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La tribu de los SIN CON

Efectos preposicionales

 

Lo que llamamos humanidad ha vivido durante milenios sometida a diferentes influencias, transformaciones y gustos alimenticios, pero no voy a ser exhaustivos en el tratamiento evolutivo de todas esas cosas. Éste no es el lugar adecuado para ello. Bastarán unas pinceladas a modo de juego reflexivo para tratar la cuestión. Tómatelo así, como un juego, que puedes practicar con la familia o con las amistades… Hasta hace cuatro días, engullíamos alimentos que habían garantizado la supervivencia de tribus y pueblos en los últimos decenios. Entre otros, por ejemplo, comíamos verduras CON sal, mermeladas CON azúcar, café CON cafeína, yogures y leche CON nata, cerveza CON alcohol, chorizos y demás embutidos CON grasa, paellas CON colorantes, pan CON sal,…, y un largo etcétera que tú lectora-lectora puedes completar… Y además, no nos privábamos de: cocinar CON humo, comer pan CON vino, ir a las playas CON sol, fumar tabaco CON nicotina, leer periódicos CON noticias… Admirábamos a personas CON ideales, CON estructura ética personal, CON credibilidad, CON capacidad de decirnos la verdad, CON fundamentos sólidos, CON generosidad, CON valentía, CON compasión, CON espíritu solidario…

También veníamos de toda una existencia reciente “SIN”: Teles SIN color, coches SIN aire acondicionado, comunicaciones terrestres SIN autopistas, SIN autovías, SIN “Ave”, SIN ordenadores personales, SIN móviles, SIN wifi, SIN cobertura, SIN nórdicos, SIN palacios de congresos, SIN mamparas para esperar al autobús, SIN pistas polideportivas… Vivíamos en el “país de SIN y CON” o viceversa.

Ahora, en aras de mejorar la salud de las personas (o eso dicen), las multinacionales alimenticias que controlan, en buena parte, nuestras vidas, a la vez que fabrican alimentos “CON”, llenos de innumerables e innombrables denominaciones lingüísticas (de hecho usan números): colorantes, espesantes, estabilizantes, antioxidantes, emulgentes…, leches CON calcio, CON omega, tienen también una línea de los “SIN” para que nos hagamos a la idea de que podemos optar y contribuir a cuidar más nuestra salud: café SIN cafeína, yogures SIN nata, pastas SIN manteca, embutidos SIN grasas, mermeladas SIN azúcar, bebidas “alcohólicas” SIN alcohol, té SIN teína…

Y eso, en una sociedad que ha pasado de disfrutar de muchos y razonables CON a sobrevivir SIN ellos: trabajadores CON contrato, CON pagas extraordinarias, CON vacaciones pagadas, CON derechos sindicales, CON derecho a la huelga, CON cierta seguridad en el trabajo… han devenido en trabajadores SIN contrato, SIN horario conocido, SIN vivienda, SIN derecho de asociación, SIN vacaciones, SIN ninguna seguridad, SIN empleo… Pasando en un santiamén a habitar un país de SIN vergüenzas, CON mentirosos convulsos, CON ladrones, SIN moral ni ética, CON corruptos profesionales, SIN escrúpulos de ningún tipo, CON fantasmones televisivos, CON defraudadores, CON tontos y tontas de capirote (interesadamente tontos y tontas, claro)

A veces, simplemente, jugando con dos preposiciones, vamos tomando conciencia de en qué país vivimos y comprobamos CON enorme tristeza que nos han dejado en pelotas, SIN amparo legal y, lo que es peor, CON enorme zozobra y casi, casi SIN esperanza.    

 

(Publicado en la página 3 del número 148 de la revista El Gurrión - agosto de 2017)

Cabreoterapia monegrina

Tomemos el título en clave de humor. El pasado 8 de este mes, estuve por la tarde con el profesorado del CRA Monegros-Norte, en Lanaja. Al margen de la exposición oral y del listado de materiales elaborados a lo largo del tiempo, que les mostré y les expliqué, les propuse que escribieran  o que respondieran a dos cuestiones. La primera, que anotasen en una cara de la cuartilla cinco estrategias de fomento de la lectura que hubiesen puesto en marcha, en algún momento de su trayectoria profesional, y que les hubiesen funcionado con razonable éxito. La segunda, un rato después, que anotasen, en la otra cara de la cuartilla, cinco situaciones, relacionadas o no con la escuela, que les sacaran de sus casillas, que les “cabreasen” mucho.

El fruto de la primera cuestión fue la composición de un desplegable recogiendo las 80 propuestas diferentes que entre todas hicieron, más algunas que añadí yo para completar la cuestión. Y ahí tienen ahora un documento colectivo que podría ser trabajado en alguna sesión de claustro o sesión formativa.

Y con las respuestas a la segunda invitación, configuro este post que voy a publicar en mi viejo blog y que también es una recopilación de afirmaciones que podría dar para una lectura en voz alta y comentarios posteriores, en otra sesión de claustro, je, je. No es la primera vez que acudo a dar una sesión de formación y que escribimos una cabreoterapia colectiva. Este blog, “gurrión”, almacena algunas de puntos geográficos distintos. Ahí dejo unos enlaces para satisfacer la curiosidad:


-       http://gurrion.blogia.com/2007/101901-cabreoterapia-iii-colectiva.php

-       http://gurrion.blogia.com/2008/012501-cabreoterapia-iv-colectiva.php

-       http://gurrion.blogia.com/2007/081601-cabre-r-oterapia-ii-.php


Y llegados a este punto y sin más preámbulos, ahí esán las respuestas o las propuestas que hicieron las maestras y maestros monegrinos:

Me cabrea...

