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Casualidades..., o no.

5-6 de octubre de 2016

Me fui a Camporrells (Huesca) convocado por Jacinto Marqués y su fundación Crisálida, que tiene acogidos a seis chavales con problemas. Afinaba la guitarra, me buscaba la voz mirando un cielo imposible de tan bello antes de subir al escenario. Los chicos de Camporrells habían dibujado los miles de hormigas que corren por sus pies cuando se miran Mari Luz y Antonio en <Solo pienso en ti>. Lloramos todos.”. (Página 387 de “Antes de que sea tarde. Memorias descosidas”, de Víctor Manuel.

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Subíamos hacia Figols de Tremp la tarde del pasado 5 de octubre. Cuando salimos de Fraga valoramos que no haría falta poner gasoil porque, según marcaba el indicador correspondiente teníamos combustible para hacer 400 kilómetros y subíamos sin pan porque pensábamos comprarlo en una panadería de Tamarite de Litera, donde lo compramos muchas veces… El viaje transcurría sin más novedad que lamentar que no hiciera un día soleado…, hasta que llegamos al citado Tamarite y comprobamos que la tienda en la que confiábamos comprar el pan estaba cerrada a cal y canto. Seguimos viaje y paramos en Alcampell a preguntarle a una señora por una panadería. Nos respondió con humor que hasta las cinco y media o las seis no abrían, si abrían… Nos dijo que entráramos en Tolva, pero nosotros estábamos decididos ya a comprarlo en Puente de Montañana porque sabíamos de un bar donde habitualmente tienen pan de sobras. De modo que continuamos viaje...  Fue un momento después cuando Mercè, ante la proximidad del desvío de la localidad de Camporrells, me comentó que había leído una referencia a dicho pueblo en el libro de Víctor Manuel que estaba leyendo estos días… Unos kilómetros más adelante, ya en Benabarre, comentó que igual podíamos parar en la gasolinera y poner gasoil para no andar preocupados los próximos días, lo cual me pareció muy bien…, y paramos allí. Normalmente en estos casos, salgo yo del coche (como avezado copiloto) y pido que llenen el depósito o que pongan una cantidad determinada, pero en esta ocasión no fue así porque se arrimó tanto al poste de las mangueras que yo no podía salir prácticamente o hacerlo con dificultad, de modo que fue ella la que salió al exterior. Saludó al gasolinero, le dijo que le llenara el depósito y le preguntó si para comprar pan teníamos que entrar en Benabarre, a lo que contestó el hombre:

-          No, no hace falta. Tenemos pan aquí.

-          ¿Si?

-          Es que la cafetería de la gasolinera la llevan los chicos de una asociación de Camporrells. Son chicos con alguna discapacidad, pero que pueden hacer ese tipo de trabajos…

Entonces Mercè se quedó con la boca abierta y le contó: 

-          Hace un momento le estaba explicando a mi marido que había leído en un libro de Víctor Manuel… Ahora ya he cerrado el círculo de manera inesperada y curiosa.

Me animó Mercè a salir del coche (lo que hice con dificultad) para que entrara con ellos en la tienda-cafetería y viera el género y compramos un pan, una barra y una coca rellena de chocolate. Todo tenía una pinta excelente. Comentamos con el gasolinero el alcance de las casualidades y seguimos haciéndolo nosotros una vez que continuamos el viaje. Fueron varias las circunstancias que tuvieron que darse para que la literatura y la vida se encontraran una vez más.

Y aún podríamos decir que ahí no terminó la cosa, porque el día 15 de octubre fuimos a Zaragoza. Teníamos entradas, regaladas por nuestros hijos, para asistir al concierto “El gusto es nuestro – 20 años” que en el pabellón Príncipe Felipe iban a dar esa noche Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Miguel Ríos y Víctor Manuel. Durante el día, comimos con nuestro amigos Azucena y Pepe y buen rato antes de la hora de comienzo (prevista para las 22 horas) nos acercamos al pabellón. Entramos por la puerta D (Grada Telescópica). Sector 8. Fila 2. Asientos 2 y 4. Frente, justo al escenario. El caos inicial de acomodación fue respetable, debido entre otras cosas a que la entidad de ahorro que vendía las entradas en sus cajeros no imprimió el sector en las entradas y era imposible saber dónde poner a algunas personas. Al final, cada cual se sentó donde pudo... Tres horas duró el concierto. Absolutamente espectacular. Inolvidable. ¡Qué voz tan increíble tienes estos tipos todavía! “Hoy puede ser un gran día” fue la canción con la que se inició el espectáculo, con los cuatro protagonistas en el escenario... Y la segunda, cantada por Víctor Manuel fue “Solo pienso en ti” y con ella ya quedaba cerrado el círculo que anunciaba Mercè.

Pero ya que hablamos de casualidades, detrás nuestro había una pareja de espectadores con la que hicimos algún comentario a raíz del casos inicial de las entradas... Al día siguiente, viajamos hacia las Cinco Villas, visitamos Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico. Cuando bajábamos por una de las calles, después de visitar la iglesia de Sos, sin haber visto un alma en el recorrido ascendente, nos cruzamos con una pareja que era precisamente la que estaba la noche anterior, detrás de nosotros; nos reconocimos, nos paramos y nos deseamos feliz estancia o feliz viaje, mientras celebrábamos con unas risas una nueva casualidad...

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(Solo pienso en ti es una canción compuesta por Víctor Manuel en 1978, aunque vería la luz un año después, en el álbum Soy un corazón tendido al sol, que fue grabado en Milán con la producción de Danilo Vaona. Subió a lo más alto de las listas de éxitos, y para muchos es la mejor canción del cantautor asturiano. Está basada en la historia real de una pareja de personas con discapacidad intelectual del centro que la Fundación Promi tiene en Cabra, "que llevaron su amor hasta el matrimonio por encima de todas las trabas legales y sociales que encontraron en 1978". La pareja, Mari Luz y Antonio, se casó pocos años después, y tienen tres hijos, uno de ellos universitario. Víctor Manuel conoció su historia a raíz de una noticia publicada en el Diario Córdoba, que leyó estando en Montilla.

En 2004 fue elegida la sexta canción más popular en español según el programa Nuestra mejor canción de TVE. En 2010 fue elegida por la revista Rolling Stone en el puesto 196 de su lista Las 200 mejores canciones del pop-rock español.

Ese mismo año, la fundación Crisálida organizó una fiesta para celebrar la entrega de sus premios literarios. Ese año, la celebración fue en honor a la canción y a sus protagonistas: Víctor Manuel, que actuó en la fiesta, y Antonio y Mari Luz, quienes viajaron desde su lugar de residencia, Cabra (Córdoba), para asistir a la ceremonia. Coincidiendo con ese acto, Judith Colell realizó un documental basado en la canción, llamado también Sólo pienso en ti.)

LIbros, escuela, biblioteca... "Un trinomio poco fantástico".

Este post bloggero empieza en Cuenca y termina en Labuerda. Participo en la VIIIª edición del Máster “Promoción de la Lectura y Literatura Infantil”, promovido por la UCLM y el CEPLI de Cuenca. El pasado 6 de julio de 2016  ofrezco un taller con el título: “Acciones para intervenir en bibliotecas escolares e infantiles”, de cuatro horas de duración. Asisten cincuenta personas (las admitidas en el máster) provenientes de algunas comunidades autónomas españolas y más de la mitad, de diferentes países iberoamericanos. Al poco de empezar la sesión, les pido que piensen en un “trinomio, tal vez poco fantástico”: escuela, libros y biblioteca y que escriban dos recuerdos –agradables o no- relacionados con esa palabras que se les hayan quedado prendidos en la piel. En unos minutos, recojo las octavillas escritas y prometo pasar los textos al ordenador y publicarlo en uno de mis blogs. Y esta es la faena que hago en mi pueblo, en Labuerda. Es una demostración de cómo construir un texto colectivo que da, si queremos profundizar en él, para reflexionar y sacar unas cuantas conclusiones. Yo voy a limitarme a publicarlo, como he dicho, e invitaré de nuevo a todas y todos los participantes a que le echen un vistazo si les apetece. He copiado textualmente lo que escribieron maestras y algún maestro, bibliotecarias y otros mediadores de lectura que están realizando este Máster en su octava edición. Hace un rato, cuando estaba transcribiendo los recuerdos, me he dado cuenta que debería de haber completado mejor esos pequeños documentos, anónimos. En este caso hubiera estado bien saber la edad de la persona y la procedencia geográfica, pero ya no es posible. Aunque, tal como están, estos testimonios, creo que aportan suficientes datos para ser comentados…


Recuerdos de variada autoría y de libre redacción:


.. Recuerdo cuando niña, y estaba en el nivel de Primaria, visitar la biblioteca y ver a la bibliotecaria “comiendo bananas”. Me recordaba a los monos, pero los libros no eran palmeras ni bananas…

.. De grande he utilizado bastante la biblioteca para consultar libros y también para aprovechar su silencio para conectarme con algún libro en particular… Hoy, maestra, tengo muchos proyectos vinculados con la biblioteca y para que el niño la visite y no crea, como yo, que solo puede atender un mono o un gorila…, ja, ja, ja.

