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EL VALOR DEL SILENCIO... Y LAS "CINCO VILLAS"

Es lo que tiene esto de la pereza, que si quieres escribir resumiendo lo que ha pasado o lo que has vivido desde la última vez que lo hiciste, debes inventar títulos largos (para relacionar las dos o tres cosas que quieres contar)  que pueden despistar o inducir a error o dejar frío a más de uno, a más de una.   Hace una semana, un sábado como hoy, estábamos con Mercè, en nuestro retiro de Figols, disfrutando de la soledad y del silencio. Ya lo he dicho alguna vez, pero es que allí (especialmente por la noche) se oye, se siente. Al estar lejos de la carretera y también del resto del pueblo, la noche es especialmente silenciosa. Es la mejor terapia contra los ruidos habituales que la vida laboral nos “regala” durante la semana. Fuimos también a recordar las parras y a comer y coger parte de la cosecha de uvas, generosísima, por otra parte. ¡Qué bonitas “parábolas” nos ofrece la naturaleza! Podamos las parras en febrero o marzo (ya no recuerdo) y desde entonces, nada más, salvo un par de riegos veraniegos. El resultado, ¡inesperado!: un cosechón de uvas extraordinariamente sanas y absolutamente ecológicas pues ni una gota de sulfato o pesticida se ha derramado sobre las parras. No creo que cuidándolas hubiéramos podido mejorar la cosecha; otras veces, te esfuerzas en la siembra y en todos los procesos y el resultado es catastrófico... ¡Vamos, lo que pasa, a veces, en la escuela! Que dispones los mejores ingredientes posibles, pero se te quema la “pescadilla”, me entiendes, ¿verdad?  

El domingo bajamos por la mañana hacia Fraga, pues teníamos una comida en casa de unos amigos y por la tarde la asistencia al concierto de Joaquín Serrat y de Joan Manuel Sabina (o como se diga) que actuaban en Lleida. ¡Vaya par de pájaros! Nos juntamos, dicen, unas ocho mil personas y la pareja de cantautores dio un espectáculo que no defraudó. Sabina con la voz cada vez más rota tiene un punto canalla que llena el escenario y Serrat también estuvo a la altura, en aquellos momentos en que intercambiaban diálogos divertidos o mordaces y andaba muy bien de voz. Estábamos gentes de varias generaciones y en algunas canciones, el silencio con que se escuchaban también sobrecogía. Personalmente salí encantado del recital y, además lo pude ver y escuchar, junto con Mercè, Angelines y Pili, “incómodamente” sentados en las gradas del reconvertido espacio deportivo de una antigua instalación militar, con usos bien distintos de los que ese día tuvo. Silencio en la noche “Figolina” y silencio multitudinario e intermitente en este concierto... “Dos pájaros de un tiro”, se subtitulaba la gira de los cantautores; “dos silencios bien distintos”, los que vivimos esos días.  

 

El lunes y el miércoles, de esta semana que termina, viajé hasta las Cinco Villas, una comarca tradicionalmente agrícola de la provincia de Zaragoza. Samuel Alonso se empeñó en que me ocupara de un curso de diez horas sobre la lectura y la escritura que se hacía en el marco de una Semana del Libro, a celebrar en Ejea de los Caballeros (que para mí, en realidad podría llamarse Ejea de las Señoras pues de las 45 personas matriculadas en el citado curso, sólo dos eran “caballeros”). Esos dos días nombrados, después de trabajar toda la mañana en el cole, a las dos y media salíamos con el taxista Félix hacia la ciudad citada. Un rato después de llegar, me acercaba hasta el Centro del Profesorado y Recursos de Ejea y trabajaba con un amplio grupo (el curso se convocó para 30 plazas y, al final, se admitió a todos por las dificultades de hacerlo en dos tandas) de maestras, reflexionando, mostrando y poniendo en práctica algunas estrategias de lectura, escritura y organización y aprovechamiento de la Biblioteca Escolar.

 Debo reconocer que el desplazamiento de ida y el de regreso son largos y cansados (y eso que Félix, el taxista, y Mariano, el ponente, formamos ya un tándem que podríamos amenizar algunos eventos sociales, porque no callamos ni en el viaje de ida ni en el de vuelta), pero el trabajo allí es un placer porque dispongo de tiempo para poder explicar y sugerir trabajos y porque el personal es puntual, atento y participativo. Todavía queda una tercera sesión que haremos el día 17 de octubre; día en el que, con la colaboración de las personas asistentes, recogeremos argumentos suficientes para construir y publicar en este blog el capítulo III de la “CABRE ® OTERAPIA”. El lunes, tras las presentaciones de rigor, me acerqué a la pizarra lateral del aula en la que estábamos trabajando y copié los siguientes versos de Luis Cernuda:

 “Como un pájaro de fuego

la luna está entre las ramas del enebro” .

Era la contraseña poética, que copiaron con sorpresa y sonrisas, y que debían recitar el miércoles para entrar en el aula. El miércoles, como cuando yo llegué ya estaban la mayoría dentro hicimos, mesa por mesa, una recitación coral y divertida de la misma, recitándola individualmente solamente quienes llegaron con la sesión iniciada. Y así vamos pasando la vida extraescolar, que de la escolar ya iremos dando cuenta también en sucesivos textos.  

 

P.D. Habría post-datas para llenar hojas y hojas. Hoy la dedico a la situación de la antigua Birmania (hoy llamada Myanmar). Avanzamos mucho, pero somos ineptos totales para erradicar el instinto totalitario y genocida de algunos militares degenerados que no dudan en apuntar y disparar al pueblo que les compró las armas... En ese país asiático están ahora pasando momentos dramáticos y se están cometiendo atrocidades, pero no olvidemos que (“en tiempos de paz”) muchas niñas y niños eran secuestrados o comprados para abastecer burdeles y que muchos clientes de los mismos son originarios de países occidentales. Para llorar de rabia y vergüenza, sin duda...

