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HORARIOS LABORALES PARA NIÑAS Y NIÑOS


Para el texto de hoy, echo mano de Mercè, que me ha preparado este documento para la lectura detenida, la reflexión y el debate. Desde hace tiempo, los adultos hemos decidido pensar en las niñas y en los niños y para organizar su vida hemos llenado su tiempo de ocio con tiempo ocupado: apertura temprana de los centros, monitores y monitoras para antes de comer, a la hora de comer, para después de comer, para las actividades de la tarde, para las de los sábados, para los días de vacaciones... ¡Yo no sería ahora niño por nada del mundo!


EL DOCUMENTO

Me llamo Angelito. Ahora estoy en clase de lengua, hago 4º de primaria en el colegio X de (cualquier nombre de ciudad vale). Mi maestra me ha pedido que cuente lo que hice ayer y eso es lo que voy a hacer:


Me levanté a las 7,30, me lavé, me vestí y mi madre me llevó al colegio.
En el colegio hice esto:
- De 8 a 9 desayune y jugué un poco, estaba con Pili la monitora.
- De 9 a 9,50 hice matemáticas con María, mi tutora.
- De 9,50 a 10,40 hice inglés con Julián, el profesor de inglés.
- De 10,40 a 11,10 fui al patio con mis compañeros, tuve algún problema y me ayudó a solucionarlo Mª Luz, la profesora de apoyo.
- De 11,10 a 12 hice Música con Carmen, la profesora de música.
- De 12 a 13 hice la actividad extraescolar de manuales con Marisa.
- De 13 a 14 comí en el comedor escolar, con Laura, la monitora de comedor.
- De 14 a 15 hice juegos organizados en el patio con Paloma.
- De 15 a 16 hice informática con Conchita.
- De 16 a 17 hice educación física con Esmeralda.
- De 17 a 17,30 merendé en el patio del colegio.
- De 17,30 a 18,30 estuve haciendo deberes con Germán, el monitor del programa de apertura de centros.
- A las 18,30 me vino a buscar mi abuela y me acompañó al polideportivo.
- De 19 a 20 entrené futbito con Pepe, el monitor.
- A las 20 horas me recogió mi padre, llegué a casa, me duché, cené, vi un poco la tele y a las 21,30 me fui a dormir.

Hoy haré más o menos lo mismo que ayer, y mañana, y pasado mañana...Menos mal que luego llega el fin de semana y mis padres me llevan el sábado por la mañana a natación y luego voy, toda la tarde, con un grupo de actividades al aire libre, que llevan unos monitores que se llaman: Pedro, Luisa, Mª José y Raúl.


PREGUNTAS ABIERTAS PARA LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE:

¿Cuántas horas pasa el niño fuera de casa?
¿Cuántas personas le han atendido durante el día?
¿Te gustaría llevar este horario de trabajo?
¿Crees que este niño puede estar contento por ir “ a toque de pito”?
¿Quién tiene más influencia en el niño: el profesorado o los/as monitores/as?
¿Qué persona o personas crees que pueden ser la referencia para él?
¿De qué “momentos” dispone este niño para la concentración, la reflexión, el estudio...?
¿Se coordinarán todas las personas que intervienen en la educación de este niño en temas como: el desarrollo personal, la gestión de la autoridad, los límites que se tienen que establecer,...?
¿A esto es a lo que llaman “conciliación de la vida laboral y familiar”? ¿Quién se concilia con quién?
¿Cómo podría establecerse un horario razonable para el niño?


Bueno, si alguien tiene respuestas para alguno de estos interrogantes, que no dude ni un instante, que aproveche para escribir algún comentario en el blog, aunque sea de manera anónima.

PROFESORADO EN FORMACIÓN

 Esta semana que ya termina he participado en dos encuentros con maestras y maestros; encuentros formativos organizados por sendos Centros de Profesores. Personalmente son experiencias gratificantes, de reconocimiento, pero que me producen cierto nivel de cansancio por los desplazamientos que, como en estos casos, son bastante largos y, en ocasiones, comienzan cuando termina uno la jornada normal de clase y trabajo, por lo que algunos días, se convierten en días “doblemente laborables”.  

