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CABREOTERAPIA (III) COLECTIVA

 

El pasado miércoles tuvimos en el CPR de Ejea de los Caballeros la última sesión del curso sobre lectura y escritura. Regresé de allí satisfecho del trabajo que hicimos, de los debates que se produjeron, de las observaciones hechas por las personas participantes, etc. Algunas de esas personas respondieron a mi propuesta de escribir algunos cabreos cotidianos para elaborar un nuevo capítulo de la  cabreoterapia,  colectiva. La que sigue es la tercera entrega de este serial, con 50 motivos para cabrearse; porque, según dicen varias anónimas colaboradoras y algunos anónimos colaboradores, a ellos les cabrea:

  1.      Que el que se ha comprometido a algo, luego se escaquee. 2. Tener que repetir algo varias veces porque no te prestan atención. 3. Que alguien se cuele en las filas. 4. Las hipotecas y los créditos. 5. Olvidarme las llaves dentro de casa. 6. Que la razón sea proporcional a los decibelios del grito. 7. La falta de ganas. 8. El que, por norma, se salta las normas. 9. El que, para decirte algo, te hace una introducción, un preámbulo, pinceladas preliminares (para contextualizar el tema) y nunca llega al meollo de la cuestión. 10. Los que tienen memoria selectiva. 11. Los que utilizan descaradamente el colegio para sus intereses personales o políticos, pensando además que los demás no se dan cuenta 12. Los ordenadores desobedientes y mi ignorancia tecnológica. 13. Los manuales de instrucciones de cualquier artilugio, en los que aparecen todos los modelos menos el tuyo. 14. Que cuando ya has decidido qué zapatos vas a comprar, no esté el número que pides. 15. Que cuando mandas un ejercicio de dos preguntas o más, sólo se lee y se contesta a una. 16 Aquellos ponentes de cursillos que hacen sus cursos con lo que piensan los participantes: simulando ser niños, proponiendo lluvias de ideas... 17. Que cuando voy a la peluquería se me diga: ¿Te has cortado el pelo? ¡Es obvio! ¿por qué no, una palabra halagadora? 18. Que el marido me diga: ¿Quieres que te pase la aspiradora?¿Quieres que te barra el suelo? ¡A mí no me tiene que aspirar nada! ¡Será al suelo! 19. La gente que se cree el ombligo del mundo. 20.Que se me acabe el agua caliente cuando tengo la cabeza enjabonada. 21. Que todas mis amigas se casen el mismo año y me dejen sin un duro. 22. Que no me dejen usar el tablet porque estoy en infantil. 23. El despertador. 24. Los que te juzgan por la forma de vestir. 25. La gente que no tiene sentido del humor. 26. Los que, cuando les estás hablando, sencillamente te ignoran. 27. Que preste algo y no me lo devuelvan. 28. La gente que, hables de lo que hables, sabe de todo. 29. Que te intenten vender cosas por teléfono. 30. Los que “por interés, te quiero, Andrés”, o sea, que te utilizan. 31. La gente gorrona. 32. La mala educación en general. 33. La incompetencia. 34. Quienes justifican lo injustificable. 35. Los que se creen sus propias mentiras y, además, quieres que también te las creas tú. 36. Los que quieren aparentar que se preocupan por ti y en realidad no les importas nada. 37. Los preguntones, que escasamente los acabas de conocer y ya quieren saber de tu vida. 38. Las personas negativas. 39. La hipocresía, las injusticias y el secretismo. 40. Que el día sea tan corto. 41. Que siempre que abro el frigorífico, ¡qué casualidad!, la botella de agua está vacía y me toca a mí, llenarla. 42. Que siempre me toque cambiar el rollo de papel higiénico. 43. Que cuando estoy disfrutando de las merecidas vacaciones, va el gracioso de turno y te dice: “si vuelvo a nacer, seré maestro”. “¡Ánimo, aún estás a tiempo”. 44. Que sólo por tener un mal día, te susurren: ¿estás con la regla? 45.  Que el viento y la lluvia arruinen los días de celebración. 46. Tener que levantarme de la cama en los días más fríos del invierno. 47. Tener que admitir que mi madre tiene razón en el 99% de las veces. 48. El ruido que hace una cucaracha cuando un pie la pisa sin piedad. 49. Las personas que solucionan con un “perro malo” el hecho de que su mascota se haga las necesidades en la acera. 50. Hacer cola para entregar papeles en el Servicio Provincial. 

 Y hasta aquí, esta retahíla colectiva de motivos por los que algunas personas se sienten incómodas, se cabrean. No descarto, en el futuro, escribir más capítulos de esta sugerente historia. Disfruten con ella.

¿CONSEJOS BIBLIOTECARIOS?

  En un comentario al texto anterior, los amigos José Luis (desde Peñarroya de Tastavins - Teruel) y Blanca (desde Santander) me piden algunos consejos bibliotecarios. La verdad es que me ponen en algunos apuros porque quienes me conocéis, sabéis de sobra que pertenezco a un colectivo (que no comando) itinerante (porque cada año lo formamos personas diferentes, aunque algunos nos repitamos más que el ajo) de dinamización de la biblioteca escolar y ya tenéis alguna idea de en qué parámetros nos movemos. No obstante cuando los amigos te piden algo, no se les puede negar y, aún a riesgo de repetirme, una vez más, os recordaré algunas prácticas que podéis impulsar. 

