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Cabreoterapia alfabética

1. Si estás plácidamente instalado en una playa, bajo una sombrilla de “coca cola” o en una terraza urbana, tomándote un “champú” cervecero; si paseas por el campo y te has detenido al borde de un camino o te has refugiado en una sombra; si andas por el monte alto, haíto de oxígeno puro 100% y andas con los prismáticos oteando las alturas para ver volar a los buitres o al quebrantahuesos…, no se te ocurra leer la prensa diaria porque corres el riesgo de que la perturbación anímica que va a invadirte, destroce ese relax, ese argumento de evasión que te has buscado…

 Claro que si lo que buscas es lo contrario; es decir, un tratamiento de choque, efectivo e instantáneo, para estimular cabreos, nada hay más recomendable que leerla cada día con devoción. Tienes la garantía absoluta de que vas a cabrearte como un mono y seguro que sueltas más de cuatro imprecaciones “como dios manda”; seguro que te vas a acordar del árbol genealógico completo que trajo a este mundo a cada uno de los componentes de esa pandilla de seres “mal configurados”: políticos corruptos, banqueros mangantes, esclesiásticos sin compasión, personas amorales instalados en las cúpulas gobernantes de órganos de la administración, grandes compañías, bancos, partidos políticos, equipos de fútbol … que, de un tiempo a esta parte, parece como si se hubieran multiplicado, haciendo bueno el mandamiento bíblico de “creced y multiplicaos”, al que han añadido por lo visto un “hasta el infinito”.

Todo ello te hará pillar un cabreo monumental y generará en ti una gran dosis de endorfinas que convertirán tu cuerpo fláccido y un tanto alicaído en una fortaleza inexpugnable para cualquier tipo de agente infeccioso exterior. Parece ser que cuando estamos cabreados, somos un poco más inmunes a algunos ataques patógenos… ¡Algo es algo. No todo iba a ser malo!

 Derivado de la reflexión anterior, te propongo un juego (para llenar un rato de la tarde de un sábado o de la mañana de un domingo). Se trata de coger el periódico, descartar las páginas de deporte, sociedad, cultura… (o no) y tratar de completar un ABCDario de titulares de noticias chungas. Para ello puedes tomarte algunas “libertades”: por ejemplo, prescindir del artículo que los inicia en muchos casos, o añadir el subtítulo para que se entienda mejor el enunciado de la noticia. Cuando lo tengas hecho, puedes publicarlo en un blog o en facebook o donde puedas, para facilitar a otros un cabreo momentáneo y una producción extra de endorfinas.

La selección de titulares que sigue está hecha con los ejemplares de El País, de los días 25 y 26 de mayo. Comenzamos:

 Alemania resucita un proyecto de la época de la reunificación y plantea la creación de zonas especiales de excepción fiscal para las regiones europeas con problemas.

Agrónomo (Un) se perfila para presidir ENDESA. (Cospedal no logra situar a un cargo del PP regional al frente del almacén nuclear).

 Bankia requerirá del estado unos 20.000 millones.

 Cae el topo del Vaticano (Detenido el mayordomo del Papa por difundir documentos secretos a los periodistas. La crisis vaticana se agrava por la destitución del presidente del banco de la Santa Sede).

Ceremonias de confusión por el fisco episcopal (los obispos afrontan divididos la polémica sobre sus privilegios fiscales)

 Dívar: “Ni voy a dimitir ni voy a dar explicaciones a la prensa (La negativa del Presidente del Supremo a dimitir fractura el Poder Judicial)”.

 Estado (El) garantizará la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí.

 Fabra reducirá 43 entidades del sector público y despedirá a 3500 empleados.

 Gobierno (El) descarta buscar responsables por la crisis del banco (de Bankia, se entiende)

 Iberdrola ficha al marido de Cospedal en una filial.

 Jugando a pirómanos con la identidad nacional. (La agitación nacionalista y el afán de ocupar espacio mediático explican la anunciada pitada al himno. Esperanza Aguirre lidera la reacción españolista a costa de alimentar la protesta).

 La prórroga de los convenios queda limitada a un solo año. (Los empresarios ganan poder para cambiar los horarios y las jornadas laborales).

Mas desata las alarmas al admitir problemas para pagar “a fin de mes”.

 Obispo Reig (El ) critica “la ideología de género” porque daña a la familia. (El prelado denuncia la reproducción asistida “incluso en solitario”

 Parques Nacionales subasta la caza de Quintos de Mora para recaudar. (Medio Ambiente lanza en la finca pública más emblemática la gestión cinegética privada)

PP y PSOE frenan el intento de IU de llevar a Dívar al Congreso.

 Québec vive una rebelión estudiantil por la subida de tasas. (La policía detiene a 694 jóvenes en manifestaciones consideradas ilegales).

Rajoy busca pactar con Rubalcaba las ayudas a bancos y la política europea. (El PSOE no quiere negociar ahora RTVE porque el PP ha cambiado la ley).

 Standard & Poor´s deja a la mitad del sector financiero español en bono basura.

 Tres autonomías desafían los cambios de Wert en Ciudadanía. (Andalucía, Cataluña y País Vasco anuncian su propio temario de la asignatura).

Un foro ultraconservador llama al regreso de la mujer al hogar. (Debate en Madrid sobre la “familia natural”, la castidad y el “comportamiento” gay).

 Votos y porras en la UAB. (La Universidad Autónoma celebra elecciones con presencia de antidisturbios. Los Mossos impiden que los estudiantes bloqueen los accesos al campus)

Yo, como artista, solo me dedico a bailar”. (Joaquín Cortés ante el juez, por apropiación indebida).

 Las exportaciones de armamento se multiplicaron por seis con Zapatero.

 Una variante, también muy terapéutica de este juego, pasaría por comentar humorísticamente cada titular. Variante que prometo experimentar en breve y de la que daré cuenta en esta misma herramienta.

 2. Voy a terminar este post con otro ABCdario que tiene una intención bien diferente. Se refiere a la faena que hacemos en las escuelas y está dedicado a todos los que hablan sin saber, a esos que llevan cuarenta o cincuenta años sin pisar una, que no tienen ni idea de qué es lo que pasa dentro, pero que “tertuliean” y pontifican con alegría y contento allí donde son invitados. ¡Una pena de país, en el que habiendo bastante poca educación, es de educación precisamente de lo que parece que todo el mundo entiende! Por eso…

 Que sepan los que no saben y hablan, o los que sin saber lo que deberían saber, agreden y recortan, que todos los días, las maestras y los maestros vamos al trabajo, al encuentro de niños y niñas, desplegando un amplio abanico de estrategias para conseguir:

Abrir ventanas – Brindar ayuda – Cerrar heridas – Dar oportunidades – Escuchar otras voces – Festejar la vida – Ganar voluntades – Hermanar diferencias – Indicar caminos – Jugar juntos – Leer libros y leer libres – Multiplicar sonrisas – Navegar territorios inexplorados – Ofrecer desafíos – Permitir errores – Quedar asombrados – Restar importancia – Sumar esfuerzos – Trabajar con esmero – Unir y fortalecer ideas  – Volar la imaginación -  Zarandear conciencias…

Y que esas faenas merecen mucho respeto y reconocimiento y que no entendemos las descalificaciones, los menosprecios y esa mirada sospechosa sobre la escuela.

Y colorín, colorado, este post de ABCDarios se ha terminado.

 

Cosas que pasan: un viaje y un concurso

El viaje. El pasado 17 de este mes “excursionamos” hasta Sobrarbe. Salimos a las 8´30 de la mañana con autocar y paramos a almorzar en Labuerda. A la entrada del pueblo, los chicos pudieron utilizar las instalaciones del restaurante Turmo para hacerlo y los acompañantes también. Terminado el almuerzo, nos bajamos a L´Aínsa y subimos hasta el aparcamiento del castillo.