El miércoles, día 7 viajé hasta Alcañiz, en la provincia de Teruel. Teníamos la primera sesión de un curso, titulado ”El valor educativo de las Bibliotecas Escolares”. El curso se desarrollará en tres sesiones de tres horas cada una y, a lo largo del mismo, iremos abordando temas relacionados con: la participación de la comunidad educativa en la Biblioteca Escolar; la integración de Biblioteca y currículo; el fomento de la lectura y la escritura desde la Biblioteca Escolar; estrategias de dinamización cultural del centro, a partir de propuestas realizadas desde la B.E.; la educación documental; la escritura de libros libres colectivos, libros monográficos; leer y escribir “con sentido del humor”; leer y escribir utilizando la prensa; el blog, como herramienta de lectura, reflexión y escritura... A lo largo de tres horas y un poco más, sin pausa ninguna, expuse el trabajo realizado en Biblioteca Escolar durante los últimos diecinueve años por parte de quienes nos hemos ido involucrando en esas tareas en el centro donde trabajo. Sólo dio tiempo de mostrar físicamente algunos materiales, pero en las próximas sesiones profundizaremos en ello. El curso tiene un perfil similar al que se desarrolló hace algo más de un mes en el CPR de Ejea de los Caballeros.  

Ayer sábado, viajamos con Mercè hasta Javierrelatre, pequeño núcleo de población próximo a Sabiñánigo. Tenía lugar allí la segunda jornada (de un total de tres) de un “Curso para maestros y maestras en prácticas”, con el título de  LA VOZ DE LA EXPERIENCIA. Alrededor de setenta personas (maestras y maestros que este año pasado había aprobado las oposiciones, más asesores y asesoras de los CPRs de Huesca y Sabiñánigo) visualizaron la película “Ser y tener” y participaron luego en un interesante e intenso debate sobre la misma y sobre aspectos educativos de actualidad. La comida “de alforja”, se realizó a cubierto, en una antigua ermita del pueblo y, tras los cafés en el bar, nos reunimos todos en el Museo donde debía yo impartir una charla. El tema sugerido por Enrique Satué tenía que ver con el oficio de maestro; el maestro como motor educativo y cultural; vigencias biográficas y la pasión de educar a través de la lectura y las bibliotecas escolares.

Por espacio de casi dos horas fui relatando algunas peripecias vitales: maestros que influyeron significativamente en mi vida; el trabajo de animador cultural voluntario en Labuerda, con la edición trimestral de la revista El Gurrión (108 números desde 1980) y el mantenimiento de la biblioteca municipal (desde su fundación en 1979); mi primer año de trabajo (en el 74, con 20 años y en Boltaña); mi destino a Canovelles (Barcelona), una estancia de cuatro años en un gran laboratorio de aprendizaje, funcionando con las responsabilidades directivas repartidas entre todos los miembros del claustro del colegio Jacinto Verdaguer. Coincidencia con Mercè (con la que tantas coincidencias hemos tenido desde entonces); llegada a Fraga, lo que significó en muchos aspectos educativos un paso atrás, pero también un reto, el de participar intensamente en la vida del centro para mejorar algunos aspectos educativos: revistas escolares, huerto y museo escolar, participación de las familias, biblioteca escolar... Coincidencia con personas de ideas parecidas e impulso del MRP Aula Libre como espacio de encuentro, como grupo de referencia y de terapia y como colectivo con capacidad de editar y divulgar opiniones, planteamientos y experiencias...

Para mí fue especialmente emotivo que Mercè asistiera a la reunión y que interviniera en ella aportando su agudo análisis de algunos aspectos educativos. Hubo diversas preguntas y otras intervenciones y, sobre todo, fue una jornada (me atrevería a decir) para recordar: celebrada en sábado, con gran asistencia y un ambiente extraordinariamente agradable.  

Antes de despedirnos, los responsable de los CPRs organizadores, entregaron a cada participante un sobre, en cuyo interior se hallaba impreso un “recuerdo para los maestros y maestras que empiezan”, una carta que escribí hace algunos años animando y reconociendo el trabajo que entre todos y todas hacemos en las escuelas. Un trabajo, tan poco reconocido por la sociedad como necesario para asegurar la convivencia, practicar la tolerancia, fomentar la idea de cultura y sembrar el deseo de aprender, entre otras cosas.  

POESÍA: LEEMOS Y ESCRIBIMOS...

Nuestro paso por la biblioteca escolar tiene, entre otras, esa finalidad: leer para escribir (también escribir para leer, claro). El aprendizaje y recitación de la “contraseña poética diaria” predispone al alumnado, poco a poco, a aceptar la poesía como si formara parte de sus actividades diarias de vida y, poco a poco también, algo que les era ajeno (la lectura de poemas) se va incorporando a sus registros personales.

