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Cabreoterapia monegrina

Tomemos el título en clave de humor. El pasado 8 de este mes, estuve por la tarde con el profesorado del CRA Monegros-Norte, en Lanaja. Al margen de la exposición oral y del listado de materiales elaborados a lo largo del tiempo, que les mostré y les expliqué, les propuse que escribieran  o que respondieran a dos cuestiones. La primera, que anotasen en una cara de la cuartilla cinco estrategias de fomento de la lectura que hubiesen puesto en marcha, en algún momento de su trayectoria profesional, y que les hubiesen funcionado con razonable éxito. La segunda, un rato después, que anotasen, en la otra cara de la cuartilla, cinco situaciones, relacionadas o no con la escuela, que les sacaran de sus casillas, que les “cabreasen” mucho.

El fruto de la primera cuestión fue la composición de un desplegable recogiendo las 80 propuestas diferentes que entre todas hicieron, más algunas que añadí yo para completar la cuestión. Y ahí tienen ahora un documento colectivo que podría ser trabajado en alguna sesión de claustro o sesión formativa.

Y con las respuestas a la segunda invitación, configuro este post que voy a publicar en mi viejo blog y que también es una recopilación de afirmaciones que podría dar para una lectura en voz alta y comentarios posteriores, en otra sesión de claustro, je, je. No es la primera vez que acudo a dar una sesión de formación y que escribimos una cabreoterapia colectiva. Este blog, “gurrión”, almacena algunas de puntos geográficos distintos. Ahí dejo unos enlaces para satisfacer la curiosidad:


-       http://gurrion.blogia.com/2007/101901-cabreoterapia-iii-colectiva.php

-       http://gurrion.blogia.com/2008/012501-cabreoterapia-iv-colectiva.php

-       http://gurrion.blogia.com/2007/081601-cabre-r-oterapia-ii-.php


Y llegados a este punto y sin más preámbulos, ahí esán las respuestas o las propuestas que hicieron las maestras y maestros monegrinos:

Me cabrea...

La impuntualidad – Que no te mire a la cara cuando hablas con una persona – Que no me escuchen – La hipocresía – La política actual – Los padres que pasan de todo o que no quieren enterarse o que descuidan a sus hijos – Que el ascensor huela a gente que no se ducha – Que mi madre me trate como si fuera pequeña – Que se me caguen los pájaros en el coche – Las mentiras – Las injusticias – Las malas situaciones familiares que afectan a algunos niños – Las personas que se creen muy entendidas en todo y dan lecciones de vida a los demás, cuando no saben nada – Las personas que se entrometen en la vida de los demás, sin permiso – Que suene el despertador por la mañana – Que los coches circulen lentos, cuando tengo prisa – No tener tiempo para tomar un café – Que mi hijo llore en el coche – Que los demás no se ilusionen con lo mismo que yo – Que la gente esté cabreada y se queje de todo, sin aportar soluciones – Que la gente repita lo estresada que está y cuánto trabaja – Que la gente grite – Que no seamos capaces de hacer autocrítica – Que todo el mundo sabe mejor cómo hay que hacer las cosas – Los amargados. para los que todo es malo y no ven lo positivo – La falta de empatía – El victimismo – La falta de sensibilidad – La poca iniciativa de la gente – La falta de palabra -  - La ingratitud – La intolerancia – El egoísmo – La apatía – La desigualdad – La prepotencia – Cuando te escuchan a la primera, pero tienes que repetir las cosas muchas veces – Lo rápido que pasa el tiempo en clase – Que los padres no se impliquen adecuadamente en la educación – El egocentrismo y la falta de cooperación – La crítica hacia nuestro oficio de maestras. No se nos valora lo suficiente. Hay que volver a ganar ese prestigio que teníamos antaño – Que los padres, en general, solo valoren el trabajo de las tutoras. Las especialistas también estamos ahí y aportamos muchas cosas a nuestro alumnado -  Las faltas de respeto del alumnado hacia sus profesoras y profesores – La burocracia excesiva – Que vea un sitio para aparcar y el coche de delante, me lo quite – Que caminando por la calle, se me cruce la gente – Que los coches no pongan los intermitentes para saber por dónde van – Que me interrumpan cada 2 X 3 – Que me trastoquen los planes que tengo y los tenga  que cambiar – El machismo – El materialismo como fin único – La indolencia – La corrupción – Que no me escuchen – Que me intenten imponer algo porque sí – El “NO” respeto a los demás – Que alguien se crea superior o mejor – Muchas veces, algunas personas no reconocen la labor de otras – Que todo el mundo hable mucho y no se escuche – La falta de respeto y de principios – Que actuemos por impulso y no por reflexión – Que se pierda el tiempo hablando de fútbol o política, cuando hay tantas cosas que hacer, hablar y arreglar...

16/11/2017 21:45 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Muros u horizontes?

Sobre el tema que nos ocupa estos días..., ¿qué preferís?

 Si lo que preferís es construir muros, ahí tenéis uno. Os lo ofrezco gratis para que toméis medidas o toméis nota. Es muy sólido. Si embestís contra él, está garantizado que se abrirán vuestras duras cabezotas de descerebrados y a todos los que conduzcáis en esa dirección, les pasará lo mismo: se golpearán con el muro y sus cabezas irán perdiendo masa cerebral (contenido que se supone que debe rellenar ese voluminoso apéndice que tenéis/tienen encima del cuello), porque, ahora mismo, vuestras palabras y vuestros actos, son un muro infranqueable para miles de personas, que no se merecen tanta cerrazón, tanta mediocridad y tanta chulería. Hay muros que permiten la apertura de alguna puerta, pero eso solo puede pasar cuando hay grietas y éste que habéis construido no las tiene, porque no dejáis que nada ni nadie las abra…

 Hay, en cambio, otras imágenes que augurarían un tiempo distinto en el que, expuesta cada postura, una negociación civilizada podría poner sobre la mesa las obligaciones, las aspiraciones, los sueños, los compromisos, las leyes por las que regirnos, el futuro… y ¡ni una bandera! ¡Ni un himno! Los palos de las banderas y la letra de los himnos no suelen ser símbolos de concordia. Las banderas jamás han servido para unir a los pueblos ni a las gentes, sino para delimitar el territorio al que unos pertenecen y otros no… Ese sería un escenario con horizontes esperanzadores, en el que la luz de la inteligencia y la razón diluirían la oscuridad y podrían abrirse nuevos caminos al entendimiento, al diálogo, sin violencia… Está bastante claro que no hemos aprendido gran cosa de los conflictos que nos han precedido y eso nos condena a seguir repitiendo los mismos errores que solo nos van a traer dolor y fracturas; heridas que tardarán en cicatrizar y que deberían tener el tratamiento de consecuencias indeseables. Parece mentira que, a estas alturas no haya una gran mesa o varias más pequeñas, rodeadas de sillas y personas sentadas mirándose a los ojos y hablando con inteligencia y respeto.

La ausencia de todo ello es un fracaso colectivo.

 

(Las imágenes que ilustran este texto son un impenetrable muro de piedra y una línea de horizonte con un sol que lo ilumina)

5 de octubre de 2017

11/10/2017 19:52 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Secuelas del 1-O

EL ENCÉPALO

Me acuerdo –y no sé por qué ahora- de alguna clase de ciencias en la que veíamos con los zagales un esquema (un corte) del encéfalo y diferenciábamos el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo... Y yo les decía que algunas personas es posible que en lugar de encéfalo tuvieran un encépalo y que, en ese caso, es posible que el portador del mismo pudiera decir, muy ufano: CELEBRO tener en mi ENCÉPALO un CEREBOLO junto a un BULBO RAQUÍTICO... Creo que ayer, al margen del “y tú más”, por ambas partes y en distinto grado, hubo protagonistas con encépalo, lo que no augura nada bueno. Ojalá me equivoque. Salud y alegría.

(2 de octubre de 2017)                                                        

..  Reflexión intrascendente, tal como veo a la gente...

No sé. Casi nada de lo que veo acaba de gustarme. Percibo tanta visceralidad que veo muy difícil, por no decir, imposible de momento, restablecer  un diálogo que rebaje la tensión; una tensión “in crescendo” que puede conducir a nuevos e indeseables escenarios... Ahora mismo, hay muchos más pirómanos que bomberos, por lo que los incendios parecen asegurados... No se vislumbran líderes con autoridad moral que puedan mediar y apaciguar... Se ve que la tensión les va bien a todos para justificar unos actos u otros. Creo que cuando la emoción supera a la razón, podemos darnos por jodidos. Si a eso le añadimos una perversión manifiesta en el significado de las palabras, el panorama es desolador. Allá cada cual con su alegría, pero con fronteras o sin ellas, este no parece el mejor camino para redefinir el futuro. En un conflicto político nunca tiene una parte toda la razón; aquí cada cual tiene la suya y este empecinamiento nos llevará seguramente al desastre, si es que no estamos ya instalados en él... ¡Y qué factura económica vamos a pagar por todo este despliegue, detraída de tantas otras necesidades básicas y pacíficas! El día que se apaguen los focos y se recupere el silencio, es posible que comiencen las decepciones... Y ya  veremos cómo sigue esta larga, larga travesía... Mucha pena y mucha tristeza que se haya llegado a esta situación límite...

Creo que una reunión de sabios debería redefinir algunas palabras que sobrevuelan estos días por el paisaje de la incertidumbre, para crear un diccionario del entendimiento. Hoy muchas de esas palabras se están empleando con significados inadecuados y como armas arrojadizas y esa no es su función:

Acoso - adecuado – antisistema – balcanización - banderas - catalán – ciudadanía – civismo - constitución – constitucional - contención – decidir – democracia – derechos - desconexión – diálogo – ellos - escrache - español – estado de derecho – fascista – firmeza – fractura social - frustración - fuerzas de seguridad  – gobernante - hijodeputa - huelga - iluminado - independencia - insulto – inteligencia - justicia -  legalidad - legitimidad – ley – manifestación - mediación - medios de comunicación - mesura – nacionalismo – nosotros - odio - pacto – políticos - proporcionalidad – pueblo - radical – radicalismo - referéndum – revolución – sociedad civil -  urna – victimismo - violencia – voto - xenofobia - yugoslavia...

Propongo éstas para empezar, pero podéis ir añadiendo las que queráis...

(3 de octubre 

03/10/2017 15:54 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Apuntes de un septiembre especial

(De mi muro de Facebook, sin imágenes...)

 .. Recordando a Labordeta…

Hoy hace siete años que murió José Antonio Labordeta. Lo recuerdo con esta foto que le hice en Morillo de Tou (incluida en la página 298 del libro “Amigo Labordeta. Recuerdos de + de 80 compañeros de viaje”, aunque sin firma) el día 5 de junio de 2009. Y también con imágenes del “Desplegable” que le dedicamos en clase con el alumnado de sexto de Primaria…
“Somos como esos viejos árboles… Hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas, en nuestro caminar…” (19 de septiembre)

 

.. Me siento profundamente triste, 
por esta irracionalidad de ida y vuelta.
Espero, finalmente, que impere la cordura
y que no haya ni un asomo de violencia.

Pido, como anoche hizo
en una entrevista, Carmena,
que haya sillas suficientes
y gente sentada a una mesa.

Aquí perderemos todos,
en esta “pacífica” guerra;
si la fuerza de la razón no es mayor
que la sinrazón de la fuerza.

(20 de septiembre)

 

.. En ocasiones, la Literatura Infantil y Juvenil nos ayuda a entender perfectamente el oscuro proceder de algunos personajes de la escena política. Si tenéis tiempo, no dudéis en echarle un vistazo a este breve libro, escrito hace ya muchos años, pero que nunca ha dejado de estar de actualidad… Siempre habrá elementos dispuestos a volar por los aires “por no bajarse del burro” y diciendo alternativamente aquello tan manido de:
- Y tú, más…
- Y tú, más…
- Y tú, más…
- Y tú, más…
“Dos idiotas sentados cada uno en su barril”. Pincha en el enlace siguiente:

https://pazuela.files.wordpress.com/2010/02/dos-idiotas.pdf

 (20 de septiembre)

 

..El lenguaje de estos días… Ahí tienes algunas palabras escondidas para que te entretengas… Ahora mismo, vivimos en un estado permanente de

incorrupdecionpendictadendemoduracracia.

Una vez más, las mismas palabras significan lo mismo o lo contrario, según quién y cómo se pronuncian… Y los tontos que las usan y pronuncian se piensan que los que las leemos o las escuchamos, somos igual de tontos que ellos y que nos las tragamos… ¡Vaya nivel, Maribel!

(21 de septiembre)

.. Esos cánticos de “a por ellos” dedicados a los guardias que salían hacia Cataluña, son una vergüenza más que añadir a las ofensas gratuitas e irracionales prodigadas por gentes de pensamiento ultra, cafre y descerebrado... Nacido para “animar” al equipo, siempre me pareció más un cántico para animar a la “guerra”... Algunas palabras no son inofensivas. Era un canto antideportivo, que algunos comentaristas futboleros animaron a repetir y a interpretar... Ahora, ya vemos donde llega... No son, precisamente, cánticos para la concordia... ¡Lamentable este nivel de imbecilidad! Así no vamos ni llegamos a ningún sitio razonable, a ninguna playa para tendernos al calor de la fraternidad...

 (26 de septiembre)

 .. Moda-escuela o innovación

Empezó como actividad extraescolar, pero las maravillosas virtudes del jaque, el mate y el enroque (ahora mismo hay dos mandamases enrocados) han hecho el resto. Además, el incesante e impagable trabajo de los peones (que son los únicos que trabajan, a decir verdad) han burlado la vigilancia que ejercían los álfiles desde las torres y han conseguido poner al rey y a la reina, a los pies de los caballos…

Ya tenéis el ajedrez en la escuela, con cuadernillos de ejercicios, incluidos y es de suponer que con algunas fichas en los cuadernos de vacaciones del año próximo, para mayor gloria de las editoriales. Éstas, con enorme rapidez, elaboran un material para vender, asegurando que de ese modo quedarán mejor fijados los conceptos (o como se llamen ahora). Buenas noches.