 La primera cita la teníamos en la oficina de Turismo de la Comarca y en el Geoparque de Sobrarbe. Ambas instalaciones ocupan dos torreones reconstruidos del citado castillo. Divididos en dos grupos de doce criaturas, unos visionaron un documental sobre la comarca y otros visitaron las salitas del espacio del Geoparque y luego intercambiamos espacios, claro. El vídeo comarcal se ve sin grandes apuros, aunque hay cosillas que estos chavales de primaria no entienden, pero es un documento válido para saber hacia dónde se ha viajado, dónde se está... Las salas del Geoparque son más adecuadas para gente de Secundaria que haya estudiado un poco de geología. Los responsables de la instalación lo tienen en cuenta y es posible que en un futuro próximo haya alguna novedad que posibilite acercar de manera más inteligible y experimental esos conceptos “pétreos” a los escolares de primaria. En todo caso, algunas cosas sí las entendieron, vieron fotografías y muestras de rocas y Vicky, responsable de la instalación, se lo explicó y les dio una bolsa con cositas que tanto gustan a los chavales: chapa, bolígrafo, folletos bonitos…

 Desde allí, cruzamos la explanada del castillo y fuimos al torreón del Museo de la Fundación Quebrantahuesos a ver las maquetas y la instalación de los pisos alpinos. Les llamó la atención, sobre todo, la sala del “quebranta” y, en general todas las reproducciones de animales. Finalmente, nos proyectaron un documental sobre los Pirineos y especies amenazadas o en peligro de extinción. Luego, bajamos a la zona de rapaces vivas para ver el águila culebrera, el halcón peregrino, ratoneros, búhos reales… que permanecen allí en cautividad porque han sufrido accidentes que les imposibilitan vivir con autonomía y no pueden –por ello- dejarse en libertad. Allí nos explicaron detenidamente la “biografía” de cada ave y también nos enseñaron y nos dejaron tocar garras, picos, alas…, para que nos percatáramos de las características que tiene esos elementos.

 Tras comer cerca de la Plaza, recorrimos ésta y las dos calles que en ella confluyen,  viendo ejemplares de arquitectura tradicional, llamadores de hierro, rejas antiguas en algunas ventanas, símbolos de protección en algunas puertas… Vimos la piedra, la madera y el hierro en todo su esplendor, conformando un recinto medieval de gran atractivo. Entramos en la iglesia románica para ver la cripta, el claustro, la torre, el interior…; para percatarnos de la oscuridad interior y reconocer mínimamente algunos elementos básicos del románico: el arco de medio punto, la bóveda de cañón, el ábside… Nos asomamos al balcón del Cinca para ver la cola del pantano de Mediano, la Peña Montañesa al frente y un paisaje verde brillante, rejuvenecido, tras “las lluvias de abril y el sol de mayo” (como diría Don Antonio Machado).

De vuelta, caminamos por el paseo de ronda del castillo. Vimos cómo llega el río Ara a L´Aínsa –embajador de todo un valle- siendo el último río virgen del Pirineo. Y, al otro lado, el marco  níveo de las Tres Marías y de Treserols (o las Tres Sorores), que marcan el final de dicha comarca por el norte y nos unen con Francia.

El viaje de regreso continuó según lo previsto, paramos a merendar en Los Sotos de Monzón, torta con chocolate que habíamos comprado en Labuerda y a las seis y veinte de la tarde estábamos descargando el pasaje.

 

El concurso. Hace unas fechas, recibimos información de un concurso sobre recetas de cocina del tiempo de las abuelas, que había que resolver presentando un powerpoint, con un máximo de veinte diapositivas. Lo organizaba la Feria de Fraga, en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad y era la cuarta edición del citado concurso (aunque debo reconocer que yo no me había enterado, en los años anteriores, de su convocatoria).

  Animé a los chicos de mi clase a participar, puesto que tendríamos que utilizar la cámara digital y el ordenador y trabajar colectivamente para ofrecer un producto final; todo lo cual, me parecía atractivo y –tal vez- motivador. Si salía medianamente bien, podríamos presentarlo al concurso y sino, pues lo veríamos en clase y santas pascuas. El grupo debía tener como máximo siete componentes y, tras los primeros titubeos, finalmente se apuntaron siete para hacer el trabajo. Hablaron con sus familias, para ver si estaban dispuestos a ayudarles; acordamos qué plato iban a cocinar y acordamos la estrategia de trabajo.

Cada cual debía realizar un pequeño reportaje fotográfico de todo el proceso, donde se viesen los ingredientes, los pasos que se iban dando y la elaboración del producto. Había que hacer fotos en las que se viera el plato terminado y a cada uno de ellas o de ellos comiendo aquello que habían guisado en su casa. En cinco de los siete casos el guiso lo hizo la abuela y los otros dos, la madre. El trabajo suyo terminaba en el ordenador, copiando los ingredientes y describiendo, paso a paso, el proceso de elaboración. Con las fotos y esto último, copiado en un pendrive, certificaban su aportación.

Acordamos hacer dos diapositivas para plasmar la contribución de cada uno: en la primera, aparecía una coplita de cuatro versos, en la que salía el nombre de la abuela o de la madre (a modo de “contraseña poética”) y cuatro fotos de ingredientes o del proceso. En la segunda diapositiva, se veía el plato terminado, la niña o el niño en ademán de comerlo y el listado de ingredientes y las fases de la elaboración. Además de esas 14 diapositivas, había otras por delante y por detrás para completar las 19 con las que cerramos el documento que se tituló “Con la mesa puesta”. Finalmente nuestra amiga Nati Ibarz, madre de una niña de la clase, se ocupó de poner algunos efectos especiales: música, movimiento… El trabajo había quedado francamente bien y era un buen ejemplo de cómo la cooperación entre varias personas puede dar unos resultados buenos e inesperados. Ejemplos de un par de coplas, de las que aparecen en el trabajo:

 Las torrijas son de Laura, / inspiradas en mi abuela. / En casa nos gustan mucho / para postre o de merienda.

 Mi abuela Joaquina tiene / magia para hacer el cocido. / ¡Ni me acuerdo cuántos platos / de este manjar he comido!

Ayer tarde, 19 de mayo, recogimos en el expositor que el Ayuntamiento de Fraga tiene instalado en la Feria (Mercoequip), el Segundo Premio del citado concurso, consistente en un cheque de 600 euros para el colegio y un pen para cada niño o niña participante, más un pequeño diploma para el colegio. Se habían presentado un total de once trabajos.

Y allí estuvimos, como digo, recogiendo un diploma en el que en lugar de poner “Segundo Premio”, ponía “Diploma de participación” y, en lugar de hacer referencia al IV Concurso TIC, tal como se había convocado, ponía “III Concurso…” No se nombró a los niños y niñas participantes ni por supuesto a los maestros y maestras que dieron la idea, recogieron las propuestas, definieron cómo se iba a trabajar, realizaron el montaje… Y tampoco apareció el cheque ni se informó de qué modo cobraría el centro el dinero del premio…

 La verdad es que, por la brevedad, los errores y las omisiones, me pareció un acto descuidado, que dice bien poco a favor de los organizadores. Particularmente, quedé decepcionado con dicho acto. Tal vez, solo pretendían con estos concursos, poner unos adornos infantiles (que quedan bien) en una feria de adultos.

