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SENSACIONES EN UN NUEVO COMIENZO DE CURSO

Les he preguntado a los chicos y chicas de 5º A qué esperan de este curso, con qué ánimo vienen... Anoto algunas de sus afirmaciones:

"Veo el curso difícil y llego con el cuerpo bien lleno de energía", dice Maika.
Andrea confiesa que le gustaría aprender cosas nuevas que no sabe y que ya tenía ganas de empezar el curso.
"Me gustaría que Mariano me enseñe mucho más de lo que yo sé", dice Lupita.
Guillem dice que de este curso "espero que todos trabajemos y nos ayudemos de unos a otros".
"Me gustaría hacer cosas más fáciles", Pascual.
"Lo que espero de mi tutor es que seamos buenos amigos y que me enseñe mucho". Esta es parte de la opinión de Santiago.
"El lunes pasado me levanté muy triste porque había que ir al colegio, pero al llegar tuve más ánimos", afirma Noelia.
"Yo creo que nos lo vamos a pasar muy bien porque este profesor es muy gracioso", comenta Younes.
"Empiezo con ánimos. Quiero trabajar". Iván
"Me gusta este curso porque empezamos a ser mayores", lo dice Álex.
"Ya estamos en el tercer ciclo. Yo soy muy formal". Jesús
"A mí este curso me parece un poco difícil, pero no me importa porque tengo ánimos de estudiar y hacer las cosas bien". Silvia
"Quiero escribir y leer mucho": Sergio.
"Espero que el tutor sea bueno conmigo. Quiero aprender muchas cosas de Mariano", Yaiza.
"Al profesor que tengo le gustan mucho las poesías y creo que haremos muchas. Este año voy a trabajar", Elena
"De momento el curso va bien, pero después, más adelante, a lo mejor se me puede complicar un poco, porque habrá cosas más difíciles", dice Paula.
"Del tutor que me ha tocado, espero que nos enseñe muchas cosas, y creo que lo va a hacer", Kamile
"Yo les he prometido a mis padres que me iba a esforzar mucho y voy a cumplir mi promesa", comenta Tiffany.

Creo que entre todos y todas ofrecen un panorama completo de sensaciones, anhelos, deseos, espectativas... de indudable interés. Forman todos juntos un eco de voces necesarias, que deben ser tenidas en cuenta. Son expresiones sencillas, breves; yo creo que sinceras. Suficientes para mí, su tutor, teniendo en cuenta que me considero "Guardián de cosas pequeñas".

EL LUNES AL COLEGIO

Cada principio de curso escolar, las televisiones suelen dar noticias breves relacionadas con el tema e ilustran las mismas, con mucha frecuencia, con niñas y niños que lloran desesperadamente al ir a la escuela.
Hoy por la tarde (día 10 de septiembre), hemos ido a comprar a un supermercado con Mercè. Estábamos ya recorriendo el último pasillo antes de hacer cola en la caja, cuando una niña la ha saludado con mucha alegría: “¡Hola, Mercè!” y con toda naturalidad ha abandonado la compañía de su madre y se ha colgado del cuello de su maestra del año pasado, expresando una gran alegría por el reencuentro. La niña en cuestión es Ani, de nacionalidad búlgara, que llegó a mediados del curso pasado desconociendo totalmente el castellano. Cinco meses después lo habla con bastante claridad. Ani no podía reprimir su alegría: “El lunes al colegio,¡qué bien!" le recordaba a su maestra y añadía “Yo, contigo”… Y todo ello con una amplia sonrisa y con una gran naturalidad. A su maestra (a Mercé) se le han enrojecido los ojos al recibir unas muestras de cariño tan espontáneas y tan sinceras y la madre de la niña sonreía y también se emocionaba. Cuando nos hemos despedido, Ani ha vuelto a recordarle a Mercè: “El lunes al colegio”, sonriendo abiertamente. ¡Qué lástima que no hubiese un cámara recogiendo este pequeño suceso! Si ilustrasen el comienzo de curso con alguna de estas imágenes ayudaríamos a cambiar algunas miradas y algunos tópicos. Como testigo directo del mismo he sentido que vivía “un momento nescafé”, uno de esos momentos en los que uno se siente feliz y orgulloso de ser maestro de escuela."