La impuntualidad – Que no te mire a la cara cuando hablas con una persona – Que no me escuchen – La hipocresía – La política actual – Los padres que pasan de todo o que no quieren enterarse o que descuidan a sus hijos – Que el ascensor huela a gente que no se ducha – Que mi madre me trate como si fuera pequeña – Que se me caguen los pájaros en el coche – Las mentiras – Las injusticias – Las malas situaciones familiares que afectan a algunos niños – Las personas que se creen muy entendidas en todo y dan lecciones de vida a los demás, cuando no saben nada – Las personas que se entrometen en la vida de los demás, sin permiso – Que suene el despertador por la mañana – Que los coches circulen lentos, cuando tengo prisa – No tener tiempo para tomar un café – Que mi hijo llore en el coche – Que los demás no se ilusionen con lo mismo que yo – Que la gente esté cabreada y se queje de todo, sin aportar soluciones – Que la gente repita lo estresada que está y cuánto trabaja – Que la gente grite – Que no seamos capaces de hacer autocrítica – Que todo el mundo sabe mejor cómo hay que hacer las cosas – Los amargados. para los que todo es malo y no ven lo positivo – La falta de empatía – El victimismo – La falta de sensibilidad – La poca iniciativa de la gente – La falta de palabra -  - La ingratitud – La intolerancia – El egoísmo – La apatía – La desigualdad – La prepotencia – Cuando te escuchan a la primera, pero tienes que repetir las cosas muchas veces – Lo rápido que pasa el tiempo en clase – Que los padres no se impliquen adecuadamente en la educación – El egocentrismo y la falta de cooperación – La crítica hacia nuestro oficio de maestras. No se nos valora lo suficiente. Hay que volver a ganar ese prestigio que teníamos antaño – Que los padres, en general, solo valoren el trabajo de las tutoras. Las especialistas también estamos ahí y aportamos muchas cosas a nuestro alumnado -  Las faltas de respeto del alumnado hacia sus profesoras y profesores – La burocracia excesiva – Que vea un sitio para aparcar y el coche de delante, me lo quite – Que caminando por la calle, se me cruce la gente – Que los coches no pongan los intermitentes para saber por dónde van – Que me interrumpan cada 2 X 3 – Que me trastoquen los planes que tengo y los tenga  que cambiar – El machismo – El materialismo como fin único – La indolencia – La corrupción – Que no me escuchen – Que me intenten imponer algo porque sí – El “NO” respeto a los demás – Que alguien se crea superior o mejor – Muchas veces, algunas personas no reconocen la labor de otras – Que todo el mundo hable mucho y no se escuche – La falta de respeto y de principios – Que actuemos por impulso y no por reflexión – Que se pierda el tiempo hablando de fútbol o política, cuando hay tantas cosas que hacer, hablar y arreglar...

¿Muros u horizontes?

Sobre el tema que nos ocupa estos días..., ¿qué preferís?

 Si lo que preferís es construir muros, ahí tenéis uno. Os lo ofrezco gratis para que toméis medidas o toméis nota. Es muy sólido. Si embestís contra él, está garantizado que se abrirán vuestras duras cabezotas de descerebrados y a todos los que conduzcáis en esa dirección, les pasará lo mismo: se golpearán con el muro y sus cabezas irán perdiendo masa cerebral (contenido que se supone que debe rellenar ese voluminoso apéndice que tenéis/tienen encima del cuello), porque, ahora mismo, vuestras palabras y vuestros actos, son un muro infranqueable para miles de personas, que no se merecen tanta cerrazón, tanta mediocridad y tanta chulería. Hay muros que permiten la apertura de alguna puerta, pero eso solo puede pasar cuando hay grietas y éste que habéis construido no las tiene, porque no dejáis que nada ni nadie las abra…

 Hay, en cambio, otras imágenes que augurarían un tiempo distinto en el que, expuesta cada postura, una negociación civilizada podría poner sobre la mesa las obligaciones, las aspiraciones, los sueños, los compromisos, las leyes por las que regirnos, el futuro… y ¡ni una bandera! ¡Ni un himno! Los palos de las banderas y la letra de los himnos no suelen ser símbolos de concordia. Las banderas jamás han servido para unir a los pueblos ni a las gentes, sino para delimitar el territorio al que unos pertenecen y otros no… Ese sería un escenario con horizontes esperanzadores, en el que la luz de la inteligencia y la razón diluirían la oscuridad y podrían abrirse nuevos caminos al entendimiento, al diálogo, sin violencia… Está bastante claro que no hemos aprendido gran cosa de los conflictos que nos han precedido y eso nos condena a seguir repitiendo los mismos errores que solo nos van a traer dolor y fracturas; heridas que tardarán en cicatrizar y que deberían tener el tratamiento de consecuencias indeseables. Parece mentira que, a estas alturas no haya una gran mesa o varias más pequeñas, rodeadas de sillas y personas sentadas mirándose a los ojos y hablando con inteligencia y respeto.

La ausencia de todo ello es un fracaso colectivo.

 

(Las imágenes que ilustran este texto son un impenetrable muro de piedra y una línea de horizonte con un sol que lo ilumina)

5 de octubre de 2017

Secuelas del 1-O

EL ENCÉPALO

Me acuerdo –y no sé por qué ahora- de alguna clase de ciencias en la que veíamos con los zagales un esquema (un corte) del encéfalo y diferenciábamos el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo... Y yo les decía que algunas personas es posible que en lugar de encéfalo tuvieran un encépalo y que, en ese caso, es posible que el portador del mismo pudiera decir, muy ufano: CELEBRO tener en mi ENCÉPALO un CEREBOLO junto a un BULBO RAQUÍTICO... Creo que ayer, al margen del “y tú más”, por ambas partes y en distinto grado, hubo protagonistas con encépalo, lo que no augura nada bueno. Ojalá me equivoque. Salud y alegría.

(2 de octubre de 2017)                                                        

..  Reflexión intrascendente, tal como veo a la gente...