(26 de septiembre)

.. Curiosidades en las que se mezclan la realidad y las novelas...

Casualmente, en estos tiempos convulsos estoy leyendo el libro de Lorenzo Silva, “Recordarán tu nombre” y hay ratos que casi confundo lo que está ocurriendo en Cataluña con lo que estoy leyendo... Ya no sé de dónde me llegan unas pulsiones u otras... De las decenas de citas curiosas que podría aportar, copio ésta de la página en la que me encuentro (333), en la edición de Destino:

“... Reflexiona al respecto Escofet, un catalanista tan poco sospechoso de tibieza que por Cataluña llegó a tomar las armas y arrostrar una condena a muerte, que la Guardia Civil era <admirable por su organización, disciplina y honestidad>, y que el odio que inspiraba a ciertos sectores del pueblo catalán no se debía a otra cosa que a su utilización por los gobiernos <como fuerza coercitiva y de choque contra la oposición en litigios políticos y sociales, apartándola de su verdadero cometido>.
Al llegar a la altura de la comisaría general, a cuyo balcón está asomado, junto a Escofet, el president Companys, el silencio casi se puede cortar, solo quebrado por el ruido de los pasos de los guardias y los soldados y el retumbar de los disparos que no cesan en la lejanía. En ese instante, sin poder contener la emoción, dice Escofet, testigo del momento, Companys lanza tres gritos que aún hoy erizan el vello, y que a muchos les costará entender que puedan sonar a la vez:

- Visca la República! Visca Cataluya! Visca la Guardia Civil!” (19 de julio de 1936)

(27 de septiembre)


..Y mientras unos cantan “a por ellos”, otros susurran, “a por estos”, haciendo diferentes tipos de señalamientos: unos en paredes y muros, escribiendo nombres que son acusados de “españoles”, como si eso fuera una enfermedad de la que deberíamos vacunarnos o una condición indigna a la que deberíamos renunciar...; otros en los muros transparentes y crueles de twitter o de facebook y otros más en algunos medios de “incomunicación” (porque eso lo único que han hecho algunos medios, contribuir a la incomunicación y al enfrentamiento) y aun de otras sibilinas maneras..., se van nombrando algunas personas “por no ser defensoras de la causa sagrada”... Pues igual de irracionales, igual de dementes, igual de responsables de lo que pueda pasar... Si hay hoguera, todos los que han contribuido a encenderla y avivarla, aportando leña o cualquier otro tipo de combustible, tendrán su cuota inmoral de responsabilidad.

(28 de septiembre)

30/09/2017 10:47 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Dos reseñas de libros leídos recientemente...

Teutoburgo. Valerio Massimo Manfredi –

Barcelona: Ed. Grijalbo, 2017 – 383 páginas

La historia que nos cuenta Manfredi es la de dos jóvenes -los hijos de Sigmer, jefe de los queruscos, aliados de Roma-, que son detenidos o raptados por parte de una patrulla romana, encabezada por el centurión de la Decimoctava Legión Augusta: Marco Celio Tauro. Los jóvenes responden a los nombres de Wulf y Armin. Los planes de César con ellos dos, están enmarcados en la idea de que “Roma necesita una nueva generación de soldados que aprendan nuestros sistemas y defiendan nuestro mundo, necesita una nueva generación de mandos militares y de magistrados para que gobiernen la Germania romana cuando sea el momento”. De modo que el legado de la XVIII Augusta, Terencio Nigro, se reúne con el padre de los jóvenes para comunicar las intenciones de llevarlos a Roma y educarlos (romanizarlos), según los planes que César tenía con ellos.

El padre de la pareja, Sigmer, había sido amigo personal del inolvidable y muy respetado comandante Druso, con quien había compartido conversaciones y secretos y forjado una relación de respeto y amistad. Druso murió a consecuencia de una caída del caballo y dejó la tarea de pacificar Germania, inacabada. Algunas tribus germanas eran, desde hacía años, aliadas de Roma, pero había otras que presentaban feroz resistencia a que se consumara esa alianza y luchaban denodadamente por expulsar a los romanos de sus fronteras…

La mayor parte del libro nos cuenta la vida y los desafíos que llevan y van a poder acometer estos dos “salvajes romanizados”, que responderán a los nombres de Flavus y Arminius. El centurión Tauro, ya nombrado, será su tutor y quien les educará y enseñará todo lo necesario para llegar a ser mandos del ejército, encauzar y pulir sus energías y convertirlos en romanos educados, defensores de los valores del imperio y dispuestos a ayudar en las tareas de romanizar a todas las tribus de toda Germania.

Wulf-Flavus abrazará con entusiasmo ese nuevo estatus, seducido por la organización, el poderío, la obediencia en el ejército, la política, las ciudades, etc. que iba conociendo y que, sin querer, comparaba con los territorios de sus raíces, en los que los hombres pasaban la vida luchando y guerreando; donde las condiciones de vida eran durísimas y no existía ninguna previsión de futuro. Armin-Arminius, menos entusiasta que su hermano, también apreciaba lo anterior y, secretamente, admiraba la capacidad organizativa de los romanos…

Los dos hermanos se van haciendo mayores y muestran un compromiso absoluto con las responsabilidades que se les encomiendan. Ninguno de sus jefes tiene una sola queja de ninguno de los dos, a pesar de ser bien diferentes, y el mismo César reconoce al centurión Tauro, como el artífice de esa educación, de esa evolución y de haber forjado dos personalidades y dos guerreros que parecen estar comprometidos  a muerte con Roma. En ese aprendizaje realizan viajes, se enfrentan con tribus díscolas, asisten a episodios nada edificantes de la política romana, conocen diversos aspectos de la vida cotidiana romana, contemplan abrumados algunas obras emblemáticas o descubren asombrados el esplendor de ceremonias, monumentos, edificios públicos, etc. Capitanean fuerzas militares romanas en su lucha con las tribus que amenazan las fronteras del norte y será por allí donde se despierte en Arminius su AND querusco y, aunque su jefe inmediato no tienen duda sobre su comportamiento, diversas personas próximas a Varo le quieren hacer ver que Arminius se está pasando de bando, que lo está traicionando. El jefe supremo de todas Las fuerzas destacadas en la frontera norte, Quintiliano Varo, confía ciegamente en Arminius y no hace caso de las advertencias: ni lo detiene, ni lo expulsa, ni lo aparta de su cometido. Incluso, Arminius (cada vez más Armín) no cesa en darle consejos sobre cuándo y por dónde avanzar en el cometido de la pacificación… Armin, mientras va hablando con los jefes de las tribus y ofreciéndose como jefe supremo de todas ellas para derrotar a los romanos; compagina perfectamente esos dos papeles: guerrero sumiso a las órdenes de Varo y agitador de las tribus. Finalmente, conseguirá su propósito de llevar a los romanos a un callejón sin salida, al bosque de Teutoburgo y convertir aquello en un matadero de soldados, sobrepasados por las condiciones naturales: zona boscosa, llena de ciénagas …; imposible maniobrar allí. La ferocidad de las tribus provocará una matanza e infligirán una derrota sin paliativos que será recordada por los siglos. Unos años después, primero Tiberio (hermano de Druso) y luego el hijo de aquél, Germánico intentarán derrotar a las tribus germánicas. Germánico, al frente de un gran ejército volverá a Teutoburgo, a rendir homenaje a los caídos, a enterrar los restos óseos y a recuperar las águilas imperiales que quedaron mancilladas con la derrota… Buen ritmo narrativo y, aunque la batalla que da nombre al libro comienza casi en la página 300, Manfredi te mantiene a caballo o subido en un barco, siendo protagonista indirecto de expediciones, conquistas, viajes e intrigas.

Leyendo este libro, te percatas con rapidez de que su autor: Valerio Massimo Manfredi maneja a la perfección todo lo relacionado con el panorama organizativo y militar del Imperio romano.

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El intenso calor de la luna. Gioconda Belli.

Barcelona: Seix Barral, 2017 - 317 páginas

 

Novela de lectura fácil y festiva. Cuatro protagonistas fundamentales. Por un lado Emma, mujer que está entrando en la edad en la que se cuestiona si seguirá despertando el deseo en su marido o en otros hombres y anda con algunas inseguridades personales, debido a que ya ha cumplido “su papel”: ha parido dos hijos, los ha criado y ahora ya vuelan por su cuenta. La relación con su marido está pasando por un tiempo de monotonía, con escarceos sexuales agradables, pero con poca conversación…Es y se siente una mujer madura, entrando en la menopausia, y lo lleva como puede…

Fernando es su marido; es médico y Emma añora al Fernando de los cumplidos y la amabilidad. Ahora le causa tristeza el hombre parco en que se ha convertido. Su trabajo, bien remunerado, les ha permitido llevar una vida holgada.

Ernesto es un carpintero ebanista; un tipo que vive y trabaja en unas dependencias humildes, pero que, tanto lo uno como lo otro lo realiza con libertad y sin muchos agobios. Finalmente, está Margarita, dependienta de una farmacia próxima al taller del ebanista. Estos dos tienen una relación de afecto y amistad, un tanto asimétrica. Mientras la dependienta está dispuesta a formalizar la relación que va surgiendo con Ernesto, éste parece tener otras ideas…

Presentados los protagonistas, vayamos con los hechos. Emma circula con su coche por una calle de su ciudad y, en un momento determinado, Ernesto que cruza la calle, se ve golpeado por el coche de ella, delante mismo de la farmacia en la que trabaja Margarita (la de los Pies Bonito, como gusta decirle Ernesto) y que ve a su amigo dirigiéndose a la farmacia y un segundo después, embestido por el coche… Este accidente es el arranque de la historia. El matrimonio formado por Emma y Fernando, en buena posición económica, transmiten a Ernesto el deseo de ocuparse de su recuperación y de que no le faltará nada de lo que necesite. Emma acudirá al hospital cada día y, posteriormente, a la carpintería–ebanistería de Ernesto a llevarle la comida, ayudarle a comer y conversar animadamente… Con el paso del tiempo, Fernando sospechará que entre su mujer y el accidentado ha ido surgiendo algo más que el deseo de atender a quien fue herido involuntariamente; y, por otra parte, Fernando y Margarita se encontrarán también en una situación sorprendente… Y ya, si eso, para saber  cómo termina, tendrás que leer el libro porque este menda, no suelta ninguna pista más… Un libro donde aflora la alegría de vivir, las relaciones personales sin complejos, la sensualidad y la sexualidad en las relaciones, el amor y sus caprichos… Un libro abierto y optimista que está escrito, en clave “Giocondista”, si es que ese término tiene algún sentido…y que se lee con mucho gusto.

P.D.: Y como curiosidad, quiero nombrar una cita que encuentro en el libro. Margarita, en un momento determinado piensa en un libro de Carlos Fuentes, titulado “En esto creo”. “El autor lo ha organizado como un diccionario donde examina o identifica palabras claves para entender su vida y lo que ha aprendido de ésta…” Y lo menciono porque el primer año (2005) en el que el Director del Diario del Altoaragón me invitó a escribir en el suplemento especial de San Lorenzo, mi texto se tituló “Las palabras que crecieron conmigo. Un ABCdario para hablar de mi infancia” (10 de agosto de 2005): una selección de palabras con las que fui contando algunos aspectos de mi vida. No es lo mismo, pero se le parece…

01/08/2017 15:47 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"Meacuerdos" de infancia en Labuerda

LA SIEGA Y LA TRILLA

En el número 143 de El Gurrión, páginas 4 y 5, publiqué una amplia lista de recuerdos infantiles que abarcaban variados temas. En esta ocasión, y ya que estamos en verano, me centraré en los referentes a la siega y a la trilla, invitando a lectoras y lectores a hacer lo mismo, si les apetece.


