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OTOÑO AMARILLO Y LLUVIOSO

Hace dos semanas, pensar en los ríos y en los embalses, era pensar en la sequía. Las imágenes que nos devolvía la red arterial del agua era la de cauces casi secos y pantanos terrosos, de suelo cuarteado por la falta de ese líquido necesario. ¡Por fin parece que ha llegado el otoño y con él, las lluvias! He visto fotografías y algún pequeño vídeo de los ríos sobrarbeses: Ara, Cinca, Bellós… Imagino que el Irués, el Barrosa y, más abajo, el Susía, también debían llevar buenas “tumbadas”. El ímpetu con el que las aguas se deslizaban por el cauce parecía sobrecogedor. Siempre que no se desborde, poniendo en peligro la vida y las haciendas, la fuerza imparable del agua de los ríos pirenaicos es un espectáculo grandioso.

Los pantanos, por su parte, van recuperando –poco a poco- esa cuota de agua que los convierte en espectaculares lagos artificiales, superando la imagen deprimente de “cementerio marino” que tenían en los últimos tiempos.

En el post anterior empecé hablando del Cinca y del Ara, y hoy hago lo mismo, pero con nuevas perspectivas. Hoy, hablar de los citados ríos es para celebrar que han recobrado su auténtico sentido y que hacen honor a su nombre. Hoy, llevan agua a raudales y alimentan los embalses y la esperanza, acabando, momentáneamente con el fantasma de la sequía.

 El pasado fin de semana anduvimos por las comarcas del Pallars Jussà leridano y por el Sobrarbe oscense. Si hay un tiempo en el que se está bien, bien, por esos parajes, ese es el otoño. En esta estación, el marco de referencia cambia sensiblemente: no hace todavía un frío extremo; ha desaparecido ese calor angustioso del verano; si sales a caminar, estás viendo casi permanentemente, paisajes con coloraciones luminosas; apetece encender el fogaril y rodearlo para apropiarse del calor del fuego; apetece refugiarse en la intimidad de la lectura o de la escritura…

 1. En Figols de Tremp aún pudimos coger almendras, ordeñando a mano las ramas bajas de los árboles, y cascar algunos kilos de la cosecha del año pasado. Esas son tareas que, si no te va en ello la supervivencia, se hacen en horario de conveniencia y resultan relajantes. Siempre recuerdo que, estudiando en el Instituto de L´Aínsa, en esta época, nos acercábamos a una finca de Labuerda, en la que el dueño tenía cientos de almendros grandes y después de que los hubiera “cogido”, nos daba permiso para ir a “respigar” (recoger aquellas almendras que habían quedado por el suelo y que él no pensaba coger). Como eran tiempos de economía escasa, pero racional, íbamos con mi hermana uno o varios sábados por la tarde y llenábamos una canasta grande cada día, con cuya venta podíamos comprar unas zapatillas, por ejemplo. Hoy, con una canasta de almendras, es posible que nos dieran, no unas zapatillas para cada uno, sino los cordones de una de ellas…

 Uno de los espectáculos naturales más interesantes al que uno puede asistir en este pequeño pueblo que he nombrado –Figols de Tremp, el pueblo de Mercè- es al planeo majestuoso de una nutrida bandada de buitres leonados que, cada día, se acercan al vertedero comarcal y lo sobrevuelan y se posan en él, buscando alimento. En ocasiones se detienen en una pequeña formación de robles que se hallan dentro del perímetro alambrado de la instalación y uno puede acercarse un poco a fotografiarlos, a verlos despegar desde cerca y a sentir su inquietante presencia. Son aves que alcanzan casi los tres metros de punta a punta, con las alas extendidas. Observarlos desde la terraza de casa con los prismáticos es también un gozo. Son aves con un poderoso vuelo, capaces de permanecer “una eternidad” planeando sin mover las alas, jugando con las corrientes invisibles de aire.

 En Figols no hay una vegetación exuberante, pero podemos encontrar un amplio catálogo de árboles que, en este tiempo, semejan llamaradas: moreras, nogales, arces, almeces...; robles que andan cambiando de color, almendros, higueras, parras y cepas y muchas encinas que ponen a los tonos amarillos, rojos, anaranjados… un fondo oscuro reivindicativo, como diciendo: “¡Que los de hoja perenne seguimos aquí!” La estancia en un lugar tan apacible, cuando llega la temprana noche otoñal, se complementa con la posibilidad de hojear documentación “histórica” que tengo allí archivada, entre la que me voy encontrando con frecuencia materiales que ya no recordaba que guardara (en muchos caos, ni recordaba que los hubiera hecho). Muchos de ellos, la gran mayoría, tiene que ver con el trabajo en la escuela, tanto de Mercé como mío y esa “enfermedad” de guardarlo casi todo... Como también guardo libros, revistas, recortes y suplementos de prensa, las posibilidades de leer, hojear, anotar y escribir aumentan considerablemente y el tiempo siempre parece poco para satisfacer la curiosidad que se acrecienta a medida que se abren nuevas cajas o carpetas y aparecen a la vista nuevos documentos…

 2. Como el fin de semana era largo (puente de Todos los Santos), desde Figols nos acercamos a Labuerda, con similares intenciones. Allí está mi campamento base y siempre falta tiempo para revolver, remover, releer, remirar… diversos tipos de documentos que uno atesora, no con la suficiente organización que desearía (sobre todo, por falta de tiempo, o eso es lo que me digo), pero que proporcionan momentos de plácida lectura o de agradable sorpresa. En Labuerda nos esperaban algunos chaparrones que anunciaban lo que el resto de la semana ha acabado siendo: un temporal de otoño con considerable intensidad.

Un paseo por la huerta y la orilla del río, permitió tomar algunas fotos muy, muy otoñales. Algunas formaciones de chopos (éstos sí, como antorchas encendidas) estaban realmente esplendorosos; y no sólo por ese amarillo flamígero de su estampa, sino por la alfombra del mismo color que se forma en el suelo, como consecuencia de la incesante caída de las hojas. El contraste entre el verde de los prados y huertos con el tono de las hojas de los árboles que los jalonan resultaba muy atractivo. Luego estaban las voluminosas moreras y los enormes nogales, en cuyas copas convivían sin problemas hojas verdes con otras amarillas y tonos intermedios, ofreciendo una imagen realmente hermosa. Algunos caminos, jalonados por diferentes ejemplares de un “arbol de infancia” -el almez-, llamado laitonero o litonero presentaban también bellas y reconfortantes imágenes otoñales. Le llamo “árbol de infancia”, por el aprecio que teníamos hacía sus frutos: los “laitones”,  “litones” o “litóns”. Aunque son poco carnosos y haría falta comerse el “laitonero” entero para saciar el hambre, son gustosos y tiene dentro un hueso esférico (el “ruejo”) que los convertía en valiosos proyectiles, cuando eran disparados con un canuto de caña, contra la nuca, la cara o las piernas de algún compañero descuidado.

 Recordaba, estando en Labuerda, que desde la biblioteca escolar del colegio íbamos a trabajar este trimestre en torno al Año Internacional de los Bosques y aproveché para montar una presentación, destinada a mis alumnos y alumnas, que podéis ver, pinchando en el título de la misma: El bosque.

 Y, hoy sábado, aquí en Fraga, después de las lluvias de estos dos días pasados, el cielo sigue nublado y en cualquier momento podría volver a llover…

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 P.D. Pero no es el único sitio donde llueve. La actualidad informativa sigue produciendo una lluvia incesante de noticias nada agradables. En el juicio contra varios etarras, la jueza que presidía el tribunal, después de ver con qué desprecio y “alegría” escuchaban los acusados, a la viuda del asesinado, relatar dolorosamente el momento de la muerte de su marido, se le escapó aquello de “Y encima se ríen estos cabrones”… Y, por lo visto, eso no se le puede decir, ni en voz baja, a un asesino. Pues yo también lo pienso cada vez que los veo (en ése y en otros juicios) con esa actitud prepotente, despreciativa e indecente.

Hoy he visto una foto en la primera página de los periódicos de Adoración Zubeldia, la viuda que ha tenido que repetir la declaración por la dimisión de la jueza y esa mujer nos deja un gesto de valentía, deteniéndose –una vez terminada su declaración- a mirar cara a cara a los asesinos de su marido. Algunos gestos nos devuelven el valor de la dignidad, eso que no cotiza en bolsa, pero que nos diferencia de los salvajes y de los cobardes.

ESTAMOS SECOS. DE PANTANOS Y ESAS COSAS

Los ríos Cinca y Ara bajan, en este otoño atípico y menguado en lluvias, con un caudal paupérrimo. Se arrastran pesadamente dejándose llevar por los suaves desniveles que ofrecen sus cauces, como pidiendo nubes preñadas de agua y tiempos de fuertes lluvias, que no acaban de llegar…

 1. Hace unos días estuvimos en Mediano y caminamos durante casi dos horas por “el fondo de un pantano”. ¡Vaya viaje más desolador! Antes de iniciar ese recorrido, consulté mis álbumes de fotos y descubrí que en septiembre de 1998 los bajos niveles de agua eran similares a los de este año. Consulté también los “gurriones” de esas fechas y pude releer un artículo, titulado “Viaje al fondo de un pantano” que se publicó en la página 7 del número 73 de la revista, aparecida en noviembre de 1998, con una foto ilustrativa. También en la portada del número 75 (mayo de 1999) aparece una foto que reflejaba esa situación de bajos niveles de agua embalsada. La vida es cíclica, al decir de algunos, y algo de razón deben tener cuando se repiten visiones y sensaciones que uno cree haber vivido ya…

 Estamos, pues, ante un fenómeno que, no por menos repetido, causa honda preocupación. Porque los embalses, una vez construidos y aceptados o superados todos los aspectos negativos que producen, lucen espléndidos cuando la cota de agua acumulada es elevada y dan pavor cuando se ve la tierra reseca y cuarteada del fondo o cuando asoman ruinas que habitualmente están sumergidas. Y es que esa circunstancia, al margen de otras consideraciones, afecta a la memoria de cuando la vida transcurría, lenta pero diaria y emocionante, por los entresijos del tiempo habitado.

