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EL VERBO DESCARGAR

 Hoy, cenando en familia, escuchaba a mi hijo decir que iba a descargar no sé qué canciones y que también podía descargar tal o cual película, juegos para usar en el ordenador, imágenes, etc. y he sonreído ante esta nueva acepción del verbo descargar. He pensado que algunas palabras adquieren rasgos polisémicos con el paso del tiempo; significados que hace unos años nadie había previsto. Una prueba más de que el futuro es cada vez más incierto.

Me he sonreído, decía antes, porque he pensado en los significados que en mi juventud tenía el verbo descargar y, rápidamente, les he hecho una relación de las cosas que  he descargado en mi vida. Cuando yo era pequeño descargábamos en el patio, en la calle o en la era las caballerías: burros, mulas, machos, caballos... cuando llegábamos del campo o de la huerta con fajos de hierba o de trigo, cebada, etc. para trillar y con productos hortícolas: patatas, cebollas, fruta, maíz...Incluso descargábamos el carretillo de estiércol, unas cuantas veces cada mañana, cuando limpiábamos la cuadra de las vacas o las zolles de los cerdos. Teníamos que descargar frecuentemente el carro, cargado también con fajos, con leña, con cestos (cuévanos) llenos de uvas procedentes de la vendimia o de sacos llenos de aceitunas (olivas). Nos cargábamos y descargábamos talegas (sacos estrechos y largos) de grano que debíamos subir hasta los graneros (¡qué afición a poner siempre los graneros en el piso superior de las viviendas!) y que al cabo de un tiempo había que bajar otra vez (cargando y descargando de nuevo)... Con la llegada de la mecanización al campo, no nos libramos, durante muchos años, de cargar y descargar el remolque del tractor de los más variados productos: fajos y pacas de hierba, pacas de paja, leña, sacos de trigo o de ordio (cebada) para llevarlos al Servicio Nacional... Descargar las remolcadas de estiércol que era necesario extender por los campos y huertas para abonar orgánicamente el suelo. Descargábamos remolcadas de arena o de piedras cuando se hacían obras en la casa familiar o en los pajares y almacenes anexos. Cargábamos y descargábamos vacas, terneros, cerdos y otros animales que debían ser transportados por alguna razón, con el tractor y el remolque. 

Hace un tiempo ya descubrimos que había quien descargaba la rabia golpeando a puñetazos un saco de arena colgado del techo y que también era posible descargar la tensión laboral, tomándose unos días de descanso en un lugar a propósito.  

Y yo, con este texto, me he descargado también porque andaba dándole vueltas al tema sobre el que escribir el texto de esta semana en el blog y, mira tú por donde, lo he encontrado a la hora de cenar. Así que ahora, muy descargado y bastante cansado me iré a la cama con mucha satisfacción. Buenas noches.

 P.D.- Este pasado fin de semana he estado en Labuerda y las nubes descargaron con ganas, una apetitosa ración de lluvia otoñal. Daba gozo ver cómo habían resucitado los barrancos más pequeños y como el Cinca bajaba más animado que de costumbre. En un momento de tregua, cuando se alternaban algunas nubes con esforzados rayos de sol, mi madre recordó un dicho tradicional que dice: “Cuando llueve y hace sol, la vieja hace el requesón”. El que lo entienda, que me lo explique...

DOS AÑOS DE BLOG

 

El recién pasado 16 de septiembre se cumplieron dos años de la publicación del primer texto en este blog. Fue un breve anuncio, titulado “Me hago a la mar” y un recordatorio (por lo reciente de la conmemoración, demasiado silenciosa desde hace unos años) de lo que sucedió en Chile un 11 de septiembre de 1973.

 

No sabría decir si en esa fecha de hace dos años me pasó por la cabeza que un día como hoy (734 días después) podría presentar un blog  vivo y activo. El hecho es que, todo ese tiempo después, gurrion.blogia.com contiene más de 120 textos y cientos de comentarios: un libro de tamaño regular. Ya me ha pasado más de una vez por la cabeza que si tuviera tiempo, haría una selección de post y los convertiría en libro...

