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HOMENAJE A ÁNCHEL CONTE EN SOBRARBE

Día 31 de mayo de 2008. El día nace con un cielo encapotado que amenaza lluvia, como casi todos los días de este mes. A las cuatro de la tarde estaba fijado el inicio del homenaje a Ánchel Conte, en el Palacio de Congresos de Boltaña. Cuando Ánchel Conte trabajaba en el CLA (Colegio Libre Adoptado) de L´Aínsa -entre 1966 y 1973- seguro que no imaginó que cuarenta años después se habría construido en una de las poblaciones de Sobrarbe, nada menos que un Palacio de Congresos; yo que era uno de sus alumnos, tampoco lo imaginaba, claro. El homenaje está organizado por el Grupo “Viello Sobrarbe”, con la colaboración del C.E.S., La Comarca de Sobrarbe y los ayuntamientos de L´Aínsa y Boltaña.

 

La amenaza de lluvia, ya hace ratos que ha dejado de serlo; llueve ya sin contemplaciones y decenas de personas se van acercando al Palacio en cuestión, se miran, se dan la mano, sonríen, se abrazan, ponen cara de sorpresa, intercambian palabras emocionadas, se ponen a hablar convulsamente, miran a  quien tienen a un costado y otro, vuelven a estrechar otra mano, a intercambiar unos besos, ponen una mano en el hombro o guiñan un ojo… Así son los reencuentros inesperados y también los de larga espera. Éste ha esperado 35 años, los que van desde el año 1973, año en el que a Ánchel se le impide seguir trabajando en el Instituto de L´Aínsa y 2008, año en el que le tributamos este reconocimiento.

 

Cuando ya el Palacio de Congresos presenta un aspecto de casi lleno, se inicia el acto, conducido por Ignacio Pardinilla. Comienza con una proyección de un programa de la serie de Televisión Española “Raíces”, en un precioso blanco y negro, sobre el Grupo Viello Sobrarbe: Ánchel ofrece diversas informaciones sobre las danzas y a continuación, el grupo las va bailando en parajes diversos: campos, eras…, con pueblo al fondo.  Las niñas y niños del Viello Sobrarbe choben actúan a continuación para recordar que el grupo sigue vivo. Pilar Garzón interpreta tres poemas-canciones, en aragonés; son poemas de Ánchel y Mª Carmen Lueza y Conchita Tovar recitan algunos poemas suyos, también en aragonés, mientras Joaquín Pardinilla pone un fondo musical con la guitarra. Seguidamente, se visualiza un documental, elaborado por Ignacio Pardinilla, con los testimonios de varias personas: compañeros, ex-alumnos y ex-alumnas de Ánchel: Severino Pallaruelo, Javier Martí, Mariví Broto, Carmen Lalueza, Mary Campo, Mariano Coronas, Vicente Baldellou… El documental muestra todas las facetas de la poliédrica personalidad de Ánchel, de su dinamismo pedagógico, de su compromiso con la cultura y la sociedad en la que se sumergió… Al finalizar el mismo, se produjo uno de los aplausos más calurosos, emocionantes y largos que uno recuerda: toda la sala puesta en pie aplaudiendo a Ánchel. Cuando finalizó, se produjo un descanso de media hora para poder ver la exposición de documentos diversos y muchas fotografías que querían enmarcar una época determinada y unos hechos concretos.

 

Finalizado el “recreo”, se procedió a la presentación del libro colectivo que se ha editado en recuerdo de su paso por Sobrarbe. El libro se titula “UNA ISLA DE LIBERTAD. Homenaje a Ánchel Conte” (*). En el escenario, recordando un “set televisivo” se colocaron dos sofás y una butaca. Severino se sentó en la butaca y presentó el acto y en el sofá grande se sentaron José Antonio Labordeta, Ánchel Conte y Eloy Fernández Clemente; realmente, un trío de lujo de la cultura aragonesa. El otro sofá, de dos plazas, lo iban ocupando, por parejas, algunas personas que habían escrito colaboraciones para el libro colectivo. Todos ellos fueron, con brevedad, glosando la figura de Ánchel y recordando su labor. Severino comparó el acto con una comida de fiesta, de las que se celebraban por estos pueblos nuestros, en las que se reunían personas que no se habían visto desde hacía un tiempo y el último plato de la comida –el libro que se iba a presentar- lo comparó con la chireta (un trozo de tripa, encima del cual se coloca arroz, perejil, ajo, liviano… y luego se cose cuidadosamente, antes de ponerla a cocer)… El libro también guarda en su interior fotografías, textos, recuerdos (el arroz, el perejil, el liviano…) y está cosido con cuidado para que podamos manejarlo sin problemas y nos permita ser leído y digerido. De todas las parejas que subieron al sofá, la más significativa, sin duda, fue la formada por los alcaldes de Boltaña y L´Aínsa: José Manuel Salamero y José Miguel Chéliz, los dos antiguos alumnos de Ánchel, simbolizando y representando a la generación que, probablemente, inició un cambio de mentalidad en la comarca, al entender que la salvación de nuestros pueblos pasaba por la salvación de Sobrarbe entero y al enterrar las pequeñas rivalidades locales que siempre fueron más freno y enfrentamiento que empujón al desarrollo. El Presidente del CES, Ramón Azón, le entregó a Ánchel distintos recuerdos y, entre ellos, un ejemplar del libro que aún no había visto. Seguidamente, escuchamos las palabras de Eloy Fernández, las canciones de José Antonio Labordeta (entre ellas, El canto a la liberta) y las palabras de agradecimiento del homenajeado, Ánchel Conte. De nuevo, una ovación cerrada, con todo el público asistente, puesto en pie. Finalizamos con la interpretación de una pieza musical, compuesta para la ocasión, por Blas Coscollar, con la ayuda de varios músicos presentes en la sala y con la interpretación del Himno de Riego.

 

 Desde las cuatro de la tarde, hasta las nueve de la noche, el público asistente aguantó en el recinto, la sucesión de actos previsto por la organización. No sólo se llenó el Palacio de Congresos, sino que hubo personas sentadas en las escaleras laterales y de pie en la parte trasera de la sala. Fue una tarde inolvidable, emotiva… Llovía intermitentemente fuera y se lloraba intermitentemente dentro… Se pronunciaron muchas palabras hermosas, se verbalizaron muchos reconocimientos, se recordaron las condiciones de un tiempo histórico y de una geografía especial… Gentes de la comarca de Sobrarbe, venidas de casi todos sus pueblos, le decían a Ánchel Conte, desde la serenidad que otorga la edad y desde la seguridad del poso fértil sedimentado en la memoria, en el recuerdo, después de tanto tiempo que estábamos allí para pagar una deuda de gratitud contraída con su trabajo, con su compromiso, con su integración, con su visión de futuro, con su audacia. Era una iniciativa, como dijo Eloy Fernández, de la Sociedad Civil que, por fin, sin esperar a que el homenajeado falleciese, querían decirle a la cara a Ánchel que él había sido uno de los imprescindibles y que había contribuido de una manera significativa a hacer posible el despertar de la comarca y, sobre todo, a que muchos chicos y chicas de Sobrarbe de los años sesenta y primeros de las setenta, emprendiéramos el camino del estudio para buscar mejores condiciones de vida. Es difícil explicar la jornada. Fue un privilegio vivirla. Todos y todas nos hicimos un homenaje al compartirla.