Yo creo que la base de fomentar la biblioteca es darle mayor protagonismo a la cultura en nuestro trabajo cotidiano (ponerla en valor) y acercar a chicos y chicas la idea, casi la necesidad de sumergirse en asuntos como libros, música, pintura, imágenes, descubrimientos, conocimiento de los seres humanos, interpretación de la información… Nada debe quedar al margen de nuestra curiosidad y de nuestro interés, aunque choquemos con frecuencia con actitudes de indiferencia (provenientes de las familias o de los mismos chavales). Desde luego, nadie nos lo va a poner fácil… Luego estará ya nuestro trabajo de mediadores para aproximar a chicos y chicas a todas esas manifestaciones, desde nuestro sincero conocimiento y convencimiento y desde nuestra irreductible (o no tanto) constancia.  

Los chicos y chicas van  a la biblioteca de “nuestra mano”, con el fin de descubrir algunas de sus potencialidades: escuchar la lectura en voz alta de un poema, de un álbum ilustrado, de un libro, de un capítulo, de una noticia… y, si quieres, celebración de un “forum” posterior; hojear los libros de las estanterías hasta dar, libremente, con uno que les apetezca leer o llevarse prestado; bucear en las distintas secciones: libros de pintores, cómics, libros de conocimiento relacionados con las ciencias naturales, con la ecología, con la geografía o con la historia, con las exploraciones de espacios desconocidos, con el universo…; practicar el manejo de la información (aunque suene algo feo); hablar de autores y autoras, de tiempos creativos, de generaciones poéticas; explicar el último libro leído a las compañeras y compañeros y someterse a las preguntas de los presentes; configurar colectivamente la base de “la maleta familiar” que luego se irán llevando a su casa semanalmente; elegir un libro que, diariamente, pueda llevarse un niño o una niña para leer en casa (“Ronda de lecturas”, con un pequeño cuaderno para las anotaciones); poner en común las investigaciones realizadas en casa y aportadas por escrito al aula: recopilación de folklore oral, ritos de fiestas y celebraciones; juegos infantiles, recuerdos de infancia de las personas mayores…; actividades de escritura partiendo de propuestas que nos hace un autor o una autora o que descubrimos en un poema… Y si lo que se quiere (o lo que se puede) es que algunas madres y/o padres echen una mano, pues podéis invitarles a constituirse en un grupo estable que ayude en la dinamización de la biblioteca: ornamentándola de vez en cuando, organizando recitales poéticos o tardes de cuentacuentos, formando un grupo de lectura de personas adultas para leer libros que convendrá que lean las hijas y los hijos o para centrarse sólo en lecturas de adultos… Bueno, estas son unas pocas ideas generales que también se os ocurrirán a vosotros si os ponéis a pensar. Así que, ahora, decidid por dónde vais a empezar o por dónde queréis continuar.  

Y no os privéis de la intuición, de la sugerencia que os puedan hacer algunas palabras inventadas (teñidas siempre del sentido del humor necesario para evitar ponernos trascendentes y relativizar nuestros esfuerzos y nuestros logros). 

Bibliobeca (yo siempre estudié con becas)BibliocecaBibliodeca – Bibliofeca –… - Bibliogeta (ésta la podríamos llenar con recortes de prensa, porque otra cosa no, pero “getas” nos sobran en este pintoresco país…) – Biblioheta – Bibliojeta (variante ortográfica y "juanramoniana" de la bibliogeta)Biblioleta (por su parecido, bien podría dedicarse a las flores; yo tengo empezada una “hojiteca” y es un buen conjunto de documentos para mirar y consultar)Bibliomeca y Bibliometa (la primera musulmana, la segunda deportiva) – Biblioneta – Biblioñeta (para defender el uso de la “ñ”; ya veis los problemas que nos explica nuestra amiga Kamile con el “teclado londinense” en un comentario al anterior texto del blog) –…-  Bibliopeca (un tratado sobre pecas: origen, situación, localización, pecas famosas, maquillaje, tratamientos…)Biblioqueca – Biblioreta – Biblioseca y Biblioseta (indudablemente otoñales) – Biblioteta (indudablemente erótica) – Biblioveta, no confundir con Biblioventa (indudablemenete comercial) -… Y ahora podéis mantener la terminación “teca” y modificar la primera parte de la palabra para formar otra larga retahíla de nuevas palabras… Quizá alguna de ellas os dé juego para este invierno o incluso para todo el curso. Y ya sabéis, si nada de lo anterior os cuadra, tranquilos. Yo me lo he pasado bien escribiéndolo, tras un largo puente de cinco días, disfrutando de la vida y el silencio rural y en muy buena compañía.  

Un abrazo, José Luis; un abrazo, Blanca.       

SEMANA BIBLIOTECARIA

Me refiero a la que termina hoy, domingo. El lunes, día 1 de octubre, comenzó la apertura de la biblioteca diariamente, de doce a trece horas (horario extraescolar). Se ocuparán de ello un equipo de diez niños y niñas de una clase de sexto de Primaria (en turnos de dos cada día de la semana), que cumplirán ese cometido voluntario hasta finales de enero. Entonces serán relevados por otro equipo, de otros diez niños y niñas, del otro sexto que permanecerán desarrollando esa aportación voluntaria al funcionamiento del colegio hasta finales del mes de mayo. En ese tiempo realizan los préstamos de manera manual y recogen las devoluciones; luego, se supone que ordenan las estanterías y que esa presencia repetida en la biblioteca, puede que mejore su relación individual con los libros. También se les encarga que procuren cierto silencio y sosiego entre sus compañeros para que la estancia sea respetuosa, algo silenciosa y permita la concentración en el trabajo o en la lectura. 