 Para mí la experiencia ha sido muy gratificante. Me gusta escribir y ahí he encontrado una herramienta sencilla; he descubierto también una herramienta pedagógica de indudable potencia y un buen medio de comunicación o de intercomunicación con personas conocidas o desconocidas que se acercan al blog, leen y dejan sus comentarios. Ha habido momentos antológicos, en los que el texto madre ha dado origen a sucesivos comentarios llenos de naturalidad, de imaginación, de afectos, de aportaciones sorprendentes. En realidad hay varios post, con sus comentarios respectivos que, por sí solos, son excelentes artículos para cualquier revista especializada en lectura, en escritura, en creatividad... sin apenas modificaciones. En el número 82 de la revista Aula Libre (junio de 2005) publiqué un amplio artículo explicando mi experiencia e ilustrando con textos y comentarios. Artículo similar se publicó también en el número 211 (verano de 2006) de la revista Comunicación y Pedagogía; ambos con el “breve” título de: “El cuaderno de bitácora o blog. Una herramienta informática para leer, reflexionar, escribir, opinar y comunicarse”. Hace unos días elaboré y envié uno más breve, ejemplificando lo que decía más arriba: “Un blog abierto en vacaciones”; artículo en el que contaba y reproducía todo lo que dio de sí, de manera espontánea, el texto :”Las rondas y el coplero”, publicado hace un mes (el 18-8-06). Mantener un blog vivo y activo es un ejercicio disciplinado de constancia. Hay que estar atento a lo que pasa, a lo que hacemos, a lo que se dice... escribirlo y animar a su lectura y a la escritura de comentarios (me refiero al ámbito escolar). Para quienes, ajenos a nuestro ámbito geográfico cotidiano, han entrado alguna vez o lo miran con frecuencia, es gratificante que cada pocos días vean nuevas temáticas desarrolladas para que sigan pendientes de lo que en él se publica. En mi caso, ya hace tiempo que aprobé (perdonen la inmodestia) los “exámenes de constancia”: llevo 26 años publicando El Gurrion y he estado 22 años coordinando las publicaciones de Aula Libre; hace 18 años que trabajo (junto con otras personas) en la biblioteca escolar del colegio y desde 1989 se han publicado 54 números del boletín Bibliotelandia..., por poner algunos ejemplos de constancia personal fácilmente demostrable. Dos cursos completos “bloggeando” me han dado muchas satisfacciones. Hemos comenzado el tercer año y las cosas apuntan por muy buen camino. Ahora están al llegar los pctablets al cole y eso tiene que darnos un plus para seguir en ésta y en otras líneas de trabajo que supongan incorporar las nuevas tecnologías a nuestro trabajo diario de una manera racional, sin artificios y pensando también en todo lo que pueden tener de fomento de la creatividad y de la imaginación. 

ABCDARIO DE PALABRAS BONITAS

 El pasado lunes, a las nueve de la mañana, se produjo el reencuentro en clase, entre los chicos y chicas de sexto A y su maestro tutor. Fue agradable volver a vernos las caras, después de un verano viviendo cada uno por su lado.La sorpresa más emocionante fue que pudiéramos encontrarnos todos de nuevo. Hay gente que ha crecido un poco, que el moreno de piscina le da un aspecto nuevo, que se le ve con el aire más desenfadado en su expresión, debido a la “terapia” de descanso y desconexión que proporcionan las vacaciones…

  Ya comenté en otro texto que una de las faenas que les había mandado para el verano era escribir una carta a su tutor. Pues bien; otra de las faenas consistía en dibujar un ABCdario de palabras bonitas, intentando utilizar distintas propuestas plásticas. Hoy he terminado de revisarlos y he visto soluciones plásticas de mucho interés y realizadas con mucha imaginación y trabajo, hechas con diversidad de materiales y con técnicas novedosas… Un trabajo que les devuelvo encuadernado con canutillo para que lo guarden como recuerdo. La selección de las palabras no obedecía a ningún criterio preestablecido. Cada cual ha elegido en función de lo que la palabra le sugería, o lo que en el momento de hacer el trabajo le venía a la cabeza. He descartado los nombres propios, pero creo interesante publicar aquí una selección de 230 palabras que 18 niñas y niños de 11 años han decidido que son “PALABRAS BONITAS”. Tú, lector, lectora, de estas afanosas líneas, es posible que en esa selección esté también tu "abcdario" de favoritas...