No sé. Casi nada de lo que veo acaba de gustarme. Percibo tanta visceralidad que veo muy difícil, por no decir, imposible de momento, restablecer  un diálogo que rebaje la tensión; una tensión “in crescendo” que puede conducir a nuevos e indeseables escenarios... Ahora mismo, hay muchos más pirómanos que bomberos, por lo que los incendios parecen asegurados... No se vislumbran líderes con autoridad moral que puedan mediar y apaciguar... Se ve que la tensión les va bien a todos para justificar unos actos u otros. Creo que cuando la emoción supera a la razón, podemos darnos por jodidos. Si a eso le añadimos una perversión manifiesta en el significado de las palabras, el panorama es desolador. Allá cada cual con su alegría, pero con fronteras o sin ellas, este no parece el mejor camino para redefinir el futuro. En un conflicto político nunca tiene una parte toda la razón; aquí cada cual tiene la suya y este empecinamiento nos llevará seguramente al desastre, si es que no estamos ya instalados en él... ¡Y qué factura económica vamos a pagar por todo este despliegue, detraída de tantas otras necesidades básicas y pacíficas! El día que se apaguen los focos y se recupere el silencio, es posible que comiencen las decepciones... Y ya  veremos cómo sigue esta larga, larga travesía... Mucha pena y mucha tristeza que se haya llegado a esta situación límite...

Creo que una reunión de sabios debería redefinir algunas palabras que sobrevuelan estos días por el paisaje de la incertidumbre, para crear un diccionario del entendimiento. Hoy muchas de esas palabras se están empleando con significados inadecuados y como armas arrojadizas y esa no es su función:

Acoso - adecuado – antisistema – balcanización - banderas - catalán – ciudadanía – civismo - constitución – constitucional - contención – decidir – democracia – derechos - desconexión – diálogo – ellos - escrache - español – estado de derecho – fascista – firmeza – fractura social - frustración - fuerzas de seguridad  – gobernante - hijodeputa - huelga - iluminado - independencia - insulto – inteligencia - justicia -  legalidad - legitimidad – ley – manifestación - mediación - medios de comunicación - mesura – nacionalismo – nosotros - odio - pacto – políticos - proporcionalidad – pueblo - radical – radicalismo - referéndum – revolución – sociedad civil -  urna – victimismo - violencia – voto - xenofobia - yugoslavia...

Propongo éstas para empezar, pero podéis ir añadiendo las que queráis...

(3 de octubre 

Apuntes de un septiembre especial

(De mi muro de Facebook, sin imágenes...)

 .. Recordando a Labordeta…

Hoy hace siete años que murió José Antonio Labordeta. Lo recuerdo con esta foto que le hice en Morillo de Tou (incluida en la página 298 del libro “Amigo Labordeta. Recuerdos de + de 80 compañeros de viaje”, aunque sin firma) el día 5 de junio de 2009. Y también con imágenes del “Desplegable” que le dedicamos en clase con el alumnado de sexto de Primaria…
“Somos como esos viejos árboles… Hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas, en nuestro caminar…” (19 de septiembre)

 

.. Me siento profundamente triste, 
por esta irracionalidad de ida y vuelta.
Espero, finalmente, que impere la cordura
y que no haya ni un asomo de violencia.

Pido, como anoche hizo
en una entrevista, Carmena,
que haya sillas suficientes
y gente sentada a una mesa.

Aquí perderemos todos,
en esta “pacífica” guerra;
si la fuerza de la razón no es mayor
que la sinrazón de la fuerza.

(20 de septiembre)

 

.. En ocasiones, la Literatura Infantil y Juvenil nos ayuda a entender perfectamente el oscuro proceder de algunos personajes de la escena política. Si tenéis tiempo, no dudéis en echarle un vistazo a este breve libro, escrito hace ya muchos años, pero que nunca ha dejado de estar de actualidad… Siempre habrá elementos dispuestos a volar por los aires “por no bajarse del burro” y diciendo alternativamente aquello tan manido de:
- Y tú, más…
- Y tú, más…
- Y tú, más…
- Y tú, más…
“Dos idiotas sentados cada uno en su barril”. Pincha en el enlace siguiente:

https://pazuela.files.wordpress.com/2010/02/dos-idiotas.pdf

 (20 de septiembre)

 

..El lenguaje de estos días… Ahí tienes algunas palabras escondidas para que te entretengas… Ahora mismo, vivimos en un estado permanente de

incorrupdecionpendictadendemoduracracia.

Una vez más, las mismas palabras significan lo mismo o lo contrario, según quién y cómo se pronuncian… Y los tontos que las usan y pronuncian se piensan que los que las leemos o las escuchamos, somos igual de tontos que ellos y que nos las tragamos… ¡Vaya nivel, Maribel!

(21 de septiembre)

.. Esos cánticos de “a por ellos” dedicados a los guardias que salían hacia Cataluña, son una vergüenza más que añadir a las ofensas gratuitas e irracionales prodigadas por gentes de pensamiento ultra, cafre y descerebrado... Nacido para “animar” al equipo, siempre me pareció más un cántico para animar a la “guerra”... Algunas palabras no son inofensivas. Era un canto antideportivo, que algunos comentaristas futboleros animaron a repetir y a interpretar... Ahora, ya vemos donde llega... No son, precisamente, cánticos para la concordia... ¡Lamentable este nivel de imbecilidad! Así no vamos ni llegamos a ningún sitio razonable, a ninguna playa para tendernos al calor de la fraternidad...

 (26 de septiembre)

 .. Moda-escuela o innovación

Empezó como actividad extraescolar, pero las maravillosas virtudes del jaque, el mate y el enroque (ahora mismo hay dos mandamases enrocados) han hecho el resto. Además, el incesante e impagable trabajo de los peones (que son los únicos que trabajan, a decir verdad) han burlado la vigilancia que ejercían los álfiles desde las torres y han conseguido poner al rey y a la reina, a los pies de los caballos…

Ya tenéis el ajedrez en la escuela, con cuadernillos de ejercicios, incluidos y es de suponer que con algunas fichas en los cuadernos de vacaciones del año próximo, para mayor gloria de las editoriales. Éstas, con enorme rapidez, elaboran un material para vender, asegurando que de ese modo quedarán mejor fijados los conceptos (o como se llamen ahora). Buenas noches.

(26 de septiembre)

.. Curiosidades en las que se mezclan la realidad y las novelas...

