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FIN DE CURSO

Acabó ya el curso escolar, al menos en lo que se refiere a las actividades cotidianas con niñas y niños en las aulas. Ahora, cuando abres la puerta del colegio por la mañana, un silencio espectacular recorre los pasillos y las aulas: un silencio anhelado después de tantas jornadas de algarabía infantil. 

La verdad es que resulta necesaria una pausa, esta pausa veraniega que estamos a punto de iniciar –una vez hayamos finalizado la entrega de notas y la formalización de algunos documentos- para recomponer los maltrechos cuerpos y las mentes agotadas. Vamos cumpliendo años, eso es incuestionable y cada curso escolar deja algo más de mella que el anterior (al menos en mi caso).

Personalmente siento que me he vaciado, que me he exprimido los dos últimos años, con los chicos y chicas en quinto y sexto. Ayer, por la tarde, cuando les entregaba las orlas en el patio del colegio, en la fiesta de fin de curso, sentía una mezcla de satisfacción y de nostalgia por el tiempo compartido, por el crecimiento también compartido al que he podido asistir en estos dos últimos años de:

Jesús, Younes, Maika, Sergio, Álex, Tiffany, Elena, Yaiza, Noelia, Pascual, Roberta,  Silvia, Gianluca, Iván, Guillem, Andrea, Paula, Kamile, Santi, Fran, Samara, Nicusor.

 

 En algunos casos, las implicaciones afectivas han sido importantes y cuesta verlos marchar o notar ya su anticipada ausencia el próximo curso. Cada uno y cada una somos como somos: hay quien es más desprendido emocionalmente; hay quien es más sensible o más agradecido; hay quien reconoce el esfuerzo realizado y sabe valorar la cantidad de “carne puesta en el asador” y hay quien camina por la vida escolar con poco nivel de consciencia y compromiso...

 Bueno, en mi caso, sé que podría haberlo hecho mejor, pero también tengo claro que el esfuerzo ha sido enorme, que ha habido momentos memorables y otros que no dejarán ningún recuerdo. No obstante, será difícil olvidar a este grupo de chicos y chicas con el que hemos vivido tantas mañanas y tardes, con quienes hemos trabajado la prensa, realizado libritos plegables y deplegables, viajado al parque Nacional de Ordesa y a Cantabria; con quienes hemos dado clase en una “aula de cristal”, con quienes inventamos las contraseñas poéticas; con quienes hemos trabajado el “Cuaderno de noticias”, el “Cuaderno de valoraciones personales”, el “Diario de Lectura”, los “Diarios de vacaciones”; con quienes hemos leído tantos libros en voz alta y nos hemos comunicado con diversos autores; con quienes hemos practicado la correspondencia escolar o bajado frecuentemente a la biblioteca y compartido el Premio Nacional; con quienes hemos inaugurado los pc-tablets y realizado presentaciones sorprendentes o inventado las “cajas lectoras” y coleccionado abundantes marcapáginas; con quienes hemos escuchado cuentacuentos, escrito muchos textos y alimentado este blog con nuestros trabajos, opiniones y comentarios... Con quienes hemos ilustrado poemas de diversos autores, romances tradicionales, libros o capítulos de nuestra historia; con quienes hemos intentado vivir “con sentido del humor” y hemos compartido abundantes rimas y abundantes risas... Con quienes hemos tratado de entender bien el significado de las palabras: compromiso, trabajo, esfuerzo, curiosidad, lectura, emociones, criterio, honestidad, fantasía, lealtad... Todas ellas muy necesarias para ir forjando personas que a su crecimiento físico, añadan un crecimiento personal equilibrado y positivo; personas que vayan sedimentando en su interior un humus fértil, en el  que en algún momento de sus vidas crecerá algo maravilloso...

 Sobre la finalización de la Primaria, dice Santi: “pensar en ello me entristece porque la infancia es la etapa más importante para mí. Saber que del tiempo que pasó no me quedé con las manos ni con la mente vacías; que me llevé un montón de momentos disfrutados, aquellos momentos que no se olvidan...”

 

  Roberta opina sobre la lectura: “desde pequeña me ha gustado que me lean cuentos. Aún me sigue gustando porque cuando Mariano lee un libro, por mi cabeza pasan, a veces, los recuerdos infantiles. Desde que Mariano me dio clase empezó a gustarme leer más y concentrarme en la lectura. Tanto él, como cualquier otro profesor diría que la lectura es lo primero para nosotros los niños... Y así es, porque los libros te hacen imaginar cosas nuevas y las muchas maneras de poder disfrutar de la vida que tenemos o de soñar con un mundo mejor...”

 

 Muchas páginas de este blog guardan palabras reconstituyentes, opiniones alimenticias, ideas ya germinadas... expresadas por algunos niños y algunas niñas que ahora finalizan su etapa escolar. Yo creo que son páginas de gran riqueza sobre las que conviene volver de vez en cuando. Es necesario dar la voz a los niños para que expresen sus propios puntos de vistas, no siempre (ni mucho menos) coincidentes con los de los adultos, como ya es sabido pero no suficientemente tenido en cuenta. Les dije el último día (y se lo di por escrito) que, al margen del recuerdo individual que cada cual deja, está ese otro, colectivo, en el que cada uno es una pieza, un fragmento de un mosaico, de un puzzle que-durante dos años- has visto crecer y has ayudado a formar: piezas vivas, con ramificaciones para el entendimiento y la solidaridad; para la intercomunicación y la fraternidad; para extender el respeto y la consideración, para acabar siendo personas honestas, gente leal y legal...

 

Atrás han quedado el fragor de las batallas cotidianas y de los descubrimientos deslumbrantes, las voces y los interrogantes; las sonrisas y las preocupaciones, el silencio del estudio o de la lectura y el alboroto del deseo de participar; los gestos cómplices, las palabras amigas, los afectos repartidos y recogidos, los nombres pronunciados, las manos acariciadas... El verano reparará las heridas que provoca la ausencia... Probablemente, encontraremos un libro, una historia, un poema que nos reconciliará y curará el vacío que la produce. Buenas vacaciones para todos y todas.

 P.D.- Lo que no termina es el capítulo de sorpresas de lo que ocurre por ahí fuera: Hace pocos días veía que todos los noticiarios abrían con la noticia del fallecimiento del Fary...; otro día, leía que el vaticano descalificaba a Amnistía Internacional, que ya son ganas de enfrentarse a alguien; para colmo, se difunde la noticia de que Tony Blair es muy posible que -de manera inminente- se convierta al catolicismo, que también son ganas a estas alturas del recorrido y, por último, leo las luchas y enfrentamiento que están protagonizando los palestinos de Hamas con los de Al Fatah, con gran regocijo por parte de Israel... ¡Ver para creer!