Bueno, intentaremos colgar el trabajo en alguna de “nuestras páginas” para que quien quiera pueda verlo y juzgar cómo nos salió. Ahora veremos qué comentarios hacen los chicos a este post que habla de acontecimientos bien conocidos por casi todos ellos.

 Pinchando en la dirección siguiente, tenéis acceso al documento premiado:


http://youtu.be/0DGNsVnX5TU

Los libros y nosotros

Para terminar abril (el mes de los libros) pueden ir bien estas breves reflexiones de unos cuantos chicos y chicas de sexto de primaria. Me junto con ellos y ellas una hora a la semana en la biblioteca, no tengo más contacto. Allí trato de que se acerquen a una dimensión diferente, relacionada con lo que supone disponer de una biblioteca central en el colegio. Tenemos el Cuaderno de Aventuras Bibliotecarias, donde dejamos constancia de lo que vamos haciendo (no de todo, pero si de algunas lecturas, de algunos documentos compartidos, de algunas reflexiones personales…)

 Resulta complicada esta tarea del fomento y animación a la lectura. En mi caso, les regalo lecturas en voz alta, cada día que acudimos a la biblioteca, pero hasta cuando regalas, hay gente que “pasa del regalo en cuestión” y debes intentar que haya un mínimo de sintonía con lo que vamos a hacer. Hay que recordar, demasiadas veces, a qué hemos venido a este lugar y cuál debería ser la actitud más favorecedora posible para que, tal vez, alguno o alguna encuentren algo inesperado, emanado directamente de la magia que puede desplegar un libro.

En todo caso, en esta empresa, para compensar el empeño y el esfuerzo empleado, no queda más remedio que alimentarte del interés de algunos, para llevar mejor el desinterés de otros. Algunas de las reflexiones que podemos leer a continuación están llenas de sentido y las han escrito niños y niñas con enorme sentimiento; tanto las que muestran cierto compromiso con los libros y la lectura, como aquellas que no los tienen en cuenta o que muestran poca consideración. Me parece útil dejarlas aquí copiadas para tener siempre en cuenta una porción de la realidad a la hora de hablar del tema o de diseñar acciones concretas. En todo caso, tarea complicada, como decía algo más arriba, esto de animar a leer en estos tiempos revueltos…

 .. “El libro para mí es una fuente de alimentación para el cerebro. Cuando era pequeña no leía, pero gracias a los tutores y tutoras aprendí a leer y comprender. Hasta hace seis años, mi madre me contaba cuentos tradicionales. Cuando no tengo nada que hacer, los libros y las redacciones son mi compañía. En casa, en una estantería, tengo unos treinta libros. De vez en cuando los cojo, los releo y me acuerdo de la última vez que leí. Me acuerdo del primer libro que leí; era de una luna y un ratón. He aprendido algunas moralejas; también he leído libros de biografías. He leído libros y he visto sus películas. Me gusta más el libro porque te imaginas a los personajes, los lugares, lo que va pasando…

Me gustan los libros serios porque imaginarlos es más fácil. Puedes registrar en los muebles de tu memoria y recordar todos los libros que has leído. A veces, cambio de capítulo porque no me interesa. Luego, ves los libros que has leído, piensas y recuerdas y si merece la pena, lo relees y lo relees… Las biografías son interesantes; no sabes nada de una persona importante y después lo sabes todo”. (Matilde F)

.. “Los libros para mí significan mucho. Cuando leo, entro en el libro como si fuera la protagonista del evento. Me hacen sentir bien y contenta.

Cuando era pequeña, me acuerdo que mis padres me leían un cuento cada noche. El libro que les pedía era el de Cenicienta. También veía a mi abuelo leer libros, me hacía sentir muy bien.

A veces pienso que algunas personas que están a mi alrededor rompen y rayan los libros, diccionarios, enciclopedias… porque no les gustan. No es razón para hacerlo porque hay mucha gente en el mundo que lo daría todo por ellos. Yo protejo a los libros porque nos enseñan”. (Alba de D)

 .. ”La relación con los libros es un poco escasa, pero de pequeño leía mucho y mi madre me leía cuentos antes de ir a dormir. Con seis años ya sabía leer y me gustaba, pero a lo largo de los años, se ha ido perdiendo. No es que no lea, que leo, pero no tanto como antes. Ahora estamos leyendo un libro en clase; se titula “Las aventuras de Enyd Blyton”, es muy interesante”. (José Manuel S)

 .. “De pequeño, cuando me iba a dormir, mi padre o mi madre me leían un cuento hasta que me dormía. Me parecían muy divertidos, pero al año ya no quería que me los leyesen. A los cuatro empecé a leer solo, pero me cansaba aunque me gustase. Mi madre, cuando yo me cansaba, me ayudaba y después, cuando ya no estaba cansado, volvía a leer yo.

Ahora que tengo 11 años, no me gusta leer, porque los libros me parecen aburridos, pero sé que en el instituto tendré que leer libros porque tendré que hacer resúmenes y serán de muchas páginas…” (Nicolás C)

 .. “Los libros me encantan; me gustan porque me cambiaron la vida. Empecé a los cinco años y hasta ahora. Con ellos aprendí a hablar catalán. Los libros son lo mejor que hay. A mí me cambiaron el humor y lo que me gustaría es tener un libro interminable de Roald Dahl, mi autor favorito. Mi objetivo es leer todos los libros que encuentre de ese autor. Durante toda mi vida me han estado regalando libros. Empecé leyendo libros cortos, pero ahora me gustan los que son muy largos. En mi cumpleaños quiero un libro digital” (Ousmane C)

.. “Mi infancia ha estado envuelta en libros de la editorial La Galera, debido a una enfermedad ósea. Mi tutora venía a casa a verme y me traía libros de esa editorial, ya que ella sabía que me gustaba mucho su presentación.

Entre semana, mis días normales eran en la camilla de un hospital, viendo las imágenes de esos libros, ya que a esa edad no sabía leer. Mi madre, por las noches, me solía leer el cuento que había visto yo, a mí y a la chica de al lado.

Cuando por fin pude aprender a leer, despacio, eso sí, iba con mi hermano a la biblioteca del colegio y me ayudaba a elegir un libro de mi estilo. Más adelante me comenzaron a interesar los libros de misterio.

Hoy día, tengo dos estanterías llenas de libros de La Galera; todavía sigo leyendo El patito feo, era mi preferido. Ahora cojo libros de la biblioteca de mi colegio, ya que soy bibliotecaria y voy todos los días, a las 12 del mediodía, después de salir de clase”. (Inés F)

 .. “Desde pequeño, cuando leí mi primer libro, me sentí especial porque ninguno de mi clase de Lituania había leído uno… Y aún iba a la clase de los pequeñitos, aunque mi madre me ayudó a leerlo. El libro se llamaba “Los pitufitos”.