.. Cuando no podía ir al baño, mi madre me leía el libro “Excusadito”; era una serie infantil. Mi maestra de 1º de Primaria era muy cariñosa.

.. La primera vez que acudí a la biblioteca de mi pueblo tenía unos 10 años y no fui a leer ni a coger ningún libro, sino a hacer teatro. Desde la escuela nunca nos llevaron de visita.

.. Recuerdo que en mi época escolar teníamos una pequeña biblioteca de aula. Había una compañera que cuando se llevaba libros a casa, los devolvía siempre con muchas hojas arrugadas y dobladas. A todas las compañeras nos gustaba reconocer qué libros ya había leído ella. Batallaba con los libros.

.. Cuando fue el bombardeo a las torres gemelas, al caer la primera torre nos informó un compañero y fuimos un grupo a ver la tele a la biblioteca. Al llegar, vimos en vivo el segundo avión al chocar con la segunda torre y fue impresionante.

.. La biblioteca tenía todos los libros en estantes con llave o algunos que se encontraban detrás del mesón de la bibliotecaria. Un día la vi salir y me metí a ver qué encontraba. Al llegar la bibliotecaria me retó, y no puso muy buena cara cuando le mostré un libro viejo de Pablo Neruda que quería pedir prestado.

 .. Primera visita. Biblioteca municipal. Asombro ante el espacio bibliotecario, el silencio, la seriedad. Juegos en el recreo. En el patio, lleno de vida, ruido, imaginación, vegetación.

.. Recuerdo lecturas colectivas, en voz alta, en clase con mis compañeros, con mucho cariño.

.. La biblioteca era el lugar del colegio donde hacíamos los deberes.

.. En mi escuela no había biblioteca, por lo que cuando llegué a la biblioteca de mi liceo, me pareció maravillosa. Fue la primera vez que asistí a una biblioteca escolar, a mis trece años.

.. Recuerdo ir a hacer los trabajos a la biblioteca de mi liceo con mis compañeros de clase. Compartimos muchos momentos de nuestro tiempo libre con los mejores amigos en la biblioteca. Amigos que conservo hasta hoy y uno de ellos es mi compañero de vida.

.. En la escuela tuve horas semanales de lectura libre en la biblioteca, además de muchos cuentacuentos (de profesores y especialistas). Ahí empezó mi afición por la lectura.

.. En el instituto, la biblioteca era una habitación llena de libros acumulando polvo. Había cero interés en acercarnos a la lectura, y eso, junto con los libros obligatorios hizo que muchos empezaran a abandonar la lectura.

.. Libros nuevos: el olor al principio de curso.

.. Cómics de Astérix y Obélix llevados a casa el fin de semana, desde el aula de clase.

.. Las clases empezaban con canciones y terminaban con la recitación de las tablas de multiplicar.

.. La biblioteca estaba justo al lado del comedor, donde nos daban el desayuno y los libros olían a leche y galletas “María”.

.. Descubrí un libro sorprendente en un cajón de trastos, de cosas viejas por tirar. El libro no tenía portada, tenía algunas ilustraciones en blanco y negro, pero me llamó poderosamente la atención y leí sus primeras páginas. Poco a poco, me ganó el entusiasmo y seguí leyéndolo porque me atrapó. Más tarde, entendí que se trataba de “El Principito”.

.. La biblioteca, en mi época de estudiante, era como entrar a un bosque encantado, donde podías encontrar mil caminos.

.. A los pocos días de iniciar la primaria, la profesora nos comentó que iniciaríamos nuestra biblioteca de aula y que para ello, cada alumnos deberíamos llevar un libro. Estábamos únicamente obligados a leer uno a lo largo de la evaluación y tres en el curso académico. Recuerdo que fui de las pocas que leyó más de los indicados, que muchos se repetían y que prácticamente en su totalidad eran de “El Barco de Vapor”.

.. Todos los niños y niñas, el Día de las Letras Gallegas, preparábamos a lo largo de varias semanas, trabajos, murales…, sobre el autor, usando el material de la biblioteca. Eran los únicos momentos en los que nos llevaban a la biblioteca.

.. Recuerdo que en la primaria teníamos una biblioteca llamada “El rincón de lectura”. No sé por qué, pero ahora que lo pienso, creo que nunca tomé ninguno de los libros expuestos allí. Quizás solamente los contemplaba y no les veía ninguna importancia.

.. Solamente una o dos veces entré a la biblioteca de mi preparatoria, pero no necesariamente para leer, sino para hacer alguna tarea solamente; ni siquiera para consultar alguna información.

.. En el primer colegio donde estuve, no recuerdo la existencia de una biblioteca. Creo que la formaron y abrieron cuando estaba en 5º o 6º, pero no nos llevaban ni sabíamos cómo se utilizaba. Recuerdo haber ido alguna vez, pero es muy vaga la experiencia.

.. En el segundo colegio en el que estuve, me acuerdo muy bien de una vez que nos llevaron a la biblioteca y a la entrada había una mesa llena de libros, de distintos autores. Nos pusieron a escoger un autor para trabajar en el año. De esta manera, descubrí a Saramago.

.. Una profesora de filosofía me enseñó el álbum ilustrado “Yo vivía en el fin del mundo”. Yo desconocía los álbumes ilustrados y resultó ser una fascinación y un aprendizaje para toda la vida.

.. Me regalaron un marcador que decía: “Con mis deseos de que marques páginas de libros muy interesantes”. Fue mi maestra de Primaria.

.. Las grandes amistades que empecé a formar en infantil y que se fueron fortaleciendo con los años en Primaria, Secundaria, Bachiller… Hoy en día, siguen formando parte importante de mi vida, siendo verdaderas amigas.

.. Mi profesora de infantil, Isa, marcó en mí un buen recuerdo de esa etapa haciéndola especial. A pesar de los años, cuando coincidimos, seguimos saludándonos con mucho cariño. Para mí fue un ejemplo a seguir y una motivación para convertirme en maestra de educación infantil.

.. Para mí la biblioteca tenía la bruja más despiadada de todas las historias: la bibliotecaria.

.. Libros en la escuela es igual a memorizar detalles que jamás recordé.

.. Emocionada por mi primer día de escuela, por estrenar mis útiles y por seguir el ejemplo de mis hermanas y de mi hermano mayor, me dirigí al medio día a mi nuevo segundo hogar, la Escuela Pública Bello Horizonte en Bogotá. Allí, mientras la directora nos daba la bienvenida en el patio de recreo, todos los estudiantes en su respectiva fila, ordenados por cursos, me di cuenta de un accidente: de la emoción, oprimí tanto mi maleta que todos mis cuadernos habían sentido la caricia del banano que había llevado para comer durante el recreo.

.. Trabajar en promoción de lectura (con niños, niñas, primera infancia y capacitación de mediadores) es la experiencia más gratificante de mi vida.

.. No recuerdo haber ido a la biblioteca durante mi época escolar y de formación básica. No había biblioteca.

.. Mucho tiempo perdí por no visitar a los libros. Ahora que los conocí siempre quiero traer uno conmigo.

.. De tanto ir a la biblioteca a esperar a nuestras hermanas para irnos a casa, la bibliotecaria nos permitió entrar a tocar los libros, mirarlos y escoger el que más nos gustaba.

.. Los libros son costosos en Colombia. Como mi hermana y yo estudiábamos el mismo grado, debíamos compartir los libros; una lo leía primero que la otra y había que hacerlo rápido. Siempre nos fue muy bien en español y literatura.

