HOMENAJE A ÁNCHEL CONTE EN SOBRARBE
Día 31 de mayo de 2008. El día nace con un cielo encapotado que amenaza lluvia, como casi todos los días de este mes. A las cuatro de la tarde estaba fijado el inicio del homenaje a Ánchel Conte, en el Palacio de Congresos de Boltaña. Cuando Ánchel Conte trabajaba en el CLA (Colegio Libre Adoptado) de L´Aínsa -entre 1966 y 1973- seguro que no imaginó que cuarenta años después se habría construido en una de las poblaciones de Sobrarbe, nada menos que un Palacio de Congresos; yo que era uno de sus alumnos, tampoco lo imaginaba, claro. El homenaje está organizado por el Grupo “Viello Sobrarbe”, con la colaboración del C.E.S., La Comarca de Sobrarbe y los ayuntamientos de L´Aínsa y Boltaña.
La amenaza de lluvia, ya hace ratos que ha dejado de serlo; llueve ya sin contemplaciones y decenas de personas se van acercando al Palacio en cuestión, se miran, se dan la mano, sonríen, se abrazan, ponen cara de sorpresa, intercambian palabras emocionadas, se ponen a hablar convulsamente, miran a quien tienen a un costado y otro, vuelven a estrechar otra mano, a intercambiar unos besos, ponen una mano en el hombro o guiñan un ojo… Así son los reencuentros inesperados y también los de larga espera. Éste ha esperado 35 años, los que van desde el año 1973, año en el que a Ánchel se le impide seguir trabajando en el Instituto de L´Aínsa y 2008, año en el que le tributamos este reconocimiento.
Cuando ya el Palacio de Congresos presenta un aspecto de casi lleno, se inicia el acto, conducido por Ignacio Pardinilla. Comienza con una proyección de un programa de la serie de Televisión Española “Raíces”, en un precioso blanco y negro, sobre el Grupo Viello Sobrarbe: Ánchel ofrece diversas informaciones sobre las danzas y a continuación, el grupo las va bailando en parajes diversos: campos, eras…, con pueblo al fondo. Las niñas y niños del Viello Sobrarbe choben actúan a continuación para recordar que el grupo sigue vivo. Pilar Garzón interpreta tres poemas-canciones, en aragonés; son poemas de Ánchel y Mª Carmen Lueza y Conchita Tovar recitan algunos poemas suyos, también en aragonés, mientras Joaquín Pardinilla pone un fondo musical con la guitarra. Seguidamente, se visualiza un documental, elaborado por Ignacio Pardinilla, con los testimonios de varias personas: compañeros, ex-alumnos y ex-alumnas de Ánchel: Severino Pallaruelo, Javier Martí, Mariví Broto, Carmen Lalueza, Mary Campo, Mariano Coronas, Vicente Baldellou… El documental muestra todas las facetas de la poliédrica personalidad de Ánchel, de su dinamismo pedagógico, de su compromiso con la cultura y la sociedad en la que se sumergió… Al finalizar el mismo, se produjo uno de los aplausos más calurosos, emocionantes y largos que uno recuerda: toda la sala puesta en pie aplaudiendo a Ánchel. Cuando finalizó, se produjo un descanso de media hora para poder ver la exposición de documentos diversos y muchas fotografías que querían enmarcar una época determinada y unos hechos concretos.
Finalizado el “recreo”, se procedió a la presentación del libro colectivo que se ha editado en recuerdo de su paso por Sobrarbe. El libro se titula “UNA ISLA DE LIBERTAD. Homenaje a Ánchel Conte” (*). En el escenario, recordando un “set televisivo” se colocaron dos sofás y una butaca. Severino se sentó en la butaca y presentó el acto y en el sofá grande se sentaron José Antonio Labordeta, Ánchel Conte y Eloy Fernández Clemente; realmente, un trío de lujo de la cultura aragonesa. El otro sofá, de dos plazas, lo iban ocupando, por parejas, algunas personas que habían escrito colaboraciones para el libro colectivo. Todos ellos fueron, con brevedad, glosando la figura de Ánchel y recordando su labor. Severino comparó el acto con una comida de fiesta, de las que se celebraban por estos pueblos nuestros, en las que se reunían personas que no se habían visto desde hacía un tiempo y el último plato de la comida –el libro que se iba a presentar- lo comparó con la chireta (un trozo de tripa, encima del cual se coloca arroz, perejil, ajo, liviano… y luego se cose cuidadosamente, antes de ponerla a cocer)… El libro también guarda en su interior fotografías, textos, recuerdos (el arroz, el perejil, el liviano…) y está cosido con cuidado para que podamos manejarlo sin problemas y nos permita ser leído y digerido. De todas las parejas que subieron al sofá, la más significativa, sin duda, fue la formada por los alcaldes de Boltaña y L´Aínsa: José Manuel Salamero y José Miguel Chéliz, los dos antiguos alumnos de Ánchel, simbolizando y representando a la generación que, probablemente, inició un cambio de mentalidad en la comarca, al entender que la salvación de nuestros pueblos pasaba por la salvación de Sobrarbe entero y al enterrar las pequeñas rivalidades locales que siempre fueron más freno y enfrentamiento que empujón al desarrollo. El Presidente del CES, Ramón Azón, le entregó a Ánchel distintos recuerdos y, entre ellos, un ejemplar del libro que aún no había visto. Seguidamente, escuchamos las palabras de Eloy Fernández, las canciones de José Antonio Labordeta (entre ellas, El canto a la liberta) y las palabras de agradecimiento del homenajeado, Ánchel Conte. De nuevo, una ovación cerrada, con todo el público asistente, puesto en pie. Finalizamos con la interpretación de una pieza musical, compuesta para la ocasión, por Blas Coscollar, con la ayuda de varios músicos presentes en la sala y con la interpretación del Himno de Riego.