 

A las diez de la noche, fría noche, hubo una cena fría en el polideportivo de L´Aínsa y, después de charradas y saludos y risas… los músicos presentes en la sala: Paco, Roberto, Julián, Blas, Joaquín… interpretaron la música de las danzas recuperadas por el Viello Sobrarbe que fueron bailadas por un nutrido grupo de personas y, como un goteo suave, el personal fue abandonando el recinto para regresar a sus lugares de origen. Fuera, en la calle, en la noche, la lluvia seguía poniendo un marco de nostalgia, un ambiente casi otoñal a esta primavera húmeda y fría que estamos viviendo.

 

Quienes más directamente se han ocupado de que todo eso fuera posible, merecen también un gran reconocimiento. Sin nombrar a nadie (no me resisto a hacerlo con Emilia y Esther) porque seguro que olvidaría a unas cuantas, ellas y ellos también se hicieron merecedores de una ovación enorme por tanto esfuerzo y por conseguir tan espléndido resultado. Por último, ¡lean el libro!; es un tratado de homenaje y gratitud hacia los imprescindibles y una patada en el culo para los mediocres, esos que dicen que no hay nadie imprescindible… Eso lo dicen porque no conocieron a Ánchel Conte.

 

 

(*) En el libro, además de algunos textos de Ánchel, escriben colaboraciones: José Miguel Chéliz, Trini Grasa, Conchita Jarne y Javier Martí, María Victoria Broto, Mariano Coronas, Carmen Lueza, Severino Pallaruelo, Ángeles Pons, Mary Campo, Pilar Rubiato, Vicente Baldellou, Eloy Fernández Clemente, José Antonio Labordeta, Roberto Serrano y Raul Usón. El libro ha estado coordinado por Ignacio Pardinilla, Severino Pallaruelo y Mª Carmen Chéliz (ISBN: 978-84-8127-199-7)

 

VIAJE A LA COMARCA DE SOBRARBE

 

El día 30 de mayo viajamos, con el alumnado de quinto a la comarca de Sobrarbe. Desde hace años, cuando soy tutor de quinto, organizo con la compañera o compañero de nivel un viaje a esta comarca. Hasta ahora se trataba de un viaje de dos días, pero este año, por diversas circunstancias (entre las que también está el cansancio, el poco espíritu de sacrificio de los menudos para caminar y la escasa valoración que hacen del esfuerzo de quienes organizamos y acompañamos…) lo hemos dejado en una sola jornada. Por Fraga pasa el río Cinca y siempre me pareció razonable y lógico que uno de los viajes que deberían hacer esos zagales del colegio era remontar “su” río hasta la comarca de nacimiento del mismo; esa es la justificación, si es que se necesita alguna, para realizar esta salida, al menos una vez en su vida de estudiantes de primaria.

 

La primera parada la establecimos en Abizanda. La rehabilitación  que se ha hecho del pueblo y de algunos de sus edificios emblemáticos, unido al enclave geográfico en el que se encuentra (realmente espectacular), y unido también a la presencia, desde hace un par de años, de las instalaciones de La Casa de los títeres, hacen de este primer pueblo de Sobrarbe un lugar con suficiente atractivo como para iniciar por él la visita. Asistimos, a las diez de la mañana, a la representación de La fábula de la raposa, la obra que ponían en escena los Titiriteros Paco y Pilar. Compartimos butacas con los chicos y chicas del Primer ciclo del colegio Joaquín Costa de Monzón y volvimos a disfrutar del poder de fascinación que estos comediantes tienen. Terminada la representación visitamos el museo de títeres, acompañados por Paco Paricio que iba dando las oportunas explicaciones y haciendo algunas sorprendentes demostraciones de cómo se usaban algunos de los títeres expuestos.

 

Cuando abandonamos el espacio escénico y expositivo nos subimos al pie de la atalaya y ascendimos por las escaleras interiores de madera hasta la plataforma superior. Los chicos y chicas se sorprendieron de las dimensiones y les pareció una aventura emocionante. Realmente, la atalaya, desde lejos ya impresiona, por su altura y por su situación de estructura solitaria, pero cuando estás en la base de la misma, sus dimensiones se hacen colosales y ver la escalera exterior, construida para poder acceder a la puerta de entrada (unos cuantos metros por encima del suelo), le deja a uno absolutamente sorprendido y pensativo sobre cómo debía organizarse la vida en esos parajes, allá por la Edad Media.

 

Retrocedimos hasta el autocar (cinco a la vez, se encontraban aparcados en el pequeño recinto habilitado para tal fin) y reanudamos el viaje. Fui señalando a los chicos las torres de Escanilla y Samitier, los castillos de este pueblo, arriba en la montaña y el inicio del pantano de Mediano (con la punta de la torre sobresaliendo escasamente por encima del agua), continuación del que habíamos visto con anterioridad, el de El Grado. Cuando llegamos a L´Aínsa, fuimos directamente al aparcamiento de detrás del castillo. El cielo estaba nublado, no veíamos la parte superior de la Peña Montañesa ni los picos del Pirineo Central, con Monte Perdido a la cabeza. Entramos en el ecomuseo de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, que ocupa la torre del Homenaje del castillo: nos mostraron un vídeo explicativo sobre la naturaleza de la comarca y luego pudimos visitar, en dos grupos, las instalaciones de las maquetas de los pisos de vegetación y la guardería de aves rapaces en rehabilitación (heridas pos choques con cables de alta tensión, por perdigones de caza o por atropellos de automóviles en la carretera). Hay un espacio expositivo muy interesante, aunque sólo se le puede sacar jugo si quienes lo miran y atienden las explicaciones acuden hasta él con curiosidad y ganas de aprender…

Cuando finalizamos la visita, pasadas las dos de la tarde, comenzaban a caer unas gotas amenazadoras, por lo que fuimos con rapidez hacia la plaza y nos refugiamos en los porches a comer. Mientras comimos descargó una fuerte tormenta y pudimos contemplar la caída de la lluvia con toda su intensidad. Hubo que esperar un buen rato (los chicos anduvieron tomando apuntes o dibujando unos bocetos de las arcadas de la plaza que tenían frente a ellos) hasta que terminó de llover. Entonces, apresuradamente por si repetía, pudimos realizar un paseo por las calles de la villa, para ver portaladas de piedra , llamadores (“trucadors”) de puertas, rejas de forja, ventanas gimenadas y otros elementos arquitectónicos tradicionales que pueden contemplarse con profusión en las calles de la villa.

