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Reflexiones “feisbuseras” del mes de enero

.. Ironía para empezar. Ya ha finalizado la tregua navideña de la felicidad, la paz y la alegría sin límites. Ahora cada cual puede seguir haciendo las cabronadas que hacía antes de iniciarse ese tiempo de reuniones familiares, de deseos superficiales y repetidos y de falsas promesas. ¡Adelante! Tienes todo un año por delante (hasta el 23 de diciembre del presente) para seguir siendo malo o mala; no lo desaproveches, que el tiempo pasa con rapidez… (2 de enero de 2019)

 

.. En los barrancos de Labuerda,

en las duras noches de invierno,

orfebres invisibles

-con increíble esfuerzo-

tallan el frío con mimo

y regalan estos ejemplos,

para que los madrugadores

que estos pagos recorremos

pongamos caras de asombro

y, con salud, los disfrutemos.

 ¡Vaya detalles que tienen

los que trabajan el hielo!

(4 de enero de 2019)

.. Mañana de reyes… Amanece con el día, el niño que llevo dentro y quita el envoltorio a un paquetito… ¡Una caja roja: “Escritos de vida”!, con todas las publicaciones (en edición facsímil) que realizó con las niñas y niños de Bañuelos de Bureba, el maestro Antonio Benaiges, entre 1935 y 1936, con la imprenta escolar. Concretamente:  6 ejemplares de GESTOS; 3 ejemplares de RECREO; 4 publicaciones especiales (Folklore burgalés, El mar, El retratista y Sueños) y la foto que se hizo con su alumnado. No pudo continuar su enorme trabajo porque los fascistas lo asesinaron con saña, como a tantos maestros y maestras… ¡Un regalazo, sin duda! (6 de enero de 2019)

.. Anteayer por la tarde, quedé sorprendido al encontrarme con muestras evidentes de la resistencia del otoño a marchar… Algunos árboles, en este caso chopos de ribera, resistían los embates del duro mes de enero, manteniendo sus últimas hojas, después de que las heladas nocturnas les hubieran hecho caer buena parte de su vestimenta foliar. Me pareció una metáfora de la lucha que diariamente deben librar miles de personas contra los embates afilados de tantas dificultades como encuentran para poder vivir con dignidad. Hablo, principalmente, de personas inmigrantes y de familias desfavorecidas, ahogadas con el paro, las pensiones ridículas, las enfermedades crónicas, etc. La naturaleza nos da lecciones. (9 de enero de 2019)

.. Algunas personas -las imprescindibles- mantienen un compromiso admirable con aquellas causas sociales que es necesario apoyar o contra las que hay que situarse. Joan Baez es una mujer ejemplo, una mujer compromiso, una mujer admirable. (10 de enero de 2019)

.. Cárcel Modelo de Barcelona. Caminar por los pasillos, por los patios, entrar en las celdas; sentir el frío ambiente de enero sobre el escalofrío que genera el pensamiento de las condiciones en las que vivieron los reclusos... Y el contraste con la banalidad que muestran algunos visitantes haciéndose fotos como si estuvieran en un parque de atracciones... Era una cárcel y hubo mucho sufrimiento. (12 de enero de 2019)

.. Si estáis pensando en hacer obras en la vivienda, aquí tenéis unas cuantas ideas y recomendaciones... "Espacio - Diseño" te aconseja esta vez, por boca de Daniel Coronas. En La Voz del Bajo Cinca del mes de enero... También en el ejemplar de enero de La Voz del Bajo Cinca aparece esta carta de la AMYPA del CEIP Miguel Servet, en la que se denuncia una inexplicable dejadez por parte de diversas administraciones que deberían volcarse para asegurar y fortalecer los esfuerzos del profesorado y de madres y padres en crear una comunidad escolar que defienda y practique la integración multicultural y la enseñanza de calidad. Peticiones razonables para un centro escolar y una comunidad educativa siempre activa e integradora. A ver quién escucha… (15 de enero de 2019)

.. Álbum Hofmann. Esta semana confeccioné un álbum Hofmann, con 300 fotos de la colección de la Galería de lectoras y lectores, que aparecen en la web de la revista y que se van publicando –desde el número 98- en las últimas páginas de cada revista. A los dos días de enviarlo, ya lo tenía en las manos y ha quedado chachi, chachi. Tiene 82 páginas y es el primer volumen, pues hay fotos que no he puesto por no encontrarlas… Más adelante, habrá que publicar un segundo volumen, si siguen llegando fotos y encuentro las que se han quedado en el tintero esta vez… Aquí, unas páginas para que veáis… Yo creo que es otro documento interesante de la trayectoria de la revista (38 años y + de 5000 páginas). (18 de enero de 2019)

.. Estos tipos que se pasan la vida "fabricando" dineros que, si estuvieran más repartidos, mejorarían la vida de mucha gente, ¿es posible que no piensen ni por un segundo que en la aduana final se quedarán en pelotas? (20 de enero de 2019)

.. Terrible, día tras día... Los muertos anónimos ya no nos producen ninguna impresión. Vale más un muerto conocido que mil muertos anónimos... Es la tragedia de la desevolución inhumana (22 de enero de 2019).