  Amistad, amanecer, armadillo, ajedrez, amor, acariciar, aliento, árbol, agua, alegría, arco iris, abedul.Bondad, bailar, baile, beso, besar, bien, barbacoa, bebé, baba…Cariño, cascada, claridad, cerebro, cansancio, carnaval, coche, corazón caballo, casa, cantar, colores…Delicia, deseos, diamante, dragón, danés, duende, dolmen, dedal, dálmata, domingo, dado, dignidad…Esperanza, enamorar, estrella, eclipse, excursión, encariñarse, emoción, enigma, empujar, enero, estudiar, enano…Felicidad, flor, fresa, felino, fantasía, feliz, fiesta, flora, facilidad, foca…Globo, geranio, girasol, guepardo, gato, genio, guapa, gelatina, gusto…Hielo, hermoso, huella, hoja, hermano, humor, hierba, helado, hipnosis, heladería, helio…Ilusión, indios, imaginación, itinerario, instantánea, idioma, invierno, iglú, información…Jazmín, jota, jungla, jardín, juego, jirafa, jabón, jornal…Koala, kiwi, kilómetro, karaoke, ketchup, kimono…Lindo, luna, leer, libro, llave, lápiz, limón, leche…Majo, mimar, madera, mamá, madre, marioneta, mano, música, mono…Naturaleza, nube, nido, nacer, nogal, natación, niño, nata, noche…Obsequio, osezno, oler, océano, ópera, oca, oso, ojo, ordenador…Paisaje, perdón pie, periódico, piscina, pantano, palacio, pez, piragua, paz, paté, peluca, pieza…Querer, queso, química, quitasol, querido…Reír, ramo, risa, reloj, romance, rosa, río, ratón, rueda…Sol, serpiente, sabor, sal, sofá, sorpresa, sirena, sensación, saxofón, sabio…Tucán, tormenta, tiempo, tomate, tarta, tigre, tristeza, titiritero, teatro, tiempo, tambor, televisión…Unicornio, uva, unir, ultraligero, ulular, urano, uno, uña…Verano, vacaciones, vaca, visitar, voz, virtual, volar, vacuna, ¡viva!...Web, Walqui talqui, walquiria, walaby…Xilófono, saXo, …Yoga, yoyo, yak, yate, yema, yaya…Zafiro, zorro, zapatos, zoo, zagal, zanahoria… 

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P.D.: El día 11, Elena y Kamile, adictas al blog, y tal como me anunciaron en un comentario publicado en él, recitaron la contraseña que habían preparado para ese primer día: 

Al amanecer, cantan los gallos,

sale el sol brillante

y florecen las flores al instante.

Al atardecer, se esconde el sol

y sale la luna

y toda la gente la observa

por su resplandor y su blancura 

¡Todo un detalle para comenzar con fuerza!

COMIENZO DE CURSO

 

 Anoche estuve viendo en “La Cuatro” un amplio documental informativo sobre la tragedia de Beslam (en Osetia del Norte –Rusia-) de primeros de septiembre de 2004. No sé si la recuerdan, pero el secuestro de más de mil personas: padres, madres , niños y niñas en la escuela número 1 de Beslam, por un grupo terrorista checheno, acabó en una tragedia desgarradora para aquella comunidad: más de 300 personas muertas; la mitad de ellas, niñas y niños en edad escolar. Los supervivientes y los familiares de las víctimas no creo que olviden jamás lo que ocurrió en aquella escuela. Así comenzaba la crónica de los sucesos, el día 3, cuando se desató la tragedia:

 “A las 09:30, hora local (GMT+3), del 1 de septiembre de 2004 (la mañana del primer día de las clases de otoño), un grupo de unas 30 personas armadas llegó en camiones militares GAZel y GAZ-66 e irrumpió en el Colegio de Enseñanza Media Número Uno, cuyos alumnos tienen entre 7 y 18 años. La mayoría de los atacantes llevaba pasamontañas negros y unos cuantos llevaban cinturones explosivos. Tras un tiroteo con la policía en el que murieron cinco agentes, los atacantes se apoderaron del edificio, tomando como rehenes a 1181 personas, la mayoría menores...”