 Mediano, en esta primera parte del otoño, tiene el rostro lúgubre de un cadáver que ha sido desenterrado en unas excavaciones. Se hace visible la elevada y orgullosa torre, la desvencijada iglesia adosada, pero todavía en pie, y la sorprendente exconjuradera, con un agujero hacia las nubes en su curiosa bóveda interior. En las inmediaciones, nos topamos con las ruinas de las casas derruidas por las bienintencionadas autoridades “para que nadie tomara mal”; ruinas que son claros exponentes del cataclismo que se cernió sobre el pueblo. Aún son visibles maderos y vigas, entre las piedras y los cascotes de hormigón y los “marueños” de aquéllas en posición caótica. Podemos contemplar gruesos bloques pétreos en paredes que aterrazaban algunas zonas de cultivo y que según desde dónde las enfocas, ofrecen a su espalda la visión de montañas emblemáticas de la comarca, como la Peña Montañesa, los Treserols o las Tres Marías (esta vez, sin una gota de nieve en las altivas cimas), como poniendo unas gotas de poesía paisajística a su duro estado actual, o dulcificándolo, sin conseguirlo.

 Y más allá, un paisaje lunar, formado por pequeñas o suaves hondonadas de antiguos barrancos, de desniveles que llevan muchos días, muchos años siendo el fondo de un mar interior, por mor del interés común y del progreso.

Hay esqueletos de árboles submarinos que se mantienen enhiestos, como esperando primaveras imposibles; árboles que han quedado como fosilizados, desprovistos de ramas, de flores y de frutos; testigos de antiguos paisajes, hoy a la fuerza, imaginarios. Troncos desnudos sobre los que vuelven a posarse algunos pájaros que, tal vez, ablanden o revitalicen su duro corazón de madera.

Los puentes que unieron a gentes y lugares, hoy ya no van a ninguna parte; mantienen, eso sí, sus columnas o su arco; los malecones que delimitaban su extensión o la barandilla metálica que, incomprensiblemente, no se oxida bajo el agua.

Todo, con un color blanquecino, donde la tierra se convirtió en lodo y éste en polvo que el viento levanta y deposita sin ningún sentido ni finalidad. Bandadas de pájaros picotean por la reseca tierra que, en los antiguos campos ofrece pírricos frutos de cosechas malogradas.

 ¡Qué buen momento éste para las visitas guiadas! La Confederación Hidrográfica del Ebro, o quienquiera que sea dueño de esta geografía ahora visible, debería promover viajes de reconocimiento entre sus afiliados. Las comunidades de regantes deberían organizar, entre sus socios, excursiones para conocer de primera mano los efectos devastadores que sus legítimas aspiraciones de regar más tierras, causaron y causan en los territorios donde se construyen los pantanos. Sería una acción pedagógica de mucho interés. Cuando los embalses están llenos, quedamos admirados por esas enormes manchas azules que prometen generosas cosechas, agua de boca y energía para fabricar electricidad, pero cuando los niveles bajan hasta los extremos de este otoño, les aseguro que hasta los ojos acaban doloridos de contemplar la imagen de la desolación.

 Y si miras hacia el norte, lo que ven tus ojos tampoco anima. La barrera montañosa de los Pirineos centrales se muestra imponente, pero no se adivina ni una mancha blanquecina, ni una gota de nieve, cuyo deshielo aportaría aguas frías y saltarinas al débil caudal del Cinca. De modo que, tras el largo paseo y los disparos de la cámara de fotos, comenzamos el regreso. Desandamos el camino, alejándonos del núcleo desolado de un pueblo que desapareció bajo las aguas y que emerge de tanto en tanto para recordarnos el precio que pagaron los vecinos que allí vivían y que fueron obligados a abandonarlo. Regresamos con un rictus de tristeza en nuestros rostros y con la única esperanza posible: que empiecen pronto las lluvias para que el agua crezca y tape esa herida reseca y dolorosa que resulta menos punzante cuando no la vemos.

 

2. Y cambiando de sitio, al día siguiente de este singular viaje, ascendemos el valle del Ara hasta Albella. El Ara, como ya he comentado semeja, en muchos tramos, una mancha inmóvil de agua, tan escaso es su caudal. En los alrededores de Boltaña, contemplamos preciosas imágenes del otoño, personalizadas en formaciones de chopos amarillos que crecen en sus orillas y que ponen un tono poético a la escasez. Atravesamos el Ara por el puente de Ligüerre y continuamos por la carretera estrecha que nos lleva hasta Albella. Estamos frente al valle de La Solana, iluminada por el sol otoñal de la tarde, en la que se intuyen algunos núcleos abandonados, casi tragados por una vegetación selvática. Nada más llegar a Albella, nos encontramos con Concha, a quien conocemos. Nos deja las llaves de la ermita de San Úrbez y hacia allí nos dirigimos con Mercè para verla y para contemplar los paisajes que desde el pequeño altozano en el que está ubicada se ofrecen ante nuestros ojos. Abrimos con tres llaves otros tantos candados y accedemos a un recinto pequeño, con varios altares laterales profusamente decorados con pinturas murales y repletos de imágenes religiosas. Nos llama poderosamente la atención el suelo de piedras de río colocadas formando dibujos geométricos, muy vistosos y cuidados. Este Úrbez debió ser un santo de cuidado, pues le conocemos, por lo menos, tres ermitas: la de Añisclo, ésta de Albella y la de Nocito, sin descartar que haya otras. Esa extraña ubicuidad, seguro que generó un gran número de devotos y devotas. Por fuera, la construcción es curiosa, con varios tejadillos, rematados con una sencilla espadaña, que alberga una pequeña campana y todas las fachadas pintadas de blanco inmaculado. Frente a la verja de la puerta crece un airoso almez (laitonero, en esta tierra), repleto de frutos (laitóns) maduros. La tarde tiene una luz brillante, no sé si otoñal, y puedo hacer fotos a discreción. Me gusta una en la que puedo encuadrar perfectamente la ermita en primer plano y la Peña Montañesa en el fondo (también desde aquí se ve la Peña). Había fotografiado antes esta ermita pero desde lejos (fue portada del número 95 de El Gurrión, publicado en mayo de 2004). Por cierto, la vieja baldosa adosada a la pared de la entrada principal, tiene escrito “Hermita”, una falta de ortografía festivamente perpetuada que, creo, revaloriza la baldosa en cuestión.

 Regresamos al pueblo por otra calle para poder fotografiar la portada de la iglesia y la casa consistorial y casa escuela que se encuentra casi adosada. Ambas se encuentran en estado ruinoso. El tejadillo de la torre está semiderruido, así como el tejado de la casa consistorial. Está cerrado con vallas el acceso a la iglesia por razones obvias.

 En el resto del lugar se aprecian muchas obras de rehabilitación; entre ellas una vistosa casa de turismo rural, a la que le llegan cuatro clientes mientras estamos por allí. Concha nos acompaña hasta su casa, casa Cebollero, de fachada grandiosa, en la que podemos ver el suelo del patio trabajado con piedrecitas de río, haciendo diversas figuras y algo deteriorado, nos dice, por ser paso de caballerías durante mucho tiempo. A pesar de todo, de mucho interés. Luego subimos hasta la gran sala-comedor que tiene un suelo como los comentados de la ermita y el patio. Mucho más trabajado, con figuras muy variadas y realizadas con enorme precisión. Por las dimensiones y los dibujos, una auténtica obra de arte que han sabido preservar, a pesar de los inconvenientes para barrerlo y mantenerlo limpio, nos comenta Concha. Alargamos un poco la conversación y nos despedimos porque queremos visitar todavía los pueblos de Planillo y San Felices y hasta allí llegamos para recorrer sus pequeños recintos, comprobar que en ambos se rehabilitan y reconstruyen casas y hacer fotos de escudos nobiliarios, chamineras, portaladas, campanarios y algunas muestras del otoño, visibles en chopos, arces, caixigos, etc.

 Vemos al frente La Velilla, derruida, y hacia lo alto, el enclave vacío y sin esperanza de Cámpol que visitamos hace menos de un mes y recordamos las ruinas de Lacort, al otro lado del Ara y las de Jánovas que no vemos pero que intuimos debajo de un monte delante nuestro. Hemos pasado de un Mediano inundado a un Jánovas de papel y constatamos que tanto el pantano que se hizo como el que no se hizo han producido similares resultados, sobre todo ahora que Mediano está vacío. Y, por encima de todo, constatamos el esfuerzo de muchos sobrarbeses por levantar lo caído, por recuperar lo perdido, como un grito que reafirme su existencia. En medio de todo y, a pesar de las ruinas tapadas por los zarzales, una señal de esperanza.

¡Ay, tachún, tararachún, ay tachún tarará!

