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Latidos feisbuseros del mes de mayo del 17

.. Hace 209 años, fusilamientos en un lugar de Madrid... Y Goya inaugurando el trabajo de reportero de guerra (no las guerras que eso viene por defecto desde el principio). Desgraciadamente, la historia de la humanidad está repleta de guerras y el trabajo de reportero en conflictos armados parece ser una profesión sin problemas laborales... Y a todo esto le llaman “La Humanidad”. (3 de mayo de 2017)

 .. DOS EJERCICIOS LITERARIOS:

A.-  “Los nacionalistas vascos ya no son eta, son ota; porque han pactado con nosotros”, ha declarado un ilustre aprovechado...

Permítanme este homenaje a quienes tienen en la cabeza eso que leerán repetido:

Estos veteranos ocupantes del tabernáCULO cortesano, disponen de largos tentáCULOS para ir cambiando a su antojo, en cómodos fascíCULOS, muchos artíCULOS y algunos versíCULOS, de sus opúsCULOS constitucionales. Actúan preferentemente a la hora del crepúsCULO, en oscuros cenáCULOS, y con el báCULO en ristre y un cálCULO interesado, inoculan corpúsCULOS minúsCULOS a quien no lleve un tapaCULOS homologado. Con poderosas razones, como que les sale de los testíCULOS, rompen o establecen vínCULOS con quien haga falta, dando siempre un lamentable espectáCULO. Incapaces de cerrar el círCULO, acaban muchas veces, haciendo el ridíCULO o dándose un inesperado ósCULO en un retirado montíCULO, mientras se palpan el forúnCULO que les acaba de salir. (4.5.2017)

 B.- Mi amiga Blanca, habitante diurna de territorio burgalés, me propuso ayer un reto en los comentarios al texto del “Homo CULO” y tras emPOLLArlo un rato, ahí dejo el resultado todo lo apimPOLLAdo que he podido:

Llenó una amPOLLA con su semen gris de “disputado” y se la colocó en el sobaco para emPOLLArlo cuidadosamente. No sabía si de aquel proceso saldría una POLLA de agua, una POLLA de corral o una POliLLA; pero “Soy la rePOLLA”, se dijo para sus adentros, ufano y sobrado, el POLLAstre “disputado”. Al cabo de dos semanas de hacer el soplaPOLLAs se le rompió la amPOLLA y se quedó sin POLLAda... Entonces, consideró seriamente que era un perfecto giliPOLLAs...

(Sustituya usted la amPOLLA por un decreto o una ley injusta, el proceso de emPOLLAmiento por las mentiras que las justifican y la POLLAda por los daños colaterales o las frustraciones que genera y saque consecuencias). (5.5.2017)

 

.. Jornada gastronómico-paisajística en Ponzano. Eso fue la del pasado sábado, rodeados de buena gente, de esa con la que gusta compartir el tiempo (incluso, el mal tiempo, aunque no fue el caso). Visita a la bodega Osca, al viejo pozo que suministraba agua potable al pueblo, a la ermita de San Román, a las calles del pueblo, a las judías blancas en puchero de tierra y a los campos de ordio...

Campos de ordio granado

mecidos por el viento.

Olas verdes y blancas

que traen al pensamiento

una infancia sin mar

atrapada en otro tiempo.

 (9 de mayo de 2017)

 

.. La honestidad, la verdad, la decencia, la responsabilidad, la ética... En este país, todo se ha ido a la mierda. Generaciones de gente proclamando esos principios como base de las relaciones personales y de la convivencia para que, en estos momentos, de manera solemne, algunos políticos, empresarios, jueces o fiscales, bancarios, etc. hayan convertido esa “constitución de la integridad de las personas” en un páramo, en un estercolero; eso sí, avisando, dogmatizando, amenazando, aconsejando e, incluso, denunciando que esos comportamientos no eran los adecuados. Desde hace un tiempo, hemos sabido que esos comportamientos eran inadecuados para la gente normal, pero para ellos y ellas era lo cotidiano, lo natural... Semejantes sinvergüenzas, ladrones e HsDLGPT...

Hay gente que piensa en comprarse una piruleta de repetición, salir al prado para que las vacas sagradas le dieran un lametón y, entonces soltar el gato, comerse los filetes de las vacas y... ¡Aaaah!, ¿qué no has entendido nada de este último párrafo? ¡Piensa, piensa!, porque lo mismo pasaba con los mensajes de la “ferruzorra”... Buenas tardes, a pesar de todo. (9 de mayo de 2017)

  .. ROMERÍA. El pasado sábado, en San Vicente de Labuerda, concentración festiva de vecinos de este pueblo, de Labuerda, de Banastón y de Cadeilhan-Trachère, en la romería dedicada a San Visorio. Como la ermita queda un poco alta y el personal es cada vez más perezoso, los gozos ya no se cantan en la puerta de la ermita (a la que suben unos pocos), si no en la iglesia románica a la que, prácticamente,  se llega en coche. Los actos religiosos dan paso a los festivos y profanos: comida en grupos familiares o de amistad, concentración en la plaza para tomar el café y degustar dulces variados: carquiñoles, brazos de gitano, cocas, bizcochos..., a pie de barra de bar, donde cada cual toma lo que le apetece (pagando, claro) y baile en la plaza, con una animada rifa... El pueblo de San Vicente, aunque ha perdido la mayor parte de su población, la recupera en vacaciones y momentos festivos, sigue bien cuidado y uno puede contemplar elementos arquitectónicos  de mucho interés y otros de arquitectura y de cultura popular originales. (16 de mayo de 2017)

   .. Cuarenta y tres años después... Ahora cuando finalice el curso escolar, hará 43 añazos que terminamos nuestros estudios de Magisterio la promoción 1971-1974 y, una vez más, celebramos una jornada de reencuentro, organizada por algunos de los implicados, en Huesca. El programa preveía algunos actos atractivos que seguimos al pie de la letra (somos todos maestras y maestros en feliz estado de jubilación): Visita a la antigua Escuela Normal, donde estudiamos (hoy Facultad Universitaria) y recorrido por algunas de las viejas y nuevas instalaciones, acompañados por la Decana... Visita al Palacio de Villahermosa y explicaciones del arquitecto que llevó a cabo la restauración. Vermout con tapillas del lugar... La comida, en la bodega-restaurante de la mundialmente conocida tienda de ultramarinos “La Confianza”. Al finalizar la comida, Café-Teatro por un grupo de mujeres del Teatro de Robres que nos hicieron reflexionar y reír... Al salir de la bodega, nos dimos una vuelta por la tienda  mencionada, viendo las pinturas del techo y todo lo que se guarda (y se vende) en aparadores, estanterías y mostrador: un museo vivo, ¡vaya! Y todo lo anterior, entre saludos, chascarrillos, puestas al día, risas y confidencias, recuerdos que florecen cuando te paseas por los lugares que habitaste hace tiempo... Y los del CAP (Colectivo de Almuerzos Pantagruélicos) comenzamos el día con uno de ellos en el legendario bar Brasil, donde habita, manda y pone su nombre al servicio del cliente:  Alegría, natural de Torrolisa (en el Sobrarbe), ¡qué carácter! Y ¡qué almuerzo! (26 de mayo de 2017)

.. HOY HACE 10 AÑOS... El 29 de mayo de 2007 recogimos el Primer Premio Nacional de Bibliotecas Escolares en la Biblioteca Nacional de Madrid. Hoy hace diez años de aquel momento emocionante. El premio correspondía a la convocatoria de 2006 y fue en diciembre de ese año cuando nos lo comunicaron. Representábamos a un colegio, a un colectivo de personas  con implicación generosa en la tarea y a una ilusión continuada para fundar, abrir, dinamizar y compartir el trabajo  generado desde la biblioteca escolar. Mercè recogió el diploma acreditativo, de manos del Secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana (en ausencia por indisposición repentina de la Ministra, Mercedes Cabrera) y yo me encargué de leer un pequeño discurso de agradecimiento, en nombre de todos los premiados. De vez en cuando, ahora ya jubilados, apetece sonreír al recrear algunos recuerdos agradables (en realidad, como he dicho otras veces, nos pasamos la vida fabricando recuerdos)... Los desagradables también acuden a “saludarte” en ocasiones, pero uno aprende a driblarlos deportivamente. A continuación, unos cuantos enlaces con detalles de todo lo anterior y media docena de post recogiendo los parabienes de amigas y amigos de todas las geografías, que nos encendieron el ánimo con sus amables y generosas palabras...

http://macoca.org/primer-premio-nacional

http://macoca.org/discurso-en-la-biblioteca-nacional

http://gurrion.blogia.com/2006/120501-primer-premio-en-el-concurso-nacional-de-buenas-practicas-para-la-dinamizacion-e.php

http://gurrion.blogia.com/2006/121601-geografia-de-la-alegria-i-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122501-geografia-de-la-alegria-ii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122601-geografia-de-alegria-iii-.php

http://gurrion.blogia.com/2006/122701-geografia-de-la-alegria-iv-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/010701-geografia-de-la-alegria-v-.php

http://gurrion.blogia.com/2007/011301-geografia-de-la-alegria-vi-.php

04/06/2017 18:24 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Miscelanea

Una selección de los artículos publicados en Facebook; allí, con algunas fotos, aquí sin imágenes.

 

 .. MH. Miguel Hernández

El pasado 28 de marzo, se cumplieron 75 años de la muerte, por abandono y ensañamiento oficial, de Miguel Hernández . En esta Red aparecieron diversos textos y menciones de reconocimiento, recuerdo y homenaje hacia su persona y hacia su poesía.

Hace siete años, desarrollamos un pequeño proyecto con el alumnado de sexto, consistente, primero, en dibujar con letras capitulares el nombre de Miguel. Seguidamente, elaborar colectivamente unos murales con algunos de sus poemas: lectura de los mismos, audición de los poemas hechos canciones, copia de la letra en murales con algunas ilustraciones, exposición en el pasillo y visita colectiva con lecturas en voz alta y valoración del trabajo... Fue el inicio de lo que acabó convirtiéndose, familiarmente, en la “Avenida de la Literatura”, pasillo en el que fueron apareciendo, con letras capitulares, los nombre de otros poetas y escritores de los que nos íbamos ocupando y algunos poemas... Con una pequeña muestra de aquel recordado trabajo, una semana después de la fecha de la muerte de Miguel, sirvan estas líneas y estas fotos como recuerdo y homenaje.

Curiosamente, tal día como hoy nació en Odense (Dinamarca) H.C. Andersen, y en esta fecha se celebra también el Día Internacional del Libro Infantil... (2 de abril de 2017)

 .. Algunos componentes del Movimiento de Jubilación Pedagógica nos hemos reunido en el día de hoy en la ciudad de Lleida... Un reencuentro deseado para charlar de lo divino y humano, y echarnos unas risas con fundamento. De paso, nos hemos entregado con fruición a los placeres gastronómicos y hemos dedicado media mañana a visitar un monumento extraordinario que tiene la ciudad: La Seu Vella, la catedral que se comenzó a construir en el año 1200 y se terminó dos siglos después, en un recorrido de maridaje de los estilos románico y gótico... Y las reformas posteriores, incluidas las del siglo XX para adecentarla, tal como hoy puede visitarse. Amistad, Cultura, Gastronomía... No sé cómo lo veréis, pero ninguna de las tres cuestiones tiene la menor contraindicación. A descansar y hasta mañana, maños. (5 de abril de 2017)

 .. REFLEXIÓN A PROPÓSITO DEL BUITRE

Éstos que veis en la fotografía, (Gyps fulvus) se trasladan de un lugar a otro, volando alto; hacen de espontáneos sanitarios, pues limpian el monte de animales muertos; comen carroña y, últimamente, frecuentan los basureros; anidan y viven en rústicas buitreras y vuelan y juguetean con los de su especie, dejándose llevar por las corrientes térmicas elevadas...

Pero sé de otros –que bien podríamos llamar “Homo fulvus”, con permiso de los primeros- que no vuelan, pero se trasladan en lujosos coches; visten de etiqueta; limpian las cuentas corrientes públicas o de los demás; frecuentan posaderos elitistas con los de su clan; viven en urbanizaciones exclusivas, ostentosas y caras; echan de sus casas a los de su especie y luego se las venden a los “fondos-buitre”, cerrando así el círculo infernal de cientos, de miles de personas.

Buenas noches. (Con una foto de buitres que hice en Figols de Tremp)

(10 de abril de 2017)

 .. Primavera republicana

Cada año,
la primavera,
colorea de rojo
campos y cunetas.

Cada año, 
la primavera
recuerda a las víctimas
de aquella incivil guerra.

Cada año,
la primavera,
denuncia a los asesinos
y su crueldad extrema.

Cada año,
la primavera
clama por solucionar
esa enorme vergüenza.

Cada mes de abril, las amapolas,
se abren por las mañanas
y anuncian en sus corolas
la primavera republicana.

(18 de abril de 2017)


 .. Ayer recibí el número 0 del nuevo mensual EL SALTO. Si quieres, tú también puedes suscribirte a este proyecto de prensa alternativa a las grandes corporaciones. De momento, además de la edición general, cuenta con ediciones territoriales en Andalucía, Asturias, Aragón Cantabria, Galiza, La Rioja, Madrid, Nafarroa y País Valencià. https://saltamos.net/quienes-saltamos/

 (19 de abril de 2017)

 .. La operación “Lezo”, me ha hecho recordar que, hace poco más de un mes, estuvimos en Cádiz y tomé algunas fotos de la estatua que allí tiene el almirante Blas de Lezo (foto que hice jugando con su espada y la luna diurna que se veía en el firmamento)… Y también, de la imagen del héroe español, reflejada en un sello de mi vieja colección, que he rescatado…

Y todo este “glamour” se ve ahora enmerdado al relacionar su nombre con una operación de desenmascaramiento de delincuentes de alto estanding, de los que este jodido país podría exportar a todo el mundo… Siento la rabia propia del ciudadano normal, el cabreo monumental del indignado ante tanta desvergüenza… Y me hago la pregunta que tantos se han hecho y se hacen: ¿Cuándo podremos llamar al pp: “partido podrido” por una corrupción generalizada, dirigido por una asociación de criminales (liberales, por supuesto) que nos han saqueado los dineros públicos que deberían ir a sanidad, educación, prestaciones sociales, dependencia, pensiones, etc.?
¿Qué más tiene que pasar para que los militantes del pp salgan a la calle a pedir la dimisión de todos sus gobernantes?

Y yo aquí, clamando en el desierto… 

¡Pobre Blas de Lezo! Desde luego, si volviera y viera este panorama, se iba a cagar en lamadrequelosparióatodos y a desenvainar su espada, sin ninguna duda… (20 de abril de 2017)

 

.. Con evidente e indeseable retraso, ¡por fin!, un pequeño homenaje a La Nueve, en Madrid.

-       http://www.eldiario.es/madrid/La_Nueve-Paris-Madrid-Carmena_0_635187187.html

-       http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/19/madrid/1492618931_948152.html

(20 de abril de 2017)

 

.. ¡Qué cosas! (Con las fotos de las portadas de los libros “Kafka con sombrero” y “Retrato de Baroja con abrigo”, de Jesús Marchamalo y Antonio Santos) 

Definitivamente, en la vida hay combinaciones curiosas… En el caso que me ocupa, veo los apellidos de los autores de estos dos libros: el escritor y el ilustrador y quedo perplejo al ver que, en los mismos, se esconden dos palabras supuestamente antagónicas “malo” y “santo”. Y, después de releerlos y remirarlos una vez más, veo que la combinación es perfecta y que entre un malo y un santo han hecho dos libros estupendos… 

De modo, que tendré que tomar en consideración estas coincidencias, estos extraños y felices fenómenos sumativos, cuando en un principio parecería que las fuerzas telúricas movilizadas por un malo y un santo deberían contrarrestarse, arruinar empresas comunes y, en este caso, dejar a Kafka sin sombrero y a Baroja sin abrigo… (21 de abril de 2017)

 

.. Hace un rato, su coordinador, me ha comunicado que hoy han puesto un post con mis referencias en la sección “La gente de la Tribu”, de la web “Educatribu”…:

“Por si no nos conoces, te diremos que se trata una página web animada por la idea de que el acceso al conocimiento debe ser gratuito y que está dedicada a facilitar que se conozcan y compartan materiales didácticos gratuitos, de nueva creación o ya existentes en la red. La web no hace publicidad, no está vinculada a ningún partido, sindicato ni administración alguna; se mantiene con muy poco dinero que es aportado por quienes fundamos el proyecto y, sobre todo con las aportaciones voluntarias de muchas personas que comparten nuestras aspiraciones.