.. En la escuela secundaria teníamos libros antiguos, muy antiguos, porque el colegio era antiquísimo. Tenían un olor exquisito a libro viejo. La biblioteca era antigua también y estaba sobre el antiguo teatro del colegio. Había que recorrer varios pasillos hasta que llegábamos a una sala desde la que se accedía a la biblioteca. ¡Era como recorrer un laberinto!

.. En mi escuela, cuando era pequeña, mandaban a la biblioteca a los niños que querían castigar y era lamentable. Había pocos libros, pero la tía era muy amorosa y a algunos nos daban ganar de ir. Su esposo era mi profesor de historia y daba una clase muy entretenida, y quizá por eso desde chica que amo la historia y conocer los procesos que ocupan largo tiempo para configurarse.

.. Un día no quería ir a la escuela para no dejar solo  a un libro de colorear que me había regalado mi madre.

.. Todas las tardes, mi maestra nos leía un cuento en el patio de la escuela. Un día enfermé y seguí la lectura desde la ventana.

.. Yo solo leía / la naturaleza. / De libros llevaba / vacía la maleta.

La escuela campera / proveía lecciones / que ilustran las mentes / no los corazones.

Porque, ¡qué tristeza! / sentir el alma vacía / ni un libro de cuentos / siquiera tenían.

.. Los libros, la biblioteca / ¿dónde guardan?, pregunté / me respondieron: no existen / nadie me explicó por qué.

.. Nunca en el colegio fomentaron la lectura de libros y tampoco existía una biblioteca escolar donde asistir…

.. Recuerdo las lecturas de mi infancia en la escuela, porque había mucho fomento de los libros, con intercambios entre alumnos, a partir de recomendaciones facilitadas por las profesoras. Gracias a esa iniciativa tenía acceso a la lectura escolar de tres títulos por trimestre, con libros divertidos, no muy largos y motivantes.

.. El recuerdo de uso de una biblioteca escolar es inexistente. Sí, de aula, pero con restricciones de tiempo. La biblioteca escolar no estaba dinamizada y ocupaba una zona de paso. Era expositiva, poco práctica.

.. Un buen recuerdo asociado con escritura y libros fue cuando mi profesor de lengua me exaltó por producir párrafos bien logrados. Tendría yo 15 años. Era, además, mi profe de francés y aún en este idioma también los lograba hacer bien. Ambas experiencias me suscitaron retos. Hoy soy profesor de lectura y escritura.

.. Tendría yo seis años cuando mi profesora de lengua castellana llama a mi madre y le dice que yo no sé leer. Mi madre muy enojada me castiga y yo alejo de mis afectos a esta profesora. Años más tarde, mi madre me dice que lo raro era que yo sabía escribir (colocar grafos). Siendo profe yo ahora, reflexiono y digo sí sabía leer, solo que desde otra teoría; y el castigo me alejó de la profe y me acercó a mi madre; esta se volvió mi relatora.

.. En la escuela fui a la biblioteca para esperar a mis padres a que me recogieran al final de las clases. Yo estaba en 5º de Primaria. Allí observaba un diccionario que me gustaba mucho, lleno de imágenes y buscaba en el abcedario todos los dioses griegos y romanos, las musas y los seres fantásticos como los unicornios y los enanos. Trataba de crear una colección con esos seres en un cuaderno viejo.

.. Casi a los 17 años, justo antes de que terminara el año escolar, fui a la biblioteca y entre los libros sugeridos, aparecía un libro que era una antología de cuentos sudamericanos. Allí pude leer mi primer cuento de Julio Cortázar: “Carta a una señorita de París”. Fue emoción total.

.. En la época de Primaria, recuerdo con entusiasmo unas sesiones de lectura en las que parte del equipo del CEPLI vino a realizar las aplicaciones de las guías de lectura de Matilda y del Hombrecillo de papel, Rompían la monotonía y hacía que disfrutáramos del libro y de las actividades.

,, En el colegio solo se nos permitía ir a la biblioteca en el tiempo de recreo. Aprovechábamos los días más fríos, visitándola como refugio. Resultaba muy apasionante reunirse allí con gente de todas las edades y con personal que no era profesorado.

.. El primer libro que compré con mi dinero fue “La gama ciega”, una de las historias de Horacio Quiroga que me contaba mi padre por las noches. Fue en una pequeña feria de libros infantiles que organizó la directora.

.. Las tareas las realizaba en la biblioteca, cuando chica. Íbamos con mi amiga Alicia y siempre al salir nos quedábamos en la esquina porque en la misma cuadra estaba el cine erótico y el sex shop. Pensábamos que podríamos encontrarnos con alguien y luego podríamos extorsionarlo.

.. La primera vez que un profesor “escapó” de la rigidez de las lecturas curriculares, desafortunadamente, eligió un libro / autor poco adecuado para la madurez de sus alumnos. Aún no he conseguido leer a Paul Auster a gusto…

.. Recuerdo la biblioteca de mi colegio cerrada como aula de castigo, o de estudio cuando estabas exento de una asignatura, sin opción de préstamo y sin bibliotecario. Mi sensación fue…, tanto conocimiento inalcanzable, desperdiciado, encerrado en vitrinas.

.. Recuerdo la biblioteca del instituto, como primer lugar al que acceder a libros importantes y que respondían a mi curiosidad como lectora adolescente. Y recuerdo los libros de “El Barco de Vapor”, de la serie naranja, en la biblioteca del cole.

.. Recuerdo, durante la escuela primaria en Argentina, en una escuela rural con única maestra, con todos los grupos (grados) a su cargo.

Se organizaba y exploraba la biblioteca escolar entre todos. Elegíamos, por medio del voto, hombre de la biblioteca. Se organizaban entre todos los préstamos y registros. Fue en el gobierno militar.

.. Me separaba de mis amigas de juegos para golpear la puerta de la pequeña biblioteca, que olía a papel y que constituía un placer visitar, para luego superar la barrera de la bibliotecaria y conseguir el libro que me llevaría a casa para leer, tranquila, sin apuro, en soledad. Salía de la biblioteca con mi tesoro en la mano y me olvidaba de él hasta que llegaba a mi casa. ¡Cuántas veces repetí este ritual!

.. La biblioteca del colegio no era un lugar que frecuentara durante la época escolar, porque no era amplio, tenía pocos libros y muy viejos. Ir a la biblioteca era una actividad relacionada con la proyección de algún documental. Para otros significaba un castigo porque se habían portado mal durante una clase y eran enviados hasta allí por un profesor.

.. Era mejor sacar los libros (prestarlos) y leerlos durante el recreo, que leerlos dentro de la biblioteca, porque era muy pequeña.

.. Mi madre me llevaba a la biblioteca Palafoxiana en Puebla (México). Leía poesía para mí y me mantenía en contacto con los libros. Pero esto no sucedía en la escuela. Nunca acudí a la biblioteca escolar y mi relación con el recinto educativo era frío y muy tedioso.

.. Tenía nueve años y todos los niños se reían de un cuento que veían. A mí solo me interesaba leer sobre animales en revista de National Geographic.

.. Me llenaba de emoción, a los quince años, entrar en la biblioteca y encontrar cientos de ejemplares de mi libro favorito, “The Catcher in the Rye”. Me lo leí tal vez diez veces.

.. Desde pequeña, la lectura se volvió “el lugar del no problema”. Cuando era niña, me daban muchos ataques de asma y solo cuando leía lograba abstraerme de los médicos, la clínica y las enfermeras. De ahí en adelante, leer es “el lugar de la paz”, donde hay historias pero no problemas.

.. Los libros que más me han influenciado en mi etapa escolar no han sido ninguno recomendado o sacado del centro escolar; sino de la “biblioteca” de mi abuelo y cuentos de hadas tradicionales de mi madre (contados o reproducidos por ella).

.. Recuerdo que la biblioteca escolar que más me gustaba era la propia de clase, donde cada alumno traía un libro de casa (el que más le gustara) y se intercambiaban y hacían préstamos, que comentábamos posteriormente en clase.

.. En la escuela tuve un profesor llamado Osvaldo Santander; risueño, él me enseñó a leer. Con libros de terror, él me cautivó.