.. My Social Book. https://es.mysocialbook.com/.Os presento esta opción “feisbusera”, por si no la conocéis. Estaba mejor de lo que está, según mi opinión, porque hace un par de años, pedías “el libro de un año cualquiera”, desde que te metiste en la red y aparecían los textos que habías escrito en tu muro, las fotos publicadas y los comentarios que habían hecho las amistades. Ahora salen tus textos y las fotos, pero no aparecen los comentarios, lo que –a mi juicio- empobrece un poco el documento. Aquí os paso unas fotos de algunas páginas de mis cuatro libros…No tengo comisión, tranquilos. Saludos de día soleado. (25 de enero de 2019)

 .. De estatuas. Buenos días. Aunque pudiera parecerlo, no es lo mismo ser estatua que hacerse la estatua, je, je. Aquí tenemos dos ejemplos de ayer tarde, en Fraga.  A la garceta blanca le conviene “hacerse la estatua” para no proyectar sobre el agua un reflejo en movimiento y poder capturar algún pez despistado. Robert Vandereycken, en cambio, con su trabajo e imaginación, dejó esta alegoría de “La amistad” convertida en estatua, para disfrute de quienes pasan por delante de ella con curiosidad y sentido artístico. Otro día, podemos hablar de las personas que, interesadamente y en distintos momentos “hacen la estatua”, je, je. Buen finde. (26 de enero de 2019)

Juan Eduardo Zúñiga llega a los 100

 En el suplemento semanal Babelia de el diario El País de hoy, 29 de diciembre, hay amplia información sobre un escritor especial que fue Premio Nacional de Traducción en 1987, Premio Nacional de la Crítica en 2004, por Capital de la gloria y  Premio Nacional de las Letras al conjunto de su obra, en 2016. Resulta que el citado Juan Eduardo cumplirá 100 años el próximo 24 de enero de 2019.

 Juan Cruz escribe el artículo más amplio, refiriéndose a Zúñiga como “El escritor español que más tiempo e imaginación ha dedicado a la mayor cicatriz española del siglo XX, la Guerra Civil vista con Madrid como protagonista”. De su pluma salieron los tres libros que componen precisamente La trilogía de la guerra civil: ‘Largo noviembre de Madrid’ (1980), ‘La tierra será un paraíso’ (1989) y ‘Capital de la gloria’ (2003). Quien quiera, puede leer el artículo completo en el siguiente enlace:

 https://elpais.com/cultura/2018/12/28/babelia/1546002970_525898.html

 A finales de 2010, recibí un correo de Felicidad Orquín, su compañera de vida, a quien le hacía llegar, tanto algunos ejemplares de La revista El Gurrión, como los que publicábamos de Bibliotelandia. Ella sabía que en el cole teníamos un grupo de lectura de adultos y me ofrecía libros de su compañero para el grupo. Acepté el regalo y pudimos conocer de primera mano la escritura de Zúñiga. En el enlace siguiente, pueden leerse las reseñas de dos de sus libros y la noticia del correo de Felicidad con su ofrecimiento.

Bibliotelandia número 63. Febrero de 2011. Páginas 8 y 9:

http://macoca.org/IMG/pdf/BIBLIOTELANDIA_63.pdf

Desde estas páginas, con unos días de adelanto, saludamos a Juan Eduardo y le felicitamos por ese hito de convertirse en centenario.

Cinco post de septiembre en facebook

Nuevo curso escolar

Desde el valle de Chistau, uno de los enclaves sobrarbeses más originales y emblemáticos, esta maestra y este maestro (o sea, Mercè y yo, porque aquí no hay foto) –ya jubilados- desean que este nuevo curso escolar que hoy comienza sea un tiempo donde la pedagogía supere con creces a la innecesaria burocracia. Que el tiempo compartido con niños y niñas sea de intercambio afectivo y efectivo; que el horizonte del aprendizaje no termine en las paredes del aula; que la curiosidad esté bien despierta y alimentada, y  que la lectura, la escritura y el tratamiento de la información sean objetivos básicos en el quehacer cotidiano. Y más cosas, que vosotras y vosotros ya sabéis… Buen viaje. Buena travesía. Feliz singladura. ¡Fuerza y honor! (3 de septiembre de 2018)

La escritura llega al número cien

Ahora que comienza un nuevo curso y bla, bla, bla… No quiero ser pesado con estas cosas. Desde hace muchos años me aficioné a leer y a escribir y procuré sembrar ambas aficiones en los chicos y chicas con los que compartí tiempos y cursos escolares. Viene esto a que, en “La Cadiera de Macoca” empecé una relación de artículos que había escrito y publicado en revistas y periódicos diversos, desde los tiempos de maría castaña (y no están todos, claro). No he reseñado ninguno o casi ninguno de los publicados en El Gurrión, en Aula Libre, en Bibliotelandia, en Aguas Limpias por hacer en esas publicaciones de director-coordinador-redactor y, por tanto, con una participación muy alta a la hora de escribir artículos, reseñas, noticias, etc.

El caso es que, al poner al día el documento referido, he llegado en ese listado al artículo número 100 y como, por otra parte, coincide con el inicio de un nuevo curso, he pensado en comentarlo y colocar el enlace con el listado, por si alguien encuentra alguno de ellos interesante y útil para su trabajo. En algunos casos, hay un enlace con la versión digital; en la mayoría no, pero si alguien necesita alguno, que me lo pida (que será que no, pero…, ja, ja.) (6 de septiembre de 2018)

http://macoca.org/algunos-articulos-de-revistas

Exposición en recuerdo del maestro Antoni Benaiges, asesinado en el 36

En el Museo Marítimo de Barcelona, desde el pasado 7 de julio hasta el 3 de marzo de 2019, puede visitarse la exposición: “Antoni Benaiges, el mestre que va prometre el mar” (el maestro que prometió el mar). Si estás en Barcelona o pasas por la ciudad, de aquí a entonces, procura acudir a visitarla. Es un homenaje a Benaiges, a su trabajo en Bañuelos de Bureba (Burgos), durante dos cursos, a la pedagogía Freinet y, de paso, a todos los maestros y maestras asesinados cruelmente por los sublevados del 36. Estuvimos en Bañuelos en mayo de 2017, haciéndole un homenaje silencioso a Antoni Benaiges, delante de la puerta de su escuela y este pasado sábado visitamos la exposición que lo recuerda y lo pone en valor. Con el paso del tiempo, consuela comprobar que el nombre del maestro es pronunciado y recordada su obra, mientras nada se sabe de sus indecentes asesinos que también estarán muertos…