En ella colocamos artículos que contienen una pequeña reseña de personas que tienen en la red algún blog o alguna página web con recursos didácticos de libre acceso y que nos parece que merecen ser difundidas. En esa sección es donde hemos pensado destacar los trabajos que tienes disponibles en internet."

http://www.educatribu.net/index.php/gente/unaPersona/106/0

(21 de abril de 2017)

 

.. Hoy es el Día de la Tierra… Todos los días deberían ser para ella…

Es nuestra casa, nuestra hermosa residencia. Nuestro espacio de relación, nuestro grandioso planeta. El lugar donde vivimos, donde damos sentido a nuestra existencia. Donde nacieron nuestros padres y nuestra descendencia. También el lugar herido por la ambición y la guerra; por las actividades humanas que la degradan y enferman. El crisol de los recuerdos de generaciones enteras…

Pocas veces se habrá visto tan descomunal desvergüenza: tantos hijos e hijas maltratando a quien los acogió con enorme paciencia. Esa actitud altamente suicida no es signo, precisamente, de mucha inteligencia. Admiremos y cuidemos su esplendorosa presencia y sanemos las heridas provocadas por tanta inconsciencia.

En Sobrarbe aún es posible, disfrutar de su belleza. Buenos días tengan todas y todos y los tenga también LA TIERRA. (22 de abril de 2017)

22/04/2017 23:31 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Todos los nombres

Todos los nombres”. Casi 1.500 páginas. Un extraordinario trabajo de memoria y reparación ante el olvido sistemático, el desprecio miserable que este país ha ejercido hacia los miles de víctimas de la brutal represión franquista y sus familiares. Voy leyendo y se apodera de mí un enorme sentimiento de desolación, ante tanta barbarie... Como dicen y escriben sus autores Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal (admirable vuestro trabajo):

Es, como se advierte, la justicia al revés, los rebeldes procesan a los leales al Gobierno legítimo por el delito de rebelión”.

Delaciones, acusaciones sin ninguna prueba, venganzas, aprovechamiento de la situación para desposeer de propiedades al “reo” o para “hacerle pagar” un viejo y mínimo conflicto de lindes... Lo peor de la condición humana puesta al servicio de tribunales sumarios para cercenar la vida de unas personas y comprometer el futuro de sus familiares... Y todo con la bendición del clero (que tenía muy claro a quién debía bendecir, sin atisbo de compasión)...

Los documentos de la Causa General redactados por los secretarios de los pueblos y abonados por informes de la Guardia Civil, el jefe de la Falange, el alcalde la localidad y los párrocos, así como confesiones de familiares de las víctimas a causa de la violencia revolucionaria, constituyen un fértil y arbitrario sistema legalizado para la denuncia sin pruebas y la consumación de inquinas domésticas o locales, así como un caudal de información que releja los retorcidos usos de una justicia perversa y vengativa”, escriben sus autores en la introducción.

Las tapias del cementerio de Huesca, fueron “testigo” de las descargas que acabaron con la vida de decenas de encausados, a los que la justicia militar atribuía delitos, generalmente, de “adhesión a la rebelión”, con algunos agravantes, por ejemplo, el de “perversidad”... Los fiscales solían pedir la pena de muerte y los defensores, conmutación de la misma por cadena perpetua u otras penas menores... En la mayor parte de los casos, el tribunal sentenciaba de acuerdo con el ministerio público y el acusado terminaba donde hemos comenzado este párrafo: fusilado, al amanecer o al atardecer, en las tapias del cementerio.

Salvando las distancias, me viene a la mente la obra de Svetlana Alexiévich: “Últimos testigos”, sobre las brutalidades nazis en Ucrania. No importan la latitud ni la longitud meridiana; la brutalidad ha adquirido y adquiere todas las formas imaginables con el objetivo de eliminar personas...

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Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca 1936-1945). Tomos I y II – Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal. Editan los autores. Huesca. Primera edición, 2016

09/04/2017 10:37 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña del libro: Salambó. La princesa de Cartago, de Gustave Flaubert

Salambó. La princesa de Cartago”. Gustave Flaubert. Barcelona: Comunicación y Publicaciones, S.A. – 2006. 278 páginas

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(‘Salambó’ de Gustave Flaubert es una novela épica con prolija documentación histórica sobre ritos, dioses, ciudades y eventos del siglo III antes de Cristo; relacionados a la guerra de Cartago contra mercenarios y romanos. El líder de los mercenarios peleará por el pago a su tropa y por la posesión de la bella Salambó.

 Compré este libro en una tienda de segunda mano (“Re-Read”). Y lo compré porque el título coincide con el nombre de un restaurante de Barcelona en el que he comido una vez con dos amigos y del que es copropietario, un ciudadano de Huesca, amigo de estos dos amigos míos y al que uno de ellos entrevistó para un número de El Gurrión... Lógicamente, el título de la novela es muy anterior al del restaurante...No tenía referencia de esta novela de Flaubert, universalmente conocido por ser el autor de la que lleva por título:  “Madame Bovary”.  Creo que está bien aclarar estos puntos.

El libro tiene quince capítulos, con título cada uno de ellos y ocho páginas finales con 179 notas explicativas. Y como tengo tiempo, voy a copiar los títulos de los quince capítulos, en orden, naturalmente: El festín – En Sicca – Salambó – Bajo las murallas de Cartago – Tanit – Hannón – Amílcar Barca – La batalla del Macar – En campaña – La serpiente – En la tienda – El acueducto – Moloch – El desfiladero del hacha – Matho. Aunque, puestos así, no aclaren nada o casi nada, no está mal considerarlos...

Ha terminado la Primera Guerra Púnica y los mercenarios contratados por Cartago sitian ahora la ciudad africana porque han regresado a cobrar los salarios prometidos... La novela comienza con un banquete que celebran los mercenarios, en ausencia de Amílcar Barca, que no ha regresado todavía de Sicilia. Los soldados contratados acaban con muchas de las provisiones, gritan su descontento y exigen que los cartagineses cumplan lo acordado por haber defendido sus dominios... La novela es, en realidad, una descripción de algunos personajes importantes en la pequeña historia: Salambó Hanón, Amílcar, Matho y de los enfrentamientos entre el ejército cartaginés, mandado de nuevo (tras su regreso) por Amílcar Barca y los “bárbaros” mercenarios, mandados finalmente por Matho.

Salambó hace su aparición ya en el primer capítulo: se pasea entre la muchedumbre de bárbaros participantes en el festín; que han agotado las provisiones, han destrozado mobiliario y han dado muerte a los esclavos de Amílcar. Reprueba su comportamiento paseándose entre ellos con una aureola de sacerdotisa importante... y estará presente en toda la novela, pretendida por el caudillo Matho (finalmente, jefe de los bárbaros).

Salambó es conocedora de la profanación del templo de Tanit y del robo del velo sagrado “zaimph” de la diosa, por parte de Matho, con la colaboración del antiguo esclavo Spendius (un agitador y manipulador de conciencias, usando todas las argucias habidas y por haber). Cuando se hace pública esa desaparición, la moral de los cartagineses se resiente y será la propia Salambó la que acudirá hasta el campamento de los bárbaros para intentar recuperarlo.

Flaubert describe con crudeza los terribles enfrentamientos a vida o muerte de las tropas, en distintos escenarios; los tormentos infligidos por los vencedores a los rehenes o prisioneros; las privaciones a que se ven sometidos unos y otros cuando las cosas llegan al límite... En algunos momentos uno se siente saturado de tanta barbarie y, en otros, asombrado de que el autor encuentre palabras para describir las carnicerías sin repetirse...

En el penúltimo capítulo, asistimos a secuencias de un exterminio total de los bárbaros por parte de Amílcar Barca, que se comporta con toda la crueldad imaginable y que engaña sucesivamente a sus enemigos con el objetivo de exterminarlos, contraviniendo algunos comportamientos (incluso en tiempos de guerra) como cumplir la palabra dada, respetar a quienes se aproximaban para parlamentar en nombre del resto, etc. No olvidemos que esos bárbaros a los que quiere aniquilar eran sus aliados y lucharon junto a él porque él los contrató..., pero ha pasado el tiempo y no ve otra salida al descontento que engañarlos, prepararles trampas y emboscadas y exterminarlos...

Algunos mercenarios, haciendo honor a su nombre, cambiaron de bando, cuando las circunstancias se volvían en su contra, como hizo el rey de los númidas: Narr-Havas que pasó de estar con los bárbaros a ponerse a las órdenes de Amílcar. El general cartaginés, padre de Aníbal, al que salva en el último instante de ser entregado a la ceremonia de los sacrificios humanos, cuando contaba unos diez años de edad, concederá la mano de su hija Salambó al nombrado Narr-Havas para que la ceremonia de boda se celebre cuando acabe la guerra. Y acabada ésta, el último capítulo describe los preparativos de la misma, los asistentes que se van colocando en sus lugares de honor y el desenlace inesperado que acontece.

(La ciudad teme la maldición de los dioses por el robo del velo de Tania, incluso los sacerdotes de dioses como Baal o Moloch, Kamón, Melkart y Tanit piden un sacrificio de 100 niños para aplacar a las divinidades terribles, de los cuales uno tenía que ser el hijo menor de Amílcar, pero este lo esconde y lo cambia por el hijo de un esclavo.)

 Es un libro denso, que no da tregua a la violencia... Uno se alegra de no haber nacido en aquella época donde nadie podía sustraerse a los conflictos organizados por quienes estaban permanentemente declarando guerras o participando en las mismas... Uno, aunque sabe que está leyendo una novela, se siente apesadumbrado, y frecuentemente desbordado, por tanta destrucción, tanta barbarie: pueblos arrasados, bosques quemados, animales cazados y muertos en cantidades enormes y hombres troceados con saña en los enfrentamientos: torturas, mutilaciones... Flaubert no ahorra vocabulario ni descripciones para contar –no sabemos con qué fiabilidad- las secuencias de aquella guerra de los mercenarios, que fue un hecho real. También son ricas y precisas las descripciones que el autor hace de los aposentos, del vestuario, de las comidas. Flaubert debió hacer un enorme esfuerzo de documentación para escribir esta novela...

Quien quiera leerla, que la lea, no se verá defraudado... Y yo, después de lo leído, me alegro de no estar allí en aquel tiempo y de que no me tocara hacer la mili en Cartago (si se me permite un toque de humor).

04/02/2017 05:29 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Nueve. Los españoles que liberaron París

La Nueve. Los españoles que liberaron París”. Evelyn Mesquida. Ediciones B. Barcelona, 2016. 332 páginas

Aquellos años no pueden olvidarse... Creo que fuimos la última generación que luchó por unos ideales. Teníamos la esperanza de ver un mundo mejor” (Faustino Solana, ex combatiente de La Nueve).

La mayoría de los hombres que componían La Nueve tenían menos de veinte años cuando cogieron las armas por primera vez en 1936, para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta ocho años después...”

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Buen trabajo el realizado por la autora de este libro, reconstrundo algunos acontecimientos bélicos de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial y dando la palabra a algunos de los grandes olvidados (sobre todo en este país): los que lucharon, murieron o sobrevivieron en La Nueve; una compañía formada por españoles, la mayoría anarquistas, admirados por su valor y decisión, temidos por eso mismo y porque ya habían vivido una guerra y estaban curtidos en el campo de batalla. Enarbolando la bandera republicana, fueron los primeros en entrar en París el día de la liberación y escoltaron con sus vehículos semiorugas, half-tracks, (a los que les habían puesto nombres de batallas de la guerra civil: Teruel, Belchite, Ebro, Madrid, Santander, Guernica, Don Quichotte, Guadalajara,...) al mismísimo Charles De Gaulle en el desfile de la victoria.

Pero antes de llegar a ese punto, conocemos un larguísimo itinerario. Primero en España (con el final de la guerra y la retirada a Francia); luego en el país vecino, Norte de África, otra vez en Europa, poblando diversos campos de concentración en los que sobrevivir a palizas, hambre, trabajos forzados, enfermedades, parásitos, humillaciones, castigos y a la muerte, tan presente alrededor... (En uno de ellos, el campo argelino de Djelfa, el comandante Caboche recibía a los hombres con la fusta en la mano y con un “amable” saludo: “Españoles, habéis llegado al campo de Djelfa. Estáis en pleno desierto. De aquí solo os liberará la muerte”) y finalmente, luchando contra los alemanes para liberar Francia, a las órdenes del General Leclerc, aunque como recuerda Luis Royo: “La verdad es que yo nunca pensé que luchaba para liberar a Francia sino que estaba luchando por la libertad”.

Nombres como Argelès-sur-Mer, Saint Cyprien, Gurs, Le Vernet, Septfonds, Brams, Agde, Rieucros... golpearon la vida y el recuerdo de tantos y tantas como pasaron por esos campos de concentración, dejando unos su vida y otros sobreviviendo con enormes apuros, después de soportar lo indecible. Y más de cincuenta campos en Argelia, Túnez y Marruecos: Relizane, Bou-Arfa, Camp Morand, Setat, Kenadsa, Tandara, Ain-el-Ourak, Hadjerat M´Guil, Meridja o Djelfa, entre otros muchos, contribuyeron también a que la experiencia vital de tantos españoles fuera un calvario continuo...  Algunos historiadores cifran en más de 30.000 el número de españoles que fueron encerrados en estos campos africanos; la mayoría rebasando con creces el escarnio de la dignidad humana..., vigilados por verdugos salvajes que disfrutaban con la vejación, las palizas y los castigos bestiales a que sometían a los internos... Max Aub, se refería en un poema a uno de los verdugos: “Cómo quieres que te olvide, tú, Gravelas, hijo de puta, hiel surcada de vinagres...”

La mayoría de los integrantes de La Nueve recibieron distinciones, medallas y condecoraciones, así como menciones honoríficas por su valor, decisión y compromiso en la defensa de Francia y en su liberación: la Cruz de Guerra con estrella de plata o con estrella de bronces y alguno hasta la Legión de Honor...

De los 144 españoles registrados en La Nueve antes del desembarco de Normandía, al final de la guerra sólo quedaban válidos dieciséis. Moreno, Bernal, Arrúe, Lozano, Pujol y Hernández fueron algunos de los que estuvieron también en el Nido de Águilas del führer, cuando fue conquistado... Ellos y los que murieron antes que ellos siempre pensaron que para ellos, la guerra, una vez finalizada, continuaría en España, ayudados por las tropas vencedoras, como muchos les habían prometido, pero eso nunca llegó a ocurrir...

Terminada la Primera parte del libro: “Paisaje de guerras y hombres”, en la que se hace un recorrido por los acontecimientos bélicos en los que los componentes de La Nueve estuvieron presentes, la autora ofrece una segunda parte, titulada: “Paisaje de hombres en guerra”.