Estuve practicando con ese libro hasta leerlo bastante bien y mi edad era de uno 3 o 4 años. Después fui a la estantería llena de libros de mi abuela, pero el texto era para mí demasiado difícil y le pregunté a mi madre por qué no los entendía. Me respondió: cuando seas mayor lo sabrás”. (Karolis J)

.. “Cuando era pequeña, mi madre me leía libros. No los entendía muy bien, pero cada vez –mientras la escuchaba- me gustaban más y quería que me los leyese otra vez. Los libros expresan cosas bonitas. Mientras iba creciendo, quería que me compraran libros. Aunque no sabía leer, viendo las imágenes los entendía. Ahora me gusta mucho leer. Tengo guardados los libros de cuando era pequeña, y también los que voy comprando, en una estantería. Me gustan los libros de misterio porque me gusta resolver lo que les ocurre a los protagonistas; también me gustan los libros de humor”. (Nuria L)

 .. “Cuando era pequeño, mi padre o mi madre me leían cuantos que me encantaban, como “la gallina Mina y los canguros”. Tengo una estantería llena de libros y leo cada noche hasta que me quedo dormido. A mi hermano le leo cuentos por la noche y a veces se duerme. Ahora estoy leyendo la colección de Harry Potter; para mí es divertido, es un gran pasarratos que, sin darte cuenta, te engancha y no puedes parar hasta que te duermes o tienes que hacer otra cosa… Pero lo mejor es leer con moderación, cada día un rato” (Jorge P)

 .. “Yo recuerdo que en mi infancia, mi madre solía leerme libros sobre princesas, Hansel y Gretel…Y también solía contarme historias. Después, cuando aprendí a leer, iba a la biblioteca que había en la plaza y cogía libros prestados. Solía cogerme libros infantiles, pero a los ocho años leía literatura juvenil y ahora leo literatura juvenil y novelas. Me gusta leer porque suelo sentir emociones…” (Darolin E. S)

 Y para terminar, este refrán remodelado a nuestro gusto, que dice:

 En abril, libros mil y en mayo más que en el resto del año

Rara meteorología

Esta primavera no augura nada bueno. Ni siquiera la climatología acompaña. Parece que ha adivinado las intenciones de quienes nos gobiernan y el tiempo está justamente como ellos y ellas. Un día cualquiera puede amanecer sereno, nublarse a media mañana, mover el viento al mediodía, llover un rato después, salir el sol un poco más tarde y nevar en las alturas… ¡Más o menos como la economía! Puede empezar el día con el IBEX bajo, subir la prima de riesgo a media mañana; bajar la bolsa después de comer; eructar los mercados al atardecer; subir las incertidumbres las veinticuatro horas y, como resultado final: un nuevo y monumental cabreo en buena parte del personal. Claro que no será en todos, ya que las y los votantes del partido ganador deben estar enormemente satisfechos con este recital de despropósitos y exculpaciones (¿hasta cuando echarán la culpa a los anteriores?) con el que nos despertamos cada mañana y transitamos el resto del día. Imagino que entre esos votantes también los habrá que, desde hace un tiempo, sufren las consecuencias de las decisiones política adoptadas por la derecha, por sus “amigos”, en definitiva, y es posible que empiecen a torcer el gesto, como poco.

Una de las cosas más lamentables que nos vemos obligados a contemplar lo constituyen los fragmentos de la videoteca-moviola que nos recuerda lo que cada cual pensaba hace un tiempo y lo que dice o dicta ahora. Me resulta vergonzoso ver y escuchar con qué vehemencia y seguridad se decía y defendía lo contrario de lo que ahora se hace (la misma seguridad, por cierto, con la que se nos dice que hay que hacer lo que se hace porque no queda otro remedio, pero que las cosas mejorarán y que vamos por el buen camino…). ¡Qué majos! ¡Yo ya estoy harto de andar por el buen camino!

Por cierto, en esa contraposición entre lo que se decía (interesadamente) y lo que se dice o hace (interesadamente, también) reside uno de los hechos “antiejemplifición” fundamentales. Si los que gobiernan pueden mentir con esa impunidad, los gobernados sienten que también pueden hacerlo, protegidos por el lamentable ejemplo de los gobernantes. De modo que la tan anhelada regeneración ética, ha quedado aparcada, una vez más. Banqueros con avidez infinita e insensibilidad congénita; mangantes y chorizos en las esferas de poder (con trato vip, por parte de la justicia); administradores de lo público que lo malgastan y lo evaden; empresarios “estrella” con enormes agujeros negros en la conciencia y dineros en paraísos fiscales… y la familia real jugando con escopetas…

 Por otra parte, tenemos que escuchar cifras y más cifras que casi nadie sabe quién y cómo se obtienen y que casi nadie entendemos… Datos y cifras que tenemos que creernos como incuestionables y verdaderas, animadas con rapidez con las coletillas ya mentadas de “vamos por el buen camino”, “hemos tomado las decisiones que había que tomar”, “ya se irán viendo los resultados”…, mientras los datos de destrucción de empleo, de necesidades sociales, de precariedad laboral, de desasistencia general…, van en claro aumento cada mes que pasa...

Visto lo visto, y aprovechando que este año le han dado el Premio Cervantes a un representante (tal vez el único) de una cosa rara llamada “antipoesía” tendríamos que reivindicar que cada partido político, cuando se presente a las elecciones nos explique su programa y su “antiprograma”; de esa manera, al menos, estaremos avisados cuando no lo cumplan y se queden tan anchos…

 Y cuando sigue pasando el tiempo y las cosas, lejos de estabilizarse van a peor, cuesta creer –aunque uno ponga buena voluntad- que lo que se está haciendo es algo más que un desmantelamiento de servicios importantes y básicos; cuesta encontrar los fundamentos de la igualdad y la universalidad (tan escondidos entre una maraña de declaraciones y de medidas que casi no se entienden); cuesta, y mucho, dar crédito a las declaraciones y las medidas impuestas por un partido con mayoría absoluta que ya no negocia con nadie y que banaliza los esfuerzos y la desmoralización de los ciudadanos con aquello de que son cuatro cafés o dos cajetillas de tabaco. La desvergüenza, la soberbia y la chulería vuelven otra vez en nuestro días (y algunos –ingenuos- habíamos pensado que cuando se marchó el pequeño presidente, ya no regresarían…) Ahí están de nuevo: otros perros con distintos collares o los mismos perros con idénticos collares, porque de todo hay, mostrando la peor cara: la de la prepotencia, la del hiriente desdén hacia las opiniones de quienes no les votaron (han olvidado los políticos ganadores que fueron elegidos por una minoría de la población. Somos muchísimos más los que no les votamos y los que no votaron).

Cuando uno ve esas jetas sonrientes al entrar o salir de una reunión de alto nivel en la que se han quitado o recortado derechos conseguidos con largos años de negociaciones, luchas sindicales, etc., piensa: ¿qué les debe hacer tanta gracia?, porque a los ciudadanos y ciudadanas de a pie lo último que se nos ocurre es echarnos unas risas cuando escuchamos los clamorosos recortes en sanidad o en educación, por citar dos ejemplos.

Al final, no queda más remedio que acordarse del viejo refrán que dice que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista. Casi seguro que iremos a mejor (yendo primero y claramente a peor) aún sin que hagan nada para que eso ocurra. Seguro que si no hicieran nada también podríamos salvarnos y así evitaríamos -encima- que se pongan medallas…

Ya disculparán, pero todo lo anterior es una descarga producida tras leer la prensa y ver algunos noticiarios, un día sí y otro también. Realmente, si nos fijamos en ello y en lo que transmiten, nos dan pocos motivos para la alegría, de modo que tendremos que enfocar hacia otra parte de nuestro entorno que resulte más amable y acogedora; solo así nos sentiremos con fuerzas para seguir explorando la vida, que tan difícil nos la están poniendo...

LIBROS QUE AFLORAN POR AZAR

Cada vez que subo a Labuerda, después de una temporada sin hacerlo, me encuentro una acumulación importante de correspondencia: algunas cartas; invitaciones a algunas jornadas, charlas, presentaciones de libros, etc.; muchas revistas y unos cuantos libros. Una parte de los mismos, me llegan como intercambio con la revista El Gurrión y otros por mi condición de bibliotecario voluntario y a distancia de Labuerda. Aunque me resulta imposible leerlo todo, sigo siempre el mismo ritual: abro los sobres, selecciono lo recibido, tiro a la caja del papel reciclado algunos elementos y me dispongo a hojear y leer entre líneas lo demás. A veces, el azar pone ante mis ojos textos que me llaman la atención o que están relacionados de alguna manera, aún formando parte de publicaciones que no tienen nada que ver, entre sí. En esta ocasión, en esa lectura rápida, leo dos descubrimientos bien diferentes de “acumulación de libros”, inesperadamente encontrados.