Desde las cuatro de la tarde, hasta las nueve de la noche, el público asistente aguantó en el recinto, la sucesión de actos previsto por la organización. No sólo se llenó el Palacio de Congresos, sino que hubo personas sentadas en las escaleras laterales y de pie en la parte trasera de la sala. Fue una tarde inolvidable, emotiva… Llovía intermitentemente fuera y se lloraba intermitentemente dentro… Se pronunciaron muchas palabras hermosas, se verbalizaron muchos reconocimientos, se recordaron las condiciones de un tiempo histórico y de una geografía especial… Gentes de la comarca de Sobrarbe, venidas de casi todos sus pueblos, le decían a Ánchel Conte, desde la serenidad que otorga la edad y desde la seguridad del poso fértil sedimentado en la memoria, en el recuerdo, después de tanto tiempo que estábamos allí para pagar una deuda de gratitud contraída con su trabajo, con su compromiso, con su integración, con su visión de futuro, con su audacia. Era una iniciativa, como dijo Eloy Fernández, de la Sociedad Civil que, por fin, sin esperar a que el homenajeado falleciese, querían decirle a la cara a Ánchel que él había sido uno de los imprescindibles y que había contribuido de una manera significativa a hacer posible el despertar de la comarca y, sobre todo, a que muchos chicos y chicas de Sobrarbe de los años sesenta y primeros de las setenta, emprendiéramos el camino del estudio para buscar mejores condiciones de vida. Es difícil explicar la jornada. Fue un privilegio vivirla. Todos y todas nos hicimos un homenaje al compartirla.
A las diez de la noche, fría noche, hubo una cena fría en el polideportivo de L´Aínsa y, después de charradas y saludos y risas… los músicos presentes en la sala: Paco, Roberto, Julián, Blas, Joaquín… interpretaron la música de las danzas recuperadas por el Viello Sobrarbe que fueron bailadas por un nutrido grupo de personas y, como un goteo suave, el personal fue abandonando el recinto para regresar a sus lugares de origen. Fuera, en la calle, en la noche, la lluvia seguía poniendo un marco de nostalgia, un ambiente casi otoñal a esta primavera húmeda y fría que estamos viviendo.
Quienes más directamente se han ocupado de que todo eso fuera posible, merecen también un gran reconocimiento. Sin nombrar a nadie (no me resisto a hacerlo con Emilia y Esther) porque seguro que olvidaría a unas cuantas, ellas y ellos también se hicieron merecedores de una ovación enorme por tanto esfuerzo y por conseguir tan espléndido resultado. Por último, ¡lean el libro!; es un tratado de homenaje y gratitud hacia los imprescindibles y una patada en el culo para los mediocres, esos que dicen que no hay nadie imprescindible… Eso lo dicen porque no conocieron a Ánchel Conte.
(*) En el libro, además de algunos textos de Ánchel, escriben colaboraciones: José Miguel Chéliz, Trini Grasa, Conchita Jarne y Javier Martí, María Victoria Broto, Mariano Coronas, Carmen Lueza, Severino Pallaruelo, Ángeles Pons, Mary Campo, Pilar Rubiato, Vicente Baldellou, Eloy Fernández Clemente, José Antonio Labordeta, Roberto Serrano y Raul Usón. El libro ha estado coordinado por Ignacio Pardinilla, Severino Pallaruelo y Mª Carmen Chéliz (ISBN: 978-84-8127-199-7)