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NAGASAKI

Su nombre suele pronunciarse, asociada a otra ciudad, pero siempre en segundo lugar. A veces, incluso, queda silenciada por el dudoso honor de haber sido la segunda ciudad arrasada con una bomba nuclear. La que destruyó Hiroshima se llamaba “Little Boy” y estaba compuesta por uranio enriquecido. La que cayó sobre Nagasaki tenía por nombre “Fat Man” y estaba compuesta por plutonio.
Hoy hace también 60 años de ese cruel acontecimiento. En Nagasaki se calcula que murieron 75.000 personas. Los supervivientes de aquel fatídico día (HIBAKUSHA) y los nacidos con posterioridad han recordado hoy en Nagasaki a los muertos y a los heridos y han vuelto a recordarnos a todos que barbaridades de ese calibre no deberían volver a ocurrir nunca más.
Kiyomi Kouno tenía 14 años cuando la explosión de Hiroshima. Fue maestra de enseñanza primaria. Guarda tristes e imborrables recuerdos de aquellos días y le gustaría que los americanos visitaran Hiroshima, como ella visitó Pearl Harbor y sintió el dolor al saber que muchos americanos quedaron sepultados en el interior de los buques, tras el bombardeo. Fujie Yamada cumplía 22 años aquel 9 de agosto en Nagasaki. Dice: “La bomba robó las preciosas vidas de mi familia. Desde entonces nunca he vuelto a celebrar mi cumpleaños”.
Estos días, el nuevo gobierno iraní ha dado luz verde para seguir con sus experimentos de desarrollo de la energía nuclear. Europa y Estados Unidos ven en ello una amenaza, pues la distancia entre el uso de esa energía con fines pacíficos y con fines bélicos es muy tenue (y bien lo saben ellos, sobre todo los USA que fueron quienes inauguraron el ranking bombardeando Hiroshima y Nagasaki).
Siempre vivimos con esa fatídica doble moral que hace que algunos inventos, descubrimientos y adelantos, que podrían beneficiar y que benefician a la humanidad, tengan un lado oscuro del que se aprovechan los malos y malditos que habitan entre nosotros, sembrando la amenaza, la muerte y la destrucción.