Me acuerdo de la siega, cada año cuando llega el mes de julio. Me acuerdo de juntarnos una buena peonada para llevarla adelante. Me acuerdo del Campé del Crabero, de la Viña, de los Barrancos, del Olivar del Campo, del Campo de Casa…, fincas grandes o pequeñas que cultivábamos en casa. Me acuerdo que, de zagal, tendía bencejos para hacer sobre ellos los fajos, Me acuerdo de acercar gavillas y puncharme con as barzas y cardos. Me acuerdo que los mayores decían que para no puncharte había que apretar fuerte los cardos. Me acuerdo que esa solución no daba ningún resultado. Me acuerdo que me encargaba de poner a remojo los trecenales de bencejos en basones y basetas de os vallos o barrancos más próximos. Me acuerdo de ver a mi padre abrir el campo dallando con rascleta. Me acuerdo de cuando el trigo o el ordio se cortaba con la engavilladora, tirada por un macho. Me acuerdo que, como las gavillas quedaban un poco estiradas, había alguien con o rasclo arreglándolas un poco, para facilitar el trabajo a quienes debía cogerlas y acercarlas al que hacía y ataba los fajos. Me acuerdo que algunos de los que ataban los fajos se ponían en cada brazo unos manguitos de tela para protegerse contra los cardos y barzas. Me acuerdo que si había muchos cardos la cosecha no era muy buena. Me acuerdo que a los zagales se nos encargaba también ir a buscar la boteja o el botijo que se guardaba en la sombra o en alguna caseta de monte (cuando la había) o ir a llenarlos a la fuente más próxima. Me acuerdo que también acercábamos la bota de vino o algún porrón. Me acuerdo que cuando parábamos a echar trago nos sentíamos felices. Me acuerdo del efecto desagradable de las llastras del ordio por debajo de la camisa o camiseta. Me acuerdo de jugar a poner una cabeza de ordio al comienzo del brazo, por dentro de la manga y frotar por encima para que ascendiese por todo el brazo hasta el hombro. Me acuerdo de que alguna vez, a alguno se le metió en la boca y por poco se ahoga. Me acuerdo que algunos adultos fumadores paraban cada pocos fajos a echarse un cigarro. Me acuerdo que las marcas que fumaban eran: celtas, peninsulares, ideales… Me acuerdo del calor que pasábamos segando. Me acuerdo de que la comida y la merienda eran momentos muy deseados porque nos refugiábamos en la sombra y dejábamos de trabajar. Me acuerdo de las meriendas con buenas ensaladas en las que no faltaban las sardinas en aceite. Me acuerdo que los mayores aprovechaban, los ratos que estaban de buen humor, para contar historias, chistes y meterse con los zagales. Me acuerdo que algunos nos hacían reír. Me acuerdo que se trabajaba mucho. Me acuerdo cuando llegó la máquina atadora, tirada por el tractor. Me acuerdo que expulsaba las gavillas atadas, por eso se llamaba atadora. Me acuerdo que cada cuatro gavillas hacíamos un fajo. Me acuerdo que podías cogerlas por la cuerda y ya no te punchabas o te punchabas mucho menos. Me acuerdo que algunos años salían conejos pequeños de madrigueras que habían hecho en medio de los campos o algún nido de codornices y al pasar con las caballerías o las máquinas, saltaban de sus escondites y tratábamos de capturarlos. Me acuerdo que nos ayudábamos para segar con otras familias o casas y unos días estábamos en el campo de una casa y otro en el de otra y luego volvíamos a la primera y así… Me acuerdo que, una vez estaba el campo segado, los fajos quedaban allí hasta el momento de carrearlos hacia la era para la trilla. Me acuerdo que casi nunca se libraban de mojarse con alguna tormenta. Me acuerdo que, si se mojaban, cuando volvía a salir el sol había que tumbarlos hacia un lado para que se secaran. Me acuerdo que al día siguiente se tumbaban del otro lado. Me acuerdo que si estaban tumbados y amenazaba de nuevo con tormenta (cosa frecuente) había que ir a sentarlos, o sea, a ponerlos en su posición inicial, porque en el caso de que lloviera era la posición en la que menos agua iba a entrar dentro del fajo. Me acuerdo de ir corriendo más de una vez, porque la descarga de agua era inminente. Me acuerdo de cuando carreaban los fajos en carros o a lomos de machos, burras, etc. Me acuerdo de cuando se extendía la parva en la era y se pasaban el ruello o el trillo de pedreña o el de cuchillas. Me acuerdo que si amenazaba llover, había que recoger “aprisa y corriendo” la parvada, cosa que pasaba cada año. Me acuerdo de subir al trillo con mi padre y dar algunas vueltas por la era. Me acuerdo de que tenían que darle vuelta a la parvada, antes de volver a pisotearla de nuevo para que no quedara grano en las cabezas del ordio o del trigo. Me acuerdo de cómo había que esperar a que soplara el viento para poder aventar. Me acuerdo que, algunas veces, mi padre se levantaba antes de día para poder hacerlo porque era cuando hacía más viento. Me acuerdo que se ponía un madero delgado y largo (menero), tumbado en medio de la era, para ayudar a la separación del grano y la paja. Me acuerdo que se usaban unas escobas de ontina que hacía mi madre para limpiar las pajas que quedaban por encima del montón de trigo aventau. Me acuerdo de ir con mi madre a la Viña a cortar las ontinas, que crecían por el canto y por el vallo, para hacer luego las escobas. Me acuerdo que, finalmente, se utilizaban cribas o porgaderos para rematar la faena de la mejor manera posible. Me acuerdo de ir a respigar a los campos, una vez se habían llevado ya los fajos para trillar. Me acuerdo que las cabezas de trigo o de ordio que respigábamos se mallaban en casa y se les daba el grano a las gallinas. Me acuerdo que, cuando venía la trilladora a la era, para los críos era un acontecimiento. Me acuerdo que estábamos mirando embobados cada cambio de era. Me acuerdo que la primera tenía ruedas de hierro. Me acuerdo que la trasladaban muy lentamente porque era alta y estrecha y podía volcar porque las calles estaban de piedra y con desniveles. Me acuerdo que parecía un extraño animal desaparecido. Me acuerdo de que en algunos casos las dificultades del traslado eran grandes y a algunas eras ya no podía llegar por lo que había quien tenía que trillar en la era de otro. Me acuerdo del olor que echaba la grasa o lo que fuese con que se untaban las poleas de la trilladora. Me acuerdo del que estaba en el alimentador de la trilladora que cada poco rato tenía que cambiarse por otro para sacudirse el polvo que se le ponía en todo el cuerpo, por la nariz, por las cejas… Me acuerdo de cuando se atascaba la trilladora que solía saltar o romperse alguna polea y aquello retrasaba la faena. Me acuerdo del ruido constante del tractor que proporcionaba la fuerza motriz para que todo el juego de poleas de la trilladora funcionase. Me acuerdo de la carretilla con la que trasladábamos cada saco que se llenaba, hasta el lugar donde se iban apilando. Me acuerdo de las talegas blancas, largas o altas como un hombre. Me acuerdo que había que apretar la paja en el pajar para que cupiese más y de la fuerza con la que era expulsada por el tubo largo de la trilladora que hacia allí estaba enfocado. Me acuerdo que, antes de pisarla, la forquiábamos para amontonarla bien y tragábamos abundante polvo. Me acuerdo que todos los años, alguna gallina encontraba muy adecuado el montón de paja del pajar, trepaba hasta lo alto e iba depositando un huevo diario en un confortable cocholón. Me acuerdo que, todos los años, acabábamos por descubrir el escondite y recoger 15, 18, 20 huevos que había ido poniendo.  Me acuerdo que los años que había más cosecha o más cantidad de fajos por trillar, los pajares se llenaban de paja y había que hacer montones en la era. Me acuerdo que, en algunas eras, uno de nuestros pasatiempos, después de la trilla era tirarnos del tejado del pajar al montón de paja de la era. Me acuerdo que, en ocasiones, ese montón de paja se quedaba allí todo el año, y sobre él caía la lluvia, la nieve… Me acuerdo que se iba haciendo como un túnel para ir cogiendo paja seca en canastóns y para los críos podía ser un buen lugar para jugar al escondite u otros usos… Me acuerdo que el patio de mi casa se llenaba de sacos de grano, antes de ser llevados al granero. Me acuerdo que en mi casa el granero estaba en el piso más alto. Me acuerdo que había que subir los sacos hasta allí y vaciar el grano para que se secase bien (si se había trillado con algo de humedad) o para esperar a la venta del mismo. Me acuerdo que, cuando ese momento llegaba, había que volver a llenar los sacos y bajarlos de nuevo a pie de calle. Me acuerdo cuando aquella pequeña tortura dejó de serlo porque se habilitaron, como granero, espacios a pie de calle. Me acuerdo del Servicio Nacional del Trigo (años después llamado SENPA) a dónde se llevaba una parte de la cosecha y el delegado siempre encontraba algo de humedad o grano pequeño o cosas así que disminuían el precio… Y me acuerdo de cuando empezó a venir una cosechadora que ya facilitaba enormemente el trabajo. Me acuerdo que con las primeras, además del cosechador tenía que ir otra persona en un lateral de la misma para cambiar el saco donde caía el grano y atarlo, dejando que cayese al suelo donde era recogido con el tractor y el remolque. Me acuerdo que luego ya venían con una tolva que, cuando se llenaba, se vaciaba en sacos, dentro del remolque. Me acuerdo que, finalmente, la tolva se vaciaba directamente en el remolque…

26/07/2017 22:33 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Latidos feisbuseros del mes de mayo del 17

.. Hace 209 años, fusilamientos en un lugar de Madrid... Y Goya inaugurando el trabajo de reportero de guerra (no las guerras que eso viene por defecto desde el principio). Desgraciadamente, la historia de la humanidad está repleta de guerras y el trabajo de reportero en conflictos armados parece ser una profesión sin problemas laborales... Y a todo esto le llaman “La Humanidad”. (3 de mayo de 2017)

 .. DOS EJERCICIOS LITERARIOS:

A.-  “Los nacionalistas vascos ya no son eta, son ota; porque han pactado con nosotros”, ha declarado un ilustre aprovechado...

Permítanme este homenaje a quienes tienen en la cabeza eso que leerán repetido:

Estos veteranos ocupantes del tabernáCULO cortesano, disponen de largos tentáCULOS para ir cambiando a su antojo, en cómodos fascíCULOS, muchos artíCULOS y algunos versíCULOS, de sus opúsCULOS constitucionales. Actúan preferentemente a la hora del crepúsCULO, en oscuros cenáCULOS, y con el báCULO en ristre y un cálCULO interesado, inoculan corpúsCULOS minúsCULOS a quien no lleve un tapaCULOS homologado. Con poderosas razones, como que les sale de los testíCULOS, rompen o establecen vínCULOS con quien haga falta, dando siempre un lamentable espectáCULO. Incapaces de cerrar el círCULO, acaban muchas veces, haciendo el ridíCULO o dándose un inesperado ósCULO en un retirado montíCULO, mientras se palpan el forúnCULO que les acaba de salir. (4.5.2017)

 B.- Mi amiga Blanca, habitante diurna de territorio burgalés, me propuso ayer un reto en los comentarios al texto del “Homo CULO” y tras emPOLLArlo un rato, ahí dejo el resultado todo lo apimPOLLAdo que he podido:

Llenó una amPOLLA con su semen gris de “disputado” y se la colocó en el sobaco para emPOLLArlo cuidadosamente. No sabía si de aquel proceso saldría una POLLA de agua, una POLLA de corral o una POliLLA; pero “Soy la rePOLLA”, se dijo para sus adentros, ufano y sobrado, el POLLAstre “disputado”. Al cabo de dos semanas de hacer el soplaPOLLAs se le rompió la amPOLLA y se quedó sin POLLAda... Entonces, consideró seriamente que era un perfecto giliPOLLAs...

(Sustituya usted la amPOLLA por un decreto o una ley injusta, el proceso de emPOLLAmiento por las mentiras que las justifican y la POLLAda por los daños colaterales o las frustraciones que genera y saque consecuencias). (5.5.2017)

 

.. Jornada gastronómico-paisajística en Ponzano. Eso fue la del pasado sábado, rodeados de buena gente, de esa con la que gusta compartir el tiempo (incluso, el mal tiempo, aunque no fue el caso). Visita a la bodega Osca, al viejo pozo que suministraba agua potable al pueblo, a la ermita de San Román, a las calles del pueblo, a las judías blancas en puchero de tierra y a los campos de ordio...

Campos de ordio granado

mecidos por el viento.

Olas verdes y blancas

que traen al pensamiento

una infancia sin mar

atrapada en otro tiempo.

 (9 de mayo de 2017)

 

.. La honestidad, la verdad, la decencia, la responsabilidad, la ética... En este país, todo se ha ido a la mierda. Generaciones de gente proclamando esos principios como base de las relaciones personales y de la convivencia para que, en estos momentos, de manera solemne, algunos políticos, empresarios, jueces o fiscales, bancarios, etc. hayan convertido esa “constitución de la integridad de las personas” en un páramo, en un estercolero; eso sí, avisando, dogmatizando, amenazando, aconsejando e, incluso, denunciando que esos comportamientos no eran los adecuados. Desde hace un tiempo, hemos sabido que esos comportamientos eran inadecuados para la gente normal, pero para ellos y ellas era lo cotidiano, lo natural... Semejantes sinvergüenzas, ladrones e HsDLGPT...

Hay gente que piensa en comprarse una piruleta de repetición, salir al prado para que las vacas sagradas le dieran un lametón y, entonces soltar el gato, comerse los filetes de las vacas y... ¡Aaaah!, ¿qué no has entendido nada de este último párrafo? ¡Piensa, piensa!, porque lo mismo pasaba con los mensajes de la “ferruzorra”... Buenas tardes, a pesar de todo. (9 de mayo de 2017)

  .. ROMERÍA. El pasado sábado, en San Vicente de Labuerda, concentración festiva de vecinos de este pueblo, de Labuerda, de Banastón y de Cadeilhan-Trachère, en la romería dedicada a San Visorio. Como la ermita queda un poco alta y el personal es cada vez más perezoso, los gozos ya no se cantan en la puerta de la ermita (a la que suben unos pocos), si no en la iglesia románica a la que, prácticamente,  se llega en coche. Los actos religiosos dan paso a los festivos y profanos: comida en grupos familiares o de amistad, concentración en la plaza para tomar el café y degustar dulces variados: carquiñoles, brazos de gitano, cocas, bizcochos..., a pie de barra de bar, donde cada cual toma lo que le apetece (pagando, claro) y baile en la plaza, con una animada rifa... El pueblo de San Vicente, aunque ha perdido la mayor parte de su población, la recupera en vacaciones y momentos festivos, sigue bien cuidado y uno puede contemplar elementos arquitectónicos  de mucho interés y otros de arquitectura y de cultura popular originales. (16 de mayo de 2017)

   .. Cuarenta y tres años después... Ahora cuando finalice el curso escolar, hará 43 añazos que terminamos nuestros estudios de Magisterio la promoción 1971-1974 y, una vez más, celebramos una jornada de reencuentro, organizada por algunos de los implicados, en Huesca. El programa preveía algunos actos atractivos que seguimos al pie de la letra (somos todos maestras y maestros en feliz estado de jubilación): Visita a la antigua Escuela Normal, donde estudiamos (hoy Facultad Universitaria) y recorrido por algunas de las viejas y nuevas instalaciones, acompañados por la Decana... Visita al Palacio de Villahermosa y explicaciones del arquitecto que llevó a cabo la restauración. Vermout con tapillas del lugar... La comida, en la bodega-restaurante de la mundialmente conocida tienda de ultramarinos “La Confianza”. Al finalizar la comida, Café-Teatro por un grupo de mujeres del Teatro de Robres que nos hicieron reflexionar y reír... Al salir de la bodega, nos dimos una vuelta por la tienda  mencionada, viendo las pinturas del techo y todo lo que se guarda (y se vende) en aparadores, estanterías y mostrador: un museo vivo, ¡vaya! Y todo lo anterior, entre saludos, chascarrillos, puestas al día, risas y confidencias, recuerdos que florecen cuando te paseas por los lugares que habitaste hace tiempo... Y los del CAP (Colectivo de Almuerzos Pantagruélicos) comenzamos el día con uno de ellos en el legendario bar Brasil, donde habita, manda y pone su nombre al servicio del cliente:  Alegría, natural de Torrolisa (en el Sobrarbe), ¡qué carácter! Y ¡qué almuerzo! (26 de mayo de 2017)