.. En casa, mi abuela conmigo compartió un bello libro rojo, que en un concurso ganó y que siempre atesoró…

.. Recuerdo en mi infancia que en mi escuela faltaba uno de los espacios más transitados por mí, fuera de ella: la biblioteca. A pesar de ello, mi maestra siempre tenía sobre su mesa un libro de cuentos que cambiaba cada semana y al que nosotros nos acercábamos para descubrir qué nueva historia encerraban sus páginas.

.. Cuando crecí, mi colegio sí tenía biblioteca escolar, pero mi sorpresa vino cuando descubrí que, a pesar de tener ese espacio, los libros no formaron casi nunca parte de nuestra actividad académica.

Situaciones, momentos y experiencias negativas, vividas trabajando en las aulas...

(Testimonios recogidos en la sesión formativa del 24 de febrero de 2016, celebrada en el IES Juan de Lanuza de Borja, con maestros y maestras de los diferentes CRAs de la comarca)

 

Cualquier persona, en el desempeño de su trabajo, alterna momentos agradables con problemas que tienden a desestabilizarlo. Cuando trabajamos con personas esas situaciones se producen con muy frecuente intermitencia y , sin duda alguna, pueden ser determinantes a la hora de convertir la faena en una vivencia agradable o en un insoportable calvario.

En líneas generales, las maestras y los maestros trabajamos en marcos individuales y colectivos. Desempeñamos un trabajo individual (con matices, claro) en el aula, pero formamos parte de un colectivo y solemos tener otras responsabilidades añadidas, relacionadas con la pertenencia a órganos de coordinación o directivos, de ciclo, de grupos de trabajo, etc.

Nos relacionamos a la vez, con los alumnos y alumnas (niños y niñas), con sus padres y madres, con los compañeros y compañeras y con la administración... Con todos ellos y ellas de manera directa, pero aún hay otras variantes que debemos considerar y que interactúan o quieren hacerlo con nosotros y nosotras. La “sociedad”, los medios de comunicación, las editoriales, los fabricantes de ordenadores y demás ingenios digitales y casi todos los organismos municipales, comarcales, de tráfico, policía y guardia civil, ongs, etc. tienen la escuela en su punto de mira para vender sus productos, dar su opinión constantemente u ofrecer sus “maravillosas” actividades... Es natural que, con ese nivel de intervención, tengamos algunos desajustes y algunos problemillas. Estos que siguen son algunos y están señalados por los maestros y maestras de los CRAs “Las Viñas”, “Bécquer” y “La Huecha”. Todos juntos forman un documento colectivo que podría ser analizado y debatido... Porque la escritura y la lectura también sirven para esto: para generar documentos originales y reflexionarlos...

 

.. Gestionar conflictos entre los alumnos de forma eficaz.

.. Hay que programar una actividad en común para todo el centro... Llega un compañero: “pero que no me quite tiempo para acabar el libro de texto”.

.. Los ordenadores no funcionan nunca.

.. Hago muchas horas extra y, a veces, no son productivas.

.. Discrepancias con los compañeros.

.. Dificultad para coordinarme y compartir experiencias del aula con los compañeros de nivel.

.. Las familias piensan que todos los problemas se solucionan en el colegio.

.. ¡Seño, no encuentro mi bolsita del almuerzo, la cazadora, mi bufanda...! ¿Has mirado en su sitio? Típica frase de madre.

.. Gestión del tiempo, sensación de no cumplir con el currículo.

.. Aunque soy la tutora, realizo funciones que pienso que no me corresponden en mi localidad (estar al tanto de que arreglen el tejado, por ejemplo).

.. Las coordinaciones con las compañeras de nivel son prácticamente inexistentes. Trabajo mucho sola.

.. Exceso de contenidos.

.. Impotencia ante niños y niñas con poco apoyo familiar.

.. Mucha burocracia y papeleo, modificación continua de documentos, etc.

.. Niños que les cuesta estar tranquilos dentro de la clase.

.. Falta de tiempo para coordinación con compañeras/os.

.. ¡Los libros de la biblioteca desaparecen!

.. Diferencias de nivel en el aula.

.. Escasez de personal.

.. No enfadarme con compañeros “intolerantes”.

.. Falta de reconocimiento de problemas y falta de implicación en la resolución de estos problemas por parte de los niños.

.. Tengo niños con dificultades y no sé qué hacer. La orientadora no tiene tiempo de atenderlos.

.. Desmotivación de los niños.

.. Pensar que a algún compañero o compañera no le caes bien.

.. La despreocupación de algunas familias.

.. El poco interés de algunos compañeros y compañeras.

.. Pocos apoyos para niños o niñas con dificultades de aprendizaje.

.. Las madres insisten en que les mande deberes a las niñas y niños, lo que implica que dedique demasiado tiempo a la búsqueda de hojas de repaso.

.. El barco a la deriva que deja un equipo de trabajo que no tiene capitán.

.. Me cuesta mantener una rutina y una estructura fija de trabajo.

.. Falta de interés en trabajos comunes... No me cuadra en una escuela.

.. La no coordinación con otros compañeros del mismo nivel.

.. Problemas con la tecnología.

.. Padres que te hablan con poco respeto.

.. Problemas de disciplina.

.. Problemas de comunicación con los compañeros y compañeras.

.. Poca colaboración o cooperación de las familias.

.. Escasa utilización de las TICs  por fallos en la conexión.

.. Trabajar dentro del aula con distintos niveles.

.. Niños y niñas con poca motivación y con desinterés.

.. Poco tiempo para ver toda la programación.

.. Llamadas absurdas al aula.

.. Desatención de algunos padres.

.. Documentos de centro que tenemos que elaborar todos los años (nos volvemos un poco locos).

.. Poco tiempo para trabajo personal y muchas ideas para preparar.

.. Compañeros desagradables.

.. Intentar solucionar los conflictos en el aula, ya que mi grupo es muy movido y son un poco brutos.

.. Algún padre que te discute las notas de su hijo o hija.

.. Modificación continua de normativa y legislación.

.. Los libros de texto que frenan mi mundo de trabajo,... “tan diferente a lo que hago...”

.. Falta de confianza en los compañeros.

.. El uso del libro de texto.

.. Enfrentar conflictos diarios.

.. La diversidad de edades.

.. Falta de coordinación con algunos compañeros o compañeras.

.. Ser el nuevo cada curso.

.. Falta de recursos que en otros colegios sí tienen.

.. No poder hacer según qué juegos o actividades porque somos poquitos.

.. No llevar las llaves de las más de diez puertas que hay.

.. Tener un equipo directivo intransigente.

.. La falta de higiene de algún padre y algún niño...

.. “No llego, no llego...” Siempre corriendo.

.. Tener que conocer a todos los niños y niñas cada año.

.. Hacer de “hombre orquesta”.

.. Dificultad de coordinación pedagógica en los CRAs.

.. Exceso de burocracia inútil. Cambios de normativa.

.. Negación política de la jornada única.

.. Familias que cuando surge el comportamiento inadecuado dicen: “Mi hijo, imposible”...

.. En algunos casos, poca implicación familiar.

.. La cantidad de programas en los que se involucran algunos colegios.

.. Explicar para los diferentes niveles del aula (cada uno tiene un trabajo).

.. A veces, cuesta encontrar la forma de motivar a los chicos.

.. En algunos casos, se transmiten valores diferentes por parte de los padres, de los que intentamos trabajar en la escuela.

.. El teléfono que hay en el aula, que suena durante la clase.

.. Los insultos... Encontrar una manera de disminuirlos.

.. El atasco de la fotocopiadora.

.. El temario resulta agobiante si intentas abarcarlo todo.

.. El espacio de las aulas.

.. Necesito diccionarios nuevos.

.. No puedo hacer frente a todo lo que la sociedad me pide: alimentación saludable, más ejercicio, luchar contra la violencia de género, conciliación... “Enseño mucho, pero no todo”.

.. “Soledad”: cuando falta algún profesor, nos quedamos sin EF, inglés, apoyos, etc.

.. Hay que sabe de todo, aún sin formación previa: investigar qué le ocurre a la fotocopiadora, arreglar una ventana que no cierra, combatir la humedad del centro, colocar trampas para las ratas...

.. Algunos alumnos problemáticos y con pocas ganas de hacer.

.. Ser el comodín.  Ser la niñera.

.. Poca continuidad con los alumnos y proyectos por movilidad de colegio.

.. Ver alumnos con posibilidades de estudiar y que están trabajando con 18 años.

.. Falta de comunicación y empatía de algunos compañeros.

