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Enciclopedia de la Pandemia y el Confinamiento

Como se acerca el Día Internacional del Libro, me gustaría proponer la edición colectiva de cuatro libros gordos (por lo menos), independientes y complementarios a la vez, sobre la pandemia. Yo lanzo la idea, pero no sé cómo podría llevarse a cabo ni si los libros debieran tener una apariencia analógica o virtual. Lo que sí tengo claro, es que debiera recogerse material escrito e impreso, fotográfico, videográfico, gráfico, sonoro, panfletario, pegatinero... y quedar como memoria de un tiempo convulso que hemos vivido, que estamos viviendo y que aún viviremos...

Llevamos un mes largo confinados y más tiempo aún escuchando noticias sobre ese virus cabrón que nos ha puesto patas arriba. En ese tiempo, ha habido y hay muchas personas que han mostrado un comportamiento ejemplar, casi heroico, en muchos casos y que están en la mente de todos. De todo ello, hemos tenido noticia, se han escrito artículos, se han hecho fotografías, se han filmado pequeños vídeos, se han grabado audios y ha aparecido en diarios, telenoticias... Todo ese ingente material informativo iría a parar al libro de los reconocimientos y agradecimientos, para dejar constancia de la amplitud enorme de la responsabilidad, de la entrega, del riesgo personal por ayudar a los demás, del comportamiento ejemplar de quienes cumplen los requisitos básicos para echar una mano en erradicar o aminorar los efectos de la pandemia.

El segundo libro lo llenaríamos con la imaginación y el sentido del humor de gente anónima o no, que nos arranca sonrisas o carcajadas, sin ocultar una mirada crítica hacia todo lo vivido y a los agentes principales. Ahí cabrían los memes, las viñetas, los textos de tanta gente que ha ido haciendo diarios del confinamiento, con mucho o algo de sentido del humor. Muy necesario para hacer todo más llevadero y que representarían una mirada interpretativa e irónica y, a la vez, un derroche de creatividad de mucha gente que se ha puesto a escribir, cuando no lo hacía habitualmente con tanta intensidad. Parece que este tipo de catástrofes han estimulado la lectura y la escritura...

En el tercer libro, debieran quedar bien registrados los comportamientos deleznables de quienes aprovechan el dolor y la zozobra, que provoca algo tan inesperado y rotundo, para dedicarse a tareas de acoso y derribo al gobierno y que, en lugar de sumar esfuerzos y generar energía positiva, son incapaces de empatizar con quienes sufren los efectos de la pandemia o quienes se entregan en cuerpo y alma a intentar remediarla. Los difusores de mentiras y bulos, noticias tóxicas; los que hacen negocio con la venta de material de protección, los que repudian a vecinos que trabajan en hospitales y no los quieres en su escalera; los que se saltan el confinamiento con chulería; los desmemoriados que no recuerdan lo que hicieron cuando estuvieron gobernando otros desastres o los autores y apoyadores de los recortes bestiales que realizaron en sanidad y educación... ¡Anda que no hay material para este volumen!

Y el cuarto libro estaría dedicado al dolor y la ausencia. Los nombres de quienes han dejado la vida tras el contagio y la enfermedad y el dolor de los familiares que no han podido acompañarlos en los últimos momentos de su vida, que no han podido compartir una última conversación o una última mirada; tomarlos de la mano y transmitirles todo el afecto y el agradecimiento de haber compartido una vida. ¡Qué tristes finales está produciendo esta cruel pandemia! Tristeza de los últimos días de quienes estaban enfermos y presentían próximo el final y de sus familiares, privados del último abrazo.

Libros abiertos para ir añadiendo testimonios e información y que formarían la Enciclopedia de la Pandemia y el Confinamiento. Cualquier lector o lectora de estas líneas, puede añadir volúmenes a la citada enciclopedia con aquellos temas que considere que no están aquí reflejados. Y ahora mismo, cedo todos los derechos, por si alguien quiere llevar adelante este desvarío. ¡Buenas tardes y perdonen las molestias!

Hablando con mis zapatillas

Ya sé que no es algo que ocurra con frecuencia...

Esta mañana he estado hablando con mis últimas zapatillas. Las iba a colocar dentro del armario de mi mesilla de noche, después de haber pasado por la lavadora anteayer... Son unas “Columbia” que compré en una tienda outlet de Escalona, antes de viajar a París el pasado otoño... Tienen un nombre curioso. Me recuerdan, por un lado, las fiestas de Labuerda de mi niñez, cuando venían a tocar los músicos de la orquesta estadillana “Jaz Columbia” y, por otra parte, los viajes del transbordador Columbia que empezaron en 1981 y cuya vida útil terminó llevándose por delante a siete astronautas que lo tripulaban el 1 de febrero de 2003 al desintegrarse pocos segundos después del despegue. También he oído hablar de la Universidad de Columbia, sita en Nueva York, en la que se graduaron gentes como Paul Auster y Barack Obama, además de otros presidentes gringos y demás personalidades. Ya veis que esto daría para un monólogo largo...

Les digo que llevan el nombre de la empresa que las diseñó y las fabrica (aunque es muy probable que hayan sido fabricadas en algún país alejado de aquel en el que se fundó la compañía, debido a la deslocalización empresarial tan de moda). La empresa en cuestión es la Columbia Sportswear Company, radicada en Estados Unidos que fabrica y distribuye ropa deportiva y que se fundó en 1938. 

Sentado en la cama, con las zapatillas a mi lado y mirándolas fijamente, hago un repaso por su currículum, que también es una parte del mío. El caso es que tengo un asomo de pena en esa situación, al verlas paradas desde hace ya muchos días. Les digo que estuvieron en París (a donde llegaron en un TGV); que pisaron el asfalto de la República francesa, que entraron en el Louvre, cruzaron varios puentes del Sena, caminaron por la Plaza del Ayuntamiento y soportaron mi plantón mientras contemplaba cómo había quedado Notre Dame. Subieron a ritmo cansino por las escaleras de caracol del Arco de Triunfo y más tarde, recorrieron la distancia hasta el Arco de la Defense. Descansaron en el barco que navegaba por el Sena, pero antes habían caminado rodeando la Torre Eiffel y habían subido las cuestas de Le Sacre Coeur. Les digo que estuvieron en el Centro Pompidou y en el Museo de Orsay, en contacto con arte de vanguardia y con obras maestras de muchas épocas diferentes... No me alargo más con la experiencia parisina, aunque quedan muchos lugares por citar, para no cansarlas ni cansaros...