.. HOY HACE 10 AÑOS... El 29 de mayo de 2007 recogimos el Primer Premio Nacional de Bibliotecas Escolares en la Biblioteca Nacional de Madrid. Hoy hace diez años de aquel momento emocionante. El premio correspondía a la convocatoria de 2006 y fue en diciembre de ese año cuando nos lo comunicaron. Representábamos a un colegio, a un colectivo de personas  con implicación generosa en la tarea y a una ilusión continuada para fundar, abrir, dinamizar y compartir el trabajo  generado desde la biblioteca escolar. Mercè recogió el diploma acreditativo, de manos del Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana (en ausencia por indisposición repentina de la Ministra, Mercedes Cabrera) y yo me encargué de leer un pequeño discurso de agradecimiento, en nombre de todos los premiados. De vez en cuando, ahora ya jubilados, apetece sonreír al recrear algunos recuerdos agradables (en realidad, como he dicho otras veces, nos pasamos la vida fabricando recuerdos)... Los desagradables también acuden a “saludarte” en ocasiones, pero uno aprende a driblarlos deportivamente. A continuación, unos cuantos enlaces con detalles de todo lo anterior y media docena de post recogiendo los parabienes de amigas y amigos de todas las geografías, que nos encendieron el ánimo con sus amables y generosas palabras...

http://macoca.org/primer-premio-nacional

http://macoca.org/discurso-en-la-biblioteca-nacional

http://gurrion.blogia.com/2006/120501-primer-premio-en-el-concurso-nacional-de-buenas-practicas-para-la-dinamizacion-e.php

http://gurrion.blogia.com/2006/121601-geografia-de-la-alegria-i-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122501-geografia-de-la-alegria-ii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122601-geografia-de-alegria-iii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122701-geografia-de-la-alegria-iv-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/010701-geografia-de-la-alegria-v-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/011301-geografia-de-la-alegria-vi-.php

04/06/2017 18:24 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Miscelanea

Una selección de los artículos publicados en Facebook; allí, con algunas fotos, aquí sin imágenes.

 

 .. MH. Miguel Hernández

El pasado 28 de marzo, se cumplieron 75 años de la muerte, por abandono y ensañamiento oficial, de Miguel Hernández . En esta Red aparecieron diversos textos y menciones de reconocimiento, recuerdo y homenaje hacia su persona y hacia su poesía.

Hace siete años, desarrollamos un pequeño proyecto con el alumnado de sexto, consistente, primero, en dibujar con letras capitulares el nombre de Miguel. Seguidamente, elaborar colectivamente unos murales con algunos de sus poemas: lectura de los mismos, audición de los poemas hechos canciones, copia de la letra en murales con algunas ilustraciones, exposición en el pasillo y visita colectiva con lecturas en voz alta y valoración del trabajo... Fue el inicio de lo que acabó convirtiéndose, familiarmente, en la “Avenida de la Literatura”, pasillo en el que fueron apareciendo, con letras capitulares, los nombre de otros poetas y escritores de los que nos íbamos ocupando y algunos poemas... Con una pequeña muestra de aquel recordado trabajo, una semana después de la fecha de la muerte de Miguel, sirvan estas líneas y estas fotos como recuerdo y homenaje.

Curiosamente, tal día como hoy nació en Odense (Dinamarca) H.C. Andersen, y en esta fecha se celebra también el Día Internacional del Libro Infantil... (2 de abril de 2017)

 .. Algunos componentes del Movimiento de Jubilación Pedagógica nos hemos reunido en el día de hoy en la ciudad de Lleida... Un reencuentro deseado para charlar de lo divino y humano, y echarnos unas risas con fundamento. De paso, nos hemos entregado con fruición a los placeres gastronómicos y hemos dedicado media mañana a visitar un monumento extraordinario que tiene la ciudad: La Seu Vella, la catedral que se comenzó a construir en el año 1200 y se terminó dos siglos después, en un recorrido de maridaje de los estilos románico y gótico... Y las reformas posteriores, incluidas las del siglo XX para adecentarla, tal como hoy puede visitarse. Amistad, Cultura, Gastronomía... No sé cómo lo veréis, pero ninguna de las tres cuestiones tiene la menor contraindicación. A descansar y hasta mañana, maños. (5 de abril de 2017)

 .. REFLEXIÓN A PROPÓSITO DEL BUITRE

Éstos que veis en la fotografía, (Gyps fulvus) se trasladan de un lugar a otro, volando alto; hacen de espontáneos sanitarios, pues limpian el monte de animales muertos; comen carroña y, últimamente, frecuentan los basureros; anidan y viven en rústicas buitreras y vuelan y juguetean con los de su especie, dejándose llevar por las corrientes térmicas elevadas...

Pero sé de otros –que bien podríamos llamar “Homo fulvus”, con permiso de los primeros- que no vuelan, pero se trasladan en lujosos coches; visten de etiqueta; limpian las cuentas corrientes públicas o de los demás; frecuentan posaderos elitistas con los de su clan; viven en urbanizaciones exclusivas, ostentosas y caras; echan de sus casas a los de su especie y luego se las venden a los “fondos-buitre”, cerrando así el círculo infernal de cientos, de miles de personas.

Buenas noches. (Con una foto de buitres que hice en Figols de Tremp)

(10 de abril de 2017)

 .. Primavera republicana

Cada año,
la primavera,
colorea de rojo
campos y cunetas.

Cada año, 
la primavera
recuerda a las víctimas
de aquella incivil guerra.

Cada año,
la primavera,
denuncia a los asesinos
y su crueldad extrema.

Cada año,
la primavera
clama por solucionar
esa enorme vergüenza.

Cada mes de abril, las amapolas,
se abren por las mañanas
y anuncian en sus corolas
la primavera republicana.

(18 de abril de 2017)


 .. Ayer recibí el número 0 del nuevo mensual EL SALTO. Si quieres, tú también puedes suscribirte a este proyecto de prensa alternativa a las grandes corporaciones. De momento, además de la edición general, cuenta con ediciones territoriales en Andalucía, Asturias, Aragón Cantabria, Galiza, La Rioja, Madrid, Nafarroa y País Valencià. https://saltamos.net/quienes-saltamos/

 (19 de abril de 2017)

 .. La operación “Lezo”, me ha hecho recordar que, hace poco más de un mes, estuvimos en Cádiz y tomé algunas fotos de la estatua que allí tiene el almirante Blas de Lezo (foto que hice jugando con su espada y la luna diurna que se veía en el firmamento)… Y también, de la imagen del héroe español, reflejada en un sello de mi vieja colección, que he rescatado…

Y todo este “glamour” se ve ahora enmerdado al relacionar su nombre con una operación de desenmascaramiento de delincuentes de alto estanding, de los que este jodido país podría exportar a todo el mundo… Siento la rabia propia del ciudadano normal, el cabreo monumental del indignado ante tanta desvergüenza… Y me hago la pregunta que tantos se han hecho y se hacen: ¿Cuándo podremos llamar al pp: “partido podrido” por una corrupción generalizada, dirigido por una asociación de criminales (liberales, por supuesto) que nos han saqueado los dineros públicos que deberían ir a sanidad, educación, prestaciones sociales, dependencia, pensiones, etc.?
¿Qué más tiene que pasar para que los militantes del pp salgan a la calle a pedir la dimisión de todos sus gobernantes?

Y yo aquí, clamando en el desierto… 

¡Pobre Blas de Lezo! Desde luego, si volviera y viera este panorama, se iba a cagar en lamadrequelosparióatodos y a desenvainar su espada, sin ninguna duda… (20 de abril de 2017)

 

.. Con evidente e indeseable retraso, ¡por fin!, un pequeño homenaje a La Nueve, en Madrid.

-       http://www.eldiario.es/madrid/La_Nueve-Paris-Madrid-Carmena_0_635187187.html

-       http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/19/madrid/1492618931_948152.html

(20 de abril de 2017)

 

.. ¡Qué cosas! (Con las fotos de las portadas de los libros “Kafka con sombrero” y “Retrato de Baroja con abrigo”, de Jesús Marchamalo y Antonio Santos) 

Definitivamente, en la vida hay combinaciones curiosas… En el caso que me ocupa, veo los apellidos de los autores de estos dos libros: el escritor y el ilustrador y quedo perplejo al ver que, en los mismos, se esconden dos palabras supuestamente antagónicas “malo” y “santo”. Y, después de releerlos y remirarlos una vez más, veo que la combinación es perfecta y que entre un malo y un santo han hecho dos libros estupendos… 

De modo, que tendré que tomar en consideración estas coincidencias, estos extraños y felices fenómenos sumativos, cuando en un principio parecería que las fuerzas telúricas movilizadas por un malo y un santo deberían contrarrestarse, arruinar empresas comunes y, en este caso, dejar a Kafka sin sombrero y a Baroja sin abrigo… (21 de abril de 2017)

 

.. Hace un rato, su coordinador, me ha comunicado que hoy han puesto un post con mis referencias en la sección “La gente de la Tribu”, de la web “Educatribu”…:

“Por si no nos conoces, te diremos que se trata una página web animada por la idea de que el acceso al conocimiento debe ser gratuito y que está dedicada a facilitar que se conozcan y compartan materiales didácticos gratuitos, de nueva creación o ya existentes en la red. La web no hace publicidad, no está vinculada a ningún partido, sindicato ni administración alguna; se mantiene con muy poco dinero que es aportado por quienes fundamos el proyecto y, sobre todo con las aportaciones voluntarias de muchas personas que comparten nuestras aspiraciones.

En ella colocamos artículos que contienen una pequeña reseña de personas que tienen en la red algún blog o alguna página web con recursos didácticos de libre acceso y que nos parece que merecen ser difundidas. En esa sección es donde hemos pensado destacar los trabajos que tienes disponibles en internet."

http://www.educatribu.net/index.php/gente/unaPersona/106/0

(21 de abril de 2017)

 

.. Hoy es el Día de la Tierra… Todos los días deberían ser para ella…

Es nuestra casa, nuestra hermosa residencia. Nuestro espacio de relación, nuestro grandioso planeta. El lugar donde vivimos, donde damos sentido a nuestra existencia. Donde nacieron nuestros padres y nuestra descendencia. También el lugar herido por la ambición y la guerra; por las actividades humanas que la degradan y enferman. El crisol de los recuerdos de generaciones enteras…

Pocas veces se habrá visto tan descomunal desvergüenza: tantos hijos e hijas maltratando a quien los acogió con enorme paciencia. Esa actitud altamente suicida no es signo, precisamente, de mucha inteligencia. Admiremos y cuidemos su esplendorosa presencia y sanemos las heridas provocadas por tanta inconsciencia.

En Sobrarbe aún es posible, disfrutar de su belleza. Buenos días tengan todas y todos y los tenga también LA TIERRA. (22 de abril de 2017)

22/04/2017 23:31 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Todos los nombres

Todos los nombres”. Casi 1.500 páginas. Un extraordinario trabajo de memoria y reparación ante el olvido sistemático, el desprecio miserable que este país ha ejercido hacia los miles de víctimas de la brutal represión franquista y sus familiares. Voy leyendo y se apodera de mí un enorme sentimiento de desolación, ante tanta barbarie... Como dicen y escriben sus autores Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal (admirable vuestro trabajo):

Es, como se advierte, la justicia al revés, los rebeldes procesan a los leales al Gobierno legítimo por el delito de rebelión”.

Delaciones, acusaciones sin ninguna prueba, venganzas, aprovechamiento de la situación para desposeer de propiedades al “reo” o para “hacerle pagar” un viejo y mínimo conflicto de lindes... Lo peor de la condición humana puesta al servicio de tribunales sumarios para cercenar la vida de unas personas y comprometer el futuro de sus familiares... Y todo con la bendición del clero (que tenía muy claro a quién debía bendecir, sin atisbo de compasión)...

Los documentos de la Causa General redactados por los secretarios de los pueblos y abonados por informes de la Guardia Civil, el jefe de la Falange, el alcalde la localidad y los párrocos, así como confesiones de familiares de las víctimas a causa de la violencia revolucionaria, constituyen un fértil y arbitrario sistema legalizado para la denuncia sin pruebas y la consumación de inquinas domésticas o locales, así como un caudal de información que releja los retorcidos usos de una justicia perversa y vengativa”, escriben sus autores en la introducción.

Las tapias del cementerio de Huesca, fueron “testigo” de las descargas que acabaron con la vida de decenas de encausados, a los que la justicia militar atribuía delitos, generalmente, de “adhesión a la rebelión”, con algunos agravantes, por ejemplo, el de “perversidad”... Los fiscales solían pedir la pena de muerte y los defensores, conmutación de la misma por cadena perpetua u otras penas menores... En la mayor parte de los casos, el tribunal sentenciaba de acuerdo con el ministerio público y el acusado terminaba donde hemos comenzado este párrafo: fusilado, al amanecer o al atardecer, en las tapias del cementerio.

Salvando las distancias, me viene a la mente la obra de Svetlana Alexiévich: “Últimos testigos”, sobre las brutalidades nazis en Ucrania. No importan la latitud ni la longitud meridiana; la brutalidad ha adquirido y adquiere todas las formas imaginables con el objetivo de eliminar personas...

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Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca 1936-1945). Tomos I y II – Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Editan los autores. Huesca. Primera edición, 2016

09/04/2017 10:37 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña del libro: Salambó. La princesa de Cartago, de Gustave Flaubert

Salambó. La princesa de Cartago”. Gustave Flaubert. Barcelona: Comunicación y Publicaciones, S.A. – 2006. 278 páginas

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(‘Salambó’ de Gustave Flaubert es una novela épica con prolija documentación histórica sobre ritos, dioses, ciudades y eventos del siglo III antes de Cristo; relacionados a la guerra de Cartago contra mercenarios y romanos. El líder de los mercenarios peleará por el pago a su tropa y por la posesión de la bella Salambó.