Casualmente, en estos tiempos convulsos estoy leyendo el libro de Lorenzo Silva, “Recordarán tu nombre” y hay ratos que casi confundo lo que está ocurriendo en Cataluña con lo que estoy leyendo... Ya no sé de dónde me llegan unas pulsiones u otras... De las decenas de citas curiosas que podría aportar, copio ésta de la página en la que me encuentro (333), en la edición de Destino:

“... Reflexiona al respecto Escofet, un catalanista tan poco sospechoso de tibieza que por Cataluña llegó a tomar las armas y arrostrar una condena a muerte, que la Guardia Civil era <admirable por su organización, disciplina y honestidad>, y que el odio que inspiraba a ciertos sectores del pueblo catalán no se debía a otra cosa que a su utilización por los gobiernos <como fuerza coercitiva y de choque contra la oposición en litigios políticos y sociales, apartándola de su verdadero cometido>.
Al llegar a la altura de la comisaría general, a cuyo balcón está asomado, junto a Escofet, el president Companys, el silencio casi se puede cortar, solo quebrado por el ruido de los pasos de los guardias y los soldados y el retumbar de los disparos que no cesan en la lejanía. En ese instante, sin poder contener la emoción, dice Escofet, testigo del momento, Companys lanza tres gritos que aún hoy erizan el vello, y que a muchos les costará entender que puedan sonar a la vez:

- Visca la República! Visca Cataluya! Visca la Guardia Civil!” (19 de julio de 1936)

(27 de septiembre)


..Y mientras unos cantan “a por ellos”, otros susurran, “a por estos”, haciendo diferentes tipos de señalamientos: unos en paredes y muros, escribiendo nombres que son acusados de “españoles”, como si eso fuera una enfermedad de la que deberíamos vacunarnos o una condición indigna a la que deberíamos renunciar...; otros en los muros transparentes y crueles de twitter o de facebook y otros más en algunos medios de “incomunicación” (porque eso lo único que han hecho algunos medios, contribuir a la incomunicación y al enfrentamiento) y aun de otras sibilinas maneras..., se van nombrando algunas personas “por no ser defensoras de la causa sagrada”... Pues igual de irracionales, igual de dementes, igual de responsables de lo que pueda pasar... Si hay hoguera, todos los que han contribuido a encenderla y avivarla, aportando leña o cualquier otro tipo de combustible, tendrán su cuota inmoral de responsabilidad.

(28 de septiembre)

Dos reseñas de libros leídos recientemente...

Teutoburgo. Valerio Massimo Manfredi –

Barcelona: Ed. Grijalbo, 2017 – 383 páginas

La historia que nos cuenta Manfredi es la de dos jóvenes -los hijos de Sigmer, jefe de los queruscos, aliados de Roma-, que son detenidos o raptados por parte de una patrulla romana, encabezada por el centurión de la Decimoctava Legión Augusta: Marco Celio Tauro. Los jóvenes responden a los nombres de Wulf y Armin. Los planes de César con ellos dos, están enmarcados en la idea de que “Roma necesita una nueva generación de soldados que aprendan nuestros sistemas y defiendan nuestro mundo, necesita una nueva generación de mandos militares y de magistrados para que gobiernen la Germania romana cuando sea el momento”. De modo que el legado de la XVIII Augusta, Terencio Nigro, se reúne con el padre de los jóvenes para comunicar las intenciones de llevarlos a Roma y educarlos (romanizarlos), según los planes que César tenía con ellos.

El padre de la pareja, Sigmer, había sido amigo personal del inolvidable y muy respetado comandante Druso, con quien había compartido conversaciones y secretos y forjado una relación de respeto y amistad. Druso murió a consecuencia de una caída del caballo y dejó la tarea de pacificar Germania, inacabada. Algunas tribus germanas eran, desde hacía años, aliadas de Roma, pero había otras que presentaban feroz resistencia a que se consumara esa alianza y luchaban denodadamente por expulsar a los romanos de sus fronteras…

La mayor parte del libro nos cuenta la vida y los desafíos que llevan y van a poder acometer estos dos “salvajes romanizados”, que responderán a los nombres de Flavus y Arminius. El centurión Tauro, ya nombrado, será su tutor y quien les educará y enseñará todo lo necesario para llegar a ser mandos del ejército, encauzar y pulir sus energías y convertirlos en romanos educados, defensores de los valores del imperio y dispuestos a ayudar en las tareas de romanizar a todas las tribus de toda Germania.

Wulf-Flavus abrazará con entusiasmo ese nuevo estatus, seducido por la organización, el poderío, la obediencia en el ejército, la política, las ciudades, etc. que iba conociendo y que, sin querer, comparaba con los territorios de sus raíces, en los que los hombres pasaban la vida luchando y guerreando; donde las condiciones de vida eran durísimas y no existía ninguna previsión de futuro. Armin-Arminius, menos entusiasta que su hermano, también apreciaba lo anterior y, secretamente, admiraba la capacidad organizativa de los romanos…