 

 

CINCUENTA Y SEIS BIBLIOTELANDIAS

 Ayer por la tarde, recogimos en la imprenta el número 56 de Bibliotelandia(*). Sale con doce páginas, todo realizado en la imprenta y está ilustrado con doce fotografías y con algunos dibujos. El número 1 de este boletín (con cuatro páginas, tamaño cuartilla: ¡el colmo de la modestia!) vio la luz en noviembre de 1989, ¡qué tiempos! Sí que ha llovido, desde entonces, como suele decirse... En nuestra biblioteca escolar llueven, de vez en cuando, “Bibliotelandias”... La lluvia siempre ha sido importante para que la tierra sea generosa y sobre ella brote la vida. Yo creo que es necesario que sigan lloviendo “Bibliotelandias” para ayudar a que la biblioteca escolar mejore su estatus y su consideración. En este número se cuenta la última actividad de fomento de la lectura y de dinamización cultural, que nos ha ocupado un trimestre largo, y que titulamos: “Vivir, sentir, convivir”; se recuerda la entrega del Premio Nacional de Buenas Prácticas que recibimos en Madrid; se ofrece un repertorio de noticias breves relaciuonadas con la vida de nuestra biblioteca y con las actividades impulsadas por las personas que la quieren y la protegen; se habla de la exposición itinerante de Animalectores; se da cuenta de la entrega de un donativo de 1.000 euros del premio recibido para el colegio “hermano” de Managua y se ofrece amplia información y comentarios sobre el Grupo de Lectura “NOSOTRASLEEMOS”. Termina el boletín con dos referencias en la sección “Libros, lecturas y otras aventuras”. El texto que sigue es el que aparece en la portada del boletín: 

..................................... Biblioteca Escolar: “Diecinueve años, libro a libro...”

 Poco a poco, año a año, libro a libro, hemos ido construyendo nuestra Biblioteca Escolar. El pasado 14 de marzo cumplió un año más: diecinueve años abierta, diecinueve años viva y constantemente actualizada. Contiene más de cinco mil documentos y los ofrece generosamente al profesorado, al alumnado y a las familias: libros de lectura recreativa; libros de consulta; monografías; novelas para adultos; revistas; enciclopedias y diccionarios; libros en castellano, en catalán y en inglés; vídeos; DVDs; Internet; publicaciones del centro; trabajos realizados por el alumnado...  

Nuestra biblioteca Escolar dejó de ser un proyecto hace muchos años, para pasar a ser una realidad cotidiana que, eso sí, se proyecta hacia el futuro porque la lectura, la investigación, la necesidad de saber, el manejo de fuentes informativas diversificadas... siempre formarán parte del bagaje necesario de niñas y niños. Una biblioteca escolar organizada, abierta y bien dotada es siempre un recurso que apunta directamente a la mejora de la calidad de la enseñanza; es un espacio solidario porque pone sus contenidos en las manos de quienes no los poseen y también es una oportunidad para la convivencia porque sugiere o propone actividades civilizadoras y de cooperación.

 Termina ahora un curso que recordaremos siempre, porque ha sido el curso en el que se nos ha concedido, casi con toda seguridad, el más alto reconocimiento posible, el Primer Premio Nacional. Seguiremos en la brecha y continuaremos trabajando para obtener cada curso otros premios aún más valiosos: ver a niñas y niños rodeados de libros, de palabras, absortos y despreocupados, sumergidos en un libro de poemas o de ficción o de historia o de ciencias naturales... mientras pasa el tiempo imperceptiblemente y un silencio fértil certifica que la Biblioteca Escolar está produciendo algunos efectos fantásticos, sorprendentes y necesarios. 

 Estamos a punto de abrir un nuevo y largo periodo vacacional, de despedir a un grupo de chicos y chicas de sexto (precisamente los que se han ocupado de abrirla todos los días y de cuidarla y ordenarla con frecuencia). La actividad bibliotecaria quedará suspendida hasta el próximo curso y los libros dormirán en sus estanterías aprovechando el silencio, la soledad y la oscuridad de la sala. Las personas que venimos impulsando acciones continuadas de trabajo, lectura e investigación y que queremos que ese recinto se proyecte cada año, con renovada viveza a todo el centro, seguro que encontraremos algún momento –a lo largo del verano- para pensar algún nuevo enfoque, una estrategia novedosa o un tema atractivo de trabajo y soñaremos con cielos nublados de palabras que hagan posible que, cada cierto tiempo, sigan lloviendo nuevos “Bibliotelandias”...  Salud que no falte; buen verano y buena lectura.

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(*) Bibliotelandia es el boletín de la Biblioteca Escolar del CEIP Miguel Servet de Fraga (Huesca)

P.D. Habitualmente, un centenar de ejemplares de Bibliotelandia, van a parar a manos amigas repartidas por toda la geografía nacional. Es la manera de crear una red extraoficial de amistades, de complicidades y de proponer un intercambio de experiencias (del que tanto se habla en algunas ocasiones). Algunos amigos, mantienen también boletines similares. Hay dos que nos llegan puntualmente: "LA BALLENA" viene desde Cantabria (Castro Urdiales), de la biblioteca escolar del Colegio Público "Miguel Hernández" y detrás de ese boletín está el amigo Diego Gutiérrez del Valle (miembro activo de Peonza y antiguo hacedor de El Trastolillo que ya intercambiábamos hace veinte años). El último número recibido es el 24, de diciembre de 2006. La otra se llama "BIBLALVALLE", llega desde la biblioteca escolar del Colegio Público Miralvalle de Plasencia (Extremadura). Acabamos de recibir el número 9 y tras el boletín está el amigo Antonio Tejero, impulsor de la biblioteca de su colegio.

LA MALETA FAMILIAR

Hace siete años, más o menos por estas fechas, escribí un artículo titulado “La maleta familiar o cómo provocar situaciones de lectura en casa desde la Biblioteca Escolar”. El artículo en cuestión se publicó en el número 116 de la revista Educación y Biblioteca (2000), ocupando las páginas 31 a 36. En él sintetizaba la experiencia de un curso poniendo en funcionamiento una estrategia que había diseñado a raíz de la lectura equivocada de una noticia. Creo que fue un acierto escribir y publicar ese artículo pues la estrategia de “La maleta familiar” (en algunos casos con otra denominación) ha tenido bastante difusión (y en parte se lo debe al escrito referido) y son muchos los centros escolares que la han puesto en marcha, con mayor o menos continuidad. También ayudó, con posterioridad, la difusión que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez hizo de la actividad al incluirla en el número 10 de su publicación AL PIE DE LA LETRA, correspondiente al año 2005, dedicándole una página entera a explicarla(de la cuatro de que se compone la publicación). 