 La verdad es que no sé por dónde empezar. Llevo demasiados días sin escribir en este blog; sin ofrecer una reflexión, contar una excursión o realizar una observación sobre algo ocurrido en el devenir diario. Y no será porque falten temas, pero así es la vida. En ocasiones nos pasamos el tiempo recordando algunas cosas que deberíamos hacer, pero sin encontrar un momento adecuado para hacerlas. Hace días que me invade esa sensación, de que una voz interior me susurra: “tendrías que escribir algo, ¡hombre!”, pero lo voy dejando para mañana, sin darme casi cuenta que todos los días tienen “un” mañana…

 Reconozco que en estos tiempos convulsos en lo económico y en lo político, podría encontrar un buen filón para escribir; ¡bien que lo han encontrado diariamente y desde hace meses los medios de comunicación! Así que, aunque solo sea tangencialmente, voy a intentar ocuparme de ello, para decir un par de cosas.

Me parece que este ataque generalizado hacia la salud y la educación que están realizando los nuevos gobiernos regionales es claramente un ataque al futuro; o, al menos, a un tipo de futuro determinado (también, desde luego, un futuro claramente imperfecto), en el que la salud y la educación públicas hayan disminuido su presencia y, en buena parte, se hayan privatizado. No tiene nada que ver con la calidad ni se nos puede vender la mentira de que “no pasa nada”, de que todo sigue igual, a pesar de esos recortes que afectan a personas y servicios. En el tema de la enseñanza, no es igual dar clase a grupos de más de veinticinco o treinta chicos y chicas que a grupos de quince y eso tiene que ver con el número de maestros y maestras, de profesorado que puedan trabajar La enseñanza pública debería de cuidarse especialmente puesto que a los centros públicos acude la mayor parte del alumnado proveniente de la emigración y de todos los sectores sociales más desfavorecidos y ello requiere más personal para atender problemáticas que la escuela concertada se quita de encima haciendo una “selección natural” que daría risa sino porque es un asunto muy serio. Arrastramos, en este país, un problema gordo desde el principio. Aquí deberían de existir dos tipos de centros, los públicos, sostenidos con fondos públicos y los privados, pagados por las familias que quisieran optar por ellos. Todo lo demás resulta tan hipócrita y tan vergonzoso… Recortar en salud y en educación, ¡qué disparate! ¿Acaso alguien puede querer que la población de su país goce de mala salud y tenga unos niveles educativos deplorables? ¡Pues, menudo futuro!

 Podríamos recortar en armamento; podríamos eliminar cientos de cargos burocráticos, nombrados a dedo por los políticos de turno que nadie sabe para que sirven, más allá de colocar a los amigos y familiares o de tener alrededor gente sumisa en quien apoyarse; podríamos revisar las cadenas autonómicas de televisión, la mayoría escandalosamente deficitarias, ¿a qué intereses sirven?; podríamos ahorrar en infraestructuras inútiles (tenemos 50 aeropuertos, algunos no se estrenarán nunca y la mayoría con déficits millonarios. En Alemania funcionan 18); podríamos olvidarnos de las campañas electorales que empiezan tres meses antes de la fecha en la que deben comenzar y que suponen un gasto millonario en viajes, comidas, propaganda, alquileres de recintos, regalos, hoteles… Podríamos reducir el número de políticos: municipales, comarcales, provinciales, autonómicos, nacionales, europeos… Quizá así los “castings” fueran más efectivos y seleccionando más se quedaran fuera los incompetentes y los deshonestos… Ahora hay tantos que, por lo visto, hasta esos tienen sitio en las tareas de representación. Y podríamos seguir hablando del fraude fiscal, de la existencia de los paraísos fiscales…

 Sobre la capitalización de los bancos, realizada con dinero público, llevamos un cabreo descomunal. No sé si en alguna época los banqueros han sido de fiar, seguramente sí. Actualmente –en general, claro; alguna excepción habrá- han dado una lección terrible de desvergüenza y de amoralidad (si es que pueden darse lecciones de algo así). Anduvieron un tiempo reclutando amablemente, con todos los elementos de seducción posibles, a ingenuos clientes (algunos quizá no tan ingenuos) para que compraran todo aquello con lo que soñaban (y si no lo habían soñado, los banqueros se encargaban de que lo soñasen a partir de la entrevista), utilizando todas las hipotecas posibles, a devolver con todas las facilidades habidas y por haber. Cuando se desinfló la economía virtual, los hipotecados cayeron bruscamente de la nube, se despertaron violentamente del sueño y se encontraron en la indigencia. Los banqueros cerraron las puertas de sus “tiendas” y ya no conocían a nadie. Los hipotecados perdieron el coche y el piso (éste pasó a ser propiedad del banco) y se decretó que, aún en esas circunstancias, debían seguir amortizando la hipoteca. ¡Qué legislación! ¡Qué derroche de justicia! Mientras tanto, los bancos han seguido aireando beneficios de manera un tanto indecente y los directivos, cobrando sumas estratosféricas (incluso cuando han llevado al banco o a la caja a la bancarrota), como indemnización. ¡Qué legislación! ¡Qué derroche de justicia!

 Cada noticia relacionada con esos asuntos, hace que nos acordemos de Islandia y de la persecución de los responsables de lo que allí pasó… Porque, ¡qué pasa!, ¿Qué aquí no ha habido ningún responsable de nada? Desconozco los procesos judiciales que se abren en otros países, en los que se cuestiona la honradez y la responsabilidad de personas cercanas a los poderes financieros, económicos, políticos, empresariales, etc. pero en este país nuestro estamos hartos de que esos procesos se alarguen en el tiempo hasta límites insospechados. Al final, los ciudadanos inmersos en asuntos de vida cotidiana, ya no recordamos si fue condenado aquel sinvergüenza, si fue absuelto indebidamente aquel ladrón de guante blanco o si todavía dura el proceso contra el que se enriqueció escandalosamente en pocos años (por supuesto, sin trabajar, que es como últimamente se amasan las grandes fortunas). La verdad es que estamos bien servidos de mangantes, de gente sin escrúpulos, de tipos que medran amparados en amiguismos, en invisibilidades sospechosas y que les importa un pimiento que un elevado número de personas las pasen estrechas o vean el futuro realmente negro y comprometido para encontrar estímulos que animen a seguir viviendo. Personalmente, siento asco con frecuencia de esta situación; siento vergüenza de vivir en un país que no se acaba de quitar ese lastre de pillería, de doble moral, de hipocresía sin fin y de envidia generalizada…Tenemos para todo ello una asombrosa y nada envidiable fecundidad.

 Estos días del largo puente del Pilar, con fiestas mayores en Fraga, hemos estado por Sobrarbe. En otro post hablaré de ello. Y una de las cosas que he hecho ha sido escuchar profusamente dos CDs de un dúo aragonés que comenzó en la canción popular a principios de los setenta (del siglo pasado, claro). Me refiero a La Bullonera: Javier Maestre y Eduardo Paz. Han pasado 35 años y escucho y leo las letras de algunas de sus canciones y veo que son perfectamente actuales. Las podían haber escrito para describir lo que hemos vivido y estamos viviendo y lo que he contado anteriormente. Debo decir que la música popular sobre la que construyeron buena parte de sus canciones y las ingeniosas letras creadas por ellos, forman un tandem poetico-musical que resulta maravilloso escucharlo. He disfrutado escuchándolas una y otra vez y, de paso, me han ayudado a conjurar (o a exconjurar, ya que estamos en Sobrarbe) toda la mierda que uno percibe a su alrededor.

 Comenzaremos con una afirmación del valor del trabajo honrado y recordaremos para ello la canción que encabezaba el primero de sus discos: “Venimos simplemente a trabajar”. Para mí una de las más hermosas que compusieron y que dice: “No hemos venido aquí para deciros / que está dura la vida aquí debajo; / para eso está el jornal, la ley, el palo: / por eso la miseria, el herido, el condenado”. (…) “Venimos simplemente a trabajar; / como uno más, a arrimar el hombro al tajo. / Esta es nuestra herramienta: nuestras voces. / Esta nuestra canción: nuestro trabajo”. (…) “Queremos cantar al campesino, / al obrero industrial, al estudiante, / a los hombres y mujeres de esta tierra, / todos juntos dando un paso hacia adelante. / Venimos a hablar, pues, sobre la vida / desde un lugar familiar para nosotros, / que es el mismo lugar que en todas partes / le reserva al oprimido el poderoso. / Venimos simplemente a trabajar…”

 En la que se titula “La bolsa o la vida”, dicen cosas tan reales y “divertidas”, tan actuales como: “Al que roba en una casa / si lo pillan lo encarcelan; / al que especula con ellas / no hay guardia que lo detenga. Ya no van con palanqueta / ni pistola ni antifaz/ que tienen inmobiliarias / los ladrones de verdad”. Y más adelante, en la misma canción, escuchamos: “Dicen que la economía / se está poniendo fatal: / porque los obreros piden / que les suban el jornal.  Lo dice la patronal, / lo dice y sabe que miente; / miente para conservar / sus privilegios de siempre… Y todo ello adornado con un estribillo de chufla que coreábamos con mucho contento y que podríamos volver a cantar, cada vez que escuchamos una declaración altisonante o un disparate cotidiano, salido de la boca de nuestros próceres: ¡Ay, tachún, tararachun, ay tachún, tarará…!

 También resulta agradable escuchar la que se titula “Canción de la esperanza unida”, en cuya letra podemos encontrar nuevos motivos para leerla y cantarla: “Oigo que se levantan voluntades hermanas / y prenden en el aire sus hermosas palabras / llenando este silencio con vientos de esperanza / por encima del miedo, el terror, la amenaza. Pongo mi voz, / para quien quiera usarla / como su propia voz / como su propia arma”.