Hace pocos días, escuchaban la lectura en voz alta de unos cuantos poemas -escritos por el poeta gallego Antonio García Teijeiro-, de su libro “Versos con alas”. Tras la citada lectura, seleccionamos los dos primeros versos de uno de ellos y, haciéndolos servir de estructura generadora, iniciamos la construcción de un poema colectivo:


"Yo tengo un deseo
guardado en el alma
”.

Que toda mi familia
esté siempre sana...
Tener un hermanito
o tener una hermana...
Que cuando sea mayor,
juegue en el Barça...
Que un día en el mundo
no haya noticias malas...
Ser médica, cuando crezca,
para dejar a la gente sana...
Que no haya más guerras,
que acaban en matanzas...

Yo tengo un deseo
guardado en el alma...
Que siga saliendo el sol
todas las mañanas...


Con otro grupo de alumnos y alumnas, la lectura nos llevó hasta la escritora argentina Mª Elena Walsh, con una rica y variada producción poética entroncada también con el folklore y lo popular, por tanto.
Una de sus celebradas poesías nos sirvió igualmente de detonante para estirarla a nuestro antojo y escribir esta retahíla colectiva:


“La mona Jacinta
se ha puesto una cinta”.

El elefante Ramón
ha sido el campeón.
La hormiga Margarita
tenía esta tarde una cita.
La araña Marina
duerme siempre en la cocina.
La jirafa Isabel
hoy se ha puesto un cascabel.
El cerdito Nicolás
camina mejor hacia atrás.
El caballo Federico
usa gafas y abanico.
Y la gata Yanina
nunca toma cafeína.

Con animales así
no paramos de reír.


Y siguiendo con la poesía...Para el próximo lunes, hemos elegido unos versos de corte popular, como “contraseña poética” que dicen así:


A los árboles altos
los lleva el viento
y a los enamorados
el pensamiento”.


Y a mí se me ocurre regalaros otros versos escritos esta tarde de noviembre, viernes de gozo, después de compartir una charla sosegada con Mercè:

Palabra a palabra,
verso a verso
desnudo mi alma
y mi pensamiento.
Palabra a palabra,
verso a verso,
me ofreces ayuda
cariño y aliento.
Palabra a palabra,
verso a verso,
los dos compartimos
vida y sentimientos.

LEER PLACER - II Congreso de LIJ

 

Durante los días 26 y 27 de octubre se ha celebrado en Baeza (Jaén) el II Congreso de LIJ, organizado por la Editorial Edelvives, con el título de “Leer Placer”. El entorno arquitectónico de la ciudad jienense compensaba en buena parte, las dificultades que, quienes veníamos de lejos, tuvimos que vencer para llegar. En mi caso, partí de Fraga el día 25 por la tarde, pernocté en Madrid y continué viaje por la mañana del día 26, llegando a Baeza al mediodía. El regreso fue ya más continuado, con dos trenes: un TALGO y un AVE, con un intervalo de una hora de espera entre ambos.

  

Una de las primeras utilidades de un evento de estas características es la de reencontrarse con algunos amigos y conocidos; no es desdeñable este objetivo (aunque probablemente no se explicite dentro de los objetivos oficiales del Congreso). En mi caso, que ya llevo algunos años dando vueltas por el país con distintos tipos de jornadas, cursos, charlas, etc., me resulta muy gratificante porque aprovecho para poder saludar a un montón de colegas que andan pringados como yo en estas lides ¿formativas? Baeza supuso la posibilidad de saludar y repartir abrazos, entre otros muchos, con Antonio G. T., Rosa S., Juan M. y Andrea, Pedro C., Gemma Ll., Raquel L., Pablo B., Lidia O., Victoria F., Gonzalo M., Ricardo G., Ana G., Merche C., Jorge R., Eliécer C., Luisa M., Isabel S., Paloma de la C., Mari Cruz D., Mª José N., Alba… Luego estarían todas las personas que asistieron a los talleres, que se quedaron a hablar conmigo, que me pidieron consejo sobre algunos asuntos, que compartieron charla al finalizar el taller y cuyos nombre olvidé o desconozco (la tragedia de siempre).

  El taller que me encargaron lo titulé: “Biblioteca escolar. Donde anidan las palabras que serán leídas”. El encargo de la parte contratante era que repitiéramos el taller tres veces: la primera, el viernes por la tarde y dos veces el sábado por la mañana. Cada una de las sesiones duraba una hora y media. Claro, el asunto resulta (para el ponente) un poco pesado. Uno pretende, no obstante, no repetirse para encontrar alicientes, aún contando más o menos lo mismo. Les conté cómo trabajamos en nuestra biblioteca y les enseñé algunos materiales que hemos ido elaborando con el paso del tiempo. En mi caso, la cosa está bastante clara: hablo y cuento sobre lo que he vivido; enseño lo que he hecho, lo que hemos hecho y me refiero al futuro con una mezcla de ilusión, esperanza y escepticismo. No acabo de ver ni de creer que para este tema “vendrán tiempos –mucho- mejores”. De hecho, ahora que las administraciones van dando algunos pasos (inseguros y poco comprometidos, eso sin duda), parece como si el profesorado se echara un poco para atrás. Es posible que hayan caducado ya los tiempos en los que el compromiso personal con el trabajo excedía de los límites del contrato. “Malos tiempos para la lírica”, que diría alguno.