Mis zapatillas Columbia siguieron sumando kilómetros, unas veces por asfalto, otras por tierra y piedras; por caminos y montes o por suelo encementado. Les recuerdo los paseos diarios por diferentes enclaves de Labuerda: escollera del Cinca, carretera de San Vicente, caminos de la huerta, montes mirando setas... De tanto pasar por los mismos sitios, seguro que reconocen los caminos “sin mirar”, incluso han tropezado más de una vez en la misma piedra, en la misma raíz levantada de un viejo caixigo o en un tocón demasiado alto... Les recuerdo que, en ocasiones, han viajado cómodamente en coche hasta el lugar donde íbamos a comenzar la caminata, en distintos lugares de Sobrarbe... Viajaron a Zaragoza y pisaron la orilla izquierda del Ebro, entre tierra y hierba; cruzaron puentes e incluso llegaron a algunos centros de la cultura como el CaixaForum o el Paraninfo universitario para asistir, silenciosamente, a la visita de varias exposiciones...

Han paseado por Figols de Tremp y algunos otros enclaves del Pallars Jussá. Me acompañaron hasta la Vall Fosca y caminamos juntos hasta el campamento Flamisell donde estuve yo en 1972 a lo largo de quince días. Fue un momento de intimidad, compartiendo recuerdos... Ese día, visitamos otros lugares del valle que ha excavado el río del mismo nombre... También estuvieron conmigo en la Terreta, una subcomarca del Pallars, y llegaron y llegamos juntos al pueblo de Sapeira, de donde proceden algunos de los ancestros de Mercè... Reconoceríais, les digo, sin problemas, las calles de Fraga, incluido el itinerario seguido para llegar al casco viejo. Me acompañasteis a la inauguración de una exposición fotográfica en el Palacio Montcada. Antes también os llevé conmigo cuando vimos la que habían montado en el espacio FotoEnric sobre “Chamineras de Sobrarbe”, con fotos que fui haciendo a lo largo del tiempo...

Vuestro último servicio, antes del parón, fue acompañarme a la ciudad portuguesa de Oporto y, por tanto, viajar en avión. Vuestro primer viaje en avión, por cierto, je, je., les digo. Caminamos kilómetros y kilómetros cada día y cuando llegaba al hotel, ¡cómo agradecíais que os liberara de mis pies y os dejara tomar aliento un buen rato! En ocasiones, zapatillas y pies estabais tan exhaustas que hacíamos algún trayecto en los viejos y encantadores tranvías porteños. Así y todo, recorrimos ambas orillas del Duero y respirabais descansando cuando hacíamos el recorrido por medio del río en barca. Ya tenéis dos ríos navegados en vuestro CV: el Sena parisino y el Douro portugués. Me acompañasteis a la librería Lello e Irmao, al café Majestic o a la Casa Portuguesa del Pastel de Bacalhau... En los tres casos, fueron momentos de descanso para vosotras -zapatillas que ahora miro- y para mis pies, pues permanecimos sentados recuperando energías o realizando mínimos desplazamientos... Cruzamos uno de los puentes de hierro, el de Luiz I, por las dos pasarelas para peatones, de ida y de vuelta, asomándonos al río y al espectacular atardecer que nos regaló el horizonte...

Y ahora, un momento antes de cerraros dentro del armario de mi mesilla de noche, siento algo de tristeza porque ya llevamos más de una semana sin que ni vosotras ni yo hayamos pisado la calle. Además, las noticias que nos llegan no son muy alentadoras, por lo que va a pasar mucho tiempo hasta que podamos andar las calles y los caminos juntos, descubriendo rincones y geografías. ¡Zapatillas Columbia, no os olvidaré nunca! Y en cuanto abran la veda de caminar, saldremos juntos y recuperaremos viejas sensaciones... Y, diciendo esto, cierro el pestillo de la mesita y sumerjo a mis zapatillas en la más completa oscuridad... Así es la vida de las cosas y las relaciones de cariño que establecemos con algunas de ellas...

Trilogía del Muchacho de Jón Kalman Stefánsson

Trilogía del frío o trilogía del muchacho: “Entre cielo y tierra” (189 páginas) “La tristeza de los ángeles” (316 páginas) y “El corazón del hombre” (382 páginas). Su autor: Jón Kalman Stefánsson. Publicados por Salamandra.

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Esto sucedió durante los años en que seguramente aún estábamos vivos. Mes de marzo, un mundo blanco de nieve...” Así comienza el primer libro.

Respondiendo a la sugerencia que recibí de mi amiga Silvia Luz de Luca, desde la Patagonia argentina, me centré la primera semana del confinamiento en la lectura de esta trilogía islandesa. El hecho de haber viajado con mi familia a ese país nórdico, hace dos veranos, aumentó mi curiosidad.

Todo transcurre, hace poco más de un siglo, en un poblado de pescadores de los fiordos occidentales de Islandia... El protagonista es “el muchacho”, quien queda consternado por la muerte de Bardur, su amigo, al olvidar éste la chaqueta que debería protegerle del viento gélido, pescando en alta mar, por quedarse absorto leyendo El paraíso perdido de Milton; mantiene relaciones complejas con Geirprúdur, una mujer de fuerte carácter, y realiza un viaje peligroso con Jens, el cartero que casi les cuesta la vida...

... Y me sumergí en una aventura de vendavales, nevadas, acantilados, fiordos, mares de hielo; tormentas brutales, bacalao (mucho bacalo), pescadores ahogados, casas de turba, vidas precarias, relaciones sexuales, alcohol, botes de remos o barcos con velas, comportamientos primitivos... Pero también en una narración poética, en la importancia de las palabras e incluso en la fuerza de las cartas manuscritas que pueden cambiar el rumbo de unas vidas... Y leyendo y, sobre todo, una vez concluido el tercer libro, veo al muchacho como una suerte de Jim Hawkins o un joven Ulises que vive una odisea plagada de peligros en su viaje por la vida. Un viaje emocional y físico que comprende aventuras de las que sale ileso, pero pagando un alto precio de amigos que mueren, de observación de la pobreza y la precariedad de la vida, de situaciones límite que lo ponen al borde de la muerte en varias ocasiones y ante un previsible y desfavorable desenlace final... El autor articula una narración usando un lenguaje cuidado, poético en muchas ocasiones, lleno de reflexiones filosóficas sobre la vida y sobre la muerte; sobre el uso y significado de las palabras que decimos o callamos; sobre el valor de la poesía y de los libros (presentes en todos los hogares, por humildes que fueran). Para que todo eso tenga sentido, coloca a los personajes en situaciones difíciles, en las que la generosidad, la compasión, la determinación personal, el criterio propio, la empatía..., pueden resolver momentos durísimos o salvar algunas vidas, aunque el precio que se pague no ahorre amputaciones, desesperación e incluso la muerte... El alcohol causa estragos en la vida de quienes lo ingieren con desmesura y eso genera violencia en las relaciones de pareja o en el comportamiento en general...

