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Sebastiào Salgado

Un día de esta semana que hoy termina, me acerqué a la librería y pude ojear, primero, y comprar, después, el número 45 de la revista de viajes “Siete Leguas”, subtitulada “Viajes del siglo XXI”. Conocía su existencia, porque un amigo me habló de ella hace unos años y había visto ya algún número, pero no había seguido su recorrido. En la biblioteca escolar del cole estamos suscritos a Altaïr, que también ofrece reportajes monográficos impresionantes.

Al mirar la portada de la revista, me llamó la atención uno de los temas del sumario, impreso en la parte superior de la misma: “Huesca, pueblos olvidados” y, seguidamente vi, en la parte inferior, otro titular que también me interesó mucho: “NENETS. Los últimos pastores de renos”, por Sebastiào Salgado. Abrí las páginas, eché una mirada y la compré.

Salgado es un fotógrafo brasileño que ha recorrido el mundo realizando reportajes espectaculares Realiza sus fotos en blanco y negro siempre, o si lo prefieren, en escalas de grises. En este caso, se ha ido hasta el norte de Siberia, allí donde habita una etnia nómada que perpetúa desde hace siglos un modo de vida ancestral. Se trata de los nenets, cuya actividad única es el pastoreo de enormes rebaños de renos. Esto de ser pastor es duro en todos los sitios, pero en aquellas latitudes se antoja un trabajo totalmente extremo.

Desde la página 8 hasta la 50, las fotos de Salgado –a doble página, muchas de ellas- nos muestran rostros y paisajes: la tundra descarnada, gélida hasta el extremo; desolada; a veces, como un desierto de infinitas dimensiones que nos deja boquiabiertos. A medida que paso páginas y contemplo las imágenes, un frío intenso se apodera de mí. Si en invierno la temperatura baja de -50ºC, no imagino cómo se puede vivir en esas condiciones tan extremas. Veo personas bien pertrechadas para soportar bajas temperaturas, con abultados trajes de pieles que sólo dejan al aire libre una parte del rostro; veo niños pequeños durmiendo plácidamente sobre un trineo, rodeados de manadas de renos y de hielo y nieve; mujeres armando las tiendas móviles en las que se refugiarán por la noche durante la semana que permanecerán en el mismo lugar, manejando palos y pieles que los protegerán del viento gélido de la tundra o de las ventiscas infernales; hombres lanzando lazos para agrupar los rebaños o preparando los trineos para continuar la ruta nómada… Lorenzo Silva, el reciente premio planeta, es el encargado de poner palabras a esas instantáneas: en cinco medias páginas nos explica el carácter indomable de este pueblo, al que sucesivos poderes quisieron doblegar, colonizar y convertir  y cuyos vanos intentos quedaron en eso, en intentos. Los rusos los llamaban “samoyedos”: “los que se comen a sí mismos” y el contacto entre ambos pueblos se remonta ya hasta el siglo XI. En tiempos de la URSS tampoco fue posible “colectivizarlos”; cada familia posee una cantidad de renos y aunque el rebaño fuese –finalmente- colectivo, cada cual sabía cuáles y cuántos eran de unos y cuáles y cuántos de otros… Actualmente, los nenets, unos 40.000, ocupan buena parte del “okrug” (provincia autónoma) de Yamalia-Nenetsia, con capital en Salejard. La provincia tiene en la península de Yamal, flanqueada al oeste por el Mar de Kara y al este por la bahía de Ob, su territorio más emblemático.

Dice Lorenzo, hablando de las mujeres nenets: “El papel de la mujer resulta crucial, y muestra una división del trabajo que siendo asimétrica, como es costumbre en sociedades ancestrales, en modo alguno atribuye papeles de mayor y menor importancia. De hecho es siempre una mujer la que abre la caravana… Las mujeres son además las que plantan y desmontan las tiendas, en apenas una hora cada operación, con un sistema de postes y travesaños que solo ellas conocen y dominan: de hecho, la mayoría de los varones ni siquiera saben levantarlas. En el centro de la tienda sitúan un horno metálico, que es el hogar, donde se cocina y se quema la leña para calentarse. También es significativo el sitio que mujeres y hombres ocupan dentro de la tienda. Ellos en la parte más alejada de la entrada, donde reposan de las fatigas que conlleva el pastoreo (…); ellas, junto a la entrada, siempre dispuestas a salir y ocupando el lugar de quien recibe a los visitantes. Más claramente que en otras culturas, basadas en viviendas fijas, ellas son la casa. Ellas proporcionan a la vivienda movediza su solidez y estabilidad”.

Después de resistir tantos inviernos, crudos y extenuantes, y de sobrevivir históricamente a todos los intentos de colonización y conversión, una nueva amenaza se cierne sobre este bravo e indomable pueblo. Parece ser que la península de Yamal tiene un subsuelo rico en campos de gas y de petróleo…

Me he extendido un poco hablando de este pueblo singular, retratado magistralmente por Salgado. En realidad este texto (que será un nuevo post en mi blog) está motivado por el reencuentro con este fotógrafo brasileño, nacido en Aimorés, Minas Gerais, en 1944 y que recibió en 1998 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.

Recuerdo un libro suyo...

