “avisadora” de nuestra llegada. Guardián del bosque.

 Huellas: de distintos animales que recorren también esos parajes o que los tiene como hábitat cotidiano. No sólo las “patadas” en el barro, también plumas, jirones de lana, huesos mondos y lirondos, excrementos…  

Imágenes: con las que se llena la retina en cada paseo. La luz, el ángulo con el que miramos, la oportunidad de levantar la vista en un momento determinado, configuran un caleidoscopio rico y variado de imágenes acumuladas.

Jabalíes: nunca vistos, pero frecuentemente presentidos. Las huellas de sus pezuñas alrededor de las balsas pequeñas, los troncos donde se rascan o los “revolcaderos” húmedos son fácilmente visibles y testigos de su presencia nocturna.

 

Líquenes: abundantes en troncos de árboles y sobre las piedras; algunos de ellos con formas y colores realmente vistosos.

 

Madera: se encuentran, con frecuencia, fragmentos de madera, pelados, retorcidos, moldeados por el arrastre, con formas zoomorfas curiosas y de interés.

 

Nadie: es posible compartir camino con otros andadores matinales, pero sólo hasta que iniciamos el desvío del camino principal o carretera. A partir de ahí nunca nos encontramos con nadie.

 

Obstáculos: los habituales en estos casos: piedras grandes, acumulaciones caóticas, desprendimientos… Todos salvables, por el momento.

 

Paredes: de aterrazamientos de laderas para ganar tierra de cultivo. Testigos de otra época, de otra forma de entender la vida y de cubrir las necesidades.

 

Quercus: en referencia –sobre todo- a los robles y encinas (caixigos y carrascas) que crecen a los lados de los cauces y que son del género “quercus”; también la coscoja (coscollo).

 

Renacuajos: abundantes en las pequeñas balsas del cauce.

 

Silencio: cuanto más subes, más te alejas de los ruidos, hasta que te paras, te sientas sobre una piedra y sólo oyes tu propia respiración y tus latidos. ¡Maravilloso!

 

Tomillo: siempre un regalo para el olfato, una vez que lo hemos desgranado entre nuestros dedos.

 

Umbría: en algunos puntos y, tras la lluvia, una sensación de fresco y de sombra y de poca luz…

 

Vida: la que se ve y la que se intuye por los restos y las huellas.

 

Yerbas y flores, jalonando el cauce y poniendo una nota de color y de agradables aromas a buena parte del recorrido.

 

Zigzaguear: inevitable acción de caminar recorriendo, especialmente, la parte alta de los barrancos, llenos de curvas.

  

Como es verano, uno tiene tiempo para éstas y otras cosas y sobre todo para vivir con más calma, con más pausa, disfrutando de lo pequeño, de lo que nos rodea, de aquello que no tenemos tiempo de mirar, de lo que el resto del año pasa casi desapercibido por la velocidad a la que nos hace circular la vida.

UNA DE BARRANCOS

 Hoy hemos comenzado con Mercè una nueva temporada de barrancos. Nada de barranquismo ni de neoprenos. Paseos de poco desnivel, a buena marcha por algunas de las heridas naturales por las que sangran las laderas de los montes y colinas que rodean Labuerda. Dicho de una manera menos trágica, recorrido ascendente por los cauces naturales de desagüe de las laderas de los montes que, aunque ahora están prácticamente secos, tras una fuerte tormenta se llenan de aguas impetuosas y de ruidos ancestrales. 

Alrededor de las ocho de la mañana salimos con intención de caminar una hora u hora y cuarto (nada heroico, evidentemente). Cada día entramos por un barranco diferente y vamos remontando su cauce seco o con ligeras manchas de humedad o, como mucho, con algunas balsitas que acogen a unas docenas de desesperados renacuajos que ven como su medio natural se modifica con velocidad, debido a la evaporación y a la filtración del agua. 

Todos los barrancos que caminamos repetidamente cada verano conducen al silencio. Después de muchas vueltas y revueltas, llega un momento que, sentados sobre una gruesa y fresca piedra, nos mantenemos callados y escuchamos el maravilloso rumor del silencio. Es esa una de las sensaciones que vamos buscando cada día. Sólo algunos pájaros, de vuelo titubeante y breve canto, lo rompen intermitentemente, sin debilitar esa sensación agradable de habernos liberado por unos minutos de cualquier ruido producido por nuestra “maravillosa” civilización. 

Es en esos momentos de soledad, de silencio, de concentración cuando nuestra mente piensa con mayor claridad y rapidez… Como ya llevamos años haciendo este ejercicio veraniego, es curioso como nuestros pensamientos retroceden con facilidad hasta el año anterior (o años anteriores) y recordamos qué estábamos haciendo por estas fechas o qué estábamos a punto de hacer. Sin querer, hollar el mismo camino estimula los recuerdos, los refresca y los hace presentes… El año pasado salí varios días con la cámara fotográfica, dispuesto a retratar todo aquello curioso que encontrara en mi camino. Fruto de las observaciones y encuentros, redacté un pequeño artículo que titulé “Un inventario de texturas, formas y colores” y que se publicó en el número 10 de la revista “Treserols” (septiembre de 2006) del Centro de Estudios de Sobrarbe. Allí lanzaba la idea de la creación de un Museo Virtual de la Naturaleza donde se expondrían las imágenes que cualquier caminante hubiese podido captar con su cámara digital y le pareciesen significativas y curiosas para aparecer en ese museo soñado. 