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Abandona la narración y da la palabra a los supervivientes de aquella durísima aventura personal y colectiva. El valenciano Germán Arrúe: “Cuando llegó la República, yo tenía 14 años... Había mucha emoción en toda España, mucha emoción. En el pueblo enseguida abrieron varias escuelas muy modernas donde se aprendía incluso el esperanto, la lengua internacional...” “Durante el tiempo que estuvimos en Marruecos tuvimos una mascota. Era un mono que se llamaba Saud y venía a hacer la instrucción cada día. Al final, uno le hizo un fusil de madera y cuando íbamos a formar la compañía, él se ponía a nuestro lado con el fusil en el hombro, como nosotros....”; el almeriense Rafael Gómez: “... Yo creo que los españoles jugaron un buen papel en las tropas de Leclerc. Siempre estábamos en primera línea de fuego y procurando no retroceder. Era una cuestión de honor. Dronne nos apreciaba mucho...” “En Colmar sufrimos batallas muy duras también. Hacía un frío terrible y muchos hombres iban con los pies, los dedos, la nariz o las orejas heladas, hasta el punto de que algunos tuvieron que ser amputados. Otros no pudieron continuar. Hubo un gran número de bajas. Cuando mataron al coronel Putz yo no estaba allí... La muerte de Putz la vivimos como la muerte de uno de los nuestros...” El andaluz Daniel Hernández: “Mi padre era un hombre que sabía leer y, como había muy pocos que leían, se reunía con algunos en la puerta de casa y, a la luz de una vela o un quinqué, acompañados con una botica de vino y un poco de pescado salado, les leía el periódico y les contaba y comentaba lo que ocurría en el mundo”; el jerezano Manuel Lozano: “... En mi pueblo había un ambiente muy fraternal. A pesar de que eran muy pobres, se ayudaban unos a otros... Entré muy joven en el sindicato de arrumbadores y en las juventudes libertarias. En aquella época, los jóvenes se reunían para hacer periódicos y revistas, para ir a conferencias, para hacer teatro. Muchos de esos jóvenes recorrían kilómetros y kilómetros a pie para dar clases y charlas en los cortijos, donde se reunían los peones agrícolas tras una dura jornada de trabajo, a la luz de un candil. Yo sabía leer y escribir y pertenecía a uno de esos grupos que iban a dar clases y a comentar textos de escritores libertarios...” El catalán, Fermín Pujol: “Después de liberar Normandía, llegamos hasta París. Los americanos querían que nos paráramos en las afueras y dieron la orden a Dronne, nuestro capitán. Cuando llegó Leclerc le dijo que no tenía por qué acatar órdenes estúpidas y que entrara rápido en la capital, con nosotros. Dronne cogió a todos los españoles y a algunos franceses. Y con una sección de tanquetas y otra de tanques, llegamos hasta el mismo Ayuntamiento”; el catalán Luis Royo: “Mi madre y mi padre eran aragoneses. Los dos habían emigrado separadamente a Barcelona y se habían conocido allí. Cataluña era la patria del anarquismo y mi padre era anarquista. Un anarquista nada violento que hablaba de libertad y que me repetía que la vida de un hombre no tiene precio”(...) “Se pasaba mucha hambre. Algunos iban a cazar gatos y hacían luego una sopa de gato que se comían encantados. Yo nunca pude. Durante mucho tiempo me alimenté sobre todo de caracoles y nabos”; el santanderino Faustino Solana: “El general Leclerc era un hombre muy derecho, muy justo. Cuando le daba las órdenes a Dronne, yo le oía decir: <dígales que tengan cuidado>. Siempre se preocupó mucho por sus hombres. En muchos de los combates nos lo encontrábamos dirigiendo en primera línea”; el asturiano Manuel Fernández: “En el pueblo –Marentes-, mi padre era uno de los pocos que sabían leer y escribir y muchas noches los hombres venían a casa y se sentaban en el corral, para que mi padre les leyera el periódico. Mi hermano y yo nos sentábamos con ellos. El periódico que leían se llamaba el Heraldo de Madrid y lo recibía a medias con un amigo porque la gente era pobre y pagarlo entre los dos era más llevadero... Cuando llegó la República yo era un chiquillo, pero supe que había ocurrido algo importante. Aquel día en el pueblo se hizo una gran fiesta. Menos el cura y tres o cuatro, todo el pueblo lo celebró...” El gallego Víctor Lantes: “... De Zaragoza nos llevaron luego a Santander en unos vagones donde íbamos como ganado y después a mí me llevaron al penal de Santoña. Pasé el invierno con un frío terrible. Vivíamos en la suciedad y los piojos, tiritando de frío sin parar. Después me enviaron a los Escolapios de Bilbao, donde había unos cinco mil prisioneros, y allí vivimos con el clarín por la mañana, la bandera y el <Cara al sol>... Creo que aún me sé la canción...” El valenciano Amado Granell, oficial de la Legión de Honor. La autora relata el periplo vital de Amado, quien murió en un accidente de coche en Valencia, años antes de concebirse este libro y vivió con anterioridad en la clandestinidad durante varios años en Santander, Barcelona y Madrid. “El 26 de agosto de 1944, tras rendir homenaje a las tropas del general Leclerc instaladas frente al Arco del Triunfo y especialmente a La Nueve, el general De Gaulle inició a pie, rodeado de sus hombres, el desfile de la Victoria por los Campos Elíseos. Delante, por el centro de la avenida, el teniente Amado Granell abría el desfile conduciendo un vehículo blindado que portada dos banderas, la de la Cruz de Lorena de la Francia Libre y la bandera republicana española”.(...) El general Leclerc apoyó la concesión de la Legión de Honor al sereno y reservado Amado Granell con la siguiente afirmación: “si es verdad que Napoleón creó la Legión de Honor para premiar a los bravos, nadie la merece como usted”.

El almeriense José Hernández: “Yo tenía ocho años cuando llegó la República. Nos incitaban a ir al colegio, aunque yo no quería...Después lo he sentido mucho, toda mi vida, porque me di cuenta de que hace mucha falta ir a la escuela. Yo todavía no sé leer ni escribir. Siempre lo he ocultado. Me ha pesado mucho...” “La última vez que vi a mis compañeros de La Nueve fue cuando murió el general Leclerc. Fue un golpe muy duro para todos. Nos encontramos en París y desfilamos juntos para rendirle honores. Ninguno de nosotros creía que su muerte hubiese sido normal. Pero ahí quedó todo... ¿Sabe usted? Fue importante ser de La Nueve. Yo siempre me he sentido muy orgulloso... Aunque luego nos hayan olvidado”.

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.. “En el batallón todos los españoles éramos diferentes, teníamos tendencias políticas diversas, pero a todos nos unía el odio por los alemanes, el ansia de libertad y la convicción de que los aliados nos ayudarían a liberar España. Los franceses supieron aprovechar bien ese odio. Todos habíamos hecho una guerra difícil, sabíamos luchar y estábamos dispuestos. Para Leclerc, que venía a veces a charlar y fumarse un cigarrillo, nosotros no éramos los perdedores de la Guerra Civil, sino los combatientes de una cruzada por la libertad”, recuerda Manuel Fernández.

.. “Todo el mundo luchaba, hay que decirlo, pero es verdad que cuando había expediciones más difíciles, casi siempre enviaban a La Nueve. La Nueve era una compañía aparte. Una compañía donde además de saber luchar, se tocaba la guitarra, se cantaba flamenco o se cantaban las canciones de la Guerra Civil. Nosotros, aun siendo de otra compañía, casi siempre íbamos juntos”, recuerda Víctor Lantes.

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.. “Los supervivientes españoles, vencedores junto a los aliados en la gran contienda internacional, recibieron la victoria al mismo tiempo que la traición: las grandes potencias habían negociado ya con el franquismo. El nuevo orden eliminaba la esperanza de liberar España. Los soldados de ocho años de combate enfrentaron la paz con el sabor de una gran injusticia, presintiendo el comienzo de un oscuro y largo invierno.”

El libro encarta en el centro, en un papel satinado, 65 fotografías que ponen cara a muchos de los componentes de La Nueve y a otros héroes de la liberación de Francia.

La autora, bajo el título de “Semblanzas”, retrata brevemente a 35 personajes que participaron y sufrieron, directa o indirectamente, en ambas contiendas: Guerra Civil y Segunda Guerra Mundial: Max Aub, Manuel Azaña, Omar Nelson Bradley, Albert Camus, Pau Casals, Leonard Townsed Gerow, Pablo Iglesias, Victoria Kent, Rodolfo Llopis, Antonio Machado..., entre otros. Con los agradecimientos y una amplia bibliografía termina este libro homenaje a quienes lucharon por la libertad, entregando –muchos de ellos- su vida. Y ya que hablamos de Machado, terminamos con unas líneas que el libro dedica a los últimos días de Don Antonio Machado:

“... Pocos días antes de su muerte, pidió a su hermano que lo acompañara hasta el mar, a unos trescientos metros de distancia. Allí permanecieron contemplando el horizonte, sentados sobre unas barcas varadas en la arena. <Quién pudiera vivir ahí, detrás de esas ventanas, libre de toda preocupación>, dijo Antonio, señalando unas sencillas casas de pescadores”. (Página 37). Y allí, parece que esbozó un último poema que no llegó a terminar: “Estos días azules y este sol de la infancia...” 

 

12/01/2017 16:59 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

48 deseos ¿imposibles? para 2017

  1.      No se me ha ocurrido otra manera mejor de compartir algunos deseos para este año que acabamos de iniciar, que redactar esta letanía laica.

CAPÍTULO I:

San diecisiete de Enero, que a nadie falte pan ni algo de dinero.

San catorce de febrero, que se derriben los muros y se construyan senderos…

San trece de marzo, que abunden más los besos y nos demos más abrazos.

San diecinueve de abril, que conjuguemos más el verbo gozar que el verbo sufrir…

San veinticinco de mayo, que llueva abundante y no falte agua en el campo.

San veintiocho de junio que en los colegios no suspenda ninguno…

San ocho de julio, que un viento fuerte se lleve a todos los corruptos.

San dieciséis de agosto, que todos los traficantes muerdan el polvo…

San doce de septiembre, que se erradique el maltrato para siempre.

San veinticuatro de octubre, que los que gobiernan bajen de las nubes…

San dos de noviembre, a todos los canallas, retortijones de vientre…

San treinta y uno de diciembre, que cada cual recoja según lo que siembre.

 

2. Segunda letanía de deseos imposibles para 2017.

CAPÍTULO II

 

De enero, San Nueve, que los soldados dejen de matar y se rebelen…

De febrero, San Ocho, que en política no asciendan los tontos.

De marzo, San Cinco, que los abusones paguen sus delitos…

De abril, San Veinticuatro, que los sinvergüenzas vayan descalzos.

De mayo, San Dos, que todos los corruptos vayan a prisión.

De junio, San Tres, que ningún deshonesto llegue al poder.

De julio, San Catorce, que devuelvan la pasta todos los ladrones.

De agosto, San Veinte, que los mafiosos enfermen de repente.

De septiembre, San Cuatro, que se acabe de una vez con tanto maltrato.

De octubre, San Cero, que no se degrade nuestro Pirineo.

De noviembre, San Siete, que nos diga la justicia, ¿dónde se mete?

De diciembre, San dieciséis y por terminar, que todos los jetas tengan que trabajar.

  

3. Nueva letanía de “ojalá sí”, apelando ya directamente a algunas excelsas divinidades…

 CAPÍTULO III:

 

En enero, San Antón, que no nos falte ni queso ni jamón.

En febrero, Virgen de la Candelera, que no veamos vacía la nevera.

En marzo, San José, que podamos tomar cada día, carajillo o café.

En abril, San Jorge, que la primavera nos humedezca y nos moje.

En mayo, San Isidro labrador, que no se nos joda la circulación.

En junio, San Juan Bautista, que mantengamos en servicio, el oído y la vista.

En julio, Santa Isabel de Portugal, que las articulaciones nos permitan caminar.

En agosto, San Roque, que nos sigan queriendo los que nos conocen.

En septiembre, Santa Tecla, que pase el amor sin llamar a la puerta.

En octubre, Santa María, que de vez en cuando, alguna alegría…

En noviembre, San Clemente, catar el mondongo moderadamente.

En diciembre, San Nicolás, que vayamos para delante, no para atrás.

 

4. Y ésta es la cuarta entrega .. Está dedicada al medio ambiente y al otro medio; o sea, al ambiente entero. Por supuesto, con mucha familiaridad con santos y santas, como podréis leer.

CAPÍTULO IV:

Barbudo San Sebastián, hazles entender a los cenutrios lo del calentamiento global.

Extinguido San Aquilino, que a los pueblos indígenas, los dejen tranquilos.

Enigmático San Pantaleón, grítales que no podemos vivir envueltos en contaminación.

Benefactor San Basilio, haz que cuiden y preserven los mares, los lagos y los ríos.

Divertido San Bartolo, insiste en que nos vamos todos a la mierda si se derriten los Polos.

Increíble San Gerulo, que a los que no reciclan les pique mucho el agujero de ozono del culo.

Hermano San Francisco, ¡mira que el medio ambiente está hecho un cristo!

Extraña Santa Waldesca, si están protegidos… ¡ni caza, ni pesca!

Familiar Santa Teresa de Tormes, duro con los bestias que queman el monte.

Campechano San Juan de la Cruz, a los de los transgénicos, atízales tú…

Iluminado Santo Cristo de Sobrarbe, a ver qué puedes hacer por las renovables…

Santas Casta y Susana, que los que explotan al hombre, tengan agonía larga.

08/01/2017 16:25 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Selección "feisbusera" de artículos de noviembre y diciembre 2016

.. 24 horas en Zaragoza

El pasado viernes estuve en Zaragoza. Recibí invitación de Conni Mekis para asistir a la presentación de su libro “La formación del lector escolar”. A las 18:30, en el Paraninfo. Acudí acompañado de mis amigas Mari Carmen Villanueva y Ana Rodríguez. Dentro de la sala Joaquín Costa, me reencontré con Constanza Mekis, con Rosa Tabernero y con Inés Miret, las tres mujeres que iban a protagonizar el acto de presentación y con las que había coincidido una o varias veces en el pasado, en distintos eventos escolares, literarios o bibliotecarios. Y saludé también a Luisa Mora, a Ana G. Lartítegui (Mamen, Ana, Constanza, Rosa, Inés, Luisa, Ana...,todas las nombradas, mujeres inteligentes, luchadoras, vitalistas, estupendas). Por allí andaban el amigo feisbusero Iván Ruiz (con quien nos conocimos en carne mortal), José D. Dueñas y Pepe Trívez ...,celebrando la edición de un nuevo libro, fruto del conocimiento y la investigación de Constanza... Luego, con mi amigo Pepe López (el que me da cobijo y compañía cuando voy a la capital), anduvimos tomando unas tapas, e hilando larga conversación, continuada ayer sábado por la mañana, desayunando “como Los Ángeles”,  paseando por las orillas del Ebro, tomando unos cortados en la plaza más grande  o visitando una exposición en la Lonja, de la soriana Iris Lázaro, que nos gustó... Podría ser éste, un capítulo más de una serie que bien podría titularse “Una vida entre personas”, celebrando, pues, la amistad y la vida. (12 de noviembre de 2016)

 

.. El Gurrión 145...

Esta mañana en la imprenta
he vuelto a enjaular gurriones,
con el encargo evidente
de calentar corazones...
Y al lado, un liquidámbar,
hecho una antorcha encendida,
nos regala unos colores
para pintar nuestra dicha.

Este número de El Gurrión,
“mira”, desde la portada,
con ese par de ojos
de una puerta cerrada.
Tú lo miras y él te mira,
con inquietante mirada:
aquelarre literario
prometen hoy sus entrañas...

(21 de noviembre de 2016)

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. Cuaderno de Macoca número 4.

Lo envié a finales de septiembre y principios de octubre y he ido recogiendo algunas opiniones, bonitas palabras, ánimos, agradecimientos que me han hecho llegar algunas de las personas a las que se lo regalé. Nadie estaba obligado a responder, naturalmente. En todo caso, ahí os dejo el enlace con "mi cadiera" por si quieres curiosear un rato, je, je. Yo, desde aquí, les agradezco sus palabras. Se han ganado el derecho a recibir el número 5, cuando lo piense, lo haga y lo imprima... (el año que viene), je, je. http://macoca.org/repertorios-alfabeticos-y  (22 de noviembre de 2016)

 

.. Peleen con mucho valor..., porque habrá repartición...

Esta semana que termina, ha sido noticia de portada, la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, obligando a repartir al alumnado con necesidades educativas de diferentes características… Un tema que era de sentido común y responsabilidad no supieron resolverlo ninguna de las administraciones educativas. El principio de resolución viene de la mano de una sentencia judicial, con un retraso enorme… Hace veinte años, algunos, en algunos centros veíamos ya el problema y pedíamos lo que ahora se ha puesto de manifiesto mediante sentencia judicial. Demasiado retraso y ya veremos cuándo y cómo se empieza a hacer efectiva. En todo caso, ahí va el periódico de esta semana y la carta publicada hace 18 años (en diferentes medios escritos) pidiendo, precisamente, esto. Gracias a la Asociación de Padres y Madres del Colegio Pío XII de Huesca, por "pelearlo". Feliz semana la que empieza mañana. (27 de noviembre de 2016)

 

.. TBO. Una propuesta.