Además de la “presentación” que les iba proyectando y comentando, les repartí un cuadernillo, que había preparado para ese fin (16 páginas), con textos y sugerencias de lectura y escritura. La idea era trabajar un rato en el cuaderno, pero el tiempo era tan breve que escasamente nos daba para comentar a toda velocidad las razones de la elección de aquellos textos y cómo se podía proceder con ellos en la biblioteca o en el aula. Luego, si teníamos tiempo, miraban el rastrillo que había montado en el suelo, con una muestra de materiales y comentábamos el por qué de algunos de ellos, la financiación de los mismos, el papel que jugaban en el proceso que había explicado, el sentido de todo lo que allí se mostraba.

 

Visitamos parte del casco histórico de la monumental Baeza (Patrimonio de la Humanidad, junto con la vecina Úbeda) y nos hicimos fotos en el aula de Machado y junto a algunos de los monumentos que honran su memoria (con Antonio García Teijeiro y Rosa Serdio). Creo que los tres suspiramos un poco cuando leemos sus poemas:

  Poned sobre los campos/ un carbonero, un sabio y un poeta. / Veréis como el poeta admira y calla, / el sabio mira y piensa…Seguramente, el carbonero busca las moras o las setas. / Llevadlos al teatro / y sólo el carbonero no bosteza…  

Poned atención: un corazón solitario no es un corazón.

  

Al regreso, uno siente cansancio, pero también gratitud porque la organización contara conmigo, por lo que supone de reconocimiento; por las palabras escuchadas a los asistentes a los talleres; por las que intercambiamos con los amigos reencontrados, por el trato y el cuidado de los organizadores; por el espectáculo impresionante de los bosques de olivos… Y así, para terminar, voy de Antonio a Miguel, para recordar:

  “Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos?

No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos…”

  Siempre será un PLACER, LEER los poemas de Miguel Machado o de Antonio Hernández, porque tanto monta, monta tanto… 

DÍA DE LA BIBLIOTECA 2007

 El pasado 24 de octubre, miércoles, se celebró en algunos centros escolares y bibliotecas, el DÍA DE LA BIBLIOTECA. En mi caso, aproveché las horas de trabajo con los chicos y chicas de 5º y 6º para leer el pregón escrito este año para tal fin y para hacer un repaso a los últimos premios literarios otorgados, como cada año, cuando se va decolorando el verano en las hojas de moreras, catalpas y frutales de toda clase (y dejar constancia de todo ello en los personalizados “cuadernos de aventuras bibliotecarias” que este curso quiero experimentar). Junto a eso, hubo comentarios y explicaciones del alumnado y otras lecturas en voz alta. 

 