 Y cuando pensábamos que los “americanos” habían abandonado ya todas las bases en suelo español, resulta que un nuevo acuerdo bilateral ha llevado al actual Gobierno a permitir de nuevo que la base de Rota sea utilizada por ellos. Así que habrá que volver a escuchar la primera parte de sus celebradas “Jotas de ronda”: “Ya te pues traer aviones, / chiclé, leche en polvo o queso, / que mi pueblo ha dicho no / al forajido extranjero. Y más te vale irte ahora / que se nos hinchen los huevos / y caigas del Puente Piedra / de cabecica hasta el Ebro”. Rupu – rrupu – rún / rupu – rrupu – rún vienen los aviones / Rupu – rrupu – rún / rupu – rrupu – rún traen a Smith y a James. / Rata – tata – tá / rata – tata – tá no van a salir / ni los aeroplanos / ni los aeroplanos / ni el James ni Smith”.

 Y ya para terminar este singular y modesto homenaje a La Bullonera, dos jotas: la primera relacionada con la educación y lo que ya se intuía: “Para tener en la vida / educación esmerada: / viva Dios, viva la Virgen / y la enseñanza privada”. y la segunda, viendo la sequía atroz en la que estamos metidos, para que nos sirva de rogativa festiva y laica, a ver si empieza a llover de una vez: “Cuando empezaba el Diluvio, / todos estaban alegres, / diciéndose unos a otros: / ¡Qué buen año va a ser éste!” Y no me digan que estos chicos de La Bullonera no eran unos profetas…

 P.D.: El 12 de agosto de 1977, La Bullonera actuó en la Plaza Mayor de Labuerda.

TITULARES EDUCATIVOS (I)

 El martes 25 de mayo de 1982, hace casi 30 años, empezó a publicarse en el diario El País un suplemento de Educación, de 8 páginas. Mi colección particular llega hasta el número 258, publicado el 22 de diciembre de 1987: cinco años y medio de suplementos, encuadernados en cuatro tomos, aunque faltan algunos números ¡Qué cosas hubo, que ya no hay! ¡Y qué cosas había ya planteadas que aún no se han resuelto! Haz memoria…

 He estado echándoles un vistazo este fin de semana y he recordado y releído artículos de opinión, noticias, experiencias, etc. Me gusta mucho pasar algunas horas mirando o releyendo periódicos viejos, ya lo he explicado más de una vez. Siempre que lo hago, encuentro alguna noticia sorprendente, algún artículo que no recuerdo haber leído y que me alegra haberlo encontrado en esta última revisión. Si además hablan de temas educativos y uno ve que asuntos actuales ya eran preocupación esencial hace veinticinco o treinta años, uno no sabe si sonreír o llorar… También hay referencias a cuestiones que hoy ya no están vigentes y que en su día fueron importantes para un sector amplio del colectivo docente. En definitiva, reportajes, informes, artículos de opinión, convocatorias, noticias, análisis, relatos pedagógicos, experiencias, entrevistas, reseñas de libros… que retratan conflictos, anhelos, logros, decisiones, carencias,  polémicas…

 Como consecuencia de esa incursión en esta particular hemeroteca educativa me he entretenido en anotar una selección de titulares de noticias: las comprendidas entre el número 1 del citado suplemento y el número 50, aparecido el 10 de mayo de 1983; casi un año, por tanto de “El País Educación”, incompleto, porque me faltan algunos números, como ya he comentado. ¿Finalidad? Entretenimiento de fin de semana y ofrecimiento de material periodístico que muestra algunas pinceladas de una época social, política y educativa esperanzadora (años 80) y que nos permite, como decía, vislumbrar siquiera en qué punto estamos viendo de dónde venimos, además de satisfacer otras curiosidades. También puede servirnos de sumario en el que localizar algún asunto del que podremos investigar a través de Internet y en el que no habíamos pensado hasta encontrarlo escrito en esta larga relación temática. Y para no alargarme, estas cosas ocurrían, estos temas eran actualidad, en el mundo de la educación, hace casi treinta años:

 Escuelas de verano: medio centenar de cursos entre julio y septiembre. Los estudiantes de BUP madrileños son antibelicistas, según Justicia y Paz. Un presente de estudios, un futuro de paro. La entrada de la prensa en las aulas, una tarea urgente. El problema de educar la creatividad. Posible procesamiento por escándalo público de varios profesores de un instituto gaditano: algunos padres denunciaron la reproducción de las pintadas de los retretes en una revista que edita el centro. Primera promoción de una escuela milaniana en Salamanca. Los expertos no excluyen la utilización de calculadoras en el bachillerato. El juego también se aprende: desde pequeños aprenden a crear su propio universo cultural. Cualquier propuesta de animación cultural debe fundamentarse siempre en bases pedagógicas. Solo un 3% de los escolares dispone de instalaciones deportivas dignas. Sobre el consumo de cursillos y otras modas. La formación de adultos en universidades populares. Las ideas políticas de los niños: los niños no entienden el sistema político. Para ellos, la tarea principal de los políticos es hablar.

Los niños son artistas sin proponérselo. Enseñanza confesional y órdenes religiosas: una crisis que se agranda por dificultades económicas y escasez de vocaciones. Numerosas escuelas privadas catalanas quieren ser públicas. La informática, como asignatura: una veintena de centros incluyen ordenadores entre su material didáctico. Desventuras académicas de ilustres suspendidos: Grande Covián, Savater, Cela, Einstein, Alberti, Gaudí, Castilla del Pino, Machado, Dalí, Tamales, Luis Calvo, representan la relativa importancia de un fracaso en las evaluaciones. Lenguaje y lectura: si a gusano le quitamos “gu”, queda la cola. Gabinetes psicopedagógicos y calidad de la enseñanza. Taller de arte infantil, un rincón en la escuela. Las reformas oficiales no convencen al profesorado. Lo educadores rechazan la televisión. La angustia colectiva de los educadores. La integración de los disminuidos en las escuelas, motor del cambio de la enseñanza tradicional. El Centro Carmen Amaya, una iniciativa gitana de integración.

La universidad, entre la masificación y la penuria. La necesaria revisión de la formación de los maestros: el actual Ministerio de Educación ultima un estudio sobre la reforma de las escuelas en las que se preparan los profesores y los procedimientos de acceso a la función docente. Los alumnos de los colegios públicos suspenden más. La reina de las ciencias y de los suspensos: la enseñanza de la matemática moderna ha constituido un fracaso y no ha resuelto los problemas que se planteaban con la matemática tradicional. Las posibilidades didácticas del vídeo: no es un mero subsidiario del cine, puesto que posee su propia especifidad y resulta un medio ideal para que el niño pueda investigar su propio entorno. Se extiende la prohibición de fumar en las aulas. El rompecabezas del autismo: cuando un niño no reconoce a su madre a los siete meses expresa tanto una dificultad relacional y afectiva como un déficit en su memoria de reconocimiento. Rosa Sensat, vanguardia de la renovación pedagógica. Tensión por el control de la enseñanza del eusquera: el proceso de euskaldunización parte de la realidad de un 11% de la población que utiliza normalmente el eusquera en la actualidad. El PSOE realiza en Andalucía su programa de consejos escolares. La Constitución, materia de educación para la democracia: en los dos primeros cursos de BUP no se enseña educación cívico-social. Escolares de 7º de EGB redactan su propia “constitución”. Un mecano vale más que cien horas de clase.

Primeras experiencias de ludotecas en Cataluña y Madrid. Los objetivos de la educación ambiental: la identificación entre medio ambiente y ecología es tan equívoca como la que se produce entre educación ambiental y ciencias naturales. AP (Alianza Popular) intenta desconcentrar el sistema educativo en Galicia. Animación sociocultural, la nueva educación popular. La “Siberia Extremeña”, una experiencia rural. 25.000 niños acoge la Obra de Protección de Menores. El largo camino entre la guardería y la escuela infantil: más del 80% de los centros infantiles son “piratas”, instalados en pisos, con cuidadoras menores de edad, horarios altos, sueldos de hambre, número excesivo de niños y condiciones lamentables. Cien años decisivos en el estudio del niño. Insatisfactoria implantación del Ciclo Inicial de EGB. Paralíticos cerebrales estudian preescolar. Crisis de la profesión docente en Suecia. Estudiar en la cárcel, una penosa vía de rehabilitación: solo el 2% de la población penal española cursa alguna modalidad de estudios en los distintos niveles de enseñanza. Las “ikastolas”, objetivo esencial para el Gobierno vasco. La UNED, una universidad improvisada. El fracaso escolar en bachillerato y la enseñanza individualizada: el alto índice de sus pensos (en matemáticas, física e idiomas, sobre todo) exige replantearse el problema de la recuperación. Alto índice de analfabetismos femenino en el barrio madrileño de Leganés. Los niños sordos, un largo camino de incomprensión: el desarrollo intelectual de los niños sordos profundos es muy semejante al de los niños oyentes. El Ministerio de Educación colaborará con los movimientos de renovación pedagógica. Una historia al servicio de la escuela popular: Elise Freinet murió en Francia el pasado 30 de enero.