  

COMIENZO DE CURSO

¡Cuánto retraso en escribir el segundo texto de septiembre! Por fin hoy, cuando decían antiguamente que empezaba el otoño (ahora las estaciones comienzan cuando lo dice el Corte Inglés)) parece que encuentro el tono adecuado para dar forma a un escrito que bulle dentro de mí, pero que no consigo sacar. Hoy, que se cumplen tres años, más de mil días desde que comencé a escribir en este blog.

 

El segundo día de clase leí en voz alta un cuento de Gianni Rodari: “Cuando en Milán llovieron sombreros”. Seguidamente, hicimos este poema colectivo que todos los de la clase aprendieron sin más problemas:

 “Llovieron sombreros, para las damas y los caballeros… 

¡Que lluevan bocadillos

para las niñas y para los niños!

¡Que lluevan abrigos

para los que pasan frío!

¡Que lluevan pañuelos

para que se moquen los abuelos!

¡Que lluevan bombones

para alegrar los corazones!

Y que lluevan camisas

para partirnos de risa.

 

  El caso es que me encuentro con un grupo nuevo de chicos y chicas, escrutando rostros y miradas, desde el primer día, para descubrir un rictus cómplice, una sonrisa tras un comentario, una pregunta innecesaria, una interrupción inoportuna, una actitud cariñosa, una ampliación razonable a la propuesta de trabajo, una sugerencia sorprendente… Uno espera que ocurra algo nuevo, algo que llame la atención, algo inesperado… Y ellos, ¿qué estarán esperando de mí?, porque aunque ya me conocen… Soy el primer tutor que tienen en su vida escolar; ¿cómo procesan un tono de voz recio, una presencia física diferente, las propuestas de trabajo o de reflexión que les hago, las lecturas en voz alta, las creaciones colectivas, las contraseñas poéticas, las noticias de prensa que les comento…?

 

No hace falta dar hoy las respuestas… El caso es que se fueron ya quienes manejaban esta herramienta con cierta soltura y ahora debo instruir a otro grupo para que, poco a poco, vayan realizando esta práctica de lectura, reflexión y escritura, que en los últimos años he impulsado con mucho gusto entre mi alumnado con aceptables resultados.

 

Utilizaré para la penúltima parte de este texto una técnica de escritura que descubrí en una columna de Juan José Millás y que voy a titular también, “En resumen”. Éste sería mi comienzo de curso:

 

Verano recordado. Caras viejas. Caras nuevas. Aulas vacías. Aulas llenas. Alumnado nuevo. Contraseñas poéticas. Cuadernillos de actividad. Risas compartidas. Manga corta. Nuevos trabajos. Biblioteca escolar. Tercer ciclo. Quinto A. Lectura en voz alta. Cuentos leídos. Textos libres. Poema colectivo. Recreo alborotado. Prensa escrita. Libros sugerentes. Información digital. Tablets PC. Lápices afilados. Gomas Milán. Septiembre esperanza. Otoño nebuloso.

 

... Y luego está todo lo demás: este sistema educativo que no reflexiona, que no evalúa debidamente, que huye hacia adelante, que instala un programa tras otro en nuestra “mesa de operaciones” y que casi ninguno tiene ningún sentido… “Que todo es muy interesante”, incluso lo que  no tiene el más mínimo interés. Que no reconoce ni potencia el trabajo eficaz de quienes se dejan el alma en el tajo, porque –entre otras cosas- ni se acerca por el tajo para ver la calidad del trabajo realizado. Que dispone desde Zaragoza, de forma aséptica y “neutral”, todo lo que hay que hacer, sin el conocimiento necesario de las distintas realidades, de las singularidades básicas. Que permite que tanta gente piense en la escuela y ofrezca cada poco rato un camión ecológico, un autobús poético, un tranvía bombero, un barco pirata… para que maestros y maestras (sin ninguna información, las más de las veces) tengan que decidir de hoy para hoy y lleven hasta allí a los niños, en completa formación, y ayuden a mantener la disciplina para mayor gloria del listo de turno que ha “diseñado”  la atracción, “muy interesante”, por supuesto. 

Esta fiebre bilingüe que se ha extendido por toda la comunidad como una pandemia y que lleva a la conclusión de que lo único que quieren es que aprendan lenguas (aunque luego no tengan mucho de qué hablar); ya que casi todo lo demás quedó degradado a niveles miserables. El conocimiento del medio es desde hace tiempo un cajón de “desastre” que se llena con física, química, ciencias naturales, geografía, historia, educación medioambiental… (cuatro horas a la semana) y luego se extrañan de que los chicos sepan poco de todo o nada de nada (según cómo se mire) y además ahora se lo enseñamos en inglés o en catalán, que ahí ya hay nivel (no importa que quien lo enseñe no tenga la más mínima experiencia en la materia e incluso tampoco importa que se releve de dicha enseñanza a quien puede llevar 30 años haciendo un trabajo serio y continuado, utilizando diversas técnicas y variados recursos; total, los maestros y maestras somos gentes prescindibles y de poca importancia…) En un tiempo de importantes quebrantos familiares, con una falta frecuente de referencias estables, de modelos... los niños y niñas de infantil y de primaria ven pasar un desfile de seis, siete, ocho maestros y maestras por su aula (más gente que cuando estén en la Universidad... ¡los que lleguen, claro, que esa es otra!), sin un ápice de cordura. Es evidente que es una manera de fomentar la selección natural, esta educación tan darwiniana... Cualquier persona de más de 35 años podría dar el nombre de la mayoría de “sus maestras y maestros”. Hoy ya es imposible. Seguro que algunos niños y niñas acaban el curso sin saber el nombre de alguna de las suyas, de tantas que pasan por el aula... Los horarios, en muchos casos, no tienen ni pies ni cabeza, porque se hacen para “cuadrar”, no para que sean razonables. Las niñas y los niños soportan alargamientos de jornada y acortamiento vacacional por la conciliación familiar; ¡menudo camelo, también! En algunos casos, hace tiempo que trabajamos con ocurrencias de algún padre listillo que tiene su influencia en la Dirección del colegio en cuestión, o en la Consejería...