 Compré este libro en una tienda de segunda mano (“Re-Read”). Y lo compré porque el título coincide con el nombre de un restaurante de Barcelona en el que he comido una vez con dos amigos y del que es copropietario, un ciudadano de Huesca, amigo de estos dos amigos míos y al que uno de ellos entrevistó para un número de El Gurrión... Lógicamente, el título de la novela es muy anterior al del restaurante...No tenía referencia de esta novela de Flaubert, universalmente conocido por ser el autor de la que lleva por título:  “Madame Bovary”.  Creo que está bien aclarar estos puntos.

El libro tiene quince capítulos, con título cada uno de ellos y ocho páginas finales con 179 notas explicativas. Y como tengo tiempo, voy a copiar los títulos de los quince capítulos, en orden, naturalmente: El festín – En Sicca – Salambó – Bajo las murallas de Cartago – Tanit – Hannón – Amílcar Barca – La batalla del Macar – En campaña – La serpiente – En la tienda – El acueducto – Moloch – El desfiladero del hacha – Matho. Aunque, puestos así, no aclaren nada o casi nada, no está mal considerarlos...

Ha terminado la Primera Guerra Púnica y los mercenarios contratados por Cartago sitian ahora la ciudad africana porque han regresado a cobrar los salarios prometidos... La novela comienza con un banquete que celebran los mercenarios, en ausencia de Amílcar Barca, que no ha regresado todavía de Sicilia. Los soldados contratados acaban con muchas de las provisiones, gritan su descontento y exigen que los cartagineses cumplan lo acordado por haber defendido sus dominios... La novela es, en realidad, una descripción de algunos personajes importantes en la pequeña historia: Salambó Hanón, Amílcar, Matho y de los enfrentamientos entre el ejército cartaginés, mandado de nuevo (tras su regreso) por Amílcar Barca y los “bárbaros” mercenarios, mandados finalmente por Matho.

Salambó hace su aparición ya en el primer capítulo: se pasea entre la muchedumbre de bárbaros participantes en el festín; que han agotado las provisiones, han destrozado mobiliario y han dado muerte a los esclavos de Amílcar. Reprueba su comportamiento paseándose entre ellos con una aureola de sacerdotisa importante... y estará presente en toda la novela, pretendida por el caudillo Matho (finalmente, jefe de los bárbaros).

Salambó es conocedora de la profanación del templo de Tanit y del robo del velo sagrado “zaimph” de la diosa, por parte de Matho, con la colaboración del antiguo esclavo Spendius (un agitador y manipulador de conciencias, usando todas las argucias habidas y por haber). Cuando se hace pública esa desaparición, la moral de los cartagineses se resiente y será la propia Salambó la que acudirá hasta el campamento de los bárbaros para intentar recuperarlo.

Flaubert describe con crudeza los terribles enfrentamientos a vida o muerte de las tropas, en distintos escenarios; los tormentos infligidos por los vencedores a los rehenes o prisioneros; las privaciones a que se ven sometidos unos y otros cuando las cosas llegan al límite... En algunos momentos uno se siente saturado de tanta barbarie y, en otros, asombrado de que el autor encuentre palabras para describir las carnicerías sin repetirse...

En el penúltimo capítulo, asistimos a secuencias de un exterminio total de los bárbaros por parte de Amílcar Barca, que se comporta con toda la crueldad imaginable y que engaña sucesivamente a sus enemigos con el objetivo de exterminarlos, contraviniendo algunos comportamientos (incluso en tiempos de guerra) como cumplir la palabra dada, respetar a quienes se aproximaban para parlamentar en nombre del resto, etc. No olvidemos que esos bárbaros a los que quiere aniquilar eran sus aliados y lucharon junto a él porque él los contrató..., pero ha pasado el tiempo y no ve otra salida al descontento que engañarlos, prepararles trampas y emboscadas y exterminarlos...

Algunos mercenarios, haciendo honor a su nombre, cambiaron de bando, cuando las circunstancias se volvían en su contra, como hizo el rey de los númidas: Narr-Havas que pasó de estar con los bárbaros a ponerse a las órdenes de Amílcar. El general cartaginés, padre de Aníbal, al que salva en el último instante de ser entregado a la ceremonia de los sacrificios humanos, cuando contaba unos diez años de edad, concederá la mano de su hija Salambó al nombrado Narr-Havas para que la ceremonia de boda se celebre cuando acabe la guerra. Y acabada ésta, el último capítulo describe los preparativos de la misma, los asistentes que se van colocando en sus lugares de honor y el desenlace inesperado que acontece.

(La ciudad teme la maldición de los dioses por el robo del velo de Tania, incluso los sacerdotes de dioses como Baal o Moloch, Kamón, Melkart y Tanit piden un sacrificio de 100 niños para aplacar a las divinidades terribles, de los cuales uno tenía que ser el hijo menor de Amílcar, pero este lo esconde y lo cambia por el hijo de un esclavo.)

 Es un libro denso, que no da tregua a la violencia... Uno se alegra de no haber nacido en aquella época donde nadie podía sustraerse a los conflictos organizados por quienes estaban permanentemente declarando guerras o participando en las mismas... Uno, aunque sabe que está leyendo una novela, se siente apesadumbrado, y frecuentemente desbordado, por tanta destrucción, tanta barbarie: pueblos arrasados, bosques quemados, animales cazados y muertos en cantidades enormes y hombres troceados con saña en los enfrentamientos: torturas, mutilaciones... Flaubert no ahorra vocabulario ni descripciones para contar –no sabemos con qué fiabilidad- las secuencias de aquella guerra de los mercenarios, que fue un hecho real. También son ricas y precisas las descripciones que el autor hace de los aposentos, del vestuario, de las comidas. Flaubert debió hacer un enorme esfuerzo de documentación para escribir esta novela...

Quien quiera leerla, que la lea, no se verá defraudado... Y yo, después de lo leído, me alegro de no estar allí en aquel tiempo y de que no me tocara hacer la mili en Cartago (si se me permite un toque de humor).

04/02/2017 05:29 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Nueve. Los españoles que liberaron París

La Nueve. Los españoles que liberaron París”. Evelyn Mesquida. Ediciones B. Barcelona, 2016. 332 páginas

Aquellos años no pueden olvidarse... Creo que fuimos la última generación que luchó por unos ideales. Teníamos la esperanza de ver un mundo mejor” (Faustino Solana, ex combatiente de La Nueve).

La mayoría de los hombres que componían La Nueve tenían menos de veinte años cuando cogieron las armas por primera vez en 1936, para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta ocho años después...”

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Buen trabajo el realizado por la autora de este libro, reconstrundo algunos acontecimientos bélicos de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial y dando la palabra a algunos de los grandes olvidados (sobre todo en este país): los que lucharon, murieron o sobrevivieron en La Nueve; una compañía formada por españoles, la mayoría anarquistas, admirados por su valor y decisión, temidos por eso mismo y porque ya habían vivido una guerra y estaban curtidos en el campo de batalla. Enarbolando la bandera republicana, fueron los primeros en entrar en París el día de la liberación y escoltaron con sus vehículos semiorugas, half-tracks, (a los que les habían puesto nombres de batallas de la guerra civil: Teruel, Belchite, Ebro, Madrid, Santander, Guernica, Don Quichotte, Guadalajara,...) al mismísimo Charles De Gaulle en el desfile de la victoria.

Pero antes de llegar a ese punto, conocemos un larguísimo itinerario. Primero en España (con el final de la guerra y la retirada a Francia); luego en el país vecino, Norte de África, otra vez en Europa, poblando diversos campos de concentración en los que sobrevivir a palizas, hambre, trabajos forzados, enfermedades, parásitos, humillaciones, castigos y a la muerte, tan presente alrededor... (En uno de ellos, el campo argelino de Djelfa, el comandante Caboche recibía a los hombres con la fusta en la mano y con un “amable” saludo: “Españoles, habéis llegado al campo de Djelfa. Estáis en pleno desierto. De aquí solo os liberará la muerte”) y finalmente, luchando contra los alemanes para liberar Francia, a las órdenes del General Leclerc, aunque como recuerda Luis Royo: “La verdad es que yo nunca pensé que luchaba para liberar a Francia sino que estaba luchando por la libertad”.

Nombres como Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien, Gurs, Le Vernet, Septfonds, Brams, Agde, Rieucros... golpearon la vida y el recuerdo de tantos y tantas como pasaron por esos campos de concentración, dejando unos su vida y otros sobreviviendo con enormes apuros, después de soportar lo indecible. Y más de cincuenta campos en Argelia, Túnez y Marruecos: Relizane, Bou-Arfa, Camp Morand, Setat, Kenadsa, Tandara, Ain-el-Ourak, Hadjerat M´Guil, Meridja o Djelfa, entre otros muchos, contribuyeron también a que la experiencia vital de tantos españoles fuera un calvario continuo...  Algunos historiadores cifran en más de 30.000 el número de españoles que fueron encerrados en estos campos africanos; la mayoría rebasando con creces el escarnio de la dignidad humana..., vigilados por verdugos salvajes que disfrutaban con la vejación, las palizas y los castigos bestiales a que sometían a los internos... Max Aub, se refería en un poema a uno de los verdugos: “Cómo quieres que te olvide, tú, Gravelas, hijo de puta, hiel surcada de vinagres...”

La mayoría de los integrantes de La Nueve recibieron distinciones, medallas y condecoraciones, así como menciones honoríficas por su valor, decisión y compromiso en la defensa de Francia y en su liberación: la Cruz de Guerra con estrella de plata o con estrella de bronces y alguno hasta la Legión de Honor...

De los 144 españoles registrados en La Nueve antes del desembarco de Normandía, al final de la guerra sólo quedaban válidos dieciséis. Moreno, Bernal, Arrúe, Lozano, Pujol y Hernández fueron algunos de los que estuvieron también en el Nido de Águilas del führer, cuando fue conquistado... Ellos y los que murieron antes que ellos siempre pensaron que para ellos, la guerra, una vez finalizada, continuaría en España, ayudados por las tropas vencedoras, como muchos les habían prometido, pero eso nunca llegó a ocurrir...

Terminada la Primera parte del libro: “Paisaje de guerras y hombres”, en la que se hace un recorrido por los acontecimientos bélicos en los que los componentes de La Nueve estuvieron presentes, la autora ofrece una segunda parte, titulada: “Paisaje de hombres en guerra”.

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Abandona la narración y da la palabra a los supervivientes de aquella durísima aventura personal y colectiva. El valenciano Germán Arrúe: “Cuando llegó la República, yo tenía 14 años... Había mucha emoción en toda España, mucha emoción. En el pueblo enseguida abrieron varias escuelas muy modernas donde se aprendía incluso el esperanto, la lengua internacional...” “Durante el tiempo que estuvimos en Marruecos tuvimos una mascota. Era un mono que se llamaba Saud y venía a hacer la instrucción cada día. Al final, uno le hizo un fusil de madera y cuando íbamos a formar la compañía, él se ponía a nuestro lado con el fusil en el hombro, como nosotros....”; el almeriense Rafael Gómez: “... Yo creo que los españoles jugaron un buen papel en las tropas de Leclerc. Siempre estábamos en primera línea de fuego y procurando no retroceder. Era una cuestión de honor. Dronne nos apreciaba mucho...” “En Colmar sufrimos batallas muy duras también. Hacía un frío terrible y muchos hombres iban con los pies, los dedos, la nariz o las orejas heladas, hasta el punto de que algunos tuvieron que ser amputados. Otros no pudieron continuar. Hubo un gran número de bajas. Cuando mataron al coronel Putz yo no estaba allí... La muerte de Putz la vivimos como la muerte de uno de los nuestros...” El andaluz Daniel Hernández: “Mi padre era un hombre que sabía leer y, como había muy pocos que leían, se reunía con algunos en la puerta de casa y, a la luz de una vela o un quinqué, acompañados con una botica de vino y un poco de pescado salado, les leía el periódico y les contaba y comentaba lo que ocurría en el mundo”; el jerezano Manuel Lozano: “... En mi pueblo había un ambiente muy fraternal. A pesar de que eran muy pobres, se ayudaban unos a otros... Entré muy joven en el sindicato de arrumbadores y en las juventudes libertarias. En aquella época, los jóvenes se reunían para hacer periódicos y revistas, para ir a conferencias, para hacer teatro. Muchos de esos jóvenes recorrían kilómetros y kilómetros a pie para dar clases y charlas en los cortijos, donde se reunían los peones agrícolas tras una dura jornada de trabajo, a la luz de un candil. Yo sabía leer y escribir y pertenecía a uno de esos grupos que iban a dar clases y a comentar textos de escritores libertarios...” El catalán, Fermín Pujol: “Después de liberar Normandía, llegamos hasta París. Los americanos querían que nos paráramos en las afueras y dieron la orden a Dronne, nuestro capitán. Cuando llegó Leclerc le dijo que no tenía por qué acatar órdenes estúpidas y que entrara rápido en la capital, con nosotros. Dronne cogió a todos los españoles y a algunos franceses. Y con una sección de tanquetas y otra de tanques, llegamos hasta el mismo Ayuntamiento”; el catalán Luis Royo: “Mi madre y mi padre eran aragoneses. Los dos habían emigrado separadamente a Barcelona y se habían conocido allí. Cataluña era la patria del anarquismo y mi padre era anarquista. Un anarquista nada violento que hablaba de libertad y que me repetía que la vida de un hombre no tiene precio”(...) “Se pasaba mucha hambre. Algunos iban a cazar gatos y hacían luego una sopa de gato que se comían encantados. Yo nunca pude. Durante mucho tiempo me alimenté sobre todo de caracoles y nabos”; el santanderino Faustino Solana: “El general Leclerc era un hombre muy derecho, muy justo. Cuando le daba las órdenes a Dronne, yo le oía decir: <dígales que tengan cuidado>. Siempre se preocupó mucho por sus hombres. En muchos de los combates nos lo encontrábamos dirigiendo en primera línea”; el asturiano Manuel Fernández: “En el pueblo –Marentes-, mi padre era uno de los pocos que sabían leer y escribir y muchas noches los hombres venían a casa y se sentaban en el corral, para que mi padre les leyera el periódico. Mi hermano y yo nos sentábamos con ellos. El periódico que leían se llamaba el Heraldo de Madrid y lo recibía a medias con un amigo porque la gente era pobre y pagarlo entre los dos era más llevadero... Cuando llegó la República yo era un chiquillo, pero supe que había ocurrido algo importante. Aquel día en el pueblo se hizo una gran fiesta. Menos el cura y tres o cuatro, todo el pueblo lo celebró...” El gallego Víctor Lantes: “... De Zaragoza nos llevaron luego a Santander en unos vagones donde íbamos como ganado y después a mí me llevaron al penal de Santoña. Pasé el invierno con un frío terrible. Vivíamos en la suciedad y los piojos, tiritando de frío sin parar. Después me enviaron a los Escolapios de Bilbao, donde había unos cinco mil prisioneros, y allí vivimos con el clarín por la mañana, la bandera y el <Cara al sol>... Creo que aún me sé la canción...” El valenciano Amado Granell, oficial de la Legión de Honor. La autora relata el periplo vital de Amado, quien murió en un accidente de coche en Valencia, años antes de concebirse este libro y vivió con anterioridad en la clandestinidad durante varios años en Santander, Barcelona y Madrid. “El 26 de agosto de 1944, tras rendir homenaje a las tropas del general Leclerc instaladas frente al Arco del Triunfo y especialmente a La Nueve, el general De Gaulle inició a pie, rodeado de sus hombres, el desfile de la Victoria por los Campos Elíseos. Delante, por el centro de la avenida, el teniente Amado Granell abría el desfile conduciendo un vehículo blindado que portada dos banderas, la de la Cruz de Lorena de la Francia Libre y la bandera republicana española”.(...) El general Leclerc apoyó la concesión de la Legión de Honor al sereno y reservado Amado Granell con la siguiente afirmación: “si es verdad que Napoleón creó la Legión de Honor para premiar a los bravos, nadie la merece como usted”.