Los dos hermanos se van haciendo mayores y muestran un compromiso absoluto con las responsabilidades que se les encomiendan. Ninguno de sus jefes tiene una sola queja de ninguno de los dos, a pesar de ser bien diferentes, y el mismo César reconoce al centurión Tauro, como el artífice de esa educación, de esa evolución y de haber forjado dos personalidades y dos guerreros que parecen estar comprometidos  a muerte con Roma. En ese aprendizaje realizan viajes, se enfrentan con tribus díscolas, asisten a episodios nada edificantes de la política romana, conocen diversos aspectos de la vida cotidiana romana, contemplan abrumados algunas obras emblemáticas o descubren asombrados el esplendor de ceremonias, monumentos, edificios públicos, etc. Capitanean fuerzas militares romanas en su lucha con las tribus que amenazan las fronteras del norte y será por allí donde se despierte en Arminius su AND querusco y, aunque su jefe inmediato no tienen duda sobre su comportamiento, diversas personas próximas a Varo le quieren hacer ver que Arminius se está pasando de bando, que lo está traicionando. El jefe supremo de todas Las fuerzas destacadas en la frontera norte, Quintiliano Varo, confía ciegamente en Arminius y no hace caso de las advertencias: ni lo detiene, ni lo expulsa, ni lo aparta de su cometido. Incluso, Arminius (cada vez más Armín) no cesa en darle consejos sobre cuándo y por dónde avanzar en el cometido de la pacificación… Armin, mientras va hablando con los jefes de las tribus y ofreciéndose como jefe supremo de todas ellas para derrotar a los romanos; compagina perfectamente esos dos papeles: guerrero sumiso a las órdenes de Varo y agitador de las tribus. Finalmente, conseguirá su propósito de llevar a los romanos a un callejón sin salida, al bosque de Teutoburgo y convertir aquello en un matadero de soldados, sobrepasados por las condiciones naturales: zona boscosa, llena de ciénagas …; imposible maniobrar allí. La ferocidad de las tribus provocará una matanza e infligirán una derrota sin paliativos que será recordada por los siglos. Unos años después, primero Tiberio (hermano de Druso) y luego el hijo de aquél, Germánico intentarán derrotar a las tribus germánicas. Germánico, al frente de un gran ejército volverá a Teutoburgo, a rendir homenaje a los caídos, a enterrar los restos óseos y a recuperar las águilas imperiales que quedaron mancilladas con la derrota… Buen ritmo narrativo y, aunque la batalla que da nombre al libro comienza casi en la página 300, Manfredi te mantiene a caballo o subido en un barco, siendo protagonista indirecto de expediciones, conquistas, viajes e intrigas.

Leyendo este libro, te percatas con rapidez de que su autor: Valerio Massimo Manfredi maneja a la perfección todo lo relacionado con el panorama organizativo y militar del Imperio romano.

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El intenso calor de la luna. Gioconda Belli.

Barcelona: Seix Barral, 2017 - 317 páginas

 

Novela de lectura fácil y festiva. Cuatro protagonistas fundamentales. Por un lado Emma, mujer que está entrando en la edad en la que se cuestiona si seguirá despertando el deseo en su marido o en otros hombres y anda con algunas inseguridades personales, debido a que ya ha cumplido “su papel”: ha parido dos hijos, los ha criado y ahora ya vuelan por su cuenta. La relación con su marido está pasando por un tiempo de monotonía, con escarceos sexuales agradables, pero con poca conversación…Es y se siente una mujer madura, entrando en la menopausia, y lo lleva como puede…

Fernando es su marido; es médico y Emma añora al Fernando de los cumplidos y la amabilidad. Ahora le causa tristeza el hombre parco en que se ha convertido. Su trabajo, bien remunerado, les ha permitido llevar una vida holgada.

Ernesto es un carpintero ebanista; un tipo que vive y trabaja en unas dependencias humildes, pero que, tanto lo uno como lo otro lo realiza con libertad y sin muchos agobios. Finalmente, está Margarita, dependienta de una farmacia próxima al taller del ebanista. Estos dos tienen una relación de afecto y amistad, un tanto asimétrica. Mientras la dependienta está dispuesta a formalizar la relación que va surgiendo con Ernesto, éste parece tener otras ideas…

Presentados los protagonistas, vayamos con los hechos. Emma circula con su coche por una calle de su ciudad y, en un momento determinado, Ernesto que cruza la calle, se ve golpeado por el coche de ella, delante mismo de la farmacia en la que trabaja Margarita (la de los Pies Bonito, como gusta decirle Ernesto) y que ve a su amigo dirigiéndose a la farmacia y un segundo después, embestido por el coche… Este accidente es el arranque de la historia. El matrimonio formado por Emma y Fernando, en buena posición económica, transmiten a Ernesto el deseo de ocuparse de su recuperación y de que no le faltará nada de lo que necesite. Emma acudirá al hospital cada día y, posteriormente, a la carpintería–ebanistería de Ernesto a llevarle la comida, ayudarle a comer y conversar animadamente… Con el paso del tiempo, Fernando sospechará que entre su mujer y el accidentado ha ido surgiendo algo más que el deseo de atender a quien fue herido involuntariamente; y, por otra parte, Fernando y Margarita se encontrarán también en una situación sorprendente… Y ya, si eso, para saber  cómo termina, tendrás que leer el libro porque este menda, no suelta ninguna pista más… Un libro donde aflora la alegría de vivir, las relaciones personales sin complejos, la sensualidad y la sexualidad en las relaciones, el amor y sus caprichos… Un libro abierto y optimista que está escrito, en clave “Giocondista”, si es que ese término tiene algún sentido…y que se lee con mucho gusto.

P.D.: Y como curiosidad, quiero nombrar una cita que encuentro en el libro. Margarita, en un momento determinado piensa en un libro de Carlos Fuentes, titulado “En esto creo”. “El autor lo ha organizado como un diccionario donde examina o identifica palabras claves para entender su vida y lo que ha aprendido de ésta…” Y lo menciono porque el primer año (2005) en el que el Director del Diario del Altoaragón me invitó a escribir en el suplemento especial de San Lorenzo, mi texto se tituló “Las palabras que crecieron conmigo. Un ABCdario para hablar de mi infancia” (10 de agosto de 2005): una selección de palabras con las que fui contando algunos aspectos de mi vida. No es lo mismo, pero se le parece…

"Meacuerdos" de infancia en Labuerda

LA SIEGA Y LA TRILLA

En el número 143 de El Gurrión, páginas 4 y 5, publiqué una amplia lista de recuerdos infantiles que abarcaban variados temas. En esta ocasión, y ya que estamos en verano, me centraré en los referentes a la siega y a la trilla, invitando a lectoras y lectores a hacer lo mismo, si les apetece.