Pasado este tiempo, me reafirmo en todos los postulados sugeridos en el texto. La lectura de las opiniones que padres y madres escriben en el cuaderno ofrece un abanico amplio de matices de interés y, en ocasiones, de sugerencias útiles para mejorar o variar la composición de la maleta. Si acaso, lo deseable sería que en cada aula se montasen, por lo menos, cinco o seis simultáneas, para que la propuesta fuera más dinámica y la rentabilización de los fondos de la biblioteca escolar aumentase. Hace dos días recibí la maleta de este curso, ya de regreso de su último viaje; la última semana estuvo en el domicilio de Roberta, una niña rumana que vino a España y a nuestro colegio a comienzos del curso pasado y no quería añadir nada más de mi cosecha, sólo dejar aquí algunos fragmentos del cuaderno, dando la palabra a las familias: 

.. “La llegada de la maleta familiar no nos ha pillado por sorpresa, ya que nuestra hija Andrea, de 17 años, en su paso por el M. Servet trajo la maleta familiar en el primer año en el que se inició esta experiencia. Entonces nos sorprendió y alegró a la vez, la idea de que nuestro colegio llevara la lectura a nuestras casas. (…)Muchas felicidades y que vuestra iniciativa consiga que seamos más sensibles y menos perezoso a la hora de aprender cosas que los libros nos dan en abundancia: CULTURA” (Familia Escandil-Ibarz) 

.. “Como mi hija ha traído por primera vez a casa una maleta familiar, esta actividad me ha parecido interesante porque conseguir leer en familia es muy difícil, al menos en nuestro caso… Yo, al ser lituana, leo más libros en lituano que en castellano. (…) A mí me gusta leer libros de amor, de detectives… Cuando veo leer a Kamile, me alegro porque la lectura enseña”. (Fortunata Valanciene) 

.. “(…) Como podrás observar, no nos ha dado tiempo ni de ver una cuarta parte de la información de la maleta, y el  fin de semana que es cuando viene su padre, pues ha coincidido con Carnaval, así que yo sólo desearía tenerla una semana más, si fuera posible…” (Familia Serveto-Viera)

.. “La maleta familiar no es la primera vez que viene a casa, pues su hermana mayor –Rebeca- ya la trajo cuando estudiaba aquí. Me parece muy bien esta iniciativa pues, la verdad, entre los horarios nuestros, los de las niñas, los trabajos…, no es frecuente el que podamos leer un rato juntos (…)” (Familia Cañas-Molina) 

.. (…) Esta semana, como teníamos la maleta familiar, todos los días hemos dedicado un rato a la lectura y hemos dejado un poco de lado la televisión, el ordenador, la video consola que, actualmente, es lo que más utilizamos, dejando a un lado los libros. Nos ha parecido una idea interesante; esperamos poder tenerla en otra ocasión”. (Familia Baules-Agustín) 

.. “Me alegro de poder saludaros, gracias a esta buena iniciativa que deberían seguir otros centros. Me parece una muy buena forma de unir y pararnos a recapacitar sobre lo bonita, amena y muy necesaria que es la lectura para poder ayudar, conocer un poco mejor la tarea de nuestros hijos y sus inquietudes; además, nos enriquece a todos (…) (Familia Sayar-Pérez ) 

.. “El haber recibido por segunda vez la maleta familiar en nuestro hogar nos ha hecho sentir más unidos, ya que hemos dedicado una parte de nuestro tiempo a su contenido; tiempo que solemos perder haciendo otras cosas de menor importancia. Pensamos que esta actividad de lectura familiar es una fantástica idea y esperamos que otras familias puedan disfrutar de ella (…)” (Familia Plaza-Morón) 

.. (…) Es una oportunidad para que toda la familia se sienten juntos a leer… A Yaiza le ha gustado mucho “Letras para armar poemas”; a su hermano, los cuentos, sobre todo, y la revista de naturaleza. A nosotros, los padres, todo en general, aunque es una pena no disponer del tiempo suficiente para poder leerlo todo a fondo, como los libros se merecen (…) (Familia González-Estudillo) 

.. “(…) Mi madre y yo hemos sido las que hemos leído los libros de la maleta familiar, que nos ha parecido una idea interesante y escribir en el cuaderno también ha sido buena idea”. (Familia Arévalo-Díaz) 

.. “Hemos hecho, todos juntos y con ganas, los “deberes familiares” que trae consigo la maleta. Nos hemos reído un montón con Lazarillo de Tormes (ha sido nuestro libro preferido). Hemos puesto nombres a algunas de nuestras pecas, como una de las divertidas ideas que daban para vivir sin TV… Y, como con las anteriores maletas,  ha faltado tiempo para leer detenidamente alguno de sus libros y reller otros (…)” (Familia Cab rera-Escandil) 

.. “Me parece una buena idea lo de la maleta familiar, ya que Santi y yo nos lo pasamos bien cuando leímos. Deberías dejar la maleta otra semanita, así nos daría tiempo de leer más (…) Creo que el libro original y la película (se refiere al Lazarillo de Tormes) deberían estar en todos los hogares para que, como a mí, entre leer, visualizar y los buenos consejos que dan los padres a los hijos se pudiesen comprender mejor los valores de los demás y mejorar los nuestros”. (Familia Velandia-Mora)

.. “(…) Es bueno que nuestros hijos nos vean leer, pero que esto no sólo ocurra cuando llegue esta maleta sino que la lectura sea una ocupación habitual en casa, de parte del tiempo de ocio. (…) Bienvenida, pues, la maleta familiar si es capaz de generar en la familia una reflexión sobre el empleo del tiempo libre y un mayor índice de lectura”. (Familia San Martín-Guiral) 

.. “Hemos recibido por primera vez esta maleta. Es muy buena idea ir pasándola de familia en familia y buscar tiempo para leer y pasar un rato entretenidos. Ha sido muy interesante ver como Iván cogía y leía; ese gesto me ha gustado mucho. (…)Es un entretenimiento como otro cualquiera, pero hoy en día cuesta coger un libro y ésta ha sido una propuesta sorprendente. ¡Gracias!” (Familia Remón-Labrador) 