Libros: Un viaje por la geografía del horror

Vicente Romero (periodista y corresponsal de TV en zonas de conflicto) ha escrito un libro que lleva por título “Donde anidan los ángeles” y de subtítulo: “Historias de la lucha contra la injusticia”. Está editado por Destino y tiene 322 páginas. Vicente ha recorrido mucho mundo, como corresponsal de televisión que nos ha acercado los conflictos que a lo largo y ancho del mismo se han desencadenado en los últimos treinta o cuarenta años (y que han sido incontables). En este caso, ha cambiado el micrófono por la pluma (o por el teclado del ordenador), nos coge de la mano y nos arrastra a darnos una vuelta por la geografía del horror. Ya en el prólogo, dice el autor: “Aunque no crea en Dios, creo en los milagros. Porque es evidente que los milagros existen: los hacemos nosotros mismos”. Vicente se detiene para presentarnos a esas personas (él las llama ángeles) que allí donde la destrucción, el sadismo, la extrema miseria y la desolación son moneda cotidiana, han sido capaces de crear pequeños espacios para la compasión, la ayuda, la ternura y la esperanza. Los capítulos generales del libro tienen nombres muy significativos: ángeles de la pobreza – ángeles de las mazmorras – ángeles de las trincheras – ángeles de los mutilados – ángeles de los prostíbulos – ángeles del sida y ángeles del genocidio. No es un libro amable; es un libro que conmueve, que humedece los ojos, que produce escalofríos, que te deja pensativo y horrorizado. Algunos pasajes narran atrocidades inimaginables cometidas por supuestos seres humanos atacados por una locura asesina imposible de entender. El contrapunto a ese panorama destructivo, de degradación física y moral, lo ponen esas personas, misioneros y misioneras (curas y monjas, en la mayor parte de los casos, que hace tiempo vieron ya que la postura de la iglesia oficial ante los excluidos de África, Asia, América… es insostenible e impresentable) que han levantado escuelas, hospitales, refugios, talleres, etc. allí donde parecía imposible hacerlo y han conseguido salvar a algunos miles de personas de un destino trágico, fatal. Nicolás Castellanos, Amarilys Acevedo, Ángel Olaran, Pinto Quintanilla, Chema Caballero, Maurizio Boa, Kike Figaredo, Joaqui Salord, Somaly Mam, Ana Mª Granados, Waldina Martínez, Carmen Villalón, Alongkot Dikkapanyo, Pilar Díez Espelosín, Roz Carr y Maggy Barankitse son algunos de ellos.
La extrema miseria de muchos miles de personas en Bolivia, en Haití o en Colombia; el hambre atroz en Etiopía (Olaran, uno de los “ángeles” del libro dice: “El hambre es un genocidio programado, tolerado…”), las cárceles del Congo, del Chile del golpe de estado o las de La Paz, en Bolivia; la experiencia terrible de los niños soldado, obligados a matar o a mutilar a alguno de sus familiares, en Mozambique, Sierra Leona, Liberia, Angola… con infancias destrozadas y sin futuro; la tragedia de las minas que diezman a la población años después de que los conflictos hayan acabado o hayan quedado dormidos en Camboya (el país con mayor proporción de mutilados del mundo), Bosnia, Angola, Mozambique…; La situación de los pequeños “desechables”, niñas y niños de la calle, perseguidos como alimañas en ciudades como Bogotá, Río de Janeiro, etc.; la abominable prostitución infantil, organizada en países del llamado Tercer Mundo, pero abonada por el Primer Mundo que tiene en esos países sus destinos turístico-sexuales: Tailandia y otros países del sudeste asiático juegan ese papel; la marginación y abandono total de los infectados de sida en gran parte de África; el genocidio de los tutsis y los hutus en tierras de Ruanda y Burundi… Un viaje a muchos rincones del mundo en los que, como si se tratara de implacables plagas bíblicas, grandes contingentes de población se ven sumidas en dificultades insalvables, en atroces agonías y es allí, donde Vicente encuentra a esa pequeña legión de “ángeles” que, desafiando prohibiciones, carencias y peligros dedican su vida a hacer más feliz la de otros seres humanos; a veces sólo a hacerla posible. Vuelvo a repetir que no es un libro ni amable ni complaciente, pero la lectura debe, en muchas ocasiones, hacer ese papel de remover las entrañas y sacudir las conciencias.

HIROSHIMA

Hay toda una geografía de ciudades devastadas (creo que ya lo comentaba en otro texto): Hiroshima, Nagasaki, Sarajevo, Guernica, Bagdad… (sólo por poner unos ejemplos).
Mañana es 6 de agosto y se conmemorará (triste celebración) el 60 aniversario de la destrucción de Hiroshima, como consecuencia del lanzamiento de la primera bomba atómica. Al final de aquel año (1945) entre 140.000 y 150.000 personas habían muerto en Hiroshima, debido a los efectos de la bomba lanzada por el Enola Gay, un avión B-29 estadounidense.
Se calcula que todavía viven 267.000 afectados, entre Hiroshima y Nagasaki, por las bombas atómicas. Miles de ellos son los denominados hibakusha (supervivientes de aquella tragedia).
Millones de grullas de papel (orizuru) cuelgan de los distintos monumentos que alberga la explanada del parque de la Paz de Hiroshima. Colegiales de todo Japón participan en los actos conmemorativos. Todos llegan con orizuru para colgar en el monumento a Sadako Sasaki, la niña que enfermó de leucemia a los 10 años tras su exposición a la radiación de la bomba. Sadako creía que si construía 1.000 orizuru, símbolo de felicidad y longevidad, recuperaría su salud, pero murió antes de cumplir su objetivo.
Como en tantas otras cosas, si de verdad sirviera de algo aquella frase que dice: “Es necesario conocer nuestra historia para no repetir los errores cometidos”, la esperanza de dar pasos de gigante para prevenir y erradicar desastres sería lógica, pero viendo cómo se repiten los mismos errores, la situación no invita al optimismo. Tras sesenta años de aquel horror, hay varios países con bombas nucleares y amenazas de que esa fabulosa energía pueda utilizarse como arma de destrucción masiva. Mañana, no obstante, pensemos un poco en Hiroshima y Nagasaki, y en otras ciudades destruidas por la irracionalidad de la guerra, y en los millones de personas que fueron privados brutalmente de futuro por una explosión, un disparo o cualquier otra arma empuñada por un congénere.

