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LA QUIMERA DEL ORO, DE JACK LONDON

La quimera del oro de Jack London es una colección de cuentos que giran, en general, en torno a dos ejes importantes: la fiebre de los buscadores de oro en el territorio de Alaska, a mediados del siglo XIX y la dureza extrema del empeño, soportando las condiciones meteorológicas más adversas y poniendo a prueba la capacidad de supervivencia de los seres humanos.

Manejo una edición de 1981; es un libro editado por Ediciones Generales Anaya y pertenece a una colección mítica, denominada “Tus libros” que albergó un catálogo de obras clásicas, destinadas a lectores juveniles, pero también a los adultos: La isla del tesoro, El mundo perdido, Las aventuras de Huckleberry Finn, Las minas del Rey Salomón, La máquina del tiempo… son sólo algunos ejemplos.

La quimera del oro recoge 13 cuentos independientes entre sí. Como decía al principio, con algunos puntos en común. London, que vivió en sus carnes algunas de estas aventuras, llenas de sacrificio, privaciones y riesgos, escribe con un gran poder de convicción y nos hace sentir hasta el fondo de los huesos la soledad, el frío, la extenuación de los esfuerzos necesarios para sobrevivir. Es capaz de escribir un relato entero dedicado a un hombre que necesita y trata de encender una hoguera para evitar la congelación, pero que la fatalidad se cebará con él hasta conducirlo a un final inevitable; o mostrar episodios de enloquecimiento con desenlaces brutales y violentos, cuando los seres humanos se colocan en esa línea –casi invisible- que separa la racionalidad y la cordura del puro instinto de supervivencia personal, en el que “el otro” ha sido borrado e incluso es visto como un obstáculo para la propia salvación. Puede dibujar un personaje como Malemute Kid, con serenidad ante lo adverso y capaz de aceptar un último encargo que le hace su amigo Mason antes de separarse para siempre o el astuto Subienkov quien convencerá al jefe indio para probar la eficacia de una medicina, precipitando su muerte, pero escapando de esa manera a una tortura salvaje que también hubiera acabado con su vida…


“Los buscadores de oro del Norte; El silencio blanco; En un país lejano; El hombre de la cicatriz; Ley de vida; Las mil docenas; Diablo; Demasiado oro; El filón de oro; Amor a la vida; Lo inesperado; La hoguera y El Burlado” son los títulos de los capítulos del libro.

Me ha gustado encontrarme una descripción del “silencio blanco”:

- “La naturaleza tiene muchas artimañas para convencer al hombre de su finitud -el incesante fluir de las mareas, la furia de la tormenta, la sacudida del terremoto, el largo retumbar de la artillería del cielo-, pero la más tremenda, la más sorprendente es la fase pasiva del silencio blanco. Cesa todo movimiento, el aire se despeja, los cielos se vuelven de latón; el más pequeño susurro parece un sacrilegio, y el hombre de torna tímido, asustado del sonido de su propia voz. Única señal de vida que viaja a través de las espectrales inmensidades de un mundo muerto, tiembla ante su propia audacia, se da cuenta de que su vida no vale más que la de un gusano. Surgen extraños pensamientos no llamados, y el misterio de todas las cosas pugna por darse a conocer…” (pág. 26)


Y me ha gustado porque en mi registro de recuerdos tengo guardada una sensación, muchas veces repetida de después de nevar; incluso, cuando ya está nevando copiosamente: el silencio. Cuando nieva en mi pueblo cesan los ruidos ciudadanos, la gente se guarece en sus casas, cesan los cantos de los pájaros y no se oye nada; si caminas por la nieve o la tocas con las manos, sientes frío y humedad, ves los copos caer, sientes que se depositan en tu pelo, en tu ropa, en tu cara… Y todo ocurre de una manera sospechosamente silenciosa. En mi caso, cuando era un chaval, aprovechaba para colocar algunas trampas para los pájaros y cuando me alejaba del pueblo para mirar si algún desgraciado petirrojo, gorrión, pinzón, mirlo, zorzal, etc. había picado, esa sensación de silencio, de extraña e inquietante quietud se veía aumentada y así han quedado almacenados en mi recuerdo esos días de nieve de mi infancia y juventud.

Es evidente que no hay comparación entre la situación extrema de los buscadores de oro, perdidos por los campos de hielo y nieve de Alaska y la de un niño de Labuerda que se alejaba doscientos metros, como máximo de su casa, aunque regresase al fuego de la cocina con las botas, los calcetines y los pies mojados, pero las asociaciones mentales que establecemos a lo largo de nuestra vida son imprevisibles y no tiene por qué responder a ninguna lógica conocida.

Aunque London falleció en 1916 y sus relatos tienen ya cien años, conservan la épica de un tiempo de héroes, de esfuerzos individuales y colectivos para llevar las fronteras de lo conocido hasta los límites más alejados; y en toda esa épica, repleta de solidaridad, de ayuda y de comportamientos éticos, no faltaron también la crueldad, el desprecio por la vida, el ciego poder del oro que incitó al robo y al asesinato y que hizo enloquecer a muchas personas.

Pues eso, que quería que el primer texto de 2008 tuviera que ver con la lectura que es algo que he podido practicar estas vacaciones con muchas ganas y con algo de tiempo. Y por cierto que, como las temperaturas de estos días han sido realmente bajas, me ha costado menos ambientarme en algunos de los relatos del gran Norte.