.. “La verdad es que la maleta nos vino por sorpresa, ya que nos la entregaron la misma semana que nos marchábamos de vacaciones. En un principio íbamos a pasarla a otro compañero de Noelia, pero ella misma nos dijo que sería una buena compañía para las horas de viaje y así lo hicimos; nos la llevamos con nosotros a París (…)” (Familia Ibarz-López) 

.. “(…) Mucha gente piensa que la tele es más importante que la lectura. Nosotros también lo pensábamos, pero hemos cambiado de idea totalmente. Pensamos que cuando estamos toda la familia unida y no tenemos nada que hacer, lo mejor que podemos hacer es coger unos cuantos libros y leerlos todos juntos. (…) Gracias por hacer esta actividad, Mariano, ha sido algo que ha cambiado nuestra familia”. (Familia Mihalut) 

Nada más que añadir. El cuaderno es un pequeño tesoro que guardaré, con los de años anteriores, como muestra de que algunas iniciativas sencillas y bastante naturales, planteadas desde la escuela, pueden servir de elementos de sensibilización, de reflexión e incluso de modificación de hábitos y opiniones. “La maleta familiar” seguirá llegando a los domicilios familiares, curso tras curso, aportando un punto de sorpresa y novedad, necesarios o, por lo menos, muy convenientes, en estos tiempos que corren.

A MÍ, EN ESTA PRIMAVERA, ME HAN FLORECIDO ALGUNOS LIBROS

 Me gusta escribir. Necesito hacerlo, en muchas ocasiones. Cuando hay algo por el interior que anda royendo y desasosegando, escribir puede ser la manera más rápida y ecológica de acabar con ese desasosiego, de recobrar la paz y el equilibrio. Mis diarios-agenda están llenos de breves escritos terapéuticos, combinados con otros que resumen o enumeran diversos aspectos de mi vida. 

Desde hace unos años, además, atiendo como puedo las peticiones de colaboración en distintas publicaciones o en libros de autoría colectiva. Curiosamente, este mes de mayo han llegado a mis manos cuatro libros en los que colaboro y de los que voy a hablar brevemente.

El primero fue Un rolde de palabras... e de musas ziento:Cien padrinos y madrinas han respondido al llamamiento de redactar un texto, de hacer una foto o un dibujo relacionados con su palabra. Con esas colaboraciones heterogéneas en su forma, extensión y calidad, porque heterogéneos son los participantes, pero homogéneas en el cariño hacia nuestra cultura, en el deseo común de su conservación, en su dignificación, hemos conformado un libro al que hemos titulado Un rolde de palabras... e de musas ziento. Lo hemos titulado así porque esa era la filosofía que nos movió a ello: palabras reunidas en rolde, en corro... palabras que son fuente de inspiración y vehículo de comunicación en un ejercicio de libertad. En las colaboraciones que conforman Un rolde de palabras, además, está reflejada la realidad trilingüe de Aragón. Un Aragón que queremos plural y diverso”. Esta idea del Rolde Nacionalista Aragonés de apadrinar o amadrinar palabras en aragonés para protegerlas ya dio en su día un diccionario y ahora un libro precioso, hecho con un enorme cariño y con un resultado final muy hermoso. Tener ese libro en las manos es una gozada. En mi caso, apadrino la palabra “gurrion” que da nombre a la revista de mi pueblo y a este blog, ¡ahí es ná!

Días después recibí tres ejemplares del Museo Pedagógico de Aragón. El pasado 18 de mayo se inauguró la exposición: “Escuelas. El tiempo detenido” y se ha publicado un precioso libro-catálogo de la exposición, con el mismo título. Víctor Juan me invitó a escribir sobre la escuela de Labuerda y ahora veo entre las páginas 95-100 mi colaboración. Me gustó escribirla y sobre todo fijar algunos recuerdos que el paso del tiempo no ha conseguido borrar. El libro tiene 176 páginas, lo ha editado Prames y está profusamente ilustrado en color, con fotografías de las 22 escuelas de las que se habla y con materiales escolares del pasado; lo prologa Julio Llamazares y coincido con amigos como Enrique Satué, José Luis Capilla, Roberto Serrano, Víctor Juan... Pocas maestras, es verdad...

La Editorial Xordica se encargó de darme una alegría más que considerable, al editar en un libro mi trabajo de recopilación de palabras aragonesa realizado en Labuerda a lo largo del tiempo. Algo había publicado en los primeros números de EL GURRION y hace menos tiempo, en varios números de la revista TRESEROLS (Centro de Estudios de Sobrarbe). Ahora, gracias a Chusé Raúl Usón, dueño de Xordica, editor minucioso, tengo en mis manos un libro de 141 páginas, titulado “Vocabulario aragonés de Labuerda – A Buerda (Sobrarbe)” y mañana, 10 de junio de 2007, estaré en la Feria del Libro de Zaragoza “firmando” ejemplares, si es que viene alguien a comprar alguno, compartiendo espacio con José Antonio Labordeta (y eso sí que va a ser un regalo también). El libro se ha editado con ayuda del Ayuntamiento de Labuerda y de La Comarca de Sobrarbe; se regalará a todos los vecinos de Labuerda y a las asociaciones y bibliotecas de la comarca.

El último libro al que voy a referirme, lo recogimos el 29 de mayo en Madrid, en la entrega de los Premios Nacionales de Buenas Prácticas... Se titula “Bibliotecas Escolares. Premios 2006” y recoge un resumen de cada uno de los 27 trabajos presentados y premiados en el concurso. Entre las páginas 15 y 21 está el texto resumen de nuestra actividad bibliotecaria, el primero del libro, como corresponde al Primer Premio, claro. El texto lo firmo con Mercè, pues como tantas otras cosas, lo hicimos juntos. El libro está editado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Recibimos doce ejemplares el día en cuestión, pero solicité veinte más y ya están en nuestro poder, para ir regalando a personas que seguro les va a interesar.

Y éste es el resumen de esta primavera literaria. Para alguien que compra y guarda muchos libros, tener en las manos algunos en los que ha participado es también una hermosa sensación y yo me siento contento con esta circunstancia y quería contarlo...

CORRESPONSALÍAS ESCOLARES

Desde hace ya muchos años, trato de que los niños y niñas que tutorizo cada curso, mantengan correspondencia escolar regular con otros niños y niñas de otros lugares alejados de nuestra residencia geográfica habitual.