La violencia estudiantil, un fenómeno de ida y vuelta: la “pedagogía del éxito” explica algunas de las manifestaciones de la agresividad de los estudiantes. Maestros valencianos a favor de la unidad lingüística del catalán. Turín, “modelo pedagógico en Europa”: la experiencia del municipio italiano, punto de referencia para los ayuntamientos españoles. La educación física, un lujo al alcance de pocos escolares: las plazas para profesores en los centros estatales siguen siendo las mismas de hace 12 años. Venezuela promociona su Ministerio para el Desarrollo de la Inteligencia. La educación artística, un “adorno” del sistema escolar: las actividades artísticas ocupan, en el mejor de los casos, los huecos que dejan en el horario escolar las restantes. I Simposio Nacional sobre Psicopedagogía de la Excepcionalidad. La perplejidad del maestro ante las actividades artísticas. “Silo-Unicef”, una experiencia de pedagogía agraria. La Escuela de Maestros de San Cugat: una experiencia renovadora en la formación del profesorado de EGB. La enseñanza de las ciencias puede ser divertida: aprender a “hacer ciencia” en situaciones ordinarias debe ser anterior a la adquisición de conocimientos. Encuentro sobre la escuela rural en Mesones de Isuela. Julio González Campos: “tenemos que ser lúdicos, imaginativos e investigadores.

La investigación en la escuela y la renovación pedagógica. Autogestión pedagógica del colegio Siglo XXI. Formación Profesional: la mitología de un fracaso. La tradicional “mala imagen” de la FP es fruto en gran parte de la visceral aversión de la sociedad occidental hacia el trabajo manual. Las escuelas campesinas inician un nuevo periodo de expansión. Simposio sobre la Prensa en la escuela. Los estudiantes universitarios “suspenden” a sus profesores: una encuesta realizada entre alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid revela una visión muy negativa de la calidad de la enseñanza que reciben. La informática llega a la EGB: I cursillo de informática básica para niños en Barcelona. Los niños recuperan la palabra: los escolares de Burgos aprenden a “hacer literatura”. El mundo de la imagen, ausente de los programas escolares: sólo un 6,2% de las actividades de expresión realizadas en la escuela tiene algún tipo de relación con la imagen. Cien cuadernos para el diálogo pedagógico: el número 100 de Cuadernos de Pedagogía. La horticultura, una vía de integración para jóvenes con problemas de aprendizaje. Teatro, algo más que una “actividad extraescolar”: por medio de la representación teatral y del juego dramático, el niño aprende de su propia experiencia. El educador de calle, una alternativa ante la delincuencia juvenil. Medio millón de escolares valencianos recibirá el próximo curso enseñanza bilingüe. “Chapuzas legales” en la gestión económica de los centros públicos: 17.600 pesetas, presupuesto para gastos por aula y año en los colegios de EGB. Martin Carnoy: La escuela es la primera víctima de la crisis. Érase una vez unos niños y un autor: Alumnos de cuatro de EGB de un colegio madrileño escriben poemas en homenaje a Antonio Robles. La escuela sigue sin decirle nada a los niños gitanos: La población gitana no entiende para qué sirve la institución escolar y ésta no tiene argumentos contundentes para explicárselo. Ausencia casi absoluta de profesores varones en las escuelas infantiles.

 Más adelante, tal vez me anime a tomar los del año siguiente y hacer un vaciado tan informal como éste y así recordamos “viejos tiempos”.

7 (SIETE)

Siete días tiene la semana. Siete son las notas musicales y siete los pecados capitales. Siete los colores del arcoiris. Siete los días de la creación. Siete los brazos del candelabro sagrado judío. Siete los enanitos. Siete las maravillas del mundo. Siete, los siete magníficos. Siete los velos de la danza sagrada. Siete novias para siete hermanos… Y siete los años que llevo escribiendo en este blog.

Hace ya un tiempo descubrí que mi número podía ser el 7. Haciendo un repaso rápido a lo más próximo, me percaté de que tanto mi nombre como mis dos apellidos tienen siete letras; que nací en julio (mes número 7 del calendario) y que lo hice un día 21 (múltiplo de 7)… No sé cuántas coincidencias hacen falta para que, según los numerólogos, uno se haga devoto de un número determinado. Y como no lo sé, yo me hago fan del 7, ¡y a cascarla!

En realidad, las referencias anteriores (y algunas de las posteriores) son para decir que hoy hace siete años justamente que escribí el primer post en este blog y quería celebrarlo escribiendo de nuevo y reafirmando mi deseo de mantener abierto este “gurrion” que me acompaña (y, a veces, me intranquiliza un poco) desde hace tanto tiempo.

Siguiendo con el 7, copio debajo una información obtenida en la dirección electrónica siguiente:

 (http://numerologia.euroresidentes.es/nacimiento/numero/7), refiriéndose al significado de ese número:

“Signo del pensamiento, la espiritualidad, la conciencia, el análisis psíquico, la sabiduría. El número del intelecto, el idealismo y la represión.

Son personas amantes de la lectura, el estudio y las ansias por aprender. Tendentes a proyectar su vida en una esfera de idealismo y actividad intelectual. Habilidades para el análisis y la investigación y la inteligente búsqueda del conocimiento; mentalidad científica y con capacidad de inventiva; estudiosa, meditadora; de personalidad encantadora; amantes de la soledad y de la paz; perfeccionistas.

En el lado negativo: motivos ocultos; muy reservado, les encanta argumentar con silencios o sarcasmos; tendencia al aislamiento, a posiciones inflexibles, les irritan las distracciones”.

Hace dos años, aprovechando la Licencia por Estudios que pude disfrutar cumplí uno de los deseos que tenía: hacer una lectura reposada de todos los post y de muchos comentarios; hacer una selección de unos y de otros y darle forma de libro digital. Estoy satisfecho del resultado y de tener el documento de casi 500 páginas en la Red, a disposición de quien lo quiera leer u hojear. Dejo el enlace a continuación: http://macoca.org/diario-de-un-maestro-septiembre

Debo compaginar (porque así lo he decidido voluntariamente) la escritura en este blog, con la publicación de artículos en La Cadiera de Macoca; en el blog del Grupo de Lectura “Nosotrasleemos”; debo colaborar en el mantenimiento del blog de la biblioteca escolar del centro donde trabajo o echar una mano en la página de las madres cuentacuentos y algunas otras faenas relacionadas con la coordinación de revistas fuera del ámbito escolar, etc. A pesar de todo, intentaré seguir e intentaré que los post que vayan apareciendo en “gurrion” tengan que ver con mis percepciones y vivencias, con mis experiencias y opiniones, pero también textos imaginados o de opinión elaborados por el alumnado, para que también encuentre reflejo en él, el devenir de la clase, algunas experiencias que vamos viviendo y algunas actividades que ponemos en funcionamiento.

 Quiero copiar debajo el primero de todos los textos que acogió este blog

Me hago a la mar

"Hoy comienzo una nueva aventura. No sé si podré atender este blog con la frecuencia debida, pero aquí hay un espacio nuevo para decir, para pensar en voz alta, para opinar y para comunicarnos. Si me he zambullido en este océano és debido al empujón constante de Víctor J. que andaba detrás de mí animándome a crearme un blog (cuando yo no sabía ni que existía ese término, ni para qué servía... Si al menos fuera un "blogavante" me lo podría comer, pero no es nada de eso).

Hace poco fue 11 de septiembre y me acordé de Salvador y de Pablo y de todo su pueblo. Allende murió en la Moneda acosado por los militares chilenos sublevados contra el orden constitucional (también aquí ocurrió lo mismo en el 36); murió defendiendo la libertad, la democracia y la dignidad. Neruda murió unos días después; murió acosado también, y seguramente con una tristeza infinita al ver lo que estaban haciendo con su país. El 11 de septiembre de 1973 fue un día triste para mí. A miles de kilómetros de distancia supe que siempre estaría al lado de gentes como Salvador y como Pablo.”    

(Post publicado el 16/09/2004 22:32)

 

En resumen, que van pasando los años y las intenciones de hace siete siguen intactas, dotadas de ese aire de provisionalidad que tiene todas las realizaciones humanas.

Hace pocos días volvimos a revivir esos recuerdos unidos al 11 de septiembre en Chile y dentro de unos pocos más, el día 19, nuevos recuerdos se sumarán a los anteriores. Hará un año que falleció José Antonio Labordeta y es lógico que también lo recuerde, sobre todo estos días en los que los partidos gobernantes en esta tierra aragonesa han impedido que prosperase una moción impulsada por la sociedad civil, tras la recogida de 25.000 firmas para que el himno de Aragón fuese “El canto a la libertad”. Sería suficiente que hicieran una encuesta por todo el territorio en la que el personal, a la vista de un folio con la letra del himno oficial y el aspirante, intentase cantar ambos. Veríamos quién era capaz de cantar el primero (desconocido por la inmensa mayoría, creo) y cuántos cantaban sin problemas el segundo. La cordura hace tiempo que está de vacaciones y la insensibilidad y la prepotencia son ahora características muy asentadas o componentes básicos de la personalidad de quienes nos gobiernan o, mejor dicho, de quienes nos administran y no precisamente bien.

 Parafraseando a José Antonio, no nos quedará más remedio que mirar al horizonte temporal y gritar aquello de que:

 Habrá un día en que todos,

mayores y pequeños,

oiremos en esta tierra

un himno de verdad.

Por cierto, hoy es 16 y si sumamos ambas cifras, ¿cuál es el resultado?, pues eso… y si ese 7 resultante lo sumamos con el 9 del mes en el que estamos, ¿qué resultado nos da?, de nuevo 16, ¿y si sumamos las dos cifras, qué resultado obtenemos?... ¡Vaya!, ¿a ver si al final voy a quedar atrapado en algún bucle numérico sin fin?

MI MADRE, MI HIJO Y EL PAQUETE SORPRESA

Septiembre es siempre un mes atractivo. Está incluso algo mitificado y quizá, no sin razón. A algunas personas nos gustaría tener vacaciones en septiembre; intuimos que el tiempo y el volumen de personal son aspectos más favorables que los que ofrece el caluroso y atiborrado agosto. Por descontado, ya hemos dejado la posibilidad de hacer una comprobación eficiente de tales hipótesis para cuando podamos gozar de la merecida jubilación. Hasta entonces no podremos salir de dudas.