Nos gustó mucho la idea de reproducir en “muy grande” la fachada de la escuela de Bañuelos y convertirla, en parte, en una cortina por la que se accede a la exposición. Dentro, la reproducción de un aula de su tiempo, todas las publicaciones que realizaron con la imprenta escolar para que los visitantes podamos leerlas, textos que enmarcan y contextualizan, una imprenta, ejemplares de publicaciones intercambiadas con otras escuelas y fuera del aula, detalles de la exhumación de la fosa común de la Pedraja… (16 de septiembre de 2018)

Encuentro gozoso

Hace unos cuantos años, iniciamos una relación virtual a través del Facebook y del correo electrónico. Ella vive en la Patagonia argentina y es una maestra jubilada; una persona con la que uno tiene muchas coincidencias. Hace ya mucho tiempo, la invité a escribir en el blog que coordiné durante varios años, del Grupo de lectura “NOSOTRASLEEMOS”, pues en su trabajó practicó y animó la lectura. Más tarde, la invité a escribir en El Gurrión y ya se han publicado varios artículos suyos. Ayer tarde, domingo, nos conocimos en carne mortal en Barcelona y pudimos fundirnos en un abrazo. Fue un momento especial y charlamos animadamente durante cerca de dos horas. Osvaldo, su compañero y Mercè, mi compañera, participaron en el encuentro. Ella es Sylvia Luz de Luca y, en estos momentos deben estar volando hacia su tierra. Nos hicimos esta foto con uno de los “gurriones” que le entregué. (16 de septiembre de 2018)

Cien mil visitas

El 21 de junio de 2016 escribí el post 414 en el blog de la biblioteca del colegio público “Miguel Servet” de Fraga (http://servetbiblio.blogspot.com). Cerraba mi etapa de más de seis años animándolo… Lo cierto es que nadie más ha añadido post alguno y ahí se quedó todo. En aquel post decía, entre otras cosas:

“… Yo creo que un blog que refleje la marcha o el movimiento de un grupo de personas y una instalación, o que deje constancia de lo que, desde ella, se va haciendo, tiene un valor que aumenta con el paso del tiempo y por eso ese empeño en continuarlo hasta –incluso- más allá de lo razonable…”

Como estos espacios virtuales quedan ahí en la nube y la dirección sigue activa, aunque no se haya añadido ningún post más, las visitas al mismo se han seguido produciendo. Si los marcadores no engañan, esta semana se han sobrepasado las 100.000 visitas. En aquel 21 de junio, se rozaban las 59.000. Y es por eso, por lo que escribo estas líneas, contento de que haya personas que, seguramente, se siguen inspirando en nuestras aportaciones. (23 de septiembre de 2018)

Libro: Almas vivas

Almas vivas. La Guerra Civil española en imágenes 

Serge Alternês y Alec Wainman.

Editorial Milenio. Lleida, 2017 – 340 páginas

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A sus veintitrés años cuando se presentó voluntario en agosto de 1936 para la BMU (British Medical Unit), Alec estaba lleno de esperanza e ideales, como tantos de los jóvenes, hombres y mujeres, que optaron por unirse a la lucha por la libertad en la República Española”, dice su hijo “Serge Alternês” (pseudónimo de John Alexander Wainman), en el Prefacio.

 El libro recoge 210 fotografías, de las más de 1600 que realizó Alec durante su estancia en España, en diferentes ubicaciones. Fotografías que estuvieron más de cuarenta años desaparecidas y que, como en otros casos, aparecieron en un maletín: la maleta de Wainman contenía un tesoro testimonial y visual. Muchas de ellas, son fotos de retaguardia, de vida cotidiana; a veces, a escasos metros de los frentes; fotos que muestran a personas desarrollando sus actividades habituales, a pesar de vivir en un país con un conflicto sangriento o de la celebración de la Feria del Libro en Barcelona. En otros casos, aparecen instantáneas del trabajo en los hospitales de campaña o en trenes-hospital. Alec vino a España como conductor de ambulancias, pero desempeñó diversas funciones pues tenía una facilidad y un interés asombroso por aprender idiomas. A las fotos, se une el relato que hace Wainman de sus aventuras en aquella España convulsionada e incomprensible, trufadas de anécdotas que hacen sonreír, en muchos casos.

Recojo un fragmento del hermoso texto que escribe Josep Fontana entre las páginas 15 y 16 del libro:

 “… Quisiera ilustrar lo que digo con un ejemplo. Las imágenes de la fiesta del libro en Barcelona de 1938 hubieran sido imposibles en la España franquista, donde los sublevados comenzaron precisamente quemando libros. El periódico “El Ideal Gallego” de 19 de agosto de 1936 nos cuenta que “a orillas del mar, para que el mar se lleve los restos de tanta podredumbre y de tanta miseria, la Falange está quemando montones de libros y folletos”. (…) Esta diferencia en la actitud hacia los libros responde a la que existía entre los objetivos sociales de uno y otro bando…”

Escriben Paul Preston, Josep Fontana, Juan Manuel Bonet, Ernest Alós, Teresa Ferré, Alec Wainman y su hijo John A. Wainman quien escribe un Epílogo glosando la figura de su padre y resaltando su papel de filántropo, apoyando la causa de los refugiados en las décadas de 1950, 1960 y 1970, con quienes huían de las dictaduras de Hungría, Checoslovaquia y el Tibet…

Un inglés que vino a España a defender los ideales republicanos porque sabía que si eran derrotados, Europa se vería en serios apuros, como así fue con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, provocada por los países que habían ayudado decisivamente a los nacionales a ganar una guerra que nunca hubieran podido ganar sin ella.

Una historia y un ejemplo que debería servir de antídoto para los voceras de la ultramontana derecha que agitan, con palabras encendidas, sentimientos y actitudes que pueden llevarnos a enfrentamientos innecesarios y a un nuevo desastre. Les recomiendo encarecidamente este libro.