Hay mujeres valientes que se enfrentan a las convenciones de ese tiempo (finales del siglo XIX), como Helga y Geirprúdur enfrentada ésta a los poderosos de Lugar que no soportan su independencia; quien decide revelarse contra el maltrato de su marido, como Salvör, y quemar su granja con él -borracho- dentro, después de la última briutal paliza y huyendo con sus hijos pequeños, buscándose la vida. Hay personas como Andrea, a quien la recepción de una carta que le envía el muchacho le hace dejar la vida que llevaba al lado del pescador de corazón seco: Pétur y abandonarlo tratando de emprender otro camino y acabando en la casa de turba de Bjarni que quedó viudo y vive con su madre impedida y cuatro hijos pequeños. Hay viejos lobos de mar, como el capitán Kolbeinn que tenía una biblioteca de más de cuatrocientos libros, pero se quedó ciego y vive con amargura sus últimos tiempos, aunque el muchacho le lee por las noches de vez en cuando...Hay gentes como los caciques de Lugar (que así se llama el pueblo grande de pescadores): Fridrick o su hermano Tryggvi, ayudados por otros (Sigridur, el médico o el reverendo Porvaldur, algo atormentado con el sexo) que no están dispuestos a que nadie se salga de las normas tradicionales, aquellas que relegan a la mujer a tener que casarse, estar en casa y siempre a las órdenes y bajo la autoridad de su marido... Y hay muchos más personajes que se harán familiares con la lectura: Rakel y Oddur a quienes conseguirá unir el muchacho escribiendo una carta firmada por el segundo y dirigida a Rakel... Jens, el cartero, un hombretón que vive con su padre anciano y con una hermana que, en su inocente minusvalía, lo adora y que finalmente acudirá en busca de la nombrada Salvör para empezar otra vida. Ragnheideur, la orgullosa hija del cacique Fridrik, que viajará a Copenhague y con quien el muchacho vivirá un episodio final... Snorri y su modesta tienda que no puede competir con el colmado de Tryggvi o Skúli y su periódico “La Voluntad del Pueblo”, al que miran con recelo los poderosos...Y la chica del pelo rojo, madre soltera de una niña de tres años, con quien sueña el muchacho: Álfheidur...

Unos libros que invitan a una lectura tranquila para saborear su poética, su filosofía; invitan a detenerse y releer frases, párrafos, sentencias que merecen reflexión. Unos libros que, leídos en este mes de marzo tan desafortunado, destilan algo del frío islandés del que van sobradas sus páginas y se le mete a uno dentro. 

El autor (Reikiavich, 1963) fue pescador en su juventud y estudió Literatura, pero no terminó la carrera. Se ocupó de una biblioteca municipal durante unos años para después dedicarse a escribir a tiempo completo.

Y los tres libros, como ya he insinuado con anterioridad, están llenos de citas que invitan a la reflexión, sin duda. He elegido unas cuantas, de las muchas que podrían dar de si para conversar en un fórum sobre los tres libros o sobre cualquiera de ellos.

 

Del primer libro: 

..Los habitantes de este valle solo ven fragmentos de cielo. Sus horizontes son las montañas y los sueños”. (Pág. 80)

.. “La poesía es como el mar, un lugar profundo y oscuro, pero también azul y portentosamente bello, donde habitan muchos peces y criaturas de toda clase, no siempre buenas” (p.169)

.. “A lo mejor, el infierno de un ciego es una biblioteca...” (p.172)

.. “Quizá el objetivo del relato fuera resucitar a Bardur de entre los difuntos, penetrar en el reino de la muerte armado con palabras. Las palabras tienen el poder de los trols y la capacidad de derrocar a los dioses, pueden salvar vidas y destruirlas, Las palabras son las flechas, Las balas de rifle, las aves mitológicas que persiguen a los héroes, las palabras son los peces primitivos que descubren un secreto espantoso en las profundidades, son una red tan extensa que puede atrapar el mundo y abrazar el cielo, pero a veces no son nada, apenas unos harapos cubiertos de hielo, viejas fortalezas que la muerte y la desdicha destruyen sin esfuerzo”. (Pág. 176)

 

Del segundo libro:

.. El hombre se muere si le quitan el pan, pero si no tiene sueños se marchita”. (Pág. 23)

.. ¿Para qué sirve la literatura si no tienen el poder de cambiar el destino? Hay libros que son entretenidos pero que no remueven nada en las personas. Luego existen otros que te hacen dudar, que te dan esperanza, que amplían tu mundo y te enseñan lo que es el vértigo, Ciertos libros son esenciales, otros solo un divertimento”, dice el narrador (Pág. 26)

.. “Sin embargo, las palabras son una de las pocas cosas que tenemos a mano cuando todo parece habernos traicionado. Y tampoco olvides nunca algo que nadie entiende: que las palabras más insignificantes y las más inimaginables pueden, de un modo inesperado, soportar un peso enorme y alentar la vida para salvarla de los precipicios más vertiginosos”. (Pág. 37)

.. “Algunas palabras parecen soportar el poder demoledor del tiempo, es tan extraño, no se erosionan, probablemente queden un poco deslucidas, pero siguen ahí y conservan vidas desaparecidas hace mucho tiempo, conservan los latidos de corazones desaparecidos, el eco de las voces de niños desaparecidos, son los guardianes de antiguos besos. Algunas palabras son conchas en el tiempo, y dentro de ellas quizá esté tu recuerdo...”, le escribe el muchacho a Andrea (pág. 76).

.. “La muerte no trae consigo ningún consuelo, y en el caso de que este fuera posible, sucedería a lo largo de la vida. Sin embargo, nada hay tan mal valorado como la vida. Maldices los lunes, el mal tiempo, a los vecinos, maldice los martes, el trabajo, el invierno, pero todo desaparecerá en una fracción de segundo. Toda esa abundancia quedará reducida a nada y será reemplazada por las miserias de la muerte”. (Pág 121)

.. “Al ser humano le resulta muy saludable maldecir, es casi tan sano como rezar, y a veces más provechoso”. (pág. 283

 

Del tercer libro:

.. “La vida, como dice un libro clásico, se reduce a encontrar a otra persona con la que pasar los días y a prolongar luego esa coincidencia... Ya nacemos solos y morimos solos, resulta agotador vivir solo también” (Pág. 23)

.. “Los sueños son la luz que ilumina al hombre, la claridad que lo rodea como una aureola; en su ausencia sólo hay tinieblas.” (Pág. 69)

.. “Quien nunca ríe se transforma en piedra con el tiempo”. (Pág. 116)

Gisli, uno de los personajes del libro, hermano disidente de los nombrados más arriba como caciques de Lugar, director de la escuela, escritor y poeta, hombre culto aunque muy aficionado a la bebida dice: “Esta nación nunca será nada, dice en voz alta dirigiéndose a sí mismo, a la luz y a su bastón, si no está dispuesta  a priorizar la educación frente a la pesca, ni a creer en el poder del espíritu... Cree más en las manos que en el pensamiento, en el trabajo que en el espíritu y eso no le permite tener la paciencia necesaria para emprender grandes tareas”. (Pág. 139)

.. “Uno puede saber más que nadie, saber de la vida, ser capaz de describirla con palabras poderosas y de discernir causas y consecuencias, y no tener la menor idea de cómo conducir su propia existencia en el día a día”. (Pág. 144)