VIAJE A FRANCIA

Ayer, domingo, nuestra hija Ana viajó desde Fraga hasta Barcelona. Hoy ha cogido un avión con dirección a París. Desde el aeropuerto de Orly se ha trasladado hasta Cergy Saint Christophe ( a 25 kilómetros de París) donde tiene la residencia y donde cursará el primer cuatrimestre de tercero de Turismo, en la facultad de Pontoise. Se va con el “Erasmus ese” que dicen que facilita el intercambio entre estudiantes en Europa. Lo que no suelen decir es que, al menos en España, son las familias quienes deben costear el famoso Erasmus, porque nadie te da facilidades para nada. Bueno, sabemos que ha llegado bien y que ya se estará instalando en su habitación de la residencia.
En casa estamos un poco inquietos porque es la primera vez que se marcha tan lejos para un tiempo tan largo. Son cosas que una vez u otra deben suceder y debemos estar preparados para que los hijos y las hijas se separen de nosotros y vayan encauzando su vida. Para ella tampoco será fácil al principio: ha viajado sola, está en otro país, con otra lengua y con otras concepciones culturales. Además es un país con mayor nivel de vida y, por tanto, con argumentos para gestionar el dinero de manera más rigurosa.
Recuerdo, al hilo de este viaje de mi hija, que mi primera salida de casa (de Labuerda) fue también para estudiar. Fui interno a un colegio de Huesca a hacer el bachillerato superior. Había cumplido 15 años en julio y me incorporé al colegio en septiembre. Me acompañaron mis padres y mis tíos y, sin ninguna dificultad, puedo evocar el momento en el que me despedí de ellos, un domingo lluvioso de septiembre. Estuve un rato sentado en el patio de dicho colegio, sólo y llorando. En aquellos tiempos viajar de Labuerda a Huesca costaba bastante más que volar de Barcelona a París. No teníamos teléfono en mi casa y la comunicación más utilizada era la carta. Durante casi un mes mantuve la maleta sin deshacer del todo, porque en muchas ocasiones tuve la tentación de escaparme a la estación de autobuses y volverme para mi pueblo. Luego, pasó el tiempo y acepté aquel desgarro como algo necesario en mi formación, animado como estuve siempre por mis padres. Pasaba meses sin ir a casa y la comunicación más agradable se producía cada unos quince días. Era el tiempo que tardaba en enviar un saco-bolsa de ropa sucia a Labuerda y en recibir el mismo saco-bolsa con la ropa limpia y SIEMPRE con una caja dentro; una caja sorpresa que podía contener: un bote de mermelada de tomate, una latita de leche condensada, un trozo de torta casera, media longaniza y medio chorizo, unos caramelos, una tableta de chocolate... recibir aquello era una auténtica fiesta y algo que nunca le agradeceré bastante a mi madre. Un día de estos, tendremos que mandarle algún paquetito a Ana y procuraremos que contenga alguna de estas sorpresas que te conectan directamente con el nido familiar, con el sitio del que viniste. Y es que la vida no para de dar vueltas y vueltas y vueltas...

EL 11-S DE CHILE

Lo he dicho en otras ocasiones. El 11 de septiembre de 1973 me golpeó muy fuerte interiormente. Hoy hace 32 años que fue derrocado el régimen democrático de Salvador Allende por un militar que le había jurado obediencia. (Estos defensores de los “valores de siempre” suelen ser totalmente irrespetuosos con todo lo que supuestamente defienden, cuando no están ellos en el poder); un levantamiento en armas que instauró, con la aquiescencia y la colaboración de los EE.UU. (vean la película “Missing”), un régimen de terror que causó miles de desaparecidos: detenidos, torturados, degradados, vejados y, al fin, asesinados, en lóbregas cárceles, en estadios de fútbol, en cualquier tapia alejada de miradas indiscretas.
Todos los años, en esta fecha, me entra una pena infinita cuando pienso en Allende o en Víctor Jara (representantes de todos los que murieron) y siento una rabia también muy fuerte al saber que el dictador asesino sigue vivo y sigue toreando a quienes han tratado de juzgarlo (la historia lo hará y lo condenará). Todos los años recuerdo esta fecha y con una lectura, la audición de música o escribiendo, trato de hacer algo simbólico para no olvidar.

Quiero copiar aquí, para mitigar esos sentimientos negativos que me embargan, lo que escribí diez años después, en 1983, y que quedó impreso en la contraportada del número 32 de la revista Aula Libre:

CHILE

“Queda ya lejano en el tiempo, pero próximo y vivo en el recuerdo, aquel once de septiembre.
Sonaron los disparos,
cayeron las bombas
y se hizo el silencio… El silencio y la muerte…

Después,
atrozmente,
abrieron tu vientre
y lo poblaron con cuerpos,
aún calientes,
compartiendo la fosa común.

Se hizo rojo el atardecer.
Los pájaros olvidaron su vuelo.
Los hombres apretaban los dientes.
Las manos se unían en la oscuridad.

