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GOTAS DE AGUA

 Se han juntado dos circunstancias. Por un lado, el compromiso que adquirí, a través de este blog, de dedicar algunos ratos a enseñar a chicos y chicas a crear coplas, dando estrategias concretas y sugerencias que ayuden a componerlas y por otro la iniciativa del Gobierno de Aragón que invitaba a todos los ciudadanos interesados a participar en un libro colectivo sobre el agua que se editará dentro de las iniciativas de la Comisión Aragón 2008. Se nos pasó la fecha para participar en esa iniciativa, pero mantuvimos la idea de abordarla, con carácter doméstico, en cuanto pudiésemos.

Debíamos pensar en el agua del grifo, del río, del mar, de lluvia, de nieve; en el agua de los charcos, de la piscina, de una balsa...; en agua para beber, para bañarnos, para lavarnos... y con algo de ingenio y con algo de rima, crear unas coplas frescas y novedosas, unas "gotas de agua" que nos recordasen la importancia de la misma en nuestra vida pasada, presente y futura. Las propuestas se iban modificando levemente hasta dar con la fórmula más adecuada.  Al final, esto es lo que hemos creado (que se convertirá, por otra parte, en un “libro plegable y desplegable”, en formato papel), estos dos días previos al largo puente de las fiestas del Pilar: 25 coplas que se podrían cantar...

El agua de los ríos / es muy necesaria,/ para que podamos beber / en nuestra vida diaria. 

Nuestros abuelos y abuelas / en invierno y en verano, / se lavaban en el río / mojándose con las manos. 

Cuando hacía deporte / me quedaba sedienta; / y bebía mucho agua / a la hora de la merienda. 

Cuando a la piscina / me fui a bañar, / de repente y sin esperarlo / se puso a nevar. 

En un charco me caí / un día que me fui al campo, / y me lo pasé genial / haciendo tiro con arco. 

En una balsa / me iba a bañar / y de pronto, una rana / se puso a cantar. 

Me quedé sin agua / en una excursión, / y soñaba a cada paso / con beberme un botellón. 

Al agua clara / la voy a poner, / en una jarra bonita / donde la podamos ver. 

Vamos a nadar / vamos a jugar, / que en el agua del río / nos queremos bañar. 

Recuerdo un viaje / que volé sobre el mar, / de Colombia hasta España /deseando aterrizar. 

Cuando fui de excursión / se me gastó el agua; / entonces aprendí /que tenía que valorarla. 

Una vez con mi padre /al río fuimos a pescar, / y hacíamos apuestas / a ver quién pescaba más. 

Una noche me levanté / a beber agua, / y sin querer / tropecé con un paraguas. 

En el patio del colegio / nos quedamos sin agua / y para beber esperamos / al toque de la campana. 

No malgastes nunca / el agua que vas a tomar; / porque si así actúas / el río se secará.  

Al bañarme un atardecer / en una bonita playa, / jugué con el agua del mar / pero acabé resfriada. 

Hoy ha llovido bastante / ha sido una tarde mojada; / me lo he pasado muy bien / jugando con las gotas de agua. 

El otro día fui a pescar / con la caña de mi tío; / me despisté un momento / y se me cayó al río. 

Iba por el río / con una piragua; / pasó por debajo un pez / y yo me caí al agua. 

El agua es muy necesaria / para beber y regar;/ no debemos malgastarla / porque muy escasa está. 

Sin agua me quedé / y, sin embargo, esperaba / moviendo la cabeza / a que me trajeran agua. 

Se refleja en el agua / la luna llena, / mientras yo la admiro / por su belleza serena. 

Cuando fue a la playa / Luis se fue a nadar, / pensando varias veces / que se podía ahogar. 

Donde hay agua, hay vida, / sin agua hay desolación. / Tenemos que cuidar los ríos / que recorren Aragón. 

Agua de río, agua de lluvia, / agua de lago, agua cristal; / agua potable, agua en botella, / agua en el pueblo y en la ciudad. 

Toda la clase ha participado en la sesión de creatividad; pero justo es reconocer a quienes más empeño han puesto, eligiendo y probando palabras y rimas han sido: Noelia, Roberta, Maika, Tiffany, Silvia, Kamile, Elena, Andrea, Gianluca, Guillem, Álex, Santiago... y un servidor.  