El suelo y las márgenes de cada barranco están jalonados de información: excrementos de animales, plumas, piedras de colores, pistas fósiles, aves que se levantan a nuestro paso, huellas de animales, pequeñas balsas “revolcaderos” de jabalíes, pequeños manantiales de aguas sulfurosas (esas que huelen a huevos podridos y que tantas aplicaciones tuvieron en el pasado), balsas con renacuajos, flores diversas, ramas de árboles gastadas y peladas y con formas sorprendentes, árboles con raíces aéreas (muy a su pesar), acumulaciones de piñas de pino arrastradas por la última barrancada… Materiales todos ellos susceptibles de ser leídos e interpretados por quienes nos adentramos por estos parajes.  Bueno, pues nada más, por hoy. Celebrar, en todo caso, que todavía queden lugares vírgenes, sin amenazas inminentes de urbanización, por los que se puede pasear y tomar el fresco y gozar del contacto directo con una naturaleza sin contaminar. Que el verano vaya transcurriendo con razonable lentitud y con una sucesión de emocionantes acontecimientos personales, familiares y sociales. 

P.D. ACERTIJOS DE VERANO. 1.- Cambiando totalmente de tema, propongo una adivinanza, para quien quiera jugar. Sería como un jeroglífico, pero con palabras solamente. La pregunta es ¿de qué tres personajes hablamos? Y la frase clave, la siguiente: - “Me resulta insoportable la dialéctica de algunos políticos, porque “Abeces”, de tanto “Rajar” y rajar demuestran tener un encefalograma “Zaplano” y no paran de engordar el ABCdario de la tontería”   

¿EL HUERTO ESCOLAR O EL HUERTO DE LOS OLIVOS?

 La verdad es que no había pensado escribir sobre este tema en tiempo de vacaciones, pero la actualidad ha propiciado esta posibilidad. Los días 17 de junio y 6 de julio del corriente, en la sección “Cartas” del diario El Pais, se han publicado dos, relacionadas con el huerto escolar. Ana Ortiz Domínguez, desde La Orotova (Santa Cruz de Tenerife) cuenta la amenaza que se cierne sobre la continuidad del huerto escolar de su colegio (colegio San Agustín), debido a que sobre él quieren ubicar el aula de informática de nueva construcción. A pesar de haber otro espacio apropiado para ello, parece que el empecinamiento y un punto de desprecio a la labor pedagógica de quienes impulsan el huerto escolar, acabarán con él. Es posible, pues, que para Ana sea éste la versión actualizada de aquel “huerto de los olivos” donde se derramarán, al menos, sudor y lágrimas. Yo quiero solidarizarme con Ana y con quienes, con imaginación y entrega a su trabajo hacen de la experiencia escolar del alumnado una aventura emocionante y significativa; un proceso de investigación y sorpresa y se entregan de manera  total, “volcánica” (que para eso hablamos de La Orotava) y comprometida a su trabajo.

 

 Durante el curso escolar 1983-1984 comencé yo a experimentar con el huerto escolar. Aprovechamos un trozo de terreno, fuera del colegio, que nos prestaron para picar la tierra y sembrar, por grupos, algunas semillas, plantar algunas plantas y hacer las mínimas labores de mantenimiento. En años posteriores, conseguí que con la remodelación del patio de recreo se dedicase un espacio pequeño para huerto escolar (evitando que fuera encementado, como pasó con el resto). Durante muchos cursos propicié la siembra y el cultivo de algunos vegetales y, aunque limitados por el espacio, siempre fue un campo de experimentación y de responsabilidad para los chicos y chicas. Muchos de ellos recuerdan la experiencia con agrado. El espacio destinado a ello fue modificándose y acabó vallado para evitar que algunos niños entraran descuidadamente y pisotearán las plantas o para evitar al máximo que algunos balones se alojarán en su interior, a la hora del recreo. Igual que Ana tuve que sufrir manifestaciones despectivas de algún personaje del entorno que dijo aquello de “menos huertos y más matemáticas” (¡qué atrevida es la ignorancia! Y ¡qué mal se lleva el ver que alguien tiene iniciativas y fuerza suficiente para llevarlas adelante!).

 

 En 1994 me di el gusto de publicar “El huerto en la escuela” (ISBN: 84-920066-0-9), el número 3 de la colección “Cuadernos” de Aula Libre. A lo largo de 89 páginas voy contando las experiencias hortícolas desarrolladas en distintos cursos escolares, con diferentes grupos de alumnado: diario del huerto, fichas de trabajo, ilustraciones dibujadas, fotografías de distintos momentos vividos...

Durante varios años conté con la ayuda de padres que vinieron con sus artilugios, “mula mecánica”, motocultor, pequeño tractor... a labrarlo para facilitar las labores posteriores. A Paco Casas, Josep Mora (fallecido en accidente de camión), Manel Sarrau les reservo el mejor de los agradecimientos. Dentro del cole, el conserje Manolo o maestros como Fernando Rabal y Mercè Lloret ayudaron o participaron directamente con su alumnado; otros maestros y maestras se acercaron esporádicamente para ver lo que había o para realizar alguna acción de siembra o plantación.