El martes, día 2, la biblioteca se abrió a la hora del recreo (y así todos los martes y jueves del curso), bajo la mirada atenta de una maestra del Seminario de BLI. Hay chicas y chicos que acuden al colegio en autobús y no pueden quedarse a tomar libros prestados ni a consultar o buscar una información  a las doce del mediodía. Esta apertura en el recreo les abre esa posibilidad, además de ofrecer un espacio “civilizado” como alternativa al desgaste físico y el ejercicio violento que algunos practican en el patio a la hora del recreo (sobre todo, ahora que imitan los golpes violentos que la TV les muestra con el tema de la lucha libre). 

 

El miércoles, día 3, por la tarde, de tres a cinco, tuvimos la reunión anual con las madres que quieren acercarse a la biblioteca como colaboradoras directas de sus actividades. Fue muy gratificante encontrar caras nuevas que han decidido participar y reencontrarse con quienes ya llevan años aportando su imaginación y su esfuerzo. Pudimos compartir charla muy animada con doce madres y anotar el nombre de otras seis que no pudieron acudir esa tarde, pero que enviaron recado para que contáramos con ellas. De momento, dieciocho madres, ¡un lujo! El próximo miércoles lectivo (17 de octubre) quedaron ya en comenzar regularmente las reuniones y el trabajo; este año, sobre monstruos, ogros, cíclopes, gigantes de toda condición...

 El lunes, día 1; el miércoles, día 3 y el viernes, día 5 he comenzado una nueva actividad con las cuatro clases del tercer ciclo. Durante todo el curso, voy a dar una hora semanal de biblioteca a cada una de estas clases. Será un tiempo para que cada día que acudamos hasta ese recinto, yo les lea en voz alta poesía y prosa, les hable de libros y de autores y autoras; un tiempo para poder comunicarnos con algunos de los que vamos a leer algún libro; un tiempo para escribir, tomando como modelo algunas de las sugerencias leídas; para acercarnos a la prensa, al atlas, a las enciclopedias... Y algunas cosas más (o menos) porque el tiempo disponible no es mucho y será con ese tiempo con el que tendremos que contar.

Esta semana, como he dicho, he comenzado ya esta actividad. A cada grupo les fui explicando qué podríamos hacer y les fui preguntando qué querían hacer ellos: comentar libros leídos, escribir libros colectivos, escribir poesías, leer cada uno el libro que quiera... fueron algunas de las propuestas. A las cuatro clases les leí en voz alta, consiguiendo esa atmósfera de silencio expectante, apaciguando con las palabras tanta energía como se está en condiciones de derrochar a los 11 años... Leí un cuento de Gianni Rodari o de Fernando Alonso; textos del libro “Malos y malditos” de Fernando Savater y algunas coplillas populares del libro de Ana Pelegrín : “Poesía española para jóvenes”... Según me dijeron, se fueron satisfechos. Una niña dijo en voz alta que había sido la primera hora silenciosa que habían pasado este curso y un niño (me dijo en voz baja) que las coplas que leí le habían gustado mucho, que nunca había leído unas coplas que le hicieran tanta gracia... Mi intención es regalarles un cuaderno personal, un cuaderno de aventuras bibliotecarias, de fabricación propia, para poder escribir algunas de las cosas que iremos haciendo; escribir o pegar, dibujar, copiar una cita o hacer un comentario valorativo, tomar nota de los versos de la última poesía colectiva, etc. Es un trabajo experimental que, espero, dé buenos resultados y ojalá consiga ser una vivencia significativa para todos los niños y niñas que van a poder realizarla.

 El viernes, por otra parte, recibí invitación para asistir en León a unas Jornadas de Escuela Rural. Querían que diera una conferencia de cincuenta minutos sobre el fomento de la lectura desde la biblioteca escolar. Mi respuesta fue la de agradecer el interés, pero diciendo no a la invitación, puesto que era para dentro de dos semanas... Estas cosas es evidente que hay que saberlas con mucho más tiempo para poder organizarse. Bueno, si has llegado hasta aquí leyendo, te habrás dado cuenta que lo de “Semana Bibliotecaria” del título estaba más que justificado.   

P.D. Ahora empieza ya el tiempo de mirar a la vez a las copas de los árboles y al suelo: arriba suelen estar las copas amarilleando, como encendidas. Parecen antorchas celebrando una fiesta pagana, dedicada al dios del fuego. Abajo, en el suelo, suelen verse mullidas alfombras de hojas multicolores que el otoño descuelga; hojas que quisieron ser pájaros de un solo vuelo, el que las condujo desde la rama hasta el suelo... Ahora empieza el tiempo de acercarse a los campos de frutales, a las orillas de los ríos donde abundas las choperas y a los bosques mixtos que llenan nuestros ojos de luz y nuestro corazón de renovada nostalgia...

EL VALOR DEL SILENCIO... Y LAS "CINCO VILLAS"

Es lo que tiene esto de la pereza, que si quieres escribir resumiendo lo que ha pasado o lo que has vivido desde la última vez que lo hiciste, debes inventar títulos largos (para relacionar las dos o tres cosas que quieres contar)  que pueden despistar o inducir a error o dejar frío a más de uno, a más de una.   Hace una semana, un sábado como hoy, estábamos con Mercè, en nuestro retiro de Figols, disfrutando de la soledad y del silencio. Ya lo he dicho alguna vez, pero es que allí (especialmente por la noche) se oye, se siente. Al estar lejos de la carretera y también del resto del pueblo, la noche es especialmente silenciosa. Es la mejor terapia contra los ruidos habituales que la vida laboral nos “regala” durante la semana. Fuimos también a recordar las parras y a comer y coger parte de la cosecha de uvas, generosísima, por otra parte. ¡Qué bonitas “parábolas” nos ofrece la naturaleza! Podamos las parras en febrero o marzo (ya no recuerdo) y desde entonces, nada más, salvo un par de riegos veraniegos. El resultado, ¡inesperado!: un cosechón de uvas extraordinariamente sanas y absolutamente ecológicas pues ni una gota de sulfato o pesticida se ha derramado sobre las parras. No creo que cuidándolas hubiéramos podido mejorar la cosecha; otras veces, te esfuerzas en la siembra y en todos los procesos y el resultado es catastrófico... ¡Vamos, lo que pasa, a veces, en la escuela! Que dispones los mejores ingredientes posibles, pero se te quema la “pescadilla”, me entiendes, ¿verdad?  