  El reportaje mostraba los preparativos que las familias realizaban para ese primer día de clase y de fiesta. Los niños y niñas iban a la escuela vestidos con sus mejores ropas, portando ramos de flores para sus maestras y maestros y, en muchos casos, acompañados por sus madres, padres, hermanas y hermanos, abuelos... Ese primer día, celebraban El Día del Conocimiento... El caso es que todos y todas mostraban (con su actitud, los preparativos y las declaraciones recogidas) que la escuela era un lugar muy apreciado por las familias y por los niños y niñas; piensan que allí los chicos y chicas aprenderán todo lo necesario para asegurarse un futuro y una adecuada formación como personas; por eso ese respeto y esa alegría del comienzo: Me llamó la atención esa alta valoración que el pueblo de Beslam tenía (e imagino que seguirá teniendo) de sus escuelas y del profesorado que en ellas trabaja. No pude evitar pensar en los comienzos de curso que nos marcamos por estas tierras, despojados de ese carácter de fiesta y alejados del significado que tendría celebrar “El Día del Conocimiento” (luego durante el curso, en muchas ocasiones, parece que lo único que importa son las fiestas y no el trabajo serio y científico para el que se requiere una actitud de concentrada atención y estudio y algunas motivaciones adicionales). Es evidente que en las aulas debe tener cabida el juego y el humor, y también el trabajo científico, el estudio, la motivación para aprender cada día, para seguir aprendiendo continuamente y aprovechando cualquier circunstancia. Creo sinceramente que la escuela necesita una redefinición, un pararse a ver si lo que se está haciendo conduce a algún puerto y haría falta, además, recuperar parte del prestigio perdido; pero esto último, nos lo tenemos que ganar y las autoridades educativas trabajar también para ayudar en ello.

 

 El día 11 de septiembre (un día con importantes cargas simbólicas: Golpe militar en Chile en 1973 y asesinato del Presidente Allende; ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001...) comenzaremos un nuevo curso y trataremos de convencer a chicos y chicas para que no desaprovechen el tiempo, para que hagan de cada día una fiesta del conocimiento y del aprendizaje y tendremos que buscar nuevas estrategias que sustituyan a las que ya no funcionan y aprovechar aquellas que todavía tienen tirón entre el alumnado.

El reportaje al que me he referido duró hora y media cumplida y, como he dicho, el secuestro acabó en tragedia. Es difícil entender que alguien pueda concebir misiones reivindicativas jugando con la vida de cientos de niños y niñas en edad escolar. Basayev y compañía cavaron una honda zanja entre la cordura, la racionalidad, la reivindicación legítima y la barbarie y se autodestruyeron como ciudadanos presentables: arruinaron la vida y el futuro de muchas personas y las dejaron sumidas en la más absoluta desolación.  

TIEMPO DE MERMELADAS

 

(Un preámbulo: Antes de hablar de lo que quiero escribir, me gustaría copiar la frase que le he oído hoy en televisión a una señora cubana que estaba barriendo la calle donde vive, en La Habana. Le preguntaban sobre la inminente llegada de uno de los huracanes que visitan cada año las costas cubanas y sobre el por qué limpiaba. Sólo se nos ha permitido escuchar una parte de su respuesta; los “cortes” en la tele son realmente cortes; esto ha contestado: “Debemos tener las calles limpias para toda contingencia ciclónica…” Me he quedado totalmente sorprendido y maravillado de la naturalidad de su expresión y del vocabulario utilizado… En realidad, lo ha dicho con la misma dulzura de la mermelada.)

  Compartimos con Mercè la afición y el gusto por hacer mermeladas. Nuestros hijos comparten, sobre todo, el gusto por comérselas. Estos últimos días de agosto solemos aprovechar para hacer acopio de frutos y realizar esa dulce transformación. Primero fueron los higos verdes. Ana bajó de San Vicente, donde trabaja, una hermosa bandeja, regalo de la familia Antón, que tanto la cuidan y unos cuantos más que cogió ella en la higuera de la pared de la iglesia. Una vez realizada la cocción, en el caso de los higos, es conveniente triturar la pasta final, antes de meterla en botes y hervirla al baño María. El resultado es una mermelada de bonito color y de textura espesa muy agradable para los desayunos y las meriendas. 