EL LIBRO Y EL ÁRBOL

Mis hijos Ana y Daniel me han regalado un libro, titulado “El árbol. Una maravilla de la naturaleza“ de Jenny Linford. Los dos conocen perfectamente mi devoción por los libros y también por los árboles y la naturaleza en general. Una de las imágenes más repugnantes que pueden ver mis ojos es la de árboles ardiendo, como consecuencia de algunos de los incendios forestales que se desencadenan cada año. Del mismo modo, una pira de libros ardiendo rivalizaría en repugnancia con la anterior y las dos serían objeto de clara condena, de deseos inconfesables para los responsables de barbaridades semejantes.


Sé que por cada libro (al margen de los que ya se confeccionan con papel reciclado o material semejante) que deposito en mis manos, los árboles han pagado un costoso tributo: han dado la vida para que ese objeto sencillo y antiguo (uno de los inventos más geniales de la mente humana) vea la luz y, en muchas ocasiones, aporte algo de luz a quien tenga la suerte y el hábito de leerlo. Por eso, que un libro se llame como el ser que “le ha dado la vida físicamente”, no deja de ser curioso y debe inducirnos, una vez más, a reflexionar sobre el papel de los árboles en el planeta y la necesidad de admirarlos y preservarlos, y de impulsar un desarrollo sostenible con ellos. Árbol y libro comparten algo vital: los dos tienen hojas; para el árbol constituyen factorías que hacen posible la realización de la fotosíntesis, proporcionándole el alimento necesario; las del libro, también son generadoras de una peculiar fotosíntesis, pues lo que en ellas se ha escrito activa la mente y remueve los sentimientos de lectoras y lectores.

Dice el libro: “los árboles son los seres vivos más grandes y vetustos de la Tierra. Se trata de los miembros más complejos y prósperos del reino vegetal, y pueblan nuestro planeta desde hace 370 millones de años”.
El libro que ahora tengo abierto sobre mi mesa y que voy mirando y leyendo tiene unas medidas poco convencionales: 34 x 27 cm y un peso nada despreciable. Está lleno de fotografías de gran formato; fotografías realmente preciosas, cuidadas, escogidas, actuales que convierten la lectura de los generosos pies de foto y la contemplación de las mismas en un ejercicio muy reconstituyente; uno se llena, casi sin querer de esa belleza natural, sorprendente y llena de color que las imágenes transmiten.

Desde que aparecieron por vez primera en el planeta, los árboles han desempeñado un papel fundamental en la regulación del clima, ya que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera… Durante siglos, el ser humano ha recurrido a ellos para satisfacer sus necesidades físicas de combustible, medicinas, alimento y madera para construir sus casas, muebles y herramientas…”
“El primer árbol del que se tiene noticia surgió hace más de 370 millones de años y se denominó Archaeopteris”. “Los árboles son capaces de crecer en muchos entornos, desde el árido e inclemente desierto hasta los anegados manglares, y sólo retroceden ante el frío glaciar de las regiones árticas y antárticas
”.


Hay “árboles-memoria”, como el ginkgo de Hiroshima, situado a sólo 1,1 Km de donde se produjo la explosión de la bomba atómica que arrasó la ciudad en 1945. Éste árbol brotó la primavera siguiente a la de la explosión y se convirtió en símbolo nacional de la esperanza. Hay “árboles-ancianos”, como el tejo de Fortingall, que se halla en Escocia. Es el árbol más viejo de toda Gran Bretaña. O como un pino de Bristlecone, en la Sierra Nevada de California, a quien los científicos le calculan más de 4.000 años. Hay “árboles-monumento”, como las secuoyas gigantes que poblaban California, pero que fueron taladas sin piedad en el siglo XIX y que pasan por ser los árboles más altos del planeta. Hay “árboles mágicos”, como el fresno. Según la mitología escandinava, el fresno es “el árbol del mundo”, que mantiene unido el universo y tiene propiedades curativas. Hay “árboles-despensa”, como el arce (cuya inconfundible hoja palmeada aparece en la bandera de Canadá), cuya savia dulce se emplea para la obtención de jarabe de arce tanto en Canadá como en el norte de los Estados Unidos. Hay “árboles-medicamento”, como el eucalipto (árbol emblemático de Australia), cuyas hojas contienen un aceite con propiedades antisépticas. Hay “árboles-aljibe”, como el baobab, en cuyo voluminoso tronco almacena agua en la estación lluviosa. El árbol conocido más viejo de África es un baobab que se encuentra en Sagole (Sudáfrica) y supera los 5.000 años de edad. Hay “árboles-libro”, como el haya. Se cree que los primeros manuscritos y runas se escribieron en finas tablillas de madera de haya, por eso se ha relacionado esa especie vegetal con el conocimiento y el aprendizaje…


Creo que un árbol es una obra de arte única. Algunos ejemplares, con el paso de los años, se han convertido en fantásticas esculturas vivientes, incorporando a su tronco, corteza y estructura, profundas heridas producidas por rayos, tormentas, incendios, sequías, vendavales, hachazos… que van dejando huellas imborrables. Tradicionalmente nos han proporcionado combustible, medicinas, alimento, materia prima de construcción para casas, muebles y herramientas, sombra para el descanso y espacio para la reunión… Su contribución a la vida animal ha sido decisiva: nidos, alimento, refugio, posadero de caza, escondite… Su belleza ha inspirado a poetas y artistas y su silueta ha sido venerada por todas las religiones. Los árboles son protagonistas de muchos de nuestros mitos y leyendas… Por todo ello, debemos mirarlos como seres vivos que deben seguir a nuestro lado y procurar su pervivencia para que puedan ser admirados, respetados y queridos por quienes todavía han de nacer.