El domingo bajamos por la mañana hacia Fraga, pues teníamos una comida en casa de unos amigos y por la tarde la asistencia al concierto de Joaquín Serrat y de Joan Manuel Sabina (o como se diga) que actuaban en Lleida. ¡Vaya par de pájaros! Nos juntamos, dicen, unas ocho mil personas y la pareja de cantautores dio un espectáculo que no defraudó. Sabina con la voz cada vez más rota tiene un punto canalla que llena el escenario y Serrat también estuvo a la altura, en aquellos momentos en que intercambiaban diálogos divertidos o mordaces y andaba muy bien de voz. Estábamos gentes de varias generaciones y en algunas canciones, el silencio con que se escuchaban también sobrecogía. Personalmente salí encantado del recital y, además lo pude ver y escuchar, junto con Mercè, Angelines y Pili, “incómodamente” sentados en las gradas del reconvertido espacio deportivo de una antigua instalación militar, con usos bien distintos de los que ese día tuvo. Silencio en la noche “Figolina” y silencio multitudinario e intermitente en este concierto... “Dos pájaros de un tiro”, se subtitulaba la gira de los cantautores; “dos silencios bien distintos”, los que vivimos esos días.  

 

El lunes y el miércoles, de esta semana que termina, viajé hasta las Cinco Villas, una comarca tradicionalmente agrícola de la provincia de Zaragoza. Samuel Alonso se empeñó en que me ocupara de un curso de diez horas sobre la lectura y la escritura que se hacía en el marco de una Semana del Libro, a celebrar en Ejea de los Caballeros (que para mí, en realidad podría llamarse Ejea de las Señoras pues de las 45 personas matriculadas en el citado curso, sólo dos eran “caballeros”). Esos dos días nombrados, después de trabajar toda la mañana en el cole, a las dos y media salíamos con el taxista Félix hacia la ciudad citada. Un rato después de llegar, me acercaba hasta el Centro del Profesorado y Recursos de Ejea y trabajaba con un amplio grupo (el curso se convocó para 30 plazas y, al final, se admitió a todos por las dificultades de hacerlo en dos tandas) de maestras, reflexionando, mostrando y poniendo en práctica algunas estrategias de lectura, escritura y organización y aprovechamiento de la Biblioteca Escolar.

 Debo reconocer que el desplazamiento de ida y el de regreso son largos y cansados (y eso que Félix, el taxista, y Mariano, el ponente, formamos ya un tándem que podríamos amenizar algunos eventos sociales, porque no callamos ni en el viaje de ida ni en el de vuelta), pero el trabajo allí es un placer porque dispongo de tiempo para poder explicar y sugerir trabajos y porque el personal es puntual, atento y participativo. Todavía queda una tercera sesión que haremos el día 17 de octubre; día en el que, con la colaboración de las personas asistentes, recogeremos argumentos suficientes para construir y publicar en este blog el capítulo III de la “CABRE ® OTERAPIA”. El lunes, tras las presentaciones de rigor, me acerqué a la pizarra lateral del aula en la que estábamos trabajando y copié los siguientes versos de Luis Cernuda:

 “Como un pájaro de fuego

la luna está entre las ramas del enebro” .

Era la contraseña poética, que copiaron con sorpresa y sonrisas, y que debían recitar el miércoles para entrar en el aula. El miércoles, como cuando yo llegué ya estaban la mayoría dentro hicimos, mesa por mesa, una recitación coral y divertida de la misma, recitándola individualmente solamente quienes llegaron con la sesión iniciada. Y así vamos pasando la vida extraescolar, que de la escolar ya iremos dando cuenta también en sucesivos textos.  

 

P.D. Habría post-datas para llenar hojas y hojas. Hoy la dedico a la situación de la antigua Birmania (hoy llamada Myanmar). Avanzamos mucho, pero somos ineptos totales para erradicar el instinto totalitario y genocida de algunos militares degenerados que no dudan en apuntar y disparar al pueblo que les compró las armas... En ese país asiático están ahora pasando momentos dramáticos y se están cometiendo atrocidades, pero no olvidemos que (“en tiempos de paz”) muchas niñas y niños eran secuestrados o comprados para abastecer burdeles y que muchos clientes de los mismos son originarios de países occidentales. Para llorar de rabia y vergüenza, sin duda...

  

COMIENZO DE CURSO

¡Cuánto retraso en escribir el segundo texto de septiembre! Por fin hoy, cuando decían antiguamente que empezaba el otoño (ahora las estaciones comienzan cuando lo dice el Corte Inglés)) parece que encuentro el tono adecuado para dar forma a un escrito que bulle dentro de mí, pero que no consigo sacar. Hoy, que se cumplen tres años, más de mil días desde que comencé a escribir en este blog.

 

El segundo día de clase leí en voz alta un cuento de Gianni Rodari: “Cuando en Milán llovieron sombreros”. Seguidamente, hicimos este poema colectivo que todos los de la clase aprendieron sin más problemas:

 “Llovieron sombreros, para las damas y los caballeros… 

¡Que lluevan bocadillos

para las niñas y para los niños!