¡¡¡HA LLOVIDO!!!

Día 25 de julio. Ya ni nos acordábamos de cómo llovía; el calor, la sequía larga, el peligro de incendio en el bosque, la situación calamitosa de los pantanos… Imágenes y situaciones inquietantes que nos venían acompañando, desde hacía varios meses, por radio, prensa y televisión.
Ha llovido con una fuerza inusitada, con una rabia contenida, con fuerte viento, con granizo… Se han apagado las luces de las calles y los tejados eran cajas de resonancia, golpeados por el granizo y las gotas de lluvia.
Cuando llueve siempre llueve esperanza; a veces llueven ilusiones; otras llueven quimeras; en ocasiones, llueven palabras o sueños. Una vez oí contar que en un lugar remoto de las islas del Pacífico llovían amores y todas las personas salían a las calles sin paraguas para ser humedecidos con aquella lluvia maravillosa… Tendría que llover justicia, solidaridad verdadera, pan para todos, paz para todas las personas…
Hoy, por fin, ha llovido y se agradece el efecto refrescante producido en el ambiente. Mañana será otro día, más agradable por la lluvia caída hoy.
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P.D. Cambiando de tema, me dice mi hijo Daniel que, tras el último recuento y las últimas conseguidas, tiene 1.913 chapas diferentes en su colección. Me refiero a chapas de botellas de refresco (algunos les llaman tapón-corona. En México se llaman corcholatas). Hoy ha recibido un sobre desde CANADÁ, de la casa de cervezas BREWING, con 10 chapas, 9 posavasos y un montón de etiquetas de la citada marca. Todo un mundo. Si te apetece pasearte por algunas colecciones, puedes consultar la siguiente página: www.crowncaps.too.it

SOBRE ESCUELAS, NIÑOS Y VIOLENCIA

Para terminar, quería escribir lo que leo en el suplemento que los jueves encarta El Pais, en colaboración con The New York Times. En este caso, me refiero al ejemplar del 21 de julio de 2005. Son también dos noticias:

.1. En la página 4 el titular es ya de impacto: “Una lucha étnica en Tailandia lleva la muerte a los colegios”.
Lo copio como testimonio de las diferencias entre unos y otros países; en este caso, tomando como punto de referencia la escuela y sus principales protagonistas: las niñas, los niños y sus maestras y maestros.

Comienza la crónica: “En los fines de semana, el campo de tiro militar de Yala se llena de profesores que acuden a hacer prácticas con sus pistolas, objetos esenciales ahora en un lugar donde la docencia se ha convertido en una de las profesiones más peligrosas. En una intensa campaña de violencia desatada en la zona sur, de mayoría musulmana, de Tailandia, un país budista, las escuelas públicas y los profesores que trabajan en ellas son blanco escogido de bombas y pistoleros”.

Y sigue: “Desde hace año y medio, muchas escuelas han sufrido desperfectos o han sido destruidas por incendios intencionados. El sindicato local de profesores revela que en ese periodo han muerto 18 maestros. (…)
Cientos de docentes, quizás miles, han solicitado su traslado fuera de la región y los funcionarios afirman que cada vez es más difícil encontrar a alguien dispuesto a sustituirlos, incluso si se les ofrece un suplemento salarial. El Gobierno ha anunciado que trasladará a todos los profesores que hayan solicitado abandonar la zona y los sustituirá por voluntarios no profesionales.
En los días lectivos los docentes se reúnen a las ocho de la mañana en una gasolinera de Yala y luego se dirigen juntos en convoyes escoltados que los trasladan hasta sus escuelas. Los profesores visten chándal, ropa ligera y zapatillas deportivas, listos para salir corriendo si tienen que hacerlo”.

Duangporn Visinchai, de 49 años, es director de un colegio. Ahora lleva un revólver allá donde esté, incluso dentro de su pequeña escuela y comenta “No vamos a ninguna parte solos. Si tengo que salir de la escuela durante el día, puedo llamar a un soldado para que me escolte”.
Algunos maestros han sido asesinados cuando salieron a hacer recados sin escolta militar. Numerosos docentes y sus escoltas han resultado heridos por bombas colocadas en las cunetas. Cuando termina la jornada escolar y los militares se retiran, nadie tarda en marcharse, ni profesores ni alumnos. Las actividades extraescolares han desaparecido”.