.. “Cada mañana se levanta un poco antes de las seis y estira el brazo para agarrar un libro, son poemas que lee en lo que tarda en abandonar el mundo de los sueños para entrar en la fragilidad del alba, uniendo así con un poema día y noche, sueño y vigilia, sin duda no hay mejor forma de despertar para el hombre”. (Pág. 157)

.. “Pero es agradable recibir una carta, saber que alguien se interesa tanto por ti como para tomarse el tiempo de sentarse y de escribir unas palabras, pensando en ti mientras redacta su misiva. Recibir una carta es señal de que existes, de que hay en ti más luz que tinieblas”. (Pág. 159)

.. “El muchacho le habló de Bjarni, ese hombre pausado e inquebrantable, de expresión un poco triste, le dijo que leía, que su padre había entrado en una casa en llamas para salvar algunos libros, esa gente tiene sueños, su corazón no es un pájaro muerto, ni tampoco un pedazo de bacalao seco”. (Pág. 254)

Pocas cosas cuentan tanto como recibir una carta. En las cartas habita una forma de proximidad, son capaces de abolir la distancia y son una compañía preciosa y duradera para el ser humano, pues siguen proporcionándole calor mucho tiempo después de haber sido leídas”. (Pág. 312)

.. O como está escrito en alguna parte: “El poder convierte a veces al hombre en un ser demoníaco, por eso los seres humanos pueden ser la peor plaga que existe sobre la tierra”. (Pág. 318)

“¿Dónde comienza la vida y dónde cesa la muerte, sino en un beso?” (última línea de la última página del tercer libro)

 

25 de marzo de 2020. Fiesta de Escanilla

Febrero. Algunos textos en facebook

.. Tal vez el viejo romero

no entienda de estaciones

y a comienzos de febrero

ha decidido echar flores.

O tal vez, su estrategia

es otra bien diferente:

con su vigor y sus flores

está desafiando a la muerte,

la muerte de la hojarasca

que se descuelga en invierno,

desnudando a los árboles

y alfombrando bien los suelos.

En todo caso, el romero

pone ese toque de gracia

de ver flores en febrero

sin temor a las heladas.

 (3 de febrero de 2020)

 

.. 1917. Hace un rato, hemos venido de Boltaña de ver la peli 1917. Cansados todavía de avanzar con los dos protagonistas por trincheras y descampados, de esquivar balazos y explosiones… No te deja respirar y andas con el susto en el cuerpo la mayor parte de la misma. Todo lo que he leído sobre la Primera Guerra Mundial es que fue una brutal carnicería de hombres y animales de carga. Una guerra devastadora en el que millones de jóvenes fueron al matadero. De hecho, el argumento de 1917 es evitar una carnicería anulando un ataque de los aliados que serán emboscados por los alemanes... Dos soldados son escogidos para llevar a pie, por entre trincheras y terreno descubierto, una orden por escrito para anular ese plan de ataque y salvar muchas vidas… Hay algunas situaciones de película un tanto extremas… El héroe sobrevive sorteando momentos altamente complicados…, cosas del cine, claro. ¡Putas guerras! Ojalá sirva para que algunos de los miles de personas que la han visto y la vayan a ver se conviertan en pacíficos ciudadanos y vean y entiendan la brutalidad de las guerras.  (9.02.2020)

 

.. Huellas en la arena…

 

Me acerco a la orilla del Cinca,

a un remanso transparente;

y veo, mirando hacia arriba

que está desapareciendo la nieve…

 

No es un buen augurio

este calor de febrero

que seca los sembrados

y agota los acuíferos;

que deja a los ríos

con caudales pequeños

y a los picos altos

con reducidos neveros…

Camino buscando

algunos areneros

que la última riada

depositó con esmero.

También me interesan

-para mi experimento-

los lechos de barro

que aún estén tiernos.

 

Los observo con cuidado

y en ellos encuentro

huellas sorprendentes

de animales diversos.

Así se hicieron icnitas

en tiempos pretéritos:

se rellenaban las huellas

con materiales ligeros;

y con otros materiales

quedaban cubiertos;

el tiempo y la geología

hicieron el resto.

 

Después de un buen rato,

de la glera me alejo

y al Cinca sonoro

lo escucho de lejos.

Miraré las fotos en casa

y escribiré algún texto,

o tal vez un poema,

contándoos esto…

 (10 de febrero de 2020)

 

.. Relectura de “84, Charing Cross Road”, de Helene Hanff. Anagrama, 2002

Escritora en Nueva York que descubre la librería londinense del título y a la que hace frecuentes pedidos. Entre los trabajadores de la librería y Helene surge una inesperada amistad. El libro es un conjunto de cartas que van y vienen, con afecto y humor y libros pedidos, libros conseguidos… Sin duda, una pequeña historia sobre la lectura, los libros y las librerías y la relación personal establecida entre los libreros londinenses y la cliente neoyorquina. Me entero ahora que el libro terminó en obra de teatro y en película. Ésta estaba protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins…

Cada primavera hago una limpieza general de mis libros y me deshago de los que ya no volveré a leer, de la misma manera que me desprendo de las ropas que no pienso ponerme ya más. A todo el mundo le extraña esta forma de proceder. Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible…, y saltándose montones de párrafos según creo. Pero luego JAMÁS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo, se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. Según entienden ellos la cosa, compras un libro, lo lees, lo colocas en la estantería y jamás vuelves a abrirlo en toda tu vida. ¡PERO NUNCA LO TIRAS! ¡JAMÁS DE LOS JAMASES SI ESTÁ ENCUADERNADO EN TAPA DURA” Pero… ¿por qué no? Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre” (Páginas 75-76) (10 de febrero de 2020)


.. Pasan las grullas… Volvíamos del paseo, hoy sin cámara de fotos y al llegar a la plaza, un ruido familiar nos ha hecho mirar al cielo… He salido zumbando a buscar la cámara, pero iban a una alta velocidad de crucero y ya las he pillado lejos… Imagino que pasarán Treserols sin problemas. Ahí queda el testimonio. A las 13:45 han sobrevolado Labuerda. A ver si mañana hay más suerte, je, je.

Vuelven las grullas...Habrán encontrado los puertos de Sobrarbe poco amigables y a la media hora de verlas pasar hacia arriba, las hemos visto darse la vuelta... Esto de estar de guardia ante los cambios de la naturaleza en mi pueblo es de un estrés... Estaba comiendo, he oído el gru gru y he vuelto a salir zumbando... je, je. (12 de febrero de 2020)


.. Chamineras. Ayer, sábado, por la mañana, estuvimos visitando la exposición de fotografías de chamineras de Sobrarbe que se ha instalado en la tienda de FotoEnric, en el Segoñé de Fraga. Les agradezco a María Jesús y a María que hayan cedido la pared expositiva de su negocio para ofrecer una pequeña muestra de arquitectura tradicional de Sobrarbe: la parte abierta del tejado de las casas “por ande fuyiban o fumo y os cuentos”. Ana me ha hecho este mini póster tan aparente y añado este poema dedicado a las viejas chamineras, publicado en el número 80 de El Gurrión, en agosto del año 2000. Buenos días de domingo. (16 de febrero de 2020)


.. Antonio Machado Ruiz. El 22 de febrero de 1939, en Colliure, Francia, fallecía Don Antonio Machado Ruiz. Hoy hace 81 años.