¡Que lluevan abrigos

para los que pasan frío!

¡Que lluevan pañuelos

para que se moquen los abuelos!

¡Que lluevan bombones

para alegrar los corazones!

Y que lluevan camisas

para partirnos de risa.

 

  El caso es que me encuentro con un grupo nuevo de chicos y chicas, escrutando rostros y miradas, desde el primer día, para descubrir un rictus cómplice, una sonrisa tras un comentario, una pregunta innecesaria, una interrupción inoportuna, una actitud cariñosa, una ampliación razonable a la propuesta de trabajo, una sugerencia sorprendente… Uno espera que ocurra algo nuevo, algo que llame la atención, algo inesperado… Y ellos, ¿qué estarán esperando de mí?, porque aunque ya me conocen… Soy el primer tutor que tienen en su vida escolar; ¿cómo procesan un tono de voz recio, una presencia física diferente, las propuestas de trabajo o de reflexión que les hago, las lecturas en voz alta, las creaciones colectivas, las contraseñas poéticas, las noticias de prensa que les comento…?

 

No hace falta dar hoy las respuestas… El caso es que se fueron ya quienes manejaban esta herramienta con cierta soltura y ahora debo instruir a otro grupo para que, poco a poco, vayan realizando esta práctica de lectura, reflexión y escritura, que en los últimos años he impulsado con mucho gusto entre mi alumnado con aceptables resultados.

 

Utilizaré para la penúltima parte de este texto una técnica de escritura que descubrí en una columna de Juan José Millás y que voy a titular también, “En resumen”. Éste sería mi comienzo de curso:

 

Verano recordado. Caras viejas. Caras nuevas. Aulas vacías. Aulas llenas. Alumnado nuevo. Contraseñas poéticas. Cuadernillos de actividad. Risas compartidas. Manga corta. Nuevos trabajos. Biblioteca escolar. Tercer ciclo. Quinto A. Lectura en voz alta. Cuentos leídos. Textos libres. Poema colectivo. Recreo alborotado. Prensa escrita. Libros sugerentes. Información digital. Tablets PC. Lápices afilados. Gomas Milán. Septiembre esperanza. Otoño nebuloso.

 

... Y luego está todo lo demás: este sistema educativo que no reflexiona, que no evalúa debidamente, que huye hacia adelante, que instala un programa tras otro en nuestra “mesa de operaciones” y que casi ninguno tiene ningún sentido… “Que todo es muy interesante”, incluso lo que  no tiene el más mínimo interés. Que no reconoce ni potencia el trabajo eficaz de quienes se dejan el alma en el tajo, porque –entre otras cosas- ni se acerca por el tajo para ver la calidad del trabajo realizado. Que dispone desde Zaragoza, de forma aséptica y “neutral”, todo lo que hay que hacer, sin el conocimiento necesario de las distintas realidades, de las singularidades básicas. Que permite que tanta gente piense en la escuela y ofrezca cada poco rato un camión ecológico, un autobús poético, un tranvía bombero, un barco pirata… para que maestros y maestras (sin ninguna información, las más de las veces) tengan que decidir de hoy para hoy y lleven hasta allí a los niños, en completa formación, y ayuden a mantener la disciplina para mayor gloria del listo de turno que ha “diseñado”  la atracción, “muy interesante”, por supuesto. 

Esta fiebre bilingüe que se ha extendido por toda la comunidad como una pandemia y que lleva a la conclusión de que lo único que quieren es que aprendan lenguas (aunque luego no tengan mucho de qué hablar); ya que casi todo lo demás quedó degradado a niveles miserables. El conocimiento del medio es desde hace tiempo un cajón de “desastre” que se llena con física, química, ciencias naturales, geografía, historia, educación medioambiental… (cuatro horas a la semana) y luego se extrañan de que los chicos sepan poco de todo o nada de nada (según cómo se mire) y además ahora se lo enseñamos en inglés o en catalán, que ahí ya hay nivel (no importa que quien lo enseñe no tenga la más mínima experiencia en la materia e incluso tampoco importa que se releve de dicha enseñanza a quien puede llevar 30 años haciendo un trabajo serio y continuado, utilizando diversas técnicas y variados recursos; total, los maestros y maestras somos gentes prescindibles y de poca importancia…) En un tiempo de importantes quebrantos familiares, con una falta frecuente de referencias estables, de modelos... los niños y niñas de infantil y de primaria ven pasar un desfile de seis, siete, ocho maestros y maestras por su aula (más gente que cuando estén en la Universidad... ¡los que lleguen, claro, que esa es otra!), sin un ápice de cordura. Es evidente que es una manera de fomentar la selección natural, esta educación tan darwiniana... Cualquier persona de más de 35 años podría dar el nombre de la mayoría de “sus maestras y maestros”. Hoy ya es imposible. Seguro que algunos niños y niñas acaban el curso sin saber el nombre de alguna de las suyas, de tantas que pasan por el aula... Los horarios, en muchos casos, no tienen ni pies ni cabeza, porque se hacen para “cuadrar”, no para que sean razonables. Las niñas y los niños soportan alargamientos de jornada y acortamiento vacacional por la conciliación familiar; ¡menudo camelo, también! En algunos casos, hace tiempo que trabajamos con ocurrencias de algún padre listillo que tiene su influencia en la Dirección del colegio en cuestión, o en la Consejería...

Y eso que uno ya lleva mucho tiempo en el tajo y las ha visto de todas las formas y colores, pero a ratos se encuentra desamparado, confuso y dispuesto a tirar la toalla; a mandar a cascarla a unos cuantos y a gritar que falta sentido común, más compromiso con el trabajo, menos chorradas, menos hiperprotección hacia los chicos, más autoridad natural (la que los demás  reconocen en uno, no la que se impone a la fuerza, que nunca ha servido para nada) y mucha, mucha coherencia.