 

Nos acercamos hasta el mirador que hay detrás del ábside de la iglesia, para ver la cola del pantano, la confluencia de los ríos Cinca y Ara, la Peña frente a nosotros y una panorámica general que, desde ese mirador, resulta, espectacular y atractiva. Luego entramos en la iglesia y visitamos la cripta y el claustro, explicando algunos conceptos del arte románico… Regresamos al castillo, subimos a uno de los paseos de ronda y, al bajar del mismo, nos subimos al autocar para iniciar el viaje de regreso. Lloviznaba débilmente cuando iniciamos el regreso (aunque luego se animó y llovió durante unos cuantos kilómetros con ganas). Paramos en el “Cruce” de L´Aínsa a recoger una caja de tortas de Labuerda, que nos merendamos en Monzón y llegamos a Fraga a la hora prevista, a las siete de la tarde. Y ésta es la crónica apresurada de un viaje de un día a la comarca de Sobrarbe; viaje realizado por 34 niñas y niños, en compañía de las maestras Laura C. y Sonia V. y del maestro Mariano C.

CASUALIDADES BIBLIOTECARIAS

 

No sé si el título es muy afortunado, pero no se me ocurre otro. Hace meses recibí dos invitaciones para escribir dos colaboraciones destinadas a medios de comunicación diferentes. Una se iba a publicar en Madrid y en castellano y la otra iba a ver la luz en Santiago de Compostela y se publicaría en gallego.

 

El caso es que había pasado mucho tiempo desde que remití los textos correspondientes y, curiosamente, casualmente, hoy lunes he recibido ejemplares de ambas publicaciones. Ni que decir tiene que ha sido un regalo y una inyección de fuerza para llevar adelante esta última semana de mayo.

 

En el colegio he recibido media docena de ejemplares del libro “Bibliotecas Escolares: Ideas y buenas prácticas II”. Está publicado por la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte. El libro tiene una portada poco atractiva, excesivamente seria (desde mi punto de vista) y 202 páginas. Interiormente, hay dos colaboraciones: una llega de Asturias y la firma Julián Pascual y la otra procede de Aragón y la firmo yo con el título: “Una Biblioteca Escolar que, además de hacia adentro, mire hacia fuera”. A continuación, ocho experiencias de otros tantos centros (de Primaria y Secundaria), procedentes de distintos lugares de la geografía peninsular, premiados por sus buenas prácticas en BB.EE.: de Asturias, Tarragona, Tenerife, Badajoz, Valladolid, A Coruña, Teruel y Madrid. Quiero destacar la alegría que me ha producido que, a continuación de mi colaboración, aparezca la del Colegio Pablo Iglesias de Soto de Ribera (Asturias), de la mano de mi amiga Rosa Piquín. Bueno, seguramente, una de las cosas más agradables de esta dedicación a la biblioteca escolar, sea la de compartir con amigos y amigas, de cuando en vez, estos espacios de narración y de reflexión en libros y revistas diversas. Yo creo que estas publicaciones pueden contribuir a ofrecer ideas y levantar ánimos a quienes se inician en estos menesteres.

 

Cuando he llegado a mi casa con el sobre del cole, he recogido en el buzón cuatro ejemplares del número 12 de la revista gallega FADAMORGANA. Xosé A. Neira, su director fue quien me pidió una colaboración que han titulado: “A biblioteca escolar e o fomento da lectura: poñámonos a traballar”. La revista es un especial titulado “Espazos para a lectura” y si antes hablaba de coincidencias, qué decir de este ejemplar: me encuentro, sobre todo, con José Luis Polanco, Víctor Moreno, Xavier DoCampo, Cristina Novoa y también con otros que conozco menos o de quienes he oído hablar simplemente: Agustín Fernández Paz, María José Vitorino, Beatriz Osés. Me hace gracia leerme en gallego: “A biblioteca escolar é, probablemente, o mellor espazo para fomentar a lectura; tanto a libre, íntima e persoal como as lecturas en voz alta coas que os mestres e as mestras acarician a sensibilidade e os oídos do seu alumnado”, por ejemplo. Había tenido noticia de la publicación de este número de la revista por Internet desde el mes de febrero, pero no recibía ejemplares de la misma y tenía ganas de tenerla en las manos. La revista tiene una maquetación y unas ilustraciones muy atractivas.

 

Al mediodía hemos celebrado una reunión ordinaria del Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil. Estábamos presentes las 16 personas que lo componemos. Hemos intentado verbalizar el desarrollo del curso; cómo han visto la forma de pensar, organizar y desarrollar el trabajo quienes llegaron al colegio este año o quienes podían comparar su experiencia con otras anteriores en otros centros.

Hay una satisfacción general por lo realizado, por el grado de consenso y participación observada, por el compromiso de un grupo de madres; manifiestan que es bien visible el trabajo y que la biblioteca es realmente un equipamiento fuerte, referencial y que utilizan mucho los alumnos y alumnas. Se destaca que esté abierta todo el día, que haya responsabilidad directa del alumnado en su apertura, que haya servicio de préstamo, etc. El protocolo de actuación anual, sea cual sea la temática elegida, facilita mucho la intervención y el desarrollo de las actividades y está ya suficientemente contrastado… Ha sido una reunión muy participativa y muy fresca; de esas que uno sale con el ánimo alto, vaya.

 

Y, para finalizar el día y seguir con los libros, hoy hemos tenido la última reunión del Grupo de Lectura NOSOTRASLEEMOS por este curso. Hemos estado las y los irreductibles, quienes tenemos un compromiso muy serio con estos encuentros y hacemos todo lo posible por mantenerlos activados, en funcionamiento. ¡En general, en la vida, hay tanta gente acechando para minarnos la moral que es necesario mantenerse alerta y en pie! Han sido dos horas de charla y debate, salpicando la conversación con un vino blanco, unas galletas y unos bombones. Para el verano nos recomendaremos, a través del blog del Grupo, libros que vamos a leer o que invitamos a que se lean y podremos escribir en esa herramienta electrónica nuestras impresiones…

 

Y, termina la jornada, con este texto que acabo de escribir y que voy a publicar en mi blog, en cuanto ponga el punto final. ¡Ya!