 
     
 
 

DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR A LAS SETAS CAMPESTRES

 Mirando el título del texto anterior escrito en este blog y éste que acabas de leer se podría pensar en el inicio de un serial sobre bibliotecas escolares y el entorno natural, pero no hay nada de eso. Todo han sido puras coincidencias.

El miércoles pasado (4 de octubre), de tres a cinco de la tarde, nos reunimos en la biblioteca escolar del colegio con las madres que acudieron a la convocatoria de la primera reunión del curso para –dijéramos- asuntos bibliotecarios. Allí vimos que hay un grupo de más de veinte madres comprometidas con cuatro asuntos: representación en el Seminario de BLI, un grupo de ornamentación de la biblioteca, un grupo de cuentacuentos y un grupo de lectura. Como además había caras nuevas la reunión resultó aún más esperanzadora. Debo recordar que todos los miércoles, en horario lectivo, de tres a cinco de la tarde, la biblioteca del colegio está abierta a estas madres y a cualesquiera otras que quisieran venir. El próximo 18 de octubre iniciarán ya sus actividades. Con el grupo de lectura, acordamos tener la primera reunión el 25 de octubre a las cinco de la tarde y elegimos a la autora Ángeles Caso, para comenzar nuestra andadura este curso. Como coordinador (o descoordinador, según se mire) de todo esto, creo que es un lujo para un colegio toda esta fuerza voluntaria de imaginación y de trabajo. 

El jueves (día 5), por la tarde-noche, estuve en Huesca, invitado por Rosa Tabernero a unas jornadas de LIJ. A las ocho de la noche nos reunió a unos cuantos en una historia titulada “Conversaciones con…” Estuve con Luisa Mora, Caslos Castán, Elisa Arguilé, Daniel Nesquens, Ana G. Lartitegui, Sergio Lairla, José D. Dueñas, José Luis Jiménez…La cosa fue así como informal y con poco tiempo para hablar. En mi caso "denuncié" las prácticas editoriales de ofrecimiento de visitas de autores a los colegios a cambio de la compra de un número elevado de libros. Sé que hay un sector de mediadores que privilegia esta práctica de llevar autores por los centros para que se reúnan con los niños. No tengo nada claro que después de leer un libro sea necesario conocer a su autor o a su autora. Muchas veces, eso es imposible (Machado, Lorca, Quevedo…) y tal circunstancia no disminuye el goce o las buenas sensaciones. Había leído yo algunos libros de Cela, pero dejé de leerlo después de verlo por televisión y escuchar lo que dijo… Uno puede ser un buen escritor, pero no tiene por qué ser amable con los niños, ni divertido, ni nada sugerente y, además, el día que viene al centro puede estar de mala leche o muy contrariado… Y eso que algunos escritores y escritoras seguro que son excelentes comunicadores ante un público infantil o adolescente. El fomento de la lectura debe basarse en actuaciones más naturales y constantes y quien la fomenta debe ser un lector o lectora convencido. Al final, los organizadores de las jornadas nos regalaron algunos libros; entre ellos un ejemplar de “Contar en Aragón”, en el que se recogen los textos escritos para las Primeras Jornadas, celebradas hace dos años. De cualquier modo, felicidades a Rosa, José Domingo y José Luis, coordinadores-organizadores de las mismas. 

El viernes (día 6) por la tarde recibí unos cuantos ejemplares de la revista ENSAIO, correspondiente al año 2006. Está publicada por el Centro de Formación e Recursos da Coruña (cfr.coruna@edu.xunta.es) y escrita en gallego. La revista encarta 124 páginas y es un monográfico dedicado a las bibliotecas escolares. Escriben Pepe García, Cristina Novoa, Juana Vázquez Silva, Serafín Álvarez, José Antonio Martínez, Carmen Loriga y un largo etcétera, hablando de planteamientos generales o de experiencias y logros concretos. Mi colaboración en la misma se plasma en base a una entrevista que los coordinadores de la revista me hicieron hace algunos meses (PP. 26-33). Lo que más me ha sorprendido de dicha entrevista es “lo bien que hablo gallego”. Digo cosas como: “Cada mestre ou mestra acompañante do alumnado da súa clase, en función do seu compromiso coa lectura e o seu fomento, coa cultura e a súa dinamización, orientará e favorecerá unhas prácticas lectoras determinadas ou outras; isto non o imos a poder evitar”, por ejemplo. Estoy realmente contento de aparecer en ese número y agradezco a la gente de ENSAIO que me invitaran a ello; también les felicito por el excelente trabajo que han hecho en este monográfico. 