Sigo dándole vueltas a las 191 páginas de este libro y disfrutando de sus textos curiosos y de sus extraordinarias fotografías.

CONTRASEÑA POÉTICA O LITERARIA

 “La tarde está tendida / a lo largo del río, / y un rubor de manzana / tiembla en los tejadillos” (Federico García Lorca)  

Desde el primer día de clase, del lejano septiembre, niñas y niños de 5º A aprenden diariamente lo que vine a llamar “contraseña poética”: una manera de familiarizarse con los versos, con los poemas, con las escritoras y escritores (poetas) que tienen la capacidad de cantar a la vida usando las más hermosas palabras.

Ya hay otros textos en este blog, anteriores a éste, que hablan del asunto, así que iremos al grano. Y el “grano” es que quería que los protagonistas de este ejercicio diario de homenaje a las buenas palabras, expresaran brevemente su parecer. He recogido, por tanto, la opinión de unos cuantos niños y niñas de la clase, salpicadas con algunos versos que nos han servido de contraseñas este trimestre:

  

Por allí, por allá, / a Castilla se va. / Por allá, por allí, / a mi verde país”. (Rafael Alberti). Dice Yanina: “Yo me la aprendo por la noche y me la repaso por la mañana. Es muy divertido aprender contraseñas y también aprendemos nombres de autores y autoras. Algunas de las contraseñas son alegres y otras son tristes”.

 

En ocasiones, una expresión escuchada en el aula o una ocurrencia, permite elaborar unas rimas que servirán de contraseña para el día siguiente: “Quiero ser un niño volador / y viajar volando desde Fraga a Nueva York. / Quiero ser una niña astronauta / y viajar volando desde Fraga hasta Jamaica” (M. Coronas). Dice Felipe: “La contraseña la aprendemos en casa y a mí me gusta mucho aprenderla y recitarla por la mañana. También hemos aprendido cosas bonitas y cariñosas y otras que te llenan el corazón”.

Echamos mano, con frecuencia de coplas populares que nos muestran una musicalidad y una sensibilidad especiales: “A los árboles altos / los lleva el viento / y a los enamorados / el pensamiento” o aquel otro fragmento que decía: “El rey que la estaba oyendo / a palacio la llevó; / arreglaron los papeles / y con ella se casó”. Ahora quien habla es Ainoa R.: “Yo, hasta ahora, no había leído poesía, pero me está empezando a gustar… Y así sé también más nombres de poetas de los que no había oído hablar: Concha Zardoya, Antonio García Teijeiro, Mª Elena Walsh… Me he dado cuenta que hay mucha gente que trabaja haciendo poesía. Hay veces que mi padre se aprende como yo la contraseña”.

  El reloj daba las siete / en la oscura tarde fría. / Los niños guardan sus gritos. / La plaza queda vacía” (Antonio G. Teijeiro).

Jessica cuenta que: “A mí esto de las contraseñas me gusta, porque puedes tener recuerdos para que digas, de mayor: mira qué hacía de pequeña con mi profesor… Encima nos escribe poesías graciosas, de rimas y de amor, de Gabriela Mistral, Mª Elena Walsh, etc. Yo me la estudio por la mañana, cuando me levanto”.

  También tienen cabida algunas greguerías de Ramón Gómez de la Serna; greguerías que acaban siendo dibujadas con mucha pericia por chicos y chicas: “Los ceros son los huevos de los que salieron las demás cifras” o “El ciervo es el hijo del rayo y del árbol”.

 Pablo, en cambio, tiene una opinión diferente: “Las contraseñas me las estudio por la mañana. La verdad es que no me gustan mucho. También podría vivir sin ellas. Alguna vez no me la aprendo porque me he dejado el cuadernillo en clase”. La opinión de Pablo es un reto interesante para intentar conseguir que acabe participando en el juego de una manera festiva y amable: “Había una vez una vaca / en la quebrada de Humahuaca. / Como era muy vieja, muy vieja, / estaba sorda de una oreja”. (Mª Elena Walsh) o “Entre un álamo y un pino / mi hamaca se balancea. / Hojitas de verde plata / bailan sobre mi cabeza”. (Ángela Figuera).

 Ainoa J. dice que: “La contraseña me la aprendo por la noche y por la mañana me la leo otra vez. A mí esta actividad me gusta mucho porque no la había hecho nunca y me siento a gusto aprendiéndola”. Por su parte, Alba se expresa de esta manera: “Yo creo que cada día aprendes con las contraseñas poéticas. Yo me las aprendo cuando almuerzo. Tener, además, las contraseñas guardadas en un cuaderno es un buen recuerdo”.

 “¡Cómo se queja el viento / cuando muere algún niño, / cuando muere algún sueño!” (Concha Zardoya). “Como un pájaro de fuego / la luna está / entre las ramas del enebro” (Luis Cernuda). Tristes o alegres, largas o cortas… En general tres o cuatro versos, que inician un poema, de autoría variable. “Yo me aprendo la poesía después de desayunar. Aprendemos palabras nuevas y me parece una buena idea. También aprendo autores poéticos que antes no conocía”, dice Julen. Por su parte, Marc piensa que con la contraseña “aumentamos nuestro vocabulario y aprendemos a estudiar con más frecuencia. Me la aprendo por la mañana, la voy recordando en mi mente y, cuando llego al colegio, la comento con los compañeros de clase”.