Hace un par de días, me levanté temprano y me fui a coger moras. Había localizado una zona de zarzales en la que había materia prima de buena calidad: moras gordas y bastante maduras. Al cabo de un rato había cogido dos kilos y llevaba conmigo, incrustadas en manos y brazos, decenas de espinas que me habían hecho otras tantas heridas. ¡Vaya faena, el tema de coger moras! Unas pocas para ir picando en el paseo vespertino, no es problema, pero cuando quieres coger cantidad y tienes que meterte en medio de los zarzales, la cosa se pone curiosa. Total, que llegué a casa con el dulce botín, pero con heridas de combatiente. Tras una noche, puestas a macerar con azúcar, las hemos cocido y puesto en botes. La mermelada de moras tiene un olor muy agradable y un sabor también exquisito y el color negro de la misma contrasta en la estantería con las otras mermeladas. Este año, al menos por Labuerda, las zarzas han sido generosas y hay una buena cosecha. Cuando éramos pequeños, íbamos por los caminos, cogíamos moras y las ensartábamos en una hierba larga llamada “lastón” y luego nos las comíamos. 

Hoy le ha tocado el turno al tomate. En casa la mermelada más apreciada es la de tomate. Mi padre cultiva una materia prima de primera calidad; hace pocos días cogimos un tomate que pesó un kilo y 350 gramos; tomates grandes, de un rojo intenso, afrutados, que huelen y saben a gloria. Todos los amigos y amigas que pasan por casa y tiene la oportunidad de probarlos coinciden en no haber comido nunca tomates como los del abuelo Mariano. De tomates tan afamados no puede salir mermelada mala. Esta mañana hemos hecho con Daniel una buena recolección y por la tarde, Mercè ha preparado unos cuantos: pelados, cortados y azucarados hasta mañana, para ser cocidos y envasados… Cuando estudiaba interno en Huesca (hace muchos años), cada vez que mi madre me mandaba la ropa lavada, en la caja adicional, siempre había un botecito de mermelada. No se me olvidará jamás. Yo creo que las madres saben a mermelada… Luego, con el curso escolar en marcha, poco después de levantarte por las mañanas, cortas unas rebanadas de pan, pones unas cucharadas de mermelada encima, y así se endulzan los neblinosos días del otoño o los más fríos del invierno y le das una alegría al aparato digestivo. 

(P.D. He tenido que hacer un alto en el texto; tanto hablar de mermeladas, no he podido resistir la tentación de acercarme a la nevera, coger un botecito que nos dio mi madre hace unos días, de manzanas del campo de casa y hundir cuatro veces la cucharilla en su interior. ¡Deliciosa!)     

EL RÍO ARA EN BUJARUELO

Uno de los regalos más hermosos que nos ofrece a diario la naturaleza es el de los ríos limpios, de agua fresca y transparente que nos invitan a mirar, a sentarnos en la orilla, a escuchar el eterno ronroneo de sus aguas salvando minúsculos desniveles o sorprendentes cascadas. El río Ara, importante afluente del Cinca, es el mejor ejemplo de ello, en el valle de Bujaruelo. El Ara es un río sin presas, sin domesticar. Durante muchos años pendió sobre él la espada de Damocles del pantano de Jánovas (descartado al fin, tras una trágica expropiación, precedida y seguida de muchos atropellos, y una lucha ciudadana en contra del mismo). Hoy día, el río Ara es un río del Pirineo aragonés, de la comarca de Sobrarbe que fluye sin interrupción desde su nacimiento hasta su desembocadura.  Uno de los tramos más hermosos del río Ara lo constituyen los algo más de siete kilómetros de recorrido por el valle de Bujaruelo.

Hoy hemos pasado el día por esos territorios. Hemos caminado por ambas orillas y hemos hecho muchas fotografías del agua, de las montañas circundantes, de la vegetación exuberante y diversa, de las piedras graníticas “con nervios”, de los líquenes de las piedras, de los árboles y arbustos con frutos (ya casi otoñales): serbales, rosales silvestres, tejos, espino albar, enebros, pudios, pinos, abetos, …  Bujaruelo es posible que venga de boj (buxo, en aragonés, buxaruelo) porque es un arbusto muy crecido y extraordinariamente abundante en todo el valle. No sabíamos donde mirar pues las propuestas cromáticas se nos amontonaban; la luz del sol también acompañaba, filtrado por nubes intermitentes confería al paisaje tonalidades muy atractivas. Mercè no se cansaba de repetir que en estos parajes siente algo especial, que “cuando tengo que pensar en un paisaje relajante, agradable, especialmente hermoso, siempre pienso en Bujaruelo”. Yo también siento un aprecio especial por este valle y Ana y Daniel, con quien hemos paseado por estos lugares desde que eran pequeños han disfrutado igualmente.  