 Más adelante, mi intención con el tema del huerto escolar, era crear un cuadernillo de actividades que fuera la base del trabajo en el mismo y desde el que pudiéramos abordar de manera eficaz e innovadora los temas de conocimiento del medio de 5º nivel que hablan de plantas y animales. Con esa finalidad fui perfilando las fichas de trabajo hasta publicar en 1999 un “Cuaderno de Educación Medioambiental para el alumnado”, con el título “¿Nos vamos al huerto?” (ISBN: 84-923123-0-0). En el citado cuadernillo, de veinte páginas tamaño Din-A 4, se propone hacer un plano a escala del huerto (dedicado al tipo que reclamaba más matemáticas); una actividad sobre semilleros y semillas; una observación sobre plantas y trasplante; una búsqueda de significados de varias palabras relacionadas; dibujos de los animales que visitan el huerto; un cómic inventado; realización de caricaturas y rimas; recetas de cocina y refranes; juegos con palabras; trabajos con frases hechas; una ficha informativa de un producto vegetal; adivinanzas; un listado de actividades complementarias y optativas; algunas lecturas; una identificación de tareas agrícolas; un espacio de anotaciones de cada día que salimos a trabajar y una valoración final.

 

 Aunque, por diversas razones, en los últimos dos o tres cursos he abandonado esta práctica, no es descabellado pensar que pueda retomarla en el futuro. (Conservo una amplia muestra fotográfica de los trabajos realizados en diversos cursos, de distintos cultivos, de muchos niños y niñas participantes; guardo cuadernos de anotaciones de lo que íbamos haciendo; tengo la convicción de que todo lo que se haga en ese espacio será interesante y leo complacido los pequeños relatos de comunidades escolares que impulsan en los patios de recreo de sus centros, espacios agrícolas en los que los niños y niñas vean nacer y crecer la vida vegetal, algo cada vez más exótico para las nuevas generaciones). El espacio disponible es pequeño, pero suficiente para hacer algunas cosas y realizar algunas observaciones, incluyendo la recolección de malas hierbas que crecen desordenadamente y que podemos secar y observar, así como la captura y observación de pequeños animalillos que por allí deambulan, se alimentan o se refugian. Un huerto escolar puede ser un espacio apropiado para experimentar y observar, para sembrar y cuidar, para el trabajo cooperativo y para el ejercicio de la responsabilidad... Puede ser un espacio pedagógico de gran interés, aunque haya ignorantes (por referirme con suavidad y sin dedicarles tiempo) que lo desprecien o lo menosprecien...

 Y ya dejo el tema reproduciendo las coplillas que escribí para la contraportada del cuaderno citado:

 En el patio del colegio / hay un pedazo de tierra, / que sembramos y cuidamos/ como si fuera una huerta.

 Ponemos en el trabajo / buena dosis de ilusión / y luchamos sin desmayo / contra el viento y el calor.

 Sembramos coles y acelgas / calabazas, girasoles; / rabanetas y judías, / flores de varios colores.

 Cuando las plantas asoman, / los gorriones y estorninos / las visitan con frecuencia; / son incómodos vecinos.

 En nuestro huerto escolar, / cada nueva primavera, / hay una explosión de vida / que brota desde la tierra.  

BIBLIOTECAS ESCOLARES Y UNIVERSIDAD

Ayer por la tarde regresamos de un largo periplo peninsular. Mil setecientos kilómetros recorridos (“conducidos” todos por Mercè, claro) en seis días. El pasado 28 de junio por la tarde llegábamos a Santander y nos alojábamos en el Palacio de la Magdalena: ¡qué preciosidad de lugar! Asomados a la ventana de la habitación veíamos delante el Cantábrico inmenso y la isla de Mouro y barcos grandes que llegaban a las inmediaciones del puerto santanderino y otros pequeños, con vela o sin ella, con un solo tripulante, que se perdían en el horizonte... El Palacio de la Magdalena es la sede de la UIMP (Universidad Internacional Menéndez Pelayo) en Santander y un lugar emblemático. Hacía cinco años justos que pisé ese lugar por primera vez, para participar entonces en un curso sobre “La literatura infantil y juvenil, un recurso para el fomento de la lectura”. Esta vez todo era más hermoso todavía porque no iba solo, me acompañaba Mercè y eso suponía disfrutar del entorno y de los momentos en la mejor compañía. El objetivo del viaje era participar en el curso “La biblioteca escolar como espacio de aprendizaje”, dirigido por Dolores González. Mi actuación cerraba el citado curso y tuvo lugar el día 29 de junio a las doce de la mañana. Las dos ponencias de ese día se habían reservado a maestros de Primaria que iban a explicar el funcionamiento y el trabajo desarrollado en las bibliotecas de los centros de trabajo. Primero fue Antonio Tejero (el bueno) el que habló de la biblioteca escolar del Colegio Público “Miralvalle” de Plasencia, en Cáceres y luego fui yo quien conté las aventuras de la del Colegio Público “Miguel Servet” de Fraga (Huesca). Dábamos una visión práctica y real a lo que los alumnos y alumnas habían ido trabajando en los días anteriores con otras profesoras y con otros profesores. Guardamos un recuerdo imborrable (y preciosas fotografías) de nuestra estancia en Santander, en un entorno muy familiar para mí por pasear, cada dos años, todo el perímetro de la Península de la Magdalena con los chicos y chicas de sexto con motivo del viaje de fin de  Primaria que hacemos por esas tierras (este mismo curso, el día 22 de mayo anduvimos por esos parajes). Tuvimos la oportunidad de  compartir unas horas y una cena con nuestros amigos José Luis Polanco y Chus y recibir en nuestras manos, como una auténtica primicia, dos ejemplares del número especial (79-80) de la revista PEONZA (Revista de Literatura Infantil y Juvenil), recién recogida en la imprenta. Ese número es un monográfico titulado “Literatura y compromiso”, en el que tengo el gusto de participar con un artículo titulado: “Literatura y compromiso. Algunas estrategias desde la escuela”, páginas 40-46.