LOS LIBROS NO SE COMEN, PERO ALIMENTAN (II)

 

(La biblioteca escolar del CEIP Miguel Servet de Fraga finaliza una nueva aventura lectora, literaria y bibliotecaria)

 

Durante todo el mes de mayo, a la entrada de la biblioteca escolar de nuestro colegio, hay un “cocinero” que propone un menú semanal de tres platos (con tres títulos reales de otros tantos libros). Los libros sugeridos en el menú pueden leerse o consultarse en la biblioteca. Éstos son algunos ejemplos de menús semanales:

 

-          Primer plato: “Las habas mágicas”. Segundo plato: “Huevos duros”. Postre: “Las primeras fresas”.

-          Primer plato: “Puré de guisantes”. Segundo plato: “El ratón del Señor Maxwell”. Postre: “Pastel para enemigos”.

 

¿ALIMENTAN LOS LIBROS?

 

Descartada la vía de ingestión bucal (y por tanto, la masticación e insalivación), es importante pensar en el poder alimenticio que los libros tienen para fecundarnos interiormente. A través de su lectura: nos asomamos a otras vidas, exploramos caminos desconocidos, entablamos conversación y coincidimos o discrepamos con los personajes más extraños, más honestos, más detestables… Viajamos a países alejados, remotos, de los que nunca habíamos oído hablar; podemos sonreír o llorar, preocuparnos hasta el extremo, alegrarnos como niños; sentir hambre o frío, conocer la soledad de primera mano o recuperar el valor de la amistad; podemos asociarnos para conseguir un propósito difícil de alcanzar o aislarnos para purificar nuestros pensamientos y encontrarnos con nosotros mismos. La lectura es la manera que tenemos de iniciar la digestión de cada libro que cae en nuestras manos, que nos interesa; luego, la historia que vamos leyendo irá interactuando con nuestra capacidad de comprensión, con nuestra sensibilidad, con nuestro bagaje cultural, con nuestras perspectivas de vida, con el momento que estemos viviendo cuando se produce la lectura… Y todo junto, hará posible una feliz digestión y posibilitará que el libro se convierta, realmente, en alimento para nuestra imaginación, para nuestros sentimientos, para nuestra capacidad de pensar, para hacer temblar nuestros afectos…

 

LIBROS Y MALETAS

 

El pasado mes de febrero iniciamos esta aventura que dimos en titular: “LOS LIBROS NO SE COMEN, PERO ALIMENTAN”, una metáfora del significado de la lectura, como ya hemos explicado. Tres maletas, con libros en el interior, recorrieron todas las aulas del colegio con el fin de acercarlos a sus potenciales usuarios. Todo ello con la clara intención de favorecer la lectura en voz alta y colectiva o la lectura silenciosa y personal y también poner en valor las ilustraciones animando a su interpretación y a su lectura.

 

A la vez que el alumnado disfrutaba del contenido de la maleta, le pedíamos –con la intermediación del profesorado- que realizara una actividad plástica o plástico-literaria con unos soportes nuevos: platos de cartón y blondas de pastelería. Debían decorar el plato o la blonda y escribir: pareados, refranes, adivinanzas, caligramas, retahílas rimadas, menús literarios…, en castellano, catalán e ingles.

Durante este mes de mayo, se han ido exponiendo todos los trabajos del alumnado, a razón de una semana para cada ciclo y también todos los libros que contenían las tres maletas que salieron de la biblioteca escolar y han vuelto a ella para ofrecerse a los chicos y chicas que acuden a ella diariamente.

 

LA COLABORACIÓN DE LAS MADRES

 

Un grupo de madres fueron ornamentando la biblioteca. Los alimentos más variados, así como envases vacíos de diferentes productos, recibieron distintos tratamientos tendentes a ambientar la sala de lectura del colegio. Las madres del Grupo de “cuentalibros” o “cuentacuentos” eligieron algunos ejemplares de las maletas circulantes: “Comelibros”, “Paco Pasmón”, “La bruja rechinadientes”, “El pequeño conejo blanco”, “La sopera y el cazo” y “¡Ay!” y realizaron ocho representaciones para que todo el alumnado del colegio pudiera verlas y escucharlas.

 

Estas madres contadoras tienen claro que lo que promocionan es un libro (que está presente en el momento de contarlo) y, por tanto, la lectura; y que hay que hacerlo sin estridencias ni grandes montajes. No se disfrazan, visten de negro o de oscuro para que las niñas y los niños se concentren en la palabra, lo único que importa en este caso: la palabra contada, regalada, activadora de los sentimientos…

 

El alumnado, al finalizar el “cuentalibros” o “cuentacuentos” recibía un sorprendente regalo: veía sustituidos los tradicionales caramelos que recibían al salir de la biblioteca por un hermoso albaricoque de la huerta de Fraga y también recibían una pegatina de la biblioteca y un marcapáginas que contenía una mini-guía de lectura sobre la temática de la actividad.

 

Y COMO COLOFÓN…

 

En realidad, cuando leemos “nos comemos el libro” y, luego, “rumiamos” la historia leída en nuestro interior. Si lo que hemos leído nos ha impactado, la “rumia” puede durar un tiempo y puede modificar hasta nuestra forma de pensar, de actuar; si lo que hemos leído nos ha dejado indiferentes, la historia se irá diluyendo con rapidez y pasará a la zona oscura donde ya no se recuerda porque resultó intranscendente. Desde la biblioteca escolar de nuestro centro, seguimos, año tras año, tratando de acortar los caminos que conducen a la lectura, que es lo mismo que decir, a la cultura, a la curiosidad y al conocimiento.

 

Y para terminar, podríamos modificar un poco el slogan con el que comenzábamos estas líneas, diciendo que: “Los libros sí que alimentan, porque hay una manera de comérselos: ¡LEYENDO!”.

¿A qué estás esperando?

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P.D.

 

El miércoles, 21 de mayo, por la tarde, todos los niños y niñas del Colegio María Quintana de Mequinenza pudieron escuchar y ver al Grupo de madres “Cuentalibros”. Aprovecharon el trabajo preparado para nuestro colegio para llevarlo, por tercer año consecutivo, al alumnado de Mequinenza. Fueron dos sesiones regaladas a otros niños y niñas, a otros ojos y a otros oídos… que mostraron la misma atención, la misma sorpresa y el mismo agradecimiento. La pequeña expedición la formábamos Rosi, Fina, Nati, Mª Carmen, Rosabel y el presentador.