 Las hojas de los chopos se columpian / cuando las mueve el viento / y las noches de otoño van pintando / de amarillo su cuerpo” (Ana Mª Romero Yebra). “Duérmete, mi niño, / duérmete sonriendo, / que es la ronda de astros / quien te va meciendo” (Gabriela Mistral). Óscar B. no acaba de tener una opinión definitiva sobre el tema: “Las poesías que recitamos cada día me gustan, aunque tampoco se puede decir que me encantes; sólo me gustan un poco. Tampoco representan ningún esfuerzo grande, cuatro versos que me los aprendo en el coche… En otras palabras, las poesías que recitamos me gustan bastante”. Imane opina lo siguiente: “Este trimestre me han parecido muy bonitas las contraseñas: unas veces son raras y otras no; algunas son tristes y otras alegres. Además, si mi profesor me manda hacer una poesía, yo creo que la haría con las palabras que he aprendido”.

 

El gato con la alegría / se cayó desde el tejado; / se rompió cuatro costillas / y la puntita del rabo” (popular). “La señora hormiga / se va de paseo / a todo el que encuentra / su abrazo y su beso” (Joaquín Romero). Isabel dice que “Las poesías que Mariano nos pone para que recitemos por las mañana son muy chulas. Yo me las aprendo por la noche o por la mañana, depende de cómo me caiga el día”. Judit manifiesta que “este trimestre me he aprendido muchas poesías y todas me han gustado mucho. Yo me estudio las contraseñas por la noche, antes de ir a dormir”. Y cierra Marina esta ronda de opiniones, con un breve resumen de la actividad: “Llevamos un trimestre haciendo la contraseña poética que consiste en estudiarnos y aprendernos una estrofa de una poesía. Yo me la estudio por la mañana, después de almorzar. Me gusta mucho esta actividad porque es el primer año que la hacemos y también porque así aprendemos diferentes autores importante o no importantes, pero eso no importa”.

Pues eso, que en 2008 pensamos seguir insistiendo...   

LECTURA Y BIBLIOTECA


Aunque ha tardado en llegar lo suyo, hoy he recibido dos ejemplares del número 229 de la publicación “Revista de LITERATURA”, que edita Primeras Noticias. Era un número esperado por quienes hemos participado en su confección. A mí, me cupo el honor de coordinarlo y lo hice con la ilusión y el compromiso de reunir en el interior de una revista a 11 personas amigas para que ofrecieran algunas reflexiones sobre el tema general, que no era otro que “LECTURA Y BIBLIOTECA”.

Además, me ha gustado la ilustración de la portada, porque la mirada del niño me recuerda en parte otra mirada que sorprendí el pasado verano en uno de los conjuntos escultóricos del Parque Gustav Vigeland de Oslo. La imagen de la portada, según leo en la página 5 es de Brian Selznick e ilustra un libro de Hugo Cabret, titulado “La invención”. Bueno, en realidad, una más de las múltiples asociaciones mentales que vamos haciendo a lo largo de la vida…

Estoy contento (muy contento) porque, además, no he tenido que escribir un artículo extenso como han hecho mis amigas y amigos. En realidad, por una vez, yo era el que ponía las reglas (con el beneplácito de los colaboradores y el de la coordinadora de la revista, Eli Marco) y me limité a escribir una breve introducción al monográfico; una parte de la misma, se reproduce ya en portada: “La biblioteca escolar debería estar presente en todos los centros de enseñanza y ser un centro de recursos, el auténtico motor del colegio: desde donde se fomentase la lectura y la escritura, la educación documental y se dinamizase culturalmente el colegio y el entorno escolar”.

Mirando el SUMARIO, quiero descubriros los nombres y las aportaciones de estas amigas y de estos amigos tan generosos, señalando, además, su procedencia geográfica (provincia o comunidad autónoma):


- El aprendizaje de la lectura. Sebastián Gertrúdix Romero de Ávila (Lleida)
- ¿Y si no hay biblioteca escolar? Mª Carmen Cano Romero (Granada)
- Del aula a la biblioteca escolar: la lectura en el Segundo Ciclo de Primaria. Mercè Lloret Barrau y Mercè Arbonés Solsona (Huesca)
- La suave mano de la biblioteca: Poesía y otras magias de lectura. Mª Rosa Serdio González (Asturias)
- El cordón umbilical de los libros. Leticia Secall Mellén (Asturias)
- Lectura y escritura, cuando los dedos son de tinta. José Luis Polanco Alonso (Cantabria)
- El atlas de las palabras. Chus Juste Pala (Zaragoza)
- Escenario de lectura. Antonio Tejero Aparicio (Cáceres)
- Proyecto Documental Integrado sobre los Medios de Transporte, con alumnado de 4º de Primaria. Ejemplo de actividades para Alfabetizar en Información. Rosa Piquín Cancio. (Asturias)
- Principios y diseño curricular de la educación documental. Félix Benito Morales (Alicante)


Y quiero hacer constar también que todas y todos somos maestras y maestros que estamos trabajando directamente con el alumnado; somos gente de obra y tajo. Lo que se cuenta en este monográfico es fruto del trabajo y de la experiencia y también de la experimentación de técnicas, procesos, actividades, planteamientos, orientaciones con niñas y niños de diferentes niveles que asisten a la escuela pública, que es donde todos y todas estamos trabajando.
Así que, al final, la recepción algo tardía de la revista va a resultar un emocionado regalo (por lo que supone de aventura compartida y colectiva) en estas fechas previas a las vacaciones: tiempo muy apropiado para la lectura. A quienes leáis este blog, desearos buenos tiempos; que acabéis bien este año y que en el 2008 disfrutéis de la vida y de las buenas compañías.