  El día 30 salimos hacia Bilbao para visitar el Museo Guggenheim. Tras el error inicial de no encontrar la salida adecuada, resultamos muy favorecidos por el azar porque entramos por otro sitio y fuimos a aparcar delante mismo del monumento, ¡qué divertido y qué suerte! Recorrimos pausadamente el interior (cosa que yo nunca había hecho porque lo había visitado tres veces, pero siempre con una treintena de chicos y chicas de sexto de primaria). Caminamos a través de las estructuras metálicas que forman “La materia del tiempo” de Richard Serra; admiramos la grandiosidad de los cuadros de Anselm Kiefer y también la minuciosidad de los grabados de Alberto Durero, como principales elementos expositivos. El museo es espectacular desde el exterior y también lo son los espacios y las estructuras interiores. Mercè que lo veía por primera vez quedó impresionada y encantada y yo también experimento esas sensaciones cada vez que lo veo.

 

 El siguiente destino era la ciudad de Vitoria, tan alabada (no sólo porque sea de la provincia de Álava) y aún desconocida para nosotros. Llegamos el 30 por la tarde y permanecimos allí hasta el día 2 de julio por la mañana. Descubrimos realmente una ciudad especial: muchísimas zonas verdes: parques grandes, parques medianos, arboledas, paseos arbolados, zonas de césped... Un patrimonio arquitectónico restaurado y reutilizado como centros culturales, zonas de exposición temporal, museos permanentes.... Muchas calles peatonales que propician el encuentro ciudadano, el que la gente salga de sus casas (vimos una ciudad muy viva, llenas sus plazas y calles de personas paseando, charlando, niñas y niños jugando...); construcciones de alturas razonables, que se atienen a parámetros amables, concordantes con las del entorno... Visitamos museos, exposiciones, calles y plazas y recorrimos espacios verdes con admiración y sorpresa y nos fuimos con una sensación muy agradable de haber visto una ciudad (la capital administrativa del País Vasco)que se ha construido y se construye con otros parámetros distintos de los habituales. Una ciudad para tomar ejemplo...

 

 Desde Vitoria viajamos a Cuenca: quinientos kilómetros de distancia y varias horas de viaje separan estas dos capitales de provincia. En esa ciudad de Castilla-La Mancha se celebraba la vigésima edición de los Cursos de Verano de la UCLM (Universidad de Castilla La Mancha). Uno de esos cursos, dirigido por Pedro Cerrillo llevaba el título de “Animación y mediación lectoras: recursos y estrategias”. Pedro me había invitado a realizar un taller (repetido dos veces), el día 3 de julio por la tarde y el 4 de julio por la mañana. El taller llevaba por título: “Acciones para intervenir en bibliotecas escolares e infantiles”. Allí la estancia fue muy grata también. Coincidimos con Carmen Utanda, con Juan Mata, con Antonio García Teijeiro, con Santiago Yubero y con Gemma Lluch, otros ponentes del mismo curso, con quienes pasamos inolvidables veladas y con quienes nos hicimos inolvidable fotos. La respuesta al taller que ofrecí fue muy entusiasta y admirativa (y no está nada mal que yo lo diga). Llevé, como suelo hacer, una maleta y dos grandes carpetas repletas: materiales de apoyo al trabajo en la biblioteca, libritos diversos, cuadernillos de trabajo, boletines, marcapáginas especiales, guías de lectura, álbumes de cromos, libros colectivos, libros gigantes... Todo lo que he ido guardando a lo largo de los años y que tanto aprecian los asistentes a estos eventos... Nos alojamos en el casco antiguo de la ciudad, muy rehabilitado ya y que ofrece vistas espectaculares, de las hoces del Júcar y del Huécar y de tantas casas construidas sobre el abismo (y no sólo las famosas casas colgantes). Los paseos nocturnos (en noches frías de julio) y diurnos fueron muy agradables y muy variada y rica su gastronomía de la que degustamos muchas muestras. Nos encontramos en todo momento entre amigos y regresamos con un buenísimo sabor de boca.Ayer, por la tarde, como decía al principio, día 4 de julio, regresábamos de nuevo a Fraga, después de seis días de viaje emocionante, con las bibliotecas escolares como motor de todo ello.

 

P.D. Ya me he aficionado a esto de la post-data. El pasado año para estas fechas, acabábamos de iniciar en Labuerda, la redacción del documento que presentaríamos el día 9 de julio (por procedimiento administrativo) para participar en el Concurso Nacional de Buenas Prácticas en Bibliotecas Escolares, gracias al empeño que puso Mercè en ello. Un año después, saboreamos con mucho deleite y nos alegramos con todos los que se quieran alegrar del reconocimiento obtenido. Así es la vida... A veces, el trabajo y la constancia tienen premio nacional. ¡Buen verano!