ANDALUCÍA (Segunda parte)

… Hemos quedado con Ana Gómez en la puerta del hotel, a eso de las ocho y media. Mientras espero, me resulta curioso ver un cartel luminoso que informa a la población de la concentración de ozono en la atmósfera; por la prensa local me entero también de la concentración de polen de olivo (molesto o más bien problemático para quienes padecen alergias). Con Ana nos conocimos en Baeza, el pasado mes de octubre y su empeño me ha llevado hasta Jaén.

 

 

Visitamos, caminando tranquilamente (en Jaén, todas las calles son de subida y no es posible apresurarse), plazas, calles y monumentos. La catedral es grandiosa, llama la atención. Luego, nos perdemos por algunos establecimientos a tapear y tomar unas cañitas. Pasamos por delante de la Taberna “El gorrión” que yo ya conocía (a través de fotos que hizo el pasado año mi hija Ana) y que se fundó en 1888 (el mismo año que unos canteros esculpieron la fuente de la Plaza Mayor de Labuerda, mi pueblo de nacimiento). Casualidades de la vida…

 

 

El día 6 por la mañana, visitamos los baños árabes y exposiciones de juguetes infantiles, de materiales escolares antiguos y una etnológica relacionada con la agricultura y el aceite. Nos acercamos al CEP, a trabajar hasta la hora de comer. Ana me lleva a comer a su casa; recogemos a Luna, su hija pequeña y luego llegarán Jose, su pareja y Ana junior, su hija mayor. Comida familiar muy agradable hasta la hora de volver al CEP para iniciar la sesión con el profesorado que participa en un curso titulado: “La biblioteca escolar como centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje. El proyecto lector”. La sesión transcurre sin novedades y las personas asistentes se muestran muy receptivas a las explicaciones y a las propuestas que les hago y a los materiales que les muestro y admiradas ante la cantidad de unas y de otros…

Tras la recogida de bártulos, nos dirigimos con rapidez al teatro Darymelia en el que canta un grupo de Gospel, 9 hombres y 2 mujeres que forman el Omutima gwa África. Una actuación organizada desde el Centro de Profesores de Jaén, que resulta sorprendente y atractiva. Luego con Ana y Jose nos vamos a cenar y alargamos la conversación y la compañía. Cuando me dejan en el hotel, les agradezco mucho las atenciones. Ana me dijo que me tratarían a cuerpo de rey y aunque uno se apellide “Coronas” y ese sea el trato que merece (ja, ja), cumplió con creces “su amenaza”. Ha sido un placer estar con ellos en Jaén y espero poder corresponderles cuando decidan visitar la comarca de Sobrarbe.

 

 

“El día 7 amaneció a las 6”. Podría ser el título de una película, pero es el inicio del guión de ese día. El taxista que me llevó a Jaén, me esperaba a las siete, en la puerta del hotel, para llevarme a Córdoba. Llegamos allí a las 8´30, con sueño y sin desayunar. A las nueve comenzaba mi intervención y llegué al CEP de Córdoba acarreando la maleta y las bolsas. El equipaje cada vez va pesando más, bien porque van mermando las fuerzas o porque va acogiendo libros, revistas, folletos y demás cosas que te van dando o que vas comprando. En Córdoba, durante los días 6 y 7 de mayo se celebraban las Segundas Jornadas Regionales del Plan de Lectura y Biblioteca. Pilar Torres es la asesora que contactó conmigo para participar en este acontecimiento. Los ponentes de las mismas éramos dos personas: Constanza Mekis (chilena) y un servidor (aragonés). Ella actuó el día anterior. Mi conferencia llevaba por título: “Una experiencia de Biblioteca Escolar. El cuento de nucan acabar” (así se anunciaba, con errata y todo. Las erratas suelen ser graciosas y generan sorpresas y mensajes inesperados). En la sala había unas 130 personas (coordinadoras y coordinadores del Plan LyB de diversas escuelas e institutos, asesoras y asesores de CEPs y otras personas provenientes de las ocho provincias andaluzas). José Antonio Ruiz fue la primera persona de la organización que me encontré recién bajado del taxi, el que me acompañó a una cafetería a tomar un café con leche, el que me fue a comprar algo dulce a una pastelería cercana y el que me presentó ante la audiencia y estuvo a mi lado durante toda la conferencia. Tras dos horas de intervención y debate, éste continuó al finalizar, con las personas que se acercaron a interesarse por materiales, a mostrar su felicitación, a interesarse por la posibilidad de que acuda el próximo curso a su centro o a su CEP… No pude ir a tomar el café y la media hora de parada hasta la siguiente intervención, la consumí, como ya he dicho, en atender, entre otras, a personas  como el inspector Ramón (cordobés-gaditano) que ha estado muchos veranos en Sobrarbe y conoce Labuerda y sus fiestas o Javier currante del CEP de Sevilla, que ya hace años que tiene en Plan su base de operaciones para un par de semanas veraniegas… Posteriormente y tras descansar un rato en el hotel, me acerqué a comer con la gente de las Jornadas; compartí mesa con Francisca, Javier y Carmen. La primera con experiencias interesantísimas de trotamundos en lugares “calientes” del planeta y los otros dos, representantes del CEP de Sevilla y con quienes iba a coincidir al día siguiente. Mi agradecimiento a la organización de las Jornadas y sobre todo a José Antonio y a Pilar, que fueron las pesonas con las que más contacto tuve.

 

 

Por la tarde me fui a descansar y luego a dar una vuelta por el centro de la ciudad. Rodeé pausadamente el perímetro de la Mezquita, recordando su enorme extensión y haciendo fotos a sus arcos, portaladas, torre… y me acerqué a ver un lánguido Guadalquivir, con aguas poco claras y cansinas. Al atardecer había quedado citado con Josefina Aguilar (maestra jubilada, con quien he mantenido un intercambio epistolar y de revista desde hace ya algunos años, pero a la que no conocía en carne mortal). Charlamos sosegadamente y pusimos en común algunos puntos de vista educativos que son comunes a nuestra manera de percibir el trabajo y el compromiso con chicos y chicas. Fue un encuentro muy agradable.

 

 

El día 8 amaneció nublado y caminé con mis maletas (cada vez más pesadas) a la estación del AVE que tenía cerca. El viaje de Córdoba a Sevilla se hace en lanzadera y es rapidísimo. Por el camino llovía, pero ni lo hacía en la capital de la que partí ni en la ciudad de destino, cuando llegué. Con un taxi me dirigí al hotel y luego, con otro, a la isla de la Cartuja, donde está situado el CEP de Sevilla. El taxista me indicó en un momento que pasábamos al lado del “World Center”, pero que ellos le llamaban familiarmente “el güerto Visente”, no pude reprimir una carcajada que compartimos amistosamente, para aplaudir la “genialidad”. Tras la comida, acompañado por Luisa (asesora de inglés) y Carmen, la sesión de tres horas sin parar, con algo más de treinta maestras y maestros. Les expliqué la trayectoria de dedicación, trabajo e innovación que han supuesto estos veinte años de biblioteca escolar y les mostré una amplia colección de materiales elaborados. Hablamos del blog y de sus posibilidades y pudieron ver algunas fotos que las madres “cuentalibros” me habían mandado de lo que estaban haciendo las tardes de esta semana. Finalicé con la lectura en voz alta de la “Carta a maestras y maestros que empiezan”. Mi presencia allí tenía por objeto animar al personal y convencerles de que era posible, no sin esfuerzo, dedicación y constancia. El personal acabó contento y yo también.