 Hoy, a pesar de estar a finales de agosto, había bastante gente paseando, sentada a orillas del río y, por supuesto, en la zona del mesón y el puente medieval; incluso podían verse gentes con estética-rambo: traje mimetizado, pañuelo en la cabeza, tatuajes; también gente con chancletas… Es urgente un centro de orientación para asesorar al personal sobre cómo acudir a la montaña sin hacer el gilipuertas…¡Qué se le va a hacer! No puede ser todo perfecto.  Hemos bajado a comer al restaurante del camping de Fenés; un lugar muy recomendable para reponer fuerzas en un ambiente agradable y en un recinto acogedor: comida casera, servicio familiar y precio razonable.

Tras la comida hemos caminado un par de kilómetros, río abajo, por la orilla izquierda del Ara, por un camino sombrío, jalonado por ejemplares de abetos de impresionante envergadura y de una vegetación espesa y abundante; a nuestra derecha, siempre el fluir ruidoso y rápido del Ara, rompiéndose en espumas blancas al chocar con cada piedra, con cada roca gigantesca que encuentra en el cauce.

 Disfrutando de este entorno privilegiado, me he acordado de la tragedia gallega con los incendios forestales. Hay que ser un descerebrado, un canalla y una bestia inmunda (con perdón de todos los animales a quienes llamamos bestias) para darle fuego al monte, para propiciar que ejemplares de árboles con decenas de años o más que centenarios se consuman en unos minutos. Una de las imágenes que, personalmente, Más me hieren en verano son aquellas que muestran montes ardiendo. No lo puedo remediar; siento una rabia infinita y un desprecio total hacia quienes han podido encender deliberadamente el monte. Nunca he visto una escultura tan perfecta como un gran árbol y en un bosque nunca hay dos esculturas iguales. Los montes, los bosques deberían ser patrimonio de la Humanidad. Los árboles son uno de los legados más hermosos que podemos ofrecer a nuestros descendientes, a las generaciones futuras, que tienen todo el derecho a saborear sus frutos y a refugiarse en su sombra.

LAS RONDAS Y EL COPLERO

Mi pueblo, Labuerda, celebra sus fiestas patronales para San Roque, el 16 de agosto, aunque la conveniencia de “pillar” un fin de semana para hacer más caja, motiva que la Comisión de jóvenes que las organiza, las mueva en el calendario cada año, pero siempre en torno a ese día.

Dos de los actos con solera son las dos rondas. La “Ronda de la Bandeja” tiene como objetivo saludar a todas las familias del pueblo, con jotas dedicadas por el cantador, invitándolas a ser generosas con sus donativos para sufragar una parte de las fiestas. Ya he escrito sobre ello en otros momentos y en otros lugares y creo que es un acto interesante porque se abren los patios y la rondalla y el cantador cantan a la casa y, de alguna manera, a todas las generaciones que allí han habitado. La otra ronda (suele hacerse la víspera de la fiesta, por la noche) la llamamos “Ronda de la víspera” o “Ronda de las mozas” porque la rondalla y el cantador se detienen en las puertas donde hay chicas solteras (mozas) y las coplas se dedican a ellas. Tanto en la Ronda de la Bandeja como en ésta “de las mozas”, músicos y acompañantes son obsequiados con bandejas de pastas, postres o tacos de queso, jamón, tortilla, banderillas, y todo aquello que cada familia quiere ofrecer, regado con porrones de vino, cerveza, cava, orujo... No es raro, pues, que el acompañamiento de las rondas sea normalmente numeroso.  