La muerte de Machado en el exilio, en la indigencia y perseguido por los fascistas solo puede entristecernos como país, incapaz de cuidar a sus hijos más preclaros, a quienes contribuyeron con su herencia de palabras a dejar mensajes universales… Don Antonio, luz y faro de la poesía, que no pudo ni morir en paz en el país que lo vio nacer…

Lo recordamos desde El Gurrión, con una foto de su tumba en el cementerio de Colliure y un ejemplar de la revista sobre la misma, rindiéndole sentido homenaje. (22.02.2020)

25 cumbre del clima

Cumbre del Clima en Madrid (I)

 Cabreado como un mono, desde que he visto la fotografía con las portadas de ocho periódicos nacionales (seguro que había más…), compradas por Endesa para lavar su imagen de empresa más contaminante del país. Justo el día que comienza en Madrid, y hasta el 13 de diciembre, la Cumbre del Clima bajo el lema «Tiempo de actuar», elegido por Naciones Unidas. ¡Cómo pueden bajarse los pantalones de manera tan indecente estos medios de (des)información? Yo, desde luego, estoy “en desa” cuerdo con esa sorprendente actuación de la prensa que va a informar de la citada cumbre.

 Entonces, me he acordado de que, hace ya décadas, algunos maestros y algunas maestras, teníamos esa preocupación por lo que estaba sucediendo en el planeta y tratábamos de incorporar a nuestro trabajo una visión preocupante y respetuosa, relacionada con el comportamiento humano hacia la madre Tierra. Tratábamos de que nuestro alumnado conociese las agresiones que se estaban produciendo y que fuera formándose un criterio y una toma de conciencia hacia ese problema que, ya entonces, se vislumbraba como grave… Han pasado casi treinta años y estamos en este punto que tanta preocupación genera. Elaboramos materiales para trabajar en el aula y, concretamente, quienes formábamos parte del Movimiento de Renovación Pedagógica “Aula Libre” publicamos un número doble de la revista (56/57 – enero de 1993), con 64 páginas, con el tema central dedicado a la “Educación Ambiental”, donde se relataban algunas experiencias de trabajo y se ofrecía un amplio repertorio de materiales alternativos para abordar el tema, para generar debate, para investigar…: poesía, imagen, prensa, música y canciones, humor, documentos, publicaciones periódicas y libro y lecturas…Entonces, como ahora, esos temas entraban dentro de la marginalidad, del voluntarismo pedagógico y se ha desaprovechado mucho tiempo para educar a los futuros seres adultos en una base ecológica, en una actitud respetuosa, en un compromiso activo para preservar la única patria que merece la pena: el planeta Tierra, que más que tantas cumbres, lo que necesita son compromisos firmes por parte de los gobiernos, las empresas, la ciencia y las personas, de un cambio de modelo energético y productivo, entre otras cosas. Ojalá se consigan acuerdos verdaderos y compromisos serios, aunque yo personalmente soy muy pesimista al respecto.

 (2 de diciembre de 2019)


Cumbre del Clima en Madrid (II)

Ayer comentaba el número especial de la revista Aula Libre, que editamos en enero de 1993, para tratar de llamar la atención sobre la necesidad de que la educación ambiental entrase en la escuela.

Centrándome en el colegio, en esa época, unas pocas personas nos organizamos como Grupo de Trabajo “Medio Ambiente” y pensamos que una manera de animar a fijar la atención, desarrollar temáticas propias, recoger experiencias, leer, investigar, divulgar, intercambiar etc. sobre temáticas de naturaleza y medio ambiente era crear un boletín periódico (decidimos que fuera trimestral) que fijara el trabajo realizado en las aulas y en el que participaran quienes se sintieran con ganas de afrontar ese pequeño desafío. El boletín se denominaba “AGUAS LIMPIAS” y llevaba por subtítulo “Boletín de la naturaleza y el medio ambiente”. En él tuvieron cabida la poesía, el dibujo, los libros de esa temática, las noticias relacionadas con el medio ambiente en Fraga, los trabajos en el huerto escolar, las aportaciones y visitas al museo escolar, la descripción de la fauna local, las salidas al medio natural, las excursiones de fin de curso si eran a centros de naturaleza o espacios naturales, las exposiciones colectivas de fotografías, libros, trabajos realizados.; los intercambios, el reciclaje, los refranes, los decálogos sobre la naturaleza, un estudio sobre el río Cinca que pasa por la ciudad, consejos sobre alimentación sana, cómo mejorar el entorno urbano, campañas de limpieza, etc., etc.

El número 1 apareció en marzo de 1994 y el número doble 19-20, en junio de 2000. En total, se generó un precioso libro de 258 páginas que es también, leyendo ahora los distintos boletines, una memoria sorprendente de trabajos realizados que encajarían en esa preocupación de llevar a las aulas la vida y la naturaleza; además de algunos contenidos típicamente escolares. La escuela no puede estar al margen de lo que ocurre fuera de ella y debe implicarse en ayudar a consolidar los avances sociales; a dar visibilidad a las problemáticas ambientales y humanas; a tratar de generar en el alumnado criterios propios, capacidad de análisis, conocimiento de lo que pasa en su entorno próximo y en el más alejado, ahora que hay herramientas para acercarnos a él… No quiero hacerme pesado, que ya estoy jubilado, pero esta cumbre del clima me ha devuelto las ganas de escribir para dejar constancia de que hace años intentamos abrir caminos sobre estas problemáticas y dedicamos esfuerzos a concienciar al alumnado y a sus parientes, pues el citado boletín (de 12 o 14 páginas, fundamentalmente) llegaba a todas las familias del centro, a través de sus hijos e hijas. Pero, como ya dije ayer, se ha perdido un tiempo precioso, porque estas prácticas nunca se generalizaron; como ocurre con la creación y mantenimiento de bibliotecas escolares o de fomento verdadero de la lectura; solo quienes estamos plenamente convencidos, nos dedicamos a ello, al margen de las coyunturas (que casi siempre suelen ser poco favorables), en cuerpo y alma. Que tengan buena tarde.

(3 de diciembre de 2019)

Algunas pinceladas del pasado octubre

.. ¡Nuevo Cuaderno de Macoca!

Desde 2013, con periodicidad anual, voy componiendo unas publicaciones que denominé genéricamente “Cuadernos de Macoca”. Son libritos con un máximo de 48 páginas para que no se me dispare el peso de cada uno y tenga que pagar más de dos euros por mandarlos regalados (que tiene cojones el tema del intermediario correos con los precios que gasta). Es más caro enviar un ejemplar que hacerlo…, lo mismo que la fruta: el agricultor cobra una mierda y el intermediario se forra… Así está montado el negocio.