 Septiembre es el mes de inicio de cada curso escolar; el tiempo del reencuentro gozoso o desasosegado con personas que trabajan a tu lado y con las que tienes diferentes pálpitos relacionales. Ha habido un tiempo veraniego consumido y es momento de ponerse las pilas, mirar al horizonte del curso y comenzar a mover las piernas y enchufar las neuronas para organizar el trabajo, seleccionar estrategias, fabricar materiales, planificar actuaciones…

 Septiembre, desde hace 91 años, es también el mes del cumpleaños de mi madre. Ella repite con frecuencia, “nunca me había pasado por la cabeza que podría vivir tanto…” Hace unos años (algunas décadas) probablemente ni ella ni sus hijos contemplábamos esos niveles de longevidad (mi padre falleció con los 90 cumplidos, también), pero ahí está María Teresa con su bastón subiendo y bajando las 14 escaleras, que van del patio a la vivienda, unas cuantas veces cada día; haciendo la comida para ella y su cuidadora y cualesquiera que acudamos a casa; leyendo todos los días el periódico al que está suscrita y poniéndote al día respecto de algunas noticias cuando la llamas por teléfono. En esas condiciones, el hecho de cumplir años es un acontecimiento gozoso porque la cabeza rige todavía y la vida sigue teniendo sentido; otro sentido, es verdad, para quien ha perdido a su compañero de más de medio siglo de vida, pero aún quedan algunos alicientes para seguir viviendo.

 Uno no se explica cómo pudieron trabajar tanto mis padres (y por extensión las personas que nacieron en las dos o tres primeras décadas del siglo XX) a lo largo de toda su vida. ¡Qué tesón más increíble mantuvieron, incluso a una edad que sobrepasaba en muchos años la edad razonable de jubilación! Desconocían el significado de la palabra vacaciones y vivieron para trabajar, para proporcionar a su familia lo importante, lo esencial. Cuando veo a mi madre o pienso en ella, con esas arrugas en el rostro llenas de dignidad y esas manos heridas por la artrosis, recuerdo el trajín continuo en los años cincuenta y sesenta: criar cuatro hijos, hacer de comer, lavar cada día en el barranco, ir a la huerta a recoger frutos o ayudar en la cuadra con las vacas, preparar la pastura para los cerdos, ocuparse de gallinas y conejos… Y todos los días del año… Y estirar muchos días la jornada para realizar faenas estacionales, con toda la familia, en la cocina de casa, cuando ya el otoño enfriaba las noches y las ilusiones. En todo ese proceso de vivir y trabajar a pleno pulmón, hay un silencioso mensaje de ejemplaridad que hijos e hijas, en primer lugar y también, de algún modo, las nietas y los nietos han podido observar, aprender e interiorizar.

 El pasado 5 de septiembre cumplió, como decía, los 91 años y justamente ese día, le enviamos por correo, a nuestro hijo Daniel una caja con diversas cosas que no pudo llevarse, por exceso de peso, el pasado 21 de agosto cuando viajó a su nuevo destino. Daniel está estudiando con el programa “Erasmus” en una ciudad danesa: Horsens. La caja contenía fundamentalmente ropa, algún libro, algo de comida envasada al vacío, útiles de aseo y otros pequeños objetos que necesitaba y que nos había demandado. El paquete que enviamos el lunes lo ha recogido Daniel, hoy sábado, día 10, en la oficina de correos de Horsens. Lo ha abierto y todo había llegado en perfectas condiciones, incluida la botella de aceite de oliva virgen.

 Recordábamos que cinco años atrás, la beneficiaria de los envíos era nuestra hija Ana, que estaba también de “Erasmus”, pero en París. Hay textos en este viejo blog que hablan de aquella época (uno se titula “Arde París” y otro “Viaje a Francia”)Aunque esa cuestión ha variado poco; me refiero a la necesidad de tener que mandar, de vez en cuando, algún paquete para completar el equipaje inicial con el que emprendieron el viaje, hay otro asunto que sí ha cambiado totalmente: la comunicación. Hace cinco años ya había teléfonos móviles, pero ahora, a través de Skype y haciendo uso de las webcam, podemos hablar todos los días y podemos vernos las caras, lo que permite comprobar si el niño nos come bien o se le ve desganado; incluso si tiene la habitación ordenada y otros asuntos, je, je. Hablando en serio, lo importante es el cara a cara diario en el que nos vemos y nos hablamos.

 Es realmente gozoso que los hijos aprovechen estas oportunidades que la vida les va ofreciendo. Nosotros no pudimos hacer estas cosas, pero les hemos dado ánimos para que, si les apetecía, pudieran hacerlo sin problemas. Creo que es una oportunidad única y, si las cosas transcurren razonablemente bien, la experiencia será inolvidable, ¡seguro!: jóvenes de diferentes países en un entorno geográfico, histórico, cultural y universitario diferente, comunicándose en una lengua no usada habitualmente y teniendo a su disposición algunas posibilidades nuevas de aprendizaje, relación, organización personal, diversión… Además del mencionado Skype, la generalización del facebook también posibilita la publicación de fotografías, el intercambio de mensajes, el chat… Posibilidades que rebajan el impacto de la aventura y permiten una comunicación fluida que debe ser dosificada para que quien se ha marchado no esté permanentemente conectado al ombligo familiar… El vuelo debe ser libre y, una parte al menos, en solitario.

El caso es que todo lo anterior tiene alguna relación. Cuando yo estudiaba interno en Huesca, al final de la década de los sesenta, tenía infinitamente menos comunicación con mi familia: no teníamos teléfono y había que escribir cartas o postales para dar y recibir noticias. En ese sentido, la distancia entre Labuerda y Huesca era muy superior a la que existe actualmente entre Fraga y Horsens (Dinamarca). El caso es que, estando interno con 14 y 15 años de edad, debía mandar periódicamente la ropa sucia a Labuerda para que la lavara mi madre. Esto lo hacía cada quince días. Tenía una bolsa grande de tela recia y blanca en la que la iba colocando y cuando llegaba el día (aprovechaba los sábados por la tarde) la llevaba a una agencia de recaderos. Tenía un trayecto largo caminando; trayecto que realizaba con el saco al hombro, convirtiéndome por un rato en el “hombre del saco”. Luego, el viaje de vuelta era más agradable porque la bolsa la depositaban en el hall del colegio y solo tenía que subirla  a la habitación. ¿Qué por qué cuento esto? Porque cuando recibía la ropa limpia siempre había dentro una caja o paquete sorpresa. Y ese recuerdo está además lleno de gratitud hacia mis padres (y especialmente hacia mi madre que era la que se ocupaba de acondicionar su interior). Es difícil cuantificar el deseo, la alegría, la sorpresa con la que tomaba la caja en las manos, cortaba las cuerdas con las que venía atada y escrutaba con rapidez su contenido: unas galletas o un buen trozo de torta de bizcocho, rosquillas, un trozo de longaniza y otro de chorizo de casa; un tarrito de paté casero y uno o dos de mermelada de tomate; un botecito de almendras garrapiñadas o de nueces; una bolsa de caramelos; una pastilla de chocolate…

 Hay algunos olores, hay algunas imágenes que se adhirieron a la piel y a los sentidos y no se han borrado nunca. Durante unos días, era el niño más feliz del mundo: tenía cosas extras para comer y todas tenían el sabor y el olor de mi madre, de mis padres y me recordaban constantemente que yo era de un pueblo pequeño que se llamaba Labuerda y venía de una familia muy trabajadora que se sacrificaba hasta lo indecible para que yo estudiara y acabara mejorando aquel estatus duro e inacabable de trabajo y privaciones. Sin duda, también servía como generadora de impulso y responsabilidad ante los estudios.

El caso es que estos días primeros de septiembre se han producido estas coincidencias y he querido recordar y relacionar. Pasa el tiempo, pasan los años, pero hay pequeñas acciones repetidas: una caja sorpresa, envuelta en ropa viajaba en 1969 entre Labuerda y Huesca; una caja de ropa con sorpresas viaja más de cuarenta años después desde Fraga (España) hasta Horsens (Dinamarca); ambas para hacer momentáneamente felices a sus destinatarios. Así es la vida; sin tener plena conciencia de qué cosas ocurrirán, hay coincidencias que el azar estimula y fija… Y esta es la pequeña historia de mi madre, yo, mi hijo y un paquete de contenido secreto. Espero que les haya gustado.

 ************************ 

P.D. 1.- Escribo esto el día 10 de septiembre y cuando hablo con mi madre, por la noche, me cuenta que ha subido a buscarla su sobrino, mi primo Federico, para llevarla a la Virgen del Monte. En Escanilla, su pueblo de nacimiento, la gente es fervorosa devota de ese pequeño santuario, en el que se celebra y agasaja a “la Virgen de septiembre” y adonde acuden gentes de Escanilla, de Lamata, de Abizanda y descendientes que viven en diversos lugares. Me ha dicho mi madre: “he pasado una tarde preciosa, he hablado con muchas personas a las que hace tiempo no veía y me han echado muchos piropos”. Seguro que era la mayor, la de más edad. Estaba algo cansada del viaje pero muy contenta. Llegar a estas altitudes de la vida así es un privilegio.