Libro: "Autorretrato sin mí"

“Autorretrato sin mí”. Fernando Aramburu. Barcelona: TusQuets, 2018, 182 páginas

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Una vez terminada la lectura de este libro, lo primero que deseas es volver a leer algunos textos en los que te has sentido identificado o que te han hecho pensar en relaciones similares o en personas equivalentes a las que nombra Fernando: la madre, el padre, los hijos, los libros, los amigos…

Después de "Patria", que es lo anterior que he leído de Aramburu, uno se encuentra con esta serie de reflexiones íntimas, escritas con un lenguaje cuidado, poético, en las que el autor habla de sí mismo, pero también de quienes lo leemos, porque el lector o lectora encuentra muchos puntos de reflexión íntima, al hilo de la lectura. Y eso, confiere al libro un valor especial, añadido: el que se deriva de esa suerte de interpelación (probablemente no buscada por el autor, pero inevitable, creo yo) que te lleva a pensar en cómo tienes resuelto el tema que acabas de leer y también, creo, genera ganas de escribir. Al menos, ese es mi caso; escribir o  revisar algunos textos personales en los que desarrollé similares temáticas: textos sobre mi madre y los paquetes que me enviaba al internado, el significado de las palabras; el valor de los libros; la pertenencia a un MRP (como colectivo donde hablar, discutir, reír, fumar, cenar…); el descubrimiento de la poesía; el niño que uno lleva dentro; la admiración por Albert Camus; los amigos, las bofetadas que vi dar a compañeros de estudios, por parte de algunos curas… He sonreído a menudo leyendo porque celebraba algunas coincidencias…

Me gustan mucho las frases con las que cierra algunos de sus textos: “No he sido nada del otro mundo, un simple hombre atareado en juntar signos frente a la noche”, en “Las palabras”. “A resguardo de la intemperie, podríamos entonces él y yo pasar las horas entregados al juego y la alegría, retozando desde la mañana hasta la noche en los interminables pasillos de la memoria”, en “El niño interior”. “Luego de habernos despedido, me doy la vuelta para verlo marchar. Compruebo entonces que la mitad de mí se va con él, que la mitad de él está conmigo”, en “Los amigos”. “Cumplida entonces la tarea, me pregunto qué hago mal, cuál es mi fallo, para seguir recibiendo de tiempo en tiempo, desde lo hondo de la memoria, aquella recia bofetada de 1971”, en, precisamente, “La bofetada de 1971”. “Contagiado por Federico García Lorca, he contraído el fervor incurable por la poesía. Ya nunca será lo mismo”, en el texto, titulado “Federico García Lorca”. Y podríamos seguir anotando esas líneas últimas que, como los últimos versos de un poema, cierran éste con acierto.

En total, sesenta y un textos que definen bastante bien –al menos el lector puede suponerlo- la personalidad de Fernando Aramburu. Y eso que ya, desde el principio, define e invita a participar del juego contenido en el título: “Autorretrato”…, pero “sin mí”… Así comienza el primer texto, a modo de presentación: “Habito desde que nací en un hombre llamado Fernando Aramburu. No voy a quejarme. Hay desiertos peores. Este hombre me obliga a madrugar…”

Probablemente sea esta su obra más personal, en la que las reflexiones y la poesía se dan la mano, configurando una obra literaria honda, de lenguaje elegido y cuidado, llena de significados y que invita a la relectura para captar adecuadamente el contenido de cada texto. El veredicto final, como lector, es el de animar a que la leáis y la vayáis releyendo. Está llena der matices, de ángulos sorprendentes, de inesperadas revelaciones y tiene la capacidad de sugerirte que tú también reflexiones sobre lo que el autor te va diciendo… 

Libro: Tiempo destruido

“Tiempo destruido”. Víctor Pardo Lancina. Prólogo de Ignacio Martínez de Pisón. Edición del autor. Huesca, noviembre de 2009. 339 páginas

 

Precisamente, es el prologuista, Ignacio Martínez el que se pregunta y se contesta en su texto: “¿De qué habla este libro? Evidentemente de la guerra y la primera posguerra en la ciudad de Huesca y algunas localidades cercanas. (…) Habla de violencia que genera violencia, de gente inocente incapaz de escapar a su destino, de un tiempo y un lugar en los que los instintos y las pasiones más viles no encuentran obstáculos para imponer su ley…”

Antes de continuar, con el libro propiamente dicho, me asalta una duda o una preocupación en relación con el autor, bregado ya en la investigación y esclarecimiento de tantas salvajadas perpetradas en aquel “Tiempo destruido”: ¿Qué tipo de protección emocional ha encontrado Víctor para soportar tanto dolor, al margen de su deseo de restablecer el honor y la memoria de quienes fueron vilmente atropellados, negándoseles el tiempo natural de vida? Porque los que leemos sus libros, centrados en la barbarie desatada durante y con posterioridad al levantamiento militar y a la Guerra Civil, sentimos en nuestro interior el escarnio, la vergüenza, el dolor, la humillación, la injusticia manifiesta de quienes fueron víctimas de lo contrario: de la chulería, del odio exacerbado, del poder momentáneo, de la arbitrariedad, del salvajismo extremo de sus verdugos y del dolor, la desolación, la miseria, las agresiones y amenazas etc. de los familiares de quienes, como se ha señalado, fueron víctimas. Sentimos esos atropellos y nos removemos en la silla y llegamos a hablar en voz baja o a pensar en silencio, preguntándonos cómo fue posible tanto odio desatado, tanta perversión, tanto pillaje y, aún más; ¿podría volver a pasar algo semejante, y vernos envueltos en una catástrofe inhumana parecida?