Y ya el sábado (día 7) subimos con Mercè a Labuerda. Después de comer nos internamos en el monte con el fin de despejarnos la cabeza de asuntos escolares e inaugurar la temporada particular de setas. Fuimos al sitio donde siempre cogemos y nos quedamos decepcionados porque no encontramos ni buenas ni malas: acalorados, sofocados del calor, arañados por las zarzas, salimos de nuevo al camino para buscar otra ubicación. Y ahí sí hubo suerte y de las dos cestas que llevábamos, llenamos una de robellones muy hermosos. Nos los cenamos con mucha satisfacción y aún guardamos unos cuantos para bajarnos el domingo a Fraga y poder invitar a los hijos. Y aquí termina esta crónica de media semana que empezó en la biblioteca escolar y acabó en el monte, caminando entre los árboles.

DE LA BIBLIOTECA ESCOLAR A ESTAR DEBAJO DE UN ALMENDRO

 A veces tengo motivos para escribir pero no tengo tiempo, ¡qué cosas! El miércoles y el jueves pasado (27 y 28 de septiembre) estuve en Pamplona, impartiendo dos ponencias en un curso titulado: “Biblioteca escolar. Propuestas para su dinamización”. Allí se reunieron unas treinta personas que recibieron un aluvión de propuestas y un buen número de materiales impresos y electrónicos para hacerse una composición de lugar amplia sobre las posibilidades y el funcionamiento de la biblioteca escolar y para poder iniciar algunos cambios metodológicos o poner en funcionamiento algunas actividades. Al final del primer día y, sobre todo del segundo, los asistentes mostraron su agradecimiento y su admiración por el trabajo presentado (que no es trabajo de una persona ni de un año; es fruto de un grupo de gente que a lo largo de 18 años puso en pie y ha mantenido activa una biblioteca escolar).

Pude estar con Mª Antonio del Burgo, culpable de que en Navarra se haya hecho un trabajo importante en torno a la biblioteca escolar y culpable de que el número 1 de la serie verde de BLITZ esté dedicado a esa biblioteca escolar y que sea yo el agradecido autor del mismo. Con Mª Antonia nos une una larga amistad y pudimos compartir buenos ratos de charla en la Plaza del Castillo, en el Departamento de Educación o callejeando. 

El viaje de vuelta fue muy “literario”, como corresponde a todo viaje en tren. Tomé un Estrella, procedente de Irún, a las 0:57 horas del viernes (día 29 de septiembre): camarote individual con litera, traqueteo permanente, inclinaciones hacia un lado o hacia otro, frío, calor, imposible dormir... El disc-man no para (Amaral, Sabina, temas variados en los que sale la luna...), pero el tren sí que lo hace y buenos ratos. Llegada a Lleida a las seis y cuarto de la mañana. Traslado a Fraga y subida al colegio para comenzar un día de trabajo. 

Al final de la mañana vienen a saludarme Alfredo Larraz, compañero de fatigas bibliotecarias y reconocido experto en asuntos de Educación Física (cuyas jornadas provinciales se están celebrando en Fraga). Me llevo una gran alegría y le agradezco el detalle de venir de propio a saludarme. Otro tanto hace José Luis Capilla con otro compañero maestro. Con José Luis nos habíamos carteado electrónicamente y por correo postal, pero no nos conocíamos en carne mortal. También le he agradecido que viniera a saludarme. Más tarde, tras la finalización de la jornada laboral y después de comer me acerco al restaurante donde se hospedan y vuelvo a charlar con los tres. También lo hago con mi amiga Geles Domínguez y con Merche Ibarz, a quien hace tiempo no veía. Después del duro viaje a Pamplona, ha sido una buena recompensa esta serie de encuentros y reencuentros. 