FIN DE CURSO

Acabó ya el curso escolar, al menos en lo que se refiere a las actividades cotidianas con niñas y niños en las aulas. Ahora, cuando abres la puerta del colegio por la mañana, un silencio espectacular recorre los pasillos y las aulas: un silencio anhelado después de tantas jornadas de algarabía infantil. 

La verdad es que resulta necesaria una pausa, esta pausa veraniega que estamos a punto de iniciar –una vez hayamos finalizado la entrega de notas y la formalización de algunos documentos- para recomponer los maltrechos cuerpos y las mentes agotadas. Vamos cumpliendo años, eso es incuestionable y cada curso escolar deja algo más de mella que el anterior (al menos en mi caso).

Personalmente siento que me he vaciado, que me he exprimido los dos últimos años, con los chicos y chicas en quinto y sexto. Ayer, por la tarde, cuando les entregaba las orlas en el patio del colegio, en la fiesta de fin de curso, sentía una mezcla de satisfacción y de nostalgia por el tiempo compartido, por el crecimiento también compartido al que he podido asistir en estos dos últimos años de:

Jesús, Younes, Maika, Sergio, Álex, Tiffany, Elena, Yaiza, Noelia, Pascual, Roberta,  Silvia, Gianluca, Iván, Guillem, Andrea, Paula, Kamile, Santi, Fran, Samara, Nicusor.

 

 En algunos casos, las implicaciones afectivas han sido importantes y cuesta verlos marchar o notar ya su anticipada ausencia el próximo curso. Cada uno y cada una somos como somos: hay quien es más desprendido emocionalmente; hay quien es más sensible o más agradecido; hay quien reconoce el esfuerzo realizado y sabe valorar la cantidad de “carne puesta en el asador” y hay quien camina por la vida escolar con poco nivel de consciencia y compromiso...

 Bueno, en mi caso, sé que podría haberlo hecho mejor, pero también tengo claro que el esfuerzo ha sido enorme, que ha habido momentos memorables y otros que no dejarán ningún recuerdo. No obstante, será difícil olvidar a este grupo de chicos y chicas con el que hemos vivido tantas mañanas y tardes, con quienes hemos trabajado la prensa, realizado libritos plegables y deplegables, viajado al parque Nacional de Ordesa y a Cantabria; con quienes hemos dado clase en una “aula de cristal”, con quienes inventamos las contraseñas poéticas; con quienes hemos trabajado el “Cuaderno de noticias”, el “Cuaderno de valoraciones personales”, el “Diario de Lectura”, los “Diarios de vacaciones”; con quienes hemos leído tantos libros en voz alta y nos hemos comunicado con diversos autores; con quienes hemos practicado la correspondencia escolar o bajado frecuentemente a la biblioteca y compartido el Premio Nacional; con quienes hemos inaugurado los pc-tablets y realizado presentaciones sorprendentes o inventado las “cajas lectoras” y coleccionado abundantes marcapáginas; con quienes hemos escuchado cuentacuentos, escrito muchos textos y alimentado este blog con nuestros trabajos, opiniones y comentarios... Con quienes hemos ilustrado poemas de diversos autores, romances tradicionales, libros o capítulos de nuestra historia; con quienes hemos intentado vivir “con sentido del humor” y hemos compartido abundantes rimas y abundantes risas... Con quienes hemos tratado de entender bien el significado de las palabras: compromiso, trabajo, esfuerzo, curiosidad, lectura, emociones, criterio, honestidad, fantasía, lealtad... Todas ellas muy necesarias para ir forjando personas que a su crecimiento físico, añadan un crecimiento personal equilibrado y positivo; personas que vayan sedimentando en su interior un humus fértil, en el  que en algún momento de sus vidas crecerá algo maravilloso...

 Sobre la finalización de la Primaria, dice Santi: “pensar en ello me entristece porque la infancia es la etapa más importante para mí. Saber que del tiempo que pasó no me quedé con las manos ni con la mente vacías; que me llevé un montón de momentos disfrutados, aquellos momentos que no se olvidan...”

 

  Roberta opina sobre la lectura: “desde pequeña me ha gustado que me lean cuentos. Aún me sigue gustando porque cuando Mariano lee un libro, por mi cabeza pasan, a veces, los recuerdos infantiles. Desde que Mariano me dio clase empezó a gustarme leer más y concentrarme en la lectura. Tanto él, como cualquier otro profesor diría que la lectura es lo primero para nosotros los niños... Y así es, porque los libros te hacen imaginar cosas nuevas y las muchas maneras de poder disfrutar de la vida que tenemos o de soñar con un mundo mejor...”

 

 Muchas páginas de este blog guardan palabras reconstituyentes, opiniones alimenticias, ideas ya germinadas... expresadas por algunos niños y algunas niñas que ahora finalizan su etapa escolar. Yo creo que son páginas de gran riqueza sobre las que conviene volver de vez en cuando. Es necesario dar la voz a los niños para que expresen sus propios puntos de vistas, no siempre (ni mucho menos) coincidentes con los de los adultos, como ya es sabido pero no suficientemente tenido en cuenta. Les dije el último día (y se lo di por escrito) que, al margen del recuerdo individual que cada cual deja, está ese otro, colectivo, en el que cada uno es una pieza, un fragmento de un mosaico, de un puzzle que-durante dos años- has visto crecer y has ayudado a formar: piezas vivas, con ramificaciones para el entendimiento y la solidaridad; para la intercomunicación y la fraternidad; para extender el respeto y la consideración, para acabar siendo personas honestas, gente leal y legal...