El último día de mayo  de este curso, recibimos en nuestro colegio a los niños y niñas de sexto de Primaria del CEIP Carrassumada de Torres de Segre, con su maestro-tutor, Sebastián Gertrúdix. Sebastián practica también la correspondencia escolar de manera habitual con otros compañeros y compañeras de distintos puntos del país y entre sus alumnos y los míos hemos mantenido este intercambio varios cursos y hemos celebrado ya varios encuentros.  Habíamos estado escribiéndonos regularmente todo el curso pasado con estos niños y niñas de Torres de Segre y esporádicamente (porque habíamos iniciado otras relaciones) a lo largo de éste. Ese intercambio epistolar llega algo más allá y chicas y chicos hacen bonitos dibujos o compran algunas cosillas para regalarse, cada vez que un sobre lleno sale en una u otra dirección.

 La jornada del día 31 de mayo de 2007 comenzó pasadas las nueve y media de la mañana (hora a la que llegaron nuestros corresponsales) y se prolongó hasta las dieciséis treinta horas de la tarde. Tras los emparejamientos de rigor y tras romper la vergüenza, poco a poco, para empezar a hablar, mirarse..., los de Torres nos ofrecieron la representación de varias obritas con títeres. Al final de las representaciones nos explicaron cómo habían hecho los decorados, los títeres y los textos de las obras. Finalizada esta parte, nos fuimos hasta el “Castell” de Fraga para visitar la instalación y la exposición de pinturas de Miquel Viladrich que alberga en el interior. Una visita guiada y bien explicada de una obra digna de admiración. Para subir hasta el Castell y para regresar al colegio anduvimos por el callejero de Fraga, para que nuestros amigos de Torres pudieran hacerse una idea más exacta del Casco Histórico de la ciudad. Estuvimos por el Paseo del “Segoñé” y en la Plaza de España, admirando y explicando la génesis del monumento a la mujer fragatina.

 Una vez llegados de nuevo al colegio, nos dirigimos al comedor y allí repusimos fuerzas para afrontar la tarde. La Dirección del colegio nos invitó a comer a todos y todas.

Tras la comida, nos reunimos en la clase de sexto A y les explicamos el funcionamiento de los tablets, mostrándoles algunos de los trabajos que hacemos. Puestos por parejas, escribieron la noticia del encuentro en el “Windows Journal” y bajamos al patio a desfogarnos un poco, jugando unos partidos de fútbol entre equipos de Torres y de Fraga. Minutos antes de las cuatro y media, dimos por finalizada la jornada de encuentro y, tras despedirnos los unos de los otros, recoger direcciones, mails, etc. los de Torres se fueron a esperar la llegada de los padres-madres que iban a venir a buscarlos y los de Fraga, se fueron caminando hasta sus respectivos domicilios. Atrás iban a quedar un puñado de fotos y una amplia panorámica de sentimientos puestos de manifiesto o removidos por la presencia física de quienes hasta ese día eran sólo conjuntos de palabras, listados de aficiones, preguntas y respuestas...

 

 A lo largo de este curso, hemos mantenido correspondencia con dos colegios asturianos: uno de San Esteban de Pravia y otro de Soto de Rivera. Hablé de ello en un “post” anterior en el que expliqué que, con motivo de mi viaje por aquellas tierras el pasado mes de febrero, pude conocer a unos y a otros y llevar y traer recuerdos en persona. De las relaciones con ambos centros han quedado también momentos bonitos y recuerdos de interés. Estos días pasados, hemos recibido también cartas desde Nicaragua, que vamos a contestar. Ya el pasado año escribimos también a los niños y niñas del Colegio Doris María Morales Tijerino, con el que estamos hermanados. Esta correspondencia está llena de sugerentes aportaciones porque la mantenemos con niñas y niños de otras latitudes, con bagajes culturales distintos, que la convierten en muy atractiva.

 A la tradicional carta, escrita a mano, dibujada, ilustrada, perfumada, con tachones y letras de difícil geografía (impagable en un tiempo en el que todo está impersonalmente dirigido desde las tripas de los ordenadores), se suma la comunicación electrónica, a través del mail y también a través de este blog que, en muchas ocasiones, nos ha permitido transmitir nuestras opiniones y  sentimientos para que fueran leídos a kilómetros de donde vivimos.

 

 El establecimiento de corresponsalías entre el alumnado; de relaciones afectivas; la creación de expectativas (como la posibilidad de conocernos personalmente); el intercambio de libritos, revistas del cole u otros materiales que en cada colegio se fabrican enriquecen la experiencia escolar de una manera significativa. Es evidente que todo este tipo de actuaciones cuestan; aunque lo que más cuesta es ver lo poco que se valoran por parte de algunas personas (curiosamente, por hacer este tipo de cosas, algunas Consejerías y el propio MEC otorgan hasta partidas económicas para favorecerlas. Yo creo que muchas actuaciones escolares dejan de ser interesantes en cuanto alguien pretende institucionalizarlas; creo que hay otras maneras de reconocerlas y de reconocer públicamente a quienes las promueven, al margen de tener que presentar un “proyecto de innovación” o algo por el estilo...)   

BIBLIOTECA NACIONAL. ENTREGA DE LOS PREMIOS NACIONALES 2006 A LAS BUENAS PRÁCTICAS EN BIBLIOTECAS ESCOLARES

 

Ayer estuvimos en Madrid, en la entrega oficial de los diplomas que acreditaban a los centros de enseñanza que vieron premiadas las trayectorias de trabajo de sus bibliotecas escolares, en la convocatoria de 2006.

 El acto comenzó a las 11 y media de la mañana en el salón de actos de la Biblioteca Nacional. Hubo reencuentros y saludos previos con amigas y amigos que se acercaron al acto o que habían sido premiados también.

Desde el CEIP Miguel Servet de Fraga fuimos a Madrid, el Director Juan José Pueyo y los dos responsables de la biblioteca escolar: Mercè Lloret y Mariano Coronas. Intervino, en primer lugar, Rosa Regás (como anfitriona, al ser la Directora de la B.N.). Seguidamente se leyó la orden ministerial de concesión de los premios. A continuación fuimos viendo unos vídeos, filmados en los centros ganadores de cada una de las categorías y se pasó seguidamente a la entrega de los diplomas. Mercè Lloret Barrau recogió, de manos del Secretario General de Educación y Ciencia (Alejandro Tiana) el correspondiente al Ceip Miguel Servet. Entregados todos los diplomas, leí el discurso de agradecimiento, en nombre de los premiados, que me habían encargado y cerró el acto el Secretario General. Luego nos hicimos algunas fotos y se sirvió un generoso ágape que fue muy bien acogido por los asistentes. El Diputado fragatino José Mª Becana nos acompañó en el acto y también estaba presente Carmen Martínez (Directora General de Política Educativa de la DGA).