En marzo de 2017 hará cien años que nació el popular TBO. Muchos niños y niñas aprendimos casi a leer en sus páginas. Estaréis de acuerdo conmigo en que, quienes en nuestros paisajes de infancia, tenemos el TBO como una referencia importante le debemos un pequeño homenaje. Propongo a las amistades feisbuseras (luego lo haré por otras vías) escribir un texto de, entre 250 y 275 palabras: unas 20 líneas con letra Arial de 11 puntos, recordando cómo llegaba a tus manos, con quién lo cambiabas, qué personajes te marcaron o recuerdas, qué supuso para ti la existencia del mismo... Los textos se irán publicando en los cuatro números de El Gurrión que saldrán en 2017: febrero, mayo, agosto y noviembre. Si quieres puedes acompañar una foto tuya, leyendo un ejemplar del TBO, así la cosa será más completa. Espero que te guste la propuesta y te apetezca recordar y escribir (y dibujar, si se tercia, claro). Los textos y la foto puedes enviarlas a la dirección de correo electrónico que aparece en la página 2 de la revista El Gurrión. Saludos. (3 de diciembre de 2016)

 

.. Con Osvaldo y Maryta.

Nos conocimos hace 7 años en Oviedo. Se celebraban unas jornadas de animación a la lectura, organizadas por Elvira Novell, de la UGT. Allí estuvo Maryta Berenguer, afamada contadora de cuentos argentina, escritora y editora y su compañero Osvaldo Berenguer, enamorado de la literatura, entre otros placeres. Todos estos años, hemos mantenido una relación feisbusera que desembocó ayer en un feliz reencuentro en Barcelona. En el café Zurich de Plaza Cataluña mantuvimos una larga, animada y cariñosa conversación, después de encontrarnos en el hall de su hotel y de intercambiar unas cuantas publicaciones…. Una tarde para celebrar la amistad, la vida y generar nuevos recuerdos, je, je. (7 de diciembre de 2016)

 

.. Exposiciones en el CaixaForum...

En el CaixaForum de Barcelona siempre hay sorprendentes exposiciones. Ayer por la mañana estuvimos por allí un par de horas contemplando las estupendas fotografías de Cristina García Rodero, en el trabajo titulado “Tierra de sueños”, sobre el mundo rural en la India; una segunda y muy interesante exposición sobre la creación artística en la institución penitenciaria, denominada “Bálsamo y fuga” y una tercera, titulada “Un Thyssen nunca visto”, en la que se exponían sesenta y tres de las mejores obras del Museo Thyssen-Bornemisza, con firmas como Fra Angelico, Marc Chagall, Edward Hopper, Picasso, etc. La ubicación de este centro social y cultural, en una fábrica textil rehabilitada ha dotado a Barcelona de un equipamiento cultural extraordinario, que podemos disfrutar cada vez que visitamos la ciudad condal...  (7 de diciembre de 2016)

 

.. Graus 1 – Peña Fragatina 0

Sorprendente, pero cierto. ¿Partido trampa, que dicen los entendidos? Hay sucesos que se espera que no se produzcan porque, teóricamente, las posibilidades de que ocurran son pocas, pero en esto del fútbol nada es descartable. En este caso, el último clasificado le ha ganado al primero; de hecho, este es el primer partido que gana el Graus en esta temporada. La sesión vermut de hoy (se ha jugado a las doce del mediodía), se le ha atragantado a la Peña y sin querer, los “peñeros” les han hecho a los grausinos un estupendo regalo navideño.


Y, por lo demás, la crónica es breve. El partido ha sido malo (el de la Peña, peor todavía). Las ocasiones han sido pocas, en una y otra portería y el gol local se ha producido en un lance del juego que no parecía que entrañara peligro... Es cierto que la Peña tiene varios jugadores lesionados, pero en el campo había once “naranjas”, (que hoy parecían “mandarinas”, si se me permite el chiste fácil y sin ánimo de ofender) y que deberían de haber solventado el partido de otro modo, teniendo en cuenta la diferencia que hay entre los dos equipos. 


Punto de inflexión o de reflexión para encarar los próximos encuentros de otra manera, si al final de la temporada se quiere estar en los lugares de ascenso. Un tropiezo lo tiene cualquiera, de modo que hay que animar a los chavales para que sigan apretando y manteniendo el nivel de concentración y de juego que les ha permitido ganar mucho en lo que va de temporada, en la que llevaban una muy buena racha. (8 de diciembre de 2016)

 

.. Exposición en el Palacio Montcada de Fraga

Hace un rato, hemos vuelto de visitar la exposición “Més enllà de Mauthausen. Francesc Boix fotògraf” y de visionar el vídeo sobre la vida del fotógrafo y los acontecimientos que vivió, primero en la Guerra Civil española, en los frentes de Aragón y del Segre; más tarde, con la Segunda Guerra Mundial declarada, su internamiento en el campo de concentración de Mauthausen y finalmente, la liberación, hasta su muerte a los 30 años en París.

Cada vez que leemos un libro, vemos un documental o unas fotos de los dos acontecimientos bélicos nombrados, sufre uno un desgarro interior, tratando de digerir con algo de distancia, tanto horror. Tanto horror innecesario, fruto de los abominables instintos del ser inhumano, convertido en una máquina de degradar a sus semejantes, humillarlos hasta lo indecible y asesinarlos... Ha pasado mucho tiempo, pero esa sensación de estar ante un inimaginable episodio de la historia universal de la infamia, que nos deja un rato sin palabras y doloridos, no desaparece...

Cuando cruzamos el puente sobre el Cinca, con una niebla meona y mucho frío, la sensación anterior se acentúa, pensando en quienes padecieron, además, los fríos inviernos de la Europa Central, aumentando de esa manera su sufrimiento... (10 de diciembre de 2016)

 

.. Viejos papeles...1

Guardados en cajas-archivo... En este caso, algunos ejemplos de trabajo con la prensa: un cuaderno de noticias, apoyadas por la versión de los periódicos; el diseño de cuatro páginas de un periódico nuevo, con secciones y una pequeña actividad con elementos de una noticia: palabras en los titulares... Lo del cuaderno es de hace 29 años y lo demás, de hace 20 años. Buscábamos, generábamos  y trabajábamos con materiales alternativos al libro de texto... Hace pocos días, leía en un diario que un maestro proponía prescindir del libro de texto en las aulas. Bienvenidas sean las nuevas ideas. Salud y buen finde. (10 de diciembre de 2016)

 

.. Viejos papeles...2

Hoy me he topado con un dossier de valoraciones que hacían padres y madres sobre algunas de las actividades o estrategias pedagógicas que habían funcionado ese curso (1995-96). Utilicé esta fórmula en diversas ocasiones y siempre obtuve respuesta. Celebro haberlos guardado. Buenos días, país. Aquí, una niebla del copón que solo fabrica frío y desánimo... (13 de diciembre de 2016)

 

.. Gloria Fuertes

En 2017 se cumplirá el Centenario de su nacimiento; un pretexto adecuado para volver sobre su vida y su obra. He preparado este nuevo RAD (Repertorio Alfabético Documental) con la intención de que pueda servirle a alguien. Personalmente, volveré a leer a Gloria (como ya he hecho para diseñar este documento). En sus palabras, en sus poemas, descubrimos a una mujer resistente, con mucho sentido del humor y militante de la paz... http://macoca.org/g-de-gloria  (13 de diciembre de 2016)

 

.. La lectura y el rescoldo ...

Aún quedan rescoldos de las hogueras de la lectura... Anoche, volvimos a juntarnos para cenar y charlar y echarnos unas risas abundantes. Allí estuvimos con Nati, Patricio, Mercè, Alicia, Marina, Rosi... También hablamos de libros y de lecturas (como habíamos hecho tantas veces durante tantos años en las reuniones mensuales en el colegio). Y hablamos de escribir unas líneas de cada libro leído o de seleccionar algunas citas significativas para copiarlas en algún cuaderno (como el que nos regalamos ya en el curso 2004-2004) que ayuden a rememorar, a recordar fugazmente, puesto que olvidamos con frecuencia lo que contaban los libros que hemos leído, aunque nos quede una sensación agradable o no, un regusto exquisito o una laguna de silencio... Hablamos de “Valor”, Clara Usón; de “La Nueve”, de Evelyn Mesquida; de Rosa Montero y “La carne” o de lo mucho que escriben César Pérez Gellida o Santiago Posteguillo; de “La chica del tren” ; de las lecturas que uno cree que debe hacer por solidaridad con los hechos que narra el libro ... Yo repartí “gurriones” y Marina y Patricio, nos sortearon unos libros de los que querían deshacerse, con buenas intenciones, eso sí (ja, ja) Es muy agradable que las prácticas lectoras nos hayan dejado este poso de relaciones personales que se mantienen en el tiempo... Y celebramos, aún sin nombrarla, nuestra heterodoxia: nunca leímos el mismo libro... Durante diez años, nos dedicamos a leer y a charlar, sobre un autor o una autora y sobre lo que cada cual leía por propia iniciativa, atendiendo a sus gustos y necesidades o no. (14 de diciembre de 2016)

15/12/2016 14:49 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Últimos testigos (II). Testimonios amables

Últimos testigos”, de Svetlana Alexiévich (Premio Nobel de Literatura, 2015). Ed. Debate, 2016 – 334 páginas. (y II)

Esta segunda parte del comentario del libro de Svetlana recoge aquellos fragmentos de los testimonios que hacen referencia a la escuela, los libros, la lectura, los cuentos... En medio de la crueldad de la guerra, de los recuerdos traspasados de brutalidad, donde los testimonios sobre la inhumanidad más extrema contra la vida de las personas, e incluso de los animales, ponen de manifiesto la existencia del mal absoluto, hay quien recuerda la lectura de un libro o el que salvó de la hoguera, o algunas palabras escritas, o la lectura de poemas, o las condiciones difíciles en las que se desarrollaban las clases en aulas improvisadas y echando imaginación para paliar las carencias materiales que eran absolutas, en muchos casos. De eso trata lo que sigue... Este libro, desde luego, permite múltiples lecturas y es un documento testimonial e informativo de primer orden; una fuente documental demoledora sobre la irracionalidad de la guerra, sobre el comportamiento más abyecto y también sobre los gestos de humanidad que realizan las víctimas...

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.. Taisa tenía siete años, leía mucho, le daban miedo los gusanos y le encantaban los perros: “... El invierno era muy frío, siempre tenía frío en las manos y los pies. En la escuela a menudo se estropeaba la calefacción y el suelo de las aulas quedaba cubierto por una fina capa de agua congelada. Patinábamos entre las mesas. Dentro nunca nos quitábamos los abrigos ni las manoplas, les cortábamos las puntas para poder sujetar bien la pluma con los dedos. Recuerdo que teníamos prohibido burlarnos y ofender a los que habían perdido a sus padres. Si lo hacíamos, recibíamos un severo castigo. Y también leíamos mucho. Como nunca... Acabamos con la biblioteca infantil y juvenil. Y nos empezaron a dar libros para adultos. A las otras niñas les daban miedo... Hasta los niños los evitaban a veces, pasaban las páginas donde se hablaba de muerte. Pero yo las leía...”

.. Volodia tenía diez años: “... Recuerdo que después de un bombardeo quedaron tirados por el suelo un montón de libros mezclados con las piedras. Cogí uno, se llamaba “La vida de los animales”. Era grande, con unas ilustraciones muy bonitas. Me pasé la noche leyéndolo, leía y no podía parar... Recuerdo que ya no volví a coger ni un libro bélico, ya no me apetecía leer nada sobre la guerra. Pero un libro sobre los animales, sobre los pájaros...”

.. Nina tenía siete años y recuerda: “... El último día... Antes de la retirada, los alemanes incendiaron nuestra casa. Mamá estaba en la calle, miraba el fuego y no se le escapó ni una lágrima. Nosotros tres corríamos alrededor y gritábamos: <¡Casita, no ardas! ¡Casita, no ardas!> No nos dio tiempo de salvar nada, solo pude coger mi libro del abecedario*. Me pasé toda la guerra cuidándolo, protegiéndolo. Dormía con él, lo dejaba debajo de la almohada. Tenía muchas ganas de estudiar. Más tarde, cuando empecé el primer curso en 1944, el único abecedario que había era el mío. Un libro para trece niños. Para toda la clase...”

“... Antes de la guerra, me encantaban los cuentos que contaba papá, sabía muchos cuentos y sabía contarlos. Después de la guerra ya no me apetecía leer cuentos...”

(* Se trata del primer libro de texto que usaban los alumnos al empezar la escuela con seis o siete años: un libro con todas las letras del abecedario aplicadas en palabras y textos breves que servía de guía para aprender a leer. Nota de las traducciones)

.. Sasha, contaba diez años:  “... Recuerdo que después de la guerra en nuestro pueblo solo teníamos un libro del abecedario, y el primer librito de texto que encontré y que leí fue una colección de problemas de aritmética. Lo leí como si fueran poemas...”

.. Liuba con once años: “... Antes de la guerra, mi hermana mayor trabajaba en el comité regional del partido, tenía la misión de participar en la lucha clandestina. Trajo a casa un montón de libros de la biblioteca del comité; también retratos, banderas rojas. Lo enterrábamos todo en el jardín, debajo de los manzanos. Y su carnet del partido. Lo enterrábamos por las noches. Pero yo tenía la sensación de que el rojo..., el color rojo..., se vería incluso a través de la tierra...”

.. Zina tenía siete años: “... Empecé la escuela... Arranqué de la pared un trozo de papel pintado, viejo y desteñido: aquello fue mi libreta. En vez de goma de borrar usaba un tapón de corcho. En otoño maduró la remolacha, nos alegramos muchísimo: <Rallaremos la remolacha y tendremos tinta para escribir>. Dejas el jugo de remolacha un par de días y se pone negro. Con eso escribíamos”.

.. Kima tenía doce años. Su nombre viene de “Komunistecheski Internacional Molodiozhi” (Internacional Comunista de Juventud): “...Fue nuestro padre quien se inventó esos nombres*. Era comunista, se afilió siendo muy joven. Y así nos educaba. En nuestra casa había muchos libros, había retratos de Lenin y Stalin. En los primeros días de la guerra lo enterramos todo bajo el suelo del cobertizo; solo dejé “Los hijos del capitán Grant”, de Jules Verne. Mi libro favorito. Me pasé la guerra leyéndolo y releyéndolo...

(*Durante las décadas  de 1920 y 1930, en la Rusia soviética estuvo de moda crear nuevos nombres derivados de conceptos clave del socialismo. Se formaban por derivación o a partir de acrónimos. Nota de las traducciones).

.. Nadia tenía 7 años: “... A pesar de todo, para la fiesta de Año Nuevo adornábamos el árbol. Era mi madre, siempre mi madre... Ella nunca olvidaba que aquella era nuestra infancia. Recortábamos los dibujos a color de los libros, hacíamos bolitas de papel (eran negras por un lado y blancas por el otro) y también hacíamos guirnaldas trenzadas con hilos viejos. Ese día todo eran sonrisas. En vez de regalos, que no había, nos dejábamos notitas escritas debajo del árbol.

En mis notas yo escribía: “Mamaíta, te quiero mucho. ¡Mucho! ¡Mucho!” Nos regalábamos palabras.

Han pasado muchos años... ¡He leído tantos libros! Pero de la guerra no sé más de lo que sabía cuando era niñas”.

Zoia, con doce años: “... Sin embargo, una vez le cogí cariño a una niña pequeña... Máshenka... Era rubia y dócil. Fuimos amiga durante un mes. Un mes en el campo de concentración era toda una eternidad. Fue ella quien se me acercó.

-       ¿No tendrás un lápiz?

-       No

-       ¿Y una hoja de papel?

-       Tampoco. ¿Para qué los quieres?

-       Sé que me moriré pronto y quiero escribirle una carta a mi madre.

En el campo no nos estaba permitido tener lápices ni papel. Pero se lo conseguimos. Nos caía bien a todos: tan rubia y tan dócil. Y hablaba en voz muy baja.

-       ¿Cómo vas a enviarle la carta?, le pregunté.

-       Por la noche abriré la ventana... Y el viento se llevará las hojas...”