El caso es que estos días estoy enviando el citado Cuaderno número 7, que lleva por título: “El bardo Corónix y sus crónicas rimadas”. Espero, si lo recibes, que lo disfrutes. Hoy hace un día, a ratos otoñal, por aquí por Labuerda. (2 de octubre de 2019)

 

.. Atardecer en Labuerda

El otoño acorta el día y alarga la noche. Antes de las siete de la tarde, si el viento es de Puerto, aunque no sea muy fuerte, baja la temperatura de manera considerable, sacudiendo las copas de los árboles y descolgando las primeras hojas amarillas. La luz del sol ilumina la Peña dorándola de una manera especial y el Cinca, tras esta larga sequía, culebrea con un caudal que produce tristeza. Los gatos echan una última mirada antes de retirarse a su escondite…; y todo emite señales de autenticidad y rara belleza. En Labuerda, en SobrarBElleza. (3 de octubre de 2019)

.. La España “espaldada”

Además de la España vacía o vaciada –y como consecuencia de ello- hablaríamos de la España espaldada. Primero se fueron las personas, luego llegó el silencio y, con el transcurrir del tiempo, cayeron inviernos y veranos, lluvias y nieblas, granizo y nieve, noches y días, vientos y humedades… Y las casas se fueron derrumbando y las calles se llenaron de escombros; crecieron las “barzas”, los “laitoneros”, “galabarderas” y “artos”… Hay una España vaciada que recupera algo de vida en verano o en  algunos momentos del año, pero hay una España espaldada que no tiene  ningún remedio, que está en el suelo y que nadie la va a levantar… , aunque desde las ruinas podamos contemplar los más hermoso paisajes o las montañas más admiradas… Las imágenes son de Muro de Bellos, en Sobrarbe, uno de los núcleos de la, muy triste, España espaldada; imágenes de esta misma tarde…(5 de octubre de 2019)

.. Almendrados…

Estamos almendrados, je, je. La naturaleza nos ha regalado una cosecha interesante de almendras. Y aquí estamos, un día sí y otro también, golpeando las almendreras, recogiendo el fruto con mantas y terminando la jornada con la faena de escoscar… A mí, desde luego, me trae recuerdos de infancia, cuando antes y después de cenar, nos reuníamos la familia entera a escoscar almendras, mientras había materia prima para hacerlo. Esas reuniones de trabajo colectivo, en las que participábamos los críos se repetían para escoscar nueces o desgranar judías secas, desgranar el panizo o triar las olivas… Buen momento para que los mayores hablaran de sus cosas y los zagales y zagalas escucháramos con atención chascarrillos e historias, cuentos y mazadas…Hoy, mientras nosotros trabajábamos, en lo alto ocurrían cosas vistosas: un amanecer de película, estelas de aviones confluyendo en el punto de fuga o buitres sobrevolándonos a la hora de comer… Hemos sudado vareando y recogiendo, pero hemos disfrutado del día… (9 de octubre de 2019)

 

.. Muy bonitos los cielos.

Muy bonitas las nubes.

Más bonitos los sábados

que los jodidos lunes.

Pero dicho lo antes dicho

y yendo a lo que interesa;

a ver si llega la lluvia

“pa” celebrar buena fiesta…

(12 de octubre de 2019)

***** 

.. El Gurrión sabe muy bien,

abrazado a una olivera,

que esas alas de papel

proceden de la madera…

(13 de octubre de 2019)

 

 .. Llimiana

 Esta mañana, nos hemos dado un respiro almendrado y nos hemos acercado hasta la población de Llimiana. Pequeña población, dentro de la comarca del Pallars Jussà, situada a casi 800 metros de altitud y que es como un balcón abierto hacia la Conca de Tremp. Desde allí se aprecia muy bien la cola del pequeño embalse de Terradets. Celebraban la Feria del “mostillo” (de vino, no de miel) y con esa excusa había muchos tenderetes y mucha gente. Llamaba la atención un espacio dedicado a los herreros, con varias fraguas y trabajo en directo haciendo diversos objetos de hierro forjado,que acaban luego en diferentes zonas del pueblo embelleciéndolo. Es un pueblo de trazado y aspecto medieval, en el que destaca la iglesia románica (finales del siglo XI) de Santa María de Llimiana, con un triple ábside, con arcos lombardos (los ábsides más grandes de una iglesia románica de Cataluña, dice el folleto que hemos cogido) y que se la conoce popularmente como Catedral de la Conca. La verdad es que hemos pasado un buen rato recorriendo calles viejas, haciendo fotos a escudos y trucadors y curioseando y comprando en los tenderetes. En el ayuntamiento se anunciaba una exposición de fotos sobre Kenia. Hemos entrado a verla y solo había una docena, muy buenas, eso sí. El autor andaba explicando a dos o tres personas anécdotas y curiosidades de su viaje (nueve días) y de las 35.000 fotos que hizo. Como ha comentado Mercè: “podría haber puesto unas cuantas más para que la expo no resultase tan raquítica…” Hemos comprado mostillo, xolís, queso y pan en el horno del pueblo y nos hemos vuelto a Figols a comer… Mañana, viajaremos a Labuerda, con los deberes hechos. (13 de octubre de 2019)

 

.. Nueva ceremonia de emboinamiento, contada por el bardo Corónix:

 Esta tarde en Albalate

han emboinado a Murillo:

el último de Aula Libre

que va del aula al retiro.

 

En ceremonia sencilla,

le han “calzado” una boina,

le han dedicado palabras

que merece y que le honran;

y José Luis Murillo es ahora

el sexto “aulero” emboinado.

En el valle de Benasque

estableció su “reinado”.

Allí impartió humanidad,

y fertilizó el magisterio

dejando una estela de luz

y muchos mensajes nuevos.

 

Con aires de buena gente

y esos cabellos tan blancos,

parece un ser protector

que ha llegado del espacio…

Será recordado siempre

por todo el alumnado

que vivió con él la escuela

y los quehaceres diarios.

En el seno de Aula Libre

guardarán bien su legado

y que tenga larga vida

todos le han deseado.

 

Álex, Pili y Sebastián,

Miguel, Pepe y Mariano;

Tomás, Teresa y Geles

y, por supuesto, Fernando

han hecho de acompañantes

del noble homenajeado.

Se han echado unas risas,

como en los tiempos pasados,

cada vez que se juntaban

por asuntos de trabajo…

 

Y cuando la tarde se iba

fundiendo en tonos grisáceos

con abrazos cariñosos

y besos en ambos lados,

cada cual, por donde vino,

dejó con pena el poblado.

No sin antes, proclamar

con silencio emocionado

que esta tarde en Albalate

Murillo ha sido emboinado.


 Y os lo cuenta con orgullo,

aquí, Corónix el bardo.

 (26 de octubre de 2019)

“Indomable. Cuadernos de fútbol africano”, de Alberto Edjogo-Owono.

Indomable. Cuadernos de fútbol africano”, de Alberto Edjogo-Owono. Editorial Panenka, 2019 – 262 páginas. 