Por la tarde, José Mª Becana, junto con la Diputada montisonense Mª Teresa Villagrasa, nos llevaron al Congreso de los Diputados y pudimos disfrutar de una tarde especial comiendo, visitando, caminando, departiendo por distintas zonas del edificio del Congreso. Especialmente agradable fue el saludo y el reencuentro con el amigo Labordeta. Bueno, y ya no quiero cargar más el texto, porque lo que quiero es dejar, a continuación el discurso que escribí y leí ayer en el salón de actos de la Biblioteca Nacional:   

“Quiero comenzar este breve parlamento, celebrando y agradeciendo la sensibilidad de las personas organizadoras de este acto. Realizarlo en una de las estancias de la Biblioteca Nacional, la Casa en la que se guardan todas las palabras que fueron escritas, me parece una decisión digna de ser reseñada y puesta de manifiesto.

 Igualmente quiero dar las gracias a quienes me han señalado y honrado con el breve cargo, pero muy agradable encargo, de hacer de portavoz de los representantes de las bibliotecas escolares premiadas en la convocatoria de 2006.  

Es evidente que los premios que aquí se van a entregar, distinguen a las bibliotecas escolares que han mantenido una serie de buenas prácticas relacionadas con la dinamización y la innovación. Hablamos, por tanto, de animación y fomento de la lectura y la escritura, de educación documental, de dinamización cultural de los centros, de estímulos a la participación. Pero no olvidemos que detrás de cada una de esas bibliotecas escolares hay personas; en algunos casos una o dos, en otros, algunas más, responsables de aportar la ración diaria de imaginación, trabajo y esperanza para hacerlas posibles, para que permanezcan vivas y sugerentes; para hacerlas definitivamente necesarias. Este reconocimiento, viene a darles la razón, a poner en valor su trabajo silencioso, a veces ignorado, otras obstaculizado, con frecuencia, no suficientemente valorado...  

Una biblioteca escolar debería ser, un espacio de encuentro de los miembros de la comunidad educativa. Un equipamiento escolar como la biblioteca, permite la democratización de los medios y materiales de aprendizaje; es compensadora de desigualdades; es un espacio civilizador y cooperativo para compartir tiempos, trabajos y lecturas; es depositaria de la memoria impresa del centro escolar y un lugar inagotable de aprendizaje; posibilita el acceso a diversas fuentes informativas y es potenciadora de los hábitos de lectura, de escritura, de estudio e investigación... Y creo, además, que una biblioteca escolar es también el conjunto de personas que la aprecian y la usan; la red de complicidades e intercambios que genera; los beneficios emocionales que provoca; las relaciones que estimula y alienta... Porque alrededor de la palabra leída, contada, escuchada, dibujada, imaginada... hay siempre beneficios invisibles o difíciles de explicar. 

Y a pesar de todo lo anterior, las bibliotecas escolares no tienen asegurado su futuro. Tienen que convivir, en un frágil equilibrio, con el libro de texto único; con metodologías de trabajo que las ignoran; con una crónica e injustificada invisibilidad; con escuálidos presupuestos para renovar fondos y aportar novedades; con la falta de formación del profesorado para usarlas y con la ausencia de bibliotecarios escolares que se ocupen de las mismas con un horario suficiente.  

Es indudable que estos premios y algunos planes estatales y autonómicos tratan de paliar esas carencias, pero todavía queda mucho por hacer.  Quienes llevamos ya unos años en estos menesteres, sentimos que el tiempo pasa, que vamos inexorablemente camino de la jubilación y que probablemente no podremos asistir en activo a la consolidación de algunos de nuestros anhelos. Pedimos, no obstante, que el Ministerio de Educación siga liderando a las Consejerías homónimas de las Comunidades Autónomas y juntos den un impulso definitivo a las bibliotecas escolares: ampliando y consolidando aquellas que han demostrado un eficaz funcionamiento y poniéndolas en pie allí donde todavía no existen. 

Estamos en un acto institucional de entrega de premios y, por tanto, ante una oportunidad de disfrutar de este momento. Es por ello que me gustaría reservar para la parte final de esta alocución la lectura de un pequeño ABCdario, de una relación alfabética de los efectos fantásticos que puede producir la biblioteca escolar. En su seno ocurren cosas realmente maravillosas; cosas que pueden percibirse con uno o con varios sentidos y que están al alcance de la mano, de los ojos o de la sensibilidad de quienes acuden a ella, porque en una biblioteca escolar:  

Acunan Afectos – Bogan Bucaneros – Cuentan Cuentos – Duermen Duendes – Enseñan Encantamientos – Fabrican Fantasía – Guardan Golondrinas – Habitan Héroes – Iluminan Ilusiones – Juntan Júbilos – Leen Libros – Muestran Magia – Navegan Narraciones – Ofrecen Oralidad – Paladean Palabras – Reavivan Rescoldos – Susurran Secretos – Tejen Tolerancia – Untan Ungüentos – Voltean Versos y Zarandean Zurrones llenos de palabras, de historias y cuentos.  

Gracias, muchas gracias en nombre de todos los que nos sentimos premiados y premiadas, ¡salud y buena lectura!” 

(Mariano Coronas Cabrero – Madrid, mayo de 2007) 

P.D. Y como en la vida son necesarios los contrapuntos, para equilibrar la posible euforia, visitamos, en el Congreso de los Diputados, la exposición fotográfica "IMÁGENES Y MEMORIA DE MAUTHAUSEN": "imágenes que nos permiten observar las condiciones inhumanas de vida y trabajo de los internados, así como la cotidianeidad de la tarea de los verdugos, que se ensañaron con los 7.000 españoles internados en el campo..." Un homenaje a quienes perdieron la vida y el futuro bajo el salvajismo  más demoledor y planificado de los nazis... Ya en Atocha, para coger el tren, visitamos también el monumento a las víctimas del 11 de marzo; leímos sus nombres y las frases que sintentizan anónimamente la tragedia. La vida y la muerte; la alegría y la tristeza; la felicidad y el horror... caminan siempre de la mano, por si no lo sabías.

VIAJE A CANTABRIA

El pasado viernes (en realidad, anteayer), regresamos de un viaje de cinco días a la Comunidad de Cantabria. Se trataba del Viaje de Fin de Primaria para treinta chicos y chicas ( 15 y 15) de sexto del CEIP Miguel Servet de Fraga.