.. Agobio, porque el libro de texto requiere mucho tiempo y quita libertad.

Reseña del libro "Desde que llegó Mauleen"

Desde que llegó Mauleen, de Elena Yáguez. Ediciones Irreverentes. Sevilla. Mayo de 2007. Colección Novísima Biblioteca. 234 páginas

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Mauleen, una joven mexicana viaja a España a conocer a su familia, tras el fallecimiento de su padre. Su familia española la componen sus tíos Tomás (hermano pequeño de su padre) y Herminia, su prima Inés y su abuela Nazaria. Pero hay otros personajes más que, estando fallecidos, aparecen nombrados en varios momentos, en el transcursos de la novela: Juan, el padre de Mauleen y hermano mayor de Tomás-; Eladio, el abuelo a quien su viuda Nazaria invoca con frecuencia, asegurando que si él viviera las cosas hubieran sido de otro modo; Pedro, el padre de Herminia, maestro que terminó detenido, humillado y asesinado por los fascistas y del que nunca más tuvieron noticia; María, la madre de Herminia, a quien ésta se refiere con frecuencia y Don Genaro -el cacique del pueblo- y su señora Doña Adela.

 Desde que llegó Mauleen”, a finales de los años cincuenta, a pasar un tiempo indeterminado con sus familiares españoles, en un verano caluroso, la vida de todo ellos quedó profundamente trastocada y fueron aflorando hechos y circunstancias que habían quedado enquistadas durante mucho tiempo y de las que nos vamos enterando a medida que pasan los días y suceden los acontecimientos.

 La guerra civil –que planea todo el rato sobre el libro- marcó un punto de inflexión importante y lastró la vida posterior de todos los protagonistas, pues al finalizar la misma, Juan que había tomado partido por el bando republicano, debió abandonar el país para salvar su vida, después de pasar un tiempo en el monte, convertido en guerrillero. Su marcha no dejó indiferente a ninguno; cada cual lo recordaba de una manera porque las relaciones que habían tenido con él eran lógicamente diferentes y su marcha provocó el silencio en su hermano, una tortura interior para Herminia, un recuerdo doloroso para la madre. Juan dejó el país y pasando por Francia, acabó en México.

 Dice Nazaria: “... Herminia, con sus quince años, cuando debía de estar bailando, subía cada anochecer a recoger la comida para mi Juan y los otros guerrilleros. Aquí los llamaban criminales y bandoleros. Pero eran guerrilleros, que yo no tengo pelos en la lengua. Al pan, pan y al vino, vino...”

 Herminia, por su parte, recuerda a María, su madre: “... -Con pelo o sin pelo, soy la misma, dijo mi madre cuando yo la abracé llorando con desconsuelo en cuanto se marchó Dionisio, entonces sólo un número de la Guardia Civil, blandiendo la maquinilla al aire. Luego le ascendieron, después de rapar el pelo a las mujeres. Ese fue su gran mérito para el ascenso...” (p. 158)

 La novela tiene una estructuración original puesto que cada hecho -sea grande o insignificante- es contado por los cuatro miembros de la familia. Es una novela a cuatro voces porque cada cual ofrece un punto de vista sobre el hecho en cuestión que ha provocado un enfrentamiento o una situación festiva o una desconcertante... Una excursión al río, una contestación intempestiva, una comida, una bofetada, una fiesta... es evocada de manera diferente por cada uno y el lector completa la información con ese puzzle de opiniones y puntos de vista. El lector, la lectora tienen, por tanto, parte activa en la novela; creo que bastante más de lo que es habitual, aceptando que cuando leemos, de algún modo, reescribimos el texto. La única que no tiene voz y a la que conocemos por las opiniones y los relatos de los otros cuatro es precisamente Mauleen.

 Tomás: “... Aún recuerdo el día que mi madre nos dijo que había llegado un nuevo maestro. Mi padre y yo acabábamos de dejar encerradas las cabras, como cada día. Padre se estaba aseando en la jofaina y yo había cogido un cacho de pan porque venía con hambre. A esa edad siempre tenía hambre y entonces no había mucho para comer. Mi hermano Juan estaba tumbado en la cama leyendo. Le dio por leer sin parar en aquellos tiempos aunque hubiera faena que hacer. Mi madre dijo que el nuevo maestro se había traído a la familia...”

 Cada capítulo está encabezado por el nombre de la persona que habla en ese momento. Hay 61 capítulos: 18 para Inés (que abre y cierra la novela); 15 para Tomás; otros 15 para Herminia y 13 para Nazaria. Cada dos, tres, cuatro páginas (como máximo), el lector se ve obligado (o invitado) a cambiar el ángulo de mira puesto que quien le cuenta es una persona diferente y, por tanto, le ofrece una versión distinta; estos cambios, esta estructura –a mi parecer- enriquecen los hechos y los personajes y agilizan enormemente la lectura. Aquí, uno de los elementos sorpresa es precisamente saber qué piensa, cómo vivió y cómo lo cuenta otra persona distinta de la que acaba uno de dejar...

 La autora, Licenciada en Sociología y catedrática de inglés de Educación Secundaria, ofrece algunos guiños “inevitables” construyendo sus personajes:  la afición de Juan por la lectura y, especialmente la profesión de Pedro (el padre de Herminia), un maestro rural con claras referencias al ideario de la ILE.

 Cuando Elena, la autora, me envió la novela, me escribió una carta en la que, entre otras cosas, me decía: “espero que no se te caiga de las manos”. Pues resultó que no, que no se me cayó de las manos; se me quedó pegada a ellas y la leí entre una tarde y el día siguiente. Es un buen retrato de un tiempo en blanco y negro, de este país; la única nota de color, en este libro, la pone la joven mexicana, Mauleen, que viene de otra parte del mundo, con un bagaje cultural y educativo diferente y además, recorre los alrededores del pueblo con sus cuadernos de dibujo y su maletín de pinturas; y con ese carácter indomable... (Uno se acuerda, sin querer de Frida Kahlo).

Reseña de "Mujeres", de Andrea Camilleri

“Mujeres” – Andrea Camilleri. Traducción de David Paradela López - Ed. Salamandra. Barcelona, 2015 – 201 páginas.

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Angélica – Antígona – Beatriz – Bianca – Carla – Carmela – Carmen – Desdémona – Desideria – Elvira – Francesca – Helena – Helga – Ilaria – Inés – Ingrid – Juana – Kerstin – Louise – Lulla – María – Marika – Nefertiti – Ninetta – Nunzia – Ofelia – Oriana – Pucci – Quilit – Ramona – Sofía – Teodora – Úrsula – Venus – Winnie – Xenia – Yerma – Yolanda – Zina.

Treinta y nueve nombres de mujer. Treinta y nueve relatos cortos; cada uno, protagonizado por una de ellas. No tienen nada en común; son relatos o más bien, breves retratos, de mujeres que, según el autor, por una u otra razón, han sido importantes en su vida. Hay mujeres soñadas, mitológicas, literarias, de carne y hueso... Camilleri, el padre literario del comisario Montalbano, escribe y presenta esta larga lista, en riguroso orden alfabético para cantar y dejar constancia del rico, variado y sorprendente universo femenino, según su particular concepción y percepción, claro.

Y ya en la primera biografía –la dedicada a Angélica-, el autor nos hace una curiosa confesión, de la que transcribo solamente la primera parte de la misma: “Aprendí a leer con soltura a los seis años. Y desde entonces no he dejado de hacerlo. Mi primera lectura fue una novela de Conrad, La locura de Almayer, tras solicitar y obtener el permiso de mi padre para echar mano a los libros de su biblioteca. Mi padre no era un intelectual, pero tenía una afición especial por las buenas lecturas. Devoré sin orden alguno a Conrad, Melville, Simenon, Chesterton, Maupassant y, entre los italianos, a Alfredo Panzini, Antonio Beltramelli, Massimo Bontempelli...”