Para terminar el día, viajamos con Mercè hasta Figols de Tremp. Llegamos antes de la siete de la tarde del mismo viernes. Tenemos la casa en obras y carecemos de luz (sólo un foco), inutilizada “por obra de las obras”. El panorama es como volver a la infancia: silencio absoluto, velas para desplazamientos interiores, sin televisión, cenar con hora y pronto a la cama que al día siguiente esperan un buen montón de almendreras con una cosecha más que mediana... En la cama, antes de dormirme, pienso en el viernes 29 de septiembre que acabo de vivir: he comenzado el día en Pamplona; lo he continuado en Fraga trabajando en la escuela y lo he terminado en Figols, un pequeño núcleo rural del pre-Pirineo de Lleida, sin luz y con amenaza de lluvia. Y el día 30 se convierte efectivamente en una esforzada jornada rural, en la que vareamos unas cuantas almendreras y luego limpiamos las almendras de hojas y cascos. Hacemos fuego para asar la carne y comemos en la era, al aire y al sol de ese día de otoño que comienza lloviendo, que luego da paso a un sol radiante y que termina con un viento inquietante, que así de raro es este comienzo de estación.

Y así ponemos punto y final al mes de septiembre de 2006. Estas líneas las escribo ya iniciado el mes de octubre y en vísperas de un parón laboral importante: las fiestas del pilar de Fraga regalarán cinco días seguidos de fiesta a quienes vivimos y trabajamos por estos lares.

EL VERBO DESCARGAR

 Hoy, cenando en familia, escuchaba a mi hijo decir que iba a descargar no sé qué canciones y que también podía descargar tal o cual película, juegos para usar en el ordenador, imágenes, etc. y he sonreído ante esta nueva acepción del verbo descargar. He pensado que algunas palabras adquieren rasgos polisémicos con el paso del tiempo; significados que hace unos años nadie había previsto. Una prueba más de que el futuro es cada vez más incierto.

Me he sonreído, decía antes, porque he pensado en los significados que en mi juventud tenía el verbo descargar y, rápidamente, les he hecho una relación de las cosas que  he descargado en mi vida. Cuando yo era pequeño descargábamos en el patio, en la calle o en la era las caballerías: burros, mulas, machos, caballos... cuando llegábamos del campo o de la huerta con fajos de hierba o de trigo, cebada, etc. para trillar y con productos hortícolas: patatas, cebollas, fruta, maíz...Incluso descargábamos el carretillo de estiércol, unas cuantas veces cada mañana, cuando limpiábamos la cuadra de las vacas o las zolles de los cerdos. Teníamos que descargar frecuentemente el carro, cargado también con fajos, con leña, con cestos (cuévanos) llenos de uvas procedentes de la vendimia o de sacos llenos de aceitunas (olivas). Nos cargábamos y descargábamos talegas (sacos estrechos y largos) de grano que debíamos subir hasta los graneros (¡qué afición a poner siempre los graneros en el piso superior de las viviendas!) y que al cabo de un tiempo había que bajar otra vez (cargando y descargando de nuevo)... Con la llegada de la mecanización al campo, no nos libramos, durante muchos años, de cargar y descargar el remolque del tractor de los más variados productos: fajos y pacas de hierba, pacas de paja, leña, sacos de trigo o de ordio (cebada) para llevarlos al Servicio Nacional... Descargar las remolcadas de estiércol que era necesario extender por los campos y huertas para abonar orgánicamente el suelo. Descargábamos remolcadas de arena o de piedras cuando se hacían obras en la casa familiar o en los pajares y almacenes anexos. Cargábamos y descargábamos vacas, terneros, cerdos y otros animales que debían ser transportados por alguna razón, con el tractor y el remolque. 

Hace un tiempo ya descubrimos que había quien descargaba la rabia golpeando a puñetazos un saco de arena colgado del techo y que también era posible descargar la tensión laboral, tomándose unos días de descanso en un lugar a propósito.  

Y yo, con este texto, me he descargado también porque andaba dándole vueltas al tema sobre el que escribir el texto de esta semana en el blog y, mira tú por donde, lo he encontrado a la hora de cenar. Así que ahora, muy descargado y bastante cansado me iré a la cama con mucha satisfacción. Buenas noches.