.. Eduard contaba once años: “...Desde entonces... no me quedan lágrimas... No tengo lágrimas ni siquiera en los momentos en que debería tenerlas. No sé llorar. En toda la guerra solo lloré una vez. Fue cuando mataron a nuestra enfermera Natasha... Le gustaba la poesía, a mí también me gustaba la poesía. Le gustaban las rosas, a mí me gustaban las rosas. En verano le llevaba ramos de rosas silvestres...”

Rimma contaba seis años y estaba en la guardería jugando con las muñecas...: “En aquel momento, mi madre solo nos dijo que había un niño pequeño que a menudo se quedaba solo en casa, que estaba asustado y que no tenía comida. Ella quería que lo aceptáramos y que le cogiéramos cariño. Era consciente de que no era fácil, porque los niños a veces rechazan a otros niños. Actuó con mucha habilidad: no trajo a Boris a casa, sino que nos envió a nosotras a buscarlo: “Id a buscar a ese niño, necesita amigos”. Fuimos a por él y lo llevamos a casa.

Boris tenía muchos libros con dibujos bonitos, quiso llevárselos todos y nosotras le ayudamos a llevarlos. Solíamos sentarnos en lo alto de la estufa y él nos contaba cuentos. Nos cayó tan bien que que le cogimos muchísimo cariño, tal vez por todas las cosas que sabía...”

Iania, tenía doce años: “.. Empecé sexto curso en la escuela. En las clases de literatura e historia, mientras los profesores explicaban la materia, nosotros tejíamos calcetines, manoplas y bolsitas para tabaco que enviábamos al ejército. Tejíamos y memorizábamos los versos. En voz alta repetíamos a coro los poemas de Pushkin...”

.. Masha tenía ocho años: “... Mi padre había luchado en la Guerra Civil. De la guerra salió lisiado, caminaba con muletas. Sin embargo, consiguió dirigir el koljós, que bajo su dirección sobresalió por encima de las demás granjas. Cuando aprendí a leer, él mismo me enseñó los recortes del periódico Pravda en los que se hablaba de nuestro koljós. Antes de que estallara la guerra, incluso lo invitaron, junto con otros presidentes reputados, a asistir a un congreso de miembros destacados de koljós y a la exposición agrícola de Moscú. De aquel viaje me trajo unos libros muy bonitos y una caja de bombones...”

.. Liudmila tenía doce años: “... Por la noche nos reunimos alrededor de la mesa; nos acompañaba la fotografía de mi padre y un viejo volumen de los poemas de Pushkin... Él se lo había regalado a mi madre cuando eran novios. Recuerdo los momentos en que mi padre y yo leíamos juntos. Cuando algo le gustaba especialmente, decía: “El mundo es digno de ser contemplado eternamente”. Siempre lo repetía en los buenos momentos. No soy capaz de imaginar a un padre tan bueno sin vida...”

Fedia contaba trece años de edad: “... –Tenemos menos lápices que fusiles, bromeaba el comandante.

A nuestro alrededor había guerra y, mientras, nosotros estudiábamos. Nuestra escuela se llamaba “la escuela verde”. No había mesas, aulas, libros... Solo había maestros y alumnos. Teníamos un libro de texto de Lengua, un manual de Historia, un libro de problemas de Aritmética y un manual de Gramática; esos cuatro libros para compartir entre todos los chavales. Estudiábamos sin papel, sin tiza, sin tinta, sin lápices. Despejábamos un claro en el bosque, lo cubríamos de arena, y eso era nuestra pizarra: escribíamos encima con ramitas. En vez de libretas, los partisanos nos habían conseguido octavillas nazis, papel pintado usado y periódicos. Hasta se habían hecho con un timbre de escuela. Todo el mundo estaba particularmente contento con ese timbre. ¿Cómo podía haber una escuela sin timbre?...”

Valia tenía doce años: “...Me gustaba todo de él: que fuera bajito (igual que yo), que tuviera los ojos azules (como mi padre), que fuera un gran lector (a diferencia de Alka Poddubhiak; ese me iba detrás y a veces me daba unos capirotazos que dolían mucho). Y, sobre todo, ¡que a Vitia le encantara Jules Verne! A mí también. En la biblioteca estaba su obra completa, yo la había leído toda...”

08/11/2016 12:32 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña de Últimos testigos (I)

Últimos testigos”, de Svetlana Alexiévich (Premio Nobel de Literatura, 2015). Ed. Debate, 2016 – 334 páginas.

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Pasan los días, una vez terminada la lectura de este libro, y no se va de todo el desasosiego, la honda impresión, las imágenes brutales que se dibujaron en la mente al dictado de las palabras, de las historias leídas...

Este libro se abre con una cita breve y no tiene prólogo ni presentación ni prefacio ni nada parecido.  No le hace ninguna falta. Después de varias páginas de índice, donde se relacionan los títulos de los cien testimonios que el libro recoge, comienzan éstos golpeando la conciencia, los sentimientos; sembrando un notable desasosiego... Uno sabe que en las guerras hay más dolor que alegría y muchos muertos... Uno ha leído ya muchos libros sobre contiendas de diversa intensidad, motivadas por sinrazones diferentes y localizadas en todas las áreas imaginables de la geografía mundial. A pesar de ello, este libro coloca al lector, a la lectora, al borde de las lágrimas (y eso, al margen del tiempo transcurrido), con cada pequeña historia contada por los protagonistas: la mayoría, accidentales supervivientes de unos episodios que convirtieron, casi de un día para otro, una sencilla vida llena de rutinas cálidas, de afectos familiares, de infancias felices, en el mismísimo infierno: la muerte se hizo presente y golpeó de mil maneras a los hombres y a las mujeres, a los ancianos y ancianas, a los jóvenes y a los niños.

Segunda guerra mundial. Alemania invade Bielorrusia y Rusia. Muchos hombres y mujeres huyen a los bosques y se organizan para hacer frente a la brutalidad de la ocupación alemana, dado que el ejército propio no los defiende ni aparece. Esos valerosos partisanos lucharon contra las fuerzas de ocupación; y sus familias, denunciadas por los colaboracionistas y traidores, son objeto de una represión desmedida por parte de los soldados alemanes, que matan despiadadamente a todo ser viviente, acompañados de sus enormes perros que desgarraban cuerpos con fiereza (“les atraía el olor humano...”, recuerda Nadia)

S. Alexiévich da la voz a quienes tenían pocos años a principios de la década de los cuarenta del siglo pasado, para que recuerden y cuenten el día que estalló la guerra o los primeros días del conflicto... Vania, Guenia, Vasia, Nadia, Volodia, Rimma, Nikolái... y así, hasta un centenar de hombres y mujeres que, en el momento de hablar con ellos, desempeñaban los más variados oficios y profesiones, se sobreponen a la dureza del recuerdo, que les quedó grabado “a fuego” cuando tenían cuatro, siete, cinco, diez, doce... años y, por primera vez, ordenan lo que vivieron de manera tan traumática, y le ponen palabras...

Algunas de las frases pronunciadas por cada entrevistado las convierte Svetlana en el título de su propia aportación. Y, como se verá, algunos títulos son enormemente explícitos:  “Pero quiero que venga mamá...”; “Un puñado de sal... Todo lo que queda de nuestra casa...”;  “En el cementerio los muertos estaban fuera de las tumbas..., como si los hubiesen vuelto a matar...”; “¿Por qué le han disparado a la cara? Mamá era tan guapa...”; “Casita no ardas! ¡Casita no ardas!”; “Ojalá, al menos, sobreviva alguno de nuestro hijos”;  “Me pedías que te rematara...”;  “Justo en el último momento, los tres gritan sus nombres y apellidos”;  “Los perros la trajeron a pedazos...”; “Si lloráis os dispararemos...”;  “Estuve esperando a mi padre mucho tiempo. Toda la vida...”

Aquellos niños y niñas que quedaron traumatizados para siempre viendo morir a su lado a sus padres, abuelos, hermanos, vecinos: golpeados, tiroteados, destrozados, semienterrados, con las casas quemadas... terminaron escondidos, recogidos por alguna persona, llevados a orfanatos o a campos de concentración y crecieron con un vacío insondable por la pérdida de sus familiares y de la infancia, convertida es la experiencia más brutal imaginable.

Mientras vas leyendo, se te instala inevitablemente un intenso dolor en el interior. La mente dibuja decenas de escenarios, sugeridos por los testimonios, que te sobrecogen. ¿Cómo se pudo llegar a esos niveles de desprecio por la vida humana? ¿Qué neuronas dirigen el cerebro del soldado-asesino, que mata a la madre en presencia del niño o de la niña? ¿Cómo se convierte un supuesto ser humano en una máquina de matar de manera despiadada?... Y así te vas haciendo preguntas constantemente... Sabiendo que no estamos hablando solo de algo que pasó en un momento determinado, sino que, con posterioridad, con motivo de otras guerras y otros conflictos siguió y sigue pasando en diferentes partes del mundo. Aquellas personas vieron destruida su casa, su forma de vida, e incluso ésta, de un día para otro. Toda la felicidad acumulada y vivida, se disipó en el aire como una fugaz humareda, como un soplo, como un sueño del que ya nunca despertaron.

Y aquí, unos fragmentos del centenar de testimonios:

-       Vania tenía cinco años: “... Quemaron nuestra aldea. Las bombas destruyeron el cementerio. Fuimos corriendo: los muertos estaban fuera de las tumbas..., como si los hubieran vuelto a matar... Vimos a nuestro abuelo, había muerto hacía poco. Hubo que volver a enterrarlos...

Durante la guerra, nosotros jugábamos a la “guerra”... Jugábamos a “rusos y alemanes”. Combatíamos, hacíamos prisioneros. Fusilábamos. Nos poníamos cascos de soldados en la cabeza, de los nuestros o de los alemanes; los cascos estaban tirados por todos lados, en el bosque, en el campo. Nadie quería hacer de alemán, hasta nos peleábamos por ello. Jugábamos en las trincheras y en los blindajes de verdad. Luchábamos a palos, cuerpo a cuerpo. Y nuestras madres nos reñían...”

 

-       Lena contaba siete años: “... ¿Hacia dónde vamos? Por las conversaciones de los mayores he comprendido que nos transportan a Alemania. Recuerdo mis pensamientos: <¿Para qué me querrán los alemanes? Yo soy muy pequeña... ¿Qué haré allí?> Cuando oscurece, las mujeres me llaman para que me acerque a la puerta del vagón y me empujan fuera: <¡Corre! A lo mejor te salvas>

Caí en una zanja, me quedé dormida allí mismo. Hacía frío, soñaba con que mi madre me arropaba con algo cálido y me decía palabras cariñosas. Toda la vida el mismo sueño...” (Leyendo este testimonio, uno se acuerda del libro “La Historia de Erika”, de Ruth Vander Zee y Roberto Innocenti, publicado por Kalandraka: http://www.kalandraka.com/en/colections/collection-name/book-details/ver/la-historia-de-erika/)

 

-       Iura tenía entonces ocho años y recuerda: “Vi cosas que no se deben ver... Cosas que un ser humano no debe ver. Y las vi siendo un niño.

Vi cómo un soldado corría y de pronto parecía que tropezaba... Caía al suelo. Estaba un buen rato rasgando la tierra, como si la abrazara... Vi cómo cruzaban nuestra aldea los prisioneros de guerra, los soldados soviéticos... Llevaban los capotes desgarrados y chamuscados. Allí donde paraban a pasar la noche, los árboles se quedaban sin corteza: la arrancaban a mordiscos. En lugar de comida, les lanzaban un caballo muerto. Lo despedazaban con las uñas y los dientes. Vi como una noche un tren alemán descarriló y ardió. A la mañana siguiente, los alemanes pusieron sobre los raíles a todos los trabajadores del ferrocarril; luego hicieron pasar una locomotora por encima de sus cuerpos...

Es éste un libro que empieza mal y termina mal, pero es un libro necesario: un inventario de la brutalidad, de los peores instintos del ser humano; también de actos de amor y solidaridad entre quienes se veían envueltos en aquella sangría desmedida y sentían la necesidad de ayudarse y juntarse con los vivos, con los supervivientes, para lograr la fuerza necesaria y las razones para no enloquecer y seguir existiendo. El lector termina exhausto y dolorido, como no puede ser de otro modo, pero agradecido a Svetlana Alexiévich por este trabajo de recopilación y por dar la voz –sin añadir ella nada- a algunos de los protagonistas de aquellos hechos que causaron tanta muerte y desolación en la mayor parte de Europa.

07/11/2016 21:27 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Casualidades..., o no.

5-6 de octubre de 2016

Me fui a Camporrells (Huesca) convocado por Jacinto Marqués y su fundación Crisálida, que tiene acogidos a seis chavales con problemas. Afinaba la guitarra, me buscaba la voz mirando un cielo imposible de tan bello antes de subir al escenario. Los chicos de Camporrells habían dibujado los miles de hormigas que corren por sus pies cuando se miran Mari Luz y Antonio en <Solo pienso en ti>. Lloramos todos.”. (Página 387 de “Antes de que sea tarde. Memorias descosidas”, de Víctor Manuel.

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Subíamos hacia Figols de Tremp la tarde del pasado 5 de octubre. Cuando salimos de Fraga valoramos que no haría falta poner gasoil porque, según marcaba el indicador correspondiente teníamos combustible para hacer 400 kilómetros y subíamos sin pan porque pensábamos comprarlo en una panadería de Tamarite de Litera, donde lo compramos muchas veces… El viaje transcurría sin más novedad que lamentar que no hiciera un día soleado…, hasta que llegamos al citado Tamarite y comprobamos que la tienda en la que confiábamos comprar el pan estaba cerrada a cal y canto. Seguimos viaje y paramos en Alcampell a preguntarle a una señora por una panadería. Nos respondió con humor que hasta las cinco y media o las seis no abrían, si abrían… Nos dijo que entráramos en Tolva, pero nosotros estábamos decididos ya a comprarlo en Puente de Montañana porque sabíamos de un bar donde habitualmente tienen pan de sobras. De modo que continuamos viaje...  Fue un momento después cuando Mercè, ante la proximidad del desvío de la localidad de Camporrells, me comentó que había leído una referencia a dicho pueblo en el libro de Víctor Manuel que estaba leyendo estos días… Unos kilómetros más adelante, ya en Benabarre, comentó que igual podíamos parar en la gasolinera y poner gasoil para no andar preocupados los próximos días, lo cual me pareció muy bien…, y paramos allí. Normalmente en estos casos, salgo yo del coche (como avezado copiloto) y pido que llenen el depósito o que pongan una cantidad determinada, pero en esta ocasión no fue así porque se arrimó tanto al poste de las mangueras que yo no podía salir prácticamente o hacerlo con dificultad, de modo que fue ella la que salió al exterior. Saludó al gasolinero, le dijo que le llenara el depósito y le preguntó si para comprar pan teníamos que entrar en Benabarre, a lo que contestó el hombre:

-          No, no hace falta. Tenemos pan aquí.

-          ¿Si?

-          Es que la cafetería de la gasolinera la llevan los chicos de una asociación de Camporrells. Son chicos con alguna discapacidad, pero que pueden hacer ese tipo de trabajos…

Entonces Mercè se quedó con la boca abierta y le contó: 

-          Hace un momento le estaba explicando a mi marido que había leído en un libro de Víctor Manuel… Ahora ya he cerrado el círculo de manera inesperada y curiosa.

Me animó Mercè a salir del coche (lo que hice con dificultad) para que entrara con ellos en la tienda-cafetería y viera el género y compramos un pan, una barra y una coca rellena de chocolate. Todo tenía una pinta excelente. Comentamos con el gasolinero el alcance de las casualidades y seguimos haciéndolo nosotros una vez que continuamos el viaje. Fueron varias las circunstancias que tuvieron que darse para que la literatura y la vida se encontraran una vez más.

Y aún podríamos decir que ahí no terminó la cosa, porque el día 15 de octubre fuimos a Zaragoza. Teníamos entradas, regaladas por nuestros hijos, para asistir al concierto “El gusto es nuestro – 20 años” que en el pabellón Príncipe Felipe iban a dar esa noche Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Miguel Ríos y Víctor Manuel. Durante el día, comimos con nuestro amigos Azucena y Pepe y buen rato antes de la hora de comienzo (prevista para las 22 horas) nos acercamos al pabellón. Entramos por la puerta D (Grada Telescópica). Sector 8. Fila 2. Asientos 2 y 4. Frente, justo al escenario. El caos inicial de acomodación fue respetable, debido entre otras cosas a que la entidad de ahorro que vendía las entradas en sus cajeros no imprimió el sector en las entradas y era imposible saber dónde poner a algunas personas. Al final, cada cual se sentó donde pudo... Tres horas duró el concierto. Absolutamente espectacular. Inolvidable. ¡Qué voz tan increíble tienes estos tipos todavía! “Hoy puede ser un gran día” fue la canción con la que se inició el espectáculo, con los cuatro protagonistas en el escenario... Y la segunda, cantada por Víctor Manuel fue “Solo pienso en ti” y con ella ya quedaba cerrado el círculo que anunciaba Mercè.