El almeriense José Hernández: “Yo tenía ocho años cuando llegó la República. Nos incitaban a ir al colegio, aunque yo no quería...Después lo he sentido mucho, toda mi vida, porque me di cuenta de que hace mucha falta ir a la escuela. Yo todavía no sé leer ni escribir. Siempre lo he ocultado. Me ha pesado mucho...” “La última vez que vi a mis compañeros de La Nueve fue cuando murió el general Leclerc. Fue un golpe muy duro para todos. Nos encontramos en París y desfilamos juntos para rendirle honores. Ninguno de nosotros creía que su muerte hubiese sido normal. Pero ahí quedó todo... ¿Sabe usted? Fue importante ser de La Nueve. Yo siempre me he sentido muy orgulloso... Aunque luego nos hayan olvidado”.

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.. “En el batallón todos los españoles éramos diferentes, teníamos tendencias políticas diversas, pero a todos nos unía el odio por los alemanes, el ansia de libertad y la convicción de que los aliados nos ayudarían a liberar España. Los franceses supieron aprovechar bien ese odio. Todos habíamos hecho una guerra difícil, sabíamos luchar y estábamos dispuestos. Para Leclerc, que venía a veces a charlar y fumarse un cigarrillo, nosotros no éramos los perdedores de la Guerra Civil, sino los combatientes de una cruzada por la libertad”, recuerda Manuel Fernández.

.. “Todo el mundo luchaba, hay que decirlo, pero es verdad que cuando había expediciones más difíciles, casi siempre enviaban a La Nueve. La Nueve era una compañía aparte. Una compañía donde además de saber luchar, se tocaba la guitarra, se cantaba flamenco o se cantaban las canciones de la Guerra Civil. Nosotros, aun siendo de otra compañía, casi siempre íbamos juntos”, recuerda Víctor Lantes.

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.. “Los supervivientes españoles, vencedores junto a los aliados en la gran contienda internacional, recibieron la victoria al mismo tiempo que la traición: las grandes potencias habían negociado ya con el franquismo. El nuevo orden eliminaba la esperanza de liberar España. Los soldados de ocho años de combate enfrentaron la paz con el sabor de una gran injusticia, presintiendo el comienzo de un oscuro y largo invierno.”

El libro encarta en el centro, en un papel satinado, 65 fotografías que ponen cara a muchos de los componentes de La Nueve y a otros héroes de la liberación de Francia.

La autora, bajo el título de “Semblanzas”, retrata brevemente a 35 personajes que participaron y sufrieron, directa o indirectamente, en ambas contiendas: Guerra Civil y Segunda Guerra Mundial: Max Aub, Manuel Azaña, Omar Nelson Bradley, Albert Camus, Pau Casals, Leonard Townsed Gerow, Pablo Iglesias, Victoria Kent, Rodolfo Llopis, Antonio Machado..., entre otros. Con los agradecimientos y una amplia bibliografía termina este libro homenaje a quienes lucharon por la libertad, entregando –muchos de ellos- su vida. Y ya que hablamos de Machado, terminamos con unas líneas que el libro dedica a los últimos días de Don Antonio Machado:

“... Pocos días antes de su muerte, pidió a su hermano que lo acompañara hasta el mar, a unos trescientos metros de distancia. Allí permanecieron contemplando el horizonte, sentados sobre unas barcas varadas en la arena. <Quién pudiera vivir ahí, detrás de esas ventanas, libre de toda preocupación>, dijo Antonio, señalando unas sencillas casas de pescadores”. (Página 37). Y allí, parece que esbozó un último poema que no llegó a terminar: “Estos días azules y este sol de la infancia...” 

 

12/01/2017 16:59 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

48 deseos ¿imposibles? para 2017

  1.      No se me ha ocurrido otra manera mejor de compartir algunos deseos para este año que acabamos de iniciar, que redactar esta letanía laica.

CAPÍTULO I:

San diecisiete de Enero, que a nadie falte pan ni algo de dinero.

San catorce de febrero, que se derriben los muros y se construyan senderos…

San trece de marzo, que abunden más los besos y nos demos más abrazos.

San diecinueve de abril, que conjuguemos más el verbo gozar que el verbo sufrir…

San veinticinco de mayo, que llueva abundante y no falte agua en el campo.

San veintiocho de junio que en los colegios no suspenda ninguno…

San ocho de julio, que un viento fuerte se lleve a todos los corruptos.

San dieciséis de agosto, que todos los traficantes muerdan el polvo…

San doce de septiembre, que se erradique el maltrato para siempre.

San veinticuatro de octubre, que los que gobiernan bajen de las nubes…

San dos de noviembre, a todos los canallas, retortijones de vientre…

San treinta y uno de diciembre, que cada cual recoja según lo que siembre.

 

2. Segunda letanía de deseos imposibles para 2017.

CAPÍTULO II

 

De enero, San Nueve, que los soldados dejen de matar y se rebelen…

De febrero, San Ocho, que en política no asciendan los tontos.

De marzo, San Cinco, que los abusones paguen sus delitos…

De abril, San Veinticuatro, que los sinvergüenzas vayan descalzos.

De mayo, San Dos, que todos los corruptos vayan a prisión.

De junio, San Tres, que ningún deshonesto llegue al poder.

De julio, San Catorce, que devuelvan la pasta todos los ladrones.

De agosto, San Veinte, que los mafiosos enfermen de repente.

De septiembre, San Cuatro, que se acabe de una vez con tanto maltrato.

De octubre, San Cero, que no se degrade nuestro Pirineo.

De noviembre, San Siete, que nos diga la justicia, ¿dónde se mete?

De diciembre, San dieciséis y por terminar, que todos los jetas tengan que trabajar.

  

3. Nueva letanía de “ojalá sí”, apelando ya directamente a algunas excelsas divinidades…

 CAPÍTULO III:

 

En enero, San Antón, que no nos falte ni queso ni jamón.

En febrero, Virgen de la Candelera, que no veamos vacía la nevera.

En marzo, San José, que podamos tomar cada día, carajillo o café.

En abril, San Jorge, que la primavera nos humedezca y nos moje.

En mayo, San Isidro labrador, que no se nos joda la circulación.

En junio, San Juan Bautista, que mantengamos en servicio, el oído y la vista.

En julio, Santa Isabel de Portugal, que las articulaciones nos permitan caminar.

En agosto, San Roque, que nos sigan queriendo los que nos conocen.

En septiembre, Santa Tecla, que pase el amor sin llamar a la puerta.

En octubre, Santa María, que de vez en cuando, alguna alegría…

En noviembre, San Clemente, catar el mondongo moderadamente.

En diciembre, San Nicolás, que vayamos para delante, no para atrás.

 

4. Y ésta es la cuarta entrega .. Está dedicada al medio ambiente y al otro medio; o sea, al ambiente entero. Por supuesto, con mucha familiaridad con santos y santas, como podréis leer.

CAPÍTULO IV:

Barbudo San Sebastián, hazles entender a los cenutrios lo del calentamiento global.

Extinguido San Aquilino, que a los pueblos indígenas, los dejen tranquilos.

Enigmático San Pantaleón, grítales que no podemos vivir envueltos en contaminación.

Benefactor San Basilio, haz que cuiden y preserven los mares, los lagos y los ríos.

Divertido San Bartolo, insiste en que nos vamos todos a la mierda si se derriten los Polos.

Increíble San Gerulo, que a los que no reciclan les pique mucho el agujero de ozono del culo.

Hermano San Francisco, ¡mira que el medio ambiente está hecho un cristo!

Extraña Santa Waldesca, si están protegidos… ¡ni caza, ni pesca!

Familiar Santa Teresa de Tormes, duro con los bestias que queman el monte.

Campechano San Juan de la Cruz, a los de los transgénicos, atízales tú…

Iluminado Santo Cristo de Sobrarbe, a ver qué puedes hacer por las renovables…

Santas Casta y Susana, que los que explotan al hombre, tengan agonía larga.

08/01/2017 16:25 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Selección "feisbusera" de artículos de noviembre y diciembre 2016

.. 24 horas en Zaragoza

El pasado viernes estuve en Zaragoza. Recibí invitación de Conni Mekis para asistir a la presentación de su libro “La formación del lector escolar”. A las 18:30, en el Paraninfo. Acudí acompañado de mis amigas Mari Carmen Villanueva y Ana Rodríguez. Dentro de la sala Joaquín Costa, me reencontré con Constanza Mekis, con Rosa Tabernero y con Inés Miret, las tres mujeres que iban a protagonizar el acto de presentación y con las que había coincidido una o varias veces en el pasado, en distintos eventos escolares, literarios o bibliotecarios. Y saludé también a Luisa Mora, a Ana G. Lartítegui (Mamen, Ana, Constanza, Rosa, Inés, Luisa, Ana...,todas las nombradas, mujeres inteligentes, luchadoras, vitalistas, estupendas). Por allí andaban el amigo feisbusero Iván Ruiz (con quien nos conocimos en carne mortal), José D. Dueñas y Pepe Trívez ...,celebrando la edición de un nuevo libro, fruto del conocimiento y la investigación de Constanza... Luego, con mi amigo Pepe López (el que me da cobijo y compañía cuando voy a la capital), anduvimos tomando unas tapas, e hilando larga conversación, continuada ayer sábado por la mañana, desayunando “como Los Ángeles”,  paseando por las orillas del Ebro, tomando unos cortados en la plaza más grande  o visitando una exposición en la Lonja, de la soriana Iris Lázaro, que nos gustó... Podría ser éste, un capítulo más de una serie que bien podría titularse “Una vida entre personas”, celebrando, pues, la amistad y la vida. (12 de noviembre de 2016)

 

.. El Gurrión 145...

Esta mañana en la imprenta
he vuelto a enjaular gurriones,
con el encargo evidente
de calentar corazones...
Y al lado, un liquidámbar,
hecho una antorcha encendida,
nos regala unos colores
para pintar nuestra dicha.

Este número de El Gurrión,
“mira”, desde la portada,
con ese par de ojos
de una puerta cerrada.
Tú lo miras y él te mira,
con inquietante mirada:
aquelarre literario
prometen hoy sus entrañas...

(21 de noviembre de 2016)

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. Cuaderno de Macoca número 4.

Lo envié a finales de septiembre y principios de octubre y he ido recogiendo algunas opiniones, bonitas palabras, ánimos, agradecimientos que me han hecho llegar algunas de las personas a las que se lo regalé. Nadie estaba obligado a responder, naturalmente. En todo caso, ahí os dejo el enlace con "mi cadiera" por si quieres curiosear un rato, je, je. Yo, desde aquí, les agradezco sus palabras. Se han ganado el derecho a recibir el número 5, cuando lo piense, lo haga y lo imprima... (el año que viene), je, je. http://macoca.org/repertorios-alfabeticos-y  (22 de noviembre de 2016)

 

.. Peleen con mucho valor..., porque habrá repartición...

Esta semana que termina, ha sido noticia de portada, la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, obligando a repartir al alumnado con necesidades educativas de diferentes características… Un tema que era de sentido común y responsabilidad no supieron resolverlo ninguna de las administraciones educativas. El principio de resolución viene de la mano de una sentencia judicial, con un retraso enorme… Hace veinte años, algunos, en algunos centros veíamos ya el problema y pedíamos lo que ahora se ha puesto de manifiesto mediante sentencia judicial. Demasiado retraso y ya veremos cuándo y cómo se empieza a hacer efectiva. En todo caso, ahí va el periódico de esta semana y la carta publicada hace 18 años (en diferentes medios escritos) pidiendo, precisamente, esto. Gracias a la Asociación de Padres y Madres del Colegio Pío XII de Huesca, por "pelearlo". Feliz semana la que empieza mañana. (27 de noviembre de 2016)

 

.. TBO. Una propuesta.