Hoy,
presiento a tus hijos
valientemente esperanzados,
a pesar de los fusiles cotidianos
y de las botas
golpeando el asfalto de tus calles.

Hoy, Chile, renaces,
porque sois:
miles de ojos para ver,
miles de mentes para imaginar,
miles de brazos para levantar,
miles de manos para unir
y miles de hombres y mujeres para caminar:
todos con el mismo paso,
por el mismo camino
con el mismo grito:
¡¡La libertad!!

NUEVA ORLEANS

Es difícil identificar a primera vista cualquiera de las imágenes que reproduce estos días la prensa sobre la tragedia de Nueva Orleáns. Como la mayor parte de la gente que se asoma a las fotografías es de color negro y la masificación que se vislumbra ya está impresa en las retinas como perteneciente a catástrofes conocidas y situadas preferentemente en África, cuesta aceptar que eso pasa en la todopoderosa nación norteamericana. No es posible que cueste menos tiempo viajar desde territorio estadounidense, con aviones cargados de bombas, hacia territorios de Afganistán o de Irak que llegar desde las bases militares de algunos estados norteamericanos hasta zonas de Luisiana, Alabama, Misisipi, Florida, etc. para llevar agua y alimentos, ayuda y esperanza a decenas de miles de personas que se han visto sorprendidas y abandonadas a su suerte, tras el violentísimo huracán Katrina.
Igualmente cuesta aceptar que un mismo país pueda mandar naves espaciales al cosmos o a la estación espacial Internacional, haciendo posible que los tripulantes tornen con salud y tenga zonas tan extensas dejadas de la mano, amenazadas con estos golpes de mar desde siempre y sin planes más contundentes y eficaces de protección. (Hay muy poca diferencia, por no decir ninguna, entre las imágenes que recibíamos el pasado mes de enero del famoso tsunami y las que llegan del sur de los EE.UU).
Viendo los mandatarios que “Dios les ha mandado” (ellos son quienes se creen iluminados o enviados, claro) ya no parece tan rara la desorganización, la tardanza, la ineficacia... A fin de cuentas, en lo más crudo del suceso, sólo se les ocurrió sugerir a las personas afectadas que “rezaran” y así les ha ido... Ahora empezarán a flotar los cuerpos descompuestos o se harán visibles cuando baje el nivel de las aguas y el horror volverá a ser cotidiano y dará la impresión que el maltrecho Tercer Mundo se ha instalado donde presumiblemente se hallaba consolidado el Primero.
Sigo leyendo crónicas periodísticas y no dejo de mover la cabeza de un lado para otro, incrédulamente... Si al menos aprendiéramos algo de estas manifestaciones de las fuerzas de la naturaleza...

Otra feria interesante: REPLEGA

Si alguien en este país, quiere inventarse una feria nueva, debería pedir consejo a Chorche Paniello de Monzón. Durante diez años imaginó la Feria del Libro Aragonés, con un desarrollo y un éxito progresivo y evidente. Ahora se ha celebrado la IIª Edición de Replega (Feria del coleccionismo) en la misma localidad y en el mismo espacio, con una gran cantidad de gente, con muchos expositores, con espacios y tiempos para favorecer el intercambio y con un buen número de actividades paralelas. Otro puntazo de Chorche que parece tocado con la magia y todo lo que imagina se convierte en este caso, en un encuentro agradable, de convivencia, de intercambio, de cultura y de fiesta ciudadana. Yo, particularmente, me quito el sombrero ante tanta eficacia.

El edificio de la Azucarera volvió a ser ese lugar de encuentro los días 3 y 4 de septiembre. Presidiéndolo todo, la figura de la “garza”, urraca en castellano, (Pica pica, de nombre científico), como figura emblemática de Replega. Replegar es también una palabra aragonesa que viene a significar recoger, aprovisionarse de algo...; justo lo que hacen los coleccionistas; quienes, bajo un manto aparente de acumulación individualidad (y presuntamente insolidaria actitud) muestran una faceta muy interesante y valiosa de intercambio, de asociación, de comunicación, de aprendizaje, de muestra y exposición de lo que guardan de manera gratuita y que desmontan así esas “acusaciones”.