 

Atrás han quedado el fragor de las batallas cotidianas y de los descubrimientos deslumbrantes, las voces y los interrogantes; las sonrisas y las preocupaciones, el silencio del estudio o de la lectura y el alboroto del deseo de participar; los gestos cómplices, las palabras amigas, los afectos repartidos y recogidos, los nombres pronunciados, las manos acariciadas... El verano reparará las heridas que provoca la ausencia... Probablemente, encontraremos un libro, una historia, un poema que nos reconciliará y curará el vacío que la produce. Buenas vacaciones para todos y todas.

 P.D.- Lo que no termina es el capítulo de sorpresas de lo que ocurre por ahí fuera: Hace pocos días veía que todos los noticiarios abrían con la noticia del fallecimiento del Fary...; otro día, leía que el vaticano descalificaba a Amnistía Internacional, que ya son ganas de enfrentarse a alguien; para colmo, se difunde la noticia de que Tony Blair es muy posible que -de manera inminente- se convierta al catolicismo, que también son ganas a estas alturas del recorrido y, por último, leo las luchas y enfrentamiento que están protagonizando los palestinos de Hamas con los de Al Fatah, con gran regocijo por parte de Israel... ¡Ver para creer!

 

 

CINCUENTA Y SEIS BIBLIOTELANDIAS

 Ayer por la tarde, recogimos en la imprenta el número 56 de Bibliotelandia(*). Sale con doce páginas, todo realizado en la imprenta y está ilustrado con doce fotografías y con algunos dibujos. El número 1 de este boletín (con cuatro páginas, tamaño cuartilla: ¡el colmo de la modestia!) vio la luz en noviembre de 1989, ¡qué tiempos! Sí que ha llovido, desde entonces, como suele decirse... En nuestra biblioteca escolar llueven, de vez en cuando, “Bibliotelandias”... La lluvia siempre ha sido importante para que la tierra sea generosa y sobre ella brote la vida. Yo creo que es necesario que sigan lloviendo “Bibliotelandias” para ayudar a que la biblioteca escolar mejore su estatus y su consideración. En este número se cuenta la última actividad de fomento de la lectura y de dinamización cultural, que nos ha ocupado un trimestre largo, y que titulamos: “Vivir, sentir, convivir”; se recuerda la entrega del Premio Nacional de Buenas Prácticas que recibimos en Madrid; se ofrece un repertorio de noticias breves relaciuonadas con la vida de nuestra biblioteca y con las actividades impulsadas por las personas que la quieren y la protegen; se habla de la exposición itinerante de Animalectores; se da cuenta de la entrega de un donativo de 1.000 euros del premio recibido para el colegio “hermano” de Managua y se ofrece amplia información y comentarios sobre el Grupo de Lectura “NOSOTRASLEEMOS”. Termina el boletín con dos referencias en la sección “Libros, lecturas y otras aventuras”. El texto que sigue es el que aparece en la portada del boletín: 

..................................... Biblioteca Escolar: “Diecinueve años, libro a libro...”

 Poco a poco, año a año, libro a libro, hemos ido construyendo nuestra Biblioteca Escolar. El pasado 14 de marzo cumplió un año más: diecinueve años abierta, diecinueve años viva y constantemente actualizada. Contiene más de cinco mil documentos y los ofrece generosamente al profesorado, al alumnado y a las familias: libros de lectura recreativa; libros de consulta; monografías; novelas para adultos; revistas; enciclopedias y diccionarios; libros en castellano, en catalán y en inglés; vídeos; DVDs; Internet; publicaciones del centro; trabajos realizados por el alumnado...  

Nuestra biblioteca Escolar dejó de ser un proyecto hace muchos años, para pasar a ser una realidad cotidiana que, eso sí, se proyecta hacia el futuro porque la lectura, la investigación, la necesidad de saber, el manejo de fuentes informativas diversificadas... siempre formarán parte del bagaje necesario de niñas y niños. Una biblioteca escolar organizada, abierta y bien dotada es siempre un recurso que apunta directamente a la mejora de la calidad de la enseñanza; es un espacio solidario porque pone sus contenidos en las manos de quienes no los poseen y también es una oportunidad para la convivencia porque sugiere o propone actividades civilizadoras y de cooperación.

 Termina ahora un curso que recordaremos siempre, porque ha sido el curso en el que se nos ha concedido, casi con toda seguridad, el más alto reconocimiento posible, el Primer Premio Nacional. Seguiremos en la brecha y continuaremos trabajando para obtener cada curso otros premios aún más valiosos: ver a niñas y niños rodeados de libros, de palabras, absortos y despreocupados, sumergidos en un libro de poemas o de ficción o de historia o de ciencias naturales... mientras pasa el tiempo imperceptiblemente y un silencio fértil certifica que la Biblioteca Escolar está produciendo algunos efectos fantásticos, sorprendentes y necesarios. 