Y prólogo de Frédéric Kanouté: “… Desde la época colonial, muchos recursos naturales han salido de estas tierras hacia Europa. Animo a todos los hijos de la colonización a que devuelvan algo a África. (…) Allí no compites solo para ganar, compites para hacer feliz a la gente”. 

Quiero decir, para empezar, que he disfrutado leyendo este libro. Una mezcla equilibrada de anécdotas y sucesos futbolísticos con una visión sociopolítica de algunos países del contienen africano, especialmente desde sus respectivas independencias; del abuso colonial por parte de algunas naciones europeas que desangraron  los recursos y a los habitantes de la mayor parte del continente. Alberto organiza el libro en 14 capítulos, en los que relata acontecimientos futbolísticos, relacionados con las Copas de África o con los campeonatos del mundo: fases clasificatorias o fases finales. En África se viven las victorias con una alegría desbordada y las derrotas como una tragedia también desbordada; no hay término medio ni pausa para la reflexión y el sosiego. Además de esos catorce capítulos, Edjogo añade cuatro capítulos más –no numerados- relacionados con experiencias personales en sus apariciones futbolísticas con la selección de Guinea Ecuatorial y un preciso epílogo sobre “Las raíces africanas del éxito”.

Los 14 capítulos llevan estos títulos y subtítulos:

1.SUDÁFRICA (I). Mandela, el agitador de árboles. 2. EGIPTO. Ecos de la primavera árabe. 3. ZAMBIA. El fútbol africano tiene memoria. 4. MALI. Seydu Keita por la paz. 5. NIGERIA. Las “Super Águilas” vuelan alto. 6. TOGO. Sangre y petróleo. 7. CAMERÚN. El instinto del león. 8. ARGELIA. ¿Fútbol o religión? 9. SUDÁN DEL SUR. El hijo menor de la familia. 10. COSTA DE MARFIL. Más goles y menos armas. 11. R.D. DEL CONGO. El balón como propaganda del régimen. 12. GUINEA ECUATORIAL. Fútbol, ébola y helicópteros. 13. SUDÁFRICA (II). Senzo Meyiwa, el héroe caído. 14. SENEGAL. Un círculo que no se cierra.

Cada capítulo, después del título, contiene un aforismo, un pensamiento, digno de recogerse en esta reseña, porque es todo un principio filosófico o una reflexión de vida…:

“El árbol que se dobla, no se parte por muy fuerte que sople el viento”. “Cuando dos elefantes luchan, la hierba es la que sufre”. “Las huellas de las personas que caminan juntas jamás se borran”. “La constancia es un árbol de amargas raíces, pero de dulces frutos”. “Aquellos que llegan antes al río, encuentran el agua más limpia”. “Si no puedes resolver tus asuntos en paz, no podrás evitar la guerra”. “El león no pierde el sueño por la opinión de un rebaño de ovejas”. “El cazador de elefantes no se distrae disparando a los pájaros”. “Si puedes caminar, puedes  bailar. Si puedes hablar, puedes cantar”. “Si viajas solo irás rápido. Si vas bien acompañado llegarás lejos”. “Si alimentas al lobo durante el invierno, te devorará cuando llegue la primavera”. “Si crees que eres demasiado pequeño para hacer grandes cosas, prueba a dormir con un mosquito en una habitación cerrada”. “El depredador y la presa beben agua en el mismo río”. “Mientras los leones no tengan sus propios historiadores, las leyendas glorificarán una y otra vez al cazador”.

Y, añadimos los que Alberto coloca al inicio de sus cuatro experiencias personales: “Si no albergas enemigo en tu interior, ningún enemigo externo puede dañarte”. “Damos la vuelta al mundo buscando la felicidad, pero con el tiempo nos damos cuenta de que la felicidad reside donde está nuestra gente”. “Cuando baja la marea se ve claramente quién se estaba bañando desnudo”. “La unión del rebaño obliga al león a acostarse con el estómago vacío”.

La revista Panenka es de periodicidad mensual y sus contenidos, aunque relacionados con el fútbol, están lejos de los tópicos habituales de la prensa. Buscan otras informaciones, datos y reportajes, la mayor parte de las veces, sorprendentes y atractivos. Metidos ahora en esta labor editorial, de publicación de libros, a mi parecer, con éste han acertado de pleno. En él, descubrimos algunas de las pulsiones de un continente expoliado doblemente por parte de las “naciones civilizadas” de Europa: robo descarado de sus enormes recursos naturales y de su población durante siglos de abominable esclavitud… Ningún país de África ha conseguido grandes resultado en las copas del mundo de fútbol, pero algunas victorias europeas han sido posibles gracias a la intervención decisiva de jugadores de origen africano… Y lo mismo podríamos decir de las competiciones europeas a nivel de clubes. El potencial deportivo es ilimitado, pero la larga dependencia colonial hace que todos los países sean relativamente jóvenes (las independencias empiezan a generalizarse a partir de 1960) y que deban asentarse, pacificarse, democratizarse, liberarse de la codicia de multinacionales y gobiernos extranjeros y mejorar la organización interior para poder disponer de recursos con los que hacer frente a todas las necesidades. Este libro, muy recomendable, ofrece un análisis certero de una buena parte del continente africano y pone de manifiesto las dotes de analista y escritor de Alberto Edjogo.

Prosas de verano. 1

El silencio de La Solana

Dentro de la comarca de Sobrarbe, La Solana es el territorio más destruido, más olvidado. Cuando caminas por las viejas calles, hoy pobladas de zarzas, hiedras y escombros, siempre piensas en que hubo un tiempo que en cada casa había personas y animales que vivían y laboraban, dando sentido a la existencia de un pueblo, levantado con enormes esfuerzos realizados por sucesivas generaciones. Esa sensación de que hubo vida y hubo un momento en el que se borró cualquier vestigio de la misma, me llena de desasosiego. Sobre todo, pensando en cómo se produjo ese cambio: personas ajenas al valle dictaminaron que había que despoblar todos los núcleos de población, levantados desde tiempo inmemorial, en aras del progreso. Aquellos probos funcionarios, al servicio de intereses particulares hicieron bien su trabajo y mandaron a decenas o centenares de personas a las ciudades, cumpliendo con rigor el mandato de desalojo de todas las entidades de población que formaban el valle: Burgasé, Cájol, Cámpol, Castellar(El), Gere, Ginuábel, Giral, Muro de Solana, Puyuelo, San Felices, San Martín de Puytarans, Sasé, Semolué y Villamana… Hoy son –ya desde hace años- 14 pueblos espaldados y sepultados por la hiedra y las zarzas. Esta mañana en Cámpol, comprobando cómo el paso del tiempo acentúa la destrucción, cómo algunos tejados resisten después de tantos inviernos y cómo algunas puertas miran con ojos asombrados…

Recomendable leer y mirar el libro de Carlos Baselga: ”La Solana. Vida cotidiana en un valle altoaragonés” (1999) – (20 de julio de 2019)

 