Me acuerdo de la siega, cada año cuando llega el mes de julio. Me acuerdo de juntarnos una buena peonada para llevarla adelante. Me acuerdo del Campé del Crabero, de la Viña, de los Barrancos, del Olivar del Campo, del Campo de Casa…, fincas grandes o pequeñas que cultivábamos en casa. Me acuerdo que, de zagal, tendía bencejos para hacer sobre ellos los fajos, Me acuerdo de acercar gavillas y puncharme con as barzas y cardos. Me acuerdo que los mayores decían que para no puncharte había que apretar fuerte los cardos. Me acuerdo que esa solución no daba ningún resultado. Me acuerdo que me encargaba de poner a remojo los trecenales de bencejos en basones y basetas de os vallos o barrancos más próximos. Me acuerdo de ver a mi padre abrir el campo dallando con rascleta. Me acuerdo de cuando el trigo o el ordio se cortaba con la engavilladora, tirada por un macho. Me acuerdo que, como las gavillas quedaban un poco estiradas, había alguien con o rasclo arreglándolas un poco, para facilitar el trabajo a quienes debía cogerlas y acercarlas al que hacía y ataba los fajos. Me acuerdo que algunos de los que ataban los fajos se ponían en cada brazo unos manguitos de tela para protegerse contra los cardos y barzas. Me acuerdo que si había muchos cardos la cosecha no era muy buena. Me acuerdo que a los zagales se nos encargaba también ir a buscar la boteja o el botijo que se guardaba en la sombra o en alguna caseta de monte (cuando la había) o ir a llenarlos a la fuente más próxima. Me acuerdo que también acercábamos la bota de vino o algún porrón. Me acuerdo que cuando parábamos a echar trago nos sentíamos felices. Me acuerdo del efecto desagradable de las llastras del ordio por debajo de la camisa o camiseta. Me acuerdo de jugar a poner una cabeza de ordio al comienzo del brazo, por dentro de la manga y frotar por encima para que ascendiese por todo el brazo hasta el hombro. Me acuerdo de que alguna vez, a alguno se le metió en la boca y por poco se ahoga. Me acuerdo que algunos adultos fumadores paraban cada pocos fajos a echarse un cigarro. Me acuerdo que las marcas que fumaban eran: celtas, peninsulares, ideales… Me acuerdo del calor que pasábamos segando. Me acuerdo de que la comida y la merienda eran momentos muy deseados porque nos refugiábamos en la sombra y dejábamos de trabajar. Me acuerdo de las meriendas con buenas ensaladas en las que no faltaban las sardinas en aceite. Me acuerdo que los mayores aprovechaban, los ratos que estaban de buen humor, para contar historias, chistes y meterse con los zagales. Me acuerdo que algunos nos hacían reír. Me acuerdo que se trabajaba mucho. Me acuerdo cuando llegó la máquina atadora, tirada por el tractor. Me acuerdo que expulsaba las gavillas atadas, por eso se llamaba atadora. Me acuerdo que cada cuatro gavillas hacíamos un fajo. Me acuerdo que podías cogerlas por la cuerda y ya no te punchabas o te punchabas mucho menos. Me acuerdo que algunos años salían conejos pequeños de madrigueras que habían hecho en medio de los campos o algún nido de codornices y al pasar con las caballerías o las máquinas, saltaban de sus escondites y tratábamos de capturarlos. Me acuerdo que nos ayudábamos para segar con otras familias o casas y unos días estábamos en el campo de una casa y otro en el de otra y luego volvíamos a la primera y así… Me acuerdo que, una vez estaba el campo segado, los fajos quedaban allí hasta el momento de carrearlos hacia la era para la trilla. Me acuerdo que casi nunca se libraban de mojarse con alguna tormenta. Me acuerdo que, si se mojaban, cuando volvía a salir el sol había que tumbarlos hacia un lado para que se secaran. Me acuerdo que al día siguiente se tumbaban del otro lado. Me acuerdo que si estaban tumbados y amenazaba de nuevo con tormenta (cosa frecuente) había que ir a sentarlos, o sea, a ponerlos en su posición inicial, porque en el caso de que lloviera era la posición en la que menos agua iba a entrar dentro del fajo. Me acuerdo de ir corriendo más de una vez, porque la descarga de agua era inminente. Me acuerdo de cuando carreaban los fajos en carros o a lomos de machos, burras, etc. Me acuerdo de cuando se extendía la parva en la era y se pasaban el ruello o el trillo de pedreña o el de cuchillas. Me acuerdo que si amenazaba llover, había que recoger “aprisa y corriendo” la parvada, cosa que pasaba cada año. Me acuerdo de subir al trillo con mi padre y dar algunas vueltas por la era. Me acuerdo de que tenían que darle vuelta a la parvada, antes de volver a pisotearla de nuevo para que no quedara grano en las cabezas del ordio o del trigo. Me acuerdo de cómo había que esperar a que soplara el viento para poder aventar. Me acuerdo que, algunas veces, mi padre se levantaba antes de día para poder hacerlo porque era cuando hacía más viento. Me acuerdo que se ponía un madero delgado y largo (menero), tumbado en medio de la era, para ayudar a la separación del grano y la paja. Me acuerdo que se usaban unas escobas de ontina que hacía mi madre para limpiar las pajas que quedaban por encima del montón de trigo aventau. Me acuerdo de ir con mi madre a la Viña a cortar las ontinas, que crecían por el canto y por el vallo, para hacer luego las escobas. Me acuerdo que, finalmente, se utilizaban cribas o porgaderos para rematar la faena de la mejor manera posible. Me acuerdo de ir a respigar a los campos, una vez se habían llevado ya los fajos para trillar. Me acuerdo que las cabezas de trigo o de ordio que respigábamos se mallaban en casa y se les daba el grano a las gallinas. Me acuerdo que, cuando venía la trilladora a la era, para los críos era un acontecimiento. Me acuerdo que estábamos mirando embobados cada cambio de era. Me acuerdo que la primera tenía ruedas de hierro. Me acuerdo que la trasladaban muy lentamente porque era alta y estrecha y podía volcar porque las calles estaban de piedra y con desniveles. Me acuerdo que parecía un extraño animal desaparecido. Me acuerdo de que en algunos casos las dificultades del traslado eran grandes y a algunas eras ya no podía llegar por lo que había quien tenía que trillar en la era de otro. Me acuerdo del olor que echaba la grasa o lo que fuese con que se untaban las poleas de la trilladora. Me acuerdo del que estaba en el alimentador de la trilladora que cada poco rato tenía que cambiarse por otro para sacudirse el polvo que se le ponía en todo el cuerpo, por la nariz, por las cejas… Me acuerdo de cuando se atascaba la trilladora que solía saltar o romperse alguna polea y aquello retrasaba la faena. Me acuerdo del ruido constante del tractor que proporcionaba la fuerza motriz para que todo el juego de poleas de la trilladora funcionase. Me acuerdo de la carretilla con la que trasladábamos cada saco que se llenaba, hasta el lugar donde se iban apilando. Me acuerdo de las talegas blancas, largas o altas como un hombre. Me acuerdo que había que apretar la paja en el pajar para que cupiese más y de la fuerza con la que era expulsada por el tubo largo de la trilladora que hacia allí estaba enfocado. Me acuerdo que, antes de pisarla, la forquiábamos para amontonarla bien y tragábamos abundante polvo. Me acuerdo que todos los años, alguna gallina encontraba muy adecuado el montón de paja del pajar, trepaba hasta lo alto e iba depositando un huevo diario en un confortable cocholón. Me acuerdo que, todos los años, acabábamos por descubrir el escondite y recoger 15, 18, 20 huevos que había ido poniendo.  Me acuerdo que los años que había más cosecha o más cantidad de fajos por trillar, los pajares se llenaban de paja y había que hacer montones en la era. Me acuerdo que, en algunas eras, uno de nuestros pasatiempos, después de la trilla era tirarnos del tejado del pajar al montón de paja de la era. Me acuerdo que, en ocasiones, ese montón de paja se quedaba allí todo el año, y sobre él caía la lluvia, la nieve… Me acuerdo que se iba haciendo como un túnel para ir cogiendo paja seca en canastóns y para los críos podía ser un buen lugar para jugar al escondite u otros usos… Me acuerdo que el patio de mi casa se llenaba de sacos de grano, antes de ser llevados al granero. Me acuerdo que en mi casa el granero estaba en el piso más alto. Me acuerdo que había que subir los sacos hasta allí y vaciar el grano para que se secase bien (si se había trillado con algo de humedad) o para esperar a la venta del mismo. Me acuerdo que, cuando ese momento llegaba, había que volver a llenar los sacos y bajarlos de nuevo a pie de calle. Me acuerdo cuando aquella pequeña tortura dejó de serlo porque se habilitaron, como granero, espacios a pie de calle. Me acuerdo del Servicio Nacional del Trigo (años después llamado SENPA) a dónde se llevaba una parte de la cosecha y el delegado siempre encontraba algo de humedad o grano pequeño o cosas así que disminuían el precio… Y me acuerdo de cuando empezó a venir una cosechadora que ya facilitaba enormemente el trabajo. Me acuerdo que con las primeras, además del cosechador tenía que ir otra persona en un lateral de la misma para cambiar el saco donde caía el grano y atarlo, dejando que cayese al suelo donde era recogido con el tractor y el remolque. Me acuerdo que luego ya venían con una tolva que, cuando se llenaba, se vaciaba en sacos, dentro del remolque. Me acuerdo que, finalmente, la tolva se vaciaba directamente en el remolque…