P.D.: Y mientras redacto estas líneas, estoy disfrutando de lo lindo con la banda sonora de Serrat y Sabina en “Dos pájaros de un tiro”: dos CDs grabados en los conciertos que dieron en Madrid el pasado mes de octubre. Son el contrapunto que necesitaba contra tanto villancico peñazo (¿sabías que aún va una burra a Belén, con la que está cayendo por tierras de Palestina?)

EL 4º DE LA RONDA Y EL 109 DE EL GURRIÓN

 No es fácil, no, esto de escribir: sean textos o canciones. Los amigos de La Ronda, lo reconocen en la presentación del librito que recoge las letras de sus canciones. Y pasa que hay temporadas que uno anda más inspirado, más suelto en esto de hilvanar palabras, componer frases y dar forma a textos que tengan cuerpo (y cabeza y extremidades), pero también se pasan temporadas de sequía preocupante( con menos ganas, con menos motivación…) y en esas circunstancias cuesta hasta seleccionar los temas a tratar. Y esto es, precisamente, lo que me pasa a mí de un tiempo a esta parte… Bueno, hecha esta justificación, quería hablar brevemente de dos publicaciones sobrarbesas: por un lado la aparición del cuarto disco o CD de La Ronda de Boltaña y, por otro, del último vuelo de la revista El Gurrión, su vuelo número 109, porque yo creo que: 

Si eres de Sobrarbe,

con mucha razón,

has de escuchar a LA RONDA

y luego, leer EL GURRIÓN.

  ¡SALUD, PAÍS! Es el título de este “penúltimo” trabajo regalado por La Ronda a todos los que somos fieles seguidores de sus músicas y de sus textos. Y algo les habrá costado, pues ya en la primera canción, la que da el título al disco, se hacen eco de algún rumor persistente en los últimos tiempos y dicen: “Si escuchas que La Ronda “se finí” respóndeles que sí… ¡que tararí!” para terminar la pieza con un esperanzador “¡Lo que te rondaré morena!”…

A través de piezas instrumentales y letras íntimas y emotivas (con una buena dosis de humor, en muchos casos), homenajean a Teruel, pero también a ellos mismos, (rondadores y no tunos) y a las gentes, a los paisajes de la comarca de Sobrarbe y de las tierras de Aragón.

“¡Teruel!”, “El último tango en Sercué”, “La trilla amarga”, “El árbol de las tempestades”, “Pensando en ti”, “Del tiempo y sus mudanzas”, “Avispas en el cierzo”, “Aragón, agua y futuro… imperfecto”, “En tu nombre”… son algunos de los títulos de las canciones que, a medida que las escuchas una y otra vez, las empiezas a tararear y acabas por aprenderlas de memoria. Como muestra, este hermoso poema, hecho canción y firmado por Manuel Domínguez, con el título “La trilla amarga”:

  Quedarse es morir,/ sembrar en la nada. / Marcharse, volar; / ser paja aventada. / La vida es un trillo / que me parte el alma: / marchar es morir; / quedarse, ser nada. / ¡Ay qué triste trilla / la última en Solana! / Se me lleva el viento: / ¡adiós, adiós, casa! / ¡Ay qué triste vida! / ¡Ay, la trilla amarga! / Creía ser trigo… / Y sólo soy paja. 

La Ronda, tras seis años de incubación, nos deja un nuevo porrón lleno de canciones; suma argumentos a su ya dilatada andadura y nos ayuda a pasar el invierno con más esperanza. Entonamos, por tanto, un ¡Kikirikí!, de alegría; les felicitamos y les deseamos también mucha salud para seguir en la brecha. Cuando se disipe el fantasma de la Expo, seguro que surgirán otros fantasmas y hará falta que la potente voz de los rondadores se esparza en el viento:

  “De Fontibre hasta el Delta, aunque a alguien le duela, solo hay una verdad: Que la tierra es de sus hijos, el agua, de todos, y los ríos… ¡son del mar!”

  

También ha visto la luz el número 109 de la revista El Gurrión. Cada trimestre, desde 1980, el pajarico en cuestión se hincha de palabras y se pega un vuelo rasante por la comarca, acercando a las gentes de Sobrarbe (y también a quienes están suscritos en otras tierras) algunos latidos de la comarca. En este número (de 48 páginas) podemos darnos un paseo paisajístico por Viadós; conocer algunos detalles de los Torres de Lamata; sudar un poco cortando troncos; leer los recuerdos de un niño francés que anduvo por Labuerda en 1922; animarnos a leer algunos libros recomendados; saber algo de la historia de la carrera de la Cuchara de L´Aínsa; descender alegremente por el Ara; echar un vistazo a la colección de fotos de las pasadas fiestas de Labuerda; leer los detalles de una curiosa asociación entre elefantes y gurriones; disfrutar con los datos históricos de los incunables aragoneses; conversar con una escultora o con una alcaldesa… y muchas otras cosas relacionadas con el presente o el pasado de la comarca. Y todo ello, contado y escrito por una treintena de colaboradores y colaboradoras que, número a número, comprometen parte de su tiempo para poder confeccionar una revista con entidad y regalar a quienes quieren adquirirla, por compra o suscripción, unas páginas memorables. 