Siete bloques o capítulos tiene este libro. En “Huesca, verano de 1936”, el autor relata los acontecimientos que se suceden en la capital de la provincia desde el mismo día de la sublevación y contextualiza el territorio y la ideología de las huestes fascistas y falangistas que ya venían ocupando espacios y realizando amedrentamientos previos. La capital es tomada desde el primer momento por fuerzas sublevadas y la represión brutal y sin contemplaciones, es automática. “Valiosísimos servicios prestados por falangista y colaboradores de los militares sublevados”. “No hubo compasión ni piedad: solo persecución y muerte”. “En el bar Flor festejan los asesinos las ejecuciones nocturnas y el horror de las víctimas”. “En medio de la barbarie, el Ayuntamiento acuerda reponer los crucifijos en las escuelas”… son los títulos elocuentes de algunos apartados. Las tapias del cementerio de Huesca recibían cada día la visita de unas cuantas víctimas que serían fusiladas sin contemplaciones y de pelotones de asesinos que disparaban a boca jarro y daban un tiro de gracia en la nuca, si hacía falta…Era tal el ensañamiento que alguno de los apresados  fue fusilado dos veces, porque acabó herido tras el primer intento y aún se levantó y llegó hasta la ciudad confuso y malherido. Allí fue descubierto, lo montaron de nuevo en un vehículo, lo llevaron a cementerio y lo fusilaron de nuevo y definitivamente. Especialmente salvaje fue el día 23 de agosto de 1936, en el que los asesinos se emplearon a fondo y terminaron con la vida de un centenar de personas de todas edades y condición, en represalia por el bombardeo que sufrió por la mañana la capital por parte de la aviación republicana. Leer el nombre de uno de los “camisa vieja”, como uno de los más despiadados instigadores y asesino y recordar que me dio clase de “Prácticas de enseñanza”, en la Normal de Huesca en los años setenta, me ha producido un sentimiento inexplicable de asco y repulsión; entre otras cosas porque los alumnos no sabíamos nada de ello, pero seguro que sí lo sabían mucha de “la gente buena de Huesca” y allí seguía ostentando cargos públicos e impartiendo docencia (porque la decencia no la conoció nunca). Los asesinatos de Ramón Acín, de Conchita Monrás se completan paradójicamente, con el saqueo de su casa, de sus obras artísticas, de todo tipo de objetos… Asesinaban al artista, pero se quedaban con su obra… Nivel alto de perversión. Nombres de hombres y mujeres asesinados y también los de los asesinos, para poder maldecirlos eternamente.

Los otros seis capítulos llevan por título:

-       Los músicos de Santolaria.

-       Conjuración para matar a un cura.

-       Crónica de un linchamiento.

-       El médico de la Roja y Negra.

-       El crimen del Barrio Espada.

-       El último tren de Florentino Naves

El autor no se limita a centrar la investigación y el relato en la persona o personas concretas a las que se refiere el capítulo, sino que abre el abanico y va citando a todas las personas y personajes que tuvieron algo que ver, estuvieron relacionados, fueron instigadores o víctimas paralelas. Muchas de las víctimas, lo fueron porque pensaron que ellos no habían hecho nada y, por tanto no les podía pasar nada. Lo cierto es que acabó pasándoles cosas, incluido su asesinato sumario. Llaman la atención, en todos los capítulos, la minuciosidad de las acusaciones que los elementos afectos a los sublevados aportan para condenar a los detenidos (eso cuando los llevan a juicio), porque la mayor parte de las veces, se les fusila sin ninguna explicación. Quiero decir que había alguien en cada pueblo: una o varias personas que convirtieron sucesos lejanos en el tiempo, de poca importancia, una discusión, una negativa, un pequeño enfrentamiento, una opinión…, en cargos graves que condenaban al detenido… En muchos casos, la acusación final era de “auxilio a la rebelión”; es decir, los “rebelados”, los sublevados acusaban de auxilio a la rebelión, precisamente a los que no se habían rebelado… ¡El mundo al revés!

Los relatos de Víctor son espeluznantes, desmenuzando la vida y las peripecias de la gente humilde de los pueblos, donde se produjeron asaltos, detenciones, robos, apropiaciones de haciendas, despojo de bienes… En muchas ocasiones, las historias hablan de familias y personas que vivían con un enorme trabajo y un esfuerzo continuado, con extrema precariedad, que habían visto en la llegada de la República una ocasión de mejorar algo sus condiciones de vida y que, en pocos años, las cosas se torcieron y acabaron sumidos en un tiempo de una violencia inusitada, desproporcionada y arbitraria, que los dejó sin presente, sin futuro, sin vida y dejó a sus familiares igualmente desolados y con un dolor interno e intenso que debieron esconder para que la destrucción irracional no se los llevara también a ellos por delante.

Militares, falangistas, requetés, guardias civiles, curas y obispos y otros grupos, bien protegidos y sin miedo a que les pasase nada, se arrogaron el derecho de limpiar de “rojos” el territorio, bendecidos por la iglesia y a mayor gloria de dios y del caudillo. Sembraron el país de miedo, de terror, con una impunidad detestable. Y se aplicaron a ello, con determinación y celebraron con risas y copas, en muchas ocasiones, las jornadas en las que habían dado caza a uno o varios y los habían despachado para siempre: hombres y mujeres privados de sueños, de aliento y de vida, escarnecidos, insultados, menospreciados, “paseados” y desaparecidos.

Me resulta difícil incorporar más información a este resumen. Este libro no se puede resumir; hay que leerlo, porque cada línea es importante. Y yo, desde luego, no he disfrutado leyéndolo, porque eso es imposible; pero me he sentido bien haciéndolo porque es como si sintiera que les debía ese homenaje de la lectura a quienes fueron privados de su tiempo natural de vida; que era necesario conocer su pensamiento, sus acciones, sus aspiraciones, la fatalidad que se interpuso entre su vida y los asesinos…

Aquí dejo estos comentarios sentidos y no sé si afortunados, por si alguien se quiere animar a leer estas crónicas de un “Tiempo destruido”, dando las gracias a Víctor Pardo Lancina por el enorme esfuerzo que seguro le supuso investigar las vidas de todos los protagonistas, para poder escribir este libro.