 Estamos a punto de abrir un nuevo y largo periodo vacacional, de despedir a un grupo de chicos y chicas de sexto (precisamente los que se han ocupado de abrirla todos los días y de cuidarla y ordenarla con frecuencia). La actividad bibliotecaria quedará suspendida hasta el próximo curso y los libros dormirán en sus estanterías aprovechando el silencio, la soledad y la oscuridad de la sala. Las personas que venimos impulsando acciones continuadas de trabajo, lectura e investigación y que queremos que ese recinto se proyecte cada año, con renovada viveza a todo el centro, seguro que encontraremos algún momento –a lo largo del verano- para pensar algún nuevo enfoque, una estrategia novedosa o un tema atractivo de trabajo y soñaremos con cielos nublados de palabras que hagan posible que, cada cierto tiempo, sigan lloviendo nuevos “Bibliotelandias”...  Salud que no falte; buen verano y buena lectura.

.............................................................

(*) Bibliotelandia es el boletín de la Biblioteca Escolar del CEIP Miguel Servet de Fraga (Huesca)

P.D. Habitualmente, un centenar de ejemplares de Bibliotelandia, van a parar a manos amigas repartidas por toda la geografía nacional. Es la manera de crear una red extraoficial de amistades, de complicidades y de proponer un intercambio de experiencias (del que tanto se habla en algunas ocasiones). Algunos amigos, mantienen también boletines similares. Hay dos que nos llegan puntualmente: "LA BALLENA" viene desde Cantabria (Castro Urdiales), de la biblioteca escolar del Colegio Público "Miguel Hernández" y detrás de ese boletín está el amigo Diego Gutiérrez del Valle (miembro activo de Peonza y antiguo hacedor de El Trastolillo que ya intercambiábamos hace veinte años). El último número recibido es el 24, de diciembre de 2006. La otra se llama "BIBLALVALLE", llega desde la biblioteca escolar del Colegio Público Miralvalle de Plasencia (Extremadura). Acabamos de recibir el número 9 y tras el boletín está el amigo Antonio Tejero, impulsor de la biblioteca de su colegio.

LA MALETA FAMILIAR

Hace siete años, más o menos por estas fechas, escribí un artículo titulado “La maleta familiar o cómo provocar situaciones de lectura en casa desde la Biblioteca Escolar”. El artículo en cuestión se publicó en el número 116 de la revista Educación y Biblioteca (2000), ocupando las páginas 31 a 36. En él sintetizaba la experiencia de un curso poniendo en funcionamiento una estrategia que había diseñado a raíz de la lectura equivocada de una noticia. Creo que fue un acierto escribir y publicar ese artículo pues la estrategia de “La maleta familiar” (en algunos casos con otra denominación) ha tenido bastante difusión (y en parte se lo debe al escrito referido) y son muchos los centros escolares que la han puesto en marcha, con mayor o menos continuidad. También ayudó, con posterioridad, la difusión que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez hizo de la actividad al incluirla en el número 10 de su publicación AL PIE DE LA LETRA, correspondiente al año 2005, dedicándole una página entera a explicarla(de la cuatro de que se compone la publicación). 

Pasado este tiempo, me reafirmo en todos los postulados sugeridos en el texto. La lectura de las opiniones que padres y madres escriben en el cuaderno ofrece un abanico amplio de matices de interés y, en ocasiones, de sugerencias útiles para mejorar o variar la composición de la maleta. Si acaso, lo deseable sería que en cada aula se montasen, por lo menos, cinco o seis simultáneas, para que la propuesta fuera más dinámica y la rentabilización de los fondos de la biblioteca escolar aumentase. Hace dos días recibí la maleta de este curso, ya de regreso de su último viaje; la última semana estuvo en el domicilio de Roberta, una niña rumana que vino a España y a nuestro colegio a comienzos del curso pasado y no quería añadir nada más de mi cosecha, sólo dejar aquí algunos fragmentos del cuaderno, dando la palabra a las familias: 

.. “La llegada de la maleta familiar no nos ha pillado por sorpresa, ya que nuestra hija Andrea, de 17 años, en su paso por el M. Servet trajo la maleta familiar en el primer año en el que se inició esta experiencia. Entonces nos sorprendió y alegró a la vez, la idea de que nuestro colegio llevara la lectura a nuestras casas. (…)Muchas felicidades y que vuestra iniciativa consiga que seamos más sensibles y menos perezoso a la hora de aprender cosas que los libros nos dan en abundancia: CULTURA” (Familia Escandil-Ibarz) 

.. “Como mi hija ha traído por primera vez a casa una maleta familiar, esta actividad me ha parecido interesante porque conseguir leer en familia es muy difícil, al menos en nuestro caso… Yo, al ser lituana, leo más libros en lituano que en castellano. (…) A mí me gusta leer libros de amor, de detectives… Cuando veo leer a Kamile, me alegro porque la lectura enseña”. (Fortunata Valanciene) 

.. “(…) Como podrás observar, no nos ha dado tiempo ni de ver una cuarta parte de la información de la maleta, y el  fin de semana que es cuando viene su padre, pues ha coincidido con Carnaval, así que yo sólo desearía tenerla una semana más, si fuera posible…” (Familia Serveto-Viera)