Un lector precoz, como Andrea Camilleri, nos invita a sumergirnos en la lectura de estas breves pinceladas femeninas, con un catálogo de relatos de lo más variado. Por ejemplo, llama la atención la frialdad de Desideria, “deseada por todos y que no alimentaba deseo alguno por nada” y que murió cuando parió a su primero y único hijo. Sorprenden las dos Elviras, su abuela materna que dialogaba habitualmente con los objetos o que, sin pelos en la lengua, la víspera de cocer en el horno de leña pan para toda una semana, anunciaba con total desenvoltura: “- Mañana por la mañana voy a fornicar”, aplicando el significado del verbo a su trajín en el horno... y la otra Elvira, su editora, a quien Camilleri consideró siempre como el ejemplo supremo de la mujer siciliana: “reservada, tenaz, determinada, firme en sus convicciones y dispuesta a luchar por ellas, y al mismo tiempo dulcísima, generosa, comprensiva, de una gran sensibilidad”. En el capítulo dedicado a Ingrid, confiesa Andrea Camilleri que “en homenaje a la libertad, la espontaneidad y la pulcritud moral de Ingrid quise que la amiga extranjera de mi comisario Montalbano fuese sueca y se llamase como ella”. Ingrid, estudiante sueca, conoce a Camilleri en Copenhague y, tras las conferencias y ya en la cena le dice la joven y bella muchacha: “-Esta noche, si te apetece, me gustaría pasarla contigo”...Louise es el nombre de una bailarina de primer orden que también participa en algunas películas y de la que el autor escribe: “Preciosa, con un cuerpo admirable, piernas a la vez suaves y nerviosas de bailarina de primera clase, dotada de inteligencia y de una gran personalidad, tenía todos los números para triunfar en el Hollywood del cine mudo”... Cuando nos habla de Marika, nos lleva a los años 40 del pasado siglo hasta su pueblo. El propietario de la cafetería Ruoppolo, para desbancar a la competencia, la cafetería Castiglione que ofrecía unos helados inigualables, hace venir de Trieste a una bella veinteañera, lozana y pelirroja y la puso a servir en su cafetería con una ropa sugerente. Eso hizo que todo el personal masculino se olvidara de los helados “castiglione” y prefiriera los “ruoppolo” (así de fuertes eran las convicciones masculinas), pero la camarera se enamoró de un oficial de marina y dejo el trabajo, por lo que la clientela regreso al primer establecimiento... Tras un periodo de espera, el señor Ruoppolo hizo venir, también desde Trieste, a otra chica de nombre Marika y su cafetería volvió a llenarse. Uno de los clientes, Renzino, que aún no había cumplido los dieciséis años, se enamoró perdidamente de Marika..., y ya el resto queda para los lectores y lectoras del libro. La que acaba llamando Yerma, como la protagonista lorquiana, es presentada por Camilleri de la siguiente manera: “Cuando era pequeño y pasaba largas temporadas en el campo con los abuelos, todos los viernes por la tarde, sin falta, veía aparecer en la alquería a una vieja andrajosa y sucia, vestida enteramente de negro, que venía a pedir limosna...”

Zina es la última mujer retratada. Venía de un país del Este y trabajaba de asistenta de un hombre mayor que estaba durmiendo en un camarote del ferri Nápoles-Palermo. Su historia, aunque tenía menos de treinta años, era la de una mujer, hija de campesinos, que fue violada por su padre y sus dos hermanos y, tras padecer un catálogo amplio de brutalidades y abusos había conseguido dejar atrás a su familia, aunque no le fue mejor para obtener el permiso de entrada en Italia o el de residencia o para encontrar vivienda, trabajo, etc... Una historia continuada de “trueques” en los que su cuerpo era lo único que podía ofrecer... Un último relato que deja el sabor amargo de los abusos que tantas mujeres han sufrido y aún sufren por parte de una sociedad que sigue siendo –a pesar de algunos avances-, prepotente y machista.

Un libro de estas características es complicado de resumir, pero, en todo caso, viene avalado por un escritor curtido y lleno de recursos y, desde luego, merece la pena ser leído. He elegido, al azar, unos pocos relatos para abrir boca, contando solo alguna pincelada.

Sus protagonistas son todas diferentes, con comportamientos y actitudes ante la vida que nos hacen emocionarnos, pensar y admirar. Hay relatos donde prevalece el sentido del humor y otros en los que reina la tragedia; hay mujeres festivas y mujeres de poderosa personalidad; hay un fino erotismo en algunos relatos e historias crudas que nos enojan. Todas juntas forman un atlas femenino rico, variado y muy atractivo. ¡Léanlo!

Recuerdos agradables y significativos del trabajo en la escuela

Estuve en Borja (Zaragoza) dando una sesión formativa de dos horas a un grupo de maestras y maestros de tres CRAs diferentes: “Las Viñas”, “Bécquer” y “La Huecha” y les propuse que escribieran para poder hacer dos desplegables que luego les enviaría. Este fue uno de ellos:

 

Momentos agradables:

Una manera de generar un documento colectivo, de forma rápida y sencilla, es preguntar a un grupo de personas y anotar las respuestas. Ya sé que es algo obvio, pero hay que hacerlo. En este caso, se trataba de averiguar qué tipo de observaciones y recuerdos somos capaces de hacer o recuperar, en nuestro trabajo diario, que puedan contribuir a animarnos, a elevar nuestra autoestima. Una vez que los tengamos escritos delante nuestro, podemos tratar de orientar algunas actuaciones para implementarlos porque será la manera (o una de ellas) más eficaz de obtener beneficios emocionales para todos y todas.

Les pedí a los participantes en la sesión que anotasen en una cara de la tarjeta, cinco acciones, momentos, recuerdos..., de su trabajo en las aulas, que hubiesen sido satisfactorios, que les hubiesen proporcionado momentos de disfrute y que fueran capaces de recordar, casi, con una sonrisa emocionada en los labios. Yo me he limitado a copiarlos, bajo estas líneas de presentación de este sencillo desplegable. Entiendo que, todos juntos, podrían servir para que en un próxima reunión de claustro, todas las personas del CRA correspondiente, los llevaran leídos y reflexionados para poner en común sus opiniones y propuestas... Seguro que de esta larga lista, podrían deducirse algunas líneas de actuación tendentes a potenciar comportamientos, actitudes y procesos que fueran en la dirección de lo que resulta satisfactorio. Ahí dejo la sugerencia y el saludo y agradecimiento a quienes estuvisteis y escribisteis.

A lo largo de los años de nuestro trabajo en la escuela, estas serían algunas de las sensaciones agradables que hemos vivido o los motivos que nos han llevado a alegrarnos y a sentir diferentes grados de satisfacción:


.. Ver la cara de satisfacción de los niños cuando superan una dificultad.

.. La satisfacción de salir por la puerta del colegio con la cabeza muy alta, al completar un trabajo bien hecho, a pesar de que se puede mejorar.

.. Reconocimiento verbal de un niño sobre lo que le ha gustado una actividad.

.. Buenas relaciones con compañeros de trabajo que se convierten en amigos.

.. Cuando Alfonso me sonríe.

.. Entrar en clase de 2º y de 3º y que me abracen.

.. La sonrisa de los niños.

.. Felicidad de amar mi trabajo.

.. El captar aprendizajes, conocimientos, capacidades...

.. Cuando los niños me traen flores.

.. En la asamblea de las mañanas, participan niños y niñas de todas las edades.

.. Me gusta lo que hago enormemente.

.. El apoyo de los compañeros del centro.

.. La satisfacción personal de nuestro trabajo.

.. Que Celia reconozca las sílabas.

.. Recreo en paz.

.. Un abrazo o un gesto cariñoso de mis alumnos.

.. Trabajo en un pueblo bonito.

.. Gratitud recibida.

.. Ver la cara de ilusión de los alumnos al presentar nuestro “Kamisibai”.

.. Que te digan los compañeros que van a mirar a ver si vuelves.

.. A mis alumnos y alumnas les encanta oírme leer.

.. Ver cómo maduran.

.. Volver a una localidad, después de cuatro años, y que aún guarden detalles tuyos.

.. Solucionar o cambiar la actitud de un grupo de alumnos en un curso.

.. Reconocimiento por parte de un compañero/a.

.. El agradecimiento diario de nuestros alumnos y alumnas.

.. Un alumno con problemas emocionales ha mejorado bastante.

.. Ver cómo van evolucionando y madurando, aumentando su autonomía personal.

.. Cuando los niños recuerdan algo que han aprendido en cursos anteriores y te lo dicen.

.. A pesar de los “problemillas” del día  a día... Todos los días, al abrir la puerta del cole, tengo la sensación de estar en casa..

.. Somos una gran familia.

.. Las relaciones que se crean con las compañeras y los compañeros.