Libro: A una milla de Huesca

A una milla de Huesca. Diario de una enfermera australiana en la Guerra Civil Española”. Agnes Hodgson. Edición de Judith Keene y Víctor Pardo Lancina. Prólogo de Gabriel Jackson. Traducción de Isabel Pahissa. Zaragoza: Rolde de Estudios Aragoneses, 2005. 438 páginas

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La primera edición del diario de la enfermera australiana Agnes Hodgson en la Guerra Civil española, data de 1988. La responsable de la misma fue la profesora de Historia Moderna de Europa en la Universidad de Sydney: Judith Keene. En este libro que acabo de leer, además de la traducción de aquella primera edición, se ha añadido un amplio estudio, a cargo de Víctor Pardo, en el que documenta los acontecimientos que tuvieron lugar en la comarca de los Monegros, donde trabajó fundamentalmente Agnes: la llegada de milicianos, las colectivizaciones, la represión, los movimientos del frente… y los nombres de quienes vivieron y murieron aquellos días, como protagonistas de una desgraciada historia que aún marca la convivencia en el país. De modo que la estructura del libro tiene las siguientes partes:

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 .. Prólogo de Gabriel Jackson.

.. Prefacio de Judith Keene.

.. Introducción a la nueva edición de “The last mille to Huesca”, de la citada Judith Keene.

 .. Primera parte: La Guerra Civil Española (LGCE), de Judith Keene, con los siguientes capítulos: Agnes Hodgson y LGCE. La Segunda República y LGCE. Australia y LGCE (La reacción oficial del Gobierno. Los católicos australianos y LGCE. España y el movimiento obrero australiano. El movimiento de ayuda a España).

 .. Segunda parte: Algunas notas sobre la Guerra Civil en los Monegros, de Víctor Pardo Lancina: La sublevación. Una semana de julio / Las columnas de milicianos llegan a Aragón / El aeródromo “Alas Rojas” en Sariñena / Objetivos: Tardienta, Leciñena y Alcubierre / Conferencia de Sariñena y reorganización del frente / George Orwell en la Sierra de Alcubierre / Bombardeos, fusilamientos…, la violencia / Agnes Hodgson y los hospitales de guerra.

 .. Tercera parte: Diario de Agnes Hodgson. Índice onomástico y Álbum fotográfico.

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 En la nueva introducción al libro, Judith Keene escribe, refiriéndose a la protagonista, Agnes: “Los meses que estuvo en Aragón fueron agotadores pero, como me dijo cuando la conocí ya muy mayor, poco antes de su muerte, nunca volvió a sentirse tan implicada en la vida y el trabajo como cuando estuvo en Aragón, y nada de lo que hizo después valió tanto la pena”.

 También nos cuenta Judith en esa introducción que en 1993 se erigió en Canberra (capital de Australia) un monumento a los voluntarios australianos que defendieron a la República española, consistente en un muro de arenisca australiana con un gran mapa de España en bronce, en el cual están grabados los lugares y los nombres de las batallas más famosas de la Guerra Civil.

 Keene relata en el primer apartado de su colaboración, las peripecias que vivieron en Australia quienes deseaban ayudar a la República española en aquel combate contra el fascismo. A pesar de estar tan lejos, algunas personas sintieron la necesidad de apoyar a los republicanos españoles y realizaron verdaderos esfuerzos para explicar su posición, recaudar fondos y construir una mínima base logística para enviar a España toda la ayuda de que pudieran disponer, incluido personal especializado. El análisis que hace Judith Keene, en los siguientes aparatados de su colaboración, es original e interesante, tanto en los datos que aporta sobre España (muchos de ellos conocidos desde otras perspectivas), como los que aporta de Australia, bastante desconocidos; por lo que –globalmente- dota al libro de una mirada necesaria sobre el conflicto español y su repercusión en las antípodas, en base también a las relaciones comerciales que había entre los dos países.

 La aportación de Víctor Pardo, añadida a la edición original del libro en inglés, es un gran acierto porque su lectura, antes de pasar a la del diario de la enfermera Agnes, crea o recrea el contexto bélico que se vivió en aquellos tiempos violentos donde apretar el gatillo ante el pecho o en la nuca de una persona estaba, desgraciadamente, a la orden del día. Víctor recorre los frentes, recorre los pueblos de los Monegros y pone nombre a los muertos y a los verdugos y también ofrece testimonios de personas que no se dejaron llevar por algunas orgías de sangre, que protegieron a personas ante la amenaza de los más violentos. De todos modos, sus testimonios de venganzas y crueldad en muchos de los episodios que ofrece en su texto, ponen los pelos de punta y certifican la barbarie que se instala en tiempos de guerra contra las personas y el provecho que hacen de ese tiempo de confusión, aquellos que tienen instintos criminales o que encuentran en las torturas y en el asesinato, su razón de existir. Al final de su aportación, como dando entrada al diario propiamente dicho, Víctor dedica unas páginas a hablar de “Agnes Hodgson y los hospitales de guerra” y nombra también a algunas de las personas que anduvieron por la comarca, en aquellos fatídicos días, como es el caso del médico epidemiólogo británico, Archie Cochrane que regresó en 1978 a Grañén, en busca del llamado “hospital inglés” y en el que había trabajado casi cuatro meses en 1936. Conversó con muchos vecinos de Grañén que recordaban el citado hospital, convertido en una granja con vivienda… O de la militante comunista, traductora y enfermera, Aileen Palmer que después de organizar el hospital de Grañén, fue trasladada a Madrid y que salió de España en mayo de 1938, exhausta y confusa ante las luchas políticas que se vivían en el Frente Popular, pero que, como dice Víctor: “nunca dejó de trabajar por la República y por los españoles”. Y, añade: “Otras enfermeras australianas como Una Wilson, Mary Lowson o May MacFarlane, mantuvieron  a  lo largo de toda su vida, como Agnes Hodgson, la inequívoca convicción de haber luchado por la más justa de las causas, la de la Libertad”.