Pero ya que hablamos de casualidades, detrás nuestro había una pareja de espectadores con la que hicimos algún comentario a raíz del casos inicial de las entradas... Al día siguiente, viajamos hacia las Cinco Villas, visitamos Sádaba, Uncastillo y Sos del Rey Católico. Cuando bajábamos por una de las calles, después de visitar la iglesia de Sos, sin haber visto un alma en el recorrido ascendente, nos cruzamos con una pareja que era precisamente la que estaba la noche anterior, detrás de nosotros; nos reconocimos, nos paramos y nos deseamos feliz estancia o feliz viaje, mientras celebrábamos con unas risas una nueva casualidad...

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(Solo pienso en ti es una canción compuesta por Víctor Manuel en 1978, aunque vería la luz un año después, en el álbum Soy un corazón tendido al sol, que fue grabado en Milán con la producción de Danilo Vaona. Subió a lo más alto de las listas de éxitos, y para muchos es la mejor canción del cantautor asturiano. Está basada en la historia real de una pareja de personas con discapacidad intelectual del centro que la Fundación Promi tiene en Cabra, "que llevaron su amor hasta el matrimonio por encima de todas las trabas legales y sociales que encontraron en 1978". La pareja, Mari Luz y Antonio, se casó pocos años después, y tienen tres hijos, uno de ellos universitario. Víctor Manuel conoció su historia a raíz de una noticia publicada en el Diario Córdoba, que leyó estando en Montilla.

En 2004 fue elegida la sexta canción más popular en español según el programa Nuestra mejor canción de TVE. En 2010 fue elegida por la revista Rolling Stone en el puesto 196 de su lista Las 200 mejores canciones del pop-rock español.

Ese mismo año, la fundación Crisálida organizó una fiesta para celebrar la entrega de sus premios literarios. Ese año, la celebración fue en honor a la canción y a sus protagonistas: Víctor Manuel, que actuó en la fiesta, y Antonio y Mari Luz, quienes viajaron desde su lugar de residencia, Cabra (Córdoba), para asistir a la ceremonia. Coincidiendo con ese acto, Judith Colell realizó un documental basado en la canción, llamado también Sólo pienso en ti.)

22/10/2016 20:24 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

LIbros, escuela, biblioteca... "Un trinomio poco fantástico".

Este post bloggero empieza en Cuenca y termina en Labuerda. Participo en la VIIIª edición del Máster “Promoción de la Lectura y Literatura Infantil”, promovido por la UCLM y el CEPLI de Cuenca. El pasado 6 de julio de 2016  ofrezco un taller con el título: “Acciones para intervenir en bibliotecas escolares e infantiles”, de cuatro horas de duración. Asisten cincuenta personas (las admitidas en el máster) provenientes de algunas comunidades autónomas españolas y más de la mitad, de diferentes países iberoamericanos. Al poco de empezar la sesión, les pido que piensen en un “trinomio, tal vez poco fantástico”: escuela, libros y biblioteca y que escriban dos recuerdos –agradables o no- relacionados con esa palabras que se les hayan quedado prendidos en la piel. En unos minutos, recojo las octavillas escritas y prometo pasar los textos al ordenador y publicarlo en uno de mis blogs. Y esta es la faena que hago en mi pueblo, en Labuerda. Es una demostración de cómo construir un texto colectivo que da, si queremos profundizar en él, para reflexionar y sacar unas cuantas conclusiones. Yo voy a limitarme a publicarlo, como he dicho, e invitaré de nuevo a todas y todos los participantes a que le echen un vistazo si les apetece. He copiado textualmente lo que escribieron maestras y algún maestro, bibliotecarias y otros mediadores de lectura que están realizando este Máster en su octava edición. Hace un rato, cuando estaba transcribiendo los recuerdos, me he dado cuenta que debería de haber completado mejor esos pequeños documentos, anónimos. En este caso hubiera estado bien saber la edad de la persona y la procedencia geográfica, pero ya no es posible. Aunque, tal como están, estos testimonios, creo que aportan suficientes datos para ser comentados…


Recuerdos de variada autoría y de libre redacción:


.. Recuerdo cuando niña, y estaba en el nivel de Primaria, visitar la biblioteca y ver a la bibliotecaria “comiendo bananas”. Me recordaba a los monos, pero los libros no eran palmeras ni bananas…

.. De grande he utilizado bastante la biblioteca para consultar libros y también para aprovechar su silencio para conectarme con algún libro en particular… Hoy, maestra, tengo muchos proyectos vinculados con la biblioteca y para que el niño la visite y no crea, como yo, que solo puede atender un mono o un gorila…, ja, ja, ja.

.. Cuando no podía ir al baño, mi madre me leía el libro “Excusadito”; era una serie infantil. Mi maestra de 1º de Primaria era muy cariñosa.

.. La primera vez que acudí a la biblioteca de mi pueblo tenía unos 10 años y no fui a leer ni a coger ningún libro, sino a hacer teatro. Desde la escuela nunca nos llevaron de visita.

.. Recuerdo que en mi época escolar teníamos una pequeña biblioteca de aula. Había una compañera que cuando se llevaba libros a casa, los devolvía siempre con muchas hojas arrugadas y dobladas. A todas las compañeras nos gustaba reconocer qué libros ya había leído ella. Batallaba con los libros.

.. Cuando fue el bombardeo a las torres gemelas, al caer la primera torre nos informó un compañero y fuimos un grupo a ver la tele a la biblioteca. Al llegar, vimos en vivo el segundo avión al chocar con la segunda torre y fue impresionante.

.. La biblioteca tenía todos los libros en estantes con llave o algunos que se encontraban detrás del mesón de la bibliotecaria. Un día la vi salir y me metí a ver qué encontraba. Al llegar la bibliotecaria me retó, y no puso muy buena cara cuando le mostré un libro viejo de Pablo Neruda que quería pedir prestado.

 .. Primera visita. Biblioteca municipal. Asombro ante el espacio bibliotecario, el silencio, la seriedad. Juegos en el recreo. En el patio, lleno de vida, ruido, imaginación, vegetación.

.. Recuerdo lecturas colectivas, en voz alta, en clase con mis compañeros, con mucho cariño.

.. La biblioteca era el lugar del colegio donde hacíamos los deberes.

.. En mi escuela no había biblioteca, por lo que cuando llegué a la biblioteca de mi liceo, me pareció maravillosa. Fue la primera vez que asistí a una biblioteca escolar, a mis trece años.

.. Recuerdo ir a hacer los trabajos a la biblioteca de mi liceo con mis compañeros de clase. Compartimos muchos momentos de nuestro tiempo libre con los mejores amigos en la biblioteca. Amigos que conservo hasta hoy y uno de ellos es mi compañero de vida.

.. En la escuela tuve horas semanales de lectura libre en la biblioteca, además de muchos cuentacuentos (de profesores y especialistas). Ahí empezó mi afición por la lectura.

.. En el instituto, la biblioteca era una habitación llena de libros acumulando polvo. Había cero interés en acercarnos a la lectura, y eso, junto con los libros obligatorios hizo que muchos empezaran a abandonar la lectura.

.. Libros nuevos: el olor al principio de curso.

.. Cómics de Astérix y Obélix llevados a casa el fin de semana, desde el aula de clase.

.. Las clases empezaban con canciones y terminaban con la recitación de las tablas de multiplicar.

.. La biblioteca estaba justo al lado del comedor, donde nos daban el desayuno y los libros olían a leche y galletas “María”.

.. Descubrí un libro sorprendente en un cajón de trastos, de cosas viejas por tirar. El libro no tenía portada, tenía algunas ilustraciones en blanco y negro, pero me llamó poderosamente la atención y leí sus primeras páginas. Poco a poco, me ganó el entusiasmo y seguí leyéndolo porque me atrapó. Más tarde, entendí que se trataba de “El Principito”.

.. La biblioteca, en mi época de estudiante, era como entrar a un bosque encantado, donde podías encontrar mil caminos.

.. A los pocos días de iniciar la primaria, la profesora nos comentó que iniciaríamos nuestra biblioteca de aula y que para ello, cada alumnos deberíamos llevar un libro. Estábamos únicamente obligados a leer uno a lo largo de la evaluación y tres en el curso académico. Recuerdo que fui de las pocas que leyó más de los indicados, que muchos se repetían y que prácticamente en su totalidad eran de “El Barco de Vapor”.

.. Todos los niños y niñas, el Día de las Letras Gallegas, preparábamos a lo largo de varias semanas, trabajos, murales…, sobre el autor, usando el material de la biblioteca. Eran los únicos momentos en los que nos llevaban a la biblioteca.

.. Recuerdo que en la primaria teníamos una biblioteca llamada “El rincón de lectura”. No sé por qué, pero ahora que lo pienso, creo que nunca tomé ninguno de los libros expuestos allí. Quizás solamente los contemplaba y no les veía ninguna importancia.

.. Solamente una o dos veces entré a la biblioteca de mi preparatoria, pero no necesariamente para leer, sino para hacer alguna tarea solamente; ni siquiera para consultar alguna información.

.. En el primer colegio donde estuve, no recuerdo la existencia de una biblioteca. Creo que la formaron y abrieron cuando estaba en 5º o 6º, pero no nos llevaban ni sabíamos cómo se utilizaba. Recuerdo haber ido alguna vez, pero es muy vaga la experiencia.

.. En el segundo colegio en el que estuve, me acuerdo muy bien de una vez que nos llevaron a la biblioteca y a la entrada había una mesa llena de libros, de distintos autores. Nos pusieron a escoger un autor para trabajar en el año. De esta manera, descubrí a Saramago.

.. Una profesora de filosofía me enseñó el álbum ilustrado “Yo vivía en el fin del mundo”. Yo desconocía los álbumes ilustrados y resultó ser una fascinación y un aprendizaje para toda la vida.

.. Me regalaron un marcador que decía: “Con mis deseos de que marques páginas de libros muy interesantes”. Fue mi maestra de Primaria.

.. Las grandes amistades que empecé a formar en infantil y que se fueron fortaleciendo con los años en Primaria, Secundaria, Bachiller… Hoy en día, siguen formando parte importante de mi vida, siendo verdaderas amigas.

.. Mi profesora de infantil, Isa, marcó en mí un buen recuerdo de esa etapa haciéndola especial. A pesar de los años, cuando coincidimos, seguimos saludándonos con mucho cariño. Para mí fue un ejemplo a seguir y una motivación para convertirme en maestra de educación infantil.

.. Para mí la biblioteca tenía la bruja más despiadada de todas las historias: la bibliotecaria.

.. Libros en la escuela es igual a memorizar detalles que jamás recordé.

.. Emocionada por mi primer día de escuela, por estrenar mis útiles y por seguir el ejemplo de mis hermanas y de mi hermano mayor, me dirigí al medio día a mi nuevo segundo hogar, la Escuela Pública Bello Horizonte en Bogotá. Allí, mientras la directora nos daba la bienvenida en el patio de recreo, todos los estudiantes en su respectiva fila, ordenados por cursos, me di cuenta de un accidente: de la emoción, oprimí tanto mi maleta que todos mis cuadernos habían sentido la caricia del banano que había llevado para comer durante el recreo.

.. Trabajar en promoción de lectura (con niños, niñas, primera infancia y capacitación de mediadores) es la experiencia más gratificante de mi vida.

.. No recuerdo haber ido a la biblioteca durante mi época escolar y de formación básica. No había biblioteca.

.. Mucho tiempo perdí por no visitar a los libros. Ahora que los conocí siempre quiero traer uno conmigo.

.. De tanto ir a la biblioteca a esperar a nuestras hermanas para irnos a casa, la bibliotecaria nos permitió entrar a tocar los libros, mirarlos y escoger el que más nos gustaba.

.. Los libros son costosos en Colombia. Como mi hermana y yo estudiábamos el mismo grado, debíamos compartir los libros; una lo leía primero que la otra y había que hacerlo rápido. Siempre nos fue muy bien en español y literatura.

.. En la escuela secundaria teníamos libros antiguos, muy antiguos, porque el colegio era antiquísimo. Tenían un olor exquisito a libro viejo. La biblioteca era antigua también y estaba sobre el antiguo teatro del colegio. Había que recorrer varios pasillos hasta que llegábamos a una sala desde la que se accedía a la biblioteca. ¡Era como recorrer un laberinto!

.. En mi escuela, cuando era pequeña, mandaban a la biblioteca a los niños que querían castigar y era lamentable. Había pocos libros, pero la tía era muy amorosa y a algunos nos daban ganar de ir. Su esposo era mi profesor de historia y daba una clase muy entretenida, y quizá por eso desde chica que amo la historia y conocer los procesos que ocupan largo tiempo para configurarse.

.. Un día no quería ir a la escuela para no dejar solo  a un libro de colorear que me había regalado mi madre.

.. Todas las tardes, mi maestra nos leía un cuento en el patio de la escuela. Un día enfermé y seguí la lectura desde la ventana.

.. Yo solo leía / la naturaleza. / De libros llevaba / vacía la maleta.

La escuela campera / proveía lecciones / que ilustran las mentes / no los corazones.

Porque, ¡qué tristeza! / sentir el alma vacía / ni un libro de cuentos / siquiera tenían.

.. Los libros, la biblioteca / ¿dónde guardan?, pregunté / me respondieron: no existen / nadie me explicó por qué.

.. Nunca en el colegio fomentaron la lectura de libros y tampoco existía una biblioteca escolar donde asistir…

.. Recuerdo las lecturas de mi infancia en la escuela, porque había mucho fomento de los libros, con intercambios entre alumnos, a partir de recomendaciones facilitadas por las profesoras. Gracias a esa iniciativa tenía acceso a la lectura escolar de tres títulos por trimestre, con libros divertidos, no muy largos y motivantes.

.. El recuerdo de uso de una biblioteca escolar es inexistente. Sí, de aula, pero con restricciones de tiempo. La biblioteca escolar no estaba dinamizada y ocupaba una zona de paso. Era expositiva, poco práctica.

.. Un buen recuerdo asociado con escritura y libros fue cuando mi profesor de lengua me exaltó por producir párrafos bien logrados. Tendría yo 15 años. Era, además, mi profe de francés y aún en este idioma también los lograba hacer bien. Ambas experiencias me suscitaron retos. Hoy soy profesor de lectura y escritura.

.. Tendría yo seis años cuando mi profesora de lengua castellana llama a mi madre y le dice que yo no sé leer. Mi madre muy enojada me castiga y yo alejo de mis afectos a esta profesora. Años más tarde, mi madre me dice que lo raro era que yo sabía escribir (colocar grafos). Siendo profe yo ahora, reflexiono y digo sí sabía leer, solo que desde otra teoría; y el castigo me alejó de la profe y me acercó a mi madre; esta se volvió mi relatora.

.. En la escuela fui a la biblioteca para esperar a mis padres a que me recogieran al final de las clases. Yo estaba en 5º de Primaria. Allí observaba un diccionario que me gustaba mucho, lleno de imágenes y buscaba en el abcedario todos los dioses griegos y romanos, las musas y los seres fantásticos como los unicornios y los enanos. Trataba de crear una colección con esos seres en un cuaderno viejo.

.. Casi a los 17 años, justo antes de que terminara el año escolar, fui a la biblioteca y entre los libros sugeridos, aparecía un libro que era una antología de cuentos sudamericanos. Allí pude leer mi primer cuento de Julio Cortázar: “Carta a una señorita de París”. Fue emoción total.

.. En la época de Primaria, recuerdo con entusiasmo unas sesiones de lectura en las que parte del equipo del CEPLI vino a realizar las aplicaciones de las guías de lectura de Matilda y del Hombrecillo de papel, Rompían la monotonía y hacía que disfrutáramos del libro y de las actividades.