.. Las madres y los padres colaboran y proponen actividades.

.. Una madre que te agradece tu trabajo con su hija que ya está en el instituto y que dice que va muy bien gracias a ti.

.. Compañeros encantadores.

.. Por el paso por muchos colegios, mucho aprendizaje de los compañeros.

.. Buenos alumnos.

.. El abrazo que recibes del alumno que no quería venir al colegio.

.. Las familias participan mucho y ayudan.

.. Cuando utilizan el diálogo para resolver conflictos.

.. Cuando un niño o una niña dice que le gusta tu clase.

.. Cuando les preparas una sorpresa y les encanta.

.. Satisfacción con los resultados.

.. Empatía con el alumnado.

.. Verles crecer y avanzar, aunque sean pequeños pasitos.

.. Reconocimiento de los padres a tu trabajo.

.. Un “gracias” por parte de los padres, por lo que hago en clase.

.. Tener compañeros/as que se han convertido en grandes amigos/as.

.. Cuando un niño te dice que la clase se le ha pasado pronto y comenta: “¿pero ya...?”

.. Ver el crecimiento de los alumnos y alumnas.

.. Cualquier proyecto que funciona.

.. Las experiencias nuevas vividas en cada colegio.

.. Hoy, uno de los chicos, ha pronunciado correctamente la “r” fuerte. ¡Qué alegría me ha dado!

.. Creo que los niños están motivados y les gusta venir a mi clase..

.. Los alumnos y alumnas me respetan.

.. La sonrisa de los niños cuando están en clase.

.. Verles crecer y aprender.

.. Tengo “fama” artística en el cole.

.. Los abrazos que me dan algunos días, cuando llego a clase.

.. Mi clase está de lujo: grande, luminosa, cálida.

.. Ver sus caras cuando leo un cuento.

.. Cuando ves que tus alumnos mejoran cada día.

.. Muchas familias confían en mí.

.. Las vistas desde las ventanas.

.. Las risas de mis alumnos.

.. El Moncayo nevado.

.. La relación con algunas compañeras.

.. Los buenos momentos que te dan tus alumnos.

.. Las palabras de agradecimiento de algunas familias.

.. Cuando veo que en una clase “se enganchan” los alumnos, les interesa lo que dices.

.. Cuando un compañero o compañera se interesa por tus problemas.

.. Cuando en un claustro hay buen ambiente.

.. Trabajar a gusto con los compañeros; compartir inquietudes, alegrías, experiencias...

.. Pensar un proyecto y llevarlo a cabo. Que la idea se convierta en realidad.

.. Una niña ayer me dijo que era su “profe preferida”. (Me subió la autoestima).

.. Cuando ves que han entendido lo explicado y lo aplican en lo cotidiano.

.. Cuando se ayudan entre ellos por voluntad propia.

.. Amigos.

.. El café con mis compañeras y compañeros.

.. La biblioteca (nueva) del cole.

.. El “hello” de los niños de infantil.

.. Aprender a adaptarse a la realidad.

.. Compañeros que se convierten en amigos.

.. Los abrazos y los “te quiero” de mis peques.

.. Aprender y leer la primera palabra de un niño.

.. La felicidad de los niños.

.. Cuando los alumnos que han pasado al instituto vuelven al colegio a visitarnos o también para enseñarnos las notas.

Ironías de febrero, ahora que empieza marzo (publicadas en el muro de facebook)

.. El Primer Festival Nacional de la Corrupción se celebrará en Valencia coincidiendo con el de Eurovisión. Podrán participar en él, cargos electos de ayuntamientos, comarcas, comunidades, cabildos, endilgos, diputaciones, congreso, senado, asociaciones de vecinos, colegios profesionales, conferencia episcopal,  etc. que hayan sido nominados, imputados, “esputados”, denunciados, detenidos, juzgados o encarcelados (éstos lo harían por videoconferencia). Se espera una amplia participación (pues el número de candidatos aumenta cada día) y si tiene éxito la convocatoria, se intentaría que el próximo año tuviera dimensión europea... Aquí sí habría serias posibilidades de ser “campeones de Europa”, ¡oiga!, y un título es un título... Seguiremos informando. (1 de febrero)

..  En mi paseo de esta tarde por las huertas, me he encontrado este homenaje de la naturaleza por los diez mil niños desaparecidos. Con la rabia y la incredulidad ante tamaño desastre,  dos banderas se han colocado a media asta, la de la Vergüenza y la de la Dignidad, pisoteadas atrozmente por la Europa de los mercaderes, que se ha olvidado totalmente de las personas, de los seres humanos. (2 de febrero de 2016)

 

.. Parábola del caminante (ilustrada con una foto de una vieja pared en la que se ve una ventana abierta con fondo negro del todo):

 

Paseaba por la huerta

buscando bonitas fotos

y en una pared descubrí

algo muy negro del todo...

 

Me acordé entonces de Hawking,

estudioso del asunto,

de Einstein y Oppenheimer

que hicieron también lo suyo.

 

Porque lo que se ve en la foto

-sin cristal, sin marco y sin hojas-,

es un gran agujero negro

desde aquí hasta Zaragoza...

 

¿Si es peligroso? No sé

qué debe esconderse dentro;

no vi señales de vida

ni tampoco movimiento.

 

Contemplar esa ventana

me llevó a la reflexión:

¿a ver si toda la pasta

que ha “tragao” la corrupción

entró en un agujero negro

y allí dentro se quedó?

 

Coda final:

 

Hay que ser muy cabrones,

malnacidos, mierdasecas,

para robar tantas pasta

dejando a la gente tiesa.

 

(4 de febrero)

 

 .. Mi relación con los periódicos es estrecha y vieja, aunque últimamente me he relajado mucho viendo las derivas que han tomado en sus contenidos y editoriales... De todos modos, es muy raro que caiga un periódico en mis manos (cuanto más viejo -el periódico, se entiende-, mejor) y antes de deshacerme de él, no pase nerviosa y rápidamente sus páginas a ver si encuentro algo que me apetezca guardar... A media mañana de hoy, estaba arrugando hojas de un diario del 21 de septiembre de 2013, con el fin de preparar el fuego en el fogaril. Y mira por dónde, me encuentro con esta viñeta de Forges que he rescatado de inmediato. Siendo que hoy comenzaba un nuevo “finde” y que me hallo retirado, la he salvado de las llamas... y como me encuentre con el cabrón de Fernández que va por ahí zancadilleando jubilados, se va a enterar...

Buena tarde-noche de carnaval para quienes anden disfrazados y llenos de alegría... (6 de febrero)

 

.. Una deriva perversa...

 

La televisión.

La televasión.

La telefusión.

La teleinvención.

La teleocultación.

La teleintención.

La telecajón.

La telecagón.

La telefunción.

La tedefunción.

(6 de febrero)

 

.. Aniversario. Para empezar la mañana, nos recuerda Google que hoy hace 162 años que nació en Rusia, Dmitri Mendeléyev. Yo también me acuerdo de los buenos ratos que pasé en clase de química aprendiendo la tabla periódica (de ahí me vino luego la afición por comprar y leer “periódicos”). Allí aprendimos una lista extensa de palabras, símbolos y valencias de las que no habíamos oído hablar hasta entonces y que algunas igual han cambiado de significación ahora...: Berilio, Escandio, Manganeso (seguro que Bárcenas, Rato, Blesa y demás, están repletos de este elemento “mangan  eso”), Cromo (pues anda que no coleccioné yo cromos de chaval y medio completé álbumes, sobre todo de los que salían en el chocolate), Vanadio, Galio (en honor a Astérix y Obélix), Francio, Estroncio (estupendo como amenaza, “si te pillo, te estroncio”), Bario, Antimonio (¿nombre de emperador romano?), Cesio, Tántalo, Talio, ... En todo caso y bromas al margen, me uno al reconocimiento de un sabio como Dmitri que solo se afeitó dos veces en su vida: una cuando viajo a “Polonio” y la otra para teñirse de “Rubidio”...

Dmitri Mendeléyev nació en Tobolsk, en 1834 y murió en San Petesburgo, en 1907. Y ahí os dejo la tabla periódica para que la repaséis, si la tenéis olvidada. (8 de febrero)

 .. Penúltimas noticias: Se retiran de las farmacias los siguientes medicamentos: Alka mints – Alka seltzer effervescent – Alka seltzer extra,  Alka seltzer flavoret y Alka seltzer plus... Por si las moscas.