En mi clase, concretamente, estuvimos componiendo algunas coplillas dedicadas a la biblioteca. De tal manera que Marina nos contaba: “La biblioteca es un lugar muy popular, donde los niños y las niñas vamos a investigar”. Judit, por su parte, escribió con mucha convicción que: “A la biblioteca tengo que ir porque yo sin los libros no puedo vivir”. José Ramón, en cambio, quizás porque ya lo ha experimentado, decía: “La biblioteca es muy grande y tiene algunos libros para prestarme”. En cambio Julen, no sabemos si porque le gusta ese deporte o porque era la palabra que rimaba, decía: “Biblioteca, biblioteca, ¿por qué no tienes libros de karatecas?”. Pablo sugería algunas razones para visitarla: “A la biblioteca se va a leer libros, a escribir y a buscar información con los amigos” y Javier, por otra parte, cantaba que: “Hay bibliotecas grandes y pequeñas y en todas puedes, aprender cosas nuevas”. Marc, por su parte, le dedicaba unas rimas muy sentidas: “Biblioteca, no prestes tus libros a gamberros; a los que no tienen sobre tus libros sueños”. Óscar R. ofrecía ¿una declaración de amor?: “Biblioteca, biblioteca, Óscar te quiere como a una princesa”. Imane, nuevamente, ensalzaba el valor de la misma: “La biblioteca es tan importante como un diamante muy brillante” y Óscar B. la culpabiliza (parece que en sentido positivo) diciendo: “Biblioteca, por tu culpa estamos en vela, leyendo sin hacer ni siquiera una mueca”. Jessica aprovecha para cantar alguna de las ventajas de acudir hasta ella: “Si aprender quieres, a la biblioteca has de venir, pues hay muchos, muchos libros que podrás descubrir”. Samara (que no sabemos si los habrá contado, pero se fija en el fondo de libros) dice: “Tienes tantos libros, biblioteca, que nadie sabe cuántos “llevas”. Yanina expresa un deseo para el futuro: “Que haya siempre bibliotecas para que las niñas y los niños podamos leer e informarnos en la escuela”. Ainoa R. asegura que “si lees muchos poemas no tendrás tantos problemas” y añade: “Los libros de la biblioteca nos transportan a París o a Mequinenza”. Alba vuelve a recordarnos que: “Cuando tengas muchas ganas de leer, en la bilioteca un libro has de escoger”. Isabel habla de un lugar que es también es refugio ante lo adverso: “Si de algo te quieres refugiar, ves a la biblioteca y un libro ponte a mirar”. Ainoa J. habla de un tipo de libros que algún día nos tendrá que explicar: “Biblioteca, me gustan tus libros solteros, porque tienen personajes sinceros” y Felipe le dice: “Biblioteca, biblioteca, ¿qué haríamos sin ti, sin poder leer tus libros que dan ganas de vivir?”. En vista de todo lo cual, termino yo con dos coplillas: “Entro en la biblioteca, abro un libro y mi mente inicia un viaje distinto”. “En el cole hay un espacio para cultivar la inteligencia; está repleto de libros y se llama BIBLIOTECA”.

  En realidad, lo que queríamos expresar era la necesidad de que todos los centros escolares tengan una biblioteca digna, bien dotada, con personas amantes de los libros y la lectura; que la gestionen y animen para que sea uno de los lugares más estimados de cada colegio. Una biblioteca es siempre una puerta abierta a la imaginación y al aprendizaje; un lugar de encuentros múltiples y un espacio civilizador para practicar la lectura reflexiva y silenciosa, para estar sosegadamente y para ponernos en comunicación con quienes pensaron y escribieron los buenos libros.

CABREOTERAPIA (III) COLECTIVA

 

El pasado miércoles tuvimos en el CPR de Ejea de los Caballeros la última sesión del curso sobre lectura y escritura. Regresé de allí satisfecho del trabajo que hicimos, de los debates que se produjeron, de las observaciones hechas por las personas participantes, etc. Algunas de esas personas respondieron a mi propuesta de escribir algunos cabreos cotidianos para elaborar un nuevo capítulo de la  cabreoterapia,  colectiva. La que sigue es la tercera entrega de este serial, con 50 motivos para cabrearse; porque, según dicen varias anónimas colaboradoras y algunos anónimos colaboradores, a ellos les cabrea:

  1.      Que el que se ha comprometido a algo, luego se escaquee. 2. Tener que repetir algo varias veces porque no te prestan atención. 3. Que alguien se cuele en las filas. 4. Las hipotecas y los créditos. 5. Olvidarme las llaves dentro de casa. 6. Que la razón sea proporcional a los decibelios del grito. 7. La falta de ganas. 8. El que, por norma, se salta las normas. 9. El que, para decirte algo, te hace una introducción, un preámbulo, pinceladas preliminares (para contextualizar el tema) y nunca llega al meollo de la cuestión. 10. Los que tienen memoria selectiva. 11. Los que utilizan descaradamente el colegio para sus intereses personales o políticos, pensando además que los demás no se dan cuenta 12. Los ordenadores desobedientes y mi ignorancia tecnológica. 13. Los manuales de instrucciones de cualquier artilugio, en los que aparecen todos los modelos menos el tuyo. 14. Que cuando ya has decidido qué zapatos vas a comprar, no esté el número que pides. 15. Que cuando mandas un ejercicio de dos preguntas o más, sólo se lee y se contesta a una. 16 Aquellos ponentes de cursillos que hacen sus cursos con lo que piensan los participantes: simulando ser niños, proponiendo lluvias de ideas... 17. Que cuando voy a la peluquería se me diga: ¿Te has cortado el pelo? ¡Es obvio! ¿por qué no, una palabra halagadora? 18. Que el marido me diga: ¿Quieres que te pase la aspiradora?¿Quieres que te barra el suelo? ¡A mí no me tiene que aspirar nada! ¡Será al suelo! 19. La gente que se cree el ombligo del mundo. 20.Que se me acabe el agua caliente cuando tengo la cabeza enjabonada. 21. Que todas mis amigas se casen el mismo año y me dejen sin un duro. 22. Que no me dejen usar el tablet porque estoy en infantil. 23. El despertador. 24. Los que te juzgan por la forma de vestir. 25. La gente que no tiene sentido del humor. 26. Los que, cuando les estás hablando, sencillamente te ignoran. 27. Que preste algo y no me lo devuelvan. 28. La gente que, hables de lo que hables, sabe de todo. 29. Que te intenten vender cosas por teléfono. 30. Los que “por interés, te quiero, Andrés”, o sea, que te utilizan. 31. La gente gorrona. 32. La mala educación en general. 33. La incompetencia. 34. Quienes justifican lo injustificable. 35. Los que se creen sus propias mentiras y, además, quieres que también te las creas tú. 36. Los que quieren aparentar que se preocupan por ti y en realidad no les importas nada. 37. Los preguntones, que escasamente los acabas de conocer y ya quieren saber de tu vida. 38. Las personas negativas. 39. La hipocresía, las injusticias y el secretismo. 40. Que el día sea tan corto. 41. Que siempre que abro el frigorífico, ¡qué casualidad!, la botella de agua está vacía y me toca a mí, llenarla. 42. Que siempre me toque cambiar el rollo de papel higiénico. 43. Que cuando estoy disfrutando de las merecidas vacaciones, va el gracioso de turno y te dice: “si vuelvo a nacer, seré maestro”. “¡Ánimo, aún estás a tiempo”. 44. Que sólo por tener un mal día, te susurren: ¿estás con la regla? 45.  Que el viento y la lluvia arruinen los días de celebración. 46. Tener que levantarme de la cama en los días más fríos del invierno. 47. Tener que admitir que mi madre tiene razón en el 99% de las veces. 48. El ruido que hace una cucaracha cuando un pie la pisa sin piedad. 49. Las personas que solucionan con un “perro malo” el hecho de que su mascota se haga las necesidades en la acera. 50. Hacer cola para entregar papeles en el Servicio Provincial. 

 Y hasta aquí, esta retahíla colectiva de motivos por los que algunas personas se sienten incómodas, se cabrean. No descarto, en el futuro, escribir más capítulos de esta sugerente historia. Disfruten con ella.

¿CONSEJOS BIBLIOTECARIOS?

  En un comentario al texto anterior, los amigos José Luis (desde Peñarroya de Tastavins - Teruel) y Blanca (desde Santander) me piden algunos consejos bibliotecarios. La verdad es que me ponen en algunos apuros porque quienes me conocéis, sabéis de sobra que pertenezco a un colectivo (que no comando) itinerante (porque cada año lo formamos personas diferentes, aunque algunos nos repitamos más que el ajo) de dinamización de la biblioteca escolar y ya tenéis alguna idea de en qué parámetros nos movemos. No obstante cuando los amigos te piden algo, no se les puede negar y, aún a riesgo de repetirme, una vez más, os recordaré algunas prácticas que podéis impulsar. 

Yo creo que la base de fomentar la biblioteca es darle mayor protagonismo a la cultura en nuestro trabajo cotidiano (ponerla en valor) y acercar a chicos y chicas la idea, casi la necesidad de sumergirse en asuntos como libros, música, pintura, imágenes, descubrimientos, conocimiento de los seres humanos, interpretación de la información… Nada debe quedar al margen de nuestra curiosidad y de nuestro interés, aunque choquemos con frecuencia con actitudes de indiferencia (provenientes de las familias o de los mismos chavales). Desde luego, nadie nos lo va a poner fácil… Luego estará ya nuestro trabajo de mediadores para aproximar a chicos y chicas a todas esas manifestaciones, desde nuestro sincero conocimiento y convencimiento y desde nuestra irreductible (o no tanto) constancia.  