 

 

Con Luisa López (la asesora del CEP, con la que nos conocimos también en Baeza y que contactó conmigo allí parea poder hacer este viaje), con Carmen  Moya (una manchega transplantada a Sevilla) y con Javier (el veraneante de Plan) nos fuimos a tomar un refresco y una tapa de mejillones extragrandes y de color original (ja, ja) y luego con las parejas respectivas de Luisa y Javier a cenar al aire libre, aguantando como unos campeones un vientecillo que nos iba minando las defensas. La conversación y la compañía de toda esa gente, realmente impagables. Con Carmen y Javier ya nos habíamos conocido el día anterior en Córdoba y ya hablamos antes de comer y durante la comida (y como si nos conociéramos de toda la vida). De los dos guardo un gratísimo recuerdo y espero que nos volvamos a ver. Luisa me acompañó hasta el hotel con su coche. Me había regalado por la mañana un ejemplar del libro “Estelas de versos”, escrito a dos manos entre su pareja (Rafael Cruz-Contarini) y mi amigo Antonio García Teijeiro. Al día siguiente, en la Plaza Nueva de Sevilla, donde estaba instalada la Feria del Libro, Rafael iba a firmarme el libro y espero que haga lo mismo Antonio, la próxima vez que nos encontremos. A Luisa, a Carmen y a Javier, todo mi agradecimiento por sus atenciones y su compañía.

 

 

El día 9 de mayo, a las cuatro y cuarto de la tarde cogía el AVE en la estación de Santa Justa de Sevilla para llegar, en viaje directo a Lérida. No pudo ser del todo, pues hubo una pequeña avería al llegar a Madrid y tuvimos que cambiar de tren; aún así llegamos casi en el horario previsto. Cansado y con muchas ganas de llegar a casa, pero con un bagaje amplio y rico de vivencias y experiencias que me han llevado por cuatro capitales de provincia de Andalucía. Curiosamente he estado en aquellas tres que escuché nombrar de pequeño en la escuela, cuando se recordaba el legado del pueblo árabe: “Los árabes dejaron en nuestro suelo tres monumentos importantes: la Alhambra de Granada, la Mezquita de Córdoba y la Giralda de Sevilla”. Ya las conocía, pero esta vez, el menú bibliotecario me las ha servido, casi, a una por día. En resumen:

 

 

Un anochecer en Granada: una auténtica gozada.

Un tapeo por Jaén, te deja la mar de bien.

Un “callejeo” por Córdoba te enseña su historia mora

Y un paseo por Sevilla, ¡qué maravilla!

 

ANDALUCÍA (Primera parte)

 

He vuelto de un viaje por Andalucía. El pasado 3 de mayo viajé en avión desde Barcelona hasta Granada. En el aeropuerto Federico García Lorca (Granada-Jaén) me esperaban mis amigos Juan Mata y Andrea Villarrubia que, a partir de ese momento y por espacio de dos días se iban a ocupar de que mi estancia en Granada fuera placentera e inolvidable. Coincidía ese día en la ciudad la fiesta de las Cruces, por lo que circular por el barrio del Albaicín –prácticamente tomado por “granaínos y granaínas” y turistas de todas partes- era tarea complicada. Arrastrando bolsas y maleta, con ayuda de Juan y Andrea, pude llegar hasta el lugar de alojamiento, el Carmen de la Victoria, frente a la Alhambra.

 

 

Allí dejé el equipaje y pudimos ya salir a callejear la ciudad sin más impedimentos. En diferentes enclaves pudimos contemplar detenidamente o de pasada, la ornamentación de una gran cruz, con claveles rojos y un entorno también adornado con escenas religiosas o con motivos profanos, de la vida cotidianas: muebles, cuadros, flores, aperos, etc (todo lo que da nombre a la fiesta). En una de las plazas que visitamos, me encontré inesperadamente con Mª Carmen Cano, maestra amiga de sus tiempos de trabajo en Archidona y mis visitas a Antequera para hablar de Bibliotecas Escolares. A veces las casualidades son tan grandes, tan exactas, que no parecen ni casualidades. Por la noche, cuando me retiré al Carmen estuve contemplando con admiración el espectáculo de tener delante de mis narices la Alhambra iluminada.

 

 

Al día siguiente, domingo, Juan y Andrea me vinieron a buscar y salimos de Granada para visitar territorios lorquianos. Fuimos directamente hasta el barranco de Víznar y allí en una hondonada encontramos un austero monolito, con la leyenda “Lorca eran todos”… Es decir, todos los que fueron asesinados en aquel tiempo de barbarie. Delante del monolito, en el suelo, una gran cruz con piedras amontonadas, entre las que vemos ramos de flores y hojas, pergaminos, etc. con poemas dedicados o con poemas de Lorca copiados e ilustrados, sobre todo, por niñas y niños de colegios e institutos. Me gustó uno de los poemas que había escritos en una de las hojas de papel y Andrea (que había traído un libro con las obras completas de Lorca) lo leyó en voz alta para ella, para Juan y para mí. Hicimos fotos, hablamos del silencio cómplice que aún envuelve estos acontecimientos, de la negativa de la familia del poeta universal a remover la tierra para esclarecer aún algunos puntos oscuros, de la necesidad de que hechos así no vuelvan a ocurrir porque sus efectos duran tanto tiempo… ¡Y es tan corta la vida!

 

 

Seguimos viaje y pasamos por Fuentevaqueros, pueblo en el que es posible que naciera Federico y donde fue inscrito, pero que no fue lugar de referencia importante ni en su niñez ni en su juventud. Más adelante paramos en Valderrubio, donde la familia Lorca tenía casa y donde Federico vivió varias temporadas. Pepe (el guía) nos enseña la casa: la cocina, las alcobas, las habitaciones con armaritos-vitrina, empotrados en algunas paredes. En la parte superior de la casa se realizan actualmente exposiciones artísticas y detrás de la casa hay un amplio espacio ocupado por animales domésticos, habría carros, las caballerías para el campo, cuadras y corrales… Hoy todo está bastante bien conservado. Pepe “el de Amor” es uno de esos guías auténticos, autodidacta y emocionado “enseñador” de una parte de la historia del pueblo. Juan y Andrea me van completando algunas informaciones o ayudándome a interpretarlas. Bien empapados de la vida de Federico, regresamos a Granada; es hora de comer y nos espera una degustación lenta, amplia y riquísima de “pescaíto frito”, para reponer las fatigas matinales. Juan y Andrea son dos excelentes guías y anfitriones y conocedores y catadores de la gastronomía de la tierra y de los vinos. Sigo sus indicaciones y consejos, sabiendo que estoy en buenas manos.