El caso es que este año no vino a la Ronda de las mozas el habitual cantador y ese papel decidió asumirlo uno de los componentes de la rondalla, el amigo Santiago Giral. Cuando me enteré de esa circunstancis, a través de mi hija, que ejerce de mayordoma de las fiestas, ofrecí mi ayuda a Santiago y le preparé “una ronda completa” para que él pudiera aprovechar algunas de las coplas que yo le escribí o le orientaran para construir otras por su cuenta. El caso es que, por lo visto, él puso la voz y yo buena parte de la letra. ¡Vaya, que me convertí en “coplero circunstancial” de la Ronda de las mozas. Por cierto, ahora recuerdo que había algún abuelo en mi pueblo que cuando quería defecar de palabra, casi siempre decía: “Me cagüen el coplero”; enigmático juramento sin duda... (Siempre he pensado que habría que hacer una recopilación de juramentos, porque los hay realmente originales). Bueno, el caso es que, para que lectoras y lectores se hagan idea, y calibren el grado de dificultad o la mezcla de elementos diversos, quiero copiar a continuación algunas de esas coplas que escribí hace pocos días y que anoche cantó Santiago: 

Para empezar bien la ronda / y ser del todo legales,

lo mejor es comenzar / por la casa del alcalde. 

Me han dicho que en esta casa / cante jotas a tres chicas:

una se llama Noelia / las otras, Eli y Marina. 

En la puerta de Falceto / la parada es muy potente,

porque no hay una ni dos / cuatro mozas hay presentes. 

Emocionados y alegres / os damos la despedida:

adiós a Sonia y a Sara;/ adiós a Ana y Patricia. 

Si gustarán estas jotas / eso yo aún no lo sé,

por si acaso en casa Castro / le canto a Sandra Sesé. 

Aprovechando que es fiesta / hemos venido a rondar,

y a cantarle nuestra a jota / a Joana Coscollar.

Arancha escúchanos bien, / que ésta es la última ronda;

pues en el mes de septiembre / dejarás ya de ser moza. 

En el Barrio de San Juan / la rondalla alegre suena;

para cantarle una jota / a nuestra querida Eva. 

Hoy les queremos cantar / a Begoña y a Tamara,

a Ángela, Sandra y María, / a Yoli y también a Sara. 

Y cuando pase otro año / volveremos otra vez,

para cantarles de nuevo / a Ana, Adriana y Raquel. 

El cantador avezado (un auténtico repentista) confecciona la copla sobre la marcha, nada más conocer el nombre de la chica, de la casa o de algún acontecimiento relacionado con ella. En mi caso, fue un ejercicio más sosegado, realizado aquí en mi lugar de trabajo, inspirado por la privilegiada visión de la Peña Montañesa que vislumbro con claridad desde la silla en la que estoy sentado. Fue un entretenimiento y un entrenamiento porque ya hace años que escribo coplillas con muy distintos fines, aunque ahora llevaba un tiempo inactivo como coplero. 

CORRESPONDENCIA ESCOLAR VERANIEGA

 

Una de las “faenas” que les sugerí a mis alumnos y alumnas para este verano era la de escribirme una carta, contándome algo de lo que habían hecho hasta ese momento. La sugerencia no era casual ni tampoco estrambótica. En el pasado, la escritura de cartas manuscritas era una práctica comúnmente utilizada para que las personas nos pusiéramos en comunicación y nos contáramos parte de la vida. De un tiempo a esta parte, es cierto que la correspondencia ha disminuido al generalizarse otros sistemas de comunicación, más rápidos, aunque, en mi opinión, más fugaces e inmateriales y, por tanto, algo incompletos. No es lo mismo  recibir un SMS o un correo electrónico, que una carta en un sobre, con tu dirección manuscrita y un sello encima de la misma. No es lo mismo tener un archivo de correos electrónicos en el ordenador, que una caja de cartón con las cartas y las postales de las amigas y los amigos, de los padres, de la hermana o del hermano que mandó la postal del último viaje... Soy un firme defensor de la carta manuscrita (y eso que escribo y recibo también cientos de correos electrónicos al cabo del año) y escribo muchas cartas a las amistades, a la vez que les envío algunas de las publicaciones que coordino. También desde hace años, estimulo la correspondencia escolar entre mis alumnos. Lo de este verano, vendría a ser, pues eso, correspondencia escolar, entre el alumno o la alumna y su maestro-tutor.