Y eso que uno ya lleva mucho tiempo en el tajo y las ha visto de todas las formas y colores, pero a ratos se encuentra desamparado, confuso y dispuesto a tirar la toalla; a mandar a cascarla a unos cuantos y a gritar que falta sentido común, más compromiso con el trabajo, menos chorradas, menos hiperprotección hacia los chicos, más autoridad natural (la que los demás  reconocen en uno, no la que se impone a la fuerza, que nunca ha servido para nada) y mucha, mucha coherencia.

Ya sé que esto parece un anticipo del capítulo III de las "cabre(r)oterapias", pero es que tenía ganas de decirlo.

DE CÓMO EL AZAR TE OFRECE AGRADABLES SORPRESAS

 Hoy hemos salido con el coche, a media mañana, sin rumbo definido. Nada más incorporarnos a la carretera ya hemos despejado la primera incógnita: todos los destinos hacia la izquierda quedaban excluidos (no hablo en términos políticos, claro, sino en términos geográficos). Con el coche ya enderezado en dirección norte, teníamos cuatro posibilidades, así a grandes rasgos: Valle de Añisclo y aledaños; Tella, con Lamiana, Revilla, etc.; Valle de Bielsa; Valle de Chistau. Ignorados los desvíos a los dos primeros, en Salinas hemos tomado la penúltima decisión: Valle de Chistau. Hemos enfilado la orilla izquierda del Cinqueta y no hemos subido ni a Saravillo ni al valle de la Comuna; hemos ido directos a San Chuan de Plan. El día es soleado y la ladera de San Mamés se ofrece con una variada gama de verdes, salpicados de bordas. Hemos recorrido el pueblo callejeando: iglesia, museo, plaza… Dudamos si comer en San Chuan o regresar a Plan. Tras el paseo, optamos por el regreso: “De Plan ta San Chuan as gallinas van” (más o menos, dice el dicho popular). Cuando terminamos de aparcar el coche, saludamos a un compañero de mili, Manolo, que nos informa de que son las fiestas de Plan y de que, hagamos lo que hagamos, a las dos y media nos espera en la plaza para participar en el vermouth popular y, ya de paso, saludar al alcalde. Ante esta inesperada y sorprendente propuesta nos quedamos sin saber qué decir, pero las palabras de Manolo son tan contundentes que quedamos en vernos, a la hora sugerida en la Plaza Mayor. Hacemos tiempo en un bar de la localidad y a la hora convenida subimos la cuesta que conduce  a la plaza citada.  

Hay una importante concentración de gente (muy puntual, por cierto): mujeres, hombres, niñas y niños que van dando buena cuenta del contenido de las bandejas que se van ofreciendo a los distintos corros de conversación que se han ido formando (buscando todos las zonas sombreadas, porque el calor aprieta) en la plaza. Manolo nos acerca un refresco y una tapa de piña con queso para empezar. Tal como había prometido, nos acompaña directamente al corro del alcalde. Nos damos un abrazo con José Mª Fantova, recién elegido alcalde de Plan por la Chunta y viejo amigo, compañero de estudios, de farras y de mili. A pesar de estar relativamente cerca, hacía algunos años que no nos veíamos, así que el azar ha propiciado este reencuentro lleno de novedades. La última vez que hablamos, Fantova estaba soltero; ahora está casado con Pilar y tiene dos preciosas criaturas: Noelia y Javier (éste de poco más de un año de edad). Mi amigo está, pues, criando o ayudando en la cría a su mujer y además es el alcalde del pueblo. El tiempo no pasa en balde y los dos lucimos barba blanca y pelo (él más que yo) notablemente “plateado”. En el corro está también el Consejero de la DGA, el Sr. Javier Velasco y aprovechamos para saludarle y para departir con él e intercambiar opiniones sobre la belleza del valle, la necesidad de salir a la naturaleza y desconectar de las actividades cotidianas.

No paramos de hablar, de beber algún refresco y picar de las distintas bandejas: tortilla de patata, almejas, jamón, gambas saladas, almendras, patatas chips… Me cuenta José Mari que ya es tradición que el día de la Fiesta Mayor, el Ayuntamiento invite a todo el pueblo a un generoso vermouth; tradición que él, como nuevo alcalde, piensa mantener. Finalizado el acto, el amigo Manolo dirige los trabajos de recogida de mesas y de limpieza y en pocos minutos la Plaza queda limpia y despejada. José Mari y Pilar nos convencen para que nos quedemos a comer en su casa y hasta allí nos dirigimos con un matrimonio amigo de Zaragoza. Charlamos de varios temas, nos tomamos un caldo reparador y picamos algunas otras cosas, mientras los zagales van a lo suyo, como es de ley. Cuando se acercan las seis de la tarde, un equipo de payasos anuncia su actuación y convocan a los pequeños, así que es momento de despedirse y regresar a Labuerda, de donde partimos. Con una sonrisa dibujada en nuestros rostros –en el de Mercè y en el mío- repasamos lo que ha dado de sí el día y comentamos que, en muchas ocasiones, el azar es quien mejor organiza algunos momentos de nuestras vidas. 