 

 

La tarde, la paso leyendo en el Carmen y saliendo un rato del Albaicín a la parte baja de la ciudad para comprar unas postales. Por la noche, de nuevo, la Alhambra asoma su vetusta silueta, entre las luces y uno se siente del todo afortunado al poder disponer de este mirador tan espléndido. Por las mañanas, me despierta el sonido de las pequeñas fuentes de agua y el canto incesante de los pájaros. Miro de nuevo la Alhambra y vuelvo a hacerle algunas fotos, antes de marchar definitivamente de ese privilegiado asentamiento.

 

 

El lunes toca trabajar. Juan me acompaña hasta la Facultad de Ciencias de la Educación. En el despacho nos encontramos con otros dos profesores de la Universidad: Pepe Rienda y Matilde Moreno. A las diez y media comienza mi conferencia dirigida al alumnado de “magisterio”. Juan me sugirió el título y a mí me pareció muy bien: "Aulas abiertas. Bibliotecas vivas". Un centenar largo de estudiantes llenan el recinto y por espacio de dos horas les hablo de mi trayectoria como maestro y de la escuela real, la que se encontrarán cuando terminen sus estudios y comiencen a trabajar; de las relaciones entre el profesorado, del alumnado, de las familias, de las intromisiones foráneas, de las referencias que debemos localizar a través de nuestra memoria en maestros de quienes guardamos especial recuerdo; también de la importancia de la biblioteca escolar en el proceso educativo y en la vida de una escuela... Y de otros temas que fueron apareciendo a lo largo de la sesión. Hay preguntas y diversas intervenciones y termina el acto, a las doce y media pasadas. Termino muy contento y Juan me dice que todo ha funcionado perfectamente y que el aplauso final no ha sido de cortesía… Salimos precipitadamente del local porque otra profesora llega para dar su clase y nos refugiamos en otra aula, una docena de personas que seguimos dándole vueltas a algunas ideas y opiniones, hasta que nos vamos a comer.

 

 

Compartimos comida con Juan, Pepe y dos alumnos, en el comedor de la Universidad. Una comida muy amena e interesante. Finalizada ésta, espero la llegada de un taxi, desde Jaén, para que me lleve a esa ciudad, capital de una provincia olivarera. El viaje dura una hora, aproximadamente y sucumbo ante la grandiosidad de los “bosques de oliveras” jienenses: hasta donde te llega la vista, pueden verse extensiones interminables de hermoso árboles que producen aceitunas y, como consecuencia de ello, aceite. El taxista me deja en la puerta del Hotel Condestable Iranzo. Subo a la habitación y me tumbo sobre la cama a descansar… (continuará)

 

 

MAYO EN FIGOLS DE TREMP

 

Estábamos anteayer (día 1 de mayo por la tarde) tomándonos un café en la terraza de “nuestra casa rural” de Figols de Tremp y, como nos gustan los silencios en compañía, veíamos volar a los cuervos y a las palomas, por encima de nuestras cabezas y escuchábamos con total nitidez el ruido de sus aleteos.

 

Hay placeres y sensaciones impagables; entre ellas, la posibilidad de irte a un sitio en el que estés solo o en el que haya tan poca gente que no oigas ni voces ni ruidos ni estridencias (¿espíritu noruego?). En esa situación de soledad (en pareja) silenciosa es posible percibir el monólogo cantado de un ruiseñor bastardo o contemplar los planeos silenciosos de un centenar de buitres que se reúnen todos los días, sobre el vertedero comarcal, a la misma hora; leer sin tiempo y sin que nada ni nadie te interrumpa; tener “como fondo de pantalla” permanente el verde esperanzador del cereal que va creciendo y que, empujado por el viento, ondulante, se asemeja al mar o una postal al fondo, con montañas canas y unas nubes de fuertes tonos que anuncian cambio de tiempo…

 

Las lluvias de este pasado mes de abril han devuelto a los paisajes un pasado esplendor: los cereales han experimentado un fuerte cambio de color y de altura; los árboles de hoja caduca están renovándose a toda velocidad, reverdecen con gusto y van cubriendo sus desnudas ramas. En algunos robles aún se hacen visibles esféricas agallas (en otro tiempo de escasez real, juguetes codiciados por los niños) y en los arces que jalonan los caminos, conviven las hojas nuevas de un verde claro brillante con las semillas viejas (en sámara) que no cayeron del árbol, certificando una convivencia intergeneracional totalmente pacífica.

 

Ayer (hace unas horas, en realidad) anduvimos dando un paseo por viejos caminos que hacía tiempo no recorríamos. Hemos ido “levantando acta” o dejando constancia de los elementos curiosos que íbamos encontrando, utilizando para ello la fotografía (pienso en un proyecto de trabajo con los alumnos, que seguramente podría materializarse más adelante...), porque hemos visto varias cosas: restos óseos diversos, relacionados seguramente con la cabaña caprina que apacienta esos contornos; en algunos casos, muy evidentes porque, además de jirones de piel o huesos mondos y lirondos, quedaban los cuernecillos de un cabrito, de una cabra o de un macho cabrío; hemos podido contemplar una pequeña familia de abejarucos que entraba y salía en un único nido, situado en un pequeño talud terroso. Los abejarucos son aves de vistosos colores y de sonoro canto, de vuelo rápido cuando se sienten amenazados, contrastando con otro más pausado cuando vuela sin miedos. Como siempre que caminamos por Figols, hemos visto y hemos podido fotografíar variados fósiles que nos hablan de la vida animal de otro tiempo (una vida marina, ¡tan lejos como queda ahora el mar...!): bivalvos, corales, turritelas, espirales de gasterópodos… La contemplación de los troncos de las centenarias encinas que hay a la salida del pueblo, nos llena de emoción; troncos impresionantes que fotografiamos para atrapar las vetustas estructuras que dibuja la corteza de un árbol que ha cobijado a generaciones de personas y de rebaños… Es un tiempo de tomillos florecidos, poniendo una nota de color en los suelos ásperos por los que nos movemos y también es tiempo de romeros; de tomar entre los dedos una ramita florecida de ese arbusto aromático y restregarla para oler la fragancia extraordinaria de su resina (a Mercè -que hoy cumplía años- le encanta el olor a romero). Todos los árboles cultivados están en un momento de hermosa pujanza: se han llenado de hojas y, por tanto de tonalidades variadas y crece hierba por todos los lados, como consecuencia de las lluvias de abril (que este año “no han cabido en un candil”); las margaritas y las amapolas son las reinas de las márgenes de los campos. Construyo un sencillo “monaguillo”, utilizando el cáliz de una amapola abierta y el capullo cerrado de una amapola aún cerrada (¡para que luego digan...; a veces los "capullos" son muy útiles; simplemente hay que saberles encontrar su destino) y hago algunas fotos para enseñarlas en clase…