,, En el colegio solo se nos permitía ir a la biblioteca en el tiempo de recreo. Aprovechábamos los días más fríos, visitándola como refugio. Resultaba muy apasionante reunirse allí con gente de todas las edades y con personal que no era profesorado.

.. El primer libro que compré con mi dinero fue “La gama ciega”, una de las historias de Horacio Quiroga que me contaba mi padre por las noches. Fue en una pequeña feria de libros infantiles que organizó la directora.

.. Las tareas las realizaba en la biblioteca, cuando chica. Íbamos con mi amiga Alicia y siempre al salir nos quedábamos en la esquina porque en la misma cuadra estaba el cine erótico y el sex shop. Pensábamos que podríamos encontrarnos con alguien y luego podríamos extorsionarlo.

.. La primera vez que un profesor “escapó” de la rigidez de las lecturas curriculares, desafortunadamente, eligió un libro / autor poco adecuado para la madurez de sus alumnos. Aún no he conseguido leer a Paul Auster a gusto…

.. Recuerdo la biblioteca de mi colegio cerrada como aula de castigo, o de estudio cuando estabas exento de una asignatura, sin opción de préstamo y sin bibliotecario. Mi sensación fue…, tanto conocimiento inalcanzable, desperdiciado, encerrado en vitrinas.

.. Recuerdo la biblioteca del instituto, como primer lugar al que acceder a libros importantes y que respondían a mi curiosidad como lectora adolescente. Y recuerdo los libros de “El Barco de Vapor”, de la serie naranja, en la biblioteca del cole.

.. Recuerdo, durante la escuela primaria en Argentina, en una escuela rural con única maestra, con todos los grupos (grados) a su cargo.

Se organizaba y exploraba la biblioteca escolar entre todos. Elegíamos, por medio del voto, hombre de la biblioteca. Se organizaban entre todos los préstamos y registros. Fue en el gobierno militar.

.. Me separaba de mis amigas de juegos para golpear la puerta de la pequeña biblioteca, que olía a papel y que constituía un placer visitar, para luego superar la barrera de la bibliotecaria y conseguir el libro que me llevaría a casa para leer, tranquila, sin apuro, en soledad. Salía de la biblioteca con mi tesoro en la mano y me olvidaba de él hasta que llegaba a mi casa. ¡Cuántas veces repetí este ritual!

.. La biblioteca del colegio no era un lugar que frecuentara durante la época escolar, porque no era amplio, tenía pocos libros y muy viejos. Ir a la biblioteca era una actividad relacionada con la proyección de algún documental. Para otros significaba un castigo porque se habían portado mal durante una clase y eran enviados hasta allí por un profesor.

.. Era mejor sacar los libros (prestarlos) y leerlos durante el recreo, que leerlos dentro de la biblioteca, porque era muy pequeña.

.. Mi madre me llevaba a la biblioteca Palafoxiana en Puebla (México). Leía poesía para mí y me mantenía en contacto con los libros. Pero esto no sucedía en la escuela. Nunca acudí a la biblioteca escolar y mi relación con el recinto educativo era frío y muy tedioso.

.. Tenía nueve años y todos los niños se reían de un cuento que veían. A mí solo me interesaba leer sobre animales en revista de National Geographic.

.. Me llenaba de emoción, a los quince años, entrar en la biblioteca y encontrar cientos de ejemplares de mi libro favorito, “The Catcher in the Rye”. Me lo leí tal vez diez veces.

.. Desde pequeña, la lectura se volvió “el lugar del no problema”. Cuando era niña, me daban muchos ataques de asma y solo cuando leía lograba abstraerme de los médicos, la clínica y las enfermeras. De ahí en adelante, leer es “el lugar de la paz”, donde hay historias pero no problemas.

.. Los libros que más me han influenciado en mi etapa escolar no han sido ninguno recomendado o sacado del centro escolar; sino de la “biblioteca” de mi abuelo y cuentos de hadas tradicionales de mi madre (contados o reproducidos por ella).

.. Recuerdo que la biblioteca escolar que más me gustaba era la propia de clase, donde cada alumno traía un libro de casa (el que más le gustara) y se intercambiaban y hacían préstamos, que comentábamos posteriormente en clase.

.. En la escuela tuve un profesor llamado Osvaldo Santander; risueño, él me enseñó a leer. Con libros de terror, él me cautivó.

.. En casa, mi abuela conmigo compartió un bello libro rojo, que en un concurso ganó y que siempre atesoró…

.. Recuerdo en mi infancia que en mi escuela faltaba uno de los espacios más transitados por mí, fuera de ella: la biblioteca. A pesar de ello, mi maestra siempre tenía sobre su mesa un libro de cuentos que cambiaba cada semana y al que nosotros nos acercábamos para descubrir qué nueva historia encerraban sus páginas.

.. Cuando crecí, mi colegio sí tenía biblioteca escolar, pero mi sorpresa vino cuando descubrí que, a pesar de tener ese espacio, los libros no formaron casi nunca parte de nuestra actividad académica.

12/07/2016 15:32 gurrion #. sin tema Hay 7 comentarios.

Situaciones, momentos y experiencias negativas, vividas trabajando en las aulas...

(Testimonios recogidos en la sesión formativa del 24 de febrero de 2016, celebrada en el IES Juan de Lanuza de Borja, con maestros y maestras de los diferentes CRAs de la comarca)

 

Cualquier persona, en el desempeño de su trabajo, alterna momentos agradables con problemas que tienden a desestabilizarlo. Cuando trabajamos con personas esas situaciones se producen con muy frecuente intermitencia y , sin duda alguna, pueden ser determinantes a la hora de convertir la faena en una vivencia agradable o en un insoportable calvario.

En líneas generales, las maestras y los maestros trabajamos en marcos individuales y colectivos. Desempeñamos un trabajo individual (con matices, claro) en el aula, pero formamos parte de un colectivo y solemos tener otras responsabilidades añadidas, relacionadas con la pertenencia a órganos de coordinación o directivos, de ciclo, de grupos de trabajo, etc.

Nos relacionamos a la vez, con los alumnos y alumnas (niños y niñas), con sus padres y madres, con los compañeros y compañeras y con la administración... Con todos ellos y ellas de manera directa, pero aún hay otras variantes que debemos considerar y que interactúan o quieren hacerlo con nosotros y nosotras. La “sociedad”, los medios de comunicación, las editoriales, los fabricantes de ordenadores y demás ingenios digitales y casi todos los organismos municipales, comarcales, de tráfico, policía y guardia civil, ongs, etc. tienen la escuela en su punto de mira para vender sus productos, dar su opinión constantemente u ofrecer sus “maravillosas” actividades... Es natural que, con ese nivel de intervención, tengamos algunos desajustes y algunos problemillas. Estos que siguen son algunos y están señalados por los maestros y maestras de los CRAs “Las Viñas”, “Bécquer” y “La Huecha”. Todos juntos forman un documento colectivo que podría ser analizado y debatido... Porque la escritura y la lectura también sirven para esto: para generar documentos originales y reflexionarlos...

 

.. Gestionar conflictos entre los alumnos de forma eficaz.

.. Hay que programar una actividad en común para todo el centro... Llega un compañero: “pero que no me quite tiempo para acabar el libro de texto”.

.. Los ordenadores no funcionan nunca.

.. Hago muchas horas extra y, a veces, no son productivas.

.. Discrepancias con los compañeros.

.. Dificultad para coordinarme y compartir experiencias del aula con los compañeros de nivel.

.. Las familias piensan que todos los problemas se solucionan en el colegio.

.. ¡Seño, no encuentro mi bolsita del almuerzo, la cazadora, mi bufanda...! ¿Has mirado en su sitio? Típica frase de madre.

.. Gestión del tiempo, sensación de no cumplir con el currículo.

.. Aunque soy la tutora, realizo funciones que pienso que no me corresponden en mi localidad (estar al tanto de que arreglen el tejado, por ejemplo).

.. Las coordinaciones con las compañeras de nivel son prácticamente inexistentes. Trabajo mucho sola.

.. Exceso de contenidos.

.. Impotencia ante niños y niñas con poco apoyo familiar.

.. Mucha burocracia y papeleo, modificación continua de documentos, etc.

.. Niños que les cuesta estar tranquilos dentro de la clase.

.. Falta de tiempo para coordinación con compañeras/os.

.. ¡Los libros de la biblioteca desaparecen!

.. Diferencias de nivel en el aula.

.. Escasez de personal.

.. No enfadarme con compañeros “intolerantes”.

.. Falta de reconocimiento de problemas y falta de implicación en la resolución de estos problemas por parte de los niños.

.. Tengo niños con dificultades y no sé qué hacer. La orientadora no tiene tiempo de atenderlos.

.. Desmotivación de los niños.

.. Pensar que a algún compañero o compañera no le caes bien.

.. La despreocupación de algunas familias.

.. El poco interés de algunos compañeros y compañeras.

.. Pocos apoyos para niños o niñas con dificultades de aprendizaje.

.. Las madres insisten en que les mande deberes a las niñas y niños, lo que implica que dedique demasiado tiempo a la búsqueda de hojas de repaso.

.. El barco a la deriva que deja un equipo de trabajo que no tiene capitán.

.. Me cuesta mantener una rutina y una estructura fija de trabajo.

.. Falta de interés en trabajos comunes... No me cuadra en una escuela.

.. La no coordinación con otros compañeros del mismo nivel.

.. Problemas con la tecnología.

.. Padres que te hablan con poco respeto.

.. Problemas de disciplina.

.. Problemas de comunicación con los compañeros y compañeras.

.. Poca colaboración o cooperación de las familias.

.. Escasa utilización de las TICs  por fallos en la conexión.

.. Trabajar dentro del aula con distintos niveles.

.. Niños y niñas con poca motivación y con desinterés.

.. Poco tiempo para ver toda la programación.

.. Llamadas absurdas al aula.

.. Desatención de algunos padres.

.. Documentos de centro que tenemos que elaborar todos los años (nos volvemos un poco locos).

.. Poco tiempo para trabajo personal y muchas ideas para preparar.

.. Compañeros desagradables.

.. Intentar solucionar los conflictos en el aula, ya que mi grupo es muy movido y son un poco brutos.

.. Algún padre que te discute las notas de su hijo o hija.

.. Modificación continua de normativa y legislación.

.. Los libros de texto que frenan mi mundo de trabajo,... “tan diferente a lo que hago...”

.. Falta de confianza en los compañeros.

.. El uso del libro de texto.

.. Enfrentar conflictos diarios.

.. La diversidad de edades.

.. Falta de coordinación con algunos compañeros o compañeras.

.. Ser el nuevo cada curso.

.. Falta de recursos que en otros colegios sí tienen.

.. No poder hacer según qué juegos o actividades porque somos poquitos.

.. No llevar las llaves de las más de diez puertas que hay.

.. Tener un equipo directivo intransigente.

.. La falta de higiene de algún padre y algún niño...

.. “No llego, no llego...” Siempre corriendo.

.. Tener que conocer a todos los niños y niñas cada año.

.. Hacer de “hombre orquesta”.

.. Dificultad de coordinación pedagógica en los CRAs.

.. Exceso de burocracia inútil. Cambios de normativa.

.. Negación política de la jornada única.

.. Familias que cuando surge el comportamiento inadecuado dicen: “Mi hijo, imposible”...

.. En algunos casos, poca implicación familiar.

.. La cantidad de programas en los que se involucran algunos colegios.

.. Explicar para los diferentes niveles del aula (cada uno tiene un trabajo).

.. A veces, cuesta encontrar la forma de motivar a los chicos.

.. En algunos casos, se transmiten valores diferentes por parte de los padres, de los que intentamos trabajar en la escuela.

.. El teléfono que hay en el aula, que suena durante la clase.

.. Los insultos... Encontrar una manera de disminuirlos.

.. El atasco de la fotocopiadora.

.. El temario resulta agobiante si intentas abarcarlo todo.

.. El espacio de las aulas.

.. Necesito diccionarios nuevos.

.. No puedo hacer frente a todo lo que la sociedad me pide: alimentación saludable, más ejercicio, luchar contra la violencia de género, conciliación... “Enseño mucho, pero no todo”.

.. “Soledad”: cuando falta algún profesor, nos quedamos sin EF, inglés, apoyos, etc.

.. Hay que sabe de todo, aún sin formación previa: investigar qué le ocurre a la fotocopiadora, arreglar una ventana que no cierra, combatir la humedad del centro, colocar trampas para las ratas...

.. Algunos alumnos problemáticos y con pocas ganas de hacer.

.. Ser el comodín.  Ser la niñera.

.. Poca continuidad con los alumnos y proyectos por movilidad de colegio.

.. Ver alumnos con posibilidades de estudiar y que están trabajando con 18 años.

.. Falta de comunicación y empatía de algunos compañeros.

.. Agobio, porque el libro de texto requiere mucho tiempo y quita libertad.

24/05/2016 10:43 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña del libro "Desde que llegó Mauleen"

Desde que llegó Mauleen, de Elena Yáguez. Ediciones Irreverentes. Sevilla. Mayo de 2007. Colección Novísima Biblioteca. 234 páginas

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Mauleen, una joven mexicana viaja a España a conocer a su familia, tras el fallecimiento de su padre. Su familia española la componen sus tíos Tomás (hermano pequeño de su padre) y Herminia, su prima Inés y su abuela Nazaria. Pero hay otros personajes más que, estando fallecidos, aparecen nombrados en varios momentos, en el transcursos de la novela: Juan, el padre de Mauleen y hermano mayor de Tomás-; Eladio, el abuelo a quien su viuda Nazaria invoca con frecuencia, asegurando que si él viviera las cosas hubieran sido de otro modo; Pedro, el padre de Herminia, maestro que terminó detenido, humillado y asesinado por los fascistas y del que nunca más tuvieron noticia; María, la madre de Herminia, a quien ésta se refiere con frecuencia y Don Genaro -el cacique del pueblo- y su señora Doña Adela.

 Desde que llegó Mauleen”, a finales de los años cincuenta, a pasar un tiempo indeterminado con sus familiares españoles, en un verano caluroso, la vida de todo ellos quedó profundamente trastocada y fueron aflorando hechos y circunstancias que habían quedado enquistadas durante mucho tiempo y de las que nos vamos enterando a medida que pasan los días y suceden los acontecimientos.

 La guerra civil –que planea todo el rato sobre el libro- marcó un punto de inflexión importante y lastró la vida posterior de todos los protagonistas, pues al finalizar la misma, Juan que había tomado partido por el bando republicano, debió abandonar el país para salvar su vida, después de pasar un tiempo en el monte, convertido en guerrillero. Su marcha no dejó indiferente a ninguno; cada cual lo recordaba de una manera porque las relaciones que habían tenido con él eran lógicamente diferentes y su marcha provocó el silencio en su hermano, una tortura interior para Herminia, un recuerdo doloroso para la madre. Juan dejó el país y pasando por Francia, acabó en México.

 Dice Nazaria: “... Herminia, con sus quince años, cuando debía de estar bailando, subía cada anochecer a recoger la comida para mi Juan y los otros guerrilleros. Aquí los llamaban criminales y bandoleros. Pero eran guerrilleros, que yo no tengo pelos en la lengua. Al pan, pan y al vino, vino...”

 Herminia, por su parte, recuerda a María, su madre: “... -Con pelo o sin pelo, soy la misma, dijo mi madre cuando yo la abracé llorando con desconsuelo en cuanto se marchó Dionisio, entonces sólo un número de la Guardia Civil, blandiendo la maquinilla al aire. Luego le ascendieron, después de rapar el pelo a las mujeres. Ese fue su gran mérito para el ascenso...” (p. 158)

 La novela tiene una estructuración original puesto que cada hecho -sea grande o insignificante- es contado por los cuatro miembros de la familia. Es una novela a cuatro voces porque cada cual ofrece un punto de vista sobre el hecho en cuestión que ha provocado un enfrentamiento o una situación festiva o una desconcertante... Una excursión al río, una contestación intempestiva, una comida, una bofetada, una fiesta... es evocada de manera diferente por cada uno y el lector completa la información con ese puzzle de opiniones y puntos de vista. El lector, la lectora tienen, por tanto, parte activa en la novela; creo que bastante más de lo que es habitual, aceptando que cuando leemos, de algún modo, reescribimos el texto. La única que no tiene voz y a la que conocemos por las opiniones y los relatos de los otros cuatro es precisamente Mauleen.