 En el primer caso, se trata de un hallazgo sorprendente y relevante, tanto histórica como literariamente considerado. Un hallazgo que produce alegría al leerlo, porque es un singular patrimonio cultural el que aflora tras muchos años escondido, sin que nadie tuviera conocimiento del mismo. Debo decir que dicho descubrimiento se produjo en 1884, hace ya casi 130 años, y que quienes primero lo vieron, no le concedieron ningún valor, hasta el punto de dejarlo en plena calle, mezclado con otros escombros.

 En el segundo caso –reciente y muy actual-, el hallazgo produce tristeza y desánimo, ya que pone de manifiesto una política cultural de publicaciones, de dudosa utilidad. Hace ya mucho tiempo que se reciben en las bibliotecas municipales donaciones institucionales de libros. En muchos casos, uno no entiende que se hayan realizado ediciones tan costosas (a juzgar por el número de páginas, las dimensiones del libro y su encuadernación) sobre asuntos que no parece que puedan interesar a mucha gente. No es raro que sean libros de venta difícil, ¿es adecuado que en esos casos, las administraciones públicas costeen su edición? Cuando lean la segunda cita de este texto, lo entenderán…

 Primera cita

 “Cuadernos” nº 36 de CEHIMO (Centro de Estudios de Monzón y Cinca Medio). En la página 173 está la “portada” que anuncia una colaboración de Fernando Burillo Albacete, titulada “Las coplas del Alhichante de Puey Monçón. (Peregrinación a la Meca de un mudéjar aragonés)”:

 “En el verano del año 1884, mientras se realizaban ciertas obras de acondicionamiento en un viejo caserón del pueblo zaragozano de Almonacid de la Sierra, cedió un muro de la cocina dejando al descubierto un cubículo atestado de libros y manuscritos de escritura árabe y apariencia muy antigua. Se encontraban todos ellos primorosamente envueltos en tela lino y atados con piedras de sal para protegerlos de la humedad. Sin concederles mayor importancia, y junto al resto de los escombros, el amasijo de papeles fue arrojado a la calle, donde al parecer permanecieron unos dos días. Desconocemos las pérdidas que esta actuación pudo ocasionar, pero seguramente fueron importantes.

 Habiendo tenido noticia del hallazgo se interesó por ellos el sacerdote de las Escuelas Pías P. Fierro, quien, después de haber realizado una pequeña inspección “in situ”, lo puso en conocimiento del decano de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, Don Pablo Gil. Ambos decidieron comprar al dueño de la casa los documentos encontrados para posteriormente repartírselos, como así hicieron. Dado que ninguno de los dos tenía en ese momento suficientes conocimientos de lengua arábiga, se pusieron en contacto con el profesor Francisco Codera, catedrático de lengua y literatura, experto en temas orientales, quien en ese mismo año leyó un informe ante la real Academia de la Historia, presentando y haciendo una valoración de urgencia del hallazgo.

 La primera conclusión a la que llegó es que no se trataba de la biblioteca de un particular sino del taller de un librero morisco, por cuanto, además de ciento cuarenta libros y documentos, algunos muy mutilados, aparecieron un buen número de útiles apropiados para la encuadernación –prensa, cuchilla, , alisadores, hierros para las molduras de pasta, etc.-. Dicho librero debió proceder a esconderlos al finalizar la primera década del siglo XVII, cuando tuvo noticia de que se iba a producir la expulsión de toda la población morisca de la Corona, particularmente abundante en aquella vega del río Jalón, con la esperanza de preservarlos hasta el momento del regreso que, de forma un tanto ingenua, esperaba pronto…

 Segunda cita

 En la página 97 del número 2 (Primer semestre de 2012) de la revista EXPRESIÓN CULTURAL, editada por la Asociación ARAGONEX, escribe un artículo, el periodista y escritor Juan Domínguez Lasierra, con el título: El iceberg del “cementerio de libros”, en el que podemos leer:

 “… Pero se nos plantea un caso concreto, muy concreto, muy doméstico si quieren, pero que como la punta de un iceberg, tiene trascendencia varia y universal. En un almacén de la Diputación General de Aragón se han encontrado cuatrocientos mil libros y folletos editados por el gobierno aragonés, depositados allí para vivir su particular limbo por los siglos de los siglos. Un cementerio de libros, nacidos ya muertos, o destinados ya a morir, a almacenarse “sine die” desde su mismo nacimiento. ¿Cómo llamar a este descubrimiento, surgido con un cambio de Gobierno en la institución aragonesa, en ese “levantar las alfombras” que suele suceder cuando el color político de las autoridades cambia? Pues de infinitas maneras, desde descontrol a despilfarro, de imprevisión a desmadre, desgobierno en definitiva.

El caso del “cementerio de libros” obliga a reflexionar obviamente sobre la gestión cultural de las instituciones políticas, empezando por una pregunta clave: ¿Deben las administraciones públicas ocuparse del desarrollo cultural de un país? (…)

¿Publicar libros sin ton ni son, por un afán de presumir de “culturales”, para luego almacenarlos, condenarlos a la inexistencia, tiene algún sentido? Pues no, es una aberración. Una aberración que nos obliga a preguntarnos con qué criterios políticos debe la Administración apoyar las creaciones culturales, cuál es su papel en el necesario y justo apoyo a ese bien social de la Cultura”.

 El azar en este caso, nos ha proporcionado dos testimonios que, aunque tengan al libro como protagonista, ofrecen dos perfiles bien diferentes de su importancia y de su gestión. Aquí lo dejo como lectura y reflexión.

UN “GURRIÓN” AQUÍ, UN “BIBLIOTELANDIA” ALLÁ

Se acaba marzo, un mes escolarmente largo, desembocando –una vez más- en las vacaciones de Semana Santa. Siguiendo con la dificultades para escribir con regularidad en este blog (acrecentadas en los últimos tiempos por asuntos de salud familiar) trato, antes de que venza marzo, de entregar un segundo post que no desaliente a algún esporádico lector o lectora de este territorio y a mí me convenza de que todavía soy capaz de hacerlo y que debo remontar, je, je. En este tercer mes del año han visto la luz las dos revistas que, en estos momentos, mantengo abiertas y quería hacer algunas reflexiones al respecto.

La primera que salió fue El Gurrión, durante la primera semana de marzo. Una vez más debí guardar artículos para el número siguiente, debido a la alta participación de colaboradoras y colaboradores. Algo un tanto insólito porque ninguno de los que “gurrioneamos” (y aunque la palabra se parezca) percibimos un euro por nuestro trabajo sumativo que posibilita que llevemos ya 126 números y varios miles de páginas escritas e impresas. Trabajamos por amor al arte o por imperativo ético voluntario. Nos gusta escribir y divulgar y perdimos la vergüenza inicial a contar lo que vivimos o pensamos. Con estos materiales sensibles e interiores (buena pasta, sin duda) se fabrica cada número de El Gurrión. Y, en este enlace adjunto, puedes leer el último número, en formato digital:

 http://www.elgurrion.com/numeros/126.pdf

A estas alturas, ya está en mi poder el 75% del número de mayo, porque la mayoría de quienes colaboran de manera habitual, la misma semana que reciben un número, ya envían la colaboración del número siguiente. Para mí, es un lujo y un orgullo poder coordinar (de manera tan fácil) esa espontánea generosidad, esa creatividad que se muestra con los artículos de opinión, los pequeños reportajes, las noticias comentadas, los dibujos artísticos, las narraciones de visitas, viajes o excursiones…

Para terminar este comentario, dejo la presentación del número 126, con un título poco esperanzador, pero era lo que pedía el cuerpo en ese momento (y hoy aún podría ser algo más sombrío…):

“Pocos motivos para la alegría…

Poco que decir, con la que está cayendo. De hecho, con la cascada de recortes que estamos sufriendo, que se mantenga y salga periódicamente, una revista como El Gurrión, es un auténtico milagro, pero lo seguiremos intentando con ahínco.