 

Y se ha ido haciendo tarde y hemos tenido que iniciar el viaje de regreso contraviniendo aquel viejo refrán que aconseja que “donde se está bien, buen rato”; volveremos otro día a disfrutar del silencio y de la naturaleza.

LOS LIBROS NO SE COMEN, PERO ALIMENTAN (I)

Ese es, justamente, el título de la actividad promovida en estos meses por el Seminario de Biblioteca y Literatura Infantil del CEIP Miguel Servet de Fraga. Los libros son, indudablemente, el mejor alimento, el mejor combustible para estimular el cerebro y con esa idea hemos trabajado. En otro post hablaré de la actividad completa. Hoy solamente quería referir el juego que hemos desarrollado en mi clase. Hemos seleccionado media docena de títulos de los libros que había en la maleta circulante que estuvo dos semanas en el aula y hemos construido retahílas rimadas, siguiendo la sugerencia del título. Todo ello lo ha escrito cada niño y cada niña, en una blonda de pastelería perfectamente decorada, como si de un plato exquisito se tratara. He aquí algunos resultados. Recuerdo, todas las retahílas comienzan con el título, en negrita, de un libro que hemos leído:

 

  

DOS AMIGOS HAMBRIENTOS” / comieron tomates y pimientos.

Tres amigos deportistas / ganaron en todas las pistas.

Cuatro amigos italianos /viajarán a Fraga este verano.

Cinco amigos inventores / nos aliviarán los picores.

Seis amigos coleccionistas / cambian cromos cada día.

Siete amigos traviesos / tienen muy fuertes los huesos.

(Imane Ch., Samir y  Óscar B.)

  --- DOS AMIGOS HAMBRIENTOS: Gudrun Pausewang, Edebé, Barcelona, 1991 ---

 

CARAMELOS DE MENTA” / para que me tengas en cuenta.

Caramelos de fresa / para sentirte princesa.

Caramelos de limón / para llenarte de amor.

Caramelos de frambuesa / para darte una sorpresa.

Caramelos de anís / para que te sientas feliz.

Caramelos de miel / para que se los coma Isabel.

Caramelos de melocotón / para alegrarte el corazón.

( Ainoa J., Biliana, Samara, Isabel  y José Ramón)

 ---- CARAMELOS DE MENTA: Carmen Vázquez-Vigo, SM, Madrid, 1985 ---

 

ME COMO ESA COMA” / el lápiz y la goma.

Me como el punto y seguido / porque estoy aburrido.

Me como el punto y aparte / y así sigo adelante.

Me como los dos puntos / para ir los dos juntos.

Me como el punto y coma / porque no va ahora.

Me como el punto y final / para terminar.

(Alba B. y Marc S.)

 ---ME COMO ESA COMA: José Antonio Millán, Serres, Barcelona, 2007---

 

 

PURÉ DE GUISANTES” / para la gente de antes.

Puré de verduras / para las malas dentaduras.

Puré de pescado / para mi profesor Mariano.

Puré de patata / para que no caduque en la lata.

Puré de arroz / para cualquier señor.

Puré de menta / para que no llegue la tormenta.

Puré de salmón / para que no te roben el corazón.

Puré de calabacín / para dar a la poesía su fin.

(Jessica, Yanina y Ainoa R.)

  --- PURÉ DE GUISANTES: Daniel Nesquens, Anaya, Madrid, 2007---

 

LA AVENTURA DE LA PATATA” / es una historia muy larga.

La aventura del garbanzo / es para estar siempre a tu lado.

La aventura de la calabaza / es para llevar la cabeza bien alta.

La aventura de la judía / es para estar, en todo, al día.

La aventura de la cebolla / acabó, como siempre, en la olla.

La aventura de la zanahoria / ¿es literatura o historia?

La aventura de la manzana / para contarla mañana.

La aventura de la espinaca / para la señora Paca.

La aventura del calabacín / para que la rima llegue a su fin.

(Pablo, Judit, Javier, Violeta)

  --- LA AVENTURA DE LA PATATA: Raphaëlle Brice, Altea, Madrid, 1986---

 

HOY TOCA PESCADO” / y a mí me pilla enfadado.

Hoy toca hamburguesa / pero aún tenemos que poner la mesa.

Hoy toca estofado / y mi padre se ha quemado.

Hoy toca judías / y me han dado los buenos días.

Hoy toca verdura / y a mi madre le ha salido algo dura.

Hoy toca tortilla /aunque prefiero la morcilla.

Hoy toca macarrones / pero he perdido los pantalones.

Hoy toca paella / y acabo de descubrir una estrella.

Hoy toca pollo asado / y con este verso ya me he cansado.

(Gyuzel, Alí  y Marina)

  --- HOY TOCA PESCADO: Trinitat Gilbert, La Galera, Barcelona, 2006 ---

 

HUEVOS DUROS” / para no pasar apuros.

Manzanas rojas / para mi prima Olga.

Tomates valencianos / para tener suaves las manos.

Calabacín naranja / para que no te salgan pasas.

Judías verdes / para comer los viernes.

Peras amarillas / para no tener espinillas.

Zanahoria rallada / para poner en la ensalada.

Plátano maduro / para mi tío Arturo.

Olivas negras / para que no haya más guerras.

(Julen, Óscar R. y Felipe)

  --- HUEVOS DUROS: Adap. Marisa Núñez, OQO Editora, Pontevedra, 2007 ---

 

 

Esta incursión en la gastronomía literaria esperemos que arroje algunos frutos (“y verduros”). El caso es que, como casi siempre, las opciones de escribir están ahí delante de las narices de uno y debe ser lo suficientemente sensible como para descubrirlas y presentárselas a los chicos de manera que no presenten grandes dificultades y que ofrezcan resultados a todos los que intenten hacer algo. Ahí queda una propuesta inesperada que, de no ser por nuestro trabajo desde la B.E., es posible que nunca se hubiese presentado ni como posibilidad.