.2. Los niños de Darfur, en Sudán, los que sobrevivieron a las matanzas, dibujaron escenas terribles de lo que vieron y vivieron. En Nueva York, en un centro cultural de su universidad se ha inaugurado la exposición: “Los testigos de más corta edad: el conflicto de Darfur a través de los ojos de los niños”. Un dibujo de ceras de colores de Taha, que tiene 13 ó 14 años y vive al norte de Darfur, mostraba unos helicópteros en el cielo y casas envueltas en llamas. “Ahora las noches son duras porque tengo miedo”, dice la etiqueta que acompaña al dibujo. “Ya no tenemos casa”.
El rabino Yehuda Sarna, del Centro Judío donde se realiza la exposición cuenta que le conmocionó especialmente el dibujo de Musa, de 15 años, que muestra a una mujer que corre con dos niños, mientras arden sus casas al fondo.
La muestra se concibió casi por accidente. Trabajadores de Human Rights Watch dieron ceras y papel a niños de varios campamentos de refugiados de la frontera de Darfur con Chad, para tenerlos entretenidos mientras entrevistaban a sus padres sobre la violencia étnica y la hambruna que ha devorado a cientos de pueblos de Darfur, explica Annie Sparrow. Las obras de los niños, con ceras y lápices, muestran violaciones, hombres montando a caballo con pistolas, pueblos en llamas y helicópteros que escupen balas.
La intención de la muestra es centrar la atención sobre Darfur, una región al oeste de Sudán con un área de 700.000 kilómetros cuadrados. Naciones Unidas calcula que hasta 200.000 personas han muerto de hambre o han sido asesinadas, y 2,4 millones han sido desplazados desde el comienzo del conflicto en el que se enfrentan el Gobierno sudanés y grupos rebeldes.
En muchísimas partes del mundo, los niños y las niñas nacen con todas las carencias imaginables y condenados a llevar una vida terrible. Leyendo estas noticias, es fácil caer en la desesperanza y resulta difícil imaginar un tiempo futuro en que no existan estos episodios que tanto denigran a la especie humana.

DEPORTES DE VERANO

En estos días de playa y verano, uno de los momentos esperados de la jornada es el de comprar el periódico. Los que tenemos adicción a la prensa desde hace muchos años, necesitamos la ración diaria de titulares, fotografías, entradillas, crónicas, columnas, etc. con los que tomamos el pulso a lo que pasa en el mundo. Hoy (22 de julio) quería comentar dos noticias leídas en la sección de deportes del periódico (y no hablan de fútbol):

1. Como estamos en julio, es necesario hablar del Tour de Francia. Ayer (día de mi cumpleaños) ganó la etapa el corredor gallego Marcos Serrano, corredor del equipo Liberty Seguros. Hoy, el titular de la página 51 de El Pais decía, refiriéndose al ganador: “UN LECTOR EMPEDERNIDO”. Al final de la crónica, que firma Luis Martín desde Mende (Francia), puede leerse: “A Serrano se le nota que es hijo del dueño de una imprenta y que de niño le cogió afición a la lectura. Empedernido lector noctámbulo, no metió un solo libro en la maleta que se trajo al Tour porque luego por la noche, le dan las mil y hay que descansar”. Bueno, se le puede perdonar porque, evidentemente, un ciclista debe ir al Tour de Francia a correr no a leer. Yo, desde luego, puestos a elegir, prefiero que gane una etapa un corredor lector que otro que no lo sea…