Ya sé que esto parece un anticipo del capítulo III de las "cabre(r)oterapias", pero es que tenía ganas de decirlo.

DE CÓMO EL AZAR TE OFRECE AGRADABLES SORPRESAS

 Hoy hemos salido con el coche, a media mañana, sin rumbo definido. Nada más incorporarnos a la carretera ya hemos despejado la primera incógnita: todos los destinos hacia la izquierda quedaban excluidos (no hablo en términos políticos, claro, sino en términos geográficos). Con el coche ya enderezado en dirección norte, teníamos cuatro posibilidades, así a grandes rasgos: Valle de Añisclo y aledaños; Tella, con Lamiana, Revilla, etc.; Valle de Bielsa; Valle de Chistau. Ignorados los desvíos a los dos primeros, en Salinas hemos tomado la penúltima decisión: Valle de Chistau. Hemos enfilado la orilla izquierda del Cinqueta y no hemos subido ni a Saravillo ni al valle de la Comuna; hemos ido directos a San Chuan de Plan. El día es soleado y la ladera de San Mamés se ofrece con una variada gama de verdes, salpicados de bordas. Hemos recorrido el pueblo callejeando: iglesia, museo, plaza… Dudamos si comer en San Chuan o regresar a Plan. Tras el paseo, optamos por el regreso: “De Plan ta San Chuan as gallinas van” (más o menos, dice el dicho popular). Cuando terminamos de aparcar el coche, saludamos a un compañero de mili, Manolo, que nos informa de que son las fiestas de Plan y de que, hagamos lo que hagamos, a las dos y media nos espera en la plaza para participar en el vermouth popular y, ya de paso, saludar al alcalde. Ante esta inesperada y sorprendente propuesta nos quedamos sin saber qué decir, pero las palabras de Manolo son tan contundentes que quedamos en vernos, a la hora sugerida en la Plaza Mayor. Hacemos tiempo en un bar de la localidad y a la hora convenida subimos la cuesta que conduce  a la plaza citada.  

Hay una importante concentración de gente (muy puntual, por cierto): mujeres, hombres, niñas y niños que van dando buena cuenta del contenido de las bandejas que se van ofreciendo a los distintos corros de conversación que se han ido formando (buscando todos las zonas sombreadas, porque el calor aprieta) en la plaza. Manolo nos acerca un refresco y una tapa de piña con queso para empezar. Tal como había prometido, nos acompaña directamente al corro del alcalde. Nos damos un abrazo con José Mª Fantova, recién elegido alcalde de Plan por la Chunta y viejo amigo, compañero de estudios, de farras y de mili. A pesar de estar relativamente cerca, hacía algunos años que no nos veíamos, así que el azar ha propiciado este reencuentro lleno de novedades. La última vez que hablamos, Fantova estaba soltero; ahora está casado con Pilar y tiene dos preciosas criaturas: Noelia y Javier (éste de poco más de un año de edad). Mi amigo está, pues, criando o ayudando en la cría a su mujer y además es el alcalde del pueblo. El tiempo no pasa en balde y los dos lucimos barba blanca y pelo (él más que yo) notablemente “plateado”. En el corro está también el Consejero de la DGA, el Sr. Javier Velasco y aprovechamos para saludarle y para departir con él e intercambiar opiniones sobre la belleza del valle, la necesidad de salir a la naturaleza y desconectar de las actividades cotidianas.

No paramos de hablar, de beber algún refresco y picar de las distintas bandejas: tortilla de patata, almejas, jamón, gambas saladas, almendras, patatas chips… Me cuenta José Mari que ya es tradición que el día de la Fiesta Mayor, el Ayuntamiento invite a todo el pueblo a un generoso vermouth; tradición que él, como nuevo alcalde, piensa mantener. Finalizado el acto, el amigo Manolo dirige los trabajos de recogida de mesas y de limpieza y en pocos minutos la Plaza queda limpia y despejada. José Mari y Pilar nos convencen para que nos quedemos a comer en su casa y hasta allí nos dirigimos con un matrimonio amigo de Zaragoza. Charlamos de varios temas, nos tomamos un caldo reparador y picamos algunas otras cosas, mientras los zagales van a lo suyo, como es de ley. Cuando se acercan las seis de la tarde, un equipo de payasos anuncia su actuación y convocan a los pequeños, así que es momento de despedirse y regresar a Labuerda, de donde partimos. Con una sonrisa dibujada en nuestros rostros –en el de Mercè y en el mío- repasamos lo que ha dado de sí el día y comentamos que, en muchas ocasiones, el azar es quien mejor organiza algunos momentos de nuestras vidas. 

P.D.: 1.- Precisamente, el sábado pasado, también por la tarde, estuvimos con Mercé y Daniel en la feria REPLEGA de Monzón, feria del coleccionismo. Una fiesta también, sin duda, para quienes somos guardadores y aprendices de coleccionistas. Como también coleccionamos amigos, aprovechamos para pasar un buen rato de encuentro y charla con Mª José y Marcos y sus hijos gemelos. 2.- Y el lunes próximo iniciamos un nuevo curso escolar y, en mi caso, con nuevas criaturas de quinto de primaria. Algo de pereza ya tengo: nuevas caras, nuevos nombres y apellidos, nuevas familias (esto es lo que más pereza da) y, sin duda, nuevos retos. Veremos cómo se nos da la cosa y cuándo podemos activar este blog con las lecturas y comentarios de los nuevos…

DE SOBRARBE A NORUEGA

 

A veces, en la vida, son necesarios fuertes contrastes para que las experiencias dejen huella. El caso es que este mes de agosto hemos pasado, en pocos días, de viajar por el corazón de Sobrarbe a hacerlo por el corazón de Noruega; y recién venidos del viaje y sin tiempo para que los pensamientos se acomoden y las sensaciones reposen, andamos algo confusos.