Hace ya unos años que elegí esa Comunidad para realizar esta salida especial que comienza un lunes a las seis de la mañana y termina el viernes de esa misma semana hacia las ocho de la tarde. Fernando y Ana (maestro y maestra del colegio), me acompañaron en esta ocasión. En mi caso, flotaba por ahí una sensación extraña, porque hace dos años, no pude salir de viaje ya que unas horas antes, el corazón me jugó una mala pasada y tuve que quedarme en Fraga...

Nos alojamos en el pueblo de Isla y en el hotel Benimar, donde nos tratan muy bien. Este año hemos estado solos en el hotel y, por tanto, con mucha tranquilidad y con mucha puntualidad en los desayunos, comidas y cenas. El tiempo ha sido bastante bueno. No hemos visto el sol, es verdad, pero tampoco ha llovido, mientras por gran parte del país han caído tremendas tormentas y aguaceros que han desbordado ríos y barrancos y causado múltiples daños. Las únicas incidencias destacables han sido la imposibilidad de subir en el teleférico de Fuente Dé, porque estaban revisando la maquinaria, los cables, etc. y un par de viajes a centros de salud para  que les echaran un vistazo a dos o tres chicas y chicos que andaban con algo de fiebre y doloridos. Las noches han sido bastante plácidas y el personal ha dormido lo aconsejado.  

En el viaje de ida (día 21), iniciado a las seis de la mañana, paramos en Burgos y visitamos la catedral gótica, ya sin andamios y con acceso (pagando) a casi todo el interior: coro, retablo central, tumba del Cid... Comimos en La Población, a orillas del Embalse del Ebro, lleno como nunca. Terminada la comida, subimos por el puerto del Escudo y nos introdujimos en territorio cántabro, ya sin parar, viendo valles, laderas pobladas de hierba o de bosquecillos de eucaliptus, ríos rápidos y caudalosos, vacas y caballos pastando o acostados sobre la mullida hierba. Llegados a Isla, ocupamos las habitaciones y salimos a reconocer el pueblo y sus playas.  

El día 22 viajamos hasta Pedreña, para coger una barca y llegar por mar hasta Santander; estaba lloviznando levemente y cuando llegamos a la capital había cesado la lluvia. Allí nos recogió el autocar y nos llevó al Faro y de allí a la península de la Magdalena. Caminamos todo su perímetro disfrutando de un paisaje muy hermoso y atravesamos –ya de regreso- la playa del Camello, la de la Concha  para llegar a la del Sardinero. Hacía un viento molesto y un ambiente fresco; todo ello unido a la plaga de medusas que vimos depositadas sobre la arena, nos hizo desistir de bañarnos. Comimos en los jardines cercanos y nos fuimos a Santillana del Mar. Recorrimos con algo de velocidad sus calles y regresamos apresuradamente al autocar para irnos a la Neocueva de Altamira. Hicimos la visita en dos grupos y visitamos también el museo que hay en las mismas instalaciones. Como la tarde seguía muy nublada y con amenaza de lluvia, volvimos de nuevo a Santillana para acabar de ver la población con tranquilidad y pudimos hacerlo sin más problemas.  

El día 23 viajamos, cruzando Cantabria, hasta Unquera (famosa por las corbatas) y allí comenzamos la ruta del río Deva y el desfiladero de La Hermida. Llegamos hasta Potes, que es centro comarcal y población de regias construcciones y de excelente gastronomía. Seguimos viaje hasta Fuente Dé, para llevarnos la sorpresa menos agradable del viaje. Ese día y el siguiente, el teleférico no funcionaba porque lo estaban revisando. Es evidente que echamos a faltar un gran letrero a la salida de Potes que anunciase tal circunstancia, para evitar llegar hasta allí (hay que ir de propio) y darse la vuelta. Aprovechamos para caminar un rato adentrándonos en el bosque y pudimos fotografías, a la vuelta, el rótulo de un establecimiento comercial, cuyo nombre nos resultó curioso: “Farmacia Codorniu”, pensando en el principal componente de los jarabes que allí se venden... De regreso paramos en San Vicente de la Barquera y en el hospital de Torrelavega a hacerle una radiografía al pie de una niña.  Lo del hospital acabó bien, pero por la noche, el Milan nos amargó a algunos la final de la Copa de Europa. Jugando como habitualmente hace, con bastante racanería, pero con la suerte de cara, derrotó al Liverpool y nos mandó a la cama contrariados.

El día 24 elegimos quedarnos en Isla e ir a la playa, a pesar de la bruma que tapaba las montañas de los alrededores y del intenso nublado. Chicos y chicas jugaron en la playa y se bañaron, a pesar también de que la temperatura del agua era fresquita. Comimos en el hotel (el resto de los días siempre comimos de pic-nic) y por la tarde viajamos al Parque de la Naturaleza de Cabárceno. Pudimos ver una exhibición de vuelo de rapaces que nos dejó muy impresionados, por su majestuosidad y su dominio del aire (y lástima, porque las condiciones meteorológicas aconsejaron terminar antes de hora y ello nos privó de ver algunas otras escenas espectaculares). Con el resto de los animales tuvimos desigual fortuna: vimos trece tigres desde muy cerca; algunos osos pardos en posiciones divertidas; avestruces; jirafas cortejando; elefantes muy alejados; cebras, hipopótamos y rinocerontes; diferentes grupos de cérvidos; el pequeño zoo doméstico...  

El día 25 salimos en dirección a Bilbao. Nos costó entrar en la ciudad por un atasco potente. El Guggenheim se ofreció, espectacular, ante nuestro ojos. Entramos dentro y nos acongojó también su grandiosidad, los espacios interiores. Visitamos la sala “La materia del tiempo” de Richard Serra y caminamos a través de su obra; a través de pasajes estrechos y anchos, comprimidos y amplios, modestos y colosales... Recorrimos con admiración varias salas en las que se exponían obras de gran tamaño del artista alemán Anselm Kiefer. Algunos de los temas representados tienen que ver con el sentimiento de pérdida y la melancolía y con la convicción de que la memoria debe preservarse como único modo de asimilar los traumas de la historia del hombre. Visitamos también otras salas con obra pictórica de Pablo Palazuelo (350 dibujos, gouaches, pinturas y esculturas). Comimos a la salida y emprendimos, ya sin más pausas que las reglamentarias, el viaje de regreso, llegando a Fraga, después de que hubiese descargado en la ciudad un tormentón de aúpa, a las veinte y cuarenta y cinco horas.

P.D. Para felicitar a mi hija Ana, por su cumpleaños. El año que hacía sexto de Primaria, conmigo como tutor, estábamos -tal día como hoy- en Cantabria también. Hoy no podemos estar juntos, pero nos vemos en breve.