2. Hoy (22 de julio), los periódicos hablan también de Edurne Pasaban, una joven montañera vasca que acaba de conquistar su octavo “ochomil”, el Nanga Parbat. Era la primera ascensión, tras la aventura del pasado año (21 de julio de 2004) en la que, bajando el K 2, sufrió congelaciones que le hicieron perder una falange en cada uno de los segundos dedos de sus pies. Sabemos que algunos montañeros tienen completa la colección de catorce “ochomiles”, pero ninguna mujer ha podido todavía alcanzar tantas cimas. Edurne va camino de ello y, en estos momentos, es la única mujer viva que cuenta en su haber con ocho cimas de los picos más altos del planeta: los que se hallan en las cordilleras asiáticas del Karakorum y del Himalaya. Quiero recordar sus nombres y sus alturas:
.. Picos hollados por Edurne, en el orden en que los ha ido conquistando: Everest (8.850) – Makalu (8.462) – Cho Oyu (8.201) – Lhotse (8.516) – Gasherbrum II (8.035) – Gasherbrum I (8.068) – K 2 (8.611) y Nanga Parbat (8.125).
.. Picos que todavía no ha subido, ordenados por alturas: Kangchenjunga (8.598) – Dhaulagiri (8.167) – Manaslu (8.156) – Annapurna (8.091) – Broad Peak (8.047) y Shisha Pangma (8.013)
Copiando los nombres de los 14 “ochomiles” me viene a la memoria el trabajo que realizamos con mi compañera Mª José Baila Truc, relacionado con el Año Internacional de las Montañas (concretamente el 2002), en el que invitábamos a los chavales a colocar los nombres de los catorce en un esquema de palabras cruzadas. Fueron varios los chicos y chicas que se los aprendieron y, probablemente aún hoy, recuerden unos cuantos…

SREBRENICA

Hoy se cumplen diez años de la caída de Srebrenica, que precedió a la matanza más grave cometida en suelo europeo desde el final de la II Guerra Mundial. Más de 8.000 musulmanes, la mayoría hombres de entre 16 y 60 años, fueron asesinados en siete días, del 12 al 19 de julio de 1995, por las tropas serbobosnias de un general sanguinario (que todavía no ha sido capturado y enviado a la justicia), de nombre Ratko Mladic.
Leer hoy los testimonios de algunos supervivientes es adentrarse en el pozo más oscuro y profundo de la maldad humana. Maldad que no conoce límites y que convierte a algunos representantes de la especie humana en seres abominables, capaces de urdir las mayores atrocidades para provocar y prolongar el sufrimiento de sus congéneres. Los países europeos “civilizados” miraron para otro lado y tienen una alta cuota de responsabilidad en que la ciudad de Srebrenica haya entrado en ese catálogo infame de ciudades devastadas por el odio y el instinto asesino de algunos seres llamados humanos, pero que son una vergüenza para la humanidad.
Sólo quería recordar esa fecha, para contribuir a que no caiga en el olvido, e invitar a que lean el periódico estos días, para rememorar un acontecimiento triste que no debería volver a repetirse.

No obstante, sabemos que no todas las vidas valen lo mismo. Por ejemplo, ¿alguien sabe cuántos iraquíes han muerto desde que se produjo la invasión del país por tropas de la coalición? O ¿cuántos han muerto desde que se decretó el famoso “final de la guerra”? Por aquí contamos a nuestros muertos con detalle, pero en otras partes, los bombardeos, los atentados, las explosiones, producen “decenas” de muertos, día tras día y escuchamos el dato con rostro imperturbable, acostumbrados a la cuota diaria de destrucción y de muerte, como si fuera algo inevitable y normal. Pensar en todas estas cosas sólo me produce asco y vergüenza.

REFLEXIONES DE JULIO (del mes de julio, se entiende)

. La primera es una celebración. Hoy hace veintidós años que me casé y hemos comido en Bielsa con Mercè, con Ana y con Daniel. Ana tenía que trabajar sus tres horas de mañana como guía del patrimonio en la iglesia de Javierre de Bielsa y nosotros tres hemos hecho tiempo subiendo hasta Pineta (he estado haciendo fotos a los símbolos solares esculpidos en una de las ventanas de la ermita), sentándonos un rato a la orilla de la presa, posteriormente y visitando el pueblo de Bielsa al que hemos llegado andando desde Javierre (un paseíllo). Había poca gente y hemos comido con tranquilidad. Digo celebración porque a mí, cuando conocí a Mercè me tocó la lotería (¡y a ver quién no celebra semejante acontecimiento!), pues es la responsable de buena parte de lo que soy.