P.D.: 1.- Precisamente, el sábado pasado, también por la tarde, estuvimos con Mercé y Daniel en la feria REPLEGA de Monzón, feria del coleccionismo. Una fiesta también, sin duda, para quienes somos guardadores y aprendices de coleccionistas. Como también coleccionamos amigos, aprovechamos para pasar un buen rato de encuentro y charla con Mª José y Marcos y sus hijos gemelos. 2.- Y el lunes próximo iniciamos un nuevo curso escolar y, en mi caso, con nuevas criaturas de quinto de primaria. Algo de pereza ya tengo: nuevas caras, nuevos nombres y apellidos, nuevas familias (esto es lo que más pereza da) y, sin duda, nuevos retos. Veremos cómo se nos da la cosa y cuándo podemos activar este blog con las lecturas y comentarios de los nuevos…

DE SOBRARBE A NORUEGA

 

A veces, en la vida, son necesarios fuertes contrastes para que las experiencias dejen huella. El caso es que este mes de agosto hemos pasado, en pocos días, de viajar por el corazón de Sobrarbe a hacerlo por el corazón de Noruega; y recién venidos del viaje y sin tiempo para que los pensamientos se acomoden y las sensaciones reposen, andamos algo confusos.

  

Los viajes por la comarca de Sobrarbe de este verano (realizados en varias etapas) han sido muy agradables y, en varios casos, hemos viajado hasta lugares donde no habíamos estado todavía. Tenían como finalidad revisar el patrimonio románico de la comarca, tomando algunas notas y fotografiando algunos elementos. De esa manera, y con esos objetivos, estuvimos por La Fueva, Abizanda y Samitier; la Tierra del Buxo; el valle de Chistau y la Comuna; Valle de Bielsa; Valle Vio; L´Aínsa, San Vicente de Labuerda… Fue la primera vez que llegamos a Sercué: despoblado que se está “repoblando”, con una pequeña iglesia alejada del pueblo con elementos arquitectónicos interesantes. También llegamos por primera vez a algunas localidades del Sobrarbe profundo: la Tierra del Buxo: Almazorre, Bárcabo, Sarsa de Surta, Paúles de Sarsa, Sta. Mª de Buil, Guaso… En todos los pueblos es posible fotografiar hermosos elementos de arquitectura popular y tradicional, y en casi todos podemos fijar con nuestra cámara, inesperadas vistas de la Peña Montañesa.

  A mediados de mes, además, celebramos las fiestas de Labuerda: fútbol entre solteros, solteras, casados y casadas; juegos infantiles; rondas; bailes de tarde y nocturnos; actuación de grupo folklórico; disco-móvil; karaoke… Este año se prolongaron por espacio de seis días, entre unas cosas y otras, finalizando el día 19 de agosto con la primera cena popular realizada en el pueblo y que resultó ser un rotundo éxito de asistencia y buen ambiente. Es cierto que, a medida que uno va cumpliendo años, las fiestas del pueblo se celebran y viven de una manera más tranquila y sosegada pero, por unas razones u otras, solemos comer y beber más de la cuenta y los cuerpos se descomponen un poco.

 

Total que, en esas andábamos, cuando casi sin darnos cuenta nos acercamos al aeropuerto de Barcelona, nos montamos en un avión y ¡para Noruega!… Naturaleza en estado abrumador: bosques y bosques; ríos caudalosos, violentos; cascadas de todos los tamaños y caudales; lagos interminables; fiordos inabarcables; paisajes de postal; glaciares espectaculares; casas de madera sembradas por las montañas… Ciudades para recordar: Trondheim, Alesund, Bergen, Oslo… Un país grande, poco poblado, con recursos abundantes: petróleo, gas natural, agua, madera… Tienen aquello que ya es valioso o aquello que acabará siendo lo más valioso de todo (el agua dulce que baja de las montañas con una generosidad inaudita y sorprendente). Los noruegos son un pueblo de nuevos ricos (antes de los años setenta era un pueblo de bajo nivel económico y con una tasa alta de emigración). Hoy día disponen de muchísimo dinero. Aún así, no regalan nada: se paga por entrar en algunas ciudades; por atravesar un túnel; por pasar por un puente… Tarifas con las que financian la construcción de infraestructuras. Atravesamos docenas de túneles, necesarios para sortear una orografía difícil, debido a la estructura recortadísima de su costa… Muchas carreteras terminan en un barco, necesario para cruzar el fiordo correspondiente (pagando, claro). Los noruegos realizan un exhaustivo control de la entrada de extranjeros en su país. Esta entrada está muy limitada y controlada. Choca esa actitud (ahora que son ricos) con la que mantuvieron cuando no lo eran (se iban a otros países que sí les abrieron las puertas).

 

La vida en Noruega es cara y su capital, Oslo, ha sido distinguida con el dudoso honor de ser una de las tres ciudades más caras del mundo (la primera al decir de algunos). Viajamos en avión, barco, autocar, tren, funicular… Visitamos el Museo de barcos vikingos, el FRAM y el Museo Folklórico de Oslo, así como el Parque y complejo escultural de Gustav Vigeland (impresionante), el Bryggen de Bergen, la casa del músico E. Grieg, la catedral de Trondheim… Navegamos por distintos fiordos contemplando paisajes muy sugerentes, cascadas, pequeños y pintorescos asentamientos humanos y “viviendo” la divertida experiencia de pertenecer durante ocho días a un microcosmos variopinto y lleno de matices: el que formábamos las cincuenta personas que realizábamos juntas el circuito.