También se prohíbe, durante un tiempo no delimitado el consumo de ALKAparras y se van a vigilar con detenimiento a los habitantes y sus movimientos , en los pueblos de ALKAmpell y ALKArrás, de las provincias de Huesca y de Lérida, respectivamente.

Y aquí seguimos, a punto de lágrima, contemplando atónitos cómo puede tomarse una anécdota y convertirse en “el problema más gordo que tiene planteado el país”. Estamos en el país de la desmesura, de la sobreactuación interesada y del desatino y quienes deberían ser ejemplo de moderación y ecuanimidad, resultan atizadores fanáticos de la culpa (de los otros, claro, porque si miran detrás suyo, hay hondonadas de mierda que ni quieren ver ni quieren limpiar)... ¡Váyanse ALKA rajo! (8 de febrero)

 

.. LA ARQUITECTURA DEL ÁRBOL. Uno de los regalos más sorprendentes y espectaculares que nos hace la naturaleza en invierno es el de la transparencia vegetal en los árboles y arbustos de hoja caduca. El resto del año, los árboles están cubiertos de hojas y cuando los miramos, vemos una estructura global en la que apreciamos el color y la forma de las mismas; el tamaño, la forma y el color de los frutos y el porte global que ofrece el árbol vestido.

En pleno invierno, una vez que el árbol se ha desprendido de todas o de la mayor parte de las hojas, lo que vemos es su estructura interior, su arquitectura. Y a mí, siempre me ha llamado la atención. En algunos casos, es una auténtica obra de arte: equilibrio, conexiones, proporcionalidad, estatura... Es difícil crear una escultura tan perfecta. Aquí os presento una galería de ejemplos: almez, higuera, chopo, roble, almendro, morera y nogal. (8 de febrero)

 

 Si yo fuera una cigüeña...

 Si yo pudiera volar,

tendría claro, muy claro,

dónde iba a defecar...

 En el coche reluciente,

del que roba y del que miente.

En el traje y la corbata

del traficante de armas.

En la gorra y la pechera

de los que organizan guerras.

En la calva reluciente

de todos los indecentes.

En la puerta y el balcón

del tergiversador.

En el plato de comida

del acosador de niñas.

En el jardín o en el huerto

de los que provocan muertos.

En la boca y la barriga

del  que trafica con vidas.

Encima de los zapatos

del que se vende barato.

En la frente, con primor,

de ministros del señor

y en la crisma, con salero,

del que se asome primero.

 

Si yo fuera una cigüeña.

Si yo pudiera volar,

Todas, todas mis cagadas

iba yo a dedicar...

 

(10 de febrero)

 

 ¡Qué gran día el de hoy

para las floristerías;

las tiendas de colonias,

de bolsos, joyerías;

los grandes almacenes,

tal vez las librerías,

los bazares de los chinos

y las pastelerías!

 

Y es que San Valentín

-de quien desconozco milagros-,

es ya fiesta comercial

al menos de primer grado.

¡Hay que ser muy valentón

para pasar el día de largo,

sin que nadie te recuerde:

¡qué!, ¿ya le has hecho un regalo?

 

(14 de febrero)

 

.. Galería de lectoras y lectores.

Ahora hace 11 años (febrero de 2005) que empezamos a publicar en la revista EL GURRIÖN de Labuerda, una sección con ese título. Pedíamos a nuestras lectoras y lectores que nos enviasen fotos “leyendo la revista” en sus lugares de nacimiento o residencia, en sitios emblemáticos visitados en sus viajes o donde les viniese en gana, claro. En ese mes señalado, veía la luz el número 98 de la revista y las dos primeras fotos eran de Ana Coronas Lloret, en Londres y de Sonia Buil Coronas en Madrid. Once años y 45 números después, la sección sigue viva (en los dos últimos números se han publicado ocho en cada uno de ellos) y en su versión digital, en la web de El Gurrión, hay almacenadas en estos momentos 199 fotografías que puedes ver con detalle si lo deseas. Estás invitado a ello. http://www.elgurrion.com

(16 de febrero)

 .. Anoche, volvimos a juntarnos, en sesión gastronómico-literaria, algunos miembros del Grupo de Lectura “Nosotrasleemos”... Hablamos de muchas cosas, como hemos hecho siempre, y compartimos el libro de un amiga: “Desde que llegó Mauleen”, de Elena Yáguez y también el último número de El Gurrión. Cada cual se alimenta con su propio régimen de lecturas y todos juntos y juntas disfrutamos luego de un encuentro distendido, con mucho humor... En cuanto veamos que se asoma con firmeza la primavera, correremos la voz y volveremos a vernos. Y, hasta entonces, cada cual que lea lo que pueda y “a quien san libro se la dio, san e-book se la bendiga” o como se diga, je, je. Buenos días. En el horizonte próximo, un nuevo finde; que lo disfrutes. (26 de febrero)

 

 

 

Coplas del emboinamiento

Tercera ceremonia civil de emboinamiento a miembros retirados de Aula Libre

 El pasado 13 de febrero, en Albalate de Cinca, celebramos este tercer “emboinamiento”, al que se refieren las coplas que siguen a esta breve introducción. Es esta una ceremonia simpática y cariñosa con quien pasa al retiro, después de haber trabajado en la escuela alrededor de cuarenta años de vida (que no son pocos). Los amigos y amigas del emboinado recuerdan de diferentes maneras la relación con el homenajeado: a través de un poema, de fotografías, de cantos emocionados y personales, de pequeños textos en verso o en prosa; de un desplegable o de unas coplas. En esta ocasión eran dos las personas que debían ser “emboinadas”. En realidad, tal acto debería de haberse celebrado unos meses antes, pero los avatares de la vida hicieron que se retrasara y finalmente, la fecha fuera la señalada al principio... Y, encima, uno de los que debían ser emboinados, no pudo asistir por estar aquejado de una fuerte gripe. De modo que, el acto se desarrolló con el divertimento al que estamos acostumbrados los “aulalibreros” y sus amistades y emboinamos adecuadamente a Miguel Calvo, después de un inesperado y necesario “reemboinamiento” a Mariano Coronas, a quien le fue impuesta la boina del retiro en junio de 2014, de un diámetro más pequeño que el de su cabeza y era una cuestión que quedaba pendiente desde entonces... Y después de este largo preámbulo, os dejo con las coplas que escribió “el bardo Corónix” para la ocasión:

 

 En junio de dos mil once

iniciamos nuevo evento:

la retirada del cole

merecía emboinamiento”.

 

Eso hicimos con Gertrúdix,

en el momento adecuado:

le “calzamos” una boina

y lo mandamos “al Senado”..

Justo tres años después,

fueron Coronas y López

quienes recibieron boina

con evidentes honores.

 

Y, hoy vamos a nombrar,

miembros de la cofradía,

a dos “auleros” confesos ,

con la experiencia debida.

Recibirán, Blasco y Calvo,

boina negra de rigor:

a una edad venerable,

que aún mantiene la pasión,

la que pusieron en clase

con su sapiencia y su vida

por mostrar al alumnado

aquello en lo que creían.

En Albalate, por tanto

repetiremos evento

y los dos aquí nombrados

“sufrirán” emboinamiento.

 

Sebastián, Pepe, Miguel,

Ricardo y también Mariano

cófrades de la boina

quedarán así nombrados...

Y no deberán olvidar,

ahora que están retirados,

que la práctica del humor

ha sido su gran legado.

Freinet no era muy divertido;

Rodari sí era la caña;

pero aquí, los de Aula Libre

no le fuimos a la zaga...

 

Casi cuarenta años

estuvimos en la brecha

y nos dejamos la piel

cada uno, en nuestra escuela.

Nos reunimos muchas veces,

hicimos proyectos juntos

y aún podríamos desvelar

las claves de nuestro curro...

Pero los tiempos no paran

y es bueno hacerse a un lado

para que sean otros y otras

quienes vendan el pescado.

 

Llegados, pues, a este punto

-y antes de acabar en momias-

brindemos por el retiro

que a todos nos sabe a gloria,

elevando nuestras voces

“pa” que de lejos, nos oigan:

¡Que vivan los de Aula Libre!

¡Qué vivan los de la boina!

 

(el bardo Corónix)