 En la tercera parte del libro, encontramos ya la transcripción del Diario de A.Hodgson (pp. 245-377), en el que escribe desde el 24 de octubre de 1936: “Hemos salido de Sydney en el vapor Oronsay…”, hasta el 21 de octubre de 1937, en que llega a Croidon (Inglaterra), desde el aeródromo de Le Bourget (Francia), rematando la anotación de ese día, con un “Y así termina mi largo viaje”. El diario se lee con interés y en él, Agnes va desvelando las dificultades que encuentra al principio; la difícil convivencia con otra de las enfermeras australianas; su estancia inicial en Barcelona hasta conseguir que la trasladen al frente; el aburrimiento de la inacción; las jornadas extenuantes después de los ataques; el cansancio y los bajones de salud; las condiciones difíciles de los establecimientos hospitalarios donde le tocó trabajar; la carencia de condiciones higiénicas, de instrumental o de medicamentos; las falsas informaciones que generaban alerta o momentos de pánico; las muertes continuas de pacientes que no superaban las terribles heridas de la metralla;… Pero, a la vez, también como contrapeso emocional, los encuentros con otros brigadistas para charlar o tomar unas cervezas; los paseos por el campo, por las carreteras próximas, al hospital de destino; los baños en el río; los bailes en el mismo hospital o en casas particulares; los encuentros con compañeros o compañeras para tomar una copita, un vermut o enhebrar una conversación que les animara, los descansos para recuperar fuerzas; la correspondencia recibida y enviada; algunos viajes o algunas visitas de conocidos; los ratos de lectura; el estudio para aprender español… Aunque el conflicto era gordo y en los frentes llovían obuses, bombas y balas, también había treguas que permitían cierto relax. Agnes escribe comentarios con sentido del humor o narra anécdotas refrescantes: “6.1.37. Durante una batalla, los artilleros se dieron cuenta de que se estaban quedando sin municiones y enviaron un mensaje al pueblo más cercano: <Mandadnos tan pronto como podáis un camión de granadas>. Poco después llegó al pueblo un camión en el que iban varios campesinos radiantes de satisfacción. Ante el asombro de todos, empezaron a sacar del camión un cargamento de los frutos llamados granadas…” En otra entrada del diario, se refiere a la enfermera Margot Miller, calificándola de neurótica y anotando: “… Nadie le hizo caso y ella saltó por la ventana al piso de abajo, pero resultó ilesa. Dos hombres –uno de los cuales le había gritado que cerrara la ventana después de saltar- bajaron corriendo, cogieron una camilla y la encontraron de pie lloriqueando…”. En ocasiones, anota sorprendentes noticias: “7.7.37. He leído un artículo en la prensa que hablaba de las bibliotecas y de las clases que hay en las trincheras para los chicos que quieren aprender a leer…” o “25.9.37… Ayer dijeron que habíamos avanzado 12 kilómetros. Aquí el optimismo está a la orden del día. Nuestro quirófano está situado en lo que antes era el matadero, un lugar muy apropiado”. Agnes, en su diario, deja constancia de su paso por los distintos hospitales de guerra en los que estuvo: Grañén, Poleñino, Sariñena y algunas semanas en Fraga o en Boltaña.

 El libro contiene, a continuación, un amplio índice onomástico y, finalmente, un álbum fotográfico de 43 páginas, con una selección muy ilustrativa de fotos de algunas de las gentes y los lugares por donde transcurren las historias del libro.

 Como dice J. Keene, en la presentación para esta edición: “Agnes se sentiría muy orgullosa, no me cabe duda, de que su diario se pueda leer por fin en español, y estaría aún más contenta por el hecho de publicarse en Aragón”.

Ojalá te anime, con estas líneas, a leer este documento curioso y potente sobre algunos episodios de la pasada Guerra Civil.

libro: España en el corazón

“España en el corazón. La historia de los brigadistas americanos en la Guerra Civil Española”. Adam Hochschild.

Barcelona: Malpaso, 2018. 514 páginas


Ésta es la historia…, no solo la de aquellos jóvenes, afiliados al Partido Comunista de EEUU que sintieron en su interior que debían acudir al rescate de la República española para frenar el avance del fascismo, enrolados en el Batallón Lincoln; también aparecen los periodistas, hombres y mujeres que cubrieron desde los dos bandos la guerra y que trataron de influir con sus crónicas en la toma de algunas decisiones por parte de gobiernos extranjeros… Por ejemplo intentando convencer al Presidente Franklin Roosevelt para que levantara la prohibición de vender armas a la República, teniendo en cuenta que el bando nacional tenía abastecedores generosos (la Alemania nazi, la Italia de Mussolini y la multinacional Texaco…) en hombres, aviones, vehículos rodados, armamento, y combustible para todos ellos. Al fin y a la postre, esa ayuda fue la que determinó el final y el resultado de aquella guerra. Sin esa ayuda (especialmente la aviación), la victoria nacional no se hubiera producido. El mismo Roosevelt declaro más tarde que el embargo de armas a la república había sido “un grave error”.

Es un libro sobre la Guerra Civil, algo diferente. Como su subtítulo sugiere, se centra en la contribución y los sufrimientos de los voluntarios norteamericanos; los brigadistas que llegaron a un país lejano con deseos de contribuir a la derrota del fascismo emergente, sabedores de que en España se jugaba la partida definitiva para frenarlo porque, de lo contrario, Europa se vería cautiva a sus pies, como así ocurrió. Hombres y mujeres procedentes de diferentes estratos sociales, con distintos niveles de estudios y con las ocupaciones más variadas, lo dejaron todo y asumieron el riesgo y la incertidumbre de participar activamente en una guerra extremadamente cruel. Fruto de ello, fue que un tercio aproximadamente de los que vinieron, no regresaron nunca: muertos en combate o fusilados, tras su captura; al margen de quienes sufrieron heridas de guerra que los dejaron señalados para siempre. En las trincheras y en los frentes de guerra, sufrieron la falta de agua y comida, un armamento obsoleto que funcionaba mal, algunos mandos incompetentes, el barro, el frío, el miedo… Las páginas del libro conmocionan al lector con algunas descripciones del sufrimiento de los voluntarios en jornadas continuadas de estados de alerta y carencias básicas por falta de refuerzos que los sustituyeran, sucios, mojados…

Varios de los voluntarios escribieron diarios y se conservan también muchas cartas que transmiten, por un lado, estados de ánimo ante las condiciones durísimas del día a día y, por otro, el convencimiento de que están donde las circunstancias y su ética les condujeron y sienten que derrotarán a la bestia fascista que avanza por Europa y, por tanto, por España. También hay mucha correspondencia llegada desde los Estados Unidos en la que los familiares de algunos de los brigadistas no cesan de escribir preguntando por sus hijos o hijas, novios, etc. ya que en muchos casos, no se enteraron de que habían viajado a España hasta que los mismos estaban ya en territorio peninsular.