Estamos hartos de escuchar desastres a nuestro alrededor, de ver y comprobar con qué facilidad mienten algunas personas que nos gobiernan, con qué chulería nos tratan y con qué seguridad nos dicen lo que será bueno para nosotros, mientras nos partimos de risa (porque se piensan que somos tontos). ¡Vaya pandilla! A este paso, ¡siempre hacia atrás, por cierto!, vamos directos a las cavernas. ¡Qué vergüenza y qué rabia se siente viendo que se juzga antes al juez que al delincuente; que se desmantelan algunos derechos laborales conquistados a lo largo de casi un siglo; que se congelan o rebajan los sueldos de los de siempre; que se dice una cosa y se hace justo la contraria; que siguen contándonos cuentos y ya nos los sabemos todos; que hay “chorizos” para dar y vender y que andan sueltos por las calles en lugar de estar en la cárcel; que el franquismo parece menos residual de lo que imaginábamos; que los ricos siguen teniendo favores y paraísos fiscales para seguir siéndolo; que la iglesia sigue cobrando del estado en un país supuestamente aconfesional; que se desmantelan la sanidad y la escuela pública; que se arrincona la investigación científica; que los bancos son objetivo de salvación en lugar de serlo las personas… Y lo que vendrá con la “primavera andaluza”.

Un par de semanas después, conseguía “dar a luz” un nuevo número de Bibliotelandia. Lejos queda aquel folio doblado en tamaño cuartilla, aparecido en noviembre de 1989 (realizado con una multicopista, del mismo modo que había nacido nueve años antes El Gurrión. Es natural que con el tiempo que llevan ya, compartan algún detalle en origen, je, je).

Ya hace unos cuantos números (últimamente, sacamos dos por curso escolar) este boletín (uno de los pocos que se publican desde una biblioteca escolar) sale con doce páginas y se imprime íntegramente en la misma imprenta que El Gurrión (otra cosa que comparten). Por si no lo había explicado antes, tiene como misión el registro, la información y la divulgación de las actividades que se generan en la biblioteca escolar del Colegio Público Miguel Servet de Fraga. Hace pocos días, comentaba una persona en un pequeño foro (a raíz de haber recibido el último número de Bibliotelandia), que daba mucho gusto verlos todos juntos y comprobar que allí estaban descritas las actividades que se iban haciendo, año a año.

Y no nos limitamos a contar lo que hacemos, también dejamos en sus páginas testimonios de las relaciones que “por culpa” de la biblioteca del colegio, hemos establecido con personas de otras geografías que nos piden materiales, nos felicitan por ello o solicitan algún tipo de colaboración. Siempre hay espacio para algunas citas literarias, extraídas de los libros que leemos. Recordamos a algunos de los creadores que nos van dejando y nos alegramos de los premios que otros van recibiendo. No dejamos pasar algunas efemérides que consideramos interesante nombrar o recordar… Todo ese caudal informativo llega a todos los domicilios del alumnado del centro. Desconocemos cuánto se lee, cuánto se guarda…, pero nos gustaría que se hiciesen ambas cosas. También es un buen material de intercambio y salutación de las amistades que comparten anhelos en otros puntos del país, que llevan muchos años alumbrando proyectos de lectura y escritura, fomentando lo mismo que por aquí estamos empeñados en fomentar y tratando de generar en niños y niñas curiosidad cultural, deseos de conocer y saber algo más cada día. Aquí puedes leer este ejemplar del que estoy hablando:

http://macoca.org/IMG/pdf/a-BIBLIOTELANDIA_65.pdf

El Gurrión y Bibliotelandia son dos espacios donde viven las palabras: las que nos gustan, las que nos recuerdan, las que nos acompañan, las que nos motivan, las que nos definen, las que nos enlazan, las que nos sorprenden, las que nos desafían, las que nos cultivan, las que nos curan y nos animan… Son dos ventanas abiertas por las que poder mirar, intercambiar miradas o contraponerlas. Son, en definitiva, dos registros que guardan lo que escribimos para que se comparta y para que no se pierda.

LECTURA EN VOZ ALTA Y EXPRESIÓN ESCRITA

Ya tocaba un post escrito, sobre todo, por los chicos y chicas del aula. Como ya había hecho otros años, les leí el libro de Samuel Alonso “El grito de la grulla”. Dispusimos en la biblioteca escolar de una maleta con cuarenta libros relacionados directa o indirectamente con la paz y la guerra, con las relaciones y los conflictos… Uno de los títulos que guardaba la maleta era este libro, cuya historia se sitúa a finales de la Segunda Guerra Mundial, con el enfrentamiento entre Japón y los Estados Unidos, en la zona del Pacífico.

La lectura en voz alta, además de fomentar la atención, ofrece a todos los chicos y chicas de la clase la posibilidad de participar en un debate, en una ronda de opiniones, en un pequeño foro de reflexión,  sobre el libro, una vez leído. Y eso fue lo que hicimos. Luego, expresaron por escrito algunas sensaciones que tuvieron o vivieron durante la lectura y cada cual intentó explicarlo a su manera. Les ofrecí el título y ese fue uno de los textos que escriben cada fin de semana. Un poco más tarde de lo habitual, pero aquí están algunos de esos escritos.

 SENTIMIENTOS PERSONALES TRAS ESCUCHAS LA LECTURA DE “EL GRITO DE LA GRULLA”

1. El grito de la grulla nos cuenta una historia que pasa en Nagasaki (Japón), durante la segunda guerra mundial.

En el colegio les enseñan a hacer grullas de papel, porque en Japón dicen que una grulla te alarga la vida. Noriaki es un amigo de Junichiro (el protagonista). El padre de Junichiro va a la guerra y, además, es un kamikace. El padre de Junichiro muere en la guerra.

Un día estalla una bomba atómica, Junichiro se despierta en el hospital, herido, donde hay cientos de grullas de papel en el techo.

Me ha gustado el libro. Que lean en voz alta un libro me gusta mucho. El libro me ha producido tristeza, porque no me gustan las guerras, no las entiendo y nos sé qué haría si ahora tuviéramos una guerra aquí.

Me han gustado las grullas de papel, y lo que significan. También me han gustado las leyendas. (Ana Begué Ibarz)

  2. El libro “El grito de la grulla” es un libro bastante interesante y con muchos sentimientos. Te aporta muchas cosas y también te las hace sentir. Creo, que estos son los libros mas apreciados por la gente, porque no es lo mismo un libro que no te aporta nada, que uno que te diga muchas cosas.