Latidos feisbuseros del mes de mayo del 17

.. Hace 209 años, fusilamientos en un lugar de Madrid... Y Goya inaugurando el trabajo de reportero de guerra (no las guerras que eso viene por defecto desde el principio). Desgraciadamente, la historia de la humanidad está repleta de guerras y el trabajo de reportero en conflictos armados parece ser una profesión sin problemas laborales... Y a todo esto le llaman “La Humanidad”. (3 de mayo de 2017)

 .. DOS EJERCICIOS LITERARIOS:

A.-  “Los nacionalistas vascos ya no son eta, son ota; porque han pactado con nosotros”, ha declarado un ilustre aprovechado...

Permítanme este homenaje a quienes tienen en la cabeza eso que leerán repetido:

Estos veteranos ocupantes del tabernáCULO cortesano, disponen de largos tentáCULOS para ir cambiando a su antojo, en cómodos fascíCULOS, muchos artíCULOS y algunos versíCULOS, de sus opúsCULOS constitucionales. Actúan preferentemente a la hora del crepúsCULO, en oscuros cenáCULOS, y con el báCULO en ristre y un cálCULO interesado, inoculan corpúsCULOS minúsCULOS a quien no lleve un tapaCULOS homologado. Con poderosas razones, como que les sale de los testíCULOS, rompen o establecen vínCULOS con quien haga falta, dando siempre un lamentable espectáCULO. Incapaces de cerrar el círCULO, acaban muchas veces, haciendo el ridíCULO o dándose un inesperado ósCULO en un retirado montíCULO, mientras se palpan el forúnCULO que les acaba de salir. (4.5.2017)

 B.- Mi amiga Blanca, habitante diurna de territorio burgalés, me propuso ayer un reto en los comentarios al texto del “Homo CULO” y tras emPOLLArlo un rato, ahí dejo el resultado todo lo apimPOLLAdo que he podido:

Llenó una amPOLLA con su semen gris de “disputado” y se la colocó en el sobaco para emPOLLArlo cuidadosamente. No sabía si de aquel proceso saldría una POLLA de agua, una POLLA de corral o una POliLLA; pero “Soy la rePOLLA”, se dijo para sus adentros, ufano y sobrado, el POLLAstre “disputado”. Al cabo de dos semanas de hacer el soplaPOLLAs se le rompió la amPOLLA y se quedó sin POLLAda... Entonces, consideró seriamente que era un perfecto giliPOLLAs...

(Sustituya usted la amPOLLA por un decreto o una ley injusta, el proceso de emPOLLAmiento por las mentiras que las justifican y la POLLAda por los daños colaterales o las frustraciones que genera y saque consecuencias). (5.5.2017)

 

.. Jornada gastronómico-paisajística en Ponzano. Eso fue la del pasado sábado, rodeados de buena gente, de esa con la que gusta compartir el tiempo (incluso, el mal tiempo, aunque no fue el caso). Visita a la bodega Osca, al viejo pozo que suministraba agua potable al pueblo, a la ermita de San Román, a las calles del pueblo, a las judías blancas en puchero de tierra y a los campos de ordio...