El libro pone de manifiesto la tibieza con la que las democracias occidentales, especialmente Francia e Inglaterra miraban lo que estaba pasando en España y su escasa intención de ayudar a la República. El hecho es que su negativa a vender armas a los republicanos, choca con la facilidad con la que las obtienen los nacionales, procedentes de Alemania e Italia. Esa circunstancia  acercó definitivamente a la República al único suministrador que aceptó venderlas: la URSS de Stalin… En el mercado internacional, la república tuvo que desembolsar grandes sumas de dinero y divisas para comprar a comerciantes sin escrúpulos que aumentaban los precios de manera escandalosa, sabedores de la precariedad y las dificultades con las que las obtenía el gobierno republicano… Y lo mismo pasó con el combustible de aviones, tanques, camiones, etc. El bando nacional encontró un suministrador generoso, en el presidente de Texaco que les vendió a crédito enormes cantidades de combustible.

Algunos de los personajes americanos protagonistas del libro son Bob Merriman, Marion Merriman, Milly Bennett, Sefton Delmer, Louis Fischer, Virginia Cowles, James Neugass, Alvah Bessie, Ernest Hemingway, Herbert Matthews, Martha Gellhorn, Lois y Charles Orr, Georges Orwell, Eileen Blair, William P. Carney, el doctor Edward Barsky, Sándor Voros, Toby Jensky, Pat Gurney, Hans Amlie … Son algunos nombres que aparecen en el libro. En unos casos, como periodistas, hicieron lo posible por inclinar el favor de gobiernos europeos y del norteamericano hacia la República; en otros, escribieron a favor del triunfo franquista y un tercer grupo, combatieron o dirigieron a sus hombres en el combate con la esperanza de derrotar al fascismo.

Algunas páginas del libro, narran episodios de hondo dramatismo, porque lax circunstancias eran dramáticas, sin duda; acorralados, desorientados, ametrallados por tierra y desde el aire, donde la Legión Cóndor, especialmente, iba probando nuevos aviones en diferentes misiones: ametrallamiento de unidades terrestres, bombardeos de población civil, destrucción de infraestructuras, apoyo directo en las ofensivas… Un estupendo campo de pruebas para lo que iba a venir en el seno de la “Europa nazi” con la que soñaban… La Guerra Civil española fue un campo de pruebas para el nuevo armamento construido en Alemania y también en Italia y que se iba a utilizar profusamente en la Segunda Guerra Mundial, que estaba a punto de empezar…

Se calcula que fueron 2.800 los voluntarios estadounidenses que combatieron en España a favor de la República. En 2016 falleció el último de ellos.

“El 28 de octubre de 1938 en Barcelona. 2,500 hombres, lo que quedaba de las Brigadas Internacionales, desfilaban por la Diagonal en su despedida oficial. A lo largo de la avenida había carteles con los nombres de las batallas en las que habían participado. Las brigadas habían llevado el peso de tantos combates que sus soldados habían sufrido tres veces más bajas mortales que el resto del ejército republicano”.

“La despedida de las Brigadas Internacionales marcó el fin de un momento histórico sin precedentes. Nunca antes, tantos hombres, de tantos países distintos, contradiciendo el deseo de sus propios gobiernos, han ido a un país extranjero a luchar, codo con codo por lo que creían”.

“Dos semanas después de la despedida de la Pasionaria a las Brigadas Internacionales, los aliados alemanes de Franco dieron una muestra de lo que le esperaba a Europa bajo el domino nazi. La noche del 9 de noviembre, en Alemania, Austria y la parte de Checoslovaquia ahora controlada por Hitler, fuerzas de asalto nazis atacaron más de 1.000 sinagogas y  7.000 negocios de propiedad judía, prendiéndoles fuego, rompiendo los escaparates con hachas y mazas, y matando a más de 90 judíos. Casas, escuelas y hospitales fueron destruidos y las tumbas de cementerios judíos, destruidas y profanadas. Entre carcajadas, los nazis lanzaron al fuego libros de rezos y rollos de la Torá. (…) Unos días más tarde, se prohibió a todos los niños judíos asistir a escuelas alemanas y unos 30.000 varones judíos fueron trasladados a Dachau, Buchenwald y otros campos de concentración”.

España en el corazón” es un libro que algunos lectores y lectoras leeremos –como tantos otros que hablan de aquella época- con la tristeza de saber desde el principio que los acontecimientos que narra acabaron mal. Se lee con la congoja de revivir una vez más algunas atrocidades despiadadas, ya leídas en otros libros. Se lee con el lamento de comprobar la ceguera política de algunos dirigentes de países vecinos que miraron para otro lado, antes de que la bestia fascista se ocupara de sus territorios. Se lee con la admiración hacia quienes, siendo fieles a sus ideales internacionalistas y solidarios, acudieron en defensa de la democracia y contra los ataques fascistas. Se lee con el agradecimiento a quienes lucharon por un mundo más justo desde las tierras de una España desangrada…

Al final de la lectura, compartes las dudas del autor sobre qué hubiera pasado si hubiera triunfado la República. Incluso un joven brigadista, como Willy Brandt llegó a afirmar que “Un resultado diferente de la Guerra Civil española ciertamente habría debilitado la posición de Hitler y Mussolini y tal vez incluso habría evitado la Segunda Guerra Mundial”. Una conjetura más, no muy descabellada, pero que nunca podrá ser respondida… El libro es difícil de resumir, pero merece que lo acunes un tiempo en tus manos.