.. “La maleta familiar no es la primera vez que viene a casa, pues su hermana mayor –Rebeca- ya la trajo cuando estudiaba aquí. Me parece muy bien esta iniciativa pues, la verdad, entre los horarios nuestros, los de las niñas, los trabajos…, no es frecuente el que podamos leer un rato juntos (…)” (Familia Cañas-Molina) 

.. (…) Esta semana, como teníamos la maleta familiar, todos los días hemos dedicado un rato a la lectura y hemos dejado un poco de lado la televisión, el ordenador, la video consola que, actualmente, es lo que más utilizamos, dejando a un lado los libros. Nos ha parecido una idea interesante; esperamos poder tenerla en otra ocasión”. (Familia Baules-Agustín) 

.. “Me alegro de poder saludaros, gracias a esta buena iniciativa que deberían seguir otros centros. Me parece una muy buena forma de unir y pararnos a recapacitar sobre lo bonita, amena y muy necesaria que es la lectura para poder ayudar, conocer un poco mejor la tarea de nuestros hijos y sus inquietudes; además, nos enriquece a todos (…) (Familia Sayar-Pérez ) 

.. “El haber recibido por segunda vez la maleta familiar en nuestro hogar nos ha hecho sentir más unidos, ya que hemos dedicado una parte de nuestro tiempo a su contenido; tiempo que solemos perder haciendo otras cosas de menor importancia. Pensamos que esta actividad de lectura familiar es una fantástica idea y esperamos que otras familias puedan disfrutar de ella (…)” (Familia Plaza-Morón) 

.. (…) Es una oportunidad para que toda la familia se sienten juntos a leer… A Yaiza le ha gustado mucho “Letras para armar poemas”; a su hermano, los cuentos, sobre todo, y la revista de naturaleza. A nosotros, los padres, todo en general, aunque es una pena no disponer del tiempo suficiente para poder leerlo todo a fondo, como los libros se merecen (…) (Familia González-Estudillo) 

.. “(…) Mi madre y yo hemos sido las que hemos leído los libros de la maleta familiar, que nos ha parecido una idea interesante y escribir en el cuaderno también ha sido buena idea”. (Familia Arévalo-Díaz) 

.. “Hemos hecho, todos juntos y con ganas, los “deberes familiares” que trae consigo la maleta. Nos hemos reído un montón con Lazarillo de Tormes (ha sido nuestro libro preferido). Hemos puesto nombres a algunas de nuestras pecas, como una de las divertidas ideas que daban para vivir sin TV… Y, como con las anteriores maletas,  ha faltado tiempo para leer detenidamente alguno de sus libros y reller otros (…)” (Familia Cab rera-Escandil) 

.. “Me parece una buena idea lo de la maleta familiar, ya que Santi y yo nos lo pasamos bien cuando leímos. Deberías dejar la maleta otra semanita, así nos daría tiempo de leer más (…) Creo que el libro original y la película (se refiere al Lazarillo de Tormes) deberían estar en todos los hogares para que, como a mí, entre leer, visualizar y los buenos consejos que dan los padres a los hijos se pudiesen comprender mejor los valores de los demás y mejorar los nuestros”. (Familia Velandia-Mora)

.. “(…) Es bueno que nuestros hijos nos vean leer, pero que esto no sólo ocurra cuando llegue esta maleta sino que la lectura sea una ocupación habitual en casa, de parte del tiempo de ocio. (…) Bienvenida, pues, la maleta familiar si es capaz de generar en la familia una reflexión sobre el empleo del tiempo libre y un mayor índice de lectura”. (Familia San Martín-Guiral) 

.. “Hemos recibido por primera vez esta maleta. Es muy buena idea ir pasándola de familia en familia y buscar tiempo para leer y pasar un rato entretenidos. Ha sido muy interesante ver como Iván cogía y leía; ese gesto me ha gustado mucho. (…)Es un entretenimiento como otro cualquiera, pero hoy en día cuesta coger un libro y ésta ha sido una propuesta sorprendente. ¡Gracias!” (Familia Remón-Labrador) 

.. “La verdad es que la maleta nos vino por sorpresa, ya que nos la entregaron la misma semana que nos marchábamos de vacaciones. En un principio íbamos a pasarla a otro compañero de Noelia, pero ella misma nos dijo que sería una buena compañía para las horas de viaje y así lo hicimos; nos la llevamos con nosotros a París (…)” (Familia Ibarz-López) 

.. “(…) Mucha gente piensa que la tele es más importante que la lectura. Nosotros también lo pensábamos, pero hemos cambiado de idea totalmente. Pensamos que cuando estamos toda la familia unida y no tenemos nada que hacer, lo mejor que podemos hacer es coger unos cuantos libros y leerlos todos juntos. (…) Gracias por hacer esta actividad, Mariano, ha sido algo que ha cambiado nuestra familia”. (Familia Mihalut) 

Nada más que añadir. El cuaderno es un pequeño tesoro que guardaré, con los de años anteriores, como muestra de que algunas iniciativas sencillas y bastante naturales, planteadas desde la escuela, pueden servir de elementos de sensibilización, de reflexión e incluso de modificación de hábitos y opiniones. “La maleta familiar” seguirá llegando a los domicilios familiares, curso tras curso, aportando un punto de sorpresa y novedad, necesarios o, por lo menos, muy convenientes, en estos tiempos que corren.