 P.D.- Este pasado fin de semana he estado en Labuerda y las nubes descargaron con ganas, una apetitosa ración de lluvia otoñal. Daba gozo ver cómo habían resucitado los barrancos más pequeños y como el Cinca bajaba más animado que de costumbre. En un momento de tregua, cuando se alternaban algunas nubes con esforzados rayos de sol, mi madre recordó un dicho tradicional que dice: “Cuando llueve y hace sol, la vieja hace el requesón”. El que lo entienda, que me lo explique...

DOS AÑOS DE BLOG

 

El recién pasado 16 de septiembre se cumplieron dos años de la publicación del primer texto en este blog. Fue un breve anuncio, titulado “Me hago a la mar” y un recordatorio (por lo reciente de la conmemoración, demasiado silenciosa desde hace unos años) de lo que sucedió en Chile un 11 de septiembre de 1973.

 

No sabría decir si en esa fecha de hace dos años me pasó por la cabeza que un día como hoy (734 días después) podría presentar un blog  vivo y activo. El hecho es que, todo ese tiempo después, gurrion.blogia.com contiene más de 120 textos y cientos de comentarios: un libro de tamaño regular. Ya me ha pasado más de una vez por la cabeza que si tuviera tiempo, haría una selección de post y los convertiría en libro...

 Para mí la experiencia ha sido muy gratificante. Me gusta escribir y ahí he encontrado una herramienta sencilla; he descubierto también una herramienta pedagógica de indudable potencia y un buen medio de comunicación o de intercomunicación con personas conocidas o desconocidas que se acercan al blog, leen y dejan sus comentarios. Ha habido momentos antológicos, en los que el texto madre ha dado origen a sucesivos comentarios llenos de naturalidad, de imaginación, de afectos, de aportaciones sorprendentes. En realidad hay varios post, con sus comentarios respectivos que, por sí solos, son excelentes artículos para cualquier revista especializada en lectura, en escritura, en creatividad... sin apenas modificaciones. En el número 82 de la revista Aula Libre (junio de 2005) publiqué un amplio artículo explicando mi experiencia e ilustrando con textos y comentarios. Artículo similar se publicó también en el número 211 (verano de 2006) de la revista Comunicación y Pedagogía; ambos con el “breve” título de: “El cuaderno de bitácora o blog. Una herramienta informática para leer, reflexionar, escribir, opinar y comunicarse”. Hace unos días elaboré y envié uno más breve, ejemplificando lo que decía más arriba: “Un blog abierto en vacaciones”; artículo en el que contaba y reproducía todo lo que dio de sí, de manera espontánea, el texto :”Las rondas y el coplero”, publicado hace un mes (el 18-8-06). Mantener un blog vivo y activo es un ejercicio disciplinado de constancia. Hay que estar atento a lo que pasa, a lo que hacemos, a lo que se dice... escribirlo y animar a su lectura y a la escritura de comentarios (me refiero al ámbito escolar). Para quienes, ajenos a nuestro ámbito geográfico cotidiano, han entrado alguna vez o lo miran con frecuencia, es gratificante que cada pocos días vean nuevas temáticas desarrolladas para que sigan pendientes de lo que en él se publica. En mi caso, ya hace tiempo que aprobé (perdonen la inmodestia) los “exámenes de constancia”: llevo 26 años publicando El Gurrion y he estado 22 años coordinando las publicaciones de Aula Libre; hace 18 años que trabajo (junto con otras personas) en la biblioteca escolar del colegio y desde 1989 se han publicado 54 números del boletín Bibliotelandia..., por poner algunos ejemplos de constancia personal fácilmente demostrable. Dos cursos completos “bloggeando” me han dado muchas satisfacciones. Hemos comenzado el tercer año y las cosas apuntan por muy buen camino. Ahora están al llegar los pctablets al cole y eso tiene que darnos un plus para seguir en ésta y en otras líneas de trabajo que supongan incorporar las nuevas tecnologías a nuestro trabajo diario de una manera racional, sin artificios y pensando también en todo lo que pueden tener de fomento de la creatividad y de la imaginación. 