     No pienso aburriros con el relato del viaje; sólo resaltar, cuando se vuelve del mismo, esa sensación de cabeza llena de recuerdos que hay que ordenar y de sensaciones que hay que ubicar correctamente. Todo transcurre tan deprisa que resulta difícil asimilarlo y no es fácil pasar del “Biello Sobrarbe” a la verde y azul Noruega, aunque en ambos espacios geográficos, los inviernos sean poco amables; en un caso por la escasez de población y en el otro por el aislamiento que tanta nieve  y tanto hielo provocan. Otra sensación curiosa es la ausencia total de noticias de tu país durante una semana: el noruego no es lengua fácil y, aunque ojeáramos la prensa diaria, sólo reconocíamos algunas imágenes, algunas fotos. Cuando volvimos a pisar territorio español, nos enteramos de algunos acontecimientos deportivos, políticos, culturales y sociales que habían ocurrido sin que tuviéramos noticia de ello… El mundo sigue su curso, aunque uno desconecte; cuestión, no por sabida, menos curiosa de experimentar. 

  P.D. En un par de días comienza un nuevo curso escolar y vuelven, por tanto, algunas incertidumbres. Trataremos de irlas despejando. Mañana y pasado mañana (1 y 2  de septiembre) se celebra en Monzón la Feria de coleccionismo Replega. Habrá que ir a dar una vuelta.

CABRE (r) OTERAPIA (II)

 

Lo prometido es deuda… La lista de los cincuenta “primeros” cabreos debe ser completada porque así lo anuncié en su momento. No agoté entonces el tema (ni creo que vaya a hacerlo ahora). Así que hoy amplío el listado de circunstancias y personas, porque a mí me cabrean…

  
  1. Los que cuando te ven en el lugar donde ellos y uno vivimos no saludan nunca y si los encuentras en un sitio alejado se deshacen en gestos y palabras amables. 2. Los que también se comportan así, pero cuando van un poco bebidos. 3. Los que confunden una libélula con un helicóptero. 4. Los que  nunca escuchan lo que les vas a contar porque siempre consideran más importante lo que tienen que contar ellos. 5. Los traidores. 6. Los que siempre alardean de lo que tienen. 7. Los que son incapaces de reconocer en los demás, los mismos derechos que ellos tienen. 8. Los que sólo dan valor a lo que cuesta dinero. 9. Los que son incapaces de regalar una sonrisa, una conversación, una mañana o una tarde. 10. Los que no tienen problemas en aliarse hasta con el diablo, con tal de mantenerse en su miserable puesto. 11. Los que aceptan cargos sabiendo que son unos completos incompetentes. 12. Los que copian ideas impunemente y no nombran la fuente de  su “inesperada” inspiración. 13. Los “perros del hortelano”, tan abundantes en nuestro pueblos y ciudades. 14. Los que siempre ejercen la crítica en el bar del pueblo, rodeados de cervezas. 15. Los que confunden “trabajar” con “trasubir” y siempre están cansados. 16. Los que alardean de “estar quemados”, sin que nunca nadie les viera arrimarse al fuego. 17. Los que sólo piensan en sacar tajada de todo lo que hacen. 18. Los que, cuando quieren criticarte, añaden esa impersonal e inconcreta coletilla que dice: “bueno, esto que voy a decirte, lo piensa más gente…” 19. Los desleales. 20. Los que pasan de la adhesión al rechazo sin explicación razonable del cambio. 21. Los que sólo se acuerdan de lo que les interesa. 22. Los que siempre empiezan las frases con un “yo” sospechoso. 23. Los que evidentemente no pueden decir “pues no sabía que estabas…” porque era evidente que estabas. 24. Los que, después de lo dicho anteriormente, los domingos van a misa. 25. Los que siguen diciendo que son “apolíticos”. 26. Los que siempre te mandan a coger setas a lugares donde no hay ni una. 27. Los que, hables de lo que hables, saben de todo y encima te dan consejos. 28. Los que, mientras escuchan aparentemente lo que tú dices, tienen la otra oreja puesta en la conversación de al lado. 29.  Los que levantan la voz cuando quieren compadecerte por algo, pero que se guardan muy bien de no elogiarte en voz alta. 30. Los que corren a dar el pésame, como si el dolor pudiera comprarse o apareciese por generación espontánea. 31. Los que pontifican. 32. Los que bendicen cualquier cosa que les “echen”. 33. Los que, sin saber cómo, saben mucho de educación y quieren dar consejos a maestras y maestros. 34. Los que, después de vivir diez o doce años con su hijo o con su hija, lo desconocen casi todo del niño o de la niña. 35. Los que están esperando que tropieces para avisarte de que había una piedra en el camino. 36. Los que, cuando ocurre algo, siempre dicen: “yo ya dije que esto pasaría…”, pero nadie recuerda haberlo oído. 37. Los que aprovechan los aperitivos públicos para ponerse ciegos de comer, sin educación ni comedimiento. 38. Los que, cuando salen de caza, disparan a todo lo que se mueve. 39. Los que siempre hablan por detrás y nunca dan la cara. 40. Los que sólo se preocupan de la apariencia. 41. Los que conducen echados para atrás, de medio lado, con una mano… con claros gestos de chulería. 42. Los que no pagan el vado correspondiente y amenazan, además, con llamar a la grúa. 43. Los que no aprobarían el carnet básico de padres. 44. Los que te dan una palmadita de ánimo en privado, poco después de enterarte que te han puesto a parir en público. 45. Los aguafiestas. 46. Los que te hacen esperar sistemáticamente, porque siempre que has quedado con ellos les pasa algo increíble. 47. Los que se aburren en todas partes porque olvidaron que la imaginación, la fiesta y la alegría son cosas que debe aportar cada uno. 48. Los que todavía piensan que todo lo de su pueblo es único y no se han enterado que hay vida más allá del horizonte. 49. Los “listos”. 50. Los que se hacen el tonto…y se pasan de listos.
 