Los chicos y chicas van  a la biblioteca de “nuestra mano”, con el fin de descubrir algunas de sus potencialidades: escuchar la lectura en voz alta de un poema, de un álbum ilustrado, de un libro, de un capítulo, de una noticia… y, si quieres, celebración de un “forum” posterior; hojear los libros de las estanterías hasta dar, libremente, con uno que les apetezca leer o llevarse prestado; bucear en las distintas secciones: libros de pintores, cómics, libros de conocimiento relacionados con las ciencias naturales, con la ecología, con la geografía o con la historia, con las exploraciones de espacios desconocidos, con el universo…; practicar el manejo de la información (aunque suene algo feo); hablar de autores y autoras, de tiempos creativos, de generaciones poéticas; explicar el último libro leído a las compañeras y compañeros y someterse a las preguntas de los presentes; configurar colectivamente la base de “la maleta familiar” que luego se irán llevando a su casa semanalmente; elegir un libro que, diariamente, pueda llevarse un niño o una niña para leer en casa (“Ronda de lecturas”, con un pequeño cuaderno para las anotaciones); poner en común las investigaciones realizadas en casa y aportadas por escrito al aula: recopilación de folklore oral, ritos de fiestas y celebraciones; juegos infantiles, recuerdos de infancia de las personas mayores…; actividades de escritura partiendo de propuestas que nos hace un autor o una autora o que descubrimos en un poema… Y si lo que se quiere (o lo que se puede) es que algunas madres y/o padres echen una mano, pues podéis invitarles a constituirse en un grupo estable que ayude en la dinamización de la biblioteca: ornamentándola de vez en cuando, organizando recitales poéticos o tardes de cuentacuentos, formando un grupo de lectura de personas adultas para leer libros que convendrá que lean las hijas y los hijos o para centrarse sólo en lecturas de adultos… Bueno, estas son unas pocas ideas generales que también se os ocurrirán a vosotros si os ponéis a pensar. Así que, ahora, decidid por dónde vais a empezar o por dónde queréis continuar.  

Y no os privéis de la intuición, de la sugerencia que os puedan hacer algunas palabras inventadas (teñidas siempre del sentido del humor necesario para evitar ponernos trascendentes y relativizar nuestros esfuerzos y nuestros logros). 

Bibliobeca (yo siempre estudié con becas)BibliocecaBibliodeca – Bibliofeca –… - Bibliogeta (ésta la podríamos llenar con recortes de prensa, porque otra cosa no, pero “getas” nos sobran en este pintoresco país…) – Biblioheta – Bibliojeta (variante ortográfica y "juanramoniana" de la bibliogeta)Biblioleta (por su parecido, bien podría dedicarse a las flores; yo tengo empezada una “hojiteca” y es un buen conjunto de documentos para mirar y consultar)Bibliomeca y Bibliometa (la primera musulmana, la segunda deportiva) – Biblioneta – Biblioñeta (para defender el uso de la “ñ”; ya veis los problemas que nos explica nuestra amiga Kamile con el “teclado londinense” en un comentario al anterior texto del blog) –…-  Bibliopeca (un tratado sobre pecas: origen, situación, localización, pecas famosas, maquillaje, tratamientos…)Biblioqueca – Biblioreta – Biblioseca y Biblioseta (indudablemente otoñales) – Biblioteta (indudablemente erótica) – Biblioveta, no confundir con Biblioventa (indudablemenete comercial) -… Y ahora podéis mantener la terminación “teca” y modificar la primera parte de la palabra para formar otra larga retahíla de nuevas palabras… Quizá alguna de ellas os dé juego para este invierno o incluso para todo el curso. Y ya sabéis, si nada de lo anterior os cuadra, tranquilos. Yo me lo he pasado bien escribiéndolo, tras un largo puente de cinco días, disfrutando de la vida y el silencio rural y en muy buena compañía.  

Un abrazo, José Luis; un abrazo, Blanca.       

SEMANA BIBLIOTECARIA

Me refiero a la que termina hoy, domingo. El lunes, día 1 de octubre, comenzó la apertura de la biblioteca diariamente, de doce a trece horas (horario extraescolar). Se ocuparán de ello un equipo de diez niños y niñas de una clase de sexto de Primaria (en turnos de dos cada día de la semana), que cumplirán ese cometido voluntario hasta finales de enero. Entonces serán relevados por otro equipo, de otros diez niños y niñas, del otro sexto que permanecerán desarrollando esa aportación voluntaria al funcionamiento del colegio hasta finales del mes de mayo. En ese tiempo realizan los préstamos de manera manual y recogen las devoluciones; luego, se supone que ordenan las estanterías y que esa presencia repetida en la biblioteca, puede que mejore su relación individual con los libros. También se les encarga que procuren cierto silencio y sosiego entre sus compañeros para que la estancia sea respetuosa, algo silenciosa y permita la concentración en el trabajo o en la lectura. 