 Tomás: “... Aún recuerdo el día que mi madre nos dijo que había llegado un nuevo maestro. Mi padre y yo acabábamos de dejar encerradas las cabras, como cada día. Padre se estaba aseando en la jofaina y yo había cogido un cacho de pan porque venía con hambre. A esa edad siempre tenía hambre y entonces no había mucho para comer. Mi hermano Juan estaba tumbado en la cama leyendo. Le dio por leer sin parar en aquellos tiempos aunque hubiera faena que hacer. Mi madre dijo que el nuevo maestro se había traído a la familia...”

 Cada capítulo está encabezado por el nombre de la persona que habla en ese momento. Hay 61 capítulos: 18 para Inés (que abre y cierra la novela); 15 para Tomás; otros 15 para Herminia y 13 para Nazaria. Cada dos, tres, cuatro páginas (como máximo), el lector se ve obligado (o invitado) a cambiar el ángulo de mira puesto que quien le cuenta es una persona diferente y, por tanto, le ofrece una versión distinta; estos cambios, esta estructura –a mi parecer- enriquecen los hechos y los personajes y agilizan enormemente la lectura. Aquí, uno de los elementos sorpresa es precisamente saber qué piensa, cómo vivió y cómo lo cuenta otra persona distinta de la que acaba uno de dejar...

 La autora, Licenciada en Sociología y catedrática de inglés de Educación Secundaria, ofrece algunos guiños “inevitables” construyendo sus personajes:  la afición de Juan por la lectura y, especialmente la profesión de Pedro (el padre de Herminia), un maestro rural con claras referencias al ideario de la ILE.

 Cuando Elena, la autora, me envió la novela, me escribió una carta en la que, entre otras cosas, me decía: “espero que no se te caiga de las manos”. Pues resultó que no, que no se me cayó de las manos; se me quedó pegada a ellas y la leí entre una tarde y el día siguiente. Es un buen retrato de un tiempo en blanco y negro, de este país; la única nota de color, en este libro, la pone la joven mexicana, Mauleen, que viene de otra parte del mundo, con un bagaje cultural y educativo diferente y además, recorre los alrededores del pueblo con sus cuadernos de dibujo y su maletín de pinturas; y con ese carácter indomable... (Uno se acuerda, sin querer de Frida Kahlo).

19/05/2016 18:38 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Reseña de "Mujeres", de Andrea Camilleri

“Mujeres” – Andrea Camilleri. Traducción de David Paradela López - Ed. Salamandra. Barcelona, 2015 – 201 páginas.

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Angélica – Antígona – Beatriz – Bianca – Carla – Carmela – Carmen – Desdémona – Desideria – Elvira – Francesca – Helena – Helga – Ilaria – Inés – Ingrid – Juana – Kerstin – Louise – Lulla – María – Marika – Nefertiti – Ninetta – Nunzia – Ofelia – Oriana – Pucci – Quilit – Ramona – Sofía – Teodora – Úrsula – Venus – Winnie – Xenia – Yerma – Yolanda – Zina.

Treinta y nueve nombres de mujer. Treinta y nueve relatos cortos; cada uno, protagonizado por una de ellas. No tienen nada en común; son relatos o más bien, breves retratos, de mujeres que, según el autor, por una u otra razón, han sido importantes en su vida. Hay mujeres soñadas, mitológicas, literarias, de carne y hueso... Camilleri, el padre literario del comisario Montalbano, escribe y presenta esta larga lista, en riguroso orden alfabético para cantar y dejar constancia del rico, variado y sorprendente universo femenino, según su particular concepción y percepción, claro.

Y ya en la primera biografía –la dedicada a Angélica-, el autor nos hace una curiosa confesión, de la que transcribo solamente la primera parte de la misma: “Aprendí a leer con soltura a los seis años. Y desde entonces no he dejado de hacerlo. Mi primera lectura fue una novela de Conrad, La locura de Almayer, tras solicitar y obtener el permiso de mi padre para echar mano a los libros de su biblioteca. Mi padre no era un intelectual, pero tenía una afición especial por las buenas lecturas. Devoré sin orden alguno a Conrad, Melville, Simenon, Chesterton, Maupassant y, entre los italianos, a Alfredo Panzini, Antonio Beltramelli, Massimo Bontempelli...”

Un lector precoz, como Andrea Camilleri, nos invita a sumergirnos en la lectura de estas breves pinceladas femeninas, con un catálogo de relatos de lo más variado. Por ejemplo, llama la atención la frialdad de Desideria, “deseada por todos y que no alimentaba deseo alguno por nada” y que murió cuando parió a su primero y único hijo. Sorprenden las dos Elviras, su abuela materna que dialogaba habitualmente con los objetos o que, sin pelos en la lengua, la víspera de cocer en el horno de leña pan para toda una semana, anunciaba con total desenvoltura: “- Mañana por la mañana voy a fornicar”, aplicando el significado del verbo a su trajín en el horno... y la otra Elvira, su editora, a quien Camilleri consideró siempre como el ejemplo supremo de la mujer siciliana: “reservada, tenaz, determinada, firme en sus convicciones y dispuesta a luchar por ellas, y al mismo tiempo dulcísima, generosa, comprensiva, de una gran sensibilidad”. En el capítulo dedicado a Ingrid, confiesa Andrea Camilleri que “en homenaje a la libertad, la espontaneidad y la pulcritud moral de Ingrid quise que la amiga extranjera de mi comisario Montalbano fuese sueca y se llamase como ella”. Ingrid, estudiante sueca, conoce a Camilleri en Copenhague y, tras las conferencias y ya en la cena le dice la joven y bella muchacha: “-Esta noche, si te apetece, me gustaría pasarla contigo”...Louise es el nombre de una bailarina de primer orden que también participa en algunas películas y de la que el autor escribe: “Preciosa, con un cuerpo admirable, piernas a la vez suaves y nerviosas de bailarina de primera clase, dotada de inteligencia y de una gran personalidad, tenía todos los números para triunfar en el Hollywood del cine mudo”... Cuando nos habla de Marika, nos lleva a los años 40 del pasado siglo hasta su pueblo. El propietario de la cafetería Ruoppolo, para desbancar a la competencia, la cafetería Castiglione que ofrecía unos helados inigualables, hace venir de Trieste a una bella veinteañera, lozana y pelirroja y la puso a servir en su cafetería con una ropa sugerente. Eso hizo que todo el personal masculino se olvidara de los helados “castiglione” y prefiriera los “ruoppolo” (así de fuertes eran las convicciones masculinas), pero la camarera se enamoró de un oficial de marina y dejo el trabajo, por lo que la clientela regreso al primer establecimiento... Tras un periodo de espera, el señor Ruoppolo hizo venir, también desde Trieste, a otra chica de nombre Marika y su cafetería volvió a llenarse. Uno de los clientes, Renzino, que aún no había cumplido los dieciséis años, se enamoró perdidamente de Marika..., y ya el resto queda para los lectores y lectoras del libro. La que acaba llamando Yerma, como la protagonista lorquiana, es presentada por Camilleri de la siguiente manera: “Cuando era pequeño y pasaba largas temporadas en el campo con los abuelos, todos los viernes por la tarde, sin falta, veía aparecer en la alquería a una vieja andrajosa y sucia, vestida enteramente de negro, que venía a pedir limosna...”

Zina es la última mujer retratada. Venía de un país del Este y trabajaba de asistenta de un hombre mayor que estaba durmiendo en un camarote del ferri Nápoles-Palermo. Su historia, aunque tenía menos de treinta años, era la de una mujer, hija de campesinos, que fue violada por su padre y sus dos hermanos y, tras padecer un catálogo amplio de brutalidades y abusos había conseguido dejar atrás a su familia, aunque no le fue mejor para obtener el permiso de entrada en Italia o el de residencia o para encontrar vivienda, trabajo, etc... Una historia continuada de “trueques” en los que su cuerpo era lo único que podía ofrecer... Un último relato que deja el sabor amargo de los abusos que tantas mujeres han sufrido y aún sufren por parte de una sociedad que sigue siendo –a pesar de algunos avances-, prepotente y machista.

Un libro de estas características es complicado de resumir, pero, en todo caso, viene avalado por un escritor curtido y lleno de recursos y, desde luego, merece la pena ser leído. He elegido, al azar, unos pocos relatos para abrir boca, contando solo alguna pincelada.

Sus protagonistas son todas diferentes, con comportamientos y actitudes ante la vida que nos hacen emocionarnos, pensar y admirar. Hay relatos donde prevalece el sentido del humor y otros en los que reina la tragedia; hay mujeres festivas y mujeres de poderosa personalidad; hay un fino erotismo en algunos relatos e historias crudas que nos enojan. Todas juntas forman un atlas femenino rico, variado y muy atractivo. ¡Léanlo!

09/05/2016 19:29 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Recuerdos agradables y significativos del trabajo en la escuela

Estuve en Borja (Zaragoza) dando una sesión formativa de dos horas a un grupo de maestras y maestros de tres CRAs diferentes: “Las Viñas”, “Bécquer” y “La Huecha” y les propuse que escribieran para poder hacer dos desplegables que luego les enviaría. Este fue uno de ellos:

 

Momentos agradables:

Una manera de generar un documento colectivo, de forma rápida y sencilla, es preguntar a un grupo de personas y anotar las respuestas. Ya sé que es algo obvio, pero hay que hacerlo. En este caso, se trataba de averiguar qué tipo de observaciones y recuerdos somos capaces de hacer o recuperar, en nuestro trabajo diario, que puedan contribuir a animarnos, a elevar nuestra autoestima. Una vez que los tengamos escritos delante nuestro, podemos tratar de orientar algunas actuaciones para implementarlos porque será la manera (o una de ellas) más eficaz de obtener beneficios emocionales para todos y todas.

Les pedí a los participantes en la sesión que anotasen en una cara de la tarjeta, cinco acciones, momentos, recuerdos..., de su trabajo en las aulas, que hubiesen sido satisfactorios, que les hubiesen proporcionado momentos de disfrute y que fueran capaces de recordar, casi, con una sonrisa emocionada en los labios. Yo me he limitado a copiarlos, bajo estas líneas de presentación de este sencillo desplegable. Entiendo que, todos juntos, podrían servir para que en un próxima reunión de claustro, todas las personas del CRA correspondiente, los llevaran leídos y reflexionados para poner en común sus opiniones y propuestas... Seguro que de esta larga lista, podrían deducirse algunas líneas de actuación tendentes a potenciar comportamientos, actitudes y procesos que fueran en la dirección de lo que resulta satisfactorio. Ahí dejo la sugerencia y el saludo y agradecimiento a quienes estuvisteis y escribisteis.

A lo largo de los años de nuestro trabajo en la escuela, estas serían algunas de las sensaciones agradables que hemos vivido o los motivos que nos han llevado a alegrarnos y a sentir diferentes grados de satisfacción:


.. Ver la cara de satisfacción de los niños cuando superan una dificultad.

.. La satisfacción de salir por la puerta del colegio con la cabeza muy alta, al completar un trabajo bien hecho, a pesar de que se puede mejorar.

.. Reconocimiento verbal de un niño sobre lo que le ha gustado una actividad.

.. Buenas relaciones con compañeros de trabajo que se convierten en amigos.

.. Cuando Alfonso me sonríe.

.. Entrar en clase de 2º y de 3º y que me abracen.

.. La sonrisa de los niños.

.. Felicidad de amar mi trabajo.

.. El captar aprendizajes, conocimientos, capacidades...

.. Cuando los niños me traen flores.

.. En la asamblea de las mañanas, participan niños y niñas de todas las edades.

.. Me gusta lo que hago enormemente.

.. El apoyo de los compañeros del centro.

.. La satisfacción personal de nuestro trabajo.

.. Que Celia reconozca las sílabas.

.. Recreo en paz.

.. Un abrazo o un gesto cariñoso de mis alumnos.

.. Trabajo en un pueblo bonito.

.. Gratitud recibida.

.. Ver la cara de ilusión de los alumnos al presentar nuestro “Kamisibai”.

.. Que te digan los compañeros que van a mirar a ver si vuelves.

.. A mis alumnos y alumnas les encanta oírme leer.

.. Ver cómo maduran.

.. Volver a una localidad, después de cuatro años, y que aún guarden detalles tuyos.

.. Solucionar o cambiar la actitud de un grupo de alumnos en un curso.

.. Reconocimiento por parte de un compañero/a.

.. El agradecimiento diario de nuestros alumnos y alumnas.

.. Un alumno con problemas emocionales ha mejorado bastante.

.. Ver cómo van evolucionando y madurando, aumentando su autonomía personal.

.. Cuando los niños recuerdan algo que han aprendido en cursos anteriores y te lo dicen.

.. A pesar de los “problemillas” del día  a día... Todos los días, al abrir la puerta del cole, tengo la sensación de estar en casa..

.. Somos una gran familia.

.. Las relaciones que se crean con las compañeras y los compañeros.

.. Las madres y los padres colaboran y proponen actividades.

.. Una madre que te agradece tu trabajo con su hija que ya está en el instituto y que dice que va muy bien gracias a ti.

.. Compañeros encantadores.

.. Por el paso por muchos colegios, mucho aprendizaje de los compañeros.

.. Buenos alumnos.

.. El abrazo que recibes del alumno que no quería venir al colegio.

.. Las familias participan mucho y ayudan.

.. Cuando utilizan el diálogo para resolver conflictos.

.. Cuando un niño o una niña dice que le gusta tu clase.

.. Cuando les preparas una sorpresa y les encanta.

.. Satisfacción con los resultados.

.. Empatía con el alumnado.

.. Verles crecer y avanzar, aunque sean pequeños pasitos.

.. Reconocimiento de los padres a tu trabajo.

.. Un “gracias” por parte de los padres, por lo que hago en clase.

.. Tener compañeros/as que se han convertido en grandes amigos/as.

.. Cuando un niño te dice que la clase se le ha pasado pronto y comenta: “¿pero ya...?”

.. Ver el crecimiento de los alumnos y alumnas.

.. Cualquier proyecto que funciona.

.. Las experiencias nuevas vividas en cada colegio.

.. Hoy, uno de los chicos, ha pronunciado correctamente la “r” fuerte. ¡Qué alegría me ha dado!

.. Creo que los niños están motivados y les gusta venir a mi clase..

.. Los alumnos y alumnas me respetan.

.. La sonrisa de los niños cuando están en clase.

.. Verles crecer y aprender.

.. Tengo “fama” artística en el cole.

.. Los abrazos que me dan algunos días, cuando llego a clase.

.. Mi clase está de lujo: grande, luminosa, cálida.

.. Ver sus caras cuando leo un cuento.

.. Cuando ves que tus alumnos mejoran cada día.

.. Muchas familias confían en mí.

.. Las vistas desde las ventanas.

.. Las risas de mis alumnos.

.. El Moncayo nevado.

.. La relación con algunas compañeras.

.. Los buenos momentos que te dan tus alumnos.

.. Las palabras de agradecimiento de algunas familias.

.. Cuando veo que en una clase “se enganchan” los alumnos, les interesa lo que dices.

.. Cuando un compañero o compañera se interesa por tus problemas.

.. Cuando en un claustro hay buen ambiente.

.. Trabajar a gusto con los compañeros; compartir inquietudes, alegrías, experiencias...

.. Pensar un proyecto y llevarlo a cabo. Que la idea se convierta en realidad.

.. Una niña ayer me dijo que era su “profe preferida”. (Me subió la autoestima).

.. Cuando ves que han entendido lo explicado y lo aplican en lo cotidiano.

.. Cuando se ayudan entre ellos por voluntad propia.

.. Amigos.

.. El café con mis compañeras y compañeros.

.. La biblioteca (nueva) del cole.

.. El “hello” de los niños de infantil.

.. Aprender a adaptarse a la realidad.

.. Compañeros que se convierten en amigos.

.. Los abrazos y los “te quiero” de mis peques.

.. Aprender y leer la primera palabra de un niño.

.. La felicidad de los niños.

.. Cuando los alumnos que han pasado al instituto vuelven al colegio a visitarnos o también para enseñarnos las notas.

22/03/2016 06:17 gurrion #. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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