. La segunda es un recuerdo. Hace treinta años, con el amigo Luis Araguás estábamos en Pamplona, tratando de hacernos un hueco en San Fermín. Habíamos trabajado todo el curso en la escuela de Boltaña. En mi caso era el primer curso que trabajaba como maestro. Había terminado los estudios en junio de 1974 y en septiembre del mismo año, con veinte recién cumplidos, estaba ya en la escuela con un curso de 33 niños y niñas de quinto de EGB. Desde entonces no he hecho otra cosa. Bueno, el caso es que con Luis decidimos acercarnos a Pamplona. Allí pasamos toda la semana, durmiendo en el coche con el que nos desplazamos, un SEAT 124 que se había comprado Luis de segunda mano. Aparcamos donde nos pareció que la cosa podía estar tranquila y allí se quedó el coche toda la semana. Nos “calzamos” el pañuelo en el cuello y empezamos a caminar y dar vueltas y saltar y beber y comer de vez en cuando y hacer fotos con una cámara de mil pesetas que compré en el mismo Boltaña el día que nos íbamos; dormir unas horas diarias (pocas), conocer gente, ver los encierros desde fuera de la valla… El día que regresamos nos bañamos en el primer río limpio que encontramos para ofrecer a la familia un aspecto presentable. Fue una experiencia interesante; a pesar de eso yo no la repetido; no sé si Luis habrá vuelto…

. La tercera es una lectura. En la página 40 del diario El Pais del día de hoy (9 de julio de 2005) se lee un titular espeluznante: “Un demoledor estudio revela el escaso interés de los profesores por la lectura”. El subtítulo todavía te hunde más en la miseria: “El 40% de los maestros de primaria y secundaria no visita nunca la biblioteca escolar” y la lectura del artículo en cuestión aún abunda en la herida: “El 77% de los profesores no realizó ninguna actividad relacionada con la biblioteca” o “El 76´4% se limita a trabajar con el libro de texto”. Uno de los autores del estudio que la Fundación Germán Sánchez Ruipérez hará público en septiembre, Álvaro Marchesi, comenta que: “No existe el convencimiento de que la lectura es un instrumento poderoso para organizar la información y el conocimiento, para motivar a los alumnos”. Por su parte, Antonio Basanta, Director General de la citada Fundación calificó de “desidia, ineptitud y fraude el sistema educativo que no hace de la lectura su eje”… Y aún podríamos seguir con más citas que vienen a corroborar lo que algunos tantas veces hemos visto y comentado. En pleno siglo XXI resulta que todavía debemos descubrir la importancia de leer, como si tal cuestión no estuviera clara desde siempre. Personalmente debo decir que conocía esas y otras afirmaciones desde hace ya un par de meses cuando la Fundación nos remitió, con una nota de confidencialidad, un avance de los resultados a una docena de personas que participamos en Madrid en un acto complementario a ese trabajo. Ahora que se han hecho públicas, me veo liberado ya de guardar silencio.

. La cuarta es un ¿mal sueño? Me pareció soñar, hace unos días, que unos tipos de derechas que habían insultado reiteradamente a quienes se manifestaban, por ejemplo, contra la invasión de Irak (que tan buenos resultados democráticos y pacíficos está dando desde entonces ) y en contra de la guerra, en definitiva, iban por las calles de Madrid detrás de unas pancartas. No lo podía creer… Y además les acompañaba un coro de obispos y curas, que no quisieron participar en aquellas manifestaciones a favor de la paz y contra las guerras, pero que sí lo hacían ahora contra los homosexuales. “Dios los cría y ellos se juntan”, dice un refrán. Y todo por miedo a romper la familia, ¡como si no estuviera ya rota hace años como modelo único y conviviesen una cuantas versiones, inevitables y compatibles, claro ! ¿por qué acuñaría el pueblo aquel otro refrán que dice: “No digas nunca, de este agua no beberé ni este cura no es mi padre”? Decía el Roto en una de sus viñetas que el modelo de familia que defendían algunos de esos personajes la formaban: “un señor mayor, una joven virgen y una paloma”, ¿de qué familia estamos hablando?, ¿alguien se va a sentir amenazado u obligado, porque las personas del mismo sexo puedan casarse, a cambiar su vida o a cambiar de vida? Bueno, pues no sé si fue un mal sueño o fue un sueño o fue una manifestación (o procesión, para algunos) de verdad, y en esta tarde ventosa de julio me ha venido a la memoria.

.La quinta, y última por hoy, es una recomendación. Quienes leáis estas páginas no dejéis de entrar en el blog de Herminio Lafoz. Herminio es profesor e historiador; un lujo tenerlo como amigo. Su dirección es la siguiente: http://blogia.com/montborg
En mi blog, no obstante hay un acceso directo a su bitácora.