Bueno, hasta aquí otras cincuenta razones para cabrearme. Es posible que haya una tercera entrega más adelante, pues quedaron temas en el tintero (sólo leyendo el periódico un día cualquiera, podríamos, con toda seguridad, relacionar otras cincuenta, y no digo que no lo haga…)  Creo que esto de la “cabreoterapia” es una buena terapia, porque te permite repasar la vida cotidiana desde otro punto de vista. Yo, curiosamente y a pesar de tanto cabreo,  me lo he pasado bien y animo a los posibles lectores y lectoras a que sigan describiendo en sus comentarios situaciones cabreantes con las que viven o con las que se encuentran con frecuencia.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: "VOCABULARIO ARAGONÉS DE LABUERDA - A BUERDA (SOBRARBE)

 Aunque es complicado escribir sobre un acto público, haciendo de eventual “secretario” habiendo sido principal protagonista, trataré de hacerlo con la mejor voluntad y con la mayor honestidad.

El caso es que el sábado, 11 de agosto, a las ocho de la tarde se realizó el acto de presentación del libro “Vocabulario aragonés de Labuerda – A Buerda (Sobrarbe)”, en el salón social del Ayuntamiento de Labuerda. Era la primera vez que se realizaba un acto de estas características en mi pueblo.

  Unas 70 personas, que llenaban el recinto acondicionado para tal efecto, asistieron al acto y escucharon y aplaudieron los distintos parlamentos. Debo ya, sin más preámbulos, nombrar al Concejal de Cultura del Ayto. de Labuerda, Emilio Lanau Barrabés artífice del acondicionamiento de la sala, de la elaboración de carteles anunciando el acto y de las notificaciones a las familias del pueblo de la citada presentación. Mi agradecimiento por su trabajo que se tomó como si fuera un asunto personal. 

En la mesa se sentaron la Consejera de Ciencia, Tecnología y Universidad del Gobierno de Aragón, la sobrarbense Mª Victoria Broto Cosculluela; el Alcalde de Labuerda y Presidente de la Comarca de Sobrarbe, Enrique Campo Sanz y el autor del libro, Mariano Coronas Cabrero.  

Enrique Campo habló en primer lugar para agradecer la asistencia y explicar la colaboración del Ayuntamiento y La Comarca en la edición del libro, realizada por la Editorial Xordica. Se refirió también al trabajo realizado por el autor del libro y a la presencia de la Consejera en el acto. 

 Seguidamente, quien intervino fue Mariano Coronas. Leyó un poema del libro “No deixez morir a mia voz” de Ánchel Conte y habló de lo que supuso la presencia de este profesor monegrino en el Instituto de L´Aínsa en los años sesenta y setenta. Hizo, posteriormente, un recorrido por las obras y los autores de investigaciones lingüísticas realizadas en la comarca de Sobrarbe durante el siglo XX y un repaso a los libros publicados más recientemente sobre aspectos lingüísticos de la comarca. Terminó hablando del libro que se presentaba, leyendo un poema en aragonés de su autoría y agradeciendo la presencia de quienes habían acudido al acto. 

Cerró el acto Mª Victoria Broto, quien dedicó su parlamento a reconocer y elogiar el trabajo del autor del libro y director de la revista trimestral El Gurrion ( a punto de cumplir 27 años de existencia) y también el trabajo de Mariano Coronas como maestro y animador de bibliotecas escolares, “un referente en la educación aragonesa”. Señaló la Consejera el esfuerzo que realizaron muchas familias de Sobrarbe en los años sesenta para permitir que sus hijas e hijos estudiaran y pudieran alcanzar otras metas diferentes a las que estaban abocados hasta entonces y se congratuló de haber participado en el acto, “el primero al que me han invitado como Consejera”. Tras esas palabras, el autor firmó ejemplares del libro a quienes lo compraron en el acto y a quienes lo traían de casa, tras el reparto que hizo el Ayuntamiento de un libro por familia. 

Este sería, más o menos, el resumen protocolario de un acto que tuvo una duración de una hora y que, como he dicho al principio, inauguró lo que puede ser una nueva línea de actos culturales en Labuerda: la de presentaciones de libros…

Personalizando un poco más la cosa, me gustaría –también desde aquí- agradecer la presencia de quienes acudieron a acompañarme en un momento personal significativo. No voy a nombrarlos uno a uno (ya sabes, por aquello de los inmerecidos olvidos), pero sí citar a Mercé y Ana (Daniel llegó finalizando el acto porque estaba trabajando); a mis padres (que aunque con una manifiesta sordera, se sintieron felices y orgullosos del protagonismo de su hijo); a mis hermanos, sus hijos y cónyuges; a la gente que bajó expresamente desde San Vicente de Labuerda; a los amigos que vinieron de otros puntos de la comarca  y, por supuesto, a todas las personas de Labuerda (“indígenas” o veraneantes) que quisieron compartir ese tiempo cultural. Por último, un agradecimiento especial a Enrique Campo por el apoyo económico del Ayuntamiento y La Comarca y a Mª Victoria Broto porque, con su presencia, el acto adquirió más relevancia, claro, no olvidemos que es Consejera del Gobierno de Aragón. 

El “Vocabulario” en cuestión es el número 2 de la colección “Cuadernos de Jean-Joseph Saroïhandy”, de Xordica Editorial y recoge vocablos aragoneses y frases hechas que fui replegando (en clara labor de coleccionista), sobre todo a principios de los años ochenta. Los primeros números de la revista El Gurrion recogieron algunos repertorios de esas palabras. Posteriormente, se publicó casi íntegro en la revista Treserols del Centro de Estudios de Sobrarbe (entre los números 2 y 7, ambos inclusive) y, por fin, ha visto la luz en formato libro gracias al empeño de Raúl Usón, editor de Xordica. Yo, la verdad, muy feliz de tener el libro en las manos y también muy contento y agradecido del acto de presentación del pasado 11 de agosto en Labuerda. 