En definitiva, dos buenas noticias para la comarca:

  LA RONDA enreda en el viento

palabras de lucha y de amor;

EL GURRIÓN las encuaderna

y las ofrece al lector.

Y, ahora, quien pueda, que abra un ejemplar de El Gurrión, mientras escucha de fondo las canciones de La Ronda... Y luego que escriba un comentario a este texto (si le apetece).

PUENTING CONSTITUCIONAL


Hoy ha comenzado un nuevo puente (por eso debemos ser tan aficionados en este país a las obras públicas, por el número de puentes festivos que celebramos algunos años, como éste de 2007). Conviene decir que aquí somos aficionados al “puenting” mucho antes de que éste fuera un deporte de riesgo; de hecho hay mucha más afición a la versión carente de riesgo (encadenar cuatro días festivos seguidos) que a la arriesgada…

Por la mañana, hermosa mañana soleada de diciembre, hemos asistido en el campo de fútbol de la Estacada de Fraga, a un encuentro de fútbol de categoría juvenil, entre la U.D. Fraga y el Atlético Sobrarbe. El partido ha transcurrido sin sobresaltos para los locales, que se han impuesto por ocho goles a uno. Finalizado el encuentro, hemos iniciado el viaje hacia Labuerda, con parada a comer en El Grado. El viaje ha transcurrido con normalidad, con ausencia de caravanas y retenciones.

Mañana comenzará en Monzón una nueva edición de la Feria del Libro Aragonés (edición número XIII, por cierto). Después de varios años de montar expositor con las publicaciones de El Gurrión y Aula Libre, éste año tampoco estaremos allí presentes. Por un lado siento cierta pérdida por no mantener ese esfuerzo colectivo (como suma de algunos esfuerzos individuales) y exponer allí nuestras realizaciones alternativas y, por otro lado, siento cierta liberación al poder disponer del puente completo para caminar, leer, tomar el sol, vaguear y realizar cualquier otra actividad que se me ponga a tiro.

En realidad todo este preámbulo está motivado porque quería regalarles un juego inútil que acabo de realizar. He cogido el periódico de hoy y he estado leyendo y anotando titulares de noticias por orden alfabético, con el fin de completar un ABCdario. Un actividad de “puenting festivo”, carente de riesgo y, como digo, absolutamente inútil (como muchas de las cosas que hacemos habitualmente, aunque nos pongamos transcendentes).

Y ya, sin más monsergas, ahí está este listado de noticias, leídas en El País, Edición Cataluña, del 6 de diciembre de 2007:

- Absolución firme de un ciego que circulaba a más de 150.

- Bush exige a Irán que “diga la verdad” sobre su programa atómico.

- Comprarás en domingo.

- Detenida por el asesinato de los dos guardias la etarra más buscada.

- El “G-8 de la cultura” despega en Avilés.

- Familiares de los rehenes en Colombia piden ayuda a Chávez.

- Gas Natural y Repsol en Angola.

- Hotusa gestionará dos hoteles de Jove.

- Jugar al “Pasapalabra” con el móvil.

- Los talibanes intensifican su ofensiva.

- Madrid impone a Vodafone una multa record de 1,4 millones por redondeo.

- No queremos hacer el proyecto Galileo sin España.

- PSOE y PP admiten que la ciudadanía no ha creído en su unidad repentina.

- Rusia usa el informe del espionaje de EE.UU. para exculpar a Irán.

- Sólo nueve firmas del Ibex publican sueldos de ejecutivos.

- Tremón admite errores en su folleto y retrasa la salida a Bolsa.

- Un fiscal de EE.UU. investiga a la banca por las hipotecas basura.

- Valverde fija en treinta puntos el objetivo navideño.

- Wii amenaza el trono de PlayStation

- Xarnegos, al poder.

- Zapatero y Prodi asumen el plan mediterráneo de Sarkozy.

(Es cierto que no está del todo completo, pero le ha faltado muy poco y como hay más de veinte titulares, el ejercicio se considera superado).

Si te aburre la propuesta, puedes dedicarte a contar los pasos que necesitas dar para completar el paseo que piensas dar mañana por la mañana por una escollera, cercana a un río, o por una calle céntrica mientras miras escaparates; si el paseo es por un bosque, puedes contar los árboles que te vas encontrando, -a medida que caminas- a una distancia máxima de cinco metros de tu cuerpo; si el paseo es ciudadano, cuenta los coches que te adelantan por la calle por la que andas o los que se cruzan contigo si van en dirección contraria… Si no piensas moverte de casa y vives en una gran ciudad, puedes contar el número de sujetos con apellido García, López, Sánchez y otros igual de castizos que hay en la guía telefónica; si no piensas moverte de casa y vives en un pueblo, puedes aprovechar para escribir cartas a algunos personajes que aparecen en los cuentos infantiles (o a sus familiares) expresando tu opinión sobre algunos comportamientos: por ejemplo a los padres de los tres cerditos, preguntándoles por qué los han emancipado tan pronto o al padre de Caperucita Roja que está “mising”… Bueno, ya veis que son propuestas absolutamente inútiles, que no dan para encontrarle sentido a la vida, pero es que yo tampoco quería eso; yo lo que quería es que el texto tuviera una extensión interesante y eso sí que lo he conseguido.