Pasear por las estancia de la Feria “Replega” de Monzón es toparse con el pasado, con el presente, con la infancia, con la juventud de cada uno... Es alimentar la curiosidad, dar valor a lo que aparentemente no lo tiene, compartir aficiones, intercambiar... Cada cual hace un viaje diferente en un territorio para la ensoñación y el recuerdo, como puede ser una feria de este tipo. El listado de objetos que estuvieron presentes en la Feria era interminable: placas de cava, postales, cómic, discos, documentos antiguos variados, pegatinas, pins, lapiceros y bolis, kinder, sobres de azúcar, billetes de lotería, monedas, tarjetas de teléfono, libros antiguos, maquetas, puntos de libro o marcapáginas, sellos, vitolas, tapones corona de bebidas, posavasos, cromos, llaveros, barajas, botellas de cristal, cerillas, billetes, cine, novelas, relojes, botijos y etc., etc. También suponemos numerosas y fecundas –a la vista de la gente y del movimiento que percibimos- las relaciones nuevas, los intercambios, las nuevas aficiones que despertó en algunos visitantes el ver tanto material expuesto y tanta transacción amistosa. Algunos, muy probablemente, cuando llegaron a casa empezaron a dar valor a algunas cosas en las que no habían reparado hasta ese día. Estuvimos en Replega y volveremos el año que viene, si estamos vivos. Daniel, mi hijo, volvió con 85 chapas nuevas para su colección, fruto de los intercambio con otros coleccionistas (su colección ha crecido y ya pasa de las 2.100 chapas) y yo también me hice con unos doscientos marcapáginas nuevos.
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P.D. Mi madre sigue coleccionando años. El pasado 5 de septiembre, un día después de que los coleccionistas abandonaran Replega y Monzón ella conseguía el número 85 en Labuerda, Felicidades con efecto retroactivo.

LOS LIBROS...

Era un asunto que tenía pendiente, desde hacía un tiempo. Les pregunté a los chicos de la clase (6º de primaria) a primeros del pasado abril que escribieran un texto breve sobre los libros, “qué significado tiene un libro para ti” y éstas fueron algunas reflexiones que anotaron en su hoja y que, con evidente retraso, transcribo a este blog, aprovechando las vacaciones de verano. Hay reflexiones elaboradas y sorprendentes y otras de menor calado; responden a la variedad y diversidad de intereses, de capacidad y de madurez que se puede dar en cualquier grupo de alumnado del último curso de Primaria.

Los libros para mí son una aventura por descubrir, o una curiosidad. Los libros que más me han gustado han sido los de Harry Potter porque tenían muchas emociones, aventuras y enigmas; además era como si los viviese. Esos libros me hechizaron con su magia. (Ainoa)

Un libro es un objeto imaginario que te cuenta lo que quiere el autor. El libro ayuda a hacer ejercicio cerebral. El libro es el mejor amigo del hombre. El hombre puede ser el mejor enemigo del libro. (Sergio)

Para mí un libro es un mundo de palabras, textos, poesías… Cuando abres un libro distinto entras en un mundo nuevo. En un libro, tú lees, pero además tú te imaginas todo lo que lees… Cada libro huele de manera diferente. (Jenny)

Me gustan bastante los libros. En mi habitación tengo dos estanterías: una de libros de texto y atlas visuales; enciclopedias, una colección de libros de Egipto, un libro de los mares, libros de distintas ciencias, diccionarios y una vieja colección de Mafalda. En la otra estantería tengo una colección de Astérix, Mortadela y Filemón y otros. De todos los libros que he leído en mi vida, el que más me ha gustado ha sido “El grito de la grulla”. (Sergio E.)

Leer es extraordinario. Antes para mí leer no era atractivo, pero cuando supe la importancia que tenía un libro, empecé a leer. Cuando lees te puedes imaginar en la historia o tal vez puedas imaginar a tus primos, a tu prima, a tu amiga… A mí me gustan todos los libros que leo… Los que más utilizo para mis trabajos son los diccionarios y los atlas. (Houda)

Un libro es para mí como un diario que leo todos los días y que me ayuda a saber más. Un libro es una oportunidad más para aprender cosas nuevas, lenguas, significados de palabras, etc. Puedes leer cosas que no has oído nunca, cosas impresionantes. También un libro puede ser tu salvación para cuando te pierdes. Por último, el libro para mí sólo tiene un significado: es un “salvavidas”. (Sebastián)

Leer es una aventura inolvidable de la que participa toda la gente lectora. Para mí la lectura es una carrera en la que comienzas cuando empiezas el libro y en la que terminas cuando acabas el libro. Los libros te ayudan a conocer nuevos lugares, nuevos países de los que no sabías nada, te descubren la historia, como “Asmir no quiere pistolas”. Desde luego, si la gente leyera más, las editoriales se forraban. (Jesús)