A mí, por ejemplo, me ha enseñado unas cuantas cosas. Yo siento los sentimientos enseguida; por eso este libro me ha aportado sentimientos de tristeza, cuando matan al padre de Junichiro..., de emoción, por ejemplo, cuando se separan los dos amigos… Cuando matan a su padre me pongo en en su lugar y pienso qué haría yo. Pero sobre todo me hace pensar en que toda la historia ha pasado y está pasando ahora también, y hay muchos niños que no tienen padres, y que han sido afectados por las bombas…

También me han gustado las leyendas. Es muy bonita la leyenda de “El cogote rojo de la grulla”. Nunca había leído una historia así, porque es difícil encontrarla. Tampoco es un libro muy corto, sino  normalito; aunque si fuera largo, igual merecería la pena leerlo. (Alba Doya Riera)

 3. “El grito de la grulla” es uno de los libros que había en la maleta de la paz. Es un libro triste, pero a mí me ha gustado. Es una historia real (bueno, con los libros, nunca se sabe) y yo pienso, ¿cómo habría reaccionado yo, en esa situación? Y me contesto, a mi misma, yo no hubiera vivido, ni siquiera hubiera luchado. El libro se va mezclando. Entran leyendas. Es un libro diferente a los demás. Las leyendas, aunque se vayan del cuento, tienen algo que ver. Además, son leyendas muy bonitas, que me he alegrado de conocer. He conocido la palabra kamikaze. Es la persona que pone en peligro su vida y la de los demás. El final de la historia, no me ha gustado mucho, porque el protagonista, por lo que más o menos se cuenta el libro, podríamos pensar que, al final, muere... Yo le pondría un final feliz, porque la persona que lo lee o lo escucha se pone triste, como yo.

Un final feliz, como por ejemplo: él lucha por no morir. Está en el hospital pero se cura. Después de un año, se encuentra con su madre, que también estaba en el hospital, y cuando salió se fue. Y la guerra, se acaba. Los dos viven felices, recordando a su padre.

A mí, pues este final, me gusta más. Porque ya sabes que son felices, los dos. (Mónica Satorres Álvarez)

 4. Este libro se sitúa en los últimos días de la guerra entre Japón y Estados Unidos. Cuenta esos días desde el punto de vista de un niño llamado Junichiro. El libro me ha gustado y me ha interesado mucho. Dos de las partes que me ha impactado bastante han sido: cuando cae la bomba atómica y cuando cuentan que el padre del niño se ha presentado a “kamikaze” y muere. Las tres leyendas que encierra el libro me han parecido bonitas e interesantes. Después de escuchar la lectura, he sentido tristeza por lo que  ocurrió y me ha hecho pensar en ello. En la parte de la bomba atómica he sentido tensión y temor. El final del libro me ha hecho pasarlo un poco mal y he tenido pena al ver que caía la bomba y que la madre de Junichiro seguramente estaría muerta. Lo que ha contado el libro me ha parecido fatal porque en esa guerra lanzaron dos bombas atómicas que mataron a miles de personas que no tenían nada que ver con la guerra entre los países. (Marc Serveto Castañ)

 5. Este libro me ha hecho pensar mucho en si mi padre fuera piloto de un Cero (un avión de guerra japonés) y tuviera que ser un soldado. Eso me ha puesto en la piel de Junichiro .

Cuando la madre va recibiendo los telegramas de su padre y cada vez esta peor… El telegrama que no le enseño a Junichiro empieza a hacerlo sospechar de la muerte de su padre. Me ha gustado pero el pobre Junichiro y su madre me dan mucha pena. Después del bombardeo, toda la ciudad quedó destrozada y casi  nula de vida humana. A continuación de la catástrofe todas las ilusiones de la familia de Junichiro quedaron quemadas por el bombardeo. (Iván Sampietro Soplón)

6. El Grito de la grulla me ha producido:

Rabia: porque es injusto que los de Estados Unidos  vayan destruyendo Japón.

Tristeza: porque el padre de Junichiro haya muerto.

Alegría: la parte del libro en la que el maestro les enseña a hacer grullas de papel.

Ternura: porque había una parte que hablaba  muy bien de la madre de Junichiro.

Rabia otra vez,  porque el padre de Junichiro, que era un kamikace, se mata estrellándose contra un barco y a mí me parece mal porque nadie se tendría que matar. (Paula Campillo Godia).

7. Mis sentimientos sobre el libro han sido muy tristes por todo lo que ha pasado.

Me ha dado mucha pena cuando el padre de Junichiro se apunta a ser kamikaze para destruir un barco. No me ha gustado que la madre de Junichiro no le quisiera enseñar el telegrama, si al final siempre lo sabrá. Por otra parte me ha alegrado cuando Junichiro  y su amigo Noriaki miraban tumbados en el descapado cómo volaban las grullas y cómo se movían las nubes. También me gustó cuando Junichiro curó a la grulla herida que se coló por la boca de la cometa en forma de pez. (Gerard Gine Buisán)

 Y aquí quedan estos testimonios escritos de las palabras que llegaron a sus oídos y cómo las ha interpretado cada cual. Los enlaces para conocer los contenidos de “la maleta de la paz” están a continuación. Son dos post publicados en el blog de la biblioteca escolar:

 http://servetbiblio.blogspot.com.es/2012/01/una-maleta-en-la-biblioteca.html

http://servetbiblio.blogspot.com.es/2012/01/dies-libropaz-mas.html

 

CCV (Ciudadanía con la Conciencia Violentada)

 Podría ser el nombre de un grupo de facebook o un grupo ciudadano que ha decidido realizar protestas en la calle cierto día de la semana o el embrión de un nuevo partido… Creo que hay una parte de la ciudadanía, de la sociedad civil que se halla en esa situación, de un tiempo a esta parte. Situación motivada por un encadenamiento (parece que interminable o infinito) de noticias negativas, de decisiones crueles y contra natura, de intervenciones públicas excedidas, de declaraciones retrógradas, de comportamientos inexplicables…

Asistimos a un desfile de acontecimientos noticiosos que turban el ánimo, que nos dejan sin aliento, que nos golpean el estómago, que nos dejan un amargo sabor de boca y que, muchas veces, nos sumen en la desesperanza.

 1. Algunos ciudadanos no entendemos la condena tremenda al juez Garzón; a un juez que se ha enfrentado a casos y a tramas que han puesto en jaque nuestra salud democrática y que, de manera tremenda y escandalosa se le aplica un castigo inmenso, para una persona reconocida internacionalmente, por enfrentarse a la trama gürteliana y que también se le sienta en el banquillo por intentar aclarar los crímenes del franquismo. Un ciudadano de a pie “no contaminado” difícilmente puede entender que se juzgue antes (y se condene de manera contundente) al juez que a los presuntos delincuentes a quienes perseguía…

 2.- Estamos en tiempo de consagración de la mentira. Ésta se ha hecho tan habitual que se miente sin tapujos, a la vista de todos y, además, se televisa; y el “presunto mentiroso” ni parpadea cuando los medios de comunicación confrontan lo que dijo con lo que dice. Se afirma categóricamente que subir los impuestos es una medida contraproducente con la generación de empleo; a los pocos meses, se suben los impuestos, ¡y encima se saca pecho! Se dice que de ninguna manera se va a abaratar el despido a los trabajadores y a los pocos meses, una reforma laboral se carga conquistas que necesitaron cien años para lograrse y consolidarse. Se miente desde altas instancias de la política, lo que legitima todas las mentiras que los “modestos ciudadanos” quieran proferir…

 3.- Conocemos a diario tramas destapadas sobre políticos, empresarios, etc. que se han enriquecido contraviniendo las normas legales y malversando dineros públicos… Y hablamos de millones de euros… La acción de la policía y la justicia debería ir encaminada, en primer y fundamental lugar, a recuperar el dinero; a que quienes son acusados y se demuestra que hicieron lo que se les imputa devuelvan toda la pasta. Menos cárcel de lujo (que cuesta dinero al contribuyente) y que devuelvan lo que robaron. Las leyes deberían facilitar la expropiación de todos los bienes y también estar por encima de las tramas inventadas para hacer desaparecer los dineros ajenos, cayendo en manos de testaferros, familiares, etc.