El martes, día 2, la biblioteca se abrió a la hora del recreo (y así todos los martes y jueves del curso), bajo la mirada atenta de una maestra del Seminario de BLI. Hay chicas y chicos que acuden al colegio en autobús y no pueden quedarse a tomar libros prestados ni a consultar o buscar una información  a las doce del mediodía. Esta apertura en el recreo les abre esa posibilidad, además de ofrecer un espacio “civilizado” como alternativa al desgaste físico y el ejercicio violento que algunos practican en el patio a la hora del recreo (sobre todo, ahora que imitan los golpes violentos que la TV les muestra con el tema de la lucha libre). 

 

El miércoles, día 3, por la tarde, de tres a cinco, tuvimos la reunión anual con las madres que quieren acercarse a la biblioteca como colaboradoras directas de sus actividades. Fue muy gratificante encontrar caras nuevas que han decidido participar y reencontrarse con quienes ya llevan años aportando su imaginación y su esfuerzo. Pudimos compartir charla muy animada con doce madres y anotar el nombre de otras seis que no pudieron acudir esa tarde, pero que enviaron recado para que contáramos con ellas. De momento, dieciocho madres, ¡un lujo! El próximo miércoles lectivo (17 de octubre) quedaron ya en comenzar regularmente las reuniones y el trabajo; este año, sobre monstruos, ogros, cíclopes, gigantes de toda condición...

 El lunes, día 1; el miércoles, día 3 y el viernes, día 5 he comenzado una nueva actividad con las cuatro clases del tercer ciclo. Durante todo el curso, voy a dar una hora semanal de biblioteca a cada una de estas clases. Será un tiempo para que cada día que acudamos hasta ese recinto, yo les lea en voz alta poesía y prosa, les hable de libros y de autores y autoras; un tiempo para poder comunicarnos con algunos de los que vamos a leer algún libro; un tiempo para escribir, tomando como modelo algunas de las sugerencias leídas; para acercarnos a la prensa, al atlas, a las enciclopedias... Y algunas cosas más (o menos) porque el tiempo disponible no es mucho y será con ese tiempo con el que tendremos que contar.

Esta semana, como he dicho, he comenzado ya esta actividad. A cada grupo les fui explicando qué podríamos hacer y les fui preguntando qué querían hacer ellos: comentar libros leídos, escribir libros colectivos, escribir poesías, leer cada uno el libro que quiera... fueron algunas de las propuestas. A las cuatro clases les leí en voz alta, consiguiendo esa atmósfera de silencio expectante, apaciguando con las palabras tanta energía como se está en condiciones de derrochar a los 11 años... Leí un cuento de Gianni Rodari o de Fernando Alonso; textos del libro “Malos y malditos” de Fernando Savater y algunas coplillas populares del libro de Ana Pelegrín : “Poesía española para jóvenes”... Según me dijeron, se fueron satisfechos. Una niña dijo en voz alta que había sido la primera hora silenciosa que habían pasado este curso y un niño (me dijo en voz baja) que las coplas que leí le habían gustado mucho, que nunca había leído unas coplas que le hicieran tanta gracia... Mi intención es regalarles un cuaderno personal, un cuaderno de aventuras bibliotecarias, de fabricación propia, para poder escribir algunas de las cosas que iremos haciendo; escribir o pegar, dibujar, copiar una cita o hacer un comentario valorativo, tomar nota de los versos de la última poesía colectiva, etc. Es un trabajo experimental que, espero, dé buenos resultados y ojalá consiga ser una vivencia significativa para todos los niños y niñas que van a poder realizarla.

 El viernes, por otra parte, recibí invitación para asistir en León a unas Jornadas de Escuela Rural. Querían que diera una conferencia de cincuenta minutos sobre el fomento de la lectura desde la biblioteca escolar. Mi respuesta fue la de agradecer el interés, pero diciendo no a la invitación, puesto que era para dentro de dos semanas... Estas cosas es evidente que hay que saberlas con mucho más tiempo para poder organizarse. Bueno, si has llegado hasta aquí leyendo, te habrás dado cuenta que lo de “Semana Bibliotecaria” del título estaba más que justificado.   

P.D. Ahora empieza ya el tiempo de mirar a la vez a las copas de los árboles y al suelo: arriba suelen estar las copas amarilleando, como encendidas. Parecen antorchas celebrando una fiesta pagana, dedicada al dios del fuego. Abajo, en el suelo, suelen verse mullidas alfombras de hojas multicolores que el otoño descuelga; hojas que quisieron ser pájaros de un solo vuelo, el que las condujo desde la rama hasta el suelo... Ahora empieza el tiempo de acercarse a los campos de frutales, a las orillas de los ríos donde abundas las choperas y a los bosques mixtos que llenan nuestros ojos de luz y nuestro corazón de renovada nostalgia...