Un libro puede ser grande o pequeño, pero si no te gusta leer y no te esfuerzas para conseguirlo, qué más da cómo sean los libros… Pero como a mí me gusta leer, los libros que me regala la familia los guardo como si fueran un tesoro y ahora estoy ahorrando para comprarme un libro que me gusta. Si estás muy triste por algo o estás muy enfadado, lo mejor es que te vayas a un sitio, con luz suficiente, y te pongas a leer un rato y si estás enfadado lo que tienes que leer son libros de risa, de humor, de intriga, ¡créeme, te ayudará! (Miguel)

Los libros para mí son una manera de aprender. Con ellos puedo reírme, divertirme, sentir miedo, entristecerme, viajar a otros países.
Últimamente he estado leyendo los libros de Manolito Gafotas y me han gustado. Todas las noches leo un rato antes de dormir y comparto la lectura con mi madre. Siempre elijo libros no muy largos porque siento deseos de saber cómo acaba la historia y no quiero que se me haga muy pesado. A mí me gusta que tengamos biblioteca en el colegio y me cuido de los libros que cojo, porque pienso que alguien se ha esforzado para hacerlos y para comprarlos. (Marta)

Cuando me apetece leer, leo mucho, pero si me fuerzan a leer no leo casi nada. He leído últimamente los libros de “Bambulo” y me gusta la ciencia ficción. A mi padre le gusta leer Don Quijote de la Mancha. A mi madre también le gusta leer, pero más bien comics y libros de miedo. A mí me gusta uno de los libros que tengo en “La maleta familiar”: “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda. (Javi)

Hay muchos tipos de libros: de estudio para prender más sobre matemáticas, conocimiento del medio, etc.; hay libros de lectura: reales, inventados, de historia, de animales imaginarios… que nos hacen reflexionar, que nos hacen aprender más palabras, que nos hacen aprender a ser más amables con la gente… Hay libros que los representan en el cine… Ahora también hay libros electrónicos. Por internet se pueden leer enciclopedias y puedes encontrar toda la información que puedas imaginar; es como un libro gigante. (Álvaro)

Para mí un libro es algo con lo que me entretengo cuando me aburro; a veces, algo con lo que aprendo e imagino que soy yo el que está en el libro. A mí me gustan los libros de aventuras porque son más divertidos. Bueno, un libro para mí es como otro mundo imaginario. (Santi)

Voy a decir la verdad, a mí no me gusta leer libros porque me hace mal la vista y me canso. Sólo me gusta cuando me leen porque entonces me lo paso bien escuchando y aprendiendo. Los que sí he leído han sido los de “la maleta familiar”, los de la “ronda de lecturas” y los de texto. (Fiama)

Para mí un libro es según lo que me cuenta. Puede ser muchas cosas; por ejemplo: un regalo, algo muy apreciado. En otros casos, no; por ejemplo los libros que no me gustan. Yo por eso siempre tomo el camino de la poesía porque sé que me va a gustar. También es un pastel de letras, dudas, razonamientos, realidad, ficción… y todas esas cosas que caben en un libro. (Daniel)

Para mí un libro es una forma de aprender leyendo. También cuando leo me pongo como si fuera un personaje, el que más me gusta. A mí no me gusta leer en voz alta, pero en voz baja me gusta leer. Un libro es un buen amigo; cuando lo lees se te pasan todos los nervios que tienes por algo. (Yosu)

Algunas veces, leo por las noches y a escondidas y si me pillan mis padres me voy a dormir. Si leo un libro que me gusta no puedo parar de leer. El libro es para pasar el tiempo y para que te enseñe palabras que no entiendes. Mi nombre lo sacaron de un libro que se titula “El juego de Ender”. (Ender)

¡¡¡Y VAN CIEN!!!

Hoy seré breve. Tengo en mis manos el número 100 de El Gurrion. La revista de Labuerda nació en 1980. Se cumplen en este 2005, veinticinco años y se han publicado 100 números. Este ejemplar tiene 60 páginas y en el interior hay un cuadernillo central de 24 páginas (ya incluidas en las sesenta)en el que diversas personas hacen una valoración y escriben algunos elogios de la misma.Yo, que he estado en ello desde el principio, siento un legítimo orgullo de poder decir que llevo todo ese tiempo alimentando el fuego colaborador necesario para que haya sido posible. No sabes, lector, lectora, lo que significa de dedicación y trabajo esta -aparentemente- modesta aventura.
Así que hoy lo celebro y me alegro con todos los que se alegrarán al saberlo. Tendría que escribir el nombre de muchas personas, pero hoy nombraré a Mercè, Ana y Daniel: mi mujer y mis hijos, que han estado al pie del cañón desde hace mucho tiempo y han aguantado lo que no está escrito...

¡¡¡VEINTICINCO AÑOS = CIEN GURRIONES!!!