Campos de ordio granado

mecidos por el viento.

Olas verdes y blancas

que traen al pensamiento

una infancia sin mar

atrapada en otro tiempo.

 (9 de mayo de 2017)

 

.. La honestidad, la verdad, la decencia, la responsabilidad, la ética... En este país, todo se ha ido a la mierda. Generaciones de gente proclamando esos principios como base de las relaciones personales y de la convivencia para que, en estos momentos, de manera solemne, algunos políticos, empresarios, jueces o fiscales, bancarios, etc. hayan convertido esa “constitución de la integridad de las personas” en un páramo, en un estercolero; eso sí, avisando, dogmatizando, amenazando, aconsejando e, incluso, denunciando que esos comportamientos no eran los adecuados. Desde hace un tiempo, hemos sabido que esos comportamientos eran inadecuados para la gente normal, pero para ellos y ellas era lo cotidiano, lo natural... Semejantes sinvergüenzas, ladrones e HsDLGPT...

Hay gente que piensa en comprarse una piruleta de repetición, salir al prado para que las vacas sagradas le dieran un lametón y, entonces soltar el gato, comerse los filetes de las vacas y... ¡Aaaah!, ¿qué no has entendido nada de este último párrafo? ¡Piensa, piensa!, porque lo mismo pasaba con los mensajes de la “ferruzorra”... Buenas tardes, a pesar de todo. (9 de mayo de 2017)

  .. ROMERÍA. El pasado sábado, en San Vicente de Labuerda, concentración festiva de vecinos de este pueblo, de Labuerda, de Banastón y de Cadeilhan-Trachère, en la romería dedicada a San Visorio. Como la ermita queda un poco alta y el personal es cada vez más perezoso, los gozos ya no se cantan en la puerta de la ermita (a la que suben unos pocos), si no en la iglesia románica a la que, prácticamente,  se llega en coche. Los actos religiosos dan paso a los festivos y profanos: comida en grupos familiares o de amistad, concentración en la plaza para tomar el café y degustar dulces variados: carquiñoles, brazos de gitano, cocas, bizcochos..., a pie de barra de bar, donde cada cual toma lo que le apetece (pagando, claro) y baile en la plaza, con una animada rifa... El pueblo de San Vicente, aunque ha perdido la mayor parte de su población, la recupera en vacaciones y momentos festivos, sigue bien cuidado y uno puede contemplar elementos arquitectónicos  de mucho interés y otros de arquitectura y de cultura popular originales. (16 de mayo de 2017)

   .. Cuarenta y tres años después... Ahora cuando finalice el curso escolar, hará 43 añazos que terminamos nuestros estudios de Magisterio la promoción 1971-1974 y, una vez más, celebramos una jornada de reencuentro, organizada por algunos de los implicados, en Huesca. El programa preveía algunos actos atractivos que seguimos al pie de la letra (somos todos maestras y maestros en feliz estado de jubilación): Visita a la antigua Escuela Normal, donde estudiamos (hoy Facultad Universitaria) y recorrido por algunas de las viejas y nuevas instalaciones, acompañados por la Decana... Visita al Palacio de Villahermosa y explicaciones del arquitecto que llevó a cabo la restauración. Vermout con tapillas del lugar... La comida, en la bodega-restaurante de la mundialmente conocida tienda de ultramarinos “La Confianza”. Al finalizar la comida, Café-Teatro por un grupo de mujeres del Teatro de Robres que nos hicieron reflexionar y reír... Al salir de la bodega, nos dimos una vuelta por la tienda  mencionada, viendo las pinturas del techo y todo lo que se guarda (y se vende) en aparadores, estanterías y mostrador: un museo vivo, ¡vaya! Y todo lo anterior, entre saludos, chascarrillos, puestas al día, risas y confidencias, recuerdos que florecen cuando te paseas por los lugares que habitaste hace tiempo... Y los del CAP (Colectivo de Almuerzos Pantagruélicos) comenzamos el día con uno de ellos en el legendario bar Brasil, donde habita, manda y pone su nombre al servicio del cliente:  Alegría, natural de Torrolisa (en el Sobrarbe), ¡qué carácter! Y ¡qué almuerzo! (26 de mayo de 2017)

.. HOY HACE 10 AÑOS... El 29 de mayo de 2007 recogimos el Primer Premio Nacional de Bibliotecas Escolares en la Biblioteca Nacional de Madrid. Hoy hace diez años de aquel momento emocionante. El premio correspondía a la convocatoria de 2006 y fue en diciembre de ese año cuando nos lo comunicaron. Representábamos a un colegio, a un colectivo de personas  con implicación generosa en la tarea y a una ilusión continuada para fundar, abrir, dinamizar y compartir el trabajo  generado desde la biblioteca escolar. Mercè recogió el diploma acreditativo, de manos del Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana (en ausencia por indisposición repentina de la Ministra, Mercedes Cabrera) y yo me encargué de leer un pequeño discurso de agradecimiento, en nombre de todos los premiados. De vez en cuando, ahora ya jubilados, apetece sonreír al recrear algunos recuerdos agradables (en realidad, como he dicho otras veces, nos pasamos la vida fabricando recuerdos)... Los desagradables también acuden a “saludarte” en ocasiones, pero uno aprende a driblarlos deportivamente. A continuación, unos cuantos enlaces con detalles de todo lo anterior y media docena de post recogiendo los parabienes de amigas y amigos de todas las geografías, que nos encendieron el ánimo con sus amables y generosas palabras...

http://macoca.org/primer-premio-nacional

http://macoca.org/discurso-en-la-biblioteca-nacional

http://gurrion.blogia.com/2006/120501-primer-premio-en-el-concurso-nacional-de-buenas-practicas-para-la-dinamizacion-e.php

http://gurrion.blogia.com/2006/121601-geografia-de-la-alegria-i-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122501-geografia-de-la-alegria-ii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122601-geografia-de-alegria-iii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122701-geografia-de-la-alegria-iv-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/010701-geografia-de-la-alegria-v-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/011301-geografia-de-la-alegria-vi-.php