  

Los viajes por la comarca de Sobrarbe de este verano (realizados en varias etapas) han sido muy agradables y, en varios casos, hemos viajado hasta lugares donde no habíamos estado todavía. Tenían como finalidad revisar el patrimonio románico de la comarca, tomando algunas notas y fotografiando algunos elementos. De esa manera, y con esos objetivos, estuvimos por La Fueva, Abizanda y Samitier; la Tierra del Buxo; el valle de Chistau y la Comuna; Valle de Bielsa; Valle Vio; L´Aínsa, San Vicente de Labuerda… Fue la primera vez que llegamos a Sercué: despoblado que se está “repoblando”, con una pequeña iglesia alejada del pueblo con elementos arquitectónicos interesantes. También llegamos por primera vez a algunas localidades del Sobrarbe profundo: la Tierra del Buxo: Almazorre, Bárcabo, Sarsa de Surta, Paúles de Sarsa, Sta. Mª de Buil, Guaso… En todos los pueblos es posible fotografiar hermosos elementos de arquitectura popular y tradicional, y en casi todos podemos fijar con nuestra cámara, inesperadas vistas de la Peña Montañesa.

  A mediados de mes, además, celebramos las fiestas de Labuerda: fútbol entre solteros, solteras, casados y casadas; juegos infantiles; rondas; bailes de tarde y nocturnos; actuación de grupo folklórico; disco-móvil; karaoke… Este año se prolongaron por espacio de seis días, entre unas cosas y otras, finalizando el día 19 de agosto con la primera cena popular realizada en el pueblo y que resultó ser un rotundo éxito de asistencia y buen ambiente. Es cierto que, a medida que uno va cumpliendo años, las fiestas del pueblo se celebran y viven de una manera más tranquila y sosegada pero, por unas razones u otras, solemos comer y beber más de la cuenta y los cuerpos se descomponen un poco.

 

Total que, en esas andábamos, cuando casi sin darnos cuenta nos acercamos al aeropuerto de Barcelona, nos montamos en un avión y ¡para Noruega!… Naturaleza en estado abrumador: bosques y bosques; ríos caudalosos, violentos; cascadas de todos los tamaños y caudales; lagos interminables; fiordos inabarcables; paisajes de postal; glaciares espectaculares; casas de madera sembradas por las montañas… Ciudades para recordar: Trondheim, Alesund, Bergen, Oslo… Un país grande, poco poblado, con recursos abundantes: petróleo, gas natural, agua, madera… Tienen aquello que ya es valioso o aquello que acabará siendo lo más valioso de todo (el agua dulce que baja de las montañas con una generosidad inaudita y sorprendente). Los noruegos son un pueblo de nuevos ricos (antes de los años setenta era un pueblo de bajo nivel económico y con una tasa alta de emigración). Hoy día disponen de muchísimo dinero. Aún así, no regalan nada: se paga por entrar en algunas ciudades; por atravesar un túnel; por pasar por un puente… Tarifas con las que financian la construcción de infraestructuras. Atravesamos docenas de túneles, necesarios para sortear una orografía difícil, debido a la estructura recortadísima de su costa… Muchas carreteras terminan en un barco, necesario para cruzar el fiordo correspondiente (pagando, claro). Los noruegos realizan un exhaustivo control de la entrada de extranjeros en su país. Esta entrada está muy limitada y controlada. Choca esa actitud (ahora que son ricos) con la que mantuvieron cuando no lo eran (se iban a otros países que sí les abrieron las puertas).

 

La vida en Noruega es cara y su capital, Oslo, ha sido distinguida con el dudoso honor de ser una de las tres ciudades más caras del mundo (la primera al decir de algunos). Viajamos en avión, barco, autocar, tren, funicular… Visitamos el Museo de barcos vikingos, el FRAM y el Museo Folklórico de Oslo, así como el Parque y complejo escultural de Gustav Vigeland (impresionante), el Bryggen de Bergen, la casa del músico E. Grieg, la catedral de Trondheim… Navegamos por distintos fiordos contemplando paisajes muy sugerentes, cascadas, pequeños y pintorescos asentamientos humanos y “viviendo” la divertida experiencia de pertenecer durante ocho días a un microcosmos variopinto y lleno de matices: el que formábamos las cincuenta personas que realizábamos juntas el circuito.

     No pienso aburriros con el relato del viaje; sólo resaltar, cuando se vuelve del mismo, esa sensación de cabeza llena de recuerdos que hay que ordenar y de sensaciones que hay que ubicar correctamente. Todo transcurre tan deprisa que resulta difícil asimilarlo y no es fácil pasar del “Biello Sobrarbe” a la verde y azul Noruega, aunque en ambos espacios geográficos, los inviernos sean poco amables; en un caso por la escasez de población y en el otro por el aislamiento que tanta nieve  y tanto hielo provocan. Otra sensación curiosa es la ausencia total de noticias de tu país durante una semana: el noruego no es lengua fácil y, aunque ojeáramos la prensa diaria, sólo reconocíamos algunas imágenes, algunas fotos. Cuando volvimos a pisar territorio español, nos enteramos de algunos acontecimientos deportivos, políticos, culturales y sociales que habían ocurrido sin que tuviéramos noticia de ello… El mundo sigue su curso, aunque uno desconecte; cuestión, no por sabida, menos curiosa de experimentar. 

