"C" DE CANTABRIA Y CORAZÓN
1.- Hace tiempo que no escribo en el blog, aunque como explicaré, he tenido una razón poderosa para no hacerlo.
El pasado 16 de mayo, a las seis de la mañana, estaba previsto que iniciáramos el viaje de final de curso a Cantabria; tierra ésta a la que he viajado con frecuencia, en la que tengo buenos amigos y que me gusta especialmente. Combina paisajes marinos con otros de montaña y los colores verde y azul son los predominantes, cuando recorres sus valles, sus costas, sus pueblos y ciudades... Por este lado, justificaría ya lo que dice el título de este texto: en mi caso, mi corazón tiene cierta querencia especial por Cantabria. Pero hay más...
Ese día 16, antes nombrado, comenzó para mí de otra manera: con algunos dolores y molestias que me llevaron, primero al ambulatorio y luego al hospital de Lleida. Parece que mi corazón andaba excesivamente emocionado y me ponía en apuros. Bueno, no voy a detenerme en explicaciones profundas; el caso es que he pasado nueve días hospitalizado, a consecuencia de un infarto de miocardio (que por lo visto ha sido leve, pero que me obliga a estar de baja laboral para recuperar el tono anterior). ¡Cómo iba a imaginarme que llamándome Coronas tendría algún problemilla, precisamente en las coronarias! Pero ya veis, la vida nos sorprende a cada instante y nos va tallando en la piel los rastros de nuestra existencia.
Como siempre me han gustado los juegos de palabras, y en los hospitales tienes mucho tiempo para pensar, descubrí que dentro de la palabra INFARTO (o con las letras de dicha palabra) se podían formar dos con significados bien distintos. Por un lado, la palabra FIN, que es lo que produce en muchas personas (fin de la vida) cuando se manifiesta de manera brutal, como un zarpazo en el centro del pecho. La otra palabra que podemos formar es FINTA (o FINTAR, también). Una finta es un regate, como bien sabemos los aficionados al fútbol. En mi caso, la dolencia, me ha permitido al menos, de momento- fintar, regatear a la palabra FIN. Por eso estoy contento y celebro cada día la existencia, el estar vivo y disfrutar de quienes me rodean.
2.- En este tiempo transcurrido he recibido tantos ánimos de tantas personas que he decidido dosificármelos para mantenerme con optimismo y utilizarlos como inyecciones afectivas e indoloras que ayuden a mi recuperación. Por vía telefónica, por correo electrónico, por visitas directas... han ido llegando hasta mí directamente o han sido recogidos por Mercé, Ana y Daniel... y también por mis padres y hermanos, la preocupación por el estado de salud y los deseos de una pronta recuperación. En este punto tendría que anotar una larguísima lista de nombres (que no tuve el cuidado de apuntar), pero que me han hecho sentir bien y acompañado. A todas esas personas, amigos y amigas, les agradezco enormemente sus palabras y sus buenos deseos.
3.- Una de las primeras cosas que me pasó por la cabeza, en las primeras horas (y en las siguientes) fue la continuidad del curso escolar. Luego, a medida que te van explicando lo que te ha pasado y te muestran los resultados de las diferentes pruebas, vas modificando el perfil de prioridades y la salud personal es ya lo único que te importa, porque todo lo demás, tiene arreglo. Mis alumnos y alumnas de 6º A tienen ya otro maestro que los atenderá hasta el final del curso y varios de ellos han venido a verme a mi casa o han escrito en distintas páginas del blog sus deseos y me han contado un poco cómo les fue la excursión por Cantabria.
4.- Bueno, chavales, no sé cuándo leeréis estas líneas, pero espero subir a veros un día de estos. Desde aquí os animo a que no perdáis la concentración en estas tres semanas, que quedan para finalizar el curso escolar y que trabajéis con la mirada puesta en que el próximo curso donde debéis estar es en el instituto, empezando una nueva etapa educativa. Un saludo para todos y todas. Portaros bien y seguid siendo respetuosos, espontáneos y alegres.