LIBROS PARA TEMBLAR (un poco)

Desde la Biblioteca Escolar: LIBROS PARA TEMBLAR

 

(Donde se narra una de las actividades realizadas en el CEIP Miguel Servet, promovida desde su Biblioteca Escolar)

 

 A finales de octubre, con motivo del Día de la Biblioteca, conseguimos reunir en un mismo espacio escénico a algunos personajes inquietantes: dos cíclopes, como dos montañas, llamados Verlioka y Polifemo; Gigantes y Ogros de toda condición; el Monstruo Peludo; el terrible Grúfalo; el etéreo Fantasma de Canterville; dos tipos tan insaciables como el Tragaldabas y el Chupacazuelas; seres tan peculiares como Gorilón y el Gigante egoísta; el mismísimo Frankenstein... Algunos de ellos habían venido de sitios tan peculiares y alejados, como “El país de los cuentos perdidos” o procedían de “Tierras legendarias”; otros eran recién llegados directamente del lugar “Donde viven los monstruos”. Pudimos saludar al “Monstruo de la oscuridad” e incluso al “Ogro que siempre estaba muy enfadado”; también al “Gigante pequeño” (¡vaya pinta de gigante!) y a “Los gigantes de la luna”; supimos de la existencia del “Apestoso hombre queso” y las razones por las cuales “El coco está pachucho”... Y, de paso, conocimos una amplia nómina de autores y autoras, ilustradores e ilustradoras de todas esas historias.

La Biblioteca de nuestro colegio fue el espacio donde todos estos seres se encontraron. En las silenciosas noches bibliotecarias, amparados en la más absoluta oscuridad iban afilando sus dientes, poniendo a punto sus venenosas lenguas, dando brillo a sus aguijones, tensando sus músculos amenazadores, flexibilizando sus gargantas, por si llegaba la ocasión de darse un festín en condiciones...

 Niñas y niños del colegio, solas y solos o acompañados de sus maestras y maestros, acudían a la biblioteca y, con las debidas precauciones, contemplaban ilustraciones y leían la vida y relatos de esos personajes nombrados: lecturas en voz alta, lecturas silenciosas, miradas fugaces... ocuparon algunos ratos del mes de noviembre. En las aulas, todo el alumnado realizaba un marcapáginas temático sobre monstruos, cíclopes, ogros, gigantes y fantasmas (¡vaya cinco representantes de la fauna literaria!), utilizando diversas técnicas plásticas; marcapáginas que han permanecido expuestos en los expositores acristalados, formando una preciosa muestra de la creatividad y del ingenio.

Las madres ilustradoras, de manera trabajada y generosa, fueron confeccionando diversos elementos ornamentales para que la sala de biblioteca tuviera también un ambiente sorprendente, propio para la ocasión, materializando con papel, cartón, tela y pinturas: cíclopes, fantasmas, seres de poco fiar  y una nube de murciélagos colgados del techo. Por su parte, las madres “cuentacuentos” o “cuentalibros” leyeron, eligieron y prepararon seis cuentos (en realidad, seis libros) para contar durante cuatro tardes consecutivas, los cuatro últimos días de noviembre. Todos los niños y niñas del colegio , junto con el profesorado, asistieron a esas sesiones, en las que pudieron escuchar y ver estas seis narraciones: “El Tragaldabas”, “Rana y monstruo van de camping”, “El Grúfalo”, “Donde viven los monstruos”, “El monstruo peludo” y “Gato Guille y los monstruos”; éste último, utilizando técnicas electrónicas de última generación. Tras la representación, los chicos y chicas eran obsequiados con unos caramelos para endulzar los sustos y con un marcapáginas en color, formado con cuatro imágenes seleccionadas de la exposición realizada con todos los diseños de los escolares. Niños y niñas que, tal vez, al acostarse esa noche en la cama, pensaron en el título de uno de los libros: “Monstruo, no me comas”, poco antes de cerrar los ojos.

Con la colaboración de tanta gente, la biblioteca escolar ponía punto final a la primera actividad de dinamización cultural de este curso escolar, en la que los protagonistas han sido estos libros para temblar, llenos de personajes singulares que suelen despertar la curiosidad y, en algunos, un asomo de temor, disipado con rapidez cuando se abre el libro y alguien lee o cuenta, lanzando palabras al aire para regalarlas a los oídos y a la sensibilidad. La biblioteca escolar, que siempre es punto de encuentro; espacio para la lectura y la investigación, para satisfacer la curiosidad y promover los aprendizajes y el lugar más apropiado para disfrutar de la inagotable magia de la palabra.

 

 Y cinco P.D de esta misma semana.:

 -         Desde el Colegio Doris María Morales Tijerino de Managua, recibimos ayer unas fotografías de lo que han llamado “Rincón de lectura Miguel Servet”, un espacio de exposición de los libros comprados con los 1000 euros que les regalamos el pasado curso, correspondientes al Premio Nacional que recibimos en nuestra biblioteca escolar.

 -         Esta semana hemos recibido por correo la carpeta con las ilustraciones de ANIMALECTORES que prestamos al colegio de Gallur. Nos dan las gracias por el préstamo; nos regalan seis nuevas ilustraciones y nos comentan que la exposición fue un éxito. Casi sin tocar, la carpeta la hemos envuelto de nuevo y enviado esta vez al colegio público de Tamarite de Litera, donde también piensan hacer uso de esta colección de ilustraciones.