  P.D. En un par de días comienza un nuevo curso escolar y vuelven, por tanto, algunas incertidumbres. Trataremos de irlas despejando. Mañana y pasado mañana (1 y 2  de septiembre) se celebra en Monzón la Feria de coleccionismo Replega. Habrá que ir a dar una vuelta.

CABRE (r) OTERAPIA (II)

 

Lo prometido es deuda… La lista de los cincuenta “primeros” cabreos debe ser completada porque así lo anuncié en su momento. No agoté entonces el tema (ni creo que vaya a hacerlo ahora). Así que hoy amplío el listado de circunstancias y personas, porque a mí me cabrean…

  
  1. Los que cuando te ven en el lugar donde ellos y uno vivimos no saludan nunca y si los encuentras en un sitio alejado se deshacen en gestos y palabras amables. 2. Los que también se comportan así, pero cuando van un poco bebidos. 3. Los que confunden una libélula con un helicóptero. 4. Los que  nunca escuchan lo que les vas a contar porque siempre consideran más importante lo que tienen que contar ellos. 5. Los traidores. 6. Los que siempre alardean de lo que tienen. 7. Los que son incapaces de reconocer en los demás, los mismos derechos que ellos tienen. 8. Los que sólo dan valor a lo que cuesta dinero. 9. Los que son incapaces de regalar una sonrisa, una conversación, una mañana o una tarde. 10. Los que no tienen problemas en aliarse hasta con el diablo, con tal de mantenerse en su miserable puesto. 11. Los que aceptan cargos sabiendo que son unos completos incompetentes. 12. Los que copian ideas impunemente y no nombran la fuente de  su “inesperada” inspiración. 13. Los “perros del hortelano”, tan abundantes en nuestro pueblos y ciudades. 14. Los que siempre ejercen la crítica en el bar del pueblo, rodeados de cervezas. 15. Los que confunden “trabajar” con “trasubir” y siempre están cansados. 16. Los que alardean de “estar quemados”, sin que nunca nadie les viera arrimarse al fuego. 17. Los que sólo piensan en sacar tajada de todo lo que hacen. 18. Los que, cuando quieren criticarte, añaden esa impersonal e inconcreta coletilla que dice: “bueno, esto que voy a decirte, lo piensa más gente…” 19. Los desleales. 20. Los que pasan de la adhesión al rechazo sin explicación razonable del cambio. 21. Los que sólo se acuerdan de lo que les interesa. 22. Los que siempre empiezan las frases con un “yo” sospechoso. 23. Los que evidentemente no pueden decir “pues no sabía que estabas…” porque era evidente que estabas. 24. Los que, después de lo dicho anteriormente, los domingos van a misa. 25. Los que siguen diciendo que son “apolíticos”. 26. Los que siempre te mandan a coger setas a lugares donde no hay ni una. 27. Los que, hables de lo que hables, saben de todo y encima te dan consejos. 28. Los que, mientras escuchan aparentemente lo que tú dices, tienen la otra oreja puesta en la conversación de al lado. 29.  Los que levantan la voz cuando quieren compadecerte por algo, pero que se guardan muy bien de no elogiarte en voz alta. 30. Los que corren a dar el pésame, como si el dolor pudiera comprarse o apareciese por generación espontánea. 31. Los que pontifican. 32. Los que bendicen cualquier cosa que les “echen”. 33. Los que, sin saber cómo, saben mucho de educación y quieren dar consejos a maestras y maestros. 34. Los que, después de vivir diez o doce años con su hijo o con su hija, lo desconocen casi todo del niño o de la niña. 35. Los que están esperando que tropieces para avisarte de que había una piedra en el camino. 36. Los que, cuando ocurre algo, siempre dicen: “yo ya dije que esto pasaría…”, pero nadie recuerda haberlo oído. 37. Los que aprovechan los aperitivos públicos para ponerse ciegos de comer, sin educación ni comedimiento. 38. Los que, cuando salen de caza, disparan a todo lo que se mueve. 39. Los que siempre hablan por detrás y nunca dan la cara. 40. Los que sólo se preocupan de la apariencia. 41. Los que conducen echados para atrás, de medio lado, con una mano… con claros gestos de chulería. 42. Los que no pagan el vado correspondiente y amenazan, además, con llamar a la grúa. 43. Los que no aprobarían el carnet básico de padres. 44. Los que te dan una palmadita de ánimo en privado, poco después de enterarte que te han puesto a parir en público. 45. Los aguafiestas. 46. Los que te hacen esperar sistemáticamente, porque siempre que has quedado con ellos les pasa algo increíble. 47. Los que se aburren en todas partes porque olvidaron que la imaginación, la fiesta y la alegría son cosas que debe aportar cada uno. 48. Los que todavía piensan que todo lo de su pueblo es único y no se han enterado que hay vida más allá del horizonte. 49. Los “listos”. 50. Los que se hacen el tonto…y se pasan de listos.
 

Bueno, hasta aquí otras cincuenta razones para cabrearme. Es posible que haya una tercera entrega más adelante, pues quedaron temas en el tintero (sólo leyendo el periódico un día cualquiera, podríamos, con toda seguridad, relacionar otras cincuenta, y no digo que no lo haga…)  Creo que esto de la “cabreoterapia” es una buena terapia, porque te permite repasar la vida cotidiana desde otro punto de vista. Yo, curiosamente y a pesar de tanto cabreo,  me lo he pasado bien y animo a los posibles lectores y lectoras a que sigan describiendo en sus comentarios situaciones cabreantes con las que viven o con las que se encuentran con frecuencia.