ABCDARIO DE PALABRAS BONITAS

 El pasado lunes, a las nueve de la mañana, se produjo el reencuentro en clase, entre los chicos y chicas de sexto A y su maestro tutor. Fue agradable volver a vernos las caras, después de un verano viviendo cada uno por su lado.La sorpresa más emocionante fue que pudiéramos encontrarnos todos de nuevo. Hay gente que ha crecido un poco, que el moreno de piscina le da un aspecto nuevo, que se le ve con el aire más desenfadado en su expresión, debido a la “terapia” de descanso y desconexión que proporcionan las vacaciones…

  Ya comenté en otro texto que una de las faenas que les había mandado para el verano era escribir una carta a su tutor. Pues bien; otra de las faenas consistía en dibujar un ABCdario de palabras bonitas, intentando utilizar distintas propuestas plásticas. Hoy he terminado de revisarlos y he visto soluciones plásticas de mucho interés y realizadas con mucha imaginación y trabajo, hechas con diversidad de materiales y con técnicas novedosas… Un trabajo que les devuelvo encuadernado con canutillo para que lo guarden como recuerdo. La selección de las palabras no obedecía a ningún criterio preestablecido. Cada cual ha elegido en función de lo que la palabra le sugería, o lo que en el momento de hacer el trabajo le venía a la cabeza. He descartado los nombres propios, pero creo interesante publicar aquí una selección de 230 palabras que 18 niñas y niños de 11 años han decidido que son “PALABRAS BONITAS”. Tú, lector, lectora, de estas afanosas líneas, es posible que en esa selección esté también tu "abcdario" de favoritas...

  Amistad, amanecer, armadillo, ajedrez, amor, acariciar, aliento, árbol, agua, alegría, arco iris, abedul.Bondad, bailar, baile, beso, besar, bien, barbacoa, bebé, baba…Cariño, cascada, claridad, cerebro, cansancio, carnaval, coche, corazón caballo, casa, cantar, colores…Delicia, deseos, diamante, dragón, danés, duende, dolmen, dedal, dálmata, domingo, dado, dignidad…Esperanza, enamorar, estrella, eclipse, excursión, encariñarse, emoción, enigma, empujar, enero, estudiar, enano…Felicidad, flor, fresa, felino, fantasía, feliz, fiesta, flora, facilidad, foca…Globo, geranio, girasol, guepardo, gato, genio, guapa, gelatina, gusto…Hielo, hermoso, huella, hoja, hermano, humor, hierba, helado, hipnosis, heladería, helio…Ilusión, indios, imaginación, itinerario, instantánea, idioma, invierno, iglú, información…Jazmín, jota, jungla, jardín, juego, jirafa, jabón, jornal…Koala, kiwi, kilómetro, karaoke, ketchup, kimono…Lindo, luna, leer, libro, llave, lápiz, limón, leche…Majo, mimar, madera, mamá, madre, marioneta, mano, música, mono…Naturaleza, nube, nido, nacer, nogal, natación, niño, nata, noche…Obsequio, osezno, oler, océano, ópera, oca, oso, ojo, ordenador…Paisaje, perdón pie, periódico, piscina, pantano, palacio, pez, piragua, paz, paté, peluca, pieza…Querer, queso, química, quitasol, querido…Reír, ramo, risa, reloj, romance, rosa, río, ratón, rueda…Sol, serpiente, sabor, sal, sofá, sorpresa, sirena, sensación, saxofón, sabio…Tucán, tormenta, tiempo, tomate, tarta, tigre, tristeza, titiritero, teatro, tiempo, tambor, televisión…Unicornio, uva, unir, ultraligero, ulular, urano, uno, uña…Verano, vacaciones, vaca, visitar, voz, virtual, volar, vacuna, ¡viva!...Web, Walqui talqui, walquiria, walaby…Xilófono, saXo, …Yoga, yoyo, yak, yate, yema, yaya…Zafiro, zorro, zapatos, zoo, zagal, zanahoria… 

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P.D.: El día 11, Elena y Kamile, adictas al blog, y tal como me anunciaron en un comentario publicado en él, recitaron la contraseña que habían preparado para ese primer día: 

Al amanecer, cantan los gallos,

sale el sol brillante

y florecen las flores al instante.