En marzo de 2017 hará cien años que nació el popular TBO. Muchos niños y niñas aprendimos casi a leer en sus páginas. Estaréis de acuerdo conmigo en que, quienes en nuestros paisajes de infancia, tenemos el TBO como una referencia importante le debemos un pequeño homenaje. Propongo a las amistades feisbuseras (luego lo haré por otras vías) escribir un texto de, entre 250 y 275 palabras: unas 20 líneas con letra Arial de 11 puntos, recordando cómo llegaba a tus manos, con quién lo cambiabas, qué personajes te marcaron o recuerdas, qué supuso para ti la existencia del mismo... Los textos se irán publicando en los cuatro números de El Gurrión que saldrán en 2017: febrero, mayo, agosto y noviembre. Si quieres puedes acompañar una foto tuya, leyendo un ejemplar del TBO, así la cosa será más completa. Espero que te guste la propuesta y te apetezca recordar y escribir (y dibujar, si se tercia, claro). Los textos y la foto puedes enviarlas a la dirección de correo electrónico que aparece en la página 2 de la revista El Gurrión. Saludos. (3 de diciembre de 2016)

 

.. Con Osvaldo y Maryta.

Nos conocimos hace 7 años en Oviedo. Se celebraban unas jornadas de animación a la lectura, organizadas por Elvira Novell, de la UGT. Allí estuvo Maryta Berenguer, afamada contadora de cuentos argentina, escritora y editora y su compañero Osvaldo Berenguer, enamorado de la literatura, entre otros placeres. Todos estos años, hemos mantenido una relación feisbusera que desembocó ayer en un feliz reencuentro en Barcelona. En el café Zurich de Plaza Cataluña mantuvimos una larga, animada y cariñosa conversación, después de encontrarnos en el hall de su hotel y de intercambiar unas cuantas publicaciones…. Una tarde para celebrar la amistad, la vida y generar nuevos recuerdos, je, je. (7 de diciembre de 2016)

 

.. Exposiciones en el CaixaForum...

En el CaixaForum de Barcelona siempre hay sorprendentes exposiciones. Ayer por la mañana estuvimos por allí un par de horas contemplando las estupendas fotografías de Cristina García Rodero, en el trabajo titulado “Tierra de sueños”, sobre el mundo rural en la India; una segunda y muy interesante exposición sobre la creación artística en la institución penitenciaria, denominada “Bálsamo y fuga” y una tercera, titulada “Un Thyssen nunca visto”, en la que se exponían sesenta y tres de las mejores obras del Museo Thyssen-Bornemisza, con firmas como Fra Angelico, Marc Chagall, Edward Hopper, Picasso, etc. La ubicación de este centro social y cultural, en una fábrica textil rehabilitada ha dotado a Barcelona de un equipamiento cultural extraordinario, que podemos disfrutar cada vez que visitamos la ciudad condal...  (7 de diciembre de 2016)

 

.. Graus 1 – Peña Fragatina 0

Sorprendente, pero cierto. ¿Partido trampa, que dicen los entendidos? Hay sucesos que se espera que no se produzcan porque, teóricamente, las posibilidades de que ocurran son pocas, pero en esto del fútbol nada es descartable. En este caso, el último clasificado le ha ganado al primero; de hecho, este es el primer partido que gana el Graus en esta temporada. La sesión vermut de hoy (se ha jugado a las doce del mediodía), se le ha atragantado a la Peña y sin querer, los “peñeros” les han hecho a los grausinos un estupendo regalo navideño.


Y, por lo demás, la crónica es breve. El partido ha sido malo (el de la Peña, peor todavía). Las ocasiones han sido pocas, en una y otra portería y el gol local se ha producido en un lance del juego que no parecía que entrañara peligro... Es cierto que la Peña tiene varios jugadores lesionados, pero en el campo había once “naranjas”, (que hoy parecían “mandarinas”, si se me permite el chiste fácil y sin ánimo de ofender) y que deberían de haber solventado el partido de otro modo, teniendo en cuenta la diferencia que hay entre los dos equipos. 


Punto de inflexión o de reflexión para encarar los próximos encuentros de otra manera, si al final de la temporada se quiere estar en los lugares de ascenso. Un tropiezo lo tiene cualquiera, de modo que hay que animar a los chavales para que sigan apretando y manteniendo el nivel de concentración y de juego que les ha permitido ganar mucho en lo que va de temporada, en la que llevaban una muy buena racha. (8 de diciembre de 2016)

 

.. Exposición en el Palacio Montcada de Fraga

Hace un rato, hemos vuelto de visitar la exposición “Més enllà de Mauthausen. Francesc Boix fotògraf” y de visionar el vídeo sobre la vida del fotógrafo y los acontecimientos que vivió, primero en la Guerra Civil española, en los frentes de Aragón y del Segre; más tarde, con la Segunda Guerra Mundial declarada, su internamiento en el campo de concentración de Mauthausen y finalmente, la liberación, hasta su muerte a los 30 años en París.

Cada vez que leemos un libro, vemos un documental o unas fotos de los dos acontecimientos bélicos nombrados, sufre uno un desgarro interior, tratando de digerir con algo de distancia, tanto horror. Tanto horror innecesario, fruto de los abominables instintos del ser inhumano, convertido en una máquina de degradar a sus semejantes, humillarlos hasta lo indecible y asesinarlos... Ha pasado mucho tiempo, pero esa sensación de estar ante un inimaginable episodio de la historia universal de la infamia, que nos deja un rato sin palabras y doloridos, no desaparece...

Cuando cruzamos el puente sobre el Cinca, con una niebla meona y mucho frío, la sensación anterior se acentúa, pensando en quienes padecieron, además, los fríos inviernos de la Europa Central, aumentando de esa manera su sufrimiento... (10 de diciembre de 2016)

 

.. Viejos papeles...1

Guardados en cajas-archivo... En este caso, algunos ejemplos de trabajo con la prensa: un cuaderno de noticias, apoyadas por la versión de los periódicos; el diseño de cuatro páginas de un periódico nuevo, con secciones y una pequeña actividad con elementos de una noticia: palabras en los titulares... Lo del cuaderno es de hace 29 años y lo demás, de hace 20 años. Buscábamos, generábamos  y trabajábamos con materiales alternativos al libro de texto... Hace pocos días, leía en un diario que un maestro proponía prescindir del libro de texto en las aulas. Bienvenidas sean las nuevas ideas. Salud y buen finde. (10 de diciembre de 2016)

 

.. Viejos papeles...2

Hoy me he topado con un dossier de valoraciones que hacían padres y madres sobre algunas de las actividades o estrategias pedagógicas que habían funcionado ese curso (1995-96). Utilicé esta fórmula en diversas ocasiones y siempre obtuve respuesta. Celebro haberlos guardado. Buenos días, país. Aquí, una niebla del copón que solo fabrica frío y desánimo... (13 de diciembre de 2016)

 

.. Gloria Fuertes

En 2017 se cumplirá el Centenario de su nacimiento; un pretexto adecuado para volver sobre su vida y su obra. He preparado este nuevo RAD (Repertorio Alfabético Documental) con la intención de que pueda servirle a alguien. Personalmente, volveré a leer a Gloria (como ya he hecho para diseñar este documento). En sus palabras, en sus poemas, descubrimos a una mujer resistente, con mucho sentido del humor y militante de la paz... http://macoca.org/g-de-gloria  (13 de diciembre de 2016)

 

.. La lectura y el rescoldo ...

Aún quedan rescoldos de las hogueras de la lectura... Anoche, volvimos a juntarnos para cenar y charlar y echarnos unas risas abundantes. Allí estuvimos con Nati, Patricio, Mercè, Alicia, Marina, Rosi... También hablamos de libros y de lecturas (como habíamos hecho tantas veces durante tantos años en las reuniones mensuales en el colegio). Y hablamos de escribir unas líneas de cada libro leído o de seleccionar algunas citas significativas para copiarlas en algún cuaderno (como el que nos regalamos ya en el curso 2004-2004) que ayuden a rememorar, a recordar fugazmente, puesto que olvidamos con frecuencia lo que contaban los libros que hemos leído, aunque nos quede una sensación agradable o no, un regusto exquisito o una laguna de silencio... Hablamos de “Valor”, Clara Usón; de “La Nueve”, de Evelyn Mesquida; de Rosa Montero y “La carne” o de lo mucho que escriben César Pérez Gellida o Santiago Posteguillo; de “La chica del tren” ; de las lecturas que uno cree que debe hacer por solidaridad con los hechos que narra el libro ... Yo repartí “gurriones” y Marina y Patricio, nos sortearon unos libros de los que querían deshacerse, con buenas intenciones, eso sí (ja, ja) Es muy agradable que las prácticas lectoras nos hayan dejado este poso de relaciones personales que se mantienen en el tiempo... Y celebramos, aún sin nombrarla, nuestra heterodoxia: nunca leímos el mismo libro... Durante diez años, nos dedicamos a leer y a charlar, sobre un autor o una autora y sobre lo que cada cual leía por propia iniciativa, atendiendo a sus gustos y necesidades o no. (14 de diciembre de 2016)

15/12/2016 14:49 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Últimos testigos (II). Testimonios amables

Últimos testigos”, de Svetlana Alexiévich (Premio Nobel de Literatura, 2015). Ed. Debate, 2016 – 334 páginas. (y II)

Esta segunda parte del comentario del libro de Svetlana recoge aquellos fragmentos de los testimonios que hacen referencia a la escuela, los libros, la lectura, los cuentos... En medio de la crueldad de la guerra, de los recuerdos traspasados de brutalidad, donde los testimonios sobre la inhumanidad más extrema contra la vida de las personas, e incluso de los animales, ponen de manifiesto la existencia del mal absoluto, hay quien recuerda la lectura de un libro o el que salvó de la hoguera, o algunas palabras escritas, o la lectura de poemas, o las condiciones difíciles en las que se desarrollaban las clases en aulas improvisadas y echando imaginación para paliar las carencias materiales que eran absolutas, en muchos casos. De eso trata lo que sigue... Este libro, desde luego, permite múltiples lecturas y es un documento testimonial e informativo de primer orden; una fuente documental demoledora sobre la irracionalidad de la guerra, sobre el comportamiento más abyecto y también sobre los gestos de humanidad que realizan las víctimas...

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.. Taisa tenía siete años, leía mucho, le daban miedo los gusanos y le encantaban los perros: “... El invierno era muy frío, siempre tenía frío en las manos y los pies. En la escuela a menudo se estropeaba la calefacción y el suelo de las aulas quedaba cubierto por una fina capa de agua congelada. Patinábamos entre las mesas. Dentro nunca nos quitábamos los abrigos ni las manoplas, les cortábamos las puntas para poder sujetar bien la pluma con los dedos. Recuerdo que teníamos prohibido burlarnos y ofender a los que habían perdido a sus padres. Si lo hacíamos, recibíamos un severo castigo. Y también leíamos mucho. Como nunca... Acabamos con la biblioteca infantil y juvenil. Y nos empezaron a dar libros para adultos. A las otras niñas les daban miedo... Hasta los niños los evitaban a veces, pasaban las páginas donde se hablaba de muerte. Pero yo las leía...”

.. Volodia tenía diez años: “... Recuerdo que después de un bombardeo quedaron tirados por el suelo un montón de libros mezclados con las piedras. Cogí uno, se llamaba “La vida de los animales”. Era grande, con unas ilustraciones muy bonitas. Me pasé la noche leyéndolo, leía y no podía parar... Recuerdo que ya no volví a coger ni un libro bélico, ya no me apetecía leer nada sobre la guerra. Pero un libro sobre los animales, sobre los pájaros...”

.. Nina tenía siete años y recuerda: “... El último día... Antes de la retirada, los alemanes incendiaron nuestra casa. Mamá estaba en la calle, miraba el fuego y no se le escapó ni una lágrima. Nosotros tres corríamos alrededor y gritábamos: <¡Casita, no ardas! ¡Casita, no ardas!> No nos dio tiempo de salvar nada, solo pude coger mi libro del abecedario*. Me pasé toda la guerra cuidándolo, protegiéndolo. Dormía con él, lo dejaba debajo de la almohada. Tenía muchas ganas de estudiar. Más tarde, cuando empecé el primer curso en 1944, el único abecedario que había era el mío. Un libro para trece niños. Para toda la clase...”

“... Antes de la guerra, me encantaban los cuentos que contaba papá, sabía muchos cuentos y sabía contarlos. Después de la guerra ya no me apetecía leer cuentos...”

(* Se trata del primer libro de texto que usaban los alumnos al empezar la escuela con seis o siete años: un libro con todas las letras del abecedario aplicadas en palabras y textos breves que servía de guía para aprender a leer. Nota de las traducciones)

.. Sasha, contaba diez años:  “... Recuerdo que después de la guerra en nuestro pueblo solo teníamos un libro del abecedario, y el primer librito de texto que encontré y que leí fue una colección de problemas de aritmética. Lo leí como si fueran poemas...”

.. Liuba con once años: “... Antes de la guerra, mi hermana mayor trabajaba en el comité regional del partido, tenía la misión de participar en la lucha clandestina. Trajo a casa un montón de libros de la biblioteca del comité; también retratos, banderas rojas. Lo enterrábamos todo en el jardín, debajo de los manzanos. Y su carnet del partido. Lo enterrábamos por las noches. Pero yo tenía la sensación de que el rojo..., el color rojo..., se vería incluso a través de la tierra...”

.. Zina tenía siete años: “... Empecé la escuela... Arranqué de la pared un trozo de papel pintado, viejo y desteñido: aquello fue mi libreta. En vez de goma de borrar usaba un tapón de corcho. En otoño maduró la remolacha, nos alegramos muchísimo: <Rallaremos la remolacha y tendremos tinta para escribir>. Dejas el jugo de remolacha un par de días y se pone negro. Con eso escribíamos”.

.. Kima tenía doce años. Su nombre viene de “Komunistecheski Internacional Molodiozhi” (Internacional Comunista de Juventud): “...Fue nuestro padre quien se inventó esos nombres*. Era comunista, se afilió siendo muy joven. Y así nos educaba. En nuestra casa había muchos libros, había retratos de Lenin y Stalin. En los primeros días de la guerra lo enterramos todo bajo el suelo del cobertizo; solo dejé “Los hijos del capitán Grant”, de Jules Verne. Mi libro favorito. Me pasé la guerra leyéndolo y releyéndolo...

(*Durante las décadas  de 1920 y 1930, en la Rusia soviética estuvo de moda crear nuevos nombres derivados de conceptos clave del socialismo. Se formaban por derivación o a partir de acrónimos. Nota de las traducciones).