VIVIR, SENTIR, CONVIVIR

Esta es una nueva narración de lo acontecido en la Biblioteca Escolar del colegio donde trabajo, durante parte del segundo y del tercer trimestre del curso 2006-2007  

¿Hay algo más vivo que una maleta circulante, llena de libros, que va de aula en aula? Así comenzó esta actividad organizada desde el Seminario de BLI del CEIP Miguel Servet de Fraga, que se ha desarrollado a caballo del segundo y el tercer trimestre de este curso escolar.Los libros, seleccionados del fondo de nuestra biblioteca escolar hablaban de la amistad, de los miedos, de la adopción, de las diferencias que nos hacen únicos y únicas, del cuidado y la protección, del amor, de las dificultades, de la ayuda que prestamos y nos prestan, de la soledad y la compañía, del respeto a los demás, de los gustos y aficiones personales, de la guerra, de la agresividad, del beso y del abrazo, de la pérdida y el consuelo… 

Las maletas circulantes.  En cada una de las maletas (preparamos tres para otros tantos niveles), había unos treinta libros que hablaban de esas y otras circunstancias que requieren frecuentes reflexiones en las escuelas, al hilo de cómo cambia el dibujo social de quienes acuden a ellas. Una maleta recorrió las seis aulas de infantil; los contenidos de la segunda fueron leídos por niñas y niños de 1º, 2º y 3º de Primaria y la tercera estaba destinada a los de cuarto y los dos niveles del Tercer Ciclo. Cada maleta permanecía tres semanas en las dos aulas de un mismo nivel. Los libros de las maletas eran leídos en voz alta por la maestra o el maestro, o en voz baja y silenciosa, por parte de los niños y niñas de cada aula. Cada maestra o maestro aprovechaba ese fondo lector para comentar, trabajar específicamente, realizar alguna actividad oral de libroforum, tratar de que niños y niñas se quedasen con la esencia del libro o con sus reflejos en la vida de cada uno y cada una… Es decir, en la línea de lo que apunta el título de la actividad: qué sentimientos han aflorado con la lectura, qué aspectos de la convivencia se potencian, hasta qué punto nos vemos reflejados… No debemos olvidar que, con frecuencia, los buenos libros nos interrogan, nos ofrecen soluciones a situaciones críticas, responden a preguntas que nos hacemos y nos proporcionan marcos interesantes de referencia. 

El trabajo derivado.  Se elaboraron tres plantillas para pedir tres tipos de colaboración escrita y plástica: a las niñas y niños de infantil, un dibujo sobre alguno de los cuentos leídos o sobre algunas palabras claves de la convivencia; a los del Primer Ciclo, un dibujo y un texto en la misma plantilla, convenientemente dividida por la mitad, respondiendo al título de “Así soy yo”, y a los del Segundo y Tercer Ciclo un texto personal, descriptivo y reflexivo bajo el título “Soy único y diferente” y un dibujo personal o un autorretrato. Todo ello con la intención de exponerlo, al final de la actividad, después de haberlo encuadernado por cursos. Material que, como en ocasiones anteriores, se guardará en la biblioteca escolar, como “material de la memoria”.   

Las madres. Las madres colaboradoras de la biblioteca volvieron a realizar un trabajo modélico y generoso. Su aportación es decisiva para que la biblioteca escolar de nuestro colegio camine con una definición y una línea decidida y envidiable. Las que trabajan en la ornamentación de la sala de lectura, se ocuparon en esta ocasión de dibujar palabras relacionadas con la convivencia; palabras de gran tamaño que, una vez pintadas y decoradas, se colgaron del techo de la biblioteca y allí siguen poniendo ese punto de color y sorpresa, tan agradables.Otro grupo de madres, eligieron algunos libros y prepararon los materiales necesarios para contarlos. En el “Cuentacuentos” (aunque yo lo llamaría, mejor aún: “Cuentalibros”) narraron las peripecias escondidas en “El rey con orejas de caballo”, “Los animales vergonzosos”, “La ratoncita presumida”, “El pez arcoiris”, “El huevo más bonito del mundo”… Nada como las palabras ofrecidas de manera gratuita y cálida para generar un clima de atención, reflexión y silencio. Nada como ser niña o niño y sentir de tiempo en tiempo que te acarician con palabras pronunciadas desde el compromiso y el trabajo ilusionado. 

Los materiales regalados.  Nuestra biblioteca escolar se ha distinguido siempre por el diseño y edición de materiales relacionados con los temas de trabajo; materiales complementarios a la lectura. En esta ocasión, todos los niños y niñas recibían el marcapáginas de costumbre, al finalizar la sesión de “Cuentalibros”. Posteriormente, las niñas y niños de Infantil y Primer curso de Primaria recibían un póster  con doce cromos en color para pegarlos en él. Al lado de cada rectángulo destinado al cromo correspondiente se leía una breve frase que orientaba sobre la elección de la ilustración: “Estoy triste. Me divierto viajando con mis amigos. Me ayudan a decir bien las palabras. Me gusta estar solo. Ayudamos a nuestros abuelos y nuestras abuelas. Me gusta que me lean. Nos abrazamos. Nos gusta estar juntos, queriéndonos…” Los niños y niñas del resto de los cursos de Primaria recibían un álbum y treinta cromos. En cada página del álbum había espacio para pegar tres cromos y al lado de cada uno, un texto extraído de alguno de los libros que habían circulado por las maletas.Todos los cromos, eran ilustraciones en color sacadas de los libros que tenemos en la biblioteca (de hecho, los treinta libros de donde se han sacado los treinta cromos están expuesto en dos maletas abiertas en la biblioteca para que el profesorado acuda hasta allí a completar el álbum con sus chicos y chicas  y puedan ver y leer los libros, localizar las ilustraciones originales, etc.) La lectura de los fragmentos del álbum lleva a la lectura de los libros completos, proponiendo una traslación natural de unos a otros y también un cultivo indirecto del gusto estético al apreciar las cuidadas ilustraciones como fragmentos de un mensaje más global: nos mueven los sentimientos; los sentimientos son un motor universal: ordenan las relaciones y contribuyen (de manera positiva o negativa) a definir la convivencia. 

La biblioteca escolar debe propiciar, con diversas estrategias, el encuentro frecuente del alumnado con los libros, objetos preciosos de breve geografía que nos abren horizontes, que nos proponen reflexiones y nos dibujan caminos de solución para algunos de nuestros problemas. Con todo el planteamiento anterior quisimos acercarnos a ello, como siempre hacemos, con algo de imaginación, un punto de sorpresa y muchas, muchas ganas.