Al atardecer, se esconde el sol

y sale la luna

y toda la gente la observa

por su resplandor y su blancura 

¡Todo un detalle para comenzar con fuerza!

COMIENZO DE CURSO

 

 Anoche estuve viendo en “La Cuatro” un amplio documental informativo sobre la tragedia de Beslam (en Osetia del Norte –Rusia-) de primeros de septiembre de 2004. No sé si la recuerdan, pero el secuestro de más de mil personas: padres, madres , niños y niñas en la escuela número 1 de Beslam, por un grupo terrorista checheno, acabó en una tragedia desgarradora para aquella comunidad: más de 300 personas muertas; la mitad de ellas, niñas y niños en edad escolar. Los supervivientes y los familiares de las víctimas no creo que olviden jamás lo que ocurrió en aquella escuela. Así comenzaba la crónica de los sucesos, el día 3, cuando se desató la tragedia:

 “A las 09:30, hora local (GMT+3), del 1 de septiembre de 2004 (la mañana del primer día de las clases de otoño), un grupo de unas 30 personas armadas llegó en camiones militares GAZel y GAZ-66 e irrumpió en el Colegio de Enseñanza Media Número Uno, cuyos alumnos tienen entre 7 y 18 años. La mayoría de los atacantes llevaba pasamontañas negros y unos cuantos llevaban cinturones explosivos. Tras un tiroteo con la policía en el que murieron cinco agentes, los atacantes se apoderaron del edificio, tomando como rehenes a 1181 personas, la mayoría menores...”

  El reportaje mostraba los preparativos que las familias realizaban para ese primer día de clase y de fiesta. Los niños y niñas iban a la escuela vestidos con sus mejores ropas, portando ramos de flores para sus maestras y maestros y, en muchos casos, acompañados por sus madres, padres, hermanas y hermanos, abuelos... Ese primer día, celebraban El Día del Conocimiento... El caso es que todos y todas mostraban (con su actitud, los preparativos y las declaraciones recogidas) que la escuela era un lugar muy apreciado por las familias y por los niños y niñas; piensan que allí los chicos y chicas aprenderán todo lo necesario para asegurarse un futuro y una adecuada formación como personas; por eso ese respeto y esa alegría del comienzo: Me llamó la atención esa alta valoración que el pueblo de Beslam tenía (e imagino que seguirá teniendo) de sus escuelas y del profesorado que en ellas trabaja. No pude evitar pensar en los comienzos de curso que nos marcamos por estas tierras, despojados de ese carácter de fiesta y alejados del significado que tendría celebrar “El Día del Conocimiento” (luego durante el curso, en muchas ocasiones, parece que lo único que importa son las fiestas y no el trabajo serio y científico para el que se requiere una actitud de concentrada atención y estudio y algunas motivaciones adicionales). Es evidente que en las aulas debe tener cabida el juego y el humor, y también el trabajo científico, el estudio, la motivación para aprender cada día, para seguir aprendiendo continuamente y aprovechando cualquier circunstancia. Creo sinceramente que la escuela necesita una redefinición, un pararse a ver si lo que se está haciendo conduce a algún puerto y haría falta, además, recuperar parte del prestigio perdido; pero esto último, nos lo tenemos que ganar y las autoridades educativas trabajar también para ayudar en ello.

 

 El día 11 de septiembre (un día con importantes cargas simbólicas: Golpe militar en Chile en 1973 y asesinato del Presidente Allende; ataque a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001...) comenzaremos un nuevo curso y trataremos de convencer a chicos y chicas para que no desaprovechen el tiempo, para que hagan de cada día una fiesta del conocimiento y del aprendizaje y tendremos que buscar nuevas estrategias que sustituyan a las que ya no funcionan y aprovechar aquellas que todavía tienen tirón entre el alumnado.

El reportaje al que me he referido duró hora y media cumplida y, como he dicho, el secuestro acabó en tragedia. Es difícil entender que alguien pueda concebir misiones reivindicativas jugando con la vida de cientos de niños y niñas en edad escolar. Basayev y compañía cavaron una honda zanja entre la cordura, la racionalidad, la reivindicación legítima y la barbarie y se autodestruyeron como ciudadanos presentables: arruinaron la vida y el futuro de muchas personas y las dejaron sumidas en la más absoluta desolación.  