 

Por tot ixo, a yo me paice que teneba que rematar iste testo con bellas coplas, asinas que astí van:

  Fa unos días n´o mío lugar

se fizo una charradeta

ta presentar o libré

d´aragonés de A Buerda.

As Chens que astí se chuntón

ta sentir a os que fablaban

s´en fueron, en rematar,

con güen cuerpo y güena cara.

Y l´autor d´ixe treballo

quedó muito agradexiu,

por tantisma compañía

y os aplausos recibius. 

YA VUELA EL GURRION 108

 El pasado sábado, mi hija Ana, se vino de vacaciones desde Barcelona, pasó por Fraga y se trajo en el maletero del coche, todos los ejemplares del número 108 de la revista trimestral EL GURRION, de Labuerda y de Sobrarbe; el número correspondiente a agosto de 2007.

Una de las cosas de las que me siento más orgulloso, es precisamente del hecho de haber insuflado vida y energía a este pájaro de papel que periódicamente sobrevuela el Sobrarbe. Nació en noviembre de 1980, ha pasado por diversas vicisitudes y ha aparecido puntualmente cuatro veces cada año: en los meses de febrero, mayo, agosto y noviembre. Por sus páginas han desfilado algunos centenares de colaboradoras y colaboradores que han encontrado en la revista un territorio amable y literario donde exponer sus puntos de vista o publicar sus investigaciones, lo que habían pensado o sentido, la crónica de un acontecimiento o de un viaje…  

Nadie que no haya permanecido varios años al frente de una publicación periódica sabe lo que ello significa. Cuando quieres escribir un libro, te dedicas a ello durante un tiempo determinado, sabiendo que cuando termines la faena, ya no tendrás que acordarte nunca más de ello. Cuando dejas en la imprenta un número terminado de una revista, vuelves corriendo a casa para empezar el siguiente. Después de un número viene otro y así sucesivamente y, además no depende sólo de ti, cuando hay entre veinte y treinta personas que colaboran en cada número. Yo creo que, al final, es un pequeño milagro que cada tres meses aparezca un nuevo “gurrión” con 44 páginas. Eso significa que al final de cada año, escribimos un libro colectivo de 176 páginas que habla de Labuerda y de la comarca de Sobrarbe, con textos y fotografías. 

Hoy, lunes, hemos bajado a la oficina de correos de L´Aínsa los sobres de los suscriptores y por la tarde se ha repartido entre los suscriptores del pueblo o aquellos que están pasando ahora las vacaciones aquí (y así ahorramos unos sobres y unos sellos, por esta vez)… 

Y centrándonos ya en este número recién salido del horno, voy a señalar los contenidos de más peso: el Paseo por el Sobrarbe nos lleva hasta la Punta Acuta y otras cimas. Varios artículos se centran en la presentación biográfica de personajes de diferentes épocas del pasado: D. Pedro Villacampa y Periel, de Laguarta; José Pardina Dueso, de Labuerda; el librero Gregorio Pueyo; Antonio Garcés Pallarés de Guaso; Miguel y Bernat de Mir de Bielsa…Una página recoge la pequeña historia del “otro banco azul” y, por espacio de dos páginas se recopilan refranes y sentencias sobre libros; están presentes en este número “la luna y la Peña Montañesa” y hay un artículo sobre los Apellidos infanzones de Lamata. EL GURRION número 108, nos habla de una colección de calendarios de bolsillo y se ofrecen noticias desde el Ayuntamiento. Se hace un amplio repaso a diversas Noticias de Amigos y Suscriptores y a una singular concentración de familias en Labuerda. La vida de las mujeres en el Sobrarbe nos habla de “La historia no contada de las mujeres de preso”; hay versos y textos, hay correos electrónicos y fotos de la Peña Montañesa y personas leyendo la revista en lugares como Roma o el circuito de Le Mans. La portada  es una fotografía del río Ara en el valle de Bucaruelo, muy refrescante para estos calores de agosto. 

Una vez distribuida la revista por los domicilios de las personas suscriptoras, comienza el auténtico viaje de este pájaro singular. Cada par de manos que lo acaricien y cada par de ojos que lo miren estarán conectados con una mente que irá procesando lo que vayan leyendo y se sorprenderá de algunas cosas, refrescará otras que ya conocía pero que se le habían olvidado; sonreirá o se pondrá serio; hará comentarios en voz alta con las personas que tenga a su alrededor o leerá en voz baja para interiorizar mejor la información… Es posible que algún lector o lectora se plantee escribir un artículo para la siguiente revista, al hilo de una lectura realizada en ésta o que realice una consulta en un diccionario o en una enciclopedia para recabar más información sobre un término geográfico, sobre una palabra… Y dentro de tres meses, si los contratiempos no son insalvables, un nuevo “gurrión” desplazará al 108 y ocupará ese lugar de privilegio que las personas solemos guardar a los libros y a las revistas que nos interesan: un espacio tan pequeño como dos manos abiertas y un resplandor tan amable como el brillo de unos ojos… 

P.D. La revista EL GURRION puede leerse en Internet, pues desde el número 100 están todos los números en formato pdf, en la siguiente dirección: http://www.elgurrion.com     

CABRE (r) OTERAPIA (I)

 Dice Juan Cueto, en un artículo en EPS (8-7-07) que le dijo su médico: “Los organismos vivos, para seguir estando vivos, necesitan producir estrés. Tienes que cabrearte más y continuamente, si no quieres desaparecer por calma total”. Me resultó muy curioso leerlo y me sentí muy reconfortado sabiendo que otros piensan lo que yo he pensado siempre: que el cuerpo necesita cabrearse dos o tres veces al día para mantenerse alerta y en forma: ver un informativo en televisión o echar mano del periódico diario son dos de las acciones que mejor pueden predisponer para esa dosis diaria de cabreo reparador, por ejemplo.  