 P.D. 2.- Hoy es once de septiembre. En 1973, un militar chileno que no pienso nombrar traicionó todos sus juramentos y promesas y propició un golpe de estado en el que murió el presidente constitucional Salvador Allende. Miles de personas fueron detenidas  a partir de ese día y miles desaparecieron bajo la tortura y el asesinato. Un episodio negro y vergonzoso para Chile y para la humanidad; una traición a la ética, a la moral; y una iglesia irresponsable y cómplice que no dejó de acoger, bendecir y dar la comunión al sangriento militar que provocó ese desastre.

 Casi tres décadas después, en 2001, otro 11 de septiembre para recordar. Un grupo de terroristas secuestraron varios aviones en suelo estadounidense y los estrellaron contra las Torres Gemelas y el Pentágono, con los resultados ya conocidos. A veces, algunas fechas del calendario toman un protagonismo excesivo y sangriento, hasta convertirse en inolvidables. Unas veces nos conmueven porque representan episodios de dolor y otras nos alegran porque nos ofrecen la cara amable de la vida.

HACE TREINTA AÑOS

 El pasado día 1 de septiembre escribí en mi facebook una breve nota que decía: “El día 1 de septiembre de 1981 llegué por primera vez al Colegio Público Miguel Servet de Fraga. Hoy celebro el 30 aniversario de aquella “efeméride”. Estoy muy contento de poderlo celebrar y que coincida con una etapa nueva en la que Mercè asume la Dirección del centro. Hoy tiene que ser un gran día. Ánimo para quienes acudís a los centros escolares un día como hoy. Fuerza e ideas para trabajar con sentido común”.

Como consecuencia de ello, recibí un amplio repertorio de comentarios muy favorables y elogiosos y otro más grande aún del consabido “me gusta”. Fue una sorpresa muy agradable y una ración extra de energía y optimismo para encarar, de inicio, un nuevo curso.

 En ocasiones, si lo pienso, me parece mentira que haya transcurrido tanto tiempo, a lo que hay que añadir que la sensación que uno tiene es que todo ese tiempo (esos 30 años) ha transcurrido a una gran velocidad.

 En el recinto escolar en el que trabajo desde entonces han cambiado mucho las cosas. De los edificios que albergaban las aulas en aquellos momentos, solamente queda uno de ellos en pie. Se derribaron los barracones de la “granja” hace ya muchos años y allí nació el edificio B, que alberga las aulas del segundo ciclo y donde estuvo diez años la biblioteca escolar (desde su fundación y apertura en 1988, hasta que en 1998 se produjo el traslado del alumnado de secundaria al instituto). Se derribaron otros barracones que albergaban aulas de infantil y ya hace años que se construyó un edificio moderno y funcional; se amplió el patio de recreo y se reestructuró de nuevo tras la construcción de un nuevo edificio polivalente. Es posible que ya no cambie la “geografía” del recinto, tras todas esas reestructuraciones y nuevas construcciones, al menos en muchos años.

 Otras muchas cosas han ido cambiando en estos treinta años. Mi recuerdo del año de mi llegada es bastante nítido (con el desfase natural de la interesada memoria, claro) en algunos puntos. Me ocupé de impartir educación física (de 1º a 8º) y dar clase de sociales en séptimo de EGB. Mi compañera Dori R. hacía la E.F. también de 1º a 8º (no recuerdo si yo me ocupé de los “A” y ella de los “B” o a la inversa) e impartía las sociales de 8º de EGB. Yo llegaba al cole como definitivo y aunque pude coger una tutoría, me ocupé de la E.F. porque quien se veía abocado a cogerla estaba a punto de “sufrir un ataque”; ante sus lamentos y su preocupación, le alivié el organismo ofreciéndome impartirla yo mismo. Me ayudó con su programación el profesor de E.F. del colegio del que yo venía: el Jacinto Verdaguer de Canovelles (Barcelona), donde conocí a Mercé y donde estuvimos cuatro años trabajando.

Volviendo a ese curso 1981-82, tengo el recuerdo de hablar con Dori de cómo enfocar el estudio de las sociales: realizamos líneas del tiempo histórico para facilitar la cronología de los hechos (entonces nos pareció un planteamiento pedagógicamente interesante) y planteamos trabajos individuales y en grupo, exposiciones orales y disminuimos el número y el impacto de los exámenes memorísticos; recomendábamos espacios televisivos que podían aportarles información geográfica e histórica y procurábamos utilizar la prensa, siempre que podíamos, para actualizar conocimientos y para invitar a estar pendientes de lo que pasaba en el mundo... Hicimos alguna publicación colectiva en la que el alumnado imaginaba viajes por diferentes regiones o grupos de países, de los que debía conocer algunos datos básicos para poder escribirlos… Hay algo que no se ha borrado de la cabeza (como anécdota curiosa y en absoluto traumática) y fue la presentación que hizo el tutor o la tutora de séptimo en la reunión con las familias de principio de curso (a la que asistían un buen número de padres y madres y todo el profesorado que daba clase en el curso). Me presentó como “el maestro de los métodos nuevos” y yo me quedé un punto descolocado y debí improvisar un pequeño “discurso” tratando de explicar “mis métodos” que, por lo visto, se oponían a los de los demás que se englobaban, al no ser calificados de manera singular y por oposición, en maestros de “los métodos antiguos” o de los métodos de siempre. Bueno, salimos airosos de aquel envite y, además de muy buen rollo, tanto con las familias como con el profesorado.

 Pasaron muchas más cosas aquel primer año, en el que, tras la innovadora experiencia vivida en Canovelles, de funcionamiento con Dirección compartida durante cuatro cursos; asumiendo responsabilidades generales del colegio; realizando claustros semanales para analizar y tomar decisiones sobre la marcha del centro; con participación importante del APA y de los chicos a través de su Asamblea de Representantes; la realización de un espectacular festival de fin de curso; el inicio de la celebración del Carnaval, sacándolo por las calles de la ciudad…. uno encontró niveles más bajos de innovación y una organización tradicional reacia a los cambios por parte de un sector y animados a poner nuevas cosas en marcha, por parte de otro. Discutimos mucho, pero también fuimos dando pasos y aprendimos a convivir con distintas formas de hacer y otras maneras de pensar.

 A veces, pienso en todo ello y aflora una sonrisa, porque aunque hubo momentos duros y discusiones fuertes, el tiempo desdibuja los recuerdos y guarda aquellos que no nos dañan, aquellos que han superado la criba del tiempo y reconstruyen, algo mentirosamente, lo que ocurrió en el pasado.

 Me he entretenido en echar un vistazo a algunas de las cosas que ocurrieron en ese año 1981, en el que abandoné Canovelles en junio; en el que me dieron San Juan del Flumen en la resolución provisional del Concurso de traslados y en el que mi amigo Marino, me llamó desde Zamora el segundo día de la fiesta de mi pueblo (17 de agosto) para hacerme saber que me habían cambiado de destino en la resolución definitiva del citado concurso de traslados y me habían enviado a Fraga.

 Como decía, he echado un vistazo al citado 1981 y estas son algunas de las cosas que he ido recordando a medida que las leía en el documento internáutico que me las ha “chivado”:

 .. En enero: Grecia entra en la UE. Javier Pérez de Cuéllar es elegido Secretario General de la ONU. Ronald Reagan toma posesión como Presidente de los EEUU. Adolfo Suárez dimite como Presidente del Gobierno de España.

.. En febrero: Francia vende a Irak 60 aviones Mirage. Amnistía Internacional afirma que el gobierno de Guatemala es responsable de más de 30.000 muertos en los últimos diez meses. ETA secuestra a los cónsules honorarios de Austria y El Salvador (en Bilbao) y al de Uruguay (en Barcelona). Se produce el intento de golpe de estado del 23-F. La película “Deprisa, deprisa” de Carlos Saura recibe el Oso de Oro en el festival de Berlín.

 .. En marzo: La policía libera a Quini, jugador secuestrado del F.C. Barcelona. Reagan se salva de un atentado.

 .. En abril: En EE.UU. se lanza la primera misión de un transbordador espacial. En Dublín, el Reino Unido gana el XXVI festival de Eurovisión. Muere Josep Pla, escritor catalán.

 .. En mayo: En España se produce el caso Almería (aparecen tres cuerpos de etarras abrasados dentro de un ford fiesta). François Miterrand gana las elecciones en Francia. Muere en Miami Bob Marley. Mehmet Ali Agca atenta contra el Papa. Atraco en la Plaza de Cataluña de Barcelona a las oficinas del Banco Central.

 .. En junio: Mueren 800 personas en Bijar (India) en un accidente ferroviario. Israel destruye en un ataque aéreo un reactor nuclear en Irak. El Congreso de los Diputados aprueba en España la Ley del Divorcio.

 .. En julio: María Estela Martínez de Pisón, expresidenta de Argentina es liberada por la Junta Militar. Se casan Carlos de Inglaterra y Diana Spencer.

 .. En octubre: Es asesinado en Egipto el presidente Anuar el Sadat y es elegido presidente Hosni Mubarak. En Buenos Aires se realiza la Marcha por la Vida, multitudinaria manifestación de protesta por las violaciones de los derechos humanos.

 .. En diciembre: Las Fuerzas Armadas de El Salvador perpetran la Masacre de El Mozote: 900 campesinos civiles son asesinados. Galtieri sucede a Viola en la dictadura argentina. Jaruzelski da un golpe de estado en Polonia.