 -         El pasado 27 de noviembre, por la tarde, tuvimos reunión mensual del Grupo de Lectura de adultos. Aportamos los libros que cada cual había estado leyendo, leímos algunos “ABCdarios” que habían escrito los asistentes y nos citamos ya para el día 8 de enero de 2008, con libros de Paul Auster.

 -         Por la prensa leemos que la biblioteca del IES Bajo Cinca de Fraga ha recibido uno de los segundos premios de la convocatoria de este año de “Buenas prácticas” del Ministerio de Educación, así que les damos la enhorabuena por ese reconocimiento.

 

-         Al poeta argentino Juan Gelman le ha sido concedido el Premio Cervantes 2007.

BIBLIOTECA Y LECTURA... ¡UNA AVENTURA!

 He viajado a Palencia para hablar de bibliotecas escolares y lectura al alumnado de la escuela Universitaria de Educación: a las futuras y futuros maestras y maestros. La anfitriona era la profesora Mariemma García, directora del curso denominado “Leer para vivir y ser leyendo”.

 

 En estos casos, ya cuando te contratan suelen pedirte el título de la conferencia (sin tener en ese momento una idea clara del tema y de la orientación de la misma), por lo que se procura poner un título indefinido que dé cobijo a un amplio abanico de ideas y planteamientos (por si acaso, claro). En mi caso, no podía sospechar cuánto de “aventura” (como se señala en el título) iba a haber en esta experiencia.  

 

 Inicié el viaje el domingo, 25 de noviembre, por la noche, desde Lleida. El tren salió a las 23 horas, con 40 minutos de retraso, debido a las obras y desaguisados del entramado de cercanías en los alrededores de Barcelona. La noche fue “toledana”. Aunque en el vagón estaba escrita la expresión “Gran Clase”, no tenía esa pinta y la habitación menos. Me coloqué en la cama “enchufado” al último disco de Maná para intentar conciliar el sueño o, cuando menos, descansar un poco y mitigar el ruido constante del tren que, a ratos, era ensordecedor. La verdad es que no pude dormir; tuve algo de frío y llegué, por fin, a Palencia, cerca de las cinco de la madrugada. Salí de la estación cuando partía el último (¿o único?) taxi y allí quedé solo, esperando. ¡Qué frío! Decidí volver sobre mis pasos y entrar en el recinto cerrado de la estación para llamar por teléfono al hotel y rogarles que pidieran un taxi para que me recogiera donde estaba y me llevara, precisamente, al establecimiento hotelero... Tardó en entenderlo quien atendió mi llamada, pero, finalmente, pude montar en el taxi enviado, llegar al hotel y meterme directamente en la cama.

 

  Avanzada la mañana, volví a levantarme, almorcé y llamé a Mariemma, quien vino a buscarme con rapidez. Salimos en su coche dirección campus Universitario de Palencia, pero por razones desconocidas, la ciudadana García se despistó en la rotonda y enfilamos la autovía hacia Santander... Yo no podía creerme lo que me estaba pasando... Salíamos de Palencia y mi compañera y conductora no sabía por dónde había que ir para llegar al recinto universitario... Nos echamos unas buenas risas ante situación tan kafkiana. Yo le decía que indudablemente la lectura de un buen libro es una fascinante aventura, pero que subirse al coche con Mariemma también lo era. Tras preguntar a una brigada de cortadores de setos de autovía (quienes confesaron no ser de la zona) y en una gasolinera, pudimos dar la vuelta, reconducir la situación y llegar al campus universitario. Al rato llegó también el amigo Samuel Alonso y volvimos a reírnos con lo vivido durante la mañana. (Recordé intensamente una tarde noche en Madrid, hace unos seis o siete años, en la que no conseguíamos encontrar el hotel donde nos hospedábamos media docena de personas de los MRPs aragoneses y estuvimos dos horas dando vueltas por la capital y cogiendo todas las Ms posibles: la M-30, la M-40, la M-50 y caminos vecinales... Al final, me bajé del coche, me monté en un taxi y con el taxista indicando y los compañeros siguiéndonos en el otro coche, llegamos a nuestro incierto destino).

 

 Por la tarde, tras la inauguración del curso, intervine por espacio de hora y cuarto hablando de biblioteca escolar y de lectura, tratando de acercar a chicos y chicas de 1º y 2º de Magisterio algunas ideas y algunas sugerencias de trabajo. Tras una breve parada, intervino Samuel Alonso, con un discurso fresco y divertido, hablando de “la geometría de la lectura” (otro título puesto el día de la contratación y con amplio espectro, aunque pudiera no parecerlo) y allí quedó finalizada la primera jornada del curso. Samuel se fue a su pueblo, yo me fui al hotel, cené y me dirigí a la estación para iniciar el viaje de vuelta. Como el tren no venía de Barcelona, esta vez salió sin retraso. Me introduje en el camarote, ordené las cosas y con prontitud me metí en la cama, pues la llegada a Lleida estaba anunciada para las 6:30 de la madrugada. La odisea de la vuelta tiene que ver con el frío glaciar que se respiraba en el habitáculo: se había estropeado la calefacción, pero no se había detenido el generador de aire del aparato. Como no se calentaba, salía “acondicionado”, o sea helado, así que he pasado una noche terrorífica hasta que he llegado y he podido meterme en la cama en mi casa (por espacio de una hora escasa) para entrar en calor.

 

 Y tras este apresurado relato, ¿hay alguien que dude que la biblioteca y la lectura constituyen una fantástica aventura?