Labores de mantenimiento y limpieza

Hoy hemos madrugado para realizar tareas de limpieza. No las habituales de pasar la escoba y la fregona a los suelos; o la bayeta para el polvo… Se trata de limpiar las deposiciones de los aviones. Tampoco te confundas; no es que algunos aviones de vuelo regular hayan soltado la mierda del pasaje y nos haya caído encima… Sabrás que hay unos pájaros, denominados aviones comunes (Delichon urbica) que acuden a  nuestros pueblos en primavera y suelen marchar allá en septiembre a lugares cálidos. Anidan bajo los aleros de los tejados y, en ocasiones, lo hacen con una alegría desbordada. No se limitan a ocupar cada pareja el espacio entre dos canetes, sino que ya han llegado a los adosados… Por ejemplo, este año, tenemos 16 nidos en nuestra fachada y no sé si podéis imaginar cómo tenemos la acera y el balcón. A un promedio de cuatro pollos por nido, más la pareja procreadora, hacen un total de casi cien culillos cagando con desconsuelo. Y uno podría pensar que las cagadas estarían gobernadas por la ley de la gravedad, por lo que todas irían al suelo en caída vertical. Pues nada de eso, cual bombarderos aleccionados, cuando van a entrar al nido a alimentar a las crías, abren el esfínter, sueltan la bomba y ésta se estrella contra la pared, las contraventanas, los cristales o te condecoran directamente con cagada en el pecho si estás a tiro asomado al balcón… Hay días que me apetece coger un palo largo y tirar todos los nidos, después de la primera cría, pero me resisto tontamente y a los tres o cuatro días de haber limpiado, nos damos un nuevo madrugón y volvemos a sacar la mierda regalada de los lugares mencionados. Todo sea por los insectos que dicen que comen…

Hace muchos años ya, cuando mi padre tenía vacas de leche (y otros animales domésticos), había que limpiar la cuadra dos veces al día y uno daba el trabajo por bien empleado, porque las vacas daban leche y terneros y de ahí salía la pasta para vivir. Nunca imaginé que, después de vender vacas, cerdos, conejos, gallinas… llegaría un día en que tendría que seguir metido en mierda, con la que nos regalan las palomas o los aviones comunes y realizar tareas de mantenimiento y limpieza. (24 de julio de 2019)

 

Con Paco Roca

Hoy, a toda página, publica El País la noticia del proyecto de Alejandro Amenábar, de convertir el cómic dibujado por Paco Roca, con guión de Guillermo Corral, “El tesoro del cisne negro”, en una mini serie de seis capítulos, con personajes reales. Se trata del asunto aquel del barco cazatesoros estadounidense “Odyssey”, del tesoro que encontró y de la devolución que tuvo que hacer del mismo al Gobierno español…

Paco Roca se fotografió, ahora hace un año, en Cuenca, con la revista El Gurrión y nos alegramos mucho por el reconocimiento a un trabajo extraordinario, de este dibujante de cómics. (26 de julio de 2019)

 

Árboles muertos…

Por encima de los 2000 metros de altitud, las condiciones de vida no son precisamente amables. Uno de los “atractivos” que puedes encontrar es la contemplación de los árboles muertos. Aunque suene a paradoja “atractivos-muertos”, lo cierto es que los árboles, como seres vivos que son tiene una vida limitada. Muchos de ellos, mueren de pie, como una metáfora de la dignidad y sufren un proceso que los convierte en esculturas originales y atractivas, cuando el tiempo y los elementos van arrancando la corteza, torneando la madera, resquebrajándola, suavizando su textura, etc. Ese proceso que puede durar muchos años, hasta que el árbol es definitivamente abatido por los mismos elementos que lo han trabajado, una vez muerto, le proporciona una rara belleza. Enhiestos o derribados, esos árboles –en mi caso- siempre han sido objeto de observación y de admiración; en ocasiones, la fantasía me lleva a ver dientes, cuernos, tentáculos, ojos ciclópeos, brazos abiertos…, como si se hubiera producido una transmutación de los elementos vegetales originales: tronco, ramas, nudos…, en esos apéndices o elementos propios de los animales que me parece ver… Aquí unas imágenes (de la Reserva Natural de Néouvielle, tomadas ayer mismo) para justificar lo que vengo diciendo y una invitación a que, ante un árbol que muere de pie, te pares a observarlo: es una escultura irrepetible cuyo autor es la naturaleza. (11 de agosto de 2019)

 

Liquenilandia

 Me gusta mucho encontrarme y observar el despliegue de los líquenes sobre rocas grandes. Hay una variedad de formas y colores muy sugerente. Algunos parecen mapas de países imaginarios, sobre los que podrías colocar accidentes geográficos, ciudades, ríos, cabos y golfos, bahías…, porque recuerdan a los mapas mudos que utilizábamos en el bachillerato de los años sesenta y setenta.

 Algo de información sobre estos curiosos seres vivos:

Los líquenes son organismos constituidos por un alga y un hongo que viven en asociación simbiótica; el hongo proporciona una estructura que puede proteger al alga de la deshidratación y de las condiciones desfavorables, mientras que el alga sintetiza y excreta un hidrato de carbono específico que el hongo toma y utiliza como alimento. (12 de agosto de 2019)

 

Un mundo de piedra

Caminando por los barrancos por donde solemos hacerlo, nos topamos cada día con los resultados de un ingente trabajo, realizado por nuestros antepasados. Me refiero a las paredes de piedra seca que se construyeron para aterrazar laderas y convertirlas en estrechas fajas, estables, de terreno cultivado. Es admirable el trabajo que tuvieron que realizar para poder construir esos sólidos muros de piedra que igual tienen doscientos años o más y que siguen en pie, desafiando a los elementos, incluido el elemento más destructivo posible: el elemento humano. Cuando te paras a observarlas detenidamente, a fotografiarlas…, es como si hicieras un silencioso homenaje a toda aquella gente que domesticó a la naturaleza con respeto y nos dejó estos testimonios de su esfuerzo y de su capacidad de modificar el medio, sin destruirlo.

A las paredes, se podrían añadir las casetas de monte, construidas principalmente con piedra, y madera en el interior. Integradas perfectamente en el paisaje, están sufriendo, desde hace años, un proceso de autodestrucción. Ésta empieza con el hundimiento del tejado, una vez los maderos que sustentan las losas de piedra y el “tillo” ceden al peso, humedecidos o querados, y se derrumban. Luego las paredes desnudas aguantarán algunos años más, pero la caseta habrá perdido el remate (el tejado) que la convierte en útil y que la hace bella, contemplada desde el exterior. Da mucha pena ir encontrando estas construcciones y comprobar que son muy pocas las que siguen en pie, con todos sus elementos.

Unas y otras: paredes y casetas, son parte del patrimonio de arquitectura popular que resolvió necesidades hace más de cien años, pero que hoy son miradas con indiferencia y asistimos a su derrumbe, como símbolos de un tiempo y una forma de vida, hace tiempo, derrumbada. (12 de agosto de 2019)