TIEMPO DE MERMELADAS

 

(Un preámbulo: Antes de hablar de lo que quiero escribir, me gustaría copiar la frase que le he oído hoy en televisión a una señora cubana que estaba barriendo la calle donde vive, en La Habana. Le preguntaban sobre la inminente llegada de uno de los huracanes que visitan cada año las costas cubanas y sobre el por qué limpiaba. Sólo se nos ha permitido escuchar una parte de su respuesta; los “cortes” en la tele son realmente cortes; esto ha contestado: “Debemos tener las calles limpias para toda contingencia ciclónica…” Me he quedado totalmente sorprendido y maravillado de la naturalidad de su expresión y del vocabulario utilizado… En realidad, lo ha dicho con la misma dulzura de la mermelada.)

  Compartimos con Mercè la afición y el gusto por hacer mermeladas. Nuestros hijos comparten, sobre todo, el gusto por comérselas. Estos últimos días de agosto solemos aprovechar para hacer acopio de frutos y realizar esa dulce transformación. Primero fueron los higos verdes. Ana bajó de San Vicente, donde trabaja, una hermosa bandeja, regalo de la familia Antón, que tanto la cuidan y unos cuantos más que cogió ella en la higuera de la pared de la iglesia. Una vez realizada la cocción, en el caso de los higos, es conveniente triturar la pasta final, antes de meterla en botes y hervirla al baño María. El resultado es una mermelada de bonito color y de textura espesa muy agradable para los desayunos y las meriendas. 

Hace un par de días, me levanté temprano y me fui a coger moras. Había localizado una zona de zarzales en la que había materia prima de buena calidad: moras gordas y bastante maduras. Al cabo de un rato había cogido dos kilos y llevaba conmigo, incrustadas en manos y brazos, decenas de espinas que me habían hecho otras tantas heridas. ¡Vaya faena, el tema de coger moras! Unas pocas para ir picando en el paseo vespertino, no es problema, pero cuando quieres coger cantidad y tienes que meterte en medio de los zarzales, la cosa se pone curiosa. Total, que llegué a casa con el dulce botín, pero con heridas de combatiente. Tras una noche, puestas a macerar con azúcar, las hemos cocido y puesto en botes. La mermelada de moras tiene un olor muy agradable y un sabor también exquisito y el color negro de la misma contrasta en la estantería con las otras mermeladas. Este año, al menos por Labuerda, las zarzas han sido generosas y hay una buena cosecha. Cuando éramos pequeños, íbamos por los caminos, cogíamos moras y las ensartábamos en una hierba larga llamada “lastón” y luego nos las comíamos. 

Hoy le ha tocado el turno al tomate. En casa la mermelada más apreciada es la de tomate. Mi padre cultiva una materia prima de primera calidad; hace pocos días cogimos un tomate que pesó un kilo y 350 gramos; tomates grandes, de un rojo intenso, afrutados, que huelen y saben a gloria. Todos los amigos y amigas que pasan por casa y tiene la oportunidad de probarlos coinciden en no haber comido nunca tomates como los del abuelo Mariano. De tomates tan afamados no puede salir mermelada mala. Esta mañana hemos hecho con Daniel una buena recolección y por la tarde, Mercè ha preparado unos cuantos: pelados, cortados y azucarados hasta mañana, para ser cocidos y envasados… Cuando estudiaba interno en Huesca (hace muchos años), cada vez que mi madre me mandaba la ropa lavada, en la caja adicional, siempre había un botecito de mermelada. No se me olvidará jamás. Yo creo que las madres saben a mermelada… Luego, con el curso escolar en marcha, poco después de levantarte por las mañanas, cortas unas rebanadas de pan, pones unas cucharadas de mermelada encima, y así se endulzan los neblinosos días del otoño o los más fríos del invierno y le das una alegría al aparato digestivo. 

(P.D. He tenido que hacer un alto en el texto; tanto hablar de mermeladas, no he podido resistir la tentación de acercarme a la nevera, coger un botecito que nos dio mi madre hace unos días, de manzanas del campo de casa y hundir cuatro veces la cucharilla en su interior. ¡Deliciosa!)