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El Gurrión 183. Presentación

1 El Gurrión. Territorio de paz...

Ante todo lo que estamos viendo y sintiendo, establezcamos modestamente un territorio de paz. Por ejemplo, la revista El Gurrión bien podría serlo. Se trata de una comunidad variopinta, tanto por parte de quienes participan escribiendo como por quienes la terminan recibiendo y leyendo. Cada cual, con sus propios sueños, sinsabores, esperanzas, problemas, alegrías, modos de relacionarse, situaciones todas muy personales de lo que conocemos con el nombre de VIDA. Unos hacen un esfuerzo por aportar contenidos de interés para generar trimestralmente un número más de la revista; otros, mantienen su fidelidad suscriptora para aportar alpiste y que sigamos alimentado al Gurrión. Entre unos y otros se genera una corriente de positividad que da como resultado una obra gráfica de larga trayectoria, de indudable consistencia y de un volumen enciclopédico singular. Propongo esa denominación de “Territorio de paz”, básicamente, porque desde hace ya muchos números, hay una sección exitosa, denominada: “Comunicaciones electrónicas recibidas” y ahí -aunque solo se publican unos cuantos mensajes de los muchos recibidos- hay un sesgo evidente de que son muchas las personas receptoras que expresan su alegría con cada revista que llega a sus casas y los sentimientos que genera o remueve en quienes la leen... La revista El Gurrión -y otras radicadas en otras geografías- yo creo son territorios de paz... 

2 Desgraciadamente, parece que no pasa el tiempo...

En muchas “páginas 3” de la revista, aparecen referencias explícitas a la violencia y a la guerra, como bien sabéis quienes sois asiduos lectores de la misma. Es por eso que algunas de esas menciones podrían republicarse en cualquier nueva presentación, dando la sensación de que no pasa el tiempo y no varían los comportamientos... Parece ser que algunos seres (in)humanos necesitan el conflicto permanente para existir y les resulta imposible vivir en paz, aunque sea ésta la situación más deseada por la ciudadanía... En la página 3 del número 167 de la revista El Gurrión (mayo de 2022), después de la Presentación o formando parte de ella, escribí estas líneas que siguen. Con una redacción similar, vuelvo a publicarlas 4 años después porque siguen de triste y miserable actualidad... 

Malditos sean...

Quienes fabrican armas, quienes las ofrecen, quienes las encargan; quienes las venden, quienes las compran, quienes hacen de intermediarios, quienes las transportan, quienes las disparan, quienes las explotan, quienes arman a los pueblos, quienes sus cuentas corrientes engordan, quienes levantan muros contra las personas...

Malditos sean...

Quienes atizan enfrentamientos, quienes no los sofocan, quienes miran a otro lado, quienes los jalean y los provocan, quienes desde sus sillones mienten y convocan, quienes hacen negocios indecentes con sus ventas y con sus compras, quienes fomentan la violencia y a las víctimas ignoran, quienes dejan a tanta gente con sus vidas rotas...

Malditos sean...

Quienes empujan a la gente a abandonar sus casas, quienes crean campos de refugiados con excusas humanitarias, quienes llaman efectos colaterales a las mortandades en masa, quienes no se inmutan ante la desolación por su indecencia provocada, quienes comercian con personas sin que se les rompa el alma, quienes siembran los campos de metralla, llenan el futuro de trincheras y el presente, de vidas arrebatadas...

Malditos sean...

Quienes presiden países u organismos de manera irresponsable, quienes no se conmueven ante lo que ven en las calles, quienes ni miran ni oyen los gritos del hambre, quienes despojan de bienes básicos a muchas comunidades; quienes destrozan vidas inocentes y no se sienten culpables, quienes saben que las muertes -nunca la suya- serán muertes en balde...

Malditos sean...

Los despiadados genocidas, que desprecian el derecho a la vida de la especie humana; los que violentan salvajemente los sueños y el futuro de las personas honradas; los que construyen muros casi impenetrables, fomentando el odio y la intolerancia; los que no evitan que el mar sea una tumba que se traga vidas y esperanza; los que insultan a la inteligencia con oscuras artimañas; los que amputan a la primavera sus flores más preciadas....

3 Despedida...

Dicho lo anterior, y a pesar de la que está cayendo, aquí estamos de nuevo, un trimestre más con un primaveral vuelo. Una oferta cultural en la que estamos comprometidos y que, esperamos, sea del agrado de quienes recibís la revista; con un mayo extendido, iluminando montes, campos y cunetas con sus juegos florales. No cerremos los ojos ante lo que ocurre a nuestro alrededor y seamos ciudadanos y ciudadanas con criterio para denunciar la injusticia y la vulneración de derechos básicos y humanos; celebremos la vida y hagamos lo posible para que se universalice la igualdad y el bienestar. Condenemos la violencia verbal y física y todas las guerras que destruyen pueblos, ciudades, países y vidas humanas y dejan una amargura que atraviesa el alma. Y recuerden: salud, cultura, paz, pan, justicia, lectura y resistencia. Volveremos en agosto, ofreciendo la paz y la palabra...

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