En 1990, El País publicó 12 fascículos coleccionables (uno al mes) sobre Salgado. Eran fotos tomadas en 12 lugares diferentes, bajo el epígrafe de “Fin de siglo”. Finalmente, ofrecían también unas tapas para encuadernarlos. Ese libro está en mi biblioteca y he vuelto a abrirlo a raíz de las fotos de los nenets. El índice de ese libro nos dice que Salgado se ocupó de los siguientes temas:

1.- Sierra Pelada, los últimos buscadores de oro (Brasil). 2.- Los “termitas” del mar (Bangladesh). 3.-Fabicantes de sueños (Cuba). 4.- La fábrica de la URSS. 5.- Las minas del infierno (India). 6.- La tela de araña (URSS). 7.- La carnicería (EE UU). 8.- Los canales del desierto (India). 9.- Los héroes de la caña (Cuba/Brasil). 10.- Las fábricas de la guerra (China). 11.- Los labradores del mar (España). 12.- El túnel de Europa (Francia/Gran Bretaña).

Las imágenes son realmente tremendas: unas porque no nos gustaría verlas nunca más, tal es la crudeza que muestran, que nos intranquiliza y nos interroga sobre el sufrimiento, sobre la brutalidad de algunos trabajos, sobre las condiciones extremas en las que miles de personas (o millones de ellas) se ganan la vida: una vida, de cualquier modo, miserable y que ponen en juego cada día; otras, porque queremos saber lo que, por otros lados se nos oculta. Hasta donde llega la capacidad de resistencia humana, cuando se trata de sobrevivir o procurarse alguna vía de sustento personal y familiar. Y quizá también por asomarnos a un realismo descarnado, a una belleza primigenia que el fotógrafo –todo un maestro- nos ofrece.

Repasando ese índice anterior, uno no sabe con qué quedarse; cómo establecer un ranking de impacto: si miras las fotos de Sierra Pelada, dudas que esas filas interminables de seres rebozados en barro, portando sacos de tierra, y esos rostros que interrogan a quien los mira, sean de este mundo. ¡Qué decir de quienes, a golpe de martillo, convierten a los barcos varados en el cementerio marino de Bangladesh en chatarra: descalzos y con sus manos, siete mil personas luchan contra el hierro y el acero hasta triturarlo. Son auténticos “comebarcos”. Algo más amables, al menos en apariencia, son las imágenes tomadas en Cuba sobre el proceso de cultivo del tabaco y la fabricación de cigarros. “En Zaporozhye, a 1.400 kilómetros de Moscú, se eleva un fantástico complejo industrial. Docenas de empresas trabajan pesadamente para sacar a la calle aviones, acero, coches o transformadores… La vida en la fábrica de la URSS es tranquila, casi fraternal, y las relaciones –en una empresa donde el 40% son mujeres- son mucho más dulces de lo que están acostumbrados a sentir sus colegas occidentales…” En las minas de Dhanbad, una de las regiones más pobres de la India, los hombres y las mujeres apenas tiene fuerzas para cargar el carbón que sacan de las mismísimas entrañas de la tierra. Las minas, abandonadas por los británicos, hace tiempo que comenzaron un lentísimo proceso de combustión que ha convertido la región en un infierno…

En medio del mar Caspio flotan 300 kilómetros de carreteras, una auténtica “tela de araña” de tuberías; una fábrica fantasma construida sobre las aguas, que ha estado abasteciendo de petróleo a la Unión Soviética… “La John Morrell es una de las mayores y más viejas fábricas de carne de Estados Unidos, construida en los años veinte. Dentro de sus gruesas paredes, 1000 vacas y 12.000 cerdos son sacrificados cada día…” (Después de ver esas fotos, dejé de comer salchichas un largo tiempo).

“En el desierto de Rajasthan una inmensa red de 48.000 kilómetros de canales está consiguiendo el milagro: llevar el agua del Himalaya hasta el corazón de la India… Una obra imposible en la que tiene depositada su esperanza todo un pueblo…” Las mujeres trabajan de sol a sol y cuidan al mismo tiempo de su familia, pues llevan a sus hijos con ellas.

Y así seguimos con la durísima tarea de cortar caña en Cuba y Brasil o con las estremecedoras imágenes de las fábricas en China; con los hombres y mujeres que buscan entre las arenas de las playas gallegas su salario, sacando del agua los frutos del lujo a cambio de un salario de miseria, pata terminar con las impresionantes imágenes obtenidas por Salgado en las obras de construcción del túnel que unirá (que ya une) las costas francesas con las de Gran Bretaña, por debajo del Canal de la Mancha.

Es de suponer que algunos de esos lugares fotografiados hayan cambiado algo y mejorado las condiciones; otros, es posible que hayan agotado su “tesoro” y ya no atraigan mano de obra… Pero sin duda, Salgado tendría hoy nuevos temas y nuevos lugares donde elegir. Este mundo está lleno de empresas imposibles, de lugares con enormes desigualdades y de actividades de alto riesgo. A Sebastiào Salgado no le faltará faena…

07/04/2013 15:20 gurrion #. sin tema

Comentarios » Ir a formulario

gravatar.comAutor: José Luis

Hola, Mariano.

Algunas imágenes que nombras me han recordado rápidamente el documental Human Planet de la BBC. En concreto recuerdo un capítulo donde se observa un pueblo dedicado a los renos, no sé si el mismo al que te refieres.

Te lo recomiendo profundamente: son ocho capítulos dedicados a las peripecias humanas en distintos lugares y ambientes del Planeta. Yo lo pude conseguir buscando un poco en Internet.

Un abrazo.
José Luis.

Fecha: 27/04/2013 16:15.


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