Con fecha 18 de febrero del corriente se publicó en este blog una entrada que llevaba por título: “Tenemos cien motivos, al menos, para alegrarnos hoy”. Seguro que hay más de cien motivos también  para cabrearse. Por esta vez, me voy a conformar con señalar cincuenta y dejar otros tantos para más adelante. Así que para celebrar que hoy termina julio (ya de por sí cabreante, porque han pasado la mitad de las vacaciones), quiero regalar esta lista de motivos. No obstante, antes de empezar la enumeración, debo decir que, de vez en cuando, con quien primero me cabreo es conmigo mismo, cuando siento no haber estado a la altura conveniente, por acción o por omisión...   

Y además, me cabrean estas otras cincuenta cosas:  

  1. La hipocresía y los hipócritas (en todas sus manifestaciones, versiones y camuflajes); 2. los jefecillos que quieren curar su manifiesta mediocridad acosando a sus subordinadas y subordinados; 3. los que nunca regalaron un minuto de su tiempo, una idea de su repertorio personal, unas palabras amables; 4. los obispos que escriben contra la educación para la ciudadanía “porque adoctrina”, ¿seguro? ¿y ellos que llevan haciendo desde el principio de los tiempos?; 5. los pirómanos que queman los bosques preparando el terreno para una gran tragedia; 6. los que confunden las jornadas interminables de los niños con la conciliación familiar (¡ojo con los concilios!) y los tienen en la escuela desde las ocho de la mañana hasta las seis o las siete de la tarde; 7.  los obispos, curas y otros célibes y castos cuando hablan de matrimonio y sexualidad; 8. los acosadores de todo tipo y condición; 9. los conductores salvajes que cuando provocan un accidente o un atropello casi nunca se matan, pero suelen dejar siempre alguna o varias víctimas con su comportamiento irracional; 10. los que se suicidan después de haber matado a su compañera, ¿por qué no se suicidaron primero y luego ya…?; 11. los que hablan por el móvil a distancia y se les puede seguir la conversación; 12. los que sólo se acuerdan de las maestras y los maestros en vacaciones de verano para recordarles que tienen muchas; 13. los que han elevado a derecho fundamental el que los padres elijan el colegio de sus hijos; 14. los docentes que trabajan en la enseñanza pública y llevan a sus hijos a la privada; 15. los que pasan con la moto haciendo un ruido infernal; 16. todos los que utilizan el mar como vertedero; 17. los que disfrazan la envidia de invisibilidad; 18. los que se cuelan en las colas; 19. los que siempre son los primeros para disfrutar del servicio público recién instalado, pero nunca levantan la mano cuando se piden voluntarios para trabajar; 20. los que jamás hicieron nada si no fue cobrando; 21. los que siempre se sienten con muchos derechos y nunca mencionan las obligaciones a las que deben responder; 22. los que tienen perros y gatos sueltos por la calle; 23. el ex-presidente del Gobierno que se mofa burdamente de las campañas de la DGT (¡inconcebible!); 24. el inventor del pegamento de los rollos de papel higiénico que cada vez que tratas de empezar uno nuevo, te las ves y te las deseas; 25. la “peña” de la paz universal que, en cambio, hace la vida imposible a los del entorno próximo; 26. los que encuentran muy natural que debas aguantar sus excentricidades y manías, pero que se volverían agresivos si tuvieran que aguantar las tuyas; 27. los políticos que mintieron y ocultaron información importante y no se fueron a su casa avergonzados y pidiendo perdón a los ciudadanos; 28. esos mismos políticos a los que no les bastó quedarse, sino que llevan tres años insultando, descalificando y llenando de mierda (¡qué bonita palabra, dice mi amiga Geles y mi amigo José Luis!) las sesiones parlamentarias; 29. los que sólo saben conjugar el verbo “escaquearse” (¡reflexivo, claro!); 30. los fabricantes de coches que podrían echar una mano haciendo que corrieran algo menos; 31. los que no tienen ni el más mínimo comportamiento ecológico ni la mínima sensibilidad medioambiental; 32. los que se enriquecen escandalosamente; 33. los malayos de Marbella y todos los malayos de todas las marbellas; 34. los que se aprovechan de los inmigrantes para forrarse; 35. los que nunca reconocen en los demás los derechos que disfrutan; 36. los maltratadotes; 37. los que emplean la violencia como único argumento para sus reivindicaciones; 38. los terroristas, que desprecian todas las vidas; 39. los que debiendo dimitir no dimiten; 40. los que trepan “subiéndose a las espaldas” de los que tienen alrededor; 41. los que cuando llegan “arriba”, ya no vuelven a mirar para abajo; 42. los que comercian con seres humanos; 43. los que, cuando terminan su paquete de tabaco, lo estrujan en una mano y lo tiran directamente al suelo; 44. los que cuando tienen que elogiar a alguien, empiezan con un “pero” y continúan con un “sin embargo”; 45. los que viven exclusivamente para “salir en las fotos”; 46. los que cercenan la libertad de expresión (véase El Jueves); 47. los que construyen campos de golf en lugares con déficit hídrico; 48. los que tiran la piedra y esconden la mano; 49. los sinvergüenzas y 50. los que cuando lean esta lista dirán que es demagógica… (continuará)

  Bueno, pues aquí dejo esta retahíla de personas y circunstancias que suelen cabrearme. Podría haberme puesto más poético o “salir al exterior”, pero eso ya lo haremos en otra ocasión. Si por casualidad llegas hasta este puerto y lees, te agradeceré que escribas algún comentario señalando qué es lo que a ti te cabrea y así podremos ir ampliando la lista…