.. Nadia tenía 7 años: “... A pesar de todo, para la fiesta de Año Nuevo adornábamos el árbol. Era mi madre, siempre mi madre... Ella nunca olvidaba que aquella era nuestra infancia. Recortábamos los dibujos a color de los libros, hacíamos bolitas de papel (eran negras por un lado y blancas por el otro) y también hacíamos guirnaldas trenzadas con hilos viejos. Ese día todo eran sonrisas. En vez de regalos, que no había, nos dejábamos notitas escritas debajo del árbol.

En mis notas yo escribía: “Mamaíta, te quiero mucho. ¡Mucho! ¡Mucho!” Nos regalábamos palabras.

Han pasado muchos años... ¡He leído tantos libros! Pero de la guerra no sé más de lo que sabía cuando era niñas”.

Zoia, con doce años: “... Sin embargo, una vez le cogí cariño a una niña pequeña... Máshenka... Era rubia y dócil. Fuimos amiga durante un mes. Un mes en el campo de concentración era toda una eternidad. Fue ella quien se me acercó.

-       ¿No tendrás un lápiz?

-       No

-       ¿Y una hoja de papel?

-       Tampoco. ¿Para qué los quieres?

-       Sé que me moriré pronto y quiero escribirle una carta a mi madre.

En el campo no nos estaba permitido tener lápices ni papel. Pero se lo conseguimos. Nos caía bien a todos: tan rubia y tan dócil. Y hablaba en voz muy baja.

-       ¿Cómo vas a enviarle la carta?, le pregunté.

-       Por la noche abriré la ventana... Y el viento se llevará las hojas...”

.. Eduard contaba once años: “...Desde entonces... no me quedan lágrimas... No tengo lágrimas ni siquiera en los momentos en que debería tenerlas. No sé llorar. En toda la guerra solo lloré una vez. Fue cuando mataron a nuestra enfermera Natasha... Le gustaba la poesía, a mí también me gustaba la poesía. Le gustaban las rosas, a mí me gustaban las rosas. En verano le llevaba ramos de rosas silvestres...”

Rimma contaba seis años y estaba en la guardería jugando con las muñecas...: “En aquel momento, mi madre solo nos dijo que había un niño pequeño que a menudo se quedaba solo en casa, que estaba asustado y que no tenía comida. Ella quería que lo aceptáramos y que le cogiéramos cariño. Era consciente de que no era fácil, porque los niños a veces rechazan a otros niños. Actuó con mucha habilidad: no trajo a Boris a casa, sino que nos envió a nosotras a buscarlo: “Id a buscar a ese niño, necesita amigos”. Fuimos a por él y lo llevamos a casa.

Boris tenía muchos libros con dibujos bonitos, quiso llevárselos todos y nosotras le ayudamos a llevarlos. Solíamos sentarnos en lo alto de la estufa y él nos contaba cuentos. Nos cayó tan bien que que le cogimos muchísimo cariño, tal vez por todas las cosas que sabía...”

Iania, tenía doce años: “.. Empecé sexto curso en la escuela. En las clases de literatura e historia, mientras los profesores explicaban la materia, nosotros tejíamos calcetines, manoplas y bolsitas para tabaco que enviábamos al ejército. Tejíamos y memorizábamos los versos. En voz alta repetíamos a coro los poemas de Pushkin...”

.. Masha tenía ocho años: “... Mi padre había luchado en la Guerra Civil. De la guerra salió lisiado, caminaba con muletas. Sin embargo, consiguió dirigir el koljós, que bajo su dirección sobresalió por encima de las demás granjas. Cuando aprendí a leer, él mismo me enseñó los recortes del periódico Pravda en los que se hablaba de nuestro koljós. Antes de que estallara la guerra, incluso lo invitaron, junto con otros presidentes reputados, a asistir a un congreso de miembros destacados de koljós y a la exposición agrícola de Moscú. De aquel viaje me trajo unos libros muy bonitos y una caja de bombones...”

.. Liudmila tenía doce años: “... Por la noche nos reunimos alrededor de la mesa; nos acompañaba la fotografía de mi padre y un viejo volumen de los poemas de Pushkin... Él se lo había regalado a mi madre cuando eran novios. Recuerdo los momentos en que mi padre y yo leíamos juntos. Cuando algo le gustaba especialmente, decía: “El mundo es digno de ser contemplado eternamente”. Siempre lo repetía en los buenos momentos. No soy capaz de imaginar a un padre tan bueno sin vida...”

Fedia contaba trece años de edad: “... –Tenemos menos lápices que fusiles, bromeaba el comandante.

A nuestro alrededor había guerra y, mientras, nosotros estudiábamos. Nuestra escuela se llamaba “la escuela verde”. No había mesas, aulas, libros... Solo había maestros y alumnos. Teníamos un libro de texto de Lengua, un manual de Historia, un libro de problemas de Aritmética y un manual de Gramática; esos cuatro libros para compartir entre todos los chavales. Estudiábamos sin papel, sin tiza, sin tinta, sin lápices. Despejábamos un claro en el bosque, lo cubríamos de arena, y eso era nuestra pizarra: escribíamos encima con ramitas. En vez de libretas, los partisanos nos habían conseguido octavillas nazis, papel pintado usado y periódicos. Hasta se habían hecho con un timbre de escuela. Todo el mundo estaba particularmente contento con ese timbre. ¿Cómo podía haber una escuela sin timbre?...”

Valia tenía doce años: “...Me gustaba todo de él: que fuera bajito (igual que yo), que tuviera los ojos azules (como mi padre), que fuera un gran lector (a diferencia de Alka Poddubhiak; ese me iba detrás y a veces me daba unos capirotazos que dolían mucho). Y, sobre todo, ¡que a Vitia le encantara Jules Verne! A mí también. En la biblioteca estaba su obra completa, yo la había leído toda...”

08/11/2016 12:32 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña de Últimos testigos (I)

Últimos testigos”, de Svetlana Alexiévich (Premio Nobel de Literatura, 2015). Ed. Debate, 2016 – 334 páginas.

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Pasan los días, una vez terminada la lectura de este libro, y no se va de todo el desasosiego, la honda impresión, las imágenes brutales que se dibujaron en la mente al dictado de las palabras, de las historias leídas...

Este libro se abre con una cita breve y no tiene prólogo ni presentación ni prefacio ni nada parecido.  No le hace ninguna falta. Después de varias páginas de índice, donde se relacionan los títulos de los cien testimonios que el libro recoge, comienzan éstos golpeando la conciencia, los sentimientos; sembrando un notable desasosiego... Uno sabe que en las guerras hay más dolor que alegría y muchos muertos... Uno ha leído ya muchos libros sobre contiendas de diversa intensidad, motivadas por sinrazones diferentes y localizadas en todas las áreas imaginables de la geografía mundial. A pesar de ello, este libro coloca al lector, a la lectora, al borde de las lágrimas (y eso, al margen del tiempo transcurrido), con cada pequeña historia contada por los protagonistas: la mayoría, accidentales supervivientes de unos episodios que convirtieron, casi de un día para otro, una sencilla vida llena de rutinas cálidas, de afectos familiares, de infancias felices, en el mismísimo infierno: la muerte se hizo presente y golpeó de mil maneras a los hombres y a las mujeres, a los ancianos y ancianas, a los jóvenes y a los niños.

Segunda guerra mundial. Alemania invade Bielorrusia y Rusia. Muchos hombres y mujeres huyen a los bosques y se organizan para hacer frente a la brutalidad de la ocupación alemana, dado que el ejército propio no los defiende ni aparece. Esos valerosos partisanos lucharon contra las fuerzas de ocupación; y sus familias, denunciadas por los colaboracionistas y traidores, son objeto de una represión desmedida por parte de los soldados alemanes, que matan despiadadamente a todo ser viviente, acompañados de sus enormes perros que desgarraban cuerpos con fiereza (“les atraía el olor humano...”, recuerda Nadia)

S. Alexiévich da la voz a quienes tenían pocos años a principios de la década de los cuarenta del siglo pasado, para que recuerden y cuenten el día que estalló la guerra o los primeros días del conflicto... Vania, Guenia, Vasia, Nadia, Volodia, Rimma, Nikolái... y así, hasta un centenar de hombres y mujeres que, en el momento de hablar con ellos, desempeñaban los más variados oficios y profesiones, se sobreponen a la dureza del recuerdo, que les quedó grabado “a fuego” cuando tenían cuatro, siete, cinco, diez, doce... años y, por primera vez, ordenan lo que vivieron de manera tan traumática, y le ponen palabras...

Algunas de las frases pronunciadas por cada entrevistado las convierte Svetlana en el título de su propia aportación. Y, como se verá, algunos títulos son enormemente explícitos:  “Pero quiero que venga mamá...”; “Un puñado de sal... Todo lo que queda de nuestra casa...”;  “En el cementerio los muertos estaban fuera de las tumbas..., como si los hubiesen vuelto a matar...”; “¿Por qué le han disparado a la cara? Mamá era tan guapa...”; “Casita no ardas! ¡Casita no ardas!”; “Ojalá, al menos, sobreviva alguno de nuestro hijos”;  “Me pedías que te rematara...”;  “Justo en el último momento, los tres gritan sus nombres y apellidos”;  “Los perros la trajeron a pedazos...”; “Si lloráis os dispararemos...”;  “Estuve esperando a mi padre mucho tiempo. Toda la vida...”

Aquellos niños y niñas que quedaron traumatizados para siempre viendo morir a su lado a sus padres, abuelos, hermanos, vecinos: golpeados, tiroteados, destrozados, semienterrados, con las casas quemadas... terminaron escondidos, recogidos por alguna persona, llevados a orfanatos o a campos de concentración y crecieron con un vacío insondable por la pérdida de sus familiares y de la infancia, convertida es la experiencia más brutal imaginable.

Mientras vas leyendo, se te instala inevitablemente un intenso dolor en el interior. La mente dibuja decenas de escenarios, sugeridos por los testimonios, que te sobrecogen. ¿Cómo se pudo llegar a esos niveles de desprecio por la vida humana? ¿Qué neuronas dirigen el cerebro del soldado-asesino, que mata a la madre en presencia del niño o de la niña? ¿Cómo se convierte un supuesto ser humano en una máquina de matar de manera despiadada?... Y así te vas haciendo preguntas constantemente... Sabiendo que no estamos hablando solo de algo que pasó en un momento determinado, sino que, con posterioridad, con motivo de otras guerras y otros conflictos siguió y sigue pasando en diferentes partes del mundo. Aquellas personas vieron destruida su casa, su forma de vida, e incluso ésta, de un día para otro. Toda la felicidad acumulada y vivida, se disipó en el aire como una fugaz humareda, como un soplo, como un sueño del que ya nunca despertaron.

Y aquí, unos fragmentos del centenar de testimonios:

-       Vania tenía cinco años: “... Quemaron nuestra aldea. Las bombas destruyeron el cementerio. Fuimos corriendo: los muertos estaban fuera de las tumbas..., como si los hubieran vuelto a matar... Vimos a nuestro abuelo, había muerto hacía poco. Hubo que volver a enterrarlos...

Durante la guerra, nosotros jugábamos a la “guerra”... Jugábamos a “rusos y alemanes”. Combatíamos, hacíamos prisioneros. Fusilábamos. Nos poníamos cascos de soldados en la cabeza, de los nuestros o de los alemanes; los cascos estaban tirados por todos lados, en el bosque, en el campo. Nadie quería hacer de alemán, hasta nos peleábamos por ello. Jugábamos en las trincheras y en los blindajes de verdad. Luchábamos a palos, cuerpo a cuerpo. Y nuestras madres nos reñían...”

 

-       Lena contaba siete años: “... ¿Hacia dónde vamos? Por las conversaciones de los mayores he comprendido que nos transportan a Alemania. Recuerdo mis pensamientos: <¿Para qué me querrán los alemanes? Yo soy muy pequeña... ¿Qué haré allí?> Cuando oscurece, las mujeres me llaman para que me acerque a la puerta del vagón y me empujan fuera: <¡Corre! A lo mejor te salvas>

Caí en una zanja, me quedé dormida allí mismo. Hacía frío, soñaba con que mi madre me arropaba con algo cálido y me decía palabras cariñosas. Toda la vida el mismo sueño...” (Leyendo este testimonio, uno se acuerda del libro “La Historia de Erika”, de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti, publicado por Kalandraka: http://www.kalandraka.com/en/colections/collection-name/book-details/ver/la-historia-de-erika/)

 

-       Iura tenía entonces ocho años y recuerda: “Vi cosas que no se deben ver... Cosas que un ser humano no debe ver. Y las vi siendo un niño.

Vi cómo un soldado corría y de pronto parecía que tropezaba... Caía al suelo. Estaba un buen rato rasgando la tierra, como si la abrazara... Vi cómo cruzaban nuestra aldea los prisioneros de guerra, los soldados soviéticos... Llevaban los capotes desgarrados y chamuscados. Allí donde paraban a pasar la noche, los árboles se quedaban sin corteza: la arrancaban a mordiscos. En lugar de comida, les lanzaban un caballo muerto. Lo despedazaban con las uñas y los dientes. Vi como una noche un tren alemán descarriló y ardió. A la mañana siguiente, los alemanes pusieron sobre los raíles a todos los trabajadores del ferrocarril; luego hicieron pasar una locomotora por encima de sus cuerpos...

Es éste un libro que empieza mal y termina mal, pero es un libro necesario: un inventario de la brutalidad, de los peores instintos del ser humano; también de actos de amor y solidaridad entre quienes se veían envueltos en aquella sangría desmedida y sentían la necesidad de ayudarse y juntarse con los vivos, con los supervivientes, para lograr la fuerza necesaria y las razones para no enloquecer y seguir existiendo. El lector termina exhausto y dolorido, como no puede ser de otro modo, pero agradecido a Svetlana Alexiévich por este trabajo de recopilación y por dar la voz –sin añadir ella nada- a algunos de los protagonistas de aquellos hechos que causaron tanta muerte y desolación en la mayor parte de Europa.

07/11/2016 21:27 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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