 4.- A los ciudadanos de a pie que sobrevivimos con sueldos razonables o bajos; en todo caso, con lo que se nos paga con una nómina. Que utilizamos el dinero conseguido con nuestro trabajo para pagar la vivienda y las necesidades básicas que el vivir diario lleva consigo; que pagamos los gastos de la educación de nuestros hijos, una vez que han abandonado la escuela pública (por terminar allí sus estudios), que poseemos un coche para desplazarnos… no podemos entender que se nos abofetee moralmente cada vez que nos enteramos que un sinvergüenza ha escondido en un paraíso fiscal millones robados al erario público. ¿Por qué los estados no se ponen de acuerdo para eliminar ese tipo de espacios opacos a la justicia y la investigación, refugio de dineros robados por dictadores, traficantes de todo pelaje, políticos corruptos, empresarios sin escrúpulos y raleas parecidas?

 5.- Uno de los escándalos que más duele es la inversión de dineros públicos en obras de infraestructuras innecesarias que, encima, están mal proyectadas o peor ejecutadas y que, en cualquier caso no son utilizadas. El caso del exceso de aeropuertos, muchos de los cuales es posible que no lleguen a utilizarse nunca es sangrante. Los niveles de estupidez han llegado al cenit. “¡Cómo no vamos a tener un aeropuerto en mi pueblo si lo tiene en el de al lado…!” Con razonamientos de ese calibre, “pues nosotros más o también”, se han enterrado millones y millones, de dineros públicos. Primero fueron las modestas marquesinas de autobuses (incluso en los pueblos en los que ya no pasaban ni paraban). Subimos el nivel y nos fuimos a los pabellones polideportivos; hubo un considerable número de piscinas climatizadas; llegaron los palacios de congresos y finalmente los aeropuertos… ¡Qué escalada!

 6.- Lo de los bancos es difícil de digerir. Cuando piensas en la secuencia de los hechos o la escuchas contar de nuevo, te deja sin palabras. Animaron con enorme alegría al personal a formalizar hipotecas para comprar piso, casa, coche y demás accesorios, quitándoles cualquier preocupación a las personas… Les ofrecieron el paraíso financiero y cuando todo se fue al garete no se sintieron responsables de nada. Toda la culpa era de los usuarios de los productos bancarios (hace tiempo que estas entidades ofrecen “productos”)… Y al poco tiempo, supimos y sabemos que el Gobierno inyectó millones y millones a cajas y bancos para sanearlos y conocimos que los sueldos de quienes estaban en la cúspide del poder bancario, responsables en un gran número de casos de haber arruinado al banco y a sus clientes, tenían unos sueldos millonarios y recibían unas indemnizaciones escandalosas (por haberse cargado la entidad)… Bueno, uno escuchaba eso y no sabía qué arma comprarse para ir a por ellos (perdonen esta evidente exageración). Y alguna expresidenta de una Caja arruinada aún anda litigando con la justicia porque quiere cobrar lo que ella se aprobó como sueldo y como jubilación “por un trabajo tan bien hecho”. ¡Increíble, intolerable, inaudito!

 7.- Cada vez que un obispo a autoridad religiosa similar se sienta delante de un micrófono y se pone a opinar de todo lo inimaginable, se siente una enorme vergüenza. Quienes seríamos incapaces de condenar nada que desconociéramos; ellos, con una supuesta “autoridad” que nadie sabe de dónde la sacan, pontifican sobre la tierra y el cielo. ¿Qué coño saben del matrimonio si nunca se han casado? ¿Qué saben de relaciones sexuales si se supone que no han catado hembra porque hicieron voto de castidad? Denuncian el adoctrinamiento de la Educación para la Ciudadanía quienes no han hecho otra cosa que adoctrinar desde todos los lugares posibles y en todas las épocas. Que hablen a sus fieles desde los púlpitos, pero al resto “que no nos salven”, que no nos importan sus opiniones. Y luego se aprovechan de la vaca-estado ordeñándola con ansias. Reciben, incomprensiblemente millones de euros para financiar su “obras y milagros”, tiene potestades impensables en asuntos educativos: nombran sus profesores de religión, aunque los paga el estado y se apuntan a todas las “concertaciones” posibles, que garantizan dinero para pagar sueldos, mientras piensan, regodeándose: “Tú pagas y yo organizo y gobierno como me da la gana”. ¿Qué niveles de  ética y moralidad gastan? Y eso que estamos en un país –dice-, aconfesional, ¿qué querrá decir eso?

8.- ¿Es necesario reprimir manifestaciones reivindicativas con esa brutalidad que hemos visto estos días pasados en Valencia? Tras un primer día de cargas desaforadas, tildando a los estudiantes de “enemigos”, entre otras lindezas, surgen las protestas por todos lados y los mandos no se disculpan, sino que ofrecen vagas explicaciones… Pero ya no vuelve a producirse ese nivel de represión, señal evidente de que se extralimitaron de largo el primer día, aunque no quieran reconocerlo directamente. Hace unos años, quienes salían  a la calle eran los que ahora gobiernan con los obispos y los curas, casi cada sábado montaban una manifa-fiestuki (¡que ya tuvo narices la cosa!) Nunca salieron los antidisturbios a disolverlos, ni a darle porrazos en la cabeza o en el culo a monseñor… El objetivo es únicamente, sembrar el miedo, porque las personas que tienen miedo se encuentran paralizadas y desactivadas para la reivindicación.

 9.- Los desmanes urbanísticos españoles constituyen hoy día uno de los museos del horror, al aire libre, que más hectáreas ocupa en Europa. Entendamos por desmanes las construcciones ilegales en tantos lugares de nuestras costas y de espacios naturales protegidos del interior; las famosas y desiertas plataformas logísticas y toda la cantidad de urbanizaciones que han quedado a mitad o solo se han iniciado o solamente se ha urbanizado el suelo (y allí, rodeadas de la nada vemos calles, aceras, papeleras, farolas, pasos de peatones… que jalonan rectángulos grandes donde crecen hierbas, zarzas y donde cagan los perros que llevan a pasear sus amos). ¡Menuda herencia, consumida por el paso del tiempo, convertida ya en chatarra oxidada…! Sólo el sol y el viento; la niebla, a veces, acompañan a estos “desiertos urbanísticos” que quedarán ahí como testigos de un tiempo de vergüenza, donde se especuló con todo lo especulable y que al final dejó un rastro de pobreza instalado en la vida y los horizontes de miles de personas…

 Y, como no quiero que esto sea un decálogo, ahí lo dejo. Otro día, retomaremos –tal vez- este tema y seguiremos hablando de otros rincones de suciedad. Todo lo anterior, creo, genera una sensación de impotencia y una agresión evidente a nuestra conciencia. Son los antiejemplos, las conductas reprobables, la muestra de que muchos tipos fueron operados de escrúpulos antes de nacer y su vida no tiene otro fin que enriquecerse sin trabajar, estafando, robando, corrompiéndose… Sin miedo a infringir las leyes necesarias, a saltar las barreras que acotan algunas prácticas delictivas o deshonestas, a sobornar a quien sea necesario con el único fin del enriquecimiento ilegítimo, que les permite acceder a una vida que por la vía de la legalidad y el trabajo nunca podrían alcanzar… Desde luego, no tiene ninguna intención de seguir los preceptos que algunos aprendimos de nuestros padres: ser trabajadores, ser honrados y vivir con honestidad… ¡Cabrones!