 Y además, la Liga española la ganó la Real Sociedad de San Sebastián; El F.C. Barcelona fue el campeón de copa; el Liverpool fue el campeón de la Copa de Europa; los Celtics de Boston ganaron la NBA; el Maccabi de Tel Aviv la Copa de Europa de Baloncesto y el F.C. Barcelona la Liga y la Copa de España. Por su parte, el Atlético de Madrid fue el campeón de la Liga española de balonmano. La Copa Davis y la Copa Federación fueron ganadas por EE.UU.; McEnroe ganó en Wimbledon y en el US Open (las dos finales se las ganó a Borg) y éste ganó Roland Garros. Hinaul ganó el Tour; Battaglin la Vuelta a España y el Giro. Elías Canneti ganó el Nobel de Literatura; José Hierro, el Príncipe de Asturias de las Letras; Octavio Paz, el Premio Cervantes…

…………………………………….

En realidad, un paseo aleatorio por algunos sucesos que marcaron aquel año, del que se cumplen ya treinta, y que para algunas personas supuso un hito importante en su vida, por muy diversas causas. Las que en mí concurren han quedado explicadas o esbozadas al principio. 

LECTURAS VERANIEGAS (IV)

El amor de mi vida. Rosa Montero (2011). Alfaguara. 269 páginas

 Íbamos de viaje hacia Barcelona y, de casualidad, escuchamos una entrevista radiofónica realizada a la escritora Rosa Montero. En ella hablaba de su último libro publicado. Un libro especial con el que, con frecuencia, nos obsequian escritores y escritoras. Es aquel en el que hablan no de lo que escriben, sino de lo que leen. Si pensamos, como aseguran muchos de ellos, que antes que escritores son apasionados lectores y lectoras, la cosa es muy razonable.

Ya en la ciudad y, aprovechando que aquellos días de julio era mi cumpleaños, alguien deslizó ese libro entre mis manos. “El amor de mi vida” es el título del mismo y quien me lo regaló sabía que me iba a gustar.

 En 45 “capítulos”, Rosa Montero da noticia de más de un centenar de libros (124): unos los cuenta, analiza y disecciona con más amplitud y otros los nombra con menos intensidad, pero ofrece al final de cada texto la referencia de varios de ellos. El libro por tanto es, además, una especie de guía de buenas lecturas. Yo particularmente me fío de lo que cuenta Rosa Montero y, aunque en literatura como en todo en la vida, cada cual tiene sus gustos, no cabe duda que esos libros nombrados avalados por una lectora como Rosa son una oferta amplia donde escoger.

 Hay dos tipos de textos: unos más largos (sobre obras de Charles Darwin, Joseph Conrad, Gertrude Stein, Leopoldo Alas “Clarín”, Mary W. Shelley, Vladimir Nabokov, Colette, etc.) procedentes de una serie de colaboraciones publicadas en El País Semanal en 1998, llamada “Mundos de papel” y el resto: textos más cortos, de otra serie publicada en Babelia, durante los dos últimos años, con el título de “Lecturas compartidas”. Y hay un texto sobre Carmen Laforet que no pertenece a ninguna de esas dos series. Todo esto lo aclara en el prólogo, la autora. 

 Prólogo en el que se expresa de esta manera, refiriéndose a su perfil como lectora: “Para mí los libros son verdaderos talismanes. Me parece que si tengo algo a mano para leer, puedo ser capaz de aguantar casi todo. Son un antídoto para el dolor, un calmante para la desesperación, un excitante contra el aburrimiento. Nunca me siento sola ni existen horas perdidas cuando puedo sumergirme en algún texto… En fin, no sé vivir sin ellos. Sin los libros…” Y también, desde las primeras páginas asevera: “Siempre me ha dado pena la gente que no lee, y no ya porque sean más incultos, que sin duda lo son; o porque estén más indefensos y sean menos libres, que también, sino, sobre todo, porque viven muchísimo menos. La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera…

Y allí mismo queda ya justificado el título del libro, con esta declaración: “Los libros son la presencia más constante de mi existencia. Mi mayor apoyo. En muchos sentidos, el amor de mi vida”.

 El menú que nos ofrece esta experta y apasionada frecuentadora de  literarios es amplio y variado. “Viaje de un naturalista alrededor del mundo” de Darwin; “Hacia el amanecer” de M. Greenberg; “El mundo se acaba todos los días” de Fernando Marías; “En el poder y en la enfermedad” de David Owen; “La invisible” de Stella Rimington; “Mi nombre es Jamaica” de José Manuel Fajardo; “Claudine en la escuela” de Colette; “Lolita” de Nabokov; “Metrópolis” de Ferenc Karinthy; “El corazón de las tinieblas” de Conrad; “Frankenstein” de Mary  Shelley; “Los encuentros heroicos: seis escenas griegas” de Carlos García Gual; “Los cuentos” de Mavis Gallart; “Carmen Laforet, una mujer en fuga” de Anna Caballé e Isabel Rolón; “Lo que me queda por vivir” de Elvira Lindo; “Las mil y una noches”; Muertos y requetemuertos (sobre la obra de Patricia Highsmith); “Vidas paralelas” de Plutarco; “Música blanca” de Cristina Cerezales… Y un largo etcétera que dejo a tu consideración si te haces con el libro.

 Y resultan sugerentes y aleccionadoras las entradas, los primeros párrafos de sus textos donde, en ocasiones, habla del autor o de la autora revelándonos datos curioso o necesarios para entender quizá mejor cómo escribió aquella obra, qué tormentos personales vivía en aquel momento o qué relación condicionó la escritura…Entradas donde deja contundentes afirmaciones u opiniones sensatas relacionadas con los gustos literarios, la afición lectora o el oficio de escribir.  Veamos algunos primeros párrafos de diferentes capítulos:

 .. “Siempre he pensado que Carlos García Gual es un sabio, uno de los pocos sabios que he conocido personalmente en mi vida”. (Página 202)

 .. “ ‘Me llamo Claudine y vivo en Montigny, donde nací en 1884 y donde, probablemente no moriré’. Así empieza Claudine en la escuela, una novela que fue publicada en Francia en el redondo año de 1900, y que se convirtió en un escándalo, una moda, una fiebre fatal”. (Página 164)

 .. “Creo que una de las pruebas del fracaso de nuestro sistema educativo es el hecho de que la mayoría de los lectores actuales, incluso de los buenísimos lectores, no se han asomado nunca a los clásicos grecolatinos”. (Página 206)

 .. “No todos los clásicos tienen que encantarnos y no todos los libros supuestamente menores son malos. Es más, a veces un libro simplón y comercial nos puede gustar hasta el delirio. Esa es la maravillosa magia de la lectura, que hace que el lector complete de algún modo la obra que lee con su imaginación, su sensibilidad y su circunstancia”. (Página 210)

 .. “Creo que, a estas alturas de mi vida, podría haber confeccionado una pequeña pero apañada biblioteca compuesta por todos los fragmentos de libros que me fui saltando mientras leía, páginas y páginas que me resultaron plúmbeas o inconsistentes y por las que simplemente crucé a paso de carga hasta alcanzar de  nuevo una zona más sustanciosa”. (Página 225)

 .. “Escribir es resistir. Supongo que el hecho mismo de vivir también es una cuestión de resistencia, pero de lo que no cabe duda es de que para escribir, sobre todo para escribir novelas, la tenacidad es más necesaria que el talento…” (Página 254)

 .. “Tengo debilidad por los libros raros. No me refiero a la rareza exquisita, a las primeras ediciones, a las encuadernaciones primorosas y demás libros con pedigrí, sino que hablo de la rareza plebeya, de aquellas obras que, por una razón u otra, se escapan de los cánones convencionales y resultan inclasificables”. (Página 102)

 .. “Este libro empieza con la siguiente frase: ‘El 5 de julio de 1996 mi hija se volvió loca’. Y a partir de ahí comienza el relato de un verano feroz, de un viaje aterrador al corazón de la oscuridad”. (Página 30)

 .. “Dicen que los escritores se pueden dividir entre aquellos cuya vida es más interesante que sus obras y aquellos cuyos textos son más interesantes que sus vidas. Me parece que en el caso de Stella Rimington a mí me gusta el paquete completo”. (Página 52)

 Soy fan incondicional de la Rosa periodista, de sus columnas y páginas publicadas en la prensa y también he leído algunas de sus novelas. Creo que estas reseñas, estos textos dedicados a libros de autoras y autores que se interpusieron en su camino y le causaron sensación, se parecen más a crónicas periodísticas; son ágiles ejercicios literarios donde conocemos algunos entresijos de las obras reseñadas y de sus autores que completan las pinceladas argumentales o las interpretaciones que la autora hace de algunos pasajes. El libro rezuma pasión lectora y una capacidad de relacionar hechos, acontecimientos, libros, autores, etc. de alto nivel.

  Hablando de Las mil y una noches (texto largo y jugoso en información), Rosa hace una propuesta interesante: “No hay emblema más bello y elocuente de la función de la narrativa y de la fantasía que esta historia oriental. De hecho, Sharazad debería ser nombrada la patrona oficial de los escritores, puesto que con su mera palabra, con su voz creativa, es capaz de poner orden al caos y luz a la negrura”.

Este libro de Rosa Montero es una pequeña luz que ayuda a entender algunas lecturas y que resulta ser una interesante guía de descubrimiento y selección de textos para quien quiera seguir sus pasos.

 Y por poner un pero final, a la hora de juntar en el libro textos escritos en diferente tiempo se podían haber evitado no colocar dos de ellos consecutivos con un inicio casi igual:

.. Decía el poeta William Wordsworth que el niño es el padre del hombre…” (primera línea, página 233)

El niño es el padre del hombre, decía Wordsworth” (primera línea, página 237).

P.D.: Mañana comienza un nuevo curso escolar. Después de este tiempo estival de vacaciones, los cuerpos están reparados, las fuerzas recuperadas, la moral alta y el desafío a gran nivel. Intentaremos hacer un trabajo memorable.