Álex fue el primero en romper el fuego. En su carta me contaba el reencuentro con Lupe (se fue a mitad de curso a otra población) y las aventuras con una cabaña que se habían construido al lado de su huerta. Me mandaba unas fotos en las piscinas y otra que nos hizo su madre el último día de curso (¡qué bonito día aquél...!). Sergio utilizó papel cuadriculado y las líneas le salieron bien rectas. Dice que está pasando el verano en el monte, que algunos días se va al mercado con su padre, que hace mucho calor y que se va a ir a un campamento a Pobleta de Bellveí (curiosamente yo también estuve haciendo un campamento en ese lugar cuando estudiaba magisterio). Me manda un foto detrás de unos gigantescos girasoles. Yaiza se acuerda de mi cumpleaños y me felicita con efecto retroactivo, porque ya ha pasado la fecha. Dice que se lo está pasando muy bien y me desea lo mismo; me pide que le conteste y sueña con ir a casa de su tía a Andalucía. Jesús ha puesto mucho cuidado para que la letra sea legible y se lo agradezco. Me cuenta qué tipo de trabajo veraniego realiza, que está leyendo otra vez el libro Ojo de Nube, que va a las piscinas y que se le ha ocurrido una contraseña, pero que me la dirá en septiembre. La carta de Elena es un festival de color y, además, dice que este verano está disfrutando al máximo. Me cuenta dónde llega en cada uno de los trabajos que sugerimos para hacer. Ya ha terminado el ABCdario de palabras bonitas y asegura tener ganas de volver al colegio porque ya no se acuerda de algunas cosas... ¡Será posible...! Guillem empieza con un escueto informe meteorológico, para pasar a contarme cómo le van los trabajos: el ABCdario, la lectura... Asegura haber trabajado algún rato limpiando el seto del jardín de su casa y me habla de su tía Carmen, que ha venido de Guinea a pasar unos días de vacaciones con su familia. Silvia dice que ha ido varios días a la playa y que uno de ellos, le picó una medusa; dice que está leyendo con ganas y desea que esté pasando yo un buen  verano y unas buenas vacaciones. Paula me cuenta su nuevo horario de trabajo: repaso, inglés, mecanografía y colonias; dice que por Fraga hace mucho calor y se despide -deseándome que me vaya bien el verano- hasta septiembre. De Kamile ya sabía muchas cosas porque ha escrito frecuentemente en el blog (lo hizo desde Londres, en lo que fue el bautizo internacional de ese cuaderno de bitácora). Ha sido la más viajera, por eso me habla de su viaje a Lituania y de la diarrea de la perrita Berta. Sobre sus viajes dice: “Cuando tienes ocasión hay que aprovecharla y digo yo que nunca está de más tomarse un tiempo libre”. Totalmente de acuerdo. Tiffany dice que este verano está disfrutando muchísimo, que ya va por la letra “Q”, en el ABCdario y que está leyendo “El pequeño Virgil” y me aconseja disfrutar del verano porque dice que en septiembre ya tendré bastantes disgustos... me hace gracia leer su carta, mientras miro su fotografía, que ha incluido en ella, con esa cara de pícara enmarcada en dos largas coletas. Noelia dice que ha estado de vacaciones en Tenerife y que todo aquello le ha gustado mucho, que es muy bonito. Que está pasando un buen verano y me desea lo mismo: que me lo pase bien –dice- en estas vacaciones. Iván me cuenta que los fines de semana se va a pescar con un amigo y que un día vieron un pez grande que se aproximaba porque el viento lo iba empujando; también cuenta que estuvo viendo motocros y dibuja un “pedazo” de moto. Y se despide con un “nos vemos en el colegio”. Andrea dice que lo más interesante del verano le ha pasado estos últimos días, con su viaje a Galicia; allí se casó su prima Beti y fue con su abuela a la playa de Samil y desea que yo me lo esté pasando igual de bien que ella o más. Santi me cuenta sus aventuras en el campamento de Senet, incluida una terrorífica tormenta nocturna con relámpagos y truenos; dice que estuvo con su madre en una tienda de productos africanos y que está haciendo un curso de mecanografía. Se despide con tres versos, que dicen así: Reír, llenar de voces la colina, / mientras el sol rodando tras la sombra/ su disco ardiente sobre el mar inclina. ...

Yo recibo, leo y contesto todas las cartas con rapidez. En todos los casos, el día que las he recibido, las he contestado y al día siguiente han salido de la oficina de correos en dirección a Fraga. Cuando alguien escribe una carta es natural que espere respuesta. Cuanto menos se demore ésta, mejor. Y todavía espero carta de unos pocos rezagados, antes de que acabe este mes de agosto.